OLD MAN GOHAN // Capítulo 50: Esencia de héroe

OMG // Capítulo 50: Esencia de héroe
En la base del Imperio Plateado de la Capital del Norte, Van Zant coordina a los suyos.
En mitad de una enorme plaza, una extraña puerta metálica ha aparecido en el suelo. Varios soldados del Imperio, con una “M” visible en su frente, agrupan a la gente de los alrededores y la empujan hacia el agujero.
Van Zant, desde el balcón de la torre que sirve como Cuartel General, contempla la escena.

– “¡Que no se escape ninguno!” – exclama Van Zant. – “¡La victoria requiere sacrificios!”
La gente es arrojada al abismo, desde el que emanan gritos de pánico y dolor.
Babidí, a través de su bola de cristal, contempla el espectáculo.

– “¡Este idiota está haciendo un trabajo estupendo!” – celebra Babidí. – “¡Si sigue así, creo que podríamos despertar a Bu en unos meses aún sin la ayuda de Son Gohan! ¡Incluso puede que antes!”
– “Creo que este humano le hubiera ayudado sin necesidad de ser poseído…” – sonríe Dabra.
– “Es posible” – responde Babidí. – “Su alma es completamente negra… Pero no podemos correr riesgos”.
En el balcón vemos que Silver ha sido esposado y obligado a contemplar el macabro espectáculo que está teniendo lugar en la ciudad.

– “Maldito bastardo…” – murmura Silver. – “¡¿Por qué estás haciendo esto?!”
– “Eres un idiota, Silver” – responde Van Zant. – “Eres un líder débil.”
– “Estás masacrando a gente inocente…” – responde Silver.
– “Son insignificantes” – responde Zant. – “Igual que tu Imperio”.
Silver mira a Van Zant con desaprobación y rechazo.

– “No me mires así” – sonríe Van Zant. – “Tus manos están más sucias que las mías.”
– “Yo tenía un objetivo.” – responde Silver. – “¡Crear un Imperio fuerte para nunca volviera a suceder una tragedia como la de los androides! ¡Un mundo en el que la humanidad no dependiera de extraterrestres para defenderse de las amenazas!”
– “Tsé” – murmura Zant con desprecio. – “Ese objetivo no es nada comparado con el despertar de Majin Bu.”
– “¿Majin Bu?” – se extraña Silver.
– “Gracias a ti, tus hombres y mucha gente de alrededor del mundo se dirigen hacia aquí ahora mismo” – sonríe Zant. – “Vienen a esta ciudad para protegerse del ejército de demonios que avanza desde el Oeste…”
Silver agacha la cabeza y mira al suelo en estado de shock. Van Zant le ha utilizado.
Mientras tanto, Gyuma sigue ascendiendo agarrado al bastón mágico, y ya puede divisar la Atalaya de Kamisama.

– “¡Ya estoy llegando!” – exclama el mestizo. – “¡Aguantad un poco más!”
En los alrededores de la Torre de Karín, nuestros amigos han podido recobrar el aliento durante unas horas. Pero de repente, Upa percibe una presencia oscura.

– “¡Cuidado!” – exclama el nativo.
De entre la arboleda surge un rayo que impacta contra Ikose, repeliéndole y estrellándole contra la torre, noqueándole.

– “¡Ikose!” – exclama Shapner, que corre a socorrer a su amigo.
El nuevo enemigo dimana de la oscuridad y se revela ante la mirada aterrorizada de los presentes. La criatura es un diablo azul con cuernos y alas.

– “Éste es vuestro fin” – sonríe el demonio.
– “Akkuman…” – murmura Upa preocupado al reconocerle.
Videl se pone en guardia.

– “¡El traje no tiene suficiente energía!” – le advierte Norimaki.
Shapner, después de comprobar que Ikose sigue vivo, aunque inconsciente, apunta al demonio con su cañón y dispara su última carga sin pensárselo.
El demonio extiende sus alas y se eleva esquivando el ataque.

– “Bastardo…” – murmura Shapner.
El diablo materializa un tridente en su mano y se abalanza en picado sobre Shapner, pero Upa interviene y golpea al enemigo, obligándole a defenderse y apartándole de Shapner.
Upa se coloca en guardia frente a los demás.

– “Yo me encargaré de él” – anuncia el nativo.
– “Ningún humano puede derrotarme” – sonríe Akkuman.
El diablo ataca a Upa, pero éste detiene el ataque ante la sorpresa de Akkuman.

– “Sé como peleas” – le dice Upa. – “Recuerdo tu estilo de lucha”.
– “¿Cómo?” – se extraña el demonio.
Akkuman abre sus alas y retrocede mientras repele a Upa con una fuerte corriente de aire.

– “Me conoces…” – murmura el diablo.
– “Te he visto perder” – se burla Upa.
– “¡No puede ser!” – exclama el demonio, al recordar su única derrota como luchador de Uranai Baba.
En la Atalaya de Kamisama, Gyuma ha llegado y ya trepa por la escalera de mano hasta alcanzar la plataforma.
Al llegar a la cima, se encuentra con Mr. Popo, que le recibe cordialmente.

– “Bienvenido” – sonríe Popo.
– “Hola” – saluda Gyuma. – “He venido a…”
– “Has venido a hablar con el Guerrero Dorado” – le interrumpe el ayudante de Kamisama.
– “¿Cómo es posible que lo sepas?” – se extraña el mestizo. – “¿Me lees la mente?”
– “Hemos estado pendientes de tus avances” – responde Popo.
– “¿Mis avances?” – se extraña el chico.
De repente, una voz proviene del interior del Palacio.

– “Gracias, Mr. Popo” – dice la voz. – “Yo me encargo”.
Son Gohan sale del palacio envuelto en su capa blanca.

– “Tú… tú eres…” – titubea Gyuma. – “¡El Guerrero Dorado!”.
En la Tierra, Akkuman se enfrenta a Upa y éste empieza a retroceder.

– “¡Gracias al señor Babidí soy mucho más fuerte!” – exclama el diablo.
Akkuman golpea a Upa en la nuez y aprovecha el momento de vulnerabilidad para darle una patada en el estómago y lanzarle lejos.
Videl, sabiendo que Arale casi no tiene energía, sale de su traje y se abalanza sobre el demonio.

– “¡Bastardo!” – exclama ella.
El demonio extiende su mano hacia ella y la empuja con una onda de ki, haciendo que la Comandante retroceda y se estrelle contra un árbol, dejándola malherida.
El demonio, con el tridente en su mano, camina hacia Videl, dispuesto a darle el golpe de gracia.
Son Gohan ha aparecido ante Gyuma.

– “¡La Tierra está en peligro!” – exclama Gyuma. – “¡Babidí y sus hombres están avanzando y matando gente indiscriminadamente!”
– “Conozco la situación” – responde Gohan.
– “¿Lo sabes?” – murmura Gyuma mientras aprieta con fuerza su puño. – “¿Y no has hecho nada para evitarlo?”
– “Soy vulnerable a la magia del brujo” – responde Gohan. – “Si me enfrento a él, corro el riesgo de convertirme en uno de sus soldados.”
– “¿Te estás escondiendo?” – dice Gyuma entre dientes.
– “Si Babidí consiguiera controlarme, nadie podría detenerme” – explica Gohan. – “Puede que ni siquiera necesitase despertar a Majin Bu para llevar a cabo sus planes”.
Gyuma mira agacha la cabeza mientras derrama una lágrima de rabia e impotencia.

– “Mi madre…” – titubea Gyuma. – “Ella sigue creyendo en ti…”
El corazón de Gohan da un vuelco al escuchar al chico hablar de Videl.

– “He llegado hasta aquí para conseguir tu ayuda…” – continúa Gyuma. – “Mi madre no ha dejado de aguardar tu regreso. Siempre habla de ti como si fueras un héroe… pero te escondes aquí arriba mientras ellos mueren.”
– “Entonces ya sabrás que…” – se entristece Gohan.
– “No” – le interrumpe Gyuma. – “Tú no eres mi padre”.
Son Gohan siente las palabras del chico como una puñalada en el corazón, mas no puede culparle. Entiende perfectamente los sentimientos del chico.

– “Shapner, Ikose, Pilaf, Mai, Shu, Lupo…” – continúa el chico. – “Ellos son mi familia.”
Gyuma le da la espalda a Gohan y camina hacia el borde de la Atalaya.

– “¿Dónde vas?” – le pregunta Mr. Popo.
– “Voy a luchar” – responde Gyuma.
– “Quédate” – le interrumpe Son Gohan.
Gyuma detiene su paso un instante.

– “Tienes un potencial extraordinario” – le dice Gohan. – “Quédate aquí y entrena conmigo. Yo soy débil, pero puede que tú logres el poder suficiente para derrotar a Babidí.”
– “Yo no soy un cobarde” – responde Gyuma tajante, mirando a su padre por encima del hombro. – “No dejaré que ella muera”.
El muchacho se detiene un instante en el límite de la atalaya.

– “¡Espera!” – exclama Mr. Popo.
El ayudante de Mr. Popo intenta detenerle, pero ya es demasiado tarde. Gyuma se precipita al vacío.
Son Gohan agacha la cabeza y frunce el ceño.

– “Un chico peculiar…” – dice una voz femenina y anciana.

Uranai Baba aparece junto a Son Gohan.

– “Sin duda me recuerda a él” – sonríe la bruja. – “Es posible que no todo esté perdido”.

Gyuma planea hasta el bastón mágico y lo agarra mientras cae, haciendo que éste vuelva a su tamaño normal.

– “¡Nube Kinton!” – exclama Gyuma.
En unos instantes, el chico pasa como un rayo frente a la cima de la Torre de Karín. El gato corre hacia la barandilla, porque ha escuchado la voz del chico.

– “¡Ese era…!” – exclama el gato, que ve la nube mágica partir rápidamente tras él.
En la base de la torre, Videl intenta ponerse en pie frente a Akkuman, que con un golpe de su tridente hace que ella se arrodille.

– “Se acabó” – dice Akkuman, que alza su arma apuntando con las tres puntas a la Comandante.
– “¡NO!” – exclama Shapner.
– “¡Videl!” – grita Erasa.
Akkuman intenta ensartar a Videl, pero de repente se percata de que su ataque ha fallado y ha clavado su tridente en el árbol que la Comandante tenía detrás.
Upa, que se ha puesto de nuevo en pie, observa lo sucedido.

– “Eso…” – titubea el nativo. – “Eso es…”
Videl, a varios metros de Akkuman, flota sobre Kinton.

– “¿Qué es esto?” – se sorprende ella.
Gyuma se posa en el suelo entre su madre y Akkuman, con el bastón mágico en la mano.

– “¿Gyuma?” – se sorprende Videl.

DBSNL // Capítulo 70: El poder real del Súper Saiyajin 3

DBSNL // Capítulo 70: El poder real del Súper Saiyajin 3
“¡Vas a fastidiarlo todo!”
Son Gohan, gracias a su entrenamiento y al conocimiento adquirido en la Academia Kaioshin, se ha transformado combinando el Súper Saiyajín 3 y el ozaru.
Son Goku y Vegeta contemplan al mestizo.

– “¿El verdadero Súper Saiyajin 3?” – pregunta Vegeta desconcertado. – “¿De qué estás hablando, Kakarotto?”
– “Nunca se me habría ocurrido. Bien hecho, Son Gohan” – murmura Goku.
– “¡Explícate!” – insiste Vegeta.
– “El problema del nivel 3 es la pérdida descontrolada de energía” – explica Goku. – “El poder que otorga es demasiado para un cuerpo normal”.
– “Ya veo…” – responde Vegeta. – “Y el estado ozaru hace que el cuerpo pueda controlar toda esa energía”.
Vegeta aprieta fuerte su puño.

– “¡Que rabia!” – dice el Príncipe Saiyajín. – “Tu hijo es realmente inteligente, Kakarotto… Supongo que eso lo heredó de su madre”.
– “Jeje” – ríe Goku algo avergonzado.
La mirada de Gohan recorre la zona de combate en busca de un contrincante.
Mientras escudriña la zona, Nigrissi se lanza a por él, dispuesto a hacerle sangrar para poder obtener su poder, pero Gohan detiene el golpe sin apenas mirarle y le agarra el puño.
Son Gohan mira de reojo al guerrero del Universo 1 y antes de que pueda reaccionar, abre la mano con la que detuvo el golpe y le lanza una onda de ki que erradica al enemigo.

– “Maldición…” – murmura Piccolo observando la acción de su pupilo. – “¿Sigues con nosotros, Son Gohan?” – se pregunta.
En el interior de Son Gohan, se está librando una batalla entre él y el ozaru.
Cell se acerca al mestizo.

– “¡Qué interesante!” – le provoca la creación de Gero. – “Parece que en el Universo 7 no eres tan inútil como en el mío”.
Son Gohan mira con indiferencia a Cell.

– “¿Sabes una cosa?” – continúa el insecto. – “Si en mi Universo te hubieras transformado, puede que hubieras podido salvar a tus amigos”.
Ese comentario llama la atención del Gohan, que clava su mirada furiosa en Cell.

– “¿Qué pretende Cell?” – dice Vegeta.
– “Debería darse cuenta de que el poder de Gohan le supera” – añade Goku. – “¿Está tramando algo? ¿O es que le ha cegado su ansia de poner a prueba su perfección?”.
Son Gohan desaparece y reaparece a escasos centímetros de Cell, que responde rápidamente intentando golpearle, pero Gohan vuelve a desaparecer y reaparece espalda con espalda.
Cell nota su presencia detrás de él y parece que empieza a arrepentirse de haber provocado al mestizo. Intenta darse la vuelta y atacarle, pero Gohan le golpea con el dorso de su puño sin ni siquiera darse la vuelta.
Cell sale propulsado hasta el otro extremo del ring.
Son Gohan ve al Dai Kaioshin Zamas torturando a nuestro Zamas y se dirige hacia él con decisión.
El Dai Kaioshn del Universo 3 suelta a Zamas y activa sus dos espadas de ki.

– “¿Quieres desafiar a un Dios?” – le pregunta a Gohan.
Ginyu observa a Gohan desde lejos, con los ojos como platos.

– “Qué poder tan… ¡apetecible!” – piensa el ex-Capitán de las Fuerzas Especiales.
El Dai Kaioshin ataca a Gohan y éste le agarra ambas manos sin esfuerzo, a pesar de tener sus espadas activadas, haciendo que el ki de éstas se resquebraje y se desvanezca.
Los ángeles siguen observando los acontecimientos.

– “¿Qué has hecho en tu Universo, Whis?” – le pregunta Vados enfadada.
– “¡Vas a fastidiarlo todo!” – le dice Palinka.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Zeno.
– “Nada, señor Zeno” – se apresura a responder el Daishinkan. – “Vados y Palinka no saben perder”.
Zeno mira al Daishinkan y a sus ángeles con desconfianza.
Trunks y Goten observan a Son Gohan.

– “¡Mi hermano es increíble!” – grita emocionado Goten. 
– “¡Alucinante!” – añade Trunks.
Piccolo, ahora junto a Mr Bu, se acerca a los chicos.

– “Voy a curaros” – les dice el namekiano. – “Bu, encárgate de los demás, por favor”.
Freezer ha conseguido huir de Toppo y se oculta entre los escombros.

– “El hijo de Son Goku…” – murmura el demonio del frío. – “Tan molesto como cuando era un crío.”
Freezer observa a los contrincantes restantes.

– “El Hakaishin del Universo 1, dos participantes del Universo 2, el Universo 7 al completo, Ginyu y Zamas de mi Universo, ese insecto y el mago del Universo 6, del Universo 5… el saiyajín, sus dos amigos, el perro… y… ¿ese aún no se ha movido?” – dice percatándose del Hakaishin Zamas. – “Lleva casi sin moverse desde que empezó el torneo, y con esa cosa en la mano…”
– “También te has dado cuenta, ¿eh?” – dice Goku, que aparece a su lado.
– “¡Son Goku!” – exclama Freezer. – “Jujuju. Esperaba no tener que enfrentarme a ti hasta el final”.
– “Aunque me hace ilusión pelear contigo, no me dirijo a ti por ese motivo.” – le responde Goku.

Cell, magullado tras el golpe de Gohan, se acerca a Goku y Freezer.

– “Son Goku…” – dice el insecto. – “¿Qué pretendes?”
Beerus y Champa están cara a cara con Jiren.

– “Parece que todos te admiran” – le dice Beerus.
– “Vuestro Universo está ganando el torneo” – responde el participante del Universo 2. – “Deberíais ayudar a vuestros amigos y después atacarme todos juntos. A lo mejor así tendríais una oportunidad.”
– “¡¿Cómo dices?!” – salta Champa. – “¡Voy a darte una paliza yo solo!”
– “¡Cálmate, Champa!” – le reprende Beerus.
Champa parece tranquilizarse y escupe a un lado en señal de desprecio.

– “Ya te has dado cuenta de que ocurre algo, ¿verdad?” – le dice Beerus.
Jiren parece prestar atención a las palabras de Beerus.
Gin, el Hakaishin del Universo 1 se acerca a Hit.

– “¡Voy a acabar contigo!” – le dice el Dios.
Hit le hace un gesto para que se detenga y el Hakaishin frena en seco.
Mientras tanto, Vegeta se acerca a Mirai Trunks, Jaco y Spade.

– “Trunks” – le llama su padre.
Jaco y Spade se ponen en guardia para enfrentarse a quien creen su contrincante.

– “¡No! ¡Tranquilos!” – se apresura a tranquilizarles Trunks. – “No es un enemigo”.
Vegeta les ignora por completo y sigue hablando con su hijo.

– “El verdadero combate va a empezar pronto” – anuncia Vegeta.
Toppo se coloca junto a Jiren. 

– “¿Qué ocurre?” – pregunta el gigantón.
Son Gohan, mientras tanto, ha agarrado al Dai Kaioshin y lo manipula como si fuera un muñeco de trapo, golpeándole una y otra vez.
El Hakaishin Zamas, al ver a Zeno sospechar de sus ángeles y a su “gemelo” en esas condiciones, parece preocupado.

– “Maldita sea…” – piensa el Dios.

En ese momento, el Hakaishin ve cómo Nasjorin avanza hacia él.

– “No puedo esperar más” – murmura Zamas.

La masa de chicle que sostiene en su mano empieza a coger forma humanoide.
Todos los participantes se percatan del cambio.

– “Al fin mueve ficha” – murmura nuestro Zamas, que se encuentra de rodillas, muy malherido por la tortura sufrida.

ESPECIAL DBSNL /// Justice // Universo 2 / Part II: Justicia a cualquier precio

Justice / Parte II: Justicia a cualquier precio
“La ley del más fuerte…”


El Hakaishin aparece en el planeta del Gran Kaio,  persiguiendo el rastro de Madas, pero el Kaioshin hace tiempo que se ha marchado.

– “¿Puedo ayudarte en algo, Kawa?” – le dice el Gran Kaio.
– “¿Kawa?” – se extraña el Hakaishin. – “¿Ya no me trata con respeto, Gran Kaio?”
– “¿Debería?” – le responde desafiante el Dios.
– “Sé que esconde al Kaioshin.” – le dice Kawa. – “Entréguemelo y puede que le perdone la vida a usted y a sus Kaio.”
– “Al igual que yo, cada uno de ellos dará su vida orgulloso para detenerte” – responde el Gran Kaio.
– “Que así sea” – dice mientras alza su mano y se dispone a realizar el Hakai.
Durante los próximos siglos, Madas viaja de planeta en planeta siguiendo las coordenadas proporcionadas por los Kaio de cada galaxia, reuniendo a los mejores guerreros que encuentra, en busca de un ser con el potencial suficiente para enfrentarse al Hakaishin.
Mientras tanto, el Dios de la destrucción divide el Universo en cuatro sectores y nombra a cuatro caudillos para que los gobiernen a su antojo y acallen cualquier grito de rebelión. Las primeras razas en recibir tal honor son los demonios del frío, los caleopteros, los ryujin, y los zoon. La ley del más fuerte prevalece en el Universo. Las razas que no se arrodillan frente al Hakaishin son aniquiladas sin compasión. 
Kawa, satisfecho con su nuevo sistema de gobierno, descansa en su palacio mientras su aprendiz dirige a los caudillos. El Hakaishin raramente supervisa las conquistas de sus hombres.
Un día, durante el ataque a un planeta rebelde, el Hakaishin y su aprendiz se ven obligados a intervenir para aplacar la revuelta. Kawa se da cuenta de que el poder de su aprendiz ha crecido de forma desmesurada y empieza a rivalizar con el suyo.
Tras acabar con la rebelión, ambos contemplan el humeante campo de batalla.

– “Te has hecho muy fuerte” – le felicita el Hakaishin.
– “Gracias, maestro” – responde Gin. – “Ha sido gracias a su entrenamiento.”
– “¿Crees en la ley del más fuerte?” – le pregunta Kawa.
– “Por supuesto, maestro.” – responde su aprendiz. – “Los fuertes merecen gobernar a los débiles”. – añade mientras contempla el planeta en ruinas, contento con su victoria.
– “Así es, Gin.” – responde el Hakaishin, mientras coloca la palma de su mano en la espalda de su aprendiz. – “Hakai” – susurra.
Mientras tanto, Zeno se ha entera de lo sucedido y decide crear al Daishinkan para que vigile los Universos. Dos ángeles nacen a partir del Sumo Sacerdote y son adjudicados a ambos Hakaishin como meros observadores. El Dios del Todo no pretende controlar su creación, pero siente interés por conocer su desarrollo y ver de lo que son capaces.
Tras siglos de viaje, Madas y un pelotón de guerreros llegan a un planeta que esta siendo atacado por uno de los caudillos del Hakaishin, pero encuentran el planeta en ruinas y lleno de cadáveres de nativos e invasores.

– “Sin duda ha sido una batalla feroz…” – dice Madas entristecido.
– “Noto una fuerte presencia” – dice un gigantón de tez marrón, bigote blanco y ojos amarillos.
– “Tened cuidado” – les dice el Kaioshin a sus hombres. – “Tiene un poder abrumador…”
De repente, se oye un crujir de ramas y todos se dan la vuelta. Un joven de tez gris y ojos negros como el azabache se acerca a ellos cubierto de sangre y arrastrando el cadáver de un demonio del frío adulto por la cola.

– “¿Es ese el caudillo?” – pregunta sorprendido uno de los hombres del Kaioshin.
– “Así es…” – confirma Madas.
El gigantón bigotudo se acerca cautelosamente al misterioso joven.

– “Hola, chico” – dice el guerrero. – “Me llamo Toppo. ¿Cómo te llamas? ¿Te encuentras bien?”
El joven suelta el cadáver y mira al gigante.

– “Me llamo Jiren.” – responde sin mostrar ninguna emoción.
– “¿Qué ha ocurrido, Jiren?” – le pregunta Toppo.
– “Estos demonios atacaron nuestro planeta.” – responde el joven. – “Masacraron a mi familia, a mi gente… Y yo he acabado con ellos.”
Madas se sorprende al escuchar al chico.

– “¿Ha derrotado a un ejército de demonios del frío siendo solo un chico? ¿Acaso es éste el guerrero que estamos buscando?” – piensa el Kaioshin.
– “No pasa nada” – le reconforta Toppo, algo inquieto ante la inexpresividad del chico. – “Has hecho justicia”.
– “Justicia…” – repite Jiren en voz baja.
Pasan los siglos y Madas y sus hombres ganan terreno al Hakaishin lentamente. El Kaioshin ha formado un ejército de guerreros increíbles gracias a la magia que obtuvo de la bruja, que le permite desbloquear el poder oculto de todos sus luchadores.
Tras ganar varias batallas frente a los caudillos y recuperar parte del universo, una noche, Madas teletransporta a todo sus hombres al planeta del Hakaishin, atacándole por sorpresa, dispuesto a acabar con el sufrimiento que azota el Universo.
Kawa, pese a estar solo, supera ampliamente a los guerreros del Kaioshin. Al ver que no suponen un problema, el Hakaishin se divierte golpeándoles y aniquilándoles con ondas de ki.

– “¡Sois débiles! ” – les dice el Dios. – “¿Qué ocurre, Madas? ¿De verdad pretendes derrotarme con un ejército tan ridículo? ”
De repente, múltiples ataques estallan en su espalda sin que se lo espera y le hacen hincar la rodilla un instante.

– “No está nada mal…” – murmura el Hakaishin al ver a Toppo.
El Dios de la destrucción se abalanza sobre el luchador y le propina un duro castigo. Toppo sucumbe impotente ante el gotokoneko.
Finalmente, Toppo cae de rodillas y parece que Kawa se ha hartado de jugar. El Hakaishin alza su mano y la coloca a escasos centímetros de la cara del gigantón.

– “Eres fuerte, pero no lo suficiente. Si estuvieras de mi lado, podrías convertirte en uno de mis caudillos…” – le dice el Dios.
– “Jamás…” – responde Toppo. “Yo creo en la justicia…”.
– “Justicia…” – murmura Kawa. “La única justicia es la ley del más fuerte. Los débiles son carne; los fuertes comen”.

El Hakaishin se dispone a realizar el Hakai, pero alguien aparece de la nada y agarra su brazo, interrumpiendo su técnica.

– “Jiren…” – titubea Toppo.
El joven guerrero levanta la mano del Hakaishin, que se sorprende ante el poder de Jiren.

– “Interesante… ” – murmura Kawa, que se sorprende al sentir el poder de su nuevo enemigo. 
Jiren golpea el abdomen del Dios, que se dobla de dolor.

El Dios, tras un instante de incredulidad, sonríe.
Todos los supervivientes contemplan asombrados la escena.
El Hakaishin alza su mano hacia Jiren, pero el guerrero se la agarra y aprieta hasta partirle el brazo y hacerle gritar de dolor.
– “¿Hemos ganado?” – murmura Madas incrédulo.
El Hakaishin, pese al dolor, no puede borrar la sonrisa de su rostro.
– “¿Lo veis?” – ríe el Dios. – “La ley del más fuerte…”
Jiren apunta al Hakaishin con su mano, preparando una esfera de ki de color rojo intenso.

– “La ley del más fuerte…” – murmura Kawa sonriente un instante antes antes de ser eliminado por Jiren.

Tras siglos de terror, el reinado del Hakaishin ha terminado. 

Cuando las cosas vuelven a la calma, Madas entra en el palacio del Dios de la destrucción, escoltado por Jiren y Toppo. En mitad de la sala, se encuentran con el ángel Cucatail, que saluda con una reverencia al Kaioshin y le explica la razón de su presencia.

– “Y bien…” – dice el ángel. – “Supongo que va a restablecer el orden, ¿verdad? ” – pregunta. – “Debo buscar a un nuevo Hakaishin o ya tiene un candidato en mente?”  añade mirando de reojo a Jiren.
– “No” – responde Madas ante la sorpresa de los presentes. – “Sería irresponsable por mi parte permitir que algo así vuelva a suceder. No necesitamos más destrucción.”
Horas después, Madas sale al balcón del palacio para dar la noticia. A sus pies, las tropas supervivientes le esperan. Sus hombres escuchan con atención las palabras del Dios, que les explica su plan de gobierno.

El Universo será dividido en sectores, y cada uno de sus luchadores estará a cargo de la protección de un sector. La paz reinará en el Universo gracias a las \”Tropas de la Justicia\”.

Todos celebran el final de su discurso con un grito al unísono: – “¡Justice!”

Y así, el Kaioshin del Norte, ahora convertido en Dai Kaioshin, asume el control del Universo.

ESPECIAL DBSNL // Universo 2 / Part II: Justicia a cualquier precio

Especial DBSNL // U2 / Parte II: Justicia a cualquier precio
“La ley del más fuerte…”


El Hakaishin aparece en el planeta del Gran Kaio,  persiguiendo el rastro de Madas, pero el Kaioshin hace tiempo que se ha marchado.

– “¿Puedo ayudarte en algo, Kawa?” – le dice el Gran Kaio.
– “¿Kawa?” – se extraña el Hakaishin. – “¿Ya no me trata con respeto, Gran Kaio?”
– “¿Debería?” – le responde desafiante el Dios.
– “Sé que esconde al Kaioshin.” – le dice Kawa. – “Entréguemelo y puede que le perdone la vida a usted y a sus Kaio.”
– “Al igual que yo, cada uno de ellos dará su vida orgulloso para detenerte” – responde el Gran Kaio.
– “Que así sea” – dice mientras alza su mano y se dispone a realizar el Hakai.
Durante los próximos siglos, Madas viaja de planeta en planeta siguiendo las coordenadas proporcionadas por los Kaio de cada galaxia, reuniendo a los mejores guerreros que encuentra, en busca de un ser con el potencial suficiente para enfrentarse al Hakaishin.
Mientras tanto, el Dios de la destrucción divide el Universo en cuatro sectores y nombra a cuatro caudillos para que los gobiernen a su antojo y acallen cualquier grito de rebelión. Las primeras razas en recibir tal honor son los demonios del frío, los caleopteros, los ryujin, y los zoon. La ley del más fuerte prevalece en el Universo. Las razas que no se arrodillan frente al Hakaishin son aniquiladas sin compasión. 
Kawa, satisfecho con su nuevo sistema de gobierno, descansa en su palacio mientras su aprendiz dirige a los caudillos. El Hakaishin raramente supervisa las conquistas de sus hombres.
Un día, durante el ataque a un planeta rebelde, el Hakaishin y su aprendiz se ven obligados a intervenir para aplacar la revuelta. Kawa se da cuenta de que el poder de su aprendiz ha crecido de forma desmesurada y empieza a rivalizar con el suyo.
Tras acabar con la rebelión, ambos contemplan el humeante campo de batalla.

– “Te has hecho muy fuerte” – le felicita el Hakaishin.
– “Gracias, maestro” – responde Gin. – “Ha sido gracias a su entrenamiento.”
– “¿Crees en la ley del más fuerte?” – le pregunta Kawa.
– “Por supuesto, maestro.” – responde su aprendiz. – “Los fuertes merecen gobernar a los débiles”. – añade mientras contempla el planeta en ruinas, contento con su victoria.
– “Así es, Gin.” – responde el Hakaishin, mientras coloca la palma de su mano en la espalda de su aprendiz. – “Hakai” – susurra.
Mientras tanto, Zeno se ha entera de lo sucedido y decide crear al Daishinkan para que vigile los Universos. Dos ángeles nacen a partir del Sumo Sacerdote y son adjudicados a ambos Hakaishin como meros observadores. El Dios del Todo no pretende controlar su creación, pero siente interés por conocer su desarrollo y ver de lo que son capaces.
Tras siglos de viaje, Madas y un pelotón de guerreros llegan a un planeta que esta siendo atacado por uno de los caudillos del Hakaishin, pero encuentran el planeta en ruinas y lleno de cadáveres de nativos e invasores.

– “Sin duda ha sido una batalla feroz…” – dice Madas entristecido.
– “Noto una fuerte presencia” – dice un gigantón de tez marrón, bigote blanco y ojos amarillos.
– “Tened cuidado” – les dice el Kaioshin a sus hombres. – “Tiene un poder abrumador…”
De repente, se oye un crujir de ramas y todos se dan la vuelta. Un joven de tez gris y ojos negros como el azabache se acerca a ellos cubierto de sangre y arrastrando el cadáver de un demonio del frío adulto por la cola.

– “¿Es ese el caudillo?” – pregunta sorprendido uno de los hombres del Kaioshin.
– “Así es…” – confirma Madas.
El gigantón bigotudo se acerca cautelosamente al misterioso joven.

– “Hola, chico” – dice el guerrero. – “Me llamo Toppo. ¿Cómo te llamas? ¿Te encuentras bien?”
El joven suelta el cadáver y mira al gigante.

– “Me llamo Jiren.” – responde sin mostrar ninguna emoción.
– “¿Qué ha ocurrido, Jiren?” – le pregunta Toppo.
– “Estos demonios atacaron nuestro planeta.” – responde el joven. – “Masacraron a mi familia, a mi gente… Y yo he acabado con ellos.”
Madas se sorprende al escuchar al chico.

– “¿Ha derrotado a un ejército de demonios del frío siendo solo un chico? ¿Acaso es éste el guerrero que estamos buscando?” – piensa el Kaioshin.
– “No pasa nada” – le reconforta Toppo, algo inquieto ante la inexpresividad del chico. – “Has hecho justicia”.
– “Justicia…” – repite Jiren en voz baja.
Pasan los siglos y Madas y sus hombres ganan terreno al Hakaishin lentamente. El Kaioshin ha formado un ejército de guerreros increíbles gracias a la magia que obtuvo de la bruja, que le permite desbloquear el poder oculto de todos sus luchadores.
Tras ganar varias batallas frente a los caudillos y recuperar parte del universo, una noche, Madas teletransporta a todo sus hombres al planeta del Hakaishin, atacándole por sorpresa, dispuesto a acabar con el sufrimiento que azota el Universo.
Kawa, pese a estar solo, supera ampliamente a los guerreros del Kaioshin. Al ver que no suponen un problema, el Hakaishin se divierte golpeándoles y aniquilándoles con ondas de ki.

– “¡Sois débiles! ” – les dice el Dios. – “¿Qué ocurre, Madas? ¿De verdad pretendes derrotarme con un ejército tan ridículo? ”
De repente, múltiples ataques estallan en su espalda sin que se lo espera y le hacen hincar la rodilla un instante.

– “No está nada mal…” – murmura el Hakaishin al ver a Toppo.
El Dios de la destrucción se abalanza sobre el luchador y le propina un duro castigo. Toppo sucumbe impotente ante el gotokoneko.
Finalmente, Toppo cae de rodillas y parece que Kawa se ha hartado de jugar. El Hakaishin alza su mano y la coloca a escasos centímetros de la cara del gigantón.

– “Eres fuerte, pero no lo suficiente. Si estuvieras de mi lado, podrías convertirte en uno de mis caudillos…” – le dice el Dios.
– “Jamás…” – responde Toppo. “Yo creo en la justicia…”.
– “Justicia…” – murmura Kawa. “La única justicia es la ley del más fuerte. Los débiles son carne; los fuertes comen”.

El Hakaishin se dispone a realizar el Hakai, pero alguien aparece de la nada y agarra su brazo, interrumpiendo su técnica.

– “Jiren…” – titubea Toppo.
El joven guerrero levanta la mano del Hakaishin, que se sorprende ante el poder de Jiren.

– “Interesante… ” – murmura Kawa, que se sorprende al sentir el poder de su nuevo enemigo. 
Jiren golpea el abdomen del Dios, que se dobla de dolor.

El Dios, tras un instante de incredulidad, sonríe.
Todos los supervivientes contemplan asombrados la escena.
El Hakaishin alza su mano hacia Jiren, pero el guerrero se la agarra y aprieta hasta partirle el brazo y hacerle gritar de dolor.
– “¿Hemos ganado?” – murmura Madas incrédulo.
El Hakaishin, pese al dolor, no puede borrar la sonrisa de su rostro.
– “¿Lo veis?” – ríe el Dios. – “La ley del más fuerte…”
Jiren apunta al Hakaishin con su mano, preparando una esfera de ki de color rojo intenso.

– “La ley del más fuerte…” – murmura Kawa sonriente un instante antes antes de ser eliminado por Jiren.

Tras siglos de terror, el reinado del Hakaishin ha terminado. 

Cuando las cosas vuelven a la calma, Madas entra en el palacio del Dios de la destrucción, escoltado por Jiren y Toppo. En mitad de la sala, se encuentran con el ángel Cucatail, que saluda con una reverencia al Kaioshin y le explica la razón de su presencia.

– “Y bien…” – dice el ángel. – “Supongo que va a restablecer el orden, ¿verdad? ” – pregunta. – “Debo buscar a un nuevo Hakaishin o ya tiene un candidato en mente?”  añade mirando de reojo a Jiren.
– “No” – responde Madas ante la sorpresa de los presentes. – “Sería irresponsable por mi parte permitir que algo así vuelva a suceder. No necesitamos más destrucción.”
Horas después, Madas sale al balcón del palacio para dar la noticia. A sus pies, las tropas supervivientes le esperan. Sus hombres escuchan con atención las palabras del Dios, que les explica su plan de gobierno.

El Universo será dividido en sectores, y cada uno de sus luchadores estará a cargo de la protección de un sector. La paz reinará en el Universo gracias a las “Tropas de la Justicia”.

Todos celebran el final de su discurso con un grito al unísono: – “¡Justice!”

Y así, el Kaioshin del Norte, ahora convertido en Dai Kaioshin, asume el control del Universo.