OMG // Capítulo 50: Esencia de héroe
En la base del Imperio Plateado de la Capital del Norte, Van Zant coordina a los suyos.
En mitad de una enorme plaza, una extraña puerta metálica ha aparecido en el suelo. Varios soldados del Imperio, con una “M” visible en su frente, agrupan a la gente de los alrededores y la empujan hacia el agujero.
Van Zant, desde el balcón de la torre que sirve como Cuartel General, contempla la escena.
– “¡Que no se escape ninguno!” – exclama Van Zant. – “¡La victoria requiere sacrificios!”
La gente es arrojada al abismo, desde el que emanan gritos de pánico y dolor.
Babidí, a través de su bola de cristal, contempla el espectáculo.
– “¡Este idiota está haciendo un trabajo estupendo!” – celebra Babidí. – “¡Si sigue así, creo que podríamos despertar a Bu en unos meses aún sin la ayuda de Son Gohan! ¡Incluso puede que antes!”
– “Creo que este humano le hubiera ayudado sin necesidad de ser poseído…” – sonríe Dabra.
– “Es posible” – responde Babidí. – “Su alma es completamente negra… Pero no podemos correr riesgos”.
En el balcón vemos que Silver ha sido esposado y obligado a contemplar el macabro espectáculo que está teniendo lugar en la ciudad.
– “Maldito bastardo…” – murmura Silver. – “¡¿Por qué estás haciendo esto?!”
– “Eres un idiota, Silver” – responde Van Zant. – “Eres un líder débil.”
– “Estás masacrando a gente inocente…” – responde Silver.
– “Son insignificantes” – responde Zant. – “Igual que tu Imperio”.
Silver mira a Van Zant con desaprobación y rechazo.
– “No me mires así” – sonríe Van Zant. – “Tus manos están más sucias que las mías.”
– “Yo tenía un objetivo.” – responde Silver. – “¡Crear un Imperio fuerte para nunca volviera a suceder una tragedia como la de los androides! ¡Un mundo en el que la humanidad no dependiera de extraterrestres para defenderse de las amenazas!”
– “Tsé” – murmura Zant con desprecio. – “Ese objetivo no es nada comparado con el despertar de Majin Bu.”
– “¿Majin Bu?” – se extraña Silver.
– “Gracias a ti, tus hombres y mucha gente de alrededor del mundo se dirigen hacia aquí ahora mismo” – sonríe Zant. – “Vienen a esta ciudad para protegerse del ejército de demonios que avanza desde el Oeste…”
Silver agacha la cabeza y mira al suelo en estado de shock. Van Zant le ha utilizado.
Mientras tanto, Gyuma sigue ascendiendo agarrado al bastón mágico, y ya puede divisar la Atalaya de Kamisama.
– “¡Ya estoy llegando!” – exclama el mestizo. – “¡Aguantad un poco más!”
En los alrededores de la Torre de Karín, nuestros amigos han podido recobrar el aliento durante unas horas. Pero de repente, Upa percibe una presencia oscura.
– “¡Cuidado!” – exclama el nativo.
De entre la arboleda surge un rayo que impacta contra Ikose, repeliéndole y estrellándole contra la torre, noqueándole.
– “¡Ikose!” – exclama Shapner, que corre a socorrer a su amigo.
El nuevo enemigo dimana de la oscuridad y se revela ante la mirada aterrorizada de los presentes. La criatura es un diablo azul con cuernos y alas.
– “Éste es vuestro fin” – sonríe el demonio.
– “Akkuman…” – murmura Upa preocupado al reconocerle.
Videl se pone en guardia.
– “¡El traje no tiene suficiente energía!” – le advierte Norimaki.
Shapner, después de comprobar que Ikose sigue vivo, aunque inconsciente, apunta al demonio con su cañón y dispara su última carga sin pensárselo.
El demonio extiende sus alas y se eleva esquivando el ataque.
– “Bastardo…” – murmura Shapner.
El diablo materializa un tridente en su mano y se abalanza en picado sobre Shapner, pero Upa interviene y golpea al enemigo, obligándole a defenderse y apartándole de Shapner.
Upa se coloca en guardia frente a los demás.
– “Yo me encargaré de él” – anuncia el nativo.
– “Ningún humano puede derrotarme” – sonríe Akkuman.
El diablo ataca a Upa, pero éste detiene el ataque ante la sorpresa de Akkuman.
– “Sé como peleas” – le dice Upa. – “Recuerdo tu estilo de lucha”.
– “¿Cómo?” – se extraña el demonio.
Akkuman abre sus alas y retrocede mientras repele a Upa con una fuerte corriente de aire.
– “Me conoces…” – murmura el diablo.
– “Te he visto perder” – se burla Upa.
– “¡No puede ser!” – exclama el demonio, al recordar su única derrota como luchador de Uranai Baba.
En la Atalaya de Kamisama, Gyuma ha llegado y ya trepa por la escalera de mano hasta alcanzar la plataforma.
Al llegar a la cima, se encuentra con Mr. Popo, que le recibe cordialmente.
– “Bienvenido” – sonríe Popo.
– “Hola” – saluda Gyuma. – “He venido a…”
– “Has venido a hablar con el Guerrero Dorado” – le interrumpe el ayudante de Kamisama.
– “¿Cómo es posible que lo sepas?” – se extraña el mestizo. – “¿Me lees la mente?”
– “Hemos estado pendientes de tus avances” – responde Popo.
– “¿Mis avances?” – se extraña el chico.
De repente, una voz proviene del interior del Palacio.
– “Gracias, Mr. Popo” – dice la voz. – “Yo me encargo”.
Son Gohan sale del palacio envuelto en su capa blanca.
– “Tú… tú eres…” – titubea Gyuma. – “¡El Guerrero Dorado!”.
En la Tierra, Akkuman se enfrenta a Upa y éste empieza a retroceder.
– “¡Gracias al señor Babidí soy mucho más fuerte!” – exclama el diablo.
Akkuman golpea a Upa en la nuez y aprovecha el momento de vulnerabilidad para darle una patada en el estómago y lanzarle lejos.
Videl, sabiendo que Arale casi no tiene energía, sale de su traje y se abalanza sobre el demonio.
– “¡Bastardo!” – exclama ella.
El demonio extiende su mano hacia ella y la empuja con una onda de ki, haciendo que la Comandante retroceda y se estrelle contra un árbol, dejándola malherida.
El demonio, con el tridente en su mano, camina hacia Videl, dispuesto a darle el golpe de gracia.
Son Gohan ha aparecido ante Gyuma.
– “¡La Tierra está en peligro!” – exclama Gyuma. – “¡Babidí y sus hombres están avanzando y matando gente indiscriminadamente!”
– “Conozco la situación” – responde Gohan.
– “¿Lo sabes?” – murmura Gyuma mientras aprieta con fuerza su puño. – “¿Y no has hecho nada para evitarlo?”
– “Soy vulnerable a la magia del brujo” – responde Gohan. – “Si me enfrento a él, corro el riesgo de convertirme en uno de sus soldados.”
– “¿Te estás escondiendo?” – dice Gyuma entre dientes.
– “Si Babidí consiguiera controlarme, nadie podría detenerme” – explica Gohan. – “Puede que ni siquiera necesitase despertar a Majin Bu para llevar a cabo sus planes”.
Gyuma mira agacha la cabeza mientras derrama una lágrima de rabia e impotencia.
– “Mi madre…” – titubea Gyuma. – “Ella sigue creyendo en ti…”
El corazón de Gohan da un vuelco al escuchar al chico hablar de Videl.
– “He llegado hasta aquí para conseguir tu ayuda…” – continúa Gyuma. – “Mi madre no ha dejado de aguardar tu regreso. Siempre habla de ti como si fueras un héroe… pero te escondes aquí arriba mientras ellos mueren.”
– “Entonces ya sabrás que…” – se entristece Gohan.
– “No” – le interrumpe Gyuma. – “Tú no eres mi padre”.
Son Gohan siente las palabras del chico como una puñalada en el corazón, mas no puede culparle. Entiende perfectamente los sentimientos del chico.
– “Shapner, Ikose, Pilaf, Mai, Shu, Lupo…” – continúa el chico. – “Ellos son mi familia.”
Gyuma le da la espalda a Gohan y camina hacia el borde de la Atalaya.
– “¿Dónde vas?” – le pregunta Mr. Popo.
– “Voy a luchar” – responde Gyuma.
– “Quédate” – le interrumpe Son Gohan.
Gyuma detiene su paso un instante.
– “Tienes un potencial extraordinario” – le dice Gohan. – “Quédate aquí y entrena conmigo. Yo soy débil, pero puede que tú logres el poder suficiente para derrotar a Babidí.”
– “Yo no soy un cobarde” – responde Gyuma tajante, mirando a su padre por encima del hombro. – “No dejaré que ella muera”.
El muchacho se detiene un instante en el límite de la atalaya.
– “¡Espera!” – exclama Mr. Popo.
El ayudante de Mr. Popo intenta detenerle, pero ya es demasiado tarde. Gyuma se precipita al vacío.
Son Gohan agacha la cabeza y frunce el ceño.
– “Un chico peculiar…” – dice una voz femenina y anciana.
Uranai Baba aparece junto a Son Gohan.
– “Sin duda me recuerda a él” – sonríe la bruja. – “Es posible que no todo esté perdido”.
Gyuma planea hasta el bastón mágico y lo agarra mientras cae, haciendo que éste vuelva a su tamaño normal.
– “¡Nube Kinton!” – exclama Gyuma.
En unos instantes, el chico pasa como un rayo frente a la cima de la Torre de Karín. El gato corre hacia la barandilla, porque ha escuchado la voz del chico.
– “¡Ese era…!” – exclama el gato, que ve la nube mágica partir rápidamente tras él.
En la base de la torre, Videl intenta ponerse en pie frente a Akkuman, que con un golpe de su tridente hace que ella se arrodille.
– “Se acabó” – dice Akkuman, que alza su arma apuntando con las tres puntas a la Comandante.
– “¡NO!” – exclama Shapner.
– “¡Videl!” – grita Erasa.
Akkuman intenta ensartar a Videl, pero de repente se percata de que su ataque ha fallado y ha clavado su tridente en el árbol que la Comandante tenía detrás.
Upa, que se ha puesto de nuevo en pie, observa lo sucedido.
– “Eso…” – titubea el nativo. – “Eso es…”
Videl, a varios metros de Akkuman, flota sobre Kinton.
– “¿Qué es esto?” – se sorprende ella.
Gyuma se posa en el suelo entre su madre y Akkuman, con el bastón mágico en la mano.
– “¿Gyuma?” – se sorprende Videl.
