DBSNL // Capítulo 137: Hacia nuevos horizontes

DBSNL // Capítulo 137: Hacia nuevos horizontes
“Bienvenido a la Patrulla Galáctica.”
El Sol ha salido en la Capital del Oeste y nuestros amigos ya están listos para comenzar su viaje. En el jardín de la Corporación Cápsula, Gohan, el Número 16 y Katopesla se preparan para partir. El Doctor Brief, su esposa, Bulma, Trunks, Bra, Gyuma, Chichi, Goten, Marron, Krilín, Lázuli, Satán, Ub, Videl y Pan los despiden.
Son Gohan se despide de Chichi y Bulma recuerda al pequeño Gohan que estaba listo para viajar a Namek, con una gigantesca mochila preparada por su madre y vestido con un elegante traje, y no puede evitar sonreír. Ahora ese chico es un padre de familia que se ha enfrentado a múltiples adversidades y que, una vez más, está dispuesto a luchar por los suyos.
Krilín ha abrazado al Número 16, pero Lázuli parece reticente. 
– “Me alegra ver que las cosas os han ido bien.” – dice Pino. – “Hacéis buena pareja.”
– “Jeje…” – ríe avergonzado Krilín.
Lázuli se acerca al androide en silencio y finalmente lo abraza, sorprendiendo a sus allegados con un gesto de cariño poco usual en ella.
– “Nunca te di las gracias” – dice la Número 18, derramando una lágrima.
Pino abraza a su vieja amiga.
Marron se acerca al androide y le saluda alegremente.
– “¡Encantada de conocerte!” – sonríe la muchacha. – “Me han hablado mucho de ti.”
Gohan se despide de Videl con un beso y después abraza a su hija.
– “Nos veremos pronto.” – dice el mestizo. – “Cuando vuelva, iremos los tres a pescar.” – añade, despeinando a Pan.
Bulma da un paso al frente, decidida.
– “Trunks y yo te hemos preparado un regalo de despedida” – dice, mientras le entrega un reloj de pulsera.
– “¿Un regalo?” – se sorprende Gohan.
– “Póntelo” – le guiña un ojo Bulma.
Gohan se lo coloca y se da cuenta de que tiene un mecanismo que ya conoce, así que lo activa sin dudar.
Un nuevo traje modernizado e inspirado en el Gran Saiyaman se materializa sobre su ropa. La nueva vestimenta tiene los colores de la Patrulla Galáctica; blanco y morado.
– “¡Es fascinante!” – exclama Gohan.
– “¿Te gusta?” – pregunta Trunks. – “Tiene nuevas funciones.”
– “¡Me encanta!” – celebra Gohan, que empieza a lucir sus poses de héroe.
Todos se ríen, mientras Pan siente un poco de vergüenza.
– “Pero ya existe un Gran Saiyaman…” – se da cuenta Gohan.
– “Muchas de las modificaciones están inspiradas en el traje de Katopesla, así que…” – sugiere Bulma.
– “¡Ultra Saiyaman!” – exclama Videl, ilusionada.
– “¡Perfecto!” – exclama Gohan, haciendo otra pose. – “¡Ultra Saiyaman!”
El androide asiste alegre a la feliz escena, cuando Trunks le entrega su nuevo uniforme.
– “Para ti también hay un uniforme nuevo” – sonríe el mestizo. – “Hemos modificado uno de la Patrulla para ti.”
– “Muchas gracias” – sonríe Pino.
– “¡Vamos! ¡Póntelo!” – exclama Krilín.
El androide entra en la nave para cambiarse de ropa.
Mientras tanto, un vehículo volador desciende en el jardín de la Corporación. Lapis y Mai se apean.
– “¿También habéis venido a despedirnos?” – pregunta Gohan.
– “Por supuesto” – dice Mai.
Mientras tanto, el Androide 16 ya se ha puesto su nuevo uniforme.
– “¡Te queda genial!” – le dice Krilín.
Pino se fija en el Número 17.
– “Hola, Número 17” – saluda el robot.
El androide se acerca al robot y le ofrece la mano.
– “Me alegro de verte, compañero” – dice el Lapis.

Las dos creaciones de Gero se estrechan la mano, mientras comparten una sonrisa cómplice.
Mai saca una cámara de fotos.
– “¡Venga, posad para el reencuentro!” – exclama la pareja de Lapis.
El androide 17 suspira.
– “Esto no es necesario…” – murmura Lapis.
– “¡Venga!” – insiste Mai. – “No seáis tímidos.”
Lapis, Lázuli y Pino posan para la foto.
– “¡Sonreíd!” – dice la fotógrafa.
Bulma se acerca a Mai y le sugiere que le preste la cámara.
– “¡Poneos todos!” – dice Bulma.
A los tres androides se unen Mai, Krilín y Marron.
– “¡Estupendo!” – dice Bulma. – “¡Decid: Karíiiiin!”
– “¡Karíiiiin!” – repiten todos.
Sheela y Auta Motto esperan sentados en los escalones de su nave, con cara de pocos amigos.
– “Oye, que el universo está en peligro…” – murmura Sheela.
– “Jajaja…” – ríe Gohan, avergonzado, mientras se rasca la cabeza. – “Creo que nos hemos despistado un poco…”

Dibujado por Ipocrito
Tras la sesión fotográfica, en la que los patrulleros han sido obligados a participar, Gohan, Pino y Katopesla ya están listos.
– “Falta una cosa” – dice Sheela.
La patrullera saca un rotulador negro y se acerca al toreristo.
– “Nos faltan efectivos, así que…” – dice Sheela, que dibuja el símbolo de la Patrulla Galáctica en el uniforme de Katopesla. – “Listo.” – sonríe. – “Bienvenido a la Patrulla Galáctica.”
Katopesla parece emocionado.
Los presentes aplauden.
– “¡Enhorabuena!” – exclama Pan.
– “¡Bien hecho!” – grita Ub.
Ahora, los cinco patrulleros embarcan en sus dos naves. Katopesla pilota la suya, mientras Gohan y Pino acompañan a Sheela y Motto.
Las naves se elevan lentamente, mientras Gohan se despide saludando por la ventana, a lo que los presentes responden.
– “¡Buen viaje!” – exclama Krilín.
– “¡Ten mucho cuidado, cielo!” – dice Videl.
– “¡Asegúrate de comer bien cada día!” – insiste Chichi.
– “¡Adiós, papá!” – grita Pan.
 En un abrir y cerrar de ojos, las dos naves desaparecen en cielo.
En la azotea del edificio de la Corporación Cápsula, Cell ha estado observando el despegue.
– “Será una buena oportunidad para hacer ejercicio.” – murmura el insecto antes de desaparecer con el Shunkanido.

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XIV: Lucha de titanes

Cold Chronicles / Parte XIV: Lucha de titanes
“Esa será tu propia desdicha.”


El planeta Hakama está siendo evacuado por orden del Rey Cold. La gente se amontona en alrededor de las naves imperiales e intentan abrirse paso para conseguir un lugar abordo. 
De repente, la estrella que ilumina el planeta desaparece del cielo; algo se ha interpuesto entre los dos astros.
– “No puede ser un eclipse…” – murmura un soldado.
Un gran planeta ha aparecido en el cielo de Hakama y cada vez está más cerca. 
– “¡¿Qué diablos es eso?!” – se asusta la gente.
El caos nace entre los presentes, que luchan por abrirse paso hacia las naves, que cierran sus puertas y se apresuran en despegar.
Con la aproximación de la gran masa invasora, la gravedad empieza a actuar sobre la superficie de Hakama, que se torna inestable.
El planeta enemigo abandona su forma esférica y desarrollando unos gigantescos apéndices que pronto toman tierra y abrazan Hakama.
Un terremoto sacude el lugar. El enemigo ha empezado a abrirse paso a través de la corteza con un gigantesco taladro para alcanzar el núcleo del planeta y absorber su energía.
En unas horas, la nave del Rey Cold llega a Hakama. El demonio del frío observa el resultado del catastrófico suceso. El planeta ha perdido su atmósfera y su superficie se encuentra desierta.
El Emperador abandona su nave y ordena a sus hombres que se alejen del lugar. Pretende enfrentarse al enemigo en solitario.
Cold observa a su adversario detenidamente antes de aproximarse al planeta.
– “¿Qué eres?” – murmura el demonio del frío.
El Emperador desciende sobre su la superficie de Hakama, a una distancia prudencial de la masa parasítica enemiga. 
Torrentes de lava inundan el paisaje junto a grandes géiseres de vapor y fuego. Una violenta tormenta eléctrica cubre el cielo.
Cold camina con decisión hacia su enemigo.
– “No había visto un poder destructor como este desde Majin Bu…” – piensa el demonio del frío. – “Debo tener cuidado.”
El Emperador se detiene y decide transformarse. Su cuerpo brilla de color rosado. Su cráneo se alarga y de su exoesqueleto brotan grandes pinchos en su espalda y antebrazos, adquiriendo una grotesca forma que hacía siglos que no utilizaba. Un instante después, su piel cristaliza y se resquebraja, estallando en una gran luminosidad fucsia y revelando la forma original del demonio del frío.
Cold continúa su camino, y pronto se da cuenta de un personaje ha aparecido en el horizonte, donde se encuentra el gran muro que conforma al planeta invasor. El individuo que se dirige hacia él tiene la piel azulada y lleva una armadura dorada.
– “Rey Cold” – sonríe el enemigo, sorprendiendo al Emperador.
– “Conoces mi nombre…” – dice el demonio del frío.
– “He recopilado mucha información en los últimos planetas” – dice el misterioso individuo, golpeándose la sien.
– “Entonces sabrás que has atacado mi territorio.” – responde Cold.
Rildo sonríe.
– “¿Qué eres?” – pregunta Cold. – “¿Qué es esa máquina?” – dice refiriéndose al gran taladro que perfora la corteza del planeta.
– “Me han llamado de muchas formas.” – dice el enemigo. – “Getemono, M2…  Pero creo que me quedo con \”Rildo\”.”
Rildo apunta al Emperador con su puño derecho, que sale disparado a toda velocidad, pero Cold levanta su mano parsimoniosamente y con su poder mental detiene el puño en el aire. 

Cold cierra su puño y estruja la extremidad voladora de Rildo, que cae al suelo hecha añicos.
Rildo sonríe y transforma su brazo en un cañón.
– “¡HAAA!” – exclama al disparar. 
Una gran esfera de ki verde se aproxima a Cold, pero éste alza su mano hacia el cielo y hace que un gran muro de roca se alce frente a él e intercepte el ataque, que estalla con el impacto, creando una gran explosión de humo y fuego.
Rildo salta por encima de los restos del muro de piedra, dispuesto a disparar de nuevo a Cold con su cañón, pero el Emperador levanta su otra mano, haciendo temblar la tierra y provocando que un volcán de lava brote del suelo e impacte directamente contra su adversario.
El enemigo cae al suelo. Su cuerpo metálico, parcialmente cubierto por lava, brilla al rojo vivo.
– “No está nada mal…” – sonríe el robot.
Cold, con otro elegante movimiento de sus manos, manipula dos ríos de lava cercanos para alzarlos y hacerlos caer sobre Rildo, sepultándole en roca candente. 
El Emperador ha derrotado a su enemigo sin mucho esfuerzo, y ahora se dirige hacia la gran masa metálica parasítica.
Cold camina hasta el gran taladro y lo observa con detenimiento, buscando comprender a qué se está enfrentando.
A su espalda, el metal de la estructura se convierte en un líquido viscoso que toma forma corpórea, dando lugar a un gran hombre de metal.
Cold se percata de lo que sucede y se da la vuelta. El Emperador identifica a Rildo, que ha adoptado una nueva forma.
– “¿Qué demonios eres?” – murmura Cold.
– “Soy una forma de vida superior.” – sonríe el hombre de metal. – “El siguiente paso en la evolución.”
Cold se da cuenta de lo poco que comprende el poder y las características del enemigo.
– “Controlas todo este metal a tu voluntad…” – murmura Cold.
– “No, Emperador” – se burla Cold. – “Yo SOY el metal. Me muevo de un planeta a otro y consumo sus recursos para seguir adelante. La vida biológica ha fracasado y debe darme paso. Nadie puede detenerme.”
De las paredes metálicas de su alrededor nacen un centenar de copias de Rildo.
Cold se da cuenta de que la gran cantidad de enemigos que le rodean. Son demasiados.
El demonio del frio aprieta sus puños con fuerza y su masa muscular aumenta repentinamente.
– “¡HAAAA!” – exclama al crear una onda expansiva que sacude el lugar.
El cuerpo de Cold se envuelve en una barrera energética y sale propulsado hacia el cielo, atravesando uno de los tentáculos metálicos del planeta enemigo y ascendiendo hacia el espacio. Múltiples Rildo le persiguen.
Cold abandona la tenue atmósfera del planeta y se detiene. El demonio del frío prepara una pequeña esfera de energías concentrada entre sus manos. La bola de ki intenta aumentar de tamaño, pero Cold se concentra en comprimirla, consiguiendo reducirla al tamaño de una manzana.
Los enemigos se aproximan, pero el Emperador dispara su esfera de ki, que se escurre entre el centenar de adversarios para alcanzar la superficie del planeta Hakama.
Tras un instante de calma, el planeta explota, creando una gran onda expansiva que empuja a Cold y lo estrella contra una pequeña luna que orbitaba el planeta Hakama. El Emperador pierde el conocimiento.
Mientras tanto, en el planeta del Hakaishin, el ángel Campahri observa el combate a través de su vara, sin decir nada a su pupilo, que sigue entrenando para dominar el anillo Toki.
El planeta invasor ha quedado hecho añicos, pero los fragmentos no tardan en movilizarse. De cada uno de ellos nacen extensiones que se conectan unas a otras, formando de nuevo una gran masa.
En unos minutos, Cold recupera la consciencia y abre los ojos. Frente a él puede ver un planeta hecho de metal.
– “Maldito…”- gruñe el Emperador.
En la superficie del planeta se forma el rostro de Rildo, que ríe en silencio. 
M2 ha perdido mucha masa a causa de la explosión. Se ha debilitado.
Cold, desesperado, utiliza su poder mental para agarrar la luna y la lanza contra su enemigo, pero una gigantesca mano se forma en la superficie del planeta y agarra el astro como si fuera una pelota de béisbol. Rildo estruja la luna, convirtiéndola en escombros.
En ese instante, Rildo se da cuenta de que ha utilizado gran parte de su energía de reserva para recomponerse. Necesita una fuente de poder, pero el siguiente planeta se encuentra demasiado lejos.
– “Está bien…” – piensa el planeta de metal. – “Por suerte, tengo a mi alcance una fuente de energía más poderosa que cualquier núcleo planetario.”
Un ejército de Rildo se genera en la superficie del planeta y se preparan para partir hacia su enemigo, al que pretenden capturar.
Cold cierra los ojos y se concentra. Su musculatura aumenta de nuevo. El demonio extiende sus brazos hacia su enemigo.
De repente, un terremoto parece sacudir la superficie del planeta, que empieza a resquebrajarse.  
– “¿Qué está pasando?” – piensa Rildo. – “No es posible…”
Cold está utilizando todo su poder para controlar el planeta enemigo. Su aura se desboca, adquiriendo un comportamiento eléctrico.
Rildo utiliza toda la energía que le queda para intentar contrarrestar las fuerzas de su enemigo, pero sus copias se derriten en la superficie. No le queda energía.
Cold clava su mirada en el planeta.
– “En tu paso has dejado un camino yermo.” – piensa Cold. – “Esa será tu propia desdicha.”
Cold proyecta toda su energía hacia M2 y empuja el astro metálico hacia las profundidades del espacio, lejos de su Imperio.
– “¡HAAAAAAA!” – grita el Emperador.
Tras el titánico enfrentamiento, Cold ha quedado agotado. Su masa muscular regresa a la normalidad y pierde el conocimiento. Su cuerpo queda flotando en el espacio.
En el planeta de Beerus, el Hakaishin se incorpora en su cama, aún con los ojos cerrados.
– “¿Qué ha pasado?” – pregunta mientras bosteza. – “¿Qué año es?”

A su lado, Campahri le atiende.
– “No ha sido nada, señor.” – dice el ángel. – “Una pequeña disputa territorial en la Galaxia del Sur.”
– “¿Una disputa?” – pregunta el Dios, mientras se lame la pata para limpiarse los ojos.
– “Un demonio del frío a formado un Imperio en esa zona.” – responde Campahri. – “Y la verdad es que él está manteniendo a raya a todo el que altera el orden.”
– “¿Quién es?” – pregunta el gotokoneko.
– “Lo llaman \”Rey Cold\”” – responde el ángel.
Beerus se da la vuelta y se tumba de nuevo.
– “Pues creo que me cae bien ese tipo…” – murmura mientras se acurruca en su cama. – “Me quita trabajo.”
Meses más tarde, el Emperador despierta en una cueva de un misterioso planeta. El demonio del frío se encuentra cubierto de apestosos ungüentos.
– “¿Dónde estoy?” – se pregunta el demonio.
Cold intenta levantarse, pero las piernas le flojean y cae de rodillas.
– “Maldición…” – murmura el Emperador.
El demonio del frío intenta levantarse de nuevo, pero al realizar un esfuerzo provoca un estallido de energía que derrumba parte de la cueva.
– “¿Qué me está pasando?” – se pregunta.
Una misteriosa voz le responde.
– “Su cuerpo ha sufrido graves daños, Majestad” – dice una pequeña criatura de tez amarilla parecida a una rana. – “Sus hombres te encontraron moribundo, flotando en el espacio.” 
– “¿Cómo he acabado aquí?” – pregunta Cold. – “¿Quién eres?”
– “Le ofrecí mis servicios a su consejero, el señor Sorbet” – responde la criatura. – “En el estado en que le encontraron, yo era el único que podía hacer algo para salvarle.”
– “Eres… un brujo…” – dice Cold, molesto al recordar su experiencia con Bibidí.
– “Me llamo Salabim.” – se presenta el renacuajo.
– “No necesito tu ayuda.” – lo desprecia el demonio del frío, que vuelve a intentar levantarse, pero falla de nuevo, crea un gran estallido de energía que repele al mago y derrumba otra porción de la cueva.
– “¡Cuidado!” – replica el brujo. – “Su cuerpo ha sufrido demasiado. Algunos daños son irreparables. Controlar toda la energía que rebosa no le será fácil.”
Cold parece frustrado, pero intenta relajarse.
– “Yo puedo ayudarte a controlarlo.” – se ofrece Salabim.
– “¿Por qué?” – pregunta Cold.
– “Por el bien del Imperio, por supuesto.” – sonríe el brujo.

DBSNL // Capítulo 136: Preparativos

DBSNL // Capítulo 136: Preparativos
“Prométeme que no correrás riesgos.”
La noche cae en la Tierra. 
En Villa Jingle, Yamcha, Suno, Baicha, Puar y Hatchan disfrutan de un chocolate caliente cerca del fuego, mientras se divierten con un juego de mesa.
Cerca de allí, en su casa, Ten Shin Han, Lunch y Chaoz ya duermen, como es habitual a estas horas, ya que los dos guerreros están acostumbrados a una rigurosa disciplina.
En una cabaña perdida en el bosque, Lapis ha ido a buscar leña de su almacén para reavivar el fuego de la chimenea, donde Mai le espera tumbada en el sofá, leyendo un libro.
En la Mansión Satán, Gohan y Videl preparan la maleta del mestizo. Pan, agotada tras un largo día, ya duerme.
– “¿Estás seguro de que debes marcharte?” – pregunta Videl.
– “Si no les ayudamos ahora, tendremos que hacerlo cuando el conflicto llegue a la Tierra.” – responde Gohan. – “Es mejor luchar lejos de aquí.”
Videl se acerca a su marido y le abraza por la espalda.
– “Prométeme que no correrás riesgos.” – dice Videl. – “Prométeme que volverás sano y salvo.”
– “Lo prometo” – sonríe Gohan.
Cerca de allí, Satán también descansa; y en la habitación contigua, que antes pertenecía a Mr. Bu, duerme el joven Ub con Bee acurrucado a los pies de la cama.
En el Monte Paoz, tras una abundante cena, todos duermen. La nave de Katopesla se encuentra estacionada en el exterior. El justiciero ha sido invitado a quedarse a dormir en la vieja cama de Gohan. El toreristo, vestido con un pijama con estampado de dinosauros, ronca de forma potente, obligando a Goten a taparse los oídos con la almohada.
En la Corporación Cápsula, Bra ya duerme, pero Bulma y Trunks trabajan en un nuevo proyecto en el laboratorio.
Trunks trabaja con esmero, muy concentrado.
– “Ya he programado la interfaz” – dice mientras realiza un estiramiento, sentado en su silla. – “¿Cómo lo llevas, mamá?” – pregunta.
Al no escuchar respuesta, el chico se da la vuelta y se da cuenta de que Bulma se ha quedado dormida sobre la mesa de trabajo.
El chico se acerca a su madre y la arropa colocándole su bata sobre los hombros.
– “Ha sido un día largo…” – suspira Trunks. – “Ya me encargo yo del resto.” – añade, dándole un tierno beso en la cabeza.
En la casa de invitados de la Corporación, Marron, Krilín y Lázuli, ya recuperada, disfrutan de una velada tranquila viendo la televisión. Su casa fue destruida durante el combate contra Maji-Kayo.
Mientras tanto, Brief, con su gato negro subido en el hombro, realiza un scanner al Número 16. El androide se encuentra tumbado en la mesa de trabajo, conectado a varios ordenadores.
– “Parece que todo funciona correctamente, Número 16.” – dice el padre de Bulma.
– “Estupendo.” – responde el robot. – “Gracias, Doctor.”
– “No se merecen” – sonríe el anciano. – “Pero no te olvides de tomar la Robovitamina A o te quedarás sin energía.”
El androide asiente sonriente.
– “Es extraño volver a estar con vosotros.” – dice el Número 16. – “Conozco los hechos ocurridos en mi ausencia, están en mi nueva programación, pero no tengo memoria directa de ellos. Ni siquiera de los Cell Games.”
– “Realizamos tu copia cuando te reparamos justo antes del combate” – dice Brief. – “Es normal que no recuerdes nada después de eso.”
El androide se incorpora en la mesa y se queda sentado.
– “Por cierto, Número 16…” – dice Brief. – “Me resulta incómodo llamarte por tu número de serie… ¿No tienes un nombre normal, como Lapis y Lázuli?”
– “Yo no tengo base humana.” – responde el robot. – “No tengo un nombre, ni un pasado.”
– “Es una pena…” – responde Brief. – “Pero podríamos ponerte uno… ¿Qué te parece Tanga?”
– “Recuerdo…” – murmura el 16. – “Cuando el Doctor Gero trabajaba en mí, en su viejo laboratorio… Le oí llamarme Pino.”
– “¿Pino?” – repite Brief. – “Bueno, es mejor que un número…” – sonríe. – “No es tan bonito como Tanga, pero está bien.”
De repente, una lágrima recorre la mejilla del androide. El Número 16 se da cuenta y, sorprendido, la atrapa con su dedo índice para después observa detenidamente.
– “Qué extraño…” – murmura el robot.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Brief.
– “Nada” – responde el androide.
Brief se da cuenta de lo ocurrido y se acerca para examinar el ojo del androide, lo que el gato aprovecha para saltar sobre el hombro de Pino. 
– “Parece que todo está bien…” – murmura el Doctor.
– “Me alegro” – dice el robot.
– “Por cierto…” – añade Brief. – “Gero te consideraba defectuoso por tu naturaleza pacífica y por no obedecer sus órdenes, ¿no es así?”
– “Sí” – responde el androide. – “Supongo que sí.”
– “Es extraño…” – cavila Brief.
– “¿Por qué, doctor?” – pregunta el 16.
– “He visto tu programación y parece que no hay errores…” – dice Brief. – “Él te programó así; con libertad para decidir no seguir su programación.”
Pino esboza una media sonrisa.
– “Sí que es extraño…” – dice el androide.
– “Puede que el viejo Gero guardara en ti la poca humanidad que le quedaba…” – suspira Brief.
En el jardín de la Corporación Cápsula, la nave de los patrulleros se encuentra estacionada. Auta Motto duerme plácidamente en su interior, mientras Sheela escribe un informe sobre lo sucedido. En una pequeña urna esférica, en prisionero ha sido encerrado y ahí descansa.
En la Atalaya de Kamisama, Piccolo y Dende han recibido una visita de Zamas y Kibito, que les han informado sobre lo ocurrido con Whis.
– “Es terrible…” – murmura Kamisama.
– “Aún no sabemos qué pretenden Shiras y Garlick.” – dice el Kibito. – “Pero ya han empezado a sembrar el caos.”
– “La verdad es que, sin el consejo de Whis, Champa y yo somos un mar de dudas.” – admite Zamas.
– “Según dices, Trunks pretende encargarse de Shiras…” – dice Piccolo. – “Confiemos en que pueda lograrlo.”
– “Seguir los movimientos de Garlick y los suyos es cada vez más complicado.” – explica Kibito. – “La oscuridad del Makai ciega nuestros ojos de Kaioshin.”
Piccolo alza su mirada al cielo, preocupado.
– “Tengo una extraña sensación de peligro desde hace semanas.” – dice el namekiano. – “No sé qué es, pero algo terrible se avecina.”
Muy lejos de allí, la nave de Freezer ha aterrizado en el planeta Numa. El tirano, acompañado por el soldado Curd, investiga la antigua cueva de Salabim.
– “No hay duda…” – murmura Freezer. – “Es la misma sensación…”
El tirano observa los troncos fríos de la hoguera y restos de comida podrida.
– “Hace tiempo que se marchó de aquí” – murmura el demonio del frío. – “Esperaba poder interrogarle.”
– “Señor Freezer…” – interviene tímidamente el soldado brench. – “No pretendo entrometerme en sus asuntos, pero… ¿está buscando las cajas de música?”
El tirano clava su mirada en Curd, sorprendido por su comentario.
– “¿Qué sabes?” – pregunta Freezer, tajante.
– “Su hermano también las buscó hace años.” – dice el brench. – “Una caja fue recuperada; la tenía un tsufur que capturamos cuando intentaba escapar de nuestro territorio.” – explica. – “La segunda, teníamos sospechas de que se encontraba en el planeta Gelbo, pero el Imperio cayó antes de que pudiéramos recuperarla.”
Freezer esboza una media sonrisa que desconcierta a Curd.
– “Localiza a Shisami” – ordena el tirano. – “Volvemos a casa.”