DBSNL // Capítulo 40: Segundo asalto

DBSNL // Capítulo 40: Segundo asalto
“A veces hablas como un saiyajín, ¿lo sabes?”

La Número 18 le ofrece una semilla senzu a Son Goten mientras el robot se pone en pie.

– “Cómete esto” – le dice la androide. – “No puedo con ellos yo sola”.

Son Goten mastica la semilla y se reincorpora de un salto, transformándose en Súper Saiyajín.

– “¡Segundo asalto, hombre de hojalata!” – grita mientras adopta una pose de combate.
– “¡No tan rápido!” – le interrumpe la Número 18. – “El resultado sería el mismo. Necesitamos que hagáis la fusión”.
En la Muscle Tower, Krilín también le ha dado una semilla a Chaoz y otra a Ten Shin Han, que ya están listos para luchar.
Entre la humareda causada por la explosión del brazo de Tao Pai Pai, puede verse al asesino levantándose con la ropa hecha trizas y su antebrazo derecho destrozado.

– “Juntos le venceremos” – dice Krilín.
– “No.” – responde Ten Shin Han. – “Él es mío. Vosotros encargaos de liberar a Lunch”.
– “Este no es momento de venganzas, Ten.” – le dice Krilín. – “Luchemos juntos”.
– “Krilín tiene razón” – le apoya Chaoz.
– “Tengo que hacerlo yo solo.” – insiste Ten. – “Lo siento”.
Krilín, pese a no estar de acuerdo, respeta la decisión de Ten como guerrero.

– “A veces hablas como un saiyajín, ¿lo sabes?” – le dice Krilín.
Ten Shin Han no responde y ya está centrado en su adversario.

– “Chaoz, ya le has oído” – dice Krilín.
Chaoz asiente y ambos se elevan hacia la cima de la Muscle Tower.
Cerca de allí, la Número 18 y Goten atacan al B-16 que luchaba contra Trunks. La 18 le aleja mientras Goten le da una semilla a su amigo. 

– “Prepárate para la fusión” – le dice Goten.
En ese momento, el B-16 que luchaba antes con él vuelve a la carga y le golpea, evitando que los amigos puedan llevar a cabo su plan.
En la cima de la Torre, Krilín y Chaoz se posicionan frente a Silver, que está apuntando a la cabeza de Lunch con su revólver.

– “¡Suéltala!” – le dice Krilín muy serio.
– “Si os acercáis, la mataré” – responde Silver, preparando el martillo de su revólver.
Chaoz usa su poder mental para inmovilizar al comandante.

– “Mal…di…tos….” – dice Silver entre dientes.
– “No te esfuerces” – dice Krilín mientras camina hacia Lunch.
Al pasar junto a Silver, éste le asesta una patada que lanza a Krilín fuera de la Torre por el mismo agujero por el que entró.

– “¡Krilín!” – grita Chaoz sorprendido de que Silver pueda moverse con facilidad a pesar de estar usando su poder.
– “¡Jajaja!” – ríe Silver. – “¿De verdad creéis que no estoy preparado para enfrentarme a vosotros?”
En la base de la Torre, Tao Pai Pai se arranca el brazo dañado ante la sorpresa de Ten Shin Han y acto seguido activa una cápsula de la que se materializa un brazo de repuesto.

– “Así será más justo” – sonríe Ten.
– “Voy a matarte” – le dice el asesino colocándose el brazo. – “Eres una vergüenza para la escuela Grulla. ¡Un traidor!”
Tao Pai Pai se lanza contra Ten, alzando el cuchillo en su brazo izquierdo. 

– “¡Muere!” – grita.
Ten Shin Han esquiva los ataques del asesino, que aún así logra hacerle varios cortes superficiales en el torso y en el antebrazo. 

Dibujado por Ipocrito
Ten se ve abrumado por los ataques de su antiguo maestro.

– “¡Taiyo-ken!” – grita intentando cegar a su enemigo.
Pero por desgracia para él, la técnica no parece surgir efecto y Tao Pai Pai le sorprende haciéndole un corte en la mejilla.

– “Mis ojos de cyborg están preparados para no caer frente a esa técnica” – responde el asesino.
– “Entonces tendré que intentar otra cosa” – murmura Ten, preparándose para su siguiente ataque.
El cuerpo de Ten Shin Han se divide en cuatro.

– “Olvidas que conozco todas tus técnicas” – le advierte Tao Pai Pai.
A Ten no parece importarle y ataca con sus cuatro cuerpos, que Tao Pai Pai repele sin problemas una y otra vez.

– “Tu poder se divide entre tus copias.” – continúa el asesino. – “Vaya pérdida de tiempo”. 
Cerca de allí, Trunks libera al número 17 de uno de los dos B-16 que le estaban atacando. El joven guerrero, ahora recuperado por una senzu, hace retroceder a su adversario.
Por desgracia, Lapis ha perdido un brazo durante la pelea y está perdiendo sangre y líquido. El otro B-16 sigue atacándole y golpeándole.
La Número 18 ve a su hermano en esas condiciones y quiere ayudarle, pero para eso debe librarse de su enemigo.

– “¡Taiyo-ken!” – grita la 18, y se dispone a ayudar a su compañero. 
Pero antes de que pueda alejarse, el B-16 la agarra por una pierna. Parece que la técnica no ha surgido efecto, al igual que le sucedió a Ten con el mejorado Tao Pai Pai.
Cerca de allí, Pilaf y su banda se dirigían a la base de la Red Ribbon en motos de nieve cuando se han encontrado con la batalla.

– “¿Otra vez ellos?” – dice Pilaf.
– “Podemos aprovechar esto para entrar en la base.” – dice Shu.
Mai observa a lo lejos como Lapis, en condiciones pésimas, está siendo golpeado por el robot B-16.

– “¡Tenemos que hacer algo!” – dice la ella.
– “¿¡Estás loca!?” – exclama Pilaf. – “¡No nos importa lo que les pase! ¡Aprovechemos para robar lo que podamos de la base!”
Mai se baja de la moto y corre hacia el campo de batalla ante la atónita mirada de sus dos compañeros.
En la Torre, el comandante Silver golpea a Chaoz y a Krilín, que se ven superados ante la extraordinaria fuerza del soldado.

– “¡He entrenado desde que fui derrotado por Son Goku!” – grita furioso. – “¡He reconstruido el ejército de la Cinta Roja yo solo! ¡No dejaré que nadie se interponga en mi camino!”
Krilín cae sobre la nieve y mientras se reincorpora, Silver se acerca a él a toda velocidad.

– “¡Muere!” – grita el comandante, listo para asestar un golpe directo a nuestro amigo.
Pero escasos metros antes de alcanzar a Krilín, una esfera de ki surge del suelo, levantando rocas, hielo y nieve, y golpeando a Silver en la barbilla; haciéndole retroceder hasta caer de espaldas al suelo.

– “¿¡Esta técnica!?” – se sorprende Krilín, que la reconoce perfectamente y mira alrededor buscando a su usuario.
Cerca de ahí, sobre una duna de nieve, Yamcha, con su antiguo uniforme de la escuela Kame, sonríe en su pose típica de la técnica Sokidan.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 20: ¿Una nueva amenaza?

OMG // Capítulo 20: ¿Una nueva amenaza?
Son Gohan le ha contado a Bacterian todo lo sucedido recientemente. 

– “Necesitamos llegar a la Tierra Sagrada de Karin” – le dice Gohan al pirata.
– “Si de verdad eres el Guerrero Dorado, no dejaré que el futuro de la Tierra pese sobre mis hombros” – responde Bacterian. – “Te llevaremos hasta la Tierra Sagrada.”
Son Gohan se siente aliviado.
En ese instante, Gohan divisa a lo lejos una torre de humo en la costa.

– “¿Qué ha ocurrido allí?” – se pregunta Gohan.
Bacterian y Punta contemplan la humareda.

– “¿No está en esa dirección la aldea de los Gilas?” – dice Bacterian.
– “¿Los Guerreros Dinosaurio?” – dice Punta. – “¿Qué estarán tramando ahora?”
Son Gohan escucha a los piratas y sigue mirando al horizonte.

– “Hay algo extraño…” – murmura el mestizo. – “¿Serán los androides?” – piensa.
– “¿Algo extraño?” – dice Bacterian.
– “Esos Dinosaurios siempre están armando alboroto” – dice Punta. 
– “Creo que he notado una presencia” – dice Gohan. – “¿Será Cell?” – piensa.
Los piratas se miran sin comprender al mestizo, ya que ellos no entienden a qué se refiere Gohan, pues no pueden sentir el ki.

– “Voy a echar un vistazo” – dice el mestizo. – “Continuaré hacia la Tierra Sagrada a pie”.
– “¿A pie?” – se sorprende Punta. – “¡Está muy lejos!” 
– “Necesito saber qué ha ocurrido en esa aldea.” – sentencia Gohan.
El mestizo se acerca a Punta y Bacterian y estrecha la mano de ambos.

– “Muchas gracias por todo” – dice Gohan. – “Espero volver a veros”.
– “Estamos contigo, Guerrero Dorado” – le responde Punta.
El mestizo coge aire con la máscara puesta y se la quita antes de lanzarse al mar para nadar hacia la costa.

– “¿Crees que tiene alguna oportunidad de derrotar a los androides?” – le pregunta Punta a Bacterian.
– “Si alguien puede hacerlo, es alguien con el nombre Son” – sonríe Bacterian.
En el Norte, el Pelotón Zulú avanza en un convoy junto a varias patrullas de la Muscle Tower hacia las montañas rocosas, donde el Pelotón Delta se comunicó por última vez.
Gohan ha llegado a la costa y se acerca al origen del humo, que efectivamente, es la aldea de los Gilas.
La aldea se encuentra destrozada, con signos de lucha y cadáveres dispersos por todas partes.

– “¿Han sido los androides?” – se pregunta Gohan.
Al acercarse a uno de los cadáveres para examinarlo, el mestizo se percata de que tiene la marca de un aguijón en el costado izquierdo.

– “¿Qué es esto?” – se sorprende Gohan. – “¿Ha sido Cell?”
Gohan se palpa la cicatriz de su hombro que le dejó el aguijón de la criatura.

– “No parece lo mismo…” – murmura. – “Cell absorbe materia orgánica y energía por igual, pero en el caso del Gilas parece que los bordes de sus heridas están intactos…”
Tras examinar los cuerpos, Gohan se percata de que varios presentan esa herida punzante.

– “No sé que ha atacado esta villa, pero parece que los ha matado absorbiendo su energía.” – reflexiona el mestizo. – “¿Es que hay otra creación de la Red Ribbon suelta? Esto se pone cada vez peor. Los androides ya son el menor de nuestros problemas. ¡Maldita sea! ¡Necesito respuestas!”
Al levantar su mirada, Gohan ve un enorme cartel publicitario cerca de la carretera con el siguiente reclamo: “¡Soy la hermosa Uranai Baba! ¿Qué quieres saber?”. Una imagen muy retocada de la bruja mirando su bola de cristal adorna el letrero.

– “¡Uranai Baba!” – exclama Gohan emocionado al ver el rótulo. – “¡Eso es!”
Mientras tanto, el convoy Real se acerca al pie de las montañas.
Dentro de la tanqueta en la que viaja el Pelotón Zulú, se oyen interferencias extrañas por radio. 

– “¿Nos… cibe.. guien?” – escuchan por radio.
– “Recibimos algo” – anuncia el soldado encargado de las comunicaciones.
– “Déjame a mí” – dice Erasa, que conecta la radio a su brazalete. – “Filtraré la señal”.
– “Somos el Pelotón Delta. ¿Nos recibe alguien?” – se escucha ahora claramente por el altavoz del brazalete.
– “Aquí el Equipo de Rescate” – responde Erasa. – “¿Estáis bien? ¿Cuál es vuestra posición?”
– “Nos tendieron una emboscada en el desfiladero” – dice el soldado por radio.
– “¿Bandidos?” – pregunta Erasa.
– “Estaban muy organizados. Eran fuerzas profesionales entrenadas.” – responde el soldado.
Videl y los demás escuchan con atención.

– “¿Un ejército?” – se pregunta la Sargento.
Erasa continúa hablando con el soldado.

– “Está bien. Llegaremos enseguida. Dadnos vuestra posición y permaneced alerta” – dice la analista.
Son Gohan ya corre raudo hacia el palacio de Uranai Baba.

– “Me estoy retrasando demasiado…” – piensa Gohan mientras corre lo más rápido posible sin alertar a Cell. – “Espero que los demás se encuentren bien.”
El Equipo de Rescate avanza por un desfiladero entre las montañas cuando empieza a oír explosiones cercanas a ellos.
Erasa se apresura a contactar por radio con el Pelotón Delta.

– “¿Me recibís? ¿Qué está pasando? Hemos oído explosiones.” – dice la analista.
– “¡Nos están atacando! ¡Nos han encontrado!” – dice el soldado por radio.
De repente, algo impacta cerca de la tanqueta del Pelotón Zulú.

– “¡Nos atacan!” – grita un soldado.
Videl y el resto salen del vehículo y se ponen a cubierto mientras las ametralladoras de la tanqueta ofrecen fuego de cobertura.
Las colinas que rodean el desfiladero están repletas de soldados con uniformes de color azul marino oscuro, en los que destaca un emblema de fondo blanco y letras rojas: “Chaofan” (Arroz Frito).
En la cima de la colina más alta, un pequeño y anciano ser azulado contempla el campo de batalla.

– “¡Quiero lo que sea que hayan robado esos soldados!” – les grita a sus tropas.
Una mujer de mediana edad se encuentra a su lado.

– “¡Ya habéis oído al comandante Pilaf!” – grita la mujer.
Un pequeño hombre-zorro se acerca a ellos.

– “¡Parece que han llegado sus refuerzos!” – dice el zorro. – “¿Qué hacemos?”
Videl identifica a Pilaf y recarga su arma.

– “¿Qué hace Pilaf tan lejos de su castillo?” – se pregunta la Sargento.
Erasa mira el radar de su brazalete. 

– “¡Nos superan en número!” – exclama alarmada.
Shapner ve que el Pelotón Delta esta cerca y está siendo acorralado por los hombres de Pilaf.

– “¡Hay que llegar hasta el Pelotón Delta y asegurar ese sarcófago!” – ordena a sus hombres.
– “¡Son demasiados!” – grita Ikose. 
El ejército de Pilaf sigue disparando a discreción. Las balas sobrevuelan a nuestros compañeros, que están atrapados tras sus coberturas.
Mientras tanto, Son Gohan ha llegado al palacio de Uranai Baba y un pequeño fantasma rosado con un sombrero de paja le da la bienvenida.

– “Uranai Baba te estaba esperando” – dice el fantasma.
– “Así que este es su palacio…” – murmura Gohan impresionado.
Son Gohan es guiado por los pasadizos hasta el edificio principal, donde le recibe la bruja flotando sentada sobre su bola de cristal. El fantasma les deja solos.

– “¡Son Gohan! ¡Cuánto tiempo!” – se alegra la Baba.
– “¡Me alegro de que esté bien!” – responde Gohan.
– “Ya sé lo que te trae por aquí” – dice la bruja. – “Así que pongámonos a ello cuanto antes”.
El semblante de Gohan se vuelve serio enseguida.

– “Siento mucho lo del Maestro Roshi” – se lamenta Gohan. – “Fue culpa mía”.
– “No. No lo fue.” – responde Baba.
Son Gohan mira a la bruja extrañado.

– “Mi hermano sabía lo que ocurriría si iba a rescatarte a Orange City.” – le responde la bruja. – “Fue su decisión. Debes respetar eso.”
El mestizo agacha el cabeza avergonzado.

– “Te esperan grandes cosas, Son Gohan” – le dice Uranai Baba. – “No hace falta una bola de cristal para saber eso. Eres hijo de Son Goku y alumno de Piccolo Daimaoh. Has aprendido artes marciales de los mejores.”
– “Y aún así no puedo hacer nada…” – dice Gohan desanimado.
– “Vegeta, Ten Shin Han, Krilín, Yamcha, Chaoz, Bulma, Trunks, Roshi, Lunch… Una parte de ellos te acompaña en tu viaje.” – dice la vieja bruja. – “Tienes que aprender a vivir con eso. Tu sentimiento de culpa es lo que te impide avanzar.”
– “Soy responsable de sus muertes.” – responde Gohan.
– “No hay manera” – suspira Baba resignada. – “El niño es muy tozudo. Se parece a ti” – dice mirando a un oscuro portal en un lateral de la habitación.
De repente, se oyen unos pasos que se acercan por ese portal.
Son Gohan contempla incrédulo como una figura se define en la oscuridad.

– “Hola, hijo” – dice un sonriente Son Goku con una aureola sobre su cabeza.
– “¿Papá?” – titubea Gohan mientras sus ojos se llenan de lágrimas. – “¡Papá!” 
El mestizo corre hacia su padre y le abraza con fuerza.
Son Goku abraza a su hijo y le consuela mientras el mestizo llora.
Uranai Baba se enternece ante tal escena. 
Son Gohan, el Guerrero Dorado, parece sólo un niño. Su fachada de tipo duro y despiadado ha caído por completo al ver a su padre después de tantos años.

– “Lo siento, Son Gohan” – dice Goku. – “Siento mucho no haber estado ahí”.
– “No he estado a la altura, papá.” – responde Gohan llorando. – “Lo siento mucho.”
– “Lo has hecho bien.” – le reconforta su padre. – “Estoy orgulloso de ti”.

DBSNL // Capítulo 39: Vieja grulla

DBSNL // Capítulo 39: Vieja grulla
“Perdemos ki por todas partes”
Tao Pai Pai empuja a Lunch hacia el comandante Silver, que la agarra y la obliga a sentarse en su silla.
El asesino salta por el agujero creado por su ataque y desciende hasta llegar al suelo.
Ten Shin Han se levanta y se arranca la parte superior de su túnica, que había sido destrozada por el Dodonpa, y con ella envuelve a Chaoz, que sigue en el suelo pero ha recuperado parcialmente la consciencia. 

– “Lo siento, Ten” – murmura Chaoz.
– “No te preocupes” – le responde éste. – “Voy a hacérselo pagar”.

Tao Pai Pai ríe al escuchar las palabras de su viejo discípulo.

– “¿Es eso cierto? ¿Vas a matarme?” – se burla el asesino. – “¡Te faltan agallas para eso!”.

Ten tiene un semblante serio y decidido y se prepara para el combate.
Tao Pai Pai le apunta con el cañón de su brazo. El cañón cierra su luz y se alarga, siendo cada vez más estrecho.

– “¿Pero qué…?” – dice Ten confundido.

El asesino dispara un Dodonpa de escasos centímetros de diámetro a gran velocidad. Ten sólo puede esquivarlo parcialmente y su hombro izquierdo es atravesado, haciendo que hinque la rodilla por el dolor.

– “¡Levántate!” – le grita Tao Pai Pai. – “Eres una vergüenza para la escuela Grulla.”

Ten se sujeta el hombro que presenta una hemorragia considerable.

– “Se ha hecho mucho más fuerte…” – piensa Ten. – “¡Maldita tecnología de la Red Ribbon!”

Pueden escucharse explosiones a lo lejos, entre la ventisca. 
Lapis y los niños a duras penas siguen resistiendo contra los cuatro B-16 restantes. 
Trunks, de rodillas, recibe una patada en la cara por parte del B-16 y pierde la transformación.
Lapis recibe una terrible paliza por parte de dos B-16.
El último B-16 sujeta a Son Goten por el cuello de su Gi. El chico ya ha perdido su estado de Súper Saiyajín. El robot le lanza al aire, le apunta con el cañón de su brazo y lanza su devastador ataque.
Por suerte para Goten, alguien le agarra y evita que el ataque impacte contra él.
Son Goten abre sus ojos y pese a ver borroso distingue a su salvadora.

– “¿Número 18?” – murmura casi sin fuerza.

En el planeta de Beerus, Goku y Vegeta se encuentran en el suelo semi-inconscientes. 

– “Si esto es todo lo que podéis hacer, nuestro universo está perdido” – les dice Beerus, que acaba de humillarles en su pequeño enfrentamiento.
– “¿Cómo… cómo puede ser… que aún haya tanta diferencia entre nosotros?” – dice Goku con una sonrisa pese a estar agotado.
– “Esta transformación es peor que tu Súper Saiyajín 3” – dice Vegeta. – “Perdemos ki por todas partes”.
– “Buena observación.” – interviene Whis. – “No estáis acostumbrados a contener un ki tan denso como éste y en estas cantidades. Ya os dije que no era sencillo usar el ki divino en vuestra transformación. Vuestra mente no está lo suficientemente clara y vuestro cuerpo no está preparado para ello”.
– “Aún tenemos tiempo” – responde Goku levantándose. – “Lograremos dominar el Súper Saiyajín Blue”.
– “¿Súper Saiyajín Blue?” – pregunta Whis al escuchar el término por primera vez. – “Es un nombre un poco ridículo… Juju”

En la Muscle Tower, Ten se pone en pie para enfrentarse a Tao Pai Pai.

– “¡Dodonpa!” – grita Ten lanzando su característico ataque.

Tao Pai Pai lo esquiva con facilidad apartando su hombro hacia atrás e inclinando su cuerpo hacia un lado, dejando que el ataque pase de largo y destruya parte de la base de la torre.

– “Eres patético, Ten Shin Han” – dice el asesino, que apunta de nuevo a su antiguo discípulo.

El cañón empieza a cargarse mientras cambia de forma hasta que su embocadura adopta una forma cuadrada.

– “¡KI-KO…!” – grita el asesino. Pero es interrumpido por un Kienzan que parte su cañón en dos antes de que pueda ser disparado, haciéndolo estallar.

Dibujado por Ipocrito

Krilín se posa junto a Ten Shin Han.

– “¿Llego muy tarde?” – dice con una sonrisa cómplice.
– “Justo a tiempo” – responde Ten devolviéndole la sonrisa, pese a estar un poco mareado por la pérdida de sangre.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 19: Dos caminos

OMG // Capítulo 19: Dos caminos
El Sol ha salido y el Ejército Real sigue su camino hacia la Muscle Tower, mientras Gohan y los piratas se dirigen al Este.
En la sala de mandos del barco pirata, Punta y Gohan miran al horizonte.

– “Te acercaremos a la Torre Sagrada todo cuanto que podamos” – le dice Punta al mestizo. – “Pronto saldremos de mi territorio y no sabemos cuanto tardarán en localizarnos…”
– “¿No dijiste que estas aguas las controlaba un amigo tuyo?” – le pregunta Gohan.
– “¿Dije “amigo”?” – sonríe nervioso Punta. – “Puede que exagerara”.
Mientras tanto, el navío del Ejército Real ya está cerca de su destino y se adentra en las gélidas aguas del Norte.

– “Llegaremos en unas horas” – anuncia Erasa.
En una villa cercana a la Capital Central, Cell se da otro festín, frustrado por no encontrar a los androides.

– “Han pasado por aquí…” – murmura al ver los destrozos causados por los gemelos. – “Me estoy acercando” – sonríe.
En el barco pirata, un nauseabundo olor infesta la cubierta.

– “¿Qué es este hedor?” – pregunta Gohan mientras se tapa la nariz.
Punta muestra señales de nerviosismo al notar esa fetidez y rápidamente se chupa el dedo y lo levanta para determinar la dirección del viento.

– “El viento viene del Norte…” – murmura el pirata. – “¡Nos desviaremos hacia el Sur!” – grita. – “¡A toda máquina!”
– “¿Qué ocurre?” – pregunta el mestizo, inquieto al ver a toda la tripulación tan inquieta.
– “Los Bacteroides nos han localizado” – responde Punta. – “Saben que estamos en sus aguas”.
Al norte, el navío del Ejército Real ya no puede avanzar más a través del grueso hielo y se preparan para desembarcar entre el frío y la ventisca, cubiertos con aparatosos abrigos de piel.

– “No veo nada” –  murmura Shapner mientras se cubre media cara con su abrigo.
Entre la ventisca un fuerte zumbido va en aumento.

– “¡Atentos!” – grita Videl, haciendo que nuestros amigos desenfunden sus armas.
– “¡Algo se acerca!” – exclama Erasa, que enseguida mira la pantalla de su brazalete.
– “No puede ser…” – murmura Shapner, temiéndose la llegada de la criatura.
De repente, unas siluetas empiezan a definirse entre la ventisca hasta que nuestros amigos descubren que son soldados del Ejército Real montados en motos de nieve, que se detienen delante de ellos.

– “¡Bienvenida, Sargento Violet!” – dice uno de los soldados. – “¡El Centro de Mando nos avisó de vuestra llegada! ¡Acompañadnos hasta la Muscle Tower!”
El equipo Zulú es acompañado hasta la torre, que ha sido reconstruida y remodelada. Una gigantesca compuerta mecánica se abre para dejar paso a los soldados, que rápidamente se adentran en la base.
Mientras tanto, en el barco pirata, Punta puede ver como detrás de ellos, en el horizonte, una embarcación gigantesca les está ganando terreno.

– “Maldita sea…” – murmura el pirata. – “Van a alcanzarnos”.
– “¿Tan terribles son?” – pregunta Gohan.
– “¿Es que no lo hueles?” – le responde Punta. – “Algunas leyendas cuentan que en una ocasión el Capitán Bacterian pudo escapar de los androides porque su olor corporal saturó sus sentidos aumentados… Es un hombre terrible.”
Ante tal declaración, Son Gohan no sabe si sentirse asqueado, sorprendido o impresionado.
En la Muscle Tower, la Coronel Red, al mando de las instalaciones, recibe a nuestros amigos. La Coronel es una mujer de mediana edad, pelirroja, de pelo largo y liso con un flequillo rozándole las cejas. Viste el uniforme del Ejército Real con un anorak azul oscuro. 
La acompaña un descomunal hombre de aspecto serio y con una enorme cicatriz que cruza su frente de forma horizontal.

– “Soy la Coronel Red” – se presenta la mujer. – “Bienvenidos a la Muscle Tower”.
– “Somos la Sargento Violet y el Teniente Blue” – responde Videl. – “Gracias por acogernos”.
– “El Alto Mando nos avisó de vuestra llegada” – responde Red.
– “Entonces ya conoceréis la naturaleza de nuestra visita” – dice Shapner, que parece algo intimidado por la presencia del acompañante de la Coronel.
– “Así es” – responde ella. – “Pero de momento no podemos cumplir esas ordenes”.
Videl y Shapner se miran extrañados.

– “¿Cuál es el motivo?” – pregunta la Sargento.
– “Hace semanas mandé a un equipo al antiguo laboratorio del Doctor Gero, en las montañas rocosas.” – explica la Coronel. – “Encontraron un sótano que desconocíamos, pero al parecer había sido destruido. En su última retransmisión, dijeron que habían encontrado algo que podría ser de utilidad para la Resistencia. Una especie de sarcófago que no pudieron abrir.”
– “¿Otro androide?” – se sorprende Shapner.
– “Puede que contenga algún prototipo antiguo que nos permita descubrir los puntos débiles de los androides” – responde la Coronel. – “Así que necesito a todo mi equipo científico para analizarlo”.
– “Pero nuestra misión es…” – dice Videl.
En ese instante, una alarma suena en un dispositivo del cinturón de la Coronel Red e interrumpe a la Sargento.

– “Parece que me reclaman en el centro de mando” – anuncia Red. – “Número 8, ¿puedes acompañar a nuestros nuevos amigos a sus habitaciones?” – le dice a su acompañante.
– “Encantado” – dice el gigantón mostrando una sonrisa sincera y gentil.
– “¿¡Ha dicho Número 8!?” – exclama Shapner sorprendido y aterrorizado.
En el barco pirata, el buque que les persigue y ya casi se encuentra sobre ellos.

– “No podemos seguir huyendo” – dice Punta mientras agarra el micrófono de la megafonía del barco. – “¡Que todo el mundo se ponga las máscaras!”
Toda la tripulación se coloca máscaras antigás.

– “¡Vas a necesitar una!” – le dice Punta a Gohan mientras le lanza una.
Gohan se la coloca mientras la alarma suena a toda potencia.

– “¡Ya están aquí!” – dice un oficial. – “¡Van a abordarnos!”
– “¿Y si nos sumergimos?” – pregunta Gohan.
– “Es inútil” – responde Punta. – “Sólo alargaríamos lo inevitable y te alejaríamos aún más del objetivo.”
– “¿Tan terribles son?” – piensa Gohan. 
– “Vamos a intentar solucionar esto dialogando…” – dice Punta. – “¡Mantened todos la calma!” – ordena el Capitán pirata. – “Intentaré hablar con Bacterian.”
El equipo Zulú ya ha llegado a su habitación.

– “Si necesitáis algo no dudéis en pedirlo” – les dice el Número 8.
– “¿De verdad eres una creación del Doctor Gero?” – le pregunta Shapner.
– “El Doctor me creó para la Red Ribbon hace muchos años” – responde el robot. – “Pero me consideró defectuoso”.
– “¿Defectuoso?” – pregunta Videl.
– “No me gusta hacer daño a la gente” – responde el Número 8. – “Prefiero tener amigos”
– “Increíble…” – murmura Ikose asombrado.
– “¿Y tienes muchos amigos, Número 8?” – le pregunta Erasa, enternecida por el carácter bonachón del robot.
– “Tengo bastantes” – sonríe el Número 8.
– “¿La Coronel Red es tu mejor amiga?” – le pregunta Videl.
– “Suno es una gran amiga” – responde el robot. – “Pero mi mejor amigo se llama Son Goku”.
– “¿Son Goku?” – se sorprenden Videl y Shapner al reconocer ese nombre.
– “¿Le conocéis?” – exclama el Número 8 esbozando una enorme sonrisa, ilusionado por tener noticias de su viejo amigo.
En la cima de la Muscle Tower, la Coronel Red habla con el Alto Mando por radio.

– “El equipo Zulú ya ha llegado” – les confirma Suno. – “Pero hemos perdido contacto con el equipo Delta cuando volvía de las montañas con el sarcófago.”
– “Conseguir ese sarcófago es de máxima prioridad” –  le dice el General Silver por radio.
– “¿Y el Proyecto Hope?” – pregunta Suno.
– “Ese proyecto es una esperanza remota” – responde Silver. – “El sarcófago es algo tangible. Esa es la prioridad.”
– “Sí, señor” – responde ella. – “Mandaré a otro equipo en su búsqueda.”
En alta mar, las dos embarcaciones se han detenido y los Bacteroides abordan el barco y rodean a los otros piratas. Acto seguido, el Capitán Bacterian sube a bordo y se acerca a Punta y a Gohan.

– “¡Cuánto tiempo, amigo Punta!” – saluda en tono irónico.
Al pasar cerca de un pirata, éste vomita a pesar de llevar la máscara antigás.

– “¡Bacterian!” – responde Punta intentando fingir normalidad, pero claramente nervioso. – “Es un honor tenerte a bordo. ¿A qué debemos tu visita?”
– “¿Qué haces en mis aguas?” – le pregunta amenazante el pirata.
– “¿Estamos en tus aguas?” – se hace el inocente Punta. – “No nos hemos dado cuenta…”
Bacterian se percata de la presencia de Gohan y reconoce su indumentaria.

– “¿Quién es este?” – pregunta. – “¿Eres de la escuela Kame?”
– “Me llamo Son Gohan” – responde el mestizo.
– “Son…” – murmura al traerle viejos recuerdos. – “Espera, ¿has dicho Son Gohan? ¿Cómo el viejo maestro de artes marciales?”
– “Ese era mi abuelo” – responde Gohan. – “Y mi padre era Son Goku”.
– “¡¿Son Goku?!” – exclama sorprendido Bacterian. – “¿El campeón de artes marciales que derrotó al hijo de Piccolo Daimaoh?”
Son Gohan sonríe orgulloso.

– “No puede ser…” – dice Bacterian resignado.
– “Es el Guerrero Dorado” – le revela Punta al ver a Bacterian impresionado.
– “¿¡Tú!? ¿¡El Guerrero Dorado!?” – exclama el pirata retrocediendo.
– “Creo que debemos ponerte al día…” – añade Punta.
En la Muscle Tower, un equipo se prepara para salir en busca del pelotón Delta cuando Videl se da cuenta del alboroto evidente que hay en la base.

– “¿Qué está pasando?” – le pregunta Videl a la Coronel Red.
– “Hemos perdido contacto con el pelotón que traía el sarcófago” – responde Suno. – “Estoy organizando un equipo de rescate.”
– “Nosotros les acompañaremos” – responde Videl tras reflexionar unos instantes.
– “¿Vosotros? ¿Por qué?” – le pregunta Suno extrañada.
– “Ya entendimos que no podremos llevarnos a vuestro científico hasta que haya terminado con esta misión, ¿verdad?” – dice Videl. – “Pues acabemos cuanto antes”.