DBSNL // Capítulo 38: Ratón de biblioteca

DBSNL // Capítulo 38: Ratón de biblioteca
“Me llevará más tiempo del esperado…”
Lapis, Goten y Trunks se encuentran frente a los cuatro B-16 restantes.

– “Intentaré ganar tiempo” – dice Lapis. – “Haced la fusión”.
– “¡No aguantarás ni 30 segundos!” – responde Trunks.
– “No tenemos otra opción” – insiste 17.
Los B-16 atacan a nuestros amigos, sin darles tiempo a organizarse.

– “¡Ahí vienen!” – grita Goten.
En el planeta Ira-Iru, Kibito ha llegado con Gohan a la Academia Kaioshin.

– “¿Por qué traes a un mortal a este lugar sagrado?” – dice el viejo maestro Toshisei.
– “Son Gohan es un guerrero de la Tierra” – explica Kibito. – “Y tiene la bendición de los Kaioshin”.
Son Gohan, que ya se ha vestido con las ropas sagradas, muestra respeto haciendo una reverencia.

– “Me gustaría poder conocer todo lo que sepáis sobre mi raza: Los saiyajín” – dice Gohan.
El anciano mira a Kibito con cierta resignación.

– “Sígueme, mortal” – dice el erudito.
Son Gohan también mira a Kibito algo incómodo por la actitud discriminatoria del anciano. Kibito asiente y Gohan se adentra en la Academia.
En la Tierra, los B-16 están avasallando a nuestros amigos. Por otra parte, Ten Shin Han y Chaoz han llegado a la Muscle Tower y se abren paso entre los soldados, irrumpiendo en la base de la Red Ribbon.

– “Espero que los otros estén bien” – dice Chaoz mientras inmoviliza a toda una patrulla de soldados con su poder mental.
– “¡Busca a Lunch!” – le dice Ten. – “Yo iré a la sala de mando”.
En la Academia Kaioshin, el anciano le enseña a Son Gohan una biblioteca gigantesca. Miles de estanterías altas como rascacielos llenan una sala que parece no tener fin.

– “Aquí guardamos todo el conocimiento sobre el universo” – explica el sabio mientras recorren la enorme sala. – “Toda la información de la que disponemos se encuentra en esta biblioteca”.
– “¡Es impresionante!” – exclama Son Gohan, asombrado ante tan vasta biblioteca.
Finalmente, el gran sabio se detiene frente a una sección de libros.

– “Esto es lo que se conoce sobre la raza saiyajín”. – dice el viejo.
– “¡¿Todo esto?!” – se sorprende Gohan al ver como hay cientos de libros referentes a su raza.
– “Así es.” – asiente el maestro. – “Desde su nacimiento hasta la destrucción del Planeta Vegeta.”
– “Increíble…” – murmura Gohan.
– “Y este último libro…” – dice el erudito cogiendo el tomo más nuevo de la estantería, colocado al final de la colección. – “Creo que su historia te resultará familiar”.
– “¿De qué trata?” – pregunta Gohan.
– “Es vuestra historia reciente” – explica el viejo. – “Desde la desaparición de vuestro planeta hasta vuestro encuentro con el Hakaishin Beerus… Pero aún no hemos tenido tiempo de documentar los eventos más recientes”.
– “¡Es realmente alucinante!” – dice Gohan. – “¡Voy a tener que ponerme manos a la obra!” – dice arremangándose.
– “Hay un problema” – le interrumpe el anciano. – “Todos los libros están escritos en la lengua de los Dioses.”
Son Gohan examina el libro.

– “¡No puede ser!” – exclama Son Gohan.  – “Me llevará más tiempo del esperado…”
– “¿De verdad te crees capaz de aprender la lengua de los Dioses?” – dice algo sorprendido por la determinación de Gohan, que pese a tal inconveniente no se ha echado atrás. 
– “Haré lo que sea necesario.” – responde asertivo Son Gohan.
En la Muscle Tower, Chaoz ha encontrado los calabozos donde retienen a Lunch. El pequeño guerrero se abre paso entre los soldados hasta llegar a su celda, donde se encuentra a una tranquila Lunch de pelo azul, que se lanza a sus brazos cuando Chaoz rompe la puerta.

– “¡Qué bien que hayáis venido!” – dice Lunch llorando.
– “Vamos a salir de aquí” – dice Chaoz. 
– “¿Dónde está Ten?” – pregunta Lunch.
– “Nos reuniremos fuera. Ahora tenemos que…”
Pero un ataque de ki golpea su espalda, haciendo que Chaoz choque contra la pared de la celda, dejándole aturdido en el suelo.
Lunch grita aterrorizada.
Chaoz intenta levantarse. Y al alzar la mirada se encuentra con alguien de su pasado. Alguien de quién hubiera preferido no acordarse nunca.
Ten Shin Han ha llegado a la sala de mandos, situada en la cima de la torre, y ha destruido la puerta de seguridad con un pequeño Kiko-ho. Al entrar se encuentra al comandante Silver esperándole. 

– “Ten Shin Han…” – dice el comandante.
– “¿De qué me conoces?” – responde éste, algo sorprendido.
– “Oí hablar de ti hace muchos años” – explica Silver. – “Eras el supuesto heredero de la escuela Grulla.”
– “Eso fue hace mucho tiempo.” – responde Ten. – “No quiero saber nada de esos asesinos”.
– “Lo sé.” – responde el líder de la Red Ribbon. – “Y es una lástima. Teníamos grandes planes para ti y para tu compañero”.
– “¿Teníais?” – dice Ten algo desconcertado. – “¿Quiénes?”
– “La Red Ribbon, por supuesto.” – le aclara Sliver. – “Al igual que uno de tus mentores, Tao Pai Pai, tus servicios habrían sido bienvenidos en nuestra organización”.
– “Deja de decir estupideces” – responde Ten, harto de escuchar al comandante. – “Apártate de la caja de comandos y no te haré daño.”
– “Jajajaja” – ríe Silver. – “No estás en condiciones de amenazarme.”
Una puerta secreta de la sala de mandos se abre lentamente y revela al asesino Tao Pai Pai, remodelado de nuevo, que retiene a Lunch amenazándola con el cuchillo de su antebrazo en el cuello, y llevando a Chaoz inconsciente bajo su otro brazo.

– “Ten…” – llora Lunch.
Ten Shin Han queda desconcertado al ver al asesino que en su día admiró, pero enseguida recupera la compostura.

– “Te superé hace mucho tiempo, Tao Pai Pai” – dice Ten. – “No quiero pelear otra vez”.
Sin mediar palabra, el asesino le lanza a Chaoz y Ten le agarra. La mano de Tao Pai Pai se retira para dejar a la vista el cañón de su brazo.

– “¡Dodonpa!” – grita disparando un ataque muy superior a la que usó la última vez que se enfrentó a Ten Shin Han. Un cañonazo similar a los del Número 16.
Ten se percata del poder devastador de la técnica e intenta proteger a Chaoz, dándole la espalda al Dodonpa.
La técnica crea un enorme agujero en la cima de la Muscle Tower y Ten, con Chaoz en sus brazos y su espalda en llamas, cae desde la torre hasta chocar contra el suelo cubierto de nieve.

Dibujado por Ipocrito


OLD MAN GOHAN // Capítulo 18: Piratas

OMG // Capítulo 18: Piratas

El navío se ha sumergido y entra en una gruta gigantesca en el fondo marino, donde navega hasta emerger en la base pirata vacía.

– “Hemos arribado” – anuncia un oficial. 
Nuestros amigos salen a cubierta y observan el entorno.

– “¡Vaaaya!” – exclama Ikose asombrado. – “¡Es una base gigantesca!”
– “Al parecer, los piratas escondían aquí sus tesoros” – explica Erasa.
La tripulación amarra la nave y se prepara para repostar, mientras nuestros amigos desembarcan para echar un vistazo al lugar.
Todos parecen estar relajados, esperando a que el submarino esté listo para continuar el viaje, pero Shapner se percata de una mancha de combustible en el suelo y acerca para examinarla. 

– “Parece reciente…” – murmura al darse cuenta de que es fresca.
El brazalete de Erasa empieza a brillar mientras suena una alarma.

– “¡Detecto algo!” – exclama la analista. – “Parece que…”
Gohan oye pasos y atisba varias sombras moverse dentro de los hangares.

– “No estamos solos.” – dice el mestizo.
En un instante, la situación se convierte en un duelo mexicano. Los piratas salen de sus escondites, vistiendo pantalones bombachos y turbantes, y apuntan a los soldados del Ejército Real, que reaccionan con el mismo talante.

– “¡Todos quietos! ¡No os mováis o dispararemos!” – gritan los piratas.
– “¡Alto en nombre del Rey!” – gritan los soldados. – “¡No deis ni un paso más!”
Gohan levanta las manos para evitar problemas.

– “No queremos pelear” – dice el saiyajín. – “Vamos a repostar y seguir nuestro camino”. 
– “¿Repostar en mi base?” – dice una voz proveniente de un hangar. – “El combustible es un bien escaso… y muy caro”.
Un gigantesco personaje, de piel morena, cabello oscuro recogido en una coleta y un fino bigote, sale de las sombras. Lleva un pantalón blanco holgado con un ceñido cinturón azul, zapatos en punta, chaleco azul y brazaletes dorados.

– “Soy el Capitán Punta” – se presenta. – “Y esta es mi gente”.
– “Pues dile a tu gente que baje las armas si no queréis problemas” – le desafía Videl.
Punta se acerca a la Sargento intentando intimidarla.

– “Una chica descarada…” – murmura el pirata.
– “¿Crees que puedes intimidar a una Sargento del Ejército Real?” – le desafía ella.
– “¿Tú? ¿Sargento? ¡Jajajaja!” – se burla Punta.
– “No deberías burlarte de la hija del General Satán” – le dice Shapner.
– “¡¿La hija de Satán?!” – se sorprende el pirata, que enseguida se calma y sonríe de forma malvada. – “Qué interesante…” – murmura. – “Conozco a tu padre, niña, le conocí en el último torneo de artes marciales que se celebró. Le hubiera ganado, pero perdí injustamente contra ese Jewell… ¡Maldita sea!” – exclama enfadado. – “Pero estoy seguro de que habría derrotado a tu padre.”
– “¡Te recuerdo!” – exclama Videl. – “Ni siquiera pudiste con ese enclenque… ¿y dices que podrías ganar a mi padre?”
– “¡Te lo voy a demostrar!” – responde Punta furioso. – “¡Os propongo un trato! ¡Tú contra mí! Si me ganas, podréis repostar.”
Gohan sonríe ante la proposición del pirata.

– “¡Esto es absurdo!” – dice Videl. – “El Ejército Real no va a aceptar algo tan…”
– “La Sargento acepta” – la interrumpe Son Gohan.
– “¿¡Qué!?” – exclama Videl – “Pero, ¿qué estás haciendo?”
– “Es la forma más práctica y rápida” – responde el mestizo.
– “¡Gohan tiene razón!” – le apoya Shapner. – “Esto será pan comido! Mírale, será tan lento que no conseguirá ni tocarte.” 
Punta hace un gesto para que sus hombres les dejen espacio y acto seguido retrocede dando unas volteretas con una agilidad pasmosa ante la incredulidad del teniente.

– “Bueno…” – murmura Shapner. – “Puede que me equivocara…”
– “¿Por qué me has metido en esto?” – le pregunta Videl a Gohan, mientras se quita la chaqueta beige del uniforme y se queda en su camiseta interior negra. 
– “Tómatelo como parte del entrenamiento” – responde el mestizo.
– “¿Entrenamiento?” – dice ella.
– “¡Venga, chiquilla!” – la apresura Punta. – “¡Vamos a pelear!”
Videl se acerca al centro del corro formado por los soldados y los piratas y se pone en guardia frente a Punta, que sonríe viéndose victorioso ante la menuda Sargento.

– “¿Estás seguro de esto, Son Gohan?” – le pregunta Ikose.
– “¿Acaso dudas de la Sargento?” – le recrimina Erasa.
– “No es eso, pero es que el tipo es enorme…” – responde el joven soldado.
Punta es quién inicia el ataque e intenta golpear a Videl, que le esquiva saltando hacia un lado. El orondo pirata la persigue y ella se limita a esquivarle con cierta dificultad, sorprendida ante la velocidad del sujeto.
Videl se desliza entre las piernas de Punta e le sorprenderle por la espalda. Rápidamente golpea su rodilla, haciendo que pierda el equilibrio y caiga al suelo; pero cuando se dispone a darle el golpe de gracia, el pirata le agarra una pierna y la levanta del suelo.
Sujeta por una pierna y boca abajo, la Sargento golpea la barriga de Punta, que resiste los golpes y empieza a zarandearla como si fuera una muñeca de trapo, estampándola contra el suelo una y otra vez.
Shapner da un paso al frente, dispuesto a ayudar a Videl, pero Gohan le detiene.
Videl consigue dar una patada en la mano de Punta que la tiene sujeta y se libera, dando una voltereta hacia atrás para recuperar la distancia.
La Sargento sangra por la nariz y por la boca. También tiene un corte en la ceja derecha.

– “¿Quieres abandonar?” – fanfarronea el pirata.
– “No hables tanto y ataca” – le responde la Sargento en un tono desafiante que saca de quicio a Punta.
El pirata intentar golpear a Videl, que vuelve a esquivarle. Se repite la escena del principio del combate, con Punta persiguiendo a la Sargento y ella esquivándole, cambiando de dirección a cada pocos pasos. Punta parece que empieza a cansarse.

– “Videl ya ha ganado” – sonríe Gohan.
– “¿De qué estás hablando?” – dice Ikose confundido.
En el siguiente cambio de dirección, la rodilla de Punta cede, y el Pirata cae al suelo gritando de dolor.

– “Se acabó” – le dice Videl.
– “¿Qué acaba de ocurrir?” – pregunta Ikose.
– “Punta es un luchador muy ágil pese a su peso” – responde Gohan. – “Pero eso hace que sus rodillas sufran una carga extrema con cada cambio de dirección.”
– “Y Videl se ha dado cuenta y le ha obligado a forzar la rodilla hasta que ha llegado a su límite” – añade Shapner. – “¡Brillante!”.
– “Ya lo entiendo…” – dice Ikose asombrado. – “¡La Sargento es genial!”
Son Gohan sonríe satisfecho.
Varios piratas se acercan a Punta para intentar socorrerle, pero él los rechaza.

– “¡Apartaos!” – les grita. – “¡Maldita sea!” – se lamenta mientras se reincorpora cojeando de forma severa.
Shapner da un paso al frente.

– “La Sargento ha vencido” – dice. – “Esperamos que cumplas tu palabra y nos dejes repostar sin problemas”.
Punta agacha la cabeza humillado.

– “Os he dado mi palabra” – responde resignado. – “Proceded”.
Los soldados del Ejército Real se disponen a seguir con su trabajo y dejar el navío listo para seguir su viaje hacia la Muscle Tower.

– “¡Tú! ¡Espera!” – le dice Punta a Gohan.
Gohan y el resto se detienen para escuchar al pirata.

– “Ese Gi es de la escuela Tortuga, ¿verdad?” – pregunta Punta.
– “Es el Gi de mi padre” – responde el mestizo.
– “¿Quién es tu padre? ¿Dónde están los luchadores de la escuela Tortuga?” – sigue preguntando el pirata.
– “Muertos” – responde tajante Gohan.
Punta parece hundido por esa respuesta.

– “Es una lástima” – responde Punta. – “He oído grandes historias de primera mano… Tenía la esperanza de que lograrían derrotar a los androides.”
Gohan agacha la cabeza y se marcha en silencio.

– “Tranquilo” – interviene Ikose. – “Déjalo en manos del Guerrero Dorado”.
– “¿El Guerrero Dorado?” – repite Punta, que empieza a atar cabos mientras observa a Gohan alejarse.
Erasa se acerca a Gohan y le agarra del brazo, tan coqueta como siempre.

– “¿Estás bien?” – le pregunta al verle algo decaído.
– “Sí, no pasa nada” – responde el mestizo.
Gohan se acerca a Videl, que se está limpiando la sangre de la cara con un harapo.

– “Ha sido un buen combate” – la felicita Gohan.
– “¡Sí! ¡Impresionante!” – añade Ikose.
La Sargento se levanta enfadada con Gohan, a quien empuja con fuerza.

– “¡¿Qué pretendías metiéndome en esa pelea?!” – le recrimina. – “¿Por qué no has peleado tú?”
– “No parecía muy fuerte…” – se excusa Gohan. – “Además, si elevo demasiado mi ki en un descuido, podría alertar a Cell…”
– “Era la mejor manera de solucionar esto sin que hubiera bajas” – le apoya Shapner.
– “Eso, eso” – dice Gohan intentando escaquearse de la discusión.
Videl resopla resignada y se marcha a su camarote.

– “Me debes una” – le susurra Shapner a Gohan.
El pirata Punta se acerca al teniente y a Gohan.

– “Para disculparme por mi arrogancia, permitidme invitaros a pasar la noche con nosotros” – dice Punta. – “¡Tenemos ron y comida para un pequeño banquete!”
En ese instante, las tripas del teniente resuenan con fuerza.

– “No nos iría mal comer algo de verdad…” – responde Shapner, harto de las raciones militares. – “Está bien. Muchas gracias por vuestra hospitalidad”.
– “Es lo mínimo que podemos hacer después de todo este alboroto”. – responde el pirata.
Los piratas y los soldados del Ejército Real preparan un apetitoso banquete. Ambos bandos ríen y beben juntos.

– “¿Por qué no me has consultado esto?” – le dice la Sargento al teniente, que está sentada entre Erasa y Shapner.
– “Tenía hambre…” – se excusa Shapner.
– “¡¿Has retrasado nuestra misión porque tenias hambre?!” – le increpa Videl.
– “Lo que quiere decir es que nuestros hombres tenían hambre” – interviene Gohan. – “Creo que esto les subirá el ánimo… Además, siempre es bueno tener aliados”.
– “Supongo que tenéis razón…” – responde Videl.
Shapner suspira y Gohan, a su lado, le da un codazo de forma cómplice.

– “Estamos en paz” – se burla.
Punta, sentado frente a Videl, se levanta y sirve ron a sus nuevos amigos hasta llegar a Gohan.

– “¿Un poco de ron, Guerrero Dorado?” – le dice Punta.
– “No bebo” – responde Gohan tapando la copa con su mano.
El pirata vuelve a sentarse y se dirige a la Sargento.

– “¿Cuál es vuestro destino?” – pregunta.
– “Primero nos dirigiremos al Sur para llegar a la antigua Muscle Tower.” – responde la Sargento. – “Tras cumplir nuestro cometido allí, viajaremos al Este hasta la Tierra Sagrada de Karin”. 
– “¿La Tierra Sagrada?” – se extraña Punta. – “¿Qué os lleva hasta ahí?”
– “Voy a visitar a un viejo amigo” – responde Gohan.
– “Esa costa está bajo la supervisión de un amigo mío” – dice Punta. – “Pero él no es tan buen anfitrión como yo…” – añade. – “Si sólo viajas tú, ¿quieres que te llevemos?” – le dice a Gohan.
Son Gohan reflexiona unos instantes mientras recuerda la conversación con Satán.

– “Podría reducir el tiempo de la misión…” – dice el mestizo.
– “¿Quieres abandonarnos otra vez?” – le dice Shapner.
– “Podríamos reagruparnos en la Capital del Oeste” – añade Erasa.
A Videl no parece gustarle el plan, pero reconoce que sería más práctico.

– “Podría funcionar” – murmura.
– “¡Entonces está decidido!” – exclama Punta. – “Son Gohan, ¡bienvenido a mi tripulación!”
Unas horas después del banquete, Videl se encuentra sola en el muelle y contempla el agua del muelle, ensimismada. Gohan se le acerca por la espalda.

– “¿Todo bien?” – le pregunta el mestizo.
– “Supongo que sí” – responde Videl.
– “Creo que viajar por separado es una buena idea.” – dice Gohan. – “No sabemos en qué momento Cell puede absorber a los androides y acabar con todo. No tenemos tiempo que perder”.
– “Lo sé” – responde tajante la Sargento. – “Espero que todo esto salga bien”.
– “Saldrá bien” – la anima Gohan poniendo la mano sobre su hombro y lanzando al mar su petaca.
Videl sonríe al verle deshacerse de ella, que se hunde lentamente.

– “Aún quedan unas horas antes de zarpar” – añade el mestizo. – “Ven conmigo. Quiero enseñarte algo”.

DBSNL // Capítulo 37: Saikyo No Senshi

DBSNL // Capítulo 37: Saikyo No Senshi
“Si he aprendido algo sobre vosotros, los saiyajín, es que siempre os queda un nivel por superar.”

Nuestros amigos se encuentran separados por los B-16. Cada uno se enfrenta a un gigante metálico.
Uno de los B-16 castiga severamente a Ten Shin Han, que pese a lograr detener algún golpe, se ve superado por el robot.

– “Es tan fuerte como el Número 16” – piensa Ten. – “Espero que Chaoz esté bien”.
El B-16 le agarra los brazos a Ten y aprieta con fuerza. Ten Shin Han no puede evitar gritar frente a la tortura que está sufriendo. Pero una confiada sonrisa sorprende al B-16, y de la espalda de Ten aparecen dos protuberancias que se convierten en dos brazos extra y colocan las manos en forma de triángulo a escasos centímetros de la cara del robot.

– “¡KIKO-HO!” – grita Ten Shin Han, lanzando su ataque a quemarropa contra el B-16.
Los antebrazos del robot que sujetaban a Ten quedan enganchados al luchador, pero el resto del B-16 es propulsado a varios metros de distancia por el impacto del ataque del humano.
Cerca de ahí, Trunks, transformado en Súper Saiyajín, está teniendo 
problemas con su contrincante, pese a estar manteniéndolo a raya gracias a su velocidad.

– “Si no hacemos la fusión esto va a ser muy complicado” – piensa Trunks.
Goten, también en Súper Saiyajín, se enfrenta a otro B-16, con resultados similares a los de Trunks.

– “No podemos ganar” – piensa Goten. – “Son demasiados”.
Chaoz intenta esquivar los ataques del B-16 volando a su alrededor, rodeándole y aprovechando su poder telequinético para desviar mínimamente los ataques, lo justo para evitar impactos directos. Pero uno de los golpes del B-16 le alcanza y le hace chocar contra la nieve. 
El B-16 le lanza su puño y Chaoz intenta repeler su ataque con un Dodonpa, pero el rayo de ki simplemente se dispersa al chocar contra el puño del robot, que sigue su veloz rumbo hacia Chaoz.
En el último instante, Lapis aparece para desviar el puño con una patada y atacar al B-16 golpeando sus piernas y derribándole.

– “No pueden detectarme.” – piensa el Número 17. – “Es la única ventaja que tenemos”.
Ten Shin Han se libera de los brazos del B-16 que habían quedado agarrados a él, cuando el robot se pone en pie. Su esqueleto metálico ha quedado al descubierto por el ataque del humano, pero no parece haber sufrido daños mayores.

Dibujado por Ipocrito
En el planeta de los Kaioshin, Son Gohan se está meditando, frustrado. Su objetivo es superar su límite actual. Sin el viejo Kaioshin no puede recuperar su estado “místico”, así que debe encontrar una alternativa si quiere estar a la altura del torneo.
Kibito ve su preocupación y se acerca a Gohan.

– “Encontrarás la manera” – dice Kibito.
Son Gohan se sobresalta ligeramente al escuchar la voz de Kibito y se pone en pie.

– “Recuerda” – le dice Kibito poniendo la mano en el hombro de Gohan. – “Eres el más grande de los guerreros”.
Gohan sonríe al escuchar las palabras de ánimo de Kibito.

– “Quiero proteger a mi familia, pero estoy muy lejos del poder necesario” – se lamenta Gohan.
– “Si he aprendido algo sobre vosotros, los saiyajín, es que siempre os queda un nivel por superar.” – dice sonriendo Kibito.
Gohan suspira desanimado, pero parece que de repente se le ocurre una idea.

– “¡Eso es!” – grita Gohan entusiasmado. 
Kibito parece muy confuso por la reacción de Son Gohan.

– “¡Eres un genio, Kibito!” – le dice Gohan. – “Necesito que me lleves”.
En el planeta de Beerus, Goku y Vegeta se encuentran de rodillas, agotados.

– “Y pensaba… pensaba que mi entrenamiento hasta ahora… había sido duro…” – dice Goku intentando recobrar el aliento.
– “Eres un… un endeble… Kakarotto…” – responde Vegeta, en las mismas condiciones.
Whis les observa con su pícara sonrisa.

– “Whis” – dice Goku mientras se sienta en el suelo. – “¿Cómo de fuertes son los otros universos?” – pregunta.
– “No puedo daros esa información.” – responde Whis. – “Pero os aconsejo que utilicéis el nivel del señor Beerus como meta a alcanzar.”
– “¿Quieres decir que aún no somos rivales para él?” – pregunta Vegeta algo ofendido.
– “¿Acaso crees que estás a mi altura, Vegeta?” – interrumpe Beerus que se ha levantado de la siesta, molesto por la insinuación del saiyajín.
En la Tierra, nuestros amigos siguen en apuros enfrentándose a los B-16. El Número 17 intenta ofrecer apoyo al resto de sus compañeros aprovechando el factor sorpresa que le aporta no emitir ki.
El B-16 que se enfrentaba a Ten Shin Han le apunta con los cañones de sus antebrazos. Ten intenta moverse, pero los puños del robot que estaban en el suelo le agarran los tobillos y le impiden huir.
El robot parece que va a disparar sus potentes cañones y Ten Shin Han intenta protegerse, pese a saber que es poco probable que resista un ataque de esa magnitud. Pero, en el último instante, Lapis golpea la rodilla del B-16, desequilibrándole y provocando que su disparo se pierda en el cielo.
Dos B-16 se unen al derribado por 17 y retan a éste y a Ten Shin Han.
El androide se coloca frente a Ten.

– “¡Los niños y yo nos encargaremos de esto!” – dice Lapis. – “¡Tú y Chaoz seguid adelante!”
– “¿Estás seguro?” – le dice Ten, sorprendido por la actitud del androide que un día fue su enemigo.
– “¿Es que crees que tú puedes retenerlos?” – responde Lapis con una sarcástica sonrisa.
Ten y Chaoz emprenden el vuelo hacia la Muscle Tower y uno de los B-16 sale tras ellos.

– “¡Son Goten!” – grita Lapis, para advertir al hijo de Goku que el robot persigue a sus amigos.
Goten mira al B-16, que se aleja, y prepara con calma el Kamehameha que le enseño el viejo Mutenroshi.

– “Ka…Me…Ha…Me… ¡¡HAAAAAAA!!” – grita lanzando una potente onda de ki que crece a medida que se acerca al robot.
La luz desprendida por el Kamehameha ciega a Trunks que mira atónito la técnica de su amigo.
El ataque golpea al B-16 que, pese a intentar detener la técnica con sus manos, no puede resistir el potente Kamehameha.
Los restos del robot caen al suelo ante la asombrada mirada de Trunks y Lapis. Son Goten suspira algo cansado.
El robot se levanta, pese a estar severamente mutilado; le falta el brazo derecho, el antebrazo izquierdo, y muestra su esqueleto metálico, al descubierto en su torso y cabeza. Tras dar dos pasos tórpidos, el robot cae, aparentemente inutilizado.
Goten sonríe satisfecho.

– “¡Bien hecho, Son Goten!” – celebra Trunks.
– “No cantéis victoria” – interrumpe Lapis. – “Aún nos quedan cuatro.” – dice mientras los robots restantes se posicionan frente a ellos.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 17: Crucero

OMG // Capítulo 17: Crucero
Ha amanecido en las montañas del Este y nuestros amigos están listos para emprender su viaje. 
En la puerta de la base, Satán y Silver despiden al nuevo pelotón, que ha recibido el nombre en clave “Zulú”.

– “Mucha suerte, Pelotón Zulú” – dice el General Brown mientras les saluda.
El pelotón le devuelve el saludo, excepto Gohan, que sigue incómodo ante tanta marcialidad militar.
El pelotón se da la vuelta. Están listos para partir.

– “Videl” – la llama su padre.
La Sargento se detiene y mira a Satán, que se acerca a ella y la abraza con fuerza.
Videl parece algo incómoda al ser abrazada de forma tan efusiva delante de sus subordinados.

– “Mucha suerte, hija” – le susurra al oído su padre.
Los ojos de Satán brillan llorosos y su mirada se cruza con la de Gohan, que asiente, confirmándole que recuerda su conversación previa.

– “En los muelles os espera una embarcación” – dice el General Silver. – “Navegar hacia el Sur es la ruta más rápida y segura hasta la antigua Muscle Tower”.
– “Tendremos cuidado” – dice Erasa.
– “Traer al Doctor y salvar la Tierra… Parece sencillo” – bromea Shapner.
El Pelotón Zulú parte hacia la costa con presteza, acompañados por una pequeña patrulla.
A Videl parece que algo le está rondando la mente y necesita preguntárselo a Gohan.

– “Son Gohan, ¿qué te ha dicho mi padre?” – le pregunta.
– “¿Tu padre?” – responde Gohan.
– “Sí. Cuando habéis hablado en privado” – insiste la Sargento.
– “Sólo quería comentarme algunos detalles de la misión” – responde el mestizo, intentando cambiar de tema.
– “¿Crees que me chupo el dedo?” – le dice Videl, ofendida al ver que intenta ocultarle información.
– “Satán parece un buen hombre.” – responde Gohan. – “Se preocupa por ti”.
– “¿Te ha pedido que me cuides?” – le pregunta ella.
– “Me ha pedido que no te deje cuidar de mí” – la corrige Gohan.
Videl agacha la cabeza, avergonzada pero a la vez enternecida por las palabras de su padre.

– “Es un buen hombre” – murmura Videl.
– “¿Qué le pasó en el brazo?” – pregunta Gohan, curioso por el motivo de la lesión.
– “Cuando era una niña, los androides atacaron Orange City.” – explica Videl. – “La gente confiaba en mi padre, porque era el campeón mundial de artes marciales, así que él fue uno de los que lideraban la evacuación.”
– “¿Tu padre era el campeón mundial?” – se sorprende Gohan.
– “Así es.” – responde Videl. – “Durante la evacuación había muchísima gente y me perdí entre la multitud y, sin saber cómo, terminé topándome con los androides.”
Son Gohan escucha atentamente a Videl.

– “Siempre recordaré su mirada fría” – continúa la Sargento. – “Mi padre me encontró y se interpuso entre ellos y yo. Intentó detenerles. Pero sus golpes parecían no afectar a esos monstruos, que ni siquiera se defendían.” – dice mientras sus ojos se llenan de lágrimas, atormentada por el oscuro recuerdo. – “Después, uno de ellos le agarró del brazo, se lo rompió y se lo arrancó. Por suerte, el Ejército Real llegó en ese instante y pudimos huir”.
– “Y decidisteis uniros a la causa.” – dice Gohan. – “Siento que tuvieras que pasar por eso”.
– “Mi padre dijo que era su deber como campeón defender la Tierra e inspirar a las futuras generaciones” – responde Videl.
Son Gohan se da cuenta de que Satán, siendo un simple humano, luchó con más valentía de la que él ha demostrado jamás y se siente avergonzado.

– “Tu padre es un héroe” – le dice Gohan.
Videl sonríe aliviada por las palabras del mestizo.
Shapner interrumpe a la pareja, adelantándoles.

– “Ya hemos llegado” – dice el teniente. – “Ese es nuestro navío”.
Un enorme navío se encuentra frente a ellos, parecido a los que usaba antiguamente la Red Ribbon, pero con las siglas KG (King’s Guard) sustituyendo al logotipo de la Cinta Roja.
El barco está listo para zarpar.

– “Os estábamos esperando, Pelotón Zulu” – les saluda un soldado, mientras ellos suben a bordo por la pasarela.
Nuestros amigos se han acomodado en los camerinos del navío y salen a cubierta mientras el barco zarpa.

– “¿Cuántos días tenemos de viaje?” – pregunta Gohan.
– “Este es el barco más rápido de la flota…” – dice Erasa. – “Aunque tendremos que repostar en una base pirata cercana a Gengoro”.
– “¿En la base abandonada?” – pregunta Shapner.
– “La base fue descubierta por el antiguo General Blue de la Red Ribbon y reconstruida para ser usada por su ejército. Los tanques de combustible deberían seguir llenos.” – explica la analista.
– “Voy a descansar un rato” – anuncia Videl. – “Avisadme si ocurre algo”.
El Pelotón Zulú descansa mientras avanzan hacia la isla.
Han pasado varios días. En la cubierta se encuentran Son Gohan, Videl y Shapner enfrentándose en un combate de entrenamiento. La Sargento y el teniente se unen para combatir al mestizo, que ni siquiera se pone en guardia. 

– “Si conseguís golpearme podéis quedaros con mis raciones de una semana” – fanfarronea Gohan.
Erasa e Ikose observan el combate.
Shapner se abalanza sobre Gohan e intenta agarrarle, pero este salta por encima de él, usando la cabeza del teniente como escalón y provocando que éste se estampe contra el suelo. Videl salta e intenta dar una patada al mestizo mientras está en el aire, pero él la detiene sin dificultad. Al caer, la Sargento vuelve a lanzarse al ataque con una rápida combinación de patadas y puñetazos.

– “¡No está mal!” – exclama Gohan, que esquiva y detiene todos sus golpes. – “Tu padre te ha enseñado bien”.
La Sargento parece frustrarse al no poder ni rozar al mestizo y sigue insistiendo en sus ataques.
Shapner se levanta y ataca por la espalda a Gohan, que se percata de su presencia y esquiva a Videl, dejándola pasar de largo y haciendo que golpee a Shapner.

– “¡Lo siento!” – dice Videl.
Erasa se ríe del teniente sin ningún reparo. Ikose intenta disimular, pero también se le escapa una sonrisa.

– “¡Ya podríais estar ayudando!” – les recrimina Shapner.
– “¡Sí, señor!” – exclama Ikose, que se une a su teniente.
Gohan sonríe al ver ahora a los tres en guardia frente a él.
Shapner es el primero en atacar intentando dar un puñetazo a Gohan, que vuelve a esquivarle.

– “Pensáis demasiado” – les dice el mestizo. – “Debéis dejar que vuestro cuerpo actúe por instinto.”
Ikose se une al teniente y ambos avasallan a Gohan, que sigue esquivándoles.
Gohan agarra los brazos de ambos luchadores y hace que se choquen entre ellos.

– “Así nunca lograréis golpearme” – se burla.
Videl salta por encima de los soldados caídos dando una voltereta e intenta sorprender a Gohan con una patada descendente. Gohan detiene el golpe y agarra el pie de la Sargento, dándose la vuelta y estampándola de cara contra el suelo de forma más violenta de la esperada.
El buen rollo se termina y Gohan observa a Videl con cierto miedo. No ha controlado su fuerza en ese último movimiento y teme haberla lastimado. 

– “¿Estás bien?” – dice Gohan. – “Lo siento, no pretendía…” – se disculpa mientras se agacha para socorrerla.
Videl se da la vuelta rápidamente, sorprendiendo a Gohan y golpeándole en la mejilla.

– “Gané” – dice la Sargento, que está sangrando por la nariz.
Todos sonríen al ver el inesperado giro de eventos.

– “¡Jajaja!” – ríe Shapner. – “¡Esa es nuestra Sargento!”
Videl y Gohan se sonríen el uno al otro satisfechos por el resultado del enfrentamiento, pero una alarma les interrumpe.

– “¡Estamos llegando a la base!” – anuncia un oficial. – “¡Todo el personal debe abandonar la cubierta! ¡Preparaos para la inmersión!”