DBSNL // Epílogo: Project Rebirth

DBSNL // Epílogo: Project Rebirth
En el espacio, un satélite de aspecto extraño que recuerda a la tecnología espacial del Imperio de Freezer, y con el emblema de la Red Ribbon, orbita alrededor de la Tierra.
Una luz roja parpadea en uno de sus módulos y parece que todo el sistema despierta de su hibernación.
Por el único ojo de buey del satélite puede verse una cámara llena de líquido verdoso en la que se distingue una pequeña silueta humanoide en suspensión. Y bajo la ventana puede leerse una inscripción: “Project Rebirth”.

DBSNL // Capítulo 44: Antes de la tormenta

DBSNL // Capítulo 44: Antes de la tormenta
“Merece la pena”
Días después, Goten y Trunks han reunido las Bolas de Dragón restantes y se encuentran en la Corporación Cápsula para invocar al dragón.Ten Shin Han, Chaoz, Lunch, Roshi, Oolong, Krilín, Lázuli, Marron, Lapis, Mai, Pilaf, Satán, Mr. Bu, Bulma, Bra, Yamcha, Puar, Chichi, el Rey Gyuma, Goten, Trunks, Suno y el Número 8.
Son Gohan está con ellos, pues alterna sus estudios en la Academia con visitas a Videl, ya que no quiere dejarla sola en su estado.
Sólo faltan Goku y Vegeta.
Bulma se dispone a invocar al Dragón, cuando Gohan la interrumpe.

– “Espera, Bulma” – dice Gohan. – “¿Vale la pena resucitarlos a todos ahora? No sabemos cuándo tendrá lugar el torneo, ni cuál será su resultado. Puede que resuciten sólo para desaparecer dentro de poco.” – continúa Gohan, quién parece realmente triste.
– “Merece la pena” – responde Krilín, mirando a Lázuli y Marron. – “Si pueden vivir, aunque solo sea un día más junto a sus seres queridos, sin duda vale la pena.”
Son Gohan mira algo sorprendido a Krilín.

– “Pronto lo entenderás, Son Gohan.” – le dice Krilín sonriendo.
Gohan mira a Videl y sonríe, pese a seguir con una mirada triste.

– “Tienes razón.” – responde.

Son Goku y Vegeta aparecen con el Shunkanido.

– “¿Llegamos a tiempo?” – pregunta Goku.
Pilaf retrocede con miedo al ver a Son Goku después de tantos años.

– “¡Ah! ¿Tú eres…?” – dice Goku. – “¿Quién eres?”
Todos ríen por la reacción de Goku. Bulma y Yamcha le refrescan la memoria y le cuentan todo lo ocurrido con la Red Ribbon.

– “¡Vaya! ¿Tao Pai Pai y Silver?” – exclama Goku. – “Increíble…” 
Goku mira a Pilaf.

– “Ya me acuerdo de vosotros” – dice Goku. – “Estuvisteis dándonos problemas durante un tiempo…”
Sus palabras hacen que Pilaf retroceda con miedo.

– “¡Me alegro de veros!” – dice Goku ofreciéndole su mano con una enorme sonrisa.
Pilaf acepta y le devuelve la sonrisa.

– “Yo también me alegro” – dice con lágrimas en los ojos, pensando en los errores que ha cometido con Goku.
Suno se acerca tímidamente a nuestro héroe.

– “Hola, Son Goku” – le dice.
– “¡Hola!” – la saluda tan alegremente. – “¿Y quién eres tú?”
Una gota de sudor cae por la frente de todos.

– “Era de esperar” – murmura Krilín.
– “Nunca cambia” – añade Chichi.
Tras refrescarle la memoria, Suno y Goku se abrazan.

– “¡Me alegro de verte!” – exclama Goku.
Goku se percata, por el rabillo del ojo, de la presencia del Número 8 detrás de la multitud.

– “¡Hatchan!” – exclama Goku, que corre a abrazarle.
– “De él sí se acuerda…” – murmura Yamcha. – “Nunca entenderé cómo funciona su cabeza”.
El Número 8 abraza con fuerza a Goku.

– “¡No has cambiado nada!” – exclama Goku.  “¡Y veo que sigues tan fuerte como siempre!” – le dice el saiyajín mientras es estrujado por el robot.
– “Lo siento, ¡es la emoción!” – se disculpa Hatchan sonriente.
Todos observan la escena contentos y enternecidos.

– “Son Goku” – les interrumpe Bulma. – “Haz los honores”.
Son Goku invoca a Shenron. El cielo se oscurece y el Dragón Sagrado aparece como un relámpago en la noche.

– “Es increíble…” – dice Suno, asombrada y aterrorizada ante la presencia del gigantesco Dragón.
– “Al final te acostumbras” – le dice Yamcha, intentando impresionarla.
Nuestros amigos piden que resuciten todos los que murieron a causa del enfrentamiento con Mirai Freezer.
Después piden que resucite Shu, que aparece frente a ellos en un abrir y cerrar de ojos.
El pequeño zorro mira a nuestros amigos; y al ver a Bulma, Yamcha, Puar, Oolong y Goku, parece quedarse desconcertado.

– “¿Es este mi infierno?” – murmura asustado.
Pilaf y Mai se lanzan a abrazarle llorando de alegría y todos parecen felices al ver la reunión.
Nuestros amigos deciden reservar el tercer deseo para otra ocasión, pues no tienen nada más que pedirle a Shenron, que desaparece en el cielo.

– “¿Qué hay de mí, Son Goku?” – le dice una voz interior al saiyajín.
– “¡Kaiosama!” – exclama Goku. – “Pues… parece que he vuelto a olvidarme de usted… jajaja”
Todos celebran la pequeña victoria, aprovechando que están todos juntos y puede que por última vez.

– “Deja que le eche un vistazo a ese brazo” – le dice Bulma a Lapis. – “Con los planos que recuperasteis y lo que aprendí con el Número 16, creo que podré repararlo”.
– “No hace falta” – responde 17. – “Pero te lo agradezco.”
– “¡Claro que sí!” – interviene Mai. – “¿Y si vuelves a meterte en líos?”.
Lapis se sonroja un poco, pues nunca una mujer que no fuera su hermana le ha llevado la contraria.
Krilín y la Número 18 sonríen al ver a la posible nueva pareja.

– “¡Krilín!” – le saluda Goku mientras le hace una carantoña a Marron. – “Ya me han contado que apareciste en el momento justo con tu Kienzan” – le dice imitando a Krilín lanzando su técnica.
– “No te burles de mí, Goku…” – le responde éste.
– “Jeje.” – ríe Goku. – “Y gracias a ti, Número 18, por salvar a los chicos” – añade.
– “No hay de qué” – responde la androide. – “Pero llámame Lázuli”.
Los meses pasan y nuestros amigos se preparan para el posible torneo que decidirá el destino del universo.
Mientras Goku y Vegeta entrenan con Whis y Beerus para dominar el Súper Saiyajín Blue, Son Gohan estudia el pasado de su raza, intentando descifrar las claves para aumentar su poder.
Pan ha nacido y Gohan visita a su familia pese a su estudio y entrenamiento en la Academia Kaioshin.
Goten y Trunks entrenan juntos, pero también con sus padres cuando visitan la Tierra.
Un día, durante el entrenamiento en el planeta de Beerus, Whis interrumpe a Goku y Vegeta.

– “Tenemos que reunirnos con Piccolo y los Kaioshin.” – dice el ángel. – “El Daishinkan tiene un mensaje del señor Zeno”.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 24: La noche más larga

OMG // Capítulo 24: La noche más larga
Son Gohan, Karín y Yajirobe se encuentran en el tejado de la torre. El mestizo ya ha encajado el bastón mágico en el agujero de la cima.

– “Mucha suerte, Son Gohan” – le dice el Duende Karín.
– “Dale recuerdos a Mr. Popo” – dice Yajirobe.
– “Gracias por todo” – responde el mestizo. – “Nos veremos pronto”.
Gohan mira al cielo, preparado para partir hacia el palacio de Kamisama.

– “¡Alárgate bastón mágico!” – exclama.
El bastón empieza a alargarse y Gohan, agarrado a él, desaparece en el cielo en un instante.
Yajirobe y Karín se quedan mirando el infinito azul del cielo.

– “¿Crees que lo conseguirá?” – pregunta Yajirobe.
– “Mañana lo sabremos” – responde Karín. – “Le espera un año muy duro”.
Yajirobé mira a Karín confuso por sus palabras.

– “Odio cuando hablas en presagios” – le espeta al felino.
– “¡Pero da emoción a la trama!” – responde Karín enfadado.
En la Muscle Tower, los androides continúan bombardeando sin cesar la barrera protectora.

– “¡Así no es divertido!” – se lamenta la Número 18. – “¡Salid a pelear!”
El Número 17 levanta su mano y prepara una esfera de energía concentrada.

– “¡Apártate, 18!” – le dice a su hermana.
Suno, Shapner, el Número 8 e Ikose observan a los androides.

– “La barrera no va a soportar ese ataque…” – murmura Suno.
Shapner mira su alrededor, desconcertado.

– “¿Dónde está Videl?” – pregunta el teniente.
En el laboratorio, Videl sigue apuntando con su arma al Dr. Normiaki.

– “No me tiente, Doctor” – le advierte la Sargento.
– “Videl, ¡este robot puede ser nuestra salvación!” – interviene Erasa. – “Al menos deberíamos considerarlo. Tenemos que informar al General Silver.”
– “Informaremos al Alto Mando” – responde Videl.
– “¡No hay tiempo!” – insiste Senbei. – “¡Los androides van a acabar con todo!”
En ese momento, Shapner entra en el laboratorio y desenfunda su arma, colocándose junto a Videl.

– “¡¿Qué está pasando aquí?!” – pregunta algo confuso.
– “¡Este robot puede salvarnos!” – responde Norimaki.
– “Y puede que después mate a Son Gohan” – añade Videl.
– “Es sólo una posible interpretación de su programación” – la corrige Erasa.
– “¡Salvar la humanidad es el objetivo principal!” – insiste Senbei.
– “Usted busca venganza” – responde Videl.
Senbei da un paso más hacia el botón de activación.
– “¿Y no la merezco?” – pregunta el Doctor. – “Después de que los androides atacaran las principales ciudades del continente, los recursos en Gengoro empezaron a escasear” – narra Senbei. – “Mi hermana pequeña entró en coma y tuve que encerrar a las gemelas para que no arrasaran con todo. Unos años después, los androides llegaron a la Aldea y aniquilaron a casi todos su habitantes. Mi mujer y mi hijo no sobrevivieron.” – continúa. – “¿Y ahora queréis negarme mi venganza? Lo siento mucho, Sargento, lo siento por el hijo de Goku, pero si su vida es el precio de la salvación… Me parece asequible”.
El Número 17 dispara su poderoso ataque contra la barrera, provocando una gigantesca explosión que la resquebraja hasta causar su estallido.

– “¡La barrera ha caído!” – exclama la Coronel.
El temblor causado por la explosión hace que Videl y Shapner se distraigan y Senbei aprovecha para intentar apretar el botón, pero Erasa le detiene en el último instante, derribándole e inmovilizándole.

– “¡No lo entendéis!” – se resiste Norimaki en el suelo. – “¡Estáis condenando a la humanidad!”
Videl y Shapner levantan al Doctor y lo esposan.

– “¡Llévatelo!” – le dice Videl a Shapner.
El teniente agarra a Senbei por el brazo y sale del laboratorio, mientras el Doctor sigue intentando convencerles de que están poniendo en peligro la supervivencia del planeta.

– “Gracias, Erasa” – le dice Videl, dándose la vuelta para hablar con su amiga. – “Por un momento creí que…”
La analista sigue de pie junto al sarcófago, ensimismada, mirando el botón de activación.

– “¿Erasa?” – le dice Videl, que intuye sus intenciones.
– “Lo siento, Videl” – responde Erasa. – “Nos jugamos demasiado”.
– “¡Erasa! ¡NO!” – exclama Videl mientras intenta alcanzar a su compañera.
Erasa aprieta el botón y el féretro empieza a abrirse con un sonido hidráulico.
Mientras tanto, Son Gohan sigue ascendiendo hacia el Palacio de Kamisama.

– “¡Ahí está!” – exclama al ver la atalaya.
El bastón mágico reduce su velocidad al aproximarse a su destino, y al llegar, se encaja en el orificio de la base de la atalaya.
Son Gohan salta y se agarra a la escalera, por la que sube hasta llegar a la plataforma.

– “¡Increíble!” – exclama contemplando el lugar. – “¡Parece que todo está intacto! ¡Este sitio es precioso!”
– “Muchas gracias” – le responde una voz.
Mr. Popo, que no ha cambiado en absoluto, se acerca a él dándole la bienvenida.

– “¡Mr. Popo!” – exclama Gohan, contento de ver al guardián de la atalaya.
– “Me alegro de verte, Son Gohan” – responde Popo. – “He invertido mis días en seguir cuidando de este lugar y mantenerlo tal y como le gustaba a Kamisama”. – añade con cierta nostalgia. – “¿Qué te trae por aquí?”
– “Vengo a buscar respuestas” – responde el mestizo.
El guardián de la atalaya le mira algo confuso.

– “¿Respuestas?” – le pregunta. – “¿A qué preguntas?”
Son Gohan mira algo sorprendido a Mr. Popo, pues acaba de darse cuenta de que ha llegado hasta aquí sin tener claro lo que ha venido a buscar.
En la Muscle Tower, la barrera ha caído y los androides bombardean la base.

– “¡Respondamos con todo!” – ordena Suno. – “¡Fuego a discreción!”
Los robots de combate tripulados disparan a los androides, que activan sus barreras.

– “¿Verdad que es injusto?” – se burla el Número 17.
Ikose observa detenidamente la situación, buscando una apertura en su defensa.

– “¡Tengo una idea!” – anuncia el joven soldado.
En el laboratorio, el Número 16 se pone en pie por primera vez. Erasa da un paso atrás de forma cautelosa ante la imponente envergadura del robot.

– “¿Qué has hecho, Erasa?” – murmura Videl.
Shapner, que estaba llevando al Doctor al calabozo, vuelve sobre sus pasos después de haber escuchado el alboroto. Al entrar en el laboratorio de nuevo, se queda petrificado al ver al Número 16, que parece estar analizando su entorno.
Norimaki aparta a Shapner y se acerca al robot.

– “Buenos días, Número 16” – le dice Senbei.
El robot le mira de forma inexpresiva y permanece callado.

– “Estás en la Muscle Tower” – continúa el Doctor.
El Número 16 mira al científico y a todos los que le rodean, analizándoles.

– “No sois personal de la Red Ribbon” – dice el robot.
– “La Red Ribbon ha desaparecido” – responde Normiaki. – “Los androides Número 17 y Número 18, creados por el Doctor Gero, fueron despertados y se dedican a destruir todo lo que encuentran a su paso”.
– “¿Dónde está Son Goku?” – pregunta el Número 16, ignorando la narración de Senbei.
– “Son Goku murió debido a un problema cardíaco hace muchos años” – responde el Doctor.
– “¿Y por qué me habéis despertado?” – pregunta el robot.
– “¡Los androides están destruyendo la Tierra!” – interviene Erasa. – “¡Han matado a mucha gente!”
– “Mi misión es matar a Son Goku” – insiste el Número 16.
– “Tiene un hijo” – le revela Senbei.
En la superficie, Ikose agarra el cañón de energía que antes empuñaba Shapner y lo vuelve a convertir en una cápsula. Después, se acerca al Número 8.

– “¡Lánzame por encima de ellos!” – le dice el joven soldado al gigantón.
– “Pero…” – duda Hatchan.
– “¡Vamos!” – insiste Ikose.
El Número 8 agarra al soldado boca abajo y, tras cargarlo sobre su espalda, lo lanza de cabeza hacia los androides, que siguen protegiéndose de los ataques de los robots de combate con sus barreras.
Ikose pasa entre ambos androides, que se sorprenden al ver al chico volar por los aires.

– “¿Pero qué demonios…?” – murmura el Número 17.
El soldado, al sobrevolar a los androides, activa la cápsula y se genera el cañón de energía.

– “Sus barreras están centradas en detener todo ese fuego delante de ellos…” – piensa Ikose. – “¡Pero por detrás deberían ser vulnerables!”
Ikose dispara el cañón hacia el Número 17. La energía choca contra la barrera protectora del androide, que se resquebraja y estalla en un instante. El cañonazo impacta contra él y lo derriba.
Todos se sorprenden de que el plan haya funcionado.

– “¡Bien hecho, chico!” – exclama Suno.
El Número 8 amortigua la caída de Ikose, mientras la Número 18 desciende junto a su hermano, que vuelve a levantarse.

– “¡Ya estoy harto de juegos!” – dice el Número 17 enfadado.
Hatchan se interpone entre Ikose y el androide.

– “No dejaré que hagáis daño a mis amigos” – insiste el Número 8. – “Son Goku me enseñó que los amigos son lo más importante. No dejaré que les toquéis. Son Goku…”
El Número 17 parece aún más crispado e interrumpe a Hatchan.

– “¡Deja de decir ese nombre!” – exclama el 17. – “¡Muere con ellos!” – dice abalanzándose sobre el Número 8.
De repente, un puño volador golpea al androide y lo lanza contra una tanqueta.
El Número 16 aparece en escena.

– “Número 17 y Número 18” – les dice. – “Habéis excedido vuestro programa. Vuestra existencia es peligrosa para la Tierra. Os pido que os detengáis”.
Junto al Número 16, Videl, Shapner, Erasa y Senbei observan los acontecimientos.

– “Gracias, Número 16” – le dice Norimaki.
– “Me encargaré de ellos. Mis capacidades sobrepasan las suyas” – responde el robot. – “Pero después, me revelaréis el paradero del hijo de Goku”.

DBSNL // Capítulo 43: Descanso merecido

DBSNL // Capítulo 43: Descanso merecido
“Pero, de ahora en adelante, prefiero que me llames Lázuli”
Gotenks, Lapis y la Número 18 llegan a la Muscle Tower. Gotenks transporta a Mai y Pilaf, mientras la Número 18 carga con el 17. Allí se encuentran a Ten abrazando a Lunch, mientras Krilín y Yamcha descansan sentados en el suelo, ya sin nieve por el calor de la batalla.
Al tomar tierra, Krilín se acerca a la androide 18, con quién choca el puño.

– “Sabía que ganaríais” – dice Krilín.
La Número 18 sonríe, pero parece que sigue algo pensativa.

– “¿Todo bien, Número 18?” – le pregunta Krilín.
– “Todo bien.” – responde, mientras mira al Número 17. – “Pero, de ahora en adelante, prefiero que me llames Lázuli”.
Lapis sonríe mientras hinca la rodilla cansado. Mai hace que se levante y vuelve a colocarle el brazo a su alrededor, para ayudarle a mantenerse en pie.
Krilín, algo desconcertado, se percata de los daños que ha sufrido Lapis.

– “No tengo más semillas… Lo siento mucho.” – se lamenta Krilín.
– “No pasa nada.” – responde el 17. – “Ni siquiera sé si funcionarían conmigo”.
– “Seguro que Bulma puede hacer algo con ese brazo” – le anima Krilín.
Yamcha, de repente se percata de la presencia de Pilaf.

– “¿¡Tú eres…!? ¿¡Qué haces tú aquí!?” – exclama.
Pilaf retrocede.

– “Tranquilo, Yamcha” – dice Gotenks colocando la mano en el hombro de Pilaf. – “Acaba de perder a su compañero y nos han ayudado mucho”.
Yamcha avanza hacia Pilaf, que retrocede con miedo.
Finalmente, al encontrarse frente a él, Yamcha le ofrece su mano, que Pilaf acepta sorprendido y contento.

– “Siento interrumpiros” – dice Ten. – “Pero deberíamos recuperar las Dragon Balls y destruir la base”.
– “Ya me he encargado de lo primero” – responde Chaoz, que sale de la base llevando un pequeño saco con las bolas.
Gotenks da un paso al frente.

– “Y yo me encargaré de lo segundo” – dice asertivo.
Decenas de fantasmas creados por Gotenks inundan los pasadizos de la base, provocando una explosión tras otra, hasta que la base queda reducida a escombros.
Un grupo de aldeanos de una villa próxima se ha acercado a la Muscle Tower al oír el estruendo. Entre ellos destacan un hombre gigantesco con una cicatriz en su enorme frente y con aspecto bonachón y una mujer pelirroja.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta la mujer. – “¿Quiénes sois vosotros?”
En ese instante, la fusión se deshace ante la incredulidad de todos los presentes. La mujer pelirroja mira a Son Goten como si hubiera visto un fantasma.

– “¿Goku?” – murmura la mujer.
Yamcha mira a la mujer pelirroja y a Goten.

– “Alguien me tiene que explicar como lo hace Son Goku para causar tanto impacto entre las mujeres” – murmura envidioso y resignado.
Los aldeanos acompañan a nuestros amigos hasta Villa Jingle, donde recuperan fuerzas antes de volver a casa.

– “Eres idéntico a tu padre” – le dice la mujer pelirroja a Goten.
– “¡Son iguales!” – añade el gigantón con una enorme sonrisa.
– “Me lo dicen a menudo… jeje” – responde Goten avergonzado y algo cansado de oír el mismo comentario tantas veces.
Yamcha se acerca a la mujer pelirroja.

– “Dijiste que te llamabas Suno, ¿verdad?” – le dice Yamcha en tono seductor.
– “Sí, ¿y tú?” – le pregunta ella.
– “Yamcha” – responde. – “Encantado.”
– “Un placer, Yamcha” – le responde ella con una sonrisa de bienvenida.
– “¿Llevaban mucho tiempo molestándoos los de la Red Ribbon?” – le pregunta Yamcha, intentando establecer conversación.
– “Esta vez lo llevaban en secreto.” – explica Suno. – “Se oían rumores de que la Torre volvía a estar en funcionamiento, pero nada más”.
– “¡Pues ya no tenéis que preocuparos!” – dice Yamcha. – “¡No os van a molestar más!”.
– “Pero si te ha dicho que no molestaban…” – le susurra Trunks, que está escuchando la conversación.
– “¡Shhh! ¡Cállate!” – le responde Yamcha al chico.
– “Pues, ¡gracias!” – responde Suno. – “Si eres amigo de Goku, ¡seguro que eres muy fuerte!”
– “¡Claro! Soy un experto luchador de artes marciales” – fanfarronea Yamcha.
– “Tampoco es gran cosa…” – susurra Goten, que se une a la conversación.
– “¡Dejadme en paz!” – exclama Yamcha desesperado.
Lapis permanece sentado en una esquina. Su herida ya no sangra y observa a la gente celebrar la victoria e interactuar con normalidad.

– “¿Qué te ocurre, hermano?” – le dice la Número 18.
– “Nunca consigo sentirme uno de ellos” – responde el 17.
– “¿Acaso te sentías uno de ellos antes de ser un androide?” – bromea su hermana.
– “Supongo que tienes razón” – responde Lapis con media sonrisa.
El androide se fija en el gigantón.

– “Dicen que ese es el Número 8” – dice Lapis.
– “Lo he oído.” – responde ella. – “Es increíble lo lejos que ha llegado la Red Ribbon”.
– “No lo decía por eso.” – la interrumpe Lapis. – “¿No te recuerda a alguien?”
Ambos androides se fijan en el aspecto bondadoso del Número 8 y en su mirada consiguen ver el reflejo del Número 16 y la pareja sonríe recordando a su compañero.