ESPECIAL DBSNL /// Fallen FighterZ // Universo 6 / Parte I: Hombres de hojalata

Fallen FighterZ / Parte I: Hombres de hojalata
“¡¿No se suponía que el Súper Saiyajín era invencible?!”

Los guerreros Z han sido derrotados por los androides, pero éstos les han perdonado la vida y se han alejado en busca de un vehículo para perseguir a Son Goku, que ha caído enfermo del corazón y está siendo medicado con el tratamiento que Trunks trajo del futuro.
Krilín ha dado una semilla senzu a sus amigos, que se levantan indignados y frustrados por la derrota.
Vegeta, justo después de recuperarse, desaparece en el cielo, humillado. Trunks intenta perseguirle, pero Piccolo le detiene.

– “Vegeta había recuperado su orgullo al transformarse en Súper Saiyajín, y, de buenas a primeras, una mujer le ha dado una paliza… bueno, al menos un androide que parece una mujer.” – explica Piccolo. – “No está de buen humor”.
Krilín se disculpa por haberse quedado petrificado por el miedo durante la pelea.

– “No te preocupes” – responde Piccolo. – “Trunks es un Súper Saiyajín y ha caído de un solo golpe. No habría habido diferencia.”
Ten Shin Han se lamenta. Duda de que, incluso estando Goku vivo en esta línea temporal, puedan derrotar a los androides.

– “No hay esperanza.” – murmura Ten. – “¿Qué vamos a hacer?”
– “Vosotros id a la casa de Goku y trasladadle a otro lugar”. – responde Piccolo. – “Podremos pensar en nuestras opciones una vez se haya recuperado”.
– “¿Y qué harás tu?” – le pregunta Krilín.
El namekiano mira al cielo mientras una gota de sudor recorre su sien.

– “No lo sé” – responde.
– “Esa mirada…” – murmura Krilín. – “¿Es que tienes un plan?” – dice el terrícola. – “Puedes contárnoslo. Somos tus amigos” – insiste.
– “¡¿Amigos?!” – responde Piccolo enfadado. – “¡No te pases! ¿Cuándo crees que nos convertimos en amigos? ¡Soy un demonio! ¡No lo olvides! ¡Sólo os estoy utilizando! ¡Dominar el mundo es mi verdadero objetivo!” – añade furioso.
De repente, el namekiano sale volando a apresuradamente.
Ten Shin Han le observa alejarse.

– “Tiene razón” – murmura Ten. – “Él es Piccolo Daimaoh. Ya se me había olvidado… Todo este tiempo ha seguido maquinando…”
Krilín sonríe.

– “Creo que lo de dominar el mundo es pura fachada” – dice el terrícola. – “Él es como Goku y Vegeta. Piccolo ansía ser el más fuerte… y ahora ha ido en busca de su último recurso: Su as en la manga.”
– “¿Su as…?” – pregunta confuso Ten.
– “Ha volado en esa dirección” – explica Krilín. – “¿Sabes lo que hay allí?” 

Ten observa el horizonte sin respuesta.

– “La Atalaya de Kamisama” – aclara Krilín.
Krilín le cuenta a Ten y a Trunks lo que el Gran Patriarca de Namek les contó; que la unión de Piccolo y Kamisama daría lugar al gran guerrero namekiano que una vez fue.
En poco tiempo, Piccolo llega al palacio de Kamisama y se encuentra con Dios cara a cara.

– “Sabes porqué estoy aquí, ¿verdad?” – le pregunta Piccolo.
– “Sí, lo sé.” – responde Kamisama. – “Tú y yo… bueno, tu padre y yo… fuimos una misma persona. No es difícil saber lo que piensas.” – continúa Kami. – “Pero debo negarme”.
– “¡¿Cómo dices?!” – se sorprende Piccolo.
– “Esos tres androides no parecen ser un peligro para la Tierra” – explica Kamisama.
– “¡¿De qué estás hablando?!” – le dice Piccolo enfadado. – “¡Ya has visto cómo nos han dejado!”
– “Vosotros empezasteis la pelea” – responde Dios. – “Y aún así no os han matado”.
– “Si has estado escuchando desde aquí, ya debes conocer la historia de Trunks” – dice Piccolo.
– “Así es.” – responde Kamisama. – “Y también he oído que su futuro es bastante distinto.”
– “Estás condenando la Tierra” – le increpa Piccolo.
– “Los androides son una creación humana.” – explica Kamisama. – “No son distintos a un arma. Mi deber es proteger la Tierra de amenazas externas, pero no puedo intervenir en sus guerras. No puedo tomar partido.” – añade. – “Además, nuestra unión causaría la desaparición de las Dragon Balls”.
Piccolo da la espalda a Kamisama, indignado.

– “Me cuesta creerte” – le dice el namekiano mientras se genera una nueva capa y un turbante. – “Eres más cobarde de lo que esperaba” – añade antes de salir volando hacia donde se encuentran Trunks y el resto, que ya llevan a Goku a la Kame House.
Mr. Popo mira a Kamisama algo nervioso.

– “¿Está seguro de su decisión?” – le pregunta el guardián de la atalaya.
– “Te engañaría si te dijera que no tengo dudas” – responde Kamisama. – “Pero creo que esta es la decisión correcta”.
Mientras tanto, Vegeta se encuentra en las desérticas montañas peñascosas, intentando digerir la derrota ante los androides.

– “¡¿No se suponía que el Súper Saiyajín era invencible?!” – dice enfurecido. – “¿Cómo ha podido ocurrir esto? ¡Esta humillación!” – refunfuña. – “¡Soy el príncipe de los saiyajín! ¡Transformado en Súper Saiyajín debería ser el más fuerte del universo!” – continúa Vegeta. – “¿Es porque son androides? ¿Acaso es este mi límite?”
Tras un instante reflexionando, Vegeta decide no darse por vencido.

– “¡NO!” – exclama. – “¡Esto es solo el principio! ¡No importa lo fuerte que sea el enemigo! ¡Le superaré! ¡Ya verán!” – sigue decidido. –“Y Kakarotto… ¡Tú serás el siguiente!”
Unas horas después, todos se encuentran reunidos en la Kame House, menos Vegeta, que sigue en las montañas.

– “¿De verdad no hay nada que podamos hacer?” – se lamenta Yamcha. – “Aquí de pie parece que estamos esperando a que lleguen los androides y nos eliminen”.
– “Puede que Kamisama tenga razón y los androides sean distintos a los del futuro…” – intenta excusarles Krilín, que no puede borrar de su mente el beso de la Número 18.
– “Pronto mostrarán su verdadera cara” – dice Trunks mientras aprieta su puño con rabia. – “Es cuestión de tiempo”.
– “¿Y tú no puedes hacer nada?” – le pregunta Yamcha a Bulma. – “Al fin y al cabo son androides y tienen circuitos y esas cosas, ¿no?”
– “La tecnología del Doctor Gero es demasiado avanzada…” – responde Bulma, mientras tranquiliza al pequeño Trunks que tiene en brazos. – “Aunque si tuviera algún punto de partida…” 
– “¿A qué te refieres?” – pregunta Krilín.
– “Algún plano, algún prototipo… algo que me ayudara a comprender mejor esa tecnología” – explica Bulma.
– “Ya lo intentaste en el futuro” – responde Trunks. – “El laboratorio de Gero ha sido completamente destruido. No queda nada útil allí.”
– “¿Serviría un modelo antiguo?” – pregunta una voz proveniente de las escaleras que suben al piso superior.
Todos miran hacia la escalera.

– “¡Son Goku!” – exclaman emocionados. – “¡Estás despierto!”
Chichi y Gohan corren hacia él y le abrazan con fuerza.

– “Ya me encuentro mejor” – responde tranquilizándoles con una sonrisa. – “Siento mucho haberos preocupado”.
Por un instante, la esperanza vuelve a los corazones de todos los presentes.

– “Bulma” – dice Goku. – “Dijiste que podrías estudiar a los androides si tuvieras un punto de partida. Un modelo antiguo serviría, ¿verdad?”
– “Es posible” – responde Bulma. – “Eso o cualquier…”
– “Creo que conozco a alguien que puede ayudarnos” – la interrumpe Goku sonriendo.
En unos minutos, nuestros amigos están preparados para partir en el avión. Roshi, Chichi, Oolong y Puar se quedan en la Kame House.

– “Voy a ir a ver a mi padre” – dice Trunks.
– “Yo mismo te llevaré” – dice Goku. – “Necesito hablar con él”.
– “¿Con mi padre?” – se extraña Trunks.
– “No voy a engañaros” – se sincera Goku. – “Pretendo enfrentarme a los androides y derrotarles de forma justa.”
– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden todos.
– “¡¿De qué estás hablando!?” – le pregunta Yamcha.
– “Pensaba hablar con Kamisama para que nos dejara entrenar en la Sala del Espíritu y el Tiempo, pero si se ha negado a unirse a Piccolo, creo que también nos negará ese favor…” – explica el saiyajín.
– “Hacer el entrenamiento de un año en un día…” – dice Piccolo. – “¿Ese era tu plan?”
– “Ahora ya no importa” – responde Goku. – “Viajaremos hasta Villa Jingle para que Bulma pueda estudiar a mi amigo Hatchan. Mientras tanto, Trunks, Gohan y yo iremos a ver a Vegeta”.
Los saiyajín usan el Shunkanido para llegar a las montañas, donde Vegeta se encuentra solo, mirando al infinito.

– “¿Qué hace mi padre ahí quieto?” – se pregunta Trunks.
– “Vegeta es un guerrero extraordinario” – responde Goku sonriendo. – “Ya ha empezado a ver más allá del Súper Saiyajín”.
– “¿Más allá…?” – se sorprende Trunks.
– “¿…del Súper Saiyajín?” – dice Gohan.
Goku se acerca a Vegeta, que ni le mira.

– “No me molestes, Kakarotto” – le dice Vegeta. – “Lárgate.”
– “No seas así” – le responde Goku, intentando que éste le escuche. – “Imagino que ya te has dado cuenta de que nuestra única opción es superar el poder del Súper Saiyajín, ¿no es cierto?”
Ese comentario parece llamar la atención de Vegeta. 

– “¿Y que propones?” – dice el príncipe.
– “Sé que odias tener que entrenar conmigo, pero creo que la única manera de mejorar rápidamente es hacerlo juntos.” – le dice Goku.
– “Ni lo sueñes” – responde Vegeta. – “Antes prefiero morir a manos de esos androides”.
– “Vegeta…” – suplica Goku.
– “Lárgate de aquí” – le responde tajante el príncipe saiyajín.
Goku agacha la cabeza, resignado, y regresa junto a Trunks y Gohan.

– “Tenía que intentarlo” – suspira Goku, que no pierde la sonrisa.
– “Yo sí que os acompañaré” – dice Trunks. – “Prefiero entrenar con vosotros”.
Son Goku puede ver en el rostro de Trunks la decepción que siente hacia su padre.

– “No te lo tomes como algo personal” – le consuela Goku. – “Tu padre tiene sus propios demonios. Le cuesta mucho abrirse.”
Trunks asiente, pero no parece sentirse mejor.

– “Vosotros dirigíos la Corporación Cápsula.” – dice Goku. – “Yo voy a buscar al resto”.
En unas horas, nuestros amigos ya han llegado a Villa Jingle. Suno y el Número 8 se alegran mucho de ver de nuevo a Son Goku, que les detalla la situación actual.

– “¡Estaré encantado de ayudar!” – dice Hatchan, contento de colaborar con su amigo.
– “¡Entonces, está decidido!” – exclama Goku, avivando la esperanza que ha despertado en todos. – “¡No hay tiempo que perder! ¡Agarraos los unos a los otros!”
Son Goku coloca los dedos índice y corazón en su frente.

– “Gohan y Trunks…” – murmura Goku, mientras busca el ki de los dos mestizos. – “¡Ahí están!” – exclama antes de teletransportar al grupo hasta la Capital del Oeste.
Mientras tanto, los androides, guiados por el Número 16, han llegado al Monte Paoz, donde encuentran la casa de Goku vacía.

– “¿Sabes a dónde han podido ir?” – le pregunta el 17 al 16.
– “No detecto su poder en este momento” – responde el androide. – “Pero si está con sus amigos, debe encontrarse en la Corporación Cápsula, en la Capital del Oeste, o en la casa de Mutenroshi, en el Distrito Sur F.”
– “¿Y cuál está más cerca?” – pregunta el 17.
– “La casa de Mutenroshi” – responde el 16. – “A 2700 kilómetros al sureste de aquí”.
Bulma y su padre investigan al Número 8 en el laboratorio de la Corporación Cápsula, mientras el resto debaten en el jardín sobre cuál debe ser su siguiente paso.

– “Tienen mucha información sobre nosotros” – dice Piccolo. – “No me sorprendería que conocieran este lugar.”
– “No tardarán en encontrarnos” – añade Ten Shin Han.
– “Podemos escondernos en algún lugar oculto…” – propone Trunks.
– “Bulma necesita su laboratorio” – responde Krilín.
El debate va subiendo de tono. La falta de opciones desquicia fácilmente al grupo.

– “Yo me quedaré” – interrumpe Yamcha, provocando el silencio del grupo.
– “¿De qué estás hablando?” – le dice Krilín.
– “Chicos, no soy idiota” – dice Yamcha. – “Por mucho que entrene, nunca estaré a la altura de esta amenaza.”
– “Yamcha…” – murmura Goku, que nota la impotencia en las palabras de su amigo.
– “Vosotros id a entrenar. Yo me quedaré aquí por si vienen los androides.” – explica el guerrero. – “No podré hacerles frente, pero si elevo mi ki sabréis que están aquí, y que Bulma está en peligro.”
– “Y yo puedo venir a buscaros con el Shunkanido…” – añade Goku.
– “Puede funcionar…” – reflexiona Krilín. 
Ten Shin Han da un paso al frente y coloca la mano sobre el hombro de Yamcha.

– “Yo también me quedaré” – dice Ten con una sonrisa cómplice. – “Esta situación también me supera, pero creo que haciendo esto no me sentiré tan inútil”.
– “Gracias, amigo” – responde Yamcha sonriendo al que una vez fue su rival.
Son Goku sonríe al ver la escena.

– “Mucha suerte, chicos” – les dice Goku.
– “¿Y dónde vamos a ir?” – pregunta Krilín.
– “Se me ocurre un lugar cerca de la Kame House” – responde Goku con una sonrisa cómplice.
Roshi despierta de su siesta al escuchar un ruido proveniente de fuera. El viejo maestro sale para ver qué ocurre y se encuentra con los tres terroríficos visitantes.

– “Hola” – saluda el Número 17. – “¿Está Son Goku?”
– “¿Qué hacéis aquí?” – pregunta Roshi aterrorizado.
– “Son Goku no está aquí” – dice el Número 16, que ha analizado el lugar con sus sensores.
– “¿Cómo conocéis este lugar?” – insiste el Duende Tortuga.
– “Ya veo” – responde el 17. – “¿Y nos podrías indicar dónde está?”
Chichi, Puar y Oolong observan desde la ventana

– “¿Creéis que os lo voy a decir?” – responde Roshi, fiel a sus amigos.
– “Si no me lo dices, voy a tener que sacarte esa información, viejo decrépito” – responde el 17, dando un paso al frente.
La Número 18 se percata de que están siendo observados.

– “Hay más gente en la casa” – dice la androide.
El Número 16 identifica a Chichi.

– “Esa es la hija del Rey Gyuma.” – anuncia el 16. – “Es la esposa de Son Goku.”
– “¡Qué interesante!” – exclama la Número 18.
La androide apunta con su mano a Chichi, que se queda inmóvil y asustada.

– “Veamos si Goku llega al rescate” – dice sonriendo la Número 18.
Pero el Número 16 baja el brazo de la androide.

– “Esto no es necesario” – le dice. – “Si no están aquí, sólo pueden estar en la Corporación Cápsula.”
– “Esta bien” – suspira el Número 17. – “Pero creo que eres demasiado considerado, 16.” – añade en tono burlón. – “Vámonos de aquí”.
Los tres androides se alejan de la pequeña isla. Mutenroshi cae de rodillas, aún temblando.

– “Maldita sea…” – murmura el viejo maestro. – “Nunca me había sentido tan impotente.”
En ese instante, Son Goku y el resto aparecen en la Kame House.

– “¡Goku!” – exclama Chichi, que se lanza a sus brazos llorando.
– “Pero, ¿qué ha pasado?” – pregunta Goku extrañado.
Krilín, al ver a su maestro abatido, corre a socorrerle.

– “Han venido… Los androides…” – responde Roshi.
– “Malditos…” – murmura Trunks.
– “¿Estáis bien?” – pregunta preocupado Gohan. – “¿Os han hecho daño?”
– “Se han ido hacia la Corporación Cápsula” – responde Chichi.
– “¡Oh, no!” – exclama Trunks. – “¡Mamá!”
En un instante, los androides aparecen en la Capital del Oeste y aterrizan en el jardín de la Corporación, donde Ten Shin Han y Yamcha les reciben.

– “Hola a todos” – saluda el Número 17.
– “Ya están aquí…” – murmura Yamcha. – “Maldita sea.”
– “Hay que avisar a Goku” – añade Ten.
Ambos luchadores se colocan en guardia y empiezan a elevar su ki.

– “¿Dónde está Son Goku?” – pregunta el Número 17.
Nuestros amigos no responden.

– “¿Quieres encargarte tú, Número 16?” – le pregunta la Número 18.
– “No tengo ningún interés en luchar” – responde el Número 16. – “Mi único objetivo es Son Goku”.
– “Que aburrido eres…” – responde la Número 18.
El Número 17 se arremanga la camiseta mientras empieza a caminar tranquilamente hacia Ten y Yamcha.

– “Voy a golpearos hasta que me respondáis” – les advierte.
Al acercarse, Ten Shin Han intenta golpear al androide, que le esquiva y le golpea el abdomen, haciendo que Ten quede arrodillado.
A Yamcha, a su lado, le cuesta reaccionar, pero también intenta atacar al androide, que le agarra del brazo y lo lanza contra un muro.

– “Si les golpeas muy fuerte vas a matarlos” – le advierte la Número 18. – “Son muy frágiles” – se burla.
En el laboratorio, Bulma escucha el ruido del exterior y el pequeño Trunks empieza a llorar.

– “¿Qué está pasando?” – pregunta Bulma mientras trastea en los circuitos del Número 8, tumbado en la camilla.
– “¡Los androides ya están aquí!” – exclama su padre.
– “¿Tan pronto?” – se preocupa Bulma. – “¡Maldita sea! ¡Necesitamos más tiempo!”.
El Número 17 avanza hacia Yamcha, que se reincorpora y se pone en guardia.

– “Os lo preguntaré una vez más, ¿dónde está Goku?” – insiste el Número 17.
– “Buscan a Goku, pero no sospechan nada sobre el control remoto…” – piensa Yamcha. – “No conozco a ningún Goku” – responde Yamcha, sonriendo burlonamente, mientras una gota de sudor recorre su frente.
– “Muy gracioso” – dice el Número 17, que se abalanza sobre el humano y le propina una paliza.
De repente, la Número 18 alerta a su hermano.

– “¡17! ¡Cuidado!” – le advierte su hermana. – “¡Encima de ti!”
El Número 17 mira al cielo y ve a Ten Shin Han listo para realizar su mejor técnica.

– “¡NEO – KIKO – HO!” – exclama Ten al disparar.
Yamcha consigue apartarse a tiempo y evitar el ataque. Una poderosa onda de ki impacta de lleno sobre el Número 17 y le hunde en el suelo, dejando un característico socavón cuadrado.
La Número 18 se abalanza sobre Ten Shin Han.

– “¡Insolentes!” – dice la androide, antes de golpear al humano y estrellarle contra el suelo.
El Número 17 sale del socavón, envuelto en una barrera protectora.

– “Eso era peligroso” – dice el androide. – “Una técnica realmente interesante”.
– “Son mucho más fuertes de lo que el Doctor Gero predijo” – confirma el Número 16.
La Número 18 apunta a Ten con su mano.

– “Acabemos con ellos” – dice la Número 18. – “Después destruiremos la ciudad hasta que Son Goku aparezca”.
– “Última oportunidad. ¿Dónde está Son Goku?” – insiste el Número 17.
– “Estoy aquí” – dice una voz que hace que todos miren hacia su origen.
Son Goku ha aparecido con el Shunkanido en el jardín de la Corporación Cápsula, acompañado por Trunks, Piccolo, Gohan y Krilín.

– “Al fin apareces” – sonríe el Número 17.
– “Son Goku…” – murmura el Número 16.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 26: En busca de la perfección

OMG // Capítulo 26: En busca de la perfección
Cell desciende de la colina y camina hacia el Número 16. El resto de soldados miran aterrados.

– “¿Esa cosa… es Cell?” – titubea un soldado.
– “¡Tenemos que huir!” – exclama otro.
Videl y Shapner observan a la criatura.

– “Maldita sea…” – murmura la Sargento.
Ikose da un paso al frente, apretando su puño con rabia. Ha esperado este momento desde que supo de la muerte de su hermano a manos del insecto.

– “Cell…” – dice entre dientes el joven soldado.
– “No hagas estupideces” – le susurra Shapner. 
El insecto sigue acercándose al Número 16.

– “¿Otro androide de la Red Ribbon?” – dice al ver el logotipo de la Cinta Roja en su pecho. – “No sabía que el Doctor Gero había construido más chatarra biomecánica.”
El 16 analiza a Cell detenidamente.

– “¿Qué quieres?” – le pregunta el androide.
– “Quiero al Número 17 y la Número 18” – responde Cell.
– “¡Quiere absorber a los androides para conseguir la perfección de su cuerpo!” – interrumpe Erasa.
Mientras tanto, el Número 17 sigue intentando levantarse, pero el 16 no levanta el pie de su espalda.
Cell sonríe al escuchar a la analista.

– “Apártate” – le sugiere Cell al androide.
La Número 18 contempla la escena desde una distancia prudente. Preocupada por su hermano, a merced del androide 16, y por su propia vida. Los androides se han visto superados por el Número 16 y ahora también ha llegado Cell al campo de batalla.
Videl se acerca a Suno.

– “¿Nuestro navío sigue amarrado?” – pregunta Videl en voz baja.
– “Sí, sigue aquí” – responde Suno.
– “Que los científicos y la gente que no pueda luchar se dirijan al barco” – dice la Sargento. – “El resto, que se prepare para luchar”.
– “¿Podemos luchar contra eso?” – pregunta Suno, asustada ante el imponente aspecto del insecto.
– “No podemos permitirnos no hacerlo” – responde Shapner, que se une a la conversación. – “Si Cell absorbe a los androides es nuestro fin.”
Cell observa su alrededor.

– “Esperaba encontrarme con Son Gohan…” – murmura el insecto. – “¿Acaso murió en Orange City?”.
– “El hijo de Goku es mío” – responde el Número 16.
– “¡Así que sigue vivo!” – exclama Cell. – “Qué interesante…”
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Son Gohan se esfuerza para superar su límite.

– “Algo más allá de lo que conocemos…” – piensa mientras golpea a un rival imaginario. – “¿A qué se refería papá? ¿Acaso hay algo más allá del Súper Saiyajín?”
Cell empieza a caminar hacia el Número 16.

– “Si no me entregas a los androides… ¡Los tomaré yo mismo!” – exclama al abalanzarse sobre el robot.
El Número 16 agarra a Cell por los cuernos sin apenas retroceder, algo que sorprende al insecto, pero con un movimiento rápido de su cola consigue insertar su aguijón en el cuello del androide. Sin inmutarse, el androide lanza a Cell contra una gigantesca roca cercana.
Cell se levanta sacudiéndose el polvo.

– “Muy interesante” – sonríe la criatura. – “Completamente mecánico… ¡Y eres realmente fuerte!” – le felicita.
– “Según mis cálculos, mi fuerza es superior a la tuya” – responde el Número 16.
El insecto sonríe de forma terrorífica.

– “Entonces… ¡tus cálculos son erróneos!” – responde Cell, envolviéndose en un aura similar a la del Súper Saiyajín.
El Número 17 ha aprovechado el despiste del Número 16 para alejarse reptando y reunirse con su hermana.

– “¡¿Que clase de monstruos son esos dos?!” – exclama el Número 17, agitado, puesto que ha visto la muerte de cerca.
– “No te preocupes” – responde la Número 18. – “Dejaremos que se maten entre ellos”.
– “Deberíais escapar” – les interrumpe la Sargento Videl.
Cell se abalanza sobre el Número 16 y empieza un violento intercambio de golpes.
Videl y el Número 8 se han acercado a los androides, ante las miradas de preocupación y estupor de Shapner y Suno.

– “¿Escapar? ¿Nosotros?” – se burla la Número 18.
– “No hay nada que desee más en esta vida que veros muertos” – responde Videl. – “Pero si lo que dice Gohan es cierto, si Cell os absorbe será el fin”.
Por un instante, los androides ven en los ojos de Videl su lucha interior, obligada a ayudar a sus peores enemigos.

– “Nosotros retrasaremos a Cell cuanto podamos” – añade el Número 8.
– “¡No vamos a huir!” – exclama la Número 18, que apunta a Videl con su mano. – “Es más, ¡os mataré ahora mismo!”
Videl está totalmente indefensa ante la androide. El Número 8 intenta proteger a Videl, abrazándola. Pero el Número 17 interfiere y baja el brazo de su hermana.

– “¿Qué estás haciendo?” – le pregunta la Número 18.
– “Ahora no tiene sentido matarlos” – responde el 17, con un ojo puesto en el enfrentamiento entre el 16 y Cell.
El combate entre el androide y la criatura parece igualado, pero poco a poco Cell va ganando terreno al robot, y su cara, antes inexpresiva, parece mostrar signos de esfuerzo y preocupación.

– “¿Qué ocurre, hombre de hojalata?” – se burla Cell. – “¿Esto no entraba en tus cálculos?”
De repente, el Número 17 y la Número 18 golpean a Cell por la espalda, situación que aprovecha el Número 16 para golpear a la criatura, lanzándola lejos.
Los androides 17 y 18 se colocan a cada lado del Número 16.

– “Gracias” – dice el Número 16.
– “Parecía que necesitabas ayuda” – se burla el Número 17.
– “Pero no olvidamos la paliza que nos has dado antes…” – añade en tono impertinente la Número 18.
– “Lo primero es derrotar a esa cosa” – dice el Número 17. – “Después ya solucionaremos nuestros asuntos”.
– “Me parece una solución lógica” – responde el 16 esbozando una media sonrisa.
– “¿A qué viene esa sonrisita?” – le pregunta la Número 18 molesta.
– “No es nada” – responde el Número 16.
Shapner y Suno dirigen la evacuación. La gente se dirige al navío del Ejército Real.
El Número 8 y Videl contemplan a los androides, unidos para enfrentarse a Cell. Hatchan sonríe de forma similar al Número 16.

– “¿Qué ocurre, Hatchan?” – le pregunta Videl.
– “Los androides” – responde el Número 8. – “No están luchando por diversión”.
– “No te dejes engañar”– responde Videl. – “Siguen siendo los mismos, solo que ahora tienen que luchar para sobrevivir”.
– “¿Y por qué hemos estado luchando nosotros?” – responde el Número 8.
Videl se queda observando a los androides, que por primera vez parece que estén peleando por algo que no es simple diversión.
Los tres androides se abalanzan sobre Cell. El 17 y la 18 atacan primero, combinándose rápidamente para intentar sorprender al insecto, que se defiende sin dificultad. Al apartarse los gemelos, el Número 16 toma el relevo en la ofensiva, consiguiendo asestar algunos golpes. Cell enseguida es rodeado y empieza a sentirse demasiado presionado.

– “Maldita basura mecánica…” – murmura mientras se defiende.
Cell expulsa su ki para hacer retroceder a los androides y después salta por los aires. La criatura sonríe satisfecha al ver que los androides le persiguen y coloca las manos a su cara.

– “¡Cuidado! ¡Cerrad los… !” – exclama Videl, reconociendo la técnica de Cell.
– “¡TAIYO-KEN!” – exclama el insecto.
Una luz brillante inunda el escenario cegando a todos los presentes.
Mientras tanto, Son Gohan sigue su entrenamiento en la sala.

– “No consigo avanzar…” – murmura frustrado. – “Sin duda me estoy haciendo más fuerte, pero no consigo superar el Súper Saiyajín. ¿Qué estoy haciendo mal?”
En la Muscle Tower, los presentes empiezan a recuperar la vista y observan con terror la escena. Cell está apunto de absorber con su cola al Número 17, que lucha inútilmente para liberarse del agarre del insecto. Sólo los pies del androide pueden verse por el orificio de la cola de Cell.
El Número 16, al percatarse de lo sucedido, intenta abalanzarse sobre Cell, pero en ese mismo instante, los pies del Número 17 desaparecen y con unos movimientos de peristalsis, el androide viaja hasta el cuerpo de la criatura, que empieza a brillar con fuerza mientras se rodea de una barrera de ki que repele al androide 16.

– “¡Hermano!” – grita asustada la Número 18 al ver que ha perdido al Número 17.
Videl y sus compañeros observan aterrados lo sucedido.

– “Hemos fracasado…” – murmura Videl.
– “¡Maldita sea!” – se lamenta Shapner.
Erasa y Norimaki contemplan la escena. Ellos son quienes más cerca vieron la victoria al despertar al Número 16.
El cuerpo de Cell empieza a cambiar, sus rasgos faciales se vuelven más humanoides y aumenta su envergadura. 
El Número 16 analiza rápidamente la situación y entiende que debe evitar a toda costa que la Número 18 sea absorbida. 
El robot corre hacia la androide y la agarra del brazo.

– “¡Tienes que huir!” – exclama el Número 16, claramente nervioso. – “¡Yo le retrasaré!”
– “¡Pero yo quiero luch…!” – protesta la androide.
– “¡Ven con nosotros!” – interviene Videl.
Un sonido de pisadas les interrumpe.

– “Nadie va ir a ninguna parte” – dice el nuevo Cell.

DBSNL // Capítulo 45: Budokai

DBSNL // Capítulo 45: Budokai
“Los universos perdedores serán eliminados”

Whis ha reunido a Beerus, Piccolo, Goku, Vegeta y los Kaioshin en el Planeta Sagrado, para que el Daishinkan pueda anunciar las nuevas.

– “Ya que es un evento de suma importancia, el Señor Zeno ha creído oportuno que sea yo personalmente quien os informe” – dice el Sumo Sacerdote. – “Puedo confirmaros que el torneo que propuso Son Goku se realizará dentro de cinco días”.
– “¿¡Sólo tenemos cinco días!?” – se sorprende Piccolo.
Son Goku sonríe mientras se aprieta el cinturón con fuerza.

– “Estamos listos” – dice seguro de sí mismo.
– “No tan rápido, Son Goku” – le interrumpe Whis.
– “Me gusta que estés tan impaciente” – añade el Sacerdote sonriendo. – “Pero tengo que informaros de las normas.”
Una gota de sudor cae por la frente de Piccolo, que parece estar incómodo ante la presencia del ángel.

– “El torneo se llevará a cabo en un ring creado específicamente para tal evento. En él, los Dioses no podrán utilizar sus poderes divinos, lo que implica no poder usar técnicas como el Hakai o la curación Kaioshin”.
– “Acaso… ¿vamos a participar?” – pregunta Beerus sorprendido.
– “Por supuesto” – responde el ángel sin perder la sonrisa. – “Son los responsables del estado de su universo. Sería injusto dejar que los mortales peleen por ustedes, ¿no le parece?” 
Beerus parece preocupado ante la noticia.

– “Los siete universos se enfrentarán en un Battle Royale a muerte. Diez participantes por universo. Un combate que finalizará cuando sólo quede un único universo sobre el campo de batalla” – continúa el Sacerdote. – “Cómo ya comentamos en nuestro último encuentro, los universos perdedores serán eliminados”.
– “Eso es terrible…” – murmura Shin.
– “No habrá límite de tiempo. Salir del ring significará la eliminación inmediata del participante. Y pueden usarse todo tipo de armas u objetos” – añade el Daishinkan. – “No se va limitar la forma de pelear de ningún participante”.
– “A muerte y sin límite de tiempo…” – murmura Vegeta.
– “Armas y objetos permitidos…” – murmura Kibito.
– “Creo que eso es todo” – finaliza el Ángel Supremo. – “Si tenéis más preguntas, Whis puede responderos, siempre que sean preguntas oportunas y que no infrinjan las normas”.
Whis asiente.

– “El señor Zeno espera un gran espectáculo, como Son Goku prometió” – añade el Daishinkan, antes de desaparecer.
Beerus mira a Son Goku airado.

– “Son Goku…” – dice furioso.
– “Tranquilícese, Señor Beerus” – interviene Whis. – “Si no fuera por la idea de Son Goku, las líneas temporales no tendrían oportunidad de salvarse.”
– “¿Dónde encontraremos a diez luchadores?” – pregunta Beerus resignado.
– “¡No se preocupe!” – dice Goku animado.  – “Nosotros nos encargamos”.
– “Diez luchadores que estén al nivel de un evento como este no es algo tan sencillo…” – dice Vegeta.
– “Veamos…” – reflexiona Goku. – “El señor Beerus, nosotros dos, Son Gohan, los niños…” – dice usando los dedos para contar.
– “Yo voy a participar” – interrumpe Piccolo.
– “¡Genial!” – exclama Goku. – “Entonces nos faltan…”
– “Yo también” – dice Zamas sorprendiendo a todos.
– “¿Estás seguro?” – le pregunta Piccolo.
– “Sí” – responde el Kaioshin. – “Es mi deber proteger este universo”.
Piccolo se siente orgulloso de su discípulo y le pone una mano sobre hombro.

– “Sin duda serás de gran ayuda” – le dice a su pupilo.
– “Entonces sólo nos quedan dos participantes, ¿no es cierto?” – dice Goku.
– “Eso parece…” – responde Shin.
– “Dudo que los blandengues de la Tierra estén a la altura del torneo” – dice Vegeta.
– “No seas así…” – responde Goku. – “Siempre han dado la cara cuando ha sido necesario.”
– “Puede que el Número 17 y la Número 18 nos sean de ayuda” – sugiere Piccolo. – “Y no tengo claro los niños estén listos para un reto así”.
– “Es posible…” – piensa Goku. – “También podemos pedírselo a Bu…”
Beerus fija su mirada en Goku al escuchar el nombre de Bu.

– “¿Bu?” – pregunta sorprendido. – “¿Majin Bu?”
– “Sí… Vive con Satán” – responde Goku.
– “¿¡Sigue vivo!?” – pregunta sorprendido y enfurecido el Dios. – “¿Por qué no tenía esa información? ¡Whis!”
– “No pasa nada, señor Beerus” – le tranquiliza el ángel. – “Bu es un ser inofensivo en estos momentos”.
Goku se prepara para realizar el Shunkanido.

– “Voy a visitar a Kaiosama para que informe a todos” – dice el saiyajín. – “Nos reuniremos en cuatro días en la Corporación Cápsula”. – añade justo antes de desaparecer.
– “¿No vais a apurar vuestro entrenamiento?” – le pregunta Whis a Vegeta.
El príncipe saiyajín también se prepara para realizar el Shunkanido.

– “No podemos hacer mucho en cinco días” – responde Vegeta. – “Es mejor no forzar el cuerpo y aprovechar el tiempo con nuestras familias”.
Piccolo se sorprende al escuchar a Vegeta hacer tal comentario.

– “Vegeta” – dice Beerus. – “Dile a Goku que yo traeré al último participante. Los otros nueve elegidlos vosotros”.
Vegeta asiente y desaparece.

– “¿Crees que tenemos alguna oportunidad, Piccolo?” – le pregunta Shin.
– “Con Son Goku y Vegeta en el equipo nunca debemos perder la esperanza” – responde sonriendo, pese estar algo inquieto.
Beerus sonríe.

– “¿Esos dos acaban de hacer el Shunkanido desde mi planeta?” – pregunta sorprendido y orgulloso de sus progresos.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 25: Choque de trenes

OMG // Capítulo 25: Choque de trenes
Son Gohan sigue en la Atalaya de Kamisama, intentando ordenar sus pensamientos e ignorante de lo que está ocurriendo en la Muscle Tower.

– “Pensé que viniendo aquí obtendría algún tipo de respuesta.” – se lamenta Gohan.
– “Respuestas…” – murmura Mr. Popo. – “Sin preguntas, no puede haber respuestas.”
– “Ya lo he entendido, no hace falta que se regodee” – responde Gohan, algo mosqueado por la actitud de Popo e incómodo por su inquietante mirada.
En la Muscle Tower, los androides y el Número 16 se analizan los unos a los otros.

– “¿Quién demonios eres tu?” – le pregunta el Número 17 al 16.
– “Soy un androide creado por el Doctor Gero. Igual que vosotros” – responde el robot.
– “¿Y nos atacas?” – pregunta la Número 18.
– “Mi objetivo principal es eliminar a Son Goku” – responde el 16. – “Destruir la Tierra, la naturaleza y los seres vivos que la habitan no está en mi programa… y tampoco en el vuestro”.
– “Hacemos lo que queremos” – responde el Número 17.
– “Supongo que vuestra parte humana es capaz de saltarse ciertos aspectos de vuestro programa principal e ignorar cualquier deducción moral” – reflexiona 16. – “Puede que por eso el Dr. Gero decidiera utilizar humanos en lugar de creaciones puramente mecánicas.”
Norimaki y el resto observan la interacción entre los androides.

– “El número 16 tiene razón” – murmura Senbei. – “Al crear máquinas, éstas realizan sus propias deducciones partiendo de cero, y tanto el Número 8 como el 16 llegaron a las mismas conclusiones.” – explica. – “Pero usando humanos como base, éstos ya tienen unos valores morales previos. Al parecer, Gero consideraba la mente humana más manipulable que la inteligencia artificial…”
Videl se acerca a Erasa y la agarra de la pechera.

– “Vas a tener que responder por esto” – le dice la Sargento con rabia en su mirada.
– “El Alto Mando entenderá mi decisión” – responde Erasa, que pese a sentirse culpable, cree que ha hecho lo correcto.
– “Me importa un carajo lo que diga el Alto Mando” – responde Videl.
La Sargento da un puñetazo a Erasa, que cae al suelo y sangra por la nariz.
Shapner detiene a Videl. 

– “¡Ahora no!” – le dice el teniente mientras la retiene. – “No es el momento”.
Erasa mira a Videl y comprende su sufrimiento.

– “Lo siento, Videl” – dice la analista con lágrimas en los ojos. – “No había otra forma”.
El Número 16 sigue debatiendo con los androides.

– “Rendíos y no tendré que destruiros” – dice el robot.
– “¡Jajajaja!” – ríen los androides.
– “Un hombre de hojalata no va a detenernos” – se burla el 17.
– “Está bien.” – responde el 16. – “Voy a destruiros y después eliminaré al hijo de Goku” – sentencia mientras da un paso al frente.
El Número 8 detiene al 16 agarrándole del brazo.

– “No voy a permitir eso” – le dice Hatchan.
El 16 mira a Hatchan y sonríe de forma inusitadamente tierna.

– “Tu sentimiento es noble” – dice el robot. – “Pero no puedes detenerme.”
En la Atalaya de Kamisama, Gohan sigue meditando.

– “Está bien…” – murmura el mestizo. – “Empecemos por el principio.”
– “Ese es un buen comienzo” – responde Mr. Popo.
– “¿Qué entrenamiento hizo mi padre aquí?” – pregunta Gohan.
– “Poseer la calma del firmamento y moverse más rápido que el rayo” – responde Mr. Popo. – “Esas fueron sus primeras lecciones”. 
– “Supongo que esas lecciones ya las he aprendido…” – se lamenta Gohan. – “Aún así, dudo que con eso lograra derrotar a los androides. ¿Qué mas aprendió?”
– “Entrenó aquí conmigo” – dice Mr. Popo. – “Pero por duro que fuera el entrenamiento, ahora para ti sería pan comido. Superaste a Son Goku hace mucho tiempo”.
– “Puede que sea más fuerte de lo que él fue, pero nunca le he superado” – responde Gohan, reconociendo y lamentando sus debilidades.
De repente, Gohan recuerda unas palabras de su padre en el palacio de Uranai Baba: “Debes triunfar donde yo fracasé”.

– “¡Eso es!” – exclama. – “¿Hay algún entrenamiento o ejercicio que mi padre no fuera capaz de completar?” – pregunta Gohan.
Mr. Popo se queda en silencio, intentando recordarlo.

– “Ahora que lo dices…” – responde el guardián de la atalaya.
En la antigua base de la Red Ribbon, el Número 16 se acerca a los androides.

– “Yo me encargaré de él” – dice el Número 17.
– “Date prisa.” – responde la Número 18. – “Su cara me pone nerviosa”.
El Número 17 se abalanza sobre el 16 y le golpea en la cara. El robot ni parpadea.
Todos se quedan en silencio al ver lo el resultado. Es la primera vez que la fuerza de los androides ha sido superada. El mismo androide 17 se queda sorprendido ante tal suceso.

– “Ya os lo he dicho” – dice el Número 16. – “Mis capacidades os superan”.
El robot agarra el brazo del 17 y le golpea en el abdomen. Acto seguido, le lanza contra la Número 18, que lo esquiva.
El Número 17 se estrella contra un muro y éste se derrumba sobre él.

– “¿Qué clase de monstruo eres?” – titubea la Número 18.
La androide apunta con sus manos al 16, asustada por ver caer a su hermano, y le lanza una ráfaga de ki, que el robot ignora mientras avanza hacia ella. Las esferas de ki estallan contra él y a su alrededor.
El Número 17 se levante de entre los escombros.

– “Maldito bastardo” – murmura enfurecido.
De repente, de entre la humareda, un puño del Número 16 surge volando y avanza rápidamente hacia la Número 18, agarrándola de la cabeza.

– “¡Hermana!” – exclama el 17.
El otro puño aparece igualmente por sorpresa y agarra al Número 17 de la misma forma.
Ambos puños vuelven a los antebrazos del Número 16, que ahora sostiene a ambos androides por la cabeza, uno en cada mano.
En la atalaya, Mr. Popo a llevado a Gohan hasta la puerta de la Sala del Espíritu y el Tiempo.

– “Así que ahí dentro se puede realizar el entrenamiento de un año en un solo día…” – murmura sorprendido Gohan.
– “Eso es.” – responde Mr. Popo. – “Pero las condiciones dentro son extremas. La temperatura cambia de forma brusca, hay poco oxígeno y la gravedad es diez veces superior a la terrestre. Tu padre solo pudo soportarlo durante unos meses.”.
Son Gohan, pese a estar algo preocupado por las exigencias de la sala, entiende que esto es lo que debe hacer.

– “Voy a entrar” – decide el mestizo.
Mr. Popo agacha la cabeza y se coloca frente a Gohan, impidiendo su paso.

– “No estoy seguro de que Kamisama hubiera accedido a esto…” – murmura Mr. Popo. – “Los androides son una creación humana. No son distintos a las guerras en las que Kamisama nunca intervino.”
Son Gohan entiende las dudas de Mr. Popo, pero tiene una promesa que cumplir.

– “Los androides ya no son el problema” – responde Gohan.
Mr. Popo se sorprende al escuchar al mestizo.

– “Cell anda suelto.” – explica Gohan. – “Una criatura que busca absorber a los androides para hacerse más fuerte. Además, otro extraño poder ha aparecido con habilidades mágicas superiores a las de Uranai Baba.”
El guardián de la atalaya mira fijamente al suelo, intentando asimilar toda la información que acaba de escuchar.

– “Aún así…” – reflexiona Mr. Popo. – “No estoy seguro de…”
– “No le estoy pidiendo permiso, Mr. Popo” – le interrumpe Gohan.
El guardián de la atalaya levanta la cabeza y ve que la mirada de Gohan ha cambiado.  En sus ojos puede verse una determinación que le aterroriza y le conmueve a partes iguales.

– “¿Qué te ha pasado, Son Gohan?” – titubea el guardián.
– “Apártese” – le sugiere el mestizo.
El guardián de la atalaya, resignado, permite el paso a Gohan.

– “Está bien” – dice Mr. Popo. – “Puedes pasar”.
Ahora es el mestizo quién agacha la cabeza, sintiéndose culpable por hablar así al guardián.

– “Lo siento, Mr. Popo” – dice Gohan, mientras da un paso al frente hacia la puerta. – “Tengo que entrar”.
– “Recuerda: Si permaneces ahí dentro más de 48 horas, la puerta desaparecerá y quedarás atrapado.” – le advierte el guardián, que ya ha comprendido que no puede detener al mestizo. – “Además, una vez dentro, no sentirás nada de lo que ocurre fuera. Estarás solo.”
– “Solo…” – murmura Gohan de forma melancólica. La soledad es una emoción que el mestizo conoce muy bien. – “Gracias” – responde.
En la Muscle Tower, el Número 16 hace chocar las cabezas de los androides 17 y 18 y después los estampa contra el suelo.
Norimaki y el resto observan el combate.

– “¿Hemos ganado?” – se pregunta el doctor, incrédulo.
El Número 16 deja a los androides en el suelo y desencaja sus puños, apuntando con los cañones de sus antebrazos a los gemelos.
Los cañones acumulan energía y brillan intensamente, pero en el último instante, los androides golpean a la vez al 16 en la barbilla con una patada, haciendo que éste de un paso atrás y que su poderoso ataque salga desviado, destruyendo la Muscle Tower desde la base hasta la cima, partiéndola por la mitad antes de que se derrumbe.
Los androides aprovechan para retroceder y ponerse en guardia.
Algunos soldados han muerto a causa del ataque y el derrumbe.

– “Eso ha estado muy cerca…” – exclama Pilaf que, junto a Shu y Mai, han estado apunto de ser alcanzados por el ataque.
– “Es increíble…” – murmura Shapner asombrado. – “Qué poder tan devastador…”
El Número 17 escupe al suelo humillado y enfadado.

– “No dejaré que un androide anticuado se ría de mí” – murmura el 17.
– “Vamos a enseñarle de qué somos capaces” – responde la Número 18.
– “No podéis ganar.” – les interrumpe el Número 16.
El Número 16 se abalanza sobre los androides. El 16 intenta golpear a la Número 18, que activa su barrera y sale rebotada como una pelota. El 17 agarra al 16 por la espalda, intentando inmovilizarle, pero éste lo agarra y se lo quita de encima sin dificultad, lanzándole contra el suelo.
La Número 18 lanza un potente ataque de ki hacia el robot, pero éste lo repele fácilmente.

Antes de que el 17 se levante, el 16 le pisa la espalda, manteniéndole contra el suelo, boca abajo, y desencaja su puño derecho, apuntando a la cabeza del androide.

– “¡Hermano!” – exclama la Número 18, que asume que es el final del 17.
En ese instante, un ataque se aproxima por la izquierda del Número 16. Éste lo detecta y extiende su mano izquierda, interceptándolo sin problemas.
Sobre una colina cercana, Cell sonríe de forma terrorífica.

– “¿Quién eres tu?” – le pregunta el Número 16 a la criatura.
– “Podría preguntarte lo mismo…” – responde Cell.
En la Atalaya de Kamisama, Gohan ya ha entrado en la sala y observa el vasto horizonte de una sala blanca y vacía que no parece tener fin.

– “Todo es de color blanco…” – murmura el mestizo. – “Me siento más pesado… Y hace mucho calor… Me cuesta respirar.” – piensa el mestizo. – “Esto va a ser más duro de lo que esperaba…” – murmura. – “¡Pero no fracasaré!” – añade mientras se ajusta el cinturón con fuerza.