ESPECIAL DBSNL/// Fallen FighterZ // Universo 6 / Parte II: Estrategia desesperada

Fallen FighterZ / Parte II: Estrategia desesperada
“¡Esta vez será distinto!”


En el jardín de la Corporación Cápsula, Son Goku y los androides se encuentran cara a cara por primera vez.

– “Lucharé con vosotros” – dice el saiyajín. – “Pero hagámoslo en un lugar apartado. No hay motivo para poner vidas inocentes en peligro”.
– “Eso a mí no me importa” – responde el Número 17 impaciente. – “¡Lucharemos aquí y ahora!”.
– “No” – interrumpe el Número 16, que ve como el gato de los padres de Bulma está escondido debajo de una silla, temblando de miedo. – “Estamos asustando al pobre animal. Vayamos a otro lugar”.
– “Tienes que estar de broma…” – suspira la Número 18, incrédula ante la actitud del Número 16.
Goku y sus amigos viajan hacia el norte, seguidos por los androides.
Krilín se queda en la Corporación Cápsula para atender a Yamcha y a Ten Shin Han y darles una semilla senzu a cada uno.
Al sobrevolar el desierto en el que años atrás aterrizaron Freezer y su padre, los androides se detienen.

– “Ya es suficiente” – dice el Número 17. – “Lucharemos aquí”.
Los tres androides descienden y nuestros amigos les siguen.

– “¿Cómo queréis hacerlo para que sea interesante?” – se burla el Número 17.
– “Maldito bastardo…” – dice Trunks, mientras agarra el mango de su espada y se prepara para desenfundar.
– “Tranquilo” – le detiene Piccolo. – “Esto nos beneficia. Necesitamos ganar tiempo.” – le recuerda el namekaino.
Trunks suelta su espada.

– “Tienes razón” – responde el mestizo. – “Lo siento.”
Los androides empiezan a impacientarse.

– “¿Y bien?” – insiste el Número 17.
– “Son Goku es mío” – dice el Número 16.
– “Ponte a la cola, 16” – le responde la Número 18.
– “Yo lucharé primero” – dice el 17. – “Tú ya luchaste contra Vegeta” – le recuerda a su hermana.
Goku da un paso al frente.

– “Bien… Veamos si sois tan fuertes como he oído” – dice Goku. – “¡HAAAAAA!” – grita al transformarse en Súper Saiyajín.
– “Vaya…” – dice el Número 17. – “Tú también te transformas en Súper no-se-qué…”
– “A Vegeta no le sirvió de mucho” – se burla la Número 18.
Son Goku se pone en guardia y el Número 17 responde de la misma forma.
El resto se limita a observar.

– “¿Crees que papá puede ganar?” – le pregunta Gohan a Piccolo.
El namekiano no responde, pero su expresión le delata.

– “Son Goku y mi padre tienen una fuerza similar…” – responde Trunks. – “Goku va a perder”.
– “Papá…” – se preocupa Gohan.
Son Goku y el Número 17 se abalanzan el uno contra el otro y empieza un violento intercambio de golpes.
El Número 17 no deja de sonreír mientras se enfrenta a Goku, que parece estar dándolo todo. Parece un combate igualado, pero Piccolo y Trunks, que han sufrido el poder de los androides de primera mano, saben que el 17 sólo se está divirtiendo.
Tras un choque, el androide y Goku recuperan la distancia.

– “No está nada mal, Son Goku” – se burla el Número 17. – “Ha sido un buen calentamiento”.
– “Un calentamiento, ¿eh?” – dice Goku, que ya empieza a sudar. – “Sin duda tenéis una fuerza terrible.”
– “Ahora lucharé un poco más en serio” – le advierte el androide. – “Espero que aún puedas seguirme” – se se mofa antes de atacarle.
Trunks empieza a impacientarse.

– “Tenemos que ayudarle” – le dice a Piccolo.
– “Si hacemos eso, la Número 18 se entrometerá y nos matarán en un instante”. – responde el namekiano. – “Ten paciencia, Trunks. Tenemos que aguantar”.
Son Gohan aprieta sus puños con fuerza mientras ve a su padre sufrir contra el androide.

– “Aguanta, papá…” – murmura el mestizo.
En la Corporación Cápsula, Bulma ha empezado a construir el mando de apagado remoto.

– “Espero que esto funcione…” – le dice Bulma a su padre. – “No hay motivo para que Gero haya cambiado este programa. Debería funcionar.”
– “Si alguien puede hacerlo, esa eres tú” – la anima su padre.
En el jardín, Yamcha y Ten ya se han recuperado.

– “¡Tenemos que ayudarles!” – dice Yamcha.
– “Aún quedan unas cuantas semillas” – dice Krilín mientras mira en el interior del pequeño saco. – “Voy a llevárselas”.
– “¡Yo te acompañaré!” – dice Ten. – “Tu quédate y protege a Bulma” – le dice a Yamcha.
En las montañas, Vegeta nota el ki de Son Goku.

– “Kakarotto…” – murmura Vegeta. – “Se está enfrentando a ellos… ¿¡sólo!? ¡Estúpido! No tiene ninguna oportunidad.”
Son Goku usa el Zanzoken para crear múltiples imágenes suyas alrededor del androide, que intenta adivinar cuál es el verdadero Son Goku.

– “Son Goku está aprovechando que 17 usa solamente sus ojos para detectarle.” – dice el Número 16. – “Sin duda es un luchador excelente”.
Pero con el tiempo, Son Goku va perdiendo velocidad.

– “Creo que empiezas a cansarte…” – murmura el androide 17. – “¡Y te mueves más lento!” – exclama antes de golpear al verdadero Goku.
Tras el fracaso, el Número 17 se impone a Goku en cada choque. El saiyajín ya no puede igualar la fuerza del androide.

– “Esto va a terminar pronto” – sonríe la Número 18. – “¡Que decepción!”.
– “Vuestra fuerza es muy superior a la de Son Goku” – dice el Número 16. – “No tenía ninguna oportunidad de ganar”.
A pesar de estar recibiendo una paliza, Goku se levanta una y otra vez.

– “¿Aún quieres luchar?” – se burla el Número 17.
– “¡Papá!” – exclama Gohan, que da un paso al frente antes de ser detenido por Piccolo.
– “¡Quieto!” – le dice el Namekiano. – “¡No hagas estupideces!”.
El Número 16 se percata del breve diálogo entre ambos personajes y analiza la situación.

– “Creo que traman algo” – dice el androide. – “Sabían desde el primer momento que no podían ganar. Analizando sus otras batallas, los terrícolas tienden a protegerse unos a otros.”
– “Saben que no pueden ganar” – dice la Número 18.
– “No” – responde el Número 16. – “Hay algo más… Están ganando tiempo… Protegen algo en la Corporación Cápsula.”
– “¿En la Corporación Cápsula?” – reflexiona la Número 18. – “Qué podrían…”
Piccolo escucha la conversación entre los androides y una gota de sudor recorre su sien.

– “Maldita sea…” – murmura. – “Van a descubrirnos…”.
Piccolo se quita el turbante y la capa. Trunks desenfunda su espada y se transforma en Súper Saiyajín. Los tres guerreros se ponen en guardia.

– “Tenemos que retenerles sea como sea.” – avisa Piccolo.
– “¡Sí!” – responden Trunks y Gohan.
El Número 17 se percata que algo está pasando.

– “¿Qué hacen esos tres?” – dice el androide.
Son Goku entiende que les han descubierto.

– “¡Maldita sea!” – exclama el saiyajín.
Goku se abalanza sobre el 17, que le repele fácilmente.
El Número 16 sigue intentando averiguar lo que maquinan los humanos.

– “No sé qué traman, pero si lo protegen con tanto ímpetu debe ser importante” – dice el Número 16.
– “¡Hemos caído como idiotas!” – exclama la Número 18, que siente que se han estado burlando de ella y empieza a sospechar cuales son los planes de nuestros amigos. – “¡Voy a destruir ese maldito laboratorio!” – dice antes de salir volando.
Piccolo enseguida reacciona.

– “¡Trunks! ¡No dejes que se escape!” – exclama el namekiano.
El mestizo saiyajín sale volando tras la androide.
Gohan sale tras ellos y Piccolo se dispone a seguirles, pero el Número 16 le agarra por una pierna.

– “Tu no irás a ninguna parte” – dice el androide 16.
Son Gohan se detiene al ver que su maestro no le sigue.

– “¡Piccolo!” – exclama el mestizo.
– “¡Ayuda a Trunks!” – responde el namekiano.
Piccolo se da la vuelta y dispara una onda de ki directa a la cara del Número 16, pero este ni se inmuta. El androide estampa al namekiano contra el suelo y después lo lanza lejos.
Son Gohan duda entre seguir a Trunks o ayudar a su maestro, pero finalmente decide  quedarse y ayudar a Piccolo.
Trunks intenta alcanzar a la androide 18, pero ésta es más rápida que él.
A mitad de camino, la androide se topa con Krilín y Ten Shin Han, pero la Número 18 no se detiene y pasa entre ellos, ignorándoles por completo.
Trunks la sigue sin detenerse.
Ten y Krilín ven pasar al mestizo e infieren que les han descubierto.
Krilín se queda un instante ensimismado analizando la situación. Parece tener un conflicto interno.
Finalmente, el humano coge dos semillas del saco y le da el resto a Ten.

– “¡Llévaselas a Goku!” – dice Krilín antes de partir detrás de Trunks y la androide, dejando a Ten Shin Han solo y algo confuso.
Son Gohan ataca al Número 16, que ni siquiera se protege ante los inútiles ataques del joven guerrero. Después, el androide le golpea en el abdomen, lo agarra del pelo, le hace voltear y, uno de los giros, su cabellera se rompe y sale proyectado contra Piccolo, que lo agarra al vuelo.

– “¿Estás bien, Son Gohan?” – se preocupa el namekiano.
Son Gohan está casi inconsciente. Piccolo le deja en el suelo y se coloca delante de él para protegerle.
El androide camina hacia ellos.

– “No tengo ningún interés en mataros” – dice el Número 16. – “Pero 17 y 18 ahora son mis amigos. No permitiré que les hagáis daño.”
– “¿Amigos?” – se burla Piccolo. – “Así que la máquina tiene corazoncito…”
– “Podría decir lo mismo de ti, Piccolo Daimaoh” – responde el 16, que sonríe por primera vez.
– “¿Qué has dicho?” – se enfada Piccolo.
– “Este chico te importa, demonio” – dice el androide. – “Y también Son Goku y sus amigos”.
Piccolo, al escuchar esas palabras, siente rabia e impotencia, pues sabe que son ciertas. El namekiano coloca las manos a la altura de su pecho y prepara una brillante esfera de ki.

– “¡Vete al infierno!” – exclama el namekiano. – “¡GRANADA INFERNAL!”
El ataque impacta de lleno contra el androide y una gran explosión llena el escenario de polvo.
El Número 17, que se encuentra jugando con Goku, que a duras penas se mantiene en pie, se detiene al oír el estruendo de tan devastador ataque y da la espalda a Goku para observar la explosión.
En ese instante, Ten Shin Han llega al lugar de la batalla y
 aprovecha para colocarse delante de Goku.

– “¡Ten!” – exclama el saiyajín al verle.
El Número 17 se da la vuelta al percatarse de que ha llegado el humano.

– “¡TAIYO-KEN!” – exclama Ten.
– “¡Maldito seas!” – grita el androide al ser cegado por el destello.
Ten Shin Han aprovecha el momento para darle una semilla senzu a Goku.

– “Gracias, Ten” – dice Goku. – “Ayuda a Gohan y Piccolo”.
Ten Shin Han llega hasta ellos pero, antes de que pueda darles una semilla, la polvareda levantada por la técnica del namekiano empieza a disiparse y revela al Número 16 intacto.

– “Esa técnica es realmente poderosa” – dice el robot. – “Pero mi fuerza es muy superior”.
Piccolo y Ten retroceden abrumados por el poder del androide.

– “¿Qué hacemos ahora?” – pregunta Ten.
– “Llévate a Gohan y huye” – le dice Piccolo. – “Dale la semilla cuando os hayáis alejado o querrá volver para ayudarnos”.
– “No puedes enfrentarte al androide solo” – le responde Ten.
– “¡He dicho que te vayas de aquí!” – insiste Piccolo.
Ten agarra a Gohan.

– “Mucha suerte, Piccolo” – le dice el humano.
El androide 16 observa sonriendo cómo Ten se aleja con Gohan. No pretende perseguirles.

– “Tienes un buen corazón, demonio” – dice el androide.
– “¿Cómo puedes decir eso y considerarte amigo de esos asesinos?” – responde el namekiano.
– “No son tan malos como parecen” – responde el Número 16.
– “El futuro de Trunks no parece indicar lo mismo” – responde Piccolo.
– “Ahora lo entiendo todo” – responde el androide. – “Ese chico es el hijo de Vegeta…”
– “Y nos ha contado que, en el futuro, tus dos amigos nos mataron a todos y se dedican a causar el caos” – explica el namekiano.
El androide parece reflexionar sobre las palabras de Piccolo.

– “Pero las cosas parecen distintas ahora” – responde el Número 16. – “Su presencia las ha hecho distintas. No tiene por qué ocurrir lo mismo.”
– “No. No ocurrirá lo mismo.” – responde Piccolo. – “¡Porque acabaremos con vosotros!”
El Número 17 empieza a recuperar la visión.

– “¿Dónde se ha metido ese insolente?” – dice buscando a Ten Shin Han.
– “Yo sigo siento tu rival” – responde Son Goku, recuperado por la senzu.
El namekiano da un puñetazo al Número 16 directo en la cara, pero éste ni parpadea.

– “Tenéis un plan…” – continúa el androide. – “Vuestra amiga Bulma está construyendo algo… ¿Un mando de apagado remoto?”
Al escuchar esas palabras, el rostro del Número 17 cambia por completo y muestra puro pavor.

– “¡¿UN CONTROL REMOTO?!” – exclama el androide.
– “¿Eso que veo en tu rostro es miedo?” – se burla Piccolo al verle.
El androide mira a Goku un instante, pero el miedo le embarga.

– “¡MALDITA SEA!” – grita antes de salir volando hacia la Capital del Oeste.
– “¡No huyas del combate!” – exclama Goku, que intenta seguirle a toda prisa.
Pero algo agarra la pierna de Goku, impidiéndole avanzar, y le estampa contra el suelo. Ha sido un puño volador del Número 16.

– “Esta es mi oportunidad de cumplir el objetivo por el que fui creado” – dice el androide. – “Es mi turno, Son Goku”.
Mientras tanto, la androide 18 acaba de llegar a la Corporación Cápsula y desciende en el jardín, donde Yamcha la recibe de nuevo.

– “No dejaré que te acerques a Bulma” – dice Yamcha.
– “No tengo tiempo para juegos” – dice la androide antes de disparar un ataque de ki al humano, que sale despedido contra el edificio.
Trunks llega a la Corporación en ese momento.

– “Maldición…” – murmura el saiyajín, que desenfunda su espada. – “¡YAAAAAAH!” – grita mientras se abalanza sobre la androide.
La androide se defiende con su brazo y la espada, ya quebrada por su enfrentamiento anterior, se parte en dos. Después, la Número 18 da una patada en el abdomen a Trunks y le lanza contra el muro que rodea el jardín.
La Número 18 se dispone a entrar en el edificio, pero escucha como el mestizo saiyajín se está levantando.

– “No puedes entrar ahí…” – le dice Trunks. – “No dejaré que ganéis… ¡Esta vez no!”
– “¿De qué estás hablando?” – se extraña la androide.
– “Vengo de un futuro en el que matasteis a mis amigos, a mi padre, a mi maestro… ¡Pero no dejaré que ocurra otra vez! ¡Esta vez será distinto!” – exclama mientras se envuelve de nuevo por el aura del Súper Saiyajín. – “No puedo cambiar mi historia… ¡pero voy a cambiar la suya!”
El aura del mestizo arde más fuerte que nunca y él se lanza contra la androide, que es sorprendida por el aumento de poder de Trunks. El mestizo la golpea, la lanza a través del edificio hasta que chocar contra un edificio colindante, y se apresura a seguirla.
En ese momento, Krilín llega a la Corporación Cápsula y aprovecha el revuelo para ir a buscar a Bulma a su laboratorio.

– “¡¿Aún no está listo?!” – exclama Krilín mientras abre la puerta del laboratorio.
– “¡Ya casi está!” – responde Bulma. – “¿Qué está pasando ahí fuera?” – pregunta.
– “¡Es Trunks!” – responde Krilín – “¡Se está enfrentando a la Número 18!”
– “Trunks…” – murmura Bulma mientras mira preocupada a su bebé.
En el desierto, Son Goku se ha levantado y se pone en guardia frente al Número 16, que ahora ignora a Piccolo.
El namekiano mira a Son Goku preocupado, sin saber si perseguir al androide 17 o ayudar al saiyajín. Pero Goku le hace un gesto de afirmación con la cabeza, que el namekiano interpreta como señal de que debe seguir al androide, y sale tras éste.
El Número 16 sonríe.

– “Tú y yo solos. Sin nada que nos moleste.” – dice Goku.
– “Si no eras rival para el Número 17, es altamente improbable que sobrevivas a este combate, Son Goku” – le dice el androide.
– “Supongo que lo descubriremos pronto” – responde Goku.
– “Admiro tu actitud” – responde el Número 16 mientras se pone en guardia.
– “Antes de nada, tengo que darte las gracias” – le dice el saiyajín sonriendo.
El Número 16 parece confuso.

– “Me has apoyado cuando he propuesto luchar en un lugar apartado” – le dice Goku. – “Así que… gracias”.
– “No hay motivos para causar más daños de los necesarios. Me gusta la naturaleza.” – responde el androide. – “Mi única misión es eliminarte a ti”.
– “Me parece justo” – responde Goku. – “¿Sabes? No me pareces una mala persona.”
– “Gracias…” – responde el androide. – “… por considerarme una persona”.
– “He conocido seres vivos con menos corazón” – responde el saiyajín.
El androide y Goku sonríen. Están listos para el enfrentamiento.
El Número 16 dispara su puño hacia Goku, que lo esquiva y lanza una onda de ki hacia el androide, que sale rebotada por su coraza. El androide lanza su otro puño y Goku lo desvía de una patada, antes de saltar por los aires.
El androide recupera sus puños y salta tras Goku, que prepara un Kamehameha. El saiyajín lo lanza y el androide se protege. 
El androide no ha recibido daños, pero ha perdido a Goku de vista. Goku le sorprende por la espalda, dándole un puñetazo, pero se da cuenta de lo duro que es el Número 16.
El robot le agarra del brazo y le arrastra con él a toda velocidad hacia el suelo, para lanzarle en el último momento y estrellarle.
En la Corporación Cápsula, la Número 18 reacciona y Trunks empieza a verse superado por la androide.
En el laboratorio, Bulma parece terminar el mando.

– “¡Ya está!” – exclama ella. – “¡He terminado!”
– “¡Justo a tiempo!” – se alegra Krilín. – “¡Úsalo!” – la apresura.
– “No es tan sencillo…” – responde Bulma. – “Tiene que estar a menos de diez metros de los androides… ¡Toma!” – dice lanzándoselo a Krilín. – “¡Acércate a ellos y aprieta el botón!”
– “¿¡Es una broma!?” – responde Krilín asustado.
Son Goku se levanta malherido.

– “Tienes una fuerza extraordinaria” – dice el saiyajín.
– “Y tú superas los cálculos del Dr. Gero” – responde el androide.
Son Goku se envuelve en el aura del Súper Saiyajín.

– “¿Segundo asalto?” – dice Goku.
– “Adelante” – responde el Número 16.
En la Capital del Oeste, Krilín ha salido al exterior y se encuentra cara a cara con la Número 18, que ya ha derrotado a Trunks, que se encuentra inconsciente.
La androide enseguida identifica el control remoto.

– “Eso es…” – titubea aterrorizada.
En ese momento, el Número 17 llega a la Corporación y desciende para situarse junto a la Número 18.
Al ver la expresión en la cara de su hermana, enseguida se percata del mando que sujeta Krilín.
Piccolo también llega al lugar.
Krilín mira a la Número 18 con compasión.

– “Os prometo que no quiero hacerlo” – dice el humano.
Piccolo y los androides se sorprenden por las palabras de Krilín.

– “¿De qué estás hablando?” – murmura el namekiano.
– “Cuando nos encontramos en la carretera de las montañas… Pensé que había visto bondad en vosotros” – explica Krilín. – “Pero supongo que estaba equivocado”.
– “¡Aprieta el botón ya!” – le apresura Piccolo.
– “Por favor” – continúa Krilín. – “Dadme un motivo para no hacerlo”.
En el desierto, Son Goku está recibiendo una fuerte paliza por parte del Número 16, que le supera ampliamente. 
Finalmente, el saiyajín cae al suelo de espaldas y a penas tiene fuerzas para levantarse.
El Número 16 desencaja uno de sus puños y apunta al saiyajín.

– “Ha llegado el momento de cumplir mi objetivo” – anuncia el androide.
– “Que rabia…” – sonríe Goku a pesar de todo.
El androide carga su cañón mientras le devuelve la sonrisa.

– “Adiós, Son Goku” – dice el robot.
Pero en el momento del disparo, Vegeta aparece a toda velocidad lanzándose contra el androide con los pies por delante y asestándole una patada en la cara, haciendo que su disparo se pierda en el cielo.

– “Vegeta…” – se sorprende Goku.
Vegeta, transformado en Súper Saiyajín, se coloca entre Goku y el androide.

– “¡No dejaré que esta chatarra me arrebate el placer de derrotarte!” – dice el orgulloso príncipe saiyajín. – “¡A ver si os queda claro! ¡Kakarotto es mío!” – le dice al androide.


Dibujado por Torrijos


OLD MAN GOHAN // Capítulo 27: Pelotón Zulú

OMG // Capítulo 27: Pelotón Zulú
El Número 16 se interpone entre Cell y la Número 18. El robot sabe que evitar la absorción de la androide es vital.
Cell sonríe de forma burlona.

– “Si antes tenías pocas posibilidades de detenerme, ahora no tienes ninguna” – le advierte la criatura. – “Última oportunidad. Apártate.”
Videl se acerca a la Número 18 y la agarra del brazo. 

– “¡Vámonos!” – le dice. – “¡Ahora!”
La androide, algo desconcertada por recibir ayuda de la Sargento, sigue a Videl.
Cell sigue a las chicas con la mirada.

– “No podéis huir de mí” – murmura el insecto.
El Número 16 se abalanza sobre Cell y conecta un puñetazo directo a su cara. La criatura ni se inmuta.

– “Vaya…” – dice Cell en un tono condescendiente. – “Tus puñetazos eran más efectivos antes”.
El Número 16 retrocede, impresionado por el poder de Cell.

– “Veamos cuanto han mejorado los míos” – se burla antes de propinarle un puñetazo al androide, que sale proyectado hacia los restos de la Muscle Tower.
Cell contempla sus manos, asombrado por su propia fuerza.

– “El Doctor Gero hizo un buen trabajo” – murmura. – “Absorber al Número 17 me ha otorgado una fuerza extraordinaria… Me pregunto cuánto aumentará cuando absorba a la Número 18.”
El Número 16 se levanta de entre los escombros, con una parte de su cráneo metálico expuesto.

– “No permitiré que te acerques a la Número 18” – le dice el robot, mientras se desencaja los puños y apunta con los cañones de sus antebrazos a Cell.
El insecto abre sus brazos; convirtiéndose en un blanco fácil para el robot.

– “Aquí me tienes” – se burla la creación de Gero.
El Número 16 dispara su poderoso ataque contra Cell.

– “¡Munición Infernal!” – exclama el robot.
El insecto, que no hace nada para evitar el impacto, sonríe de forma sádica mientras el poderoso ataque se acerca a él.
Videl y la Número 18 llegan hasta el barco, donde Shapner y Suno están apunto de terminar el embarque. Una gigantesca explosión se escucha a lo lejos.

– “¿¡Qué hace ella aquí?!” – pregunta Suno, algo asustada.
– “No podemos dejar que Cell la absorba” – dice Videl.
– “¡No podemos ayudar a esta asesina!” – interviene Senbei.
– “La situación ha cambiado” – responde Shapner, apoyando a la Sargento. – “Debemos evitar que…”
– “Tranquilos” – interviene Videl. – “No vamos a viajar con vosotros.”
– “¿Qué vas a hacer?” – se sorprende Erasa.
– “Cell la busca a ella” – responde la Sargento. – “No podemos poner a todos en peligro. Nosotras huiremos hacia el Sur.”
– “Cell os atrapará en un instante” – les advierte Suno.
El joven Ikose escucha la conversación y da un paso al frente.

– “Iré con vosotras” – dice el soldado.
– “Es muy peligroso” – responde Videl. – “Es mejor que…”
– “¡Somos un equipo!” – la interrumpe Ikose. – “Lo haremos juntos”.
La Sargento se queda sin palabras ante la muestra de madurez de Ikose.

– “El chico tiene razón” – añade Shapner. – “Somos un equipo”.
– “Está bien” – sonríe Videl. – “Suno, Erasa, contactad con mi padre y llevad a Senbei hasta la Capital del Oeste.”
La Coronel asiente.

– “Os deseo mucha suerte, pelotón Zulú” – les dice Suno.
Erasa agacha la cabeza.

– “Videl… yo…” – titubea la analista.
– “Sé que lo hiciste porque creías que era lo correcto” – la interrumpe Videl. – “Cumple la misión. Lleva al Doctor Norimaki hasta la Corporación Cápsula.”
Los ojos de Erasa se llenan de lágrimas al recibir el perdón de Videl.

– “Yo os acompañaré” – dice el Número 8 mientras baja del barco.
– “Hatchan…” – murmura Suno.
– “Lo siento, Suno” – responde el robot. – “Es lo que haría Son Goku”.
Suno sonríe enternecida por las palabras del Número 8 y le abraza con fuerza.

– “Cuídate mucho, Hatchan” – le dice. – “Vuelve sano y salvo”.
El Número 8 la abraza y le acaricia la mejilla.
La Número 18 ha estado escuchando en silencio y comienza a impacientarse.

– “Todo esto es muy bonito, ¡pero estamos perdiendo tiempo!” – les apresura la androide.
Mientras tanto, la banda de Pilaf ha robado un bote salvavidas y se aleja de la zona remando.

– “¿Por qué no hemos subido al barco?” – pregunta Shu, temblando de frío.
– “El Ejército Real ha perdido la Muscle Tower.” – responde Pilaf. – “Si ahora Cell destruye ese barco, quedarán muy mermados… ¡y será mi oportunidad para ser el Rey del Mundo!”
– “¡Qué inteligente, señor Pilaf!” – exclama Mai mientras rema.
En la Muscle Tower, la humareda se disipa y Cell aparece intacto frente al Número 16.

– “No puede ser…” -murmura el androide.
– “Yo también estoy asombrado” – fanfarronea Cell.
Cell apunta al androide con su mano.

– “Mi turno” – dice mientras prepara una esfera de ki.
El androide, impotente ante el abrumador poder de Cell, se abalanza sobre el insecto.

– “¡Maldito seas!” – exclama el robot.
Cell le dispara a bocajarro y el robot sale repelido de nuevo contra los escombros de la torre, que le sepultan.
La criatura sonríe satisfecha.

– “Ahora voy a por ti, Número 18” – murmura.
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Gohan destroza la habitación, frustrado por no avanzar como él desearía.

– “¡Mierda! ¡¿Qué estoy haciendo mal?!” – grita furioso. – “¿Por qué no consigo hallar la forma de superar el Súper Saiyajín?”
Tras la rabieta, agotado, se sienta en los escalones de la sala.

– “¿Qué hago mal, papá?” – reflexiona. – “Seguro que tú y Vegeta ya habríais encontrado la forma… Supongo que nunca estaré a vuestra altura.” – añade mientras aprieta firmemente la ampolla de Agua Ultradivina que lleva colgada del cuello.
Cell asciende y observa su alrededor buscando algún rastro de la Número 18.

– “Se ha marchado en esa dirección.” – murmura la criatura antes de partir en su búsqueda.
En un instante, Cell se planta en el muelle, ya vacío. La neblina sólo permite unos escasos metros de visibilidad.

– “Supongo que han huido en alguna embarcación…” – piensa el insecto. – “Podría divertirme buscándolos entre la niebla… O podría simplemente…” – Cell extiende su mano y dispara a discreción en un ángulo horizontal de 120º esperando alcanzar el navío.
Tras esperar unos segundos, y no lograr oír ninguna explosión cercana, el insecto supone que la embarcación debe haberse sumergido. Sus ataques parecen haber fallado y estallado en mitad del mar.

– “Muy inteligente” – sonríe burlonamente Cell. – “Esto va a ser divertido”.
La criatura asciende y avanza hacia el mar.
Mientras tanto, el nuevo pelotón Zulú y la Número 18 huyen hacia el Sur, hacia la Capital del Este.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta Ikose, que ha escuchado las lejanas explosiones.
– “Cell cree que hemos huido en el barco” – dice Videl. – “Maldita sea…”
– “No les encontrará” – la tranquiliza Shapner. – “En estos momentos ya deben haberse sumergido”.
En el navío, la Coronel Suno se encuentra en el puesto de mando.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta la Coronel.
– “Hemos captado varias explosiones en mitad del océano” – le responde un oficial.
Pero de repente, el submarino es sacudido ligeramente.

– “¡Esta explosión ha sido más cercana!” – anuncia el oficial.
La embarcación es sacudida otra vez de forma más brusca.
En la superficie, Cell se encuentra suspendido en el aire, disparando aleatoriamente al océano.

– “Tengo todo el tiempo del mundo” – murmura Cell. – “¡Dispararé hasta que vea salir a flote los restos del navío! Y después buscaré entre ellos a la Número 18…”
El pelotón Zulú oye las explosiones.

– “¡Tenemos que hacer algo!”– exclama Ikose. – “¡No podemos dejarles morir!”
– “¡No podemos hacer nada!” – responde Shapner. – “¡Tenemos que llevar a la Número 18 a un lugar seguro! Ahora, esta es nuestra misión”.
– “¿Y el Proyecto Hope?” – les recuerda Ikose. – “¡El Doctor Norimaki va en ese submarino!”
Videl y Shapner se quedan en silencio, pues se dan cuenta de que por un instante lo habían olvidado.

– “¡Esta cosa ha matado a miles de humanos! ¡A nuestros amigos!” – insiste Ikose.
– “Pero no podemos dejar que Cell la absorba…” – responde la Sargento, en quién el joven soldado ha creado serias dudas sobre el plan.
La Número 18 escucha la discusión en silencio, intentando comprender por qué intentan ayudarle los humanos a los que hasta ahora ha estado matado sin remordimiento. Por primera vez está reflexionando sobre el dolor que ha causado.
La androide se eleva y se dispone a huir sola, pero el Número 8 la detiene agarrándola de una pierna. La Número 18 mira a Hatchan desconcertada.

– “¿Qué haces?” – le dice la androide. – “¡Suéltame!”
– “Ahora formas parte de nuestro pelotón” – responde el Número 8. – “No puedes marcharte por tu cuenta”.
La Número 18 se libera del agarre del Número 8 y vuelve a posarse en el suelo.

– “Yo no soy parte de vuestro estúpido pelotón” – responde la androide, despreciando a los humanos.
– “Muchos se están sacrificando por ti” – insiste el Número 8. – “Como el Número 16”.
– “Yo no os he pedido ayuda” – replica la Número 18. – “No me importa lo que les pase a vuestros amigos”.
Videl se acerca con decisión a la Número 18 hasta situarse frente a ella. De repente, la Sargento le da un guantazo a la androide, ante la sorpresa de todos. 

– “Deja de actuar como una idiota desagradecida” – le dice Videl entre dientes.
La Número 18 se queda estupefacta de que un humano se haya atrevido a desafiarla de esa forma.

– “Mucha gente ha muerto intentando deteneros” – explica la Sargento. – “Y aún así estamos intentando protegerte. Tienes que entender que a ninguno de nosotros nos gusta esto, pero que hay algo más importante en juego”.
La androide se crispa escuchando a Videl y aprieta con rabia su puño. Está apunto de estallar, pero un ruido cercano les interrumpe.

– “La Sargento Videl tiene razón” – dice una voz familiar.
El Número 16, muy dañado, aparece avanzando torpemente entre la neblina.

– “Número 16…” – se sorprende la Número 18.
– “Hay que detener a Cell…” – dice el androide. – “… o la Tierra estará en peligro”.

DBSNL // Capítulo 46: Cinco días

DBSNL // Capítulo 46: Cinco días
“No voy a decepcionarte, Piccolo”.
Son Goku ha convocado a todos sus amigos, a través de Kaiosama, para que se presenten en cuatro días en la Corporación Cápsula.
Vegeta aprovecha el día entrenando con Trunks en la sala de gravedad. Ambos se enfrentan en estado base en un combate bastante igualado.

– “Has mejorado mucho, Trunks” – le dice Vegeta.
– “Son Goten ha estado entrenando con el viejo Mutenroshi” – responde Trunks. – “¡Y no quiero quedarme rezagado!”.
Vegeta sonríe orgulloso al escuchar a su hijo.
De repente, Vegeta golpea a Trunks y hace que atraviese la habitación, que se desactiva automáticamente. Trunks queda algo aturdido y al levantar la mirada ve a su padre frente a él, ofreciéndole la mano para levantarse.
Trunks sonríe y se aferra a su mano.

– “Por cierto…” – dice Vegeta sonrojado. – “Tengo que pedirte algo”.
Son Goten, Krilín y Lázuli entrenan en la Kame House.
Mientras tanto, Roshi le regala a la pequeña Marron un caparazón de tortuga de su tamaño para que empiece a entrenar. Al ponérselo, la niña cae de espaldas sobre la arena y es incapaz de levantarse. 

– “Puede que aún no esté preparada…” – murmura Roshi.
En mitad de la montaña, Lapis entrena en solitario junto a su torre de vigilancia. Su brazo ha sido reparado por Bulma. Mai le observa desde lejos con un tazón de café con leche en sus manos, hasta que él finalmente se percata de que alguien le está mirando.

– “¿Llevas mucho tiempo ahí?” – pregunta 17.
– “No mucho” – responde sonriendo y dando un sorbo al café.
– “¿Sabes algo de Pilaf y Shu?” – pregunta Lapis.
– “No” – responde Mai algo triste. – “Desde que se fueron en busca de tesoros una vez más, no he vuelto a saber nada de ellos.”
– “Parece que viven para eso…” – dice Lapis.
– “Da sentido a sus vidas. No tienen nada más” – responde Mai. – “Cómo yo hasta hace poco” – añade con una sonrisa cómplice.
– “Sé lo que se siente” – responde Lapis devolviéndole la sonrisa de forma tímida.
En el norte, en la nieve, cerca de Villa Jingle, Ten Shin Han y Chaoz meditan junto a Yamcha, que no lleva muy bien el gélido clima.

– “¿C… Cómo podéis… s…ssssoportar esto?” – pregunta tiritando.
– “Concéntrate y no notarás el frío” – responde Chaoz.
– “¡Achís!” – estornuda Yamcha.
– “Pobrecito” – dice Lunch, de pelo azul, muy abrigada, que observa desde la distancia. – “¿Quieres una manta?” – le pregunta acercándole una.
– “Muchas gracias, Lunch” – responde Yamcha. –“¡Achís!”
– “Vaya resfria…” – dice ésta, pero es interrumpida por lo que parecen ganas de estornudar – “A… a…” – dice inspirando.
Ten y Chaoz parecen asustados.

– “Le has pasado el resfriado…” – dice Ten levantándose.
– “¡Corred!” – grita Chaoz que echa a volar.
– “¡¡ACHÍS!!” – estornuda finalmente Lunch, cambiando su melena azul por rubia.
Yamcha huye tras Ten y Chaoz, mientras Lunch saca una Uzi y le dispara.

– “¡Eres un debilucho!” – grita. – “¡Deja de lloriquear y entrena!”
En Villa Jingle, Suno y el Número 8 oyen los disparos a lo lejos.

– “¿Ha vuelto la Red Ribbon?” – se pregunta Suno.
– “Creo que son Yamcha y sus amigos” – responde el robot.
En la Mansión Satán, Mr. Bu se echa una siesta. En la sala de estar, Chichi, Videl y su padre juegan con Pan.

– “¡Vas a ser la luchadora más fuerte del universo!” – le dice Satán mientras hace muecas para que la niña se ría.
– “Son Gohan ya debería haber llegado” – dice Videl algo preocupada. – “Voy a llamar al Maestro Roshi. A lo mejor Goten sabe algo”.

Videl sale de la habitación, y Chichi la sigue.

– “¿Ocurre algo?” – pregunta la madre de Gohan.
La hija de Satán suspira profundamente. 

– “Todo saldrá bien” – la reconforta Chichi.
Su nuera se sorprende ante su actitud tan directa.

– “El idiota de mi marido y sus amigos han defendido la Tierra cada vez que ha estado en peligro” – continúa Chichi. – “Lo volverán a hacer”.
Videl sonríe.

– “Son Gohan no es como Goku” – responde Videl.
– “No lo es” – le confirma Chichi. – “Cuando Son Gohan lucha por algo, puede llegar a ser muchísimo más fuerte”.
En el planeta de los Kaioshin, Zamas entrena en solitario.

– “Mi deber es proteger este universo” – se repite una y otra vez. – “No voy a decepcionarte, Piccolo”.
En la zona de entrenamiento de la Academia Kaioshin, Piccolo se acerca a Son Gohan. Ambos están agotados, con la ropa hecha trizas. Gohan permanece de rodillas intentando recuperar el aliento.
Una parte de la Academia se encuentra en ruinas, y el viejo Toshisei observa su alrededor con ojos como platos.

– “Lo has conseguido” – dice Piccolo sonriendo orgulloso, mientras cura a su pupilo y repara su ropa, vistiéndole con el ropaje morada que llevaba en los Cell Games.
– “Lo siento por los destrozos…” – responde Gohan mirando a su alrededor.
– “¿Podrás controlarlo?” – le pregunta Piccolo.
Beerus y Whis visitan a todos los Kaios en busca del décimo luchador.

– “Ninguno sabe dónde se encuentra… – dice Beerus. – “Sólo nos queda el Kaio del Sur.”
– “¿Cuánto tiempo hace que no le ve?” – pregunta Whis.
– “Demasiado” – responde Beerus, algo afligido, pero intentando fingir desapego.
En el Universo 1, el Daishinkan acaba de dar la noticia y desaparece.
Un ser con aspecto de bestia marina con escamas cubriendo su cuerpo, ojos rojos y orejas en forma de aleta, vestido con ropas de Hakaishin, se dirige a su ángel.

– “¡Kus!” – dice. – “Reúne a mis caudillos y que traigan a sus mejores hombres”.
Su ángel protector, con aspecto de niña inocente, asiente risueña.

– “Así lo haré, señor Gin” – sonríe mientras hace brillar la esfera de cristal situada en el extremo de su vara.

DBSNL ESPECIAL // Universo 6 / Parte I: Hombres de hojalata

DBSNL Especial // U6 / Parte I: Hombres de hojalata
Los guerreros Z han sido derrotados por los androides, pero éstos les han perdonado la vida y se han alejado en busca de un vehículo para perseguir a Son Goku, que ha caído enfermo del corazón y está siendo medicado con el tratamiento que Trunks trajo del futuro.
Krilín ha dado una semilla senzu a sus amigos, que se levantan indignados y frustrados por la derrota.
Vegeta, justo después de recuperarse, desaparece en el cielo, humillado. Trunks intenta perseguirle, pero Piccolo le detiene.

– “Vegeta había recuperado su orgullo al transformarse en Súper Saiyajín, y, de buenas a primeras, una mujer le ha dado una paliza… bueno, al menos un androide que parece una mujer.” – explica Piccolo. – “No está de buen humor”.
Krilín se disculpa por haberse quedado petrificado por el miedo durante la pelea.

– “No te preocupes” – responde Piccolo. – “Trunks es un Súper Saiyajín y ha caído de un solo golpe. No habría habido diferencia.”
Ten Shin Han se lamenta. Duda de que, incluso estando Goku vivo en esta línea temporal, puedan derrotar a los androides.

– “No hay esperanza.” – murmura Ten. – “¿Qué vamos a hacer?”
– “Vosotros id a la casa de Goku y trasladadle a otro lugar”. – responde Piccolo. – “Podremos pensar en nuestras opciones una vez se haya recuperado”.
– “¿Y qué harás tu?” – le pregunta Krilín.
El namekiano mira al cielo mientras una gota de sudor recorre su sien.

– “No lo sé” – responde.
– “Esa mirada…” – murmura Krilín. – “¿Es que tienes un plan?” – dice el terrícola. – “Puedes contárnoslo. Somos tus amigos” – insiste.
– “¡¿Amigos?!” – responde Piccolo enfadado. – “¡No te pases! ¿Cuándo crees que nos convertimos en amigos? ¡Soy un demonio! ¡No lo olvides! ¡Sólo os estoy utilizando! ¡Dominar el mundo es mi verdadero objetivo!” – añade furioso.
De repente, el namekiano sale volando a apresuradamente.
Ten Shin Han le observa alejarse.

– “Tiene razón” – murmura Ten. – “Él es Piccolo Daimaoh. Ya se me había olvidado… Todo este tiempo ha seguido maquinando…”
Krilín sonríe.

– “Creo que lo de dominar el mundo es pura fachada” – dice el terrícola. – “Él es como Goku y Vegeta. Piccolo ansía ser el más fuerte… y ahora ha ido en busca de su último recurso: Su as en la manga.”
– “¿Su as…?” – pregunta confuso Ten.
– “Ha volado en esa dirección” – explica Krilín. – “¿Sabes lo que hay allí?” 

Ten observa el horizonte sin respuesta.

– “La Atalaya de Kamisama” – aclara Krilín.
Krilín le cuenta a Ten y a Trunks lo que el Gran Patriarca de Namek les contó; que la unión de Piccolo y Kamisama daría lugar al gran guerrero namekiano que una vez fue.
En poco tiempo, Piccolo llega al palacio de Kamisama y se encuentra con Dios cara a cara.

– “Sabes porqué estoy aquí, ¿verdad?” – le pregunta Piccolo.
– “Sí, lo sé.” – responde Kamisama. – “Tú y yo… bueno, tu padre y yo… fuimos una misma persona. No es difícil saber lo que piensas.” – continúa Kami. – “Pero debo negarme”.
– “¡¿Cómo dices?!” – se sorprende Piccolo.
– “Esos tres androides no parecen ser un peligro para la Tierra” – explica Kamisama.
– “¡¿De qué estás hablando?!” – le dice Piccolo enfadado. – “¡Ya has visto cómo nos han dejado!”
– “Vosotros empezasteis la pelea” – responde Dios. – “Y aún así no os han matado”.
– “Si has estado escuchando desde aquí, ya debes conocer la historia de Trunks” – dice Piccolo.
– “Así es.” – responde Kamisama. – “Y también he oído que su futuro es bastante distinto.”
– “Estás condenando la Tierra” – le increpa Piccolo.
– “Los androides son una creación humana.” – explica Kamisama. – “No son distintos a un arma. Mi deber es proteger la Tierra de amenazas externas, pero no puedo intervenir en sus guerras. No puedo tomar partido.” – añade. – “Además, nuestra unión causaría la desaparición de las Dragon Balls”.
Piccolo da la espalda a Kamisama, indignado.

– “Me cuesta creerte” – le dice el namekiano mientras se genera una nueva capa y un turbante. – “Eres más cobarde de lo que esperaba” – añade antes de salir volando hacia donde se encuentran Trunks y el resto, que ya llevan a Goku a la Kame House.
Mr. Popo mira a Kamisama algo nervioso.

– “¿Está seguro de su decisión?” – le pregunta el guardián de la atalaya.
– “Te engañaría si te dijera que no tengo dudas” – responde Kamisama. – “Pero creo que esta es la decisión correcta”.
Mientras tanto, Vegeta se encuentra en las desérticas montañas peñascosas, intentando digerir la derrota ante los androides.

– “¡¿No se suponía que el Súper Saiyajín era invencible?!” – dice enfurecido. – “¿Cómo ha podido ocurrir esto? ¡Esta humillación!” – refunfuña. – “¡Soy el príncipe de los saiyajín! ¡Transformado en Súper Saiyajín debería ser el más fuerte del universo!” – continúa Vegeta. – “¿Es porque son androides? ¿Acaso es este mi límite?”
Tras un instante reflexionando, Vegeta decide no darse por vencido.

– “¡NO!” – exclama. – “¡Esto es solo el principio! ¡No importa lo fuerte que sea el enemigo! ¡Le superaré! ¡Ya verán!” – sigue decidido. –“Y Kakarotto… ¡Tú serás el siguiente!”
Unas horas después, todos se encuentran reunidos en la Kame House, menos Vegeta, que sigue en las montañas.

– “¿De verdad no hay nada que podamos hacer?” – se lamenta Yamcha. – “Aquí de pie parece que estamos esperando a que lleguen los androides y nos eliminen”.
– “Puede que Kamisama tenga razón y los androides sean distintos a los del futuro…” – intenta excusarles Krilín, que no puede borrar de su mente el beso de la Número 18.
– “Pronto mostrarán su verdadera cara” – dice Trunks mientras aprieta su puño con rabia. – “Es cuestión de tiempo”.
– “¿Y tú no puedes hacer nada?” – le pregunta Yamcha a Bulma. – “Al fin y al cabo son androides y tienen circuitos y esas cosas, ¿no?”
– “La tecnología del Doctor Gero es demasiado avanzada…” – responde Bulma, mientras tranquiliza al pequeño Trunks que tiene en brazos. – “Aunque si tuviera algún punto de partida…” 
– “¿A qué te refieres?” – pregunta Krilín.
– “Algún plano, algún prototipo… algo que me ayudara a comprender mejor esa tecnología” – explica Bulma.
– “Ya lo intentaste en el futuro” – responde Trunks. – “El laboratorio de Gero ha sido completamente destruido. No queda nada útil allí.”
– “¿Serviría un modelo antiguo?” – pregunta una voz proveniente de las escaleras que suben al piso superior.
Todos miran hacia la escalera.

– “¡Son Goku!” – exclaman emocionados. – “¡Estás despierto!”
Chichi y Gohan corren hacia él y le abrazan con fuerza.

– “Ya me encuentro mejor” – responde tranquilizándoles con una sonrisa. – “Siento mucho haberos preocupado”.
Por un instante, la esperanza vuelve a los corazones de todos los presentes.

– “Bulma” – dice Goku. – “Dijiste que podrías estudiar a los androides si tuvieras un punto de partida. Un modelo antiguo serviría, ¿verdad?”
– “Es posible” – responde Bulma. – “Eso o cualquier…”
– “Creo que conozco a alguien que puede ayudarnos” – la interrumpe Goku sonriendo.
En unos minutos, nuestros amigos están preparados para partir en el avión. Roshi, Chichi, Oolong y Puar se quedan en la Kame House.

– “Voy a ir a ver a mi padre” – dice Trunks.
– “Yo mismo te llevaré” – dice Goku. – “Necesito hablar con él”.
– “¿Con mi padre?” – se extraña Trunks.
– “No voy a engañaros” – se sincera Goku. – “Pretendo enfrentarme a los androides y derrotarles de forma justa.”
– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden todos.
– “¡¿De qué estás hablando!?” – le pregunta Yamcha.
– “Pensaba hablar con Kamisama para que nos dejara entrenar en la Sala del Espíritu y el Tiempo, pero si se ha negado a unirse a Piccolo, creo que también nos negará ese favor…” – explica el saiyajín.
– “Hacer el entrenamiento de un año en un día…” – dice Piccolo. – “¿Ese era tu plan?”
– “Ahora ya no importa” – responde Goku. – “Viajaremos hasta Villa Jingle para que Bulma pueda estudiar a mi amigo Hatchan. Mientras tanto, Trunks, Gohan y yo iremos a ver a Vegeta”.
Los saiyajín usan el Shunkanido para llegar a las montañas, donde Vegeta se encuentra solo, mirando al infinito.

– “¿Qué hace mi padre ahí quieto?” – se pregunta Trunks.
– “Vegeta es un guerrero extraordinario” – responde Goku sonriendo. – “Ya ha empezado a ver más allá del Súper Saiyajín”.
– “¿Más allá…?” – se sorprende Trunks.
– “¿…del Súper Saiyajín?” – dice Gohan.
Goku se acerca a Vegeta, que ni le mira.

– “No me molestes, Kakarotto” – le dice Vegeta. – “Lárgate.”
– “No seas así” – le responde Goku, intentando que éste le escuche. – “Imagino que ya te has dado cuenta de que nuestra única opción es superar el poder del Súper Saiyajín, ¿no es cierto?”
Ese comentario parece llamar la atención de Vegeta. 

– “¿Y que propones?” – dice el príncipe.
– “Sé que odias tener que entrenar conmigo, pero creo que la única manera de mejorar rápidamente es hacerlo juntos.” – le dice Goku.
– “Ni lo sueñes” – responde Vegeta. – “Antes prefiero morir a manos de esos androides”.
– “Vegeta…” – suplica Goku.
– “Lárgate de aquí” – le responde tajante el príncipe saiyajín.
Goku agacha la cabeza, resignado, y regresa junto a Trunks y Gohan.

– “Tenía que intentarlo” – suspira Goku, que no pierde la sonrisa.
– “Yo sí que os acompañaré” – dice Trunks. – “Prefiero entrenar con vosotros”.
Son Goku puede ver en el rostro de Trunks la decepción que siente hacia su padre.

– “No te lo tomes como algo personal” – le consuela Goku. – “Tu padre tiene sus propios demonios. Le cuesta mucho abrirse.”
Trunks asiente, pero no parece sentirse mejor.

– “Vosotros dirigíos la Corporación Cápsula.” – dice Goku. – “Yo voy a buscar al resto”.
En unas horas, nuestros amigos ya han llegado a Villa Jingle. Suno y el Número 8 se alegran mucho de ver de nuevo a Son Goku, que les detalla la situación actual.

– “¡Estaré encantado de ayudar!” – dice Hatchan, contento de colaborar con su amigo.
– “¡Entonces, está decidido!” – exclama Goku, avivando la esperanza que ha despertado en todos. – “¡No hay tiempo que perder! ¡Agarraos los unos a los otros!”
Son Goku coloca los dedos índice y corazón en su frente.

– “Gohan y Trunks…” – murmura Goku, mientras busca el ki de los dos mestizos. – “¡Ahí están!” – exclama antes de teletransportar al grupo hasta la Capital del Oeste.
Mientras tanto, los androides, guiados por el Número 16, han llegado al Monte Paoz, donde encuentran la casa de Goku vacía.

– “¿Sabes a dónde han podido ir?” – le pregunta el 17 al 16.
– “No detecto su poder en este momento” – responde el androide. – “Pero si está con sus amigos, debe encontrarse en la Corporación Cápsula, en la Capital del Oeste, o en la casa de Mutenroshi, en el Distrito Sur F.”
– “¿Y cuál está más cerca?” – pregunta el 17.
– “La casa de Mutenroshi” – responde el 16. – “A 2700 kilómetros al sureste de aquí”.
Bulma y su padre investigan al Número 8 en el laboratorio de la Corporación Cápsula, mientras el resto debaten en el jardín sobre cuál debe ser su siguiente paso.

– “Tienen mucha información sobre nosotros” – dice Piccolo. – “No me sorprendería que conocieran este lugar.”
– “No tardarán en encontrarnos” – añade Ten Shin Han.
– “Podemos escondernos en algún lugar oculto…” – propone Trunks.
– “Bulma necesita su laboratorio” – responde Krilín.
El debate va subiendo de tono. La falta de opciones desquicia fácilmente al grupo.

– “Yo me quedaré” – interrumpe Yamcha, provocando el silencio del grupo.
– “¿De qué estás hablando?” – le dice Krilín.
– “Chicos, no soy idiota” – dice Yamcha. – “Por mucho que entrene, nunca estaré a la altura de esta amenaza.”
– “Yamcha…” – murmura Goku, que nota la impotencia en las palabras de su amigo.
– “Vosotros id a entrenar. Yo me quedaré aquí por si vienen los androides.” – explica el guerrero. – “No podré hacerles frente, pero si elevo mi ki sabréis que están aquí, y que Bulma está en peligro.”
– “Y yo puedo venir a buscaros con el Shunkanido…” – añade Goku.
– “Puede funcionar…” – reflexiona Krilín. 
Ten Shin Han da un paso al frente y coloca la mano sobre el hombro de Yamcha.

– “Yo también me quedaré” – dice Ten con una sonrisa cómplice. – “Esta situación también me supera, pero creo que haciendo esto no me sentiré tan inútil”.
– “Gracias, amigo” – responde Yamcha sonriendo al que una vez fue su rival.
Son Goku sonríe al ver la escena.

– “Mucha suerte, chicos” – les dice Goku.
– “¿Y dónde vamos a ir?” – pregunta Krilín.
– “Se me ocurre un lugar cerca de la Kame House” – responde Goku con una sonrisa cómplice.
Roshi despierta de su siesta al escuchar un ruido proveniente de fuera. El viejo maestro sale para ver qué ocurre y se encuentra con los tres terroríficos visitantes.

– “Hola” – saluda el Número 17. – “¿Está Son Goku?”
– “¿Qué hacéis aquí?” – pregunta Roshi aterrorizado.
– “Son Goku no está aquí” – dice el Número 16, que ha analizado el lugar con sus sensores.
– “¿Cómo conocéis este lugar?” – insiste el Duende Tortuga.
– “Ya veo” – responde el 17. – “¿Y nos podrías indicar dónde está?”
Chichi, Puar y Oolong observan desde la ventana

– “¿Creéis que os lo voy a decir?” – responde Roshi, fiel a sus amigos.
– “Si no me lo dices, voy a tener que sacarte esa información, viejo decrépito” – responde el 17, dando un paso al frente.
La Número 18 se percata de que están siendo observados.

– “Hay más gente en la casa” – dice la androide.
El Número 16 identifica a Chichi.

– “Esa es la hija del Rey Gyuma.” – anuncia el 16. – “Es la esposa de Son Goku.”
– “¡Qué interesante!” – exclama la Número 18.
La androide apunta con su mano a Chichi, que se queda inmóvil y asustada.

– “Veamos si Goku llega al rescate” – dice sonriendo la Número 18.
Pero el Número 16 baja el brazo de la androide.

– “Esto no es necesario” – le dice. – “Si no están aquí, sólo pueden estar en la Corporación Cápsula.”
– “Esta bien” – suspira el Número 17. – “Pero creo que eres demasiado considerado, 16.” – añade en tono burlón. – “Vámonos de aquí”.
Los tres androides se alejan de la pequeña isla. Mutenroshi cae de rodillas, aún temblando.

– “Maldita sea…” – murmura el viejo maestro. – “Nunca me había sentido tan impotente.”
En ese instante, Son Goku y el resto aparecen en la Kame House.

– “¡Goku!” – exclama Chichi, que se lanza a sus brazos llorando.
– “Pero, ¿qué ha pasado?” – pregunta Goku extrañado.
Krilín, al ver a su maestro abatido, corre a socorrerle.

– “Han venido… Los androides…” – responde Roshi.
– “Malditos…” – murmura Trunks.
– “¿Estáis bien?” – pregunta preocupado Gohan. – “¿Os han hecho daño?”
– “Se han ido hacia la Corporación Cápsula” – responde Chichi.
– “¡Oh, no!” – exclama Trunks. – “¡Mamá!”
En un instante, los androides aparecen en la Capital del Oeste y aterrizan en el jardín de la Corporación, donde Ten Shin Han y Yamcha les reciben.

– “Hola a todos” – saluda el Número 17.
– “Ya están aquí…” – murmura Yamcha. – “Maldita sea.”
– “Hay que avisar a Goku” – añade Ten.
Ambos luchadores se colocan en guardia y empiezan a elevar su ki.

– “¿Dónde está Son Goku?” – pregunta el Número 17.
Nuestros amigos no responden.

– “¿Quieres encargarte tú, Número 16?” – le pregunta la Número 18.
– “No tengo ningún interés en luchar” – responde el Número 16. – “Mi único objetivo es Son Goku”.
– “Que aburrido eres…” – responde la Número 18.
El Número 17 se arremanga la camiseta mientras empieza a caminar tranquilamente hacia Ten y Yamcha.

– “Voy a golpearos hasta que me respondáis” – les advierte.
Al acercarse, Ten Shin Han intenta golpear al androide, que le esquiva y le golpea el abdomen, haciendo que Ten quede arrodillado.
A Yamcha, a su lado, le cuesta reaccionar, pero también intenta atacar al androide, que le agarra del brazo y lo lanza contra un muro.

– “Si les golpeas muy fuerte vas a matarlos” – le advierte la Número 18. – “Son muy frágiles” – se burla.
En el laboratorio, Bulma escucha el ruido del exterior y el pequeño Trunks empieza a llorar.

– “¿Qué está pasando?” – pregunta Bulma mientras trastea en los circuitos del Número 8, tumbado en la camilla.
– “¡Los androides ya están aquí!” – exclama su padre.
– “¿Tan pronto?” – se preocupa Bulma. – “¡Maldita sea! ¡Necesitamos más tiempo!”.
El Número 17 avanza hacia Yamcha, que se reincorpora y se pone en guardia.

– “Os lo preguntaré una vez más, ¿dónde está Goku?” – insiste el Número 17.
– “Buscan a Goku, pero no sospechan nada sobre el control remoto…” – piensa Yamcha. – “No conozco a ningún Goku” – responde Yamcha, sonriendo burlonamente, mientras una gota de sudor recorre su frente.
– “Muy gracioso” – dice el Número 17, que se abalanza sobre el humano y le propina una paliza.
De repente, la Número 18 alerta a su hermano.

– “¡17! ¡Cuidado!” – le advierte su hermana. – “¡Encima de ti!”
El Número 17 mira al cielo y ve a Ten Shin Han listo para realizar su mejor técnica.

– “¡NEO – KIKO – HO!” – exclama Ten al disparar.
Yamcha consigue apartarse a tiempo y evitar el ataque. Una poderosa onda de ki impacta de lleno sobre el Número 17 y le hunde en el suelo, dejando un característico socavón cuadrado.
La Número 18 se abalanza sobre Ten Shin Han.

– “¡Insolentes!” – dice la androide, antes de golpear al humano y estrellarle contra el suelo.
El Número 17 sale del socavón, envuelto en una barrera protectora.

– “Eso era peligroso” – dice el androide. – “Una técnica realmente interesante”.
– “Son mucho más fuertes de lo que el Doctor Gero predijo” – confirma el Número 16.
La Número 18 apunta a Ten con su mano.

– “Acabemos con ellos” – dice la Número 18. – “Después destruiremos la ciudad hasta que Son Goku aparezca”.
– “Última oportunidad. ¿Dónde está Son Goku?” – insiste el Número 17.
– “Estoy aquí” – dice una voz que hace que todos miren hacia su origen.
Son Goku ha aparecido con el Shunkanido en el jardín de la Corporación Cápsula, acompañado por Trunks, Piccolo, Gohan y Krilín.

– “Al fin apareces” – sonríe el Número 17.
– “Son Goku…” – murmura el Número 16.