ESPECIAL DBSNL /// Fallen FighterZ // Universo 6 / Parte III: El despertar del Súper Saiyajín

Fallen FighterZ / Parte III: El despertar del Súper Saiyajín
“¡Estoy harto!”


En la Corporación Cápsula, la situación es muy tensa. Krilín está sumido en un mar de dudas.

– “Pero, ¿qué hace?” – se pregunta Bulma, que observa la situación a través de las cámaras de seguridad del laboratorio. – “¿Por qué no aprieta el botón?”
Krilín intenta hacer recapacitar a los androides, cuando Trunks, muy malherido, se levanta.

– “No van a cambiar…” – dice Trunks. – “Matan por diversión… No son humanos.”
Krilín tiembla contemplando el botón rojo.

– “Pero apagarles así…” – murmura.
El androide 17, presa del pánico, ya no aguanta más y se lanza a por el humano.

– “¡Hermano! ¡NO!” – exclama la Número 18.
Krilín cierra los ojos con fuerza y grita a pleno pulmón, liberando toda la tensión acumulada y mostrando el sufrimiento que le causa tener que tomar esta decisión. 
Finalmente, el humano aprieta el botón, y los androides 17 y 18 caen inertes al suelo, como dos muñecos de trapo.
Mientras tanto, Son Goku se levanta a duras penas.

– “Me has salvado por segunda vez, Vegeta” – le dice Goku. – “Gracias”.
– “Piérdete” – le responde Vegeta. – “¡El androide es mío!” – exclama antes de abalanzarse sobre él.
– “¡NO! ¡Espera!” – exclama Goku.
El Número 16 golpea a Vegeta y le hace retroceder.

– “Su fuerza es muy superior a la de los otros dos androides” – le dice Goku.
– “¡Eso ya lo veo!” – responde Vegeta.
El príncipe saiyajín vuelve a atacar al androide.

– “Maldita sea…” – murmura Goku, que se une al ataque.
Ambos saiyajín golpean al androide, que se cubre sin esfuerzo.

– “No podéis ganar” – les advierte el Número 16 antes de contraatacar y superarles.
Mientras tanto, Ten Shin Han, que se está alejando de la zona de combate con Gohan, percibe que la energía de Trunks casi ha desaparecido y la de Goku y Vegeta está disminuyendo vertiginosamente.

– “Algo va mal…” – piensa el humano.
En la Corporación Cápsula, nuestros amigos observan a los androides, ahora desactivados.

– “¿Hemos ganado?” – se pregunta Piccolo.
– “Los androides están desactivados…” – dice Trunks entre lágrimas. – “¡Lo hemos logrado!”.
Krilín contempla el cuerpo de la Número 18.

– “Me pregunto si hemos hecho lo correcto…” – reflexiona Krilín.
Yamcha se acerca tambaleándose.

– “Hemos cambiado el futuro” – dice el humano. – “Seguimos vivos”.
– “Deberíamos destruirlos” – sugiere Piccolo.
– “¡No!” – exclama Bulma, que ha salido del laboratorio. – “Voy a estudiarlos a fondo aquí, en la Corporación. Seguro que lo que aprenda de su tecnología nos será muy útil”.
Trunks alza su vista hacia el norte; hacia el desierto en el que Goku y su padre siguen luchando.

– “Aún queda uno” – dice el guerrero del futuro. – “¡Necesito una semilla senzu!” – le dice a Krilín.
En el desierto, Vegeta y Goku están siendo avasallados por el androide, pero no dejan de levantarse una y otra vez.

– “Me niego a morir a tu lado, Kakarotto” – dice Vegeta.
– “Me alegro de pelear a tu lado” – responde Goku.
– “¡No empieces con tus sentimentalismos!” – responde el príncipe saiyajín. – “¡Me dan ganas de vomitar!”
En un instante, Trunks y Piccolo llegan al lugar. El Número 16 los mira y entonces intuye la situación.

– “Si vosotros estáis aquí, significa que habéis derrotado a los androides 17 y 18” – deduce el androide.
– “Tus amigos han sido desactivados” – responde Piccolo.
– “¡Y tú serás el siguiente!” – exclama Trunks, apuntando al robot con el control remoto.
Pero, a pesar de apretar el botón con fuerza, nada ocurre.

– “Pero, ¿qué…?” – se sorprende Trunks.
– “El Doctor Gero tenía otros planes para mí” – responde el androide – “Mi diseño es único”.
– “Maldición…” – se lamenta Piccolo.
Son Goku da un paso al frente, hacia el androide.

– “¿De verdad tenemos que luchar?” – le pregunta Goku.
– “Mi único objetivo es matarte, Son Goku” – le responde el Número 16. – “No tengo nada en contra del resto de los presentes.”
– “Así que, si cumplieras tu objetivo… ¿dejarías al resto en paz?” – pregunta Goku con una sonrisa.
– “Así es” – responde el androide.
Vegeta, Trunks y Piccolo se sorprenden.

– “¿Pero qué demonios estás tramando, Kakarotto?” – le dice Vegeta.
Son Goku vuelve a su estado base.

– “Hazlo” – le dice Goku al androide.
Todos se quedan de piedra ante la actitud de Goku. También el androide.

– “Me rindo” – dice Goku. – “Tu fuerza me supera. Mátame si quieres”.
– “¡No digas estupideces!” – exclama Vegeta.
– “¡Es una locura!” – replica Piccolo.
Son Goku, que no pierde la sonrisa, se dirige a sus amigos.

– “Es la mejor solución” – dice Goku. – “Bulma una vez me dijo que yo atraigo a los villanos y creo que tenía razón. Creo que la Tierra estará más segura sin mí. Además, no tengo ninguna duda de que Son Gohan va a superarme pronto y podrá proteger el planeta si es necesario.”
– “Son Goku…” – murmura Trunks, conmovido.
En ese instante, Son Gohan llega apresuradamente.

– “¡Papá!” – exclama el mestizo – “¿Estás bien?”
– “Son Gohan…” – dice Goku, mirando a su hijo de forma tierna. – “Siento mucho tener que despedirme. Siento no poder estar a tu lado para verte crecer, pero ya te has convertido en un hombre. Escucha siempre a tu madre y no dejes de entrenar con Piccolo. Dejo el futuro de la Tierra en tus manos. Y dile a tu madre que…”.
Todos agachan la cabeza con lágrimas en los ojos, conmovidos por las palabras de Goku.

– “No” – le interrumpe Gohan.
Nuestros amigos se sorprenden al escuchar al hijo de Goku.

– “¡Estoy harto!” – grita el joven saiyajín. – “¡Estoy cansado de que nunca estés aquí! Puede que sea un sentimiento egoísta… ¡Pero te necesito!”
– “Son Gohan…” – murmura Piccolo.
– “Sé que es difícil” – responde Goku. – “Pero es lo mejor para todos”.
– “¡No me importa!” – insiste Gohan. – “¡No dejaré que mueras!”
El androide 16 desencaja uno de sus puños y apunta a Goku.

– “Lo siento, Son Gohan.” – suspira Goku. – “Hazlo, 16” – le dice al androide.
– “Eres un hombre noble.” – le dice el Número 16. – “Ha sido un honor.”

El Número 16 carga su cañón y dispara a Goku. El poderoso ataque avanza a toda velocidad, pero en un abrir y cerrar de ojos, Son Gohan se interpone entre éste y su padre.

– “He dicho…” – susurra Gohan, alzando su mano hacia el ataque, con la cabeza agachada. – “¡QUE NO!” – exclama al levantar la mirada. Sus pupilas brillan y se tornan de color verde y su cabello se eriza y se tiñe de rubio.
El ataque del Número 16 se detiene un instante frente al joven mestizo y después estalla en todas direcciones, haciendo que todos tengan que cubrirse.

– “Son Gohan…” – murmura Piccolo, asombrado ante el poder mostrado por el chico.
Son Goku, fascinado, observa a su hijo.

– “Pero, ¿de dónde ha sacado ese crío tanto poder?” – se sorprende Vegeta.
Son Gohan se ha transformado en Súper Saiyajín.
El Número 16 analiza detenidamente al chico.

– “Su poder es extraordinario…” – piensa el androide.
Gohan se abalanza sobre el androide. El mestizo le propina un puñetazo, que el androide intercepta con su antebrazo, pero por primera vez, el robot se resquebraja.

– “¡Increíble!” – exclama Trunks.
El mestizo insiste en sus ataques, causando múltiples daños a la coraza del Número 16.

Dibujado por Torrijos

– “¿Es este el poder que ocultaba Gohan?” – piensa Goku, recordando su combate contra Raditz.
– “Me cuesta creer que este sea el mismo Gohan…” – piensa Piccolo, que recuerda a su pupilo llorando cuando le lanzó contra una montaña en su primer día de entrenamiento.
El androide, muy dañado, hinca la rodilla y contempla a Gohan. De repente, el androide esboza una tierna sonrisa.

– “Al menos puedo ver que la Tierra estará segura en tus manos, Son Gohan” – dice el Número 16.
El chico apunta al androide con su mano y prepara una esfera de ki.

– “¡Son Gohan! ¡Espera!” – exclama Goku.
Pero Gohan, llevado por la ira, dispara un poderoso ataque que hace estallar al Número 16. El chip de su cabeza cae al suelo, y en él, una pequeña luz roja parpadea unos instantes hasta apagarse.
Todos los presentes se quedan en silencio, asombrados por el extraordinario poder demostrado por Son Gohan.
El chico pierde su transformación y cae de rodillas, llorando.

– “Son Gohan…” – murmura Goku acercándose a su hijo.
– “Ese crío ha eliminado al androide…” – titubea incrédulo Vegeta.
Gohan se levanta y, sin mediar palabra, sale volando del lugar a toda prisa.

– “¡Gohan!” – exclama Goku.
– “Déjale, Goku” – le interrumpe Piccolo agarrándole del hombro. – “Necesita estar sólo”.

En ese memento, Yamcha, Ten y Krilín llegan al lugar de la batalla.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Yamcha. – “¿Dónde está el androide?”
– “Son Gohan lo ha destruido” – responde Piccolo.
– “¿Son Gohan ha derrotado a ese androide?” – se sorprende Ten.
Vegeta sigue sin creerse lo que acaba de ocurrir.

– “Ese estúpido crío me ha superado… ¡A mí! ¡Al príncipe de los saiyajín!” – piensa Vegeta. – “No… No lo permitiré…” – se repite a sí mismo. – “¡No voy a dejarme ganar por ese estúpido niñato!” – exclama antes de salir volando de nuevo hacia las montañas.
Trunks observa en silencio a su padre alejarse.

– “Hemos ganado… ¿y aún sigue con esa idea en la cabeza?” – se pregunta Trunks.
– “Así es tu padre” – responde Piccolo. – “Siempre obsesionado con ser el más fuerte.”
Krilín se acerca a Trunks.

– “Ahora que todo ha terminado, ¿qué piensas hacer?” – le pregunta al guerrero del futuro.
– “Mañana volveré a casa y usaré el control remoto para desactivar a los androides de mi tiempo” – responde Trunks.
Son Goku sigue en silencio, ensimismado, mirando en la dirección en la que se ha marchado su hijo, con cara de preocupación.

– “Son Gohan ha pasado por muchas cosas siendo sólo un niño” – le dice Piccolo, sacándole del trance. – “Necesita un descanso más que ninguno de nosotros”.
– “Supongo que tienes razón” – responde Goku, que se siente culpable por haber prestado siempre más atención al entrenamiento que a su hijo.
Yamcha, contento por la victoria, interrumpe a los dos guerreros.

– “Reunámonos todos mañana en la Corporación Cápsula para despedir a Trunks” – propone. Y así lo acuerdan.
Al día siguiente, en el jardín de la Corporación Cápsula, Trunks se prepara para partir en su máquina del tiempo. Junto a él se encuentran Bulma, Goku, Krilín, Yamcha y Ten Shin Han.
Bulma, con el pequeño Trunks en brazos, y Mirai Trunks se funden en un fuerte abrazo.

– “Siento mucho que Vegeta no haya venido a despedirse” – le susurra Bulma con lágrimas en los ojos, después de darle un beso en la mejilla.
– “No pasa nada” – responde Trunks. – “Sé cómo es.”
Trunks sonríe y le hace una carantoña al pequeño.

– “Cuida de mamá por mí, ¿de acuerdo?” – le dice al bebé. – “Y no pierdas la esperanza con papá”.
Son Goku se acerca a Trunks para despedirse.

– “Eres un muchacho extraordinario” – le dice.
– “Muchas gracias, Son Goku” – responde Trunks orgulloso. – “¿Dónde está Gohan?” – pregunta el viajero del futuro.
– “Sigue disgustado con lo que ocurrió ayer. Ha pasado la noche fuera de casa.” – responde Goku. – “Piccolo ha ido a hablar con él”.
– “Me hubiera gustado despedirme de él…” – se lamenta Trunks.
Krilín, Yamcha y Ten se acercan al joven.

– “¡Estos saiyajín son unos cabezotas!” – interrumpe Krilín.
– “Ya se le pasará” – añade Yamcha.
Trunks se esfuerza para sonreír.

– “Muchas gracias a todos, chicos” – se despide Trunks mientras sube a su máquina, ignorando el terrible final que le espera. – “¡Volveré cuando todo haya acabado!”
Trunks escribe las coordenadas en el panel de control de la máquina y ésta se eleva lentamente hacia el cielo. En ese instante, Trunks ve a alguien en el tejado de la torre de la Corporación Cápsula.
Vegeta le observa de brazos cruzados con semblante serio.

– “Buena suerte, hijo” – murmura el príncipe saiyajín antes de esbozar una tímida sonrisa.
Trunks sonríe al ver que su padre ha ido a despedirle, y antes de que pueda levantar su mano para decirle adiós, la máquina del tiempo se desvanece y el guerrero es transportado a su tiempo.
Mientras tanto, sobre una pequeña meseta, Gohan contempla una llanura al sur de la Capital del Oeste.

– “Sabía que te encontraría aquí” – le interrumpe Piccolo mientras desciende a su lado. 
– “¿Cómo me has encontrado?” – le pregunta el mestizo.
– “Por mucho que ocultes tu ki, te conozco bien, Son Gohan” – responde el namekiano.
Piccolo se situa junto a Gohan y echa un vistazo a la zona.

– “Aquí es donde te entrené para enfrentarnos a los saiyajín” – sonríe Piccolo.
– “Eres el único que cree en mí” – responde Gohan. – “Aprendí mucho durante esos meses”.
– “Tu padre cree en ti más que nadie” – le corrige el namekiano. – “Y siendo sincero… creo que yo también aprendí mucho” – añade con una sonrisa cómplice.
– “No me gusta pelear” – continúa Gohan. – “Siempre lo he odiado, pero cuando me enfado pierdo el control.”
– “Y eso nos ha salvado la vida en multitud de ocasiones” – intenta hacerle entender Piccolo.
– “¿Acaso soy un monstruo?” – responde Gohan. – “¿Y si el androide no merecía morir? ¿Y si…?”
En ese instante, Piccolo recuerda la mirada de la gente en el torneo de artes marciales, cuando él anunció que era el hijo de Piccolo Daimaoh.

– “No eres un monstruo, Son Gohan” – responde Piccolo mientras le abraza. – “Eres el mejor amigo que he tenido.”
Gohan abraza a Piccolo e intenta ocultar su llanto.

– “Volvamos a casa” – le dice el namekiano. – “Tu madre estará preocupada”.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 28: Chispa de esperanza

OMG // Capítulo 28: Chispa de esperanza
Son Gohan, tras una dura sesión de entrenamiento en la montaña, vuelve a su casa en Villa Aru, donde le aguarda Lunch, con quien comparte hogar.
Al entrar en la vivienda, Son Gohan se encuentra a Lunch, con melena rubia, sentada en una silla, inyectándose un potente anti-histamínico en vena; algo que, según parece, ya es una costumbre.
Algo se rompe en el corazón de Gohan cada vez que ve a la amiga de su padre con la aguja y no puede evitar hacer una mueca de desagrado.

– “Sabes que lo necesito” – se excusa Lunch.
– “Deberías descansar de vez en cuando” – le dice Gohan. – “Nos iría bien tener la otra Lunch por aquí alguna vez. La bondad y la gentileza no son cualidades que abunden hoy en día”.
– “Por eso no puede volver” – responde Lunch. – “Es débil. No podría soportar este mundo”.
Son Gohan se acerca a Lunch y le hace una carantoña en la mejilla.

– “Yo no dejaría que le pasara nada” – dice el mestizo, antes de inclinarse para besarla.
En el océano del norte, Cell ha estado bombardeando la zona al azar durante horas, esperando acertar en el blanco: el submarino del Ejército Real.
Suno, Erasa y el Dr. Normimaki, notan como las explosiones son cada vez más cercanas.

– “Necesitamos un milagro…” – murmura Erasa.
Mientras tanto, el equipo Zulú avanza hacia la Capital del Este. El Número 8 ayuda al Número 16.

– “Vamos muy despacio” – se queja Shapner.
– “Es por vosotros” – responde malhumorada la Número 18.
– “Es mejor ir despacio” – responde el Número 16. – “No debemos llamar la atención de Cell.”
Ikose, que oye las explosiones a lo lejos, ya ha tenido suficiente. No puede permitir que sus amigos mueran. 
El joven soldado se detiene de repente.

– “Seguid sin mí” – dice Ikose, sorprendiendo a todos. – “Voy a volver para ayudarles”.
– “¡No!” – responde Shapner. – “Ya hemos hablado de eso. ¡Debemos seguir adelante!”
– “¡Esa cosa mató a mi hermano!” – responde Ikose. – “No dejaré que mate a nadie más”.
El Número 16, se da cuenta del tormento que está sufriendo el pobre chico.

– “Iré yo” – interviene el androide.
– “¿Tú?” – le responde la Número 18. – “¿En este estado?”
– “Os estoy retrasando…” – responde el androide. – “… y creo que aún puedo detener a Cell.”
– “Pero, ¿cómo?” – le pregunta Videl.
El androide esboza una sonrisa triste.

– “Ha sido un placer conoceros a todos” – responde el Número 16.
– “Acaso pretendes…” – murmura sorprendida la Número 18.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Shapner.
– “Va a autodestruirse” – responde el Número 8.
– “Tengo una potente bomba en mi interior” – responde el Número 16. – “El Dr. Gero la instaló como último recurso para matar a Son Goku… pero él ya está muerto, y mi existencia ya no tiene sentido”.
Sus palabras entristecen al grupo.

– “Tengo que decir que me habéis sorprendido gratamente” – continúa el Número 16. – “Creo que, pase lo que pase, cuando salga el Sol, el mundo será un poco mejor”.
– “¡No seas estúpido!” – interviene la Número 18. – “¡No te sacrifiques por unos humanos!”.
El Número 16 se aparta del Número 8 y consigue mantenerse en pie.

– “Deja de ocultar tu alma rota detrás de todo ese odio” – responde el androide 16. – “En el fondo, no eres una mala persona. Tampoco lo era el Número 17.”
A Shapner no parecen gustarle esas declaraciones.

– “El Dr. Gero convirtió a dos humanos solitarios y maltratados en monstruos.” – continúa el androide. – “Pero queda humanidad en ti. Puedo verlo en tus ojos. Tienes miedo, y por primera vez en muchos años, te sientes débil.”
Las palabras del androide parecen clavarse en el corazón de la Número 18 como un punzón.

– “Os deseo mucha suerte” – finaliza el Número 16. – “Y si veis al hijo de Goku, decidle que, además de ser mi misión, hubiera sido un honor enfrentarme a su padre.”
El androide se eleva lentamente.

– “Les dejo en tus manos, Número 8” – sonríe el robot antes de marchar hacia el norte.
En la Sala del Espíritu y el tiempo, Son Gohan agoniza en el suelo. La ampolla de Agua Ultradivina se encuentra tirada, abierta y vacía. Los gritos del mestizo se pierden en la nada de la infinita sala blanca.
Una vez más, Gohan llega a su casa de Villa Aru tras un día de entrenamiento en las montañas. Esta vez, le recibe Lunch con su melena azul.
Lunch se abalanza sobre él cuando cruza el umbral de la puerta y le abraza con fuerza.

– “¡Te he preparado la cena!” – dice con voz angelical.
– “¡Muchas gracias!” – responde Gohan. – “¡Huele delicioso!”
Cell harto de disparar sin resultados, alza su dedo índice hacia el cielo, formando una esfera de ki oscura rodeada por rayos rojos.

– “¡Ya estoy cansado de juegos!” – exclama la criatura. – “¡Destruiré toda la zona y buscaré los pedazos de la Número 18!”
El androide 16 vuela torpemente hacia dónde se encuentra Cell.

– “¡Cell!” – grita el robot.
El insecto le oye y deja que la esfera que había formado se disipe.

– “¿Sigues con vida?” – se burla Cell. – “El Dr. Gero le puso un empeño especial a tu modelo…”
– “¡Aún no hemos terminado!” – responde el Número 16.
– “Yo creo que sí” – responde Cell, sabiéndose superior. – “¿Se te han freído los circuitos? No puedes ganarme… y menos en este estado tan deplorable.”
El androide, aún sabiendo que va a perder, se pone en guardia a duras penas.
En el submarino, los aterrorizados tripulantes se preguntan qué está ocurriendo, pues de repente han cesado las explosiones y las sacudidas.

– “¿Es que se ha hartado?” – se pregunta Senbei.
– “Espero que los demás sigan con vida” – se preocupa Erasa.
– “Tenemos que aprovechar este momento y escapar” – murmura Suno. – “Puede que no tengamos otra oportunidad”.
En la superficie, Cell avanza lentamente hacia el Número 16, hasta colocarse frente a él, a escasos centímetros. El androide tiembla de impotencia.

– “¿Qué piensas hacer, pedazo de chatarra?” – se burla la criatura.
De repente, la expresión en el rostro del Número 16 cambia por completo y muestra una sonrisa confiada que Cell no comprende.
El androide se abalanza sobre Cell y le abraza con fuerza, impidiendo su movimiento.

– “¿¡Qué estás haciendo!?” – se sorprende el insecto.
– “Este es tu final, Cell” – responde el androide. – “¡Voy a llevarte a infierno yo mismo!”
– “¡Suéltame!” – exclama Cell mientras intenta liberarse.
– “¡MUERE!” – grita el androide, mientras su pecho se ilumina intensamente.
Videl y los demás siguen su camino hacia la Capital del Este, cuando una fuerte luz les alcanza un momento antes de escuchar un estruendo ensordecedor. Al darse la vuelta, ven la gigantesca explosión en el cielo.

– “Lo ha hecho…” – titubea Shapner. – “Se ha autodestruido…”
– “Número 16…” –  murmura Videl.
En unos instantes, la onda expansiva les alcanza y les derriba. El fuerte viento lleva consigo escombros, que pasan a escasos metros de nuestros amigos. De repente, un trozo del muro de la Muscle Tower va directo hacia ellos. Todos se cubren como pueden, pero algo se interpone entre ellos y los escombros. Para sorpresa de todos, la Número 18 ha dado un paso al frente y ha levantado una barrera protectora.
El submarino también sufre la onda expansiva, que ha provocado violentas corrientes en el fondo marino. El navío choca contra unas rocas rocas y se resquebraja, provocando una masiva entrada de agua en su interior.

– “¡Tenemos que abandonar el barco!” – ordena la Coronel Suno.
La luz, el estruendo y el fuerte viento creados por la explosión han llegado hasta la Torre de Karín y llaman la atención de sus dos inquilinos, que se acercan a la barandilla para contemplar el aterrador espectáculo.
El pelotón Zulú se levanta y se sacude el polvo.

– “Gracias, Número 18” – dice Videl, asombrada de que la androide les haya protegido.
– “¿Gracias?” – responde la androide. – “Sólo me protegía a mí. Que vosotros estuvierais detrás ha sido casualidad”.
Videl sonríe, pues sabe que la androide sólo intenta disimular.

– “Puede que el Número 16 tuviera razón…” – piensa la Sargento.
La androide se eleva unos centímetros del suelo.

– “Tengo que saber si esa cosa está muerta de verdad” – dice la Número 18 antes de salir volando hacia la zoca cero.
– “¡No! ¡Espera!” – exclama Shapner, pero la androide le ignora.
Son Gohan regresa de la montaña, una vez más, después de su entrenamiento. Hay una multitud en la entrada de la Villa y la gente parece agitada. Pocawatha y la tortuga Umigame se encuentran entre ellos.

– “¿Qué está pasando?” – le pregunta Gohan a Pocawatha.
La mujer parece no atreverse a responder a Son Gohan.

– “Han atacado el convoy que volvía de la Capital del Este” – interviene Umigame. – “Hemos perdido contacto con Lunch”.
– “¿¡Cuándo ha ocurrido!?” – exclama Gohan preocupado.
– “Hace unas horas” – responde Umigame. – “Johnny ha salido con unos cuantos hombres en su búsqueda”.
– “¿Han sido los androides?” – pregunta Gohan nervioso.
– “No.” – responde Pocawatha. – “Han sido bandidos. Posiblemente los Hijos de Orin”.
En la zona cero, el hielo de la zona ha sido derretido y un gran cráter se llena con el agua del océano. En la costa, un malherido Cell, sin piernas, sin cola y con sólo un brazo, se arrastra fuera del agua.

– “Maldito cubo de tornillos” – refunfuña Cell mientras se arrastra. – “Ese idiota me ha hecho sentir miedo durante un instante…” – dice antes de regenerarse.
En el último instante, Cell consiguió liberarse y disparar en el abdomen al Número 16, partiéndolo en dos, y pateó la parte superior con todas sus fuerzas hacia el cielo.
El lagarto se pone en pie.

– “Que extraño…” – piensa Cell mientras contempla sus manos y aprieta los puños. – “Me siento más fuerte que antes… ¿es este el poder de las células saiyajín?” – sonríe el insecto.
Un tenue zumbido llama la atención del lagarto.

– “Alguien se acerca” – murmura Cell.
El pelotón Zulú camina hacia el lugar de la explosión cuando Videl se detiene de sopetón.

– “¿Qué ocurre?” – le pregunta Shapner.
– “Tengo un mal presentimiento…” – responde Videl.
La Número 18 llega a la zona y contempla el cráter desde el cielo.

– “No puede ser que Cell haya sobrevivido a esto” – piensa la androide, mientras desciende.
De repente, Cell aparece detrás de ella y el miedo la embarga al notar la presencia del insecto.

– “Me alegro de que hayas vuelto” – se burla Cell. – “¿Acaso has aceptado tu destino?”
La androide se da la vuelta y retrocede lentamente.

– “Sigues vivo… pero ¿cómo?” – murmura la Número 18.
– “Se lo debo a las células saiyajín y a las namekianas” – responde el insecto. – “Son una combinación realmente increíble”.
– “No vas a salirte con la tuya” – dice la androide. – “¡No dejaré que me absorbas!” – exclama mientras le dispara una onda de ki.
Cell ni se molesta en esquivar un ataque tan débil.

– “Deberías estar orgullosa, Número 18” – le dice Cell mientras prepara su cola. – “Vas a formar parte del organismo perfecto”.
En ese instante, un coche volador, con los asientos vacíos, aparece por la izquierda de Cell.

– “Pero, ¿qué…?” – se extrañan Cell y la androide.
– “¡YAAAH!” – grita alguien que sorprende al insecto por su derecha y le corta la cola con una katana.
Cell y la androide están desconcertados ante lo sucedido.

– “¿Quién eres tu?” – le pregunta la Número 18, sorprendida.
El rechoncho samurái se coloca en guardia mientras una gota de sudor frío recorre su frente.

– “Sólo alguien que pasaba por aquí” – responde el guerrero.
Cell analiza al recién llegado.

– “Tú… ¡eres Yajirobe!, ¿verdad?” – le dice el insecto.
– “¿Yajirobe?” – reconoce el nombre la Número 18.
– “Veo que me conocéis…” – sonríe nervioso el samurái.
– “El ordenador de la Red Ribbon lo sabe todo” – responde Cell. – “Y también sabe que eres un cobarde” – se burla el insecto.
– “Lo soy…” – responde algo avergonzado Yajirobe – “Y por eso no he venido sólo” – añade esbozando una media sonrisa.
En ese momento, una lanza atraviesa el pecho de Cell.

– “¿Más cucarachas?” – se pregunta el insecto.
Al darse la vuelta, ve al hombre de aspecto indígena que acaba de lanzarle la lanza. Upa también ha llegado.
Cell, aún sin cola y con la lanza atravesándole, se ríe a carcajadas.

– “¡JAJAJA! ¿Y creéis que vosotros dos vais a derrotarme?” – se burla.
Yajirobe sonríe desafiante.

– “Puede que no podamos derrotarte” – le dice el samurái. – “Pero lucharemos hasta el final, tal y como nos enseñó Son Goku”.
En ese instante, decenas de cazas del Ejército Real sobrevuelan la zona.
El pelotón Zulú, que aún camina hacia el lugar de la batalla, observa en el cielo que han llegado los refuerzos.

– “¡El Ejército Real!” – exclama Ikose.
– “¡Han venido!” – exclama Shapner.

De repente, se oye un estruendo acercándose.

– “¡Se acerca alguien!” – exclama Videl.
En el mar, dos barcos con bandera pirata se acercan a la costa. Punta y Bacterian capitanean las embarcaciones.

– “Habéis tenido suerte de que os encontráramos” – le dice Punta a su acompañante.
– “Os estamos muy agradecidos” – responde Suno mientras se coloca la máscara antigás, igual que el resto de soldados supervivientes.
– “¿Estáis seguros de esto?” – pregunta Erasa.
– “Lucharemos” – responde Punta mientas desenfunda su espada y la levanta hacia el cielo. – “¡Por el Guerrero Dorado!” – exclama.
La tripulación de ambos barcos repite el grito al unísono.

– “¡Por el Guerrero Dorado!” – exclaman todos.
– “¡Por Son Gohan!” – responde Bacterian desde su embarcación.
– “¡Por Son Gohan!” – repiten todos.
En una colina cercana, soldados del Ejército Real y un grupo de aldeanos armados observan el campo de batalla. Detrás de ellos se acumulan los robots de combate y los tanques. El ataque está encabezado por el General Satán, Videl, Shapner, Ikose, el Número 8, Pocawathwa y el Rey Gyuma.

– “¿Estás segura de que vendrá?” – le pregunta Satán a su hija.
– “Estoy segura” – responde Videl.
– “Más nos vale” – añade Shapner.
– “¿Tu que crees?” – le pregunta Pocawatha al gigantesco hombre con armadura que se encuentra a su lado, cargando una enorme hacha en su hombro.
– “Confía en mi nieto” – responde el Rey Gyuma, que ha vuelta a enfundarse su vieja armadura después de muchos años. – “Al fin y al cabo, es hijo de Son Goku.”
Desde el lugar se escuchan los cánticos provenientes del mar.

– “¡Por Son Gohan!” – se une el Rey Gyuma.
– “¡Por Son Gohan!” – exclaman los aldeanos y los soldados a la vez.
Cell y la Número 18 observan incrédulos a la multitud que se está agrupando a su alrededor.
Yajirobe sonríe.

– “¿Estás viendo esto, Goku?” – murmura sonriendo mientras se pone en guardia. – “La Tierra vuelve a tener esperanza… ¡gracias a Son Gohan!”

DBSNL // Capítulo 47: Cuatro días

DBSNL // Capítulo 47: Cuatro días
“Pero, ¿a dónde van esos dos?”
En el Universo 5, el de Mirai Trunks, el nuevo Hakaishin habla con su ángel, Mojito.

– “Tan poco tiempo en el puesto y ya se encuentra frente a su posible final…” – le dice Mojito con la típica actitud desapasionada de los ángeles. 
– “Te equivocas, Mojito” – responde el Dios de la destrucción. – “Esto es solo el principio”.
En el Universo 7, nuestro universo, Son Goku entrena con Goten en el Monte Paoz. Son Goten sorprende a su padre con la técnica eléctrica de Roshi, pero tras unos instantes bregando, Goku se libera.

– “¡Increíble!” – exclama Goku. – “¡Veo que te has tomado muy en serio el entrenamiento con el maestro Tortuga!”
Son Goten sonríe orgulloso de sí mismo.

– “Ya es suficiente por hoy” – dice Goku satisfecho con el progreso de su hijo. – “Tengo que ir a ver a Bulma. ¿Te apuntas?”
En el Universo 6, un ángel de aspecto femenino, con una coleta, habla con su Hakaishin. 

– “He localizado a un posible guerrero en la Tierra, Señor Liquir” – dice el ángel.
– “Estupendo, Vados” – responde el Dios de la destrucción, con apariencia de zorro con múltiples colas. – “Ese será nuestro siguiente destino.”
Ya en la Corporación Cápsula, Son Goku habla con Bulma mientras Goten va en busca de Trunks a la sala de gravedad.

– “Deberíamos tener las Dragon Balls preparadas por si la situación lo requiere” – dice el saiyajín.
– “Llegas tarde, Goku” – responde Bulma sonriendo. – “Ya me he encargado de eso”.
– “¿Mandaste a Vegeta y a Trunks a buscarlas?” – se sorprende Goku.
– “No.” – responde Bulma. – “Mandé a dos de mis hombres” – dice señalando a Pilaf y Shu que están desayunando en la terraza del jardín.
– “¿¡Ellos!?” – exclama Goku.
Pilaf y Shu se percatan de que están hablando de ellos y saludan efusivamente a Goku desde la distancia. Goku les devuelve el saludo de forma torpe, pues sigue asombrado por la revelación.
Goten se encuentra a Vegeta y Trunks saliendo de la sala.

– “¡Hola, Trunks!” – exclama Goten. 
– “¡Hola!” – responde éste. – “¿Estás listo para el torneo?” 
– “¡Por supuesto!” – dice Goten.
– “Chicos” – interrumpe Vegeta. – “No quiero desilusionaros, pero el nivel del torneo es superior al vuestro”.
Goten y Trunks le miran sorprendidos y a la vez ofendidos.

– “Habéis mejorado mucho” – continúa Vegeta. – “Pero no sé si estáis preparados para un evento como este.”
Los niños parecen muy decepcionados.

– “No os preocupéis.” – añade Vegeta. – “A vuestra edad, Kakarotto y yo ni siquiera soñábamos con un poder como el vuestro. Es posible que solo necesitéis más tiempo.”
Algo parece iluminarse en la mente de los niños.

– “Más…” – dice Trunks.
– “…tiempo” – continúa Goten.
Ambos se miran y sonríen.
Son Goku, que sigue charlando con Bulma, puede ver como los chicos salen volando con presteza.

– “Pero, ¿a dónde van esos dos?” – se pregunta.
– “Creo que me hago una idea” – dice Vegeta, llegando donde se encuentran su mujer y Goku.
En la mansión Satán, Son Gohan y Mr. Satán juegan con Pan en el salón, mientras Videl les observa sonriendo, pero parece pensativa. Sigue preocupada por el futuro de la Tierra y su familia.
El teléfono suena y Videl contesta.

– “¡Son Gohan!” – dice Videl. – “Es tu madre, quiere hablar contigo.”
Gohan coge el teléfono.

– “¿Qué ocurre, mamá?” – pregunta Gohan.
– “¡Son Goten acaba de pasar por casa y dice que se marcha dos días con Trunks a la Atalaya de Kamisama!” – dice Chichi algo alterada.
– “¿A la Atalaya de…?” – repite Gohan. – “¡Ah! Ya entiendo. ¡Buena idea!”
– “¿¡Buena idea!?” – grita Chichi, haciendo temblar el teléfono. – “¡No son capaces de pasar tanto tiempo en esa sala sin saber hacer ni un huevo frito!”
Chichi grita por el teléfono, mientras Gohan tiene que alejárselo de la oreja.

– “Está bien, está bien…” – la calma Gohan. – “Encontraremos una solución… Vale… Sí… Hasta luego”.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Videl mientras Gohan cuelga el teléfono.
– “Mi madre está preocupada porque los chicos van a entrenar en la Sala del Espíritu y el Tiempo” – responde Gohan. – “Me ha pedido que los acompañe… Pero preferiría pasar estos pocos días con vosotras…”.
Videl sonríe y le abraza. 

– “No te preocupes por nosotras” – dice muy comprensiva. – “Tendremos todo del tiempo del mundo después del torneo”.
– “Videl…” – responde Gohan mirándola a los ojos tiernamente.
– “¡Iremos nosotros!” – interviene Satán.
– “¿Cómo dice?” – se sorprende Gohan.
– “¡Yo me encargaré de todo!” – insiste Satán. – “¡Y seguro que Bu estará encantado de poder jugar con los chicos!”
– “¿Lo dices en serio, papá?” – dice Videl algo incrédula.
– “¡Claro que sí!” – responde Satán. – “Otra vez depende de mí salvar la Tierra… ¡Voy a despertar a Bu!”
En el Universo 4, el Dai-Kaioshin y el Hakaishin discuten frente a su ángel protector.

– “Tenemos que demostrar a Zeno-sama que nuestro universo merece sobrevivir” – dice el Dai-Kaioshin de piel amarilla y aspecto anciano.
– “Hemos basado nuestro control sobre el Universo en mantener el equilibrio y eliminar las futuras amenazas y poderes que desestabilizaban su armonía.” – dice el Hakaishin, de poca estatura, con barba roja y piel verde oliva. – “¿Y ahora el Señor Zeno nos exige demostrar poder en un torneo?”
– “Tranquilo, señor Sidra, encontraremos luchadores capaces de tal reto” – le calma el Dai-Kaioshin. – “¿Has contactado ya con los que te sugerí, Palinka?” – pregunta dirigiéndose al ángel, de mediana altura y muy fornido.

ESPECIAL DBSNL/// Fallen FighterZ // Universo 6 / Parte II: Estrategia desesperada

Fallen FighterZ / Parte II: Estrategia desesperada
“¡Esta vez será distinto!”


En el jardín de la Corporación Cápsula, Son Goku y los androides se encuentran cara a cara por primera vez.

– “Lucharé con vosotros” – dice el saiyajín. – “Pero hagámoslo en un lugar apartado. No hay motivo para poner vidas inocentes en peligro”.
– “Eso a mí no me importa” – responde el Número 17 impaciente. – “¡Lucharemos aquí y ahora!”.
– “No” – interrumpe el Número 16, que ve como el gato de los padres de Bulma está escondido debajo de una silla, temblando de miedo. – “Estamos asustando al pobre animal. Vayamos a otro lugar”.
– “Tienes que estar de broma…” – suspira la Número 18, incrédula ante la actitud del Número 16.
Goku y sus amigos viajan hacia el norte, seguidos por los androides.
Krilín se queda en la Corporación Cápsula para atender a Yamcha y a Ten Shin Han y darles una semilla senzu a cada uno.
Al sobrevolar el desierto en el que años atrás aterrizaron Freezer y su padre, los androides se detienen.

– “Ya es suficiente” – dice el Número 17. – “Lucharemos aquí”.
Los tres androides descienden y nuestros amigos les siguen.

– “¿Cómo queréis hacerlo para que sea interesante?” – se burla el Número 17.
– “Maldito bastardo…” – dice Trunks, mientras agarra el mango de su espada y se prepara para desenfundar.
– “Tranquilo” – le detiene Piccolo. – “Esto nos beneficia. Necesitamos ganar tiempo.” – le recuerda el namekaino.
Trunks suelta su espada.

– “Tienes razón” – responde el mestizo. – “Lo siento.”
Los androides empiezan a impacientarse.

– “¿Y bien?” – insiste el Número 17.
– “Son Goku es mío” – dice el Número 16.
– “Ponte a la cola, 16” – le responde la Número 18.
– “Yo lucharé primero” – dice el 17. – “Tú ya luchaste contra Vegeta” – le recuerda a su hermana.
Goku da un paso al frente.

– “Bien… Veamos si sois tan fuertes como he oído” – dice Goku. – “¡HAAAAAA!” – grita al transformarse en Súper Saiyajín.
– “Vaya…” – dice el Número 17. – “Tú también te transformas en Súper no-se-qué…”
– “A Vegeta no le sirvió de mucho” – se burla la Número 18.
Son Goku se pone en guardia y el Número 17 responde de la misma forma.
El resto se limita a observar.

– “¿Crees que papá puede ganar?” – le pregunta Gohan a Piccolo.
El namekiano no responde, pero su expresión le delata.

– “Son Goku y mi padre tienen una fuerza similar…” – responde Trunks. – “Goku va a perder”.
– “Papá…” – se preocupa Gohan.
Son Goku y el Número 17 se abalanzan el uno contra el otro y empieza un violento intercambio de golpes.
El Número 17 no deja de sonreír mientras se enfrenta a Goku, que parece estar dándolo todo. Parece un combate igualado, pero Piccolo y Trunks, que han sufrido el poder de los androides de primera mano, saben que el 17 sólo se está divirtiendo.
Tras un choque, el androide y Goku recuperan la distancia.

– “No está nada mal, Son Goku” – se burla el Número 17. – “Ha sido un buen calentamiento”.
– “Un calentamiento, ¿eh?” – dice Goku, que ya empieza a sudar. – “Sin duda tenéis una fuerza terrible.”
– “Ahora lucharé un poco más en serio” – le advierte el androide. – “Espero que aún puedas seguirme” – se se mofa antes de atacarle.
Trunks empieza a impacientarse.

– “Tenemos que ayudarle” – le dice a Piccolo.
– “Si hacemos eso, la Número 18 se entrometerá y nos matarán en un instante”. – responde el namekiano. – “Ten paciencia, Trunks. Tenemos que aguantar”.
Son Gohan aprieta sus puños con fuerza mientras ve a su padre sufrir contra el androide.

– “Aguanta, papá…” – murmura el mestizo.
En la Corporación Cápsula, Bulma ha empezado a construir el mando de apagado remoto.

– “Espero que esto funcione…” – le dice Bulma a su padre. – “No hay motivo para que Gero haya cambiado este programa. Debería funcionar.”
– “Si alguien puede hacerlo, esa eres tú” – la anima su padre.
En el jardín, Yamcha y Ten ya se han recuperado.

– “¡Tenemos que ayudarles!” – dice Yamcha.
– “Aún quedan unas cuantas semillas” – dice Krilín mientras mira en el interior del pequeño saco. – “Voy a llevárselas”.
– “¡Yo te acompañaré!” – dice Ten. – “Tu quédate y protege a Bulma” – le dice a Yamcha.
En las montañas, Vegeta nota el ki de Son Goku.

– “Kakarotto…” – murmura Vegeta. – “Se está enfrentando a ellos… ¿¡sólo!? ¡Estúpido! No tiene ninguna oportunidad.”
Son Goku usa el Zanzoken para crear múltiples imágenes suyas alrededor del androide, que intenta adivinar cuál es el verdadero Son Goku.

– “Son Goku está aprovechando que 17 usa solamente sus ojos para detectarle.” – dice el Número 16. – “Sin duda es un luchador excelente”.
Pero con el tiempo, Son Goku va perdiendo velocidad.

– “Creo que empiezas a cansarte…” – murmura el androide 17. – “¡Y te mueves más lento!” – exclama antes de golpear al verdadero Goku.
Tras el fracaso, el Número 17 se impone a Goku en cada choque. El saiyajín ya no puede igualar la fuerza del androide.

– “Esto va a terminar pronto” – sonríe la Número 18. – “¡Que decepción!”.
– “Vuestra fuerza es muy superior a la de Son Goku” – dice el Número 16. – “No tenía ninguna oportunidad de ganar”.
A pesar de estar recibiendo una paliza, Goku se levanta una y otra vez.

– “¿Aún quieres luchar?” – se burla el Número 17.
– “¡Papá!” – exclama Gohan, que da un paso al frente antes de ser detenido por Piccolo.
– “¡Quieto!” – le dice el Namekiano. – “¡No hagas estupideces!”.
El Número 16 se percata del breve diálogo entre ambos personajes y analiza la situación.

– “Creo que traman algo” – dice el androide. – “Sabían desde el primer momento que no podían ganar. Analizando sus otras batallas, los terrícolas tienden a protegerse unos a otros.”
– “Saben que no pueden ganar” – dice la Número 18.
– “No” – responde el Número 16. – “Hay algo más… Están ganando tiempo… Protegen algo en la Corporación Cápsula.”
– “¿En la Corporación Cápsula?” – reflexiona la Número 18. – “Qué podrían…”
Piccolo escucha la conversación entre los androides y una gota de sudor recorre su sien.

– “Maldita sea…” – murmura. – “Van a descubrirnos…”.
Piccolo se quita el turbante y la capa. Trunks desenfunda su espada y se transforma en Súper Saiyajín. Los tres guerreros se ponen en guardia.

– “Tenemos que retenerles sea como sea.” – avisa Piccolo.
– “¡Sí!” – responden Trunks y Gohan.
El Número 17 se percata que algo está pasando.

– “¿Qué hacen esos tres?” – dice el androide.
Son Goku entiende que les han descubierto.

– “¡Maldita sea!” – exclama el saiyajín.
Goku se abalanza sobre el 17, que le repele fácilmente.
El Número 16 sigue intentando averiguar lo que maquinan los humanos.

– “No sé qué traman, pero si lo protegen con tanto ímpetu debe ser importante” – dice el Número 16.
– “¡Hemos caído como idiotas!” – exclama la Número 18, que siente que se han estado burlando de ella y empieza a sospechar cuales son los planes de nuestros amigos. – “¡Voy a destruir ese maldito laboratorio!” – dice antes de salir volando.
Piccolo enseguida reacciona.

– “¡Trunks! ¡No dejes que se escape!” – exclama el namekiano.
El mestizo saiyajín sale volando tras la androide.
Gohan sale tras ellos y Piccolo se dispone a seguirles, pero el Número 16 le agarra por una pierna.

– “Tu no irás a ninguna parte” – dice el androide 16.
Son Gohan se detiene al ver que su maestro no le sigue.

– “¡Piccolo!” – exclama el mestizo.
– “¡Ayuda a Trunks!” – responde el namekiano.
Piccolo se da la vuelta y dispara una onda de ki directa a la cara del Número 16, pero este ni se inmuta. El androide estampa al namekiano contra el suelo y después lo lanza lejos.
Son Gohan duda entre seguir a Trunks o ayudar a su maestro, pero finalmente decide  quedarse y ayudar a Piccolo.
Trunks intenta alcanzar a la androide 18, pero ésta es más rápida que él.
A mitad de camino, la androide se topa con Krilín y Ten Shin Han, pero la Número 18 no se detiene y pasa entre ellos, ignorándoles por completo.
Trunks la sigue sin detenerse.
Ten y Krilín ven pasar al mestizo e infieren que les han descubierto.
Krilín se queda un instante ensimismado analizando la situación. Parece tener un conflicto interno.
Finalmente, el humano coge dos semillas del saco y le da el resto a Ten.

– “¡Llévaselas a Goku!” – dice Krilín antes de partir detrás de Trunks y la androide, dejando a Ten Shin Han solo y algo confuso.
Son Gohan ataca al Número 16, que ni siquiera se protege ante los inútiles ataques del joven guerrero. Después, el androide le golpea en el abdomen, lo agarra del pelo, le hace voltear y, uno de los giros, su cabellera se rompe y sale proyectado contra Piccolo, que lo agarra al vuelo.

– “¿Estás bien, Son Gohan?” – se preocupa el namekiano.
Son Gohan está casi inconsciente. Piccolo le deja en el suelo y se coloca delante de él para protegerle.
El androide camina hacia ellos.

– “No tengo ningún interés en mataros” – dice el Número 16. – “Pero 17 y 18 ahora son mis amigos. No permitiré que les hagáis daño.”
– “¿Amigos?” – se burla Piccolo. – “Así que la máquina tiene corazoncito…”
– “Podría decir lo mismo de ti, Piccolo Daimaoh” – responde el 16, que sonríe por primera vez.
– “¿Qué has dicho?” – se enfada Piccolo.
– “Este chico te importa, demonio” – dice el androide. – “Y también Son Goku y sus amigos”.
Piccolo, al escuchar esas palabras, siente rabia e impotencia, pues sabe que son ciertas. El namekiano coloca las manos a la altura de su pecho y prepara una brillante esfera de ki.

– “¡Vete al infierno!” – exclama el namekiano. – “¡GRANADA INFERNAL!”
El ataque impacta de lleno contra el androide y una gran explosión llena el escenario de polvo.
El Número 17, que se encuentra jugando con Goku, que a duras penas se mantiene en pie, se detiene al oír el estruendo de tan devastador ataque y da la espalda a Goku para observar la explosión.
En ese instante, Ten Shin Han llega al lugar de la batalla y
 aprovecha para colocarse delante de Goku.

– “¡Ten!” – exclama el saiyajín al verle.
El Número 17 se da la vuelta al percatarse de que ha llegado el humano.

– “¡TAIYO-KEN!” – exclama Ten.
– “¡Maldito seas!” – grita el androide al ser cegado por el destello.
Ten Shin Han aprovecha el momento para darle una semilla senzu a Goku.

– “Gracias, Ten” – dice Goku. – “Ayuda a Gohan y Piccolo”.
Ten Shin Han llega hasta ellos pero, antes de que pueda darles una semilla, la polvareda levantada por la técnica del namekiano empieza a disiparse y revela al Número 16 intacto.

– “Esa técnica es realmente poderosa” – dice el robot. – “Pero mi fuerza es muy superior”.
Piccolo y Ten retroceden abrumados por el poder del androide.

– “¿Qué hacemos ahora?” – pregunta Ten.
– “Llévate a Gohan y huye” – le dice Piccolo. – “Dale la semilla cuando os hayáis alejado o querrá volver para ayudarnos”.
– “No puedes enfrentarte al androide solo” – le responde Ten.
– “¡He dicho que te vayas de aquí!” – insiste Piccolo.
Ten agarra a Gohan.

– “Mucha suerte, Piccolo” – le dice el humano.
El androide 16 observa sonriendo cómo Ten se aleja con Gohan. No pretende perseguirles.

– “Tienes un buen corazón, demonio” – dice el androide.
– “¿Cómo puedes decir eso y considerarte amigo de esos asesinos?” – responde el namekiano.
– “No son tan malos como parecen” – responde el Número 16.
– “El futuro de Trunks no parece indicar lo mismo” – responde Piccolo.
– “Ahora lo entiendo todo” – responde el androide. – “Ese chico es el hijo de Vegeta…”
– “Y nos ha contado que, en el futuro, tus dos amigos nos mataron a todos y se dedican a causar el caos” – explica el namekiano.
El androide parece reflexionar sobre las palabras de Piccolo.

– “Pero las cosas parecen distintas ahora” – responde el Número 16. – “Su presencia las ha hecho distintas. No tiene por qué ocurrir lo mismo.”
– “No. No ocurrirá lo mismo.” – responde Piccolo. – “¡Porque acabaremos con vosotros!”
El Número 17 empieza a recuperar la visión.

– “¿Dónde se ha metido ese insolente?” – dice buscando a Ten Shin Han.
– “Yo sigo siento tu rival” – responde Son Goku, recuperado por la senzu.
El namekiano da un puñetazo al Número 16 directo en la cara, pero éste ni parpadea.

– “Tenéis un plan…” – continúa el androide. – “Vuestra amiga Bulma está construyendo algo… ¿Un mando de apagado remoto?”
Al escuchar esas palabras, el rostro del Número 17 cambia por completo y muestra puro pavor.

– “¡¿UN CONTROL REMOTO?!” – exclama el androide.
– “¿Eso que veo en tu rostro es miedo?” – se burla Piccolo al verle.
El androide mira a Goku un instante, pero el miedo le embarga.

– “¡MALDITA SEA!” – grita antes de salir volando hacia la Capital del Oeste.
– “¡No huyas del combate!” – exclama Goku, que intenta seguirle a toda prisa.
Pero algo agarra la pierna de Goku, impidiéndole avanzar, y le estampa contra el suelo. Ha sido un puño volador del Número 16.

– “Esta es mi oportunidad de cumplir el objetivo por el que fui creado” – dice el androide. – “Es mi turno, Son Goku”.
Mientras tanto, la androide 18 acaba de llegar a la Corporación Cápsula y desciende en el jardín, donde Yamcha la recibe de nuevo.

– “No dejaré que te acerques a Bulma” – dice Yamcha.
– “No tengo tiempo para juegos” – dice la androide antes de disparar un ataque de ki al humano, que sale despedido contra el edificio.
Trunks llega a la Corporación en ese momento.

– “Maldición…” – murmura el saiyajín, que desenfunda su espada. – “¡YAAAAAAH!” – grita mientras se abalanza sobre la androide.
La androide se defiende con su brazo y la espada, ya quebrada por su enfrentamiento anterior, se parte en dos. Después, la Número 18 da una patada en el abdomen a Trunks y le lanza contra el muro que rodea el jardín.
La Número 18 se dispone a entrar en el edificio, pero escucha como el mestizo saiyajín se está levantando.

– “No puedes entrar ahí…” – le dice Trunks. – “No dejaré que ganéis… ¡Esta vez no!”
– “¿De qué estás hablando?” – se extraña la androide.
– “Vengo de un futuro en el que matasteis a mis amigos, a mi padre, a mi maestro… ¡Pero no dejaré que ocurra otra vez! ¡Esta vez será distinto!” – exclama mientras se envuelve de nuevo por el aura del Súper Saiyajín. – “No puedo cambiar mi historia… ¡pero voy a cambiar la suya!”
El aura del mestizo arde más fuerte que nunca y él se lanza contra la androide, que es sorprendida por el aumento de poder de Trunks. El mestizo la golpea, la lanza a través del edificio hasta que chocar contra un edificio colindante, y se apresura a seguirla.
En ese momento, Krilín llega a la Corporación Cápsula y aprovecha el revuelo para ir a buscar a Bulma a su laboratorio.

– “¡¿Aún no está listo?!” – exclama Krilín mientras abre la puerta del laboratorio.
– “¡Ya casi está!” – responde Bulma. – “¿Qué está pasando ahí fuera?” – pregunta.
– “¡Es Trunks!” – responde Krilín – “¡Se está enfrentando a la Número 18!”
– “Trunks…” – murmura Bulma mientras mira preocupada a su bebé.
En el desierto, Son Goku se ha levantado y se pone en guardia frente al Número 16, que ahora ignora a Piccolo.
El namekiano mira a Son Goku preocupado, sin saber si perseguir al androide 17 o ayudar al saiyajín. Pero Goku le hace un gesto de afirmación con la cabeza, que el namekiano interpreta como señal de que debe seguir al androide, y sale tras éste.
El Número 16 sonríe.

– “Tú y yo solos. Sin nada que nos moleste.” – dice Goku.
– “Si no eras rival para el Número 17, es altamente improbable que sobrevivas a este combate, Son Goku” – le dice el androide.
– “Supongo que lo descubriremos pronto” – responde Goku.
– “Admiro tu actitud” – responde el Número 16 mientras se pone en guardia.
– “Antes de nada, tengo que darte las gracias” – le dice el saiyajín sonriendo.
El Número 16 parece confuso.

– “Me has apoyado cuando he propuesto luchar en un lugar apartado” – le dice Goku. – “Así que… gracias”.
– “No hay motivos para causar más daños de los necesarios. Me gusta la naturaleza.” – responde el androide. – “Mi única misión es eliminarte a ti”.
– “Me parece justo” – responde Goku. – “¿Sabes? No me pareces una mala persona.”
– “Gracias…” – responde el androide. – “… por considerarme una persona”.
– “He conocido seres vivos con menos corazón” – responde el saiyajín.
El androide y Goku sonríen. Están listos para el enfrentamiento.
El Número 16 dispara su puño hacia Goku, que lo esquiva y lanza una onda de ki hacia el androide, que sale rebotada por su coraza. El androide lanza su otro puño y Goku lo desvía de una patada, antes de saltar por los aires.
El androide recupera sus puños y salta tras Goku, que prepara un Kamehameha. El saiyajín lo lanza y el androide se protege. 
El androide no ha recibido daños, pero ha perdido a Goku de vista. Goku le sorprende por la espalda, dándole un puñetazo, pero se da cuenta de lo duro que es el Número 16.
El robot le agarra del brazo y le arrastra con él a toda velocidad hacia el suelo, para lanzarle en el último momento y estrellarle.
En la Corporación Cápsula, la Número 18 reacciona y Trunks empieza a verse superado por la androide.
En el laboratorio, Bulma parece terminar el mando.

– “¡Ya está!” – exclama ella. – “¡He terminado!”
– “¡Justo a tiempo!” – se alegra Krilín. – “¡Úsalo!” – la apresura.
– “No es tan sencillo…” – responde Bulma. – “Tiene que estar a menos de diez metros de los androides… ¡Toma!” – dice lanzándoselo a Krilín. – “¡Acércate a ellos y aprieta el botón!”
– “¿¡Es una broma!?” – responde Krilín asustado.
Son Goku se levanta malherido.

– “Tienes una fuerza extraordinaria” – dice el saiyajín.
– “Y tú superas los cálculos del Dr. Gero” – responde el androide.
Son Goku se envuelve en el aura del Súper Saiyajín.

– “¿Segundo asalto?” – dice Goku.
– “Adelante” – responde el Número 16.
En la Capital del Oeste, Krilín ha salido al exterior y se encuentra cara a cara con la Número 18, que ya ha derrotado a Trunks, que se encuentra inconsciente.
La androide enseguida identifica el control remoto.

– “Eso es…” – titubea aterrorizada.
En ese momento, el Número 17 llega a la Corporación y desciende para situarse junto a la Número 18.
Al ver la expresión en la cara de su hermana, enseguida se percata del mando que sujeta Krilín.
Piccolo también llega al lugar.
Krilín mira a la Número 18 con compasión.

– “Os prometo que no quiero hacerlo” – dice el humano.
Piccolo y los androides se sorprenden por las palabras de Krilín.

– “¿De qué estás hablando?” – murmura el namekiano.
– “Cuando nos encontramos en la carretera de las montañas… Pensé que había visto bondad en vosotros” – explica Krilín. – “Pero supongo que estaba equivocado”.
– “¡Aprieta el botón ya!” – le apresura Piccolo.
– “Por favor” – continúa Krilín. – “Dadme un motivo para no hacerlo”.
En el desierto, Son Goku está recibiendo una fuerte paliza por parte del Número 16, que le supera ampliamente. 
Finalmente, el saiyajín cae al suelo de espaldas y a penas tiene fuerzas para levantarse.
El Número 16 desencaja uno de sus puños y apunta al saiyajín.

– “Ha llegado el momento de cumplir mi objetivo” – anuncia el androide.
– “Que rabia…” – sonríe Goku a pesar de todo.
El androide carga su cañón mientras le devuelve la sonrisa.

– “Adiós, Son Goku” – dice el robot.
Pero en el momento del disparo, Vegeta aparece a toda velocidad lanzándose contra el androide con los pies por delante y asestándole una patada en la cara, haciendo que su disparo se pierda en el cielo.

– “Vegeta…” – se sorprende Goku.
Vegeta, transformado en Súper Saiyajín, se coloca entre Goku y el androide.

– “¡No dejaré que esta chatarra me arrebate el placer de derrotarte!” – dice el orgulloso príncipe saiyajín. – “¡A ver si os queda claro! ¡Kakarotto es mío!” – le dice al androide.


Dibujado por Torrijos