OLD MAN GOHAN // Capítulo 29: Ain’t no grave

OMG // Capítulo 29: Ain’t no grave
Cell se arranca la lanza y se regenera.

– “Ilusos…” – murmura con sonrisa burlona. – “Supongo que habéis venido a morir”.
La Número 18 sigue mirando incrédula a su alrededor.
En la colina, Videl le pide el walkie-talkie a su padre.

– “¡A todas las unidades!” – anuncia la Sargento. – “¡Nuestra prioridad es evitar que Cell se acerque a la androide Número 18! ¡Repito! ¡No podemos dejar que Cell absorba a la androide!”
– “¿Así que ahora protegemos a la androide?” – se extraña Satán.
– “Nuestras prioridades han cambiado, General” – responde Shapner.
– “Este mundo es de locos” – suspira Satán.
– “¡Adelante!” – exclama la Sargento.
El Ejército se abalanza sobre Cell, que los mira con aires de superioridad.

– “Idiotas” – murmura mientras con un gesto de su mano provoca una fuerte ráfaga de viento que levanta del suelo tanques, robots y soldados como si nada y les repele.
El Número 8 resiste la corriente y protege a Videl y Satán, mientras el Rey Gyuma clava su hacha en el suelo para aguantar, cubriendo a Pocawatha.

– “¡YAAHH!” – exclama Yajirobe mientras salta sobre el insecto espada en alto.
– “¡No estorbes!” – exclama Cell golpeándole con el dorso de su mano, como quien espanta una molesta mosca, y lanzándole al agua.
Upa aprovecha para saltar sobre la espalda de Cell.

– “¡Largo de aquí!” – le dice Cell, que le agarra, se lo quita de encima fácilmente y le lanza lejos.
Los piratas y los soldados supervivientes del naufragio ya han desembarcado.

– “¡Erasa! Tú y estos soldados dirigíos a la Capital del Este con Norimaki” – dice Suno. – “El General Silver os espera y os escoltará hasta la Capital del Oeste”.
– “¡Sí, Coronel!” – responde Erasa.
Punta y Bacterian encabezan el ataque.

– “¡Adelante, piratas!” – exclama Bacterian.
Los hombres de Punta y Bacterian cargan contra Cell, que les apunta con su mano.

– “Escoria” – murmura mientras prepara una bola de ki.
La Número 18 observa la escena desconcertada.

– “¿Es que no se dan cuenta de que no tienen ninguna posibilidad?” – piensa la androide.
Cell dispara, y cientos de piratas saltan por los aires.

– “¡No os rindáis!” – exclama Punta. – “¡Por el Guerrero Dorado!”
Los piratas siguen avanzando hacia el insecto, que vuelve a preparar otro  ataque.
La Número 18 sigue sin reaccionar.

– “¿Por qué no huyen?” – se pregunta.
En ese instante, el hacha de Gyuma se clava en el brazo de Cell y su ataque se disipa.

– “¿Aún seguís vivos?” – les pregunta Cell al ver que es el Rey quien se la ha lanzado.
Al darse la vuelta, el Número 8 se encuentra sobre él y le asesta un puñetazo en la cara, que no le causa ningún efecto.

– “Ridículo” – se burla Cell, que se prepara para golpear al robot.
En ese momento, la espada de Yajirobe atraviesa a Cell por la espalda y éste se gira y ve que el samurái la ha lanzado desde lejos.

– “¡Ya estoy harto!” – grita furioso el insecto, emitiendo una fuerte onda expansiva de ki que los repele a todos a su alrededor.
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Gohan sigue retorciéndose de dolor.
Han pasado semanas desde que la aldea perdió contacto con Lunch y los hombres que volvían de la Capital del Este.
Gohan se encuentra en su hogar, vacío sin Lunch, bebiendo de una botella medio vacía de alcohol destilado, tosiendo y poniendo mala cara después de cada trago.
De repente, alguien abre su puerta de par en par.

– “¡Hemos localizado el paradero de los Hijos de Orin!” – exclama Johnny.
– “¡Muéstramelo!” – exclama Gohan, que se pone en pie de un salto.
Johnny, junto a Pocawatha y la tortuga Umigame, le enseña la localización de una gruta en las montañas donde, supuestamente, se ocultan los bandidos que raptaron a Lunch.

– “¡Voy a buscarla!” – dice Gohan mientras corre hacia la calle y sale volando a toda velocidad.
– “¡Gohan! ¡Espera!” – exclama Johnny.
Pero Gohan no atiende a razones.
En el campo de batalla, los cazas bombardean a Cell.
La Número 18 se dirige a Videl.

– “¿Por qué habéis vuelto?” – les increpa la androide.
– “El Número 8 ya te lo dijo. Ahora eres parte de nuestro pelotón” – responde la Sargento. – “No te dejaremos atrás”.
La Número 18 se sorprende ante las palabras de Videl.
Tras el bombardeo, Cell sigue en pie.

– “No lograréis nada con ataques como…” – dice Cell.
Pero un ataque de ki le sorprende por la espalda y le hace hincar la rodilla. El insecto mira su lugar de procedencia y ve que ha sido la Número 18 quien le ha atacado.

– “Espero que tengáis un plan…” – susurra la androide a sus compañeros.
– “Hay que resistir hasta que llegue Son Gohan” – responde Videl.
La androide se sorprende de que tengan tantas esperanzas puestas en el mestizo.

– “¿Son Gohan?” – se extraña. – “¿Ese es vuestro plan? ¡Ni siquiera puede conmigo o con el Número 17!”
– “Mujer de poca fe…” – la interrumpe Shapner con una sonrisa nerviosa.
– “Confía en el hijo de Goku” – le dice sonriente el Hatchan.
Suno se acerca al Número 8.

– “¡Hatchan!” – exclama mientras le abraza.
Cell se ha cansado de tantas interrupciones y se eleva, mientras derriba los cazas que pasan a su alrededor.
El insecto levanta su brazo apuntando al cielo y prepara una esfera de ki como la que preparó antes de ser interrumpido por el Número 16. Es pequeña, pero de repente crece y se vuelve gigantesca.

– “¡Desapareced!” – exclama al lanzar el ataque.
Todos miran el gigantesco y cegador ataque acercarse hacia la Tierra

– “No puede ser…” – murmura Shapner.
– “No podemos sobrevivir a esto” – dice Suno, que cierra los ojos y abraza al Número 8.
Videl cierra los ojos con fuerza, sintiéndose impotente.

– “Son Gohan…” – murmura mientras sus ojos se llenan de lágrimas.
De repente, Videl nota que algo se ha situado frente a ella, y al abrir los ojos ve que es su padre que la está protegiendo.
Videl se queda sin voz, intenta gritar, pero no puede. Su padre la abraza con fuerza y sonríe.
En el último instante, Gyuma se coloca delante de ellos y les protege entre sus brazos, ante la sorpresa del padre e de la hija.
Finalmente, el ataque impacta contra la superficie terrestre.
Gohan ha llegado a la guarida de los Hijos de Orin y se adentra a toda velocidad en la gruta, eliminando a todos los que encuentra a su paso sin que ni siquiera sepan qué ha ocurrido.
Al final, llega a las celdas, donde se encuentra una escena que le acompañará durante el resto de su vida.
Lunch, de melena azul, muy malherida, se encuentra tirada en el suelo de la celda, inconsciente.
El guerrero arranca la puerta y se apresura a socorrerla.

– “¡Lunch!” – exclama mientras la abraza y la incorpora. – “¿Estás bien? Lunch, por favor… ¡responde!”
Ella abre los ojos a duras penas. Sin fuerzas.

– “Son Gohan…” – murmura con dificultad.
– “Sí, soy yo” – responde el mestizo, que no puede evitar llorar. – “Ya estoy aquí. Voy a llevarte a casa”.
Lunch levanta su mano y acaricia el rostro de Gohan.

– “Sabía que vendrías…” – suspira Lunch.
– “Sí… He venido… He venido.” – le dice Gohan.
La mano de Lunch cae al suelo, mientras ella exhala su último aliento.

– “Lunch…” – dice Gohan con la voz entrecortada. – “¡Lunch!” – grita.
Ella ya no responde.

– “No… Por favor…” – titubea Gohan. – “No puedo perderte a ti también…”
Gohan abraza con fuerza el cadáver de su amada.
En ese momento, unos cuantos bandidos se asoman por la puerta de la celda.

– “¡Quieto!” – exclama uno apuntándole con su arma. – “¡Muévete y acabarás como ella!”
Son Gohan, sin decir nada, aún sosteniendo el cuerpo de Lunch en sus brazos, alza su mirada airada hacia los bandidos, con sus pupilas verdes y brillantes, mientras el viento se alza en el interior de la gruta y su cabello empieza a erizarse.
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Son Gohan abre los ojos de repente, sintiendo el rugido del Ozaru en su interior.
En el lugar de la batalla, la zona ha sido arrasada por el ataque de Cell.
El Número 8, muy dañado, sale de entre los escombros y ayuda a Suno, a la que ha protegido, a levantarse.
La Número 18 también ha sobrevivido, y ha envuelto en su barrera a Shapner e Ikose que, aún así, no han podido evitar ser lastimados.
Al observar a su alrededor, ven a Videl de rodillas, junto a un malherido Satán y a un moribundo Rey Gyuma, ambos tendidos en el suelo.

– “¡Papá!” – exclama Videl.
– “Yo estoy bien…” – responde Satán, pese a estar herido.
– “Rey Gyuma…” – murmura Videl mientras intenta incorporarle. – “Nos ha salvado la vida… ¿Por qué lo ha hecho?”

El Rey sonríe a pesar del intenso dolor que siente. Su espalda ha sido abrasada por el calor del ataque.

– “Me recuerdas a mi hija…” – murmura Gyuma con una sonrisa forzada. – “Cuida de Son Gohan.” – añade antes de morir.
Videl estalla en un sollozo que inunda el ahora silencioso campo de batalla.
Los pocos supervivientes, entre ellos Yajirobe y Upa, contemplan la escena desolados.
Cell desciende hasta el suelo y contempla su alrededor, sonriendo al ver que la mayoría de soldados han muerto.

– “Y ahora, la Número 18…” – dice mientras mira a la impotente androide.
Videl golpea el suelo con sus puños.

– “Por favor, Son Gohan… Ven pronto…” – murmura entre llantos. – “¡SON GOHAAAN!” – clama al cielo, a pleno pulmón.
En ese instante, en la Atalaya de Kamisama, la puerta de la sala se abre.
Mr. Popo nota la presencia de Gohan y corre para recibirle.
En la Torre de Karín, el felino ha notado la presencia de Gohan y corre hacia la barandilla para asomarse y mira al cielo.

 -“¡Ya ha salido!” – exclama el duende. – “¿Tan pronto?” 
Son Gohan sale de la sala transformado en Súper Saiyajín.

– “Son Gohan…” – murmura Mr. Popo al verle tan cambiado.
El mestizo ignora al guardián y camina con paso firme hasta el borde de la atalaya, donde se queda quieto contemplando la Tierra unos segundos, con rostro muy serio.
Finalmente, Gohan mira a Mr. Popo y levanta su mano para despedirse.

– “Nos vemos pronto” – dice mientras se eleva unos centímetros antes de salir volando a toda velocidad, provocando un violento trueno y perforando las nubes. 
Cell, que se dirigía hacia la Número 18, nota un gran poder acercándose y mira en dirección a la atalaya pero, en ese instante, Gohan ya ha llegado al lugar de la batalla, aterrizando frente a Videl, derrapando, y provocando una fuerte corriente de aire que barre el lugar.
La cara de Videl y la de todos los presentes se ilumina al ver al mestizo.

– “¡Son Gohan!” – exclama emocionada la Sargento.
El mestizo se yergue firme y clava su desafiante mirada en Cell.
La androide 18 contempla a Gohan estupefacta.

– “¿De verdad este es Son Gohan?” – se pregunta al notarle cambiado.
Shapner se levanta.

– “Ya era hora…” – murmura sonriendo.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 29: Ain\'t no grave

OMG // Capítulo 29: Ain’t no grave
Cell se arranca la lanza y se regenera.

– “Ilusos…” – murmura con sonrisa burlona. – “Supongo que habéis venido a morir”.
La Número 18 sigue mirando incrédula a su alrededor.
En la colina, Videl le pide el walkie-talkie a su padre.

– “¡A todas las unidades!” – anuncia la Sargento. – “¡Nuestra prioridad es evitar que Cell se acerque a la androide Número 18! ¡Repito! ¡No podemos dejar que Cell absorba a la androide!”
– “¿Así que ahora protegemos a la androide?” – se extraña Satán.
– “Nuestras prioridades han cambiado, General” – responde Shapner.
– “Este mundo es de locos” – suspira Satán.
– “¡Adelante!” – exclama la Sargento.
El Ejército se abalanza sobre Cell, que los mira con aires de superioridad.

– “Idiotas” – murmura mientras con un gesto de su mano provoca una fuerte ráfaga de viento que levanta del suelo tanques, robots y soldados como si nada y les repele.
El Número 8 resiste la corriente y protege a Videl y Satán, mientras el Rey Gyuma clava su hacha en el suelo para aguantar, cubriendo a Pocawatha.

– “¡YAAHH!” – exclama Yajirobe mientras salta sobre el insecto espada en alto.
– “¡No estorbes!” – exclama Cell golpeándole con el dorso de su mano, como quien espanta una molesta mosca, y lanzándole al agua.
Upa aprovecha para saltar sobre la espalda de Cell.

– “¡Largo de aquí!” – le dice Cell, que le agarra, se lo quita de encima fácilmente y le lanza lejos.
Los piratas y los soldados supervivientes del naufragio ya han desembarcado.

– “¡Erasa! Tú y estos soldados dirigíos a la Capital del Este con Norimaki” – dice Suno. – “El General Silver os espera y os escoltará hasta la Capital del Oeste”.
– “¡Sí, Coronel!” – responde Erasa.
Punta y Bacterian encabezan el ataque.

– “¡Adelante, piratas!” – exclama Bacterian.
Los hombres de Punta y Bacterian cargan contra Cell, que les apunta con su mano.

– “Escoria” – murmura mientras prepara una bola de ki.
La Número 18 observa la escena desconcertada.

– “¿Es que no se dan cuenta de que no tienen ninguna posibilidad?” – piensa la androide.
Cell dispara, y cientos de piratas saltan por los aires.

– “¡No os rindáis!” – exclama Punta. – “¡Por el Guerrero Dorado!”
Los piratas siguen avanzando hacia el insecto, que vuelve a preparar otro  ataque.
La Número 18 sigue sin reaccionar.

– “¿Por qué no huyen?” – se pregunta.
En ese instante, el hacha de Gyuma se clava en el brazo de Cell y su ataque se disipa.

– “¿Aún seguís vivos?” – les pregunta Cell al ver que es el Rey quien se la ha lanzado.
Al darse la vuelta, el Número 8 se encuentra sobre él y le asesta un puñetazo en la cara, que no le causa ningún efecto.

– “Ridículo” – se burla Cell, que se prepara para golpear al robot.
En ese momento, la espada de Yajirobe atraviesa a Cell por la espalda y éste se gira y ve que el samurái la ha lanzado desde lejos.

– “¡Ya estoy harto!” – grita furioso el insecto, emitiendo una fuerte onda expansiva de ki que los repele a todos a su alrededor.
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Gohan sigue retorciéndose de dolor.
Han pasado semanas desde que la aldea perdió contacto con Lunch y los hombres que volvían de la Capital del Este.
Gohan se encuentra en su hogar, vacío sin Lunch, bebiendo de una botella medio vacía de alcohol destilado, tosiendo y poniendo mala cara después de cada trago.
De repente, alguien abre su puerta de par en par.

– “¡Hemos localizado el paradero de los Hijos de Orin!” – exclama Johnny.
– “¡Muéstramelo!” – exclama Gohan, que se pone en pie de un salto.
Johnny, junto a Pocawatha y la tortuga Umigame, le enseña la localización de una gruta en las montañas donde, supuestamente, se ocultan los bandidos que raptaron a Lunch.

– “¡Voy a buscarla!” – dice Gohan mientras corre hacia la calle y sale volando a toda velocidad.
– “¡Gohan! ¡Espera!” – exclama Johnny.
Pero Gohan no atiende a razones.
En el campo de batalla, los cazas bombardean a Cell.
La Número 18 se dirige a Videl.

– “¿Por qué habéis vuelto?” – les increpa la androide.
– “El Número 8 ya te lo dijo. Ahora eres parte de nuestro pelotón” – responde la Sargento. – “No te dejaremos atrás”.
La Número 18 se sorprende ante las palabras de Videl.
Tras el bombardeo, Cell sigue en pie.

– “No lograréis nada con ataques como…” – dice Cell.
Pero un ataque de ki le sorprende por la espalda y le hace hincar la rodilla. El insecto mira su lugar de procedencia y ve que ha sido la Número 18 quien le ha atacado.

– “Espero que tengáis un plan…” – susurra la androide a sus compañeros.
– “Hay que resistir hasta que llegue Son Gohan” – responde Videl.
La androide se sorprende de que tengan tantas esperanzas puestas en el mestizo.

– “¿Son Gohan?” – se extraña. – “¿Ese es vuestro plan? ¡Ni siquiera puede conmigo o con el Número 17!”
– “Mujer de poca fe…” – la interrumpe Shapner con una sonrisa nerviosa.
– “Confía en el hijo de Goku” – le dice sonriente el Hatchan.
Suno se acerca al Número 8.

– “¡Hatchan!” – exclama mientras le abraza.
Cell se ha cansado de tantas interrupciones y se eleva, mientras derriba los cazas que pasan a su alrededor.
El insecto levanta su brazo apuntando al cielo y prepara una esfera de ki como la que preparó antes de ser interrumpido por el Número 16. Es pequeña, pero de repente crece y se vuelve gigantesca.

– “¡Desapareced!” – exclama al lanzar el ataque.
Todos miran el gigantesco y cegador ataque acercarse hacia la Tierra

– “No puede ser…” – murmura Shapner.
– “No podemos sobrevivir a esto” – dice Suno, que cierra los ojos y abraza al Número 8.
Videl cierra los ojos con fuerza, sintiéndose impotente.

– “Son Gohan…” – murmura mientras sus ojos se llenan de lágrimas.
De repente, Videl nota que algo se ha situado frente a ella, y al abrir los ojos ve que es su padre que la está protegiendo.
Videl se queda sin voz, intenta gritar, pero no puede. Su padre la abraza con fuerza y sonríe.
En el último instante, Gyuma se coloca delante de ellos y les protege entre sus brazos, ante la sorpresa del padre e de la hija.
Finalmente, el ataque impacta contra la superficie terrestre.
Gohan ha llegado a la guarida de los Hijos de Orin y se adentra a toda velocidad en la gruta, eliminando a todos los que encuentra a su paso sin que ni siquiera sepan qué ha ocurrido.
Al final, llega a las celdas, donde se encuentra una escena que le acompañará durante el resto de su vida.
Lunch, de melena azul, muy malherida, se encuentra tirada en el suelo de la celda, inconsciente.
El guerrero arranca la puerta y se apresura a socorrerla.

– “¡Lunch!” – exclama mientras la abraza y la incorpora. – “¿Estás bien? Lunch, por favor… ¡responde!”
Ella abre los ojos a duras penas. Sin fuerzas.

– “Son Gohan…” – murmura con dificultad.
– “Sí, soy yo” – responde el mestizo, que no puede evitar llorar. – “Ya estoy aquí. Voy a llevarte a casa”.
Lunch levanta su mano y acaricia el rostro de Gohan.

– “Sabía que vendrías…” – suspira Lunch.
– “Sí… He venido… He venido.” – le dice Gohan.
La mano de Lunch cae al suelo, mientras ella exhala su último aliento.

– “Lunch…” – dice Gohan con la voz entrecortada. – “¡Lunch!” – grita.
Ella ya no responde.

– “No… Por favor…” – titubea Gohan. – “No puedo perderte a ti también…”
Gohan abraza con fuerza el cadáver de su amada.
En ese momento, unos cuantos bandidos se asoman por la puerta de la celda.

– “¡Quieto!” – exclama uno apuntándole con su arma. – “¡Muévete y acabarás como ella!”
Son Gohan, sin decir nada, aún sosteniendo el cuerpo de Lunch en sus brazos, alza su mirada airada hacia los bandidos, con sus pupilas verdes y brillantes, mientras el viento se alza en el interior de la gruta y su cabello empieza a erizarse.
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Son Gohan abre los ojos de repente, sintiendo el rugido del Ozaru en su interior.
En el lugar de la batalla, la zona ha sido arrasada por el ataque de Cell.
El Número 8, muy dañado, sale de entre los escombros y ayuda a Suno, a la que ha protegido, a levantarse.
La Número 18 también ha sobrevivido, y ha envuelto en su barrera a Shapner e Ikose que, aún así, no han podido evitar ser lastimados.
Al observar a su alrededor, ven a Videl de rodillas, junto a un malherido Satán y a un moribundo Rey Gyuma, ambos tendidos en el suelo.

– “¡Papá!” – exclama Videl.
– “Yo estoy bien…” – responde Satán, pese a estar herido.
– “Rey Gyuma…” – murmura Videl mientras intenta incorporarle. – “Nos ha salvado la vida… ¿Por qué lo ha hecho?”

El Rey sonríe a pesar del intenso dolor que siente. Su espalda ha sido abrasada por el calor del ataque.

– “Me recuerdas a mi hija…” – murmura Gyuma con una sonrisa forzada. – “Cuida de Son Gohan.” – añade antes de morir.
Videl estalla en un sollozo que inunda el ahora silencioso campo de batalla.
Los pocos supervivientes, entre ellos Yajirobe y Upa, contemplan la escena desolados.
Cell desciende hasta el suelo y contempla su alrededor, sonriendo al ver que la mayoría de soldados han muerto.

– “Y ahora, la Número 18…” – dice mientras mira a la impotente androide.
Videl golpea el suelo con sus puños.

– “Por favor, Son Gohan… Ven pronto…” – murmura entre llantos. – “¡SON GOHAAAN!” – clama al cielo, a pleno pulmón.
En ese instante, en la Atalaya de Kamisama, la puerta de la sala se abre.
Mr. Popo nota la presencia de Gohan y corre para recibirle.
En la Torre de Karín, el felino ha notado la presencia de Gohan y corre hacia la barandilla para asomarse y mira al cielo.

 -“¡Ya ha salido!” – exclama el duende. – “¿Tan pronto?” 
Son Gohan sale de la sala transformado en Súper Saiyajín.

– “Son Gohan…” – murmura Mr. Popo al verle tan cambiado.
El mestizo ignora al guardián y camina con paso firme hasta el borde de la atalaya, donde se queda quieto contemplando la Tierra unos segundos, con rostro muy serio.
Finalmente, Gohan mira a Mr. Popo y levanta su mano para despedirse.

– “Nos vemos pronto” – dice mientras se eleva unos centímetros antes de salir volando a toda velocidad, provocando un violento trueno y perforando las nubes. 
Cell, que se dirigía hacia la Número 18, nota un gran poder acercándose y mira en dirección a la atalaya pero, en ese instante, Gohan ya ha llegado al lugar de la batalla, aterrizando frente a Videl, derrapando, y provocando una fuerte corriente de aire que barre el lugar.
La cara de Videl y la de todos los presentes se ilumina al ver al mestizo.

– “¡Son Gohan!” – exclama emocionada la Sargento.
El mestizo se yergue firme y clava su desafiante mirada en Cell.
La androide 18 contempla a Gohan estupefacta.

– “¿De verdad este es Son Gohan?” – se pregunta al notarle cambiado.
Shapner se levanta.

– “Ya era hora…” – murmura sonriendo.

DBSNL // Capítulo 48: Tres días

DBSNL // Capítulo 48: Tres días
“Si quieres que participe, ya sabes cuál es mi precio”
En el Universo 5, el Hakaishin y Mojito aparecen en la Tierra, en mitad del desierto, frente a un enorme cráter repleto de trozos de metal.

– “Voy a buscar al saiyajín” – dice Mojito.
– “Yo me encargaré de esto” – dice el nuevo Dios de la destrucción extendiendo su mano, haciendo que la tierra del cráter vibre y algo esférico empiece a aflorar desde el fondo del abismo.
En nuestro universo, en la Sala del Espíritu y el Tiempo, Goten y Trunks se enfrentan a Mr. Bu, mientras Satán prepara la cena.
En un planeta desconocido de la Galaxia del Sur, Beerus y Whis se encuentran ante un palacio en ruinas esculpido en la montaña.

– “Espérame aquí, Whis” – dice Beerus.
– “¿Está seguro?” – le pregunta el ángel.
– “Tengo que hablar con él a solas” – responde Beerus mientras se adentra en la oscuridad del palacio.
En unos pocos segundos, un gran estruendo proviene del interior del edificio y Beerus sale de él atravesando sus paredes, como si algo le hubiera golpeado.
Mientras el Dios de la destrucción se reincorpora, un ser sale caminando del edificio.

– “¿Qué haces aquí, hermano?” – dice el misterioso individuo que se parece a Beerus, pero algo más rechoncho.
– “¿Así me recibes, Champa?” – le dice Beerus.

Dibujado por Ipocrito


En la Universo 2, el Dai-Kaioshin arenga a sus mejores hombres.

– “¡Vamos a demostrarle al Señor Zeno que éste es el camino a seguir!” – grita el Dios.
– “¡Justice!” – responden al unísono sus guerreros, que visten todos con el mismo uniforme ajustado de color rojo y negro.
En el Universo 5, el Hakaishin ha llegado a una enorme ciudad de un planeta desconocido. La metrópolis es espectacular; edificios altos y llenos de luces, coches voladores se mueven como enjambres de abejas entre los rascacielos.
El Dios se planta en medio de un cruce y provoca un enorme accidente.
En el planeta misterioso donde Beerus y Whis han encontrado a Champa, éstos intentan hablar con él.

– “No estaría aquí si no fuese necesario” – le dice Beerus.
– “No me interesa nada de lo que puedas decirme” – responde Champa. – “¡Lárgate!” – dice dándose la vuelta y volviendo al palacio en ruinas.
– “El señor Zeno va a borrar todos los universos” – le espeta Beerus.
Champa detiene su paso.
En el Universo 5, las fuerzas de seguridad rodean al Dios que ha provocado el altercado en la ciudad.

– “¡Entréguese!” – gritan los agentes. – “¡Está rodeado!”
Sin moverse, el Hakaishin crea una corriente de aire que hace volar a todos los policías y sus coches, que explotan al chocar contra los edificios.
Un agente, malherido, se arrastra hasta una de sus emisoras de radio.

– “Llamad… Llamad a al Jaco…” – dice con un hilo de voz antes de desmayarse.
En nuestro Universo 7, Champa intenta negociar su participación en el torneo.

– “Te veo algo cambiado” – le dice Champa a Whis.
Whis simplemente sonríe.

– “Si quieres que participe, ya sabes cuál es mi precio” – le dice Champa con una sonrisa maléfica.
– “¿Aún sigues con eso?” – responde Beerus.
– “Si no aceptas, no participaré” – insiste Champa, que vuelve a retirarse.
Beerus se cruza de brazos y reflexiona un momento.

– “Está bien.” – responde el Dios. – “Acepto”.
En la Sala, Trunks y Goten entrenan a solas mientras Bu se echa una siesta.

– “Se pasa el día durmiendo” – protesta Goten.
– “Le aburrimos”– dice resignado Trunks. – “No somos rivales para él”.
– “Llevamos meses entrenando individualmente…” – añade Goten – “Puede que haya llegado el momento de enfrentarnos a él como Gotenks.”
Trunks sonríe y realizan la fusión.
La gran luz resultante despierta a Mr. Bu de la siesta que, medio dormido, acude a ver de qué se trata.

– “¡Monstruo Bu!” – exclama Gotenks – “¡Prepárate para enfrentarte al guerrero más fuerte del universo!”
En ese instante, algo parece quebrarse en la mente de Bu, que recuerda su combate contra Gotenks en esa misma sala en la que intentaron encerrarle.
Satán se percata de ese cambio en su mirada.

– “¿Estás bien, Bu?” – le pregunta acercándose cautelosamente.
– “Aléjate…” – dice Mr Bu, que parece estar sufriendo. – “¡ALÉJATE DE MÍ!” – grita mientras un humo denso empieza a emanar por los orificios de su cabeza.


Dibujado por Ipocrito


DBSNL ESPECIAL // Universo 6 / Parte III: El despertar del Súper Saiyajín

DBSNL Especial // U6 / Parte III: El despertar del Súper Saiyajín
En la Corporación Cápsula, la situación es muy tensa. Krilín está sumido en un mar de dudas.

– “Pero, ¿qué hace?” – se pregunta Bulma, que observa la situación a través de las cámaras de seguridad del laboratorio. – “¿Por qué no aprieta el botón?”
Krilín intenta hacer recapacitar a los androides, cuando Trunks, muy malherido, se levanta.

– “No van a cambiar…” – dice Trunks. – “Matan por diversión… No son humanos.”
Krilín tiembla contemplando el botón rojo.

– “Pero apagarles así…” – murmura.
El androide 17, presa del pánico, ya no aguanta más y se lanza a por el humano.

– “¡Hermano! ¡NO!” – exclama la Número 18.
Krilín cierra los ojos con fuerza y grita a pleno pulmón, liberando toda la tensión acumulada y mostrando el sufrimiento que le causa tener que tomar esta decisión. 
Finalmente, el humano aprieta el botón, y los androides 17 y 18 caen inertes al suelo, como dos muñecos de trapo.
Mientras tanto, Son Goku se levanta a duras penas.

– “Me has salvado por segunda vez, Vegeta” – le dice Goku. – “Gracias”.
– “Piérdete” – le responde Vegeta. – “¡El androide es mío!” – exclama antes de abalanzarse sobre él.
– “¡NO! ¡Espera!” – exclama Goku.
El Número 16 golpea a Vegeta y le hace retroceder.

– “Su fuerza es muy superior a la de los otros dos androides” – le dice Goku.
– “¡Eso ya lo veo!” – responde Vegeta.
El príncipe saiyajín vuelve a atacar al androide.

– “Maldita sea…” – murmura Goku, que se une al ataque.
Ambos saiyajín golpean al androide, que se cubre sin esfuerzo.

– “No podéis ganar” – les advierte el Número 16 antes de contraatacar y superarles.
Mientras tanto, Ten Shin Han, que se está alejando de la zona de combate con Gohan, percibe que la energía de Trunks casi ha desaparecido y la de Goku y Vegeta está disminuyendo vertiginosamente.

– “Algo va mal…” – piensa el humano.
En la Corporación Cápsula, nuestros amigos observan a los androides, ahora desactivados.

– “¿Hemos ganado?” – se pregunta Piccolo.
– “Los androides están desactivados…” – dice Trunks entre lágrimas. – “¡Lo hemos logrado!”.
Krilín contempla el cuerpo de la Número 18.

– “Me pregunto si hemos hecho lo correcto…” – reflexiona Krilín.
Yamcha se acerca tambaleándose.

– “Hemos cambiado el futuro” – dice el humano. – “Seguimos vivos”.
– “Deberíamos destruirlos” – sugiere Piccolo.
– “¡No!” – exclama Bulma, que ha salido del laboratorio. – “Voy a estudiarlos a fondo aquí, en la Corporación. Seguro que lo que aprenda de su tecnología nos será muy útil”.
Trunks alza su vista hacia el norte; hacia el desierto en el que Goku y su padre siguen luchando.

– “Aún queda uno” – dice el guerrero del futuro. – “¡Necesito una semilla senzu!” – le dice a Krilín.
En el desierto, Vegeta y Goku están siendo avasallados por el androide, pero no dejan de levantarse una y otra vez.

– “Me niego a morir a tu lado, Kakarotto” – dice Vegeta.
– “Me alegro de pelear a tu lado” – responde Goku.
– “¡No empieces con tus sentimentalismos!” – responde el príncipe saiyajín. – “¡Me dan ganas de vomitar!”
En un instante, Trunks y Piccolo llegan al lugar. El Número 16 los mira y entonces intuye la situación.

– “Si vosotros estáis aquí, significa que habéis derrotado a los androides 17 y 18” – deduce el androide.
– “Tus amigos han sido desactivados” – responde Piccolo.
– “¡Y tú serás el siguiente!” – exclama Trunks, apuntando al robot con el control remoto.
Pero, a pesar de apretar el botón con fuerza, nada ocurre.

– “Pero, ¿qué…?” – se sorprende Trunks.
– “El Doctor Gero tenía otros planes para mí” – responde el androide – “Mi diseño es único”.
– “Maldición…” – se lamenta Piccolo.
Son Goku da un paso al frente, hacia el androide.

– “¿De verdad tenemos que luchar?” – le pregunta Goku.
– “Mi único objetivo es matarte, Son Goku” – le responde el Número 16. – “No tengo nada en contra del resto de los presentes.”
– “Así que, si cumplieras tu objetivo… ¿dejarías al resto en paz?” – pregunta Goku con una sonrisa.
– “Así es” – responde el androide.
Vegeta, Trunks y Piccolo se sorprenden.

– “¿Pero qué demonios estás tramando, Kakarotto?” – le dice Vegeta.
Son Goku vuelve a su estado base.

– “Hazlo” – le dice Goku al androide.
Todos se quedan de piedra ante la actitud de Goku. También el androide.

– “Me rindo” – dice Goku. – “Tu fuerza me supera. Mátame si quieres”.
– “¡No digas estupideces!” – exclama Vegeta.
– “¡Es una locura!” – replica Piccolo.
Son Goku, que no pierde la sonrisa, se dirige a sus amigos.

– “Es la mejor solución” – dice Goku. – “Bulma una vez me dijo que yo atraigo a los villanos y creo que tenía razón. Creo que la Tierra estará más segura sin mí. Además, no tengo ninguna duda de que Son Gohan va a superarme pronto y podrá proteger el planeta si es necesario.”
– “Son Goku…” – murmura Trunks, conmovido.
En ese instante, Son Gohan llega apresuradamente.

– “¡Papá!” – exclama el mestizo – “¿Estás bien?”
– “Son Gohan…” – dice Goku, mirando a su hijo de forma tierna. – “Siento mucho tener que despedirme. Siento no poder estar a tu lado para verte crecer, pero ya te has convertido en un hombre. Escucha siempre a tu madre y no dejes de entrenar con Piccolo. Dejo el futuro de la Tierra en tus manos. Y dile a tu madre que…”.
Todos agachan la cabeza con lágrimas en los ojos, conmovidos por las palabras de Goku.

– “No” – le interrumpe Gohan.
Nuestros amigos se sorprenden al escuchar al hijo de Goku.

– “¡Estoy harto!” – grita el joven saiyajín. – “¡Estoy cansado de que nunca estés aquí! Puede que sea un sentimiento egoísta… ¡Pero te necesito!”
– “Son Gohan…” – murmura Piccolo.
– “Sé que es difícil” – responde Goku. – “Pero es lo mejor para todos”.
– “¡No me importa!” – insiste Gohan. – “¡No dejaré que mueras!”
El androide 16 desencaja uno de sus puños y apunta a Goku.

– “Lo siento, Son Gohan.” – suspira Goku. – “Hazlo, 16” – le dice al androide.
– “Eres un hombre noble.” – le dice el Número 16. – “Ha sido un honor.”

El Número 16 carga su cañón y dispara a Goku. El poderoso ataque avanza a toda velocidad, pero en un abrir y cerrar de ojos, Son Gohan se interpone entre éste y su padre.

– “He dicho…” – susurra Gohan, alzando su mano hacia el ataque, con la cabeza agachada. – “¡QUE NO!” – exclama al levantar la mirada. Sus pupilas brillan y se tornan de color verde y su cabello se eriza y se tiñe de rubio.
El ataque del Número 16 se detiene un instante frente al joven mestizo y después estalla en todas direcciones, haciendo que todos tengan que cubrirse.

– “Son Gohan…” – murmura Piccolo, asombrado ante el poder mostrado por el chico.
Son Goku, fascinado, observa a su hijo.

– “Pero, ¿de dónde ha sacado ese crío tanto poder?” – se sorprende Vegeta.
Son Gohan se ha transformado en Súper Saiyajín.
El Número 16 analiza detenidamente al chico.

– “Su poder es extraordinario…” – piensa el androide.
Gohan se abalanza sobre el androide. El mestizo le propina un puñetazo, que el androide intercepta con su antebrazo, pero por primera vez, el robot se resquebraja.

– “¡Increíble!” – exclama Trunks.
El mestizo insiste en sus ataques, causando múltiples daños a la coraza del Número 16.

Dibujado por Torrijos

– “¿Es este el poder que ocultaba Gohan?” – piensa Goku, recordando su combate contra Raditz.
– “Me cuesta creer que este sea el mismo Gohan…” – piensa Piccolo, que recuerda a su pupilo llorando cuando le lanzó contra una montaña en su primer día de entrenamiento.
El androide, muy dañado, hinca la rodilla y contempla a Gohan. De repente, el androide esboza una tierna sonrisa.

– “Al menos puedo ver que la Tierra estará segura en tus manos, Son Gohan” – dice el Número 16.
El chico apunta al androide con su mano y prepara una esfera de ki.

– “¡Son Gohan! ¡Espera!” – exclama Goku.
Pero Gohan, llevado por la ira, dispara un poderoso ataque que hace estallar al Número 16. El chip de su cabeza cae al suelo, y en él, una pequeña luz roja parpadea unos instantes hasta apagarse.
Todos los presentes se quedan en silencio, asombrados por el extraordinario poder demostrado por Son Gohan.
El chico pierde su transformación y cae de rodillas, llorando.

– “Son Gohan…” – murmura Goku acercándose a su hijo.
– “Ese crío ha eliminado al androide…” – titubea incrédulo Vegeta.
Gohan se levanta y, sin mediar palabra, sale volando del lugar a toda prisa.

– “¡Gohan!” – exclama Goku.
– “Déjale, Goku” – le interrumpe Piccolo agarrándole del hombro. – “Necesita estar sólo”.

En ese memento, Yamcha, Ten y Krilín llegan al lugar de la batalla.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Yamcha. – “¿Dónde está el androide?”
– “Son Gohan lo ha destruido” – responde Piccolo.
– “¿Son Gohan ha derrotado a ese androide?” – se sorprende Ten.
Vegeta sigue sin creerse lo que acaba de ocurrir.

– “Ese estúpido crío me ha superado… ¡A mí! ¡Al príncipe de los saiyajín!” – piensa Vegeta. – “No… No lo permitiré…” – se repite a sí mismo. – “¡No voy a dejarme ganar por ese estúpido niñato!” – exclama antes de salir volando de nuevo hacia las montañas.
Trunks observa en silencio a su padre alejarse.

– “Hemos ganado… ¿y aún sigue con esa idea en la cabeza?” – se pregunta Trunks.
– “Así es tu padre” – responde Piccolo. – “Siempre obsesionado con ser el más fuerte.”
Krilín se acerca a Trunks.

– “Ahora que todo ha terminado, ¿qué piensas hacer?” – le pregunta al guerrero del futuro.
– “Mañana volveré a casa y usaré el control remoto para desactivar a los androides de mi tiempo” – responde Trunks.
Son Goku sigue en silencio, ensimismado, mirando en la dirección en la que se ha marchado su hijo, con cara de preocupación.

– “Son Gohan ha pasado por muchas cosas siendo sólo un niño” – le dice Piccolo, sacándole del trance. – “Necesita un descanso más que ninguno de nosotros”.
– “Supongo que tienes razón” – responde Goku, que se siente culpable por haber prestado siempre más atención al entrenamiento que a su hijo.
Yamcha, contento por la victoria, interrumpe a los dos guerreros.

– “Reunámonos todos mañana en la Corporación Cápsula para despedir a Trunks” – propone. Y así lo acuerdan.
Al día siguiente, en el jardín de la Corporación Cápsula, Trunks se prepara para partir en su máquina del tiempo. Junto a él se encuentran Bulma, Goku, Krilín, Yamcha y Ten Shin Han.
Bulma, con el pequeño Trunks en brazos, y Mirai Trunks se funden en un fuerte abrazo.

– “Siento mucho que Vegeta no haya venido a despedirse” – le susurra Bulma con lágrimas en los ojos, después de darle un beso en la mejilla.
– “No pasa nada” – responde Trunks. – “Sé cómo es.”
Trunks sonríe y le hace una carantoña al pequeño.

– “Cuida de mamá por mí, ¿de acuerdo?” – le dice al bebé. – “Y no pierdas la esperanza con papá”.
Son Goku se acerca a Trunks para despedirse.

– “Eres un muchacho extraordinario” – le dice.
– “Muchas gracias, Son Goku” – responde Trunks orgulloso. – “¿Dónde está Gohan?” – pregunta el viajero del futuro.
– “Sigue disgustado con lo que ocurrió ayer. Ha pasado la noche fuera de casa.” – responde Goku. – “Piccolo ha ido a hablar con él”.
– “Me hubiera gustado despedirme de él…” – se lamenta Trunks.
Krilín, Yamcha y Ten se acercan al joven.

– “¡Estos saiyajín son unos cabezotas!” – interrumpe Krilín.
– “Ya se le pasará” – añade Yamcha.
Trunks se esfuerza para sonreír.

– “Muchas gracias a todos, chicos” – se despide Trunks mientras sube a su máquina, ignorando el terrible final que le espera. – “¡Volveré cuando todo haya acabado!”
Trunks escribe las coordenadas en el panel de control de la máquina y ésta se eleva lentamente hacia el cielo. En ese instante, Trunks ve a alguien en el tejado de la torre de la Corporación Cápsula.
Vegeta le observa de brazos cruzados con semblante serio.

– “Buena suerte, hijo” – murmura el príncipe saiyajín antes de esbozar una tímida sonrisa.
Trunks sonríe al ver que su padre ha ido a despedirle, y antes de que pueda levantar su mano para decirle adiós, la máquina del tiempo se desvanece y el guerrero es transportado a su tiempo.
Mientras tanto, sobre una pequeña meseta, Gohan contempla una llanura al sur de la Capital del Oeste.

– “Sabía que te encontraría aquí” – le interrumpe Piccolo mientras desciende a su lado. 
– “¿Cómo me has encontrado?” – le pregunta el mestizo.
– “Por mucho que ocultes tu ki, te conozco bien, Son Gohan” – responde el namekiano.
Piccolo se situa junto a Gohan y echa un vistazo a la zona.

– “Aquí es donde te entrené para enfrentarnos a los saiyajín” – sonríe Piccolo.
– “Eres el único que cree en mí” – responde Gohan. – “Aprendí mucho durante esos meses”.
– “Tu padre cree en ti más que nadie” – le corrige el namekiano. – “Y siendo sincero… creo que yo también aprendí mucho” – añade con una sonrisa cómplice.
– “No me gusta pelear” – continúa Gohan. – “Siempre lo he odiado, pero cuando me enfado pierdo el control.”
– “Y eso nos ha salvado la vida en multitud de ocasiones” – intenta hacerle entender Piccolo.
– “¿Acaso soy un monstruo?” – responde Gohan. – “¿Y si el androide no merecía morir? ¿Y si…?”
En ese instante, Piccolo recuerda la mirada de la gente en el torneo de artes marciales, cuando él anunció que era el hijo de Piccolo Daimaoh.

– “No eres un monstruo, Son Gohan” – responde Piccolo mientras le abraza. – “Eres el mejor amigo que he tenido.”
Gohan abraza a Piccolo e intenta ocultar su llanto.

– “Volvamos a casa” – le dice el namekiano. – “Tu madre estará preocupada”.