DBSNL // Capítulo 49: Dos días

DBSNL // Capítulo 49: Dos días
“¡Ya salen!”
Todos nuestros amigos se han reunido en la Corporación Cápsula para decidir quién participará en el torneo, excepto Goten, Trunks, Mr Bu y Mr Satán, que aún no han salido de la Sala.

– “El señor Beerus, Piccolo, Zamas, Son Goku, Vegeta y Son Gohan participan.” – explica Shin, anotando sus nombres en una pizarra. – “El señor Beerus dijo que se reservaba el décimo participante.” – añade. – “Eso nos deja con tres puestos por decidir.”
– “¿No participarán los niños?” – pregunta Krilín.
– “¿Y Bu?” – añade Yamcha.
– “Participarán si están preparados” – responde Piccolo. – “Hay que tener en cuenta que la fusión sólo dura media hora y Bu es impredecible. No podemos arriesgarnos a quedarnos con tres participantes menos en mitad del torneo”.
– “Ya deberían haber vuelto” – dice Gohan algo preocupado.
En ese instante, todos perciben varios ki extraordinarios.

– “Pero… ¿de quién es ese ki?” – pregunta Ten asombrado.
– “¿Esos son Goten y Trunks?” – se sorprende Krilín.
– “Y el otro se parece al de…” – dice Piccolo.
En la Atalaya de Kamisama, Dende, que ha crecido y parece un adolescente, y Mr. Popo corren hacia la puerta de la Sala.

– “¡Ya salen!” – exclama Kamisama.
Dende y Mr. Popo se quedan boquiabiertos al ver salir a los niños, que han crecido. Son tan altos como Gohan cuando salió de la sala antes de los Cell Games, pues tienen una edad similar. Su ropa está rota y ambos están transformados en Súper Saiyajín, como si fuera algo natural.

– “No parecen ellos…” – murmura Dende asombrado.
– “Increíble…” – añade el guardián de la atalaya.
Tras ellos sale Mr. Bu, con una figura estilizada. Dende, por un segundo, cree ver al terrorífico Súper Bu.

– “¿¡Ese es…!?” – dicen Mr. Popo y Dende al unísono.
– “¿Qué os parece?” – dice Satán, que sale tras él. – “¡Bu se ha puesto en forma!”
– “Todos habéis cambiado mucho…” – dice Dende. – “¿Qué ha pasado ahí dentro?”
– “Han seguido un duro entrenamiento.” – responde Satán. – “¡Se podría decir que son mis mejores alumnos!”
En la Torre de Karin, el duende se asoma al balcón y mira al cielo asombrado.

– “¡Qué poderes tan increíbles!” – exclama.
– “Esos saiyajín son fascinantes” – añade Yajirobe.
En la Corporación Cápsula, el resto sigue sorprendido por el poder de los chicos y Bu.

– “Asombroso…” – dice Shin.
– “Parece que se lo han tomado en serio” – dice Goku sonriendo.
Vegeta está callado, pero se le escapa una sonrisa que evidencia su orgullo.

– “Creo que ya está claro quien participa… Jaja” – bromea Yamcha.
– “Nosotros estaremos preparados por si ocurre algo en vuestra ausencia” – añade Ten.
Chichi se acerca a Goku.

– “Ni se os ocurra perder” – dice Chichi, fingiendo dar un puñetazo de forma cariñosa a Goku en el mentón.
Videl, con Pan en brazos, abraza a Son Gohan.

– “Te prometo que volveremos todos sanos y salvos” – le dice Gohan mientras acaricia a Pan.
Vegeta levanta a su hija Bra y le sonríe con una ternura pocas veces vista en él, mientras Bulma los mira y sonríe.

– “Demuéstrales lo que significa ser un saiyajín” – dice Bulma.
Vegeta la mira algo sorprendido y le devuelve a Bra.

– “Vamos a ganar este torneo.” – dice Vegeta sonriendo. – “¿No es así, Kakarotto?”
Son Goku le sonríe muy seguro de sí mismo.

– “¡Por supuesto!” – responde.
A los pocos minutos, los niños y Bu llegan volando a la Corporación Cápsula. 
Chichí y Bulma corren a abrazar a sus hijos.

– “¡No me abraces delante de todos!” – protesta Trunks.
– “Se han portado estupendamente” – dice Satán. – “Son dos chicos extraordinarios”.
Son Goku se acerca a Bu y se pone cara a cara con él.

– “Así que es eso…” – murmura Goku, que puede sentir la razón de su cambio.

Mr. Bu sonríe. Pese a su cambio físico, sigue con su cara de bobalicón.

Dibujado por The-Radger457

– “¿Quieres luchar conmigo?” – le dice Goku con una sonrisa pícara.
Pero en ese momento, Beerus y Whis llegan a la Tierra, acompañados por Champa.

– “¿¡Hay dos Beerus!?” – exclama Goku al ver al hermano del Hakaishin.
– “Os presento a mi hermano, Champa” – dice Beerus.
Champa observa a nuestro grupo de amigos.

– “¿Estos son tus luchadores?” – se burla el felino. – “Creo que no vale la pena participar”.
Beerus sonríe al ver su prepotencia.

– “Son Goku” – dice Beerus. – “¿Te apetece calentar un poco?”
– “¡Claro que sí!” – exclama Goku ilusionado.
– “¿No te da miedo quedarte sin un luchador para el torneo?” – sigue fanfarroneando Champa.
– “Jejeje” – ríe Beerus. – “No te confíes, Champa”.
Champa y Son Goku ascienden varios kilómetros, para no causar daños a su alrededor con su enfrentamiento.

– “Puedes atacar primero” – dice Champa, que sigue vacilando a Son Goku.
– “Si eres hermano del señor Beerus, será mejor que no te tome a la ligera” – dice Goku.
El saiyajín cierra los ojos y respira hondo. Al abrirlos, sus ojos son de color cian, y un aura densa del mismo color le envuelve de pies a cabeza, erizando su cabello y tiñéndolo también de ese tono azulado.
Champa queda asombrado al percibir el ki divino en Son Goku.

– “El Súper Saiyajín divino…” – murmura Piccolo.
– “Ellos lo llaman Súper Saiyajín Blue” – explica Whis.
Vegeta sonríe observando la escena.
Champa se prepara para el combate.

– “Veo que Beerus no bromeaba” – dice el hermano del Dios. – “No esperaba que controlaras el ki divino”.
Son Goku también se prepara.

– “El otro saiyajín de ahí abajo también puede hacerlo” – le informa.
Champa se sorprende sutilmente. 

– “Interesante…” – responde.
Ambos luchadores desaparecen. Miles de estallidos retumban en el cielo mientras intercambian golpes.

– “Son Goku ha mejorado mucho” – dice Whis.
– “Sigue perdiendo la concentración” – le critica Beerus.
La lucha entre Champa y Goku parece ir aumentando su intensidad a medida que se va pasando el tiempo. El intercambio de golpes es cada vez más brutal.

Dibujado por Sorita

– “¿¡Qué están haciendo!?” – empieza a impacientarse Beerus.
– “Whis” – dice Vegeta. – “Si no les detienes, mañana contaremos con dos luchadores menos en el torneo.”
Son Goku prepara un Kamehameha, mientras Champa prepara una gigantesca esfera de ki.

– “¡Deteneos!” – grita Son Gohan. 
Pero ambos luchadores están inmersos en su enfrentamiento y no atienden a razones.

– “¡HAAAAA!” – gritan ambos al lanzar sus ataques.
Justo antes de que impacten, Whis aparece entre ellos y, dando un giro, desvía con su vara ambos ataques hacia el cielo.

– “Ya es suficiente” – dice sin alterar su voz y con la sonrisa que le caracteriza.
Ambos rivales se relajan y sonríen. Goku vuelve a su estado base.

– “¿Hasta dónde llega el poder de Whis?” – murmura Piccolo.
– “No lo sé con certeza…” – responde Beerus. – “…y eso me inquieta”.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 29: Ain’t no grave

OMG // Capítulo 29: Ain’t no grave
Cell se arranca la lanza y se regenera.

– “Ilusos…” – murmura con sonrisa burlona. – “Supongo que habéis venido a morir”.
La Número 18 sigue mirando incrédula a su alrededor.
En la colina, Videl le pide el walkie-talkie a su padre.

– “¡A todas las unidades!” – anuncia la Sargento. – “¡Nuestra prioridad es evitar que Cell se acerque a la androide Número 18! ¡Repito! ¡No podemos dejar que Cell absorba a la androide!”
– “¿Así que ahora protegemos a la androide?” – se extraña Satán.
– “Nuestras prioridades han cambiado, General” – responde Shapner.
– “Este mundo es de locos” – suspira Satán.
– “¡Adelante!” – exclama la Sargento.
El Ejército se abalanza sobre Cell, que los mira con aires de superioridad.

– “Idiotas” – murmura mientras con un gesto de su mano provoca una fuerte ráfaga de viento que levanta del suelo tanques, robots y soldados como si nada y les repele.
El Número 8 resiste la corriente y protege a Videl y Satán, mientras el Rey Gyuma clava su hacha en el suelo para aguantar, cubriendo a Pocawatha.

– “¡YAAHH!” – exclama Yajirobe mientras salta sobre el insecto espada en alto.
– “¡No estorbes!” – exclama Cell golpeándole con el dorso de su mano, como quien espanta una molesta mosca, y lanzándole al agua.
Upa aprovecha para saltar sobre la espalda de Cell.

– “¡Largo de aquí!” – le dice Cell, que le agarra, se lo quita de encima fácilmente y le lanza lejos.
Los piratas y los soldados supervivientes del naufragio ya han desembarcado.

– “¡Erasa! Tú y estos soldados dirigíos a la Capital del Este con Norimaki” – dice Suno. – “El General Silver os espera y os escoltará hasta la Capital del Oeste”.
– “¡Sí, Coronel!” – responde Erasa.
Punta y Bacterian encabezan el ataque.

– “¡Adelante, piratas!” – exclama Bacterian.
Los hombres de Punta y Bacterian cargan contra Cell, que les apunta con su mano.

– “Escoria” – murmura mientras prepara una bola de ki.
La Número 18 observa la escena desconcertada.

– “¿Es que no se dan cuenta de que no tienen ninguna posibilidad?” – piensa la androide.
Cell dispara, y cientos de piratas saltan por los aires.

– “¡No os rindáis!” – exclama Punta. – “¡Por el Guerrero Dorado!”
Los piratas siguen avanzando hacia el insecto, que vuelve a preparar otro  ataque.
La Número 18 sigue sin reaccionar.

– “¿Por qué no huyen?” – se pregunta.
En ese instante, el hacha de Gyuma se clava en el brazo de Cell y su ataque se disipa.

– “¿Aún seguís vivos?” – les pregunta Cell al ver que es el Rey quien se la ha lanzado.
Al darse la vuelta, el Número 8 se encuentra sobre él y le asesta un puñetazo en la cara, que no le causa ningún efecto.

– “Ridículo” – se burla Cell, que se prepara para golpear al robot.
En ese momento, la espada de Yajirobe atraviesa a Cell por la espalda y éste se gira y ve que el samurái la ha lanzado desde lejos.

– “¡Ya estoy harto!” – grita furioso el insecto, emitiendo una fuerte onda expansiva de ki que los repele a todos a su alrededor.
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Gohan sigue retorciéndose de dolor.
Han pasado semanas desde que la aldea perdió contacto con Lunch y los hombres que volvían de la Capital del Este.
Gohan se encuentra en su hogar, vacío sin Lunch, bebiendo de una botella medio vacía de alcohol destilado, tosiendo y poniendo mala cara después de cada trago.
De repente, alguien abre su puerta de par en par.

– “¡Hemos localizado el paradero de los Hijos de Orin!” – exclama Johnny.
– “¡Muéstramelo!” – exclama Gohan, que se pone en pie de un salto.
Johnny, junto a Pocawatha y la tortuga Umigame, le enseña la localización de una gruta en las montañas donde, supuestamente, se ocultan los bandidos que raptaron a Lunch.

– “¡Voy a buscarla!” – dice Gohan mientras corre hacia la calle y sale volando a toda velocidad.
– “¡Gohan! ¡Espera!” – exclama Johnny.
Pero Gohan no atiende a razones.
En el campo de batalla, los cazas bombardean a Cell.
La Número 18 se dirige a Videl.

– “¿Por qué habéis vuelto?” – les increpa la androide.
– “El Número 8 ya te lo dijo. Ahora eres parte de nuestro pelotón” – responde la Sargento. – “No te dejaremos atrás”.
La Número 18 se sorprende ante las palabras de Videl.
Tras el bombardeo, Cell sigue en pie.

– “No lograréis nada con ataques como…” – dice Cell.
Pero un ataque de ki le sorprende por la espalda y le hace hincar la rodilla. El insecto mira su lugar de procedencia y ve que ha sido la Número 18 quien le ha atacado.

– “Espero que tengáis un plan…” – susurra la androide a sus compañeros.
– “Hay que resistir hasta que llegue Son Gohan” – responde Videl.
La androide se sorprende de que tengan tantas esperanzas puestas en el mestizo.

– “¿Son Gohan?” – se extraña. – “¿Ese es vuestro plan? ¡Ni siquiera puede conmigo o con el Número 17!”
– “Mujer de poca fe…” – la interrumpe Shapner con una sonrisa nerviosa.
– “Confía en el hijo de Goku” – le dice sonriente el Hatchan.
Suno se acerca al Número 8.

– “¡Hatchan!” – exclama mientras le abraza.
Cell se ha cansado de tantas interrupciones y se eleva, mientras derriba los cazas que pasan a su alrededor.
El insecto levanta su brazo apuntando al cielo y prepara una esfera de ki como la que preparó antes de ser interrumpido por el Número 16. Es pequeña, pero de repente crece y se vuelve gigantesca.

– “¡Desapareced!” – exclama al lanzar el ataque.
Todos miran el gigantesco y cegador ataque acercarse hacia la Tierra

– “No puede ser…” – murmura Shapner.
– “No podemos sobrevivir a esto” – dice Suno, que cierra los ojos y abraza al Número 8.
Videl cierra los ojos con fuerza, sintiéndose impotente.

– “Son Gohan…” – murmura mientras sus ojos se llenan de lágrimas.
De repente, Videl nota que algo se ha situado frente a ella, y al abrir los ojos ve que es su padre que la está protegiendo.
Videl se queda sin voz, intenta gritar, pero no puede. Su padre la abraza con fuerza y sonríe.
En el último instante, Gyuma se coloca delante de ellos y les protege entre sus brazos, ante la sorpresa del padre e de la hija.
Finalmente, el ataque impacta contra la superficie terrestre.
Gohan ha llegado a la guarida de los Hijos de Orin y se adentra a toda velocidad en la gruta, eliminando a todos los que encuentra a su paso sin que ni siquiera sepan qué ha ocurrido.
Al final, llega a las celdas, donde se encuentra una escena que le acompañará durante el resto de su vida.
Lunch, de melena azul, muy malherida, se encuentra tirada en el suelo de la celda, inconsciente.
El guerrero arranca la puerta y se apresura a socorrerla.

– “¡Lunch!” – exclama mientras la abraza y la incorpora. – “¿Estás bien? Lunch, por favor… ¡responde!”
Ella abre los ojos a duras penas. Sin fuerzas.

– “Son Gohan…” – murmura con dificultad.
– “Sí, soy yo” – responde el mestizo, que no puede evitar llorar. – “Ya estoy aquí. Voy a llevarte a casa”.
Lunch levanta su mano y acaricia el rostro de Gohan.

– “Sabía que vendrías…” – suspira Lunch.
– “Sí… He venido… He venido.” – le dice Gohan.
La mano de Lunch cae al suelo, mientras ella exhala su último aliento.

– “Lunch…” – dice Gohan con la voz entrecortada. – “¡Lunch!” – grita.
Ella ya no responde.

– “No… Por favor…” – titubea Gohan. – “No puedo perderte a ti también…”
Gohan abraza con fuerza el cadáver de su amada.
En ese momento, unos cuantos bandidos se asoman por la puerta de la celda.

– “¡Quieto!” – exclama uno apuntándole con su arma. – “¡Muévete y acabarás como ella!”
Son Gohan, sin decir nada, aún sosteniendo el cuerpo de Lunch en sus brazos, alza su mirada airada hacia los bandidos, con sus pupilas verdes y brillantes, mientras el viento se alza en el interior de la gruta y su cabello empieza a erizarse.
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Son Gohan abre los ojos de repente, sintiendo el rugido del Ozaru en su interior.
En el lugar de la batalla, la zona ha sido arrasada por el ataque de Cell.
El Número 8, muy dañado, sale de entre los escombros y ayuda a Suno, a la que ha protegido, a levantarse.
La Número 18 también ha sobrevivido, y ha envuelto en su barrera a Shapner e Ikose que, aún así, no han podido evitar ser lastimados.
Al observar a su alrededor, ven a Videl de rodillas, junto a un malherido Satán y a un moribundo Rey Gyuma, ambos tendidos en el suelo.

– “¡Papá!” – exclama Videl.
– “Yo estoy bien…” – responde Satán, pese a estar herido.
– “Rey Gyuma…” – murmura Videl mientras intenta incorporarle. – “Nos ha salvado la vida… ¿Por qué lo ha hecho?”

El Rey sonríe a pesar del intenso dolor que siente. Su espalda ha sido abrasada por el calor del ataque.

– “Me recuerdas a mi hija…” – murmura Gyuma con una sonrisa forzada. – “Cuida de Son Gohan.” – añade antes de morir.
Videl estalla en un sollozo que inunda el ahora silencioso campo de batalla.
Los pocos supervivientes, entre ellos Yajirobe y Upa, contemplan la escena desolados.
Cell desciende hasta el suelo y contempla su alrededor, sonriendo al ver que la mayoría de soldados han muerto.

– “Y ahora, la Número 18…” – dice mientras mira a la impotente androide.
Videl golpea el suelo con sus puños.

– “Por favor, Son Gohan… Ven pronto…” – murmura entre llantos. – “¡SON GOHAAAN!” – clama al cielo, a pleno pulmón.
En ese instante, en la Atalaya de Kamisama, la puerta de la sala se abre.
Mr. Popo nota la presencia de Gohan y corre para recibirle.
En la Torre de Karín, el felino ha notado la presencia de Gohan y corre hacia la barandilla para asomarse y mira al cielo.

 -“¡Ya ha salido!” – exclama el duende. – “¿Tan pronto?” 
Son Gohan sale de la sala transformado en Súper Saiyajín.

– “Son Gohan…” – murmura Mr. Popo al verle tan cambiado.
El mestizo ignora al guardián y camina con paso firme hasta el borde de la atalaya, donde se queda quieto contemplando la Tierra unos segundos, con rostro muy serio.
Finalmente, Gohan mira a Mr. Popo y levanta su mano para despedirse.

– “Nos vemos pronto” – dice mientras se eleva unos centímetros antes de salir volando a toda velocidad, provocando un violento trueno y perforando las nubes. 
Cell, que se dirigía hacia la Número 18, nota un gran poder acercándose y mira en dirección a la atalaya pero, en ese instante, Gohan ya ha llegado al lugar de la batalla, aterrizando frente a Videl, derrapando, y provocando una fuerte corriente de aire que barre el lugar.
La cara de Videl y la de todos los presentes se ilumina al ver al mestizo.

– “¡Son Gohan!” – exclama emocionada la Sargento.
El mestizo se yergue firme y clava su desafiante mirada en Cell.
La androide 18 contempla a Gohan estupefacta.

– “¿De verdad este es Son Gohan?” – se pregunta al notarle cambiado.
Shapner se levanta.

– “Ya era hora…” – murmura sonriendo.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 29: Ain\'t no grave

OMG // Capítulo 29: Ain’t no grave
Cell se arranca la lanza y se regenera.

– “Ilusos…” – murmura con sonrisa burlona. – “Supongo que habéis venido a morir”.
La Número 18 sigue mirando incrédula a su alrededor.
En la colina, Videl le pide el walkie-talkie a su padre.

– “¡A todas las unidades!” – anuncia la Sargento. – “¡Nuestra prioridad es evitar que Cell se acerque a la androide Número 18! ¡Repito! ¡No podemos dejar que Cell absorba a la androide!”
– “¿Así que ahora protegemos a la androide?” – se extraña Satán.
– “Nuestras prioridades han cambiado, General” – responde Shapner.
– “Este mundo es de locos” – suspira Satán.
– “¡Adelante!” – exclama la Sargento.
El Ejército se abalanza sobre Cell, que los mira con aires de superioridad.

– “Idiotas” – murmura mientras con un gesto de su mano provoca una fuerte ráfaga de viento que levanta del suelo tanques, robots y soldados como si nada y les repele.
El Número 8 resiste la corriente y protege a Videl y Satán, mientras el Rey Gyuma clava su hacha en el suelo para aguantar, cubriendo a Pocawatha.

– “¡YAAHH!” – exclama Yajirobe mientras salta sobre el insecto espada en alto.
– “¡No estorbes!” – exclama Cell golpeándole con el dorso de su mano, como quien espanta una molesta mosca, y lanzándole al agua.
Upa aprovecha para saltar sobre la espalda de Cell.

– “¡Largo de aquí!” – le dice Cell, que le agarra, se lo quita de encima fácilmente y le lanza lejos.
Los piratas y los soldados supervivientes del naufragio ya han desembarcado.

– “¡Erasa! Tú y estos soldados dirigíos a la Capital del Este con Norimaki” – dice Suno. – “El General Silver os espera y os escoltará hasta la Capital del Oeste”.
– “¡Sí, Coronel!” – responde Erasa.
Punta y Bacterian encabezan el ataque.

– “¡Adelante, piratas!” – exclama Bacterian.
Los hombres de Punta y Bacterian cargan contra Cell, que les apunta con su mano.

– “Escoria” – murmura mientras prepara una bola de ki.
La Número 18 observa la escena desconcertada.

– “¿Es que no se dan cuenta de que no tienen ninguna posibilidad?” – piensa la androide.
Cell dispara, y cientos de piratas saltan por los aires.

– “¡No os rindáis!” – exclama Punta. – “¡Por el Guerrero Dorado!”
Los piratas siguen avanzando hacia el insecto, que vuelve a preparar otro  ataque.
La Número 18 sigue sin reaccionar.

– “¿Por qué no huyen?” – se pregunta.
En ese instante, el hacha de Gyuma se clava en el brazo de Cell y su ataque se disipa.

– “¿Aún seguís vivos?” – les pregunta Cell al ver que es el Rey quien se la ha lanzado.
Al darse la vuelta, el Número 8 se encuentra sobre él y le asesta un puñetazo en la cara, que no le causa ningún efecto.

– “Ridículo” – se burla Cell, que se prepara para golpear al robot.
En ese momento, la espada de Yajirobe atraviesa a Cell por la espalda y éste se gira y ve que el samurái la ha lanzado desde lejos.

– “¡Ya estoy harto!” – grita furioso el insecto, emitiendo una fuerte onda expansiva de ki que los repele a todos a su alrededor.
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Gohan sigue retorciéndose de dolor.
Han pasado semanas desde que la aldea perdió contacto con Lunch y los hombres que volvían de la Capital del Este.
Gohan se encuentra en su hogar, vacío sin Lunch, bebiendo de una botella medio vacía de alcohol destilado, tosiendo y poniendo mala cara después de cada trago.
De repente, alguien abre su puerta de par en par.

– “¡Hemos localizado el paradero de los Hijos de Orin!” – exclama Johnny.
– “¡Muéstramelo!” – exclama Gohan, que se pone en pie de un salto.
Johnny, junto a Pocawatha y la tortuga Umigame, le enseña la localización de una gruta en las montañas donde, supuestamente, se ocultan los bandidos que raptaron a Lunch.

– “¡Voy a buscarla!” – dice Gohan mientras corre hacia la calle y sale volando a toda velocidad.
– “¡Gohan! ¡Espera!” – exclama Johnny.
Pero Gohan no atiende a razones.
En el campo de batalla, los cazas bombardean a Cell.
La Número 18 se dirige a Videl.

– “¿Por qué habéis vuelto?” – les increpa la androide.
– “El Número 8 ya te lo dijo. Ahora eres parte de nuestro pelotón” – responde la Sargento. – “No te dejaremos atrás”.
La Número 18 se sorprende ante las palabras de Videl.
Tras el bombardeo, Cell sigue en pie.

– “No lograréis nada con ataques como…” – dice Cell.
Pero un ataque de ki le sorprende por la espalda y le hace hincar la rodilla. El insecto mira su lugar de procedencia y ve que ha sido la Número 18 quien le ha atacado.

– “Espero que tengáis un plan…” – susurra la androide a sus compañeros.
– “Hay que resistir hasta que llegue Son Gohan” – responde Videl.
La androide se sorprende de que tengan tantas esperanzas puestas en el mestizo.

– “¿Son Gohan?” – se extraña. – “¿Ese es vuestro plan? ¡Ni siquiera puede conmigo o con el Número 17!”
– “Mujer de poca fe…” – la interrumpe Shapner con una sonrisa nerviosa.
– “Confía en el hijo de Goku” – le dice sonriente el Hatchan.
Suno se acerca al Número 8.

– “¡Hatchan!” – exclama mientras le abraza.
Cell se ha cansado de tantas interrupciones y se eleva, mientras derriba los cazas que pasan a su alrededor.
El insecto levanta su brazo apuntando al cielo y prepara una esfera de ki como la que preparó antes de ser interrumpido por el Número 16. Es pequeña, pero de repente crece y se vuelve gigantesca.

– “¡Desapareced!” – exclama al lanzar el ataque.
Todos miran el gigantesco y cegador ataque acercarse hacia la Tierra

– “No puede ser…” – murmura Shapner.
– “No podemos sobrevivir a esto” – dice Suno, que cierra los ojos y abraza al Número 8.
Videl cierra los ojos con fuerza, sintiéndose impotente.

– “Son Gohan…” – murmura mientras sus ojos se llenan de lágrimas.
De repente, Videl nota que algo se ha situado frente a ella, y al abrir los ojos ve que es su padre que la está protegiendo.
Videl se queda sin voz, intenta gritar, pero no puede. Su padre la abraza con fuerza y sonríe.
En el último instante, Gyuma se coloca delante de ellos y les protege entre sus brazos, ante la sorpresa del padre e de la hija.
Finalmente, el ataque impacta contra la superficie terrestre.
Gohan ha llegado a la guarida de los Hijos de Orin y se adentra a toda velocidad en la gruta, eliminando a todos los que encuentra a su paso sin que ni siquiera sepan qué ha ocurrido.
Al final, llega a las celdas, donde se encuentra una escena que le acompañará durante el resto de su vida.
Lunch, de melena azul, muy malherida, se encuentra tirada en el suelo de la celda, inconsciente.
El guerrero arranca la puerta y se apresura a socorrerla.

– “¡Lunch!” – exclama mientras la abraza y la incorpora. – “¿Estás bien? Lunch, por favor… ¡responde!”
Ella abre los ojos a duras penas. Sin fuerzas.

– “Son Gohan…” – murmura con dificultad.
– “Sí, soy yo” – responde el mestizo, que no puede evitar llorar. – “Ya estoy aquí. Voy a llevarte a casa”.
Lunch levanta su mano y acaricia el rostro de Gohan.

– “Sabía que vendrías…” – suspira Lunch.
– “Sí… He venido… He venido.” – le dice Gohan.
La mano de Lunch cae al suelo, mientras ella exhala su último aliento.

– “Lunch…” – dice Gohan con la voz entrecortada. – “¡Lunch!” – grita.
Ella ya no responde.

– “No… Por favor…” – titubea Gohan. – “No puedo perderte a ti también…”
Gohan abraza con fuerza el cadáver de su amada.
En ese momento, unos cuantos bandidos se asoman por la puerta de la celda.

– “¡Quieto!” – exclama uno apuntándole con su arma. – “¡Muévete y acabarás como ella!”
Son Gohan, sin decir nada, aún sosteniendo el cuerpo de Lunch en sus brazos, alza su mirada airada hacia los bandidos, con sus pupilas verdes y brillantes, mientras el viento se alza en el interior de la gruta y su cabello empieza a erizarse.
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Son Gohan abre los ojos de repente, sintiendo el rugido del Ozaru en su interior.
En el lugar de la batalla, la zona ha sido arrasada por el ataque de Cell.
El Número 8, muy dañado, sale de entre los escombros y ayuda a Suno, a la que ha protegido, a levantarse.
La Número 18 también ha sobrevivido, y ha envuelto en su barrera a Shapner e Ikose que, aún así, no han podido evitar ser lastimados.
Al observar a su alrededor, ven a Videl de rodillas, junto a un malherido Satán y a un moribundo Rey Gyuma, ambos tendidos en el suelo.

– “¡Papá!” – exclama Videl.
– “Yo estoy bien…” – responde Satán, pese a estar herido.
– “Rey Gyuma…” – murmura Videl mientras intenta incorporarle. – “Nos ha salvado la vida… ¿Por qué lo ha hecho?”

El Rey sonríe a pesar del intenso dolor que siente. Su espalda ha sido abrasada por el calor del ataque.

– “Me recuerdas a mi hija…” – murmura Gyuma con una sonrisa forzada. – “Cuida de Son Gohan.” – añade antes de morir.
Videl estalla en un sollozo que inunda el ahora silencioso campo de batalla.
Los pocos supervivientes, entre ellos Yajirobe y Upa, contemplan la escena desolados.
Cell desciende hasta el suelo y contempla su alrededor, sonriendo al ver que la mayoría de soldados han muerto.

– “Y ahora, la Número 18…” – dice mientras mira a la impotente androide.
Videl golpea el suelo con sus puños.

– “Por favor, Son Gohan… Ven pronto…” – murmura entre llantos. – “¡SON GOHAAAN!” – clama al cielo, a pleno pulmón.
En ese instante, en la Atalaya de Kamisama, la puerta de la sala se abre.
Mr. Popo nota la presencia de Gohan y corre para recibirle.
En la Torre de Karín, el felino ha notado la presencia de Gohan y corre hacia la barandilla para asomarse y mira al cielo.

 -“¡Ya ha salido!” – exclama el duende. – “¿Tan pronto?” 
Son Gohan sale de la sala transformado en Súper Saiyajín.

– “Son Gohan…” – murmura Mr. Popo al verle tan cambiado.
El mestizo ignora al guardián y camina con paso firme hasta el borde de la atalaya, donde se queda quieto contemplando la Tierra unos segundos, con rostro muy serio.
Finalmente, Gohan mira a Mr. Popo y levanta su mano para despedirse.

– “Nos vemos pronto” – dice mientras se eleva unos centímetros antes de salir volando a toda velocidad, provocando un violento trueno y perforando las nubes. 
Cell, que se dirigía hacia la Número 18, nota un gran poder acercándose y mira en dirección a la atalaya pero, en ese instante, Gohan ya ha llegado al lugar de la batalla, aterrizando frente a Videl, derrapando, y provocando una fuerte corriente de aire que barre el lugar.
La cara de Videl y la de todos los presentes se ilumina al ver al mestizo.

– “¡Son Gohan!” – exclama emocionada la Sargento.
El mestizo se yergue firme y clava su desafiante mirada en Cell.
La androide 18 contempla a Gohan estupefacta.

– “¿De verdad este es Son Gohan?” – se pregunta al notarle cambiado.
Shapner se levanta.

– “Ya era hora…” – murmura sonriendo.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 29: Ain\'t no grave

OMG // Capítulo 29: Ain’t no grave
Cell se arranca la lanza y se regenera.

– “Ilusos…” – murmura con sonrisa burlona. – “Supongo que habéis venido a morir”.
La Número 18 sigue mirando incrédula a su alrededor.
En la colina, Videl le pide el walkie-talkie a su padre.

– “¡A todas las unidades!” – anuncia la Sargento. – “¡Nuestra prioridad es evitar que Cell se acerque a la androide Número 18! ¡Repito! ¡No podemos dejar que Cell absorba a la androide!”
– “¿Así que ahora protegemos a la androide?” – se extraña Satán.
– “Nuestras prioridades han cambiado, General” – responde Shapner.
– “Este mundo es de locos” – suspira Satán.
– “¡Adelante!” – exclama la Sargento.
El Ejército se abalanza sobre Cell, que los mira con aires de superioridad.

– “Idiotas” – murmura mientras con un gesto de su mano provoca una fuerte ráfaga de viento que levanta del suelo tanques, robots y soldados como si nada y les repele.
El Número 8 resiste la corriente y protege a Videl y Satán, mientras el Rey Gyuma clava su hacha en el suelo para aguantar, cubriendo a Pocawatha.

– “¡YAAHH!” – exclama Yajirobe mientras salta sobre el insecto espada en alto.
– “¡No estorbes!” – exclama Cell golpeándole con el dorso de su mano, como quien espanta una molesta mosca, y lanzándole al agua.
Upa aprovecha para saltar sobre la espalda de Cell.

– “¡Largo de aquí!” – le dice Cell, que le agarra, se lo quita de encima fácilmente y le lanza lejos.
Los piratas y los soldados supervivientes del naufragio ya han desembarcado.

– “¡Erasa! Tú y estos soldados dirigíos a la Capital del Este con Norimaki” – dice Suno. – “El General Silver os espera y os escoltará hasta la Capital del Oeste”.
– “¡Sí, Coronel!” – responde Erasa.
Punta y Bacterian encabezan el ataque.

– “¡Adelante, piratas!” – exclama Bacterian.
Los hombres de Punta y Bacterian cargan contra Cell, que les apunta con su mano.

– “Escoria” – murmura mientras prepara una bola de ki.
La Número 18 observa la escena desconcertada.

– “¿Es que no se dan cuenta de que no tienen ninguna posibilidad?” – piensa la androide.
Cell dispara, y cientos de piratas saltan por los aires.

– “¡No os rindáis!” – exclama Punta. – “¡Por el Guerrero Dorado!”
Los piratas siguen avanzando hacia el insecto, que vuelve a preparar otro  ataque.
La Número 18 sigue sin reaccionar.

– “¿Por qué no huyen?” – se pregunta.
En ese instante, el hacha de Gyuma se clava en el brazo de Cell y su ataque se disipa.

– “¿Aún seguís vivos?” – les pregunta Cell al ver que es el Rey quien se la ha lanzado.
Al darse la vuelta, el Número 8 se encuentra sobre él y le asesta un puñetazo en la cara, que no le causa ningún efecto.

– “Ridículo” – se burla Cell, que se prepara para golpear al robot.
En ese momento, la espada de Yajirobe atraviesa a Cell por la espalda y éste se gira y ve que el samurái la ha lanzado desde lejos.

– “¡Ya estoy harto!” – grita furioso el insecto, emitiendo una fuerte onda expansiva de ki que los repele a todos a su alrededor.
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Gohan sigue retorciéndose de dolor.
Han pasado semanas desde que la aldea perdió contacto con Lunch y los hombres que volvían de la Capital del Este.
Gohan se encuentra en su hogar, vacío sin Lunch, bebiendo de una botella medio vacía de alcohol destilado, tosiendo y poniendo mala cara después de cada trago.
De repente, alguien abre su puerta de par en par.

– “¡Hemos localizado el paradero de los Hijos de Orin!” – exclama Johnny.
– “¡Muéstramelo!” – exclama Gohan, que se pone en pie de un salto.
Johnny, junto a Pocawatha y la tortuga Umigame, le enseña la localización de una gruta en las montañas donde, supuestamente, se ocultan los bandidos que raptaron a Lunch.

– “¡Voy a buscarla!” – dice Gohan mientras corre hacia la calle y sale volando a toda velocidad.
– “¡Gohan! ¡Espera!” – exclama Johnny.
Pero Gohan no atiende a razones.
En el campo de batalla, los cazas bombardean a Cell.
La Número 18 se dirige a Videl.

– “¿Por qué habéis vuelto?” – les increpa la androide.
– “El Número 8 ya te lo dijo. Ahora eres parte de nuestro pelotón” – responde la Sargento. – “No te dejaremos atrás”.
La Número 18 se sorprende ante las palabras de Videl.
Tras el bombardeo, Cell sigue en pie.

– “No lograréis nada con ataques como…” – dice Cell.
Pero un ataque de ki le sorprende por la espalda y le hace hincar la rodilla. El insecto mira su lugar de procedencia y ve que ha sido la Número 18 quien le ha atacado.

– “Espero que tengáis un plan…” – susurra la androide a sus compañeros.
– “Hay que resistir hasta que llegue Son Gohan” – responde Videl.
La androide se sorprende de que tengan tantas esperanzas puestas en el mestizo.

– “¿Son Gohan?” – se extraña. – “¿Ese es vuestro plan? ¡Ni siquiera puede conmigo o con el Número 17!”
– “Mujer de poca fe…” – la interrumpe Shapner con una sonrisa nerviosa.
– “Confía en el hijo de Goku” – le dice sonriente el Hatchan.
Suno se acerca al Número 8.

– “¡Hatchan!” – exclama mientras le abraza.
Cell se ha cansado de tantas interrupciones y se eleva, mientras derriba los cazas que pasan a su alrededor.
El insecto levanta su brazo apuntando al cielo y prepara una esfera de ki como la que preparó antes de ser interrumpido por el Número 16. Es pequeña, pero de repente crece y se vuelve gigantesca.

– “¡Desapareced!” – exclama al lanzar el ataque.
Todos miran el gigantesco y cegador ataque acercarse hacia la Tierra

– “No puede ser…” – murmura Shapner.
– “No podemos sobrevivir a esto” – dice Suno, que cierra los ojos y abraza al Número 8.
Videl cierra los ojos con fuerza, sintiéndose impotente.

– “Son Gohan…” – murmura mientras sus ojos se llenan de lágrimas.
De repente, Videl nota que algo se ha situado frente a ella, y al abrir los ojos ve que es su padre que la está protegiendo.
Videl se queda sin voz, intenta gritar, pero no puede. Su padre la abraza con fuerza y sonríe.
En el último instante, Gyuma se coloca delante de ellos y les protege entre sus brazos, ante la sorpresa del padre e de la hija.
Finalmente, el ataque impacta contra la superficie terrestre.
Gohan ha llegado a la guarida de los Hijos de Orin y se adentra a toda velocidad en la gruta, eliminando a todos los que encuentra a su paso sin que ni siquiera sepan qué ha ocurrido.
Al final, llega a las celdas, donde se encuentra una escena que le acompañará durante el resto de su vida.
Lunch, de melena azul, muy malherida, se encuentra tirada en el suelo de la celda, inconsciente.
El guerrero arranca la puerta y se apresura a socorrerla.

– “¡Lunch!” – exclama mientras la abraza y la incorpora. – “¿Estás bien? Lunch, por favor… ¡responde!”
Ella abre los ojos a duras penas. Sin fuerzas.

– “Son Gohan…” – murmura con dificultad.
– “Sí, soy yo” – responde el mestizo, que no puede evitar llorar. – “Ya estoy aquí. Voy a llevarte a casa”.
Lunch levanta su mano y acaricia el rostro de Gohan.

– “Sabía que vendrías…” – suspira Lunch.
– “Sí… He venido… He venido.” – le dice Gohan.
La mano de Lunch cae al suelo, mientras ella exhala su último aliento.

– “Lunch…” – dice Gohan con la voz entrecortada. – “¡Lunch!” – grita.
Ella ya no responde.

– “No… Por favor…” – titubea Gohan. – “No puedo perderte a ti también…”
Gohan abraza con fuerza el cadáver de su amada.
En ese momento, unos cuantos bandidos se asoman por la puerta de la celda.

– “¡Quieto!” – exclama uno apuntándole con su arma. – “¡Muévete y acabarás como ella!”
Son Gohan, sin decir nada, aún sosteniendo el cuerpo de Lunch en sus brazos, alza su mirada airada hacia los bandidos, con sus pupilas verdes y brillantes, mientras el viento se alza en el interior de la gruta y su cabello empieza a erizarse.
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Son Gohan abre los ojos de repente, sintiendo el rugido del Ozaru en su interior.
En el lugar de la batalla, la zona ha sido arrasada por el ataque de Cell.
El Número 8, muy dañado, sale de entre los escombros y ayuda a Suno, a la que ha protegido, a levantarse.
La Número 18 también ha sobrevivido, y ha envuelto en su barrera a Shapner e Ikose que, aún así, no han podido evitar ser lastimados.
Al observar a su alrededor, ven a Videl de rodillas, junto a un malherido Satán y a un moribundo Rey Gyuma, ambos tendidos en el suelo.

– “¡Papá!” – exclama Videl.
– “Yo estoy bien…” – responde Satán, pese a estar herido.
– “Rey Gyuma…” – murmura Videl mientras intenta incorporarle. – “Nos ha salvado la vida… ¿Por qué lo ha hecho?”

El Rey sonríe a pesar del intenso dolor que siente. Su espalda ha sido abrasada por el calor del ataque.

– “Me recuerdas a mi hija…” – murmura Gyuma con una sonrisa forzada. – “Cuida de Son Gohan.” – añade antes de morir.
Videl estalla en un sollozo que inunda el ahora silencioso campo de batalla.
Los pocos supervivientes, entre ellos Yajirobe y Upa, contemplan la escena desolados.
Cell desciende hasta el suelo y contempla su alrededor, sonriendo al ver que la mayoría de soldados han muerto.

– “Y ahora, la Número 18…” – dice mientras mira a la impotente androide.
Videl golpea el suelo con sus puños.

– “Por favor, Son Gohan… Ven pronto…” – murmura entre llantos. – “¡SON GOHAAAN!” – clama al cielo, a pleno pulmón.
En ese instante, en la Atalaya de Kamisama, la puerta de la sala se abre.
Mr. Popo nota la presencia de Gohan y corre para recibirle.
En la Torre de Karín, el felino ha notado la presencia de Gohan y corre hacia la barandilla para asomarse y mira al cielo.

 -“¡Ya ha salido!” – exclama el duende. – “¿Tan pronto?” 
Son Gohan sale de la sala transformado en Súper Saiyajín.

– “Son Gohan…” – murmura Mr. Popo al verle tan cambiado.
El mestizo ignora al guardián y camina con paso firme hasta el borde de la atalaya, donde se queda quieto contemplando la Tierra unos segundos, con rostro muy serio.
Finalmente, Gohan mira a Mr. Popo y levanta su mano para despedirse.

– “Nos vemos pronto” – dice mientras se eleva unos centímetros antes de salir volando a toda velocidad, provocando un violento trueno y perforando las nubes. 
Cell, que se dirigía hacia la Número 18, nota un gran poder acercándose y mira en dirección a la atalaya pero, en ese instante, Gohan ya ha llegado al lugar de la batalla, aterrizando frente a Videl, derrapando, y provocando una fuerte corriente de aire que barre el lugar.
La cara de Videl y la de todos los presentes se ilumina al ver al mestizo.

– “¡Son Gohan!” – exclama emocionada la Sargento.
El mestizo se yergue firme y clava su desafiante mirada en Cell.
La androide 18 contempla a Gohan estupefacta.

– “¿De verdad este es Son Gohan?” – se pregunta al notarle cambiado.
Shapner se levanta.

– “Ya era hora…” – murmura sonriendo.