OMG // Capítulo 34: Amanecer
El General Silver y el Ejército Real llegan al lugar de los hechos mientras nuestros héroes celebran la victoria.
– “¡Nos has salvado!” – le dice Ikose a Gohan.
– “Yajirobe ha sido el verdadero héroe” – responde el mestizo.
Satán, pese a estar muy débil, se acerca a Gohan y se pone firmes frente a él, brindándole el saludo militar.
Gohan se sorprende al ver al padre de Videl mostrarle respeto de esta forma.
– “Papá…” – se sorprende la Sargento.
Gohan intenta responderle de la misma forma, pero Satán le interrumpe con un abrazo.
– “Siento mucho lo de tu abuelo, hijo” – le dice el General. – “Era un buen hombre”.
– “Gracias” – responde Gohan.
– “Así que tú eres el hijo de Goku…” – le dice Suno. – “Eres la viva imagen de tu padre” – sonríe enternecida.
– “¡Bravo, Son Gohan!” – les interrumpe el General Silver.
El General se acerca al mestizo y le ofrece la mano. Son Gohan, algo receloso, se la aprieta.
– “¡La Tierra volverá a vivir en paz gracias a ti!” – le felicita Silver.
– “No.” – responde tajante Gohan. – “Esta guerra la hemos ganado todos, General”.
– “No seas tan modesto” – interviene Satán. – “Acepta los halagos. La gente necesita a alguien que les inspire.”
– “Yo no soy ejemplo de nada” – responde Gohan. – “Mis errores superan mis aciertos.”
El General Silver se fija en el mal estado del brazo izquierdo de Gohan.
– “Van a tener que echarte un vistazo a eso, chico” – le dice el General.
– “Dudo que tenga arreglo” – responde Gohan.
– “No seas tan pesimista” – le anima Shapner, que ya está siendo atendido. – “Al menos tú no tienes un agujero en el pecho…” – dice forzando una sonrisa.
– “¿Dónde están Erasa y Norimaki?” – pregunta Suno. – “Creía que estaban con vosotros.”
– “Están de camino a la Capital del Oeste” – responde Silver. – “Estableceremos una base en la antigua Corporación Cápsula para que el Doctor pueda desarrollar el Proyecto Hope.”
– “Hay mucho por hacer” – dice Gohan.
– “Pero tú necesitas descansar” – le interrumpe Videl, agarrándole de la mano y llevándoselo hacia el personal médico que está atendiendo a los supervivientes.
Unos meses después, Son Gohan y los demás se hallan en la base de operaciones de Orange City. Son Gohan se encuentra en plenas condiciones, pese a haber perdido su brazo izquierdo.
Shapner se ejercita en el gimnasio, finalizando su rehabilitación con la ayuda de Ikose.
– “Creo que ya estoy listo para volver al trabajo” – sonríe Shapner al terminar su última serie de pesas que le correspondían.
Gohan, que les observa desde un rincón de la sala, sonríe al escucharle.
– “¿Tú crees?” – se burla Gohan.
– “Voy a demostrártelo ahora mismo” – responde Shapner poniéndose en pie, listo para retar al mestizo.
– “Podéis atacarme los dos juntos” – responde Gohan. – “Yo no utilizaré mi brazo izquierdo” – bromea.
– “Al menos te lo tomas con humor…” – murmura Ikose.
– “Jeje. Si conseguís darme un puñetazo, os daré mis raciones de una semana” – dice Gohan.
En ese instante, Videl entra en el gimnasio.
– “Estás muy seguro de ti mismo para haber perdido la última vez” – se une la Sargento.
– “Hiciste trampa” – responde Gohan haciéndole una mueca.
– “¿Listo?” – le dice Ikose, poniéndose en guardia.
Shapner y Videl también se ponen en guardia.
– “Listo” – sonríe Gohan.
En su oficina, el General Silver conversa con Norimaki, que se encuentra en la Corporación Cápsula.
– “Es increíble lo que esta mujer consiguió sola” – explica Senbei. – “Me avergüenza decirlo, pero sus conocimientos superan los míos. Creo que me llevará mucho tiempo entender estos cálculos, pero es posible que funcione. El Proyecto Hope es posible, General”.
– “Recibido” – responde Silver. – “Me alegra oír eso. No dude en pedir lo que necesite.”
Tras interrumpir la comunicación, un soldado entra en el despacho del General.
– “¿Me llamaba, General?” – dice el militar mientras saluda.
– “Se acerca nuestro momento, Coronel Pamput” – le dice Silver. – “Que nuestros hombres estén preparados.”
En el puerto, Satán y Suno hacen entrega de su nuevo navío a Punta y Bacterian, cortesía del Ejercito Real.
– “¿Y decís que es nuestro?” – pregunta Punta emocionado.
– “Es lo mínimo que podemos hacer como agradecimiento” – responde el General Satán.
– “¡Muchas gracias!” – exclama Bacterian, que abraza al General, mareándole con su pestilente aroma.- “Pero a cambio, nos gustaría contar con vuestra colaboración en algunos asuntos” – añade Suno.
– “Somos piratas” – responde Punta sonriendo. – “No nos gusta demasiado la idea…”
– “Seguro que llegamos a un acuerdo” – insiste la Coronel. – “Seguro que tenemos objetivos en común. ¿Se os ocurre alguno?” – añade con mirada suspicaz.
– “¿Hablas de la ruta marítima interior?” – pregunta Punta.
– “Es posible.” – responde Suno, mientras Satán intenta recuperarse del mareo.
– “El territorio del Rey Chappa…” – murmura Bacteria.
– “A todos nos interesa recuperar el control de ese territorio, ¿no es así?” – dice Suno con una pícara sonrisa.
El Rey del Mundo se encuentra reunido en su despacho, debatiendo los planes de reconstrucción de las principales ciudades de la Tierra.
Al caer la noche, Gohan y Videl se desean buenas noches en la puerta de la habitación de la Sargento.
– “Ya os dije que la última vez fue suerte” – le dice Gohan, fanfarroneando por haberles vencido.
– “¿Cómo pudiste verme estando cegado por el Taiyo-ken?” – le pregunta Videl.
– “No te vi. No me hace falta.” – responde Gohan. – “Puedo sentir tu ki y escuchar tus movimientos, notar los cambios en las vibraciones del aire…”
– “Te estás quedando conmigo, ¿no?” – dice Videl.
– “Jajaja” – ríe Gohan. – “Si te concentras podrás lograrlo. Eres una experta en artes marciales. No te será muy difícil dar ese paso”.
– “Entiendo por qué a mi padre todo esto le parecían trucos…” – dice Videl.
– “Bueno, supongo que es algo difícil de entender si no lo has visto antes” – sonríe Gohan. – “Para mí siempre ha sido algo normal”.
Shapner e Ikose, que caminan hacia su dormitorio, se cruzan con Gohan y Videl.
– “¡Buenas noches, parejita!” – se burla Shapner al pasar por su lado.
Gohan y Videl se sonrojan y se incomodan.
– “Bueno, será mejor que me vaya a dormir” – dice Gohan, dando la vuelta y partiendo hacia su habitación.
– “Gohan” – le interrumpe Videl.
– “¿Qué ocurre?” – le pregunta el mestizo deteniéndose.
– “Cuando te enfrentaste a Cell… Yo quería decirte algo… Pero no sabía cómo hacerlo…” – titubea la Sargento nerviosa.
Gohan se acerca a Videl y ella agacha la cabeza algo avergonzada.
– “Yo…” – murmura la Sargento.
– “Yo también” – la interrumpe Gohan.
La Sargento mira a Gohan a los ojos. El mestizo sonríe de forma tierna y Videl le devuelve la sonrisa.
En mitad de la noche, Gohan despierta agitado y envuelto en sudor frío. Unas ojeras oscuras contornean sus ojos cansados. Videl duerme a su lado. El mestizo parece muy nervioso, como si hubiera tenido una pesadilla. Tras respirar hondo y calmarse, Gohan mira a Videl, que sigue durmiendo plácidamente. El Guerrero Dorado le acaricia la mejilla tiernamente a su amada y se levanta de la cama.
Al día siguiente, Videl amanece sola. Son Gohan no está a su lado.
Tras vestirse, la Sargento recorre la base en busca del mestizo, pero no tiene éxito.
Finalmente, Videl entra en el despacho de su padre, donde se encuentra a éste reunido con el Rey y el General Silver.
– “¿Qué ocurre?” – se extraña la Sargento. – “¿Dónde está Gohan?”
– “Se ha marchado” – responde Satán. – “Lo siento, hija”.
– “¿Por qué?” – se preocupa Videl. – “¿A dónde?”
– “Nos ha dicho que tiene algo que investigar al sur de la Tierra Sagrada de Karin.” – responde Silver. – “Hemos intentado convencerle de que se quedara, pero no ha sido posible”.
Videl queda abatida al escuchar la noticia. Satán se acerca a ella e intenta reconfortarla con un abrazo.
– “Ha dejado esto para ti” – le dice el General, entregándole una carta.
Ya muy lejos de allí, Son Gohan, envuelto en una capa blanca a modo de túnica, se aleja de la base sin mirar atrás.



