ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte III: Mitos y leyendas

Emperador Freezer / Parte III: Mitos y leyendas
“¡Una nave está entrando en la atmósfera!”


Han pasado varios meses desde la destrucción de Nuevo Namek. Freezer, obsesionado con vengarse de Goku, ha pedido que le preparen una nave.

– “¿A dónde se dirige, señor?” – le pregunta su consejero.
– “Al planeta Mogina” – responde Freezer.
– “¿Mogina?” – se extraña su hombre de confianza. – “¡Aún no hemos conseguido doblegar ese planeta! Shisami se dirige allí para calmar las revueltas…”
– “Iré personalmente. Que Shisami se adelante y prepare mi llegada.” – insiste el tirano. – “Me apetece hacer ejercicio” – añade con una sonrisa.
El tirano y una pequeña patrulla parten hacia ese planeta, al que llegan en unas semanas.
La nave aterriza en una zona asegurada por los hombres de Freezer. Shisami recibe al Emperador con una reverencia.

– “¿Cuál es la situación?” – pregunta Freezer.
– “Hemos dejado de avanzar; tal y como ordenó. Parece que eso ha animado a los Moginanos, que lo han tomado como una victoria.” – responde el toro rojo.
– “Excelente” – sonríe Freezer.
– “¿Cuál es el plan, señor?” – pregunta Shisami.
– “Yo me encargaré” – responde Freezer, que empieza a caminar hacia la zona de combate. – “No os entrometáis”.
Shisami queda asombrado al ver que Freezer quiere participar de forma activa en la conquista de un planeta. Lejos queda el tirano acomodado que vivía en su forma reducida y lejos de la línea de fuego.
Tras unas horas de lucha, todo ha acabado. Freezer, apenas magullado, vuelve a la nave.

– “Buscad a los que se esconden y acabad con ellos” – ordena el Emperador.
– “¡Sí, señor!” – responde Shisami.
Freezer, durante los años siguientes, continúa viajando de planeta en planeta, poniendo a prueba sus habilidades, esperando algún día conseguir el poder necesario para humillar al Súper Saiyajín.
En uno de sus viajes, tras masacrar un planeta y recuperarse en la cámara de curación, el Tirano se está secando con una toalla cuando un soldado entra en la enfermería alarmado.

– “¡Señor Freezer! ¡Emperador!” – exclama agitado.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Freezer, molesto por el alboroto.
– “¡Una nave está entrando en la atmósfera!” – exclama el soldado.
– “¿Cuál es su origen?” – pregunta el Emperador.
– “¡Es nuestra, señor! ¡Es una nave imperial!” – revela el mensajero.
Freezer sale al exterior y contempla como en el horizonte la misteriosa nave aterriza.

– “Han pasado muchos años…” – murmura Freezer. – “¿A qué has venido, hermano?”
La nave abre sus compuertas y extiende su pasarela. Un demonio del frío desciende por ella acompañado de varios soldados variopintos. Los soldados visten armaduras del Imperio, pero con ciertas modificaciones; con las hombreras cuadrangulares y de aspecto reforzado. Entre los hombres del demonio destaca un espigado guerrero de piel violeta y ojos rasgados.

– “Señor Cooler” – dice el soldado. – “La nave de su hermano se encuentra al Sur-Este.”
– “Bien” – responde el demonio del frío. – “Ha llegado el momento de reclamar lo que me pertenece” – añade con una sonrisa terrorífica.
Cooler y sus soldados vuelan hasta la nave de Freezer, donde el tirano les espera.

– “Hola, hermanito” – saluda Cooler al tomar tierra.
– “Cooler…” – murmura Freezer de forma irrespetuosa. – “¿Qué has venido a hacer aquí?”
– “Han llegado a mis oídos las noticias sobre tu enfrentamiento con el Súper Saiyajín y la muerte de nuestro padre en la Tierra” – responde Cooler.
– “Llegas varios años tarde al funeral…” – responde Freezer.
– “Y también he oído que has ocupado su lugar” – continúa Cooler.
– “Has oído bien” – responde el tirano con una sonrisa burlona.
– “Sabes que ese trono me pertenece, Freezer” – le dice Cooler.
– “Papá te desterró” – le corrige el tirano.
– “¡Sabes que fue injusto!” – exclama Cooler apretando con rabia su puño.
– “No soy nadie para corregir un decreto del Emperador” – sonríe Freezer.
Cooler respira hondo e intenta calmarse.

– “Sé que no vas a ceder” – dice Cooler. – “Así que te propongo un trato”.
– “¿Quieres negociar?” – se burla el Emperador. – “¿Qué tienes tú que pueda interesarme?”
– “Te ofrezco mis tropas y mis planetas conquistados a cambio de los recursos imperiales para seguir con mi búsqueda” – explica Cooler.
– “¿Hombres? ¿Planetas? ¡Jujuju!” – responde Freezer con sorna. – “Podría tomarlos ahora mismo” – dice alzando su dedo y apuntando a su hermano.
– “Si encuentro lo que busco, ambos saldríamos beneficiados” – responde Cooler manteniendo la calma.
– “No me interesa” – responde Freezer mientras su dedo índice se ilumina.
– “Busco la semilla del Árbol Sagrado” – revela Cooler.
– “Estúpidas leyendas…” – responde Freezer rechazando tal idea.
– “Sí. Cómo las Dragon Balls o el Súper Saiyajín” – responde Cooler con una pícara sonrisa.
Freezer, contrariado, baja su dedo y fuerza una sonrisa.

– “¿Qué necesitas, querido hermano?” – le pregunta en tono sarcástico.
Ambos viajan hasta la nave de Cooler y éste le muestra sus hallazgos a su hermano pequeño.

– “¿Qué sabes del Árbol Sagrado?” – le pregunta Freezer.
– “Al parecer, la semilla del Árbol proviene de un planeta llamado Monmaas.” – explica Cooler.
– “¿Monmaas?” – se extraña Freezer. – “¿El planeta de los gigantes?”
– “Sí.” – responde Cooler. – “Eso explicaría lo que dice la leyenda. El Árbol necesita muchos nutrientes y energía para sobrevivir, así que cuando su semilla se planta en otro planeta, en unas horas puede acabar con todos sus recursos naturales.”
– “Interesante…” – murmura el tirano.
– “Uno de mis hombres encontró una pista sobre su paradero en un asteroide cerca de Wagashi” – explica el hermano mayor.
– “¿Y dónde está tu soldado?” – pregunta Freezer.
– “Perdí contacto con él cuando se dirigía a Babarian” – responde Cooler.
– “Pues hagámosle una visita”– sugiere el Emperador.
– “¿Quieres acompañarme?” – se extraña Cooler. – “¿Tú? ¿Ensuciándote las manos?”
– “¿Quieres ir sólo? ¿Para conseguir el fruto sagrado y traicionarme?” – sonríe Freezer. – “Sé muy bien cuál es tu plan, Cooler. No me tomes por idiota.”
Ambos demonios del frío viajan hasta Babarian. Al sobrevolar el planeta, poco antes de aterrizar, observan cómo éste ha sido arrasado por un fiero combate.

– “Parece que tu hombre ha pasado por aquí…” – se burla Freezer. – “¿Es que no puedes mantener a tus soldados a raya, hermano?”
– “Ya conoces a los saiyajín…” – responde Cooler.
– “¡¿Cómo?!” – se sorprende Freezer. – “¡¿Has dicho un saiyajín?!”
– “Le encontré en un planeta arrasado” – responde Cooler. – “Supuse que fue enviado allí cuando era un niño y tras la desaparición del planeta Vegeta nadie se acordó de él”.
– “¿Y cómo osaste reclutarle?” – murmura Freezer. – “¡Conoces la leyenda del Súper Saiyajín!”
– “Contaba con ella” – sonríe Cooler.
– “Ya veo…” – murmura Freezer. – “Si resultaba ser el Súper Saiyajín, pensabas usarlo contra mí” – sonríe. – “Estoy impresionado”.
– “Ahora que ya sabemos que no es él, ya no me interesa” – responde Cooler. – “Le he tolerado muchas cosas, pero esta vez será ejecutado por traición”.
Tras aterrizar, ambos hermanos salen de la nave y se acercan con sus tropas a una aldea Babarian arrasada. Hay decenas de cadáveres en el suelo, brutalmente asesinados.

– “Nadie se acerca a este planeta” – dice Cooler. – “Bárbaros sin escrúpulos. Caníbales salvajes. Tierra poco fértil.”
– “Un lugar perfecto para mantener oculta la semilla del Árbol” – añade Freezer.
De repente, un Babarian herido se abalanza sobre Freezer por su espalda, pero en el último instante es abatido por uno de los soldados de Cooler.

– “Buen disparo, soldado” – le felicita Freezer. – “¿Cómo te llamas?”
– “Tagoma, señor” – responde le espigado soldado.
– “Noto algo extraño en ti, Tagoma” – murmura Freezer. – “Pero no consigo saber qué es…” – dice mientras se acerca al soldado y le inspecciona de cerca.
– “Deja en paz a mis soldados” – le interrumpe Cooler.
– “Jujuju” – ríe el tirano. – “Lo siento.” – se disculpa mientras vuelve a la nave.
Un soldado brench de piel anaranjada y pelo negro se acerca a Freezer.

– “¡Señor Freezer!” – exclama el soldado. – “¡Hemos encontrado esto!” – dice enseñándole el mango de una espada a su señor. 
– “Parece que Turles no sólo encontró resistencia Babarian.” – murmura Cooler. – “Alguien más buscaba la semilla…”. 
Cooler se acerca a Freezer y le arrebata la empuñadura de la espada para examinarla.

– “Es hierro Imegga” – dice Cooler. – “Las armaduras de mis hombres tienen trazas de este material… Y conozco perfectamente este sello.” – añade contemplando un logotipo en el pomo del arma.
– “Bien…” – responde Freezer. – “Supongo que allí encontraremos respuestas.
– “¡Nos vamos a Imegga!” – exclama Cooler. – “¡Preparad la nave!”
– “¡Sí, señor!” – responden sus hombres.
En unos días, los dos hermanos aterrizan en Imegga y son recibidos por su gobernador, un viejo conocido del Imperio, pues es uno de sus principales socios en el tráfico de planetas.

– “¡Cuánto tiempo, Emperador Freezer!” – exclama el gobernador al recibir a Freezer en su despacho. 
– “No me hagas la pelota, Don Kee” – responde el tirano. – “Hemos venido porque buscamos información.”
El despacho se encuentra en el ático de un enorme rascacielos. Es amplio y con muebles extremadamente modernos. Sobrecargado con esculturas y bustos del gobernador.
A Don Kee le acompaña su hombre de confianza. Un ser de apariencia extraterrestre, con tez azul y pupilas lilas, con una cabeza en forma de pirámide invertida. Viste unas mallas moradas y una chaqueta roja.

– “Por supuesto, ¿qué sucede?” – pregunta el gobernador, que se queda desconcertado al ver a Cooler. – “¿Cooler? ¿Qué hace ese traidor aquí?”
– “Déjate de rollos.” – le corta Cooler. – “Ya sabe que nos conocemos”.
– “¿Qué? Pero…” – titubea Don Kee, temeroso de las represalias de Freezer.
– “Lo dejaré pasar por esta vez” – sonríe Freezer. – “Pero tienes que contarme porqué había restos de una espada con tu sello oficial en Babarian”.
– “¿Babarian?” – se hace el sorprendido el gobernador. – “Nunca he estado en ese planeta de salvajes”.
– “No dudo que tú te quedaste en tu mansión” – responde Freezer. – “¿Y él?” – añade refiriéndose al guardaespaldas.
El hombre de Don Kee ni se inmuta ante la acusación de Freezer.

– “No sabemos nada sobre ese tema” – insiste Don Kee.
Cooler da un paso al frente hacia el gobernador, y el guardaespaldas se interpone entre ambos rápidamente.

– “Al fin te mueves…” – sonríe Cooler desafiante.
– “No hay motivo para enfrentarnos” – calma los ánimos Freezer. – “Además, no pretenderás enfrentarte a dos demonios del frío, ¿verdad?”
Don Kee se levanta apresuradamente.

– “¡Está bien! ¡Tranquilos!” – exclama nervioso. – “¡Relájate, Ledgic!” – le dice a su hombre. – “¡Colaboraremos! Seguro que podemos llegar a un acuerdo.”
– “Siempre has sido un buen negociador, Don Kee” – sonríe Cooler.
– “Veréis…” – explica el gobernador. – “Vuestro hombre robó la información sobre la semilla de uno de mis informadores en el cuerpo de Patrulleros Galácticos.”
– “Tienes hombres en todas partes, ¿no es así?” – sonríe Freezer.
– “Ya sabéis como funciona esto” – responde Don Kee. – “Ledgic intentó detenerle en Babarian, pero fracasó. Aún así, consiguió colocar un rastreador en su nave”.
– “¿Y dónde está ahora?” – pregunta Cooler.
Cooler y Freezer viajan en su nave hacia el planeta que les ha indicado Don Kee.

– “Estamos llegando, señor” – informa uno de los hombres de Freezer.
Los hermanos se acercan al gigantesco ojo de buey de la nave y contemplan el planeta desolado y desértico.

– “Este planeta está muerto” – murmura Freezer.
– “Supongo que Turles ya ha plantado la semilla”. – responde Cooler.
Algo en la superficie del planeta llama la atención del Emperador.

– “¿Qué es eso?” – se extraña Freezer.
– “Parece…” – titubea Cooler. – “¡Es el Árbol!”
Un frondoso árbol de varios kilómetros de altura puede verse en el horizonte. Sus raíces han invadido gran parte de la superficie del planeta.
La nave aterriza y Freezer, Cooler y sus hombres salen al exterior.

– “Imagino que estará protegiendo el árbol” – dice Cooler. – “¡Voy a ejecutar a ese bastardo traidor!”
De repente, un grupo de cinco soldados con armaduras del ejército de Cooler rodean a los hermanos.

– “¿Qué significa esto, Cooler?” – desconfía Freezer.
– “Son hombres de Turles” – responde su hermano.
– “Le pido permiso para encargarme de ellos, señor” – dice Tagoma.
– “No es necesario” – responde Cooler. – “¡Queremos hablar con Turles!” – exclama dirigiéndose al soldado de Turles que tiene delante.
El soldado, grandullón de piel anaranjada y coleta oscura, sonríe al escuchar la petición del demonio del frío.

– “¡Turles se alzará como nuevo emperador del universo!” – responde el soldado. – “¡Vuestro reinado ha termi…!”
Pero un rayo mortal de Freezer interrumpe al soldado, atravesándole el corazón y matándole al instante.

– “Odio los discursos.” – se burla Freezer, mientras mira de reojo la cima de una colina. – “¡¿Por qué no dejas de esconderte y das la cara, saiyajín?!”
Sobre una de las gigantescas raíces, Turles, vistiendo una armadura de Cooler y envuelto en una capa de piel de zorro amarilla, observa la situación.

– “¿Habéis venido los dos?” – sonríe Turles. – “Eso no lo esperaba… ¡Qué honor!”


Dibujado por Torrijos

OLD MAN GOHAN // Capítulo 35: Imperio Plateado

OMG // Capítulo 35: Imperio Plateado
Han transcurrido quince años desde que el General Silver dio un golpe de estado y se proclamó Comandante del Ejército Real, ahora convertido en Ejército Imperial.
La Tierra vive un periodo confuso, marcado por la reconstrucción de las ciudades y de la sociedad, pero bajo el control del gobierno autoritario militar del Comandante Silver y el Imperio Plateado, que ha establecido su base principal en la Capital Central tras reconstruir el viejo Palacio Real.
Los soldados patrullan las ciudades sin cesar y abusan de su autoridad impunemente. La opinión pública está dividida, pues gran parte de la sociedad apoya al Imperio por su labor en la recuperación de la Tierra, pero otros lo detestan por su régimen autoritario y vil.
Las revueltas son acalladas con violencia por el Imperio y las ejecuciones de ciudadanos catalogados de traidores están a la orden del día.
La gente que se opone al régimen totalitario del Imperio Plateado intenta organizarse de forma precaria para apoyarse entre ellos. Las ciudades están bajo el mando absoluto del Imperio y los núcleos de resistencia se reducen a un pequeño grupo de aldeas aisladas y ocultas a los ojos del Imperio como villas agrícolas o ganaderas. 
Sólo dos territorios siguen rechazando al Ejército Imperial y mantienen su soberanía: Isla Papaya, comandada por el viejo Rey Chappa, y el territorio comandado por un anciano Pilaf, que ha conseguido repeler al Ejército Imperial en múltiples ocasiones y proteger su viejo castillo.
En una aldea cercana al Castillo de Pilaf, en mitad de la noche, un pelotón de soldados asalta una pequeña villa para intentar arrebatársela a Pilaf.

– “¡Fuego a discreción!” – ordena un soldado. – “¡No dejéis supervivientes!”
Los soldados disparan a todos los aldeanos; hombres, mujeres y niños.

– “¡Por el Ejército Imperial!” – exclama el Sargento del pelotón.
De repente, alguien ataca a los soldados y abate a varios antes de que comprendan lo que está sucediendo.
Los supervivientes empiezan a sentir miedo y disparan a cualquier ruido que oyen.

– “¡¿Quién nos ataca?!” – exclama uno.
– “¡Muéstrate, cobarde!” – grita otro mientras dispara a la nada.
Sobre el tejado de una casa, un guerrero vestido con un gi naranja similar al de la escuela Kame observa de brazos cruzados a los soldados. El guerrero lleva un casco con un visor oscuro.

– “¿Ese es…?” – titubea uno.
– “¡El Guerrero Dorado!” – exclama otro antes de arrojar el arma y echar a correr.
Muchos soldados huyen despavoridos campo a través, mientras unos pocos apuntan al guerrero, pero este emite un fuerte destello que les ciega.
En unos instantes, el guerrero noquea a todos los presentes y termina con el asalto.

– “¡Gracias!” – exclama un aldeano agradecido. – “¡Nos has salvado!”
Unos soldados de la Resistencia llegan a la aldea.

– “Ocupaos de los prisioneros” – dice el misterioso guerrero.
– “¡Sí, General!” – exclama un soldado.
El guerrero se quita el casco y revela que es una mujer morena de pelo corto y con ojos azules.

– “Cada vez atacan con más frecuencia…” – murmura la mujer.
Un General rubio de ojos azules se acerca a la mujer y la reconforta.

– “Tranquila, Videl” – dice Shapner. – “Seguiremos resistiendo”.
– “Yo no soy el Guerrero Dorado” – responde Videl. – “No podemos ganar esta guerra sin él”.
– “Han pasado quince años…” – dice Shapner.
– “Sigue ahí fuera” – responde la General. – “Puedo sentirlo”.
En es momento, la radio les interrumpe.

– “¡Videl! ¡Shapner!” – dice una voz por la radio. – “¿Estáis ahí?”
Videl responde rápidamente.

– “¡Adelante, Ikose!” – responde la General. – “¿Qué ocurre?”
– “El Comandante Pilaf quiere hablar con vosotros” – explica Ikose. – “Han llegado noticias de Isla Papaya.”
– “Entendido. Estaremos de vuelta en el castillo en menos de una hora” – responde Videl.
En el antiguo Palacio Real, ahora Palacio Imperial, el Comandante Silver, sentado en el trono, planea su próximo paso acompañado de sus seis hombres de confianza, cada uno encargado de un territorio.

– “General Pamput, ¿cuál es la situación en el archipiélago Sur?” – pregunta Silver.
– “Los piratas siguen protegiendo el reino del Rey Chappa, señor” – responde el Coronel. – “Han rechazado todos nuestros ataques hasta el momento”.
– “General Caroni, ¿y nuestros hombres en la Tierra Sagrada de Karín?” – pregunta el Comandante.
– “La tribu indígena sigue resistiendo, señor” – responde el General tímidamente.
– “Caroni…” – murmura Silver decepcionado. – “Me han llegado informes de que los soldados se niegan a avanzar hacia el Sur…”
– “Tienen miedo, señor” – responde Caroni. – “Las aldeas que encontramos están repletas de cadáveres. Algo está atacando esa zona… ¡y cada vez está más cerca de nuestra base!”
– “No quiero oír más excusas…” – dice mientras desenfunda su revolver. – “No admito fracasos” – sentencia antes de apretar el gatillo y disparar al General en la cabeza.
El cuerpo sin vida de Caroni cae al suelo. Varios soldados irrumpen en la sala de mando alarmados por el disparo.

– “Que Piroshki tome el mando de esa zona” – dice Silver. – “Recoged el cuerpo y aseguraos de que sus hombres lo vean. Quiero que sirva como mensaje”.
– “¡Sí, señor!” – exclaman los soldados, que se apresuran en cumplir las órdenes.
– “Generales Ranfan y Killa…” – suspira Silver intentando recuperar la calma. – “Vosotros siempre me dais buenas noticias…”
– “La Capital del Oeste sigue bajo control, señor.” – responde orgullosa Ranfan.
– “Sin novedades en Orange City, Comandante” – responde Killa.
– “Bien… ¿Y el Norte y el Este, Generales Van Zant y Kirano?” – pregunta Silver.
– “Hemos acallado las revueltas en las aldeas cercanas, señor” – responde Kirano. – “Todo está bajo control.”
– “He mandado un mensaje claro a esos rebeldes…” – sonríe Van Zant de forma macabra. – “No volverán a molestarnos en un tiempo”.
– “No era necesario, General” – le responde Killa. – “Su manera de tratar estos asuntos crea desconfianza entre la población y aumenta nuestro número de enemigos”.
– “Ocúpate de tu territorio y no te entrometas, Killa” – responde Van Zant.
– “Su método funciona” – interrumpe Silver. – “Es todo lo que pido.”
– “¡Esa forma de actuar hace que la Resistencia y Pilaf tengan más seguidores!” – exclama Killa.
– “¡Pues acaba de una vez con ellos!” – grita Van Zant poniéndose en pie. – “¿O es que no quieres?”
– “¡¿Como osas insinuar tal cosa?!” – se levanta Killa.
– “¡Basta!” – les interrumpe Silver. – “¡Llevamos quince años luchando contra esa chusma! Ha llegado el momento de terminar con ellos de una vez.”
– “¿Qué sugiere, Comandante?” – pregunta Killa mientras vuelve a tomar asiento.
– “Ya me he encargado de todo” – responde Silver. – “Esta noche, el viejo enano morirá”.
En el Castillo de Pilaf, el viejo soberano, Shu, Mai, Videl y Shapner se encuentran reunidos.

– “¿Qué deberíamos hacer?” – pregunta Pilaf. – “La situación es cada vez peor”.
– “No podemos rendirnos” – responde Videl. – “¡El pueblo nos necesita!”.
– “Lo sabemos” – responde Shu. – “Pero el Imperio es cada vez más fuerte y nuestros recursos son cada vez más limitados.”
– “Karín y Papaya siguen resistiendo” – responde Shapner. – “Llevamos años hablando de recuperar la Capital del Oeste… ¡Puede que haya llegado el momento de coordinar un ataque conjunto y recuperar la ciudad!”
– “Eso nos haría vulnerables en los demás frentes” – responde Mai.
– “Debemos aguantar…” – dice Videl. – “Al menos hasta que vuelva…”
– “¡Quince años, Videl!” – exclama Shapner. – “¡No podemos seguir esperando!”
La General se sorprende de que Shapner le hable así.

– “Pero…” – titubea Videl.
– “No sé que le habrá pasado.” – continúa Shapner en un tono más sosegado. – “No sé si sigue con vida, si le han capturado o si no le importamos… Pero no va a volver”.
Videl, triste y enfadada, abandona la reunión en silencio.

– “Lo siento…” – intenta disculparse Shapner.
– “Déjame sola” – le responde Videl, que dirigiéndose a su habitación.
En la soledad de su dormitorio, Videl relee entre lágrimas una vez más la carta de Gohan, como ha hecho tantas noches.
“Querida Videl,

Siento mucho tener que marcharme de esta forma. 

Una nueva amenaza se cierne sobre la Tierra. Temo que el planeta corra un peligro mayor que el de las creaciones del Doctor Gero. Los poderes de nuestro enemigo son algo incomprensible incluso para mí.

Siento que una gran oscuridad me acecha desde que me enfrenté a Cell y temo por lo que pueda ocurrirte a ti y a los demás si me quedo con vosotros. 

Será mejor separarnos por el momento.

Gracias por sacarme del abismo y darme la luz que necesitaba. 

Nos veremos pronto. Cuídate mucho.

Siempre tuyo, 

Son Gohan.”
De repente, Videl escucha que alguien se acerca a su puerta apresuradamente.
Ella se sobresalta y enseguida se seca las lágrimas y esconde la carta.
Un chico joven abre la puerta sin llamar.

– “¡Ha llegado un mensaje cifrado del Coronel Killa!” – exclama el chico de pelo moreno y corto con ojos oscuros y mirada inocente.
Al ver a Videl con los ojos vidriosos, el chico se acerca a la General preocupado.

– “¿Va todo bien, mamá?” – le pregunta el joven soldado.

DBSNL // Capítulo 54: Caminantes

DBSNL // Capítulo 54: Caminantes
 “Un Dai-Kaioshin namekiano…  ¿Tal es la decadencia del Univeso 7?”
Uno de los saiyajín con collar se lanza sobre Curd, el brench del Universo 3, derribándole y golpeándole repetidas veces como si fuera un animal fuera de control. Curd intenta protegerse, pero el saiyajín le golpea sin piedad.
Finalmente, el brench deja de moverse, aunque el saiyajín sigue golpeándole la cabeza una y otra vez.
El Dai-Kaioshin del Universo 4 observa la escena desde la distancia.

– “Por eso les eliminamos…” – murmura Sidra.
Un demonio del frío del Universo 1 sonríe contemplando cómo actúa a su perro de presa.

Dibujado por Ipocrito

Dos Cell Jr aparecen y golpean al saiyajín, lanzándole lejos del cadáver de Curd que, aunque parezca imposible, se levanta como si de un zombie se tratara, con el cráneo destrozado.

– “¿Cómo puede ser?” – exclama el demonio del frío.
El demonio se da cuenta de que los ojos de los Cell Jr están en blanco.

– “Son los que derroté yo…” – murmura Hit, que también observa el combate. – “Deberían estar muertos… Alguien les controla” – piensa mientras busca entre los participantes al posible culpable.
Finalmente, Hit repara en quién es el artífice de esa horripilante técnica. Un ser con una gabardina negra y una careta que recuerda a una máscara de gas observa desde lejos, moviendo ligeramente los dedos a la vez que se mueven los cuerpos inertes de los que ahora son sus marionetas.

Dibujado por Ipocrito
El ángel Palinka observa el suceso y se sorprende ante tal habilidad.

– “Qué técnica tan interesante…” – dice el ángel.
– “El Dr. Kamakiri es realmente extraordinario” – responde Vados, al escuchar el comentario sobre el participante de su Universo. – “Ha pasado toda su vida estudiando como revivir a su difunta familia, que murió por culpa de uno de sus experimentos”.
– “Y le prometisteis ayudarle si participaba, ¿verdad?” – pregunta Mojito.
– “Así es” – responde Vados.
– “Creía que vuestro Hakaishin había prohibido la existencia de Dragon Balls…” – interrumpe Whis.
– “Pero él no lo sabe” – responde Vados.
Mirai Trunks, que se enfrentaba al lobo del Universo 1, es golpeado por la espalda por un Cell Jr, mientras otro ataca al lobo.
El lobo retrocede mientras el demonio del frío de su universo que soltó a los perros saiyajín, le observa riéndose.

– “¿Tienes problemas, Bérgamo?” – se burla.
– “¡Cállate, Frost!” – le responde, y golpea al Cell Jr haciendo que le estalle la cabeza.
Mirai Trunks se defiende, ahora transformado en Súper Saiyajín 2.

– “Es mucho más fuerte que los Cell Jr a los que me enfrenté en el pasado” – piensa Trunks – “Eso significa que ese Cell es un verdadero peligro”.
Finalmente, Trunks corta al Cell Jr por la mitad con su espada y desintegra las dos mitades con un ataque de ki para que no se regenere.
Piccolo intenta llegar hasta donde está Zamas, pero el Kaioshin del Este del Universo 4 se interpone en su camino.

– “Un Dai-Kaioshin namekiano…” – murmura el Kaioshin. – “¿Tal es la decadencia del Univeso 7?”
– “¿Zamas?” – murmura Piccolo al ver que es una versión más adulta de su pupilo. – “No es momento para esto” – le dice Piccolo al Kaioshin. – “Si no le ayudo, ¡el Zamas de mi universo morirá!”.
Mientras tanto, nuestro Zamas está siendo apaleado por los otros Kaioshin.

– “No me importa lo que le pase” – responde Zamas del Universo 4. – “Si apoya una aberración como esta no merece…” 
Un ataque de ki impacta contra este Zamas y le lanza lejos del lugar. Piccolo mira su procedencia y observa que es Mr Bu quién lo ha lanzado.

– “¡Ayuda a Zamas!” – exclama Mr Bu.
Piccolo asiente y sigue su camino hacia su pupilo, pero es interrumpido de nuevo por el Yadrat, que le agarra, le teletransporta en mitad del grupo del Universo 2 y le abandona.
Zamas está recibiendo un duro castigo por parte del Kaioshin del Sur.
De repente, el Kaioshin del Sur se detiene y una gota de sangre cae de su boca y recorre su barbilla. El Dios cae muerto, partido en dos, y tras él, con su espada de ki activada, se encuentra el Dai-Kaioshin Zamas.
Los otros dos Kaioshin del Universo 4 se abalanzan sobre él pero, con la misma facilidad, el Dai-Kaioshin del Universo 3 acaba con ellos ante la mirada estupefacta de nuestro Zamas.
Lejos de allí, Vegeta se enfrenta a Gin, mientras Liquir y Freezer luchan contra Beerus.

– “Nunca pensé que un saiyajín pudiera tener tanto poder” – le dice el Hakaishin del Universo 1 a Vegeta, que está luchando en su estado base contra él, pero usando ki divino. – “En nuestro universo, los demonios del frío os usan como perros de presa” – continúa burlándose. – “Simples esclavos”.
– “He pasado por algo similar” – responde Vegeta. – “Supongo que nosotros nos liberamos a tiempo” – sonríe.
– “¿Cómo lo hicisteis?” – le pregunta Gin. – “¿Cómo fuisteis capaces de derrotar a los demonios del frío?”
– “Veo que no conoces la leyenda del Súper Saiyajín”. – sonríe Vegeta, que se transforma en Súper Saiyajín Blue. – “Permíteme que te la cuente”.
Dabra insiste en sus ataques contra Gohan, que detiene los espadazos con un solo dedo en el que ha concentrado su ki. Finalmente, Gohan agarra la espada del demonio con una sola mano y coloca la otra en el abdomen de Dabra.

– “Ya no eres rival para mí” – le susurra Son Gohan, y lanza un ataque de ki que empuja a Dabra fuera del terreno de combate.
El demonio desaparece poco después de salir del ring. Gohan y los participantes que ven el suceso se sorprenden ante su desvanecimiento.

– “Salir del ring implica que el participante es eliminado y, por lo tanto, borrado” – explica el Daishinkan. – “Al igual que rendirse”.
Son Gohan observa el abismo desde el límite del terreno de combate cuando escucha unos pasos característicos, que reconoce perfectamente, acercándose a él despacio.

Shisami golpea al lobo amarillo, que intenta protegerse de los potentes puñetazos del toro rojo.

– “¡Agáchate, Lavander!” – exclama Basil, que aparece como un rayo para darle una patada Shisami y acercarle al límite del ring.

El enorme toro mira a sus rivales enfurecido y exhala fuertemente por la nariz, emitiendo un vapor denso, mientras su piel roja empieza a brillar intesamente, como si estuviera aumentando su temperatura corporal rápidamente.

Son Goten sigue golpeando inútilmente al participante metálico del Universo 6.

– “Esto es absurdo…” – murmura ante la pasividad de su rival, que ni se inmuta por sus ataques.
El participante con camuflaje óptico, toma una nueva posición cerca del límite del terreno de combate y busca un nuevo objetivo. 

– “Ese crío no podrá con Magetta con esos ataques…” – murmura observando a Goten luchar contra su compañero de Universo. – “Nuestro metalman ya ha ganado” – dice mientras busca otro objetivo.
Trunks, por su parte, se enfrenta a los dos participantes del planeta Metamor, que no parecen ser rivales para el saiyajín.

– “Rendíos” – les dice Trunks. – “No tiene sentido seguir luchando”.
Los metamoranos se miran y sonríen.

– “¿Listo, Kafkal?” – pregunta uno.
– “Ha llegado el momento, Samsal” – responde el otro.

OLD MAN GOHAN // Epílogo: Un nuevo mundo

OMG // Epílogo: Un nuevo mundo
Videl se encuentra en su habitación, sentada en su cama, llorando y sosteniendo en su mano la carta que le ha dejado Gohan.
Shapner entra en la habitación y Videl se apresura a secarse las lágrimas, avergonzada de que su compañero la vea en esa situación.

– “Quiere protegerte” – le dice el teniente. – “Quiere protegernos a todos”.
Videl, triste y enfadada, estruja la carta en su mano.

– “No tiene que hacerlo” – responde la Sargento.
– “Si después de librarnos de Cell y de los androides, Gohan sigue preocupado, es porque teme que algo aún más peligroso se avecina” – insiste Shapner. – “Cuando lo haya solucionado volverá”.
– “Déjame sola” – le interrumpe Videl. – “Necesito pensar”.
– “Sabes que puedes contar conmigo e Ikose para lo que necesites, ¿verdad?” – le recuerda el teniente.
– “Gracias” – responde Videl.
Shapner abandona la habitación y Videl se acuesta en su cama, intentando poner en orden sus pensamientos.
Tras unos minutos de reflexión, Videl se levanta de un salto.
Al final del día, la noche cae en la base del Ejército Real y la Sargento, cargando una mochila con los recursos necesarios, se escabulle entre los pasillos de la base.
Cuando consigue llegar a la puerta del hangar, Satán la espera, interponiéndose entre ella y la puerta de salida.

– “Me voy, papá” – dice Videl.
– “La gente te necesita” – le dice Satán. – “Yo ya estoy viejo y tu podrías liderar el proceso de reconstrucción de la Tierra”.
– “He pasado demasiado tiempo luchando por la gente” – responde Videl.
– “Sabes que Silver no va a tomárselo bien, ¿verdad?” – le dice el General. – “Es posible que intente perseguirte por desertar”.
– “Que lo intente” – responde Videl decidida.
Satán sonríe y suspira.

– “Cada día me recuerdas más a tu madre” – dice Satán.
Videl se sorprende al escuchar a su padre hablar de su madre, pues no es algo habitual en él.
Satán camina hasta Videl y la agarra del brazo firmemente, pero con cariño.

– “¿Estás segura?” – le pregunta el General.
– “Completamente.” – responde Videl.
El General abraza a su hija y no puede evitar llorar, demostrando una mezcla de orgullo y tristeza.

– “Pues ve con él” – responde Satán. – “Búscale y tráele de vuelta”.
Videl, al escuchar la bendición de su padre, también llora emocionada.

– “Gracias, papá” – responde Videl.
La Sargento se aleja de la base, pero después de caminar un centenar de metros se detiene de repente.

– “Se os da muy mal esto de pasar desapercibidos” – sonríe Videl.
Ikose y Shapner salen de detrás de un arbusto cercano.

– “Pensaba que éramos un equipo” – le dice Shapner.
– “Se te ha olvidado avisarnos… – añade Ikose de forma irónica.
– “No puedo pediros que me acompañéis” – responde Videl. – “Desertar es un delito”.
– “Vaya” – suspira Ikose. – “Una pena que no lo supiéramos antes de abandonar la base… Ahora ya no podemos regresar”.
– “Chicos…” – sonríe Videl, emocionada al ver que sus amigos la apoyan.
– “Son Gohan nos dijo que quería ir al Monte Paoz antes de emprender su viaje” – dice el teniente. – “Con suerte, podremos encontrarle allí”.
– “Si queremos alcanzarle tendremos que darnos prisa. Nos lleva un día de ventaja” – dice Videl.
Shapner saca de su cinturón tres viejas cápsulas y las activa, materializando al momento tres motocicletas de una sola rueda.

– “Parece que nosotros hemos venido más preparados” – sonríe burlón el teniente.
En el despacho del Rey, una decena de hombres derriban la puerta y asaltan a Su Majestad.

– “¡¿Quiénes sois?!” – grita sorprendido. – “¿¡Qué estáis haciendo?!”
Una vez logran sujetarle, Silver entra en el despacho.

– “Arrodilladle” – dice el General.
– “¡General Silver!” – exclama el Rey. – “¡¿Qué está pasando?!”
– “¿Usted qué cree?” – se mofa Silver mientras coloca el cañón de su pistola en la frente del Su Majestad.
– “¡Esto es traición!” – grita el Rey.
– “Ha llegado el momento de construir un nuevo mundo” – le dice Silver. – “Y para eso, el viejo debe morir”.
En la Corporación Cápsula, varios de los soldados que montan guardia disparan a sus compañeros.
En el laboratorio, Norimaki y Erasa, que trabajaban analizando los datos recopilados de la Red Ribbon y los del ordenador de Bulma, se sobresaltan al escuchar los disparos.

– “¿Qué está pasando?” – exclama Norimaki.
Erasa desenfunda su pistola.

– “¡Póngase detrás de mí!” – le dice al Doctor, mientras los soldados irrumpen en el laboratorio.

En el Monte Paoz, Son Gohan ha colocado una gran piedra para simbolizar la tumba de su abuelo al lado de la de su madre.

– “Lo siento mucho, abuelo” – dice Gohan, arrodillado frente al improvisado altar. – “Gracias por salvar a Videl. Espero que nos veamos en el Más Allá”.
Son Gohan se pone en pie y clava un hacha de su abuelo en la piedra.

– “Descansa en paz” – dice mientras hace una reverencia de forma marcial.
De repente, Gohan nota una presencia a su alrededor.

– “Al fin te muestras” – dice desafiante.
En el tejado de la vieja caseta del abuelo Gohan, un ser de tez rosa y aspecto demoníaco, con un traje azul y una gran capa blanca observa al mestizo.
Un fuerte estruendo alarma a Videl y a los demás, que viajan a toda velocidad hacia el Monte Paoz.

– “¿Qué ocurre?” – se extraña Shapner.
– “¡Algo pasa!” – exclama Videl. – “¡Démonos prisa!” – añade mientras acelera al máximo.
En menos de una hora, la Sargento y sus amigos llegan al Monte Paoz, donde encuentran el lugar destrozado.

– “¿Qué diablos ha pasado aquí?” – se pregunta Ikose.
La casa de la familia Son y la caseta del abuelo están destrozadas y la roca de la tumba está partida en dos.

– “¿Y Gohan? ¿Dónde está Gohan?” – se desespera Videl, intentando encontrar algún indicio de su paradero, pero sin éxito.