ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte IV: Colisión

Emperador Freezer / Parte IV: Colisión
“¡Llevo años librando tus batallas, Cooler!”


El saiyajín desciende la colina y se acerca desafiante a los hermanos del frío. Freezer inspecciona detenidamente a Turles.

– “Otro mono…” – murmura entre dientes el Emperador.
– “¡Se acabó!” – exclama Cooler. – “¡Me has traicionado!”
Turles sonríe.

– “¿Yo? ¿Traicionarte?” – se burla el saiyajín. – “Tu familia aniquiló a mi raza.”
– “Yo no tuve nada que ver” – responde Cooler. – “Mi padre ya me había desterrado por aquel entonces.”
– “No te justifiques, hermano” – le dice Freezer. – “No se puede razonar con monos”.
El saiyajín se quita su capa y la arroja a un lado.

– “¿De verdad quieres enfrentarte a nosotros, Turles?” – le advierte Cooler.
Turles no pierde su sonrisa y se prepara para elevar su ki.

– “Las cosas han cambiado” – responde el saiyajín. – “¡Voy a vengar a mi raza! ¡Y después ocuparé vuestro lugar en el trono del Imperio!” 
Una fuerte onda expansiva barre el lugar, derribando a la mayoría de solados imperiales.

– “¡Su poder se ha incrementado!” – exclama Cooler.
– “¡¿Ha tomado el fruto?!” – se pregunta Freezer.
– “¡Llevo años librando tus batallas, Cooler!” – exclama Turles. – “¿Crees que no he mejorado? ¡Soy un saiyajín! ¡Aprendo de cada batalla! ¡Mi poder aumenta después de cada derrota!”
El aura incolora de Turles adopta un tono amarillo que trae malos recuerdos a Freezer.

– “No… ¡No puede ser!” – exclama el tirano asustado, retrocediendo un paso.
– “¿Qué ocurre?” – se extraña Cooler.
– “¡Soy lo que habéis temido siempre! ¡Vuestra peor pesadilla!” – exclama Turles.
Freezer, desquiciado, apunta a Turles con su dedo índice.

– “¡¡Toma esto!!” – exclama el tirano al disparar.
Pero su disparo falla. Turles ha desaparecido en un instante.
El tirano nota una presencia detrás de ellos y un resplandor amarillo delata al saiyajín. Freezer se da la vuelta lentamente, con miedo a lo que sabe que se encontrará.
Turles, transformado en Súper Saiyajín, se yergue imponente frente a ellos.
La mirada furiosa del saiyajín se clava en los aterrados ojos del Emperador, que tiembla de miedo.

– “Esos… esos ojos…” – titubea Freezer, recordando la mirada de Goku. – “Tienen la misma mirada…”
– “¡¿Qué está pasando?!” – exclama Cooler desconcertado. – “¿Qué significa esto?”
Turles carga contra los demonios del frío a toda velocidad.

– “¡Cuidado!” – exclama Freezer.
Pero en un abrir y cerrar de ojos, Turles aparece frente a Cooler y le golpea en el abdomen.
Cooler, incapaz de reaccionar y asombrado ante un poder que no ha visto nunca antes, queda arrodillado en el suelo.

– “¿Cómo…? ¿Qué es este poder?” – murmura el mayor de los hermanos.
– “No lo entiendo…” – dice Freezer. – “Sólo debería haber un Súper Saiyajín… ¡Y ya me he enfrentado a él!”
Turles, al oir al tirano, sonríe.

– “Así que lo que decían era cierto…” – se burla el saiyajín. – “Perdiste contra uno de mi raza”.
– “¿Esto es un Súper Saiyajín?” – se pregunta Cooler.
– “¡No voy a ser derrotado por otro mono!” – grita Freezer furioso.
El Emperador se abalanza sobre Turles, que detiene el golpe con ambas manos y es forzado a retroceder.
Freezer sonríe satisfecho, sorprendido ante su propio poder, muy superior al que tenía cuando viajó a la Tierra.

– “¿Es más fuerte que Cooler?” – se extraña Turles.
– “¡Jajaja!” – ríe Freezer. – “¡Vas a morir, maldito mono!” – exclama mientras insiste en sus ataques.
Cooler asiste atónito a la escena. Freezer parece estar superando a Turles, que se defiende de los ataques del tirano.

– “¿Desde cuando Freezer tiene tanto poder?” – se extraña el hermano mayor. – “¿Ha estado entrenando?”
Turles, magullado, retrocede.

– “No puede ser…” – se lamenta el saiyajín. – “¡Soy el Súper Saiyajín de la leyenda! ¡Debería ser el individuo más poderoso del universo!” – grita frustrado.
– “La última vez que me enfrenté a un Súper Saiyajín, admito que pasé miedo” – responde Freezer. – “Pero yo era más débil y él tenía más recursos que tú” – se burla el tirano. – “Qué decepción. Tu transformación me ha traído malos recuerdos… Pero parece que mi entrenamiento ha dado sus frutos. Soy muy superior a ti, estúpido mono.”
– “No… ¡No! ¡NO!” – grita Turles. – “¡Esto no ha acabado!”
El saiyajín dispara una onda de ki al suelo, alzando una nube de polvo que engulle a Freezer y Cooler.

– “¡Oh!” – exclama Freezer en tono burlón. – “¿Dónde estará?”
Freezer cierra los ojos y se concentra en su alrededor.

– “¡Ahí!” – exclama disparando un rayo mortal a la nada.
– “¡Aaah!” – se oye el grito de Turles en el interior de la nube.
– “Estos trucos ya no funcionan conmigo” – sonríe satisfecho el tirano.
Turles, agarrándose su hombro izquierdo, que ha sido atravesado por el ataque de Freezer, vuelve a su estado base y se escabulle entre las rocas, huyendo hacia el Árbol Sagrado.

– “Cobarde…” – murmura Freezer. – “Se nota que era un secuaz tuyo, hermano”.
– “¿Cómo has hecho eso?” – le pregunta Cooler mientras se reincorpora. – “¿Cómo supiste dónde estaba?”
– “No es complicado” – responde el Emperador. – “Cualquier sabandija puede hacerlo con un mínimo de entrenamiento.”
– “¿Y a dónde ha ido?” – pregunta Cooler.
– “Está ocultando su rastro” – responde Freezer. – “Pero supongo que se dirige al Árbol.”
– “Si la leyenda del fruto es cierta y se lo toma, podríamos tener problemas.” – dice Cooler.
Los soldados de Turles se reincorporan y rodean a Cooler y Freezer.

– “¡No iréis a ninguna parte!” – exclama uno de los soldados.
– “No tengo tiempo para esto” – responde Freezer. – “¿Puedes encargarte de ellos, Tagoma?”
– “Por supuesto” – responde el soldado de Cooler. – “Nosotros nos encargaremos” – dice mientras otros tres soldados se colocan junto a él. Uno de ellos es un brench de piel azul y cabello claro. El segundo es un zaltiano, una especie de anfibio humanoide de piel marrón. Y el tercero es un beppan de tez verde oliva.
Cooler y Freezer sobrevuelan la zona viajando hacia el tronco del gigantesco árbol, mientras Tagoma y sus hombres se encargan sin dificultad de los soldados de Turles.
Turles avanza entre las raíces del árbol mientras intenta taponar su herida por la que está perdiendo mucha sangre.

– “¡Ahí está!” – exclama Cooler al ver a su hombre.
El demonio del frío dispara una ráfaga de ki, mientras Turles intenta escabullirse, pero es alcanzado por la onda expansiva de las explosiones.

– “No…” – murmura Turles, arrodillado, sin fuerzas para levantarse y su visión cada vez más borrosa. – “Estaba tan cerca… Sólo necesitaba más tiempo… ¡Los Dioses no son justos!”
De repente, algo cae frente a él.

– “¿Qué es esto?” – se pregunta mientras extiende su mano hacia el objeto redondo de unos diez centímetros de diámetro e intenta alcanzarlo.
Freezer y Cooler descienden a unos metros de distancia y caminan hacia el saiyajín.

– “Se acabó, Turles” – le advierte Cooler. – “Tu rebeldía ha llegado hasta aquí”.
Pero Turles, mientras se levanta, ríe como un perturbado. Cada vez más fuerte.

– “¡JAJAJAJAJA!” – estalla en una carcajada.
– “¿Qué le pasa?” – se pregunta Freezer.
– “¡Los Dioses están de mi parte!” – exclama el saiyajín.
Freezer se percata de que Turles tiene un extraño objeto en su mano.

– “Eso es…” – murmura Freezer.
– “¡¿Es un fruto?!” – exclama su hermano.
El fruto es redondo y anaranjado, parecido a una manzana, pero con piel áspera.
El saiyajín da un mordisco al Fruto Sagrado y al engullirlo su herida empieza a cerrarse.

– “Maldita sea…” – murmura Freezer poniéndose en guardia.
– “¡La leyenda es real!” – grita Turles. – “¡Noto como mi poder va en aumento!” – exclama transformándose en Súper Saiyajín.
– “Esto no va a ser fácil…” – dice Cooler.
Una fuerte corriente de aire causada por el incremento de poder de Turles azota el lugar e impide avanzar a los hermanos del frío.
Turles da varios mordiscos más al fruto, pero de repente, algo extraño sucede. Turles deja caer el trozo de fruto que le quedaba y empieza a gritar desesperadamente, como si estuviera sufriendo un dolor insoportable.
Su masa muscular aumenta de forma exagerada y sus ojos se quedan en blanco. Su armadura se resquebraja y estalla en decenas de pedazos. El color amarillo de su ki adopta un tinte verdoso.


Dibujado por Torrijos

– “Pero, ¿qué…?” – titubea Freezer.
De repente, el aura de Turles estalla en centenares de esferas de ki que bombardean el lugar, arrasando la zona y alzando una fuerte nube de humo, polvo y escombros.
Cuando la nube se disipa, Cooler y Freezer contemplan al extraño Súper Saiyajín.

– “Su poder…” – murmura Freezer. – “Nunca había sentido nada igual”.
– “¿Tanto ha aumentado?” – pregunta Cooler, sorprendido al ver a su hermano temblando.
Turles mira a sus adversarios y sonríe de forma sádica.

– “¡Ahí viene!” – exclama Freezer.
El saiyajín se abalanza sobre los hermanos. Freezer recibe un tremendo puñetazo en la cara y sale lanzado, chocando y atravesando varias rocas y raíces del árbol.
Cooler, sin palabras, contempla la fuerza desmesurada del saiyajín, que ahora avanza hacia él. Cooler se agacha y esquiva un puñetazo de Turles, pero una patada en la barbilla le lanza por los aires.
El gigantesco saiyajín prepara una esfera de ki morada en su mano, dispuesto a rematar al demonio del frío, pero una explosión en su espalda le detiene.

– “¡No me des la espalda, mono!” – dice Freezer enfadado, autor del ataque.
Turles sonríe de forma sádica y vuelve a embestir al tirano, que esquiva su puñetazo y se agarra a su brazo, intentando proyectarle, pero Turles ni se inmuta y sacude su brazo fácilmente, estrellando a Freezer contra el suelo y las rocas de su alrededor.
Finalmente, el Emperador se suelta y Turles le golpea en el estómago. Después, el saiyajín genera una pequeña esfera de ki morada que dispara a bocajarro, que impacta de lleno con el tirano.
Cooler, malherido, se reincorpora.

– “Freezer…” – se sorprende al ver que su hermano ha caído. – “Mierda…” – se lamenta, al reconocer que él no puede enfrentarse solo al Súper Saiyajín.
Turles vuelve a centrarse en Cooler y empieza a caminar hacia él.

– “Jujuju” – ríe la voz del Emperador. – “No está nada mal…”
Cooler y el saiyajín miran hacia el lugar de procedencia de la voz y ven a Freezer, sin ningún rasguño, de pie sobre unos escombros.

– “¿Cómo ha sobrevivido a eso?” – se pregunta su hermano mayor.
– “Supongo que damos por finalizado el calentamiento” – dice Freezer. – “¡HAAAA!” – grita mientras su masa muscular aumenta y rápidamente se dispone a utilizar el 100% de su poder.
Turles se enfada al ver que su enemigo sigue en pie y se abalanza sobre él, dispuesto a darle un puñetazo, pero Freezer, aunque con esfuerzo, esta vez consigue detenerlo.

– “¡Veamos los frutos de mi entrenamiento!” – exclama Freezer al golpear al saiyajín y hacerle retroceder.
Cooler, al ver el poder de su hermano, se frustra.

– “Es increíble…” – murmura Cooler. – “Ambos tienen un poder devastador.”
De repente, Cooler se da cuenta de que, en el suelo, cerca de allí, está el pequeño trozo de fruto que Turles ha dejado.
Freezer y Turles se enzarzan en un intercambio de golpes brutal. Todo el planeta tiembla con cada choque.
Turles recupera la distancia y junta ambas manos frente a su pecho, concentrando una gran cantidad de ki entre ellas antes de lanzarlo contra Freezer.
El tirano, asustado frente al poderoso ataque del saiyajín, intenta cubrirse, pero el devastador ataque le engulle y estalla en una gigantesca explosión.
Cooler recoge el pedazo de fruto que quedaba.

– “Voy a convertirme en un Dios” – murmura antes de darle un mordisco.
El ki del demonio del frío se eleva de forma exagerada y llama la atención de Turles, que enseguida centra su atención en el demonio del frío.
El hermano de Freezer empieza a gritar de dolor mientras su cuerpo se deforma. Su masa muscular aumenta y salen cuernos del exoesqueleto de su cabeza y pinchos en su espalda y en sus antebrazos.
Freezer reaparece y contempla a su hermano.

– “¿Qué has hecho?” – se pregunta el tirano algo preocupado.
Cooler eleva su ki y sonríe antes de abalanzarse contra Turles.
Un choque de puños hace que se forme un gigantesco cráter.
Freezer, observando el combate, intenta razonar sobre cómo le conviene actuar.
Después de intercambio de golpes, Turles agarra a Cooler de la cola y, tras hacerle dar varias vueltas en el aire, lo lanza contra el suelo.
Tras el impacto, Cooler se levanta de nuevo.

– “¡¿Es que no vas a ayudarme?!” – le espeta a su hermano pequeño.
– “Pensé que habías perdido el juicio…” – responde Freezer.
– “No me compares con esos monos de clase baja” – le dice Cooler.
Freezer vuelve a adoptar su forma al 100% de poder y se coloca junto a su hermano.

– “Acabemos con él” – sonríe Freezer.
Ambos demonios del frío se separan e intentan sorprender a Turles atacándole uno por cada flanco. El saiyajín detiene el puñetazo de Freezer por su izquierda con su mano derecha y el de Cooler por su derecha con su mano izquierda. Agarrando sus puños, Turles se aparta y hace que choquen el uno contra el otro antes de darles un codazo en la nuca a ambos y estrellarles contra el suelo.
Los hermanos se levantan enseguida y vuelan de nuevo hacia Turles, asediándole con una incesante combinación de golpes.
El Súper Saiyajín consigue agarrar a Freezer por la cola y le estampa contra su hermano, haciendo que ambos retrocedan.
Turles carga contra los dos hermanos, que extienden sus manos hacia delante y apresan al saiyajín en una esfera de ki morada.

– “¡HAAAAAA!” – gritan al hacer que la esfera avance a toda velocidad contra el suelo y se estrelle sobre la superficie del planeta.
Aún así, en el centro del profundo cráter, Turles se levanta ensangrentado, pero dispuesto a continuar.

– “Su poder no ha disminuido…” – murmura Freezer.
– “¿Qué podemos hacer?” – pregunta Cooler. – “Su poder es devastador… ¡No podemos derrotarle!”
– “Tengo una idea… Es arriesgada, pero puede funcionar.” – dice Freezer. – “¡Sígueme!”


Dibujado por Torrijos
Los demonios del frío descienden uno a cada lado del saiyajín, sobre el borde del cráter creado. 

– “¡¡COOLER!!” – grita Turles elevando su ki. – “¡¡FREEZER!!”
Los demonios se deslizan por la ladera del cráter y usan su poder telekinético para que todos los escombros que rodean al saiyajín se precipiten sobre él.

– “¡Ahora!” – exclama Freezer.
Ambos demonios se envuelven en una esfera de ki fucsia y vuelan hacia el saiyajín a toda velocidad con sus puños extendidos hacia delante.
Un estallido de ki verde repele todas las rocas que rodeaban al desquiciado saiyajín.

– “¡VOY A MATAROS A TODOS!” – grita Turles, que ve cómo sus enemigos se aproximan rápidamente.
Turles cruza los brazos frente a su pecho y concentra todo su ki, preparándose para liberarlo todo de golpe.

– “¡MUERE, MONO!” – grita Freezer.
De repente, con Freezer y Cooler a escasos metros de distancia, el saiyajín libera toda su energía, que impacta contra los demonios del frío.
Una gigantesca explosión arrasa gran parte del planeta, provocando que este se fragmente en múltiples trozos.
Mientras tanto, los soldados de Cooler y Freezer preparan la nave aterrorizados ante tan magna explosión y temerosos por sus propias vidas. 

– “¡Tenemos que salir de aquí!” – exclama el beppan.
– “No nos iremos sin saber qué le ha pasado al señor Cooler” – responde tajante el brench azul.
– “¡Este planeta está sentenciado!” – insiste el zaltiano. – “¡Vamos a morir todos si no nos vamos!”
– “Sauza tiene razón. Nuestro destino será peor que la muerte si resulta que hemos abandonamos al señor Cooler con vida” – responde Tagoma.
En uno de los trozos desprendidos del planeta, Cooler ha sobrevivido pero se encuentra muy malherido. El demonio del frío ha perdido el brazo derecho junto a la la mitad derecha de su torso y sus extremidades inferiores.

– “Jujuju” – ríe Freezer. – “No tienes buen aspecto.”
Cooler se sorprende al escuchar a su hermano en un tono tan relajado.

– “Herm… hermano…” – susurra Cooler con un gran esfuerzo. – “Ayúdame…”
Freezer, intacto, se yergue frente a su hermano mayor.

– “¿Cómo…?” – murmura Cooler. – “¿Cómo puede ser… que hayas sobrevivido sin un rasguño?” – pregunta con dificultad.
– “No lo he hecho” – responde Freezer con una terrorífica sonrisa.
Cooler entiende en ese instante que Freezer lo tenía todo planeado.

– “Por favor…” – suplica el malherido demonio. – “Ayúdame…”
– “Has estado todos estos años ideando como usurparme el trono.” – dice Freezer. – “Has mantenido oculto a un saiyajín que pretendías usar contra mí si tenías la oportunidad. Has buscado la semilla del Árbol Sagrado para obtener un poder que sobrepasara el mío y el de nuestro padre…”
– “No…” – responde Cooler. – “Hay otra… otra amenaza…” – intenta justificarse.
– “¿El Súper Saiyajín de la Tierra?” – pregunta Freezer. – “Con un poco de entrenamiento podrías haberle superado. Sigues siendo tan patético como cuando nuestro padre te desterró.”
– “Hay algo mucho más pelig…” – dice antes de ser interrumpido por una tos sangrienta.
– “¿De qué estás hablando?” – se impacienta Freezer. – “¡Dilo de una vez!”
– “La caja… la caja de…” – murmura Cooler antes de exhalar su último aliento.
– “Idiota” – murmura Freezer con desprecio.
Los soldados siguen discutiendo sobre abandonar el planeta, pues el tiempo se agota.

– “¡Quédate con ellos si quieres!” – le dice el beppan a Tagoma – “Yo me…”
Pero un rayo mortal le atraviesa el corazón y muere instantáneamente.
Todos se dan la vuelta hacia el lugar de origen del ataque y ven que Freezer ha sobrevivido.

– “¿Os ibais sin mí?” – sonríe el tirano.
– “No, señor…” – dice el zaltiano. – “Nosotros…”
Un nuevo rayo mortal de Freezer atraviesa su corazón y cae inerte.

– “Nos vamos” – dice el Emperador.
– “Sí, señor” – exclaman Tagoma y Sauza.
La nave abandona de la atmósfera del planeta y Freezer se prepara para salir al exterior.

– “Señor…” – dice Tagoma. – “¿Y el fruto?”
– “No lo necesito.” – responde Freezer. – “Conseguiré aumentar mi poder de otra forma.”
El tirano sale al espacio y prepara su bola mortal.

– “Debo asegurarme de que nada sobreviva” – murmura antes de lanzar el poderoso ataque que acaba con los restos del planeta.
Al entrar de nuevo en la nave, Tagoma se acerca al tirano.

– “¿Órdenes, señor?” – pregunta Tagoma.
– “Tú eres el hombre más cercano a mi hermano…” – murmura Freezer. – “Supongo que eres quién más le conocía…”
– “S… Señor…” – tiembla Tagoma. – “Mi lealtad hacia usted es…”
– “Eso ahora no importa” – responde Freezer. – “Quiero preguntarte algo: ¿Qué sabes sobre los motivos del exilio de mi hermano?”
– “Cooler dijo que fue por robar y vender una reliquia de la cámara Imperial” – responde Tagoma.
– “¿Y a quién se la vendió?” – pregunta el tirano.
– “Al gobernador Don Kee, señor” – responde el soldado.
Freezer mira por la enorme escotilla de la nave y sonríe.

– “Rumbo a Imegga” – ordena el Emperador.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 36: Golpe a la Resistencia

OMG // Capítulo 36: Golpe a la Resistencia
Videl, Shapner, Ikose, Pilaf, Mai y Shu se reúnen para leer el mensaje cifrado de Killa.

– “Killa dice que debemos estar atentos.” – dice Videl. – “Silver tiene algo planeado para esta misma noche”.
– “¿Y si es una trampa?” – pregunta Shu.
– “Confío en Killa” – responde la Comandante. – “Su información siempre ha sido precisa y luchó a nuestro lado en Orange City.”
– “No ha habido ningún altercado en los alrededores del castillo…” – dice Mai. – “Nuestros hombres ya deberían haber visto algo…”
De repente, un gran estruendo suena en el exterior, como si se derrumbara parte del castillo.

– “¡¿Qué ha sido eso?!” – exclama Ikose.
– “¿Nos atacan?” – se pregunta Pilaf.
Shapner corre hacia la ventana, pero no avista nada extraño en los alrededores. Al mirar hacia abajo, ve un enorme pilar clavado en la pared del castillo.

– “¿Pero qué diablos…?” – se pregunta Shapner.
En ese instante, el techo se derrumba y aparece un extraño ser mitad humano y mitad robot, vestido con una túnica rosa y luciendo una larga coleta negra. El misterioso individuo se coloca rápidamente detrás de Pilaf y le atraviesa con una gran cuchilla que sale de su brazo izquierdo.

– “¡Pilaf!” – exclama Mai.
– “¡Maldito!” – grita Shu, que desenfunda su arma y dispara al asesino.
El individuo detiene todas las balas disparadas por el pequeño zorro para después dejarlas caer al suelo de una en una.

– “¡Ganaremos tiempo!” – exclama Mai, que también dispara el asesino. – “¡Salid de aquí!”
Videl se pone en guardia, pero Shapner la agarra del brazo y tira de ella hacia la salida.

– “¡NO!” – exclama Videl. – “¡No podemos dejarles aquí!”
– “¡La resistencia te necesita!” – insiste Ikose, que dispara al asesino mientras retrocede junto a Videl y Shapner.
El asesino alza su mano derecha, que revela un cañón, y apunta a Shu y Mai.

– “¡¡DODONPA!!” – exclama el ciborg, disparando un potente ataque de ki que causa una gran explosión y abre un enorme boquete en la pared del castillo.
El trío de amigos corre por los pasillos del castillo cuando encuentran al hijo de Videl, que se dirigía preocupado hacia el lugar de la explosión.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – pregunta el chico.
– “¡El Imperio ha enviado a un asesino!” – exclama Ikose.
– “¡No es momento de explicaciones!” – les apremia Shapner.
Videl agarra a su hijo del brazo y tira de él para que les siga.

– “¡Vámonos!” – dice la General.
– “¿Y los demás?” – pregunta el joven soldado.
– “¡No podemos enfrentarnos a alguien como él!” – insiste Shapner.
Al salir del castillo y dar unos cuantos pasos, el asesino, con sus manos en la espalda, cae del cielo y les corta el paso.

– “¿Va a alguna parte, Sargento Violet?” – se burla el ciborg.
Videl, Shapner e Ikose se colocan frente al joven para protegerle.

– “Atrás” – le dice Shapner al chico.
– “Podemos hacerlo…” – murmura Ikose.
– “¿Estáis listos?” – les pregunta Videl.
El asesino sonríe despreocupado.

– “¡Taiyo-ken!” – exclama Videl emitiendo un fuerte destello.
– “Pero, ¿cómo…?” – se extraña el asesino.
Shapner e Ikose flanquean al enemigo y rápidamente se abalanzan sobre él, pero el asesino les repele con un codazo a Ikose y una patada en el abdomen a Shapner, que caen noqueados.

– “¿Pretendes sorprenderme con una de mis técnicas?” – sonríe el enemigo.
– “¿Tu… tu técnica?” – titubea Videl.
– “No sé dónde la has aprendido, pero te felicito.” – continúa el asesino. – “Si no fuera por mis ojos mejorados habría caído en la trampa”.
Videl se pone en guardia dispuesta a enfrentarse a su rival.

– “Mamá…” – dice preocupado el chico.
– “¡Aléjate!” – exclama ella. – “¡Huye!”
El joven no sabe qué hacer y permanece inmóvil a causa del miedo.
Videl concentra su ki en su mano derecha y se abalanza sobre el asesino, que le esquiva fácilmente con un salto lateral.
El puñetazo de Videl se estrella contra el suelo creando un pequeño cráter de poco más de un metro de diámetro.

– “¡Impresionante!” – se burla el enemigo.
Videl vuelve a arremeter contra el asesino, que vuelve a esquivarla una y otra vez.

– “Parece que tu nivel está muy por encima del de tu padre” – sonríe el asesino.
– “¡No te atrevas a hablar de él!” – grita Videl.
Finalmente, el enemigo detiene un puñetazo de la General y tira de ella hasta quedarse a escasos centímetros de su cara.

– “Matarle ni siquiera fue divertido” – le confiesa el asesino.
Videl se queda petrificada al enterarse de que está frente al hombre que asesinó a su padre.
El enemigo golpea a Videl y ella cae de espaldas y se desliza varios metros sobre el árido suelo.
La General no se rinde y se pone en pie de nuevo.

– “Orgullosa…” – se burla el asesino mientras prepara la cuchilla en su antebrazo.
– “Eres un asesino…” – murmura Videl enfadada.
– “Ese es mi trabajo” – responde sonriendo. – “Esto no es nada personal. No me importa el Imperio, ni la Resistencia. Pero unos pagan mejor que otros.”
Shapner intenta ponerse en pie. Ikose sigue inconsciente.

– “Huye… Videl…” – intenta advertirla el ahora General.
– “No voy a huir de alguien como tú” – dice la General. – “No te tengo ningún miedo”.
El asesino alza su cuchilla y se prepara para atacar.

– “Mejor” – responde sonriente. – “Eso me evita tener que perseguirte.”
El ciborg avanza hacia Videl rápidamente con la cuchilla por delante, dispuesto a atravesar el corazón de la General.
En el último instante, alguien se interpone entre ambos y golpea la cuchilla cruzando ambas manos, partiéndola en múltiples trozos. 
El asesino y el salvador de Videl quedan a varios centímetros el uno del otro y sus miradas se cruzan. 
El enemigo retrocede sorprendido.

– “Esos ojos…” – murmura el ciborg. – “Los he visto antes…”
El hijo de Videl ha salvado a su madre.
Shapner y Videl se sorprenden de la fuerza y velocidad demostrados por el chico.

– “Gyuma…” – murmura la madre.
El chico muestra una mirada seria y enfocada nunca vista antes en él, pero al instante parece salir del trance y recupera su carácter inocente habitual.

– “¿Crees que puedes retarme, chico?” – dice el asesino furioso.
El pánico se apodera del joven, que vuelve a quedarse petrificado por el miedo.
El asesino, enfadado y frustrado, apunta con su cañón al chico.

– “¡DODONPA!” – grita el ciborg.
Un poderoso y concentrado ataque de ki viaja a gran velocidad hacia el muchacho pero, de repente, alguien se interpone entre él y el ataque, desviándolo hacia el cielo.
Un extraño ser de tez violeta, orejas puntiagudas y pelo blanco en formando una cresta y vestido con un extraño ropaje de color azulado, ha aparecido de la nada y ha repelido el ataque con un ligero golpe con el dorso de su mano.

– “¿Qué?” – murmura el asesino confundido. – “¿Quién demonios eres tú?”
– “Deberías hablarle con más respeto” – dice una voz profunda a la espalda del ciborg. – “Estás ante un Dios”.
El asesino se da la vuelta y ve a un gran hombre de piel rosada y pelo largo, lacio y blanco, con semblante serio y aspecto anciano, con una ropa similar a la del pequeño ser, pero de color granate.
El ciborg retrocede nervioso y apunta a ese extraño hombre.

– “Tranquilo, Tao Pai Pai” – dice el pequeño de los dos.
– “¿Quiénes son estos?” – se pregunta el asesino en silencio. – “Esto empieza a complicarse más de lo esperado…”
– “Mi compañero ya te ha respondido a esa pregunta” – le dice el ser de tez violeta.
Videl se coloca delante de su hijo en actitud protectora y el extraño ser se percata.

– “No temas, Videl” – dice el pequeño ser. – “No pretendemos haceros daño”.
Tao Pai Pai, aterrorizado al presenciar las capacidades psíquicas y físicas de esos dos extraños seres, decide que su mejor opción es escapar, y de su antebrazo libera una cápsula que se convierte en una bomba de humo, que detona al tocar el suelo.

– “¡Va a huir!” – exclama Shapner.
El humo envuelve a todos los presentes ante la pasividad de los dos recién llegados.
Al disiparse la humareda, nuestros amigos pueden ver en el horizonte a Tao Pai Pai, que se aleja corriendo.

– “Todo tuyo, Kibito” – dice el pequeño de los seres.
El grandullón desaparece un instante y reaparece cargando con Tao Pai Pai bajo su brazo derecho, que se encuentra inconsciente.

– “Pero, ¿qué diablos…?” – murmura Shapner.
El pequeño sonríe de forma simpática y se acerca a Videl, que retrocede recelosa, y le ofrece su mano.

– “Siento no haberme presentado todavía” – dice el ser violeta. – “Me llamo Shin”.

DBSNL // Capítulo 55: La batalla de los Dioses

DBSNL // Capítulo 55: La batalla de los Dioses
“Bajaste la guardia”
Son Goku y Champa se enfrentan a Sidra, que no muestra dificultades para luchar contra ambos.

– “Un saiyajín usando ki divino…” – dice Sidra mientras esquiva los ataques de Goku. – “¿Tan desesperado está vuestro Hakaishin?”
Sidra repele a Champa y golpea a Goku repetidamente, haciéndole retroceder.

– “¡Tu raza debió ser eliminada como lo fue en nuestro Universo!” – le dice antes de golpearle y lanzarle contra el suelo.
Son Goku se levanta magullado, pero dispuesto a continuar el combate.

– “No eres el primero que intenta eliminarnos” – dice sonriendo.
Champa observa a Son Goku.

– “Tiene agallas…” – murmura esbozando una leve sonrisa, también herido.
En ese momento, Champa oye un zumbido suave que va en aumento, como si un enjambre de abejas se acercara a él a toda velocidad, y de entre el polvo aparecen tres Cell Jr que le atacan sin piedad.

Cerca de allí, Gin castiga a Vegeta que, pese a estar transformado en Súper Saiyajín Blue, está siendo superado por el Hakaishin. Gin le golpea y le estrella contra el suelo.

– “Un perro sin correa” – le dice Gin mientras Vegeta se reincorpora – “Has superado mis expectativas, pero eres sólo eso.” – continúa el Hakaishin. – “Ríndete y no te haré sufrir”.
– “¡Jajaja!” – ríe Vegeta a plena carcajada, confundiendo a Gin. – “Realmente no comprendes lo que significa ser un saiyajín” – responde sonriendo.
Beerus lucha contra Liquir y Freezer, que intentan acorralarle empujándole hacia el límite del terreno de combate.

– “¡No tenéis el nivel suficiente!” – exclama Beerus saltando sobre ellos para situarse a sus espaldas y lanzando un ataque de ki a Freezer que le desintegra.
– “Maldita sea…” – murmura el zorro al comprobar que ha perdido a su apoyo y encontrarse entre Beerus y la nada.
– “¿Quieres saltar tú sólo o necesitas que te empuje?” – se burla nuestro Dios de la destrucción.
– “La imprudencia no es propia de ti…” – dice la voz de Freezer, que está detrás de Beerus apuntándole con el dedo.
– “Inmortal…” – murmura Beerus. – “Se me olvidó ese detalle…”
Liquir apunta a Beerus con su mano.

– “¡Jajajaja!” – ríe el Hakaishin del Universo 6. – “¡Parece que se acabó, Beerus!”
Pero un rayo fucsia atraviesa el pecho del Dios zorro, que escupe sangre al momento.
Beerus se da la vuelta y efectivamente, Freezer es quién ha acabado con el que se supone era su aliado.

– “Bajaste la guardia” – dice Freezer esbozando una terrorífica sonrisa.
El Hakaishin del Universo 6, con los ojos en blanco, cae al vacío y desaparece en la nada.

– “¿Y ahora qué, Freezer?” – le dice Beerus.
– “Eres demasiado fuerte para mí” – responde el demonio del frío. – “Lo admito. No soy idiota.”
– “¿Te rindes?” – le pregunta Beerus algo desconcertado.
– “Simplemente te considero un mejor aliado” – responde sonriendo Freezer. – “Dejemos nuestro enfrentamiento para otro momento…” – dice dándose la vuelta y alejándose caminando tranquilamente.
Zamas se encuentra frente al Dai-Kaioshin del Universo 3, una versión de él mismo.

– “Gracias” – dice Zamas, que le agradece que le salvara de los tres Kaioshin del Universo 4.
El Zamas Dai-Kaioshin le pone su espada de ki en el cuello con un movimiento rápido. Zamas no entiende lo que está pasando.

– “En algún momento vas a tener que elegir un bando…” – le susurra el Kaioshin Supremo al oído. – “… espero que…” – pero el puño de Mr Bu, que parece proceder de lejos, golpea al Dios en la mejilla, alejándole de nuestro Zamas.
Mr Bu llega hasta Zamas, que aún está en estado de shock, y le cura con su magia.

Shisami sigue enfrentándose a los dos lobos del Universo 1. Su cuerpo desprende un brillo rojizo y su velocidad ha aumentado. El toro embiste sin cesar a sus dos enemigos, que intentan esquivarle, pero sin éxito en múltiples ocasiones.

Cada choque causa quemaduras importantes a los lobos.

– “Estoy harto…” – murmura Lavander.

Los puños del lobo amarillo empiezan a emitir un vapor morado y denso.

El toro embiste de nuevo, pero Lavander lo esquiva y le toca con su mano en el hombro.

Shisami mira extrañado como el vapor morado se queda unos instantes en su hombro, pero termina desapareciendo.

– “¡¿Cómo es posible?!” – exclama el Lavander.
– “Mi cuerpo está a una temperatura demasiado elevada.” – sonríe Shisami. – “Tus toxinas se desnaturalizan a tan altas temperaturas y se vuelven inocuas.”

El lobo, frustrado, concentra aún más el veneno en sus puños.

– “Eso habrá que verlo…” – responde el lobo.

En mitad del grupo del Universo 2, Toppo ha agarrado a Piccolo y le estruja entre sus gigantescas manos ante la mirada del resto de participantes de ese Universo.

– “Siento tener que hacer esto” – dice Toppo. – “Le respeto por ser un Dai-Kaioshin” – continúa mientras sigue apretando, pese a los gritos desesperados del namekiano. – “No es nada personal”.
Sidra se encuentra flotando frente a Goku, que está malherido y bastante agotado.

– “¡Desaparece!” – grita el Hakaishin lanzando una gigantesca y aterradora esfera de ki morado a nuestro amigo.
Goku observa el ataque acercándose y aprieta fuerte los puños mientras se levanta.

– “No tengo otra opción…” – murmura resignado. – “Maldición… Esperaba no tener que recurrir a esto tan pronto…”
Pero en el último instante Beerus y Champa aparecen frente a él, y el Hakaishin del Universo 7 patea el ataque hacia el cielo.
Champa deja caer un brazo de Cell Jr que aún tenía en su mano y lo pisa, haciéndolo estallar.

– “Este combate es nuestro” – dice Beerus.

DBSNL ESPECIAL // Universos 3 y 5 / Parte III: Mitos y leyendas

DBSNL Especial // U3 y U5 / Parte III: Mitos y leyendas
Han pasado varios meses desde la destrucción de Nuevo Namek. Freezer, obsesionado con vengarse de Goku, ha pedido que le preparen una nave.

– “¿A dónde se dirige, señor?” – le pregunta su consejero.
– “Al planeta Mogina” – responde Freezer.
– “¿Mogina?” – se extraña su hombre de confianza. – “¡Aún no hemos conseguido doblegar ese planeta! Shisami se dirige allí para calmar las revueltas…”
– “Iré personalmente. Que Shisami se adelante y prepare mi llegada.” – insiste el tirano. – “Me apetece hacer ejercicio” – añade con una sonrisa.
El tirano y una pequeña patrulla parten hacia ese planeta, al que llegan en unas semanas.
La nave aterriza en una zona asegurada por los hombres de Freezer. Shisami recibe al Emperador con una reverencia.

– “¿Cuál es la situación?” – pregunta Freezer.
– “Hemos dejado de avanzar; tal y como ordenó. Parece que eso ha animado a los Moginanos, que lo han tomado como una victoria.” – responde el toro rojo.
– “Excelente” – sonríe Freezer.
– “¿Cuál es el plan, señor?” – pregunta Shisami.
– “Yo me encargaré” – responde Freezer, que empieza a caminar hacia la zona de combate. – “No os entrometáis”.
Shisami queda asombrado al ver que Freezer quiere participar de forma activa en la conquista de un planeta. Lejos queda el tirano acomodado que vivía en su forma reducida y lejos de la línea de fuego.
Tras unas horas de lucha, todo ha acabado. Freezer, apenas magullado, vuelve a la nave.

– “Buscad a los que se esconden y acabad con ellos” – ordena el Emperador.
– “¡Sí, señor!” – responde Shisami.
Freezer, durante los años siguientes, continúa viajando de planeta en planeta, poniendo a prueba sus habilidades, esperando algún día conseguir el poder necesario para humillar al Súper Saiyajín.
En uno de sus viajes, tras masacrar un planeta y recuperarse en la cámara de curación, el Tirano se está secando con una toalla cuando un soldado entra en la enfermería alarmado.

– “¡Señor Freezer! ¡Emperador!” – exclama agitado.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Freezer, molesto por el alboroto.
– “¡Una nave está entrando en la atmósfera!” – exclama el soldado.
– “¿Cuál es su origen?” – pregunta el Emperador.
– “¡Es nuestra, señor! ¡Es una nave imperial!” – revela el mensajero.
Freezer sale al exterior y contempla como en el horizonte la misteriosa nave aterriza.

– “Han pasado muchos años…” – murmura Freezer. – “¿A qué has venido, hermano?”
La nave abre sus compuertas y extiende su pasarela. Un demonio del frío desciende por ella acompañado de varios soldados variopintos. Los soldados visten armaduras del Imperio, pero con ciertas modificaciones; con las hombreras cuadrangulares y de aspecto reforzado. Entre los hombres del demonio destaca un espigado guerrero de piel violeta y ojos rasgados.

– “Señor Cooler” – dice el soldado. – “La nave de su hermano se encuentra al Sur-Este.”
– “Bien” – responde el demonio del frío. – “Ha llegado el momento de reclamar lo que me pertenece” – añade con una sonrisa terrorífica.
Cooler y sus soldados vuelan hasta la nave de Freezer, donde el tirano les espera.

– “Hola, hermanito” – saluda Cooler al tomar tierra.
– “Cooler…” – murmura Freezer de forma irrespetuosa. – “¿Qué has venido a hacer aquí?”
– “Han llegado a mis oídos las noticias sobre tu enfrentamiento con el Súper Saiyajín y la muerte de nuestro padre en la Tierra” – responde Cooler.
– “Llegas varios años tarde al funeral…” – responde Freezer.
– “Y también he oído que has ocupado su lugar” – continúa Cooler.
– “Has oído bien” – responde el tirano con una sonrisa burlona.
– “Sabes que ese trono me pertenece, Freezer” – le dice Cooler.
– “Papá te desterró” – le corrige el tirano.
– “¡Sabes que fue injusto!” – exclama Cooler apretando con rabia su puño.
– “No soy nadie para corregir un decreto del Emperador” – sonríe Freezer.
Cooler respira hondo e intenta calmarse.

– “Sé que no vas a ceder” – dice Cooler. – “Así que te propongo un trato”.
– “¿Quieres negociar?” – se burla el Emperador. – “¿Qué tienes tú que pueda interesarme?”
– “Te ofrezco mis tropas y mis planetas conquistados a cambio de los recursos imperiales para seguir con mi búsqueda” – explica Cooler.
– “¿Hombres? ¿Planetas? ¡Jujuju!” – responde Freezer con sorna. – “Podría tomarlos ahora mismo” – dice alzando su dedo y apuntando a su hermano.
– “Si encuentro lo que busco, ambos saldríamos beneficiados” – responde Cooler manteniendo la calma.
– “No me interesa” – responde Freezer mientras su dedo índice se ilumina.
– “Busco la semilla del Árbol Sagrado” – revela Cooler.
– “Estúpidas leyendas…” – responde Freezer rechazando tal idea.
– “Sí. Cómo las Dragon Balls o el Súper Saiyajín” – responde Cooler con una pícara sonrisa.
Freezer, contrariado, baja su dedo y fuerza una sonrisa.

– “¿Qué necesitas, querido hermano?” – le pregunta en tono sarcástico.
Ambos viajan hasta la nave de Cooler y éste le muestra sus hallazgos a su hermano pequeño.

– “¿Qué sabes del Árbol Sagrado?” – le pregunta Freezer.
– “Al parecer, la semilla del Árbol proviene de un planeta llamado Monmaas.” – explica Cooler.
– “¿Monmaas?” – se extraña Freezer. – “¿El planeta de los gigantes?”
– “Sí.” – responde Cooler. – “Eso explicaría lo que dice la leyenda. El Árbol necesita muchos nutrientes y energía para sobrevivir, así que cuando su semilla se planta en otro planeta, en unas horas puede acabar con todos sus recursos naturales.”
– “Interesante…” – murmura el tirano.
– “Uno de mis hombres encontró una pista sobre su paradero en un asteroide cerca de Wagashi” – explica el hermano mayor.
– “¿Y dónde está tu soldado?” – pregunta Freezer.
– “Perdí contacto con él cuando se dirigía a Babarian” – responde Cooler.
– “Pues hagámosle una visita”– sugiere el Emperador.
– “¿Quieres acompañarme?” – se extraña Cooler. – “¿Tú? ¿Ensuciándote las manos?”
– “¿Quieres ir sólo? ¿Para conseguir el fruto sagrado y traicionarme?” – sonríe Freezer. – “Sé muy bien cuál es tu plan, Cooler. No me tomes por idiota.”
Ambos demonios del frío viajan hasta Babarian. Al sobrevolar el planeta, poco antes de aterrizar, observan cómo éste ha sido arrasado por un fiero combate.

– “Parece que tu hombre ha pasado por aquí…” – se burla Freezer. – “¿Es que no puedes mantener a tus soldados a raya, hermano?”
– “Ya conoces a los saiyajín…” – responde Cooler.
– “¡¿Cómo?!” – se sorprende Freezer. – “¡¿Has dicho un saiyajín?!”
– “Le encontré en un planeta arrasado” – responde Cooler. – “Supuse que fue enviado allí cuando era un niño y tras la desaparición del planeta Vegeta nadie se acordó de él”.
– “¿Y cómo osaste reclutarle?” – murmura Freezer. – “¡Conoces la leyenda del Súper Saiyajín!”
– “Contaba con ella” – sonríe Cooler.
– “Ya veo…” – murmura Freezer. – “Si resultaba ser el Súper Saiyajín, pensabas usarlo contra mí” – sonríe. – “Estoy impresionado”.
– “Ahora que ya sabemos que no es él, ya no me interesa” – responde Cooler. – “Le he tolerado muchas cosas, pero esta vez será ejecutado por traición”.
Tras aterrizar, ambos hermanos salen de la nave y se acercan con sus tropas a una aldea Babarian arrasada. Hay decenas de cadáveres en el suelo, brutalmente asesinados.

– “Nadie se acerca a este planeta” – dice Cooler. – “Bárbaros sin escrúpulos. Caníbales salvajes. Tierra poco fértil.”
– “Un lugar perfecto para mantener oculta la semilla del Árbol” – añade Freezer.
De repente, un Babarian herido se abalanza sobre Freezer por su espalda, pero en el último instante es abatido por uno de los soldados de Cooler.

– “Buen disparo, soldado” – le felicita Freezer. – “¿Cómo te llamas?”
– “Tagoma, señor” – responde le espigado soldado.
– “Noto algo extraño en ti, Tagoma” – murmura Freezer. – “Pero no consigo saber qué es…” – dice mientras se acerca al soldado y le inspecciona de cerca.
– “Deja en paz a mis soldados” – le interrumpe Cooler.
– “Jujuju” – ríe el tirano. – “Lo siento.” – se disculpa mientras vuelve a la nave.
Un soldado brench de piel anaranjada y pelo negro se acerca a Freezer.

– “¡Señor Freezer!” – exclama el soldado. – “¡Hemos encontrado esto!” – dice enseñándole el mango de una espada a su señor. 
– “Parece que Turles no sólo encontró resistencia Babarian.” – murmura Cooler. – “Alguien más buscaba la semilla…”. 
Cooler se acerca a Freezer y le arrebata la empuñadura de la espada para examinarla.

– “Es hierro Imegga” – dice Cooler. – “Las armaduras de mis hombres tienen trazas de este material… Y conozco perfectamente este sello.” – añade contemplando un logotipo en el pomo del arma.
– “Bien…” – responde Freezer. – “Supongo que allí encontraremos respuestas.
– “¡Nos vamos a Imegga!” – exclama Cooler. – “¡Preparad la nave!”
– “¡Sí, señor!” – responden sus hombres.
En unos días, los dos hermanos aterrizan en Imegga y son recibidos por su gobernador, un viejo conocido del Imperio, pues es uno de sus principales socios en el tráfico de planetas.

– “¡Cuánto tiempo, Emperador Freezer!” – exclama el gobernador al recibir a Freezer en su despacho. 
– “No me hagas la pelota, Don Kee” – responde el tirano. – “Hemos venido porque buscamos información.”
El despacho se encuentra en el ático de un enorme rascacielos. Es amplio y con muebles extremadamente modernos. Sobrecargado con esculturas y bustos del gobernador.
A Don Kee le acompaña su hombre de confianza. Un ser de apariencia extraterrestre, con tez azul y pupilas lilas, con una cabeza en forma de pirámide invertida. Viste unas mallas moradas y una chaqueta roja.

– “Por supuesto, ¿qué sucede?” – pregunta el gobernador, que se queda desconcertado al ver a Cooler. – “¿Cooler? ¿Qué hace ese traidor aquí?”
– “Déjate de rollos.” – le corta Cooler. – “Ya sabe que nos conocemos”.
– “¿Qué? Pero…” – titubea Don Kee, temeroso de las represalias de Freezer.
– “Lo dejaré pasar por esta vez” – sonríe Freezer. – “Pero tienes que contarme porqué había restos de una espada con tu sello oficial en Babarian”.
– “¿Babarian?” – se hace el sorprendido el gobernador. – “Nunca he estado en ese planeta de salvajes”.
– “No dudo que tú te quedaste en tu mansión” – responde Freezer. – “¿Y él?” – añade refiriéndose al guardaespaldas.
El hombre de Don Kee ni se inmuta ante la acusación de Freezer.

– “No sabemos nada sobre ese tema” – insiste Don Kee.
Cooler da un paso al frente hacia el gobernador, y el guardaespaldas se interpone entre ambos rápidamente.

– “Al fin te mueves…” – sonríe Cooler desafiante.
– “No hay motivo para enfrentarnos” – calma los ánimos Freezer. – “Además, no pretenderás enfrentarte a dos demonios del frío, ¿verdad?”
Don Kee se levanta apresuradamente.

– “¡Está bien! ¡Tranquilos!” – exclama nervioso. – “¡Relájate, Ledgic!” – le dice a su hombre. – “¡Colaboraremos! Seguro que podemos llegar a un acuerdo.”
– “Siempre has sido un buen negociador, Don Kee” – sonríe Cooler.
– “Veréis…” – explica el gobernador. – “Vuestro hombre robó la información sobre la semilla de uno de mis informadores en el cuerpo de Patrulleros Galácticos.”
– “Tienes hombres en todas partes, ¿no es así?” – sonríe Freezer.
– “Ya sabéis como funciona esto” – responde Don Kee. – “Ledgic intentó detenerle en Babarian, pero fracasó. Aún así, consiguió colocar un rastreador en su nave”.
– “¿Y dónde está ahora?” – pregunta Cooler.
Cooler y Freezer viajan en su nave hacia el planeta que les ha indicado Don Kee.

– “Estamos llegando, señor” – informa uno de los hombres de Freezer.
Los hermanos se acercan al gigantesco ojo de buey de la nave y contemplan el planeta desolado y desértico.

– “Este planeta está muerto” – murmura Freezer.
– “Supongo que Turles ya ha plantado la semilla”. – responde Cooler.
Algo en la superficie del planeta llama la atención del Emperador.

– “¿Qué es eso?” – se extraña Freezer.
– “Parece…” – titubea Cooler. – “¡Es el Árbol!”
Un frondoso árbol de varios kilómetros de altura puede verse en el horizonte. Sus raíces han invadido gran parte de la superficie del planeta.
La nave aterriza y Freezer, Cooler y sus hombres salen al exterior.

– “Imagino que estará protegiendo el árbol” – dice Cooler. – “¡Voy a ejecutar a ese bastardo traidor!”
De repente, un grupo de cinco soldados con armaduras del ejército de Cooler rodean a los hermanos.

– “¿Qué significa esto, Cooler?” – desconfía Freezer.
– “Son hombres de Turles” – responde su hermano.
– “Le pido permiso para encargarme de ellos, señor” – dice Tagoma.
– “No es necesario” – responde Cooler. – “¡Queremos hablar con Turles!” – exclama dirigiéndose al soldado de Turles que tiene delante.
El soldado, grandullón de piel anaranjada y coleta oscura, sonríe al escuchar la petición del demonio del frío.

– “¡Turles se alzará como nuevo emperador del universo!” – responde el soldado. – “¡Vuestro reinado ha termi…!”
Pero un rayo mortal de Freezer interrumpe al soldado, atravesándole el corazón y matándole al instante.

– “Odio los discursos.” – se burla Freezer, mientras mira de reojo la cima de una colina. – “¡¿Por qué no dejas de esconderte y das la cara, saiyajín?!”
Sobre una de las gigantescas raíces, Turles, vistiendo una armadura de Cooler y envuelto en una capa de piel de zorro amarilla, observa la situación.

– “¿Habéis venido los dos?” – sonríe Turles. – “Eso no lo esperaba… ¡Qué honor!”


Dibujado por Torrijos