OLD MAN GOHAN // Capítulo 38: Evacuación

OMG // Capítulo 38: Evacuación

Videl y Shapner organizan sus tropas y se preparan para afrontar el ataque mientras Ikose y Gyuma dirigen la evacuación.
Todos los habitantes de la zona se dirigen hacia la costa Sur, escoltados por el Ejército Rebelde.

– “¡No podemos retrasarnos!” – exclama Videl, subida en una tanqueta de combate. – “¡El Ejército Imperial…!”
Pero el zumbido de varios bombarderos sobrevolando el castillo de Pilaf interrumpe a la Comandante, que unos instantes después puede ver estallar el castillo en mil pedazos en el horizonte.

– “Ya están aquí…” – murmura Shapner.
Los civiles y los soldados se quedan petrificados al ver su hogar reducido a cenizas.

– “¡Vamos! ¡Vamos!” – les hace reaccionar Videl. – “¡Seguiremos con el plan!”
– “¡Démonos prisa!” – añade Ikose.
El Ejército Rebelde se detiene mientras los civiles avanzan hacia el mar.
En el horizonte ya se divisan los Ejércitos enemigos provenientes de la Capital del Oeste y de Orange City.

– “Han venido con todo…” – se asusta Ikose al ver la gran cantidad de soldados, tanques y robots de combate que se agrupa frente a ellos. – “Son demasiados…”
– “¡Aguantaremos!” – responde Videl. – “¡Lucharemos hasta el final! ¡Protegeremos a los nuestros!”
– “¡Sí!” – responden los soldados rebeldes.
En la Capital del Oeste, Ranfan se encuentra en su sala de mando dando órdenes a sus tropas y coordinando sus movimientos con Killa, que se encuentra en Orange City realizando el mismo trabajo.

– “El castillo ha sido destruido” – dice Killa.
– “Están huyendo como ratas” – responde Ranfan. – “¡Acabemos con ellos!” – exclama impaciente.
– “Tranquila, Ranfan.” – intenta calmarla el General. – “Si nos apresuramos demasiado…”
– “Pues que tus hombres se queden atrás” – le interrumpe Ranfan. – “¡Yo ataco ya!”
El Ejército de la Capital del Oeste avanza hacia el reducido Ejército Rebelde.

– “No podemos cometer errores” – dice Videl.
– “¡Robots de combate! ¡Adelante!” – ordena Shapner.
Un pequeño grupo de robots tripulados avanzan hacia el Ejército enemigo.

– “¿Piensan combatirnos con esto?” – se burla Ranfan al ver las imágenes retransmitidas.
De repente, los robots apuntan al suelo y disparan varios misiles, generando una gran cortina de polvo y humo que dificulta la visión al Ejército Imperial.

– “¡Seguid avanzando!” – ordena Ranfan por radio.
La polvareda empieza a disiparse y el Ejército Imperial repara que se encuentra en una zona plagada de objetos redondos incrustados en el suelo.

– “Eso son…” – murmura un soldado.
– “¡Minas PEM!” – exclama asustado otro.
Las minas estallan y generan un pulso electromagnético que inhabilita toda la maquinaria del Ejército de la Capital del Oeste.

– “¡AHORA!” – ordena Videl.
El Ejército Rebelde empieza a avanzar hacia el ejército enemigo, ahora en desventaja, y empieza a ganar terreno.

– “¡Maldita sea!” – se lamenta Ranfan.
– “Te dije que no te apresuraras…” – le recuerda Killa.
– “¡Cállate y ayúdame!” – le dice Ranfan enfadada.
El Ejército de Orange City también avanza hacia el campo de batalla.
En la costa, los civiles ya embarcan en los navíos rebeldes mientras se escuchan a lo lejos los disparos y las explosiones del conflicto bélico cercano.

– “¡Vamos! ¡Rápido!” – coordina Ikose.
– “¡No os paréis!” – insiste Gyuma.
Con la ayuda del ejército de Killa, las fuerzas rebeldes empiezan a retroceder.

– “¡No aguantaremos mucho tiempo!” – exclama Shapner. – “¡Nos están aniquilando!”
El Ejército Imperial no solo les supera en número, sino que sus armas son superiores a las rebeldes.
Videl mira de reojo hacia la costa.

– “Necesitan más tiempo…” – murmura Videl.
La Comandante cierra los ojos y respira hondo. Por un instante en su mente, el campo de batalla se queda en silencio. Puede escuchar cada pisada de cada soldado que la rodea como si el mundo se moviera a cámara lenta. A su alrededor, las pequeñas piedras del campo de batalla empiezan a vibrar y levitan unos centímetros sobre el suelo.
De repente, Videl abre los ojos y en un instante se abalanza rauda sobre sus enemigos. Uno por uno derrota a los soldados de sus alrededores a una velocidad pasmosa y sin que ellos puedan reaccionar.
Un robot de combate enemigo ha identificado a Shapner y ha recibido órdenes para acabar con el General rebelde.
El robot salta sobre el General y se prepara para asestarle un puñetazo, pero Videl aparece como un rayo y golpea el codo del robot, arrancándole el brazo.
La Comandante coge impulso y atiza un puñetazo a la cabina del piloto, dejándole fuera de combate e inutilizando al robot.

– “¿Estás bien?” – pregunta Videl.
– “¡Impresionante!” – se sorprende Shapner.
Pero la comandante ha llegado a su límite y se desmaya frente al General, que consigue sujetarla antes de que caiga al suelo.

– “¡Videl!” – se alarma Shapner. – “Has forzado demasiado…”
– “Estoy bien…” – responde la Comandante agotada.
Desde la costa, mientras la gente sigue embarcando, Gyuma se queda contemplando la batalla ensimismado. Puede ver a lo lejos a su madre y a Shapner luchando por su gente y a Ikose a su lado coordinando la evacuación. El joven aprieta fuerte sus puños, lleno de rabia e impotencia.

– “No podemos ganar esta guerra…” – piensa el chico. – “El Imperio Plateado es demasiado fuerte… y ahora otra amenaza aún más peligrosa nos acecha… ¿Dónde está el Guerrero Dorado? ¿Por qué no nos ayuda? Mi madre y los demás siempre hablan de él como un héroe… ¡pero es un cobarde!”
– “¡Gyuma!” – le interrumpe Ikose sacándole de su trance. – “¡Asegúrate de que todos han embarcado!”
Gyuma mira a Ikose. Su mirada es melancólica pero decidida.

– “¿Qué ocurre?” – le pregunta Ikose.
– “Lo siento” – responde Gyuma. – “Tengo que hacerlo. Os prometo que le traeré de vuelta”.
– “¿De qué estás…?” – murmura Ikose mientras entiende las palabras del joven soldado. – “¡NO!” – exclama. – “¡Espera! ¡No puedes…!”
El chico coloca rápidamente sus manos frente a su rostro.

– “¡TAIYO-KEN!” – exclama Gyuma, cegando a Ikose con la técnica de la Escuela Grulla.
El Ejército Rebelde empieza a retroceder, pues el Imperio empieza a ganarles terreno.

– “¡Retirada!” – exclama Shapner. – “¡A los navíos! ¡Pelotones Foxtrot y Tango, cubrid la retirada!”
En unos segundos, Ikose empieza a recuperar la visión.

– “Estúpido crío…” – refunfuña enfadado.
Shapner y Videl llegan hasta Ikose.

– “¿Aún no hemos evacuado por completo?” – pregunta Shapner.
Ikose sigue rascándose los ojos intentando recuperarse del destello.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Videl. – “¿Dónde está Gyuma?” – se preocupa.
– “No he podido hacer nada…” – responde Ikose tímidamente. – “¡Me ha cegado!”
Videl intenta salir corriendo tras su hijo, pero no tiene fuerzas y se desploma al dar unos pocos pasos.

– “¡Videl!” – exclama Ikose.
– “Esta agotada” – dice Shapner mientras la socorre. – “Hay que subirla al navío”.
– “¿Y Gyuma?” – pregunta Ikose.
– “Estará bien” – responde Shapner. – “Le buscaremos después”.
Mientras tanto, el Ejército Plateado empieza a disparar directamente a los navíos.

– “¡Maldita sea!” – exclama Ikose.
Un misil PEM impacta contra el motor del barco y lo incapacita.

– “Estamos perdidos…” – se lamenta Shapner.
Pero en ese instante, varios proyectiles provenientes del mar estallan en el cielo, sobre el ejército enemigo.

– “¿Qué es eso?” – se extrañan nuestros amigos.
Del cielo cae una lluvia de esferas negras de unos diez centímetros de diámetro. Las extrañas esferas caen al suelo y ruedan varios centímetros ante la sorpresa de los soldados.

– “Pero, ¿qué demonios…?” – dice un soldado mientras se acerca cautelosamente.
De repente, todas las la esferas saltan y unos pequeños brazos y piernas aparecen, seguidos de ojos y boca, sorprendiendo a los soldados.
El pequeño robot sonríe y saluda.

– “¡Soy una bomba!” – exclama alegremente.
– “¡¿QUÉ?!” – se asustan los soldados.
Todos los robotitos empiezan a estallar en cadena y el campo de batalla se convierte en un infierno para el Ejército Imperial.
En el horizonte marino, varios navíos navegan hacia la costa.

– “¡Isla Papaya ha respondido!” – se alegra Ikose.
En la proa del barco principal, Punta dirige el ataque espada en alto.

– “¡Proteged a los supervivientes!” – ordena el Pirata. – “¡Adelante, piratas!”

DBSNL // Capítulo 57: Rebelión

DBSNL // Capítulo 57: Rebelión 
“Malditos monos”
Beerus y Champa se enfrentan a su antiguo maestro, Sidra, pero se estorban entre ellos al atacarle y el Hakaishin del Universo 4 aprovecha esa situación para superarles y repelerles.

– “No habéis aprendido nada” – les dice Sidra. – “Por eso no os consideré dignos del puesto.”
– “Cállate.” – murmura Beerus escupiendo al suelo mientras se levanta.
– “Cuando me dijeron que dormiste durante la aparición de Bibidí y Majin Bu, no tuve ninguna duda de que decían la verdad.” – continúa el Hakaishin. – “Y me avergüenza no haberme dado cuenta antes”.
Champa se reincorpora y se situa junto a Beerus.

– “Champa” – dice Beerus. – “Si seguimos así no lograremos nada.”
– “¿Qué sugieres?” – le pregunta Champa.
– “Hace tiempo que no luchamos juntos…” – sonríe Beerus. – “Pero tenemos que coordinarnos si queremos derrotarle.
Su hermano sonríe también.

– “Ha pasado mucho tiempo…” – responde. – “Pero la verdad es que lo echaba de menos.”
Uno de los perros saiyajín se abalanza sobre Freezer, que se encuentra frente a Gohan, y el tirano lo repele.

– “Malditos monos” – dice Freezer asqueado.
El saiyajín se reincorpora, pero Freezer le atraviesa el corazón con su rayo mortal.
Otro de los saiyajín, esta vez una mujer, que se encontraba masacrando a dos soldados del Universo 3, al ver a su hermano caer frente al tirano, se lanza a por Freezer, que la golpea sin apuro con la cola, igual que hizo con el anterior y se dispone a rematarla.

– “¡¡Ya es suficiente!!” – grita Son Gohan furioso mientras golpea a Freezer en la mejilla y le hace retroceder.
Freezer, furioso, clava su mirada en Gohan.

– “¿Cómo osas golpearme?” – le dice entre dientes. – “¿¡Cómo osas golpear a un Dios de la destrucción!?” – grita mientras emite una violenta ola de ki.
El tirano ataca a Gohan con un potente ataque de ki que el mestizo intenta soportar cruzando los brazos frente a él, pero finalmente sale despedido a causa de la gran explosión.

– “Creo que tendré que buscarme otra pareja de baile” – murmura Cell mientras se aleja caminando del combate entre Gohan y Freezer.
La saiyajín que había sido golpeada por Freezer sigue en el suelo, convulsionando y con los ojos en blanco. Al parecer, el demonio del frío la ha herido gravemente con un simple golpe.
Renso, el tercer saiyajín del Universo 1, que había sido golpeado por Mirai Trunks al enfrentarse a Vegeta, se levanta y observa a sus amigos caídos, algo tembloroso por la impotencia que está sufriendo durante el torneo al verse superado por la mayoría de participantes.
También contempla a Vegeta y Goku transformados en Súper Saiyajín Blue, a Goten, Trunks y Gohan transformados en Súper Saiyajín 2, y cómo éste último ha reaccionado frente a su compañera caída pese a no conocerla.
El saiyajín mira sus manos y parece preguntarse si ese poder también reside en su interior.
El demonio del frío del Universo 1 se acerca a su saiyajín malherida y la observa, claramente decepcionado.

– “Que desperdicio” – dice el demonio. – “Así no me sirves” – añade antes de pisar la cabeza de la saiyajín para acabar con su vida.
Renso asiste atónito a la terrible escena y aprieta con fuerza sus puños mientras un torrente de lágrimas cae por sus ojos.

– “F… Frost…” – murmura temblando de rabia.
El demonio del frío se percata de la reacción de su otro saiyajín. 

– “¿Qué haces ahí parado?” – le dice Frost.
Los ojos del saiyajín se quedan en blanco mientras su musculatura aumenta y las venas de su cuerpo se realzan en su piel. Un enorme ki emana de su interior.
Son Gohan se levanta tras el ataque de Freezer. Está algo herido y ha perdido la parte superior de su uniforme, quedando con el torso desnudo.

– “Ese poder…” – murmura observando al saiyajín.
– “Va a haber problemas…” – murmura el ángel Kus.
Vegeta, con una pícara sonrisa, y el resto de participantes, también observan al saiyajín, pues su enorme ki no pasa desapercibido. 
Freezer también contempla el cambio del saiyajín, que le trae malos recuerdos.

– “¡¡¡FROOOOOOST!!!” – grita el saiyajín mientras la brillante luz amarilla emitida por el saiyajín inunda el estadio, seguida por una violenta corriente de aire.
Al disiparse, el saiyajín se ha transformado en Súper Saiyajín, y su cabello y su cola brillan con luz dorada.

Dibujado por Ipocrito
Son Goku y el Yadrat parecen jugar al gato y el ratón usando el Shunkanido por todo el ring. Ambos contrincantes aparecen y desaparecen en medio de todos los enfrentamientos que están aconteciendo.

– “Su dominio de la técnica es superior al mío…” – murmura Son Goku resignado, mientras sigue persiguiéndole.
Trunks, ahora transformado en Súper Saiyajín 2, es superior a Kaflal y Samsal, que recuperan la distancia y se miran con complicidad antes de separarse ligeramente en un movimiento que Trunks reconoce.

– “¿No me digas que…?” – dice algo sorprendido.
– “¡Fuuuu…!” – dicen los metamoranos al unísono.
– “¡Maldición!” – dice Trunks lanzándose a por ellos intentando evitar que realicen la fusión.
– “¡…sión!” – continúan ellos.
En ese instante el Yadrat se cruza un momento frente a Trunks, seguido por Goku, y evitan que el chico llegue a tiempo para evitar la técnica de los metamoranos.

– “¡HAA!” – gritan emitiendo una fuerte luz, que al desvanecerse revela el resultado de la fusión.
– “Esto no va a ser fácil…” – murmura Trunks algo resignado.

Dibujado por Ipocrito


OLD MAN GOHAN // Capítulo 37: Los Kaioshin

OMG // Capítulo 37: Los Kaioshin
La Resistencia se reagrupa en el Castillo de Pilaf. Videl, Shapner e Ikose se han reunido con los misteriosos recién llegados. Tao Pai Pai ha sido atado y permanece inconsciente sentado en el suelo de la habitación. Un dispositivo PEM minúsculo ha sido insertado en la base de su cráneo para inhabilitar sus mejoras cibernéticas e impedir su movimiento en caso de que despierte.

– “¿Qué haremos ahora?” – se preocupa Ikose. – “Sin Pilaf…”
– “Seguiremos adelante” – responde Shapner. – “Videl asumirá el mando.”
– “Shapner… yo…” – titubea Videl.
– “Eres la persona más preparada, Comandante” – responde Shapner con una sonrisa, intentando transmitir confianza a su amiga. – “La gente confía en ti”.
– “Si creéis que es lo mejor para la Resistencia, lo haré” – asiente Videl. – “Pero será difícil que la gente recupere la esperanza en la causa. Pilaf era un gran líder al que muchos idolatraban.”
– “Sin Pilaf, Mai y Shu, esto se complica” – suspira Ikose.
– “Sin duda” – añade Shapner. – “El Rey Chappa confiaba en Pilaf. Es posible que esto dificulte las relaciones entre ambos territorios.”
– “Seguimos teniendo el mismo enemigo” – responde Videl. – “Tendrá que colaborar si quiere derrotar al Imperio Plateado”.
Shin escucha atentamente a los tres militares.

– “No quiero desanimaros…” – interviene el extraño ser. – “Pero vuestro principal problema no es ese Imperio Plateado.”
– “Un poderoso mago lleva años intentando despertar al monstruo que su padre creó” – añade Kibito.
– “¿Un mago?” – se pregunta Shapner.
– “¿Un monstruo?” – titubea Ikose.
– “El mago necesita una enorme cantidad de energía para poder despertar a su criatura” – explica Shin. – “Por suerte, la fuerza de los humanos es ínfima y la población ha sido muy mermada, así que no puede conseguirlo fácilmente.”
Videl se acerca a Shin y le mira atentamente intentando asimilar lo que está escuchando y la identidad de ese ser.

– “¿De verdad sois Dioses?” – le pregunta la nueva Comandante.
– “Soy el Kaioshin del Este” – responde Shin. – “Un Dios por encima de Kamisama, de los Kaios y del Gran Kaio. Él es mi ayudante: Kibito.”
– “¿Y no podéis deshaceros del mago?” – pregunta Shapner.
– “Su paradero es desconocido” – responde Shin.
– “El poder oscuro que temía Son Gohan…” – murmura Videl.
Kibito mira a Videl al escuchar ese nombre.

– “El Guerrero Dorado…” – murmura el ayudante del Kaioshin.
– “¡¿Conocéis a Gohan?!” – exclama la Comandante, sorprendida y emocionada por la posibilidad de tener noticias suyas.
– “Conocemos su historia” – responde Shin. – “Hemos estado investigando; buscando guerreros que pudieran ayudarnos en esta empresa”.
– “Pero su corazón y su mente han sido nublados por la duda y el miedo” – interviene Kibito. – “No puede enfrentarse a Babidí.”
– “Pero… ¿sabéis dónde está?” – pregunta Videl con los ojos vidriosos.
Shin, que puede sentir todas las emociones de Videl y oír sus pensamientos, sonríe de forma tierna.

– “Lo siento” – responde el Kaioshin. – “No lo sé.”
Kibito mira extrañado a Shin.
De repente, Tao Pai Pai parece despertarse lentamente de su sueño.

– “Estúpido…” – murmura el asesino. – “Estúpido Kaioshin…”
Shin y Kibito se sorprenden de que Tao Pai Pai les reconozca.

– “¿Crees que puedes detenerme?” – sonríe Tao Pai Pai.
– “Babidí…” – murmura Shin.
– “Majin Bu despertará pronto” – continúa el asesino. – “¡Y acabaré lo que mi padre empezó!”
– “Te detendremos, Babidí” – responde Kibito. – “El mal nunca triunfará”.
– “Idiotas” – responde tajante el asesino. – “Los humanos son fácilmente corruptibles…”
De repente, el asesino se fija en Videl.

– “Tú…” – sonríe Tao. – “Te reconozco… Estás en su mente…”
– “¿De qué estás hablando?” – se extraña Videl.
– “Él piensa mucho en ti y eso le hace débil…” – continúa el asesino.
Kibito da un paso al frente y alza su mano hacia Tao Pai Pai.

– “Suficiente” – dice el ayudante del Kaioshin.
– “¡NO!” – exclama Videl, que intenta apartar el brazo de Kibito. – “¡ESPERA!”
Kibito se detiene un instante y Tao Pai Pai sonríe.

– “¿Quieres saber dónde se encuentra?” – pregunta el asesino.
– “¡Dime dónde está!” – exclama Videl.
– “¡JAJAJA!” – ríe el enemigo.
Pero de repente, Kibito dispara al asesino y le desintegra.

– “¡NOOO!” – grita Videl.
La Comandante se abalanza sobre Kibito y le agarra por la solapa.

– “¡Él sabía dónde estaba Son Gohan!” – llora furiosa Videl. – “¡BASTARDO!”
Kibito agarra a la Comandante por el cuello y la levanta del suelo, clavando la mirada en sus ojos. Shapner e Ikose desenfundan rápidamente sus armas y apuntan al ayudante del Kaioshin.
En ese instante, el hijo de Videl entra en la habitación apresuradamente, pues ha estado escuchando toda la conversación a través de la puerta.

– “¡Suelta a mi madre!” – grita el chico.
Shin mira detenidamente al joven y sonríe.

– “Suficiente, Kibito” – dice el Kaioshin. – “Ellos no son nuestros enemigos”.
Kibito suelta a Videl, que cae al suelo. Gyuma corre a socorrerla, mientras Shapner e Ikose bajan sus armas lentamente.

– “Nuestro trabajo aquí ha terminado” – dice Shin. – “Ya hemos recopilado toda la información que necesitábamos.”
Kibito se acerca a Shin y pone la mano en su espalda.

– “Disculpad las molestias” – sonríe el Dios. – “¡Hasta otra!” – se despide antes de que ambos desaparezcan.
Videl, que ya ha recuperado el aliento, se levanta con ayuda de su hijo.

– “¿Estás bien?” – le pregunta Shapner.
– “Tenemos que encontrar a Gohan” – responde la Comandante.
En el Castillo Imperial, Silver ya conoce el resultado de la misión de Tao Pai Pai y se comunica con sus generales mediante un holograma.

– “Sin Pilaf son más débiles” – murmura el Comandante.
– “Pero Videl y Shapner han sobrevivido” – dice Killa. – “Ellos tomarán el mando”.
– “¡Es el momento de atacar!” – dice Ranfan. – “¡Hay que aprovechar su momento de confusión!”
– “Tienes razón.” – dice Silver. – “Tú y Killa atacaréis por ambos frentes. ¡Les aplastaremos como cucarachas!”
Mientras tanto, nuestros amigos se han reunido para debatir sus opciones y reflexionar sobre lo sucedido.

– “¡Gohan sigue vivo!” – insiste Videl. – “¡Le necesitamos!”
– “Shin ha dicho que no puede enfrentarse a ese mago…” – murmura Shapner.
– “¿Y te fías de él?” – pregunta la Comandante.
– “No podemos dejar a nuestra gente desprotegida mientras buscamos a Gohan” – responde Ikose.
– “Esta gente confía en nosotros” – dice Shapner. – “No podemos fallarles”.
– “Pero no podemos ganar sin él” – insiste Videl.
– “Eres la Comandante” – responde Shapner. – “Esta gente confía en ti para que les protejas”.
– “¡Yo iré!” – interrumpe Gyuma. – “¡Yo iré a buscar al Guerrero Dorado!”
Todos se sorprenden al escuchar al joven soldado.

– “Pero…” – dice Videl.
– “Si estás convencida de que le necesitamos para ganar la guerra y derrotar a ese brujo, yo iré a buscarle” – insiste el chico.
– “No puedes ir sólo” – responde Shapner. – “Es una locura. ¡Ni siquiera sabemos donde está!”
– “Lo he visto” – interrumpe Videl.
– “¿Cómo dices?” – se extraña Shapner.
– “He visto dónde está” – responde la Comandante. – “Por un instante, cuando Kibito ha matado al asesino, he visto una imagen en mi mente”.
– “Videl…” – murmura preocupado Ikose.
– “He visto la Tierra Sagrada de Karín” – dice Videl.
– “Es una trampa” – dice Shapner. – “Lo sabes, ¿verdad?”
– “Por supuesto” – responde la Comandante. – “Pero es todo lo que tenemos.”
– “¿Y mandarás a tu hijo allí?” – le pregunta Shapner.
En ese momento, un soldado interrumpe la reunión.

– “¡Un nuevo mensaje de Killa!” – exclama el soldado. – “¡Se acercan tropas enemigas por ambos frentes!”
Las alarmas suenan por todo el castillo y sus alrededores. Nuestros amigos se movilizan y se preparan para acometer la batalla.

– “¡No tenemos efectivos suficientes para hacer frente a dos ejércitos!” – exclama Shapner alarmado.
– “¡Retrocederemos hacia el Sur!” – dice Videl. – “¡Hacia el mar!”
– “¡¿Hacia el mar?!” – se extraña Ikose. – “¡Eso nos deja sin ruta de escape! ¡No podemos evacuar a todo el mundo!”
Videl, pese a no estar segura, intenta forzar una sonrisa para dar tranquilidad a sus compañeros mientras una gota de sudor recorre su sien.

– “Enviad una señal de auxilio al Rey Chappa” – dice la Comandante.

DBSNL // Capítulo 56: Frutos

DBSNL // Capítulo 56: Frutos
“Nunca había puesto a prueba mi perfección”
Piccolo, atrapado entre las enormes manos de Toppo, alarga sus brazos y los enrolla alrededor de los de su enemigo, apretándolos y obligándole a ceder lo suficiente para poder liberarse.
El namekiano retrocede dando una voltereta, mientras sus brazos vuelven a la normalidad. Piccolo salta hacia el cielo, intentando huir del grupo de participantes del Universo 2 en el que se encuentra, pero uno de ellos, que parece un conejo humanoide morado, salta tras él y le alcanza a una velocidad extraordinaria. 
El conejo golpea a Piccolo y le lanza contra el suelo.
El namekiano se reincorpora mientras retrocede y se desliza sobre el ring.

– “Qué rápido es…” – murmura Piccolo.

Su nuevo rival se coloca frente al grupo del Universo 2.

– “Es mío” – les dice al resto de sus compañeros para que no intervengan.
– “Como quieras, Dyspo” – le responde Toppo. – “Pero no te confíes”.
– “Seré rápido” – responde Dyspo sonriendo.

No muy lejos de allí, Son Gohan se enfrenta a Cell en un combate que parece estar mucho más igualado de lo que el mestizo esperaba.

– “¿Por qué es tan fuerte?” – se pregunta Gohan. – “¿Cómo ha conseguido tanto poder?” 

Cell sonríe mientras sigue avasallando a su contrincante.

– “¡Nunca me había divertido tanto!” – exclama Cell.

Son Gohan, finalmente consigue golpear a Cell y obligarle a retroceder. El insecto sonríe y se limpia la sangre de su labio con el dorso de su mano.

– “Nunca había puesto a prueba mi perfección” – dice la creación del Dr. Gero. – “Es realmente emocionante”.
– “¿Qué ocurrió en tu línea temporal?” – le dice Gohan de forma tajante. – “No deberías ser tan fuerte”.
– “Desconozco a qué viene tu sorpresa” – responde Cell sonriendo. – “Pero no me importa contártelo.” – continúa. – “Cuando desperté, al parecer, tú y tus amigos habíais desactivado a los androides 17 y 18, pero por suerte no los destruisteis y los guardabais en la Corporación Cápsula”.
– “Eso sigue sin explicar tu poder…” – dice Gohan algo desconcertado. – “¡A no ser qué…!” – exclama al habérsele ocurrido una posible razón.

Jaco se encuentra luchando contra los cadáveres de varios Cell Jr y Curd, revividos por el Dr. Kamakiri. El patrullero intergaláctico les hace retroceder con su gran destreza en el combate cuerpo a cuerpo y después les dispara con su pistola pero, aun así, ellos continúan levantándose.
Cerca de allí, Hit aparece detrás del Dr. Kamakiri.

– “Se acabó la función” – dice el asesino mientras saca la mano de su bolsillo.

Pero de la nada aparece con el Shunkanido el participante Yadrat del Universo 4, que alarga su mano con la intención de tocar a Hit y llevárselo, pero en un instante aparece también Son Goku, en su estado base, y agarra al Yadrat antes de que toque a Hit, y se lo lleva con su Shunkanido.


Dibujado por Ipocrito

El Dr. Kamakiri aprovecha la distracción para alejarse de Hit, que parece haberse quedado algo pensativo recordando el instante en el que su mirada se ha cruzado con la de Son Goku, seria pero cómplice, antes de desvanecerse con el su técnica de teletransporte.
Vegeta sigue inmerso en su enfrentamiento con Gin, que parece superarle en todos los aspectos.
De entre la polvareda de su alrededor, un saiyajín perro ataca a Vegeta, pero éste, sin ni tan solo mirarle, le repele de un simple golpe.
El saiyajín del Universo 1 se recupera rápidamente y como un animal enrabiado vuelve a dirigirse hacia Vegeta, que le apunta con su mano mirándole de reojo.

–  “No tengo tiempo para esto” – refunfuña Vegeta.

Pero Mirai Trunks aparece y golpea de nuevo al saiyajín, apartándole.

– “¿Estás bien, papá?” – pregunta preocupado Mirai Trunks al ver a su padre malherido.
– “Preocúpate por tu universo” – responde Vegeta mientras echa un salivazo ensangrentado al suelo.

Mirai Trunks sonríe, pues aprecia cualquier interacción con su padre y entiende por su actitud que a éste aún le quedan fuerzas para seguir luchando.
Bérgamo aparece detrás de Mirai Trunks.

– “¿Me echabas de menos?” – dice el lobo antes de golpear a Trunks y alejarle de su padre.
– “¡Trunks!” – grita Vegeta algo preocupado.
– “¡No te distraigas!” – le grita Gin mientras carga contra él.

Uno de los demonios del frío del Universo 1 está siendo avasallado por dos Cell Jr. Finalmente, un tercer Cell Jr le atraviesa con un Makankosappo y los otros dos se lanzan sobre su cuerpo para terminar con él y asegurarse de que no vuelva a levantarse.

– “¡Ice!” – grita otro demonio del frío. – “Ese idiota ha caído a la primera”.
– “¡Fridge! ¡Detrás de ti!” – avisa Frost a su compañero.

Frost ha visto como, de repente, una banda de cazadores furtivos espaciales del Universo 5 se abalanzan sobre Fridge.

Lavander y Basil atacan de nuevo a Shisami que, al repeler a los lobos, provoca que Lavander toque a Basil y las toxinas empiecen a extenderse por su cuerpo.

– “¡No!” – exclama Lavander. – “¡Maldita sea!”

Las toxinas avanzan rápidamente y Basil empieza a sentirse cada vez más débil.

– “¡Aguanta!” – le dice Lavander, que disipa el venendo en sus manos e intenta socorrer a su compañero.

El toro rojo coloca sus manos en el suelo, como si fuera a empezar una carrera, y se prepara para embestir con todas sus fuerzas.

– “¡Este es el poder del Imperio de Freezer!” – exclama Shisami. – “¡La victoria será nuestra!”

El ataque impacta directamente en Lavander, que ha conseguid apartar a Basil a tiempo. El lobo amarillo es empujado más allá del límite del ring y es eliminado.

– “¡Lavander!” – grita Basil. – “¡Maldita sea!” – se lamenta.

Son Goten sigue luchando contra Magetta, a quién parece no afectarle ninguno de los ataques del saiyajín, ni siquiera el Kamehameha original del maestro Roshi, que sale repelido al impactar contra su cuerpo metálico.

– “Sólo me queda una opción…” – piensa Goten.

Por su parte, Trunks está siendo asediado por Kafkal y Samsal, que se combinan a la perfección para sorprender al saiyajín, como si bailaran a su alrededor.

– “Qué coordinación…” – piensa Trunks mientras se protege como puede de los continuos ataques de los metamoranos. – “Pese a no ser muy fuertes no me dan tiempo para reaccionar… Es como si compartieran una única mente.”

Son Goten se distrae al ver a su amigo arrinconado, algo que aprovecha Magetta para situarse detrás de él y apresarle en un abrazo mortal.
El saiyajín grita mientras forcejea e intenta liberarse de los brazos metálicos del participante del Universo 6, pero no parece que consiga moverlos en absoluto.
Son Gohan ve a su hermano en peligro e intenta correr hacia él, ignorando a Cell, pero tras avanzar unos cuantos metros, Freezer aparece frente a él para cortarle el paso.

– “¿Ibas a alguna parte?” – le dice el demonio del frío sonriendo.
– “Maldición…” – murmura Gohan mientras se pone en guardia.

Son Goten sigue esforzándose para liberarse y concentra todo su ki.

– “¡¡HAAAAAAAAA!!” – grita mientras expulsa una tremenda onda expansiva de energía que le libera de Magetta, que se ve forzado a retroceder unos metros.

La mirada de Son Goten ha cambiado y su pelo parece mucho más erizado. 
Son Gohan observa la transformación de su hermano.

– “¿Súper Saiyajín 2?” – murmura Gohan atónito. – “¿Desde cuándo?”

Trunks ve a su amigo transformarse.

– “Está bien” – dice sonriendo. – “¡Vamos a por todas! ¡¡HAAAAAAAAA!!” – grita mientras repele a sus dos rivales y también se transforma en Súper Saiyajín 2.

Vegeta y Son Goku, ambos inmersos en sus respectivos combates, observan de reojo, orgullosos, a sus hijos.
Piccolo, listo para enfrentarse a Dypso, también se percata de la transformación de los niños.

– “Estos críos son extraordinarios…” – murmura el namekiano satisfecho al ver sus avances.

Dibujado por Ipocrito