DBSNL // Capítulo 59: Corrupción

DBSNL // Capítulo 59: Corrupción
“Todos están dando el máximo… Ahora es mi turno”
Son Goten saca una semilla senzu de su cinturón y se la come.
Mientras tanto, Vegeta, que está muy malherido y con su ropa bastante dañada a causa de su pelea contra Gin, parece que va a recurrir a la semilla que tiene guardada en su armadura, pero en el último momento muestra sus dudas.

– “Que rabia…” – murmura. – “Tener que recurrir a esto tan pronto… Me niego”. – dice resignado mientras vuelve a guardarla y se prepara para continuar el combate.
– “No puedo perder más tiempo contigo” – le dice Gin caminando hacia él.
Goku y el Yadrat se han tomado un descanso y se encuentran cara a cara.

– “Conoces nuestra técnica…” – le dice el Yadrat.
– “La aprendí en vuestro planeta” – responde Goku. – “Sois una raza extraordinaria”.
– “Agradezco el cumplido.” – responde el Yadrat. – “Me llamo Jimiz”.
– “Son Goku” – se presenta el saiyajín.
– “¿Y que más técnicas aprendiste, Son Goku?” – le pregunta Jimiz.
– “Por desgracia no pude aprender ninguna más” – se lamenta Goku. – “Sólo estuve de paso en vuestro planeta y me llevó demasiado tiempo aprender el Shunkanido”.
– “Es una pena” – dice el Yadrat con una sonrisa mientras apunta con su mano a Goku.
Son Goku desaparece como si usara el Shunkanido y aparece delante del Yadrat.

– “¿Cómo…?” – murmura confuso Son Goku, sin saber qué ha ocurrido.
El Yadrat le golpea en el abdomen. Son Goku encaja el golpe, y cuando intenta reaccionar y golpear al Yadrat, éste le teletransporta de nuevo lejos, haciendo que Goku golpee la nada.
La fusión metamor está castigando duramente a Trunks, que vuelve a su estado base y recibe un fuerte golpe que le hace deslizarse por el suelo hasta casi salir del ring.
En ese instante, Son Goten llega y se coloca a su lado.
Trunks saca su semilla senzu y se la come.

– “¿Ya ha llegado el momento?” – dice sonriendo mientras la mastica y sus heridas se curan.
– “Eso parece” – responde Goten transformándose en Súper Saiyajín.
Trunks también se transforma.
El metamor avanza hacia ellos, pero Goten y Trunks realizan a la vez un Taiyo-ken que ciega a su rival y a gran parte de los participantes que se encuentran en los alrededores.
Cuando el metamor consigue abrir los ojos, ante él se encuentra un enemigo con una ropa similar a la suya.

– “¡Ha llegado la hora de Gotenks!” – dice fanfarroneando la fusión en una de sus ridículas poses.
Toppo da un paso al frente para enfrentarse a Cell, pero uno de sus compañeros le detiene.

– “No” – dice Jiren. – “Si quieren enfrentarse que lo hagan.”
– “¡Pero ha matado a Dyspo!” – le recrimina Toppo.
– “Si matáis a Cell, vuestro amigo volverá a la normalidad” – les revela Piccolo. – “Es la misma técnica que usaba el demonio Dabra”.
– “Entonces sólo tenemos que…” – dice Toppo, pero es interrumpido por un ataque de ki que destroza la estatua de Dyspo.
Todos se dan la vuelta y ven cómo el disparo lo ha realizado el Dai Kaioshin de su Universo, cuya cara está oculta tras una máscara.

– “No puede haber distracciones” – dice el Dios. – “Y con una pierna rota no podía luchar. No ganábamos nada recuperándole”.
Toppo aprieta fuerte el puño y se dispone a increpar a su Dai Kaioshin.

– “Tiene razón” – dice Jiren. – “Ganar el torneo es nuestro único objetivo”.
Piccolo se reincorpora. 

– “Es repulsivo ver cómo puede corromperse la visión de un Sagrado Kaioshin.” – le dice a su homónimo del Universo 2. – “Me avergüenza llevar el mismo título que tú.”
Cell, sin mediar palabra, sonríe al ver el alboroto que él ha causado.
El Zamas Dai Kaioshin del Universo 3 se enfrenta a varios Cell Jr, a los que corta con su espada de ki como si fueran mantequilla.
Mr Bu ha aprovechado esa distracción para intentar volar hasta Piccolo y ayudarle, mientras nuestro Zamas vuela hacia Son Gohan.
Bérgamo y Mirai Trunks siguen enzarzados en su combate. El lobo golpea a Trunks en su muñeca, haciendo que pierda su espada, y le sacude repetidamente. 
Mirai Trunks, algo aturdido tras recibir esos golpes, observa a su alrededor y ve que su padre necesita ayuda.

– “No puedo perder más el tiempo contigo…” – murmura Trunks apretando fuerte los puños y preparándose para liberar todo su poder. – “¡¡HAAAAAAA!!” – grita mientras su pelo se eriza más que el de un Súper Saiyajín 2 común.


Dibujado por Sorita
Bérgamo da un paso atrás ante el poder que emana de Trunks.
Jaco se encuentra con Tagoma en mitad de la batalla.

– “Un soldado de Freezer…” – murmura Jaco.
– “Un Patrullero Galáctico…” – responde Tagoma.
– “Siempre he querido llevar ante la justicia a vuestro Imperio corrupto” – le dice Jaco.
– “¿Imperio corrupto? ¡Jajajaja!” – se ríe Tagoma. – “Vuestros jefes eran quienes cobraban por mirar hacia otro lado”.
– “Por eso les llevé a todos ante la justicia” – responde Jaco mientras acerca la mano a su pistola.
Otro soldado de Freezer intenta sorprender a Jaco por la espalda, pero este se gira rápidamente y le fulmina de un disparo.
Tagoma aprovecha la distracción y ataca a Jaco, ahora de espaldas, pero Hit interviene goleando al secuaz de Freezer por sorpresa.
En otro lugar, los piratas siguen enfrentándose a Fridge, que está consiguiendo mantenerlos a raya. 

– “Un demonio del frío adulto…” – dice uno de ellos. – “Pagarían bien en nuestro Universo por uno de estos”. 
– “¡Nunca pensé que podríamos cazar a uno, Dmond!” – responde otro.
Pero en este instante, Fridge lanza un disco cortante de ki que mata a Dmond cortándole por la mitad.

– “¡Jajaja!” – ríe el demonio del frío. – “¡Ni imagináis hasta dónde llega mi poder!”
Lejos de allí, Son Gohan sabe que con su poder actual no es rival para el Hakaishin Freezer, que le supera ampliamente.

– “Hijo de Son Goku” – le dice Freezer mientras le apunta con su dedo. – “Ésta es mi venganza hacia tu padre”.
Son Gohan observa a su alrededor y ve cómo Gotenks lucha contra el metamor y cómo Mirai Trunks, al máximo de su poder, da una paliza a Bérgamo. También puede ver a Piccolo, Vegeta y Goku en apuros.

– “Creo que ha llegado el momento” – dice Gohan. – “Todos están dando el máximo… Ahora me toca a mí”.
Freezer se sorprende al ver algo en Gohan de lo que no se había percatado. 

– “¿Eso… eso es…?” – dice balbuceando. – “¿Desde cuándo tú…?”
Son Gohan sonríe, mientras tras él ondea su cola de saiyajín.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 39: El camino de Gyuma

OMG // Capítulo 39: El camino de Gyuma

Gracias a la intervención de los piratas y de Isla Papaya, el Ejército Imperial se ve obligado a retroceder y nuestros amigos consiguen evacuar a los civiles y embarcar hacia el reino del Rey Chappa.
En el centro de mando de la embarcación principal, el pirata Punta, Shapner e Ikose se reúnen para evaluar la situación actual.

– “Nos alegramos mucho de verte, Punta” – dice Shapner.
– “Igualmente” – responde el pirata.
– “Tenía mis dudas de que el Rey Chappa nos prestara ayuda…” – dice Ikose. – “Me alegro de haberme equivocado.”
– “No te has equivocado” – responde Punta.
– “¿Cómo dices?” – se sorprende Ikose.
– “El Rey Chappa no nos ha dado la orden de socorreros” – explica el pirata. – “Pero estábamos cerca y no podíamos dejaros morir.”
– “Lo agradecemos, Punta” – responde Shapner. – “Sé que es difícil negarse a obedecer una orden”.
– “Soy un pirata” – responde orgulloso Punta. – “No obedezco órdenes. Bacterian y yo nos unimos a Isla Papaya cuando ese ególatra de Silver se hizo con el poder, pero no somos parte de su ejército. Seguimos siendo piratas.” – sonríe.
Videl, que se encontraba acostada en una camilla y recuperándose del titánico esfuerzo que hizo en la batalla, se incorpora de repente.

– “¡Tenemos que volver!” – dice la Comandante. – “¡Tengo que volver a por Gyuma!”
Shapner se acerca a la Comandante e intenta calmarla.

– “No hagas esfuerzos” – le dice el General. – “Tienes que descansar. Aún estás débil”.
Videl, pese a estar aún agotada, agarra a Shapner por la solapa y le zarandea.

– “¡Le has dejado solo!” – le recrimina. – “¡Has dejado a mi hijo solo!
– “Sabes que estará bien” – responde Shapner. – “Es más fuerte que todos nosotros”.
– “Pero, ¡es un niño!” – insiste Videl.
Punta se acerca a Videl y la reconforta apoyando la mano en su hombro.

– “Ya me he encargado de eso, Comandante” – le dice el pirata. – “He mandado a un equipo a buscarle.”
El joven Gyuma, oculto en el bosque, ha activado una cápsula con suministros y se cambia de ropa para pasar desapercibido, pues es un blanco fácilmente identificable con el uniforme rebelde.

– “Mucho mejor” – dice mientras se aprieta el cinturón.
El joven ahora viste un Gi con pantalón blanco y chaqueta marrón, con cinturón blanco y unas botas negras con cordones.
Tras cambiarse, el joven abre una ración para comer un poco antes de continuar con su viaje.

– “Espero que todos estén bien” – piensa el chico. – “Me espera un camino largo, pero tengo que hacerlo. La gente necesita a mi madre, a Shapner y a Ikose. Además, son fácilmente reconocibles, pues se hicieron famosos cuando acabaron con esos androides y ese tal Cell.”
En ese instante, el joven se da cuenta de que su mano está temblando.

– “No puedo tener miedo…” – piensa mientras aprieta su puño. – “¡No soy un cobarde! Soy hijo de la Comandante del Ejército Rebelde. ¡Tengo que centrarme!”
De repente, un ruido de hojarasca interrumpe el pensamiento del chico, que se sobresalta y se pone en pie.

– “No estoy solo…” – piensa mientras se pone en guardia. – “¿Me han seguido?”
Un lobo-hombre de vello azul y aspecto feroz aparece de entre los arbustos junto a un pequeño pelotón. Lleva la vestimenta pirata de los hombres de Punta.

– “¡Hola, chaval!” – saluda el cánido.
– “¿Quién eres?” – pregunta Gyuma algo nervioso. – “¿Qué queréis?”
– “Me envía el Capitán Punta” – responde el lobo-hombre. – “Vengo a llevarte a casa”.
Gyuma sigue en guardia.

– “No voy a volver a casa. Aún no.” – responde el chico. – “Tengo una misión.”
– “Nosotros también” – responde el líder del pelotón. – “Y es llevarte a Isla Papaya.”
– “Os he dicho que eso no pasará.” – responde Gyuma con semblante serio.
– “Maldito crío…” – empieza a impacientarse el lobo-hombre. – “¡No tengo tiempo para juegos!” – exclama. – “¡Cogedle!” – ordena a sus hombres.
Los soldados se abalanzan sobre Gyuma, pero el chico los esquiva a todos con facilidad y retrocede.

– “¡Dejadme en paz!” – les dice Gyuma.
– “¡Te atraparé yo mismo!” – grita harto el lobo-hombre. – “¡Se acabó!”
El lobo salta sobre Gyuma, pero éste le repele con una simple patada en la barbilla, haciendo que el cánido caiga al suelo de espaldas.

– “El juego termina aquí” – dice Gyuma amenazante y con mirada seria. – “Si volvéis a atacarme, responderé con toda mi fuerza”.
El lobo-hombre se levanta y se limpia la sangre de la boca.

– “Eres un crío duro…” – murmura con su orgullo herido. – “Me recuerdas a alguien que conocí hace años…” – sonríe. – “Empecemos de nuevo. Me llamo Lupo.”
Mientras tanto, en el viejo Cuartel General de la Red Ribbon, al Sur de la Tierra Sagrada de Karin, los cadáveres inundan los corredores de la base.
En el centro de mando, un Gilas agarra a Piroshki por el cuello y lo levanta del suelo estampándole contra la pared. El Gilas lleva una “M” de color negro escrita en su pecho.

– “¿Quiénes sois?” – pregunta Piroshki con la voz entrecortada y luchando por respirar.
Con su otra mano, el guerrero dinosaurio apuñala al General del Imperio Plateado con un objeto parecido a una vasija que brilla durante un instante mientras los ojos de Piroshki se quedan en blanco.
Jewell entra en la sala mientras el dinosaurio deja caer el cuerpo de Piroshki al suelo.

– “Ya no queda nadie, Giran” – dice Jewell, que lleva una vasija similar a la de su compañero.
– “El señor Babidí estará contento” – responde sonriente el dinosaurio.
Mientras tanto, Gyuma ha explicado su misión a Lupo, que agacha la cabeza resignado.

– “Si volvemos sin ti, tanto Punta como la Comandante van a pedir nuestras cabezas…” – suspira el lobo-hombre.
– “¿Vais a acompañarme?” – pregunta Gyuma.
– “No tenemos otra opción” – responde Lupo.
Gyuma sonríe y extiende su mano hacia Lupo.

– “Pues salgamos de inmediato” – dice el joven guerrero.
Punta y nuestros amigos siguen navegando hacia Isla Papaya.

– “Llegaremos pronto” – anuncia Punta. – “No esperéis un buen recibimiento”.
En un rincón oscuro del planeta, Babidí observa en su bola de cristal como sus subordinados han recolectado toda la energía posible del Cuartel General de la Red Ribbon.

– “Cada vez queda menos…” – sonríe el mago.
En la Tierra Sagrada de Karín, un pelotón del Ejército Plateado ha sido capturado por los indígenas, liderados por Upa.

– “¡Soltadnos!” – grita el líder del pelotón. – “¡Soy el Coronel Makekko! ¡Os exijo que nos liberéis o las represalias del Imperio Plateado serán terribles!”
Los indígenas ignoran las exigencias del Coronel y siguen apuntándoles con sus lanzas.
De repente, una extraña sensación invade a Upa, que mira al horizonte, en dirección al sur, preocupado.

– “Tengo un mal presentimiento…” – murmura el líder de la tribu indígena.

DBSNL // Capítulo 58: Aún más perfecto

DBSNL // Capítulo 58: Aún más perfecto
“Vuestro amigo ha sido muy confiado”
Son Goten, transformado en Súper Saiyajín 2, se enfrenta a Magetta. Gracias a su transformación, ahora los ataques de Goten parecen hacer retroceder a su enemigo metálico que, pese a no sufrir daños, al menos ahora los ataques del saiyajín consiguen desplazarle.

– “Si sigo así sólo voy a cansarme…” – murmura Goten.
La fusión de los metamoranos pone en un aprieto a Trunks, que está siendo avasallado por su contrincante.

– “Parece que sacan un mayor rendimiento a la fusión que el que logramos nosotros…” – piensa Trunks mientras se protege.
Son Goten se percata de la situación en la que se encuentra su amigo, algo que Magetta aprovecha para atacar con un chorro de magma a presión que sale de su boca, sin embargo, Goten consigue esquivarlo en el último instante.

– “Tengo que terminar con esto y ayudar a Trunks” – piensa.
Dyspo corre y salta alrededor de Piccolo a toda velocidad y le ataca cuando el namekiano menos se lo espera.

– “No puedo seguir sus movimientos” – dice Piccolo. – “¿Pero qué clase de entrenamiento ha tenido este tipo?”
– “¿Qué ocurre, namekiano?” – se burla el conejo. – “¿Tienes dificultades para seguirme?”
De repente, una voz interrumpe a Dyspo y Piccolo. Alguien del mismo Universo 2, que hasta ahora había guardado silencio y simplemente se había limitado a observar el evento.

– “Ya es suficiente, Dyspo” – dice un ser grande y musculoso, de tez gris y ojos grandes y negros. – “Termina con él y vuelve a la formación”.
Dypso se detiene al instante al escuchar a su compañero.

– “De acuerdo, Jiren.” – responde el conejo. – “Discúlpame. Me he dejado llevar”.
Piccolo, pese a al castigo sufrido, ríe al ver que han regañado a su rival.

– “¿De qué te ríes tú?” – le recrimina Dyspo.
– “Ya veo quién manda en vuestro Universo” – responde el namekiano.
Dyspo, algo crispado por la actitud de su enemigo, le ataca de frente como un relámpago, mientras Piccolo se pone en guardia. Pero algo detiene al conejo. Un rayo de ki fucsia pasa entre él y Piccolo, haciendo que se detengan.
Ambos miran el origen de ese ataque y observan que es Cell quién les ha interrumpido.

– “¿Quién eres tú?” – le pregunta Dyspo. – “¿Acaso vienes a ayudar al namekiano?”
– “Ni siquiera somos del mismo Universo” – responde Cell con una sonrisa. – “Pero Son Goku y sus amigos son míos”.
Piccolo mira extrañado a la creación del Dr. Gero.

– “Maldita sea…” – murmura Piccolo.
– “¡Puedo con los dos!” – exclama Dyspo emocionado por el combate.
– “Deja que luchen” – ordena Jiren a su compañero. – “No te canses inútilmente. Puedes enfrentarte al vencedor”.
– “¡No!” – responde Dipso de malas maneras. – “¡Estoy harto de esperar!”
El conejo ataca a Cell que se protege del ataque. Dyspo retrocede y se dispone a usar la misma táctica que usó contra Piccolo, rodeando a Cell e intentando sorprenderle.
Cell no parece impresionado por los movimientos de su adversario y le sigue con la mirada, observando su juego de pies.
Cuando Dyspo intenta llevar a capo su ataque, Cell sonríe y le escupe, alcanzándole la pierna. El conejo retrocede desconcertado, y al apoyar el pie, la pierna se parte en dos, convertida en piedra, algo que sorprende a todos.

– “¿Piedra?” – murmura Toppo.
– “¿Cómo puede ser?” – exclama Piccolo al reconocer esa técnica.
Cell ríe mientras Dypso se encuentra tumbado en el suelo, viendo como la transformación avanza por su cuerpo.

– “Vuestro amigo ha sido muy confiado” – se burla Cell.


Dibujado por Ipocrito

Lejos de allí, el nuevo Súper Saiyajín se arranca el collar y se lanza a por su amo Frost, que encaja el primer golpe en el estómago sorprendido por el nuevo poder destructor de su esclavo.
El demonio del frío reacciona y le devuelve el golpe, pero el saiyajín insiste y empieza una pelea feroz.

Mientras tanto, Shisami intenta embestir al lobo rojo. Basil consigue esquivar todos los ataques del toro, pero ya empieza a estar cansado y cada vez lo hace con más dificultad.
Son Goten, harto de una pelea sin fin con su enemigo metálico, busca en su cinturón algo que tiene guardado. Es una pequeña ampolla con algo escrito en ella. El saiyajín extrae el tapón de corcho y coloca el recipiente en el suelo, ante la mirada desconcertada pero atenta de Magetta.

– “Espero no fallar…” – murmura preparándose para realizar su nueva técnica.
Goten extiende sus manos hacia su rival mientras sonríe.

– “¡MAFUBA!” – exclama mientras un torbellino verde envuelve a Magetta, que contempla desconcertado como su cuerpo empieza a elevarse. 
El gigante metálico clava sus manos en el suelo, pero no es suficiente para resistir la fuerza del Mafuba, que lo engulle en su torbellino. 

Dibujado por Ipocrito


Piccolo observa desde lejos con una sonrisa nerviosa la técnica que en su día temió.

– “Es increíble lo lejos que han llegado estos chicos…” – murmura el namekiano.
Finalmente, y con un gran esfuerzo, Son Goten consigue meter a Magetta en el pequeño recipiente y se apresura a cerrarlo.

– “¡Lo logré!” – exclama Goten mientras se limpia el sudor de su frente. – “No las tenía todas conmigo…”
Son Goten, que ha vuelto a su estado base, observa la botella y mira al vacío más allá del límite del ring. Su momento de alegría se desvanece y su mirada se vuelve triste y melancólica.

– “Lo siento…” – murmura el chico apretando los ojos y mostrando una contradicción interior. Sabe lo que debe hacer, pero conoce sus consecuencias. – “… pero hay demasiado en juego”.

El saiyajín, muy a su pesar, termina lanzando la botella al vacío y ésta se desvanece.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 38: Evacuación

OMG // Capítulo 38: Evacuación

Videl y Shapner organizan sus tropas y se preparan para afrontar el ataque mientras Ikose y Gyuma dirigen la evacuación.
Todos los habitantes de la zona se dirigen hacia la costa Sur, escoltados por el Ejército Rebelde.

– “¡No podemos retrasarnos!” – exclama Videl, subida en una tanqueta de combate. – “¡El Ejército Imperial…!”
Pero el zumbido de varios bombarderos sobrevolando el castillo de Pilaf interrumpe a la Comandante, que unos instantes después puede ver estallar el castillo en mil pedazos en el horizonte.

– “Ya están aquí…” – murmura Shapner.
Los civiles y los soldados se quedan petrificados al ver su hogar reducido a cenizas.

– “¡Vamos! ¡Vamos!” – les hace reaccionar Videl. – “¡Seguiremos con el plan!”
– “¡Démonos prisa!” – añade Ikose.
El Ejército Rebelde se detiene mientras los civiles avanzan hacia el mar.
En el horizonte ya se divisan los Ejércitos enemigos provenientes de la Capital del Oeste y de Orange City.

– “Han venido con todo…” – se asusta Ikose al ver la gran cantidad de soldados, tanques y robots de combate que se agrupa frente a ellos. – “Son demasiados…”
– “¡Aguantaremos!” – responde Videl. – “¡Lucharemos hasta el final! ¡Protegeremos a los nuestros!”
– “¡Sí!” – responden los soldados rebeldes.
En la Capital del Oeste, Ranfan se encuentra en su sala de mando dando órdenes a sus tropas y coordinando sus movimientos con Killa, que se encuentra en Orange City realizando el mismo trabajo.

– “El castillo ha sido destruido” – dice Killa.
– “Están huyendo como ratas” – responde Ranfan. – “¡Acabemos con ellos!” – exclama impaciente.
– “Tranquila, Ranfan.” – intenta calmarla el General. – “Si nos apresuramos demasiado…”
– “Pues que tus hombres se queden atrás” – le interrumpe Ranfan. – “¡Yo ataco ya!”
El Ejército de la Capital del Oeste avanza hacia el reducido Ejército Rebelde.

– “No podemos cometer errores” – dice Videl.
– “¡Robots de combate! ¡Adelante!” – ordena Shapner.
Un pequeño grupo de robots tripulados avanzan hacia el Ejército enemigo.

– “¿Piensan combatirnos con esto?” – se burla Ranfan al ver las imágenes retransmitidas.
De repente, los robots apuntan al suelo y disparan varios misiles, generando una gran cortina de polvo y humo que dificulta la visión al Ejército Imperial.

– “¡Seguid avanzando!” – ordena Ranfan por radio.
La polvareda empieza a disiparse y el Ejército Imperial repara que se encuentra en una zona plagada de objetos redondos incrustados en el suelo.

– “Eso son…” – murmura un soldado.
– “¡Minas PEM!” – exclama asustado otro.
Las minas estallan y generan un pulso electromagnético que inhabilita toda la maquinaria del Ejército de la Capital del Oeste.

– “¡AHORA!” – ordena Videl.
El Ejército Rebelde empieza a avanzar hacia el ejército enemigo, ahora en desventaja, y empieza a ganar terreno.

– “¡Maldita sea!” – se lamenta Ranfan.
– “Te dije que no te apresuraras…” – le recuerda Killa.
– “¡Cállate y ayúdame!” – le dice Ranfan enfadada.
El Ejército de Orange City también avanza hacia el campo de batalla.
En la costa, los civiles ya embarcan en los navíos rebeldes mientras se escuchan a lo lejos los disparos y las explosiones del conflicto bélico cercano.

– “¡Vamos! ¡Rápido!” – coordina Ikose.
– “¡No os paréis!” – insiste Gyuma.
Con la ayuda del ejército de Killa, las fuerzas rebeldes empiezan a retroceder.

– “¡No aguantaremos mucho tiempo!” – exclama Shapner. – “¡Nos están aniquilando!”
El Ejército Imperial no solo les supera en número, sino que sus armas son superiores a las rebeldes.
Videl mira de reojo hacia la costa.

– “Necesitan más tiempo…” – murmura Videl.
La Comandante cierra los ojos y respira hondo. Por un instante en su mente, el campo de batalla se queda en silencio. Puede escuchar cada pisada de cada soldado que la rodea como si el mundo se moviera a cámara lenta. A su alrededor, las pequeñas piedras del campo de batalla empiezan a vibrar y levitan unos centímetros sobre el suelo.
De repente, Videl abre los ojos y en un instante se abalanza rauda sobre sus enemigos. Uno por uno derrota a los soldados de sus alrededores a una velocidad pasmosa y sin que ellos puedan reaccionar.
Un robot de combate enemigo ha identificado a Shapner y ha recibido órdenes para acabar con el General rebelde.
El robot salta sobre el General y se prepara para asestarle un puñetazo, pero Videl aparece como un rayo y golpea el codo del robot, arrancándole el brazo.
La Comandante coge impulso y atiza un puñetazo a la cabina del piloto, dejándole fuera de combate e inutilizando al robot.

– “¿Estás bien?” – pregunta Videl.
– “¡Impresionante!” – se sorprende Shapner.
Pero la comandante ha llegado a su límite y se desmaya frente al General, que consigue sujetarla antes de que caiga al suelo.

– “¡Videl!” – se alarma Shapner. – “Has forzado demasiado…”
– “Estoy bien…” – responde la Comandante agotada.
Desde la costa, mientras la gente sigue embarcando, Gyuma se queda contemplando la batalla ensimismado. Puede ver a lo lejos a su madre y a Shapner luchando por su gente y a Ikose a su lado coordinando la evacuación. El joven aprieta fuerte sus puños, lleno de rabia e impotencia.

– “No podemos ganar esta guerra…” – piensa el chico. – “El Imperio Plateado es demasiado fuerte… y ahora otra amenaza aún más peligrosa nos acecha… ¿Dónde está el Guerrero Dorado? ¿Por qué no nos ayuda? Mi madre y los demás siempre hablan de él como un héroe… ¡pero es un cobarde!”
– “¡Gyuma!” – le interrumpe Ikose sacándole de su trance. – “¡Asegúrate de que todos han embarcado!”
Gyuma mira a Ikose. Su mirada es melancólica pero decidida.

– “¿Qué ocurre?” – le pregunta Ikose.
– “Lo siento” – responde Gyuma. – “Tengo que hacerlo. Os prometo que le traeré de vuelta”.
– “¿De qué estás…?” – murmura Ikose mientras entiende las palabras del joven soldado. – “¡NO!” – exclama. – “¡Espera! ¡No puedes…!”
El chico coloca rápidamente sus manos frente a su rostro.

– “¡TAIYO-KEN!” – exclama Gyuma, cegando a Ikose con la técnica de la Escuela Grulla.
El Ejército Rebelde empieza a retroceder, pues el Imperio empieza a ganarles terreno.

– “¡Retirada!” – exclama Shapner. – “¡A los navíos! ¡Pelotones Foxtrot y Tango, cubrid la retirada!”
En unos segundos, Ikose empieza a recuperar la visión.

– “Estúpido crío…” – refunfuña enfadado.
Shapner y Videl llegan hasta Ikose.

– “¿Aún no hemos evacuado por completo?” – pregunta Shapner.
Ikose sigue rascándose los ojos intentando recuperarse del destello.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Videl. – “¿Dónde está Gyuma?” – se preocupa.
– “No he podido hacer nada…” – responde Ikose tímidamente. – “¡Me ha cegado!”
Videl intenta salir corriendo tras su hijo, pero no tiene fuerzas y se desploma al dar unos pocos pasos.

– “¡Videl!” – exclama Ikose.
– “Esta agotada” – dice Shapner mientras la socorre. – “Hay que subirla al navío”.
– “¿Y Gyuma?” – pregunta Ikose.
– “Estará bien” – responde Shapner. – “Le buscaremos después”.
Mientras tanto, el Ejército Plateado empieza a disparar directamente a los navíos.

– “¡Maldita sea!” – exclama Ikose.
Un misil PEM impacta contra el motor del barco y lo incapacita.

– “Estamos perdidos…” – se lamenta Shapner.
Pero en ese instante, varios proyectiles provenientes del mar estallan en el cielo, sobre el ejército enemigo.

– “¿Qué es eso?” – se extrañan nuestros amigos.
Del cielo cae una lluvia de esferas negras de unos diez centímetros de diámetro. Las extrañas esferas caen al suelo y ruedan varios centímetros ante la sorpresa de los soldados.

– “Pero, ¿qué demonios…?” – dice un soldado mientras se acerca cautelosamente.
De repente, todas las la esferas saltan y unos pequeños brazos y piernas aparecen, seguidos de ojos y boca, sorprendiendo a los soldados.
El pequeño robot sonríe y saluda.

– “¡Soy una bomba!” – exclama alegremente.
– “¡¿QUÉ?!” – se asustan los soldados.
Todos los robotitos empiezan a estallar en cadena y el campo de batalla se convierte en un infierno para el Ejército Imperial.
En el horizonte marino, varios navíos navegan hacia la costa.

– “¡Isla Papaya ha respondido!” – se alegra Ikose.
En la proa del barco principal, Punta dirige el ataque espada en alto.

– “¡Proteged a los supervivientes!” – ordena el Pirata. – “¡Adelante, piratas!”