OLD MAN GOHAN // Capítulo 40: Rey Chappa

OMG // Capítulo 40: Rey Chappa

Los navíos piratas han llegado a Isla Papaya y ya desembarcan a los supervivientes rebeldes.
En el muelle, una vieja amiga recibe a Videl y a los demás.

– “¡Erasa!” – exclama Videl contenta al verla.
– “¡Me alegro de que estéis bien!” – celebra ella.
– “Nos alegramos de verte” – sonríe Shapner.
– “¡Ikose!” – se sorprende Erasa al verle después de tanto tiempo. – “¡Has crecido mucho!” – añade avergonzando un poco a su amigo.
Los hombres del Rey Chappa, vestidos con el atuendo típico de Isla Papaya, se acercan y rodean a nuestros amigos. El hombre que los lidera da un paso al frente.

– “El Rey Chappa quiere hablar con vosotros” – anuncia el soldado.
– “Tranquilos, chicos.” – responde Erasa. – “Yo misma los llevaré ante el Rey.”
Los soldados retroceden al escuchar a Erasa.

– “Veo que te toman en serio…” – se sorprende Shapner.
– “No ha sido fácil ganarme el respeto del Rey Chappa, pero parece que ahora gozo de su confianza.” – explica Erasa.
De repente, otro personaje aparece corriendo hacia el muelle vestido con una bata blanca.

– “¡Capitán Punta!” – exclama el doctor. – “¿Cómo ha funcionado la nueva arma?” – pregunta.
– “Ha sido un éxito, Doctor” – responde Punta.
– “¡¿Norimaki?!” – se extraña Ikose al verle.
– “¡Chicos!” – sonríe el Senbei. – “¡Habéis llegado!”
El Doctor se acerca a la Comandante Videl y le agarra la mano para besársela.

– “Es siempre un placer recibirla en nuestro hogar, General” – tontea Senbei.
– “Ahora soy Comandante” – responde Videl retirándole la mano. – “Y si vuelves a acercarte, te lanzo al mar.”
– “Era solo una broma…” – se disculpa el Doctor asustado.
Erasa interviene enseguida para tranquilizar el ambiente.

– “Será mejor que os lleve ante el Rey…” – dice ella.
Mientras tanto, Gyuma y el grupo de piratas liderado por Lupo ya viajan hacia la Tierra Sagrada de Karín.
A lo lejos se oyen disparos, como si una pequeña escaramuza estuviera teniendo lugar.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Gyuma.
– “Este territorio es peligroso” – dice el lobo-hombre. – “Bandidos, tropas del Imperio… ¡si nos encuentran tendremos problemas!”
– “¿Deberíamos acercarnos?” – pregunta Gyuma. – “Puede que sea gente que necesite ayuda…”
– “No debemos involucrarnos en enfrentamientos innecesarios” – responde Lupo. – “Correríamos peligro y nos retrasaría”.
De repente, Gyuma oye un grito femenino desgarrador que le hiela la sangre.

– “¡Voy a ver que ocurre!” – exclama antes de salir corriendo hacia su lugar de procedencia.
– “¡No seas imprudente!” – intenta detenerle Lupo.
En Isla Papaya, el Rey Chappa recibe en su sala del trono a nuestros amigos.

– “Le presento a la Comandante Videl” – la introduce Erasa.
– “Majestad” – saluda Videl haciendo una reverencia y mostrando su respeto.
Los demás saludan de la misma forma.

– “Comandante Videl…” – murmura el Rey sin levantarse de su silla.
– “Agradecemos su hospitalidad” – dice Videl.
– “Entonces es cierto que Pilaf ha muerto…” – dice Chappa.
– “Sí, señor” – responde la Comandante. – “Fue asesinado por Tao Pai Pai, igual que Mai y Shu”.
El Rey agacha la cabeza, afligido ante la noticia.

– “Sé que su relación era buena.” – dice Videl. – “Lo siento.”
Chappa se levanta y se aleja dando la espalda a nuestros amigos.

– “¿Sabe por qué era buena nuestra relación?” – pregunta Chappa de forma retórica. – “Porque cada uno se encargaba de su territorio sin involucrar al otro”.
– “Agradecemos que no haya sido así esta vez” – responde Shapner.
– “Ya sabrá que no he sido yo quien ha dado la orden de rescatarles” – dice el Rey.
– “Aún así es usted quien nos ha acogido” – responde Videl.
– “Solo por ahora.” – responde Chappa. – “No hay recursos suficientes en Isla Papaya para tantas personas y no voy a quitarle una ración a mi gente para dársela a la vuestra.”
Ikose, frustrado ante la actitud del Rey, da un paso al frente.

– “Pilaf hubiera acogido a vuestra gente si hubiera sido necesario” – dice el joven General.
– “Es posible” – responde Chappa. – “Pero su reino es el que está pidiendo ayuda al mío. Puede que su forma de gobierno no haya sido la adecuada, ¿no es así?”
– “El Imperio Plateado sigue creciendo” – explica Videl. – “Ahora que ha caído Pilaf, Isla Papaya será su siguiente objetivo.”
– “Su Majestad” – interviene Erasa. – “Tiene que escucharlos…”
– “Isla Papaya seguirá resistiendo y repeliendo los ataques del Imperio” – responde tajante el Rey.
– “Si se reúnen los siete ejércitos del Imperio, Isla Papaya caerá” – responde Videl.
El Rey Chappa hace una mueca de desprecio ante las palabras de la Comandante.

– “Esas ideas son las que han llevado al reino de Pilaf a su caída.” – dice Chappa.
Videl y Shapner agachan la cabeza. Entienden que el Rey Chappa quiera proteger a su pueblo por encima de todo, pero ellos tienen que luchar por el suyo.

– “Y puede que su cobardía dé la victoria al Imperio Plateado” – responde Ikose.
El Rey se voltea furioso al escuchar a Ikose.

– “¡¿Cómo dices?!” – exclama Chappa. – “¿Cómo osas…?”
Pero, en ese instante, alguien entra corriendo a la sala del trono.

– “¡Su Majestad!” – exclama el soldado. – “¡Llegan informes sobre el Imperio Plateado! ¡Ha ocurrido algo en el viejo Cuartel General al sur de la Tierra de Karín!”
– “¿Qué pasa?” – pregunta el Rey.
– “¡La base ha caído, señor!” – explica el soldado.
– “¿Ha caído?” – se extrañan todos.
– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Videl. – “¿Quién ha sido?”
– “Nuestros informes hablan de… de demonios, señor” – titubea el soldado.
Gyuma se acerca a una pequeña granja donde ve a unos soldados del Imperio abusando de su poder y agarrando a una mujer y a su hija. El padre de familia ha recibido un disparo en el abdomen y se encuentra en el suelo sangrando intensamente.

– “Malditos…” – murmura Gyuma apretando fuerte el puño mientras permanece agazapado tras unas rocas.
Lupo y los demás llegan rezagados y se acercan a Gyuma.

– “No podemos ayudarles a todos, chico” – le dice el lobo-hombre. – “Son demasiados soldados. Cuento un total de doce. Nosotros somos seis.”
Gyuma aprieta fuerte los dientes, lleno de rabia por la injusticia que está contemplando.
Lupo le agarra del hombro intentando calmarle.

– “No hagas estupideces” – le dice el lobo-hombre. – “Esta no es nuestra misión.”
Los soldados agarran a las mujeres y las arrastran hacia la casa.

– “¡Vais a venir con nosotros!” – dice un soldado mientras arrastra a la hija tirando de su pelo.
Gyuma no aguanta más.

– “¡BASTAAA!” – exclama el joven guerrero.
El chico sale de su escondrijo y corre hacia los soldados.

– “¡DEJADLAS!” – les dice a los soldados imperiales.
Los militares observan al chico y se ríen al verle.

– “Pero, ¿de dónde sale este estúpido crío?” – se burla uno de ellos.
Gyuma llega hasta el primer soldado y de un puñetazo lo lanza contra una tanqueta militar, dejándolo inconsciente.
Los demás quedan asombrados y asustados ante el poder del chico.

– “Pero, ¿cómo…?” – titubea uno.
– “¡FUEGO!” – ordena otro.
Los soldados abren fuego sobre Gyuma, que esquiva los disparos saltando de un lugar a otro y avanzando hacia ellos.
El joven noquea a todos los soldados con facilidad, de uno en uno, y consigue liberar a las dos mujeres.

La madre y la hija corren hacia su el padre de familia malherido, al que le queda solo un hilo de vida.
Durante un instante, la mirada del padre y Gyuma se cruzan, y el hombre parece que intenta sonreírle justo antes de morir.

– “Lo siento mucho” – murmura Gyuma.
Un soldado sigue consciente y desenfunda su pistola apuntando a nuestro joven luchador, pero en el último momento una garra le atraviesa la espalda.

– “Eres descuidado” – le dice Lupo a Gyuma tras rematar al soldado.
– “No era necesario matarle” – responde Gyuma.
– “Supongo que en el fondo eres solo un niño” – le dice Lupo con una mueca de desprecio.
En el viejo Cuartel General de la Red Ribbon, Shin y Kibito contemplan el resultado de la batalla.

– “Babidí es cada vez más fuerte” – murmura Kibito al examinar la herida punzante en el cadáver de Piroshki.
– “Puede que necesitemos ayuda…” – murmura Shin.
– “No está listo” – responde Kibito.
Mientras tanto, en la Tierra Sagrada de Karín, Upa y los demás se preparan para un nuevo ataque.

– “Se acercan” – dice el líder de la tribu.
– “Les repeleremos como hasta ahora” – responde un compañero.
– “¡Os dije que vendrían a por nosotros!” – exclama Makekko.
– “No” – responde tajante Upa con semblante preocupado. – “No son del Imperio.”
En Isla Papaya, todos se han reunido y analizan la situación actual.

– “No podemos dejar que la Tierra Sagrada caiga” – dice Videl. – “¡Tenemos que ayudarles!”
– “¿Quiénes son esos demonios?” – pregunta Erasa.
– “Deben ser los hombres del brujo” – responde Ikose.
– “¿Un brujo?” – se extraña el Rey Chappa. – “¿De qué estáis hablando?”
En la Atalaya de Kamisama, Mr. Popo observa la Tierra preocupado.

– “Algo no va bien…” – murmura el ayudante de Kamisama.

A su lado, una figura envuelta en una capa blanca se acerca al borde de la atalaya y contempla la Tierra con semblante severo.

DBSNL // Capítulo 59: Corrupción

DBSNL // Capítulo 59: Corrupción
“Todos están dando el máximo… Ahora es mi turno”
Son Goten saca una semilla senzu de su cinturón y se la come.
Mientras tanto, Vegeta, que está muy malherido y con su ropa bastante dañada a causa de su pelea contra Gin, parece que va a recurrir a la semilla que tiene guardada en su armadura, pero en el último momento muestra sus dudas.

– “Que rabia…” – murmura. – “Tener que recurrir a esto tan pronto… Me niego”. – dice resignado mientras vuelve a guardarla y se prepara para continuar el combate.
– “No puedo perder más tiempo contigo” – le dice Gin caminando hacia él.
Goku y el Yadrat se han tomado un descanso y se encuentran cara a cara.

– “Conoces nuestra técnica…” – le dice el Yadrat.
– “La aprendí en vuestro planeta” – responde Goku. – “Sois una raza extraordinaria”.
– “Agradezco el cumplido.” – responde el Yadrat. – “Me llamo Jimiz”.
– “Son Goku” – se presenta el saiyajín.
– “¿Y que más técnicas aprendiste, Son Goku?” – le pregunta Jimiz.
– “Por desgracia no pude aprender ninguna más” – se lamenta Goku. – “Sólo estuve de paso en vuestro planeta y me llevó demasiado tiempo aprender el Shunkanido”.
– “Es una pena” – dice el Yadrat con una sonrisa mientras apunta con su mano a Goku.
Son Goku desaparece como si usara el Shunkanido y aparece delante del Yadrat.

– “¿Cómo…?” – murmura confuso Son Goku, sin saber qué ha ocurrido.
El Yadrat le golpea en el abdomen. Son Goku encaja el golpe, y cuando intenta reaccionar y golpear al Yadrat, éste le teletransporta de nuevo lejos, haciendo que Goku golpee la nada.
La fusión metamor está castigando duramente a Trunks, que vuelve a su estado base y recibe un fuerte golpe que le hace deslizarse por el suelo hasta casi salir del ring.
En ese instante, Son Goten llega y se coloca a su lado.
Trunks saca su semilla senzu y se la come.

– “¿Ya ha llegado el momento?” – dice sonriendo mientras la mastica y sus heridas se curan.
– “Eso parece” – responde Goten transformándose en Súper Saiyajín.
Trunks también se transforma.
El metamor avanza hacia ellos, pero Goten y Trunks realizan a la vez un Taiyo-ken que ciega a su rival y a gran parte de los participantes que se encuentran en los alrededores.
Cuando el metamor consigue abrir los ojos, ante él se encuentra un enemigo con una ropa similar a la suya.

– “¡Ha llegado la hora de Gotenks!” – dice fanfarroneando la fusión en una de sus ridículas poses.
Toppo da un paso al frente para enfrentarse a Cell, pero uno de sus compañeros le detiene.

– “No” – dice Jiren. – “Si quieren enfrentarse que lo hagan.”
– “¡Pero ha matado a Dyspo!” – le recrimina Toppo.
– “Si matáis a Cell, vuestro amigo volverá a la normalidad” – les revela Piccolo. – “Es la misma técnica que usaba el demonio Dabra”.
– “Entonces sólo tenemos que…” – dice Toppo, pero es interrumpido por un ataque de ki que destroza la estatua de Dyspo.
Todos se dan la vuelta y ven cómo el disparo lo ha realizado el Dai Kaioshin de su Universo, cuya cara está oculta tras una máscara.

– “No puede haber distracciones” – dice el Dios. – “Y con una pierna rota no podía luchar. No ganábamos nada recuperándole”.
Toppo aprieta fuerte el puño y se dispone a increpar a su Dai Kaioshin.

– “Tiene razón” – dice Jiren. – “Ganar el torneo es nuestro único objetivo”.
Piccolo se reincorpora. 

– “Es repulsivo ver cómo puede corromperse la visión de un Sagrado Kaioshin.” – le dice a su homónimo del Universo 2. – “Me avergüenza llevar el mismo título que tú.”
Cell, sin mediar palabra, sonríe al ver el alboroto que él ha causado.
El Zamas Dai Kaioshin del Universo 3 se enfrenta a varios Cell Jr, a los que corta con su espada de ki como si fueran mantequilla.
Mr Bu ha aprovechado esa distracción para intentar volar hasta Piccolo y ayudarle, mientras nuestro Zamas vuela hacia Son Gohan.
Bérgamo y Mirai Trunks siguen enzarzados en su combate. El lobo golpea a Trunks en su muñeca, haciendo que pierda su espada, y le sacude repetidamente. 
Mirai Trunks, algo aturdido tras recibir esos golpes, observa a su alrededor y ve que su padre necesita ayuda.

– “No puedo perder más el tiempo contigo…” – murmura Trunks apretando fuerte los puños y preparándose para liberar todo su poder. – “¡¡HAAAAAAA!!” – grita mientras su pelo se eriza más que el de un Súper Saiyajín 2 común.


Dibujado por Sorita
Bérgamo da un paso atrás ante el poder que emana de Trunks.
Jaco se encuentra con Tagoma en mitad de la batalla.

– “Un soldado de Freezer…” – murmura Jaco.
– “Un Patrullero Galáctico…” – responde Tagoma.
– “Siempre he querido llevar ante la justicia a vuestro Imperio corrupto” – le dice Jaco.
– “¿Imperio corrupto? ¡Jajajaja!” – se ríe Tagoma. – “Vuestros jefes eran quienes cobraban por mirar hacia otro lado”.
– “Por eso les llevé a todos ante la justicia” – responde Jaco mientras acerca la mano a su pistola.
Otro soldado de Freezer intenta sorprender a Jaco por la espalda, pero este se gira rápidamente y le fulmina de un disparo.
Tagoma aprovecha la distracción y ataca a Jaco, ahora de espaldas, pero Hit interviene goleando al secuaz de Freezer por sorpresa.
En otro lugar, los piratas siguen enfrentándose a Fridge, que está consiguiendo mantenerlos a raya. 

– “Un demonio del frío adulto…” – dice uno de ellos. – “Pagarían bien en nuestro Universo por uno de estos”. 
– “¡Nunca pensé que podríamos cazar a uno, Dmond!” – responde otro.
Pero en este instante, Fridge lanza un disco cortante de ki que mata a Dmond cortándole por la mitad.

– “¡Jajaja!” – ríe el demonio del frío. – “¡Ni imagináis hasta dónde llega mi poder!”
Lejos de allí, Son Gohan sabe que con su poder actual no es rival para el Hakaishin Freezer, que le supera ampliamente.

– “Hijo de Son Goku” – le dice Freezer mientras le apunta con su dedo. – “Ésta es mi venganza hacia tu padre”.
Son Gohan observa a su alrededor y ve cómo Gotenks lucha contra el metamor y cómo Mirai Trunks, al máximo de su poder, da una paliza a Bérgamo. También puede ver a Piccolo, Vegeta y Goku en apuros.

– “Creo que ha llegado el momento” – dice Gohan. – “Todos están dando el máximo… Ahora me toca a mí”.
Freezer se sorprende al ver algo en Gohan de lo que no se había percatado. 

– “¿Eso… eso es…?” – dice balbuceando. – “¿Desde cuándo tú…?”
Son Gohan sonríe, mientras tras él ondea su cola de saiyajín.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 39: El camino de Gyuma

OMG // Capítulo 39: El camino de Gyuma

Gracias a la intervención de los piratas y de Isla Papaya, el Ejército Imperial se ve obligado a retroceder y nuestros amigos consiguen evacuar a los civiles y embarcar hacia el reino del Rey Chappa.
En el centro de mando de la embarcación principal, el pirata Punta, Shapner e Ikose se reúnen para evaluar la situación actual.

– “Nos alegramos mucho de verte, Punta” – dice Shapner.
– “Igualmente” – responde el pirata.
– “Tenía mis dudas de que el Rey Chappa nos prestara ayuda…” – dice Ikose. – “Me alegro de haberme equivocado.”
– “No te has equivocado” – responde Punta.
– “¿Cómo dices?” – se sorprende Ikose.
– “El Rey Chappa no nos ha dado la orden de socorreros” – explica el pirata. – “Pero estábamos cerca y no podíamos dejaros morir.”
– “Lo agradecemos, Punta” – responde Shapner. – “Sé que es difícil negarse a obedecer una orden”.
– “Soy un pirata” – responde orgulloso Punta. – “No obedezco órdenes. Bacterian y yo nos unimos a Isla Papaya cuando ese ególatra de Silver se hizo con el poder, pero no somos parte de su ejército. Seguimos siendo piratas.” – sonríe.
Videl, que se encontraba acostada en una camilla y recuperándose del titánico esfuerzo que hizo en la batalla, se incorpora de repente.

– “¡Tenemos que volver!” – dice la Comandante. – “¡Tengo que volver a por Gyuma!”
Shapner se acerca a la Comandante e intenta calmarla.

– “No hagas esfuerzos” – le dice el General. – “Tienes que descansar. Aún estás débil”.
Videl, pese a estar aún agotada, agarra a Shapner por la solapa y le zarandea.

– “¡Le has dejado solo!” – le recrimina. – “¡Has dejado a mi hijo solo!
– “Sabes que estará bien” – responde Shapner. – “Es más fuerte que todos nosotros”.
– “Pero, ¡es un niño!” – insiste Videl.
Punta se acerca a Videl y la reconforta apoyando la mano en su hombro.

– “Ya me he encargado de eso, Comandante” – le dice el pirata. – “He mandado a un equipo a buscarle.”
El joven Gyuma, oculto en el bosque, ha activado una cápsula con suministros y se cambia de ropa para pasar desapercibido, pues es un blanco fácilmente identificable con el uniforme rebelde.

– “Mucho mejor” – dice mientras se aprieta el cinturón.
El joven ahora viste un Gi con pantalón blanco y chaqueta marrón, con cinturón blanco y unas botas negras con cordones.
Tras cambiarse, el joven abre una ración para comer un poco antes de continuar con su viaje.

– “Espero que todos estén bien” – piensa el chico. – “Me espera un camino largo, pero tengo que hacerlo. La gente necesita a mi madre, a Shapner y a Ikose. Además, son fácilmente reconocibles, pues se hicieron famosos cuando acabaron con esos androides y ese tal Cell.”
En ese instante, el joven se da cuenta de que su mano está temblando.

– “No puedo tener miedo…” – piensa mientras aprieta su puño. – “¡No soy un cobarde! Soy hijo de la Comandante del Ejército Rebelde. ¡Tengo que centrarme!”
De repente, un ruido de hojarasca interrumpe el pensamiento del chico, que se sobresalta y se pone en pie.

– “No estoy solo…” – piensa mientras se pone en guardia. – “¿Me han seguido?”
Un lobo-hombre de vello azul y aspecto feroz aparece de entre los arbustos junto a un pequeño pelotón. Lleva la vestimenta pirata de los hombres de Punta.

– “¡Hola, chaval!” – saluda el cánido.
– “¿Quién eres?” – pregunta Gyuma algo nervioso. – “¿Qué queréis?”
– “Me envía el Capitán Punta” – responde el lobo-hombre. – “Vengo a llevarte a casa”.
Gyuma sigue en guardia.

– “No voy a volver a casa. Aún no.” – responde el chico. – “Tengo una misión.”
– “Nosotros también” – responde el líder del pelotón. – “Y es llevarte a Isla Papaya.”
– “Os he dicho que eso no pasará.” – responde Gyuma con semblante serio.
– “Maldito crío…” – empieza a impacientarse el lobo-hombre. – “¡No tengo tiempo para juegos!” – exclama. – “¡Cogedle!” – ordena a sus hombres.
Los soldados se abalanzan sobre Gyuma, pero el chico los esquiva a todos con facilidad y retrocede.

– “¡Dejadme en paz!” – les dice Gyuma.
– “¡Te atraparé yo mismo!” – grita harto el lobo-hombre. – “¡Se acabó!”
El lobo salta sobre Gyuma, pero éste le repele con una simple patada en la barbilla, haciendo que el cánido caiga al suelo de espaldas.

– “El juego termina aquí” – dice Gyuma amenazante y con mirada seria. – “Si volvéis a atacarme, responderé con toda mi fuerza”.
El lobo-hombre se levanta y se limpia la sangre de la boca.

– “Eres un crío duro…” – murmura con su orgullo herido. – “Me recuerdas a alguien que conocí hace años…” – sonríe. – “Empecemos de nuevo. Me llamo Lupo.”
Mientras tanto, en el viejo Cuartel General de la Red Ribbon, al Sur de la Tierra Sagrada de Karin, los cadáveres inundan los corredores de la base.
En el centro de mando, un Gilas agarra a Piroshki por el cuello y lo levanta del suelo estampándole contra la pared. El Gilas lleva una “M” de color negro escrita en su pecho.

– “¿Quiénes sois?” – pregunta Piroshki con la voz entrecortada y luchando por respirar.
Con su otra mano, el guerrero dinosaurio apuñala al General del Imperio Plateado con un objeto parecido a una vasija que brilla durante un instante mientras los ojos de Piroshki se quedan en blanco.
Jewell entra en la sala mientras el dinosaurio deja caer el cuerpo de Piroshki al suelo.

– “Ya no queda nadie, Giran” – dice Jewell, que lleva una vasija similar a la de su compañero.
– “El señor Babidí estará contento” – responde sonriente el dinosaurio.
Mientras tanto, Gyuma ha explicado su misión a Lupo, que agacha la cabeza resignado.

– “Si volvemos sin ti, tanto Punta como la Comandante van a pedir nuestras cabezas…” – suspira el lobo-hombre.
– “¿Vais a acompañarme?” – pregunta Gyuma.
– “No tenemos otra opción” – responde Lupo.
Gyuma sonríe y extiende su mano hacia Lupo.

– “Pues salgamos de inmediato” – dice el joven guerrero.
Punta y nuestros amigos siguen navegando hacia Isla Papaya.

– “Llegaremos pronto” – anuncia Punta. – “No esperéis un buen recibimiento”.
En un rincón oscuro del planeta, Babidí observa en su bola de cristal como sus subordinados han recolectado toda la energía posible del Cuartel General de la Red Ribbon.

– “Cada vez queda menos…” – sonríe el mago.
En la Tierra Sagrada de Karín, un pelotón del Ejército Plateado ha sido capturado por los indígenas, liderados por Upa.

– “¡Soltadnos!” – grita el líder del pelotón. – “¡Soy el Coronel Makekko! ¡Os exijo que nos liberéis o las represalias del Imperio Plateado serán terribles!”
Los indígenas ignoran las exigencias del Coronel y siguen apuntándoles con sus lanzas.
De repente, una extraña sensación invade a Upa, que mira al horizonte, en dirección al sur, preocupado.

– “Tengo un mal presentimiento…” – murmura el líder de la tribu indígena.

DBSNL // Capítulo 58: Aún más perfecto

DBSNL // Capítulo 58: Aún más perfecto
“Vuestro amigo ha sido muy confiado”
Son Goten, transformado en Súper Saiyajín 2, se enfrenta a Magetta. Gracias a su transformación, ahora los ataques de Goten parecen hacer retroceder a su enemigo metálico que, pese a no sufrir daños, al menos ahora los ataques del saiyajín consiguen desplazarle.

– “Si sigo así sólo voy a cansarme…” – murmura Goten.
La fusión de los metamoranos pone en un aprieto a Trunks, que está siendo avasallado por su contrincante.

– “Parece que sacan un mayor rendimiento a la fusión que el que logramos nosotros…” – piensa Trunks mientras se protege.
Son Goten se percata de la situación en la que se encuentra su amigo, algo que Magetta aprovecha para atacar con un chorro de magma a presión que sale de su boca, sin embargo, Goten consigue esquivarlo en el último instante.

– “Tengo que terminar con esto y ayudar a Trunks” – piensa.
Dyspo corre y salta alrededor de Piccolo a toda velocidad y le ataca cuando el namekiano menos se lo espera.

– “No puedo seguir sus movimientos” – dice Piccolo. – “¿Pero qué clase de entrenamiento ha tenido este tipo?”
– “¿Qué ocurre, namekiano?” – se burla el conejo. – “¿Tienes dificultades para seguirme?”
De repente, una voz interrumpe a Dyspo y Piccolo. Alguien del mismo Universo 2, que hasta ahora había guardado silencio y simplemente se había limitado a observar el evento.

– “Ya es suficiente, Dyspo” – dice un ser grande y musculoso, de tez gris y ojos grandes y negros. – “Termina con él y vuelve a la formación”.
Dypso se detiene al instante al escuchar a su compañero.

– “De acuerdo, Jiren.” – responde el conejo. – “Discúlpame. Me he dejado llevar”.
Piccolo, pese a al castigo sufrido, ríe al ver que han regañado a su rival.

– “¿De qué te ríes tú?” – le recrimina Dyspo.
– “Ya veo quién manda en vuestro Universo” – responde el namekiano.
Dyspo, algo crispado por la actitud de su enemigo, le ataca de frente como un relámpago, mientras Piccolo se pone en guardia. Pero algo detiene al conejo. Un rayo de ki fucsia pasa entre él y Piccolo, haciendo que se detengan.
Ambos miran el origen de ese ataque y observan que es Cell quién les ha interrumpido.

– “¿Quién eres tú?” – le pregunta Dyspo. – “¿Acaso vienes a ayudar al namekiano?”
– “Ni siquiera somos del mismo Universo” – responde Cell con una sonrisa. – “Pero Son Goku y sus amigos son míos”.
Piccolo mira extrañado a la creación del Dr. Gero.

– “Maldita sea…” – murmura Piccolo.
– “¡Puedo con los dos!” – exclama Dyspo emocionado por el combate.
– “Deja que luchen” – ordena Jiren a su compañero. – “No te canses inútilmente. Puedes enfrentarte al vencedor”.
– “¡No!” – responde Dipso de malas maneras. – “¡Estoy harto de esperar!”
El conejo ataca a Cell que se protege del ataque. Dyspo retrocede y se dispone a usar la misma táctica que usó contra Piccolo, rodeando a Cell e intentando sorprenderle.
Cell no parece impresionado por los movimientos de su adversario y le sigue con la mirada, observando su juego de pies.
Cuando Dyspo intenta llevar a capo su ataque, Cell sonríe y le escupe, alcanzándole la pierna. El conejo retrocede desconcertado, y al apoyar el pie, la pierna se parte en dos, convertida en piedra, algo que sorprende a todos.

– “¿Piedra?” – murmura Toppo.
– “¿Cómo puede ser?” – exclama Piccolo al reconocer esa técnica.
Cell ríe mientras Dypso se encuentra tumbado en el suelo, viendo como la transformación avanza por su cuerpo.

– “Vuestro amigo ha sido muy confiado” – se burla Cell.


Dibujado por Ipocrito

Lejos de allí, el nuevo Súper Saiyajín se arranca el collar y se lanza a por su amo Frost, que encaja el primer golpe en el estómago sorprendido por el nuevo poder destructor de su esclavo.
El demonio del frío reacciona y le devuelve el golpe, pero el saiyajín insiste y empieza una pelea feroz.

Mientras tanto, Shisami intenta embestir al lobo rojo. Basil consigue esquivar todos los ataques del toro, pero ya empieza a estar cansado y cada vez lo hace con más dificultad.
Son Goten, harto de una pelea sin fin con su enemigo metálico, busca en su cinturón algo que tiene guardado. Es una pequeña ampolla con algo escrito en ella. El saiyajín extrae el tapón de corcho y coloca el recipiente en el suelo, ante la mirada desconcertada pero atenta de Magetta.

– “Espero no fallar…” – murmura preparándose para realizar su nueva técnica.
Goten extiende sus manos hacia su rival mientras sonríe.

– “¡MAFUBA!” – exclama mientras un torbellino verde envuelve a Magetta, que contempla desconcertado como su cuerpo empieza a elevarse. 
El gigante metálico clava sus manos en el suelo, pero no es suficiente para resistir la fuerza del Mafuba, que lo engulle en su torbellino. 

Dibujado por Ipocrito


Piccolo observa desde lejos con una sonrisa nerviosa la técnica que en su día temió.

– “Es increíble lo lejos que han llegado estos chicos…” – murmura el namekiano.
Finalmente, y con un gran esfuerzo, Son Goten consigue meter a Magetta en el pequeño recipiente y se apresura a cerrarlo.

– “¡Lo logré!” – exclama Goten mientras se limpia el sudor de su frente. – “No las tenía todas conmigo…”
Son Goten, que ha vuelto a su estado base, observa la botella y mira al vacío más allá del límite del ring. Su momento de alegría se desvanece y su mirada se vuelve triste y melancólica.

– “Lo siento…” – murmura el chico apretando los ojos y mostrando una contradicción interior. Sabe lo que debe hacer, pero conoce sus consecuencias. – “… pero hay demasiado en juego”.

El saiyajín, muy a su pesar, termina lanzando la botella al vacío y ésta se desvanece.