ESPECIAL DBSNL /// Fallen FighterZ // Universo 6 / Parte IV: El torneo

Fallen FighterZ / Parte IV: El torneo
“Siempre que participan Son Goku y sus amigos ocurre algo inesperado…”
Nuestros amigos disfrutan de unos años de Paz después de derrotar a los androides. Sus cuerpos han sido almacenados en la Corporación Cápsula, donde Bulma investiga su tecnología en busca de aplicaciones positivas para la humanidad.
Gohan ha aprovechado estos años de paz para centrarse en sus estudios y ha sido admitido en el prestigioso Instituto Orange Star, en Orange City, donde asiste a clase diariamente.
Goku, nunca satisfecho con su fuerza, ha seguido entrenando para superarse.
Vegeta, por su parte, obsesionado con superar a Goku y a Gohan, ha entrenado en las montañas rocosas y en la cámara de gravedad diseñada por el Dr. Brief.
El pequeño Trunks, ahora tiene ocho años y entrena junto a su padre cuando no asiste a clase.
Un día cualquiera, mientras Bulma descansa en el jardín de la Corporación Cápsula, dos extraños seres aparecen de repente, sobresaltando a la científica.
Uno de ellos es bajito, de piel violeta y ojos rasgados, con el cabello blanco en forma de cresta. Su acompañante es alto y de piel rosada, con semblante serio, piel arrugada y cabello blanco, largo y lacio. Ambos visten ropajes extraños.

– “¡¿Quienes sois?!” – exclama Bulma.
– “Tranquila, Bulma” – dice el pequeño de los dos. – “No hemos venido buscando problemas.”
Al escuchar el grito de su madre, Trunks corre raudo hacia el jardín y se interpone entre ella y los extraños seres.

– “¿Quienes son?” – pregunta Trunks.
– “Me llamo Shin” – se presenta el pequeño. – “Y él es Kibito. Hemos venido a hablar con Son Goku”.
– “¿Son Goku?” – se extraña Bulma. – “Él no vive aquí”.
– “Qué extraño…” – murmura Shin. – “Sin duda notamos un extraordinario poder en este lugar…”
– “Ese debo ser yo” – les interrumpe Vegeta.
El príncipe saiyajín acaba de salir de la sala de gravedad y ha escuchado los gritos de su esposa.

– “Tú eres… ¡Vegeta!” – dice Shin. – “Ya entiendo. Puedo ver tu historia”.
– “¿Mi historia?” – se extraña Vegeta.
– “Pero no te buscamos a ti” – dice Shin. – “¿Dónde puedo encontrar a Son Goku?”
Vegeta se siente menospreciado, pero es prudente ante la extraña presencia de esos dos extravagantes seres.

– “No percibo su ki…” – piensa Vegeta. – “¿Qué diablos son estos dos?”
– “No es de tu incumbencia” – le interrumpe Shin.
– “¿Podéis leerme la mente?” – se sorprende el saiyajín.
– “Gracias por la información” – sonríe gentil Shin. – “Hasta otra” – se despide.
Kibito toca el hombro de Shin y ambos desaparecen en un abrir y cerrar de ojos.

– “¿Quienes eran esos tipos, Vegeta?” – le pregunta Bulma a su marido.
Una gota de sudor recorre la sien de Vegeta, inquieto por la misteriosa actitud de esos extraños individuos.
En el Monte Paoz, Son Goku se encuentra sentado junto al río, pescando tranquilamente con Chichi, pero de repente nota algo extraño.

– “¿Qué ocurre, Goku?” – le pregunta su esposa al notarle distraído.
– “¿Quienes sois?” – pregunta Goku ignorando a Chichi y levantándose.
– “¡Impresionante!” – se alegra Shin. – “Sin poder notar nuestra energía has percibido nuestra presencia. Sin duda eres extraordinario”.
– “No me habéis respondido a la pregunta” – insiste Goku mientras le hace un gesto a su mujer para que se esconda detrás de él.
– “Soy un Kaioshin” – responde Shin.
– “¿Un…? ¿Un Kaioshin?” – se extraña Goku.
– “Un Dios por encima de los Kaios y del Gran Kaio” – explica Kibito.
– “¿Y qué quieres de mí?” – pregunta Goku.
– “Necesitamos tu ayuda, Son Goku” – explica el Kaioshin.
Shin le cuenta a Goku la historia de Babidí y su monstruo, y cómo se han percatado de su presencia en la Tierra, que ahora corre grave peligro. Los Kaioshin conocen la historia del Súper Saiyajín que derrotó a Freezer, y han recurrido a él para que les ayude a proteger el Universo.

– “¿Tan poderoso es ese monstruo?” – pregunta Goku impresionado por la historia.
– “Es imparable. Por eso debemos evitar que despierte” – explica Shin.
– “¿Seguro?” – pregunta Goku. – “Me gustaría poder enfrentarme a alguien así… No me siento cómodo ganando sin darle la oportunidad de luchar…”
Kibito y Shin se miran sorprendidos por la actitud de Goku.

– “Sin duda eres un ser peculiar, Son Goku” – sonríe Shin.
En ese momento, Son Gohan llega a casa después de salir del instituto y se encuentra con la extraña reunión.

– “¿Qué ocurre, papá?” – pregunta Gohan al ver a tan extraños seres.
Son Goku y Shin le explican la situación a Son Gohan.

– “La Tierra vuelve a estar en peligro…” – murmura cabizbajo Son Gohan. – “¿Es que no podemos vivir en paz?”
– “Esto no tiene nada que ver con vosotros” – les dice Chichi a Goku y a Gohan. – “¡Que se encarguen los Dioses de sus asuntos!”
– “Esto afecta a todo el Universo” – la corrige Shin. – “La Tierra corre un grave peligro.”
– “¡Está bien!” – dice Goku alegre. – “¡Os ayudaremos!”
Son Gohan mira a su padre, poco convencido.

– “Supongo que tenemos que hacerlo…” – murmura Gohan.
En ese instante, un sonido de arbustos alerta a nuestros amigos, y Piccolo surge de la arboleda que rodea la casa de la familia Son.

– “¡Piccolo!” – se alegra Goku. – “¡Cuanto tiempo!”
– “Piccolo Daimaoh…” – murmura Shin.
– “He estado escuchando vuestra historia” – dice el namekiano. – “Yo también me apunto. Y supongo que Vegeta también lo hará…” – sonríe mientras mira al horizonte, donde empieza a divisarse al príncipe saiyajín volando hacia ellos.
Una vez se han reunido todos, Shin se dispone a contarles el plan.

– “Babidí necesita recolectar mucha energía para despertar a Majin Bu” – explica Shin. – “Nuestra sospecha es que enviará a sus secuaces al Torneo de Artes Marciales que se celebrará en unos días para intentar encontrar a guerreros poderosos y robarles su energía.”
– “Y queréis que seamos el cebo…” – murmura Vegeta.
– “Así es” – responde Shin. – “Dejaremos que roben la energía a uno de vosotros y les seguiremos hasta su escondite.”
El día del torneo, tras los emparejamientos, Gohan reconoce a una compañera de instituto.

– “¿Son Gohan?” – se sorprende ella. – “¿Qué haces tú aquí? ¿Participas en el torneo?”
– “¡Videl!” – saluda él, visiblemente nervioso. – “Sí, he pensado que podría ser divertido… Pero dudo mucho que pueda ganar…” – disimula el mestizo.
– “El torneo lo ganará mi padre, como siempre” – responde Videl orgullosa. – “Pero no sabía que a ti también te gustaran las Artes Marciales…” – añade observándole de forma suspicaz.
– “Son un hobby” – responde Gohan algo nervioso. – “Así hago algo de deporte…”
– “A lo mejor nos enfrentaremos durante el torneo…” – sonríe ella. – “Pero no te preocupes. Intentaré no hacerte mucho daño.” – fanfarronea.
– “Es bueno saberlo…” – responde Gohan.
Mientras tanto, el presentador del torneo reconoce a Son Goku.

– “¡Son Goku! ¡Cuanto tiempo!” – exclama el presentador. – “¡Me alegro mucho de verte! Este torneo se ha vuelto muy aburrido desde que no participáis vosotros…”
– “Algo me dice que hoy va a ser entretenido…” – sonríe Goku.
El presentador se da cuenta de que Piccolo acompaña a Goku.

– “Por favor, no destruya el ring como la última vez…” – le suplica el presentador.
– “Ya veremos…” – responde el namekiano.
El torneo se desarrolla con normalidad hasta que, en un combate de la primera ronda, uno de los secuaces de Babidí se enfrenta a la amiga de Son Gohan.
La brutalidad de ese individuo hace que todos los espectadores se preocupen por la salud de la joven y abucheen al participante llamado Spopovich, incluso exigiendo que se detenga el combate.
Son Gohan, impotente ante tal escena, empieza a enfurecerse.

– “Tranquilo, Son Gohan” – le dice su padre. – “No va a matarla. Va contra las normas.”
– “Ese bastardo…” – murmura entre dientes el mestizo.
Spopovich sigue golpeando a Videl, que ni siquiera puede mantenerse en pie. La chica, tumbada en el suelo, intenta protegerse de las patadas de su contrincante, que la castiga de forma cruel.

– “¡BASTA!” – estalla Gohan transformándose en Súper Saiyajín.
Gohan sale caminando hacia el ring.

– “¡Cálmate! ¡Vas a frustrar nuestros planes!” – intenta calmarle Shin.
– “No me importa.” – responde tajante el mestizo.
Vegeta contempla algo entusiasmado al chico, viendo que sigue teniendo esa rabia feroz de la que tantas veces ha hecho gala. 
Spopovich, al ver a Gohan, lanza a Videl fuera del ring de una patada y sonríe de forma sádica.

– “Vamos a tener problemas” – murmura Piccolo.
El luchador se abalanza sobre Gohan, que fácilmente detiene su puñetazo y lo lanza contra uno de los muros que rodean el cuadrilátero.
Un personaje de aspecto similar a Spopovich, un participante llamado Yamu, observa cómo una especie de brújula que sostiene está marcando niveles de poder extraordinarios provenientes del joven mestizo.

– “¡Es él!” – exclama el participante.
Spopovich se levanta de nuevo y ambos se lanzan sobre Gohan.
Shin extiende sus manos hacia el mestizo.

– “Espero poder retenerle…” – dice el Kaioshin.
– “¿Retenerle?” – se extraña Vegeta.
El Dios inmoviliza a Son Gohan usando su poder mental y permite que los secuaces del brujo Babidí le roben su energía clavándole un extraño recipiente puntiagudo en el costado.
Tras robarle la energía, los dos luchadores huyen volando.

– “¡Tenemos que seguirles!” – dice Shin. – “Kibito se encargará de curar a Gohan.”
Nuestros amigos se disponen a seguir a los secuaces de Babidí a una distancia prudencial, pues su intención es que ellos los lleven hasta la guarida del brujo.
Kibito se acerca a Gohan y se arrodilla junto a él.

– “Voy a curarte” – le dice el ayudante del Kaioshin.

Gohan, pese a no tener casi fuerzas, detiene a Kibito agarrándole del brazo.

– “Ella primero” – dice el mestizo, señalando a Videl.
Nuestros amigos viajan hacia el noroeste siguiendo a Yamu y Spopovich sin que ellos se den cuenta.

– “No podemos dejar que nos vean” – dice Shin.
– “Démonos prisa y acabemos con esto” – refunfuña Vegeta.
– “¿Es que no entiendes el peligro que supone Majin Bu?” – se extraña Shin. – “Ya te he explicado su historia. ¡Mató a todos los Kaioshin! ¡Y cualquiera de ellos hubiera sido capaz de derrotar a Freezer de un puñetazo!”
– “Tsk” – murmura Vegeta despreciado al Kaioshin. – “Superamos ese nivel hace tiempo. Empiezo a pensar que los Kaioshin sois bastante decepcionantes.”
En el lugar del torneo, Kibito ya ha curado a Videl y Gohan.

– “¿Estás bien?” – le dice Gohan a su compañera de instituto.
La chica retrocede con miedo ante el poder demostrado por el mestizo y llena de dudas sobre el origen del chico.

– “¿Qué eres?” – titubea Videl con pavor en su mirada.
Son Gohan, ante el desprecio de su amiga y el dolor de sentirse rechazado, agacha la cabeza dolido y enseguida sale volando a toda velocidad tras sus amigos, seguido por Kibito.
Los espectadores contemplan la escena boquiabiertos, pues nunca habían visto tantas cosas inexplicables al mismo tiempo.

– “Siempre que participan Son Goku y sus amigos ocurre algo inesperado…” – suspira el presentador del torneo.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 41: Magia negra

OMG // Capítulo 41: Magia negra
Son Gohan se halla frente a la tumba de su abuelo Gyuma cuando nota una presencia.

– “Al fin te muestras” – dice el mestizo mirando de reojo a un extraño ser demoníaco, que se encuentra de pie sobre el tejado de la caseta del abuelo Gohan.
Ese ser permanece en silencio, pero esboza una pícara media sonrisa.

– “¿Qué queréis?” – le pregunta Gohan.
– “Eres un tipo interesante. Tu poder es extraordinario.” – responde ese ser mientras disimuladamente prepara la vasija tras su espalda para atacar al Guerrero Dorado. – “¡Así que lo tomaremos!” – exclama al abalanzarse sobre Gohan.
El mestizo se transforma en Súper Saiyajín rápidamente y esquiva al demonio, sorprendiéndole, golpeándole en la nuca y tirándole al suelo.
El demonio se levanta sonriendo y ve que su vasija se ha resquebrajado.

– “Bien…” – murmura el ser demoníaco. – “Supongo que ya no puedo robarte tu energía… Así que pasaremos al plan B.”
Son Gohan se pone en guardia.
El demonio esboza una media sonrisa mientras deja caer la vasija al suelo y genera mágicamente una espada en su mano.

– “¿Te crees capaz de enfrentarte al gran Dabra, el Rey de los demonios?” – sonríe ese ser. – “¡Pues veamos de qué eres capaz!”
Gohan esquiva con dificultad los ataques de Dabra. Parece que sus fuerzas están muy igualadas, pero Gohan no está acostumbrado a luchar solo con un brazo. 

– “¡Muéstrame tu poder!” – insiste el demonio.
Dabra alza su mano y dispara un poderoso ataque de ki que Gohan esquiva elevándose rápidamente.
El demonio le persigue y Gohan se ve obligado a retroceder. Dabra consigue rozar la mejilla del mestizo haciéndole un pequeño corte. Gohan empieza a sentirse agobiado ante los insistentes ataques de su enemigo y desciende frente a la tumba de su abuelo.
Dabra intenta asestarle un espadazo vertical descendiente, pero Gohan le esquiva y éste corta la tumba de Gyuma por la mitad.
El mestizo, con su mirada fija en Dabra, se limpia el corte de su mejilla con el pulgar.

– “Se acabó el juego” – murmura mientras aprieta fuerte su puño.
El suelo empieza a temblar y los escombros que rodean la zona se elevan lentamente. El cabello de Gohan se eriza aún más y alrededor de su aura amarilla chasquean rayos de energía.

– “¡¡HAAAAAAAAAA!!” – exclama Gohan al transformarse en Súper Saiyajín 2.
Dabra contempla estupefacto el poder que emana de su enemigo.
Son Gohan, imponente, desafía a Dabra con la mirada.

– “Puede que tu seas un demonio… ¡Pero yo fui entrenado por uno!” – le dice Gohan señalándose con el pulgar. – “Ahora, llévame hasta Babidí”.
Dabra no responde, pero perfila una sonrisa, sorprendiendo al mestizo.
En ese instante, Gohan se agarra la cabeza como si una fuerte jaqueca le atacara repentinamente.

– “¡HAAAAAAA!” – grita Gohan de forma desgarradora.
En la nave de Babidí, el mago observa al mestizo en su bola de cristal.

– “¡No puedes resistirte! ¡Doblégate ante mi magia!” – exclama el mago. – “¡Deja que la oscuridad inunde tu alma!”
– “No puedes resistirte a la magia del Amo Babidí” – le dice Dabra.
Unas ojeras oscuras aparecen alrededor de los ojos de Gohan mientras su musculatura aumenta y se acentúan sus venas de forma exagerada.

– “¡Eso es!” – celebra Babidí. – “¡Ahora soy tu nuevo Amo!”
Pero en ese instante, Gohan nota varios ki familiares acercándose.

– “Videl…” – murmura Gohan.
Babidí parece percatarse de que algo falla.

– “¿Qué?” – se extraña el mago. – “¿Qué ocurre?” 
Gohan parece estar luchando contra el poder del brujo.

– “Sal de mi mente…” – murmura Gohan.
– “¡¿Cómo puede resistirse?!” – se sorprende Babidí. – “¡Su corazón no es puro!”
– “¡¡SAL DE MI MENTEEEEE!!” – exclama Gohan emitiendo una fuerte ola de ki que arrasa el lugar y repele a Dabra.
La bola de cristal de Babidí brilla con fuerza y multitud de rayos inundan la sala.

– “¡Maldito sea!” – exclama el brujo.
Al disiparse la polvareda, Dabra surge de entre los escombros.

– “¡Dabra!” – exclama Babidí. – “¡¿Dónde se ha metido el humano?!”
El demonio echa un vistazo a su alrededor, pero no hay rastro de Gohan.

– “Ha desaparecido” – responde Dabra.
– “¡Eres un inútil!” – grita furioso Babidí. – “¡Vuelve aquí ahora mismo e intentaremos localizarle de nuevo!”
Gohan, en estado base y agotado, se ha alejado de la zona disimuladamente y se ha zambullido en un río cercano, dejando que la corriente le arrastre montaña abajo.
Esa misma noche, Videl, Shapner e Ikose acampan cerca del Monte Paoz desde donde pretenden seguir el rastro de Gohan después de haber encontrado los restos de la batalla que ha tenido lugar.
Los tres compañeros están reunidos alrededor de una pequeña fogata, preocupados por su amigo desaparecido.

– “Estará bien, Videl” – intenta Shapner animar a su compañera cabizbaja.
– “Son Gohan es el tipo más fuerte que existe” – añade Ikose. – “Puede con todo”.
Videl, sin responder, sigue con su mirada inmersa en el crepitante fuego de la hoguera.

– “¿Dónde estás, Gohan?” – piensa Videl.
Lejos de allí, Son Gohan se encuentra inconsciente en la orilla del río.

Dos figuras se acercan a él y le observan detenidamente.


– “Es él” – afirma el más alto de los dos.
– “Parece débil” – responde el otro. – “Cúrale, por favor, Kibito”.
En mitad de la noche, Ikose despierta sobresaltado por un extraño ruido y rápidamente observa su alrededor y se percata de que Shapner y Videl ya están despiertos.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Ikose al ver a sus compañeros con semblante serio.
– “No estamos solos” – responde Shapner.
De repente, varios soldados del Ejército Real rodean a nuestros amigos y les apuntan con sus armas.

– “¡Alto! ¡Arriba las manos!” – exclama uno de los soldados. – “¡Estáis detenidos!”
– “¿Detenidos?” – se extraña Videl.
– “¿Qué? Pero, ¿sabéis quienes somos?” – pregunta Ikose indignado.
– “¡Unos desertores! ¡Traidores!” – exclama el soldado. – “¡Tenemos órdenes del Comandante Silver de llevaros a la base de inmediato para ser juzgados!”.
Videl empieza a sospechar lo que está ocurriendo.

– “¿Comandante Silver?” – murmura enfadada.
– “¡Queremos hablar con el General Brown!” – insiste Shapner.
– “¡Ese traidor ya ha sido apresado por conspiración!” – exclama el soldado.
– “¡¿De qué estáis hablando?!” – se enfada Ikose, que no da crédito a la situación.
Videl interrumpe la discusión levantando sus manos.

– “Videl…” – se extraña Shapner.
– “Parece que Silver lo tenía todo planeado.” – dice Videl. – “Se ha librado de los androides, de Cell, del Guerrero Dorado…”
– “No le dejaremos ganar” – dice Ikose.
– “¡Cállate, traidor!” – exclama un soldado.
– “¡Vosotros sois los traidores!” – le recrimina Shapner. – “¿Queréis llevarnos a la base para que Silver nos ejecute y sirvamos de ejemplo? ¡Hacedlo aquí y ahora, cobardes!”
– “Nuestras órdenes son llevaros a la base para…” – responde el soldado.
– “Si queréis ejecutarnos, tendréis que hacerlo ahora” – le interrumpe Videl mirándole fijamente a los ojos.
Al ver la calma y determinación de Videl, el soldado parece tener dudas.

– “¿No te atreves?” – le dice ella. – “Os lo pondremos fácil… y cerraremos los ojos.”
Shapner e Ikose entienden el plan de su amiga y cierran los ojos.

– “¡¡TAIYO-KEN!!” – exclama Videl, cegando a todos los soldados que les rodean.

En la Atalaya de Kamisama, los dos extraños seres aparecen de la nada con Gohan, que sigue inconsciente, y sobresaltan a Mr. Popo, que se preocupa cuando ve a Gohan en ese estado.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta el guardián de la atalaya. – “¿Quienes sois vosotros?
– “No se preocupe, señor Popo” – responde el pequeño de los dos seres. – “Soy el Kaioshin del Este. Puede llamarme Shin.

DBSNL // Capítulo 60: Oscuridad

DBSNL // Capítulo 60: Oscuridad
“No eres el único con técnicas interesantes…”
Zamas se dirige rápidamente hacia Gohan, pero se detiene en mitad de su carrera al sentir una extraña sensación que no puede explicar. De repente, nota cómo la oscuridad le envuelve y parece aislarle del torneo.

– “¿Qué demonios es esto?” – murmura mientras se pone en guardia.
Al principio no puede ver nada, pero pronto distingue una silueta frente a él, que parece acercarse.

– “¿Quién eres?” – exclama Zamas. – “¡Muéstrate!”
La extraña figura sigue avanzando hasta que Zamas puede identificarla perfectamente; es Piccolo.

– “¿Piccolo?” – murmura Zamas confuso. – “¿Qué está ocurriendo?”
Pero Piccolo no responde, simplemente le mira fijamente.

– “No entiendo nada…” – piensa Zamas.
A su alrededor, el resto de sus compañeros Kaioshin, Kibito y el maestro Toshisei le rodean.

– “¡¿Qué hacéis vosotros aquí?!” – les recrimina el Kaioshin del Norte. – “¡¿Qué sois?!”
De repente, una voz parece hablarle en su interior.

– “Son tus mayores temores” – dice esa voz.
– “¡¿Quién eres?!” – le pregunta Zamas. – “¡Da la cara!”
– “Tus miedos te limitan, Zamas” – continúa la voz, mientras Son Gohan se une al resto de figuras. – “Líbrate de tus temores”.
– “¡Son mis compañeros!” – exclama Zamas.
El Zamas Dai Kaioshin del Universo 3 y el Zamas Hakaishin del Universo 5 aparecen frente a Zamas mientras el resto de figuras se desvanecen.

– “Mira hasta dónde podrías llegar sin ellos” – insiste la misteriosa voz.
Zamas se agarra la cabeza con las dos manos mientras parece sufrir un fuerte dolor que muestra su lucha interior.

– “Dai Kaioshin, Hakaishin…” – continúa la voz. – “O algo superior a ambos…”
– “Cállate… cállate…” – repite Zamas. – “¡Cállate!”


Dibujado por Ipocrito

Los ángeles observan el torneo en silencio, desde las alturas, junto al señor Zeno.

– “Una magia poderosa” – comenta Whis.
– “La magia de Salabim podría compararse a la del mismísimo Bibidí” – explica Vados.
En el ring contemplan un pequeño ser con una enorme túnica que le cubre los pies dirigiendo sus manos hacia Zamas, mientras bisbisea conjuros sin parar en una extraña lengua.

Dibujado por Ipocrito

Mientras tanto, Hit se encuentra frente a Tagoma después de salvar a Jaco.

– “Gracias…” – dice Jaco. – “Pero sabes que después del torneo seguiré persiguiéndote”.
El asesino, sin perder de vista a Tagoma, responde al patrullero.

– “Eso significará que hemos sobrevivido” – dice con semblante serio.
Jaco sonríe al escuchar las palabras de Hit y se aleja caminando.

– “Te lo dejo a ti” – dice el patrullero mientras se aleja.
Tagoma se abalanza sobre Hit.

– “¡Nadie se enfrenta al ejército del señor Freezer y sobrevive!” – grita mientras ataca al asesino.
Sin saber lo que ha pasado, Tagoma sale repelido y parece haber recibido varios golpes, pese a que Hit no parece haberse movido.

– “¿Qué ha sido eso?” – murmura el soldado mientras intenta levantarse.
– “No te levantes” – le dice Hit muy seriamente.
– “¡No permitiré que te burles de mí!” – dice cargando otra vez contra el asesino del Universo 5, pero sólo consigue el mismo resultado.
Lejos de allí, Piccolo y Cell se encuentran cara a cara, ante la mirada atenta de los participantes del Universo 2.

– “Claramente eres más fuerte que el Cell que conocimos” – le dice Piccolo. – “Pero yo también estoy a otro nivel”.
– “No esperaba menos de ti, Piccolo” – responde Cell sonriendo.
Piccolo se lanza sobre Cell, que se sorprende por el poder descomunal que ha obtenido el namekiano al ser nombrado Dai Kaioshin. 
Piccolo le golpea una y otra vez. Cell intenta zafarse escupiendo al namekiano, que esquiva el escupitajo y retrocede.

– “Creo que calculaste mal tus posibilidades” – se burla Piccolo.
En ese momento, un poderoso ataque de ki alcanza el lugar dónde se encuentran los participantes del Universo 2, haciendo que todos se dispersen para esquivar el impacto.

– “Otro del Universo 7” – dice Toppo al ver que es Mr. Bu quien les ha atacado.
Shoku ataca con toda la potencia de su armadura a Mr. Bu, quién esquiva los misiles convirtiéndose en una masa de chicle que se vierte hacia el suelo y después recupera su forma.
Cell observa a Shoku algo sorprendido.

– “Esa tecnología…” – murmura el insecto.
Mr. Bu lanza un ataque de ki a Shoku, que crea una barrera energética y parece que su armadura se repotencia absorbiendo el ataque de Bu.

– “No cabe duda” – sonríe Cell. – “Es tecnología de la Red Ribbon”.
En otro lugar, Gotenks, transformado en Súper Saiyajín, se encuentra frente a la otra fusión metamor, que no es rival ante el poder de los saiyajín.

– “¿Cómo es posible…?” – murmura la fusión de metamoranos. – “¿Cómo conocéis nuestra técnica…?”
Gotenks le apunta con su mano.

– “La aprendió Son Goku en el Más Allá” – responde Gotenks.
Los metamoranos fusionados sonríen resignados.

– “Si la aprendió de gente de nuestra raza, significa que le consideraron digno de ello” – dice la fusión. – “Y si él os la mostró a vosotros, significa que hemos perdido contra unos guerreros formidables”.
Gotenks se sorprende ante tal halago, que despierta su faceta más egocéntrica. 

– “¡Ejem!” – se aclara la garganta. – “¡Claro que sí!” – dice poniendo los brazos en jarra. – “Habéis perdido contra el guerrero más fuerte de la Tierra, ¡el gran Gotenks!”
Mientras los saiyajín presumen, los metamoranos deshacen su fusión, sorprendiendo a Gotenks y huyendo del lugar por separado.

– “¡Maldita sea!” – exclama Gotenks frustrado, transformándose rápidamente en Súper Saiyajín 2 y extendiendo sus brazos, cada uno apuntando a un metamorano.
Kafkal y Samsal son apresados repentinamente por tres donuts de ki cada uno, cayendo al suelo inmovilizados.
Una silueta conocida camina hasta Kafkal. Es Zamas, Dai Kaioshin del Universo 3.

– “¿Zamas?” – murmura Gotenks al confundirle por un instante con el del Universo 7.
Zamas patea a Kafkal fuera del ring, haciendo que desaparezca.

– “¡Kafkal!” – grita Samsal al ver como su compañero es eliminado.
Zamas apunta a Samsal y dispara un ataque de ki que desintegra al metamorano.

– “Pero… ¿qué hace…?” – murmura Gotenks que no comprende el comportamiento del Dai Kaioshin, que se está entrometiendo en su combate.
El Dai Kaioshin mira a Gotenks con una tenebrosa mirada mientras activa la espada de ki de su brazo derecho.
Nuestro Zamas sigue inmerso en la oscuridad, luchando contra sus propios demonios. De repente, activa su espada de luz y se apuñala el abdomen ante la sorpresa de Salabim.
La oscuridad se disipa lentamente.

– “Soy el Kaioshin del Norte del Universo 7” – murmura Zamas. – “Y defenderé mi universo… ¡y a mis amigos!”.
En otro lugar, los tres cazadores se coordinan para aprisionar a Fridge en una prisión de ki.

– “¡Aguantad!” – grita uno de ellos. – “¡Ya le tenemos!”.
El demonio del frío parece débil y se arrodilla ante la presión causada por la jaula, mientras el jefe de los cazadores se acerca a él y crea un arpón de energía en su mano.

– “¡Mi primer demonio del frío!” – dice el cazador mientras sonríe y le clava el arpón en el corazón. – “¡Pediré al señor Zeno que me otorgue tu cabeza para mi colección!”


Dibujado por Ipocrito
De repente, la piel del demonio del frío parece derretirse y reconfigurarse para revelar a un ser de piel blanca, ojos verdes alargados y abombados y dientes amarillos de tiburón.

– “Pero, ¿qué…?” – se extraña el cazador.
La extraña criatura abre su boca y de ella emana un ácido verdoso a presión que los cazador consiguen esquivar por los pelos, pero no pueden seguir manteniendo la barrera en pie, así que el ser queda libre.
Lejos de allí, Tagoma se levanta una vez más frente a Hit, que parece no haberse movido y sigue con las manos en los bolsillos.
Pero a pesar de la derrota, Tagoma sonríe, algo que inquieta a Hit.

– “Hacía tiempo que no encontraba a alguien tan fuerte…” – dice Tagoma. – “Pero no eres el único con técnicas interesantes…” – dice mientras extiende los brazos en cruz.
Hit se percata de que Tagoma va a intentar algo y se dispone a sacar las manos de sus bolsillos.
El soldado de Freezer sonríe alocadamente:

– “¡CHANGE!” – exclama Tagoma.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 40: Rey Chappa

OMG // Capítulo 40: Rey Chappa

Los navíos piratas han llegado a Isla Papaya y ya desembarcan a los supervivientes rebeldes.
En el muelle, una vieja amiga recibe a Videl y a los demás.

– “¡Erasa!” – exclama Videl contenta al verla.
– “¡Me alegro de que estéis bien!” – celebra ella.
– “Nos alegramos de verte” – sonríe Shapner.
– “¡Ikose!” – se sorprende Erasa al verle después de tanto tiempo. – “¡Has crecido mucho!” – añade avergonzando un poco a su amigo.
Los hombres del Rey Chappa, vestidos con el atuendo típico de Isla Papaya, se acercan y rodean a nuestros amigos. El hombre que los lidera da un paso al frente.

– “El Rey Chappa quiere hablar con vosotros” – anuncia el soldado.
– “Tranquilos, chicos.” – responde Erasa. – “Yo misma los llevaré ante el Rey.”
Los soldados retroceden al escuchar a Erasa.

– “Veo que te toman en serio…” – se sorprende Shapner.
– “No ha sido fácil ganarme el respeto del Rey Chappa, pero parece que ahora gozo de su confianza.” – explica Erasa.
De repente, otro personaje aparece corriendo hacia el muelle vestido con una bata blanca.

– “¡Capitán Punta!” – exclama el doctor. – “¿Cómo ha funcionado la nueva arma?” – pregunta.
– “Ha sido un éxito, Doctor” – responde Punta.
– “¡¿Norimaki?!” – se extraña Ikose al verle.
– “¡Chicos!” – sonríe el Senbei. – “¡Habéis llegado!”
El Doctor se acerca a la Comandante Videl y le agarra la mano para besársela.

– “Es siempre un placer recibirla en nuestro hogar, General” – tontea Senbei.
– “Ahora soy Comandante” – responde Videl retirándole la mano. – “Y si vuelves a acercarte, te lanzo al mar.”
– “Era solo una broma…” – se disculpa el Doctor asustado.
Erasa interviene enseguida para tranquilizar el ambiente.

– “Será mejor que os lleve ante el Rey…” – dice ella.
Mientras tanto, Gyuma y el grupo de piratas liderado por Lupo ya viajan hacia la Tierra Sagrada de Karín.
A lo lejos se oyen disparos, como si una pequeña escaramuza estuviera teniendo lugar.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Gyuma.
– “Este territorio es peligroso” – dice el lobo-hombre. – “Bandidos, tropas del Imperio… ¡si nos encuentran tendremos problemas!”
– “¿Deberíamos acercarnos?” – pregunta Gyuma. – “Puede que sea gente que necesite ayuda…”
– “No debemos involucrarnos en enfrentamientos innecesarios” – responde Lupo. – “Correríamos peligro y nos retrasaría”.
De repente, Gyuma oye un grito femenino desgarrador que le hiela la sangre.

– “¡Voy a ver que ocurre!” – exclama antes de salir corriendo hacia su lugar de procedencia.
– “¡No seas imprudente!” – intenta detenerle Lupo.
En Isla Papaya, el Rey Chappa recibe en su sala del trono a nuestros amigos.

– “Le presento a la Comandante Videl” – la introduce Erasa.
– “Majestad” – saluda Videl haciendo una reverencia y mostrando su respeto.
Los demás saludan de la misma forma.

– “Comandante Videl…” – murmura el Rey sin levantarse de su silla.
– “Agradecemos su hospitalidad” – dice Videl.
– “Entonces es cierto que Pilaf ha muerto…” – dice Chappa.
– “Sí, señor” – responde la Comandante. – “Fue asesinado por Tao Pai Pai, igual que Mai y Shu”.
El Rey agacha la cabeza, afligido ante la noticia.

– “Sé que su relación era buena.” – dice Videl. – “Lo siento.”
Chappa se levanta y se aleja dando la espalda a nuestros amigos.

– “¿Sabe por qué era buena nuestra relación?” – pregunta Chappa de forma retórica. – “Porque cada uno se encargaba de su territorio sin involucrar al otro”.
– “Agradecemos que no haya sido así esta vez” – responde Shapner.
– “Ya sabrá que no he sido yo quien ha dado la orden de rescatarles” – dice el Rey.
– “Aún así es usted quien nos ha acogido” – responde Videl.
– “Solo por ahora.” – responde Chappa. – “No hay recursos suficientes en Isla Papaya para tantas personas y no voy a quitarle una ración a mi gente para dársela a la vuestra.”
Ikose, frustrado ante la actitud del Rey, da un paso al frente.

– “Pilaf hubiera acogido a vuestra gente si hubiera sido necesario” – dice el joven General.
– “Es posible” – responde Chappa. – “Pero su reino es el que está pidiendo ayuda al mío. Puede que su forma de gobierno no haya sido la adecuada, ¿no es así?”
– “El Imperio Plateado sigue creciendo” – explica Videl. – “Ahora que ha caído Pilaf, Isla Papaya será su siguiente objetivo.”
– “Su Majestad” – interviene Erasa. – “Tiene que escucharlos…”
– “Isla Papaya seguirá resistiendo y repeliendo los ataques del Imperio” – responde tajante el Rey.
– “Si se reúnen los siete ejércitos del Imperio, Isla Papaya caerá” – responde Videl.
El Rey Chappa hace una mueca de desprecio ante las palabras de la Comandante.

– “Esas ideas son las que han llevado al reino de Pilaf a su caída.” – dice Chappa.
Videl y Shapner agachan la cabeza. Entienden que el Rey Chappa quiera proteger a su pueblo por encima de todo, pero ellos tienen que luchar por el suyo.

– “Y puede que su cobardía dé la victoria al Imperio Plateado” – responde Ikose.
El Rey se voltea furioso al escuchar a Ikose.

– “¡¿Cómo dices?!” – exclama Chappa. – “¿Cómo osas…?”
Pero, en ese instante, alguien entra corriendo a la sala del trono.

– “¡Su Majestad!” – exclama el soldado. – “¡Llegan informes sobre el Imperio Plateado! ¡Ha ocurrido algo en el viejo Cuartel General al sur de la Tierra de Karín!”
– “¿Qué pasa?” – pregunta el Rey.
– “¡La base ha caído, señor!” – explica el soldado.
– “¿Ha caído?” – se extrañan todos.
– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Videl. – “¿Quién ha sido?”
– “Nuestros informes hablan de… de demonios, señor” – titubea el soldado.
Gyuma se acerca a una pequeña granja donde ve a unos soldados del Imperio abusando de su poder y agarrando a una mujer y a su hija. El padre de familia ha recibido un disparo en el abdomen y se encuentra en el suelo sangrando intensamente.

– “Malditos…” – murmura Gyuma apretando fuerte el puño mientras permanece agazapado tras unas rocas.
Lupo y los demás llegan rezagados y se acercan a Gyuma.

– “No podemos ayudarles a todos, chico” – le dice el lobo-hombre. – “Son demasiados soldados. Cuento un total de doce. Nosotros somos seis.”
Gyuma aprieta fuerte los dientes, lleno de rabia por la injusticia que está contemplando.
Lupo le agarra del hombro intentando calmarle.

– “No hagas estupideces” – le dice el lobo-hombre. – “Esta no es nuestra misión.”
Los soldados agarran a las mujeres y las arrastran hacia la casa.

– “¡Vais a venir con nosotros!” – dice un soldado mientras arrastra a la hija tirando de su pelo.
Gyuma no aguanta más.

– “¡BASTAAA!” – exclama el joven guerrero.
El chico sale de su escondrijo y corre hacia los soldados.

– “¡DEJADLAS!” – les dice a los soldados imperiales.
Los militares observan al chico y se ríen al verle.

– “Pero, ¿de dónde sale este estúpido crío?” – se burla uno de ellos.
Gyuma llega hasta el primer soldado y de un puñetazo lo lanza contra una tanqueta militar, dejándolo inconsciente.
Los demás quedan asombrados y asustados ante el poder del chico.

– “Pero, ¿cómo…?” – titubea uno.
– “¡FUEGO!” – ordena otro.
Los soldados abren fuego sobre Gyuma, que esquiva los disparos saltando de un lugar a otro y avanzando hacia ellos.
El joven noquea a todos los soldados con facilidad, de uno en uno, y consigue liberar a las dos mujeres.

La madre y la hija corren hacia su el padre de familia malherido, al que le queda solo un hilo de vida.
Durante un instante, la mirada del padre y Gyuma se cruzan, y el hombre parece que intenta sonreírle justo antes de morir.

– “Lo siento mucho” – murmura Gyuma.
Un soldado sigue consciente y desenfunda su pistola apuntando a nuestro joven luchador, pero en el último momento una garra le atraviesa la espalda.

– “Eres descuidado” – le dice Lupo a Gyuma tras rematar al soldado.
– “No era necesario matarle” – responde Gyuma.
– “Supongo que en el fondo eres solo un niño” – le dice Lupo con una mueca de desprecio.
En el viejo Cuartel General de la Red Ribbon, Shin y Kibito contemplan el resultado de la batalla.

– “Babidí es cada vez más fuerte” – murmura Kibito al examinar la herida punzante en el cadáver de Piroshki.
– “Puede que necesitemos ayuda…” – murmura Shin.
– “No está listo” – responde Kibito.
Mientras tanto, en la Tierra Sagrada de Karín, Upa y los demás se preparan para un nuevo ataque.

– “Se acercan” – dice el líder de la tribu.
– “Les repeleremos como hasta ahora” – responde un compañero.
– “¡Os dije que vendrían a por nosotros!” – exclama Makekko.
– “No” – responde tajante Upa con semblante preocupado. – “No son del Imperio.”
En Isla Papaya, todos se han reunido y analizan la situación actual.

– “No podemos dejar que la Tierra Sagrada caiga” – dice Videl. – “¡Tenemos que ayudarles!”
– “¿Quiénes son esos demonios?” – pregunta Erasa.
– “Deben ser los hombres del brujo” – responde Ikose.
– “¿Un brujo?” – se extraña el Rey Chappa. – “¿De qué estáis hablando?”
En la Atalaya de Kamisama, Mr. Popo observa la Tierra preocupado.

– “Algo no va bien…” – murmura el ayudante de Kamisama.

A su lado, una figura envuelta en una capa blanca se acerca al borde de la atalaya y contempla la Tierra con semblante severo.