ESPECIAL DBSNL // Universos 6 y 7 // Parte II: Liquir

Especial DBSNL // U6 y U7 / Parte II: Liquir
“Soy el Guardián del Fruto”


Cooler y Tagoma viajan a Immega para comprobar que las Cajas de Música siguen a buen recaudo. Mientras tanto, Sauza, Doore y Neiz se dirigen al planeta Kurama, lejos del control del Imperio, para investigar una misteriosa visión del brujo Salabim sobre el legendario Fruto Sagrado.
Sauza, Doore y Neiz, viajando en sus cápsulas, se comunican a través de sus scouter.

– “¿Qué buscamos exactamente?” – se pregunta Doore.
– “Cualquier tipo de información sobre el Fruto Sagrado o su posible paradero” – responde Sauza.
– “O sea, que no lo sabemos…” – se queja Neiz.
– “Sabemos que la información está en Kurama” – responde Sauza.
– “A veces todo esto me parece absurdo…” – murmura el guerrero zaltiano.
– “El señor Cooler cree en ese mago” – responde Doore. – “Eso debe ser suficiente para nosotros”.
– “No digo que no lo sea…” – responde Neiz. – “Pero ahora tiene un Imperio que gobernar y que no pasa precisamente por su mejor momento…”
– “Seguro que el señor Cooler tiene sus razones para dar prioridad a estos asuntos” – insiste Sauza. – “Tenemos que confiar en él.
En Immega, la nave Imperial aterriza. Cooler es recibido por Don Kee y sus hombres, entre los que destaca su guardaespaldas personal, Ledgic. Al demonio del frío le acompaña Tagoma.

– “¡Emperador Cooler!” – exclama el gobernante, haciendo una gran reverencia. – “¡Es un placer recibirle! ¿Qué puedo ofrecerle?”
– “Ahórrate la pantomima” – responde tajante el demonio del frío.
– “Pero, señor…” – insiste Don Kee.
– “No me hacías reverencias cuando mi padre se sentaba en el trono…” – dice Cooler.
– “Pero siempre le he acogido en mi casa… ¡Incluso a espaldas del Imperio!” – le recuerdo el gobernante.
– “Por conveniencia” – responde Cooler.
Don Kee parece confuso. No sabe qué decir.

– “¿A qué debo su…?” – empieza Don Kee.
Cooler clava su mirada en el gobernante.

– “¿…tu presencia?” – rectifica Don Kee.
– “He venido a comprobar que las Cajas de Música siguen a buen recaudo” – dice Cooler.
– “¿Las cajas?” – se pregunta el gobernante, que de repente empieza a sudar.
– “¿Qué ocurre, Don Kee?” – insiste Cooler, que nota el nerviosismo del aristócrata.
– “Veras… Es que… ¿Conoces el planeta Luud?” – titubea el gobernante.
Cooler, en un arrebato de ira, agarra a Don Kee por el cuello y lo levanta del suelo.

– “¡¿Vendiste las cajas?!” – exclama el Emperador.
Ledgic desenvaina su espada y la coloca en el cuello de Cooler.
Tagoma enseguida alza su mano y apunta al guardaespaldas del gobernante, pero Cooler parece tranquilo. El Emperador esboza una sonrisa.

– “¿Pretendes enfrentarte a mí?” – dice Cooler. – “Tienes agallas… Serías un buen soldado.”
Ledgic no responde, pero mantiene su amenaza. Don Kee lucha por respirar.

– “¿Vendiste las cajas?” – pregunta Cooler de nuevo, más calmado.
– “Se las… Se las vendí a… Dolltaki…” – responde el gobernante.
Cooler suelta al aristócrata y éste cae de rodillas. Ledgic enfunda su espada. Tagoma baja su mano.
El demonio del frío se fija en Ledgic de nuevo.

– “¿Te interesa un puesto en mi guardia?” – pregunta el demonio del frío. – “Seguro que puedo pagar mejor que esta rata”.
– “Proteger a esta rata es mi deber” – responde Ledgic. – “Tengo un contrato.”
Cooler apunta a Don Kee con su dedo.

– “El contrato puede anularse ahora mismo…” – sonríe Cooler.
Ledgic agarra de nuevo el mango de su espada.

– “Tengo honor” – responde Ledgic. – “No encajaría en el Imperio.”
Cooler sonríe y baja su mano.

– “Piénsatelo” – insiste el Emperador.
El demonio del frío se da la vuelta y se marcha a su nave. Tagoma, algo confuso, le sigue.

– “¿Destino, señor?” – pregunta el soldado.
– “Luud” – responde Cooler. – “Visitaremos a ese predicador.”
En el planeta Kurama, los soldados imperiales acaban de aterrizar en mitad de un frondoso bosque. Los tres activan sus scouter y se preparan para iniciar su búsqueda.

– “Hay una aldea cerca” – dice Doore. – “Puede que se hayan dado cuenta de nuestra llegada”.
– “Bien” – sonríe Sauza. – “Pues ya sabemos por dónde empezar.”
Las semanas pasan. Cooler y Tagoma se dirigen al planeta Luud. Sauza, Doore y Neiz masacran todos los poblados que encuentran a su paso. Los habitantes visten con harapos sencillos y en chozas muy rudimentarias. Ninguno de ellos les proporciona respuestas. Todos prefieren morir antes que aportar algún tipo de información sobre el Fruto Sagrado.

– “Son muy tercos…” – dice Neiz, mientras dispara a una cabaña donde se encontraban escondidos varios kurama.
Doore tiene al líder de la aldea inmovilizado, agarrándole por la espada y estrangulándole con el brazo alrededor de su cuello.

– “¡Habla, anciano!” – insiste el beppan.
Pero el viejo no responde.

– “Idiota” – refunfuña Doore antes de partirle el cuello.
Sauza se cruza de brazos, decepcionado.

– “A este paso, vamos a exterminarles a todos antes de averiguar nada…” – lamenta el soldado brench.
En ese instante, algo hace sonar la alarma de sus scouter.

– “Se acerca alguien” – anuncia Neiz. – “Tiene una fuerza de combate de 20.000 unidades.”
– “¿Un guerrero kurama?” – se pregunta Sauza. – “Creía que habíamos acabado con todos durante la primera semana…”
Doore sonríe y da un paso al frente.

– “Me lo pido” – dice el beppan, que se quita el scouter y se lo lanza a su compañero zalt.
– “¡Pff! Todo tuyo.” – responde Neiz. – “Con esa fuerza de combate no vale la pena ni ensuciarme las botas.”
En un momento, el misterioso personaje llega a la aldea. El kurama parece distinto a los demás. Sus ropajes tienen cierto aire elegante, aunque están hechos de materiales austeros. Viste un pantalón granate abombado y un cinturón morado, brazaletes de cuero, y un ancho collar sobre sus hombros, adornado con el símbolo de un árbol en el centro.
Sauza es el primero en fijarse en el detalle de su collar.

– “Parece que éste sí que sabe algo…” – sonríe el brench. – “¿Quién eres?” – le pregunta.
El kurama observa el desastre que le rodea; las cabañas en llamas y los cuerpos de sus camaradas asesinados.

– “Soy el Guardián del Fruto” – responde el kurama. – “Me llamo Liquir”.
Doore da un paso al frente mientras choca los puños.

– “Iré con cuidado de no matarlo para poder interrogarle” – dice el beppan.
Sauza analiza detenidamente al kurama.

– “Una cola…” – murmura el brench. – “¡Cuidado, Doore! ¡Que no te sorprenda! ¡Los demás soldados podrían sacar dos colas!”
Doore sonríe.

– “¡Eso no está nada mal! ¡20.000 unidades con una sola cola!” – dice el beppan, que enseguida adopta una pose de combate. – “¡Vamos! ¡Saca la otra! ¡Hazlo interesante!”
Liquir se pone en guardia mientras brota su segunda cola.
El scouter de los soldados actualiza el poder de su enemigo.

– “40.000 unidades.” – anuncia Neiz.
– “Interesante…” – sonríe Sauza.
– “Doore sigue siendo muy superior” – dice Neiz.
El beppan se abalanza sobre Liquir, que le esquiva saltando hacia un lado.

– “¡No huyas!” – exclama Doore, que intenta perseguir a su rival. – “¡Cobarde!”
Liquir continúa esquivando al beppan.
Sauza y Neiz observaban el combate con pasividad y desinterés.

– “Es ágil…” – murmura el soldado zalt.
– “Y Doore, torpe” – responde el brench.
Finalmente, Doore dispara un potente ataque de ki y sorprende a Liquir que, pese a lograr esquivar el impacto, la explosión le distrae, momento que Doore aprovecha para atizarle un fuerte puñetazo y lanzarle contra una de las cabañas en llamas.

– “Maldita sea…” – lamenta Neiz. – “Ya se ha cargado.” – añade, pues sospecha la muerte del kurama.
De entre las llamas, la silueta del Guardián empieza a definirse mientras se acerca a ellos. Una nueva cola aparece en la figura.

– “¿Una tercera…?” – se sorprende Sauza.
El pitido de su scouter le interrumpe.

– “No es posible…” – titubea sorprendido el soldado.
Una gota de sudor recorre la frente de Doore, que ve como su enemigo se ha puesto de nuevo en pie.

– “¿Qué dice el scouter?” – pregunta el beppan.
– “120.000 unidades” – responde Sauza.
– “¡120.000! ¡No puede ser! ¡Tiene que ser un error!” – exclama Doore asustado.
De repente y como un rayo, Liquir avanza hasta el beppan y le atraviesa el pecho con su garra.
Todos se quedan perplejos y en silencio. Los ojos del beppan se quedan en blanco, sin vida.

– “Marchaos de este planeta y decidle a vuestro señor que abandone su búsqueda” – dice Liquir con una serenidad pasmosa.
Sauza activa su espada de ki y Neiz electrifica sus puños.

– “Has matado a Doore…” – dice Sauza.
– “Maldito bastardo…” – añade Neiz. – “¡Te haremos picadillo!”
Liquir extrae su mano del cuerpo de Doore y éste cae al suelo.

– “Último aviso” – insiste Liquir.

ESPECIAL DBSNL /// Prodigal son // Universos 6 y 7 // Parte II: Liquir

Prodigal son / Parte II: Liquir
“Soy el Guardián del Fruto”


Cooler y Tagoma viajan a Immega para comprobar que las Cajas de Música siguen a buen recaudo. Mientras tanto, Sauza, Doore y Neiz se dirigen al planeta Kurama, lejos del control del Imperio, para investigar una misteriosa visión del brujo Salabim sobre el legendario Fruto Sagrado.
Sauza, Doore y Neiz, viajando en sus cápsulas, se comunican a través de sus scouter.

– “¿Qué buscamos exactamente?” – se pregunta Doore.
– “Cualquier tipo de información sobre el Fruto Sagrado o su posible paradero” – responde Sauza.
– “O sea, que no lo sabemos…” – se queja Neiz.
– “Sabemos que la información está en Kurama” – responde Sauza.
– “A veces todo esto me parece absurdo…” – murmura el guerrero zaltiano.
– “El señor Cooler cree en ese mago” – responde Doore. – “Eso debe ser suficiente para nosotros”.
– “No digo que no lo sea…” – responde Neiz. – “Pero ahora tiene un Imperio que gobernar y que no pasa precisamente por su mejor momento…”
– “Seguro que el señor Cooler tiene sus razones para dar prioridad a estos asuntos” – insiste Sauza. – “Tenemos que confiar en él.
En Immega, la nave Imperial aterriza. Cooler es recibido por Don Kee y sus hombres, entre los que destaca su guardaespaldas personal, Ledgic. Al demonio del frío le acompaña Tagoma.

– “¡Emperador Cooler!” – exclama el gobernante, haciendo una gran reverencia. – “¡Es un placer recibirle! ¿Qué puedo ofrecerle?”
– “Ahórrate la pantomima” – responde tajante el demonio del frío.
– “Pero, señor…” – insiste Don Kee.
– “No me hacías reverencias cuando mi padre se sentaba en el trono…” – dice Cooler.
– “Pero siempre le he acogido en mi casa… ¡Incluso a espaldas del Imperio!” – le recuerdo el gobernante.
– “Por conveniencia” – responde Cooler.
Don Kee parece confuso. No sabe qué decir.

– “¿A qué debo su…?” – empieza Don Kee.
Cooler clava su mirada en el gobernante.

– “¿…tu presencia?” – rectifica Don Kee.
– “He venido a comprobar que las Cajas de Música siguen a buen recaudo” – dice Cooler.
– “¿Las cajas?” – se pregunta el gobernante, que de repente empieza a sudar.
– “¿Qué ocurre, Don Kee?” – insiste Cooler, que nota el nerviosismo del aristócrata.
– “Veras… Es que… ¿Conoces el planeta Luud?” – titubea el gobernante.
Cooler, en un arrebato de ira, agarra a Don Kee por el cuello y lo levanta del suelo.

– “¡¿Vendiste las cajas?!” – exclama el Emperador.
Ledgic desenvaina su espada y la coloca en el cuello de Cooler.
Tagoma enseguida alza su mano y apunta al guardaespaldas del gobernante, pero Cooler parece tranquilo. El Emperador esboza una sonrisa.

– “¿Pretendes enfrentarte a mí?” – dice Cooler. – “Tienes agallas… Serías un buen soldado.”
Ledgic no responde, pero mantiene su amenaza. Don Kee lucha por respirar.

– “¿Vendiste las cajas?” – pregunta Cooler de nuevo, más calmado.
– “Se las… Se las vendí a… Dolltaki…” – responde el gobernante.
Cooler suelta al aristócrata y éste cae de rodillas. Ledgic enfunda su espada. Tagoma baja su mano.
El demonio del frío se fija en Ledgic de nuevo.

– “¿Te interesa un puesto en mi guardia?” – pregunta el demonio del frío. – “Seguro que puedo pagar mejor que esta rata”.
– “Proteger a esta rata es mi deber” – responde Ledgic. – “Tengo un contrato.”
Cooler apunta a Don Kee con su dedo.

– “El contrato puede anularse ahora mismo…” – sonríe Cooler.
Ledgic agarra de nuevo el mango de su espada.

– “Tengo honor” – responde Ledgic. – “No encajaría en el Imperio.”
Cooler sonríe y baja su mano.

– “Piénsatelo” – insiste el Emperador.
El demonio del frío se da la vuelta y se marcha a su nave. Tagoma, algo confuso, le sigue.

– “¿Destino, señor?” – pregunta el soldado.
– “Luud” – responde Cooler. – “Visitaremos a ese predicador.”
En el planeta Kurama, los soldados imperiales acaban de aterrizar en mitad de un frondoso bosque. Los tres activan sus scouter y se preparan para iniciar su búsqueda.

– “Hay una aldea cerca” – dice Doore. – “Puede que se hayan dado cuenta de nuestra llegada”.
– “Bien” – sonríe Sauza. – “Pues ya sabemos por dónde empezar.”
Las semanas pasan. Cooler y Tagoma se dirigen al planeta Luud. Sauza, Doore y Neiz masacran todos los poblados que encuentran a su paso. Los habitantes visten con harapos sencillos y en chozas muy rudimentarias. Ninguno de ellos les proporciona respuestas. Todos prefieren morir antes que aportar algún tipo de información sobre el Fruto Sagrado.

– “Son muy tercos…” – dice Neiz, mientras dispara a una cabaña donde se encontraban escondidos varios kurama.
Doore tiene al líder de la aldea inmovilizado, agarrándole por la espada y estrangulándole con el brazo alrededor de su cuello.

– “¡Habla, anciano!” – insiste el beppan.
Pero el viejo no responde.

– “Idiota” – refunfuña Doore antes de partirle el cuello.
Sauza se cruza de brazos, decepcionado.

– “A este paso, vamos a exterminarles a todos antes de averiguar nada…” – lamenta el soldado brench.
En ese instante, algo hace sonar la alarma de sus scouter.

– “Se acerca alguien” – anuncia Neiz. – “Tiene una fuerza de combate de 20.000 unidades.”
– “¿Un guerrero kurama?” – se pregunta Sauza. – “Creía que habíamos acabado con todos durante la primera semana…”
Doore sonríe y da un paso al frente.

– “Me lo pido” – dice el beppan, que se quita el scouter y se lo lanza a su compañero zalt.
– “¡Pff! Todo tuyo.” – responde Neiz. – “Con esa fuerza de combate no vale la pena ni ensuciarme las botas.”
En un momento, el misterioso personaje llega a la aldea. El kurama parece distinto a los demás. Sus ropajes tienen cierto aire elegante, aunque están hechos de materiales austeros. Viste un pantalón granate abombado y un cinturón morado, brazaletes de cuero, y un ancho collar sobre sus hombros, adornado con el símbolo de un árbol en el centro.
Sauza es el primero en fijarse en el detalle de su collar.

– “Parece que éste sí que sabe algo…” – sonríe el brench. – “¿Quién eres?” – le pregunta.
El kurama observa el desastre que le rodea; las cabañas en llamas y los cuerpos de sus camaradas asesinados.

– “Soy el Guardián del Fruto” – responde el kurama. – “Me llamo Liquir”.
Doore da un paso al frente mientras choca los puños.

– “Iré con cuidado de no matarlo para poder interrogarle” – dice el beppan.
Sauza analiza detenidamente al kurama.

– “Una cola…” – murmura el brench. – “¡Cuidado, Doore! ¡Que no te sorprenda! ¡Los demás soldados podrían sacar dos colas!”
Doore sonríe.

– “¡Eso no está nada mal! ¡20.000 unidades con una sola cola!” – dice el beppan, que enseguida adopta una pose de combate. – “¡Vamos! ¡Saca la otra! ¡Hazlo interesante!”
Liquir se pone en guardia mientras brota su segunda cola.
El scouter de los soldados actualiza el poder de su enemigo.

– “40.000 unidades.” – anuncia Neiz.
– “Interesante…” – sonríe Sauza.
– “Doore sigue siendo muy superior” – dice Neiz.
El beppan se abalanza sobre Liquir, que le esquiva saltando hacia un lado.

– “¡No huyas!” – exclama Doore, que intenta perseguir a su rival. – “¡Cobarde!”
Liquir continúa esquivando al beppan.
Sauza y Neiz observaban el combate con pasividad y desinterés.

– “Es ágil…” – murmura el soldado zalt.
– “Y Doore, torpe” – responde el brench.
Finalmente, Doore dispara un potente ataque de ki y sorprende a Liquir que, pese a lograr esquivar el impacto, la explosión le distrae, momento que Doore aprovecha para atizarle un fuerte puñetazo y lanzarle contra una de las cabañas en llamas.

– “Maldita sea…” – lamenta Neiz. – “Ya se ha cargado.” – añade, pues sospecha la muerte del kurama.
De entre las llamas, la silueta del Guardián empieza a definirse mientras se acerca a ellos. Una nueva cola aparece en la figura.

– “¿Una tercera…?” – se sorprende Sauza.
El pitido de su scouter le interrumpe.

– “No es posible…” – titubea sorprendido el soldado.
Una gota de sudor recorre la frente de Doore, que ve como su enemigo se ha puesto de nuevo en pie.

– “¿Qué dice el scouter?” – pregunta el beppan.
– “120.000 unidades” – responde Sauza.
– “¡120.000! ¡No puede ser! ¡Tiene que ser un error!” – exclama Doore asustado.
De repente y como un rayo, Liquir avanza hasta el beppan y le atraviesa el pecho con su garra.
Todos se quedan perplejos y en silencio. Los ojos del beppan se quedan en blanco, sin vida.

– “Marchaos de este planeta y decidle a vuestro señor que abandone su búsqueda” – dice Liquir con una serenidad pasmosa.
Sauza activa su espada de ki y Neiz electrifica sus puños.

– “Has matado a Doore…” – dice Sauza.
– “Maldito bastardo…” – añade Neiz. – “¡Te haremos picadillo!”
Liquir extrae su mano del cuerpo de Doore y éste cae al suelo.

– “Último aviso” – insiste Liquir.

DBSNL // Capítulo 90: Time Patrol

DBSNL // Capítulo 90: Time Patrol
“La Tierra nunca había vivido una paz tan duradera”

Tras el entrenamiento, Son Goten y Marron han viajado al Monte Paoz, donde almuerzan con Chichi y Gyuma.

– “¿Qué tal ha ido el entrenamiento?” – pregunta el gigantón.
– “Muy bien” – responde la joven.
– “Marron cada día es más fuerte” – añade Goten. – “Si no fuera porque soy medio saiyajín, creo que ya me habría superado…”
Marron y Goten se miran de forma cómplice.

– “Eso es porque eres un vago” – le riñe Chichi. – “No has conseguido que un trabajo te dure más de una semana… ¿Qué harás cuando te cases? ¿Pretendes que Marron te mantenga?”
Goten se atraganta con la comida al escuchar a su madre hablar de boda y Marron tiene que darle unos golpes en la espalda para que tosa y no se ahogue.
De repente, Goku y Ub aparecen con el Shunkanido.

– “¡Hola a todos!” – saluda Goku.
– “¡Papá!” – exclama Goten.
– “¡Goku!” – se alegra de verle Gyuma.
– “¿Hay comida para nosotros?” – pregunta el saiyajín. – “¡Estamos hambrientos!”
Chichi mira a Goku enfadada.

– “¡Son Goku!” – exclama furiosa. – “¡Hace más de un mes que no apareces por casa! ¿Y ahora vienes pidiendo comida como si nada?”
– “Bueno, veras…” – intenta disculparse mientras retrocede lentamente. – “Estábamos entrenando y… ¡Voy a ver a Gohan!” – dice antes de escaquearse con el Shunkanido, dejando a Ub en esa incómoda situación.
Gyuma sonríe.

– “Nunca cambiará” – murmura feliz su suegro.
– “¡No le defiendas!” – exclama Chichi atizándole con una sartén.
En Satan City, Videl le ha traído un bocadillo a Gohan, que sigue inmerso en su trabajo.

– “No tenías porqué hacerlo” – le agradece el gesto Gohan a Videl.
– “No hay problema” – responde Videl. – “Hoy tengo el día libre. Además, lo ha preparado Bu”.
Gohan mira el emparedado y ve que está lleno de golosinas.

– “Ya veo…” – murmura al ver tal despropósito.
Videl, situada detrás de Gohan, pone las manos en los hombros del mestizo y empieza a darle un masaje.

– “¿Cómo llevas el artículo?” – le pregunta a su marido.
– “Estoy un poco cansado de estar aquí sentado” – se lamenta Gohan. – “Creo que necesito hacer ejercicio”.
– “¿Y qué se te ocurre?” – ronronea Videl, mientras se inclina sobre Gohan para besarle.
En ese instante, Goku aparece en la habitación con el Shunkanido.

– “¡Hola!” – saluda alegremente Goku.
– “¡AHHH!” – grita asustada Videl.
– “¡Papá!” – exclama Gohan. – “¡No puedes aparecer así, sin avisar!”
– “¿Por qué?” – pregunta confuso Goku. – “¿Qué ocurre?”
– “¡BUUU!” – grita Mr. Bu, que ha escuchado los gritos y aparece por la puerta dispuesto a defender a sus amigos.
– “¡Hola, Bu!” – le saluda Goku.
– “¡Hola!” – saluda el orondo bonachón.
Videl, sin decir nada, sale de la habitación.

– “¿Dónde vas?” – le pregunta Gohan, que nota su enfado.
– “He quedado con Erasa para ir a tomar algo” – responde Videl.
– “¿Qué le pasa?” – pregunta Goku.
– “¡Vosotros dos!” – exclama Gohan.
Mientras tanto, Piccolo, Bra y Pan han finalizado su entrenamiento.

– “¿Qué tal lo hemos hecho?” – pregunta Pan.
– “Sois dos guerreras fabulosas” – responde Piccolo. – “Pero os falta compenetración cuando lucháis juntas”.
– “Es ella la que se tiene que acoplar a mí” – responde Bra con prepotencia. – “Soy la mayor”.
En ese instante, Goku y Mr. Bu aparecen.

– “¡Abuelo!” – exclama Pan lanzándose a sus brazos.
– “¡Hola, Pan!” – sonríe Goku. – “¡Vaya, cada día eres más alta!”
Bra mira a Goku con desconfianza.

– “¡Bra!” – exclama Goku. – “¡Tú también has crecido! Aunque no tanto como Pan…”
– “No hacía falta esa observación…” – murmura Bra, claramente dolida.
Piccolo sonríe.

– “¿Qué hacéis vosotros dos aquí?” – pregunta el namekiano.
– “Gohan nos ha echado de su casa” – responde Goku apenado.
– “Estoy seguro de que tenía sus motivos…” – suspira Piccolo, que conoce perfectamente lo inaguantables que pueden llegar a ser esos dos.

Goku y Piccolo se ponen al día sobre los progresos de Ub y las chicas, mientras critican la falta de actitud de Goten y Trunks.

– “Supongo que la paz les ha hecho perder la motivación” – suspira Goku. – “Es una lástima. Prometían mucho”.
– “Puede que sea mejor así” – responde Piccolo. – “La Tierra nunca había vivido una paz tan duradera”.
En el lejano planeta de Zeno, Pilaf se aburre sentado en su trono, acompañado por Shu. Ambos están jugando con sus videoconsolas portátiles.
De repente, Whis aparece ante ellos.

– “Ya he regresado” – saluda el ángel.
– “¿Cómo han ido las investigaciones?” – pregunta Pilaf.
– “Nuestras sospechas eran acertadas.” – responde Whis. – “Los arcosianos estaban construyendo una Máquina del Tiempo”.
– “¿Qué debemos hacer?” – pregunta Shu.
– “No hay nada de qué preocuparse” – responde el ángel. – “La Time Patrol ya se está encargando del asunto.”
En el planeta Arcose, Trunks, Toppo y Jaco se encuentran reunidos ante el Consejo Arcosiano que lidera el planeta. Trunks ha abandonado su clásico peinado y ahora tiene el cabello un poco más largo y peinado hacia atrás. Viste de negro, con una larga gabardina. Toppo vista una túnica oscura. Jaco lleva el uniforme de la Patrulla Galáctica.

Dibujado por El Discípulo de Tori

– “… y por eso es muy peligroso jugar con el flujo del tiempo” – explica Trunks de forma muy diplomática. – “Así que debo pedirles que cesen sus investigaciones sobre este asunto”.
El Consejo, muy descontento, rechaza la petición de Trunks. El líder de la cámara se levanta y habla en su lengua.

– “Dice que no tenemos derecho a impedirles desarrollar esa tecnología” – traduce Jaco. – “Y nos pide que abandonemos su planeta”.
– “Esto tiene mala pinta…” – murmura Toppo.
– “Dile que es la última advertencia” – responde Trunks. – “Están a tiempo de abandonar el asunto y evitar ser destruidos por el señ…”
Pero antes de que Jaco pueda decir nada, el líder del consejo alza su mano y varios soldados rodean a los tres patrulleros y les apuntan con unas lanzas electrificadas en su extremo.

– “Esto no tienen porqué ser así” – les advierte Trunks, muy tranquilo.
El líder del consejo da la orden y los soldados se abalanzan sobre ellos.

– “Supongo que esto supone el fin de las negociaciones” – murmura Toppo.
Los tres luchadores repelen con suma facilidad a los soldados, pero de repente, el suelo tiembla con el sonido de unos pasos.

– “¿Qué está pasando?” – se sorprende Jaco.
– “¡Se acerca alguien!” – exclama Trunks.
En ese instante, un gigantesco robot atraviesa el techo de un puñetazo y los tres compañeros tienen que esquivarlo.
Toppo apunta con su brazo extendido al robot y dispara una ráfaga de ki, pero los ataques salen repelidos.
Jaco analiza al enemigo con su visor.

– “¡Está hecho de una aleación de hierro Katchin!” – exclama el patrullero.
Trunks desenfunda su nueva espada, hecha de un metal más oscuro de lo común, y con el símbolo de Whis en su empuñadura.

– “Vosotros os lo habéis buscado” – murmura mientras se transforma en Súper Saiyajín.
El mestizo avanza corriendo hacia el robot, que intenta golpearle, pero él esquiva sus ataques. Al llegar a sus pies, Trunks salta espada en mano, cortando al robot por la mitad, desde la entrepierna hasta la cabeza.
Trunks vuelve a su estado base y desciende junto a Toppo y Jaco mientras las dos mitades del robot caen al suelo.

– “Esta es vuestra última oportunidad antes de…” – anuncia Trunks a los habitantes del planeta que les rodean.
Pero justo en ese instante, Champa aparece junto a ellos.

– “Parece que no les habéis convencido…” – dice el Hakaishin al ver el alboroto creado. – “Es una lástima”.
Champa hinca la rodilla y coloca su mano sobre la superficie del planeta.

– “Hakai” – murmura el Dios.