DBSNL // Capítulo 94: Rey de los demonios

DBSNL // Capítulo 94: Rey de los demonios
“Noto cierta preocupación en ti.”
El viejo Rey, rejuvenecido y listo para el combate, extiende su mano derecha hacia un lado y materializa mágicamente una elegante espada curvada.
Abraca se abalanza sobre Vegetto, que detiene los ataques del demonio con su espada de ki.

– “¡Voy a acabar con vosotros!” – grita el Rey mientras insiste en su ofensiva.
– “Mi poder sigue siendo muy superior al tuyo” – responde Vegetto, que continúa rechazando los ataques.
El demonio retrocede y lanza una gigantesca bola de fuego que impacta de lleno contra la fusión.

– “¡Vegetto!” – exclama Zamas.
Al disiparse la polvareda, Vegetto aparece intacto.

– “No está nada mal” – se burla el saiyajín mientras se quita el polvo de su hombro izquierdo con su mano derecha.
– “Malditos…” – refunfuña Abraca.
Champa se acerca a la fusión saiyajín, muy confiado.

– “¿Necesitas ayuda?” – fanfarronea el gotokoneko.
– “No” – responde Vegetto mientras extiende su brazo, indicándole al Hakaishin que retroceda. – “Yo me encargo de esto” – sonríe.
Trunks y Toppo observan a la fusión.

– “Papá y Goku son increíbles” – sonríe el mestizo.
– “Son dos guerreros extraordinarios” – afirma Toppo.
Mientras tanto, Whis y Mojito siguen intercambiando golpes en el cielo. Ambos ángeles recuperan la distancia y se apuntan con sus varas, disparando un potente ataque que ilumina el oscuro Makai durante unos segundos.
Entre las rocas, Garlick Jr. se esconde y acecha a nuestros amigos, buscando sorprenderles por la espalda.

– “¡HAAAAA!” – exclama Garlick mientras sale de su escondrijo y dispara una poderosa esfera de ki rojizo contra Trunks y Toppo.
El mestizo, con un ágil movimiento de su espada, corta el ataque por la mitad, y ambas partes son desviadas e impactan lejos de los luchadores.

– “Atacas por la espalda…” – dice Toppo. – “No se puede esperar otra cosa de un demonio”.
Garlick retrocede asustado.

– “Yo atacaré de frente.” – dice el secuaz de Abraca, que aparece colocándose delante de Garlick. – “¡Contemplad la ira de Arios!” – grita mientras su fuerza aumenta y hace temblar el suelo.
El demonio esboza una aterradora sonrisa.
Toppo y Trunks se ponen en guardia.

– “Su poder ha aumentado mucho…” – dice Toppo.
– “No podemos confiarnos” – añade Trunks.
En ese momento, una diablesa de tez azul, pelo rojo con permanente y vistiendo un cheongsam azul escamado, aparece en escena y se acerca a Zamas, sobresaltándole.

– “¿Qué hace un tipo tan apuesto como tú en un lugar como este?” – le pregunta al Dai Kaioshin. – “¿Te has perdido?” – se insinúa.
Zamas retrocede y activa su espada de ki.

– “Vaya… Supongo que eres tímido” – sonríe la diablesa. – “O acaso eres…”
Champa se acerca al Kaioshin.

– “Vuelve al lugar del que has salido, arpía” – le dice el felino.
– “No seas así…” – responde la diablesa. – “Puedo con los dos…”
Zamas cada vez se siente más incómodo.

– “Sé quien eres” – dice Zamas. – “Te reconozco.”
– “¿Tal es mi fama entre los Dioses?” – se contonea ella.
– “Eres Hebi Hime” – continúa el Kaioshin.
– “¿La Princesa Serpiente?” – se sorprende Champa.
La Princesa sonríe y se enrolla sobre sí misma, convirtiéndose en una serpiente azul que va aumentando de tamaño hasta hacerse gigantesca.
Champa no parece intimidado y adelanta a Zamas.

– “Apártate” – dice mientras extiende su mano hacia el enemigo. – “Hakai” – sentencia.
Nada ocurre.

– “¿Qué pasa? ¡¿Por qué no funciona?!” – se extraña Champa.
– “Nuestras habilidades divinas no funcionan en este reino” – responde Zamas.
– “¡¿Cómo dices?!” – se alarma Hakaishin.
– “¿Es que no has escuchado nada de lo que nos ha explicado Whis?” – le pregunta Zamas.
– “Nunca me ha gustado escucharle…” – responde Champa tímidamente.
Zamas suspira decepcionado.

– “Y yo creía que Beerus era el irresponsable…” – murmura el Kaioshin.
– “¡¿Cómo dices?!” – exclama Champa ofendido.
– “¡Nada! ¡Nada!” – se excusa Zamas.
La gigantesca serpiente se prepara para atacar.

– “Tendremos que luchar” – dice Champa.
En la Tierra, nuestros amigos ya han llegado a la Capital del Oeste y se dirigen al centro comercial.

– “¡Yo quiero un helado!” – dice Pan emocionada.
– “¡Yo también!” – exclama Bra.
– “¡Yo quiero algodón de azúcar!” – añade Bu.
– “¡Ub, ven con nosotras!” – dice Pan, agarrando al tímido chico por el brazo y tirando de él.
Goten saca la cartera y la abre, mirando el poco dinero que lleva.

– “Me vais a arruinar…” – se lamenta Goten.
Marron se acerca a Goten y le agarra del brazo, pegándose a él de forma cariñosa.

– “¿Y si les dejamos en el parque de atracciones y vamos al cine?” – dice contenta.
Mientras tanto, Piccolo ha llegado a la Atalaya de Kamisama, dónde le espera Dende, que ya se ha convertido en un namekiano adulto, y Mr. Popo.

– “¡Piccolo!” – exclama el Dios de la Tierra. – “¡Me alegro de verte!”
– “Hola, Dende” – responde el namekiano con actitud amigable.
– “¿Qué te trae por aquí?” – le pregunta Kamisama. – “Noto cierta preocupación en ti.”
Piccolo se pone serio.

– “¿Qué puedes contarme sobre el alma de Majin Bu?” – pregunta el namekiano.

DBSNL // Capítulo 93: Vegetto

DBSNL // Capítulo 93: Vegetto
“Tráeme el alma que me pertenece y estaremos en paz”
El portal creado por el grito de Vegetto se cierra a la espalda de nuestros amigos.
Mojito mira a los guerreros con odio e impotencia.

– “Whis…” – refunfuña el ángel. – “¿Has permitido la creación de esa monstruosidad con tal de detenerme?” – dice refiriéndose a Vegetto.
Nuestros amigos descienden y tocan tierra. Todos escrutan su alrededor, asombrados por la oscuridad del lugar, repleto de rocas puntiagudas y tierra árida e infértil.

– “Te rebelaste contra el señor Zeno y ahora buscas aliarte con los demonios del Makai” – responde Whis. – “No puedo permitirlo, hermano”.
Mojito invoca su vara de ángel en la mando derecha, listo para luchar.
El pequeño Garlick retrocede con miedo.

– “El Hakaishin y el Dai Kaioshin…” – titubea al ver a Champa y Zamas. – “¡…en nuestro reino!”
El Rey Abraca camina y adelanta a Mojito.

– “Vosotros, saiyajín…” – dice el demonio. – “¿Sois los que matasteis a mi hijo?”
– “¿Tu hijo?” – se sorprende Vegetto. – “¿Eres el padre de Dabra?”
El Rey abre su mano derecha y genera un tridente que agarra con rabia.

– “Eso confirma la historia del ángel…” – dice el demonio.
Vegetto nota algo extraño a su alrededor.

– “No estamos solos…” – murmura el saiyajín.
De entre las rocas, centenares de demonios salen de sus agujeros reptando y gateando, rodeando a nuestros amigos.
Zamas se pone en guardia y activa sus espadas de ki, Champa prepara sus garras, Trunks se transforma en Súper Saiyajín 2 y desenfunda su espada y Toppo extiende su brazo apuntando a las montañas.
Abraca clava su mirada en Vegetto.

– “No vais a salir de aquí con vida” – dice el Rey. – “Habéis venido a mi reino a amenazarme, después de haber matado a mi hijo…”.
– “No fuimos noso…” – responde Vegetto.
– “¡Acabad con ellos!” – exclama el Rey, interrumpiendo a la fusión Pothala.
En la Tierra, nuestros amigos se dirigen a la Capital del Oeste.

– “No hay nada mejor que pasar un día en la ciudad” – dice Marron.
– “Lo que te gusta es ir de compras…” – responde Goten.
– “¿Y qué tiene de malo?” –  insiste Marron. – “¡Me encanta la moda!”
– “No sé que tiene de especial tener tanta ropa…” – murmura Bra.
– “Mis amigas también están obsesionadas con ese tema…” – añade Pan.
– “Las raras sois vosotras” – responde Marron.
Mr. Bu lidera el grupo y cada vez vuela más rápido, pues tiene mucha hambre.

– “¡No corras tanto!” – exclama Goten.
– “¿Quieres echar una carrera?” – le pregunta Bra a Pan.
– “¡Vamos!” – responde Pan.
Las dos saiyajín se envuelven en un aura transparente y aumentan su velocidad.

– “¡Esperad!” – exclama Marron, que intenta seguirles el ritmo.
Goten y Piccolo se quedan atrás.

– “Estas chicas…” – suspira Goten.
Piccolo se acerca al mestizo.

– “Yo me despido” – dice el namekiano. – “Tengo que ir a la Atalaya.”
– “¿Ocurre algo, Piccolo?” – le pregunta Goten.
– “No es nada.” – responde el namekiano. – “Pero hace mucho que no veo a Dende.”
– “Está bien” – responde Goten. – “¡Nos vemos en el cumpleaños de Bulma!”
Piccolo sonríe y asiente, y después se desvía y acelera, desapareciendo en el horizonte.
En el Makai, los miles de criaturas demoníacas que lo habitan se abalanzan sobre nuestros amigos.
Toppo dispara a discreción contra los enemigos que les rodean, causando decenas de explosiones. Cientos de demonios saltan por los aires.
Champa, con un movimiento de su mano, aniquila a los enemigos que se le acercan.
Trunks y Zamas, con sus espadas, descuartizan a los diablos que logran acercarse al grupo.
Whis y Mojito se han elevado entre la multitud y cruzan sus varas en un choque que hace temblar todo el Makai.

– “¡Ríndete, hermano!” – le advierte el ángel del Universo 7. – “¡No puedes ganar!”
– “Has sucumbido a la mediocridad de los mortales” – responde Mojito. – “¡Perecerás junto a ellos!”
Mientras tanto, Abraca salta sobre Vegetto, intentando ensartarle con su tridente, pero la fusión usa su propia espada de ki para detener el ataque sin esfuerzo.

– “¡Pagarás por lo que hiciste!” – dice el Rey, furioso.
– “Nosotros no matamos a Dabra” – dice Vegetto. – “Murió a manos de Majin Bu”.
– “¡Mientes!” – insiste Abraca.
Vegetto extiende su mano y aparta al Rey con un empujón de ki.

– “Mi poder supera el vuestro” – dice Vegetto, muy serio. – “Me creas o no, ya no importa. Haz que tus demonios retrocedan. Sólo hemos venido a encargarnos de Mojito.”
– “Ingenuos…” – responde Abraca. – “¿Porqué crees que Zeno nos encerró en nuestro propio mundo?”
La fusión frunce el ceño, expectante ante el próximo movimiento del Rey de los demonios.

– “Son Goku…” – murmura Abraca. – “Tú nos arrebataste un alma. El alma más oscura del Universo… Pura maldad.”
– “¿De qué estás…?” – se pregunta Vegetto.
– “Tráeme el alma que me pertenece y estaremos en paz” – insiste el Rey.
– “Majin Bu…” – responde la fusión.
Abraca sonríe.

– “Me pertenece…” – repite el Rey.
– “El alma ha sido reencarnada en alguien bueno” – responde Vegetto. – “El Rey Enma me otorgó ese deseo.”
– “Idiota…” – responde Abraca. – “Nadie puede manipular un alma así a su antojo… La oscuridad que alberga es demasiado grande… Pero aquí no podrá hacer daño a nadie. Éste es su lugar.”
– “Ahora resulta que lo haces por nuestro bien…” – se burla Vegetto.
El Rey sonríe.

– “Todos salimos beneficiados” – insiste Abraca. – “Mataste a mi hijo, así que me debes otro.”
– “Lo siento, pero el alma de Majin Bu se queda donde está.” – responde Vegetto.
– “Si esa es tu respuesta…” – murmura el Rey de los demonios.
Los demonios siguen atacando a nuestros amigos sin cesar. Garlick Jr. se esconde tras unas rocas, observando la batalla en silencio.
De repente, los demonios se convierten en un denso humo negruzco.

– “¿Qué ocurre?” – se pregunta Trunks.
– “Que sensación tan extraña…” – murmura Zamas. – “Puedo sentir su odio… Su sufrimiento…”
Whis y Mojito siguen inmersos en su propio duelo.

– “Hermano…” – murmura Whis. – “¿Por qué insistes en este macabro plan?”
– “Los mortales son una infección que se ha extendido por toda la creación” – responde Mojito. – “Y tiene que ser purgada.”
El denso humo se acerca al viejo Rey y le envuelve formando un torbellino negro, rejuveneciéndole, haciéndole aumentar de tamaño y devolviéndole a su forma más atlética.

– “Os haré sentir todo el dolor del Makai” – sonríe el demonio.

ESPECIAL DBSNL // Universos 6 y 7 / Parte IV: Cambio de planes

Especial DBSNL // U6 y U7 / Parte IV: Cambio de planes
“¿Son esas tus verdaderas intenciones, hijo de Cold?”


En el templo del planeta Kurama, Sidra ha guiado a Cooler hasta una gran sala presidida por un altar en el que se halla expuesta una pequeña caja.

– “Eso es…” – titubea el demonio del frío sorprendido.
– “La semilla del Árbol Sagrado” – dice Sidra.
Cooler se acerca al altar y mira la caja ensimismado.

– “Existe…” – suspira Cooler, que no sale de su asombro.
– “Tras varios incidentes en el pasado, decidí encargarme personalmente de su protección.” – explica Sidra. – “Puede ser muy peligroso fuera de su hábitat natural.”
El Emperador agarra la caja y la abre, revelando la semilla.

– “¿Para qué la quieres?” – pregunta Sidra.
– “Si la historia de las cajas de música es cierta, la necesito para detener al monstruo” – responde Cooler.
– “¿Son esas tus verdaderas intenciones, hijo de Cold?” – insiste el anciano.
Cooler mira fijamente a Sidra.

– “Yo no soy como mi padre” – responde el demonio del frío.
– “Te equivocas” – responde el viejo. – “Eres su viva imagen”.
– “¿Le conocías?” – se sorprende el demonio.
– “Era un gran guerrero” – responde Sidra. – “Poderoso, inteligente y ambicioso… Demasiado ambicioso. Aunque, cuando tienes un poder tal, es difícil no serlo.”
– “Conozco sus historias de conquista” – responde Cooler. – “Crecí escuchándolas.”
Sidra sonríe.

– “Sus hazañas van más allá de sus victorias, joven Cooler” – dice el anciano.
– “¿A qué te refieres?” – pregunta el demonio del frío.
– “Se le encomendó la protección de las cajas por una razón” – responde Sidra.
De repente, Cooler siente como si una losa cayera sobre él. Toda su vida sufre un cambio de sentido. El acto que le condenó al destierro, el robo de las cajas de la cámara Imperial, adquiere un nuevo significado.

– “Él… las estaba protegiendo…” – murmura Cooler, mientras el embarga la rabia. – “Esa sabandija…” – refunfuña mientras aprieta los puños con fuerza.
– “Salabim es un brujo astuto y poderoso” – interviene Sidra. – “Sabe utilizar los las miedos de la gente. Nunca tuviste una oportunidad.”
Cooler intenta calmarse. Se siente frustrado y utilizado. Su orgullo ha sido herido.

– “Podemos detener a Salabim.” – dice Sidra. – “Podemos derrotarle antes de que despierte a Hildegarn.”
De repente, la voz de Tagoma suena en su scouter.

– “Señor Cooler, ¿me recibe?” – dice el soldado.
El Emperador respira hondo.

– “Adelante, Tagoma” – responde Cooler.
– “No hay ni rastro de las cajas, señor” – explica el soldado. – “Nada en las cámaras o sensores. Se han desvanecido.”
Cooler, al escuchar tal mensaje, mira a Sidra, que puede leer perfectamente la situación en el rostro del Emperador.

– “Aún hay tiempo” – dice Sidra.
– “Tagoma…” – dice Cooler por el scouter. – “Dejo el Imperio en tus manos. Confío en tu criterio.”
– “Pero… señor Cooler…” – se sorprende Tagoma. – “¡El Imperio…!”
El demonio del frío se quita el scouter y lo destruye en su mano.
Sidra sonríe al ver la decisión de su nuevo aprendiz.
En el planeta Numa, Liquir se recupera después de las visiones del pasado que el fuego le ha mostrado.

– “Hildegarn…” – murmura el kurama.
– “Ese monstruo consumirá el universo si no lo detenemos.” – dice Salabim.
– “¿Y cómo podemos detenerle?” – pregunta Liquir.
– “Encontrando las cajas de música antes que el Imperio” – responde el brujo.
– “El Imperio…” – refunfuña el zorro. – “¿Es por eso que vinieron aquí? ¿Por eso buscan el Fruto?”
– “El Imperio busca poder a cualquier precio” – responde Salabim. – “Ya has visto la destrucción que llevaron a tu planeta.”
Liquir se pone en pie.

– “Acabaré con el Imperio antes de que encuentren las cajas” – sentencia el zorro.
Salabim sonríe satisfecho.

– “Y el Universo te lo agradecerá…” – dice el brujo.
Los meses pasan. Tagoma está al mando del Imperio. En la sala del trono, el soldado se reúne con sus consejeros.

– “Perdemos un planeta cada pocas semanas, señor” – explica uno de sus hombres.
– “El kurama…” – murmura Tagoma.
– “Ese tipo… ¡Acabará con el Imperio!” – exclama otro consejero.
– “Mucha gente le sigue…” – añade otro. – “¡Le ven como a un salvador!”
Tagoma se pone en pie.

– “Solo el señor Cooler podría hacerle frente…” – dice el soldado, impotente ante una amenaza que le supera. – “¿Se sabe algo de las cajas?”
– “No señor” – responde un consejero. – “Ni rastro”.
Tagoma suspira profundamente.

– “¿Cuál es la última localización del kurama?” – pregunta el soldado.
– “Está atacando el planeta Litt” – responde un consejero.
– “Llamad a los mejores cazarrecompensas de la galaxia.” – ordena Tagoma. – “Ofreced una recompensa abierta por la cabeza del kurama.”
En unas horas, una nave pirata tripulada por cuatro personajes recibe el mensaje y sus pantallas se iluminan.

– “¿Qué ocurre, Hart?” – pregunta el Capitán de la nave.
– “Hay una nueva recompensa disponible, Capitán Spade” – responde el pirata. – “Un kurama. En Litt.”
– “¿Un kurama? ¿En el planeta Litt?” – se sorprende Spade. – “¿Qué demonios hace un kurama tan lejos de casa?”
– “Nunca hemos cazado uno.” – responde un tercer cazarrecompensas.
– “Podría ser divertido” – sonríe el cuarto.
– “¡La recompensa es excelente!” – confirma Hart.
– “¿Quién ha puesto el anuncio?” – pregunta el Capitán.
El pirata sigue leyendo la información detallada del trabajo y parece sorprenderse.

– “El… el Imperio…” – titubea Hart.
– “Al menos sabemos que van a pagar…” – sonríe el tercer pirata.
– “Klub tiene razón” – dice el cuarto pirata.
Spade se detiene un instante para pensar.

– “Está bien” – decide finalmente. – “Acepta la oferta.”
– “Es abierta” – responde Hart.
– “Entonces esto es una carrera…” – murmura Spade. – “Será aún más interesante.”
En un planeta del antiguo Sector Dormideus, hogar de piratas, un ser humanoide de tez verde azulada, oculto tras un turbante que le cobre solo revela ojos, vestido con botas de color ocre y detalles negros, pantalón blanco, faja negra, torso descubierto, antebrazos ventados y una cimitarra a su espalda, ve el anuncio publicado en una pared

En otro planeta, un ser de piel morada, ojos grises y cabello gris en forma de casco, recibe la misma oferta en su reloj de pulsera. El personaje viste el uniforme de la Patrulla Galáctica, pero su emblema ha sido borrado, como si lo hubieran rascado con una navaja.

ESPECIAL DBSNL /// Prodigal son // Universos 6 y 7 / Parte IV: Cambio de planes

Prodigal son / Parte IV: Cambio de planes
“¿Son esas tus verdaderas intenciones, hijo de Cold?”


En el templo del planeta Kurama, Sidra ha guiado a Cooler hasta una gran sala presidida por un altar en el que se halla expuesta una pequeña caja.

– “Eso es…” – titubea el demonio del frío sorprendido.
– “La semilla del Árbol Sagrado” – dice Sidra.
Cooler se acerca al altar y mira la caja ensimismado.

– “Existe…” – suspira Cooler, que no sale de su asombro.
– “Tras varios incidentes en el pasado, decidí encargarme personalmente de su protección.” – explica Sidra. – “Puede ser muy peligroso fuera de su hábitat natural.”
El Emperador agarra la caja y la abre, revelando la semilla.

– “¿Para qué la quieres?” – pregunta Sidra.
– “Si la historia de las cajas de música es cierta, la necesito para detener al monstruo” – responde Cooler.
– “¿Son esas tus verdaderas intenciones, hijo de Cold?” – insiste el anciano.
Cooler mira fijamente a Sidra.

– “Yo no soy como mi padre” – responde el demonio del frío.
– “Te equivocas” – responde el viejo. – “Eres su viva imagen”.
– “¿Le conocías?” – se sorprende el demonio.
– “Era un gran guerrero” – responde Sidra. – “Poderoso, inteligente y ambicioso… Demasiado ambicioso. Aunque, cuando tienes un poder tal, es difícil no serlo.”
– “Conozco sus historias de conquista” – responde Cooler. – “Crecí escuchándolas.”
Sidra sonríe.

– “Sus hazañas van más allá de sus victorias, joven Cooler” – dice el anciano.
– “¿A qué te refieres?” – pregunta el demonio del frío.
– “Se le encomendó la protección de las cajas por una razón” – responde Sidra.
De repente, Cooler siente como si una losa cayera sobre él. Toda su vida sufre un cambio de sentido. El acto que le condenó al destierro, el robo de las cajas de la cámara Imperial, adquiere un nuevo significado.

– “Él… las estaba protegiendo…” – murmura Cooler, mientras el embarga la rabia. – “Esa sabandija…” – refunfuña mientras aprieta los puños con fuerza.
– “Salabim es un brujo astuto y poderoso” – interviene Sidra. – “Sabe utilizar los las miedos de la gente. Nunca tuviste una oportunidad.”
Cooler intenta calmarse. Se siente frustrado y utilizado. Su orgullo ha sido herido.

– “Podemos detener a Salabim.” – dice Sidra. – “Podemos derrotarle antes de que despierte a Hildegarn.”
De repente, la voz de Tagoma suena en su scouter.

– “Señor Cooler, ¿me recibe?” – dice el soldado.
El Emperador respira hondo.

– “Adelante, Tagoma” – responde Cooler.
– “No hay ni rastro de las cajas, señor” – explica el soldado. – “Nada en las cámaras o sensores. Se han desvanecido.”
Cooler, al escuchar tal mensaje, mira a Sidra, que puede leer perfectamente la situación en el rostro del Emperador.

– “Aún hay tiempo” – dice Sidra.
– “Tagoma…” – dice Cooler por el scouter. – “Dejo el Imperio en tus manos. Confío en tu criterio.”
– “Pero… señor Cooler…” – se sorprende Tagoma. – “¡El Imperio…!”
El demonio del frío se quita el scouter y lo destruye en su mano.
Sidra sonríe al ver la decisión de su nuevo aprendiz.
En el planeta Numa, Liquir se recupera después de las visiones del pasado que el fuego le ha mostrado.

– “Hildegarn…” – murmura el kurama.
– “Ese monstruo consumirá el universo si no lo detenemos.” – dice Salabim.
– “¿Y cómo podemos detenerle?” – pregunta Liquir.
– “Encontrando las cajas de música antes que el Imperio” – responde el brujo.
– “El Imperio…” – refunfuña el zorro. – “¿Es por eso que vinieron aquí? ¿Por eso buscan el Fruto?”
– “El Imperio busca poder a cualquier precio” – responde Salabim. – “Ya has visto la destrucción que llevaron a tu planeta.”
Liquir se pone en pie.

– “Acabaré con el Imperio antes de que encuentren las cajas” – sentencia el zorro.
Salabim sonríe satisfecho.

– “Y el Universo te lo agradecerá…” – dice el brujo.
Los meses pasan. Tagoma está al mando del Imperio. En la sala del trono, el soldado se reúne con sus consejeros.

– “Perdemos un planeta cada pocas semanas, señor” – explica uno de sus hombres.
– “El kurama…” – murmura Tagoma.
– “Ese tipo… ¡Acabará con el Imperio!” – exclama otro consejero.
– “Mucha gente le sigue…” – añade otro. – “¡Le ven como a un salvador!”
Tagoma se pone en pie.

– “Solo el señor Cooler podría hacerle frente…” – dice el soldado, impotente ante una amenaza que le supera. – “¿Se sabe algo de las cajas?”
– “No señor” – responde un consejero. – “Ni rastro”.
Tagoma suspira profundamente.

– “¿Cuál es la última localización del kurama?” – pregunta el soldado.
– “Está atacando el planeta Litt” – responde un consejero.
– “Llamad a los mejores cazarrecompensas de la galaxia.” – ordena Tagoma. – “Ofreced una recompensa abierta por la cabeza del kurama.”
En unas horas, una nave pirata tripulada por cuatro personajes recibe el mensaje y sus pantallas se iluminan.

– “¿Qué ocurre, Hart?” – pregunta el Capitán de la nave.
– “Hay una nueva recompensa disponible, Capitán Spade” – responde el pirata. – “Un kurama. En Litt.”
– “¿Un kurama? ¿En el planeta Litt?” – se sorprende Spade. – “¿Qué demonios hace un kurama tan lejos de casa?”
– “Nunca hemos cazado uno.” – responde un tercer cazarrecompensas.
– “Podría ser divertido” – sonríe el cuarto.
– “¡La recompensa es excelente!” – confirma Hart.
– “¿Quién ha puesto el anuncio?” – pregunta el Capitán.
El pirata sigue leyendo la información detallada del trabajo y parece sorprenderse.

– “El… el Imperio…” – titubea Hart.
– “Al menos sabemos que van a pagar…” – sonríe el tercer pirata.
– “Klub tiene razón” – dice el cuarto pirata.
Spade se detiene un instante para pensar.

– “Está bien” – decide finalmente. – “Acepta la oferta.”
– “Es abierta” – responde Hart.
– “Entonces esto es una carrera…” – murmura Spade. – “Será aún más interesante.”
En un planeta del antiguo Sector Dormideus, hogar de piratas, un ser humanoide de tez verde azulada, oculto tras un turbante que le cobre solo revela ojos, vestido con botas de color ocre y detalles negros, pantalón blanco, faja negra, torso descubierto, antebrazos ventados y una cimitarra a su espalda, ve el anuncio publicado en una pared

En otro planeta, un ser de piel morada, ojos grises y cabello gris en forma de casco, recibe la misma oferta en su reloj de pulsera. El personaje viste el uniforme de la Patrulla Galáctica, pero su emblema ha sido borrado, como si lo hubieran rascado con una navaja.