DBSNL // Capítulo 93: Vegetto
“Tráeme el alma que me pertenece y estaremos en paz”
El portal creado por el grito de Vegetto se cierra a la espalda de nuestros amigos.
Mojito mira a los guerreros con odio e impotencia.
– “Whis…” – refunfuña el ángel. – “¿Has permitido la creación de esa monstruosidad con tal de detenerme?” – dice refiriéndose a Vegetto.
Nuestros amigos descienden y tocan tierra. Todos escrutan su alrededor, asombrados por la oscuridad del lugar, repleto de rocas puntiagudas y tierra árida e infértil.
– “Te rebelaste contra el señor Zeno y ahora buscas aliarte con los demonios del Makai” – responde Whis. – “No puedo permitirlo, hermano”.
Mojito invoca su vara de ángel en la mando derecha, listo para luchar.
El pequeño Garlick retrocede con miedo.
– “El Hakaishin y el Dai Kaioshin…” – titubea al ver a Champa y Zamas. – “¡…en nuestro reino!”
El Rey Abraca camina y adelanta a Mojito.
– “Vosotros, saiyajín…” – dice el demonio. – “¿Sois los que matasteis a mi hijo?”
– “¿Tu hijo?” – se sorprende Vegetto. – “¿Eres el padre de Dabra?”
El Rey abre su mano derecha y genera un tridente que agarra con rabia.
– “Eso confirma la historia del ángel…” – dice el demonio.
Vegetto nota algo extraño a su alrededor.
– “No estamos solos…” – murmura el saiyajín.
De entre las rocas, centenares de demonios salen de sus agujeros reptando y gateando, rodeando a nuestros amigos.
Zamas se pone en guardia y activa sus espadas de ki, Champa prepara sus garras, Trunks se transforma en Súper Saiyajín 2 y desenfunda su espada y Toppo extiende su brazo apuntando a las montañas.
Abraca clava su mirada en Vegetto.
– “No vais a salir de aquí con vida” – dice el Rey. – “Habéis venido a mi reino a amenazarme, después de haber matado a mi hijo…”.
– “No fuimos noso…” – responde Vegetto.
– “¡Acabad con ellos!” – exclama el Rey, interrumpiendo a la fusión Pothala.
En la Tierra, nuestros amigos se dirigen a la Capital del Oeste.
– “No hay nada mejor que pasar un día en la ciudad” – dice Marron.
– “Lo que te gusta es ir de compras…” – responde Goten.
– “¿Y qué tiene de malo?” – insiste Marron. – “¡Me encanta la moda!”
– “No sé que tiene de especial tener tanta ropa…” – murmura Bra.
– “Mis amigas también están obsesionadas con ese tema…” – añade Pan.
– “Las raras sois vosotras” – responde Marron.
Mr. Bu lidera el grupo y cada vez vuela más rápido, pues tiene mucha hambre.
– “¡No corras tanto!” – exclama Goten.
– “¿Quieres echar una carrera?” – le pregunta Bra a Pan.
– “¡Vamos!” – responde Pan.
Las dos saiyajín se envuelven en un aura transparente y aumentan su velocidad.
– “¡Esperad!” – exclama Marron, que intenta seguirles el ritmo.
Goten y Piccolo se quedan atrás.
– “Estas chicas…” – suspira Goten.
Piccolo se acerca al mestizo.
– “Yo me despido” – dice el namekiano. – “Tengo que ir a la Atalaya.”
– “¿Ocurre algo, Piccolo?” – le pregunta Goten.
– “No es nada.” – responde el namekiano. – “Pero hace mucho que no veo a Dende.”
– “Está bien” – responde Goten. – “¡Nos vemos en el cumpleaños de Bulma!”
Piccolo sonríe y asiente, y después se desvía y acelera, desapareciendo en el horizonte.
En el Makai, los miles de criaturas demoníacas que lo habitan se abalanzan sobre nuestros amigos.
Toppo dispara a discreción contra los enemigos que les rodean, causando decenas de explosiones. Cientos de demonios saltan por los aires.
Champa, con un movimiento de su mano, aniquila a los enemigos que se le acercan.
Trunks y Zamas, con sus espadas, descuartizan a los diablos que logran acercarse al grupo.
Whis y Mojito se han elevado entre la multitud y cruzan sus varas en un choque que hace temblar todo el Makai.
– “¡Ríndete, hermano!” – le advierte el ángel del Universo 7. – “¡No puedes ganar!”
– “Has sucumbido a la mediocridad de los mortales” – responde Mojito. – “¡Perecerás junto a ellos!”
Mientras tanto, Abraca salta sobre Vegetto, intentando ensartarle con su tridente, pero la fusión usa su propia espada de ki para detener el ataque sin esfuerzo.
– “¡Pagarás por lo que hiciste!” – dice el Rey, furioso.
– “Nosotros no matamos a Dabra” – dice Vegetto. – “Murió a manos de Majin Bu”.
– “¡Mientes!” – insiste Abraca.
Vegetto extiende su mano y aparta al Rey con un empujón de ki.
– “Mi poder supera el vuestro” – dice Vegetto, muy serio. – “Me creas o no, ya no importa. Haz que tus demonios retrocedan. Sólo hemos venido a encargarnos de Mojito.”
– “Ingenuos…” – responde Abraca. – “¿Porqué crees que Zeno nos encerró en nuestro propio mundo?”
La fusión frunce el ceño, expectante ante el próximo movimiento del Rey de los demonios.
– “Son Goku…” – murmura Abraca. – “Tú nos arrebataste un alma. El alma más oscura del Universo… Pura maldad.”
– “¿De qué estás…?” – se pregunta Vegetto.
– “Tráeme el alma que me pertenece y estaremos en paz” – insiste el Rey.
– “Majin Bu…” – responde la fusión.
Abraca sonríe.
– “Me pertenece…” – repite el Rey.
– “El alma ha sido reencarnada en alguien bueno” – responde Vegetto. – “El Rey Enma me otorgó ese deseo.”
– “Idiota…” – responde Abraca. – “Nadie puede manipular un alma así a su antojo… La oscuridad que alberga es demasiado grande… Pero aquí no podrá hacer daño a nadie. Éste es su lugar.”
– “Ahora resulta que lo haces por nuestro bien…” – se burla Vegetto.
El Rey sonríe.
– “Todos salimos beneficiados” – insiste Abraca. – “Mataste a mi hijo, así que me debes otro.”
– “Lo siento, pero el alma de Majin Bu se queda donde está.” – responde Vegetto.
– “Si esa es tu respuesta…” – murmura el Rey de los demonios.
Los demonios siguen atacando a nuestros amigos sin cesar. Garlick Jr. se esconde tras unas rocas, observando la batalla en silencio.
De repente, los demonios se convierten en un denso humo negruzco.
– “¿Qué ocurre?” – se pregunta Trunks.
– “Que sensación tan extraña…” – murmura Zamas. – “Puedo sentir su odio… Su sufrimiento…”
Whis y Mojito siguen inmersos en su propio duelo.
– “Hermano…” – murmura Whis. – “¿Por qué insistes en este macabro plan?”
– “Los mortales son una infección que se ha extendido por toda la creación” – responde Mojito. – “Y tiene que ser purgada.”
El denso humo se acerca al viejo Rey y le envuelve formando un torbellino negro, rejuveneciéndole, haciéndole aumentar de tamaño y devolviéndole a su forma más atlética.
– “Os haré sentir todo el dolor del Makai” – sonríe el demonio.
