DBSNL // Capítulo 95: Señales

DBSNL // Capítulo 95: Señales
“Larga vida al Rey”

En el Makai, Vegetto y Abraca siguen enzarzados en su combate.
Vegetto tiene a su rival bajo control, esquivando y deteniendo sus ataques con facilidad.

– “Empiezo a aburrirme…” – dice Vegetto, que desaparece un instante y reaparece en la espalda del Rey de los demonios, apuntándole con su mano derecha. – “¡Big Bang Attack!” – exclama al lanzar su ataque.
Una gran explosión sacude el Makai.
Mientras tanto, Hebi Hime ataca a los Dioses, que la esquivan saltando hacia los lados. La serpiente da la vuelta y ataca a Zamas, que la evita de nuevo e intenta atravesar sus escamas con su espada de ki, pero fracasa.

– “¡Sus escamas han repelido mi espada!” – exclama sorprendido el Dai Kaioshin.
Cerca de allí, Arios se abalanza sobre Toppo, que lejos de evitarle, encaja la embestida y se agarran las manos, empujando el uno al otro.

– “No está mal…” – sonríe Arios.
El demonio lanza un rayo con sus ojos que Toppo se ve obligado a esquivar agachándose, y Arios aprovecha la oportunidad para darle un rodillazo a su enemigo en la cara y hacerle retroceder.
Trunks ataca a Arios espada en mano, pero el demonio le apunta con su mano y le lanza una extraña onda de energía electrica que inmoviliza al mestizo, haciendo que pierda su arma.
La polvareda alzada por el Big Bang Attack se disipa, revelando a Abraca herido y furioso.

– “Maldito…” – refunfuña el Rey.
Vegetto observa a sus compañeros y ve que tienen problemas.

– “Hora de acabar con esto” – dice la fusión, que extiende ambas manos hacia delante. – “Big Bang Kamehame…” – dice mientras se genera una gran esfera de ki azul frente a él.
Mojito y Whis siguen con su duelo personal, hasta que Mojito retrocede.

– “Has perdido, hermano” – le dice Whis.
El ángel observa al Rey Abraca apunto de caer y sonríe.

– “Larga vida al Rey” – susurra Mojito.
El ser celestial se transforma en una esfera de luz y vuela a toda velocidad hacia Abraca.

– “¡HAAAAAAA!” – exclama Vegetto al lanzar su ataque contra el demonio.
El ataque engulle al enemigo y continúa más allá, dejando un gigantesco surco en el suelo del Makai e iluminándolo por completo.
Mientras tanto, en la Tierra, Goten y Marron han conseguido librarse de los demás, y miran una película en el cine del centro comercial.

– “¡Yo soy el demonio Piccolo! ¡Y tú eres mi secuaz!” – exclama un ser de tez verde vistiendo con ropa de cuero negra y ajustada en pantalla.
– “¡No puede ser!” – grita el supuesto héroe de pelo negro desaliñado.
– “¡Cuando salga la luna de sangre, te convertirás en un mono gigante!” – explica el demonio.
– “¡NOOOO!” – grita el protagonista.
Marron y Goten parecen muy decepcionados viendo el film.

– “Esto creo que no fue así…” – lamenta Goten, sintiendo vergüenza ajena.
– “Mi padre me ha contado la historia muchas veces” – añade Marron. – “Esas dos tramas no tienen nada que ver…”
– “¿A quién puede gustarle esto?” – se pregunta Goten.
Mr. Bu, Bra, Pan y Ub disfrutan del parque de atracciones que está en la azotea, montándose en los coches de choque mientras comen helado.
En Satán City, Videl y Erasa disfrutan de un café en la cafetería de la azotea del Satán Mall, mientras Gohan sigue en casa trabajando en su publicación.

– “¡Ya casi no nos vemos!” – le dice Erasa a Videl. – “¿Cuánto hace que no quedamos los cuatro? Creo que la última vez que nos vimos fue en el cumpleaños de Rula…”
– “Ser madre de una quinceañera es agotador…” – responde Videl.
– “A mí me lo vas a contar…” – suspira Erasa. – “Aunque vosotros además tenéis todo eso de proteger la ciudad…”
– “¡Erasa!” – exclama Videl observando a su alrededor, por si alguien ha oído algo.
– “Tranquila, tranquila” – responde Erasa. – “Nadie nos escucha.”
En ese momento, la gente se amontona en la barandilla de la azotea, mientras se oyen gritos desde la calle.

– “¡Mirad!” – exclama una mujer. – “¡Ese camión ha perdido el control!”
Un viejo camión destartalado avanza por las calles de la ciudad dando bandazos. El conductor intenta controlar el volante sin suerte.
Erasa y Videl se acercan a la barandilla para poder ver lo sucedido.

– “Supongo que vas a tener que entrar en acción…” – murmura Erasa, que al mirar a su amiga se da cuenta de que ella ya no está. – “¿Videl?”
De repente, el Great Saiyaman 2 entra en escena, volando tras el camión desbocado. 

– “¡Es el Great Saiyaman 2!” – celebra la gente.
Videl llega hasta el camión y se da cuenta de la situación. El Great Sayaman 2 arranca la puerta del camión y saca a su conductor, lanzándole sobre el toldo de una tienda, y entra en la cabina del camión.

– “Pero, ¿qué ocurre?” – murmura al darse cuenta de que los controles del viejo camión no funcionan.

Al darse cuenta de que no puede controlar el vehículo y que se aproxima a un colegio, Videl atraviesa el salpicadero de un puñetazo y dispara un pequeño ataque de ki que fríe el motor, haciendo que el vehículo se detenga de repente y ella salda disparada a través de la luna delantera. Por suerte, Videl consigue frenar a tiempo antes de chocar ella contra el edificio.

– “Bufff” – suspira el Great Saiyaman 2. – “Creo que empiezo a estar mayor para esto…”.
El conductor se acerca corriendo y abraza a su salvadora, muy agradecido.

– “Siento lo de su vehículo…” – dice Videl al contemplar el humeante camión.
– “¡No se preocupe!” – responde el conductor. – “¡Es la última vez que compro chatarra de ocasión! Lo siento mucho. ¡Voy a denunciar a ese timador!”.
Videl se acerca al vehículo y se percata de un pequeño logotipo rojo que aparece bajo un rayón de la carrocería.

– “¿Me podría decir donde ha comprado el vehículo?” – le pregunta Videl.
En el Makai, Abraca no ha recibido ningún daño. Una barrera invisible le ha protegido. En su espada, la esfera que se encuentra en la vara de los ángeles ha aparecido en su guarnición.

– “Esto se pone interesante.” – sonríe Vegetto.
En la Tierra, en las fría Meseta de Yunzabit, Lapis, abrigado con una chaqueta de piel marrón, camina entre los acantilados, siguiendo algún tipo de rastro invisible.
De repente, una pequeña roca se despeña provocando un eco que inunda la zona. El Número 17 se de la vuelta, buscando a un posible enemigo. Al alzar su mirada, en la cima de una montaña, puede ver a Cell observándole.

– “¿Tú también lo notas?” – le pregunta el insecto.

ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte VIII: Brujería

Emperador Freezer / Parte VIII: Brujería
“¿Te da miedo la verdadera oscuridad?”


Tras meses de viaje, Freezer y sus hombres aterrizan en el planeta Numa. El tirano se prepara para salir de la nave.

– “¿Dónde vive ese mago?” – pregunta Freezer.
– “Cooler le visitaba a solas, señor” – responde Tagoma. – “Solo sé que se adentraba en el pantano en esa dirección.”
De repente, el Emperador siente una extraña presencia.

– “Puede que él ya me haya encontrado” – sonríe el tirano.
Freezer se adentra en el bosque mientras se siente observado. Al alejarse lo suficiente de la nave, la oscuridad le envuelve de repente.

– “Freezer…” – dice una chirriante voz. – “El heredero del Imperio”.
– “¿Salabim?” – se pregunta el Emperador.
– “Orgulloso, frío, cruel…” – dice la voz.
– “¡Muéstrate!” – exclama Freezer.
El tirano siente una explosión de luz a sus espaldas, como si un planeta estallara. Al darse la vuelta, la luz toma forma y se convierte en una presencia luminosa. Una figura envuelta en fuego dorado se acerca despacio. Es Son Goku.

– “No es posible…” – titubea el Emperador.
En ese instante, Freezer siente como una gigantesca mano se posa en su hombro.

– “Hijo…” – dice la voz del viejo Rey Cold.
Freezer se da la vuelta y ve la figura de su padre.

– “Papá…” – murmura el tirano.
El cuerpo de su padre es atravesado de repente por una decena de rayos mortales.

– “¿Qué está ocurriendo?” – se pregunta Freezer, que retrocede con cautela.
El Emperador se tropieza con algo, y al mirar de qué se trata, se da cuenta de que se trata de Cooler, agonizando en el suelo.

– “Hermano…” – dice Cooler. – “Las cajas…”
Freezer se agarra la cabeza con ambas manos, intentando liberarse de esa ilusión.
En ese instante, la luz de Son Goku se desvanece.

– “¡No!” – grita Freezer. – “¡Seré yo quien derrote al Súper Saiyajín! ¡Yo mataré a Son Goku!”
Otra figura luminosa se acerca a él por la espalda.

– “¿Quién eres tú?” – se pregunta Freezer. – “¿Son Goku?” – dice al intuir la silueta del saiyajín. – “¡¿Vegeta?!”
Pero la luz se torna azul y estalla, derribando al Emperador.

– “¡¿Qué demonios está pasando?!” – grita Freezer desconcertado.
De repente, su cuerpo se envuelve en una llama morada. Freezer observa sus manos, incapaz de comprender el significado de lo que está viviendo. En ese instante, su cuerpo se resquebraja, emitiendo luz desde su interior, hasta que finalmente estalle en mil pedazos.
En ese momento, Freezer se da cuenta de que sigue en el pantano del planeta Numa, solo.

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta, asustado y confuso. – “¿Qué ha sido eso?”
– “Posibilidades.” – responde Salabim, que le observa de cerca.
Freezer apunta al brujo con su dedo índice.

– “Has sido tú…” – dice mientras la punta de su dedo se ilumina.
– “Tú eres quien ha venido hasta mí.” – responde Salabim.
El tirano baja su mano y respira profundamente, intentando calmarse.

– “He venido a hablar de las cajas de música que robó mi hermano.” – dice Freezer.
– “Las cajas de música konatsianas…” – murmura Salabim. – “¿Las has traído?”
– “No las tengo.” – responde Freezer.
– “Mientes” – sonríe Salabim.
Freezer y el brujo se miran fijamente, aguantándose la mirada.

– “¿Qué son?” – pregunta el demonio del frío.
– “Te lo mostraré” – dice Salabim. – “Sígueme” – añade mientras le guía hasta su guarida.
En la nave, los hombres de Freezer reciben noticias de un pelotón imperial fronterizo y se lo comunican a Tagoma.

– “¡Tenemos al fugitivo, señor!” – anuncia el soldado. – “¡Parece que el tsufur ha sido capturado!”
– “¡¿Dónde?!” – pregunta Tagoma.
– “En el borde suroeste” – responde el soldado. – “Estaba huyendo hacia el Sector Dormideus.”
– “Buen trabajo” – sonríe Tagoma. – “Felicita a las tropas que han efectuado la captura.”
– “¿Qué hacemos con el prisionero?” – pregunta el soldado.
– “Quiero que el prisionero sea transportado al planeta-prisión Freezer-42. Ahí le interrogaremos.” – responde Tagoma. – “¿A qué Capitán tenemos cerca del Sector Dormideus ahora mismo?”
El soldado teclea en la computadora.

– “Garana, señor” – responde al analizar los resultados.
– “Bien. Que sea él quien transporte al prisionero personalmente.” – sentencia Tagoma.
En ese instante, Tagoma escucha un ruido extraño.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta el soldado.
En la cueva de Salabim, Freezer ha sido expuesto a las visiones del fuego, revelándole el pasado del planeta Konats.

– “Los konatsianos lo llamaron Hildegarn” – dice Salabim.
– “¿Ese monstruo se encuentra en las cajas?” – pregunta el tirano algo alterado.
– “Así es.” – responde el brujo. – “Su poder fue dividido en dos para dificultar que vuelva a renacer.”
Freezer reflexiona un instante.

– “¿Por qué tenía mi padre las cajas?” – pregunta el tirano. – “¿Por qué las robó mi hermano?”
– “Cooler me ayudaba a protegerlas” – responde Salabim. – “Vi la caída de Cold en mis visiones. No podía permitir que las cajas cayeran en malas mano.”
– “¿Las mías?” – responde Freezer.
Salabim sonríe.

– “No lo sé.” – responde el brujo. – “Tú desconocías el poder de las cajas. No podía arriesgarme a que las descuidaras.”
– “¿Qué pretendes que haga ahora con ellas?” – pregunta Freezer.
– “Entrégamelas.” – responde Salabim. – “Yo puedo protegerlas.”
Freezer observa detenidamente al brujo.

– “¿Crees que soy tan idiota como mi hermano?” – sonríe el demonio del frío.
– “¿Cómo…? ¿Cómo dices?” – titubea Salabim.
– “He crecido en el corazón del Imperio, rodeado de aduladores y mentirosos” – dice Freezer. – “Puedo detectar a un estafador a la legua”.
– “No… No, yo…” – intenta defenderse el mago.

El Emperador mira a su alrededor, desconfiado.

– “Desde que he llegado a este planeta, siento un extraño ki; uno de unas características que no había sentido jamás…” – dice Freezer.
– “¿Te da miedo la verdadera oscuridad?” – le pregunta el brujo.
“¿Qué escondes?” – insiste el Emperador.

Salabim empieza a reír. Lo que empieza con una disimulada sonrisa termina convirtiéndose en una gran carcajada.

– “¡JAJAJAJA!” – exclama el brujo. – “Admito que me has sorprendido… Pero las fuerzas a las que te enfrentas si decides oponerte a mí te superan.”
Freezer, sin mediar palabra, dispara su rayo mortal contra Salabim, atravesando al brujo.

– “No es posible…” – titubea el Emperador sorprendido.
Salabim resulta ser una ilusión hecha de humo.

– “¡LAS CAJAS!” – exclama Freezer, furioso al ver que le han tomado el pelo.
Freezer sale volando a toda velocidad de vuelta a la nave.

– “¡¡MALDITO SEAS!!” – grita desquiciado el Emperador.

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte I: Cold dawn

Cold Chronicles / Parte I: Cold dawn
“Puede que este plan sea un error”
Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana…
En el helado planeta Kelvin, lugar de origen de los demonios del frío, la Kaioshin del Oeste y su ayudante se encuentran acompañados por cinco demonios del frío, dos de ellos adultos. Los siete avanzan por el hielo entre la fuerte ventisca y solo iluminados por la tenue luz que rodea al agujero negro al rededor del cual orbita el sistema planetario del que forma parte el planeta en el que se encuentran. Finalmente, llegan a la entrada de una gigantesca cueva y la Kaioshin se detiene.

– “Es aquí” – dice la Kaioshin. – “Puedo sentir la oscuridad que envuelve este lugar.”
– “Preparaos” – añade su ayudante. – “Ese brujo es poderoso y seguro que no está solo.”
– “No nos digáis cómo luchar” – responde el mayor de los demonios del frío. 
– “Insolentes…” – murmura el ayudante de la Kaioshin.
– “Tranquilo, Suketto” – le calma la Diosa. – “Al fin y al cabo, somos nosotros los que les hemos pedido ayuda.”
– “Ese tipo ha atacado nuestras ciudades y masacrado a nuestra gente” – añade otro de los demonios. – “Le haremos pagar. 

Todos se adentran en la tenebrosa cueva.

Mientras tanto, en lo más profundo de la gruta, un pequeño y afeado mago se encuentra inyectando una extraña urna en un gran cascarón esférico. A su lado, dos peculiares seres con una “M” tatuada en su frente le acompañan.

– “¡Ya queda poco para que despierte!” – exclama el brujo.
– “¡Oh, gran Bibidí!” – celebran sus secuaces.
El mago, al darse la vuelta, puede ver en su bola de cristal a los intrusos entrando en su guarida.

– “¡Ya han llegado!” – sonríe Bibidí. – “¡Tal y como había planeado! Sal a recibirlos, Hyssop.”
De repente, el sonido de pisadas alerta al grupo de guerreros liderados por la Diosa Kaioshin.

– “Sabe que estamos aquí” – dice la Diosa.
Una neblina helada inunda la sala. El aliento de los presentes se congela.
De las profundidades de la cueva aparece un gigantesco ser de tez azul, cuya piel es tan rugosa que parece de piedra en el dorso de sus antebrazos y en su espalda, donde presenta una decena de puntas que parecen hechas para facilitarle el camuflaje en el paraje helado. Viste solo pantalones de tela de saco. En su frente, una “M” dibujada.

– “¡¿Eso es un…?!” – se sorprende Suketto.
– “Un koriwa” – responde Cold. – “Su tribu vive no muy lejos de aquí. Son territoriales, pero generalmente pacíficos.”
– “Bibidí le controla” – dice la Kaioshin al ver la marca del brujo en el sujeto.
– “Yo me encargo” – dice un joven demonio del frío.
El demonio se abalanza sobre su adversario sin dudar, pero Hyssop le intercepta agarrándole la cabeza y le estampa contra el suelo.
El demonio del frío agarra el brazo del monstruo, luchando por liberarse, pero sus manos empiezan a helarse, igual que su rostro, mientras el enemigo sigue apretándole el cráneo con fuerza.
Finalmente, la cabeza helada del demonio del frío estalla en mil pedazos.
Suketto y la Diosa se asustan ante semejante poder.

– “Nunca había visto a un koriwa comportarse así…” – murmura uno de los demonios adultos.
– “Bibidí se aprovecha de la maldad de la gente para aumentar su poder” – explica la Kaioshin.
– “Icicle ha sido descuidado” – dice Cold.
El guerrero koriwa se agacha y coloca sus manos sobre el suelo, que enseguida se convierte en una masa de hielo que se expande hasta atrapar a los Dioses y a dos demonios del frío. Dos demonios han saltado a tiempo y han evitado el hielo. Uno de los adultos y el joven Cold.

– “¡Maldita sea!” – se asusta Suketto.
El hielo asciende lentamente por los cuerpos de los personajes aprisionados. Los dos demonios libres se envuelven en una esfera de ki fucsia.

– “No podemos tocarle” – dice el adulto.
– “Eso ha quedado claro, Blizzard” – responde Cold.
Los demonios atacan al koriwa, que intenta agarrarles sin éxito. Los movimientos posibles dentro de la cueva son muy limitados, pero los dos demonios son muy hábiles. Cold y Blizzard consiguen flanquear a Hyssop y usan su poder mental para lanzarle varias rocas. El koriwa se cubre torpemente con sus brazos, evitando que las rocas le hagan daño.
Blizzard y Cold aprovechan el momento para continuar avasallando al enemigo y hacen estallar el suelo bajo sus pies, haciendo que Hyssop se estrelle contra el techo de la cueva y lo derrumbe, quedando sepultado entre las rocas, que no tardan en helarse.

– “Se acabó” – suspira Blizzard.
Cold se dispone a fundir el hielo que aprisiona a los demás con un rayo de ki de su dedo índice.
De repente, las rocas heladas que sepultaban al koriwa estallan, y el monstruoso enemigo sorprende a todos los presentes, golpeando a Blizzard y estrellándole contra una de las paredes de la cueva.
El demonio del frío, con la mejilla cubierta de escarcha, consigue levantarse.

– “Bastardo…” – murmura Blizzard.
El koriwa ataca a Cold, pero éste logra zafarse y alejarse del enemigo.
Blizzard, envuelto en su barrera de energía, realiza un ataque directo contra el monstruo, empujándole contra una de las paredes de la cueva.

– “¡AHORA, COLD!” – grita Blizzard al retroceder.
Cold alza su mano abierta y sobre cada uno de sus dedos se forma una pequeña esfera de ki brillante como una diminuta estrella. El demonio las lanza contra el enemigo, generando cinco gigantescas explosiones consecutivas que hacen estallar parte de la cueva y la montaña bajo la que se encuentra.
Bibidí observa lo ocurrido en su bola de cristal.

– “Son muy fuertes…” – sonríe el brujo. – “A este paso, pronto despertarán a Majin Bu”.
Suketto, asombrado ante el poder de Cold, observa la destrucción a su alrededor.

– “La cueva y la montaña… ¡han desaparecido!” – titubea el ayudante de la Kaioshin del Oeste al ver el cielo sobre su cabeza.
Los guerreros atrapados en el hielo ya han sido liberados.

– “Continuemos” – dice Blizzard.
– “¿Cuántos monstruos tiene el brujo?” – pregunta otro demonio.
– “Bibidí utiliza la maldad oculta en el interior de cada individuo para tomar el control de su mente” – explica la Diosa.
– “Puede que este plan sea un error” – murmura Cold.
De repente, otro luchador se presenta ante ellos. Este enemigo tiene forma de dragón humanoide. Su piel brilla como si fuera una armadura.

– “¿De dónde sale este?” – se sorprende Blizzard.
– “¡¿Un tetsuhada?!” – exclama Suketto, que parece preocupado.
– “No perdamos más el tiempo.” – dice Cold, que apunta al enemigo con su dedo índice y le lanza un rayo mortal.
Por sorpresa de todos, el ataque de Cold sale repelido al impactar contra el enemigo.

– “Pero, ¿cómo…?” – se extraña el joven demonio.
– “Su piel es impenetrable” – aclara la Kaioshin. – “Su planeta está situado muy cerca de una potente estrella. Sus escamas tienen trazas de metal que le permiten soportar cualquier daño y unas temperaturas muy elevadas. Le aíslan por completo.”
Blizzard da un paso al frente.

– “Cold, Cryo, Snow, ya lo habéis oído.” – dice el demonio. – “Debemos ser precavidos.”

Cryo utiliza su poder mental para lanzar una roca gigantesca contra el enemigo, que la golpea al vuelo haciéndola estallar.

– “Vais a necesitar más que esto…” – sonríe el dragón.
Cold sonríe en tono burlón.

– “Este parece que habla…” – dice el demonio del frío.
– “Si queréis llegar hasta mi señor, tendréis que derrotarme.” – explica el tetsuhada.
El dragón abre su boca y escupe una llamarada que obliga a los demonios y a los Dioses a esquivarla. La llama derrite todo lo que encuentra a su paso.
Cold, Cryo, Snow y Blizzard se elevan y rodean al tetsuhada, disparándole unos poderosos ataques de ki que impactan de lleno contra el enemigo. 
La presión que ejercen los ataques obliga al dragón a arrodillarse, mientras el suelo se resquebraja a sus pies. Sus escamas se calientan cada vez más.

Finalmente, los demonios del frío cesan el ataque.

– “¿Lo hemos logrado?” – se pregunta Snow.
Al disiparse la humareda y el vapor generados, el dragón sigue en el centro del cráter, brillando al rojo vivo.

– “Mi turno” – sonríe el tetsuhada.
El enemigo se eleva rápidamente y sorprende a Snow, atravesándole con sus garras.

– “Uno menos” – dice el dragón, que lanza el cuerpo del demonio del frío por los aires y lo derrite con su aliento de fuego.
Cryo, Blizzard y Cold se ponen en guardia y se rodean por su barrera de ki.
El tesuhada les ataca sin miedo y los demonios pronto se dan cuenta de que el dragón es inmune a la barrera. Sus golpes la atraviesan sin problemas.
La Diosa Kaioshin intenta detener al enemigo con su poder mental, inmovilizando al dragón durante un instante, pero pronto se libera lanzando una llamarada hacia la Diosa, que se ve obligada a esquivarla y lanzarse al suelo.
Suketto observa el combate, asombrado ante los poderes del tetsuhada. Los demonios son muy fuertes, pero no parece que puedan detener a este enemigo.
El ayudante de la Kaioshin mira al cielo y se fija en el agujero negro que domina el sistema en el que orbita el planeta.
La Diosa Kaioshin, con la ropa chamuscada, se pone de nuevo en pie. 

– “Maldita sea…” – lamenta la Kaioshin.
De repente, Suketto aparece detrás del dragón y lo agarra, inmovilizándole.
Todos los presentes se sorprenden ante la hazaña y se quedan confusos.

– “¡SUKETTO!” – exclama la Diosa.
– “¿Qué pretende?” – se pregunta Cold.
El ayudante de la Kaioshin esboza una sonrisa.

– “¡Yo me encargo de él!” – exclama. – “¡Detened a Bibidí!”
En ese instante, Suketto y el tetsuhada desaparecen.

– “¿A dónde han ido?” – se pregunta Blizzard.
La Kaioshin se deja caer de rodillas, abatida.

– “Suketto…” – suspira mientras sus ojos se llenan de lágrimas.
Suketto y el tetsuhada aparecen cerca del agujero negro y la fuerza gravitatoria les absorbe rápidamente.

– “¡HAAAA!” – grita el enemigo mientras lucha inútilmente contra la fuerza del astro.
El ayudante de la Kaioshin intenta el teletransportarse de regreso, pero solo logra avanzar unos pocos metros. La gravedad es demasiado fuerte. Suketto, satisfecho de servir a los Dioses y aceptando su final, se deja arrastrar por la gravedad.
En el planeta helado, la Diosa Kaioshin llora la muerte de su compañero.

– “Ha sido valiente…” – murmura Cold.
– “Lo sé” – responde la Diosa.
– “Acabemos con esto de una vez” – dice Blizzard.
Los tres guerreros y la Kaioshin se disponen a continuar hacia el interior de la cueva. Bibidí les observa a través de su bola de cristal.

– “Esto no ha terminado…” – sonríe el brujo. – “Cheppil no era mi último guerrero. Solo me hace falta un poco más de energía…”
En ese instante, Cryo grita de dolor y se agarra la cabeza.

– “¡HAAAAAAA!” – exclama desesperado el demonio del frío.
– “¡¿Qué ocurre?!” – pregunta Blizzard.
– “¡Es Bibidí!” – responde la Kaioshin. – “¡Está intentando controlarle!”
Una “M” empieza a dibujarse en la frente del demonio.

– “¡Lucha contra él!” – exclama la Kaioshin, animando al demonio a resistir la posesión.
De repente, un rayo mortal atraviesa el corazón de Cryo. La Kaioshin se sorprende al ver que ha sido Cold quien ha disparado.

– “No tenemos tiempo para esto” – sentencia el demonio del frío, que se encarga de rematar a su compañero lanzándole una decena de rayos más. – “Lo siento, Cryo”.
La Kaioshin se queda pasmada ante la frialdad de Cold.

– “¡JAJAJAJAJA!” – ríe a plena carcajada una voz estridente desde el interior de la cueva. – “¡YA TENGO ENERGÍA SUFICIENTE!”
– “Bibidí…” – murmura la Diosa asustada.
– “¡DESPIERTA, MAJIN BU!” – grita el brujo.
El huevo que adoraba Bibidí es rodeado por un torbellino de humo negro. El cascarón se abre, liberando la energía recolectada, que se mezcla con el humo tornándolo de color rosado. Finalmente, la humareda se condensa y toma forma humanoide, generando a un monstruo con el aspecto de un niño.

– “¡JIJIJI!” – ríe la recién nacida criatura.
Bibidí sonríe, con lágrimas en los ojos.

– “¡Majin Bu!” – grita el brujo. – “¡Mi creación!”
La Diosa Kaioshin, Blizzard y Cold, irrumpen en la sala central, donde se encuentran con el brujo y su monstruo. Bibidí pronto se da cuenta de su presencia.

– “Diosa Kaioshin… ¡Bienvenida!” – sonríe el mago.
– “¡Bibidí! ¡Detente!” – grita la Diosa.
– “¡Llegas tarde!” – exclama el brujo. – “¡Majin Bu ya ha nacido!”
Blizzard y Cold observan al monstruo algo confusos ante su extraño aspecto.

– “Ahora, los Dioses pagaréis vuestra prepotencia.” – dice el mago. – “¡Acabaré con cada uno de vosotros y gobernaré el Universo! ¡No podéis detenerme!”
La Diosa se pone en guardia.
Blizzard da un paso al frente.

– “No parece gran cosa…” – se burla el demonio del frío.
Majin Bu observa a sus enemigos y esboza una macabra sonrisa.

– “¡ACABA CON ELLOS, MAJIN BU!” – ordena Bibidí.
– “¡HAAAAAAAAAA!” – grita el monstruo, ensordeciendo a los presentes.
Blizzard prepara un disco cortante de ki y lo lanza contra su adversario, partiendo al monstruo en dos y silenciándolo.

– “No ha sido tan difícil…” – murmura Blizzard.
Antes de que el torso de Bu pueda caer al suelo, dos apéndices de aspecto gomoso surgen de sus dos mitades y se entrelaza, regenerando la herida y uniendo de nuevo a Majin Bu.

– “¡JIJIJI!” – ríe Bu.
En un instante, el monstruo se abalanza sobre Blizzard y hace estallar su cabeza de un puñetazo.
Cold se queda petrificado. Nunca antes ha visto a un ser tan poderoso como ese. Su simple presencia crea un malestar que afecta a lo más profundo de su ser.

Majin Bu se fija en Cold y se prepara para atacar, pero la Diosa empuja al monstruo con su poder mental, lanzándole contra una pared.

El demonio del frío, aterrado, agarra a la Diosa por el brazo y tira de ella, arrastrándola a través de la cueva hasta encontrar la salida.

– “¡Tenemos que detenerle!” – exclama la Kaioshin.
– “¡No podemos!” – responde Cold. 
En un instante, el demonio del frío se detiene.

– “No puede ser…” – titubea Cold.

Frente a ellos se encuentra Majin Bu.
La Diosa da un paso al frente.

– “Esta es mi guerra” – dice la Kaioshin. – “Siento que tu planeta haya sido involucrado en esto… Ahora, ¡vete de aquí!”
Cold se queda quieto. No quiere huir como un cobarde, pero sabe que no puede detener a este enemigo.

– “¡Huye!” – continúa la Kaioshin. – “¡Coge una nave y abandona el planeta!”
Majin Bu se abalanza sobre ellos y la Diosa le detiene con su poder mental.

– “¡VETE!” – grita la Diosa.
Cold se aleja a toda velocidad y sin mirar atrás. Nunca antes había volado tan rápido.
Majin Bu supera el poder de la Kaioshin y le propina un puñetazo, estrellándola contra el suelo helado del planeta, creando una gran y profunda grieta por la que cae la Diosa. El monstruo la sigue.
Cold llega hasta la ciudad, donde avanza entre sus compañeros hasta llegar a una nave.

– “Pero, ¿dónde va Cold?” – se pregunta un demonio del frío, al ver las prisas del joven.

En un instante, la nave abandona el planeta. 
Mientras tanto, Majin Bu sale de la grieta helada. Bibidí le espera en la superficie. 

– “Increíble…” – dice el mago, sorprendido ante el poder de su creación. – “Has acabado con un Kaioshin.”
– “¡JIJIJI!” – ríe Bu, que parece sobreexcitado y empieza a golpear su pecho.
– “Bien.” – responde el brujo. – “¡Diviértete! ¡Acaba con los habitantes de este planeta! ¡Muéstrame de lo que eres capaz!”
– “¡BUUUUUUU!” – grita el monstruo mientras alza el vuelo a toda velocidad.
En unos minutos, Cold puede ver desde su nave la destrucción de su planeta natal.


El demonio, abatido y aterrado, busca en los datos de la nave el planeta más remoto posible, intentando que ese monstruo no pueda encontrarle jamás.

DBSNL // Capítulo 94: Rey de los demonios

DBSNL // Capítulo 94: Rey de los demonios
“Noto cierta preocupación en ti.”
El viejo Rey, rejuvenecido y listo para el combate, extiende su mano derecha hacia un lado y materializa mágicamente una elegante espada curvada.
Abraca se abalanza sobre Vegetto, que detiene los ataques del demonio con su espada de ki.

– “¡Voy a acabar con vosotros!” – grita el Rey mientras insiste en su ofensiva.
– “Mi poder sigue siendo muy superior al tuyo” – responde Vegetto, que continúa rechazando los ataques.
El demonio retrocede y lanza una gigantesca bola de fuego que impacta de lleno contra la fusión.

– “¡Vegetto!” – exclama Zamas.
Al disiparse la polvareda, Vegetto aparece intacto.

– “No está nada mal” – se burla el saiyajín mientras se quita el polvo de su hombro izquierdo con su mano derecha.
– “Malditos…” – refunfuña Abraca.
Champa se acerca a la fusión saiyajín, muy confiado.

– “¿Necesitas ayuda?” – fanfarronea el gotokoneko.
– “No” – responde Vegetto mientras extiende su brazo, indicándole al Hakaishin que retroceda. – “Yo me encargo de esto” – sonríe.
Trunks y Toppo observan a la fusión.

– “Papá y Goku son increíbles” – sonríe el mestizo.
– “Son dos guerreros extraordinarios” – afirma Toppo.
Mientras tanto, Whis y Mojito siguen intercambiando golpes en el cielo. Ambos ángeles recuperan la distancia y se apuntan con sus varas, disparando un potente ataque que ilumina el oscuro Makai durante unos segundos.
Entre las rocas, Garlick Jr. se esconde y acecha a nuestros amigos, buscando sorprenderles por la espalda.

– “¡HAAAAA!” – exclama Garlick mientras sale de su escondrijo y dispara una poderosa esfera de ki rojizo contra Trunks y Toppo.
El mestizo, con un ágil movimiento de su espada, corta el ataque por la mitad, y ambas partes son desviadas e impactan lejos de los luchadores.

– “Atacas por la espalda…” – dice Toppo. – “No se puede esperar otra cosa de un demonio”.
Garlick retrocede asustado.

– “Yo atacaré de frente.” – dice el secuaz de Abraca, que aparece colocándose delante de Garlick. – “¡Contemplad la ira de Arios!” – grita mientras su fuerza aumenta y hace temblar el suelo.
El demonio esboza una aterradora sonrisa.
Toppo y Trunks se ponen en guardia.

– “Su poder ha aumentado mucho…” – dice Toppo.
– “No podemos confiarnos” – añade Trunks.
En ese momento, una diablesa de tez azul, pelo rojo con permanente y vistiendo un cheongsam azul escamado, aparece en escena y se acerca a Zamas, sobresaltándole.

– “¿Qué hace un tipo tan apuesto como tú en un lugar como este?” – le pregunta al Dai Kaioshin. – “¿Te has perdido?” – se insinúa.
Zamas retrocede y activa su espada de ki.

– “Vaya… Supongo que eres tímido” – sonríe la diablesa. – “O acaso eres…”
Champa se acerca al Kaioshin.

– “Vuelve al lugar del que has salido, arpía” – le dice el felino.
– “No seas así…” – responde la diablesa. – “Puedo con los dos…”
Zamas cada vez se siente más incómodo.

– “Sé quien eres” – dice Zamas. – “Te reconozco.”
– “¿Tal es mi fama entre los Dioses?” – se contonea ella.
– “Eres Hebi Hime” – continúa el Kaioshin.
– “¿La Princesa Serpiente?” – se sorprende Champa.
La Princesa sonríe y se enrolla sobre sí misma, convirtiéndose en una serpiente azul que va aumentando de tamaño hasta hacerse gigantesca.
Champa no parece intimidado y adelanta a Zamas.

– “Apártate” – dice mientras extiende su mano hacia el enemigo. – “Hakai” – sentencia.
Nada ocurre.

– “¿Qué pasa? ¡¿Por qué no funciona?!” – se extraña Champa.
– “Nuestras habilidades divinas no funcionan en este reino” – responde Zamas.
– “¡¿Cómo dices?!” – se alarma Hakaishin.
– “¿Es que no has escuchado nada de lo que nos ha explicado Whis?” – le pregunta Zamas.
– “Nunca me ha gustado escucharle…” – responde Champa tímidamente.
Zamas suspira decepcionado.

– “Y yo creía que Beerus era el irresponsable…” – murmura el Kaioshin.
– “¡¿Cómo dices?!” – exclama Champa ofendido.
– “¡Nada! ¡Nada!” – se excusa Zamas.
La gigantesca serpiente se prepara para atacar.

– “Tendremos que luchar” – dice Champa.
En la Tierra, nuestros amigos ya han llegado a la Capital del Oeste y se dirigen al centro comercial.

– “¡Yo quiero un helado!” – dice Pan emocionada.
– “¡Yo también!” – exclama Bra.
– “¡Yo quiero algodón de azúcar!” – añade Bu.
– “¡Ub, ven con nosotras!” – dice Pan, agarrando al tímido chico por el brazo y tirando de él.
Goten saca la cartera y la abre, mirando el poco dinero que lleva.

– “Me vais a arruinar…” – se lamenta Goten.
Marron se acerca a Goten y le agarra del brazo, pegándose a él de forma cariñosa.

– “¿Y si les dejamos en el parque de atracciones y vamos al cine?” – dice contenta.
Mientras tanto, Piccolo ha llegado a la Atalaya de Kamisama, dónde le espera Dende, que ya se ha convertido en un namekiano adulto, y Mr. Popo.

– “¡Piccolo!” – exclama el Dios de la Tierra. – “¡Me alegro de verte!”
– “Hola, Dende” – responde el namekiano con actitud amigable.
– “¿Qué te trae por aquí?” – le pregunta Kamisama. – “Noto cierta preocupación en ti.”
Piccolo se pone serio.

– “¿Qué puedes contarme sobre el alma de Majin Bu?” – pregunta el namekiano.