OMG // Capítulo 63: Golden City
Las semanas transcurren sin incidentes. No hay noticias de Majin Bu. La humanidad parece recuperarse lentamente de todos los horrores que ha sufrido. El Rey Chappa ha dispuesto todos los recursos de su pequeño territorio para que las capitales del mundo puedan empezar su reconstrucción.
El Imperio Plateado terminó con la muerte de Silver. Sus tropas ahora responden ante Isla Papaya.
El Rey se ha puesto en contacto con nuestros amigos del Monte Paoz. Una videoconferencia tiene lugar, proyectada por Arale. Asisten Videl, Shapner, Erasa, Upa, Lupo y Karín.
– “La Tierra necesita nuevos líderes” – anuncia Chappa. – “Necesito que volváis y toméis las riendas de este nuevo mundo.”
– “Sin duda es un reto…” – responde Shapner.
– “He enviado varios transportes para que os recojan y os lleven a vuestros destinos.” – dice Chappa. – “A todos os será otorgado el rango de General.”
– “¿General?” – se sorprende Ikose.
– “Restableceremos la Capital Central como centro de mando. El General Shapner estará a cargo de la Capital del Sur. La General Erasa, de la Capital del Norte. El General Ikose, de la Capital del Oeste. Y la General Videl gobernará la nueva Golden City.”
– “¿Golden City?” – se sorprende Videl.
– “Es lo mínimo que podemos hacer para recordar al héroe de la Tierra.” – responde el Rey Chappa. – “Orange City será rebautizada en nombre del Guerrero Dorado”.
– “Gracias, Su Majestad” – responde Videl emocionada.
– “¡Eso es fantástico!” – celebra Ikose.
– “¿Y qué hay de la Capital del Este?” – pregunta Shapner.
– “¿Tiene alguna recomendación, General Shapner?” – pregunta el Rey.
– “Así es” – responde el nuevo General. – “Upa sería un gran líder.”
Upa, que se encontraba en el fundo de la sala escuchando en silencio, se sorprende ante las palabras de Shapner.
– “¿Yo?” – pregunta Upa. – “Yo soy el Guardián de la Tierra Sagrada de Karín.”
– “Ya no hay Tierra Sagrada” – interviene Karín. – “Ni siquiera torre.”
– “Upa ha liderado a su pueblo durante años. Y gracias a él sobrevivimos al combate contra los monstruos del brujo Babidí” – interviene Videl. – “Yo también creo que es perfecto para el puesto.”
El Rey Chappa se queda en silencio.
– “Si todos estáis de acuerdo, creo que no vale la pena discutir” – murmura el Rey.
Mientras tanto, Gyuma se encuentran meditando junto a la cascada. Trunks supervisa a su pupilo, que sigue aprendiendo a controlar su ki.
Gyuma está sentado en el suelo, envuelto por el aura dorada de Súper Saiyajín, pero su cabello se ilumina intermitentemente. Gyuma intenta relajarse pero, cada vez que lo hace, su cabello se apaga.
– “¡Lo haces muy bien!” – celebra Trunks. – “¡Cada día estás más cerca de controlarlo!”
Gyuma suspira aliviado y su aura desaparece.
– “Si tú lo dices…” – sonríe el mestizo.
– “No es fácil controlar la transformación” – dice Trunks. – “Pero es algo que no puede depender solo de tus emociones. Tienes que ser capaz de pensar con la mente clara, aunque estés transformado en Súper Saiyajín.”
Gyuma asiente.
– “¿Qué clase de entrenamiento recibiste en el Más Allá?” – le pregunta el hijo de Gohan a su maestro. – “¿Mi abuelo y los demás fueron muy duros contigo?”
Trunks sonríe.
– “A veces tenían que serlo” – responde Trunks. – “Cuando el Kaioshin planteó la posibilidad de que uno de nosotros regresara a la Tierra, tuve que entrenar a contrarreloj. No podía decepcionar a Son Goku.”
En ese instante, la mente de Trunks se pierde entre sus recuerdos.
En el Planeta Sagrado, Son Goku y Trunks, transformados en Súper Saiyajín 2, se encuentran cara a cara. Ambos en guardia. Los dos llevan el mismo gi naranja.
– “Se acabó el calentamiento” – dice Goku. – “¿Qué te parece si ahora luchamos en serio?”
– “Está bien” – sonríe Trunks.
Cerca de allí, Piccolo, Krilín, Ten Shin Han, Chaoz y Yamcha observan el combate.
– “Esto va a ser interesante” – sonríe Piccolo.
– “¿Qué han dicho?” – pregunta Krilín, incapaz de oírlos a esa distancia.
De repente, Goku y Trunks elevan su ki de forma desmedida. El planeta entero tiempla.
– “¡Están locos!” – exclama Yamcha.
Los gritos ensordecedores de ambos contrincantes inundan el lugar.
– “¡¡HAAAAAAAAA!!” – gritan mientras sus cuerpos sufren las transformaciones del Súper Saiyajín 3.
Finalmente, todo vuelve a la calma. Goku y Trunks se han transformado.
– “¡No voy a contenerme!” – advierte Goku a su pupilo.
– “Yo tampoco.” – responde Trunks.
Ambos desaparecen y reaparecen en el cielo, enzarzados en un intercambio de golpes brutal. Los espectadores oyen los impactos como si fueran truenos.
Goku consigue sorprender a su alumno y le golpe con fuerza, lanzándole a varios metros de distancia y persiguiéndole. Pero Trunks se detiene y contraataca, frenando a Goku al instante con una patada en la barbilla.
Goku retrocede y sonríe.
– “No está mal…” – murmura Goku.
Ambos contrincantes vuelven a la carga.
Ten Shin Han se fija en la expresión de Goku.
– “Hacía tiempo que no veía a Goku tan entusiasmado por un combate.” – sonríe Ten.
– “Trunks es el único que puede luchar a su nivel” – dice Piccolo.
– “Pero Goku no está luchando con Trunks.” – sonríe Krilín.
Todos miran al terrícola algo confusos.
Piccolo se fija de nuevo en Goku.
– “Maldito canalla…” – sonríe el namekiano. – “Le echas de menos, ¿no es así?”
Son Goku, inmerso en el combate, ve reflejada la imagen de Vegeta en Trunks.
Los dos saiyajín realizan un Kamehameha simultáneamente a corta distancia y la explosión les repele, haciendo que choquen contra unas montañas cercanas.
Trunks, magullado, intenta levantarse, pero Goku ya se encuentra a su lado y le ofrece su mano.
– “Es suficiente por hoy” – sonríe Goku, ya en estado base.
De repente, Trunks sale de su trance al escuchar unos helicópteros acercándose al Monte Paoz.
– “¿Visitas?” – se pregunta el hijo de Vegeta.
– “Vayamos a recibirles” – dice Gyuma.
Mientras tanto, en el mar, el pirata Bacterian y sus hombres han echado el ancla y se preparan para comer. Han asado pescado.
Todos los piratas disfrutan de la comida, pero Bu no parece contento.
– “Tienes que comértelo” – le dice Bacterian.
– “No me gusta.” – responde el monstruo.
– “No puedes vivir de dulces.” – insiste el Capitán.
– “¿Y si me como la mitad?” – pregunta Bu.
– “Tres cuartos” – responde Bacterian.
– “La mitad.” – replica Bu.
– “Está bien, está bien.” – claudica Bacterian. – “Cómete la mitad.”
Bu se come dos pescados de un bocado, espinas incluidas.
– “Ni siquiera lo saboreas…” – suspira el Capitán.
– “Y ahora…” – dice Bu mientras camina alegremente hasta un cubo con peces vivos, recién pescados. – “¡Convertíos en caramelos!” – exclama.
Los peces se convierten en dulces y Bu vacía el cubo en su boca, comiéndoselos todos.
