OLD MAN GOHAN // Capítulo 64: Nueva luz

OMG // Capítulo 64: Nueva luz
Dos helicópteros del Ejército del Rey Chappa han aterrizado en el Monte Paoz, mientras otros dos aeronaves sobrevuelan la zona.
Nuestros amigos se acercan para recibirles. Varios soldados se apean de los transporte. Senbei también viajaba en uno de ellos.
– “¡Doctor Norimaki!” – saluda Erasa.
– “¡Me alegro de veros a todos!” – celebra Senbei.
Videl se acerca al doctor y, tras saludarle, le da una cápsula.
– “Se la devuelvo” – sonríe la General, dándole la cápsula de Arale.
– “¿Se ha portado bien?” – pregunta el doctor.
– “Estupendamente.” – responde Videl.
Senbei sonríe como un padre orgulloso.
Uno de los soldados se acerca a nuestros amigos.
– “Venimos a buscar a la General Erasa y al General Ikose para llevarlos a sus destinos” – anuncia el soldado.
Erasa, que ya había preparado un pequeño zurrón, se despide de sus compañeros.
– “Mucha suerte, Erasa” – le desea Videl.
– “¡Venid a visitarme a la Capital del Norte!” – dice la nueva General.
Ikose también se despide de todos.
– “Nunca he estado en la Capital del Oeste” – dice Ikose.
– “¡No te preocupes!” – responde Senbei. – “¡Yo viajaré contigo!”
– “¿Usted vuelve a la Capital?” – se sorprende Shapner.
– “¡Por supuesto!” – responde el doctor. – “Voy a intentar poner de nuevo en marcha la Corporación Cápsula. ¡Aún nos queda mucho trabajo por hacer!”
Trunks se acerca a ellos al escuchar nombrar su hogar.
– “¿La Corporación?” – se sorprende el muchacho. – “¿Lo he oído bien?”
– “¡Sí!” – responde Videl. – “¡Puede que al fin logremos retomar el Proyecto Hope!”
El chico parece emocionado al escuchar que el trabajo de su madre aún sigue vivo.
– “¡Fantástico!” – celebra Trunks.
– “¡¿Tú eres el hijo de Bulma?!” – exclama Norimaki al ver su parecido.
– “Así es” – responde Trunks.
Senbei agarra la mano del chico.
– “He estudiado los trabajos de tu madre…” – dice el doctor. – “Y era una de las mentes más brillantes que han existido nunca.”
– “Eso dicen…” – se avergüenza Trunks. – “Era muy lista…”
Mientras tanto, en el mar, los piratas navegan a toda vela, cantando una saloma mientras trabajan en cubierta.
De repente, casi sin darse cuenta, el navío se ha adentrado en un banco de niebla y se topa con los restos de un enorme naufragio.
– “¿Qué ha pasado aquí?” – se preguntan los piratas, asomados a la borda.
El barco ha reducido su velocidad, por precaución ante la poca visibilidad, y navega en silencio entre los restos de otras naves.
Bacterian parece intranquilo.
– “¡Permaneced atentos!” – advierte el Capitán. – “Debemos salir el banco de niebla pronto o chocaremos”.
Majin Bu camina hacia la proa y sopla con fuerza hacia delante, formando un túnel entre la niebla que muestra la salida brevemente.
– “¡Por ahí!” – dice el Teniente.
– “¡Bien hecho!” – celebra Bacterian.
Pero en ese instante, unos gigantescos tentáculos surgen de las profundidades y envuelven el navío.
– “¡Un kraken!” – grita Bacterian.
Uno de los tentáculos agarra a un pirata y se lo lleva al fondo del mar, mientras otro se enrollan en el casco resquebrajándolo.
– “¡Cuidado!” – avisa un pirata, justo antes de que otro tentáculo barra la cubierta, lanzando a varios piratas por los aires.
– “¿Es un amigo?” – pregunta Bu, confuso.
Bacterian se pone a cubierto.
– “¡No! ¡No es un amigo!” – grita el pirata. – “¡Ayúdanos!”
Majin Bu se eleva rápidamente y atrapa a los piratas al vuelo, dejándolos de nuevo en cubierta.
Un tentáculo golpea a Bu por sorpresa, haciendo que salga volando.

– “¡Bu!” – grita Bacterian preocupado. 
Majin Bu se detienen en el aire.
– “¡Estoy enfadado!” – grita el monstruo, haciendo que salga vapor por los orificios de su cuerpo.
Bu desciende en picado y se sumerge en el agua, descendiendo hasta que se encuentra delante del enorme ojo del gigantesco pulpo.
El octópodo parece sorprendido al ver a Majin Bu, que le apunta con su mano y prepara una esfera de ki. 
En cubierta, los piratas ven cómo el mar se ilumina un instante, justo antes de que se detenga el ataque del pulpo. Los tentáculos se quedan inmóviles y se hunden en el mar lentamente. Todo se queda en silencio. 
Bacterian se acerca a la borda, buscando a su amigo, cuando puede ver que algo se aproxima a la superficie.
– “¿Bu?” – se pregunta.
La cabeza del pulpo emerge y sorprende a todos los presentes, pero pronto pueden ver que es Majin Bu quien la lleva, dejando el cuerpo inerte y cocido del octópodo sobre la cubierta.
Al aterrizar, Bacterian y los otros piratas corren a abrazarle.
– “¡Bien hecho, Bu!” – grita el Capitán. – “¡Nos has salvado!”
– “¡Hurra por el Teniente Bu!” – exclama un pirata.
– “¡HURRA!” – celebran todos al unísono.
Bu esboza una gigantesca sonrisa, feliz de sentirse parte del grupo.
En el Monte Paoz, Erasa e Ikose ya han partido. Los demás se preparan para cenar.
– “El resto de transportes llegarán mañana.” – dice Videl.
– “¿Listo para tu nueva aventura, General Upa?” – bromea Shapner.
– “No sé ni por donde empezar” – suspira el nativo de la Tierra de Karín.
Mientras tanto, Trunks se encuentran sentado en la vieja cama de Gohan, que ahora utiliza Gyuma. En la habitación hay un saco de dormir en el suelo que utiliza Trunks. Ambos charlan mientras esperan la cena.
Gyuma blande la legendaria Espada Z, admirándola.
– “¡Pesa muchísimo!” – dice el joven mestizo, que apenas puede dar unos cuantos mandobles al aire.
– “Me costó mucho dominarla” – dice Trunks. – “Se suponía que con su poder podría detener a Majin Bu…” – explica. – “…pero parece que no es suficiente.” – suspira fijándose en las fisuras de la hoja que aparecieron durante su enfrentamiento con el monstruo.
– “¿Tiene poderes especiales?” – pregunta Gyuma, que sigue intentando controlarla, pero que a penas logra mantener el equilibrio.
– “Eso dice la leyenda.” – responde Trunks. – “Puede que aún no haya logrado activar su magia… Debería seguir intentándolo.” 
El joven Gyuma, entusiasmado con la historia, se despista y asesta un mandoble a viejo pupitre que hay en la habitación, partiéndolo por la mitad.

– “¡Ten cuidado!” – le advierte Trunks.
– “Lo siento… Jaja” – se disculpa Gyuma.
El chico examina la afilada hoja de la espada, sorprendido con la facilidad con la que ha cortado la mesa.
– “Está muy afilada…” – dice pasando el dedo por el filo.
De repente, la espada termina de resquebrajarse y se parte por la mitad. La parte superior cae al suelo y queda clavada en el tatami.
Gyuma y Trunks se quedan sin palabras y tardan un instante en reaccionar.

– “¡¡¡AAAAAHHHHHH!!!!” – gritan a la vez.
– “La… La espada Z…” – titubea Trunks, conmocionado. – “La espada legendaria de los Kaioshin…” – dice mientras se deja caer de rodillas.
– “Lo siento, Trunks…” – se disculpa Gyuma, que no sale de su asombro. – “A lo mejor podemos pegarla…”
Videl, que ha oído el estruendo, se acercan apresuradamente.
– “¿Se puede saber qué es todo este escánd…?” – pregunta Videl al abrir la puerta. – “¡AAAAAAAAAHHH!” – grita de repente.
Gyuma deja caer el mango de la espada al suelo, sobresaltado por su madre.
    Todos los demás se reúnen junto a ella al escuchar el grito.
    – “¿Qué ha pasado?” – preguntan todos. – “¿Qué sucede?”
    – “La Espada Z se ha roto…” – dice Trunks, que agarra la empuñadura e intenta unir las dos partes sin éxito, aún en estado de shock.
    – “Lo siento mucho, mamá…” – dice Gyuma cabizbajo. – “Ha sido culpa mía…”
    Videl y los demás ignoran a Trunks y a Gyuma, su mirada parece fijada al fondo de la habitación.
    – “¡¿Quién diablos es ese tipo?” – pregunta Videl.
    Gyuma y Trunks se dan la vuelta y ven que hay alguien de pie sobre la cama.
    – “¡Hola a todos!” – saluda un anciano vestido con los ropajes de los Kaioshin.

    DBSNL // Capítulo 99: Baby

    DBSNL // Capítulo 99: Baby
    “Qué criatura tan extraña…”


    Ub esquiva los golpes de Lázuli sin cesar, intentando hacerla entrar en razón, pero la androide sigue atacando.

    – “¡Detente!” – insiste el chico.
    Mientras tanto, Marron llega a la Corporación Cápsula, donde se encuentra el caos provocado por el ataque.

    – “¿Qué ha pasado?” – pregunta la muchacha preocupada.
    – “Parece que algo ha interferido en el funcionamiento de Lázuli…” – responde Bulma.
    Marron se queda petrificada al escuchar tales palabras.

    – “¿Mi madre ha hecho esto?” – dice asustada.
    – “También nos ha atacado a nosotras” – añade Bra.
    – “No parecía ella” – dice Pan.
    Bulma se acerca a Marron e intenta reconfortarla.

    – “Ya he llamado a Krilín, y de momento parece que Ub se está encargando de controlar a Lázuli.” – dice dándole una palmada en la espalda. – “Todo saldrá bien”.
    – “¡Iré con ella!” – exclama Marron, que sale volando al instante.
    – “¡No! ¡Espera!” – intenta detenerla Bulma. – “¡Deja que ellos se encarguen! ¡Trunks ya casi…!”
    – “¡Espéranos!” – grita Pan, que sale tras ella.
    – “¡Vamos!” – añade Bra.
    – “¡Chicas! ¡No!” – insiste Bulma. – “¡Esperad!”
    En el Makai, los portales creados por el exceso de energía del ataque de Vegetto empiezan a cerrarse.
    El pequeño Garlick, aún oculto entre los escombros, parece asustado ante el poder de sus enemigos.

    – “El Rey Abraca ha muerto…” – piensa el demonio.
    De repente, Garlick se fija en una esquirla de la esfera angelical y la agarra.

    – “Sin Abraca, ésta podría ser mi oportunidad…” – reflexiona el diablo, mientras mira un portal cercano. – “¡Podría ser nuestro momento!”
    Garlick corre hasta el portal y se lanza dentro, abandonando así la dimensión que le aprisionaba.
    Whis, Champa, Zamas, Toppo y Trunks se acercan a Vegetto.

    – “Parece que se ha terminado” – dice Zamas.
    – “Mojito a perecido junto al Rey Abraca” – confirma Whis.
    – “Es la hora de volver a casa” – dice Vegetto.
    En la Tierra, en el laboratorio helado, Cell se encuentra frente a una extraña criatura que no logra identificar.

    – “¿Qué demonios es esto?” – se pregunta el insecto.
    El pequeño ser humanoide contempla su alrededor con calma hasta fijarse en Cell.
    De repente, la criatura salta sobre el insecto, que logra agarrarlo y lanzarlo contra un muro cercano. El ser se vuelve viscoso al impactar contra la pared, pero enseguida recupera su forma antropomórfica.
    Cell, nervioso ante una amenaza que desconoce, le lanza un ataque de ki que acierta de lleno el objetivo, haciendo que estalle en mil pedazos que quedan pegados a las paredes del laboratorio.

    – “Qué criatura tan extraña…” – murmura el insecto.
    El insecto agarra al Número 17, inconsciente, por la camiseta.

    – “Será mejor que me lleve la chatarra” – dice Cell mientras abre sus alas.
    Mientras Cell está de espaldas, los trozos metálicos líquidos de la criatura empiezan a moverse y a reptar hasta conformar de nuevo una única masa, que se acerca al Número 17 y se agarra a su muñeca.
    Cell sale volando del laboratorio, y no se da cuenta de que su enemigo repta por debajo de la ropa del Lápis, por su brazo, hasta llegar a su oreja, por la que se introduce disimuladamente.
    Mientras tanto, Goten ha llegado al combate entre Ub y Lázuli.

    – “¿Qué está pasando?” – se extraña el hijo de Goku al ver a la Número 18 actuando como un enemigo.
    – “¡Nos ha atacado!” – dice Ub mientras la esquiva continuamente.
    – “¡Lázuli! ¡Detente!” – grita Goten.
    La androide hace caso omiso y sigue insistiendo en sus ataques.

    – “Maldita sea…” – refunfuña Goten, que se transforma en Súper Saiyajín.
    Mientras ella está distraída con Ub, el saiyajín la sorprende por la espalda e intenta inmovilizarla.

    – “¡Basta! ¡Lázuli!” – insiste Goten. – “¡Somos tus amigos!”
    La androide forcejea con el saiyajín intentando liberarse y finalmente activa su barrera protectora, repeliendo a Goten.
    En ese momento, Krilín llega al lugar de los acontecimientos.

    – “¡Lázuli!” – exclama Krilín. – “¿Qué te ocurre? ¿Estás bien?”
    Goten advierte a su amigo.

    – “Ten cuidadio” – avisa el mestizo.
    La Número 18 se abalanza sobre Krilín, pero en ese instante llega Marron y se interpone entre ellos.

    – “¡Mamá! ¡Basta!” – grita Marron.
    También han llegado Pan y Bra.
    Lázuli se detiene de repente. Sus ojos parpadean y parece tener dudas. La androide se agarra la cabeza y emite un grito de dolor que estremece a los presentes.

    – “Alejaos de mí…” – dice la Número 18. – “Apartaos…”
    Marron, intentando calmar a su madre, se acerca lentamente hacia ella. Pero en ese instante, los ojos de la androide vuelven a brillar de color rojo y agarra a su hija por el cuello. 

    – “¡Lázuli!” – exclama Krilín asustado.
    Pan y Bra se transforman en Súper Saiyajín y Goten se abalanza sobre la Número 18, pero en ese instante, la androide parece perder el conocimiento y suelta a su hija.

    – “¿Mamá?” – se extraña Marron.
    El cuerpo de la androide cae al suelo, y es que, sin que los demás se dieran cuenta. Trunks, transformado en Súper Saiyajín, ha llegado y ha utilizado un control remoto para desactivarla.

    – “¿Qué has hecho?” – dice Krilín, que enseguida reconoce el dispositivo.
    – “No había otra forma de detenerla sin hacerle daño” – dice Trunks. – “Ahora podremos estudiar el problema con calma en el laboratorio.”
    – “Pero, ¿estará bien?” – pregunta su marido asustado.
    – “Por supuesto” – responde Trunks.
    En la Mansión Satán, Son Gohan se encuentra en la cocina preparándose un café, cuando de repente nota una presencia a su espalda.

    – “¿Qué haces aquí, Cell?” – pregunta el mestizo.
    – “Tus sentidos siguen tan agudos como siempre” – sonríe el insecto.
    Gohan se da la vuelta y enseguida se fija en el Número 17.

    – “¿Qué ha ocurrido?” – pregunta el mestizo.
    – “Es una historia complicada…” – responde Cell. – “…pero necesitaremos a vuestros amigos de la Corporación Cápsula.”

    OLD MAN GOHAN // Capítulo 63: Golden City

    OMG // Capítulo 63: Golden City

    Las semanas transcurren sin incidentes. No hay noticias de Majin Bu. La humanidad parece recuperarse lentamente de todos los horrores que ha sufrido. El Rey Chappa ha dispuesto todos los recursos de su pequeño territorio para que las capitales del mundo puedan empezar su reconstrucción. 
    El Imperio Plateado terminó con la muerte de Silver. Sus tropas ahora responden ante Isla Papaya.
    El Rey se ha puesto en contacto con nuestros amigos del Monte Paoz. Una videoconferencia tiene lugar, proyectada por Arale. Asisten Videl, Shapner, Erasa, Upa, Lupo y Karín.
    – “La Tierra necesita nuevos líderes” – anuncia Chappa. – “Necesito que volváis y toméis las riendas de este nuevo mundo.”
    – “Sin duda es un reto…” – responde Shapner.
    – “He enviado varios transportes para que os recojan y os lleven a vuestros destinos.” – dice Chappa. – “A todos os será otorgado el rango de General.”
    – “¿General?” – se sorprende Ikose.
    – “Restableceremos la Capital Central como centro de mando. El General Shapner estará a cargo de la Capital del Sur. La General Erasa, de la Capital del Norte. El General Ikose, de la Capital del Oeste. Y la General Videl gobernará la nueva Golden City.”
    – “¿Golden City?” – se sorprende Videl.
    – “Es lo mínimo que podemos hacer para recordar al héroe de la Tierra.” – responde el Rey Chappa. – “Orange City será rebautizada en nombre del Guerrero Dorado”.
    – “Gracias, Su Majestad” – responde Videl emocionada.
    – “¡Eso es fantástico!” – celebra Ikose.
    – “¿Y qué hay de la Capital del Este?” – pregunta Shapner.
    – “¿Tiene alguna recomendación, General Shapner?” – pregunta el Rey.
    – “Así es” – responde el nuevo General. – “Upa sería un gran líder.”
    Upa, que se encontraba en el fundo de la sala escuchando en silencio, se sorprende ante las palabras de Shapner.

    – “¿Yo?” – pregunta Upa. – “Yo soy el Guardián de la Tierra Sagrada de Karín.”
    – “Ya no hay Tierra Sagrada” – interviene Karín. – “Ni siquiera torre.”
    – “Upa ha liderado a su pueblo durante años. Y gracias a él sobrevivimos al combate contra los monstruos del brujo Babidí” – interviene Videl. – “Yo también creo que es perfecto para el puesto.”
    El Rey Chappa se queda en silencio.
    – “Si todos estáis de acuerdo, creo que no vale la pena discutir” – murmura el Rey.
    Mientras tanto, Gyuma se encuentran meditando junto a la cascada. Trunks supervisa a su pupilo, que sigue aprendiendo a controlar su ki. 
    Gyuma está sentado en el suelo, envuelto por el aura dorada de Súper Saiyajín, pero su cabello se ilumina intermitentemente.  Gyuma intenta relajarse pero, cada vez que lo hace, su cabello se apaga.
    – “¡Lo haces muy bien!” – celebra Trunks. – “¡Cada día estás más cerca de controlarlo!”
    Gyuma suspira aliviado y su aura desaparece.
    – “Si tú lo dices…” – sonríe el mestizo.
    – “No es fácil controlar la transformación” – dice Trunks. – “Pero es algo que no puede depender solo de tus emociones. Tienes que ser capaz de pensar con la mente clara, aunque estés transformado en Súper Saiyajín.”
    Gyuma asiente.
    – “¿Qué clase de entrenamiento recibiste en el Más Allá?” – le pregunta el hijo de Gohan a su maestro. – “¿Mi abuelo y los demás fueron muy duros contigo?”
    Trunks sonríe.
    – “A veces tenían que serlo” – responde Trunks. – “Cuando el Kaioshin planteó la posibilidad de que uno de nosotros regresara a la Tierra, tuve que entrenar a contrarreloj. No podía decepcionar a Son Goku.”
    En ese instante, la mente de Trunks se pierde entre sus recuerdos.
    En el Planeta Sagrado, Son Goku y Trunks, transformados en Súper Saiyajín 2, se encuentran cara a cara. Ambos en guardia. Los dos llevan el mismo gi naranja.
    – “Se acabó el calentamiento” – dice Goku. – “¿Qué te parece si ahora luchamos en serio?”
    – “Está bien” – sonríe Trunks.
    Cerca de allí, Piccolo, Krilín, Ten Shin Han, Chaoz y Yamcha observan el combate.
    – “Esto va a ser interesante” – sonríe Piccolo.
    – “¿Qué han dicho?” – pregunta Krilín, incapaz de oírlos a esa distancia.
    De repente, Goku y Trunks elevan su ki de forma desmedida. El planeta entero tiempla.
    – “¡Están locos!” – exclama Yamcha.
    Los gritos ensordecedores de ambos contrincantes inundan el lugar.
    – “¡¡HAAAAAAAAA!!” – gritan mientras sus cuerpos sufren las transformaciones del Súper Saiyajín 3.
    Finalmente, todo vuelve a la calma. Goku y Trunks se han transformado.
    – “¡No voy a contenerme!” – advierte Goku a su pupilo.
    – “Yo tampoco.” – responde Trunks.
    Ambos desaparecen y reaparecen en el cielo, enzarzados en un intercambio de golpes brutal. Los espectadores oyen los impactos como si fueran truenos.
    Goku consigue sorprender a su alumno y le golpe con fuerza, lanzándole a varios metros de distancia y persiguiéndole. Pero Trunks se detiene y contraataca, frenando a Goku al instante con una patada en la barbilla. 
    Goku retrocede y sonríe.
    – “No está mal…” – murmura Goku.
    Ambos contrincantes vuelven a la carga.
    Ten Shin Han se fija en la expresión de Goku.
    – “Hacía tiempo que no veía a Goku tan entusiasmado por un combate.” – sonríe Ten.
    – “Trunks es el único que puede luchar a su nivel” – dice Piccolo.
    – “Pero Goku no está luchando con Trunks.” – sonríe Krilín.
    Todos miran al terrícola algo confusos.
    Piccolo se fija de nuevo en Goku.
    – “Maldito canalla…” – sonríe el namekiano. – “Le echas de menos, ¿no es así?”
    Son Goku, inmerso en el combate, ve reflejada la imagen de Vegeta en Trunks.
    Los dos saiyajín realizan un Kamehameha simultáneamente a corta distancia y la explosión les repele, haciendo que choquen contra unas montañas cercanas.
    Trunks, magullado, intenta levantarse, pero Goku ya se encuentra a su lado y le ofrece su mano.
    – “Es suficiente por hoy” – sonríe Goku, ya en estado base.

    De repente, Trunks sale de su trance al escuchar unos helicópteros acercándose al Monte Paoz.
    – “¿Visitas?” – se pregunta el hijo de Vegeta.
    – “Vayamos a recibirles” – dice Gyuma.
    Mientras tanto, en el mar, el pirata Bacterian y sus hombres han echado el ancla y se preparan para comer. Han asado pescado.
    Todos los piratas disfrutan de la comida, pero Bu no parece contento.
    – “Tienes que comértelo” – le dice Bacterian.
    – “No me gusta.” – responde el monstruo.
    – “No puedes vivir de dulces.” – insiste el Capitán.
    – “¿Y si me como la mitad?” – pregunta Bu.
    – “Tres cuartos” – responde Bacterian.
    – “La mitad.” – replica Bu.
    – “Está bien, está bien.” – claudica Bacterian. – “Cómete la mitad.”
    Bu se come dos pescados de un bocado, espinas incluidas.
    – “Ni siquiera lo saboreas…” – suspira el Capitán.
    – “Y ahora…” – dice Bu mientras camina alegremente hasta un cubo con peces vivos, recién pescados. – “¡Convertíos en caramelos!” – exclama.
    Los peces se convierten en dulces y Bu vacía el cubo en su boca, comiéndoselos todos.