ESPECIAL DBSNL /// Prodigal son // Universos 6 y 7 / Parte V: Temporada de zorro

Prodigal son / Parte V: Temporada de zorro
“El juego es más divertido si hay más jugadores.”


El planeta Litt, uno de los principales centros de adiestramiento militar del Imperio, ha sido liberado por Liquir, que no ha necesitado más que dos de sus colas para llevar a cabo tal hazaña.
Como agradecimiento, los litt supervivientes se arrodillan ante el kurama, ofreciendo su lealtad.

– “Le serviremos, señor Liquir” – dice el soldado de mayor rango.
– “No busco un ejército” – responde el zorro. – “Estoy satisfecho con que dejéis de luchar por el Imperio.”
– “Es una tradición de nuestro pueblo” – insiste el soldado. – “Usted ha demostrado fuerza y honor. Le seguiremos.”
– “Ya os he dicho que no necesi…” – repite Liquir.

En ese instante, Liquir siente una perturbación en el aire que le alerta de un peligro cercano y esquiva por los pelos un disparo de energía que deja un rasguño en su mejilla.

– “¿Qué demonios…?” – se pregunta el kurama.
– “¡Proteged a vuestro señor!” – exclama el soldado litt.

Liquir ignora a sus nuevas tropas y se eleva rápidamente intentando localizar a su agresor.
En una montaña cercana, el cazarrecompensas con uniforme de la Patrulla Galáctica ha sido quien ha realizado el disparo. 

– “Maldita sea…” – murmura el personaje, que desenrosca el cañón que había añadido a su pistola para aumentar la precisión. – “Es ágil…”

Mientras tanto, la banda de piratas espaciales se encuentra agazapada tras unos matorrales, cerca de la zona que ahora sobrevuela Liquir.

– “¡Diablos!” – maldice Hart.
– “Parece que no somos los primeros en llegar…” – dice Dmond.
– “No voy a permitir que otro se quede con mi recompensa” – murmura entre dientes Klub.
– “Sabíamos que esto podía pasar” – les calma Spade. – “El juego es más divertido si hay más jugadores.” – sonríe.
– “Además, ¿dónde está tu espíritu de cazador, Klub?” – le provoca Dmond. – “¡Vamos a cazar un kurama!”

En ese instante, cuatro motocicletas aerodeslizantes aparecen en el horizonte, acompañadas por una bestia de aspecto canino y fiero. Sobre los vehículos, cuatro jinetes con rostro idéntico, cara alargada con mentón prominente, tez grisácea y bigote, y vestidos de la misma forma, con pantalón negro y camisa verde, con un poncho marrón encima, un pañuelo rojo al cuello, y botas y sombrero de cowboy. La única diferencia entre ellos es su estatura, distinta en cada uno. Sus motocicletas rugen mientras se acercan a toda velocidad.
Spade y sus hombres los observan desde la distancia.

– “Maldita sea…” – lamenta Hart. – “Los hermanos Pastafresca”.
– “Tan ruidosos como siempre” – añade Dmond.

Liquir enseguida escucha a a los bandidos acercarse.

– “¿Quiénes son esos?” – se pregunta el zorro al verlos.

Los cuatro jinetes se colocan en formación en punta flecha, con su mascota al frente, a medida que se aproximan a su objetivo.

– “¡A por él, Patapum!” – grita el hermano de menor estatura, que lidera la banda.

El perro se adelanta a los bandidos y se abalanza sobre Liquir, mordiéndole un brazo. El kurama sacude el brazo para liberarse, apartando al perro, pero la bestia insiste mientras los hermanos se acercan, así que Liquir, algo confuso ante la situación, intentar escabullirse.
Los hermanos y su mascota le persiguen y recortan distancia fácilmente.

– “¡Ya es mío!” – exclama el más alto de los bandidos, que hace girar un lazo de energía sobre su cabeza y después lo lanza sobre el zorro, atrapándole por el cuello.

– “¡Buen trabajo, Fettucine!” – celebra el hermano más bajo.

Liquir se ve obligado a detenerse e intenta liberarse, pero el segundo más alto de los hermanos atrapa su brazo derecho con otro lazo.

– “¡Ya es nuestro!” – celebra el bandido.
– “¡No le sueltes, Macaroni!” – le anima Fettucine.

Otro lazo, lanzado por el segundo hermano más bajo, atrapa el brazo izquierdo del kurama, que sigue luchando por liberarse.

– “¡No te resistas!” – le grita el bandido.
– “¡Tira más fuerte, Tagliatelle!” – exclama Macaroni.

Macaroni y Tagliatelle atan las cuerdas a sus motocicletas y así logran tensarlas, dejando a Liquir inmovilizado.
Mientras tanto, Fettucine aumenta la energía que recorre su lazo, electrocutando al kurama hasta aturdirle.
El hermano de menor estatura y su mascota se acercan al zorro.

– “Nos van a dar una gran recompensa por tu cabeza…” – sonríe el bandido.
– “¡Mucho dinero!” – grita Macaroni.
– “¡Seremos ricos!” – exclama Fetuccine.
– “¡Silencio!” – ordena el líder.
– “Lo siento, Gnocci” – se disculpa el más alto.
– “Nos hemos dejado llevar…” – añade Macaroni.
– “¡SHHHH!” – insiste Gnocci. – “¡Basta!”

El bandido saca un cuchillo e intenta colocarlo en el cuello de Liquir, pero no llega.

– “Maldita sea…” – refunfuña Gnocci. – “¡Patapum, ven aquí!”

Mientras tanto, los piratas espaciales se acercan al lugar.

– “¡Van a quitarnos la recompensa!” – refunfuña Klub.
– “Tendremos nuestra oportunidad” – le calma Spade.

El perro se coloca delante de Gnocci y el bandido se sube a él, poniéndose de pie, alcanzando así el cuello de Liquir.
– “Bien…” – sonríe el bandido.
– “No sabía que había bandidos en miniatura” – se burla Liquir.
– “¡Cállate!” – se enfurece Gnocci. – “¡Voy a rebanarte el cuello!”
Un sonido de pisadas alerta a los bandidos. Alguien se acerca.

– “¡Hola, muchachos!” – dice el guerrero con armadura de patrullero.
– “¡Meerus!” – se asustan los bandidos.
– “Los bandidos más temidos de la Galaxia del Oeste. ¡Los hijos del temible Spaghetti Pastafresca!” – sonríe Meerus. – “Ha pasado mucho tiempo…”
– “¡¿Qué hace aquí la Patrulla Galáctica?!” – pregunta Macaroni.

Fettuccine desenfunda su arma, dispuesto a sorprender a Meerus y acabar con él, pero éste es más rápido y le desarma disparando a su pistola.

– “Ya sabéis quién es el más rápido” – se burla Meerus.
– “La Patrulla Galáctica… ¡Siempre entrometiéndose en nuestros planes!” – refunfuña Gnocci.

Liquir se limita a observar la escena en silencio.

– “A este paso, se eliminarán entre ellos” – piense el kurama. – “Será mejor esperar…”

Meerus se acerca a Liquir y le observa detenidamente. 

– “El Imperio te ha puesto un precio alto” – sonríe el guerrero. – “¿Crees que puedes engañarme?”

Liquir sospecha que Meerus ha descubierto su farol.
Gnocci, al lado de Meerus, se da cuenta de que el símbolo de la patrulla en su armadura ha sido borrado.

– “¡Espera un momento!” – exclama el bandido. – “¡¿Ya no eres un patrullero?!”
– “No ganaba lo suficiente” – responde Meerus.
– “¡JAJAJA!” – ríe Gnocci. – “¡Al final acabarás cabalgando a nuestro lado!”
– “No he caído tan bajo” – responde el ex-patrullero.
– “Y dime, Meerus, ¿sería posible llegar a un acuerdo?” – pregunta tímidamente.

La propuesta llama la atención del ex-patrullero. 

– “¿Qué tipo de acuerdo?” – pregunta Meerus.
– “Podríamos dividir la recompensa entre los cinco, a partes iguales…” – sugiere Gnocci.
– “Estoy de acuerdo en repartirlo a partes iguales” – sonríe el ex-patrullero. – “Pero somos dos partes, vosotros y yo.”
– “¡¿Estás de broma?!” – exclama el bandido. – “¡Nosotros hemos hecho todo el trabajo!”

Meerus pone la mano en su pistola lentamente.

– “No seáis estúpidos” – dice el ex-soldado. – “La caza va a empezar ahora.”

De repente, Liquir genera una poderosa explosión de energía que repele a todos los presentes. Las cuerdas de energía se rompen. La tercera cola aparece en el kurama.
Meerus desenfunda su arma y dispara, pero Liquir esquiva los disparos y le propina una patada, lanzándole contra unas rocas cercanas.
Los cuatro bandidos también disparan, pero ninguno logra acertar.
Liquir lanza una ráfaga de ki que hace saltar a los hermanos por los aires, noqueándoles.
Patapum salta sobre el zorro por la espalda y le muerde una de las colas, agarrándose a ella. Liquir la sacude y estampa al perro contra el suelo, dejándole fuera de combate.
Meerus se ha levantado y apunta al kurama con un pequeño cañón que ha aparecido en su brazalete derecho. Al apretar un botón, una barrera de energía sale proyectada de ese artefacto y envuelve a Liquir, atrapándole como si fuera un saco de energía.

– “¡Te tengo!” – exclama el ex-patrullero, que aprieta otro botón y hace que Liquir reciba una descarga eléctrica. – “Ya eres mío…”

Liquir parece estar sufriendo.

– “Tecnología tsufur” – sonríe Meerus. – “Está hecho para atrapar a tipos más grandes y fuertes que tú”.

De repente, la barrera estalla en mil pedazos que se desintegran y Meerus sale repelido al instante, chocando contra la moto de uno de los bandidos y quedando aturdido en el suelo. La cuarta cola ha aparecido en el kurama.

– “Se acabó el juego” – dice Liquir, que apunta a Meerus con su mano y prepara una onda de ki.

Pero, justo en ese instante, una jaula de ki morado se genera a su alrededor.

– “¡Le tenemos!” – exclama Dmond.

Hart, Klub y Dmond han rodeado a Liquir y han generado una jaula de energía entre los tres.
Spade materializa un arpón de ki en su mano y se acerca al kurama.

– “¡Ya eres nuestro!” – sonríe el pirata.

Liquir echa un vistazo a su alrededor. Los cuatro banidos y Meerus están noqueados. Solo los cuatro piratas le rodean.

– “Sois valientes” – dice el kurama. – “Así que os haré una propuesta: Marchaos y viviréis.”
– “No estás en condiciones de negociar” – responde Spade.

De repente, un nuevo individuo aparece en escena. Es el misterioso personaje del sector Dormideus. Sus pasos alertan a los piratas.

– “¿Quién demonios eres tú?” – le pregunta Spade.

El guerrero camina lentamente hacia ellos, en silencio, y desenfunda su cimitarra.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 65: Poder oculto

OMG // Capítulo 65: Poder oculto
El anciano vestido con los ropajes de los Kaioshin que ha aparecido de la nada en la habitación de Gyuma, saluda a los presentes con una sonrisa.
– “¡Hola a todos!” – dice el viejo.
Gyuma y Trunks se ponen en pie de un salto. Videl, Shapner, Upa, Karín y Lupo observan atentamente.
– “¡¿Quién eres?!” – pregunta el hijo de Gohan, poniéndose en guardia.
– “Tranquilo, muchachito” – responde el anciano. – “Esas no son formas de hablarle a un Sagrado Kaioshin”.
Trunks parece confuso.
– “¿Un Kaioshin?” – pregunta el hijo de Vegeta. – “Creía que Shin era el último que quedaba con vida…”
– “Soy un Kaioshin de hace quince generaciones” – responde el Dios.
– “¿Es eso posible?” – le pregunta Gyuma a Trunks.
– “No lo sé…” – responde Trunks.
El anciano da un paso al frente.
– “Tú has sido el que ha roto la Espada Z, ¿verdad?” – le dice el Kaioshin.
– “¿La espada?” – repite Gyuma, con miedo de que le riñan. – “Bueno… Sí… Lo siento…”
– “Si fuiste capaz arrancar la espada y blandirla, ¡significa que eres un guerrero formidable!” – le congratula el Dios. 
– “Bueno…” – dice Gyuma. – “Ese no fui yo…”
– “¿Cómo dices?” – se extraña el Dios.
– “Yo fui quien la arrancó” – aclara Trunks.
El Kaioshin se rasca la barbilla, pensativo.

– “Vaya…” – murmura el anciano. – “Eso sí que no lo esperaba…”
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Trunks.
– “Se supone que debo otorgarle un don a quien me haya liberado…” – responde el Dios. – “Pero nunca pensé que serían dos personas distintas…”
– “¿Liberado?” – reflexiona Trunks. – “¡Espere! ¡¿Usted estaba encerrado en la Espada Z?!”
– “Eso es” – responde el Dios. – “Un tipo terrible me encerró en la Espada porque temía mi poder.”
Todos se quedan sorprendidos al escuchar al Kaioshin.
– “Pues no parece gran cosa…” – murmura Shapner.
– “¡Puedo oírte!” – exclama el anciano.
– “¡Lo siento! ¡Lo siento!” – se excusa el General.
El Kaioshin aclara su voz con una ligera tos y continúa con su explicación.
– “Tengo la capacidad de extraer el poder oculto de cualquier guerrero” – dice el anciano.
– “¿Cómo el Agua Sagrada?” – pregunta Upa.
– “¿Qué? ¿Agua Sagrada?” – se extraña el Dios.
– “Es un agua que yo custodiaba en mi torre” – dice Karín. – “Podía extraer el poder oculto de quien la bebiera.”
– “Creo que en Namek también había un señor que hacía algo similar…” – dice Trunks.
– “¡Basta! ¡Mi habilidad es más poderosa!” – les interrumpe el Dios, molesto ante las comparativas y el desprecio a su poderosa magia.
Todos dan un salto ante el grito.
– “¡Está bien! ¡Está bien!” – dice Gyuma. – “¿Y cree que con ese poder podremos derrotar a Bu?”
El Dios echa un vistazo por la ventana, fijando su mirada en el horizonte.
– “Es posible” – responde el anciano. – “Aunque eso depende de vuestro poder oculto.”
– “¡Eso es fantástico!” – celebra Gyuma.
El Dios se arremanga.
– “¿A quién de los dos debo hacerle el ritual?” – pregunta decidido.
– “¿No puede hacérselo a los dos?” – pregunta Videl. – “Le han liberado entre ambos…”
– “Hmm…” – reflexiona el anciano. – “Podría…” – murmura. – “Pero, ¿qué gano yo?” – añade poniéndole ojitos a la General.
– “¿Qué?” – se extraña Videl.
– “He estado encerrado mucho tiempo…” – dice el anciano acercándose a ella. – “Llevo mucho tiempo sin ver de cerca a una mujer atractiva…”
El Duende Karín agacha el cabeza avergonzado.
– “Son todos iguales” – suspira el felino. – “Normal que ya nadie se tome en serio las tradiciones…”
Videl propina un coscorrón al anciano, haciendo que caiga al suelo.
– “¡Pervertido!” – exclama la General.
El viejo Kaioshin retrocede a gatas.
– “¡Sois unos desagradecidos!” – exclama el anciano. – “¡No pienso ayudaros!”
Videl se arremanga la camiseta.
– “Se va a enterar…” – dice dando un paso al frente.
Los demás se abalanzan sobre ella para sujetarla.
– “¡Espera! ¡Espera!” – dice Karín.
– “¡Le necesitamos!” – insiste Upa.
A su lado, Shapner cavila una solución.
– “Es una lástima que se haya ido Erasa…” – murmura el General.
– “Tienes razón” – dice Lupo. – “¡Esa mujer sí que era sensual!”
Videl clava su furiosa mirada en los dos contertulios.
– “¿Qué estáis insinuando?” – les pregunta en tono amenazante.
– “¡Nada! ¡Nada!” – responden rápidamente los dos.
Trunks y Gyuma ayudan al viejo a levantarse.
– “Si no nos ayuda, moriremos todos” – dice Trunks. – “La situación es desesperada.”
– “Ya no quedan Kaioshin” – le explica Gyuma. – “El monstruo lleva un tiempo desaparecido, pero si regresa…”
– “Solo quedamos nosotros para hacer frente a Majin Bu” – añade el hijo de Vegeta.
El viejo vuelve a mirar por la ventana, al horizonte.
– “Está bien…” – desiste el anciano. – “Os ayudaré.”
Mientras tanto, los piratas navegan a toda vela. Han troceado el gigantesco pulpo que Bu ha pescado y, mientras parte de la tripulación trabaja, otros disfrutan de un tentempié.
Sin que ellos se den cuenta, un UAV del nuevo Ejército Real está sobrevolando la zona rastreando posibles amenazas marítimas, pues el Rey Chappa pretende restablecer esas rutas de comercio y transporte.
El aeroplano no tripulado toma imágenes de la embarcación de Bacterian.
Mientras tanto, en el Monte Paoz, todos han salido al exterior guiados por el anciano.
– “¿Quién va a ser el primero?” – dice el viejo Kaioshin.
– “Mejor que lo haga…” – dice Gyuma.
– “Gyuma será el primero” – le interrumpe Trunks.
– “¿Yo?” – se extraña el hijo de Gohan. – “Tú eres mucho más fuerte y tienes mucha más experiencia…”
– “Exacto” – responde Trunks.
– “Ya veo…” – murmura Gyuma.
El Kaioshin agarra a Gyuma del brazo. 
– “Ven aquí, muchacho” – le dice mientras le arrastra hasta el centro de un claro. – “Ponte aquí. Firme.”
El chico obedece al anciano.
– “¿Así?” – pregunta Gyuma.
– “Sí, así está bien.” – dice el Kaioshin. – “Ahora, no te muevas.”
El anciano se aleja un poco del chico y le apunta con sus manos.
– “¡Vamos allá! ¡Vamos a derrotar a Majin Bu!” – exclama el viejo.
El viejo Kaioshin empieza a caminar en círculos alrededor de Gyuma.
– “DUM-DEE-DUM…” – canturrea el anciano mientras baila alrededor del mestizo. – “HM-HM-HMM… ¡HEY! ¡HEY!… DUM-DUM-DUM… ¡GO! ¡GO!”
Todos se quedan desconcertados contemplando la escena.
– “¿Qué hace?” – se pregunta Shapner.
– “Parece un baile de mi aldea…” – murmura Upa.
– “¿Con esto derrotaremos a Bu?” – pregunta Lupo.
– “Incluso yo tengo dudas…” – suspira Karín.
Gyuma parece confuso.
– “¿Qué está haciendo?” – pregunta tímidamente el mestizo.
– “¡Silencio!” – exclama el anciano. – “¡Este ritual es muy importante!”
El anciano sigue canturreando mientras los demás le miran estupefactos.
– “Disculpe…” – se atreve Trunks. – “¿Cuánto tardará?”
– “El ritual dura cinco horas” – responde el Kaioshin. – “Y después necesitaré veinte horas más para liberar su poder oculto.”
– “¡¿QUÉ?!” – exclama Gyuma.
– “¡SHHH! ¡He dicho silencio!” – exclama el viejo, antes de seguir con su bailoteo.

DBSNL // Capítulo 100: Reparaciones

DBSNL // Capítulo 100: Reparaciones
“El Makai alberga misterios que sobrepasan incluso mi entendimiento.”


Krilín, Goten, Trunks, Pan, Bra y Ub ya han llegado a la Corporación Cápsula y Lázuli está siendo atendida por Bulma y Brief en el laboratorio.

– “Espero que todo vaya bien” – dice Krilín preocupado mientras espera junto a los demás en el jardín.
– “La Número 18 es realmente fuerte” – le anima Goten. – “Seguro que estará recuperada en un santiamén.”
– “Mamá es la mujer más fuerte de la Tierra” – añade Marron. – “Todo saldrá bien, papá”.
En ese instante, un avión se acerca a la Corporación y aterriza en el jardín sin ningún tipo de cuidado.

– “¿Quién será?” – se pregunta Bra.
Al abrirse la compuerta trasera del vehículo, Yamcha desciende cargando con el Número 8, que ha sufrido grandes daños.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Krilín.
– “Se volvió loco” – responde Yamcha. – “Atacó a Suno y a Puar… Tuve que detenerle.”
– “Lo arreglaremos.” – dice Trunks. – “Llevémosle al laboratorio.”
– “¿Suno y Puar están bien?” – pregunta Goten.
– “Estamos bien” – responde Suno mientras se baja del vehículo junto a Puar.
– “¿Y el pequeño Baicha?” – pregunta Krilín.
– “Mi madre está cuidando de él” – responde Suno.
Mientras tanto, en el planeta de Zeno, Vegetto ya ha sido separado por Champa, y ahora Goku y Vegeta se encuentran hablando con Zamas, Whis, Trunks, Toppo, Pilaf, Shu y el Hakaishin.

– “Parece que todo ha vuelto a la normalidad” – dice Goku. – “Sin Mojito, ya no tenemos más problemas de los que preocuparnos.”
– “No es tan fácil, Goku” – dice Whis. – “El Makai alberga misterios que sobrepasan incluso mi entendimiento.”
– “¿Es eso posible?” – se extraña Champa.
– “El Makai fue creado antes que el Daishinkan” – responde Zamas. – “Hay muy poca información en la biblioteca Kaioshin”.
– “Creo que es lo único a lo que Zeno temía” – dice Whis. – “Aunque desconozco el motivo.”
– “Empezáis a darme miedo…” – dice Pilaf, que intenta esconderse detrás de Shu.
– “Si Abraca era lo mejor que tenían por ofrecer, esos demonios no me preocupan.” – fanfarronea Vegeta.
– “Hablaremos con Jaco” – dice Trunks. – “La Patrulla Galáctica puede vigilar su entrada y nos avisarán si notan alguna anomalía.” – añade Toppo.
– “¡Bien!” – celebra Goku. – “Ahora que ya está todo solucionado, ¡vamos a comer!”
Como es habitual, Goku rompe la seriedad del ambiente, que ahora parece más distendido.

– “En unos días será el cumpleaños de Bulma” – dice Vegeta. – “¿Por qué no te pasas, Trunks?”
– “¡Sería fantástico!” – celebra Mirai Trunks. – “Pero tenemos trabajo en el sector 35…”
– “Tomaos el día libre” – dice Whis. – “Hoy ha sido un día complicado. ¡Puede que hasta nosotros nos unamos!”.
– “¡Fantástico!” – celebra Goku.
– “¡Bien! Toppo, ¿Tú también vienes?” – pregunta Trunks.
Vegeta agacha la cabeza, frustrado.

– “¿En qué momento he invitado yo a todos estos?” – se pregunta el saiyajín. – “Bulma me va a matar…”
En la Tierra, Son Gohan ha llegado a la Coloración Cápsula con el Número 17 en brazos.

– “¿Lapis también?” – dice Goten al ver al androide inconsciente.
– “Algo grave está ocurriendo” – responde Gohan.
– “Avisaré a Mai” – dice Goten.

La madre de Bulma prepara una camilla para transportar al androide.

– “¿Dónde está Bulma?” – pregunta el mestizo.
– “En el laboratorio, trabajando con Trunks en Lázuli y Hatchan” – responde la esposa de Brief.
– “Tengo que hablar con ellos” – dice Gohan.
– “¿Qué ocurre? ¿Qué sabes?” – pregunta Krilín algo impaciente.
– “Cell ha venido a verme” – responde el mestizo.
– “¡¿CELL?!” – exclaman todos al unísono.
Mientras tanto, en la azotea del centro comercial, Mr. Bu se ha dormido en un banco después de terminarse su helado.
En la Atalaya de Kamisama, Piccolo y Dende se encuentran observando la Tierra detenidamente.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta Piccolo.
– “Hace unos días, algo cayó del cielo” – responde Dende. – “No parecía importante, pero algo me dice que está relacionado con todo esto.”
– “Voy a echarle un vistazo” – responde Piccolo. – “Parece que Cell se dirige de nuevo hacia Yunzabit.”
– “Ten cuidado” – dice Dende.
– “Lo tendré” – responde Piccolo.
– “Siento no haber podido responder satisfactoriamente a tu pregunta sobre el alma de Majin Bu” – dice Dende. – “Mis conocimientos sobre el Reino de los Demonios son muy limitados”.
– “Ha sido suficiente” – sonríe Piccolo. – “Solo nos queda confiar en el Rey Enma y en Goku”.
En Satan City, el Great Saiyaman 2 tiene que intervenir en multitud de accidentes causados por vehículos fuera de control.

– “Maldita sea…” – lamenta Videl. – “¿Qué está haciendo Son Gohan?”
En pocos minutos, Cell llega de nuevo al laboratorio dispuesto a investigar.

– “Otro científico frustrado…” – dice mientras contempla el cadáver de Kochin. – “…incapaz de dejar el pasado atrás.”
De repente, el insecto se percata de que los restos de la criatura que le atacó han desaparecido.

– “¿Dónde está esa cosa…?” – se pregunta Cell. – “¿Cómo la llamó…? ¿Baby?”

Enseguida llega Piccolo, que desciende por el gran túnel hasta el laboratorio.

– “¿Qué ha ocurrido, Cell?” – pregunta el namekiano.
– “¡Piccolo!” – le saluda el insecto. – “¿A qué has venido?”
– “A averiguar qué tramas” – responde Piccolo.
– “Siento decepcionarte, pero esto no tiene que ver conmigo” – responde Cell.

ESPECIAL DBSNL /// Equilibrio // Universo 4 / Parte I: Mensajero del futuro pasado

Equilibrio / Parte I: Mensajero del futuro pasado
“¿Cuál es vuestra decisión?”


En la Academia Kaioshin, un joven Gowas se encuentra limpiando la sala del Anillo Toki, cuando una tormenta eléctrica se forma de repente y le sorprende. 
– “¡¿Qué está pasando?!” – se asusta el joven aprendiz de Kaioshin. – “¡¿Qué es esto?!” – exclama mientras retrocede gateando. – “¡MAESTRO TOSHISEI! ¡AYUDA!” – grita.
De repente, una versión envejecida de él mismo aparece frente a él.
– “¡Tranquilo, Gowas!” – dice la aparición. – “¡Soy tú!”
– “¿Yo?” – se extraña el joven, que no comprende la situación.
– “¡He usado el Anillo Toki para viajar al pasado y avisarte!” – dice el viejo Gowas.
– “¿Avi… avisarme?” – titubea el joven.
– “En el futuro, el caos reina en el universo.” – explica la aparición. – “¡Un brujo creó un monstruo que acabó con los Kaioshin!”
El joven Gowas escucha atentamente a su versión futura, pasmado ante la historia que narra.
– “¿Derrotó incluso al Hakaishin?” – pregunta el aprendiz.
– “El Dios de la destrucción dio la espalda a los Kaioshin.” – dice el viejo. – “Beerus ni siquiera despertó de su siesta.”
– “¿Quién es Beerus?” – se extraña el joven.
– “No me queda energía…” – murmura Gowas, que nota como el anillo pierde poder. – “¡Tienes que advertir al Dai Kaioshin y a Sidra!” – insiste. – “¡Solo tú puedes proteger al Universo del caos!”
En un instante, el anciano desaparece.
En ese mismo momento, el Maestro Toshisei entra en la sala.
– “¡¿Qué ha pasado?!” – pregunta el sabio anciano.
– “¡Tenemos que reunir a los Dioses!” – dice Gowas. – “¡Es importante!”
En unos pocos días, el Maestro Toshisei reúne a los Kaioshin y al Hakaishin en la Academia. Hacía mucho tiempo desde la última vez que un encuentro de esta magnitud tuvo lugar.
El joven Gowas informa a los Dioses sobre lo ocurrido.
Los Kaioshin no saben qué hacer con la información. Utilizar el Anillo Toki para modificar el pasado está prohibido, pero ahora que conocen los eventos futuros, consideran irresponsable no actuar.
– “Siempre supe que debíamos ser más proactivos” – dice el Kaioshin del Norte. – “¡Estaba claro que algo así iba a pasar!”
– “Pero no podemos actuar contra alguien que aún no ha hecho nada…” – rebate un anciano Kaioshin del Este.
– “¿Entonces propones esperar a que el monstruo acabe con la vida de miles de personas?” – le increpa la Kaioshin del Oeste.
– “No se trata de ese brujo, ¡si no de todas las posibles amenazas!” – dice el Kaioshin del Sur. – “¡Siempre hemos observado mientras los mortales se mataban entre ellos! ¡Eso tiene que cambiar!”
– “¿Y quienes somos nosotros para intervenir?” – pregunta el Kaioshin del Este.
– “¡Somos Kaioshin!” – responde el Kaioshin del Norte.
Mientras tanto, Sidra sigue en silencio, cabizbajo, ensimismado. 
Los Kaioshin siguen discutiendo. Todos parecen dispuestos a actuar, excepto el Dios del Este. El Dai Kaioshin aún no se ha pronunciado.
Finalmente, que el Hakaishin rompe su silencio.
– “Joven” – dice el Dios de la destrucción. – “¿Estás seguro de que el mensajero ha mencionado a Beerus?”
– “Así es…” – dice el aprendiz de Kaioshin. – “¿Le conoce?” – pregunta.
Sidra se da la vuelta y se aleja del grupo.
– “Espero que toméis la decisión correcta” – dice el Hakaishin. – “Yo ya he tomado la mía” – añade antes de desaparecer.
Los Kaioshin se quedan sorprendidos ante la tajante actitud del Dios de la destrucción.
– “¿Qué quiere decir?” – se pregunta el Kaioshin del Sur.
– “¿Quién es Beerus?” – insiste Gowas.
– “Beerus es el principal candidato a ser su sucesor” – responde el Dai Kaioshin.
En el planeta del Hakaishin, Beerus y Champa se encuentran meditando, intentando controlar su ki divino, pero se percatan de que su maestro ha regresado. Los dos felinos se ponen en pie.
– “¿Todo bien, señor Sidra?” – pregunta Champa.
– “Lo siento mucho” – responde el Hakaishin, que alza su mano apuntando a Beerus. – “Tengo que enmendar mis futuros errores”.
Mientras tanto, en la Academia, los Kaioshin siguen debatiendo sus opciones. Gowas escucha atentamente.
– “No formaremos parte de un genocidio preventivo” – dice el Dai Kaioshin.
– “¡Pero tenemos que actuar!” – responde el Kaioshin del Norte.
– “¡Respeta la decisión del Dai Kaioshin!” – replica el Kaioshin del Este.
– “Matar a pocos para salvar a muchos…” – murmura el Kaioshin del Sur.
– “¿Pocos?” – responde el Kaioshin del Este. – “¡Estamos hablando de civilizaciones enteras! ¡Planetas!”
– “Siguen siendo pocos al lado de sistemas o galaxias” – responde la Kaioshin del Oeste.
El Dai Kaioshin eleva su ki de forma repentina y la corriente generada silencia a los Dioses.
– “Nuestro deber es proteger la vida.” – dice el Dios Supremo. – “Vigilar y asegurar que la vida prospere. Nunca erradicarla.”
– “Pero, señor…” – dice el Kaioshin del Norte.
– “No tomaremos parte en esto” – le interrumpe el Dai Kaioshin. – “La decisión está tomada.”
De repente, Sidra aparece de nuevo en la Academia.
– “¿Cuál es vuestra decisión?” – pregunta sin rodeos el Hakaishin.
El Dai Kaioshin puede sentir el sombrío pesar que rodea al Dios de la destrucción.
– “¿Qué has hecho, Sidra?” – pregunta con tristeza el Kaioshin.
– “Lo que debo” – responde el Hakaishin.
El Kaioshin supremo suspira profundamente.
– “Temía esa respuesta” – dice el Dios.
Sidra alza su mano y apunta al Dai Kaioshin.
– “Lo siento, viejo amigo” – murmura el Hakaishin.
– “Yo también” – responde el Dios, justo antes de empujar a Sidra con un fuerte cañón de ki proyectado con sus ojos, lanzando a Sidra por los aires.
Los Kaioshin se sorprenden al ver a su maestro enfrentarse al Dios de la destrucción.
– “¡Alejaos! ¡Él es demasiado fuerte para vosotros!” – exclama el Dai Kaioshin. – “¡Yo me encargaré de él!”
Sidra lanza una gigantesca esfera de ki hacia el Dios, pero éste la desvía con su poder mental hacia el espacio.
– “Tengo que llevarle a otro lugar o destruirá todo Ira-aru.” – piensa el Dai Kaisohin.
Pero antes de poder reaccionar, Sidra se abalanza sobre él y le propina un puñetazo.
Los otros Kaioshin observan el combate.
– “¿Qué hacemos?” – pregunta la Kaioshin del Oeste.
– “¡Tenemos que ayudarle!” – exclama el Kaioshin del Este.
– “Solo estorbaríamos” – responde el Kaioshin del Sur.
Aunque el Dai Kaioshin tiene un poder extraordinario, pronto empieza a ceder ante el poder de la destrucción. Sidra golpea al Dios sin cesar hasta derribarle.
Sidra desciende y se acerca al Dios, que retrocede gateando.
– “Siento que no compartas mi visión” – dice el Hakaishin, que le apunta con su mano derecha. – “Hak…”
Pero, en ese instante, una extraña barrera de luz envuelve a Sidra por sorpresa.
Al mirar a su alrededor, el Dios puede ver como centenares de aprendices de Kaioshin de todas las edades, comandados por el Maestro Toshisei, han unido sus fuerzas para alzar esa defensa.
– “¡No toleraremos tu ofensa!” – dice el viejo Toshisei.
El Dai Kaioshin se pone en pie, malherido.
– “¡Gracias, amigos!” – exclama el Dios. – “No puedo derrotarle… ¡pero puede que logre sellarle en…!”

De repente, todo se queda en silencio. Una espada de ki verde ha atravesado el abdomen del Dai Kaioshin.
– “Go… Gowas…” – dice sorprendido el Dios.
El aprendiz de Kaioshin ha atacado por la espalda al Dios.
Toshisei se queda sin palabras al contemplar la escena.
– “No…” – piensa el viejo maestro.
El Dai Kaioshin se desploma en el suelo. Gowas desactiva su espada y retrocede asustado ante sus propios actos.
Sidra aprovecha el momento de confusión para liberarse.
El Hakaishin se acerca a Gowas, que sigue con su mirada fija en el cuerpo del Dai Kaioshin. 

–  “Lo siento…” – llora Gowas. – “No puedo dejar que… que toda esa gente muera en el futuro…”
El Dios de la destrucción coloca la mano en su hombro.
– “Has salvado muchas vidas” – dice Sidra. – “Eres valiente.”
Después, Sidra asciende y se dirige a los Kaioshin y a sus aprendices.
– “¡Hoy empieza una nueva era!” – dice el Hakaishin. – “¡Una era en la que todos trabajaremos juntos por el bien del Universo! ¡Eliminaremos cada amenaza potencial para que el Universo viva en paz! ¡Sin guerras! ¡Sin conflictos!”
El Kaioshin del Este da un paso al frente, desafiante.
– “¿Bajo un reinado de terror?” – dice el anciano Kaioshin. – “No formaré parte de esto.”
Sidra desciende y se coloca frente a él.
– “¿Es esta tu decisión, Kaioshin?” – pregunta el Hakaishin.
El Kaioshin responde escupiendo a los pies del Dios de la destrucción.
Sidra alza su mano con calma. 
– “Hakai” – murmura, haciendo desaparecer al Dios del Este.
El Hakaishin se dirige a los tres Dioses restanes.
– “¿Alguien más?” – pregunta desafiante.
Ninguno responde. Todos agachan la cabeza en silencio.
Después se dirige al resto de los presentes y repite la misma pregunta.
– “¿Alguien más?” – insiste el Dios.
Toshisei da un paso al frente.
– “He trabajado mucho para educar a estos chicos durante milenios” – dice el anciano maestro. – “Y si su decisión es aceptar esta nueva filosofía… creo que he fracasado.”
Todos los presentes sienten dudas al escuchar a su maestro. Muchos no están de acuerdo con la idea de Sidra, pero temen a la muerte.
Finalmente, una decena de aprendices se unen a su maestro. Entre ellos, uno de sus alumnos aventajados; un jovencísimo Shin. El anciano esboza una media sonrisa orgulloso de sus valientes aprendices.
– “Haz lo que tengas que hacer” – reta Toshisei al Hakaishin.
Sidra camina hasta él.
– “Lo haré” – responde el Dios de la destrucción.
El Hakaishin coloca su mano a escasos centímetros de la cara de Toshisei.
– “Hakai” – sentencia el Dios.