HOY NO HAY ESPECIAL DBSNL

Hoy no habrá Especial DBSNL de \”Shingeki no Saiyajín\”. He estado ocupado terminando Old Man Gohan y no he podido escribir la tercera parte de la historia.

Nos falta un capítulo y el epílogo de OMG. De momento, aún no tienen título. Saldrán el viernes y el domingo respectivamente.

El miércoles vuelve DBSNL, como es habitual.
– Capítulo 110: Plan desesperado.

Disculpad las molestias.

Un saludo a todos 🙂

OLD MAN GOHAN // Capítulo 74: Dan Dan Kokoro Hikareteku

OMG // Capítulo 74: Dan Dan Kokoro Hikareteku
El pequeño Majin Bu propina una paliza a Gohan y Vegeta, que se están quedando sin fuerzas. Bu se pliega hasta convertirse en una bola y vuela alrededor de los dos saiyajín, embistiéndoles sin que ellos apenas puedan defenderse.
Mientras tanto, el Majin Bu gordinflón se ha fijado en Trunks y nuestros amigos.
– “Te reconozco…” – dice Bu, enfadado. – “¡Tú me atacaste!”
– “Maldita sea…” – murmura Trunks, preocupado, mientras una gota de sudor recorre su frente.
– “¡Estoy muy enfadado!” – grita Bu.
Es la primera vez que el viejo Kaioshin ve a éste Bu en persona y parece asustado por su poder, pero confuso ante su comportamiento.
– “Parece un niño grande…” – murmura el Dios.
– “Un niño grande…” – repite Videl, que parece tener una idea.
El grandullón da un paso al frente.
– “¡Te voy a matar!” – amenaza a Trunks.
– “¡BASTA!” – exclama Videl, que camina hacia Bu, adelantando al mestizo. – “¡Ya es suficiente!”
Bu parece confuso.
– “¡Él te ha salvado!” – le dice Videl. – “¡Deberías ser más agradecido!”
El gordinflón no entiende lo que está sucediendo. Videl lo está regañando.
– “Trunks te ha sacado del interior del otro Bu” – le dice la mujer. – “¡Así que deberías darle las gracias!”
– “¿Qué?” – se pregunta Bu, que mira al cielo y ve al pequeño monstruo.
– “Deberíais daros la mano” – dice Videl. – “Como amigos.”
Trunks mira a Videl con recelo.
– “¡¿Te has vuelto loca?!” – dice Trunks.
– “¡Daos la mano!” – insiste Videl.
Bu mira detenidamente a Trunks.
– “¿Eres mi amigo?” – pregunta sin fiarse.
– “S… Sí… Supongo que sí…” – dice Trunks, que intenta forzar una sonrisa y le ofrece la mano.
De repente, Bu recuerda la muerte de Bacterian a manos del Ejército del Rey Chappa.
– “¡NO!” – grita Bu. – “¡No sois amigos!”
Trunks da un paso atrás y se pone en guardia de nuevo.
– “Maldición…” – lamenta el mestizo.
– “Estábamos tan cerca…” – murmura Videl.
En ese instante, Lupo, muy malherido, se acerca tambaleándose al grupo.
– “¡Lupo!” – exclama Videl al verle. – “¡Estás vivo!”
El lobo-hombre se dirige al monstruo.
– “Dijeron… Dijeron que viajabas en el barco Bacterian…” – dice el cánido. – “¿Es cierto?”
Bu se sorprende al escuchar el nombre de su amigo.
– “Yo fui parte de su tripulación” – explica Lupo. – “También… también soy un pirata.”
– “¿Eres un amigo?” – pregunta Bu.
Lupo se queda sin fuerzas y casi se desmaya, pero Bu alarga su brazo y le ayuda a sostenerse.
– “Todos… todos somos amigos de Bacterian.” – dice el lobo-hombre. – “Y necesitamos tu ayuda, pirata.”
Mientras tanto, el pequeño Bu golpea a Gohan y le lanza lejos. Al instante, alarga su brazo y agarra el pie de Vegeta, estampándole contra el suelo.
Trunks ve a su padre en mal estado.
– “¡Papá!” – exclama el mestizo.
Bu apunta a Vegeta con su mano y le lanza una poderosa esfera de ki.
El saiyajín se pone en pie, malherido.
– “No te lo pondré fácil…” – dice mientras se prepara para lanzar un Garlick-Ho.
En ese momento, Trunks aparece a su lado.
– “¡¿Qué haces tú aquí?!” – exclama Vegeta. – “¡Te dije que te marcharas!”
El mestizo sonríe.
– “Mi orgullo no me lo permite” – responde Trunks.
Vegeta se sorprende ante las palabras de su hijo.
– “¡Juntos!” – exclama Trunks, que también se prepara para lanzar la técnica de Vegeta.

El Príncipe saiyajín se sorprende al ver a su hijo realizar su técnica.
– “¿Cuándo has…?” – pregunta Vegeta.
– “Me la enseñó Kakarotto” – sonríe Trunks.
Vegeta no puede evitar sonreír.
– “¡¡GARLICK-HO!!” – gritan padre e hijo al unísono.
El ataque combinado de los dos saiyajín detiene el ataque de Bu y lo hace retroceder lentamente.
Bu sonríe y se prepara para dispara un ataque de ki sobre su ataque previo, tal y como hizo contra Gyuma, pero en ese instante, un Kamehameha le sorprende y le obliga a apartarse.
Vegeta y Trunks logran enviar el ataque de Bu al espacio. 
El pequeño Bu busca a su enemigo y se da cuenta de que es su contraparte oronda.
– “¡No harás daño a mis amigos!” – exclama el Bu gordo.
Videl, Upa, Karín, el viejo Kaioshin y Lupo han sido curados y miran a su nuevo aliado con esperanza.
– “¿Puede ganar?” – se pregunta Karín.
– “No lo sé.” – responde el Kaioshin.
Los dos monstruos se abalanzan el uno contra el otro y se enzarzan en un fiero combate. El pequeño Bu, más agresivo, domina el enfrentamiento, pero el gordinflón insiste con vehemencia. 
Mientras tanto, en el fondo del cráter, Gyuma sigue aturdido, intentando moverse. Se escuchan los ecos de los golpes que ocurren en la superficie.
– “Ellos… Necesitan mi ayuda…” – piensa el muchacho, que intenta levantarse, sin éxito.
De repente, Gyuma nota una presencia frente a él.
Vegeta, agotado tras esforzarse con el Garlick-Ho, cae de rodillas.
– “Ese monstruo parece inmortal…” – dice el saiyajín.
Son Gohan, malherido, se acerca a Vegeta y Trunks.
– “El otro Bu no lo logrará.” – dice el hijo de Goku.
En el cielo, el pequeño Bu ha agarrado la antena del gordinflón con su mano izquierda y golpea repetidamente su cara con el puño derecho. El bonachón apenas puede defenderse.
– “Maldita sea…” – lamenta Gohan. – “No podemos dejarle ganar…”
Trunks da un paso al frente.
– “Me quedan pocas fuerzas, pero aún puedo luchar” – dice el mestizo. – “Es mi turno.”
– “Trunks…” – suspira Gohan. – “No puedes…”
Vegeta se pone en pie, quejoso.
– “…no puedes hacerlo solo.” – dice el saiyajín.
Son Gohan y Trunks se sorprenden ante la actitud de Vegeta.
En el cielo, el pequeño Bu ha dado una paliza al bonachón y le propina un puñetazo que lo lanza contra el suelo, lejos de allí.
El terrible monstruo sonríe satisfecho.
De repente, alguien le llama la atención.
– “¡HEY! ¡BU!” – exclama Trunks. 
Majin Bu se da la vuelta y se fija en los tres magullados saiyajín.
– “¡Aún no has terminado con nosotros!” – exclama Trunks.
Bu los mira con rabia, pues empieza a estar cansado de su insistencia.
– “¡HAAAAAAA!” – exclaman los tres guerreros, transformándose en Súper Saiyajín.
Bu se abalanza sobre ellos a toda velocidad.
Videl y los demás observan los acontecimientos.
– “Los matará…” – llora la mujer.
– “Son Saiyajín” – le conforta Karín. – “No saben rendirse.”
En el interior del cráter, Gyuma intenta levantar la cabeza para ver quién le acompaña.
– “Son Gohan tiene razón. Eres un muchacho extraordinario.” – dice una amigable voz.
– “¿Quién…? ¿Quién eres?” – pregunta Gyuma.
– “Soy tu abuelo, Son Goku” – responde éste.
Gyuma se queda sin palabras ante tal afirmación.
– “Eres un gran guerrero.” – sonríe Goku. – “Has demostrado ser muy valiente.”
– “No ha… No ha servido de nada…” – lamenta Gyuma.
– “No te fustigues” – responde su abuelo. – “Esto aún no ha terminado.”
– “No tengo fuerzas ni para moverme…” – responde el chico.
– “En eso creo que puedo ayudarte.” – responde Goku, que se agacha delante del muchacho. – “Dame la mano.”
El mestizo pone todas sus fuerzas en levantar la mano y Goku sale a su encuentro. Las dos manos entrelazadas empiezan a brillar con una tenue luz blanca.
– “Este calor…” – murmura Gyuma. – “Esta energía…”
– “No estáis solos, Gyuma.” – le dice Goku. – “El universo entero está con vosotros; contigo.”
Lentamente, el chico logra abrir los ojos por completo y mirar a Goku, encontrándose con el amable rostro de su abuelo.
En la superficie, Bu se ceba con nuestros tres amigos. El monstruo noquea a Gohan con un puñetazo en el abdomen, y lo remata con otro en la nariz, dejándole tirado en el suelo. Trunks intenta socorrer a su maestro, pero es interceptado por una patada de Bu que surge por sorpresa del suelo y le golpea la barbilla, dejándole fuera de combate. Vegeta ataca a Bu por la espalda, pero el monstruo esquiva al saiyajín, saltando por encima de él, enrollando el brazo alrededor de su cuello y lanzándole a varios metros de distancia.
Vegeta, orgulloso, intenta ponerse de nuevo en pie, pero le fallan las fuerzas.
En ese instante, Vegeta siente una presencia que no esperaba.
– “¿K… Kakarotto?” – se pregunta el saiyajín.
De repente, una llamarada blanca surge del centro del cráter y asciende rápidamente hacia el cielo, formando una gigantesca esfera de energía genki.
Son Gohan, tumbado boca arriba, abre los ojos al notar una extraña luz que parece emitir un agradable calor, y se sorprende al ver la gran esfera de energía.
– “¿Papá?” – murmura el mestizo.
Videl, Upa, Lupo y el viejo Kaioshin miran al cielo sorprendidos.
– “¿Qué es eso?” – pregunta Videl.
– “¡Es la Genkidama!” – exclama Karín, sorprendido y emocionado.
– “¡¿La técnica del Kaio del Norte?!” – exclama el Dios.
Trunks intenta levantarse, cuando nota que un extraño calor emana del gran cráter. Lentamente, una figura empieza a ascender hacia el cielo.
– “Jeje…” – ríe feliz Trunks. – “Gyuma…”
El hijo de Gohan, con los brazos en alto y los ojos cerrados, asciende lentamente hacia el cielo.
El pequeño Bu se da cuenta de lo que sucede y mira la escena desconcertado y con cierta preocupación.
En el Más Allá, todos se acercan al televisor.
– “¡La Genkidama!” – exclama Yamcha. – “¿Cómo es posible?” – se pregunta.
– “¡¿Cuándo ha…?!” – se pregunta Ten.
– “Goku…” – piensa Krilín, preocupado.
Piccolo esboza una sonrisa, orgulloso de su compañero y del chico.
– “No podías mantenerte al margen…” – piensa el namekiano.
El Rey Enma frunce el ceño y agacha la cabeza, pues siente sensaciones contradictorias.
– “Es mucho más grande que en Namek…” – dice Krilín. – “¿Cómo ha podido acumular tanta energía?”
– “¿Te preguntas como ha podido comunicarse con todo el universo?” – sonríe Piccolo.
Krilín enseguida entiende a su compañero.
En el planeta de Kaiosama, Son Goku aparece con el Shunkanido.
– “Goku…” – murmura el Kaio. – “Lo que has hecho… lo que hemos hecho… tiene un precio muy alto para ti…”
Son Goku sonríe satisfecho.
– “Aceptaré las consecuencias.” – responde Goku.
Gyuma abre los ojos y clava su mirada en Majin Bu, que reacciona dando un paso atrás.
– “Grrrr…” – gruñe el monstruo.
Videl observa a su hijo en el cielo.
– “Gyuma…” – llora emocionada.
Gohan, que sigue tumbado en el suelo, sonríe al ver al chico.
– “Bien hecho, hijo” – murmura el mestizo. – “Acaba con él…”
Vegeta intenta ponerse en pie, sin éxito. 
– “Kakarotto…” – sonríe el saiyajín. – “Has sido tú, ¿verdad?”
Majin Bu, asustado, apunta a Gyuma con sus manos y dispara un ataque de ki que avanza rápidamente hacia el chico. 
Gyuma cierra los ojos, esperando poder resistir el impacto, pero en el último instante, el ataque es interceptado por Trunks, que ha aparecido con el Shunkanido.
– “Trunks…” – murmura sorprendido Gyuma.
– “¡Sigue concentrando energía!” – exclama el hijo de Vegeta, que duras penas puede mantenerse en el aire.
Trunks, con las pocas fuerzas que le quedan, se abalanza sobre Bu, que evita el puñetazo saltando sobre el chico y le pisa con fuerza, estampándole en el suelo.
Gyuma contempla el combate preocupado, cuando una voz interior le habla.
– “¡Muchacho! ¡¿Me oyes?!” – exclama la voz.
– “¿Quién me habla?” – se pregunta Gyuma.
– “¡Soy el Kaio del Norte!” – responde Kaiosama. – “¡Todo el universo te escucha! ¡Habla!”
Gyuma respira profundamente, intentando calmarse.
– “¡Habitantes del universo! ¡Amigos!” – empieza el chico. – “Me llamo Son Gyuma. En la Tierra estamos luchando contra Majin Bu; un enemigo sin parangón que amenaza no solo nuestro planeta, si no todo el universo.”
La voz del chico recorre el Universo. En la Tierra, el Rey Chappa, Erasa, Ikose, Norimaki, los soldados del nuevo Ejército Real, una chica y su madre en una granja… Todos prestan atención al muchacho.
– “¡Es el chico que nos ayudó!” – exclama la joven muchacha. – “¡Es él!”
– “¡Es Gyuma!” – se sorprende Ikose. 
– “Ellos…” – se sorprende el Rey. – “Siguen luchando…”
En el Más Allá, todos escuchan con atención.
Gyuma continúa con su plegaria.
– “Mucha gente ha muerto enfrentándose a este monstruo, pero ¡podemos ganar! ¡Estoy seguro! Pero necesitamos vuestra ayuda.” – continúa el chico, conteniendo la emoción. – “¡Necesito que alcéis vuestras manos hacia el cielo y me mandéis vuestra energía! ¡Juntos podemos derrotarle! ¡Sé que podemos!”
En el planeta de Kaiosama, Son Goku sonríe orgulloso al escuchar a su nieto.
– “El chico sabe hablar…” – sonríe Kaiosama.
Mientras tanto, Trunks recibe una paliza a manos de Bu.
– “En la Tierra hemos pasado malos momentos…” – sigue el chico. – “Pero siempre hemos logrado superarlos, con mayor o menor suerte. Nunca nos rendimos. ¡Os pido que me ayudéis! ¡Dadme vuestra energía para poder derrotar a Majin Bu!”
En el puesto fronterizo, el Rey Enma y sus hombres levantan las manos.
Alrededor del universo, una gran multitud de seres de todas las razas colaboran con Gyuma. 
En un lejano planeta ahora llamado Nuevo Namek, todos alzan sus manos.
– “¡Nuestros amigos de la Tierra necesita nuestra ayuda!” – exclama Moori.
– “¡Alzad las manos!” – añade Dende.
También el Rey Chappa y sus hombres aportan su grano de arena.
La Genkidama sigue aumentando de tamaño.
– “¡Ya casi está!” – exclama Gyuma. – “¡Lo noto!”
Bu, que pisotea a Trunks, nota la gran energía que se acumula en la esfera y la mira aterrorizado.
Gyuma se prepara para lanzar el ataque, pero ve a su amigo junto a Bu y se detiene; tiene dudas.
– “Hazlo…” – murmura Trunks, casi sin fuerzas.
– “¡Apártate, Trunks!” – exclama Gyuma.
Vegeta y Gohan no tienen fuerzas para moverse.
– “Maldita sea…” – lamenta Vegeta.
El pequeño Bu se da cuenta de lo que sucede y agarra a Trunks por el cabello.
– “¡JIJIJI!” – ríe el monstruo.
De repente, como un misil, el otro Bu se lanza sobre el pequeño y le atiza un cabezazo que lo aparta de Trunks. 
El pequeño Bu se detiene rápidamente, pero el gordinflón salta sobre él y le garra la antena, mientras el pequeño se defiende de la misma forma. Ambos forcejean.
– “No harás más daño a mis amigos…” – dice el bueno de Bu.
– “Grrrr…” – gruñe el monstruo.
Gyuma observa lo ocurrido.
– “Bu…” – murmura el chico. – “Parece que no eras completamente malvado. Siento mucho que las cosas hayan ocurrido de esta forma. La humanidad te debe una disculpa. Tu destino podría haber sido distinto.”
El Bu bonachón agarra al pequeño, que ahora lucha por apartarse.
– “¡AAAAH!” – grita el pequeño Bu, mientras empuja la cara de su contraparte.
Gyuma esboza una tierna sonrisa.
– “Gracias, Bu. Te recordaremos como el salvador de la Tierra.” – murmura, mientras se prepara para lanzar la Genkidama. – “¡HAAAAAAAA!” – exclama al proyectar el ataque.
El pequeño Bu, aterrorizado, intenta zafarse del agarre del gordinflón, pero éste no le permite escapar. La Genkidama se acerca rápidamente.
Gohan, Videl, Trunks, Vegeta, Karín, Upa, Lupo y el Kaioshin observan la escena esperanzados. 
– “¡VAMOS!” – gritan al unísono.
En el Más Allá, todos siguen atentos al televisor.
– “¡Vamos, chico!” – exclama Krilín.
– “¡Hazlo!” – gritan todos.
En el planeta de Kaiosama, Son Goku sonríe orgulloso.
El bonachón de Bu recuerda a su mejor amigo entregándole su sombrero pirata y a la tripulación coreando su nombre; el momento más feliz de su vida.
– “Grr…” – gruñe el pequeño. – “¡AAAAAAH!” – grita.
– “No soy un monstruo.” – sonríe el bonachón. – “Soy un pirata.”
La Genkidama impacta contra los dos Majin Bu, que sucumben ante el poder devastador del ataque.
La gran esfera de energía continúa su camino y se adentra en el mar, donde finalmente se desvanece en una explosión de luz que ilumina la Tierra.

DBSNL // Capítulo 109: Ub, protector de la Tierra

DBSNL // Capítulo 109: Ub, protector de la Tierra
“¡No le decepcionaré!”
Son Gohan se envuelve en un aura transparente.
– “Este cuerpo rebosa energía…” – sonríe de forma terrorífica. – “¡Su poder es extraordinario! ¡Ahora podré vengarme!”
Ub se prepara para pelear.
– “No te lo permitiré.” – dice Ub.
– “¿De verdad crees que puedes vencerme, muchacho?” – se burla Gohan.
– “El señor Goku y el señor Vegeta no están” – responde Ub. – “Así que ahora es mi responsabilidad detenerte.”

En la Corporación Cápsula, Gotenks ha agarrado a Mr. Bu por su antena y le golpea como si fuera un saco de boxeo. El monstruo ni siquiera puede defenderse.

En Vampa, Son Goku espera que la polvareda alzada por Broly se disipe, pero antes de que ocurra, el saiyajín surge de la nube de polvo y atiza a Goku que, pese a protegerse con ambos brazos, sale repelido varios metros antes de poder recuperar la estabilidad.
Vegeta, Trunks y Páragus, que han sido arrollados por la energía de Broly, han perdido el conocimiento.
El saiyajín ataca a Goku de nuevo, y éste le esquiva de forma grácil mientras retrocede. 
– “No me dejas otra opción, Broly” – dice Goku. – “Lo siento.”

Broly abre su boca y dispara un gigantesco chorro de ki que lo destruye todo a su paso, pero Goku salta por encima del saiyajín y prepara su mejor técnica.

– “Ka… Me… Ha… Me…” – anuncia mientras una brillante esfera de ki aparece entre sus manos. 
Broly se da la vuelta, dispuesto a embestir de nuevo a su enemigo.
– “¡¡HAAAAAAAAA!!” – exclama Goku al lanzar su ataque a boca de jarro.
El poderoso Kamehameha engulle a Broly.

Dibujado por dsp27
En la Torre de Karín, Pan ha puesto al día al Duende y a Yajirobe, y ahora siente que la energía de su padre ha cambiado.
– “Ub ha llegado tarde…” – murmura Pan, asustada.
– “Tranquila, Pan” – dice Karín. – “Ese chico se encargará de todo hasta que llegue Goku”.
– “¡Piccolo y Bra están luchando!” – exclama Pan, que hasta ahora había estado centrada en su padre. – “¡Van a tener problemas! ¡Tengo que ayudarles!”
– “¡No te precipites!” – interviene Yajirobe. – “Si lo que cuentas es cierto, lo último que necesitamos es añadirte a la lista de enemigos.”
– “Si no hago nada, puede que se sumen Piccolo y Bra” – responde la nieta de Goku, transformándose en Súper Saiyajín.
Gohan y Ub se abalanzan el uno contra el otro y chocan sus puños, formando un enorme cráter.
– “No está mal, chico” – se burla Gohan.
Son Gohan agarra el brazo de Ub y lo lanza contra una montaña; después le lanza una poderosa esfera de ki. Ub utiliza la montaña para impulsarse y esquivar el ataque.
– “Es muy fuerte…” – piensa Ub. – “No será fácil.”
Gohan se aproxima a él a toda velocidad, sorprendiendo a Ub, que intenta protegerse. El puñetazo de Gohan atraviesa al chico, que resulta ser una imagen residual. El verdadero Ub cae sobre Gohan, derribándole de una patada en la espalda.
Entre los escombros, Ub puede escuchar a su enemigo.
– “Ka… Me… Ha… Me…” – se prepara Gohan, cuyo poder hace que las rocas se eleven a su alrededor.
Ub siente el terrible poder de Gohan aumentando.
– “Esta bien…” – dice mientras se prepara para responder. – “¡¿Es así como quieres terminar esto?!”
Gohan sonríe mientras Ub prepara su Kamehameha.
– “Ka… Me… Ha… Me…” – dice Ub.
– “¡¡HAAAAAAAAAAA!!” – grita Gohan, que lanza su ataque.
– “¡¡HAAAAAAAAAAA!!” – dispara Ub.
Los dos Kamehameha chocan en el cielo.
– “¡JAJAJA!”- ríe Gohan. – “¡Vamos muchacho! ¡Enséñame lo que sabes hacer!”
– “¡El señor Goku confía en mí para proteger la Tierra!” – piensa Ub. – “¡No le decepcionaré!”
Lejos de allí, Bra sigue enfrentándose a Ten y a Krilín. La joven saiyajín parece agobiada ante los continuos ataques de sus rivales.
– “¡Ya estoy harta!” – exclama Bra, que cruza sus brazos, acumulando energía. – “¡HAAAAAAA!” – grita al liberar su ki y generar una gran explosión de energía que hace retroceder a sus dos rivales.

La saiyajín avanza a toda velocidad hacia Ten, propinándole un puñetazo en el estómago, y después da una voltereta en el aire para propinarle una patada en la nuca y noquearle con un ataque de ki en su espalda que le lanza contra el suelo.
Krilín lanza un Kamehameha contra Bra, pero ella reacciona rápidamente y responde con un Garlick-Ho que derrota la técnica del terrícola, alcanzándole finalmente y dejándole fuera de combate.

Por su parte, Piccolo sorprende a la Número 18 con su poderosa Granada Infernal. La androide se protege con su barrera, pero de entre la humareda, Piccolo surge cargando contra su enemigo, con su energía concentrada en sus dedos índice y corazón, y golpea con ellos la barrera, que se resquebraja fácilmente y estalla.

La androide mira a Piccolo sorprendida. Piccolo abre la mano con la que ha roto la barrera y apunta a Lázuli.

– “¡HA!” – exclama el namekiano, al lanzar una esfera de ki que impacta de lleno contra su objetivo y deja a la Número 18 fuera de combate.

Bra se acerca al namekiano.
– “Ya casi estamos” – dice la mestiza.
– “No…” – responde Piccolo. – “Esto era solo el calentamiento”.

Gotenks ha llegado.

ESPECIAL DBSNL /// Shingeki no Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte II: Vínculos

Shingeki no Saiyajín / Parte II: Vínculos
“Te pareces mucho a mi hermano…”


Tras varios meses de investigación, Raichi y Mu ponen a prueba su experimento. En una sala vacía, el joven saiyajín, que ha sido modificado genéticamente, recibe a dos extraños seres robóticos creados por los tsufur para poner a prueba sus habilidades de combate. Los dos científicos analizan la situación desde el centro de control, a través de sus monitores.
– “Ningún sujeto tsufur había sobrevivido tanto tiempo.” – dice Mu. – “Puede que lo haya logrado, Doctor Raichi. La idea de utilizar a uno de esos bárbaros ha funcionado.”
– “Aún es pronto para cantar victoria” – responde el doctor. – “Veamos cómo responde a una verdadera situación de estrés.”
Raichi teclea las órdenes en la computadora y los dos robots se abalanzan sobre el muchacho.
El saiyajín logra protegerse torpemente de los golpes y patalea para librarse de sus enemigos. El bárbaro es fuerte, pero lucha como un animal.
Uno de los robots le agarra el pie y le lanza contra una pared cercana. El chico se pone en pie rápidamente y carga contra sus enemigos, pero el otro robot le dispara una onda de energía que le estampa de nuevo contra el muro.
– “No es suficiente.” – dice Raichi. – “No detecto ningún signo del poder herajín.”
– “¿Subimos el estrés?” – pregunta Mu.
– “Intentémoslo.” – responde Raichi.
Los robots atacan de nuevo al chico, que no se rinde, pero pronto le superan. Tras una violenta paliza, el chico queda acurrucado en el suelo, intentando protegerse, mientras los robots le pisotean violentamente.
Raichi y Mu siguen observando las lecturas de sus monitores.
– “No funciona.” – dice Mu.
– “Otro fracaso…” – suspira Raichi, deteniendo la prueba e inundando la sala de gas adormecedor.
En ese momento, en otro monitor, Zangya se ha despertado e increpa a sus captores.
– “Otra vez…” – suspira Mu, que se prepara para liberar el gas en la celda de la herajín.
– “Espera.” – le detiene Raichi. – “Tengo una idea.”
Mientras tanto, en la superficie, en una tienda de campaña militar, el Capitán Kinkarn prepara a sus hombres para una nueva incursión en territorio enemigo.
– “Nos han informado de que varias tribus saiyajín se han asentado cerca de nuestra ciudad.” – anuncia un analista militar. – “Cada vez son más. Parece que intenten rodearnos.”
– “No son tan inteligentes.” – dice Kinkarn. – “Esos animales no diseñan estrategias. Se les habrá acabado la comida en su territorio.”
– “¿Qué deberíamos hacer?” – pregunta el soldado.
– “Prepararemos una batida.” – dice Kinkarn. – “Mermaremos sus números y les obligaremos dispersarse.”
En unas horas, un pelotón se prepara para salir al exterior de la barrera.
En el laboratorio, Zangya intenta liberarse de las cadenas que la aprisionan.
– “¡Soltadme! ¡Bastardos!” – grita la herajín.
De repente, la celda se abre y un soldado tsufur empuja a un chico de tez azul dentro de la celda. El chico se cae al suelo. La puerta se cierra de nuevo.
Zangya se queda sin palabras al ver al muchacho.
– “¿Hijo?” – se pregunta la herajín.
El chico, lleno de cicatrices causadas por múltiples experimentos, retrocede asustado al ver a Zangya.
– “Hijo mío…” – llora Zangya. – “Cuanto has crecido…”
El niño no entiende lo que ocurre y mira a la mujer desconfiado.
– “Tranquilo.” – sonríe Zangya. – “No voy a hacerte daño. Soy tu madre.”
La herajín extiende su mano hacia el chico, pero al hacerlo, tensa su cadena y recibe una fuerte descarga.
– “¡AAAAH!” – grita Zangya.
El chico se asusta. Zangya cae al suelo malherida y agotada.
El muchacho, al ver a la mujer indefensa, se acerca a ella e intenta reconfortarla. Zangya sonríe al ver a su hijo intentando cuidarla.
– “Te pareces mucho a mi hermano…” – dice Zangya. – “Gokua…”
En la sala de control, Raichi observa atentamente lo ocurrido.
– “Suficiente” – sonríe el doctor.
Mu aprieta el botón rojo y la celda de Zangya es inundada por un gas verdoso que pronto duerme a los dos herajín.
– “¿Qué ha descubierto, Doctor?” – pregunta Mu.
– “Puede que tengamos que cambiar nuestro enfoque…” – responde Raichi.
En el exterior de la barrera que protege la ciudad, a varias millas de la metrópolis, la patrulla de Kinkarn masacra a los saiyajín que encuentran a su paso, obligándoles a retroceder.
Las investigaciones continúan durante meses. Zangya y el pequeño Gokua ahora cohabitan en la misma celda. Los tsufur mantienen a Zangya débil para que no pueda utilizar su poder para liberarse, y siempre que lo intenta recibe una fuerte descarga. Gokua, en cambio, puede moverse libremente por la celda.
Lentamente, los dos herajín recuperan su vínculo familiar.
– “¿Quiénes son?” – se pregunta Gokua. – “¿Por qué nos hacen esto?”
– “Sólo sé que estamos en el planeta Plant” – responde Zangya.
– “¿Y nosotros no somos de aquí?” – pregunta Gokua.
– “No” – responde su madre. – “Nosotros somos de un planeta lejano llamado Hera.”
– “¿Y como es?” – se interesa el chico.
– “Fue un planeta precioso.” – sonríe Zangya nostálgicamente. – “Con una floreciente cultura y gran ambición… Pero el poder nos cegó y todo se vino abajo.”
– “¿Somos una raza fuerte?” – pregunta Gokua.
– “Muy fuerte.” – responde Zangya. – “Y tu padre era el más fuerte de todos.”
– “¿Cómo se llamaba?” – insiste el chico.
– “Bojack.” – responde Zangya. – “Era un líder ambicioso y audaz, pero arrogante. Él quería lo mejor para nuestro pueblo, pero al final, el poder le corrompió.”
De repente, dos robots entran en la celda.
– “¡¿Qué ocurre?!” – exclama el chico. – “¿Quiénes sois?”
Uno de los robots asesta una patada al chico, lanzándole al otro extremo de la celda.
– “¡GOKUA!” – exclama su madre, que enseguida clava su mirada enfurecida en los dos enemigos. – “Bastardos…” – murmura mientras su cabello se eriza y se torna rojo.
La rabia de Zangya es reprimida por una descarga de su cadena que le deja de nuevo sin fuerzas.
– “¡MAMÁ!” – grita el chico.
Uno de los robots agarra a Zangya por la cabellera y le asesta un puñetazo en la cara.
– “¡NO LA TOQUÉIS!” – grita Gokua, que intenta acercarse a ella, pero es interceptado por el otro robot, que le derriba de un puñetazo.
El primer robot lanza a Zangya contra el suelo y empieza a darle patadas. Gokua observa la escena con horror. 
De repente, el cabello naranja del joven herajín empieza a teñirse de rojo y su piel azul se vuelve verdosa.
– “¡DEJAD A MI MADRE EN PAZ!” – grita el chico, que se abalanza sobre el robot, asestándole un cabezazo en el abdomen que resquebraja su cobertura metálica.
En la sala de comandos, Raichi sonríe satisfecho.
– “Estrés emocional…” – murmura Mu.
– “Ya tenemos suficiente” – dice Raichi. – “Ahora sabemos que solo tenemos que provocar a ese pequeño bárbaro de la forma adecuada.”
– “¿Y cómo haremos eso?” – pregunta Mu. – “¿Quiere que capturemos a otro saiyajín?”
– “No” – responde Raichi. – “Pero ya es hora de que la familia conozca a su pequeño bastardo.”