OLD MAN GOHAN // Capítulo 73: Desesperación

OMG // Capítulo 73: Desesperación
Alrededor del mundo, la explosión ha causado terremotos y tsunamis que arrasan con todo a su paso. Grandes ciudades sufren las consecuencias de la violencia de tal estallido.
En su trono, el Rey Chappa agacha la cabeza mientras su castillo tiembla.
– “Es el final…” – llora el Rey. – “Ha sido culpa mía…”
En la Capital del Oeste, Ikose y Norimaki se agarran a lo que pueden ante un violento seísmo que derrumba parte de la Corporación Cápsula.
– “Espero que estén todos bien…” – murmura Senbei. 
– “Tengo un mal presentimiento…” – piensa Ikose.
En el Monte Paoz, cuando la luz y el polvo desaparecen, se revela un gigantesco y profundo cráter.
En el cielo, Bu estalla en una enorme carcajada mientras patalea feliz, como un niño que acaba de hacer una travesura.
Son Gohan, malherido, surge de entre el polvo. En el último instante ha protegido a Videl de la explosión. Su ropa se encuentra hecha trizas.
Cerca de allí, Vegeta y Trunks también han sobrevivido en similares condiciones.
– “Bastardo…” – lamenta Vegeta.
Trunks se acerca al cráter y se asoma al abismo.
– “No…” – llora el mestizo. – “Gyuma…”
Videl, al ver el cráter, cae de rodillas, llorando.
– “Mi pequeño…” – solloza la mujer.
Son Gohan, a su lado, se mira la mano llena de polvo que se escurre entre sus dedos.
De repente, el mestizo cierra su puño con fuerza y se transforma en Súper Saiyajín 2. Con su corazón lleno de rabia, clava su mirada en Bu.
Sin mediar palabra, Gohan sale volando hacia el monstruo.
– “¡HAAAAAAA!” – grita al abalanzarse sobre el enemigo.
Bu esquiva los ataques de un desesperado Gohan sin problema e incluso se mofa de él.
– “¡BHUAAAA!” – se burla el monstruo, sacándole la lengua.
– “¡MALDITO BASTARDO!” – grita Gohan, furioso.
Pero Bu le propina un puñetazo en el abdomen que le deja sin aliento.
– “¡JIJIJI!” – ríe Bu, que enrolla su brazo alrededor del cuello del mestizo.
En la superficie, Trunks observa el combate y se prepara para ayudar a su maestro.
– “¡Son Gohan!” – exclama antes de utilizar todas las fuerzas que le quedan para transformarse en Súper Saiyajín 2.
Pero Vegeta le detiene colocando la mano en su hombro.
– “No vayas” – le dice el saiyajín.
– “Papá…” – se sorprende Trunks.
– “Coge a la chica y largaos de aquí” – dice Vegeta.
– “Pero… Tenemos que…” – insiste el chico.
– “Eres la única esperanza de la Tierra; puede que del Universo.” – le interrumpe el saiyajín. – “Eres mi hijo y has sido entrenado por los mejores guerreros de este mundo y del otro.” – añade. – “Entrena. Alcanza el poder necesario para eliminar a este bastardo y vénganos.”
Vegeta se transforma en Súper Saiyajín.
– “Me estás pidiendo que huya…” – dice Trunks.
– “Te estoy pidiendo que sobrevivas” – responde Vegeta. – “Para luchar otro día.”
Trunks se sorprende al escuchar las palabras de su padre; unas palabras que jamás esperaba oír de él.
– “Adiós, hijo mío” – sentencia Vegeta, que sale volando hacia Gohan y Bu.
El mestizo agacha la cabeza y se seca las lágrimas.
– “Papá…” – murmura Trunks.
Cerca de allí, Karín, que abraza a Upa, abre los ojos.
– “¿Estamos vivos?” – se pregunta el Duende. 

Al mirar a su alrededor, parece que una extraña barrera invisible a evitado que sean enterrados por una tonelada de escombros. El anciano Kaioshin, de pie, sostiene el derrumbamiento con su poder mental, haciendo un titánico esfuerzo.
– “Señor Kaioshin…” – se sorprende Karín.
– “Grr… Estoy muy viejo… para esto…” – gruñe el Dios, mientras una gota de sangre gotea por su nariz.
En el cielo, Bu sigue torturando a Gohan, estrangulándole con su brazo mientras le propina patadas en el abdomen.
De repente, Gohan logra morder a Bu, haciendo que debilite su agarre, y Vegeta aprovecha el momento para sorprender al monstruo con un puntapié en la cara, alejándole de Gohan.
– “Gracias, Vegeta” – dice Gohan, mientras se recupera.
– “¡No te distraigas!” – exclama Vegeta.
Los dos saiyajín apuntan al monstruo rápidamente.
– “¡BIG BANG ATTACK!” – exclaman al unísono, desintegrando a Bu con su ataque.
En un instante, el monstruo empieza a regenerarse de nuevo.
Son Gohan mira a Vegeta de reojo, entristecido.
– “Vegeta…” – dice el mestizo. – “Si no lo digo ahora, puede que no tenga otra oportunidad…”
– “Ya lo sé” – le interrumpe Vegeta. – “Nos hemos fusionado. Sé lo que pasó y sé como te sientes.” – responde. – “Es suficiente.”
Gohan esboza una forzada sonrisa de alivio.
– “Gracias.” – responde el mestizo.
Bu ya se ha regenerado y sonríe de forma terrorífica.
– “¡JIJIJI!” – ríe el monstruo.
En el Más Allá, todos siguen atentos al monitor, excepto Goku, que tiene su mirada fija en el suelo.
– “¿Qué piensan hacer?” – se pregunta Yamcha.
– “¿Acaso tienen alguna oportunidad?” – murmura Ten Shin Han.
De repente, Goku da la espalda a sus compañeros y se aleja caminando hacia la salida del puesto fronterizo.
– “¿Qué ocurre, Goku?” – pregunta Krilín.
– “No necesito ver esto” – responde el saiyajín.
Todos se sorprenden ante la actitud de su amigo. 
– “Pero, Goku…” – titubea Krilín, que nunca ha visto a su amigo con una actitud tan derrotista.
– “He tenido suficiente” – responde Goku, tajante.
El saiyajín sale del puesto fronterizo dejando a todos boquiabiertos.
– “Son Goku…” – murmura el Rey Enma.
– “Tiene que ser muy duro…” – agacha la cabeza Yamcha.
Krilín parece confuso ante el comportamiento de su amigo, al que conoce muy bien, y busca con la mirada a Piccolo. El namekiano sigue mirando la puerta por la que ha salido Goku, pero su sonrisa reafirma las sospechas de Krilín.
– “No sé que tramas, Son Goku.” – piensa Piccolo. – “Pero te deseo suerte.”
En la Tierra, en el fondo del cráter, Gyuma se encuentra enterrado por los escombros, bocabajo, malherido e inconsciente. 

De repente, parece recobrar el conocimiento, pero es incapaz de moverse.

– “¿Estoy muerto?” – se pregunta el chico, mientras intenta mover su mano levemente, sin mucho éxito. – “No… Me duele todo…”
En la superficie, Vegeta y Gohan se abalanzan sobre Bu, pero el monstruo les esquiva fácilmente y contraataca con violencia.
Bu propina una patada en el abdomen de Vegeta y lo remata con un codazo, lanzándole contra el suelo.
Gohan intenta aprovechar la distracción para golpear a Bu, conectando un puñetazo en la cara del monstruo que éste encaja sin problemas, atrapando a Gohan y propinándole una tormenta de puñetazos en el abdomen, terminando con un ataque de ki que empuja al mestizo y estalla tras varios segundos.
El cuerpo de Gohan, que ha perdido su transformación, cae del cielo y se estrella contra el suelo.
Bu sonríe, pero es sorprendido por una embestida de Vegeta, que le propina un cabezazo y le hace retroceder. 
– “¡No hemos terminado!” – grita Vegeta.
Cerca de allí, Gohan se levanta una vez más, a pesar de las heridas. Se encuentra ensangrentado y le cuesta abrir su ojo izquierdo.
– “Maldito bastardo…” – murmura mientras lucha por mantenerse en pie. – “No dejaré que te salgas con la tuya… No dejaré que te vayas de rositas… ¡¡ME LAS PAGARAAAAAAAS!!” – grita Gohan a pleno pulmón, transformándose de nuevo en Súper Saiyajín 2 y volviendo al ataque. 
Mientras tanto, Trunks ha encontrado a Upa, a Karín y al Kaioshin, todos en un estado deplorable, y se dispone a llevárselos con Shunkanido.
– “¡Videl!” – exclama Trunks, que alarga su mano hacia la mujer, que sigue arrodillada ante el cráter. – “¡Tenemos que irnos!”
La mujer niega con la cabeza.
– “No” – responde Videl. – “Marchaos vosotros.”
– “¡No seas tozuda!” – exclama Karín. – “¡Deja que ellos luchen tranquilos! ¡No hay nada que puedas hacer!”
Videl se pone en pie.
– “No voy a abandonarle otra vez” – responde decidida.
De repente, un ruido de rocas cercano alerta a los presentes.
– “¿Qué ha sido eso?” – pregunta el Kaioshin.
En ese instante, el Majin Bu gordinflón sale de entre los escombros.
– “¿Quién me ha hecho daño?” – pregunta el monstruo.
Todos se quedan petrificados.
– “Otro… Otro Majin Bu…” – titubea Upa.
– “Maldita sea…” – murmura Trunks, que se transforma en Súper Saiyajín 2 y se pone en guardia.
Muy lejos de allí, en el planeta de Kaiosama, el Kaio del Norte observa los acontecimientos.
– “Las cosas van de mal en peor…” – lamenta el Dios.
De repente, Goku aparece con el Shunkanido.
– “Son Goku” – le dice el Kaio. – “Lo siento mucho…”
– “Kaiosama…” – le interrumpe Goku, muy serio. – “Tengo que pedirle un favor.”

DBSNL // Capítulo 108: Kakarotto

DBSNL // Capítulo 108: Kakarotto
“No permitiré que te lo quedes”
En la Torre de Karín, Ub sorprende a Yajirobe y a Karín apareciendo con Pan en brazos, gracias al Shunkanido.
– “Por los pelos…” – suspira Ub.
– “¡¿Ub?!” – se sorprende Yajirobe. – “¡Cuánto has crecido! ¡Eras solo un niño cuando subiste la torre!”
– “¿Qué está pasando, Ub?” – le pregunta Karín.
– “No lo sé” – responde el chico de Isla Papaya. – “Parece que tiene algo que ver con ese Doctor Wheelo…”
– “¡Tenemos que salvar a papá!” – exclama Pan, que se pone en pie y corre hacia la barandilla.
– “¡Espera!” – le detiene Ub agarrándole del brazo.
– “¡No hay tiempo que perder!” – insiste la muchacha.
– “Deja que yo me encargue” – dice Ub.
– “Pero…” – dice Pan.
Ub sonríe y parece que eso calma a Pan.
– “Confía en mí” – dice el muchacho. – “Arreglaré esto.”

Pan agacha la cabeza, algo entristecida por sentirse impotente, y asiente.

– “Está bien” – responde la mestiza. – “Lo dejo en tus manos.”

Ub sonríe y utiliza la teletransportación para volver al lugar de la batalla. 

Al llegar, el chico ve que Son Gohan está libre, junto a Gotenks.

– “Creo que llegas tarde, Ub” – sonríe la fusión.
Son Gohan, mientras mastica su semilla senzu, da un paso al frente y las marcas rojas aparecen en su rostro. Gotenks se marcha rápidamente y sin decir nada.
– “Este cuerpo es fantástico” – sonríe Gohan, que parece emanar un poder que antes no tenía.
Ub se pone en guardia.
– “No permitiré que te lo quedes” – le advierte el muchacho.
Lejos de allí, Piccolo lucha contra la Número 18. El namekiano es superior a la androide, pero la persistencia de Lázuli la hace peligrosa.
– “¡¿Son Gohan?!” – se sorprende Piccolo al sentir un cambio en el ki de su pupilo.
La Número 18 aprovecha la distracción para golpear al namekiano.
A su lado, Bra lucha contra Ten Shin Han y Krilín. El humano de tres ojos ha generado un par de brazos extra y se abalanza sobre la mestiza, que esquiva todos los ataques. Finalmente, Ten se aparta para que Krilín lance un Kienzan, que Bra evita grácilmente.
– “Son muy insistentes…” – murmura Bra, que golpea a Ten en el abdomen y le aparta con una patada.
Mientras tanto, en Vampa, Vegeta sigue enfrentándose a Broly. El Príncipe está cansado y su cuerpo empieza a fallarle. El joven saiyajín, en cambio, parece cada vez más fuerte.
Finalmente, Broly domina el combate y logra conectar un puñetazo ascendente que golpea a Vegeta en la barbilla, seguido de otro puñetazo en el pecho del saiyajín que le estampa contra el suelo. Broly salta sobre Vegeta y le pisa con fuerza, incrustándole en el suelo. Vegeta, agotado, pierde su transformación.
– “Maldita sea…” – lamenta el Príncipe.
Broly se dispone a darle el golpe de gracia y le propina un fuerte puñetazo. Pero en el último instante, alguien detiene el ataque.
– “Jeje…” – sonríe Vegeta. – “Has tardado mucho…”

Son Goku, con sus pupilas brillando de color azul claro y rodeado por una sinuosa aura blanca, ha intervenido y ha agarrado el puño de Broly con su mano derecha.
– “Es… ¡Es la misma técnica que utilizó contra Zamas!” – exclama Trunks.
Broly parece confuso. Intenta liberarse del agarre de Goku, pero no lo consigue.
– “No eres un ser malvado, Broly” – le dice Goku. – “Puedo sentirlo.”
– “Grrrr…” – gruñe el joven saiyajín.
Páragus, herido, se acerca a ellos.
– “¡MÁTALES, BROLY!” – insiste el anciano. – “¡VÉNGANOS!”
– “No escuches a tu padre” – le dice Goku al soltarle. – “Él se equivoca. No tienes que obedecerle.”
– “Kakarotto…” – murmura Broly, que parece calmarse.
– “No me malinterpretes” – sonríe Goku. – “Me encantaría luchar contigo al máximo, pero tiene que ser solo porque tú quieres.” 
– “¡MÁTALES!” – grita Páragus.
Broly, que sufre una fuerte contradicción interna, se sujeta la cabeza y grita a pleno pulmón.
– “¡¡HAAAAAAAA!!” – exclama intentando aliviar su sufrimiento.
Vegeta se pone en pie.
– “Ese viejo bastardo…” – piensa Vegeta. – “Aunque ese dispositivo ya no funcione, Páragus sigue siendo su padre…”
– “Broly…” – insiste Goku. – “Tranquilo…”
– “¿¡QUÉ HACES?!” – continúa Páragus desquiciado. – “¡¡MÁTALES!!”
De repente, Trunks noquea a Páragus y le pone el filo de su espada en el cuello.
– “Cállate” – le amenaza el mestizo. – “Ya le has causado suficiente daño.”
Broly extiende sus brazos hacia los lados y una nueva explosión de energía tiene lugar, arrasando con todo a su alrededor. Solo Goku puede protegerse sin ser arrastrado por la onda expansiva.
En la Tierra, en la Mansión Satán, Mr. Bu noquea a Lapis y realiza una pose de victoria como las de su amigo Satán.
En ese instante, alguien desciende a su lado.
– “Eres muy molesto” – sentencia Gotenks.
Mr. Bu, al sentir su poder, le mira asustado.

ESPECIAL DBSNL /// Shingeki no Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte I: Bárbaros

Shingeki no Saiyajín / Parte I: Bárbaros
“Necesitamos un candidato más fuerte.”
En el planeta Plant, Zangya despierta de un largo letargo. Le duele la cabeza y siente nauseas. Se encuentra en una extraña celda blanca e impoluta, con su tobillo atado a una cadena que surge de un pequeño agujero en el suelo del centro de la sala.
– “¿Dónde estoy?” – se pregunta la herajín. 

Zangya agarra su cadena y tira de ella, intentando romperla, pero recibe una inesperada descarga eléctrica.
– “¡AAAAH!” – grita de dolor la herajín antes de caer al suelo.
Zangya enseguida se toca la barriga y se da cuenta de que no siente nada.
– “¡No! ¡NO!” – grita desesperada. – “¡¿Qué ha ocurrido?! ¡Dónde está mi hijo?!”
Mientras tanto, en una habitación colindante repleta de ordenadores, un viejo científico tsufur se encuentra tecleando en su computadora, observando a la prisionera en una de sus pantallas.
– “Parece que ha despertado otra vez, Doctor Raichi” – dice su ayudante robótico.
– “Encárgate tú, Mu” – responde el doctor.
El ayudante se acerca a un panel de comandos y teclea un código que apaga la ventilación de la celda de Zangya y libera un extraño gas verdoso que inunda la sala.
– “Cof, cof, cof” – tose violentamente Zangua, que pronto se queda dormida.
En el exterior del laboratorio, cerca de la cúpula de energía que protege la ciudad, el líder de las tropas de expedición tsufur ha reunido a cien de sus hombres para marchar más allá de la barrera que protege la ciudad. Los hombres visten una casaca marrón, con botas y guantes blancos, pantalón y camisa azules, y una rudimentaria armadura blanca en su torso y un casco a juego.
– “¡Nuestros hermanos fueron emboscados por un grupo de salvajes hace dos días!” – explica el líder. – “Todos sabéis lo que eso significa… Tenemos pocas posibilidades de encontrarles con vida.” – añade. – “¡Pero son nuestros hermanos! ¡No les abandonaremos!” – exclama.
Sus hombres alzan la mano, celebrando las palabras de su líder.
– “¡Sí!” – gritan al unísono.
– “Y si ya es tarde para ellos…” – continúa el tsufur. – “¡Les vengaremos! ¡Acabaremos con tantos saiyajín como podamos!”
Todos sus hombres gritan de júbilo.
– “¡Viva el Capitán Kinkarn!” – celebran todos. – “¡VIVA!”
Los soldados se montan en sus aerodeslizadores y abandonan la ciudad a toda velocidad.
– “¡A por los bárbaros!” – grita un soldado.
– “¡Acabaremos con ellos!” – exclama otro.
La gente despide a esos hombres como héroes.
Horas más tarde, en el laboratorio, el Doctor Raichi y Mu siguen trabajando.
– “Otro fracaso…” – lamenta Raichi.
En una mesa de operaciones, un tsufur yace muerto. Mu examina el cuerpo.
– “Todo parece indicar que la biología tsufur es incapaz de asimilar los genes herajín modificados” – dice el ayudante. – “Necesitamos un candidato más fuerte.”
– “Un candidato más fuerte…” – murmura Raichi, que parece tener una idea. – “¡Llama al Capitán Kinkarn! ¡Deprisa!”
Mientras tanto, la patrulla de Kinkarn asciende por una colina con sus aerodeslizadores.
– “¡Nos acercamos a la zona enemiga!” – exclama el Capitán por su comunicador. – “¡Permaneced atentos!”
De repente, una humareda llama su atención en el horizonte.
– “¡Puede que sea un campamento bárbaro!” – grita Kinkarn. – “¡Preparaos para el combate!”
En unos minutos llegan a la fuente del humo, que resulta ser una zona arrasada por los saiyajín. En ella encuentran varios cuerpos de compañeros tsufur abatidos de manera brutal.
– “Malditos monos…” – lamenta Kinkarn.

En ese instante, el comunicador del Capitán recibe el mensaje de Raichi. El científico requiere un espécimen saiyajín vivo. Kinkarn no recibe las órdenes con agrado.
– “¡Está usted loco!” – exclama el Capitán. – “¡No pienso traer a un saiyajín vivo a la ciudad!”
– “Lo necesito” – responde Raichi. – “¡Estudiándoles estaremos un paso más cerca de acabar con su maldita raza!”
– “Me parece una locura…” – insiste Kinkarn.
– “No quiero faltarle al respeto, Capitán, pero aquí no es usted quien da las órdenes.” – sentencia Raichi, que interrumpe la conexión.
Kinkarn transmite las nuevas directrices a sus hombres, que parecen preocupados, pero todos están dispuestos a cumplir con su deber.
Los tsufur siguen el rastro dejado por los saiyajín y, tras unas horas de viaje, llegan a una gran cueva de la que emana una tenue luz parpadeante, posiblemente debida a las sinuosas llamas una hoguera.
Kinkarn y sus hombres se acercan con sigilo a la entrada. El Capitán activa el visor de su casco, que detecta múltiples fuentes de energía en el interior de la cueva.
– “Detecto una docena individuos” – anuncia a través de su comunicador. – “Pero las paredes de la cueva son gruesas. Podrían ser más.”
Los soldados parecen muy nerviosos.
– “Preparaos para entrar” – sentencia Kinkarn.
En el interior de la gruta, los saiyajín, semidesnudos, solo cubiertos con pieles mugrientas, se dan un festín con carne tsufur. Los bárbaros son mucho más altos y robustos que los soldados.
– “Este. ¡Sabroso!” – dice una mujer saiyajín.
– “¡Jajaja!” – ríe otro. – “¡Joven!”
Un tercer saiyajín, grandullón, se acerca a la pareja y les quita el trozo de carne de las manos.
– “¡Mío!” – exclama el saiyajín.
La mujer se lo arrebata de nuevo.
– “¡No!” – le dice la saiyajín.
El grandullón propina un puñetazo a la mujer, lanzándola contra una pared de la cueva.
– “¡MÍO!” – exclama el saiyajín.
Los demás saiyajín se ríen de lo sucedido.
En ese instante, cinco granadas de humo son lanzadas al interior de la gruta, que empiezan a emanar un vapor verdoso que parece aturdir a los saiyajín.
– “¡TSUFUR!” – grita un saiyajín.
Los soldados, armados con fusiles de energía, entran en la sala y abren fuego contra los saiyajín, abatiendo a los más débiles de inmediato.
El saiyajín grandullón, se cubre de los disparos enemigos y contraataca de forma brutal, agarrando a un tsufur de la cabeza y lanzándole contra un compañero, noqueando a ambos.
Otro saiyajín se abalanza sobre otro soldado, arrancándole la cabeza de un puñetazo. Una mujer saiyajín agarra el brazo de un soldado y se lo arranca. 
Los tsufur siguen disparando con sus poderosas armas. Los disparos atraviesan a los saiyajín.
El interior de la cueva se convierte en una horrible carnicería.
Tras unos minutos de macabro frenesí, el Capitán Kinkarn, malherido, sale de la cueva arrastrando a un joven saiyajín inconsciente.
El Capitán activa su comunicador.
– “Decidle a Raichi que tengo su espécimen.” – sentencia el tsufur.
Unos días después, el Doctor Raichi ya dispone de su cobaya, a la que tiene atada en una camilla del laboratorio.
– “Todo está listo, señor” – dice Mu. – “¿Procedemos?”
– “Adelante” – sonríe Raichi.
El Sol se pone en Plant. De repente, las alarmas suenan en toda la ciudad. Los habitantes corren a sus casas con relativa calma. Están acostumbrados a esta situación. 

– “Les recordamos que esta noche hay luna llena.” – anuncia la megafonía distribuida por las calles de la metrópolis. – “Se recomienda a todos los ciudadanos que se permanezcan en sus casas y sigan atentos a posibles notificaciones por parte del Departamento de Seguridad.”
En la Torre de Vigilancia Norte, Kinkarn observa a lontananza, cuando el eco de un poderoso rugido llega hasta su posición.
– “Preparaos” – advierte el Capitán, por radio. – “Tengo un mal presentimiento.”
En ese instante, en el horizonte aparecen una decena de Ozaru que avanzan rápidamente hacia la ciudad.
– “Va a ser una noche larga” – suspira Kinkarn, que aprieta un botón rojo en un control remoto.
En el exterior de la ciudad, varias torretas salen del suelo, apuntan a la amenaza Ozaru y abren fuego a discreción.
Los Ozaru intentan cubrirse ante esos ataques, pero el fuego es demasiado intenso. Ni siquiera su dura piel puede resistir ante un poder de esas proporciones. 
Muchos de los simios optan por retroceder, mientras unos pocos intentan continuar su avance, pero el fuego enemigo los abate fácilmente, convirtiendo la noche en una masacre.
En la Torre Norte, Kinkarn observa el sangriento espectáculo.
En el laboratorio, Mu extrae muestras del sujeto saiyajín mientras se oyen los lamentos de los Ozaru y los disparos de los cañones.
Raichi se acerca a uno de sus monitores y queda ensimismado observando la retrasmisión. En ella, se puedo ver a un pequeño niño de tez verde acurrucado en el rincón de una celda.
– “Si lo logramos, será el final de la guerra” – sonríe Raichi.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 72: Son Gyuma

OMG // Capítulo 72: Son Gyuma
Gyuma y Trunks, pese a estar malheridos y cansados, han logrado escapar del interior de Majin Bu.
– “¡Lo hemos logrado!” – celebra Gyuma.
– “¡Sí!” – exclama Trunks.
En el Más Allá, todos celebran la hazaña. Goku y Piccolo sonríen orgullosos.
– “¡Fantástico, chicos!” – exclama Krilín.
Videl, Karín, el viejo Kaioshin y Upa celebran el regreso de los muchachos.
– “¡Gyuma!” – exclama Videl, feliz de volver a ver a su hijo con vida, mientras se acerca tambaleándose al chico.
– “¡Mamá!” – grita Gyuma, que suelta al Bu gordinflón, que sigue inconsciente, para abrazar a su madre.
Karín y el Kaioshin sonríen satisfechos. A su lado, Upa sigue tumbado en el suelo.
– “Lo han logrado” – sonríe el Duende.
– “Son dos muchachos extraordinarios.” – responde el viejo Dios.
El guerrero nacido de la fusión metamor sonríe orgulloso.
De repente, todos sienten un cambio en el ki de Majin Bu.
El monstruo, que sigue gritando de dolor, ha empezado a cambiar. Su cuerpo aumenta de tamaño y se torna musculoso.
– “¿Qué diablos está ocurriendo?” – murmura el confuso guerrero. – “Su poder está… ¡¿aumentando?!”
Gyuma y Trunks también sienten el ki de Bu y se miran alarmados.
– “¿Lo notas?” – pregunta Trunks.
– “Sí…” – responde Gyuma.
Pero el cuerpo del monstruo sigue cambiando, ahora volviéndose más pequeño, hasta que adopta un aspecto infantil.
– “Bien…” – sonríe la fusión.
Gyuma, que abrazaba a su madre, la aparta gentilmente en con un gesto protector. Los dos muchachos se fijan en su enemigo.
El guerrero fusionado se acerca a los chicos.
– “Lo habéis hecho muy bien” – sonríe orgulloso.
– “¿Papá?” – pregunta Gyuma con lágrimas en los ojos.
– “A medias” – responde la fusión.
Trunks mira al poderoso guerrero.
– “Te he echado mucho de menos” – dice Trunks.
– “Y yo a ti” – responde la fusión. – “Pero éste no es el mejor momento para reencuentros.” – sonríe. – “¿De dónde ha salido ese Majin Bu?” – pregunta al ver al gordinflón.

– “Estaba dentro del otro, como nosotros” – responde Gyuma.
– “Al arrancar su capullo, todo ha empezado a derrumbarse” – dice Trunks.

– “Bien hecho” – responde la fusión. – “El pequeñajo parece un enemigo más asequible”.

Mientras tanto, el pequeño Bu se ha quedado inmóvil, mirando al suelo.
– “¿Qué hace?” – pregunta Gyuma.
– “No lo sé…” – responde Trunks.
Gyuma se fija en el monstruo, que respira profundamente.
– “Se ha… ¡¿dormido?!” – exclama el chico.
Efectivamente, el pequeño Bu duerme plácidamente, y una burbuja de moco oscila en su nariz.
– “¡Nos está tomando el pelo!” – dice Trunks, ofendido.
– “Yo me encargaré de él” – dice la fusión. – “Vosotros estáis demasiado cansados.”
El guerrero da un paso al frente, pero de repente, retorna a su estado base. 
– “¡¿Eh?!” – se sorprende la fusión.
En ese instante, la fusión se deshace, revelando a Gohan y Vegeta.
– “¡¿Se nos ha acabado el tiempo?!” – se pregunta Gohan alarmado.
– “Maldita sea…” – lamenta Vegeta. – “Hemos utilizado demasiada energía.”
Trunks se queda petrificado al reconocer a un hombre que hasta ahora solo había visto en viejas fotografías. Gyuma se da cuenta de la reacción de su compañero.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta el chico.
Los ojos de Trunks brillan vidriosos. 
– “P… P…” – titubea el mestizo. – “¿Papá?” – logra vocalizar finalmente.
Vegeta mira a su hijo y esboza una media sonrisa.
– “Has crecido mucho, Trunks.” – dice Vegeta.
– “¡PAPÁ!” – salta de júbilo su hijo, abrazándole.
El Príncipe Saiyajín, pese a su típica frialdad, abraza a su hijo, que no puede dejar de llorar.
– “Estoy orgulloso de ti, hijo” – dice Vegeta. – “Te has convertido en un guerrero extraordinario.”
– “Me dijeron que no podría volver a verte…” – solloza Trunks. – “Que tu alma…”
– “Es una larga historia…” – sonríe Vegeta, que no puede evitar enternecerse. – “Pero ni el Más Allá puede borrar el orgullo de un saiyajín…” – dice Vegeta.
– “…y mucho menos el de tu padre.” – añade Gohan.

– “¿De dónde has sacado este gi?” – pregunta Vegeta. 
– “Le pedí a Piccolo que me hiciera uno como el de Gohan, pero me dijo que en azul me quedaría mejor” – sonríe Trunks.

Gohan sonríe al ver el reencuentro. Su hijo se acerca a él y le abraza.
– “Me alegro de volver a verte, Gyuma” – dice Gohan. – “¡Te has hecho muy fuerte!”
– “He entrenado mucho.” – responde el chico. – “¡Trunks ha sido un gran maestro!”
– “¡Eso es fantástico!” – sonríe feliz su padre. – “¡Ya eres mucho más fuerte que yo!”
Videl se acerca a Gohan.
– “¿De verdad eres tú?” – pregunta Videl.
Gohan sonríe y asiente.
Videl se acerca y le abraza, reposando su cabeza en el pecho de Gohan. La mujer no puede evitar llorar.
– “¿Esto es real?” – pregunta Videl.
– “Estoy aquí” – responde Gohan. – “Aunque mi tiempo en este mundo es limitado.”
– “Cada vez que te encuentro te marchas otra vez” – dice Videl.
– “Lo siento…” – dice Gohan acariciándole la cabeza.
De repente, la burbuja de moco de Majin Bu estalla, despertándole.
El monstruo mira a su alrededor, confuso.
– “Se ha despertado…” – dice Gohan.
Vegeta, Trunks y Gyuma se colocan a su lado.
– “Acabemos con este bastardo” – dice Vegeta.
– “¡SÍ!” – exclaman Gyuma y Trunks al unísono.
Videl retrocede lentamente.
Gyuma mira a Son Gohan.
– “Esta vez lucho a su lado” – piensa Gyuma, orgulloso. – “¡No fallaré!”
Trunks también sonríe al ver a su maestro y a su padre juntos.
– “Maldita sea…” – dice mientras se limpia las lágrimas de felicidad. – “Nunca pensé que esto fuera posible.”
De repente, Bu desaparece.
– “¡¿Dónde está?!” – se pregunta Gohan.

Todos le buscan a su alrededor, hasta que sienten su aterrador ki en el cielo.

Al alzar la mirada, nuestros amigos pueden ver a Bu cargando una gigantesca esfera de ki rosado.

Todos se quedan boquiabiertos, sin palabras; asustados.
– “No… No podemos detener eso…” – dice Vegeta.
– “¿¡Es que se ha vuelto loco?!” – exclama Trunks. – “¡Va a destruir la Tierra!”
– “¡Tenemos que hacer algo!” – dice Gohan.

Trunks mira a su alrededor, a Gyuma, a Vegeta, a Gohan, a Videl, a Upa, a Karín y al viejo Kaioshin.
– “No puedo llevármelos a todos con el Shunkanido…” – piensa el mestizo. – “No tengo suficiente energía… Lo siento…” – añade frustrado.
Bu lanza su ataque hacia la Tierra.
– “¡JIJIJIJI!” – ríe el monstruo.
La gran esfera de ki se aproxima a nuestros amigos a toda velocidad.
– “¡Dadme la mano!” – exclama Trunks.
Gohan y Vegeta se miran, ignorando la oferta e Trunks. Los dos tienen claro lo que deben hacer.
– “¡Vamos allá, Vegeta!” – exclama Gohan.
– “¡Hagámoslo!” – grita el Príncipe saiyajín.
Pero, de repente, de forma inesperada, Gyuma se adelanta a ellos y avanza hacia el ataque de Bu.
– “¡GYUMA!” – exclama Videl.
– “¡NO!” – grita Gohan.
– “¡¿Qué demonios hace?!” – dice Vegeta.
El chico se envuelve en el aura de Súper Saiyajín. Sus ojos brillan de color verde.
– “Esta vez está en mis manos” – dice Gyuma. – “¡No dejaré que destruyas la Tierra!” – grita al extender sus manos hacia el ataque.
En el suelo, todos le miran asombrados.
– “¡APÁRTATE, GYUMA!” – exclama Trunks.
Gohan se transforma en Súper Saiyajín 2 y se prepara para lanzar un Kamehameha, pero Vegeta le detiene.
– “Es demasiado tarde” – dice Vegeta.
La esfera choca contra las manos de Gyuma, que intenta resistir el ataque.
– “Grrrr” – gruñe el muchacho.
Las muñequeras se desintegran por el calor del ataque.
– “Voy a proteger a mi familia y a mis amigos…” – murmura Gyuma. – “¡NO ME RENDIRÉ!”
Gyuma retrocede ante el poder de Bu, que ríe al ver cerca su victoria.
– “No puedo… No puedo abandonar…” – se repite el joven mestizo. – “No puedo perder…”
En el Más Allá, todos observan atentos la pantalla.
– “Maldición…” – murmura Goku preocupado.
– “Es un chico valiente” – dice Piccolo.
– “No lo logrará…” – lamenta Krilín.
Son Goku instintivamente acerca sus dedos índice y corazón a su frente.
– “¡GOKU!” – exclama Enma.
El saiyajín se detiene. Enma niega con la cabeza. Goku aprieta con rabia sus puños, frustrado y furioso.
Gyuma empieza a retroceder ante el ataque de Bu.
– “Mi padre y mi abuelo han protegido la Tierra en múltiples ocasiones…” – gruñe el muchacho. – “Pero, ¡esta vez me toca a mí defenderla!”
Videl contempla la escena asustada.
– “¡GYUMA!” – llora al viento.
La mujer se acerca a Gohan y le agarra la camiseta.
– “¡Haz algo!” – exclama Videl. – “¡Ayúdale!”
Gohan no responde.
– “No podemos hacer nada.” – sentencia Vegeta. 
Videl se queda sin palabras al escuchar al saiyajín, y mira a Trunks, que niega con la cabeza, reafirmando las palabras de su padre.
La madre de Gyuma, aterrorizada, vuelve a mirar al cielo.
Bu parece enfadarse al ver que no logra su objetivo, pero un momento después esboza una media sonrisa aterradora.
– “¡Jijiji!” – ríe al disparar de nuevo sobre su ataque previo.
A recibir el impacto, la gigantesca esfera de ki brilla con gran intensidad.
Gyuma se da cuenta de que ha fracasado. Su mirada de determinación se convierte en terror en un solo instante.
Son Gohan, Videl y los demás también sienten que se ha acabado.
Una gran explosión ilumina el lugar con su color rosado y crea una gran columna de luz que penetra en la Tierra y a la vez se pierde en el cielo.
Una gran onda expansiva de barre el lugar, repeliendo a todos los presentes y enterrándoles bajo toneladas de escombros.
En el Más Allá, todos se quedan en silencio. 
– “No…” – lamenta Krilín.
Goku agacha la cabeza, derrotado.