DBSNL // Capítulo 111: Raza

DBSNL // Capítulo 111: Raza
“Te aferras a un mundo que ya no existe”

Pan y Bra han propinado una paliza a Goten y Trunks hasta dejarlos fuera de combate.
– “Bien” – sonríe Piccolo. – “Ahora solo falta…” 
El namekiano se queda en silencio, asustado.
– “No…” – murmura Piccolo. – “No es posible…”
Lejos de allí, Ub, agotado, intenta recuperar el aliento. Su cuerpo ha sufrido un severo desgaste al utilizar el Kaioken. Su Kamehameha ha dejado un gigantesco surco en el suelo.
– “Perdóname, Son Gohan” – murmura Ub, que siente un fuerte dolor repentino que recorre su columna y le obliga a caer de rodillas. – “Me duele cada hueso de mi cuerpo… cada músculo…” – se queja.
De repente, algo se mueve entre los escombros. Ub alza su mirada aterrado. Una figura se pone en pie.
– “Por un momento… me has hecho sufrir…” – sonríe Gohan, magullado y con parte de su cuerpo chamuscada.
En Vampa, Goku y Vegeta se acercan a Páragus, que llora la muerte de su hijo.
– “Vosotros…” – dice el anciano, lleno de rabia, que a causa de las heridas sufre un leve delirio que le hace ver al Rey Vegeta y a Bardock donde en realidad se encuentran Vegeta y Son Goku. – “Vais a sentenciar a nuestra raza por segunda vez…”
– “Te aferras a un mundo que ya no existe” – responde Vegeta.
Páragus mira atentamente al Príncipe.
– “No es fácil” – continúa Vegeta. – “Lo he sufrido en mis propias carnes. Me he aferrado a mi título durante mucho tiempo. En muchas ocasiones me ha dado la fuerza necesaria para seguir adelante… Pero las tradiciones saiyajín perecieron con su gente y con el planeta Vegeta. Debemos pasar página.”
Son Goku sonríe.
– “Eso no es del todo cierto…” – murmura Goku.
– “¿A qué te refieres?” – pregunta Vegeta, confuso.
En ese instante, varias docenas de saiyajín de todas las edades y sexos surgen de las cuevas cercanas.
– “Pero, ¿qué…?” – titubea Vegeta. – “¿Cómo…? Son… ¡¿saiyajín?!”
– “He notado su presencia cuando reunía energía” – responde Goku.
Páragus tose sangre, pero aún así intenta hablar.
– “Habéis matado… A mi hijo…” – llora Páragus.
De repente, todo escuchan un ruido entre los escombros.
Trunks y Vegeta, sobresaltados, se ponen en guardia. Son Goku esboza una enorme sonrisa de satisfacción.
Vegeta clava su mirada en su compañero.
– “¡Lo tenías todo calculado!” – le riñe. 
– “No es un mal tipo…” – se excusa Goku.
El brazo ensangrentado y chamuscado de Broly surge de entre las rocas. Páragus, al verlo, se sorprende. 
– “¿Por qué?” – le pregunta el viejo a Kakarotto.
– “En la Tierra hacemos las cosas de otra forma” – responde Son Goku.
Vegeta sonríe.
– “A mí también me costó entenderlo” – suspira el saiyajín.
– “Traicionasteis a vuestra raza… Las tradiciones saiyajín…” – insiste Páragus.
– “Hemos crecido más allá de eso” – responde Vegeta. – “Seguimos siendo saiyajín. Nuestro amor por el combate y nuestro orgullo guerrero siguen intactos, pero eso no nos impide ver que existen cosas más importantes.”
Páragus parece muy confuso y cada vez está más débil.
Vegeta se agacha y pone la mano en el hombro del viejo.
– “Creías que estabas haciendo lo correcto para proteger a los tuyos.” – dice Vegeta. – “Gracias a ti, todos estos saiyajín siguen con vida.”
Los ojos de Páragus brillan vidriosos, mientras su vista se nubla rápidamente.
– “Descansa, tío Páragus.” – se despide Vegeta.
Finalmente, el aciano expira su último aliento.
Todos los saiyajín colocan el puño derecho en su pecho, encima de su corazón, en señal de respeto.
En la Tierra, Son Gohan, que sigue con vida, camina torpemente hacia Ub, que permanece inmóvil. El muchacho no tiene fuerzas.
Al llegar hasta él, Gohan agarra al chico por el cuello.
– “Aún puedes serme útil…” – sonríe el mestizo, mientras el metal líquido sale de sus orificios faciales y se introduce en Ub.
De repente, Wheelo siente algo extraño al intentar controlar al muchacho. Una horrible sensación le embarga. Siente que alguien le observa. Dos pupilas rojas envueltas en oscuridad aparecen frente a él y una voz chirriante ríe de forma descabellada.
El metal abandona rápidamente a Ub y regresa al cuerpo de Gohan.
– “¿Qué demonios…?” – dice el mestizo asustado. – “¡¿Qué ha sido eso?!” – se asusta.
Las pupilas de Ub se tornan rojos un instante, pero enseguida cae inconsciente.
Gohan se apresura en apuntar al muchacho y se prepara para rematarle con una onda de ki.
– “Será mejor eliminarlo” – murmura el mestizo.
En ese instante, Gohan siente una presencia a detrás de él.
– “No tan rápido, Wheelo” – le interrumpe Cell. – “Tú y yo tenemos algo pendiente” – sonríe.

OLD MAN GOHAN // Epílogo: Song of Hope

OMG // Epílogo: Song of Hope

Son Gyuma, ahora un adulto joven, se encuentra sentado sobre la cima de una montaña rocosa en mitad de una árida zona y disfruta de un refresco sacado de una pequeña nevera portátil. El joven viste un gi con pantalón ocre y chaqueta azul, cinturón blanco, muñequeras rojas y botines negros cordados. El bastón mágico, en su funda, se encuentra apoyado en la nevera.
El mestizo repasa el texto escrito en una pequeña libreta mientras juega con un pequeño bote de píldoras entre sus dedos.
– “Tres años. 12 de mayo. 10:00 am. Isla 9Km al sudoeste de la Capital del Sur…” – repasa el muchacho.
De repente, una gigantesca nave en forma de disco aparece en el cielo y sobrevuela la zona, levantando una gran nube de arena.
Gyuma se pone en pie, agarra el bastón mágico y se lo ata a la espalda.

Ocultando su ki, el mestizo sigue la nave saltando de roca en roca.

Cerca de allí, Piccolo, Vegeta, Krilín, Ten Shin Han, Chaoz, Yamcha, Puar, Bulma y un joven Son Gohan se encuentran agazapados tras unas rocas.
La nave ha aterrizado, y Freezer y su padre ya han salido de ella junto a su ejército.
De repente, Son Goku aparece frente a ellos con el Shunaknido y, tras un breve intercambio de palabras, se transforma en Súper Saiyajín.
Gyuma, desde una montaña cercana, sonríe al ver a su abuelo.
– “La Tierra ha superado su peor momento. Ha estado inmersa en una noche larga, pero el sol vuelve a brillar.” – piensa Gyuma. – “No hay forma de cambiar nuestro pasado, pero es posible que podamos darles un futuro diferente; uno donde la luz de la esperanza nunca se apagó.”

OLD MAN GOHAN // Capítulo 75: Paz en la Tierra

OMG // Capítulo 75: Paz en la Tierra
Cuando el resplandor de la explosión se disipa, todo ha terminado. 
Son Gyuma, agotado, sonríe satisfecho.
– “Lo hemos logrado…” – murmura el chico, que alza su mirada al cielo. – “Abuelo… ¡Lo hemos conseguido!” – exclama.
Su voz recorre el Universo, comunicando las buenas noticias a todas las civilizaciones, que celebra por todo lo alto.
En la superficie, el viejo Kaioshin abraza a Karín.
– “¡Hemos ganado!” – celebran. – “¡Majin Bu ha muerto!”
– “Ese chico…” – sonríe Upa.
Gyuma desciende lentamente, y Videl corre hacia él.
– “¡Lo has conseguido!” – llora su madre, que le abraza nada más tocar el suelo.
– “¡Ay! ¡Cuidado, mamá!” – se queja el chico. – “Me duele todo…”
Lupo también se acerca al muchacho.
– “¡Lo sabía! ¡Sabía que ganarías, chaval!” – exclama el cánido.
– “No lo he hecho solo.” – responde Gyuma.
Karín se acerca a Trunks, que se encuentra tumbado en el suelo, agotado y malherido.
– “Necesitas atención urgente” – dice Karín.
– “No me digas…” – sonríe Trunks. – “Pues yo me encuentro bien…” – añade en tono irónico.
Los dos personajes sonríen.
– “Habéis hecho un buen trabajo” – le felicita el Duende.
Gohan, tumbado en el suelo bocarriba, no puede moverse.
– “Papá…” – suspira el guerrero. – “Gracias.”
Vegeta intenta ponerse en pie.
– “Kakarotto…” – murmura el saiyajín. – “Sé que has sido tú…”
En el planeta del Kaio del Norte, Son Goku, observando la situación a través del Dios, sonríe satisfecho.
– “Ese chico lo ha conseguido.” – sonríe Kaiosama.
– “Por supuesto.” – responde Goku.
De repente, Kaiosama se entristece.
– “Son Goku…” – murmura el Kaio.
– “Gracias por todo, Kaiosama.” – le interrumpe Goku.
El Kaio del Norte se da la vuelta, pero Goku ya ha desaparecido.
– “Buena suerte” – sonríe el Dios, con lágrimas en los ojos.
En el puesto fronterizo, nuestros amigos celebran la victoria.
– “¡Lo han hecho! ¡Han ganado!” – celebra Yamcha.
– “Solo podía ser el nieto de Goku” – sonríe Ten Shin Han.
Krilín y Piccolo sonríen, pero no celebran. Los dos son conscientes de lo que implica lo que ha hecho su amigo.
En el campo de batalla, Videl y Gyuma reconfortan a Son Gohan.
– “¿Estás bien, papá?” – pregunta el chico.
– “Lo has hecho muy bien, hijo” – sonríe Gohan. – “Nos has salvado.”
Gyuma sonríe.
– “¿Dónde está Trunks?” – pregunta Gohan.
– “Estoy aquí, maestro” – responde el mestizo, que camina ayudado por el viejo Kaioshin y Karín.
– “No hace falta que me llames así” – dice Gohan. – “Ahora eres mucho más fuerte que yo.”
– “No ha servido de mucho” – ríe Trunks. 
Vegeta se acerca tambaleándose.
– “¿Por qué me duele todo, si estoy muerto?” – sonríe Vegeta. – “No es justo.”
– “Vegeta…” – ríe Gohan.
– “Papá…” – le mira Trunks.
El hijo de Vegeta da un paso hacia su padre, alejándose de Karín y el Kaioshin.
– “Buen trabajo, Trunks.” – dice Vegeta. – “Estoy orgulloso de…”
Pero Trunks le interrumpe abrazándole. Vegeta, en silencio, abraza a su hijo.
De repente, Uranai Baba aparece de la nada.
– “¡Baba!” – exclama Gohan. – “¿Qué haces aquí? ¿Ya es la hora?”
La bruja se abre paso hasta Son Gohan.
– “Os queda poco” – dice Baba. – “Habéis usado mucha energía.”
La bruja toca a Gohan, y mágicamente sus heridas se curan al instante.
– “¿Qué?” – se sorprende el mestizo.
Baba ahora camina hasta Vegeta y hace lo mismo.
– “¿Estoy curado?” – se extraña el saiyajín.
La bruja sonríe.
– “Por desgracia, solo puedo hacer esto con las almas fallecidas.” – explica la Baba. 
Vegeta ahora ayuda a su hijo a mantenerse en pie.
– “Deberíamos ir a la Corporación Cápsula” – sugiere el saiyajín. – “Los chicos necesitan atención médica.”
Gohan, ahora en pie, abraza a su hijo y le despeina en un gesto cariñoso. Después, abraza a Videl.
– “Sí” – dice Gohan. – “Deberíamos ir.”
Al lo lejos, se oye el zumbido de un helicóptero militar que se acerca al Monte Paoz. 
En unos minutos, el transporte aterriza. Erasa sale de él junto a un equipo médico.
– “¡¿Son Gohan?!” – se sorprende la General al ver al mestizo.
– “Es una larga historia” – sonríe Gohan.
– “¿Estáis todos bien?” – pregunta Erasa, viendo a todos los supervivientes. – “¿Y Shapner?”
Todos agachan la cabeza entristecidos. Erasa mira a Videl, y ella niega sutilmente.
– “Me salvó” – dice Videl. – “Le debo la vida.”
Trunks es atendido por los médicos, que le ayudan a subir al helicóptero. 
Vegeta se acerca a Uranai Baba.
– “¿Sabes algo de Kakarotto?” – pregunta el saiyajín.
– “¿Kakarotto?” – duda la bruja. – “¿Son Goku? No. La última vez que le vi fue en el puesto fronterizo, con vosotros.”
Vegeta agacha la cabeza, preocupado.
En unas horas, en el laboratorio de la Corporación Cápsula, Norimaki y un equipo médico han atendido a Trunks y a Gyuma. El hijo de Vegeta ahora tiene el brazo derecho y la pierna izquierda escayolados, lleva un collarín y va en silla de ruedas. Son Gyuma lleva un vendaje alrededor de la cabeza y otro que le cubre medio torso, y unas muletas le ayudan a caminar. 
Videl, Upa, Karín, el viejo Kaioshin, Uranai Baba, Ikose y Erasa reciben a los dos pacientes.
– “¿Cuándo podré volver a entrenar?” – pregunta Trunks.
– “Vas a estar unos meses fuera de combate.” – responde Senbei.
– “Descansa” – sugiere Videl.
– “Os habéis ganado unas vacaciones.” – sonríe Karín.
Trunks se dirige al viejo Dios.
– “Cuando esté recuperado, podré llevarle a su planeta” – dice Trunks.
– “No tengas prisa, chico” – responde el Kaioshin. – “¡Aquí hay muchas chicas guapas!” – dice acercándose a Videl y Erasa.
– “¡Ni se le ocurra!” – exclaman propinándole un capón simultáneamente.
Todos estallan en una gran carcajada.
En el piso de arriba, Vegeta se encuentra en su antigua habitación, donde se fija en un viejo retrato de Bulma sosteniendo a su bebé.
– “Es un chico fantástico.” – murmura en voz baja. – “Es mucho mejor que yo.”
Son Gohan, en el almacén del laboratorio, se acerca a una gran extraña estructura oculta tras una gran cortina de plástico.
El mestizo desliza el tapiz y revela una extraña máquina en construcción de aspecto ovalado, con una cúpula de cristal, cuatro extraños motores y cuatro pies que la sostienen.
En ese instante, Norimaki se acerca al mestizo.
– “La máquina del tiempo…” – suspira Norimaki.
– “El Proyecto Hope…” – murmura Gohan. – “¿Es posible?”
– “Es difícil. Yo no soy tan brillante como Bulma” – responde Senbei. – “Pero trabajaré en ello.”
En el puesto fronterizo, Son Goku aparece entre sus amigos.
– “¡Goku!” – exclama Yamcha. – “¡Han ganado!”
– “Lo sé.” – sonríe el saiyajín.
El Rey Enma mira a Goku de forma severa.
– “Sabes lo que esto significa, ¿verdad?” – pregunta el juez.
Son Goku asiente.
Krilín da un paso al frente, frustrado.
– “¡No es justo!” – exclama el terrícola. – “¡Goku nos ha salvado! ¡A todos!”
– “Son las normas” – responde el Rey Enma. – “No hay excepciones.”
– “Tonterías” – le interrumpe Piccolo.
Son Goku interviene, dirigiéndose a sus amigos.
– “Está bien, chicos.” – dice Goku, que no pierde la sonrisa. – “No pasa nada.”
Todos se asombran al escucharle.
– “Pero, Son Goku…” – dice Ten Shin Han. – “Tu alma…”
– “Ya he hecho todo lo que tenía que hacer” – responde Goku. – “Mi vida ha sido una aventura; desde el día que conocí a Bulma en el Monte Paoz hasta que he conocido a mi nieto hoy. No habría podido ser más feliz. No me arrepiento de nada.” 
– “Goku…” – llora Krilín, que se abalanza sobre su amigo y le abraza con fuerza. – “No te vayas…”
– “Lo siento, Krilín.” – dice Goku. – “Has sido mi mejor amigo.”
Yamcha, Ten Shin Han y Chaoz también se acercan y se despiden de Goku con un abrazo.
Piccolo observa la escena con una media sonrisa en su rostro.
– “Son Goku…” – piensa el namekiano. – “En tu camino has cambiado a mucha gente. Al principio te veía como un enemigo que se entrometía en mis planes de conquista, pero tú supiste ver algo en mí más allá de eso… Tú y Gohan me cambiasteis, y ahora me siento honrado por poder llamarte amigo.” 
Son Goku se acerca a Piccolo y le ofrece la mano.
– “Adiós, Piccolo.” – sonríe Goku.
– “Ha sido un placer, Son Goku.” – responde el namekiano.
El Rey Enma prepara su maza.
– “¿Estás listo, Son Goku?” – pregunta el juez.
– “En realidad…” – responde Goku. – “Me gustaría pedirle un último favor, jeje” – sonríe.
En la Tierra, todos se reúnen para despedir a Gohan y a Vegeta.
– “Ha llegado el momento” – dice Baba.
Son Gohan abraza a Gyuma, que no puede evitar llorar.
– “Tranquilo” – sonríe Gohan. – “Dile a Trunks que te enseñe el Shunkanido y podrás visitarme siempre que quieras.”
– “Pero no es lo mismo” – llora el chico.
– “Tendremos que acostumbrarnos” – bromea Gohan.
Gyuma se aparta mientras se seca las lágrimas, y ahora es Videl quien abraza a Gohan.
– “Te echaré de menos” – dice Videl.
– “Y yo a ti” – responde Gohan.
Mientras tanto, Trunks y Vegeta también se despiden.
– “¿Qué ocurrirá ahora?” – pregunta Trunks. – “¿Podré volver a verte?”
– “Lo dudo.” – responde Vegeta. – “Mi alma pertenece al purgatorio.”
– “Me ha gustado mucho conocerte” – sonríe Trunks, con ojos brillantes.
– “Cuídate, hijo.” – responde Vegeta. – “Y sobretodo, prométeme que no dejarás que el nieto de Kakarotto te supere.”
– “Lo prometo” – responde Trunks, que fuerza una sonrisa entre lágrimas.

Ikose, Erasa, Upa, Karín y Norimaki se despiden de sus amigos.
Uranai Baba y los dos guerreros se elevan hacia el cielo.
– “¡Nos veremos en el Más Allá!” – se despide Gohan.
– “Esas cosas no se dicen…” – murmura Ikose.
Videl se acerca a Gyuma y coloca la mano sobre su hombro en un gesto cariñoso.
– “Hasta pronto, papá” – se despide Gyuma.
Finalmente, los tres personajes desaparecen.
Mientras tanto, en la costa, Lupo prepara su nueva embarcación e iza una bandera pirata con el rostro de Majin Bu.
En el Más Allá, en el puesto fronterizo, los tres personajes aparecen ante el Rey Enma. Son Goku, Krilín, Piccolo, Yamcha, Ten Shin Han y Chaoz les esperan. El ambiente tiene un aire agridulce.
– “Habéis hecho un trabajo excelente…” – les felicita el juez, sin mucha alegría.
– “¿Qué ocurre?” – le interrumpe Vegeta.
Son Goku se acerca a Vegeta y Gohan.
– “Tengo que despedirme.” – dice Goku.
Gohan y Vegeta sospechaban que algo así podría ocurrir desde el momento en que notaron el ki de Goku en la Tierra.
Son Gohan abraza a su padre.
– “Gracias, papá.” – dice el mestizo.
– “Te has convertido en todo un guerrero y has formado una increíble familia.” – sonríe Goku. – “Estoy orgulloso de ti.”
A su lado, Vegeta intenta disimular su tristeza.
– “¿Te escaqueas de nuestro duelo, Kakarotto?” – dice Vegeta.
– “No exactamente…” – sonríe Goku.
Unos minutos después, en el planeta de los Kaioshin, Goku y Vegeta se encuentran cara a cara. Cerca de allí, sus amigos observan el combate.
– “Así que el Rey Enma nos concede unos minutos…” – sonríe Vegeta.
– “Eso es” – responde Goku, haciendo unos estiramientos.
– “¿Seguro que no vas a arrepentirte?” – se burla vegeta. – “Podrías haberte ido conservando tu dignidad.”
– “Jeje” – ríe Goku. – “Podría decir lo mismo.”
Los asistentes observan el duelo con una sonrisa, pues saben lo importante que es para los dos contrincantes, que viven para el combate.
Son Goku y Vegeta se pone en guardia, recordando su enfrentamiento de hace ya tantos años.
– “¿Listo, Kakarotto?” – pregunta Vegeta.
– “Por supuesto” – responde Goku.
Los dos guerreros se abalanzan el uno contra el otro.
– “¡HAAAAAA!” – gritan al unísono.
Mientras tanto, en la Tierra, en una remota isla diminuta, el agua parece haber arrastrado el cuerpo del pirata Bu hasta la costa.
Un viejo perro beige de orejas caidas se acerca a husmear al desconocido, empujándole con su hocico y lamiéndole la cara, hasta que Bu empieza a toser.

DBSNL // Capítulo 110: Plan desesperado

DBSNL // Capítulo 110: Plan desesperado
“Se acabaron los juegos…”
Piccolo y Bra se ponen en guardia frente a Gotenks.

– “¿Vosotros también?” – les pregunta el namekiano.
– “Vamos, Piccolo” – se burla Gotenks. – “¿De verdad quieres intentarlo?”
– “¿Qué hacemos, Piccolo?” – pregunta Bra.

El namekiano no responde. Sabe que ellos no son rivales para la fusión.
En el planeta Vampa, la gran explosión generada por el ataque de Goku se desvanece revelando un surco kilométrico.

– “Lo siento, Broly…” – dice Goku, que suspira y pierde el brillo de sus ojos, disipando la energía acumulada. – “Esto no tenía que acabar así.”

Trunks surge de entre unos escombros cercanos y enseguida busca a Vegeta, a quien socorre y ayuda a ponerse en pie.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta el Príncipe.
– “Se acabó” – sonríe Trunks.


Vegeta mira a Goku.

– “Tienes que enseñarme a hacer eso…” – sonríe el saiyajín.
– “Bueno…” – sonríe Goku. – “Primero necesitarías dominar la Genkidama… Jeje”

De repente, un ruido de escombros alerta a nuestros amigos. Páragus, muy malherido, surge de entre ellos.

– “Ese gusano sigue vivo…” – dice Trunks.
– “Malditos…” – refunfuña Páragus. – “Bastardos…”

En la Tierra, Pan llega a la zona de combate y se coloca junto a su amiga y su tío.

– “¿Tú otra vez?” – refunfuña Gotenks al verla.
– “¡¿Qué haces tú aquí?!” – le regaña Piccolo. – “¡Deberías haberte quedado con Karín!”
– “Lo siento, tío Piccolo” – responde Pan. – “Pero no me voy a quedar de brazos cruzados mientras vosotros peleáis.”
– “Bien dicho” – celebra Bra.

Piccolo no puede evitar esbozar una media sonrisa.

– “Sin duda sois el vivo reflejo de vuestras familias” – murmura el namekiano.

Gotenks camina hacia ellos y nuestros tres amigos se preparan para luchar.

– “No les queda mucho tiempo de fusión” – explica Piccolo. – “Bu no se lo ha puesto fácil”.
– “¡¿Ha matado a Bu?!” – se sorprende Pan. – “Bastardo…” – añade apretando sus puños.
– “Céntrate” – le dice Piccolo. – “Cuando la fusión se deshaga, Goten y Trunks estarán agotados. Nuestra única oportunidad es sobrevivir hasta que ocurra.”
– “¡Sí!” – asienten las dos a la vez.

Las dos chicas se separan y Piccolo prepara su Granada Infernal.

– “Esto tiene que ser una broma” – suspira Gotenks con desprecio.

Piccolo lanza su ataque, que impacta de lleno contra la fusión.

– “Patético” – dice Gotenks, que no ha sufrido ningún daño.


De repente, un Kamehameha y un Garlick-Ho se aproximan entre la polvareda por ambos lados, pero Gotenks los repele sin despeinarse.
Al disiparse el polvo restante, la fusión se encuentra rodeada por un centenar de esferas de ki suspendidas en el aire.

– “¡HAAAA!” – grita Piccolo al hacer que todas se abalancen sobre su enemigo, generando un alud de explosiones.

En las llanuras, Ub y Gohan siguen enfrentando sus Kamehameha. El poder de Gohan parece ir en aumento, pero las fuerzas del chico de Isla Papaya empiezan a flaquear.

– “¡Se acabó, muchacho!” – exclama Gohan. – “¡Este cuerpo rebosa poder!”

La técnica de Gohan gana terreno rápidamente.

– “No…” – dice Ub. – “No me rendiré… El señor Goku confía en mí… ¡¡LA TIERRA DEPENDE DE MÍ!!” – exclama, intentando resistir.
– “¡JAJAJA!” – ríe Gohan. – “¡MUERE!” – grita mientras proporciona más energía a su Kamehameha.

La técnica de Gohan sigue avanzando. Ub siente que su final se acerca y cierra los ojos con fuerza. 

La mente del chico se inunda de sus mejores experiencias. Recuerda conocer a Son Goku en el Torneo Mundial de Artes Marciales y presentarle a su familia en Isla Papaya. Recuerda escalar la Torre de Karín y celebrarlo con el Duende y Yajirobe; entrenar con Mr. Popo y conocer a Dende. También recuerda el día en que Goku le presentó a su familia y amigos, y como Pan fue la que más se esforzó para que se sintiera integrado.

– “No…” – piensa Ub. – “No puedo rendirme… Ellos cuentan conmigo… Se lo he prometido…” – dice recordando su juramento a Pan.

En ese instante, una lección de Goku cruza su mente. En el recuerdo, Ub se encuentra de rodillas en el suelo, recuperando el aliento.

– “Esto es solo el último recurso” – le dice su maestro. – “Tienes un poder extraordinario, pero tu cuerpo es solo humano. Si lo fuerzas demasiado, sufrirás las consecuencias. El coste de esta técnica es muy elevado.”
De repente, Ub abre los ojos.

– “Lo siento, maestro.” – piensa el muchacho. – “¡¡KAIOKEN!!” – grita a pleno pulmón.

Su aura se torna roja y adopta la violenta forma característica de la técnica del Kaio del Norte.
El Kamehameha de Ub recibe una poderoso inyección de energía y engulle rápidamente al de Son Gohan, que ahora es superado.

– “¡NO PUEDE SER!” – grita Gohan. – “¡NOOOOO!” – exclama mientras es engullido por la técnica de la escuela Kame.

En las llanuras, todos perciben el ki de Ub.

– “¡¿Ese es Ub?!” – exclama Pan. – “¡Es impresionante!”
– “No parecía tan fuerte…” – añade Bra.
– “Son Goku sabía lo que hacía” – sonríe Piccolo.

Gotenks, que sigue en plenas condiciones, se queda asombrado al sentir ese poder.

– “¿Es que se tuercen tus planes, Wheelo?” – le provoca Piccolo.

La fusión, frustrada, se envuelve por su aura mientras aprieta los dientes.

– “Se acabaron los juegos…” – dice Gotenks. – “Voy a…”

De repente, la fusión vuelve a su estado base.

– “¿Eh?” – se extraña Gotenks.
– “Parece que no solo has obtenido el poder de Gotenks…” – sonríe Piccolo. – “También sus payasadas”.

La fusión se deshace y aparecen Goten y Trunks.
Pan y Bra dan un paso al frente mientras hacen crujir los puños.

– “Nuestro turno” – sonríen las dos saiyajín.

Mientras tanto, en un lugar remoto del espacio; en un planeta rocoso, oscuro e inhabitado, cientos de gigantescas rocas están levitando. En el epicentro del fenómeno, Freezer se encuentra meditando.

De repente, el demonio del frío suspira y deja caer las enormes piedras.

– “¿Quién diablos eres?” – pregunta Freezer a una figura oculta en las sombras.

Un pequeño demonio con un ojo brillante revela su identidad y esboza una aterradora sonrisa.