ESPECIAL DBSNL /// Shingeki no Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte III: Guerra

Shingeki no Saiyajín / Parte III: Guerra
“¿Cómo te llamas?”

En la celda, Zangya y el pequeño Gokua se recuperan de sus heridas cuando la puerta se abre de nuevo y un robot entra arrastrando a un chico por su cola. El robot lanza al chico al interior de la celda y la puerta se cierra de nuevo.
– “¿Quién es?” – pregunta Gokua.
– “No lo sé…” – dice Zangya.
Gokua se acerca al muchacho, que sigue inconsciente.
– “Parece que está herido” – dice el herajín.
– “Debe ser otro prisionero…” – murmura su madre. – “No te acerques. Podría ser una trampa.”
– “¿Una trampa?” – se pregunta Gokua.
– “Si le han metido aquí con nosotros, dudo que sea por compasión.” – reflexiona Zangya. – “Traman algo.”
Raichi y Mu observan la escena a través de sus monitores.
– “¿Funcionará?” – pregunta Mu.
– “Paciencia” – responde Raichi.
De repente, el chico despierta.
– “¡HAA!” – grita el saiyajín, apartando a Gokua de un empujón y corriendo hacia la esquina opuesta de la sala.
– “¡Cuidado, Gokua!” – exclama Zangya.
El saiyajín muestra sus colmillos, amenazante.
– “Está asustado…” – dice Gokua, que se pone en pie lentamente.
– “Es peligroso” – insiste Zangya.
Gokua intenta acercarse al saiyajín.
– “No somos enemigos…” – dice el herajín. – “¿Cómo te llamas?”
El chico salvaje intenta arañar a Gokua, haciéndole retroceder.
– “Grrrrr” – gruñe el saiyajín.
– “¡Está bien! ¡Está bien!” – dice el herajín. – “Cuando te calmes, lo intentaremos de nuevo…”
Durante meses, los científicos tsufur observan a sus prisioneros. El chico saiyajín, siempre en el rincón de la celda, no parece querer congeniar con los herajín pese a los intentos de Gokua, que persiste con la ilusión de hacer un amigo.
Un día, en el calabozo, Zangya y Gokua se encuentran comiendo su ración proporcionada por los tsufur, cuando el saiyajín ya se ha terminado la suya, pero sigue hambriento.
El salvaje se acerca a ellos tímidamente.
– “¿Qué ocurre?” – se percata Gokua.
– “C… co…” – intenta hablar el saiyajín. – “Comida…”
El rostro de Gokua se ilumina al escuchar a su compañero de celda.
– “¡Has hablado!” – exclama Gokua.
Zangya observa sorprendida a los chicos.
Gokua agarra un trozo de carne y se lo entrega al saiyajín.
– “Toma” – sonríe el herajín.
El saiyajín agarra el trozo rápidamente y se aleja corriendo hacia su rincón de la celda.
– “¡Pero no te vayas!” – dice Gokua. – “¡Puedes comértelo aquí!”
– “Grrr…” – gruñe el saiyajín.
En la sala de control, los científicos observan.
– “Un primer acercamiento…” – dice Raichi.
– “Vamos muy lentos.” – dice Mu.
– “Pero seguimos avanzando.” – insiste Raichi.
Mientras tanto, en la superficie, Kinkarn prepara una nueva batida contra los saiyajín, que han vuelto a recuperar terreno rodeando la ciudad.
– “Cada vez son más insistentes.” – dice un soldado.
– “Y más resistentes.” – dice otro.
– “¡Os dije que os asegurarais de no dejar heridos!” – grita Kinkarn, furioso. – “¡Ya sabéis lo que ocurre con ellos, ¿no es así?!”
– “Sí, señor.” – dice el primer soldado. – “Pero son muchos…”
– “¡No quiero excusas!” – insiste Kinkarn. – “¡Pronto habrá luna llena!”
– “Nunca lograrán superar nuestras defensas” – dice el soldado. – “No importa cuantos sean. ¡Son monos!”
Kinkarn empieza a sentirse incómodo con la presencia saiyajín, a la que hasta ahora ha menospreciado.
En los alrededores de la ciudad, a muchos kilómetros, los saiyajín se concentran en varios flancos y observan la ciudad en silencio, liderados por un saiyajín de gran envergadura y con el cuerpo cubierto por cicatrices y sin su ojo derecho.
Unas semanas más tarde, en el laboratorio, Raichi ha terminado de construir un extraño dispositivo.
– “¿Ya está listo?” – pregunta Mu.
– “Hora de dar un paseo.” – sonríe Raichi.
Unas horas más tarde, Zangya despierta en la azotea de la torre más alta de la ciudad, en una clara noche.
– “¿Dónde estoy?” – se pregunta la herajín, que pronto se percata de que lleva unos extraños anillos dorados en sus tobillos, muñecas, cintura, cuello y frente, todos adornados con una gema azul. – “¡¿Qué es esto?!”
– “Estás en Plant.” – dice Raichi, que se encuentra de pie en el borde de la azotea, mirando al horizonte.
– “¡Tú eres quien nos tiene presos!” – exclama Zangya, que cada vez se encuentra más despierta. – “¡Tú torturaste a mi hijo!”
– “Sí, he sido yo.” – dice Raichi, provocándola. – “¿Qué piensas hacer?”
El cabello de la herajín empieza a erizarse mientras adquiere un tono rojizo, pero en ese instante las gemas empiezan a brillar y el Zangya siente un terrible dolor en su cabeza que se extiende a todo su cuerpo y grita con fuerza mientras su poder se desvanece.
– “¡¿Qué ocurre?!” – llora la herajín.
– “Bien…” – sonríe Raichi, que revela un guantelete dorado con una gema azul en su palma. – “Funciona.”
– “¡¿Qué me has hecho?!” – insiste Zangya.
– “Solo quería mostrarte dónde estás.” – dice el tsufur.
– “¡Pagarás por esto!” – grita la herajín.
Raichi ignora las amenazas.
– “Acércate” – dice el tsufur. – “No quieres perderte el espectáculo.”
La luna llena ilumina la noche. En el horizonte, una horda de ozaru se acerca a la ciudad. Kinkarn observa desde una de las torres de vigilancia.

Zangya contempla la escena, sorprendida ante la presencia de tales bestias.
– “¿Qué son?” – pregunta la herajín.
– “Saiyajín” – responde Raichi. – “Los nativos del planeta Plant.”
Las medidas de seguridad se activan y unos cañones surgen del suelo, apuntando a los saiyajín, que esta vez se detienen.
Kinkarn se sorprende al ver a los saiyajín actuar de esa forma tan calmada.
– “¿Han aprendido?” – murmura el tsufur.
– “Señor…” – dice un soldado por radio. – “Tiene que ver esto.”
El Capitán corre hacia la sala de mando y un soldado le enseña un mapa de la ciudad.
– “Están esperando en todos los flancos.” – dice el soldado. – “Estamos rodeados.”
– “¿Qué pretenden?” – murmura Kinkarn, preocupado.
De repente, un ozaru repleto de heridas y con un solo ojo da un paso al frente y ruge con todas sus fuerzas.
En la torre central, Raichi sonríe.
– “Aprenden rápido.” – dice el científico. – “He advertido a Kinkarn y a los demás durante mucho tiempo, pero nunca me han hecho caso. Solo entienden de guerra y muerte.”
– “Son monstruos…” – dice Zangya.
– “Todos lo somos.” – responde Raichi. – “Éste es su planeta, al fin y al cabo.”
– “El chico…” – murmura la herajín.
– “Sí, es un saiyajín.” – explica el tsufur. – “Aunque gracias a mí, ahora también tiene alguna de vuestras cualidades. Es solo cuestión de tiempo que despierte su poder.”
Zangya se queda sin palabras, intentando comprender la situación.
– “El chico es mi obra maestra.” – sonríe Raichi. – “Gracias a un dispositivo como el que llevas ahora mismo, obedecerá mis órdenes y nos librará de esos salvajes.”
– “Le obligarás a matar a su propia gente…” – dice Zangya. – “Eres un ser despreciable.”
– “O un genio.” – sonríe Raichi.  – “Es solo cuestión de perspectiva.”

El ozaru tuerto sigue gritando al cielo. Kinkarn se coloca su armadura de combate.
– “¡¿A dónde va, Capitán?!” – pregunta un soldado.
– “Voy a salir.” – dice Kinkarn.
– “¡¿Ahí fuera?!” – se asusta el soldado. – “¡¿Con ellos?!”
– “No podemos subestimarles más tiempo.” – dice el Capitán. – “Quieren algo. Quiero saber qué es.”
En el laboratorio, el Doctor Mu supervisa a Gokua y al saiyajín, que están apunto de ser sometidos a una nueva prueba.
Cuatro robots entran en sus celdas y se abalanzan sobre los chicos, propinándoles una paliza.
– “Primera prueba sin la mujer” – anuncia Mu. – “De momento, sin cambios.”
Kinkarn, ahora vestido con una armadura de última generación, con unos propulsores en los tobillos y pequeños cañones de energía en sus muñecas, abandona la ciudad y camina hacia el líder ozaru.
– “No disparéis” – ordena el Capitán por radio.
El ozaru se acerca a Kinkarn y se agacha hasta situar su cabeza en el suelo, a la altura del tsufur.
– “¡¿Qué queréis?!” – pregunta el Capitán Kinkarn. – “¡¿Puedes entenderme?!”
El ozaru exhala con fuerza, despeinando al tsufur.
– “Ya… mo… shi…” – responde el saiyajín.

DBSNL // Capítulo 112: Magnum Opus

DBSNL // Capítulo 112: Magnum Opus
“Eres una decepción”

Los saiyajín de Páragus se acercan cautelosos a nuestros amigos.
– “Rey Vegeta…” – murmura el más anciano.
– “No me llames así” – responde Vegeta.
– “Tú…” – continúa el saiyajín, mirando a Goku. – “Eres el hijo pequeño de Bardock…”
– “Eso parece…” – responde Goku rascándose la cabeza.
– “Luché junto a tu padre hace muchos años. Eres su viva imagen.” – dice el saiyajín. – “Me llamo Leek”.
– “Son Goku” – responde nuestro amigo, ofreciéndole la mano.
Leek parece confuso al escuchar un nombre que no es de saiyajín, pero enseguida esboza una media sonrisa.
– “Es un honor, Son Goku” – responde el anciano.
Trunks, mientras tanto, recoge la vaina de su espada del suelo y extiende su brazo derecho con la mano abierta, haciendo que su arma retorne mágicamente. El mestizo envaina la espada y la coloca en su espalda. Trunks está cabizbajo, ensimismado y entristecido por las muertes de sus compañeros.
– “¿Crees que podréis encontrarles un lugar para vivir?” – se acerca Vegeta.
El mestizo se sobresalta al escuchar a su padre y sale de su trance.
– “Sí” – responde Trunks. – “Los Kaio les encontrarán un planeta adecuado y la Patrulla Galáctica les ayudará a establecerse.”
– “Bien…” – dice Vegeta.

Trunks se prepara para volver con los demás, pero Vegeta le detiene poniéndole la mano en el hombro.
– “Trunks…” – dice su padre. – “Lo siento.”
Los ojos del mestizo brillan vidriosos.
– “Yo… Siempre fracaso.” – responde Trunks.
Vegeta se queda sin palabras al escuchar como se siente su hijo.
– “Por mucho que me haga más fuerte, nunca es suficiente.” – dice Trunks, que aprieta con rabia sus puños. – “Nunca soy capaz de proteger a los que me rodean. Sea cual sea el rival; los androides, Cell, Freezer, Zamas, Broly… Siempre llego tarde.”
– “Hijo…” – murmrua Vegeta.
– “Perdí a Son Gohan, a mi madre, a mi Universo… y ahora ha ocurrido otra vez. No importa la línea temporal. Siempre pierdo a alguien.”
– “Usaremos las Dragon Balls de Namek” – dice Vegeta. – “Resucitarán.”
– “Ese no es el problema.” – responde Trunks.
El mestizo se aleja de su padre, cabizbajo. Vegeta no le persigue. El saiyajín entiende la frustración de su hijo y su necesidad de estar solo. Él no es ajeno a tal sentimiento.
Mientras tanto, cerca de allí, Broly lucha por salir de los escombros cuando, de repente, se encuentra a Goku frente a él, que le ofrece la mano.
– “Has luchado bien” – sonríe Goku.
– “Kakarotto…” – murmura Broly, desconfiado.
El saiyajín rechaza la mano de Goku y se levanta por sí solo.
– “Siento mucho lo que ha pasado” – insiste nuestro amigo. 
Broly mira el cadáver de su padre y agacha la cabeza mientras aprieta sus puños.
– “Lo siento.” – dice Goku.
Vegeta se acerca al anciano saiyajín.
– “Has dicho que te llamas Leek, ¿no es cierto?” – dice Vegeta.
Leek asiente.
– “Trunks y la Patrulla Galáctica os encontrarán un lugar donde podáis vivir en paz.” – dice el saiyajín.
– “¿Paz?” – pregunta Leek. – “Pero… Nuestra raza…”
– “Tendréis que cambiar” – le interrumpe Vegeta. – “Descubriréis que los saiyajín somos más que bárbaros.”
Broly se acerca al grupo.
– “¡Tú! ¡Broly!” – exclama Vegeta.
El saiyajín se detiene.
– “Espero que sigas entrenando, porque quiero la revancha” – dice esbozando una pícara sonrisa.

El saiyajín parece confuso. Siempre le han hablado como a un esclavo o como a un demonio. Es la primera vez que alguien le trata como a un igual. Sin órdenes, ni miedo.
Goku sonríe al ver la interacción entre los dos sayajín.
En la Tierra, Cell y Wheelo se encuentran cara a cara. 
– “¿Vienes a retarme?” – le pregunta Gohan con desprecio. – “Parece que este cuerpo ya te derrotó una vez.”
– “No es así como yo lo recuerdo” – responde Cell.
Gohan, pese a estar malherido, se prepara para luchar.

Cell se pone en guardia.
– “Preferiría enfrentarme al verdadero Son Gohan… Pero tendré que conformarme con su sombra.” – sentencia Cell.
Son Gohan se abalanza sobre Cell y ambos desaparecen. El eco de sus golpes se escucha en todo el planeta.
Piccolo y las chicas miran al horizonte, atentos al combate. Una gota de sudor recorre la frente del namekiano. Los otros títeres de Wheelo siguen inconscientes.
– “Espero que mi abuelo llegue pronto…” – murmura Pan.
– “¿Qué hacemos con ellos?” – pregunta Bra.
– “Será mejor consultar a Dende” – responde Piccolo. – “Quedaos aquí. Vuelvo enseguida.” – añade antes de partir volando hacia la Atalaya de Kamisama.
Cell y Gohan siguen luchando. La intensidad del combate crece exponencialmente. Ambos conocen las habilidades del otro y ninguno logra tomar la ventaja, pero Cell parece muy confiado.
– “Pareces cansado…” – sonríe Cell. – “¿Necesitas una senzu?” – se burla.
Son Gohan retrocede y prepara un Masenko.
– “¡Cállate!” – grita al lanzar el ataque.
Cell desaparece con el Shunkanido y sorprende a Gohan por la espalda, golpeándole en la nuca y estampándole contra el suelo.
– “Eres una decepción” – dice Cell.

Son Gohan se pone en pie rápidamente e intenta darle un puñetazo a Cell, pero éste le esquiva y le da un cabezazo, haciendo que el mestizo retroceda aturdido.

Gohan intenta no perder el equilibrio, pero Cell le propina un puñetazo en el abdomen que hace que el mestizo caiga de rodillas sujetándose la barriga.

El mestizo parece frustrado ante la superioridad de Cell.
– “¡No vas a derrotarme!” – grita Gohan, furioso. – “¡Tengo el cuerpo más poderoso de la Tierra!”
– “No me hagas reír…” – se mofa el insecto.
Cell alza su mano, colocándola a escasos centímetros del rostro de su enemigo.
– “¡Soy el guerrero definitivo!” – insiste Wheelo. – “¡Soy la creación de las mentes más brillantes de la Tierra!”
El insecto prepara una esfera de ki.
– “Son Gohan… Espero que puedan resucitarte con las Dragon Balls” – murmura Cell.
– “No puedes derrotarme…” – sonríe Gohan. – “Porque soy…”
De repente, una masa de metal líquido surge del suelo y se enrolla en las piernas y los brazos de Cell, avanzando rápidamente por su cuerpo hasta introducirse en su boca, nariz y orejas.
Las marcas rojas características de Wheelo aparecen en el rostro de Cell.
– “…perfecto” – sonríe el insecto.

HOY NO HAY ESPECIAL DBSNL

He tenido una semana bastante ocupada y no he tenido tiempo de terminar el capítulo especial de DBSNL.

Muchas gracias a todos por participar en la encuesta.
Si no lo habéis hecho, aún estáis a tiempo 🙂

El miércoles continuamos con DBSNL.
– Capítulo 112: Magnum Opus

Disculpad las molestias.

ENCUESTA DBSNL / OMG

¡Hola a todos!

Os dejo una pequeña encuesta sobre DBSNL y OMG:
https://www.survio.com/survey/d/T2B5O7A7J9G7K9K2A

Espero que hayáis disfrutado de OMG y os esté gustando la nueva etapa de DBSNL.

A partir de ahora, intentaré que los viernes, donde había OMG, ahora tengamos otro capítulo Especial.

Esta saga de DBSNL aún no ha terminado. Nos faltan muchas cosas por ver y descubrir.

Yo ya estoy trabajando en la próxima saga. Creo que os gustará. Me lo estoy pasando muy bien escribiendo. Será un soplo de aire fresco para la historia.
Por ahora, no puedo decir nada más 😉