DBSNL // Capítulo 118: Chispa de luz

DBSNL // Capítulo 118: Chispa de luz
“Preguntas para otro momento”
En la Tierra, Suno, Mai y varios aldeanos poseídos por Wheelo y armados con escopetas, horcas y antorchas, han encontrado a Hatchan y Baicha ocultos en una cueva.

– “¿Mamá?” – pregunta el chico al ver a su madre.

Hatchan da un paso al frente y se coloca delante de Baicha en actitud protectora.

– “No lo hagas, Suno” – dice el androide. – “Por favor. No quiero haceros daño.”

Suno insiste.

– “Dame al chico.” – dice ella.
– “No sé quién eres…” – responde Hatchan. – “Tu voz y tu aspecto son los de mi amiga, pero no eres Suno.”

Mai carga su escopeta y apunta al androide.
De repente, Suno, Mai y todos los humanos empiezan a toser hasta caer de rodillas al suelo. Hatchan los mira desconcertado.

– “¡¿Mamá?!” – se preocupa Baicha.

Los humanos escupen una extraña masa viscosa metálica.

– “¿Baicha?” – pregunta Suno al ver a su pequeño.
– “¡Mamá!” – exclama el chico, que corre a abrazarla.

Hatchan sonríe al ver que su amiga a regresado.
Mientras tanto, este fenómeno ocurre alrededor de la Tierra. Todos los guerreros Z que habían sido poseídos se han librado de Wheelo gracias al poder del Dai Kaioshin.
Cell, que ha sido la fuente de la desconexión, se pone en pie, aún malherido por la paliza recibida a manos de Ub.

– “Así que has sido tú…” – murmura al ver a Zamas.
– “Busca a Yajirobé y ayúdame a repartir semillas senzu entre los supervivientes” – dice Zamas. – “Está en esa dirección” – añade apuntando al horizonte.
– “¿Y qué pasa con el chico?” – pregunta, refiriéndose a Ub.
– “Nosotros nos encargaremos” – dice Zamas.

Cell abre sus alas y se marcha en la dirección indicada por el Dios.
Mientras tanto, en el planeta de Kaiosama, Vegeta ha llegado con Goku.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – pregunta el Kaio, alarmado al ver el estado de Son Goku. – “¡¿Cómo es posible que Mojito siga con vida?!”
– “Preguntas para otro momento” – responde Vegeta. – “Goku necesita ayuda.”

En la Tierra, Zamas se acerca a Ub, que sigue inmovilizado por los Kaioshin. El chico, cada vez más enrabietado, empieza a lograr moverse.

– “No aguantaremos mucho más…” – dice Shin.

Zamas intenta penetrar en el interior de la mente del chico, pero los ojos rojos de Majin Bu no le permiten entrar.

– “Majin Bu…” – murmura Zamas. – “Un ser de maldad pura… Veo que las leyendas eran ciertas.”

El Dai Kaioshin alza su mano apuntando a Ub, intentando penetrar su barrera mental una vez más, pero es rechazado de nuevo.
Ub estalla en una explosión de poder, repeliendo a los Kaioshin.

– “¡JIJIJI!” – ríe de forma terrorífica.

Ub se abalanza sobre Zamas, que se pone en guardia y activa su espada de ki.
Pero en ese instante, Piccolo, Pan y Bra llegan al lugar.

– “¡UB!” – exclama Pan.

Ub se detiene al oír a su amiga.

– “Ub, soy Pan” – dice mientras se acerca a su compañero con cautela. – “Me reconoces, ¿verdad?”
– “Ten cuidado…” – le advierte Piccolo.

El chico de Isla Papaya se queda quieto. Parece que aún puede reconocer a la nieta de Satán.

– “P… Pan…” – dice el muchacho.

La chica esboza una sonrisa al escucharle.

– “Sí, soy yo.” – le dice Pan. – “Tranquilo. Nos has salvado.” – dice mientras extendiendo su mano hacia él.

Los Kaioshin contemplan la escena desconfiados, pero Zamas desactiva su espada, haciendo que los demás se tranquilicen.
Ub extiende su mano hacia Pan.

– “Eso es…” – dice la muchacha. – “Ya está. Ya puedes descansar…”

De repente, una fuerte jaqueca afecta a Ub, que grita de forma descontrolada. Una terrible lucha interior está teniendo lugar.

En su mente, una masa rosada asciende por los pies de Ub y cubre todo su cuerpo como una segunda piel hasta llegar a su rostro, deteniéndose a la mitad, contraponiendo el rostro de Kid Bu al del chico.

– “Tenemos que hacer caso a la nieta de Satán” – suena la voz de Mr. Bu en su cabeza. – “Es nuestra amiga.”
– “Pan…” – dice la voz de Ub.
– “¡Jijiji!” – ríe Kid Bu.
– “Pan es mi amiga…” – dice Ub. – “No dejaré que le hagas daño…”
– “Gggrr” – gruñe Bu.

Ub se arranca a tiras la cubierta de Kid Bu, que sigue luchando por recubrirlo en su totalidad.

– “¡DÉJAME EN PAZ!” – exclama Ub. – “¡HAAAAAAAAA!” – grita a pleno pulmón.

En su mente, la cubierta formada por Bu sale repelida del cuerpo de Ub por el ki del chico.

En el mundo real, una fuerte corriente de ki barre el lugar, sorprendiendo a todos los presentes. Una aura morada y violenta envuelve a Ub durante un instante, pero pronto se desvanece, dejando a al muchacho agotado.
El chico de Isla Papaya parece que va a desmayarse, pero Pan le sujeta. 
Ub alza su mirada y sonríe a Pan.

– “Hola” – saluda el chico.
– “Hola” – responde Pan con una sonrisa.

Ub finalmente pierde el conocimiento a causa del esfuerzo.

Piccolo sonríe contemplando la escena.
Zamas suspira aliviado.

– “Parece que todo ha salido bien…” – dice el Dai Kaioshin.
– “Me alegro de verte, Zamas” – le dice el namekiano.
– “Maestro” – saluda el Dios.

En el interior de la mente de Ub, los trozos de masa rosada se juntan de nuevo y conforman a Kid Bu, que se prepara para atacar de nuevo al chico, que ahora está agotado y cae de rodillas.

En el último momento, aparece Mr. Bu, que se convierte en una gran ola viscosa que envuelve al monstruo y lo absorbe sin cambiar de aspecto.

Ub parece confuso ante lo ocurrido.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta el chico.
– “Tu voluntad le ha debilitado.” – responde Bu. – “Creo que podré contenerlo.”

Ub sonríe al escuchar a Mr. Bu.

– “¿Qué pasará ahora?” – pregunta el chico.
– “Te ayudaré a controlarlo.” – responde Bu con una sonrisa. – “Pero, no será fácil… Y tendré que quedarme aquí contigo.”.
– “Lo siento.” – dice Ub. – “El señor Satán te echará de menos.”
– “No pasa nada.” – sonríe Bu. – “Pero vas a tener que prometerme que comerás más dulces y harás cosas divertidas. No me gusta aburrirme.”

Bu ofrece su mano a Ub para ayudarle a levantarse.

– “Está bien.” – sonríe el chico de Isla Papaya, que acepta su mano. – “Lo prometo.”

Mr. Bu y Ub quedan de pie, sonriéndose mientras se dan la mano.

Mientras tanto, Yajirobe, ignorando todo lo ocurrido recientemente, se oculta tras unas rocas abrazando su saco de semillas.

– “No puedo dejar que esos tipos me atrapen…” – dice el viejo samurái.

De repente, un zumbido llama su atención. Cell aterriza frente a él.

– “Voy a necesitar eso” – dice el insecto.

ESPECIAL DBSNL /// Prodigal son // Universos 6 y 7 / Parte X: Una nueva era

Prodigal son / Parte X: Una nueva era
“Hemos ganado.”
Tras varios días en un tanque de curación, Liquir despierta. 
El kurama es asistido por uno viejo médico imperial, escoltado por un soldado litt.
– “¿Cómo se encuentra, señor?” – pregunta el doctor.
– “Me encuentro bien.” – responde Liquir, sorprendido por un tipo de tratamiento que desconocía. – “¿Qué ha pasado? ¿Quién eres tú?”
– “La Capital está bajo nuestro mando” – interviene el soldado litt. – “Hemos ganado.”
– “Hemos ganado…” – murmura el kurama.
En unos minutos, Liquir es llevado a la sala del trono, donde le esperan los soldados de mayor rango de su nuevo ejército, pues han recibido la buena nueva de que su señor ha despertado.
– “¡Bienvenido, señor!” – saluda el líder litt.
Liquir echa un vistazo a su alrededor, buscando a su compañero herajín.
– “¿Dónde está Reitan?” – pregunta el kurama. – “¿Sigue bajo tratamiento?”
– “Despertó hace unos días y se marchó, señor.” – responde el soldado.
– “¿A dónde ha ido?” – se extraña Liquir.
– “No lo sabemos. No quiso revelarlo.” – aclara el litt. – “Pero dejó un mensaje para usted.”
– “¿Un mensaje?” – pregunta el kurama.
El soldado entrega un pequeño dispositivo a su señor, que al tocarlo activa un pequeño holograma en el que aparece el herajín.
– “Parece que hemos ganado. Cooler ha muerto.” – dice Reitan. – “Los litt se han puesto al mando de lo que queda del Imperio y el trono será tuyo cuando despiertes. La vida de palacio no es para mí. El poder parece ser una losa demasiado pesada para los herajín.” – añade. – “No olvides que tenemos un combate pendiente. Algún día vendré a buscarte. De momento, todo queda en tus manos. Buena suerte.” – sentencia Reitan. – “Y una cosa más… Si te conviertes en un tirano, no dudaré en darte caza, Liquir.” – dice antes de que se apague el holograma.
Liquir sonríe.
– “No lo dudo” – murmura el kurama.
Liquir camina hacia el trono y se sienta en él.
– “Comienza una nueva era…” – sentencia el kurama.
En otro rincón del universo, Curd y sus hombres se acercan a Gelbo.
– “Capitán Curd…” – dice un soldado. – “Llevamos varios días sin poder comunicarnos con la Capital, señor.”
– “¡Seguid intentándolo!” – insiste el Capitán.
– “No hay señal, señor.” – responde el soldado. – “Parece que todo el mundo ha abandonado los canales imperiales.”
Curd está inquieto. 
– “¿Qué habrá pasado?” – se pregunta el brench.
De repente, uno de sus hombres exclama exaltado. 
– “¡Recibo una señal, señor!” – anuncia el soldado. – “Alguien emite a través de un canal antiguo.”
– “¿Qué dice?” – pregunta Curd.
El soldado se queda en silencio unos instantes.
– “Dicen que…” – titubea el operador. – “Aseguran que el señor Cooler ha muerto. El Imperio ha caído.”
El pánico se apodera de la sala. 
– “¡Hay más!” – interrumpe el soldado. – “Hablan de un planeta seguro… Dicen que, todo aquel que reciba esta señal, será bienvenido.”
– “¿De quién se trata?” – pregunta Curd. – “¿Quién firma el mensaje?”
– “Se ha identificado como Shisami, señor” – anuncia el soldado.
Curd cavila durante un instante y finalmente toma una decisión.
– “Abandonamos esta misión.” – suspira el brench. – “Poned rumbo al planeta” – ordena.
Mientras tanto, en la luna de un remoto planeta, una pequeña nave imperial robada aterriza. Kamo y su robótico ayudante descienden.
– “Tiene que ser por aquí…” – murmura el tsufur.
– “Detecto una débil señal de vida” – recita el robot. – “En esa dirección.” – señala.
Kamu y su robot investigan el lugar, y finalmente encuentran lo que buscan. Un agonizante Cooler, sin un brazo, con la mitad de su cuerpo cercenado y la mitad de su rostro chamuscado, el demonio del frío sigue vivo.
– “Tenemos que arrastrarlo hasta la nave…” – dice el tsufur, que se agacha y agarra el brazo del demonio, preparado para tirar de él.
En ese instante, el demonio abre los ojos y clava su mirada en Kamo, que le suelta asustado y cae de espaldas al suelo.
Cooler, incapaz de mediar palabra, observa confuso al tsufur.
En ese instante, un personaje encapuchado ha salido de la nave y se acerca al moribundo demonio del frío. Kamo y el robot le abren paso.
– “Tiene mal aspecto…” – dice el misterioso personaje, mientras revela su rostro, quitándose la capucha con unas manos robóticas.
El personaje no tiene cabello ni cejas y la mitad de su rostro ha sido sustituido por implantes robóticos.
Cooler lo mira confuso.
– “¿No me reconoce, señor Cooler?” – pregunta el individuo, con cierto retintín en su voz. – “Supongo que he cambiado bastante… desde que mandaste a tus hombres a asesinarme.”
En ese instante, el demonio del frío se da cuenta de que está ante Turles.
El saiyajín se da la vuelta y se prepara para volver a la nave.
– “Daos prisa” – les dice sus dos acompañantes. – “Tenemos que llevarle a M2. Será una fuente de energía válida hasta que logremos descubrir los secretos de la caja de música.”
En la Capital del viejo Imperio, Liquir discute el futuro del universo con sus hombres de mayor rango.
– “El consejo del maestro Sidra sería de gran ayuda en este momento…” – murmura el kurama. – “Necesito a alguien a mi lado con un amplio conocimiento sobre el universo y sus peligros.”
– “¿A quién sugiere, señor?” – pregunta el líder litt.
– “Conozco a alguien en Numa” – responde el kurama.
En el Universo 7, Liquir se convierte en el nuevo Emperador, dispuesto a traer paz al universo. Siguiendo los envenenados consejos del brujo Salabim, el kurama pretende encontrar las cajas de música y así proteger el universo de cualquier amenaza futura, evitando que ese poder caiga en malas manos.
En el Universo 6, también es proclamado Emperador, pero tras la muerte del último Kaioshin y la destitución del Hakaishin Beerus, el ángel Vados aparece frente al kurama. Liquir ha llamado la atención del ángel por su poder, por su capacidad de liderazgo y porque ha sido entrenado por Sidra, un antiguo Dios de la Destrucción. 

Finalmente, Liquir acepta el puesto, pues considera que sus objetivos serán más fáciles de cumplir convirtiéndose en el Hakaishin del Universo 6.

ESPECIAL DBSNL /// Prodigal son // Universos 6 y 7 / Parte IX: Los rivales más poderosos

Prodigal son / Parte IX: Los rivales más poderosos
“Salabim ha envenenado tu mente con sus palabras”


La Capital del Imperio arde. Los soldados litt, aprovechando sus conocimientos tácticos que sobre el ejército imperiol, están superando a las tropas enemigas. 
En la sala del trono, Tagoma escucha gritos y explosiones en el exterior. A su lado, un consejero aterrorizado.
– “Es el fin…” – murmura el hombre del Emperador. – “El final del Imperio de los demonios del frío.”
– “¡Hemos avisado a todos los sistemas cercanos!” – exclama el consejero, intentando aferrarse a algo para disipar su miedo. – “¡Deberían llegar refuerzos!”
De repente, una gran explosión derriba la pared del salón, matando al consejero imperial y lanzando a Tagoma contra la pared opuesta.
Entre fuego y humo, Liquir entra en la sala y pronto se fija en Tagoma.
– “El Imperio ha caído.” – declara Liquir. – “Que tus hombres depongan las armas.”
– “La lucha no ha terminado…” – dice Tagoma, que intenta levantarse. – “¡El Imperio es más grande que su Capital!”
– “Los demonios del frío han gobernado imponiendo su fuerza. El terror siempre ha sido su mejor arma.” – dice Liquir. – “¿Crees que alguien os socorrerá cuando mostráis debilidad? Nadie va venir. Se acabó.”
Tagoma, ya en pie, esboza una sonrisa que desconcierta a Liquir. El soldado extiende sus brazos lentamente.
– “Has demostrado ser muy fuerte…” – dice Tagoma. – “Tienes un poder admirable.”
– “¿Qué intenta?” – se pregunta el kurama.
– “¡¡CHAN…!!” – exclama el soldado.
Pero en ese instante, la cimitarra de Reitan entra volando por el agujero en el muro y se ensarta en la garganta de Tagoma, clavando al personaje en la pared que tiene detrás.
Liquir, sorprendido, se da la vuelta. Reitan entra en la sala.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta el kurama.
– “Acabo de salvarte la vida.” – dice el herajín. – “He oído historias sobre sus habilidades.”
Tagoma, incapacidad de hablar, también tiene dificultades para respirar; se ahoga en su propia sangre. Con las pocas fuerzas que le quedan, intenta agarrar la espada, pero sus brazos se cansan antes de ni siquiera alcanzarla.
Reitan se acerca a Tagoma y agarra la espada, extrayéndola y liberando al soldado, que cae al suelo de rodillas y apoya sus manos en el suelo. De su garganta brota sangre a borbotones.
El herajín alza su espada sobre la nuca del soldado.
– “Sois peores que parásitos.” – dice Reitan antes de decapitarlo con un rápido movimiento.

Liquir suspira.
– “¿Era necesario?” – pregunta el kurama.
– “Nunca se sabe.” – responde el herajín.
Los dos se acercan al muro caído y observan la capital en llamas. Sus hombres dominan la guerra.
– “Lo hemos logrado.” – dice Liquir. 
– “Aún no.” – responde Reitan. – “Mientras Cooler siga con vida, esto no ha terminado.”
– “Ha abandonado a los suyos…” – dice el kurama. – “Es un acto cobarde incluso para un demonio del frío.”
De repente, una extraña sensación embarga a Liquir y Reitan.
– “¿Qué es eso?” – pregunta el kurama.
– “¿Tú también lo notas?” – responde Reitan.
– “Parece un gran poder…” – dice Liquir.
– “¡Y se acerca muy rápido!” – exclama el herajín.
– “¡Tiene que ser Cooler!” – dice el zorro.
Cooler, en su forma original, ha entrado en la atmósfera del planeta y se detiene un breve momento para observa la ciudad en llamas.
– “El Imperio de mi padre…” – murmura entristecido. – “Lo siento.” – dice antes de continuar su descenso hacia el palacio.
Al llegar al jardín principal, se da cuenta de que dos enemigos le esperan. Cooler se detiene frente a ellos, a una distancia prudente.
– “Habéis sido vosotros…” – dice el demonio del frío.
– “Emperador…” – murmura Liquir.
– “Tú debes de ser el kurama del que me habló Sidra.” – dice Cooler.
Liquir se sorprende al escuchar hablar al demonio sobre su maestro.
– “¡¿De qué le conoces?!” – pregunta el kurama.
– “Escúchame, Liquir.” – dice Cooler. – “Tenemos que parar esto. ¡El universo corre un grave peligro! Las cajas de música…”
– “¡Lo sabía!” – exclama el kurama. – “¡Eso es lo que buscas!”
– “¡Tenemos que destruirlas!” – dice Cooler. – “¡El poder que albergan es demasiado peligroso!”
– “¡He visto lo que encierran!” – responde Liquir. – “¡Salabim me lo enseñó!”
– “¿Has hablado con Salabim?” – se sorprende el demonio.
Reitan observa confuso a los dos personajes.
– “¿De qué estáis hablando?” – pregunta el herajín.
Las colas de Liquir empiezan a revelarse, llegando a la sexta.
– “Debo detenerte” – dice el kurama.
– “Sidra no querría esto.” – insiste Cooler. 
– “¡¡Deja de hablar de mi maestro!!” – exclama Liquir. – “¡¿De qué le conoces?!”
– “He estado con él en Kurama.” – responde el demonio del frío. – “Me ha enseñado los secretos del Fruto Sagrado.”
– “¡MIENTES!” – grita Liquir.
– “Salabim ha envenenado tu mente con sus palabras” – dice Cooler. – “¡Él es el enemigo! ¡Está jugando con nosotros!”
El herajín, impaciente, desenfunda su cimitarra.
– “¡Basta de cháchara!” – exclama Reitan. – “¡He venido a vengar a mi pueblo! ¡Voy a matarte en nombre de Hera!”
Liquir muestra sus dientes. 
– “No tengo nada más que decir.” – sentencia el kurama. – “¡Acabemos con esto!”
Los dos aliados se abalanzan sobre el demonio del frío, que se pone en guardia rápidamente.
Liquir abre su boca y dispara un potente chorro de ki que el demonio intercepta disparando dos rayos con sus ojos, creando una gran explosión entre los dos bandos.
De la humareda surge Reitan, espada en alto, dispuesto a cortar al demonio por la mitad, pero éste interrumpe su carga con un puñetazo en el abdomen y una patada giratoria que le lanza contra un edificio cercano.
En ese momento, Liquir aparece sobrevolando a Cooler y le dispara una ráfaga de ki con sus colas, pero el demonio eleva un centenar de escombros cercanos y los interpone en la trayectoria del ataque, causando una gran explosión en el cielo.
Cuando la humareda se disipa, Cooler aparece detrás de Liquir y le propina un codazo en la nuca que lo lanza contra el suelo.
Cooler desciende lentamente. Liquir y Reitan se ponen en pie, listos para continuar.
– “¡Deteneos!” – insiste el demonio del frío. – “No sois rivales para mí.” 
Liquir sonríe.
– “Ahora que hemos evaluado tus habilidades, ya podemos luchar en serio.” – dice el kurama.
El kurama revela su séptima cola. Reitan se transforma y su cabello adopta un tono rojizo.
– “¡HAAAAAAAA!” – gritan los dos guerreros.
Cooler ser sorprende ante el poder de sus enemigos.
Reitan lanza una telaraña de hilos de ki que envuelve e inmoviliza a Cooler. Liquir aprovecha para disparar un gran ataque de ki que engulle al demonio del frío.
Al disiparse la humareda, Cooler aparece intacto y su aspecto a ha cambiado. Su cuerpo se ha transformado y ahora muestra su nueva forma obtenida gracias al poder del Fruto Sagrado.
Liquir y Reitan se quedan asombrados ante el nuevo aspecto del Emperador.
– “¿Qué significa esto?” – pregunta el herajín.
– “Su poder se ha multiplicado…” – dice el kurama.
Cooler aprieta sus puños, listo para contraatacar.
– “Tengo una misión que cumplir.” – dice el demonio del frío.
En un abrir y cerrar de ojos, Cooler embiste a Reitan, agarrándole el rostro y empujándole hasta estamparle contra un edificio.
Liquir a duras penas ha podido discernir lo ocurrido, y se da la vuelta para ver el edificio derrumbarse.
– “Su velocidad es impresionante…” – piensa el kurama. – “¿De dónde obtiene tanto poder?”
Reitan, que ha perdido su espada, logra librarse del agarre de Cooler y salve volando de los escombros.
– “¡¡TE MATARÉ, BASTARDO!!” – grita furioso el herajín, que extiende sus brazos a cada lado y genera dos esferas de ki que enseguida reúne frente a él, apuntando a su enemigo. – “¡¡GALACTIC BUSTER!!”
Cooler obser a con calma a Reitan preparar su ataque.
Liquir se da cuenta del poder que está acumulando el herajín.
– “¡VAS A DESTRUIR EL PLANETA!” – exclama Liquir.
Reitan dispara.
– “¡¡HAAAAAAAAA!!” – grita el herajín.
El poderoso ataque desciende rápidamente sobre Cooler, que no parece preocupado. 

Liquir se envuelve con sus colas para protegerse de la explosión.
El demonio del frío se prepara para impulsarse y enseguida salta directo al encuentro del ataque de Reitan. Cooler extiende sus brazos hacia delante y se envuelve en una barrera de ki rosado.
Cooler colisiona con el ataque del herajín, que se dispersa a medida que el demonio avanza.
– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Reitan.
Cooler asciende sin dificultad hasta que el \”Galactic Buster\” del herajín se desvanece por completo y el demonio del frío propina un doble puñetazo al abdomen de su enemigo que lo deja malherido.
Liquir se abalanza sobre Cooler, que agarra a Reitan y lo lanza contra su compañero, obligando al zorro a detenerse e intentar agarrarlo; pero antes de que lo logre, Cooler dispara una ráfaga de ki contra el herajín, haciendo que salga repelido y desconcertando al kurama que, desprotegido, se convierte en un blanco vulnerable para Cooler, que se abalanza contra él y le propina una patada en el abdomen que lo estrella contra el suelo, formando un enorme cráter.
El kurama agarra la pierna de Cooler, intentando apartar su pie, pero el demonio del frío es demasiado fuerte.
– “Os he dado una oportunidad y la habéis rechazado.” – dice Cooler. – “Voy a cumplir mi misión. No permitiré que la muerte del maestro Sidra sea en vano.”
– “¿¡Qué?!” – se sorprende Liquir. – “¡¿Sidra a muerto?!”
– “Él me ha dado este poder para que pueda cumplir con mi cometido” – afirma Cooler.
Liquir, al escuchar las noticas de la muerte de su antiguo maestro, parece reaccionar y enfurecerse.
– “¡MIENTES!” – grita el kurama, que logra apartar la pierna de Cooler, lanzándole por los aires.
Cooler, tras dar varias piruetas, logra recobrar la estabilidad.
Liquir, cuyo cuerpo parece estar ardiendo desde su interior a causa de la concentración de su ki, revela su octava cola.
– “¡GRRRRRR!” – gruñe el zorro.
Cooler observa detenidamente a su adversario.
– “¿Qué significa esto?” – piensa el demonio del frío, incapaz de comprender el origen de tal energía.
Liquir se abalanza contra el demonio, dispuesto a clavarle sus garras, pero Cooler logra agarrarle las muñecas. Los dos quedan enzarzados en un tira y afloja que el zorro parece dominar, pues sus fauces cada vez están más cerca del rostro de Cooler, que lucha por mantenerle a raya.
El demonio del frío logra propinar un rodillazo al zorro y apartarle de él.
El kurama enseguida se prepara para atacar de nuevo y salta sobre su enemigo, pero Cooler utiliza su poder mental para repelerle con una gran roca, que le empuja a cientos de metros de altura, mientras cientos de escombros se reúnen a su alrededor, atrapando en a Liquir en una gran formación rocosa que parece una luna.
De repente, las nueve colas del zorro logran hacerse paso a través del asteroide artificial, asustando a Cooler y obligándole a concentrar toda su energía para lograr aumentar el tamaño de su prisión rocosa e intentar atrapar a su adversario.
– “Su poder es aterrador…” – piensa Cooler, obligado a realizar un gigantesco esfuerzo para detener al kurama. – “No sé si puedo detenerle…”
En ese instante, Reitan se abalanza sobre el demonio del frío por la espalda, espada en mano. Cooler, agotado por el esfuerzo que está realizando, reacciona tarde e intenta bloquear la cimitarra con su brazo izquierdo, pero el herajín ha puesto todas sus energías en ese ataque y cercena la extremidad del demonio.
– “¡AAAH!” – grita Cooler.
El Emperador, furioso, dispara una esfera de ki con su mano derecha contra Reitan, que recibe el impacto de lleno en el abdomen y es empujado hasta un chocar con un edificio cercano, que estalla.
Cooler enseguida pone su atención de nuevo en el kurama, que ha aprovechado el instante de debilidad para liberarse, aunque ha regresado a las ocho colas. Las rocas que había alzado el demonio se precipitan contra el suelo.
Liquir ataca a Cooler, que esquiva al zorro. 
El kurama se desliza por el suelo, anclándose con sus garras para impulsarse de nuevo contra el enemigo.
Cooler consigue detener el golpe de Liquir, pero éste ha logrado clavar las uñas de su mano derecha en el abdomen del demonio.
– “Maldita sea…” – lamenta Cooler.

La octava cola del kurama se desvanece, volviendo a mostrar solo siete.
Liquir retrocede, preocupado por su pérdida de poder y con su cuerpo dolorido por el exceso realizado.
Cooler, con su brazo derecho se sujeta la herida de su abdomen, mientras también pierde sangre por su extremidad cercenada.
– “Tu energía disminuye rápidamente, zorro…” – murmura el demonio.
– “La tuya también…” – responde Liquir. – “¡AQUÍ SE ACABA VUESTRO REINADO DE TERROR!”
Liquir clava sus zarpas en el suelo y abre su boca, preparando un poderoso ataque con toda la energía que le queda. Sus colas desaparecen a medida que el ki se acumula.
Cooler se da cuenta y levanta su dedo índice, generando una poderosa “Supernova”.
– “¡¡HAAAAAAA!!” – gritan a la vez al lanzar sus ataques. 
El choque es brutal. La onda expansiva arrasa con todo lo que se encuentra alrededor, creando un gigantesco cráter en el centro de la metrópolis.

Los dos insisten con todas las fuerzas que les quedan. Ninguno está dispuesto a ceder.

De repente, Cooler siente que su poder flaquea. Su transformación empieza a retroceder lentamente.
– “¡¡MALDICIÓN!!” – exclama el demonio. – “¡¡NO!! ¡¡NO PUEDO FRACASAR!! ¡¡NOOOOOOOOO!!”
Finalmente, el ataque de Liquir rompe la “Supernova” de Cooler y alcanza al demonio, engulléndolo y proyectando su cuerpo hacia el cielo, abandonando el planeta y perdiéndose en el espacio profundo.
Liquir, agotado, esboza una media sonrisa justo antes de desmayarse.
Los soldados litt de los alrededores enseguida corren a socorrer a su líder y al herajín, que se encuentra malherido entre los escombros.
Mientras tanto, en un planeta lejano, en dos líneas temporales distintas, dos ángeles observan atentamente los acontecimientos a través de las esferas de sus varas, mientras el Hakaishin duerme plácidamente.

DBSNL // Capítulo 117: Introspección

DBSNL // Capítulo 117: Introspección
“Se acabó esta farsa”

En la Tierra, Ub, fuera de control, propina una paliza a Cell, que ha sido sorprendido por la brutalidad y fiereza del chico.
– “¿De dónde saca todo este poder?” – se pregunta el insecto mientras encaja una tormenta de golpes. – “Su ki es terrible…”
En el planeta Sagrado, Shin siente una aterradora energía que le resulta familiar y se queda petrificado.
– “No…” – murmura el Kaioshin del Este.
– “¿Shin?” – le pregunta Kibito. – “¿Qué…?”
Pero en ese instante él también percibe esa energía.
– “No es p… posible…” – titubea el Kaioshin. – “¡¿Majin Bu?!”
Piccolo, que seguía ensimismado, reacciona repentinamente y ataca a Pan, que detiene el golpe. Bra aprovecha para intentar asestar una patada al namekiano, pero él le agarra el pie y le lanza por los aires.
Pan aprovecha la distracción y salta sobre Piccolo.
– “¡Patada dinamita!” – exclama antes de golpearlo y estamparlo contra el suelo.
Mientras tanto, en la mente del namekiano, Kamisama y Nail se enfrentan a Piccolo, que detiene sus ataques sin problemas.
– “Sois ridículos” – se burla el cerebro que controla a Piccolo.
El namekiano propina un rodillazo en el abdomen de Nail y después, con una patada giratoria, lo lanza a varios metros de distancia.
Kamisama se abalanza sobre Piccolo, pero este le repele con un empujón de ki.
Nail intenta ponerse de pie.
– “Tenemos que desconectarle…” – murmura el dolorido namekiano.
– “¡Detente, Piccolo!” – insiste Kamisama. – “¡No dejes que esa cosa te controle!”
– “¡JAJAJA!” – ríe el cerebro. – “¡Piccolo es solo una marioneta! ¡¿Creéis que podréis…!?”
De repente, el cable que conectaba al namekiano con el cerebro ha sido arrancado.
– “¡¿Qué ha pasado?!” – exclama Wheelo.
Piccolo parece que recupera la consciencia lentamente.
– “¿Qué ocurre?” – se pregunta el namekiano. 
Kamisama se pone en pie y sonríe al ver lo sucedido. Un cuarto namekiano ha aparecido y sujeta el cable arrancado.
– “Nunca pensé que diría esto, pero…” – murmura Kamisama. – “Me alegro de verte.”
El cuarto namekiano esboza una sonrisa aterradora.
– “Nadie manipula al Rey de los Demonios.” – sentencia Piccolo Daimaoh.
Piccolo se queda sin palabras al ver a su padre, pero la visión se desvanece en un instante.
En el mundo real, Bra y Pan se abalanzan sobre el namekiano, que entra en razón de forma repentina. Sus marcas de posesión desaparecen lentamente.
Piccolo empieza a tener arcadas y acaba expulsando una pequeña cantidad de líquido metálico inerte.
Bra y Pan se detienen, confusas ante tal suceso.
– “¿Tío Piccolo?” – pregunta Pan cautelosa.
Piccolo se limpia la sangre de su labio.
– “Malditas crías…” – murmura el namekiano. – “No os habéis contenido…” – dice antes de esbozar una sonrisa. – “Buen trabajo.”
– “¡Piccolo!” – exclama Pan, que se abalanza sobre él y le abraza.
– “Parece que ya vuelvo a ser yo” – dice el namekiano.
– “Ya era hora…” – le dice Bra.
– “¿Cómo te has librado de Wheelo?” – le pregunta Pan.
– “He tenido ayuda…” – murmura Piccolo.
De repente, el namekiano siente el oscuro ki de Ub.
– “Maldición…” – murmura asustado. – “Tenemos que darnos prisa.”
Cerca de la Tierra Sagrada de Karín, Cell se encuentra tendido en el suelo, malherido. Ub avanza hacia él con una terrible sonrisa en su rostro.
El insecto intenta sorprender a Ub disparando un rayo mortal que le atraviesa el pecho, pero el chico ni se inmuta. Su herida se cierra rápidamente y el chico sigue avanzando hacia su adversario.

– “Es… un monstruo…” – murmura Cell, asustado.

Ub no está dispuesto a dejar marchar a su enemigo. El muchacho alza su mano hacia el cielo y genera una gigantesca esfera de ki rosado.

– “Jijiji” – ríe Ub.

– “¡¿Es que pretende destruir la Tierra?!” – piensa Cell, aterrado.
En ese instante, los cuatro Kaioshin aparecen rodeando a Ub y extienden sus manos hacia él, utilizando su poder mental para retenerle.  La esfera de ki se desvanece.
– “Gggrrr” – gruñe el muchacho, que lucha por liberarse.
Junto a ellos, Zamas también ha llegado.
– “¿Qué está pasando aquí?” – pregunta el Dai Kaioshin.

El Dios pronto se fija en Cell.
– “Ya veo…” – murmura Zamas.
En un instante, Zamas aparece en una oscura sala en la que un adormilado Cell se encuentra conectado a un cerebro en la pared.
– “¡¿Qué haces tú aquí?!” – se sorprende Wheelo al ver al Kaioshin en la mente de Cell.
Zamas observa el lugar con detenimiento.
– “Deberías tener cuidado, Wheelo” – le dice el Kaioshin.
– “Pero, ¡¿cómo…?!” – se pregunta asustado el doctor al escuchar a ese individuo pronunciar su nombre.
– “Si miras fijamente al abismo, el abismo te devuelve la mirada” – sentencia Zamas. 
De repente, el Kaioshin y Wheelo se encuentran en otra sala oscura. El científico y el Dios se encuentran a solas. El humano ha recuperado su forma corpórea. Les rodea una extraña cúpula de cristal con centenares de electrodos colocados de los que parten cables en todas las direcciones.
– “¡¿Qué haces aquí?!” – pregunta inquisitivo Wheelo.
Zamas echa un vistazo a su alrededor.
– “Así es como lo haces…” – murmura el Dios, que con sus ojos de Kaioshin puede ver el final de todas las conexiones. 
El Dios puede ver a los guerreros Z que han sido noqueados. Algunos ya recuperan la conciencia. Puede ver a Karín observando desde su torre. A Bulma y su madre aporreando la puerta del laboratorio. A Suno, Mai y varios humanos de Villa Jingle adentrándose en el bosque nevado. A Videl sobrevolando Satán City.
– “¡Sal de aquí!” – exclama Wheelo, furioso. – “¡Fuera!”
– “Puede que seas excepcional entre los mortales…” – se burla Zamas. – “…pero estás hablando con un Dios”.
– “Un Dios, ¿eh?” – sonríe el doctor. – “Eso es muy interesante…”
De repente, dos cables se acercan a Zamas por la espalda, pero se detienen en el aire. Zamas ha alzado su mano y los ha frenado con su poder mental.
– “Se acabó esta farsa” – dice el Kaioshin, que chasquea sus dedos haciendo que la cúpula estalle en mil pedazos.
– “¡NOOOOO!” – grita Wheelo, cuya voz se vuelve extrañamente metálica a medida que se debilita.

Dibujado por Ipocrito

Las marcas de Baby desaparecen del rostro de Cell, que empieza a toser hasta expulsar un líquido metálico viscoso, que se derrama inerte al suelo.
Zamas sonríe.
– “Bien” – dice el Kaioshin. – “Ahora…” – añade mientras se fija en Ub, que sigue retenido por los demás Kaioshin. – “¿Qué hacemos contigo?”
– “Gggrrrrr” – gruñe el muchacho.
En Vampa, Vegeta se prepara para hacer el Shunkanido y llevar a Goku con Kaiosama.
– “Trunks” – le dice a su hijo. – “Lo dejo todo en tus manos”.
El mestizo levanta el pulgar. Vegeta sonríe y desaparece junto a Goku.

Freezer se aparta del grupo.

– “¿Dónde vas, Freezer?” – le pregunta Trunks.
– “Tengo cosas que hacer” – responde el tirano.
Broly da un paso al frente, pero Leek le detiene. Aunque el líder saiyajín sigue enfadado con el demonio del frío, contiene su rabia siguiendo el consejo de Vegeta y Trunks.
– “No es el momento” – dice Leek.
Freezer los mira de reojo por encima del hombro y sonríe.
– “Aún no…” – murmura antes de marcharse volando y perderse en el espacio.