DBSNL // Epílogo: La Nueva Orden

DBSNL // Epílogo: La Nueva Orden
“Tengo un mensaje para vuestro líder.”
En un remoto planeta, el pequeño Garlick aparece teletransportándose y se sienta en el suelo, recuperándose de sus heridas.
– “Esos dos saiyajín…” – gruñe el demonio. – “No tendrán tanta suerte la próxima vez. No voy a dejar que me cojan desprevenido de nuevo.”

En su mente, Garlick y Mojito se encuentran cara a cara.

– “¡Tenemos que darnos prisa!” – insiste el pequeño demonio. – “¡Esos tipos son muy fuertes!”
– “No seas impaciente, diablillo.” – sonríe el ángel. – “El momento llegará. Tengo un plan.”

Mientras tanto, en un planeta al otro lado del Universo, un personaje encapuchado vaga por las calles de la zona mercantil de una humilde ciudad. En ellas abundan personajes de muchas razas distintas.
Un mercader se percata del misterioso individuo e intenta captar su atención. El puesto está repleto de viejos artilugios del Imperio.
– “¡Acérquese, forastero!” – exclama el comerciante. – “¿Le interesa un scouter? ¡Es de última generación! ¡Es el mismo modelo que utilizaban las famosas Fuerzas Especiales Ginyu!” – ofrece. – “¿O acaso prefiere este viejo blaster de infantería? ¡Está de oferta!”
El personaje ignora al mercader y continúa su camino, dirigiéndose a un palacio en el centro de la metrópolis, rodeado por jardines ahora mustios, pero en los que se intuye una vieja época de esplendor. En la fachada del palacio ondean dos grandes estandartes con la silueta roja de una cabeza de toro en un fondo negro.
La entrada del palacio se encuentra custodiada por dos guardianes vestidos con armaduras del viejo Imperio de Freezer, y los dos cierran el paso al extranjero.
– “¡Alto!” – exclama uno de los soldados.
– “¡Esta área es restringida!” – añade el otro.
El encapuchado esboza una sonrisa.
– “Jujuju” – ríe el individuo. – “Tengo un mensaje para vuestro líder.”
– “¿Un mensaje para el Comandante Shisami?” – pregunta uno de los guardianes. – “¿De qué se trata?”
El misterioso personaje se quita la capucha y deja sin palabras a los dos guardias, que tiemblan como si estuvieran ante un fantasma.
– “Decidle que el señor Freezer ha regresado.” – responde el tirano.

DBSNL // Capítulo 119: Nuevos retos

DBSNL // Capítulo 119: Nuevos retos
“Es posible que sepa algo que nosotros ignoramos.”

En mitad de una llanura, Son Gohan se come una semilla senzu y se recupera.
– “Gracias, Cell” – dice el mestizo.
Cell le ha puesto al día y le lanza el saco de semillas, que Gohan agarra al vuelo.
– “Dáselas a tus amigos” – dice el insecto, que abre sus alas listo para marcharse.
Son Gohan esboza una sonrisa.
– “¿A dónde vas?” – le pregunta el mestizo.
– “No te importa” – responde tajante Cell antes de marcharse.
El mestizo se levanta y mira al insecto alejarse hasta desaparecer en el cielo.
– “Vas a seguir entrenando, ¿no es así?” – murmura Gohan. – “Tu orgullo ha sido herido de nuevo.”
Gohan mira el saco de semillas.
– “Bien” – dice el mestizo mientras busca el ki de sus compañeros. – “Empezaré por Dende.”
Mientras tanto, Piccolo y las chicas se encuentran reunidos con Ub y los Kaioshin.
– “Yo te ayudo” – dice Kibito, que coloca sus manos sobre el chico de Isla Papaya, reponiendo sus fuerzas.
– “Gracias” – responde Ub.
El chico se pone en pie de un salto y Pan enseguida se abraza a él.
– “¡Hemos ganado!” – exclama Pan.
– “Eso parece” – sonríe Ub.
– “No está mal para ser un humano.” – se burla Bra.
Zamas sonríe satisfecho al ver a los chicos.
– “Han hecho un gran trabajo” – dice el Dai Kaioshin.
– “Son fuertes” – añade Piccolo, que se acerca a su viejo pupilo. – “Como tú.”
– “Hemos tenido buenos maestros” – responde Zamas.
Los dos comparten una mirada cómplice.
Shin suspira aliviado.
– “Después de tantos años…” – murmura el Dios. – “Y Majin Bu vuelve a ponernos a prueba.”
Piccolo siente que el ki de Gohan se ha recuperado.
– “Parece que todo ha terminado” – dice el namekiano.
– “Me he encargado de ese Wheelo” – responde Zamas.
En la Corporación Cápsula, Bulma y su madre han dejado de aporrear la puerta del laboratorio. El Dr. Brief abre la puerta, temeroso, y ve a Bulma y a su esposa sentadas en el suelo junto a dos charcos de líquido metálico.
– “¿Hija? ¿Cariño?” – pregunta el doctor.
– “¿Papá?” – dice Bulma.
Brief se acerca a Bulma y a su esposa y les abraza.
– “Mi pequeña…” – dice mientras le da un beso en la frente.
– “Lo siento mucho” – llora Bulma.
– “¿Qué ha pasado?” – pregunta su madre.
Gohan ha llegado hasta Dende, a quien Mr. Popo está cuidando, y le ha dado una semilla.
– “Parece que todo ha pasado” – dice Kamisama.
– “Sí.” – responde Gohan. – “Zamas y los Kaioshin han intervenido.”
De repente, Vegeta y Goku aparecen con el Shunkanido.
– “¡¿Qué hacéis vosotros aquí?!” – se sorprende Gohan. – “¡¿Papá?!” – exclama al ver a su padre malherido. 
– “Necesita una senzu” – dice Vegeta.
Tras unas horas, todos nuestros amigos ya están recuperados y se han reunido en la Atalaya. Vegeta y Goku ponen al día a los demás sobre lo ocurrido en Vampa y con Garlick. Champa y Whis, alertados por todo el alboroto, se han unido a ellos.
– “Así que ese demonio salido del Makai colabora con Mojito…” – murmura Piccolo.
– “El problema es que parece capaz de abrir un portal hacia esa dimensión” – dice Goku. – “Y cuando eso ocurre, nuestro ki divino se vuelve inútil.”
– “El poder del Makai es terrible” – dice Whis. – “Pero, si ha sido capaz de anular vuestro ki divino por completo, es peor de lo que esperábamos. Desconozco el origen de tal oscuridad.”
– “Pero le has derrotado, ¿no?” – le pegunta Krilín a su amigo.
– “El planeta estalló y eso cerró el portal” – explica Goku. – “Pero dudo que Garlick haya muerto. Mojito podía teletransportarse como hace Whis.”
– “¿Y qué busca?” – pregunta Gohan.
– “Supongo que quiere liberar a los demonios del Makai” – murmura Champa.
– “Es posible.” – dice Whis. – “Mi hermano hará todo lo que esté en su mano para acabar con vosotros, porque sois el único obstáculo que se interpone en su camino.”
– “Si es así, en algún momento vendrá a la Tierra” – cabila Dende.
– “Estaremos preparados” – dice Goku con decisión.
Vegeta sonríe al escuchar a Goku.
– “Por supuesto” – responde el saiyajín.
Zamas interrumpe el momento.
– “No debemos subestimar a Mojito” – dice el Dai Kaioshin. – “Es posible que sepa algo que nosotros ignoramos.”
– “Muy probable” – responde Whis.
Vegeta esboza una sonrisa chulesca.
– “A nuestra edad se nos presenta un nuevo reto…” – murmura el saiyajín. – “¿Qué opinas, Kakarotto?”
– “Hacía tiempo que no me llamabas así…” – sonríe Goku.
– “¿Algún problema?” – se burla Vegeta.
– “Ninguno.” – responde Goku apretándose el cinturón. – “¡Tenemos trabajo que hacer!”
Todos sonríen al ver a los dos saiyajín dispuestos a afrontar este nuevo obstáculo.
– “A lo mejor deberíais dar un paso a un lado” – les interrumpe Bra.
– “¿Qué?” – se sorprende Goku.
– “Creo que nos toca a nosotras” – presume su nieta.
Vegeta sonríe al escuchar a las chicas, sorprendido por su chulería, pero orgulloso por sus agallas.
– “¿Vosotras?” – se burla el saiyajín.
– “Nosotros” – dice Pan, empujando a Ub y metiéndole en el enredo.
– “¿Qué? ¿Yo?” – se sorprende Ub, tímido como siempre. – “Eso… ¡Sí! Supongo…”

Pan le mira de reojo con desaprobación.

– “Digo… ¡Sí! ¡Por supuesto!” – corrige Ub, que enseguida mira a Pan, esperando su aprobación.

La hija de Gohan sonríe al chico, y éste se ruboriza ligeramente.

Piccolo y Son Gohan sonríen al ver a los chicos tan decididos.
– “Si queréis enfrentaros a alguien como Mojito, tenéis mucho trabajo por delante” – dice el namekiano.
– “¡Sí!” – dicen los tres jóvenes guerreros al unísono.
Goku pone su mano sobre la cabeza de Pan y la despeina en un gesto cariñoso.
– “Está bien…” – sonríe el saiyajín, orgulloso de la nueva generación. – “¡Entrenaremos todos muy duro!”
– “¡SÍ!” – exclaman de nuevo los jóvenes guerreros.
Mientras tanto, en el espacio, muy lejos de allí, Trunks y los saiyajín han llegado al Cuartel General de la Patrulla Galáctica. Los saiyajín son inscritos en un programa de reinserción, a la espera de un lugar en el que poder establecerse y vivir en paz.
Trunks, claramente cabizbajo, dolido por la muerte de sus amigos, es recibido por una joven chica brench de tez verde y cabello corto blanco que se lanza a sus brazos al verle.
– “¡Trunks!” – exclama la joven. – “¡Me alegro de que estés bien!”
El mestizo abraza a su amiga.
– “Sigo aquí” – sonríe forzosamente Trunks.
– “Me tenías preocupada.” – dice la chica.
De repente, un personaje de tez arrugada y amarilla les interrumpe.
– “¡Nos vemos mañana!” – exclama el personaje. – “¡Que tengas un buen día, Cheelai!”
– “¡Hasta luego, Lemo!” – se despide la muchacha.
Trunks también se despide del otro patrullero.
– “Necesitas descansar” – le dice Cheelai al mestizo saiyajín. – “Pareces agotado.”
– “Supongo que sí…” – responde Trunks.
– “Deberías pedir cita con el masajista de la Patrulla…” – sugiera la muchacha. – “O puede que solo necesites desconectar un poco.” – añade con una pícara sonrisa.

ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte X: Tapion y Minosha

Emperador Freezer / Parte X: Tapion y Minosha
“Lo he visto en el fuego… Él regresará…”
Hildegarn ha despertado y está completo. El monstruo ruge con fuerza, sacudiendo a todos los que se encuentran a su alrededor. Salabim sonríe satisfecho al contemplar la creación de los Kashvar de nuevo en acción.
Freezer, dispuesto a detener al gigantesco enemigo, prepara dos discos cortantes de ki.
– “Veamos de qué eres capaz…” – sonríe el demonio del frío.
El tirano lanza su doble ataque y el monstruo se convierte en humo, evadiendo la acometida.
Freezer puede sentir como el denso vapor creado se concentra a su espalda y rápidamente hace que sus discos viajen en esa dirección, obligando a Hildegarn a desvanecerse de nuevo.
– “Parece que empiezo a entender tus habilidades…” – parece satisfecho el tirano. 
Mientras tanto, Salabim se acerca a Tapion, dispuesto a eliminarle antes de que despierte.
– “No dejaré que nos lo arrebatéis de nuevo.” – dice el brujo.
Salabim se muerde su pulgar y escribe un símbolo en el suelo con sangre. Después. el brujo coloca la palma de su mano sobre su escritura y la levanta lentamente, haciendo que una retorcida daga brote del suelo.
El brujo alza su arma sobre Tapion.
– “¡MUERE!” – exclama Salabim.
En ese instante, una espada brota del pecho del brujo. Minosha ha ensartado a Salabim por la espalda con su arma.
– “No te acerques a mi hermano…” – dice el joven konatsiano.
Minosha extrae su hoja del cuerpo del brujo. Salabim se da la vuelta y retrocede lentamente hasta tropezar con Tapion y caer al suelo.
– “No…” – lamenta Salabim. – “No puede ser… No tenía que ocurrir esto…”
Minosha, que se encuentra agotado por el trauma sufrido durante la liberación del monstruo, avanza tambaleándose hacia el brujo.
– “No dejaremos que los Kashvar recuperen el control…” – dice el joven.
– “Esto no tenía que terminar así…” – dice Salabim. – “Lo he visto en el fuego… Él regresará…”
– “No permitiremos que lleves a cabo tus planes.” – sentencia Minosha, que propina un espadazo al brujo, encallando la espada en su cráneo y acabando con la vida del kasvhar.
El pequeño konatsiano se apresura en socorrer a su hermano, que lentamente recobra la consciencia.
– “¡Arriba, Tapion!” – le sacude el chico. – “¡Tenemos que detener a Hildegarn!”
Cerca de allí, Freezer sigue intentando cazar al monstruo con sus discos cortantes teledirigidos.
– “Me estoy hartando…” – refunfuña Freezer, que empieza a frustrarse.
De repente, Hildegarn se desvanece por completo y reaparece a varios kilómetros de distancia, donde los discos de Freezer no pueden alcanzarle a tiempo para evitar que tome forma corpórea.
El monstruo abre su enorme boca y de ella emana un extraño chorro de fuego que baña todo el pantano y carboniza todo lo que encuentra a su paso.
Freezer, al ver que tal magno peligro se aproxima, genera un gran muro de roca, alzando todo el terreno frente a él con su telequinesis.
Sus hombres abandonan la nave y se alejan del lugar a toda prisa.
– “¡Salgamos de aquí!” – les dirige Tagoma. – “¡No debemos estorbar al señor Freezer!”
El fuego consigue perforar el gigantesco muro de piedra y sorprender a Freezer, que se envuelve en una barrera de ki rosado con la esperanza de evitar ser dañado por la llama.
Tras unos segundos, Hildegarn cesa en su ataque. No hay rastro de Freezer.
Hildegarn ruge hacia el cielo y después golpea el suelo con sus puños, desatado.
Tagoma observa lo ocurrido.
– “Su poder es devastador…” – murmura el soldado.
A su lado, Freezer aparece intacto.
– “Ese maldito bastardo…” – dice el tirano, enfadado. – “No creía que pudiera ser tan poderoso…”
– “¿Se encuentra bien, señor?” – pregunta Tagoma.
Freezer ignora a Tagoma y asciende de nuevo hacia el cielo, donde se queda observando al enemigo.
– “Mis ataques no le afectan y yo soy inmortal… Podemos estar así por toda la eternidad.” – sonríe Freezer. – “¡HAAAAAAA!” – exclama mientras adquiere su forma musculosa, al utilizar el cien por cien de su poder.
El tirano se envuelve de nuevo por su barrera de energía y embiste a Hildegarn, que le intercepta con un coletazo y le estampa contra el suelo.
De repente, el tirano brota del suelo y embiste a al monstruo, propinándole un golpe en la barbilla y haciéndole caer de espaldas.
– “Así que se te puede coger desprevenido…” – sonríe el tirano.
Hildegarn se desvanece y reaparece de pie, dispuestos a utilizar de nuevo su aliento de fuego.
Freezer se pone en guardia, preparado para el combate.
Pero, en ese instante, una suave melodía inunda el lugar.
– “¿Qué es eso?” – se pregunta el tirano.
Hildegarn empieza a retroceder y gruñir, como si tan bello sonido le causase un terrible malestar.
De repente, los dos konatsianos se elevan lentamente y se dirigen hacia el monstruo haciendo sonar sus ocarinas.
– “¿Esa música es lo que le detiene?” – se sorprende Freezer. – “¿Qué clase de magia es esta?”
Tapion mira a Freezer.
– “¡Atácale ahora!” – dice Tapion. – “¡La música le hace vulnerable!”
– “¡No me des órdenes, muchacho!” – responde Freezer.
– “¡Dese prisa!” – exclama Minosha.
Freezer, frustrado y resignado, entiende que no tiene otra opción que seguir los consejos de los konatsianos.
El tirano alza sus manos al cielo y genera un gigantesco disco cortante de ki.
– “¡HAAAA!” – exclama al lanzar su ataque.

El disco se dirige hacia el monstruo y finalmente le corta por la mitad.
Las dos mitades del monstruo, antes de que caigan al suelo, se convierten en humo y se dirigen a Tapion y Minosha, entrando en sus cuerpos.
Los dos konatsianos dejan de tocar y descienden hasta el suelo.
– “Lo hemos logrado…” – sonríe el hermano mayor, mirando de reojo al pequeño.
– “Jeje” – sonríe también Minosha.
Freezer, que ha recuperado su forma original, se acerca a ellos.
– “¿Me vais a explicar lo que acaba de ocurrir?” – pregunta Freezer.
– “No le has dividido usando mi espada, así que no tardará mucho tiempo en intentar completarse de nuevo.” – advierte Tapion. – “Tiene que prestar atención.”
El tirano escucha atentamente al konatsiano.
– “Los Kashvar eran una secta de brujos que despertaron a un viejo monstruo en nuestro planeta; Konats.” – dice Tapion.
– “Esos brujos pretenden alzarse sobre los Dioses.” – dice Minosha. – “Creen que los mortales son solo un entretenimiento para alguien superior. Se sienten manipulados y buscan venganza.”
– “¿Alguien superior?” – pregunta Freezer.
– “Creen que existe un plano de existencia por encima del nuestro.” – dice Tapion. – “Algo superior a nuestra realidad.”
– “Siguen las enseñanzas de un viejo brujo.” – explica Minosha. – “Alguien que, según las leyendas, logró ver en persona a ese Dios supremo.”
– “A ese brujo lo llaman…” – dice Tapion.
De repente, un terrible dolor embarga a los konatsianos.
Tapion desenvaina su espada y se la ofrece a Freezer.
– “¡No hay tiempo que perder!” – dice el konatsiano. – “¡Hildegarn intenta salir!”
Freezer parece confuso ante la ofrenda de Tapion.
– “¡Tiene que matarnos usando esta espada!” – dice el konatsiano. – “¡AHORA!”

El tirano acepta la espada y la observa detenidamente.
– “¿No hay otra forma?” – pregunta Freezer. – “Tenéis información que me resultaría muy útil…”
– “Eres frío…” – fuerza una sonrisa Tapion. – “Eso facilitará las cosas.”
Freezer alza la espada sobre el cuello del konatsiano.
– “Tenéis agallas” – dice Freezer. – “Recordaré vuestros nombres, Tapion y Minosha, leyendas de Konats.”
El tirano decapita a Tapion de un solo espadazo. Los ojos de Minosha se llenan de lágrimas.
Freezer camina hacia el pequeño konats, que ofrece su cuello.
– “Es un buen hombre, Emperador Freezer.” – sonríe Minosha.
El demonio del frío esboza una irónica sonrisa.
– “Algunos discreparían” – dice Freezer, antes de acabar con la vida del chico.
El planeta Numa se queda en silencio. Los hombres del Emperador se acercan cautelosamente al intuir que todo a terminado.
– “Solicitad una evacuación al centro de mando” – ordena Tagoma a sus soldados. – “La nave ha quedado para el arrastre.”
Freezer clava la espada en el suelo y se aleja caminando.
– “¿A dónde va, señor?” – pregunta Tagoma.
– “Necesito pensar.” – dice el tirano.
El Emperador regresa a la cueva de Salabim para investigar el lugar. El tirano estudia con detenimiento los jeroglíficos de las paredes y uno llama especialmente su atención. El símbolo está formado por tres columnas, dos laterales más cortas una central más alta y terminada con un círculo.
En ese instante, un personaje aparece de la nada.
– “Impresionante, señor Freezer” – sonríe el individuo.
Freezer le mira desconfiado.
– “¿Quién eres tú?” – pregunta el tirano.
– “Los mortales soléis llamarnos ángeles.” – responde el misterioso personaje. – “Vengo a ofrecerle una oportunidad.”

ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte IX: La voluntad de los Kashvar

Especial DBSNL // U3 y U5 / Parte IX: La voluntad de los Kashvar
“La ambición de esa familia me ha servido bien…”
En el pantanoso planeta Numa, Freezer ha descubierto el engaño de Salabim y regresa a toda velocidad a su nave para proteger las cajas de música.
– “¡¡MALDITA SEA!!” – grita el tirano, furioso.
En la nave, Tagoma y los otros soldados se encuentran inmersos en sus propios infiernos de oscuridad. Salabim dibuja dos círculos repletos de jeroglíficos en el suelo, uno al lado del otro, y coloca las cajas en el centro de cada uno de ellos; acto seguido, empieza a recitar unas extrañas oraciones en una lengua antigua. Las manivelas de las cajas pronto empiezan a girar, emitiendo una delicada melodía.
Freezer llega a la nave y entra apresurado, navegando los pasillos repletos de soldados arrodillados, sufriendo un terrible tormento.
Finalmente, el tirano se encuentra con Salabim, y frente a él, de pie en los círculos dibujados en el suelo, dos extraños individuos vestidos con antiguas ropas de hombreras reforzadas y peinados estrafalarios. Uno de ellos parece un adulto joven, pero el otro es solo un muchacho. Las cajas de música se encuentran a sus pies, hechas pedazos.
– “Has llegado tarde” – sonríe el brujo.
– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta el mayor de los recién aparecidos. – “¿Dónde estamos?”
– “No deberíamos estar aquí…” – dice el pequeño.
– “¿Quiénes sois vosotros?” – pregunta el mayor, al ver a Salabim y Freezer.
Salabim da un paso al frente.
– “Soy quien os ha liberado de vuestra prisión.” – dice el brujo.

El chico agacha la cabeza y ve los símbolos de los círculos.
– “Estos jeroglíficos…” – murmura el muchacho, alertando a su compañero.
– “Kashvar…” – dice preocupado el mayor. – “¡Eres uno de esos malditos brujos!” – exclama desenvainando su espada.
Salabim sonríe.
– “Tenéis algo que nos pertenece.” – dice el brujo, en tono amenazante.
Freezer observa atentamente la situación, intentando comprender lo que ocurre.
El muchacho también blande su espada.
– “¡Atrás!” – el chico amenaza a Salabim.
– “¡Vuélvenos a encerrar!” – dice el mayor.
– “Las cajas se han roto.” – sonríe el mago. – “Eso ya no es posible.”
Freezer se harta de que le ignoren e interrumpe la conversación.
– “¡Eh! ¡Vosotros!” – dice el Emperador. – “¡¿Qué diablos significa todo esto?! Se suponía que había un monstruo en las cajas, ¿no?”
– “¿Quién eres tú?” – pregunta el mayor de los aparecidos.
– “Soy el Emperador Freezer, hijo del Rey Cold.” – dice el tirano. – “Estáis bajo mi protección… por ahora.”
– “¿Emperador?” – se sorprenden los dos personajes. – “¿Cuánto tiempo ha pasado?”
– “¡Respuestas!” – insiste Freezer, impaciente.
– “Me llamo Tapion.” – dice el mayor. – “Y él es mi hermano, Minosha. El monstruo que buscas está en nuestro interior, dividido en dos mitades.”
– “Interesante…” – murmura el demonio del frío.
– “Por eso, ¡debéis matarnos!” – dice Tapion. – “¡Debéis acabar con nosotros antes de que Hildegarn se libere!”
– “¡NO!” – interviene Salabim. – “¡Necesito al monstruo!”
Freezer clava su mirada en el brujo.
– “¿Para qué?” – pregunta el Emperador.
– “Necesito su esencia.” – dice el brujo. – “¡Para que él pueda despertar!”
– “¿Él?” – dice Freezer, confuso.
Tapion da un paso al frente y pone el filo de su espada en la garganta de Salabim.
– “¡Ni una palabra más, bastardo!” – le amenaza el konatsiano. – “Las palabras de los Kashvar son como veneno…”
– “Aquí mando yo, muchacho” – dice Freezer.
De repente, el joven Minosha sufre una fuerte jaqueca.
– “¡AAAAAH!” – grita el chico.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Freezer.
– “¡Maldita sea!” – dice Tapion, preocupado, que se apresura en buscar algo en su cinturón.

El konatisano saca una ocarina y se dispone a tocarla, pero Salabim, con un rápido movimiento que sorprende a todos los presentes, le arrebata el instrumento y también se apodera de otro idéntico que llevaba Minosha en su cinturón.
– “¿Qué es eso?” – pregunta Freezer.
– “¡Es lo único que puede detener a Hildegarn!” – dice Tapion.
El konatsiano se arrodilla frente a su hermano.
– “Tienes que luchar, Minosha.” – dice el konatsiano. – “No dejes que la oscuridad venza.”
Salabim empieza a recitar un conjuro que crea una oscura niebla que envuelve a los presentes.
– “Otra vez esos trucos…” – murmura Freezer, harto del mago.
Tapion blande su espada, buscando al mago entre la oscuridad.
– “¡Muéstrate, cobarde!” – exclama el konatsiano.
Aprovechando la neblina, Salabim se acerca a Minosha por la espalda y agarra su cabeza con ambas manos, que enseguida brillan con luz negra.
– “¡YO TE LIBERO, HILDEGARN!” – exclama el brujo.
Un extraño humo negro brota de las orejas, los ojos, la nariz y la boca de Minosha y asciende hacia el cielo, derritiendo el techo de la nave, y finalmente conforma el tren inferior del monstruo.
La neblina empieza a disiparse, y Freezer y Tapion pueden ver a Hildegarn alzarse.
– “¡Hermano!” – exclama el mayor de los konatsianos, que enseguida se da cuenta de que Minosha se encuentra desmayado en el suelo.
El gigantesco pie del monstruo está apunto de pisar al joven konatsiano, pero Tapion se abalanza sobre él y logra socorrerle a tiempo.
– “¿Estás bien?” – le pregunta insistentemente. – “¡Minosha!”
El chico no responde. Tapion intenta palpar su pulso, pero se encuentra muy débil.
– “Maldita sea…” – murmura rabioso el konatsiano. – “¡ME LAS PAGARÁS!” – le grita al brujo.
Freezer se encuentra asombrado ante la mitad inferior del monstruo; sin palabras.
De repente, la cola de Hildegarn intenta golpear al demonio del frío, que lo esquiva grácilmente y se eleve para poder observar mejor al enemigo.
En la nave, los soldados del imperio han quedado libres del embrujo de Salabim, y ahora corren aterrados al monstruo.
– “¿Acaso…?” – murmura aterrado Tagoma. – “¿Ese es el demonio de las cajas?”
Cerca de allí, Salabim ríe a pleno pulmón.
– “¡RENACE, HILDEGARN!” – exclama el brujo.
Freezer prepara un disco de ki cortante y lo lanza contra la cola del monstruo, pero éste se transforma en humo y deja que el ataque pase de largo.
El demonio del frío analiza lo ocurrido.
– “¿Es invulnerable?” – piensa el tirano.
De repente, las piernas Hildegarn se materializa sobre Freezer y caen sobre él, obligándole a esquivar rápidamente al monstruo, que destroza gran parte de la nave con un pisotón.
– “¡Qué rápido es!” – se sorprende el demonio.
Freezer observa la destrucción provocada por el monstruo.
– “Cuando ataca se hace tangible.” – cavila el tirano. – “¿Es ese su punto débil?”
Salabim sonríe al ver al demonio del frío arrinconado.
– “La ambición de esa familia me ha servido bien…” – murmura el brujo. – “¡Pero ya no tienen ninguna utilidad para mí!”
Mientras tanto, Tapion se abalanza sobre el mago por la espalda, espada en alto, pero justo cuando estaba apunto de propinarle un espadazo, una jaqueca le deja aturdido.
– “Maldita sea…” – lamenta el konatsiano. – “Ahora que la parte inferior está libre… siento como llama a la parte que habita en mi interior…”
Salabim se da cuenta y sonríe. El brujo se acerca al guerrero konatsiano, que se encuentra arrodillado, y levanta su barbilla con un gesto paternalista.
– “Nos robasteis algo que nos pertenecía por derecho.” – dice el mago. – “Y ahora, nos lo vais a devolver.”
El brujo coloca su pulgar en la frente de Tapion y se ilumina con luz negra, provocando un terrible dolor en el joven, que grita desesperado, y haciendo que un extraño humo emane de sus orificios faciales y asciendo hacia el cielo, avanzando hasta colocarse sobre las piernas del Hildegarn preexistentes y conformando al monstruo en su totalidad.
Tras el esfuerzo, Tapion se desmaya.
Una gota de sudor recorre la frente de Freezer al ver a tan magno enemigo.
– “Esto complica las cosas…” – murmura el tirano.
Salabim observa emocionado a su monstruo, ahora completo.
– “¡ADELANTE, HILDEGARN!” – grita el brujo. – “¡COSECHA Y CUMPLE LA VOLUNTAD DE LOS KASHVAR!”