El Saiyajín Dios / Parte I: La Patrulla Galáctica
“¿De dónde proviene ese poder?”
En el Cuartel General de la Patrulla Galáctica, Leek, antiguo compañero de Bardock y ahora nuevo líder de los saiyajín, es interrogado por el Capitán Lemo, que intenta desentrañar la historia de este pequeño grupo de guerreros que sobrevivió a la destrucción del planeta Vegeta a manos de Freezer.
– “Os agradecemos vuestra colaboración” – dice el Capitán. – “Trunks nos ha pedido que os busquemos un lugar donde podáis instalaros, y eso estamos haciendo; pero llevará un tiempo prepararlo todo. Hasta ese momento, se os proporcionará asilo en Centro de Reinserción 42. Nuestras instalaciones están a vuestro servicio.”
– “Los saiyajín no aceptamos caridad” – responde Leek. – “Pero éste es un mundo nuevo para nosotros y Trunks nos ha pedido paciencia… Así que… Gracias.”
– “Es nuestro trabajo.” – sonríe Lemo. – “Mientras tanto, nos gustaría hacerle unas preguntas, pues vuestro caso es muy peculiar.”
– “Adelante” – dice el anciano saiyajín.
– “¿Cómo terminasteis en un planeta como Vampa?” – pregunta el patrullero. – “Ese lugar no aparece en las cartas de navegación, porque se considera un planeta inhabitable…”
– “Páragus encontró información sobre el lugar en los viejos archivos tsufur clasificados.” – responde Leek. – “Pensó que ahí no nos buscarían y envió un equipo de reconocimiento a espaldas del Rey Vegeta y del Imperio.”
– “Imagino que no fue fácil…” – dice Lemo.
– “Para poder escapar del planeta Vegeta, teníamos que fingir nuestra muerte.” – dice Leek. – “Páragus tenía hombres en todas partes; eso facilitaba la creación de informes falsos sobre naves estrelladas y muertes en combate.”
– “Tiene sentido…” – murmura Lemo, repasando las notas que ha ido tomando. – “Pero usted ha dicho que el planeta aparecía en los archivos tsufur… ¿Por qué? ¿Qué podían hacer ellos allí?”
Mientras tanto, en Vampa, una patrulla investiga las grutas que habitaban los saiyajín, siguiendo su recorrido y adentrándose en el interior planeta.
En el Cuartel General, el interrogatorio continúa.
– “En el corazón de Vampa encontramos un viejo laboratorio tsufur abandonado.” – dice Leek.
– “¿Qué tipo de laboratorio?” – pregunta Lemon. – “¿Qué experimentos se llevaban a cabo?”
– “Parecía un centro de mando.” – responde el saiyajín.
– “¿Un centro de mando?” – se sorprende el patrullero. – “¿Qué controlaba?”
– “No lo sé.” – responde Leek. – “El lugar funcionó al mínimo de energía durante unos pocos meses y finalmente se apagó.”
– “¿Pudisteis extraer algo antes de que eso ocurriera?” – pregunta Lemo.
– “Nada relevante.” – responde el anciano. – “Lo único útil fue el artefacto que Páragus utilizó para controlar a su hijo.”
En Vampa, la patrulla ha llegado al laboratorio, que se encuentra inoperativo, y busca detenidamente su fuente de energía, dispuestos a activar el lugar conectándolo a la batería de emergencia de una de sus naves.
En el Cuartel General, Lemo se interesa por el artefacto de control.
– “¿Cómo funcionaba?” – pregunta el patrullero. – “¿Controlaba la mente de Broly?”
– “Nunca lo supimos con certeza.” – responde Leek. – “Las gemas parecía controlar la cantidad de poder que Broly era capaz de utilizar, según la voluntad de Páragus. Si Broly intentaba liberar más energía de la que su padre consideraba oportuna, las gemas la utilizaban en contra del muchacho.”
– “Suena a tortura…” – murmura Lemo.
– “Posiblemente lo era.” – responde Leek. – “Pero no había otra forma de controlar al chico.”
– “¿Por qué?” – pregunta el patrullero.
– “Su poder le enloquecía.” – responde el saiyajín. – “Siendo un niño… tendría unos cinco años… se enfadó porque tenía hambre y acabó con cinco de nuestros mejores guerreros, que intentaron detenerle antes de que acabara con todo.”
– “¿De dónde proviene ese poder?” – pregunta Lemo.
– “No lo sé.” – responde Leek. – “Páragus creía que Broly era el Súper Saiyajín de la Leyenda, que había renacido para proteger a su pueblo… Pero pronto nos dimos cuenta de que era algo más. Su poder era distinto al de cualquier otra criatura. Posiblemente superó a Freezer a los siete u ocho años. Ese poder… era propio de un Dios.”
En el laboratorio, la patrulla ha logrado conectar la nueva fuente de energía y todo el lugar se ilumina, poniendo en marcha sus computadoras.
Las pantallas de los ordenadores se iluminan mientras el sistema se reinicia y pronto revelan una imagen de la galaxia, con múltiples planetas destacados en distintos colores, y un listado de tareas en proceso.
Uno de los patrulleros se acerca a una computadora para investigar de que trata esa información.
– “¿Qué significa todo esto?” – se pregunta el patrullero. – “Proyecto Getemono, Proyecto Dorobochi, Proyecto ST…” – lee.
De repente, las compuertas del laboratorio se cierran automáticamente.
– “¡¿Qué está pasando?!” – exclama el patrullero.
– “¡Se han cerrado solas!” – responde su compañero.
En ese instante, un holograma es proyectado en el centro del laboratorio.
– “Bienvenidos a mi humilde morada” – saluda el personaje recién aparecido, con el rostro desfigurado.
Los patrulleros desenfundan sus armas y abren fuego contra el extraño individuo, pero sus disparos atraviesan el holograma sin causarle ningún daño.
– “Eso no va a funcionar.” – murmura la aparición.
Uno de los patrulleros se da cuenta del error que han cometido al reactivar el laboratorio y apunta con su arma a una de las baterías, pero antes de que pueda disparar, un extraño látigo mecánico se enrolla en su cuerpo y le aprisiona.
Su compañero intenta disparar al robot, pero una gran garra metálica le atrapa.
El personaje del holograma sonríe.
– “Matadlos” – ordena el misterioso individuo.
– “¡No!” – exclama un patrullero. – “¡Espere! ¡Por favor!”
El holograma les ignora y se acerca a una computadora, que muestra los avances de una tarea. Los patrulleros son asesinados.
– “Casi está listo.” – sonríe el personaje.
En el Cuartel General de la Patrulla Galáctica, el interrogatorio es interrumpido por el Comandante Kahseral, superior del Capitán Lemo, que entra en la sala y hace saber a los presentes que han perdido la comunicación con la patrulla enviada a Vampa.
– “Es un planeta extraño. Puede que solamente fallen las comunicaciones por la profundidad de sus grutas. O puede que hayan quedado atrapados por un derrumbamiento…” – murmura Lemo.
– “Enviaremos a otra patrulla.” – dice el Comandante. – “Pero sería mejor que les acompañara alguien que conoce el terreno…”
– “Enviaremos a otra patrulla.” – dice el Comandante. – “Pero sería mejor que les acompañara alguien que conoce el terreno…”
El Comandante mira al saiyajín.
– “¿Alguno de sus hombres estaría dispuesto a ayudarnos, señor Leek?” – pregunta Kahseral.
El saiyajín asiente.
– “Conozco a los indicados.” – responde Leek. – “Será nuestra forma de agradeceros vuestra hospitalidad.”
– “Bien…” – suspira Lemo.
– “Entonces, está decidido” – dice el Comandante. – “Bienvenidos a la Patrulla Galáctica.”
– “Entonces, está decidido” – dice el Comandante. – “Bienvenidos a la Patrulla Galáctica.”
