DBSNL // Capítulo 117: Introspección

DBSNL // Capítulo 117: Introspección
“Se acabó esta farsa”

En la Tierra, Ub, fuera de control, propina una paliza a Cell, que ha sido sorprendido por la brutalidad y fiereza del chico.
– “¿De dónde saca todo este poder?” – se pregunta el insecto mientras encaja una tormenta de golpes. – “Su ki es terrible…”
En el planeta Sagrado, Shin siente una aterradora energía que le resulta familiar y se queda petrificado.
– “No…” – murmura el Kaioshin del Este.
– “¿Shin?” – le pregunta Kibito. – “¿Qué…?”
Pero en ese instante él también percibe esa energía.
– “No es p… posible…” – titubea el Kaioshin. – “¡¿Majin Bu?!”
Piccolo, que seguía ensimismado, reacciona repentinamente y ataca a Pan, que detiene el golpe. Bra aprovecha para intentar asestar una patada al namekiano, pero él le agarra el pie y le lanza por los aires.
Pan aprovecha la distracción y salta sobre Piccolo.
– “¡Patada dinamita!” – exclama antes de golpearlo y estamparlo contra el suelo.
Mientras tanto, en la mente del namekiano, Kamisama y Nail se enfrentan a Piccolo, que detiene sus ataques sin problemas.
– “Sois ridículos” – se burla el cerebro que controla a Piccolo.
El namekiano propina un rodillazo en el abdomen de Nail y después, con una patada giratoria, lo lanza a varios metros de distancia.
Kamisama se abalanza sobre Piccolo, pero este le repele con un empujón de ki.
Nail intenta ponerse de pie.
– “Tenemos que desconectarle…” – murmura el dolorido namekiano.
– “¡Detente, Piccolo!” – insiste Kamisama. – “¡No dejes que esa cosa te controle!”
– “¡JAJAJA!” – ríe el cerebro. – “¡Piccolo es solo una marioneta! ¡¿Creéis que podréis…!?”
De repente, el cable que conectaba al namekiano con el cerebro ha sido arrancado.
– “¡¿Qué ha pasado?!” – exclama Wheelo.
Piccolo parece que recupera la consciencia lentamente.
– “¿Qué ocurre?” – se pregunta el namekiano. 
Kamisama se pone en pie y sonríe al ver lo sucedido. Un cuarto namekiano ha aparecido y sujeta el cable arrancado.
– “Nunca pensé que diría esto, pero…” – murmura Kamisama. – “Me alegro de verte.”
El cuarto namekiano esboza una sonrisa aterradora.
– “Nadie manipula al Rey de los Demonios.” – sentencia Piccolo Daimaoh.
Piccolo se queda sin palabras al ver a su padre, pero la visión se desvanece en un instante.
En el mundo real, Bra y Pan se abalanzan sobre el namekiano, que entra en razón de forma repentina. Sus marcas de posesión desaparecen lentamente.
Piccolo empieza a tener arcadas y acaba expulsando una pequeña cantidad de líquido metálico inerte.
Bra y Pan se detienen, confusas ante tal suceso.
– “¿Tío Piccolo?” – pregunta Pan cautelosa.
Piccolo se limpia la sangre de su labio.
– “Malditas crías…” – murmura el namekiano. – “No os habéis contenido…” – dice antes de esbozar una sonrisa. – “Buen trabajo.”
– “¡Piccolo!” – exclama Pan, que se abalanza sobre él y le abraza.
– “Parece que ya vuelvo a ser yo” – dice el namekiano.
– “Ya era hora…” – le dice Bra.
– “¿Cómo te has librado de Wheelo?” – le pregunta Pan.
– “He tenido ayuda…” – murmura Piccolo.
De repente, el namekiano siente el oscuro ki de Ub.
– “Maldición…” – murmura asustado. – “Tenemos que darnos prisa.”
Cerca de la Tierra Sagrada de Karín, Cell se encuentra tendido en el suelo, malherido. Ub avanza hacia él con una terrible sonrisa en su rostro.
El insecto intenta sorprender a Ub disparando un rayo mortal que le atraviesa el pecho, pero el chico ni se inmuta. Su herida se cierra rápidamente y el chico sigue avanzando hacia su adversario.

– “Es… un monstruo…” – murmura Cell, asustado.

Ub no está dispuesto a dejar marchar a su enemigo. El muchacho alza su mano hacia el cielo y genera una gigantesca esfera de ki rosado.

– “Jijiji” – ríe Ub.

– “¡¿Es que pretende destruir la Tierra?!” – piensa Cell, aterrado.
En ese instante, los cuatro Kaioshin aparecen rodeando a Ub y extienden sus manos hacia él, utilizando su poder mental para retenerle.  La esfera de ki se desvanece.
– “Gggrrr” – gruñe el muchacho, que lucha por liberarse.
Junto a ellos, Zamas también ha llegado.
– “¿Qué está pasando aquí?” – pregunta el Dai Kaioshin.

El Dios pronto se fija en Cell.
– “Ya veo…” – murmura Zamas.
En un instante, Zamas aparece en una oscura sala en la que un adormilado Cell se encuentra conectado a un cerebro en la pared.
– “¡¿Qué haces tú aquí?!” – se sorprende Wheelo al ver al Kaioshin en la mente de Cell.
Zamas observa el lugar con detenimiento.
– “Deberías tener cuidado, Wheelo” – le dice el Kaioshin.
– “Pero, ¡¿cómo…?!” – se pregunta asustado el doctor al escuchar a ese individuo pronunciar su nombre.
– “Si miras fijamente al abismo, el abismo te devuelve la mirada” – sentencia Zamas. 
De repente, el Kaioshin y Wheelo se encuentran en otra sala oscura. El científico y el Dios se encuentran a solas. El humano ha recuperado su forma corpórea. Les rodea una extraña cúpula de cristal con centenares de electrodos colocados de los que parten cables en todas las direcciones.
– “¡¿Qué haces aquí?!” – pregunta inquisitivo Wheelo.
Zamas echa un vistazo a su alrededor.
– “Así es como lo haces…” – murmura el Dios, que con sus ojos de Kaioshin puede ver el final de todas las conexiones. 
El Dios puede ver a los guerreros Z que han sido noqueados. Algunos ya recuperan la conciencia. Puede ver a Karín observando desde su torre. A Bulma y su madre aporreando la puerta del laboratorio. A Suno, Mai y varios humanos de Villa Jingle adentrándose en el bosque nevado. A Videl sobrevolando Satán City.
– “¡Sal de aquí!” – exclama Wheelo, furioso. – “¡Fuera!”
– “Puede que seas excepcional entre los mortales…” – se burla Zamas. – “…pero estás hablando con un Dios”.
– “Un Dios, ¿eh?” – sonríe el doctor. – “Eso es muy interesante…”
De repente, dos cables se acercan a Zamas por la espalda, pero se detienen en el aire. Zamas ha alzado su mano y los ha frenado con su poder mental.
– “Se acabó esta farsa” – dice el Kaioshin, que chasquea sus dedos haciendo que la cúpula estalle en mil pedazos.
– “¡NOOOOO!” – grita Wheelo, cuya voz se vuelve extrañamente metálica a medida que se debilita.

Dibujado por Ipocrito

Las marcas de Baby desaparecen del rostro de Cell, que empieza a toser hasta expulsar un líquido metálico viscoso, que se derrama inerte al suelo.
Zamas sonríe.
– “Bien” – dice el Kaioshin. – “Ahora…” – añade mientras se fija en Ub, que sigue retenido por los demás Kaioshin. – “¿Qué hacemos contigo?”
– “Gggrrrrr” – gruñe el muchacho.
En Vampa, Vegeta se prepara para hacer el Shunkanido y llevar a Goku con Kaiosama.
– “Trunks” – le dice a su hijo. – “Lo dejo todo en tus manos”.
El mestizo levanta el pulgar. Vegeta sonríe y desaparece junto a Goku.

Freezer se aparta del grupo.

– “¿Dónde vas, Freezer?” – le pregunta Trunks.
– “Tengo cosas que hacer” – responde el tirano.
Broly da un paso al frente, pero Leek le detiene. Aunque el líder saiyajín sigue enfadado con el demonio del frío, contiene su rabia siguiendo el consejo de Vegeta y Trunks.
– “No es el momento” – dice Leek.
Freezer los mira de reojo por encima del hombro y sonríe.
– “Aún no…” – murmura antes de marcharse volando y perderse en el espacio.

ESPECIAL DBSNL /// Prodigal son // Universos 6 y 7 / Parte VIII: El Imperio se tambalea

Especial DBSNL // U6 y U7 / Parte VIII: El Imperio se tambalea
“Que el miedo recorra el Imperio.”
En la Capital del Imperio, en la sala del trono, Tagoma ha sido informado de la fuga del prisionero tsufur.
– “¡¿HABÉIS DEJADO ESCAPAR AL PRISIONERO CON LA CAJA?!” – exclama el hombre del Emperador, furioso. – “¡DEBERÍA EJECUTAROS A TODOS!” – riñe a los soldados que lo custodiaban.
Los soldados, arrodillados ante él, no se atreven a decir nada.
En ese instante, Curd entra en la sala.
– “¡Traigo noticias del planeta Litt!” – exclama el soldado.
– “Que sean buenas…” – murmura Tagoma.
– “Me temo que no lo son.” – responde el brench. – “Liquir tiene al ejército litt a sus órdenes, y parece que ha unido sus fuerzas con el cazarrecompensas Reitan.”
Tagoma, apabullado ante tantas malas nuevas, retrocede hasta dejarse caer sobre el trono, quedándose sentado, con su mirada perdida en el fondo de la sala.
– “Cooler me va a ejecutar…” – suspira Tagoma.
Curd, al ver a Tagoma abatido, hace una señal a los demás soldados para que abandonen la sala.
– “Hay una cosa más sobre la que tengo que informarle.” – dice el brench.
Tagoma no responde.
– “Hemos perdido el contacto con la patrulla que enviamos al planeta Gelbo.” – explica Curd. – “Podría estar relacionado con la caja de música.”
El hombre del Emperador parece salir de su trance.
– “Recuperar esa caja podría salvar mi cabeza…” – dice Tagoma. – “Te encomiendo la misión personalmente, Curd.”
– “Sí, señor” – responde el brench, haciendo una reverencia.
Mientras tanto, ya muy lejos de allí, el tsufur viaja en una nave del Imperio robada acompañado por el robot que le liberó.
– “Sistemas de rastreo anulados.” – anuncia el pequeño robot, conectado a los controles de la nave. – “Estableciendo ruta libre de controles imperiales.”
– “Perfecto.” – sonríe el tsufur. – “Rumbo a M-2”.
En el planeta Litt, el nuevo ejército del kurama prepara sus naves para marchar hacia la Capital del Imperio.
– “Todo listo, señor” – anuncia un soldado de alto rango.
– “Bien.” – responde Liquir. – “Partiremos enseguida.”
En Gelbo, las ruinas de una aldea rebosan silencio y muerte. Cadáveres de aldeanos y soldados del Imperio inundan las calles.
El chamán Zunama se encuentra sentado en el centro de un círculo dibujado en el suelo con la sangre del joven guerrero konats muerto. Un extraño humo denso y oscuro penetra en su cuerpo lentamente.
– “Ahora nos perteneces de nuevo…” – sonríe el brujo. – “Orgullo de los Kashvar.”
En Numa, Salabim observa el fuego y sonríe satisfecho.
– “Bien…” – murmura el mago. – “Estamos más cerca que nunca…”
Una nave imperial ya ha abandonado la Capital del Imperio con destino a Gelbo. En el puente de mando, Curd dirige la expedición.
– “No hay tiempo que perder” – les recuerda a sus hombres. – “El destino del Imperio depende esta misión.”
– “¡Sí, señor!” – responden los soldados.
Mientras tanto, en el planeta Kurama, Cooler ha enterrado al viejo Sidra frente al altar del Fruto Sagrado.
– “Las cajas de música y el Fruto Sagrado han sido objetos codiciados a lo largo de la historia.” – dice el demonio del frío. – “Nadie se ha atrevido a destruirlos, pensando en la llegada de un mal que los convirtiera en necesarios, sin darse cuenta de que los objetos eran el propio mal que protegían.” – recapacita Cooler. – “Esa será mi empresa. Destruiré el objeto de tentación.”
En ese instante, Cooler siente una extraña sensación que jamás ha vivido antes.
– “¿Qué es eso?” – se pregunta, mientras alza su mirada hacia el cielo, en una dirección concreta. – “¿Qué es lo que siento? Es una… ¿presencia?”
Cooler cierra los ojos he intenta concentrarse.
– “Parece que puedo sentir la presencia de ciertos individuos…” – piensa el demonio del frío. – “Son dos energías, están juntas…”
De repente, una nueva sensación le embarga, y Cooler se da la vuelta.
– “¡Hay otra más en esa dirección!” – exclama el demonio del frío. – “Es distinta… Parece… fría… Nunca había sentido una oscuridad semejante…”
Tras varios días de viaje, las alarmas suenan en la nave imperial. Curd corre al puesto de mando, donde se encuentra a todos los soldados muy alborotados.
– “¡¿Qué ocurre?!” – pregunta Curd. 
– “¡DETECTAMOS UN GRAN NÚMERO DE NAVES ACERCÁNDOSE!” – exclama un soldado.
– “¡¿Cómo?!” – se sorprende el brench.
– “Son… ¡SON NAVES LITT!”
Curd se acerca a una de las pantallas y puede ver cómo una gran flota va directa hacia ellos.
– “¡MANIOBRA EVASIVA!” – exclama Curd. – “¡¿Cuál es el planeta más cercano?!” – pregunta.
– “¡Rudeze, señor!” – responde un soldado.
– “¡Rumbo a Rudeze!” – ordena Curd. – “¡Debemos esconder nuestro rastro! ¡E informad al señor Tagoma! ¡URGENTE!”
En la nave principal de la flota enemiga, un soldado litt se a Liquir.
– “Hemos detectado una nave imperial” – anuncia el soldado. – “Ha cambiado de rumbo y se dirige a Redeze. Debe habernos detectado. ¿Qué hacemos?”
– “Dejadles escapar.” – responde el kurama. – “Que el miedo recorra el Imperio.”
En la Capital, el mensaje de Curd es recibido y Tagoma es informado.
Sentado en el trono, Tagoma se queda en silencio mientras sus consejeros debaten posibles acciones. Poco a poco, las voces de los presentes se vuelven inaudibles para el hombre del Emperador. El terror le embarga y un sudor frío cubre su cuerpo.

ESPECIAL DBSNL /// Prodigal son // Universos 6 y 7 / Parte VII: Un enemigo en común

Prodigal son / Parte VII: Un enemigo en común
“¡Ninguno de los dos tiene porqué morir hoy!”
El Imperio ha recuperado una de las cajas de música desaparecidas, que ahora se encuentra en manos de Tagoma.
El prisionero que fue capturado en posesión del artefacto milenario ha sido encarcelado en un calabozo del palacio imperial, a la espera de ser interrogado de nuevo antes de ser trasladado a una prisión de alta seguridad.
Tagoma ha ordenado una búsqueda exhaustiva de la segunda caja de música, que sigue en paradero desconocido.
– “No sabemos dónde buscar, señor” – dice Curd.
– “Tuvo que deshacerse de ella cuando se dio cuenta de que podíamos atraparle.” – dice Tagoma. – “Estudiad el recorrido de su nave y estableced posibles paraderos. ¡El señor Cooler quiere esa caja!”
Mientras tanto, en el planeta Litt, Reitan y Liquir se encuentran cara a cara. El kurama está utilizando siete colas para poder enfrentarse al herajín, que pese a estar malherido sigue dispuesto a luchar.
Cerca de allí, Meerus y la banda de piratas espaciales observan detenidamente a los dos personajes, esperando una oportunidad para capturar al preciado kurama y poder así reclamar la recompensa que ofrece el Imperio.
En el planeta Kurama, Cooler lucha para sobrevivir al poder del Fruto Sagrado, cuya infusión de su semilla se ha tomado para potenciar sus habilidades, ante la atenta mirada de Sidra.
– “¡AAAAH!” – grita el demonio del frío, cuyo cuerpo parece que ha empezado a transformarse.
Sidra empieza a preocuparse por Cooler.
– “Su poder aumenta rápidamente…” – piensa el viejo. 
El exoesqueleto del demonio del frío empieza a desarrollar una puntiaguda corona y varios pinchos en brazos y piernas.
– “Ggggrrrr…” – gruñe Cooler. – “¡AAAAHH!” – grita aporreando el suelo con fuerza, formando un pequeño cráter.
Sidra se pone en pie y se acerca a su pupilo.
– “Tienes que serenarte, Cooler” – dice el anciano. – “Tienes que calmar tu mente.”
– “¡HAAAAAAA!” – grita el demonio, creando una gran explosión de ki que barre el lugar y hace saltar por los aires el viejo templo.
Mientras tanto, en el palacio Imperial, la puerta del calabozo en el que se encuentra el prisionero se abre. Kamo mira la puerta sorprendido, cuando un pequeño robot blanco de forma esférica, con extremidades terminadas en tres dedos, y gran un ojo rojo central se muestra.
– “¡Ya era hora!” – dice Kamo.
El pequeño robot se acerca al tsufur y le libera.
– “Salgamos de aquí.” – dice Kamo.
En el planeta Litt, Reitan se abalanza sobre Liquir, y éste detiene el golpe.
– “¡Basta!” – dice el kurama. – “¡Ninguno de los dos tiene porqué morir hoy!”
– “Mi pueblo…” – gruñe el herajín.
– “¡Bojack fue quien os llevó a la perdición!” – insiste Liquir. – “¡Su codicia!”
– “¡Fue el Guardián del Fruto el que atacó Hera!” – grita Reitan.
El herajín propina un puñetazo en la barbilla del kurama, haciendo que retroceda. Reitan se prepara para golpear al enemigo de nuevo, pero Liquir se repone rápidamente y es él quien logra conectar un puñetazo en el abdomen del herajín.
– “Como quieras.” – dice Liquir. – “Pero no fuiste tú y no fui yo.”
– “Es el destino…” – murmura Reitan.
– “No es cierto.” – responde el kurama. – “No tenemos porqué enfrentarnos.”
El herajín parece entretener ese pensamiento durante un breve instante, pero pronto agita su cabeza, intentando librarse de él.
– “¡NO!” – grita Reitan. – “¡Por vuestra culpa, mi pueblo se convirtió en esclavo del Imperio!”
– “¡Yo lucho contra el Imperio!” – le recuerda Liquir. – “Si nosotros morimos aquí, el Imperio gana… y la memoria de tu pueblo desaparece para siempre.”
Reitan aprieta sus dientes y puños con rabia.
– “¡MALDITA SEA!” – grita frustrado.
– “Si quieres luchar, podemos hacerlo después de acabar con el Imperio.” – sugiere Liquir. – “Juntos podemos conseguirlo fácilmente.”
De repente, Hart, Klub y Dmond se abalanzan sobre Liquir por la espalda, aprovechando el momento de distracción.
– “¡Ya son nuestros!” – celebra Hart.

A la vez, Spade y Meerus, atacan por la espalda a Reitan, pues tienen que incapacitarle si pretenden capturar a Liquir.
Pero, de forma inesperada, Hart, Klub y Dmond son enredados en una madeja de hilos de ki creados por Reitan y caen al suelo inmóviles. Por su parte, Meerus y Spade reciben una ráfaga de fuego proveniente de las colas de Liquir, dejándolos fuera de combate.
El herajín y el kurama se miran fijamente y dibujan en sus rostros una sonrisa cómplice.
– “Tenemos un acuerdo.” – dice Reitan.
– “Me alegro.” – sonríe Liquir.
En el planeta Kurama, el templo se ha derrumbado. Cooler ha sufrido una bizarra y dolorosa transformación, y ahora, arrodillado en el suelo, intenta recuperar el aliento. 
Cerca de allí, el anciano Sidra se encuentra en el suelo, semienterrado bajo los escombros del sagrado lugar.
– “Lo has logrado…” – sonríe el antiguo Hakaishin.
Cooler se percata del estado de su maestro y se apresura en socorrerle, apartando los escombros con suma facilidad.
– “Maestro Sidra…” – murmura el demonio del frío. – “Lo siento…”
– “Ahora tienes un poder extraordinario.” – dice el anciano. – “Tienes que usarlo por la causa adecuada.”
– “¿Y cuál es?” – pregunta Cooler.
– “Eso tienes que averiguarlo por ti mismo.” – responde Sidra. – “Se acercan tiempos oscuros; puedo sentirlo… Pero al final habrá luz. En uno de los caminos hay esperanza…”
– “¿Qué significa eso?” – dice el demonio. – “¡Maestro!”
Pero la vida abandona a Sidra en ese momento, dejando a Cooler solo y confuso, en un planeta remoto, lejos de su Imperio y con más dudas que nunca.
En el otro extremo de la galaxia, tras varias semanas de búsqueda, el Imperio envía una patrulla a Gelbo.
Los soldados imperiales pronto se dan cuenta del horror que ha asolado el lugar, y siguen el rastro de muerte esperando encontrar una respuesta.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – se pregunta un soldado.
Al acercarse a una aldea, un joven muchacho ensangrentado, arrastrando una pequeña espada, sale a recibirles. El chico lleva una extraña ropa de aspecto austero, con hombreras reforzadas y luce su cabello rosado en un extraño peinado en forma de cresta.
– “¡Alto!” – dice un soldado, apuntando al chico con su cañón de mano.
– “No parece una amenaza…” – dice otro soldado, que se acerca al chico. – “¿Qué ha ocurrido, chico?” 
El muchacho extiende su espada hacia el soldado, ofreciéndole la empuñadura.
– “Mátenme” – dice el joven.
– “¿Qué?” – se sorprenden los soldados.
– “La ocarina se ha roto…” – dice el chico. – “No podré detenerle otra vez.”
– “¿De qué estás…?” – murmura confuso el soldado.
– “¡MÁTENME!” – grita el chico.
En ese instante, el joven parece sufrir un fuerte dolor que recorre todo su cuerpo y suelta un grito estremecedor.
– “¡AAAAAAAAAHHHHH!” – grita el chico.

Un extraño humo negruzco emerge del cuerpo del muchacho de forma sinuosa y asciende lentamente, concentrándose en el cielo.
– “No…” – llora el chico. – “Lo siento mucho…”
De repente, un gigantesco y monstruoso pie se forma a partir del humo y cae sobre el chico, frente a la mirada aterrada de los soldados.
En el planeta Litt, Liquir ha reunido a los soldados liberados, que le han jurado lealtad. 
– “¿Estáis seguros de esto?” – pregunta el kurama al líder de los litt.
– “Nos ha liberado, señor” – responde el soldado. – “Se lo debemos.”
– “Gracias.” – dice Liquir.
Cerca de allí, Meerus, los piratas y los hermanos Pastafresca se encuentran encadenados.
– “¿Qué hacemos con ellos?” – pregunta un soldado.
Liquir mira de reojo a su ahora compañero.
– “¿Qué opinas, Reitan?” – pregunta el kurama.
– “Suéltalos.” – responde el herajín. – “Dejemos que corran la voz; que el Imperio sepa lo que les espera.”

En el pantanoso planeta Numa, Salabim se encuentra en su cueva, mirando la llama de una hoguera, observando satisfecho los acontecimientos que están teniendo lugar en el universo.

DBSNL // Capítulo 116: Oscuridad latente

DBSNL // Capítulo 116: Oscuridad latente
“Otra creación humana nacida del odio…”

En la Tierra, Piccolo se encuentra en esa sala oscura, frente a las dos personalidades que han vivido en su interior durante años; Kamisama y Nail.
– “¿Qué pretendéis?” – pregunta una extraña voz proveniente del cerebro en la pared.
– “No te dejaremos controlar al hijo de Katattsu, viejo resentido” – le dice Nail.
– “Otra creación humana nacida del odio…” – murmura Kamisama. – “Parece que las cosas nunca cambian.”
– “¿Creéis que podéis detenerme?” – les pregunta Wheelo. – “Piccolo sigue siendo el más fuerte de los tres” – fanfarronea.
Kamisama esboza una sonrisa burlona.
– “Lo sabemos” – responde el anciano namekiano.
Pan y Bra se acercan a Piccolo.
– “¿Qué pasa?” – pregunta Bra.
– “¿Tío Piccolo?” – dice Pan.
Las voces de las chicas pueden oírse en la oscuridad de la mente del namekiano.
Nail sonríe.
– “Van a vencerte ellas” – le dice el guardián namekiano a Wheelo. 
Mientras tanto, cerca de la Tierra Sagrada de Karín, Cell ha derrotado a Ub, que sigue en el suelo, moribundo.
– “Siento como tu ki se apaga…” – dice el insecto. – “Has perdido.”
Pese a todo, el chico de Isla Papaya intenta levantarse.
Cell parece molesto.
– “No sé que extraña magia posees, pero será mejor que te elimine” – dice Cell, que le apunta con su mano.
Los ojos de Ub, de repente, brillan de color rojo y una extraña sonrisa se dibuja en su rostro.
– “Ji… Jiji… Jijiji” – ríe Ub en voz baja. 
– “¿Qué te ocurre?” – le pregunta Cell desconcertado.
– “¡JIJIJI!” – estalla en el chico en una carcajada.
En ese instante, Cell se fija en que su herida se ha curado.
– “¡¿Cómo es posible?!” – exclama el insecto.

Dibujado por Ipocrito
Ub se levanta y se abalanza sobre Cell, propinándole un rodillazo en la cara que le hace retroceder.
– “¡JAJAJAJA!” – ríe Ub mientras da una pirueta y se coloca detrás de Cell para darle un codazo y lanzarle contra una roca cercana.
Cell se pone en pie, desconcertado.
– “¡¿Qué demonios es este chico?!” – se pregunta el insecto.
Cell prepara un poderoso Kamehameha, dispuesto a terminar el combate.
– “¡DESAPARECE!” – exclama al lanzarlo contra Ub.
Ub no se defiende y espera que el ataque se aproxime con una terrorífica sonrisa en su rostro.
– “¡JIJIJIJAJAJA!” – grita en el último instante mientras se adentra en el ataque, que le envuelve en un instante.
Cell puede ver como una extraña sombra recorre el interior de su técnica.
– “¡No es posible!” – exclama el insecto asustado.
Ub surge de entre el Kamehameha delante de Cell. Su cuerpo está completamente chamuscado. El rostro del insecto muestra puro terror al ver al muchacho en ese estado.
El chico propina un puñetazo a Cell y lo lanza a varios kilómetros de distancia.
La piel de Ub empieza a curarse lentamente mientras camina hacia su enemigo.
Mientras tanto, en Vampa, Vegeta sigue atento a la energía de Goku y Garlick.
Cerca de él, Trunks se acerca a Freezer.
– “¿Qué ha ocurrido?” – pregunta el mestizo, sorprendido de ver al tirano.
El demonio del frio ignora a Trunks y alza su mirada al cielo, como Vegeta.
En ese momento, Broly y Leek se acercan.
– “Freezer…” – murmura el nuevo líder saiyajín, apretando sus puños con rabia.

Freezer sigue mirando al cielo.
– “No firmo autógrafos.” – le despacha el tirano.
– “Free… zer…” – murmura Broly, cuyos ojos brillan con un tono rojizo.
El demonio del frío, al sentir el ki del saiyajín, le mira.
– “¿Quién demonios eres?” – le pregunta Freezer.
Trunks enseguida interviene.
– “¡Tranquilos!” – intenta calmarles el mestizo. – “¡Este no es el momento ni el lugar!”
– “¡Aniquilaste a nuestro pueblo!” – exclama Leek. – “¡Incluso después de jurarte lealtad!”
– “¿Vuestro…?” – murmura el demonio del frío, confuso, pero enseguida se fija en la cola del anciano que le confronta. – “¡¿Sois saiyajín?!” – se sorprende.
Broly da un paso al frente, decidido, pero Trunks le detiene.
– “¡Broly! ¡NO!” – insiste el mestizo.
Freezer echa un vistazo a su alrededor y observa que está rodeado de saiyajín. El tirano esboza su típica sonrisa burlona.
– “¡Vaya!” – exclama el demonio. – “Parece que se me escaparon unos cuantos…”
– “Maldito…” – refunfuña Leek.
– “Grr…” – gruñe Broly.
Freezer se acerca al gigantón.
– “¿Tienes algo que decir, grandullón?” – le provoca el tirano.
Trunks se interpone entre ambos.
– “¡Freezer! ¡Basta!” – exclama el mestizo.
El cabello de Broly empieza a erizarse.
– “¡¡BASTA!!” – grita Vegeta, dejando a todos en silencio. – “Hay cosas más importantes en juego que vuestras viejas rencillas.”
– “Pero… ¡Este monstruo…!”” – exclama Leek.
– “Echa un vistazo a tu alrededor” – le interrumpe Vegeta. – “Los cadáveres que ves no son obra suya.”

Leek observa a los patrulleros galácticos recogiendo los cadáveres de sus compañeros y agacha la cabeza.

Mientras tanto, en un lejano planeta, Son Goku prepara un poderoso Kamehameha en el que inyecta toda su energía.
– “No tendré otra oportunidad…” – piensa el saiyajín. – “Ka… Me… Ha… Me…” – concentra energía.
Garlick continúa aportando su energía al portal, que aumenta de tamaño.
– “Cuando haya acabado con vosotros, ¡nadie podrá detenerme!” – exclama el demonio.
Goku ya está preparado. 
– “¡No te lo permitiré!” – exclama el saiyajín. – “¡HAAAAAAAA!” – grita al proyectar su energía.
El gigantesco Kamehameha avanza rápidamente hacia Garlick.
En mitad del espacio, el planeta estalla en silencio.
En Vampa, la energía de la explosión alerta a los presentes.
– “¡GOKU!” – grita Vegeta.
– “¡¿Qué ha pasado?!” – exclama Freezer.
Tras un instante de incertidumbre, Goku aparece en Vampa utilizando el Shunkanido. En un instante regresa a su estado base y se desploma, pero Broly le agarra antes de que caiga al suelo.
– “Ka… Kakarotto…” – murmura Broly. – “Herido…”
– “Tenemos que llevarle a casa” – dice Vegeta.
– “¡Tengo una píldora!” – se apresura Trunks.
– “En su estado, no será suficiente.” – dice Vegeta, que examina a Goku. – “Necesita una senzu.”