De nuevo lo siento, pero estas semanas tengo mucho lío y no he tenido casi tiempo para escribir.
Intentaré volver al ritmo habitual lo antes posible.
Ipocrito nos regala este minicomic para hacer más amena la espera XD

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DBSNL // Capítulo 326: Lazos de sangre
“Es un asunto de la Patrulla Galáctica.”
En la ciudad, Mirai Trunks y Granola esperan la llegada de Onisen, cuando se dan cuenta de que va acompañado de un centenar de dorobochi que vuelan tras él.
En todos los sectores, nuestros amigos luchan contra hordas de enemigos.
En el laboratorio, Raichi y Shido observan el resplandor proviene del núcleo del planeta, donde chocan los poderes extraídos del Hakaishin y del Dai Kaioshin.
– “Pueden eliminarlos.” – ordena Raichi. – “Ya no los necesitamos.”
– “De acuerdo, señor.” – responde Ahms.
En la jungla, Dabra escupe a uno de los dorobochi, que se convierte en una estatua de piedra que después patea Turles.
Liquir activa cuatro colas y dispara una llamarada de ki desde sus puntas que alcanza a cuatro enemigos, que arden con fuego azulado.
Ub propina un puñetazo a un dorobochi, pero otros tres se le echan encima.
El chico de isla Papaya extiende sus manos hacia los lados.
– “¡HA!” – exclama emitiendo una onda expansiva de energía que los empuja lejos de él.
Kamakiri extiende sus manos hacia los dorobochi, intentando controlarlos, pero no parece causarles ningún efecto.
– “¡¿EH?!” – se asusta el doctor.
Un dorobochi le ataca, pero Broly lo intercepta con una patada que lo lanza contra un árbol.
Broly aprieta los puños. Su aura amarilla se tiñe de verde y su forma se torna circular.
El saiyajín se eleva lentamente sobre los demás, que pronto se da cuenta de la energía que está acumulando.
– “¡AL SUELO!” – advierte Ub.
El aura de Broly se descompone en un centenar de esferas de energía que llueven sobre el terreno de combate, masacrando a todo dorobochi que encuentran a su paso.
En otro lugar de la jungla, Reitan y Okure pelean contra otro grupo de enemigos.
Okure propina un puñetazo a un dorobochi en el abdomen, lanzándolo hacia Reitan, que lo agarra del brazo y lo hace girar para lanzarlo contra otro enemigo.
En el desierto, Cell se abalanza sobre el gigante de arena y le atraviesa el pecho envuelto en una barrera de energía, usando la técnica de Freezer.
Al salir por el otro lado, Cell dispara a discreción contra el enemigo, lanzando esferas de energía alternando con cada mano al más puro estilo de Vegeta.
Pero de la arena levantada por las explosiones empiezan a formarse un centenar de clones de arena de tamaño normal que vuelan hacia el insecto.
Cell no duda en enfrentarse a ellos, golpeando a uno tras otro sin cesar, hasta que, sin que él se dé cuenta, el verdadero enemigo aparece detrás de él.
El insecto se revuelve y se encuentra por sorpresa con la figura vampírica, que tiene la mano casi sobre su cabeza, y le toca la frente con el dedo índice.
El mundo se torna completamente negro para Cell.
En la fábrica de Godgardons, Gohan y Zahha se enfrentan. El mestizo empuña el espadón verde del enemigo, que sigue armado con su espada morada.
Las espadas chocan en el aire y rechinan. La habilidad de Gohan con el arma sorprende al espadachín.
En la ciudad en ruinas, Onisen aterriza frente a Mirai Trunks y Granola.
– “Hmm…” – sonríe el monstruo de Raichi.
Los dorobochi no se detiene y siguen avanzando.
Trunks frunce el ceño al ver que perseguirán a sus amigos, pero no puede perder la concentración.
Granola aprieta los puños con rabia. Trunks lo mira de reojo.
De repente, la banda del cereliano desciende frente a Onisen, dejando a Granola pasmado.
– “No caigas en la trampa, Granola.” – advierte Trunks. – “No son tus amigos.”
– “Lo sé…” – gruñe el cereliano, apretando los dientes con rabia.
La banda de Granola se abalanza sobre nuestros amigos.
Shansua emite su vapor caliente para impedirles la visión.
El cereliano dispara a Yuzun y a Hermila en la cabeza, usando sus manos como pistolas. Sus cabezas estallan, haciendo que vuelvan a ser dorobochi.
Botamo embiste, pero Granola salta por encima de él y lo patea en la nuca, estrellándolo de cara contra el suelo.
Soshiru, con sus manos electrificadas, es el siguiente en atacar, pero Trunks interviene y lo corta por la mitad con su espada.
Botamo se ha levantado y se prepara para atacar, pero el mestizo lanza su espada, que se clava en su pecho.
Soshiru y Botamo regresan a su forma dorobochi.
Granola enfoca su mirada airada hacia Trunks y dispara, asustando al mestizo durante un instante, pero su bala de ki pasa cerca de la sien del mestizo, levantando ligeramente su cabello, para impactar en Shansua, que estaba atacando a Trunks por la espalda.
Onisen sonríe ante el espectáculo.
En el laboratorio, Gohan y Goku corren por un pasillo, perseguidos por una docena de Godgardons.
Goku alarga su bastón clavándolo a cada lado del pasillo, agachándose para pasar por debajo de él.
El primer Godgardon que lo perseguía se estrella contra el bastón a toda velocidad, el siguiente choca contra el primero, y así sucesivamente.
Gohan prepara el “Ataque Ardiente” de su padre y lo lanza contra el montón de enemigos, haciéndolos estallar en cadena.
Mientras tanto, Punch sigue adentrándose en el laboratorio, evadiendo a los robots con su salto temporal.
Pero de repente, el joven se detiene en seco, pasmado. Una figura se presenta frente a él.
– “Tú…” – murmura Punch.
El temible 7-3 se presenta frente al hijo de Hit.
El hombre de Raichi sigue impertérrito frente a él, en silencio.
Punch clava su mirada en los ojos inertes del enemigo.
De repente, Punch usa el salto temporal y carga contra su adversario, dando una voltereta en el aire para atizarle con una patada guillotina… pero el enemigo detiene el golpe con una mano.
– “Tsk…” – protesta Punch, frustrado.
El joven guerrero retrocede con una voltereta y carga de nuevo, pero 7-3 desaparece para reaparecer detrás de él.
El enemigo le propina una patada, pero Punch usa de nuevo el salto para revolverse y protegerse con ambos brazos en cruz frente a su rostro.
El joven sale repelido a varios metros de distancia, deslizándose sobre el suelo, manteniéndose en pie.
– “Je…” – esboza una media sonrisa.
Los dos desaparecen.
El mundo se ha detenido. Los dos intercambian golpes. 7-3 lo hace sin ninguna expresividad ni esfuerzo, contrastando con Punch, que siente como se juga la vida con cada movimiento.
De repente, un golpe de 7-3 se cuela entre la defensa de Punch y le golpea con el hombro con el nudillo de su dedo índice.
El brazo de Punch queda inerte.
– “El salto temporal… su forma de pelear…” – piensa el joven.
7-3 le propina un puñetazo en la cara, luego le agarra la cabeza y lo acerca hacia él propinarle un rodillazo en el abdomen.
Punch retrocede, pero 7-3 le hace una zancadilla que le levanta de piernas para arriba, aprovechando para agarrarle un pie, tirar de él y estamparlo contra la pared del pasillo.
Punch rebota contra el muro y cae al suelo dolorido.
– “Lo sabía…” – murmura Punch, intentando levantarse.
Pero el joven recibe una patada en el abdomen que lo levanta del suelo, y seguido recibe otra que lo lanza contra el techo.
7-3 le apunta con una mano y dispara un blast de ki morado que impacta directo contra Punch, haciéndole atravesar el techo.
En la superficie del planeta, Punch brota del suelo, aún empujado por el blast de energía y se eleva en el cielo hasta que este estalla, precipitándose después contra el suelo rocoso del planeta.
En el pasillo, Gohan y Goku han llegado hasta 7-3, pero justo ven como se marcha por el agujero del techo que él mismo ha creado con su ataque anterior.
– “¡Tenemos que ayudar a Punch!” – dice Goku, que echa a correr hacia la apertura.
Pero Gohan le agarra del gi y lo frena.
– “¿Qué haces?” – protesta Goku.
– “Yo ayudaré a Punch.” – dice Gohan.
– “¡Te va a matar!” – replica Goku.
– “Es un asunto de la Patrulla Galáctica.” – insiste Gohan. – “Déjamelo a mí. Tú sigue adelante.”
– “Usas mucho la excusa de la patrulla…” – protesta Goku, cruzándose de brazos con malhumor.
– “Cuando acabemos la misión, puedo hacerte una carta de recomendación.” – dice Gohan.
– “Hmm…” – murmura Goku, poco convencido.
En el parque de juegos, Goten se harta de pelear contra la horda enemiga.
– “¡Cerrad los ojos!” – advierte el hijo de Goku. – “¡¡TAIYOKEN!!”
El resplandor inunda la zona, cegando a los dorobochi.
– “¡Aprovechemos la ocasión!” – exclama Trunks.
Avo y Cado están un poco aturdidos por el destello, pues no han cerrado los ojos del todo.
Goten y Trunks aprovechan el momento para transformarse en Súper Saiyajín 2 y cargar contra los enemigos, derrotando a todos los que pueden mientras siguen cegados.
En lo más profundo de la mente de Cell, la criatura de Gero vuelve a tener su aspecto de insecto perfecto.
– “¿Qué?” – se mira las manos, confuso.
Pero de repente, su cuerpo involuciona, regresando primero a su fase semi-perfecta y, finalmente, revelando su forma de insecto imperfecto.
Frente a él, la figura vampírica se presenta, pero esta vez parece más joven y enérgica.
– “Tú…” – murmura Cell. – “Eres un…”
Un Kaioshin vestido con sus ropajes clásicos se presenta ante Cell; es Gowas, al que el insecto reconoce del torneo.
– “Aquí te muestras como la perversión que eres.” – dice el ira-aru. – “Una criatura abominable. Un parásito.”
– “¿Qué clase de truco es este, Kaioshin?” – protesta Cell.
– “Kaioshin…” – repite Gowas, con cierta nostalgia. – “Esa palabra dejó de tener significado hace mucho tiempo…”
Cell, frustrado, embiste al ira-aru, pero éste lo esquiva moviéndose ligeramente hacia un lado, sin ninguna dificultad, dejando que Cell pase de largo.
– “Qué insecto tan patético…” – dice Gowas. – “Solo eres lo que has robado.”
El cuerpo de Cell regresa a su estado cuadrúpedo larvario.
En el volcán, el Ikigai de Vegeta se desvanece. El saiyajín se encuentra de pie frente a un abatido Kamo, que está tumbado en el suelo bocarriba.
Vegeta se apoya en sus rodillas, recuperando el aliento.
– “Maldita sea…” – protesta el saiyajín.
En la ciudad, Granola y Mirai Trunks se preparan para enfrentar a Onisen.
En la superficie del planeta oscuro, 7-3 sale del agujero en el suelo y aterriza.
Punch, sosteniendo su brazo inerte, se levanta para seguir peleando.
– “¿Qué… qué te ha pasado…?” – dice el joven. – “¿Qué te han hecho…?”
7-3 no muestra ningún tipo de emoción.
Los ojos de Punch se llenan de lágrimas.
– “Mamá y Kik te echan mucho de menos…” – dice el joven con la voz cortada. – “Por favor… Vuelve a casa, papá.”
Red World / Parte XIII: Monte Frypan
“La montaña está furiosa…”
Es de noche en el Monte Frypan. El calor es abrasador. Las llamas gigantes arden en un terrible pero hermoso espectáculo que ilumina los alrededores de la montaña.
El fuego se refleja en los ojos de un asombrado Krilín.
– “Vaaayaa…” – murmura el artista marcial.
El joven se encuentra en la avenida principal de un pequeño pueblo al pie de la montaña de fuego.
De repente, el suelo tiembla. La montaña ruge.
La gente sale apresurada de sus casas, con sus hijos en brazos y ayudando a sus ancianos.
– “¡¿Qué está pasando?!” – exclama Krilín.
Pero en solo un instante, así como empezó, todo se calma.
Krilín sigue perplejo ante lo ocurrido.
Los lugareños regresan a sus casas.
El joven decide acercarse a una señora mayor que ya estaba entrando en su hogar.
– “Disculpe, señora…” – dice Krilín.
– “¡Oh!” – se sorprende al ver a un extranjero. – “Hola, muchacho.”
– “No quiero molestarla, pero… ¿qué ocurre aquí?” – pregunta Krilín. – “¿Qué ha sido eso?”
– “Es el Monte Frypan.” – responde la anciana. – “La montaña de fuego.”
– “¿No es peligroso?” – pregunta Krilín.
– “Tiene su temperamento…” – sonríe la mujer. – “Reclama respeto.”
– “¿Respeto?” – pregunta el joven, confuso.
– “Hace unos años, la Red Ribbon llegó a nuestro pueblo con la intención de utilizar el poder que genera nuestra montaña.” – explica la señora.
– “La Red Ribbon…” – repite Krilín, sorprendido. – “¿Y el Rey del Mundo lo permite?”
– “¿Has pasado los últimos en una isla desierta?” – se extraña la abuela. – “La Red Ribbon ahora domina el mundo.”
En ese instante, otro rugido proviene de la montaña, pero es completamente distinto al anterior, pues tiene un timbre mecánico.
– “¿Y ahora qué?” – se sobresalta Krilín.
– “Es la central geotérmica.” – dice la mujer. – “La Red Ribbon llegó aquí prometiendo que el poder de nuestra montaña podría generar energía para toda la zona… pero con el tiempo acabaron revelando sus verdaderas intenciones.” – suspira. – “Usaron esa energía para alimentar sus fábricas de armamento y construir máquinas de guerra.”
– “Es terrible…” – dice Krilín.
– “Y ahora la montaña está furiosa…” – suspira de nuevo la anciana. – “Cada vez es peor…”
Sin previo aviso, un nuevo terremoto sacude el pueblo.
La gente sale de nuevo de las casas.
Esta vez, el seísmo es mucho más violento.
Los cristales de las casas estallan. Las paredes se resquebrajan.
De repente, se resquebraja el pavimento en la avenida principal.
Krilín agarra a la abuela y la pone a salvo de un salto, pero cuando va a aterrizar, el suelo se abre bajo sus pies.
– “¡AAAH!” – gritan Krilín y la anciana.
Rápidamente, el muchacho usa el bastón mágico para detener su descenso, alargándolo entre las dos paredes de la grieta, quedando colgado de él, agarrándose al bastón con una mano y sujetando a la anciana con la otra.
– “¡¡AAH!! ¡AAH!” – grita aterrada la mujer, observando el fondo de lava.
– “¡La sacaré de aquí!” – dice Krilín.
Con una sorprendente fuerza, Krilín se balancea y salta sobre el bastón, sujetando a la mujer en brazos mientras se sostiene en equilibrio.
Con otro salto, saca a la mujer de la fisura.
Cuando va a aterrizar, una vez más, el suelo se rompe, haciendo que el salto se quede corto.
– “¡MALDICIÓN!” – exclama Krilín.
Pero de repente, una bocanada de viento milagrosa empuja a Krilín y a la mujer, permitiéndoles llegar a tierra firme.
– “¿EH?” – se extraña el muchacho.
Una muchacha vestida con una armadura azul, capa celeste, guantes y botas rosados y un casco a juego con una cuchilla a modo de cresta, armada con un abanico gigante ha llegado a la escena.
– “Muchas gracias, princesa Chichi.” – dice la anciana con una gran reverencia.
– “Princesa Chichi…” – repite Krilín, sorprendido ante su presencia.
La joven muchacha dedica una sonrisa a la anciana antes de salir corriendo a ayudar a otros habitantes.
Un árbol va a caer sobre una casa, pero Chichi, con un golpe de abanico genera un fuerte viento que hace que el árbol caiga hacia el lado opuesto.
Una pared de una casa va a derrumbarse sobre sus inquilinos, pero con una ráfaga de viento de su abanico, Chichi hace volar los escombros por los aires.
Krilín la observa asombrado.
El terremoto cesa.
Chichi suspira aliviada.
– “¿Están todos bien?” – pregunta ella.
La gente del pueblo se reúne a su alrededor.
– “Muchas gracias.” – dicen todos.
– “Tenemos mucha suerte de tenerla.” – dice un anciano.
Krilín ha recuperado su bastón y lo enfunda mientras se acerca a la multitud.
– “¿Quién eres tú?” – pregunta Chichi, fijándose enseguida en él.
– “Yo… pues…” – se pone nervioso Krilín ante la actitud directa de la Princesa. – “Me llamo Krilín.” – responde con una reverencia.
Chichi lo mira con cierta desconfianza.
– “No nos gustan los extranjeros…” – dice la Princesa.
La anciana que Krilín salvó enseguida intercede por él, agarrándolo del brazo.
– “Este muchacho me ha salvado la vida antes de que usted llegara.” – dice la mujer. – “No seamuy dura con él.”
Chichi se sorprende al ver que la anciana lo defiende.
– “¿De verdad has ayudado a esta anciana?” – pregunta Chichi, con recelo.
– “Eh… bueno…” – dice Krilín, con un poco de vergüenza. – “Solo he actuado…”
En ese instante, el suelo tiembla de nuevo, esta vez de forma intermitente.
La gente regresa a sus casas rápidamente.
– “¡¿Y ahora qué?!” – se extraña Krilín.
– “Lo siento joven.” – dice la anciana. – “Lo he intentado.”
La mujer deja a Krilín y corre hacia su casa, dejándolo con un palmo de narices.
Un gigantesco hombre con armadura y cuernos en su casco aparece entre las pequeñas casas. El suelo tiembla con sus pasos. En su mano derecha empuña un hacha acorde a su estatura.
Krilín, instintivamente, se pone en guardia.
El gigante lanza su arma sin previo aviso, obligando a Krilín a retroceder de un salto.
– “Así que esas tenemos, ¿eh?” – frunce el ceño el alumno de la escuela Kame.
El gigante camina hasta su hacha, que aguarda clavada en el suelo, y la recoge.
Chichi se interpone entre Krilín y el gigante.
– “Papá…” – dice ella, intentando calmarlo.
– “¡¿PAPÁ?!” – se sorprende Krilín.
El gigante aparta a la muchacha.
– “¡¿Has venido a robarme mis tesoros?!” – pregunta el gigante. – “¡¿O acaso pretendes robarme a mi hija?!”
– “Ninguna de las dos cosas…” – dice Krilín, confuso. – “En realidad vengo a…”
– “¡¡MIENTES!!” – exclama el gigantón, cargando contra Krilín con el hacha en alto.
Krilín retrocede de nuevo ante otro hachazo.
– “¡Ya basta!” – protesta el alumno de Gohan, desenfundando su bastón.
El grandullón ataca de nuevo, pero Krilín detiene el hachazo levantando el báculo. La violencia del ataque del enemigo es tal que los pies del joven se hunden en el suelo.
– “Hmm…” – gruñe el gigante.
Krilín empuja el bastón y hace retroceder al enemigo, que se sorprende ante la fuerza del joven.
El gigante asesta un nuevo hachazo con la intención de decapitar a Krilín, pero el joven desaparece en el último instante.
– “¿EH?” – se extraña el enemigo.
Krilín se encuentra de pie sobre la cabeza del hacha.
– “Ahora verás…” – refunfuña Krilín.
El bastón se alarga y el joven propina un golpe en la nuca al grandullón como si de un a colleja se tratara, quitándole el casco, que rueda por el suelo.
– “¡Ay…!” – se lamenta el enemigo. – “Ay… ay…”
– “Así aprenderás.” – sentencia Krilín.
El gigante se levanta de nuevo, aún con su hacha en la mano, dispuesto a continuar.
Pero la Princesa interviene de nuevo.
– “¡Ya basta, papá!” – dice ella.
– “Hmm…” – gruñe el hombretón.
De repente, el gigante deja caer su hacha, que se clava en el suelo.
– “Dime, muchacho…” – dice el grandullón. – “¿De dónde has sacado ese bastón?”
– “¿Eh?” – se extraña Krilín. – “¿Este bastón?” – lo mira. – “Es un regalo de mi maestro.”
– “¿Tú maestro?” – pregunta el gigante. – “No será… ¿Cómo se llama tu maestro?”
– “Mi maestro se llamaba Son Gohan.” – dice Krilín.
– “Son… ¡¿Son Gohan?!” – se sorprende el gigante, que de repente parece estar emocionado. – “¿Eres alumno de Son Gohan?”
– “Sí…” – dice Krilín, sorprendido ante el cambio de actitud. – “He venido hasta aquí buscando a un viejo amigo suyo…” – en ese momento, Krilín ata cabos. – “Espere… ¡¿Es usted Gyuma?!”
El gigante asiente.
– “¡Ese soy yo!” – sonríe. – “¡El Rey Gyuma!”
– “Vaya…” – dice Krilín, asombrado.
– “¡¿Qué tal se encuentra Son Gohan?!” – pregunta el gigantón emocionado. – “Debí suponerlo. ¡Por eso eres tan fuerte!”
– “Pues… tengo malas noticias…” – dice Krilín, agachando la cabeza, apenado.
En la Atalaya de Kamisama, Ten Shin Han se encuentra tumbado en el suelo, con los brazos y piernas abiertos, intentando recuperar el aliento.
– “Ah… ah…” – respira el antiguo alumno de la escuela Grulla.
Mr. Popo se encuentra de pie a su lado, inexpresivo y calmado.
– “¿Ya te has cansado otra vez?” – dice el guardián de la atalaya.
– “No lo entiendo…” – dice Ten, con dificultad. – “Usted está como si nada…”
– “Haces muchos movimientos inútiles.” – dice Popo. – “Y piensas demasiado.”
– “¿A qué se refiere?” – pregunta Ten, mientras se incorpora y se sienta con las piernas cruzadas.
– “Estamos a mucha altura y el aire tiene poco oxígeno.” – dice Popo. – “El castigo que sufre tu cuerpo es mucho mayor que en tierra firme. Aquí cada error se paga caro. Tienes que ser mucho más eficiente y conservar energías.”
– “Más eficiente…” – repite Ten.
– “Además, en lugar de centrarte en el momento, llenas tu mente de pensamientos innecesarios.” – dice Popo. – “Tienes más sentidos a parte de la vista. Escúchalos. Préstales la atención que merecen.”
– “Entiendo…” – murmura Ten.
– “Vacía tu mente de todo lo que no necesites.” – insiste Popo. – “Y confía más en tu instinto.”
Ten asiente.
– “¿Le importa si medito un rato?” – pregunta el guerrero.
– “Adelante.” – asiente Popo.
Ten Shin Han cierra los ojos, suspira, y se prepara para meditar.
– “Tienes que ser tan tranquilo como el cielo y tan rápido como un relámpago.” – dice Popo.
– “Tranquilo como el cielo.” – repite Ten. – “Rápido como un relámpago.”
En el Monte Frypan, Gyuma se sienta sobre una roca, apenado por la noticia del fallecimiento de su viejo amigo.
– “Son Gohan…” – suspira Gyuma.
– “El maestro me habló de usted, me contaba historias de cuando entrenaron juntos.” – dice Krilín. – “Pensé que debía saberlo.”
– “Son Gohan…” – suspira Gyuma de nuevo. – “Es una pena… Me vendría bien su ayuda…”
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Krilín.
– “Mi castillo…” – dice Gyuma. – “Las llamas del Monte Frypan lo están devorando.”
– “Y la gente del pueblo.” – interviene Chichi. – “Ya has visto cuál es su situación.”
Krilín mira a la gente, que los observan a través de sus ventanas, y luego mira la montaña en llamas.
– “¿Y tu abanico no puede apagar el incendio?” – le pregunta Krilín a Chichi.
Chichi niega con la cabeza.
– “Este abanico ha mantenido a raya las llamas durante siglos…” – dice ella. – “Pero ha dejado de funcionar. El viento del abanico ya no es suficiente.”
– “La desgracia nos persigue.” – dice Gyuma.
Krilín mira el incendio con determinación.
– “¿Puedo intentarlo?” – pregunta el joven.
– “¿Intentarlo?” – se sorprenden Chichi y Gyuma.
– “¿Es que crees que no tengo fuerza para batir el abanico?” – protesta Chichi, ofendida. – “¿Es porque soy una chica?”
– “No…” – dice Krilín. – “No es eso…”
Gyuma suspira.
– “Es inútil…” – dice el amigo de Gohan. – “Pero, adelante. Supongo que no hay nada que perder…”
Krilín salta sobre el tejado de una casa.
– “Veamos…” – dice cerrando los ojos y tomar aire antes de abrirlos de nuevo.
El joven empieza a realizar los movimientos de la técnica de su maestro.
– “Ka… Me…” – recita Krilín.
Gyuma se queda boquiabierto.
– “¡¿Qué?!” – se sorprende el gigantón. – “No es posible… ¡tan joven!”
– “Ha… Me…” – continúa Krilín.
Una esfera de ki azulado se materializa en sus manos.
Chichi lo observa con ojos como platos, pues nunca ha visto una técnica similar.
– “¡¡¡HAAAAAA!!!” – dispara Krilín.
El Kamehameha asciende por la ladera de la montaña, creando un fuerte viento que arrastra las llamas tras él, hasta que asciende hacia el cielo por encima del castillo, seguida por un remolino de llamas.
Chichi se agarra a Gyuma para no salir volando con la ventisca creada.
Tras un instante, todo se calma. Las llamas se han desvanecido.
– “Im… impresionante…” – titubea Gyuma
– “Lo ha apagado…” – murmura Chichi.
El pueblo estalla en júbilo. La gente sale de sus casas. Gyuma y Chichi bailan agarrados de las manos. El gigantón llora de alegría.
Krilín se deja caer al suelo, pues ha puesto toda su energía en ese Kamehameha.
Pero de repente, un nuevo temblor. Esta vez es mucho más violento.
La fiesta se detiene. Todos miran con horror hacia la montaña.
Ante la mirada atónita de todos, la cima estalla, llevándose por delante el castillo del Rey Gyuma.
La montaña de fuego Frypan se ha convertido en un verdadero volcán y la ladera vuelve a arder.
– “No… mi hogar…” – dice Gyuma. – “Mis tesoros…”
Chichi, en cambio, mira a la pobre gente del pueblo, preocupada por su destino.
DBSNL // Capítulo 325: Defensas activadas
“Esos mocosos…”
Los sistemas de Raichi vuelven a estar en pleno funcionamiento.
La jungla reaparece alrededor de Dabra, Turles, Broly, Liquir, Ub y Kamakiri.
– “¡Atentos!” – advierte Liquir.
– “¿Nos atacan?” – se pregunta Ub.
Un dorobochi surge de la frondosa jungla intentando sorprender a Turles por la espalda, pero Dabra materializa una lanza con la que ensarta al enemigo, dejándolo clavado en un árbol.
Varias docenas de dorobochi siguen al primero y se abalanzan sobre nuestros amigos.
Turles se transforma en Súper Saiyajín. Broly lo sigue. Ub se envuelve en el aura del Kaioken.
Turles, con el orgullo herido, carga contra un dorobochi y le estalla la cabeza de un codazo.
Broly intercepta la patada de uno agarrándole de la pierna para luego estamparlo contra el suelo.
Ub intercepta el avance de otro dorobochi propinándole una patada en la barbilla.
Liquir activa una espada de ki naranja con la que cercena el brazo de un enemigo que intentaba sorprenderle por la espalda.
En otro lugar de la jungla, Okure y Reitan también han sido atacados por los dorobochi. Espalda con espalda, los dos se han transformado en Súper Herajín y mantienen a raya a los enemigos.

En la sala de juegos, Goten, Trunks, Avo y Cado también son avasallados por los enemigos.
Los muchachos, transformados en Súper Saiyajín, protegen a los dos soldados imperiales.
Trunks intenta retener a los enemigos lanzando ráfagas de ki con las que bombardea la zona, sobrevolando a Avo y Cado, dando vueltas a su alrededor para cubrir todos los frentes. Goten se encarga de confrontar cuerpo a cuerpo a los que logran superar los ataques de su amigo.
Sin que Goten pueda dar abasto, un dorobochi se escabulle por su espalda e intenta atacarle, pero Avo y Cado lo interceptan al vuelo con un cabezazo.
Mientras tanto, en una sección del laboratorio, una compuerta estalla.
Punch la ha reventado con un ataque de ki.
– “¿Crees que se han dado cuenta?” – pregunta Gohan con cierto retintín.
Las alarmas suenan en la sala de Raichi y Shido.
– “Esos mocosos…” – gruñe el doctor al ver una de sus pantallas.
– “Ya he tenido suficiente.” – dice Shido.
Un ejército de Godgardons recorre rápidamente los pasillos del laboratorio con el objetivo de detenerlos.
En el hielo, Golden asciende con los puños por delante y envuelto en un orbe de energía roja, directo hacia Cooler, que recibe el golpe en el abdomen.
El mayor de los demonios del frío, transformado, encaja la embestida y agarra el orbe de energía con sus dos manos.
Golden sigue intentando avanzar, clavando sus puños en el abdomen de Cooler, pero éste insiste en atravesar la barrera de energía, que poco a poco se deforma entre sus dedos.
Finalmente, el orbe estalla como una pompa de jabón, permitiendo a Cooler agarrar a Golden por la cintura.
Cooler levanta al demonio dorado por encima de su cabeza y desciende a toda velocidad hacia el mar.
El mayor de los hermanos del frío entra en el agua como un misil.
Tras un instante de calma, el agua se aparta, revelando el fondo marino, donde Cooler ha estampado a Golden, enterrándolo de cabeza hasta la cintura.
De repente, el suelo se resquebraja, emanando luz roja.
Cooler enseguida retrocede. El agua recupera su terreno.
Pero pronto se genera una explosión en el suelo marino que evapora toneladas de agua.
Cooler se reagrupa con su hermano.
Golden resurge del mar mientras los daños en su rostro y torso se regeneran.
– “Me habéis engañado una vez…” – dice Golden. – “No se repetirá.”
Freezer sonríe con prepotencia.
– “¿Estás seguro?” – se mofa el tirano.
Golden ataca de nuevo, esta vez centrándose en Freezer.
El tirano intenta interceptarlo con un taque de energía, agarrándose el brazo derecho con la mano izquierda para aumentar su potencia.
Pero Golden se introduce en el torrente de energía como si nada. Sus heridas se van curando a medida que las causa el ki del tirano.
Al salir del ataque de ki frente a Freezer, Cooler se abalanza sobre Golden con una patada, apartándolo de su hermano.
Los dos demonios del frío comparten una media sonrisa antes de salir tras su enemigo.
Golden detiene su descenso estabilizándose en el aire a pocos metros del agua, creando una onda expansiva que se extiende sobre el mar como las olas que genera una piedra cuando cae en un charco.
Freezer lleva la delantera y apunta a Golden con el dedo índice mientras avanza, disparando una ráfaga de rayos de ki.
Golden los intercepta con rayos de energía oculares.
Finalmente, los dos chocan. Golden agarra los brazos de Freezer. Los dos prueban sus fuerzas, pero Golden tiene ventaja, separando lentamente los brazos del tirano.
– “Tsk…” – protesta Freezer.
La cola de Golden se enrolla en el pie de Freezer. El demonio dorado gira sobre sí mismo para lanzar al tirano al agua.
Cooler se aproxima por la espalda de Golden y le propina un puñetazo que, gracias a la aleta que tiene en su antebrazo, provoca un corte que casi parte en dos al enemigo.
Golden enseguida empieza a regenerarse, pero Cooler le apunta con ambas manos y dispara un poderoso ataque de ki.
Pero el demonio dorado se envuelve en una barrera de energía hasta que el torrente de energía cesa.
Freezer sale del agua. Golden queda entre los dos hermanos.
– “Je…” – sonríe el clon dorado.
Cooler y Freezer atacan de nuevo.
Cooler es el primero en toparse con Golden e inician un intercambio de golpes vertiginoso.
Freezer ataca por la espalda, viendo que Golden está muy ocupado con su hermano… pero de repente, un segundo Golden nace de la espalda del primero y sorprende al tirano, interceptando su embestida con un puñetazo.
Los dos hermanos retroceden. Medio cuerpo de un segundo Golden brota de la espalda del primero.
En un instante, ese clon es reabsorbido.
En el laboratorio, los tres muchachos se enfrentan a un ejército de Godgardons en los pasillos.
Goku atiza a uno con el bastón mágico para luego hacer que se alargue hacia atrás y ensartarlo en otro, que luego usa como cabeza de martillo para golpear a un tercero.
Gohan usa el Ataque Ardiente de su padre para destruir a tres enemigos que intentaban impedirles el paso.
Punch usa el salto temporal para arrancar los cables de varios enemigos antes de que puedan defenderse.
Gohan sonríe.
– “¡Ya quedan menos!” – celebra el hijo de Trunks.
Pero en ese instante, un nuevo pelotón llega por el pasillo.
– “¡Para qué hablas!” – protesta Punch.
En la ciudad, Mirai Trunks da un paso al frente hacia el enemigo que se aproxima.
– “¡Yo me encargaré de él!” – dice el mestizo. – “¿Lo habéis oído?”
– “No seas idiota…” – protesta Piccolo. – “¿Crees que tú solo podrás con él?”
– “Piccolo”. – dice Trunks, muy serio. – “Llévatelos a todos. No puedo pelear pensando en protegerlos.”
– “¡Podemos defendernos solos!” – protesta Bra.
Trunks mira de reojo a Piccolo.
Durante un breve instante, el namekiano cree estar viendo a Majin Vegeta el día que se enfrentó a Majin Bu.
Sin decir nada, Piccolo se aleja.
– “Nos vamos.” – dice el namekiano.
– “¡Pero Piccolo!” – protesta Pan.
– “Ahora mismo, seríamos un estorbo.” – dice Piccolo.
Marron, Ikose, Baicha, Pan y Bra agachan la cabeza, sintiéndose impotentes.
Granola mira al horizonte desde el que se acerca el enemigo.
Piccolo lo mira sin decir nada.
Granola camina hasta Trunks, poniéndose a su lado.
– “Es mejor que…” – dice el mestizo.
– “Cállate.” – le interrumpe el cereliano.
– “¿Eh?” – se sorprende Trunks.
Piccolo ve a los dos guerreros esperando su destino.
– “Tened mucho cuidado.” – dice el namekiano.
Trunks mira a Piccolo por encima del hombro y sonríe mientras levanta el pulgar.
En el laboratorio, los chicos son avasallados por los robots de combate.
– “¡¿Qué hacemos?!” – protesta Goku. – “¡No se acaban nunca!”
Un Godgardon se abalanza sobre Goku por la espalda, pero Punch usa de nuevo el salto temporal para interceptarlo a tiempo y patearle la cabeza.
Gohan aprieta los puños con fuerza, con cierta frustración.
– “¡Punch!” – exclama el hijo de Trunks. – “¡Continúa sin nosotros!”
– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el hijo de Hit. – “¡¿Qué estás diciendo?!”
– “¡Te estamos entorpeciendo!” – insiste Gohan. – “¡Vamos! ¡Márchate!”
– “No digas estupideces…” – protesta Punch.
– “¡Gohan tiene razón!” – dice Goku. – “¡Los entretendremos!”
– “Pero…” – duda Punch.
Un nuevo escuadrón entra en escena.
Goku y Gohan se reúnen, hombro con hombro, y preparan rápidamente un Kamehameha y un Garlick-ho que lanzan a la vez, destruyendo a varios enemigos.
– “¡Encuentra a los demás!” – dice Gohan.
– “No te sobrevalores…” – protesta Punch.
– “¡Soy un patrullero, ¿no?! – insiste Gohan. – “¡Confía en mí!”
Punch recapacita un instante.
– “Si las cosas se complican… huid.” – dice el hijo de Hit.
Gohan y Goku sonríen y asiente.
Punch se adelanta en solitario.
Cinco Godgardons se interponen en su camino, pero en un parpadeo los ha superado, y todos caen al suelo.
Punch se aleja rápidamente, escuchando el estruendo de la batalla que deja a su espalda.