ESPECIAL DBSNL /// Sin Futuro // Universo 7 / Parte I: El árbol que rige el Universo

Sin Futuro // Parte I: El árbol que rige el Universo

“El árbol reclama tu sacrificio.”

De noche, en un páramo nevado, azotado por una fuerte ventisca, un hombre vestido con un anorak negro adornado con pelo marrón en el cuello, con una funda de enfundada en su espalda empuña el arma en su mano.

El veterano guerrero luce una cabellera lila recogida en una coleta y barba del mismo color, con dos cicatrices en el lado derecho de su rostro, una en la mejilla y otra en la frente sobre su ceja. Es un envejecido y curtido Mirai Trunks.

Dibujado por Ipocrito

Su aliento se congela al instante de emanar de su boca.

El guerrero frunce el ceño y aprieta los dientes mientras agarra con fuerza la empuñadura de su espada.

Dos enemigos flanquean al espadachín. 

El primero de ellos es un ser con alas de murciélago que luce una túnica rosada con una coraza amarilla; su piel es gris y tiene orejas puntiagudas. Va armado con una lanza serrada adornada con una empuñadura dorada en forma de estrella. Un extraño tatuaje rojo se deja ver por su cuello y manos; parecen raíces. 

El segundo es una mujer de piel azulada y cabello anaranjado, vestida con una túnica rosada adornada con un cinturón amarillo. El mismo tatuaje puede verse por las zonas no cubiertas por su ropa. Armada con una guadaña de mano conectada a una cadena que termina en un peso.

De repente, un tercer enemigo se presenta ante Trunks. Un hombre de gran envergadura y piel morena, con perilla fina negra, sin cejas, ojos rasgados amarillos, orejas puntiagudas y cabellera negra larga. Con pantalón blanco y descamisado, el tatuaje de un árbol investido luce en su espalda.

La actitud de los dos primeros es más agresiva, relamiéndose con ojos que reclaman sangre. Mientras la del tercer es mucho más tranquila, pues tiene los brazos cruzados y no blande ningún arma.

  • “Es inevitable, Trunks.” – dice el último, que parece estar al mando. – “El árbol reclama tu sacrificio.”
  • “Con tu muerte seguro que nos obsequia con un delicioso fruto…” – se relame la mujer. 
  • “¡Uno como ningún otro!” – exclama la criatura alada.

El ojo gris de Mirai Trunks se deja ver.

  • “Tsk…” – se prepara el mestizo.

El líder enemigo sonríe.

  • “¡Aldro! ¡Vanda!” – exclama el enemigo.

El lancero y la mujer de la guadaña se abalanzan sobre el mestizo.

El guerrero de la lanza ataca con una estocada, mientras que la mujer hace girar el peso conectado a su cadena y lo lanza contra el mestizo.

Trunks detiene la cadena con su espada y ésta se enrolla en ella, mientras que detiene la lanza agarrándola su otra mano.

  • “Tsk…” – protesta el mestizo.

La mujer clava su guadaña en el muslo de Trunks.

  • “¡AAH!” – protesta el mestizo.
  • “Puedo saborear tu sangre…” – se relame de nuevo la mujer.

De repente, el líder se abalanza sobre Trunks y le propina una fuerte patada en el abdomen que lo lanza a través de la nieve, dejando un surco a su paso.

Trunks se levanta de un salto y se pone de nuevo en guardia. Su muslo derecho rezuma sangre.

  • “Maldita sea…” – protesta el mestizo.

Su ojo gris se desvanece.

  • “Casi no me quedan fuerzas…” – piensa el mestizo.

El líder enemigo camina hacia él, escoltado por los otros dos.

  • “Acaba con él, Rajah” – dice el lancero.
  • “Déjamelo a mí…” – dice la mujer, impaciente. – “¡Quiero festejar con su sacrificio!”

Vanda se abalanza sobre el mestizo a toda velocidad, haciendo girar su cadena.

  • “¡JAJAJAJA!” – ríe mientras ataca.

Pero de repente, la mujer recibe una doble patada en la cara que la remite hasta sus socios. 

Lápiz y Lázuli aterrizan frente a Trunks. Él vestido con un pantalón vaquero, camiseta negra y una chaqueta marrón. Ella vestida con un chándal morado con sudadera.


Rajah frunce el ceño.

  • “Hmm…” – murmura el enemigo.
  • “Más sacrificios…” – sonríe Aldro.
  • “No.” – dice Rajah, tajante. – “Ellos son diferentes.”
  • “¿Eh?” – replica un confuso Aldro.

Vanda se levanta, furiosa.

  • “¡Los mataré a todos!” – exclama.
  • “Nos retiramos.” – dice Rajah.
  • “¡¿Cómo?!” – replica Vanda, airada.

Rajah clava su mirada en ella, lo que parece asustarla.

  • “Además…” – dice Rajah, mirando detrás de él por encima de su hombro.

Un hombre de gran envergadura, cresta pelirroja y vestido con pantalón negro y jersey de lana verde está de pie detrás de ellos.

  • “El ritual debe hacerse en las condiciones adecuadas.” – dice Rajah. – “La presencia de estas cosas desvirtuaría un momento tan especial.”

Vanda baja su guadaña.

  • “Como tu digas, Rajah.” – dice ella.
  • “Te has librado…” – gruñe Aldro, mirando a Trunks.

Rajah se cruza de brazos y sonríe mientras se eleva, seguido por sus dos hombres.

  • “Hasta la próxima, Trunks.” – se despide.

Los tres salen volando, desapareciendo entre las nubes de tormenta.

Lapis y Pino se miran con preocupación, mientras que Lázuli se preocupa por Trunks.

  • “¿Estás bien?” – le pregunta ella.
  • “Sí…” – dice Trunks. – “Solo necesito descans…”

Trunks se desploma sobre la nieve.

DBSNL // Capítulo 344: Raíces

DBSNL // Capítulo 344: Raíces 

¡Hoy nace un nuevo mundo sin secretos!

El planeta ha quedado completamente terraformado por las raíces de la semilla artificial de Raichi.

Un bosque de raíces cubre y el fragmentado planeta a la vez que cose sus pedazos.

Pero las raíces no solo cubren el astro, si no que se extienden hacia el espacio exterior, perdiéndose en el oscuro infinito.

Nuestros amigos han quedado dispersos por la superficie del planeta, ahora cubierta por el bosque de raíces, sorprendidos por su rápido y repentino crecimiento. 

Onisen sonríe satisfecho ante su obra magna con los brazos abiertos, dándole la bienvenida a su creación, de espaldas a Zahha.

– “¡CRECE! ¡ALIMÉNTATE Y NÚTRETE DE LA CREACIÓN DE LOS DIOSES!” – exclama Raichi. – “¡HOY NACE UN NUEVO MUNDO SIN SECRETOS!” – celebra. 

El espadachín parece que se ha protegido del crecimiento de las raíces usando sus espadas, quedando rodeado por varias raíces cortadas.

– “Has sembrado tu propio final.” – murmura Zahha.

Onisen se da la vuelta y lo enfrenta de nuevo.

Poco a poco, un brote nace del suelo y empieza a crecer, cogiendo envergadura a medida que crece, dando lugar a ramas y hojas.

Zahha ataca, lanzando su espada morada directa contra Onisen.

El androide la esquiva apartándose haca un lado, pero el espadachín ya ha lanzado su espada verde girando sobre sí misma, intentando sorprenderle.

Onisen intenta frenarla con su rayo ocular, pero la espada desvía el ataque y continúa su avance, obligando al androide a saltar por encima de ella.

Ahora es Zahha quien se abalanza sobre Onisen, intentando propinarle un puñetazo.

Pero Onisen alarga los tentáculos de su cabeza y atrapa el brazo de Zahha, sorprendiendo al espadachín.

El androide obliga a Zahha a abrir su guardia con la fuerza de sus tentáculos y le propina un puñetazo en la cara que lo hace retroceder varios metros.

– “¿Creías que estaba peleando en serio?” – sonríe Onisen.

Zahha frunce el ceño y se limpia la sangre del labio antes de atacar de nuevo.

Entre las raíces gigantes, Broly yace inconsciente mientras los golpes entre Onisen y Zahha retumban por el ahora silencioso planeta.

Pan, Bra, Turles y Ub han perdido el conocimiento al intentar no ser engullidos por el recién nacido bosque, atrapados ahora entre las raíces.

Goten, Trunks, Marron, Baicha, Punch, Ogilvie, Gohan Jr y Goku Jr se mantienen en pie, gracias a la barrera protectora que han generado Ikose y Gamma 2 alrededor de quienes custodiaban el cuerpo de Hit.

– “¿Estáis todos bien?” – pregunta Ikose.

Onisen detiene cada golpe de Zahha con una facilidad sorprendente y sus contraataques castigan duramente al espadachín, que pesa a intentar sorprender al androide con su poder mental y sus sables voladores, parece que Onisen va siempre un paso por delante.

El espadachín lanza sus espadas hacia Onisen, haciéndolas girar como sierras de disco, pero el androide las repele usando las piedras rotas de sus manos.

Onisen se abalanza sobre Zahha y le propina de nuevo un puñetazo en la cara.

El espadachín retrocede y se recompone. Parece nervioso.

– “¿Por qué…?” – se pregunta Zahha. – “Esto no debería estar pasando…” – sufre. 

Onisen se abalanza sobre él.

– “Mi misión…” – piensa el espadachín, mientras detiene un golpe de su adversario. – “He venido hasta aquí para…”

Pero de repente, el androide conecta un fuerte puñetazo en el abdomen de Zahha que dobla al espadachín sobre sí mismo.

– “Ghagh…” – encaja el golpe. 

Onisen abre la mano con la que ha golpeado al espadachín, empujando sus cinco dedos contra su abdomen.

– “Gracias por tu ayuda.” – sonríe la voz de Raichi.

Los dedos de Onisen se alargan y se clavan en el abdomen de Zahha.

El espadachín agarra el brazo del androide, incrédulo ante su poder.

– “No…” – murmura Zahha. – “He venido… he venido a matarte…”

El espadachín reclama sus espadas, que vuelan rápidamente hacia ellos, directas hacia la espalda de Onisen.

Pero los dedos del androide se alargan de nuevo y atraviesan por completo a Zahha, brotando por su espalda.

– “¡AAAAH!” – grita el espadachín.

El grito de Zahha es interrumpido por la sangre que gorgotea en su garganta.

– “¡GHAAGH!” – se derrama por su boca.

– “Pobre infeliz…” – sonríe Onisen.

Las espadas pierden el control y se desvían de su objetivo, precipitándose sobre bosque de raíces.

Son Gohan ha protegido a Piccolo del crecimiento de raíces. El mestizo sienta al namekiano sobre una de ellas, con la espalda apoyada en otra. Poco a poco, el abdomen de Piccolo se está regenerando.

– “Ese Raichi…” – murmura el namekiano. – “Lo ha conseguido…”

– “Descansa, Piccolo.” – dice Gohan.

De repente, la espada verde de Zahha sorprende a la pareja, clavándose cerca de donde se encuentran.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden.

No muy lejos de allí, en el bosque de raíces, Mirai Trunks abre los ojos. Parece que su espada, gracias a la voluntad de Whis, lo ha protegido, cercenando cada raíz que se acercaba a él.

El hijo de Vegeta se incorpora con dificultad.

– “¿Qué ha pasado…?” – se pregunta al verse en ese aparente nuevo mundo.


De repente, la espada morada de Zahha cae y se clava a pocos metros de él.

– “¿Eh?” – se extraña el mestizo.

Onisen hace que sus dedos vuelven a la normalidad, liberando a Zahha, que retrocede lentamente, aturdido, viendo como sangre sale de sus heridas.

El miedo se apodera de su rostro, pero no es el miedo a la muerte, si no el horror al fracaso.

DBSNL // Capítulo 343: El jardinero de mundos

DBSNL // Capítulo 343: El jardinero de mundos

“Parece que la provocación ha funcionado…”

La explosión causada por el clon que ha abatido Broly ha sacudido el campo de batalla y ha llamado la atención del mismísimo Onisen original.

– “Tsk…” – protesta el androide.


En ese instante, Zahha se eleva hasta ponerse a su altura, desafiándole con la mirada.

El androide lo mira con cierta sorpresa.

– “¿Te atreves a desafiarme?” – pregunta Raichi.

Mientras tanto, el clon de Onisen que ha abatido a Reitan sigue en pie, desafiando con la mirada a los enemigos que le rodean, que hasta ahora han intentado derrotarle sin éxito; Liquir, Cooler y Dabra.

Los tres guerreros respiran con dificultad y miran con cierto miedo al enemigo, pero están decididos a plantarle cara.

Liquir escupe un salivajo sanguinolento al suelo.

– “Lo habéis visto, ¿no?” – pregunta a sus compañeros.

– “Puede ser derrotado.” – sonríe Cooler, haciendo crujir sus nudillos.


Dabra se cruje el cuello.

Onisen sonríe con prepotencia.

Los tres guerreros se abalanzan sobre el androide.

No muy lejos de allí, Ogilvie es abrazado por Goku y Gohan Jr.

– “Puedo ayudaros…” – dice el erizo. – “No me quedan muchas fuerzas… pero podría llevar a alguno a la Tierra…”

– “¿En serio?” – se sorprende Goten. – “¿Has oído eso, Trunks?” – le pregunta a su amigo.

Pero Trunks parece centrado en la gema en la frente de Hit.

– “Se ha iluminado…” – murmura el hijo de Bulma.

– “¿Eh?” – se sorprenden Goku y Gohan.

– “Tú también lo has visto, ¿verdad?” – le pregunta Trunks a Punch.

– “Sí… ¡Sí, lo he visto!” – exclama el hijo de Hit. – “¡Ha brillado de color magenta!”

Goku y Gohan corren hasta el cuerpo de Hit y se agachan a su lado para verlo.

– “¿Magenta?” – se extraña Goku. – “¿Eso que es?” – le pregunta a la oreja a Gohan.

– “Es un color.” – responde Gohan.  – “Como se puso el pelo del tipo ese grandullón al que llaman Broly.”

– “Pero antes no eran de ese color…” – se rasca la cabeza Goku. 

Trunks escucha la conversación de los chicos y tiene una idea.

– “Acaso…” – se pregunta Trunks, mirando el cráter que ha dejado la explosión del enemigo de Broly. 

Liquir intenta agarrar a Onisen con sus garras, pero éste se deja atravesar. Cooler intenta ensartarlo con la punta ósea de su cola, con idéntico resultado. 

Dabra salta sobre Onisen y proyecta una gran llamarada con su boca.

El ataque incendia la zona, pero Onisen no parece sufrir ningún daño y huye bajo tierra.

Cooler y Liquir ya miran a su alrededor, esperando que reaparezca.

Los brazos de Onisen brotan del suelo frente a ellos, agarrándolos del cuello.

– “¡Ghaagh!” – sufren los dos, que agarran las muñecas del enemigo para intentar liberarse.

Dabra invoca su espada, dispuesto a liberar a sus aliados… pero el suelo empieza a resquebrajarse y brillar.

Un cañonazo de energía emitido por la boca de Onisen asciende rápidamente hacia el demonio, que se cubre rápidamente para intentar sobrevivir al ataque.

Mientras la humareda se disipa en el cielo tras la explosión, Onisen hace chocar a Liquir contra Cooler y luego enrolla sus brazos alrededor de ambos, apresándolos.

– “Esperaba más de dos aprendices de Hakaishin…” – se burla el androide.

Pero de repente, un zarpazo corta su brazo derecho y un espadazo de ki cercena su brazo izquierdo. 

Champa y Zamas se interponen entre el androide y los demás.

Cooler y Liquir caen al suelo de rodillas al ser liberados.

– “Señor Champa…” – dice Cooler. – “No está en condiciones de…”

– “¡Silencio!” – ordena el Dios de la Destrucción.

Cooler y Liquir lo miran perplejos.

– “¡Como Hakaishin, mi deber es eliminar a todo aquel que ponga en peligro el futuro del Universo!” – exclama el gotokoneko. – “¡Eso significa que debo eliminar a este individuo!”

– “Somos Dioses.” – sonríe Zamas. – “Puede que muchos mortales nos hayan superado, pero sigue siendo nuestro deber proteger la creación del señor Zeno.”

Cerca de allí, Gowas se arrodilla sobre Reitan y coloca sus manos sobre su herida, que empieza a sanar.

– “Aún no es demasiado tarde…” – murmura el ira-aru.

Mientras tanto, Mirai Trunks se enfrenta a un clon de Onisen que lleva la iniciativa.

El andoride proyecta los tentáculos de su cabeza para intentar atrapara al hijo de Vegeta, que repele cada tentáculo con un espadazo.

– “Parece que la provocación ha funcionado…” – piensa Trunks. – “Es más fácil hacerle daño cuando ataca.”

El mestizo lanza su espada como si fuera una lanza entre la red de tentáculos, hacia su enemigo… pero Onisen se torna intangible en el último instante para dejarla pasar de largo.

– “Tsk…” – protesta Trunks.

Onisen ataca de nuevo al mestizo con sus tentáculos.

Trunks retrocede rápidamente y lanza su Ataque Ardiente contra los tentáculos que se abalanzan sobre él, generando una explosión con el impacto.

Pero de repente, de la polvareda salen una docena de tentáculos que han sobrevivido y ensartan a Trunks, atravesando su abdomen, su pecho, sus muslos, sus brazos e incluso su cuello.

– “Ah… ah…” – sufre el mestizo.

Onisen sonríe satisfecho.

– “No hay mortal, Dios o ángel que pueda detenerme…” – presume Raichi.

De repente, la piedra en el hombro de Onisen estalla en mil pedazos.

– “¿Eh?” – se sorprende el androide.

Onisen se da la vuelta lentamente y se encuentra con otro Mirai Trunks de pie detrás de él, apuntándole con los dedos índice y corazón, replicando la técnica con la que Vegeta acabó con Kiwi en Namek.

– “Un… un clon temporal…” – murmura Raichi.

El Trunks herido se desvanece.

– “Je…” – sonríe Mirai Trunks.

El cuerpo de Onisen, ahora sin piedra shintai, se convierte en polvo que es barrido por el viento.

En en interior de Trunks, Whis sonríe satisfecho.

– “Buen trabajo, muchacho.” – dice el ángel.

Mirai Trunks, agotado, se desmaya y cae al suelo.

El Onisen original frunce el ceño al sentir la pérdida de otro de sus clones. Zahha sonríe.

– “La semilla ha sido plantada” – advierte Raichi. – “¡Mi plan ya no puede detenerse!”

La semilla ha sido enterrada en la superficie del planeta.

– “Cuento con ello.” – responde Zahha.

– “¿Por qué me traicionas ahora?” – protesta el androide. – “¡Tú eres la demostración de que mi plan es el futuro!”

– “Un nuevo Universo nacerá hoy.” – asiente el espadachín. – “Pero solo traerá tinieblas.”

– “Si eso es lo que crees, ¿por qué me has ayudado?” – responde Raichi.

– “Porque solo yo puedo derrotarte.” – frunce el ceño Zahha.

El espadachín lanza sus dos espadas hacia Onisen, que levanta sus brazos para y usa las piedras shintai y a rotas de sus manos para frenarlas.

– “Tsk…” – protesta Raichi.

– “A mí no puedes evitarme, ¿verdad?” – sonríe Zahha.

Onisen dispara un rayo ocular contra Zahha, pero éste lo evita apartándose con un grácil movimiento que recuerda al estilo de los ángeles.

Vegeta y Freezer observan desde la distancia, cruzados de brazos.

– “¿Confías en él?” – pregunta Freezer.

– “Se supone que lo has enviado tú…” – responde Vegeta con el ceño fruncido.

– “¿Es que confías en mí?” – sonríe el tirano irónicamente.

– “Tsk…” – aprieta los dientes el saiyajín.

Mientras tanto, el clon que peleaba contra Piccolo ya ha regenerado su cabeza y ha reducido su tamaño hasta su estatura habitual. 

El namekiano regenera sus brazos, perdidos durante su último ataque.

Piccolo sonríe, pero en su mente está tan tranquilo.

– “No puedo mantener este poder mucho más tiempo…” – piensa el namekiano. – “Tengo que poner fin a esto cuanto antes…”

Cerca de allí, Son Gohan se encuentra cubriéndose ante un rayo ocular de Onisen, con los brazos cruzados frente a su rostro.

– “¡GOHAN!” – retumba la voz de Piccolo en su mente.

– “¿Piccolo?” – se sorprende el terrícola.

Los dos comparten una breve mirada cómplice a través del campo de batalla.

Piccolo apunta a Onisen con ambas manos y lanza una ráfaga incesante de ki, pero muchos ataques atraviesan al androide sin dañarlo y otros directamente fallan, pasando cerca de él o impactando en el suelo y levantando una gran polvareda con sus explosiones.


Cuando los ataques de Piccolo cesan y la polvareda empieza a desaparecer, Onisen se halla rodeado por un centenar de esferas de ki suspendidas en el aire.

– “Reconozco esta técnica…” – sonríe Onisen.

Pero al mirar a Piccolo, se encuentra al namekiano concentrando ki en sus dedos índice y corazón que reposan su frente.

– “¿Eh?” – se extraña el androide.

Piccolo lanza su tan emblemático ataque.

– “¡¡MAKANKOSAPPO!!” – anuncia el namekiano.

El ataque atraviesa a Onisen sin causarle ningún daño.

Pero lejos de perderse en el horizonte, el Makankosappo impacta en una de las esferas de ki suspendidas en el aire, incrementando su brillo.

– “¿Qué…?” – se extraña Onisen.

El androide mira la esfera y ve como el Makankosappo sale proyectado a otro de los obres de ki suspendidos, y luego a un tercero.

Así, el ataque de Piccolo salta de una esfera a otra, tal y como hacían los disparos de Hermila.

Onisen sigue con la mirada el ataque de Piccolo, lo que el namekiano aprovecha para embestirle.

Mientras tanto, Son Gohan eleva su ki mientras extiende sus brazos hacia los lados, disipando así el rayo ocular de su contrincante.

En sus manos materializa dos esferas de ki que luego lanza contra el enemigo.

Los dos ataques atraviesan a Onisen sin dañarlo, pero enseguida dan la vuelta y regresan hacia el enemigo, mientras Gohan ya carga directamente contra él.

– “¿Crees que vas a sorprenderme con una táctica tan burda?” – sonríe Onisen.

Los ataques se aproximan a Onisen por la espalda y pronto le atraviesan de nuevo, dirigiéndose esta vez directos hacia Son Gohan… pero también atraviesan al mestizo, que resulta ser un espejismo.

– “¿Hmm…?” – se sorprende el androide.

Una docena de copias de Gohan rodea a Onisen. Algunas le sacan la lengua, otras le provocan sacándole el dedo, otras haciendo una mueca, otras dándose palmadas en el trasero.

– “¿Qué significa esto…?” – frunce el ceño el androide, ofendido por la actitud infantil de su adversario.

En ese instante, atravesando las copias, las dos esferas de ki regresan, pero Onisen sigue siendo intangible, así que lo atraviesan de nuevo.

El androide intenta seguir con la mirada las esferas de ki, pero éstas se pierden entre la multitud de espejismos.

Las copias de Gohan siguen bailando alrededor del androide, cada vez más cerca de él, poniéndole cada vez más nervioso.

– “Maldición…” – protesta Raichi.

Piccolo ataca a su adversario, que sigue siendo intangible, por lo que el namekiano lo atraviesa al intentar darle un codazo.

Piccolo se revuelve e intenta atacarle de nuevo, pero con idéntico resultado.

– “No pienso caer en este estúpido truco…” – refunfuña Raichi.

Onisen analiza el movimiento del Makankosappo, intentando calcular sus posibles trayectorias.

Los clones de Son Gohan siguen danzando alrededor de Onisen, hasta que uno de ellos aparece delante del androide, burlándose de él con una mueca a pocos centímetros de su cara.

Furioso, el androide le propina un puñetazo… pero es solo un espejismo.

En ese instante, el doble ataque teledirigido de Gohan se precipita contra él, uno por cada flanco.

Las dos ondas de ki impactan contra el androide y estallan.

Los espejismos desparecen, dejando a un solo Son Gohan con los brazos en jarra y una enorme sonrisa en su rostro, aunque un poco sonrojado por tener que recurrir a ese tipo de burlas tan poco respetuosas.

– “Je, je…” – ríe el mestizo.

Pero Onisen, furioso, sale de la polvareda directo hacia él.

– “¡¡BASTARDO!!” – grita airado, sintiéndose humillado.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Gohan.

El adversario de Piccolo, mientras él sigue intentando golpearle sin éxito, ve como el Makankosappo se mueve en dirección contraria a su posición.

– “¡Ahora!” – piensa el androide, al calcular una ventana de oportunidad.

Con un rápido movimiento, Onisen atraviesa el abdomen de Piccolo con su mano en forma de garra.

– “Se acabó…” – sentencia el androide.

– “Ah…” – sufre el namekiano, agarrando el brazo del androide.

El otro Onisen propina un puñetazo en el pecho de Gohan con la intención de atravesarlo igual que a su maestro… pero resulta que el mestizo es, de nuevo, solo un espejismo.

– “¡¿CÓMO?!” – se sorprende el androide, dándose cuenta de su error.

En ese instante, el Makankosappo de Piccolo le sorprende por la espalda, impactando directamente en la piedra de su hombro, que absorbe el disparo y brilla intensamente… hasta que se resquebraja y estalla en mil pedazos.

En el mismo instante, Son Gohan aparece detrás del Onisen que ha atravesado a Piccolo. El mestizo luce su mano envuelta en una espada de ki como la de su antiguo compañero de entrenamiento, Zamas.  

– “¡¡KYAAAAH!!” – exclama Gohan, propinando un sablazo de energía sobre la piedra shintai en la cadera de Onisen.

La piedra se resquebraja y el daño se expande por todo el cuerpo del clon de Onisen, que acaba estallando en mil pedazos. Lo mismo ocurre con el otro clon.

Piccolo, agotado, pierde su transformación y cae de rodillas al suelo.

– “Ah… ah…” – intenta respirar, mientras su herida empieza a cerrarse lentamente.

– “¿Estás bien, Piccolo?” – pregunta Gohan.

– “Lo estaré…” – sonríe el namekiano, que se tumba en el suelo y rueda para mirar al cielo. – “Pero casi no me quedan fuerzas… Voy a necesitar algo de tiempo…”

Los dos amigos levantan el pulgar, compartiendo una breve victoria.

Mientras tanto, Granola está tumbado en el suelo, descalzo, pues sus botas se han desintegrado con la explosión en la garganta de Onisen.

El androide se regenera rápidamente mientras el cereliano sonríe con cierta resignación.

Onisen sana completamente y empieza a caminar hacia el malherido Granola, que se incorpora con dificultad.

Onisen dispara su rayo ocular, pero Granola intenta contrarrestarlo disparando con sus dos manos, aunque el ataque del androide acaba superando al suyo e impactando en su pecho, empujándole unos pocos metros sobre el suelo, dejando un surco a su paso.

– “Ay…” – protesta Granola, descamisado tras tantas explosiones, con le pecho chamuscado.

Onisen dispara de nuevo, pero Granola usa sus pistolas de energía para propulsarse hacia el androide, evadiendo el ataque e intentado atacarle propinándole una patada en la rodilla… pero Onisen reacciona rápidamente saltando sobre Granola e incrustándolo en el pavimento de un pisotón.

– “¡¡AAAGH!!” – escupe sangre el cereliano.

Los ojos de Onisen brillan de nuevo. El cereliano intenta levantar el pie de Onisen, sin éxito, y termina por desistir, quedando a la merced del androide.

– “Amor mío…” – piensa Granola. – “Ha llegado mi hora…” – sonríe.

Pero de repente, un disparo de ki amarillo concentrado pasa rozando la cadera de Onisen, desintegrando por completo la piedra shintai que ahí residía y perdiéndose después en el horizonte.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden tanto Granola como el androide.

El clon de Onisen estalla, sacudiendo la zona con la explosión.

Entre la polvareda, Granola puede ver una silueta acercándose a él. Una silueta que pronto reconoce.

– “Vegeta…” – murmura el cereliano.

El saiyajín camina hasta Granola y se detiene frente a él.

– “Tienes mal especto, cereliano.” – dice Vegeta.

Granola mira a Vegeta de arriba abajo, cuyo aspecto no es mucho mejor que el suyo.

– “Mira quien habla…” – responde Granola.

Los dos comparten una sonrisa. Vegeta le ofrece su mano pare levantarse.

En el otro extremo del terreno de combate, Champa y Zamas se preparan para luchar contra Onisen.

Pero de repente, Dabra desciende del cielo, con su cuerpo humeante por el ataque recibido, y se coloca delante de ellos.

– “Los Dioses no deberían ensuciarse las manos con una simple copia.” – dice el demonio.

Cooler, Liquir, Zamas y Champa miran al demonio sorprendidos. La actitud en su mirada ha cambiado.

El diablo sonríe. Sus heridas empiezan a sanar.

– “¿Cómo…?” – se sorprende Zamas. – “Su ki… ¡es cada vez más oscuro!” – piensa el ira-aru.

El aura de Dabra se tiñe de rojo y negro.

– “Je…” – sonríe el diablo, mirando chulería a Onisen.

– “¡Es el poder del Makai!” – exclama Liquir. 

Dabra camina hasta Onsien, colocándose delante de él, y extiende su mano hacia el androide hasta ponérsela sobre el pecho.

– “¡¿Puede tocarlo?!” – se sorprende Cooler.

Dabra clava sus zarpas en el pecho del androide. Onisen mira la garra demoníaca con sorpresa y confusión.

– “Parece que ese saiyajín salvaje no es el único que puede sincronizar su poder…” – dice Dabra en tono amenazante.

– “Raichi ha usado a Hildegarn para potenciar sus experimentos…” – murmura Zamas. 

Onisen empuja a Dabra con su rayo ocular.

El diablo retrocede varios metros, manteniendo el equilibrio.

– “Je…” – sonríe del demonio.

Onisen alarga sus brazos hacia Dabra, pero el demonio materializa su espada y cercena ambas extremidades en un solo instante.

– “¡¿AH?!” – se sorprenden todos ante el asombroso poder del demonio.

Dabra avanza hasta Onisen y con facilidad le corta la pierna en la que reside su piedra.

Onisen cae de espaldas al suelo.

Dabra agarra la piedra con su mano y la arranca de la pierna cercenada de Onisen.

– “Así que esta es tu fuente de energía…” – dice Dabra, mirando la joya detenidamente. – “¡¡KURUSHIMERU!!” – sentencia, invocando las llamas negras del Makai en el interior de la joya.

En ese instante, el Onisen original se lleva una mano a la cabeza.

– “Maldición…” – sufre el androide.

La piedra en la mano de Dabra se apaga, tornándose una simple piedra.

Zahha aprovecha el momento para propinar un fuerte golpe con el dorso de la mano en el pecho de Onisen, empujándolo a varios metros de distancia.

Pero de repente, el suelo del planeta empieza a temblar. No hay ni un momento de respiro para nuestros amigos.

Onisen sonríe.

– “He ganado…” – dice la voz de Raichi. – “¡Es el nacimiento de un nuevo Universo! ¡Mi Universo! ¡MI OBRA! ¡EL CULMEN A TODO MI TRABAJO!”

Unas raíces extremadamente grandes brotan del suelo y recorren todo el planeta, convirtiendo en un instante todo el paraje en un amasijo de raíces que perforan el planeta múltiples veces antes de empezar a expandirse más allá, perdiéndose en el espacio.

DBSNL // Capítulo 342: Detrás del telón

DBSNL // Capítulo 342: Detrás del telón

“Trascendí mi mortalidad hace mucho tiempo.”


La polvareda se disipa lentamente tras el Galactic Buster de Reitan.

El herajín intenta recuperar el aliento después de canalizar gran parte de su poder en su último ataque.

Pan y Bra, arrodilladas en el suelo, se frotan el cuello tras poder liberarse del agarre de Onisen.

– “Por los pelos…” – suspira Pan.

Turles, estirado en el suelo con los brazos y piernas en cruz, con su cuerpo aún humeante, sonríe disimuladamente al ver que su compañero de patrulla victorioso.

– “Je… jeje…” – ríe el saiyajín.

Okure aprieta los dientes en una mezcla de alegría y frustración, pues aún no comprende del todo la nueva mentalidad de su viejo amigo, pero una parte de ella está contenta de que no se arrugue ante nada.

Mientras tanto, Mirai Trunks y Onisen se miran fijamente. 

– “¿Qué ha sido eso…?” – se pregunta Raichi.

El mestizo sonríe.

– “Puedo verte…” – dice Trunks, con cierto retintín.

– “¿Qué?” – protesta Raichi.

– “Eres solo la sombra de un hombre viejo…” – responde el mestizo.

– “Trascendí mi mortalidad hace mucho tiempo.” – replica el tsufur, esbozando una media sonrisa de puro orgullo.

– “No…” – insiste Trunks, con su ojo gris. – “Nada se escapa a la mirada de un ángel.”

La actitud de Onisen cambia radicalmente y abre su boca exageradamente, que brilla de color verde un instante antes de vomitar un torrente de energía.

Trunks se coloca en guardia, agarrando su espada con ambas manos frente a su pecho, cortando el torrente de energía, que se parte en dos, pasando por cada lado del mestizo.

La voz de Whis retumba en la ment de Trunks.

– “¿Estás seguro de que provocarlo es una buena idea?” – pregunta el ángel.

– “Es demasiado inteligente…” – sonríe Trunks con cierto pesar. – “No puedo ganar si cada uno de sus movimientos está calculado.”

Onisen cesa su ataque. Trunks sigue en pie.

– “Un hombre viejo…” – insiste el mestizo. – “Y asustado.”

– “Tsk…” – protesta Raichi.

– “Tan aterrado por la muerte, que renunció a su vida.” – continúa Trunks.

Onisen aprieta los puños.

– “Hablas mucho…” – dice Raichi. – “… para ser solo el producto residual de uno de mis experimentos.”

– “El mismísimo Dios del Todo cayó ante sus creaciones.” – replica el hijo de Vegeta. – “Y tú no eres un Dios.”


Una gota de sudor recorre la frente de Whis, en la mente de Trunks.

– “No conocía esta faceta tuya, Trunks…” – dice el ángel.

– “Solo intento hablar como mi padre…” – se sonroja el mestizo. – “Jeje…”

Onisen carga directo contra Trunks.

– “Parece que funciona.” – sonríe Whis.

No muy lejos de allí, Granola se levanta tras recibir el ataque de Onisen, que ha hecho estallar el suelo bajo sus pies.

El cereliano busca a su enemigo de nuevo, sin suerte.

– “Si tuviera mi ojo…” – protesta mientras lamenta la ventaja perdida contra Piccolo.

Esta vez, un torrente de ki cae del cielo, pero el intenso brillo lo alerta a tiempo, haciendo que pueda evitarlo saltando hacia un lado.

El ataque de energía verde impacta contra el suelo y levanta una gran polvareda.

Granola busca entre el polvo.

– “Maldita sea…” – lamenta de nuevo.

El brazo alargado de Onisen se aproxima a toda velocidad por la espalda del cereliano, pero éste puede oírlo cortando el aire.

Granola se revuelve y dispara, impactando en la mano del androide, deteniendo su avance.

El segundo brazo de Onisen sale del suelo y agarra a Granola por el cuello, elevándolo hacia el cielo.

– “¡Ghaagh!” – sufre el cereliano, que agarra la muñeca de Onisen para intenta liberarse mientras es empujando hacia el cielo.

El cereliano apunta con ambos dedos índice a la muñeca del androide y dispara, cercenándole la mano y liberándose.

Pero del antebrazo del androide nace una nueva mano que se lanza a por Granola de nuevo.

El cereliano la evita, saltando por encima de ella, dejándola pasar entre sus piernas, y luego se desliza por el brazo de Onisen como si fuera un tobogán.

El androide se torna intangible, haciendo que Granola caiga a través de su brazo. 

Granola se precipita al vacío, pero levanta sus dedos hacia el cielo, usando sus pistolas de ki como propulsor, tal y como vio hacer a la fusión de Bra y Pan, acelerando y lanzándose contra Onisen con los pies por delante.

El androide abre su boca para disparar un poderoso ataque de energía, creyendo que Granola no podrá evadirlo.

La garganta de Onisen se ilumina de color verde.

Pero una media sonrisa se dibuja en el rostro de Granola, que junta sus manos en una única pistola, acelerando repentinamente, alcanzando en un mero instante una velocidad de vértigo.

Antes de que Onisen pueda reaccionar, Granola cae con sus pies por delante en la boca abierta del androide.

La garganta de Onisen se hincha como un globo y estalla, lanzando a Granola por los aires.

No muy lejos de allí, Piccolo y su contrincante, convertidos en gigantes, siguen enzarzados en su combate.

Piccolo dispara un cañonazo de energía con su boca que atraviesa a Onisen sin hacerle ningún daño, estallando en el horizonte e iluminando el planeta oscuro.

El andoride reduce su tamaño, sorprendiendo al namekiano, que lo pierde de vista durante un instante.

Onisen se posa sobre la cabeza de Piccolo y le agarra de las antenas, tirando de ellas hacia atrás como si intentara dirigir al gigantesco namekiano.

Piccolo intenta cazar a Onisen con un aplauso, pero el androide, sin soltar las antenas del namekiano, se lanza por su rostro como si hiciera rapel y usa los apéndices para impulsarse contra la nariz de Piccolo, golpeándole con fuerza con ambos pies.

– “¡¡AAH!!” – protesta el namekiano.

Piccolo reduce su tamaño rápidamente, viendo su desventaja.

Pero Onisen aprovecha para aumentar de nuevo su envergadura e intentar pisar al ahora pequeño Piccolo.

El namekiano intenta sujetar el pie de Onisen, pero es enterrado en el suelo por el androide.

Onisen sonríe, viéndose vencedor.

El androide aparta el pie para comprobar el estado de su contrincante.

Piccolo se encuentra incrustado en el pavimento.


Los brazos del namekiano se encuentras semienterrados… y sin que Onisen se haya dado cuenta, han brotado detrás de él y ascienden sinuosamente hasta alcanzar su cabeza.

Los ojos de Onisen se iluminan, listo para rematar al namekiano con su rayo ocular… pero justo en el instante en que va a disparar, las manos de Piccolo, con una esfera de energía en cada una, tapan los ojos del androide, generando dos grandes explosiones que hacen estallar su cabeza por los aires.

Son Gohan sigue peleando contra su adversario.

El androide vuela hacia su enemigo, pero Gohan lanza un Kamehameha sobre el que cierra las manos como si de las fauces de un dragón se trataran, dividiendo así el Kamehameha en múltiples rayos de ki que caen sobre el androide.

Pero Onisen no parece afectado y sigue avanzando hacia el mestizo, listo para asestarle un puñetazo… pero el Gohan resulta ser solo un espejismo.

Gohan aparece para propinar un puñetazo a Onisen y lanzarlo contra el suelo.

– “Je…” – sonríe el mestizo. – “Es una técnica simple pero muy efectiva…”


En otro lugar del campo de batalla, Okure se acerca a Reitan, que sigue cerca del cráter en el que ha caído su contrincante.

– “¡Reitan!” – exclama ella, preocupada.

– “Tranquila.” – sonríe el herajín, mirándola por encima del hombro y levantando el pulgar. – “No vas a tener que vengarme.”

Okure lo mira con cierta ternura.

En ese instante el brazo alargado de Onisen atraviesa el abdomen del Reitan.

El rostro de Okure cambia por completo, revelando el horror.

– “Ah… ah…” – sufre el herajín.

– “¡REITAN!” – grita Okure.

El brazo de Onisen se retira, dejando al pobre Reitan de pie un instante, agarrándose el abdomen, antes de care de rodillas al suelo y luego estamparse de cara contra el pavimento.

Onisen se levanta en el centro del cráter.

De repente, el androide es envuelto en una esfera de ki morado. Cooler, con su máscara de hueso rota es quien lo retiene.

– “Tsk…” – se esfuerza el demonio del frio.

Pero como si nada, Onisen sale de la burbuja de ki, haciéndose intangible y atravesándola como si nada.

– “¡KURUSHIMERU!” – exclama Dabra.

El fuego del Makai se materializa alrededor de Onisen, pero el androide cruza las llamas con la misma facilidad.

– “¿Es que no hay forma de derrotarlo?” – protesta el demonio.

Okure se agacha al lado de Reitan, cuya vida pende de un hilo.

– “Reitan…” – murmura ella en estado de shock.

Mientras tanto, Trunks sigue trasteando en la frente de Hit, sin saber muy bien lo que está haciendo.

– “Maldita sea…” – refunfuña el hijo de Bulma.

– “¡Date prisa!” – le apresura Goten.

– “¡NO ME AGOBIES!” – protesta Trunks. – “Si al menos estuviera en el laboratorio… ¡Aquí ni siquiera tengo herramientas!”

En ese instante, una débil voz habla con ellos.

– “A lo mejor… yo podría ayudaros…” – dice Ogilvie, que se acerca al grupo cojeando.

– “¡OGILVIE!” – se alegra Goku al verlo.

Mientras tanto, el adversario de Broly camina hacia él con paso firme. El agotado saiyajín, de rodillas, se pone en pie con dificultad, pues hizo estallar todo su poder para liberarse del agarre del enemigo.

– “Ese poder…” – protesta Onisen. – “No es tuyo. ¿Cómo osas usarlo?”

Onisen alarga sus brazos y los lanza contra Broly, pero este los intercepta, agarrando a su contrincante por las muñecas.

– “¡Yo te di ese poder!” – gruñe la voz de Raichi. – “¡Le di a tu padre la leyenda que tanto esperaba!”

Onisen lanza su rayo ocular que impacta en el pecho de Broly, empujándole.

El saiyajín da varios pasos atrás, pero se mantiene en pie a base de fuerza de voluntad.

– “No eres más que un experimento. Un juguete roto.” – insiste Raichi. – “Ni siquiera eres un saiyajín. Solo eres un monstruo.” – dice el tsufur. – “Mi monstruo.” – añade con burla.

Broly, con la cabeza agachada, esboza una media sonrisa.

– “No hay duda…” – murmura el hijo de Páragus. – “Soy un monstruo…”

– “¿Eh?” – frunce el ceño Onisen, extrañado ante la actitud de su contrincante.

– “…pero nunca seré tu monstruo.” – sentencia el saiyajín.

Broly levanta la cabeza y sus ojos brillan de nuevo de color magenta.

– “¡¿Cómo…?!” – se extraña Raichi al verle usar de nuevo ese poder.

Onisen dispara de nuevo su rayo ocular, pero Broly lo detiene con la palma de su mano.

El saiyajín se envuelve en el aura magenta mientras empieza a caminar hacia Onisen. Con cada paso, el suelo se resquebraja bajo sus pies.

La musculatura de Broly aumenta rápidamente, tornándose el gigante al que Goku y Vegeta enfrentaron en Vampa; el Saiyajín Dios.

Onisen aumenta su tamaño, igualando el de Broly, demostrando que no va a dejarse intimidar.

Onisen da un paso al frente, dispuesto a confrontar a su adversario, pero Broly le sorprende cargando contra él y haciéndolo retroceder.

Pero antes de que pueda dar un paso atrás, Broly le agarra del brazo y le golpea de nuevo, propinándole un puñetazo directo en el rostro, que lo hace retroceder de nuevo.

Broly le pisa el pie con todas sus fuerzas, anclando así al enemigo en el suelo, y sin piedad alguna, el saiyajín libera una tormenta de puñetazos contra Onisen.

Onisen sufre la tremenda paliza mientras asiste confuso al poder de Broly.

– “¡¿Por qué…?! ¡¿Por qué no puedo evadirlo…?!” – se pregunta Onisen.

Onisen disminuye su tamaño, recuperando su forma original.

Broly agarra con ambas manos la cabeza de Onisen y choca la suya contra ella, quedando cara a cara.

– “¡¿No es este tu poder?!” – sonríe Broly de forma salvaje.

– “¡AH!” – parece que Raichi acaba de entender lo que sucede.

– “Pues te lo devuelvo.” – sentencia el saiyajín.

Su aura se aviva como una llamarada magenta que engulle a Onisen.

– “¡¡¡GRAAAAAAAAAAAAH!!!” – brama Broly como si fuera un ozaru.

La joya del tobillo del androide se tiñe de color magenta. Su brillo es cada vez más intenso.

El rostro de Onisen se llena de ampollas que pronto se extienden por todo su cuerpo.

– “¡¡GRAAAAAAAAH!!!” – continúa Broly.

La piedra shintai de su tobillo se resquebraja, pero Broly no cesa. 

Desde el tobillo, la fractura se divide se expande por todo el cuerpo de Onisen.

Finalmente, el cuerpo de Onisen estalla en una explosión magenta que engulle a Broly y sacude el planeta, alarmando a todos los presentes.