DBSNL // Capítulo 350: Un poco más

DBSNL // Capítulo 350: Un poco más 

“¡Solo confía!”

En la Tierra, Cheelai riñe a los tres muchachos mientras Toppo la acompaña, cruzado de brazos y negando decepcionado.

– “¡¿ES QUE ESTÁIS LOCOS?!” – grita Cheelai. – “¡¡OS PODRÍAN HABER MATADO!!”

– “Lo sentimos…” – dice Gohan.

– “Solo queríamos ayudar…” – dice Goku.

Cheelai se cruza de brazos, contrariada por sus sentimientos… pero el amor de madre acaba ganando y se agacha para abrazar a los dos pequeños.

Punch, de pie a su lado, parece un poco incómodo.

– “Señor Toppo…” – dice el hijo de Hit. – “Mi madre…”

– “Tu madre y tu hermana están bien.” – dice Toppo. – “La Patrulla cuidará de ellas.”

– “Gracias.” – responde Punch, aliviado.

En la cabaña de Strai, Katopesla está sentado en el porche, con el casco a su lado, cuando la pequeña Kik le trae un té que ha preparado su madre como agradecimiento.

En la Corporación Cápsula, Toppo suspira con desaprobación.

– “Esperaba más responsabilidad por vuestra parte.” – dice Toppo. – “Los patrulleros deben saber acatar órdenes.”

– “Lo siento.” – murmura Punch.

– “Pero os habéis mantenido juntos y con vida.” – añade Toppo. – “Teniendo en cuenta que os habéis infiltrado en la base enemiga… Admito que es realmente impresionante para unos novatos.”

Una media sonrisa se escapa bajo del frondoso bigote del patrullero y Punch la atisba y se contagia.

– “La próxima vez, avisadme.” – sentencia Toppo. – “Estáis a mi cargo, y si os escapáis, me hacéis quedar mal.”

Punch asiente.

– “¿Próxima vez?” – frunce el ceño Cheelai, clavando una mirada de desaprobación a Toppo.

El veterano guerrero desvía la mirada hacia el lado opuesto, evadiendo a Cheelai con miedo.

De repente, Oli sale corriendo al jardín, claramente con prisa, y sin mediar palabra sale volando a toda velocidad, dejando a los presentes sorprendidos y confundidos por igual.

En el planeta oscuro, Gotenks ha perdido su Súper Saiyajín 4 y ha regresado al nivel 3.

Onisen, viéndose ganador, sobrevuela a su adversario con los brazos cruzados.

– “Ya han pasado tus cinco minutos…” – anuncia el androide.

– “Maldita sea…” – refunfuña la fusión.

– “Ahora me toca a mí.” – sonríe Onisen.

El androide se lanza contra Gotenks.

El guerrero metamor se pone en guardia, nervioso.

– “¿Cuánto podremos aguantar así?” – se pregunta Gotenks.

Onisen se prepara para atizar a Gotenks… pero Vegeta interviene propinando una patada en su mejilla que lanza al androide a través del bosque de raíces.

– “¡VEGETA!” – se sorprende el guerrero metamor.

– “¡¿Este era tu plan?!” – protesta el saiyajín. – “¡Ya basta de fanfarronería! ¡Tomo el relevo!” – añade entre dientes.

– “¡ESPERA!” – exclama Gotenks.

– “¿Qué ocurre?” – refunfuña Vegeta.

– “Tenemos que ganar tiempo.” – dice Gotenks. 

Onisen se levanta entre los escombros.

– “¿Tiempo, dices?” – pregunta Vegeta, extrañado. – “¡Ya no tienes energías!”

El saiyajín mira de reojo a Gohan y Trunks siendo curados por Gowas.

– “A lo mejor debería intentar acabar con él yo mismo…” – gruñe Vegeta.

– “¿Es que puedes derrotarle?” – pregunta Gotenks, serio.

– “Tsk…” – gruñe el saiyajín, con dificultad para asumirlo. – “¿Cuánto tiempo?”

Gotenks agacha la cabeza con cierto pesar.

– “No lo sé.” – dice la fusión. – “¡Solo confía!”

– “Tenéis que estar de broma…” – gruñe Vegeta.

– “¡Hay que darle tiempo a Bulma!” – insiste Gotenks.

Vegeta se sorprende al oír el nombre de su mujer.

Onisen ya vuela hacia ellos.

– “¿Cuánto os queda de fusión?” – pregunta Vegeta, que ha cambiado su actitud.

– “¿Peleando contra él?” – pregunta Gotenks, mientras una gota de sudor recorre su frente. – “Puede que un minuto. Menos, si vamos a lo grande.”

Vegeta aprieta los puños y reaviva su aura del Ikigai.

– “No os dejéis nada en el tintero…” – dice el saiyajín. – “Pero no corráis riesgos innecesarios.”

– “¡Entendido!” – asiente Gotenks.

Onisen casi los ha alcanzado.

Vegeta prepara una esfera de ki en su mano derecha y la lanza contra el enemigo.

Onisen la intercepta y destruye con un rayo ocular para evitar distraerse y se adentra en la nube de humo de la explosión.

Vegeta usa el Shunkanido y desaparece, dejando atrás a Gotenks.

El androide sale de la nube de humo y clava su mirada en el guerrero metamor que, preocupado, se pone en guardia.

Vegeta reaparece detrás de Onisen y le apunta con la mano derecha, que pronto concentra una esfera de energía.

– “¡¡BIG BANG ATTACK!!” – dispara el saiyajín.

Gotenks retrocede volando a toda velocidad para no ser atrapado en la explosión que sacude la zona y engulle a Onisen.

El guerrero metamor se detiene en el aire a una distancia prudencial de la explosión.

– “Ha faltado poco…” – suspira Gotenks. – “Vegeta no se anda con chiquitas… ¿Me ha usado de cebo?”


Vegeta aparece a su lado con el Shunkanido.

– “¿Le has dado?” – pregunta Gotenks.

– “Eso no va a detenerlo.” – responde Vegeta.

De repente, Onisen agranda su tamaño y se yergue frente a nuestros amigos como un rascacielos.

– “Se ha hecho gigante…” – dice Gotenks, asombrado.

– “Je…” – sonríe Vegeta, confiado.

El monstruoso androide abre su enorme boca frente a Gotenks y Vegeta. Un brillo verde puede adivinarse en el fondo de su garganta.

Rápidamente, Vegeta agarra a Gotenks y los dos desaparecen con el Shunkanido un solo instante antes de que Onsien proyecte un torrente de energía que cruza el cielo e ilumina todo el planeta.

Vegeta y Gotenks aparecen al lado de Piccolo y Granola.

– “¿Se ve bien el combate desde aquí?” – sonríe Vegeta, provocando al namekiano y al cereliano.

– “Lo estabais haciendo muy bien hasta ahora.” – responde Piccolo, con una media sonrisa cómplice.

Onisen ya busca a su alrededor a sus enemigos.

– “Ese tipo se hizo más grande que tú, Piccolo.” – dice Gotenks.

– “Yo también puedo hacerme así de grande.” – responde Piccolo, molesto con la comparación. 

– “¿Cómo pensáis enfrentaros a él ahora?” – pregunta Granola.

– “El tamaño no lo es todo.” – responde Piccolo.

– “Ahora es un blanco más grande.” – sonríe Vegeta.

Piccolo parece tener una idea y se le escapa una media sonrisa.

– “Escuchadme con atención.” – dice el namekiano.

Mientras Piccolo revela su plan, Onisen los localiza.

Una sonrisa macabra se dibuja en el rostro del androide, cuyos ojos se iluminan, listo para disparar.

– “¡¡VAMOS!!” – exclama Piccolo.

Los cuatro guerreros se ponen en marcha.

Piccolo reaviva su aura incolora que rápidamente se tiñe de naranja mientras su cuerpo empieza a transformarse.

Onisen dispara su rayo ocular, que rápidamente se aproxima a nuestros amigos.

Vegeta agarra a Granola del brazo y desaparecen con el Shunkanido.

A pesar del ataque enemigo aproximándose, Gotenks cierra los ojos y se concentra, intentando reunir las energías que le quedan.

– “Confío en ti, Piccolo.” – piensa el guerrero metamor.

– “No os preocupéis, muchachos.” – sonríe Piccolo, que con un estallido de energía adopta su nueva forma, usando su versión única del Kaioken. – “Este viejo guerrero aún no ha dicho la última palabra.”

Piccolo empieza a crecer y frena los rayos oculares del enemigo con sus manos mientras sigue aumentando su tamaño igualando a su adversario.

– “¡¡GRAAAAH!!” – sufre Piccolo, cuyas manos se queman y despellejan mientras resiste.

Vegeta y Granola aparecen frente a Onisen, entre los rayos que emiten sus ojos.

Granola prepara un disparo juntando ambas manos en forma de pistola y apunta a su ojo izquierdo. Vegeta apunta a su otro ojo con el brazo derecho extendido, señalándolo con los dedos pulgar, índice y corazón, sujetándose el antebrazo con su brazo izquierdo.

– “¡¡HAAAAAA!!” – disparan los dos.


Los dos ataques dan en el blanco, haciendo que Onisen detenga su rayo ocular mientras empujan su cabeza hacia atrás.

Con el impacto, el androide es obligado a dar varios pasos hacia atrás para no caerse de espaldas.

En el cielo, sobre el androide, Gotenks espera, escoltado por un único fantasma kamikaze.

– “¡¡AL ATAQUE!!” – ordena el guerrero metamor.

– “¡¡A LA ORDEN!!” – exclama el espectro, haciendo el saludo militar.

Como si se lanzara a la piscina, el fantasmagórico guerrero se precipita directo hacia la boca del enemigo, colándose dentro de Onsien.

Gotenks pierde su transformación y regresa a su estado base. El guerrero respira con dificultado, agotado.

Onisen se sujeta el rostro, protegiéndose mientras regenera sus ojos, ajeno a lo que acaba de suceder.

El fantasma recorre el interior de Onisen casi en total oscuridad, pues solo su presencia ilumina tenuemente el camino a través de su garganta.

Piccolo, con sus manos ensangrentadas, corre hacia el enemigo y aprovecha el desconcierto para saltar sobre el androide y propinarle un fuerte codazo en la mejilla que lo hace dar una vuelta sobre sí mismo y caer de cara contra el suelo.

Piccolo empieza a menguar mientras pierde su transformación, agotado tras el titánico esfuerzo.

Mientras tanto, el fantasma llega a un espacio abierto completamente oscuro y vacío.

– “Supongo que aquí está bien…” – murmura el fantasma, un poco perdido. – “¡¡¡SUPER ATQUE DE FANTASMAS KAMIKAZE!!!” – levanta los brazos con emoción, con los puños cerrados. – “¡¡¡MEGA EXPLOSIÓN!!!” – los baja de repente, haciendo que su cuerpo se ilumine intensamente.

En el exterior, Onsien, intenta levantarse… cuando se da cuenta de que su torso empieza a hincharse como un globo.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el androide.

De repente, un gigantesco estallido arrasa la zona.

Granola, Vegeta, Gotenks y Piccolo son empujados por la onda expansiva.

Los demás guerreros que se encuentran en el planeta tienen que sujetarse a rocas y raíces para no ser arrastrados por la explosión.

En la Corporación Cápsula, el trabajo sigue.

Hedo trabaja con el cuerpo de 7-3, mientras Bulma teclea rápidamente en su ordenador.

– “Esto ya es otra cosa…” – sonríe ella.

Jaco aparece en la pantalla.

– “¡Eso espero!” – responde el patrullero. – “Tienes acceso a todos nuestros servidores asociados.”

– “¡Fantástico!” – dice Bulma, guiñándole un ojo. – “Te debo una, Jaco.”

Mientras tanto, Oli aterriza en el laboratorio de las Montañas Tsumisumbri.

En el planeta oscuro, cuando se disipa el estallido de luz y fuego, se revela que una gran área ha quedado desértica y limpia de raíces. Sin rastro del enemigo.

Goten y Trunks salen de entre los escombros. La fusión se ha acabado.

– “¿Lo hemos conseguido?” – se pregunta Trunks.

– “¡Chúpate esa!” – celebra Goten.

Piccolo se adentra en el cráter, buscando algún rastro de Onsien.

– “No puede ser tan sencillo…” – murmura Piccolo.

Vegeta aterriza a su lado.

– “Nos la está jugando…” – aprieta los puños con rabia.

Un microscópico Onisen los observa escondido en una grieta.

A su lado, en el suelo, un montón de astillas de madera.

– “Así será mucho más sencillo…” – murmura el androide, apunto de arrancarse una astilla clavada en su hombro.

Pero de repente, el androide recibe una doble patada inesperada en la cara que lo estrella contra la pared de la grieta, que para su proporción es como un gigantesco barranco.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Onsien. – ¡¿QUIÉN…?!”

Un Cell de su mismo tamaño flota frente a él, de brazos cruzados.

– “¿Te has olvidado de mí?” – sonríe la creación de Gero.

– “Tú…” – gruñe Raichi.

DBSNL // Capítulo 349: Cinco minutos

DBSNL // Capítulo 349: Cinco minutos

“Sois realmente molestos…”

En el planeta oscuro, Gotenks y Onisen se abalanzan el uno contra el otro.

El intercambio de golpes es violento. Ambos contrincantes logran defenderse de los ataques del otro. Cada impacto retumba por todo el planeta.


Poco a poco, Gotenks es quien toma la iniciativa del combate y avasalla a Onisen, que se ve obligado a adoptar una actitud defensiva.

– “¡PUÑO AMETRALLADORA! ¡DYNAMIC KICK!” – anuncia sus técnicas la fusión, encadenando una tras otra mientras hace retroceder al androide. – “¡PUÑETAZO GIRATORIO ATRONADOR! ¡SÚPER PATADA TORBELLINO!”

Los ojos de Onisen intentan analizar el estilo de lucha de Gotenks, pero los movimientos del guerrero metamor son tan erráticos que el androide tiene problemas para realizar sus cálculos.

– “¡¡ATAQUE DE JABALÍ!!” – exclama Gotenks, propinando un cabezazo que se cuela entre la defensa de Onisen y lo golpea en la frente.

Onisen retrocede y Gotenks aprovecha la oportunidad. El guerrero metamor inspira profundamente para después lanzar un escupitajo ectoplásmico que sorprende al androide, que al intentar protegerse es alcanzado en el brazo.

El escupitajo estalla al entrar en contacto con Onisen.

Gotenks escupe una y otra vez, provocando múltiples explosiones.

– “¡Tzu! ¡Tzu!” – escupe la fusión “balas” de “energía fantasmal”.

Vegeta observa el combate con cierta incomodidad por tan peculiar técnica.

Dabra observa desde el suelo.

– “Tsk…” – protesta el diablo. – “Que poco elegante.” 

Las explosiones han generado una humareda alrededor del enemigo.

De repente, los tentáculos de Onisen salen de la nube de polvo y se abalanzan a toda velocidad contra Gotenks.

– “¡ERES MUY PREDECIBLE!” – exclama el guerrero metamor mientras retrocede.

Gotenks extiende las manos hacia los lados, como si fuera a realizar el Final Flash de Vegeta, pero son las yemas de sus dedos las que se iluminan.

Al juntar sus manos para disparar, un rayo de ki emana de cada uno de sus dedos, dirigiéndose cada uno hacia un apéndice del enemigo.

Diez explosiones sacuden la zona, deteniendo el avance de los tentáculos.

– “Je…” – sonríe Gotenks. – “Eso no es nada que yo no pueda contrarrestar con mi…” – se detiene a pensar un instante. – “¡LASER PARTY!” – anuncia el nombre de su técnica. – “¡Eso es!”

La polvareda se disipa, revelando a un frustrado Onisen.

En la Corporación Cápsula, las mentes más brillantes de la Tierra siguen trabajando. Pino ayuda a Oli, llevando una bandeja de herramientas para que la doctora elija la que necesite. 

– “¡Maldita sea!” – golpea la mesa Bulma, sobresaltando a todos.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Oli.

– “El ordenador se ha vuelto a colgar…” – dice Bulma, estresada, tirándose del pelo. – “Necesitamos más potencia para poder analizar todos estos datos.”

Pino tiene una idea.

– “¿Y si usáis mi CPU?” – pregunta el Número 16.

– “Es demasiado peligroso…” – se preocupa Oli.

Bulma se cruza de brazos, pensativa.

– “Creo que no sería suficiente…” – dice la madre de Trunks. – “Necesitamos muchísima más potencia…”

Bulma se levanta de repente.

– “¡TENGO UNA IDEA!” – exclama la científica. – “¡OLI! ¡Necesito que te prepares para salir cuanto antes!”

– “¿A dónde?” – se extraña la doctora.

– “¡PINO!” – sigue Bulma. – “¡Necesito que contactes con Jaco!”

En el jardín de la Corporación, Punch, Goku Jr y Gohan Jr esperan. 

El hijo de Hit camina arriba y abajo, nervioso, mientras Gohan se toma un chocolate caliente y Goku persigue a una lagartija.

De repente, un vendaval azota la zona, llamando la atención de los muchachos.

Cuando miran al cielo pueden ver a contraluz una nave en la que Punch adivina un logotipo que fácilmente reconoce.

– “¡Es la Patrulla Galáctica!” – anuncia Punch.

– “¡¿La Patrulla?!” – se sorprende Goku.

Gohan mira con atención y pronto puede ver a una furiosa Cheelai mirándole a través del cristal.

– “¡¡Es… es mi madre…!!” – titubea el chico, asustado, mientras retrocede lentamente.

En el planeta oscuro, Onisen aprieta los puños con rabia.

Sus ojos de androide siguen analizando a Gotenks y calculando a toda velocidad posibles formas de contraataque cuando, finalmente, un pitido le alerta del final del proceso.

El rostro enrabietado de Onisen se convierte en una media sonrisa que extraña a Gotenks.

– “¿Eso es todo lo que tienes?” – se mofa el androide.

– “Je…” – sonríe la fusión. – “Te borraré esa estúpida sonrisa de la cara.”

Gotenks ataca de nuevo, intentando propinar una fuerte patada giratoria a Onisen, pero el androide detiene el golpe con sus antebrazos para después agarrarle la pierna.

Onisen gira sobre sí mismo y lanza a Gotenks lejos, pero la fusión aprovecha para lanzar una nueva cadena de donuts.

Onisen se escurre entre las anillas de ki, haciendo que su cuerpo se alargue como un chicle y vuela directo hacia Gotenks.

– “¡¡AAH!!” – se asusta la fusión al ver al deformado enemigo acercarse tan rápidamente.

Onisen agranda su mano y propina un fuerte puñetazo a Gotenks, que se cubre con ambos brazos frente a su pecho y recibe el impacto directo.

Gotenks cae entre las raíces y se estrella contra el suelo.

Vegeta frunce el ceño al ver a la fusión en problemas.

Entre la polvareda levantada por el impacto, Gotenks ya se levanta.

– “Con que esas tenemos…” – refunfuña el guerrero metamor.

Onisen espera en el cielo el próximo movimiento de su contrincante.

De repente, dos fantasmas kamikaze ascienden a toda velocidad entre de la polvareda y vuelan hacia el androide.

Sin dudarlo, Onsien los fulmina con dos certeros disparos de sus ojos.

Una docena siguen a los anteriores, pero Onisen los localiza con precisión milimétrica y fulmina a cada uno de ellos con un disparo ocular.

Con cada explosión, una nube de polvo crece alrededor de Onisen.

– “¿Intentas cegarme?” – murmura Raichi. – “No va a funcionar.”

Una alarma suena en la cabeza de Onisen, que rápidamente se da la vuelta. La silueta de Gotenks aparece entre la nube de polvo, preparando un puñetazo para rematar al androide.

– “¡Es inútil!” – exclama Onsien, que alarga su brazo y atraviesa al guerrero metamor.

Pero la silueta resulta ser un Gotenks absolutamente blanco de pies a cabeza.

– “Jejeje…” – ríe el fantasma humanoide, que agarra el brazo de Onisen con ambas manos.

La polvareda de las explosiones anteriores se moviliza alrededor del androide.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Onisen.

Minúsculas partículas vuelan hacia el Gotenks de ectoplasma, que empieza a hincharse y deformarse, engullendo el brazo del androide.

Onisen, con su vista de androide, no tarda en identificar esas pequeñas partículas, que resultan ser minúsculos fantasmas kamikaze que, lentamente, forman un gigantesco rostro de Gotenks con la boca abierta que se dispone a comerse a su adversario.

Por una larguísima cola, el espectro de energía está conectado aún a la boca de Gotenks, que sigue en tierra firme, entre las raíces donde cayó.

– “Te tengo.” – piensa la fusión.

Gotenks chasquea los dientes, activando el ectoplasma como si fuera una mecha cuya combustión asciende rápidamente hacia el gran rostro fantasmal del guerrero metamor que justo atrapa a su enemigo en su enorme boca un instante antes de estallar en mil pedazos.

La explosión ilumina todo el planeta oscuro.

Pan y Bra, agotadas y heridas, entre las raíces, observan el combate.

– “¿Cuándo han aprendido a hacer eso?” – sonríe Bra.

– “Casi parece una técnica del Señor Bu…” – murmura Pan.

Ub, malherido, se acerca a ellas tambaleándose.

– “Sin duda…” – sonríe el terrícola.

– “¡UB!” – se alegra Pan al verlo con vida.

Pan se abalanza sobre Ub, que quejoso la abraza.

Onisen retrocede y sale de la nueva polvareda, con su brazo desintegrado.

Gotenks, escondido entre las raíces, lo observa.

– “Muy bien…” – piensa la fusión. – “A este paso, podemos lograrlo…”

Pero Onisen no parece preocupado.

– “Je…” – sonríe el androide, que no pierde el tiempo y ya empieza a curarse.

Onisen inspira con fuerza y luego abre su enorme boca apuntando al suelo, emitiendo un torrente de energía verde con el que barre la zona, esperando hacer salir así a Gotenks.

– “Tsk…” – protesta la fusión.

El guerrero metamor sale volando entre las raíces, rápidamente identificado y perseguido por el torrente de ki de Onisen.

Gotenks lanza varios disparos de ki en varias direcciones, lo que confunde el radar de Onisen, que no sabe qué objetivo seguir.

El androide cesa su ataque.

– “Sois realmente molestos…” – refunfuña Onisen, que intenta localizar de nuevo a su enemigo.

Gotenks sale de entre las raíces con un Kienzan en su mano derecha, intentando sorprender al enemigo por la espalda.

– “¡¡TOMA ESTO!!” – exclama la fusión.

El kiezan se aproxima rápidamente hacia Onisen, que se da la vuelta sin precipitarse, como si ya esperara un ataque sorpresa, y detiene el filo del disco cortante con ambas manos.

– “Predecible.” – piensa el androide.

– “¡¡HOI-POI KIENZAN!!” – exclama Gotenks con una sonrisa.

El disco se expande y corta al androide por la mitad, de pies a cabeza, antes de seguir su camino, expandiéndose hasta hacerse tan fino que se desvanece.

– “Je, je, je…” – sonríe el guerrero metamor de forma burlona.

Piccolo, Granola, Vegeta, Gohan y Mirai Trunks, que observan el combate, se quedan anonadados ante tan ingeniosa técnica.

Las dos mitades de Onisen no tardan en conectarse de nuevo la una a la otra.

– “¿Es que es inmortal?” – frunce el ceño Vegeta.

– “Es un monstruo…” – gruñe Piccolo.

Una gota de sudor recorre la frente de Gotenks, que intenta mantener una media sonrisa con dificultad.

– “Esto es muy injusto…” – murmura la fusión.

Onisen se recompone y sonríe una vez más.

– “Se acabó tu espectáculo de luces.” – advierte el androide. 

– “Tsk…” – protesta Gotenks. – “¿Es que no ves que voy ganando?”

Pero en un parpadeo, Onisen se encuentra delante de él.

– “¡¿EH?!” – se asusta Gotenks.


Onisen propina un puñetazo en el abdomen del guerrero metamor que lo dobla sobre sí mismo, haciéndole perder su aura.

– “¡GHUAAAH!” – sufre Gotenks, retrocediendo lentamente.

– “Esa energía que has absorbido para transformarte…” – susurra Onisen. – “Casi se ha agotado, ¿verdad?”

Gotenks reaviva su aura e intenta golpear a Onisen, pero éste le agarra el puño y tira de él para propinarle un rodillazo en las costillas.

– “¡AAH!” – grita Gotenks.

Onisen le agarra del pelo y tira hacia atrás para hacerle mirar hacia arriba y propinarle un codazo descendente directo en la cara, remitiéndolo al suelo.

Gotenks se estampa contra la superficie del planeta oscuro.

Vegeta aprieta los dientes, preocupado.

– “Tiene razón…” – gruñe el saiyajín. – “La fuerza de Gotenks ha empezado a disminuir desde que ha dado primer golpe…”

Gotenks, con la nariz y la boca ensangrentadas, se pone en pie de nuevo.

– “Solo me has pillado desprevenido…” – dice Gotenks, apretando los puños y reavivando su aura una vez más. – “¡Ahora verás!”

Pero su aura se desvanece de repente.

– “¿EH?” – se preocupa Gotenks.

– “Ya basta de faroles.” – dice Onisen. – “Cuándo anunciaste que me derrotarías en cinco minutos… Es porque ese era tu límite, ¿no es así?”

La transformación de Gotenks desaparece, haciendo que la fusión vuelva al Súper Saiyajín 3.

– “Maldición…” – gruñe el guerrero metamor. – “Fui demasiado optimista…”

DBSNL // Capítulo 348: El regreso de Ultra Gotenks

DBSNL // Capítulo 348: El regreso de Ultra Gotenks 

“Vuestras mentes son incapaces de comprender el Universo.”

Onisen mira con atención a enemigo, que se ha transformado ante sus ojos gracias a las ondas blutz generadas por el impacto directo de las lunas artificiales creadas por Broly, Turles, Vegeta y Son Gohan.

– “Ultra Gotenks.” – se presenta el guerrero metamor, señalándose a sí mismo con el pulgar.

El androide frunce el ceño.

– “No importa cuántos seáis.” – advierte Raichi.

Onisen alarga sus brazos hacia Gotenks.

El guerrero se pone en guardia rápidamente, pero los brazos del androide se enrollan en los suyos.

– “¡OH, NO!” – exclama Gotenks con un miedo exagerado. – “¡ME HA ATRAPADO!”

– “¡IDIOTA!” – se preocupa Vegeta.

– “¡¡NO PODÉIS DETENERME!!” – exclama el androide.

 Onisen acorta sus brazos, proyectándose a toda velocidad hacia Gotenks.

– “¡¡JAJAJAJA!!” – grita el androide, que parece tener la intención de propinar un cabezazo a los chicos.

Pero la fusión sorprende con una pícara media sonrisa antes de levantar su pierna derecha.

El pie de Gotenks se introduce en la boca de Onisen.

– “Je…” – sonríe el guerrero metamor.

– “Ghhaagh…” – protesta el androide.

Gotenks levanta el pie izquierdo y propina una patada directa a la frente a Onisen, que lo empuja y permite a la fusión sacar su otro pie de la boca del enemigo.

Ahora es Gotenks quien aprovecha que los brazos de Onisen siguen enredados en los suyos para acercarlo y propinarle un cabezazo directo en la nariz.

Onisen libera a la fusión y sus brazos vuelven a la normalidad mientras toma distancia.

– “Maldito…” – gruñe Raichi.

Vegeta parece confuso; quiere celebrar la ventaja de Gotenks, pero no confía del todo en el estilo de lucha de los muchachos.

Gotenks parece confiado.

– “Sin tus trucos ya no pareces tan duro.” – se mofa.

– “Aunque lograrais derrotar mi avatar, ya no os servirá de nada.” – advierte Raichi. – “La semilla ha sido plantada. El destino del Universo es inevitable.”

– “Blah… blah… blah…” – se burla Gotenks imitando el movimiento de su boca con la mano. – “¿Vais todos a la misma escuela de villanos?”

– “Insensatos…” – gruñe Onisen, ofendido. 

Lentamente, la mueca del androide se torna una sonrisa diabólica.

– “Supongo que no sois conscientes…” – dice Raichi. – “Vuestra percepción del tiempo es tan primitiva que no podéis comprender que vuestro futuro está sellado…”

– “¿Hmm?” – levanta la ceja el guerrero metamor, prestando atención.

– “Vuestras mentes son incapaces de comprender el Universo.” – añade Onisen. – “¡Porque el tiempo es algo que se escapa a vuestro entendimiento!”

Gotenks sonríe con chulería, desafiante.

– “No me hace falta comprenderlo más allá de cinco minutos.” – dice extendiendo el brazo hacia él, mostrándole los cinco dedos de su mano. – “Porque ese es el tiempo que necesito para derrotarte.”

Vegeta mira al guerrero metamor con desconfianza.

– “Creo… creo que sobreestima su propia fuerza…” – piensa el saiyajín. 

Gotenks se pone en guardia.

– “¡Empieza la diversión!” – advierte el guerrero.

Mientras tanto, Gohan y Mirai Trunks intentan recuperarse para poder pelear de nuevo mientras observan los acontecimientos.

– “¿Crees que Gotenks tiene alguna posibilidad?” – pregunta el hijo de Vegeta, con dudas en su mirada.

– “No sabría decírtelo…” – sonríe Gohan. – “Creo que el enemigo les supera en poder… esos dos son tan impredecibles…”

– “¿Crees que nosotros tenemos alguna?” – pregunta Trunks.

Gohan, sin perder la sonrisa, mira a su compañero un instante antes de centrarse de nuevo en el combate que está a punto de comenzar.

– “Lucharé hasta que no me queden fuerzas.” – responde el hijo de Goku. – “Eso es todo lo que sé.”

Trunks oye a su viejo maestro en esas palabras y eso le devuelve la esperanza.

– “Ya veo.” – sonríe Trunks. – “Supongo que eso es todo lo que hace falta.”

En ese instante, Gowas, Reitan y Okure llegan hasta ellos.

– “¡Reitan!” – exclama Trunks. – “¡Me alegro de que estéis todos bien!”

– “Los herajín somos más resistente que los saiyajín.” – presume Reitan.

– “Te ha curado el viejo.” – le delata Okure.

– “Tsk…” – protesta el herajín, molesto.

– “Ja… jaja…” – ríe Trunks con cierta incomodidad.

Gowas agarra del hombro a los dos mestizos saiyajín.

– “Dejad que os ayude.” – dice el ira-aru, iluminando sus manos para sanar a los guerreros.

En la Tierra, Bulma y Oli trabajan en el cuerpo de 7-3, ahora con la ayuda de Hedo.

Hit yace sobre la mesa de trabajo del laboratorio, conectado a los ordenadores de la Corporación Cápsula por docenas de cables.

Bulma, sentada en una mesita adjunta, teclea frente a una pantalla.

Oli examina el cuerpo del androide, deteniéndose en la gema de su frente.

– “Nunca pensé que alguien pudiera llevar esta tecnología tan lejos…” – murmura la doctora. – “Gero usaba unas gemas similares en sus diseños. Son excelentes conductoras de energía.”

– “El Número 19 y el Número 20 las tenían integradas en la palma de la mano.” – dice Hedo. – “El Número 16 tiene algunas en sus cañones y…”

– “Todo eso parece un proyecto de feria ciencias comparado con esto.” – les interrumpe Bulma.

Oli traga saliva, incómoda ante la envergadura de la obra del enemigo.

– “Este tipo ha llevado ese principio mucho más allá…” – dice Bulma. – “Estas piedras no solo pueden conducir y almacenar energía, si no también tienen la capacidad para análisis e interpretación de datos…”

– “Inteligencia artificial…” – dice Oli, asombrada.

– “Consciencia…” – añade Hedo, preocupado.

– “Eleva ese concepto a niveles que jamás habría imaginado…” – sonríe Bulma, entusiasmada con lo que está averiguando, pero a la vez asustada; una sonrisa que no dista mucho de la que se dibuja en los rostros de Goku y Vegeta ante un contrincante formidable. – “Esa piedra es más potente que cualquier superordenador.”

– “¿Qué clase de genio ha podido desarrollar una tecnología así?” – se pregunta Oli.

Una ventana se abre en el ordenador de Bulma, mostrando a Senbei y a Turbo Norimaki trabajando juntos en su laboratorio.

– “Uno sin precedentes…”– dice Turbo.

– “Gracias por la ayuda.” – responde Bulma.

Oli mira al pequeño Hedo.

– “Tú has trabajado con él.” – dice la doctora. – “Eso tiene que sernos útil.”

Hedo traga saliva.

– “Decirlo de esa forma sería una exageración…” – dice el doctor. – “Pero haré todo lo que pueda para ser de ayuda.” 

Oli pone sus manos sobre la mesa de operaciones y respira profundamente.

– “Si trabajamos todos juntos…” – dice la doctora. – “Puede que en unos meses…”

– “No tenemos tanto tiempo.” – le interrumpe Bulma.

– “¿Cuánto tenemos?” – pregunta Hedo.

En el planeta oscuro, Gotenks y Onisen se abalanzan el uno contra el otro. 

DBSNL // Capítulo 347: El plan de Gotenks

DBSNL // Capítulo 347: El plan de Gotenks

“Tiene que funcionar…”

Con la humareda de la explosión a lo lejos, provocada por el ataque de Gotenks, el guerrero metamor ha anunciado que tiene un plan, lo que ha sorprendido a Vegeta.

– “¿Un plan?” – pregunta el veterano saiyajín.

– “Algo así…” – responde Gotenks.

En la Tierra, en el laboratorio de la Corporación Cápsula, Bulma examina el cuerpo de e 7-3, que yace en su mesa de trabajo.

Oli entra apresurada en el laboratorio, cargando una caja de herramientas que deja encima de una mesa para descolgar rápidamente una bata del perchero y ponérsela.

– “¡He venido lo antes posible!” – dice la doctora.

– “Gracias, Oli.” – responde Bulma mientras conecta varios electrodos al cuerpo del androide. – “Esta tecnología está a otro nivel… Necesitaré toda la ayuda posible.”

En el horizonte, Onisen se eleva sobre el lugar del impacto.

Vegeta frunce el ceño.

– “No hay tiempo de explicaciones.” – advierte el saiyajín. – “No sé lo que tramáis, pero tú solo no puedes mantener a este tipo a raya.”

– “¿Recuerdas lo que nos dijiste la última vez?” – pregunta Gotenks.

– “¿La última vez?” – intenta hacer memoria el saiyajín.

– “Cuando la Red Ribbon y ese tal Raditz causaron problemas.” – le ayuda el guerrero metamor. – “¿Lo recuerdas?”

Vegeta se sorprende de que Gotenks tenga esas palabras presentes en ese momento.

– “Déjanos tomar nuestra parte de responsabilidad.” – dice Gotenks, poniéndose serio.

– “Je…” – sonríe el saiyajín con orgullo. – “Sin duda eres una caja de sorpresas, Gotenks.”

– “Súper Gotenks.” – le corrige el guerrero, cerrando los ojos y negando con el dedo.

– “No te pases…” – dice Vegeta, con un tic en la ceja izquierda.

– “Aunque ese nombre ya se nos queda pequeño…” – sonríe Gotenks con seguridad y determinación.

– “¿Hmm?” – se extraña Vegeta.

Gotenks mira de nuevo a su alrededor, entre las raíces que está sobrevolando.

– “¡¡MARRON!! ¡¡BAICHA!!” – grita el saiyajín. – “¡¡¿ESTAN PREPARADOS?!!”

Marron y Baicha, ella acompañada por Broly y él por Turles, levantan el pulgar.

– “¡¡LISTOS!!” – responden los terrícolas al unísono.

Gotenks les devuelve el gesto con el pulgar.

– “¡¡HAGÁMOSLO!!” – exclama la fusión.

Vegeta mira confuso al guerrero metamor.

– “¿Qué pretendes?” – murmura el saiyajín.

– “Puede que quieras dar un paso atrás.” – sonríe Gotenks.

Mientras tanto, Onisen ya vuela hacia ellos.

Vegeta se aleja ligeramente.

– “¡¡AHORA!!” – exclama Gotenks.

Broly y Turles colocan la palma de su mano derecha hacia arriba, generando cada uno de ellos una esfera luminosa.

– “Esto es una locura…” – murmura Turles, que pronto cambia su rostro serio por una pícara sonrisa. – “¡Me gusta!”

Onisen está cada vez más cerca.

– “¡¡VAMOS!!” – insiste Gotenks.

Broly y Turles lanzan sus orbes de energía directamente hacia Gotenks.

Las dos esferas de luz chocan directamente contra la fusión, generando una gran esfera de energía a su alrededor.

Turles y Broly apartan la mirada instintivamente.

Vegeta tiene que retroceder aún más para no ser atrapado por el estallido. La esfera de energía ha crecido de tamaño alrededor del guerrero metamor.

– “Una luna gigantesca…” – murmura Vegeta, asombrado.

En el núcleo de la luna artificial, Gotenks aprieta los puños, esforzándose para soportar toda esa energía que lo rodea.

– “Vamos…” – piensa la fusión. – “Tiene que funcionar…” – recuerda cómo Cell engulló su propia luna. – “Tiene que funcionar…”

La energía es poco a poco absorbida por la fusión, haciendo que el diámetro del satélite disminuya.

El cuerpo de Gotenks aumenta su musculatura ligeramente y sus colmillos se afilan sutilmente.

– “No… ¡¿No es suficiente?!” – se preocupa Gotenks. – “¿He calculado mal? ¿Es porque somos una fusión?”

Frente a él, Onisen casi ha llegado.

– “¡¡MALDICIÓN!!” – abre los ojos con miedo. – “¡¿HEMOS FRACASADO?!”

Pero en ese instante, dos nuevos impactos de energía luminosa alcanzan el satélite, haciéndolo crecer de nuevo, incluso por encima del tamaño original.

– “¿Eh?” – mira Gotenks, que pronto ve a Gohan con el brazo extendido hacia ellos. – “Gohan…”

Después Gotenks mira hacia atrás, y se da cuenta de que Vegeta también ha aportado su poder.

– “Vegeta…” – sonríe Gotenks.

Ahora sí, el cuerpo de Gotenks empieza a cambiar drásticamente. Su cuerpo se cubre de pelaje dorado, sus colmillos se afilan, sus ojos se tiñen de rojo y una cola nace de la parte baja de su espalda.

La luna artificial que lo rodea disminuye de tamaño hasta que el poder de Gotenks no puede crecer más y provoca que los restos del orbe luminoso estallen en mil pedazos.

La luz es tan cegadora que obliga a Onisen a detenerse cuando está a tan solo a unos metros del guerrero metamor.

Gotenks, ahora transformado en su autodenominado Súper Saiyajín 4, con su cuerpo rebosante de energía, se presenta frente al enemigo.

– “Lo han logrado.” – sonríe Mirai Trunks.

– “¡Vamos, muchachos!” – celebra Gohan, apretando el puño.

Broly y Turles contemplan con cierta envidia el poder que emana del guerrero metamor.

– “¡Genial!” – celebra Marron.

– “¡Muy bien!” – exclama Baicha.

Vegeta sonríe orgulloso de Goten y Trunks.

– “No lo hemos hecho tan mal, Goku.” – piensa el saiyajín.

Gotenks sonríe con prepotencia.

– “¡Cuando nadie se lo esperaba!” – recita como si fuera un presentador sosteniendo un micro invisible. – “¡Cuando todo parecía perdido!” – continúa. – “¡El guerrero más fuerte de todos los tiempos regresa para plantar cara al enemigo!”

Vegeta se tapa el rostro con vergüenza.

– “No he dicho nada…” – rectifica.

Gotenks sigue con su pantomima.

– “¡El momento que todos estaban esperando!” – añade.

El guerrero se pone serio y deja su show particular para esbozar una chulesca media sonrisa y señalarse a sí mismo con el pulgar.

– “Ultra Gotenks.” – sentencia.