DBZ/S – SAGA BLACK REIMAGINED / Capítulo 7: La idea de Vegeta

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 7: La idea de Vegeta

En la Kame House, la polvareda se disipa. La isla donde se encontraba le hogar del viejo Roshi ha desaparecido y el mar reclama el terreno.

Trunks se ha quedado pasmado, aterrado ante la acción del despiadado Dios caído.

– “Me las pagaras… Malnacido…” – gruñe el mestizo, que frunce el ceño y clava su mirada en el enemigo.

Pero de repente, el joven guerrero siente una energía sobre su cabeza.

– “¡¿Acaso…?!” – exclama ilusionado, mirando al cielo.

Mr. Bu flota sobre los dos adversarios cargando con Roshi y Yamcha, uno bajo cada brazo.

– “Eso ha estado muy cerca…” – suspira el viejo Mutenroshi.

– “Hace tan solo un año no habría podido imaginar que me alegraría de ver a Bu…” – sonríe Yamcha.

Black también ha visto a la creación del brujo Babidí y esboza una aterradora sonrisa.

– “Estupendo…” – murmura el oscuro Goku. – “Esto me ahorrará tener que buscarte, abominación…”

Trunks se ha dado cuenta de las intenciones del enemigo.

– “¡BU!” – exclama el mestizo. – “¡Llévatelos de aquí! ¡Es demasiado peligroso!”

Bu mira al viejo Roshi y sonríe con cara de bonachón.

– “Conviértete en caramelo” – dice el monstruo.

De su antena nace un rayo fucsia zigzagueante que convierte al anciano en una delicia azucarada.

– “¡¿EH?!” – se asusta Yamcha.

El caramelo cae en la mano libre de Bu.

– “Ahora tú” – le dice Bu al terrícola.

– “¡ESPERA! ¡NO!” – protesta Yamcha.

De nuevo, un rayo mágico transmuta al humano.

El caramelo cae en su otra manopla.

Trunks no entiende lo que pretende el monstruo.

Bu se zampa los dos dulces y luego se golpea la barriga para forzar un eructo.

– “Aquí estaréis a salvo…” – dice el monstruo.

Mr. Bu se da la vuelta rápidamente y clava su mirada furiosa en el enemigo; una mirada que revela una ira que no había sentido desde sus enfrentamientos con Vegeta o con los androides.

– “Tú…” – gruñe el monstruo. – “¡PAGARÁS HABER HECHO DAÑO A MR. SATÁN!”

En el Planeta Sagrado, los Dioses y Goku apresuran a Vegeta para que explique su plan.

– “¿Cómo piensas aumentar más nuestro poder?” – pregunta Goku. – “Ni siquiera los dos juntos en Súper Saiyajín 3 pudimos hacerle nada…”

– “El Súper Saiyajín no lo es todo.” – sonríe Vegeta.

– “¿Eh?” – se extraña Goku.

– “Ese fue el camino por el que avanzaste tú, y con el que yo, obsesionado con perseguirte, me obcequé…” – dice Vegeta. – “Pero no es el único.”

– “¿Otro camino para hacernos más fuertes…?” – murmura su compañero.

– “¿Es que has olvidado cuál es la fuente del poder de un saiyajín?” – pregunta Vegeta con una media sonrisa en su rostro.

– “Eh…” – cavila Goku. – “¡OH!” – se da cuenta el saiyajín, sorprendido. – “Acaso pretendes…”

Vegeta mantiene su media sonrisa prepotente y asiente.

– “Empezaremos desde el principio.” – aprieta su puño el saiyajín. – “¡Recuperaremos nuestras colas!”

– “¡¿EH?!” – se sorprenden Goku y los Dioses.

Son Goku se queda un instante pensando, pero pronto se le ocurre un inconveniente.

– “¡Pero, Vegeta…!” – exclama el saiyajín. – “Kamisama nos quitó la cola para que no causáramos problemas en la Tierra por accidente… ¡No podemos hacerlas crecer!”

– “¡¿Cómo dices?!” – se sorprende y asusta Vegeta.

El anciano Dios da un paso al frente.

– “Si de lo que se trata es de recuperar ese apéndice… yo podría ayudarlos.” – dice el viejo.

– “¡¿De verdad?!” – se emociona Goku.

– “Por supuesto.” – asiente el Dios. – “Parece un hechizo sencillo… y poca magia se me resiste, ya sea Namekianao o terrícola.”

– “Vaya…” – dice Goku.

Vegeta y Goku se miran de reojo y sonríen.

– “Pues parece que tenemos un plan…” – dice Goku.

Mientras tanto, en el futuro donde está Son Gohan, el mestizo ha volado hasta la arrasada Capital del Oeste, donde camina entre las ruinas de la Corporación Cápsula.

– “Esto es terrible…” – piensa Gohan – “Con razón no podía detectar el ki de Trunks… ¿Será el mismo enemigo? Esto no puede ser casualidad…”

Gohan se da la vuelta y mira al horizonte.

– “Tengo que llegar hasta el fondo de este asunto…” – dice Gohan. – “Y ya sé por dónde empezar.”

El mestizo alza el vuelo y marcha hacia el oeste.

Mientras tanto, en otro futuro, Trunks, agotado, se ha dormido en el sofá del salón. Bulma le tapa con una bata blanca de laboratorio.

– “Por lo que has tenido que pasar…” – piensa Bulma.

La mujer sale del salón y se dirige al taller, en el que hay un gran aparato cubierto con una sábana blanca sucia al que Bulma se queda observando, en silencio y con pesar.

En el presente, en la Kame House, Black corta por la mitad a Mr. Bu.

– “Sucia criatura…” – gruñe el Dios caído.

Trunks aviva su aura roja y, con su Kaiojosho potenciado, da una pirueta en el aire y logra conectar una patada descendente con el tacón sobre la cabeza del Dios, haciéndole agachar la cabeza.

Bu ya ha reunido las dos mitades de su cuerpo y se pone en guardia.

Black, enfurecido y con una mirada desquiciada, mira al mestizo.

– “Sucios mortales…” – gruñe el Goku oscuro.

El Dios embiste a Trunks y le propina una patada que el chico tiene que detener con ambos brazos frente a su pecho para resistir.

Mr. Bu se arranca un brazo y lo lanza contra Black, rodeándolo con él y atrapándole.

– “Malditos…” – gruñe el enemigo.

Trunks se prepara para realizar un Kamehameha, cuya luz azul se torna roja repentinamente.

– “¡¡AHORA, BU!!” – avisa el mestizo.

Mr. Bu imita a su compañero.

– “Ka… Me… Ha… Me…” – se preparan los dos.

Black, frustrado, se revuelve.

– “Sois formas de vida inferiores…” – gruñe el enemigo. – “¡INFERIORES!”

Black reaviva su oscura aura, que estalla en una llama negra, liberándose del agarre de Bu. 

Trunks y Bu disparan, combinando sus dos ataques.

– “¡¡HAAAAAAAAA!!” – proyectan sus Kamehameha.

La técnica de la escuela Kame impacta de lleno contra el enemigo.

– “¿EH?” – se sorprende Black ante el poder que demuestran sus adversarios.

El Kamehameha alcanza a Black, que nada puede hacer, y es empujado hacia el espacio.

El haz de luz rojo abandona la Tierra. 

Trunks y Bu, cansados, retoman el aliento.

– “¿Lo logramos?” – se pregunta el hijo de Vegeta.

Una gota de sudor recorre la frente de Bu. No parece convencido.

En el Planeta Sagrado, Goku y Vegeta ya han recuperado sus colas.

Son Goku intenta verse el trasero y termina dando una vuelta sobre sí mismo, como si fuera un perro que intenta morderse el rabo.

– “¡Cuánto tiempo!” – sonríe el saiyajín.

– “Así es como debe ser un guerrero saiyajín.” – dice Vegeta, enrollando su cola alrededor de la cintura.

Goku mueve su cola haciendo ondas, divirtiéndose como quien se reencuentra con un viejo amigo.

El viejo Dios, Shin y Kibito contemplan la escena.

– “Pero… ¿esto les hará más fuertes?” – pregunta el ayudante del Dios del Este.

– “Yo no veo que hayan cambiado…” – dice Shin.

Goku vuelve a centrarse en lo que les ocupa.

– “Vegeta, ¿de verdad crees que esto funcionará?” – pregunta el saiyajín.

– “Hasta que te transformaste en Súper Saiyajín en Namek, yo siempre pensé que el saiyajín de la leyenda nacería de nuestro lado más salvaje…” – responde Vegeta. – “Tú lo cambiaste todo.”

– “Me transformé sin tener cola…” – piensa Goku, sujetándose la barbilla.

– “Vamos a cambiar eso.” – dice Vegeta. – “Usaremos el poder que se esconde en el Ozaru.”

El anciano Dios se asusta.

– “Espera, espera…” – dice el viejo Kaioshin. – “¡¿Pensáis transformaros en monos gigantes aquí?!”

– “Este es un lugar sagrado…” – dice Kibito. – “Seres tan salvajes no tienen cabida en…”

Vegeta mira de reojo a los Dioses.

– “¿Vais a enfrentaros vosotros a ese tipo?” – pregunta el saiyajín con retintín.

Los Dioses agachan la cabeza, avergonzados.

– “Eso creía…” – sonríe Vegeta.

Goku se da cuenta de que hay otro problema.

– “¡Vegeta!” – exclama el saiyajín. – “¡Pero aquí no hay luna llena que refleje la luz del Sol! ¿Cómo lo haremos?”

– “¿Olvidas que puedo crear una luna artificial?” – responde Vegeta, fanfarrón.

– “Es cierto…”– dice Goku, poco convencido. – “Pero… ¿Será suficiente? ¿Y si el enemigo la destruye?”

Vegeta se cruza de brazos, pensativo. Su compañero hace lo mismo.

Tras unos segundos, Goku tiene una idea.

– “¡Hey!” – exclama el saiyajín. – “¡Una vez, durante el Torneo de Artes Marciales, el Maestro Mutenroshi hipnotizó a un tipo para hacerle ver la luna llena en la cabeza de Krilín!”

– “¿Qué sugieres?” – se sorprende Shin.

– “Pues podemos ir a buscar a Roshi y a Krilín y…” – sugiere Goku.

El anciano interviene.

– “Eso no será necesario…” – dice el Kaioshin de hace quince generaciones. – “Yo mismo puedo provocaros esa ilusión, si es lo que necesitáis.”

– “¡Estupendo!” – celebra Goku.

Vegeta sonríe satisfecho.

– “Está bien…” – dice el saiyajín. – “Empecemos.”

DBSNL // Capítulo 193: Voraz

DBSNL // Capítulo 193: Voraz

“He venido lo más rápido posible.”

En el viejo Tritek, Son Gohan, gracias al poder de su Súper Saiyajín 2, ha sacado al demonio de la ciudad de una patada.

El pequeño diablo se precipita sobre un bosque, pero invoca un remolino de viento bajo sus pies y con eso amortigua su descenso, posándose delicadamente en el suelo de un claro.

Gohan, que lo ha seguido volando, aterriza frente a él.

El demonio frunce el ceño.

– “Eres más fuerte de lo que esperaba…” – dice el ser del Makai.

– “Y tú más débil…” – responde Gohan, muy serio.

Las palabras del mestizo parece que han herido el orgullo del demonio.

– “Pagarás tu insolencia…” – gruñe el diablillo.

De repente, el viento se alza alrededor de los dos luchadores, girando en sentido contario a las agujas del reloj, cada vez con más fuerza.

El viento huracanado se extiende hasta alcanzar la ciudad.

En la metrópolis, Daigan dirige la evacuación, ayudado por Krilín y Ten Shin Han.

– “¡VAMOS!” – grita Krilín. – “¡SEGUID A DAIGAN!” – ordena a los civiles.

Cerca de allí, una familia corre hacia el terrícola cuando la fachada de un edificio se derrumba sobre ellos.

– “¡HAAAA!” – dispara rápidamente Krilín un ataque de energía que estalla entre los escombros, dividiéndose en múltiples ondas de ki menores y erradicando así todos los fragmentos de piedra que se precipitaba.

Cuando parecía que la gente estaba fuera de peligro, un desprendimiento gigantesco surge de entre la polvareda generada por el ataque de Krilín.

– “¡¡OH, NO!!” – grita Krilín, al darse cuenta de que no había visto esa roca.

– “¡¡DODONPA!!” – exclama Ten Shin Han.

El disparo del guerrero de tres ojos pasa por encima de su compañero y hace estallar el pedrusco, convirtiéndolo en polvo.

– “Ha estado cerca…” – sonríe Krilín, contento de ver a su amigo.

– “Démonos prisa.” – responde Ten Shin Han. – “El viento es cada vez peor…”

En Dorakiya, la fusión de Pan y Bra embiste a Janemba, pero éste sigue usando sus poderes transtemporales y transdimensionales para eludir cualquier ataque.

– “¡¡Estate quieto de una vez!!” – exclama la guerrera, frustrada.

Ub, Shula, Madas y Hit observan el combate desde una colina cercana. El asesino está sentado en el suelo, con una herida sangrante en el abdomen.

– “Esto no va bien…” – murmura Ub. – “Ellas le superan en poder, pero no sirve de nada…”

– “Solo podemos confiar en las chicas…” – reflexiona Madas. – “Ni tú ni yo estamos a la altura de este combate…”

– “Voy a intervenir.” – dice Shula.

Hit, pese a su estado, intenta levantarse.

– “Espera…” – dice el asesino.

Reitan, que ha regresado a su estado base, ha seguido a nuestros amigos y se posa a su lado.

– “¿De dónde sales tú?” – dice Madas al ver al herajín.

Shula mira de reojo al recién llegado.

– “Reitan” – saluda el ira-aru.

– “Shula” – responde de igual forma el herajín.

Madas y Ub se sorprenden.

– “¿Se conocen?” – piensa el terrícola.

Reitan camina hasta colocarse junto a Shula; los dos miran el combate que está teniendo lugar en el cielo. La fusión metamor persigue al diablo sin descanso, pero ningún ataque logra hacerle daño. Janemba se ríe.

– “He venido lo más rápido posible.” – dice el ira-aru.

– “Ese demonio parece invencible…” – responde Reitan. – “Su poder ya era abrumador antes, pero al absorber al chico la situación ha empeorado…”

– “Tenemos que pensar un plan para atraparlo.” – dice Shula.

– “Luchamos contra un enemigo que no está limitado ni por el tiempo ni por el espacio…” – dice Reitan. – “¿Qué se puede hacer contra alguien así?”

Hit, pese a su estado, se levanta.

– “Estate quieto, muchacho…” – insiste el Dios.

– “Tengo una idea…” – dice Hit.

En Tritek, el viento se ha vuelto aún más violento. Gohan y el demonio están cara a cara. El huracán rodea a los dos guerreros, que se encuentran en la calma que otorga el ojo del mismo.

– “Mi Señor me ha dado esta oportunidad…” – dice el diablo. – “No puedo fallar…”

– “Tu Señor pagará por todo el daño que ha hecho…” – responde Gohan.

El demonio embiste al mestizo espada en alto. El agujero en la hoja de su arma hace que ésta silbe durante la carga.

– “¡¡HYAAAA!!” – grita el enemigo.

Un espadazo veloz intenta sorprender a Gohan. Un surco el en suelo se forma a su paso, pero el mestizo salta a un lado y deja pasar el ataque.

Gohan fija su mirada en el demonio, pero resulta que éste ha desaparecido.

– “Mmm…” – murmura el mestizo.

– “¡JAJAJA!” – ríe el demonio, cuya voz retumba por todas partes, como si naciera del viento que rodea al mestizo.

Gohan busca a su enemigo con la mirada.

– “¡¿No sabes dónde estoy?!” – se burla el diablo.

El mestizo no parece impresionado.

– “¿Desde dónde voy a atacar?” – continúa el demonio.

Una cortante ráfaga de viento nace del huracán y se dirige a Gohan por la espalda, pero el mestizo percibe el cambio de presión y puede esquivar el ataque.

– “¡JAJAJA!” – ríe el demonio.

Un nuevo ataque enemigo surge del huracán, pero el mestizo vuelve a evitarlo; y luego otro, y así continuamente.

El mestizo, harto, se coloca en el centro del círculo en calma.

– “Ya he tenido suficiente…” – murmura Gohan.

El hijo de Goku aprieta sus puños con fuerza y su poder aumenta rápidamente.

– “¡¡HAAAAAAA!!” – grita mientras su energía estalla y disipa el torbellino formado, dejando en calma no solo la zona, si no también la ciudad.

En la metrópolis, Krilín, Ten y Daigan miran al cielo, asombrados.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta el soldado de Freezer, que asiste atónito al fenómeno atmosférico.

– “Gohan…” – murmura Krilín.

– “Qué poder…” – se asombra Ten Shin Han.

Sobre el mestizo, la tormenta se ha disipado y el sol brilla de nuevo en el cielo verde. Son Gohan se ha transformado en Súper Saiyajín 3 “incompleto”.

El demonio ha quedado al descubierto.

– “¡¿Cómo es posible?!” – se asusta el diablillo. – “¡¿Cómo puede existir alguien así fuera del Makai?!”

Gohan mira desafiante a su adversario, que retrocede con miedo.

– “Su poder… puede que sea superior al del Rey Dabra…” – murmura el demonio.

El mestizo empieza a caminar hacia el demonio, que sigue retrocediendo.

– “No… esto no debería estar pasando…” – titubea el diablo. – “¡SERVIRÉ A MI SEÑOR!” – exclama para convencerse. – “¡TE EXTERMINARÉ!”

El demonio alza su espada y dos torbellinos se crean a su lado. Con su arma apunta a Gohan y los vientos se dirigen hacia él como dos serpientes.

Gohan los disipa con un simple gesto de su mano, como quien aparta una cortina.

El demonio, nervioso, se abalanza contra el mestizo girando sobre sí mismo como una peonza.

Son Gohan intercepta el arma del diablo con un dedo, deteniendo su rotación.

– “Ji, ji…” – ríe el pequeño engendro demoníaco.

– “¿Eh?” – duda Gohan.

Con un rápido gesto arrebata la esfera de dos estrellas del mestizo y enseguida retrocede propulsado por su viento.

– “Je, je, je…” – ríe el demonio.

Gohan frunce el ceño y se prepara para embestir.

– “Maldito…” – murmura el mestizo.

En diablo abre su boca e introduce en ella la esfera.

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta Gohan.

El demonio engulle la An Shinchuu.

– “¡¿Qué pretende?!” – piensa el mestizo.

Un humo negro nace de la boca del demonio y, un instante después, un estallido de luz negra y roja baña Tritek.

DBSNL // Capítulo 192: Tritek

DBSNL // Capítulo 192: Tritek

“Esa esfera pertenece a la Tierra.”

En Dorakiya, el combate ya ha empezado. La fusión, transformada en Súper Saiyajín, intenta golpear a Janemba, pero el monstruo deja que todos los ataques le atraviesen, como si su cuerpo se encontrara en otra dimensión.

– “Bastardo…” – refunfuña la fusión. – “¡Basta de trucos!”

La guerrera retrocede con una voltereta y dispara un ataque de ki con su mano derecha que atraviesa al monstruo sin hacerle daño y estalla en el horizonte.

– “¿Es que es invulnerable?” – se pregunta, frustrada.

De repente, en un abrir y cerrar de ojos, el monstruo aparece frene a ella y le propina un codazo en la nariz, haciéndola retroceder.

Antes de que ella pueda reaccionar, Janemba dispara una onda de ki con su mano derecha que impacta directamente contra la muchacha y la empuja hacia la aldea, donde finalmente estalla.

Reitan sale de entre los escombros, magullado, y observa el combate.

– “¿Qué poder es ese?” – piensa el guerrero al ver a la muchacha.

Hit observa lo sucedido.

– “Puede usar el salto temporal como Trunks…” – murmura el asesino.

– “¿Salto temporal?” – se sorprende Madas. – “Los mortales… siempre jugando con fuerzas que no entendéis…”

Janemba se deshace en pequeños fragmentos cuadrados y aparece sobre el cráter creado por su ataque. 

En el centro del desastre, la guerrera metamor se pone en pie y se sacude el polvo.

– “Esto no va bien…” – protesta malhumorada.

Janemba sonríe, viéndose superior.

Con un destello de energía, la fusión se transforma en Súper Saiyajín 2.

– “No hemos terminado…” – dice ella, que activa su látigo de energía en la mano derecha.

Lejos de allí, Ub y Shula vuelan hacia el combate. Madas, que ayuda a Hit con su brazo sobre los hombros, los sigue más despacio.

– “No deberías moverte…” – le dice el viejo Dios al asesino.

– “No te preocupes por mí…” – responde el asesino. – “Sé cuidar de mí mismo.”

– “Qué obstinado…” – protesta Madas.

En el Makai, Gotenks se ha dividido, y ahora Vegeta, Goten y Trunks se ocultan entre las rocas puntiagudas de la dimensión tenebrosa.

– “Odio tener que esconderme…” – refunfuña Vegeta.

– “Hemos visto a muchos más demonios dirigiéndose en hacia aquí…” – dice Trunks.

– “Descansa, Vegeta.” – dice Goten. – “No puedes luchar en tu estado.”

Vegeta aprieta los dientes, frustrado.

Mientras tanto, en Freezer 142, la nave de nuestros amigos sobrevuela la zona de la explosión. A sus pies pueden ver una plaza y delante se topan con una gran torre de control rodeada por una columna de viento circular.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – se pregunta Gohan.

Pino puede ver la señal del radar sobre el tablero de comandos.

– “¡La Dragón Ball está justo delante de nosotros!” – dice Pino.

– “Debe estar en la torre…” – añade Krilín.

Entre la humareda y la ventisca pueden ver a una muchedumbre corriendo despavorida; soldados de Freezer y civiles por igual.

– “Están asustados…” – dice Mai.

– “Puedo sentir una presencia terrible…” – dice Krilín. – “Es como lo que sentí en la Tierra cuando aparecieron los demonios…”

– “Puede que se nos hayan adelantado…” – dice Gohan. – “Estad atentos.”

Todos asienten.

– “Pino, Mai, Baicha” – dice Gohan. – “Quedaos en la nave. Aterrizad fuera de la ciudad; en un lugar seguro.”

– “De acuerdo.” – dice el androide.

Pino abre las compuertas de la nave y Gohan, Ten Shin Han y Krilín descienden hasta la plaza.

Muchos soldados pasan corriendo a su lado, ignorándolos. 

Ten Shin Han agarra a uno por el cuello de la armadura y lo sacude.

– “¡AAH!” – grita asustado el soldado.

– “¿Dónde está la Dragon Ball?” – pregunta el terrícola.

– “¡¿La… la qué?!” – pregunta el tipo. – “¡¿Quiénes sois?!”

– “Una esfera cristalina anaranjada con estrellas rojas.” – dice Krilín.

– “¡No sé de qué me hablas!” – insiste el soldado.

De repente, un soldado del Imperio se acerca a nuestros amigos.

– “¿Es lo que cayó del cielo?” – dice el guerrero humanoide de piel malva, musculado y alto, de cabello azul marino. – “Parecía valioso… así que llevamos el artefacto a la cámara acorazada, a la espera de que el equipo científico lo estudiara.”

Ten Shin Han libera al soldado, que cae de espaldas al suelo para pronto levantarse de un salto y salir corriendo.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – pregunta Gohan.

El mestizo se da cuenta de que la armadura del guerrero está rota y que está sangrando por el estómago.

– “¿Os han atacado?” – insiste Gohan.

– “Apareció de la nada…” – gruñe el soldado, sujetándose la herida. – “No pudimos defendernos…”

– “¿Quién?” – pregunta Krilín.

De repente, la columna de viento se expande y barre varias manzanas colindantes hasta volverse tan tenue que desaparece. Krilín, Ten y el soldado se ven obligados a protegerse el rostro del viento. Gohan solo frunce el ceño ligeramente.

Del hall de la torre en llamas sale una figura infantil caminando lentamente.

– “Creo que estamos apunto de descubrirlo…” – dice Ten Shin Han. 

Un personaje de piel rosada enfundado en un traje azul y armado con una espada sin punta adornada con un agujero en su extremo se presenta ante nuestros amigos.

– “Llegáis tarde, terrícolas” – dice el tipo, que les enseña la Dragon Ball de dos estrellas.

Dibujado por Ipocrito

Gohan frunce el ceño. Krilín y Ten se ponen en guardia.

– “La An Shinchuu…” – dice Krilín.

El mestizo se transforma en Súper Saiyajín 2 de repente.

– “Esa esfera pertenece a la Tierra.” – dice Gohan.

– “Lo siento, pero mi Señor la reclama.” – responde el tipo.

Como un rayo, Gohan pasa por al lado del diablo y le arrebata la esfera. 

– “No te lo estaba pidiendo.” – dice el mestizo, ahora en posesión de la An Shinchuu.

El demonio muestra los dientes, enfadado.

– “Maldito…” – dice la criatura del Makai.

El diablo alza su espada rápidamente y ésta silba gracias al agujero que tiene en la hoja, y así provoca una corriente de aire cortante que se aproxima al mestizo rápidamente.

– “¡CUIDADO!” – exclama el soldado de Freezer, que parece reconocer el movimiento del enemigo.

Gohan contrarresta la ventisca reavivando su aura.

– “Im… impresionante…” – alucina el soldado.

El tipo pronto se fija en la cola de Gohan.

– “No puede ser… ¿es un…?” – titubea el soldado.

El diablo sonríe maléficamente.

– “Veo que eres un tipo poco corriente…” – dice el demonio.

Krilín y Ten se dan cuenta de que el combate les supera.

– “Será mejor que no estorbemos…” – dice el menudo guerrero. – “Retrocedamos y dejémoselo a Gohan.”

El demonio empieza a propinar espadazos a discreción, a diestro y siniestro.

– “¡MUERE! ¡MUERE!” – ríe el malvado enemigo.

Gohan esquiva todos los ataques sin demasiado esfuerzo.

Los cortes provocados por el aire dañan la estructura de la torre, que empieza a desmoronarse sobre una calle colindante.

Civiles y soldados corren despavoridos.

– “¡AAAAAHH!” – gritan todos.

Pero un Kiko-ho desintegra todos los escombros que iban a caer sobre ellos.

– “Salvar a gente de Freezer…” – refunfuña Ten Shin Han, molesto.

– “Solo cayeron en este bando…” – suspira Krilín.

El soldado malva da un paso al frente, dolorido.

– “Hay más gente en peligro…” – dice el guerrero

– “¿Cómo te llamas?” – pregunta Krilín.

– “Daigan” – responde el tipo.

– “Te echaremos una mano.” – dice el terrícola.

Gohan se ha dado cuenta de que está poniendo el peligro a la ciudad.

– “Acabaré con esto rápido.” – dice el mestizo.

Son Gohan carga contra el enemigo, que se ve sorprendido de nuevo por la velocidad de su contrincante.

El mestizo propina una patada al demonio, que la detiene con su espada, pero Gohan la usa para propulsarse y dar una pirueta mientras coge distancia.

– “¡¡HAAAA!!” – dispara el mestizo un rápido Kamehameha.

El ataque es interceptado por la espada del diablo en un movimiento rápido pero torpe que provoca una explosión y lo hace saltar por los aires.

El pequeño demonio se estabiliza en el aire y decide ascender hasta la cima de un edificio cercano. Bajo él la humareda inunda la calle.

– “Ese terrícola…” – gruñe el demonio.

En ese instante, el diablo se da cuenta de que el mestizo se encuenta detrás de él, listo para propinarle una patada.

– “¡¿Cómo…?!” – se voltea asustado.

Gohan le propina una violenta patada en el costado que lo proyecta fuera de la ciudad.

En la Capital del Imperio, Freezer es informado.

– “Señor…” – entra Curd en la sala del trono. – “Freezer 142 está siendo atacado.”

– “¿Bandidos?” – pregunta el tirano, hastiado.

– “Los informes hablan de un único enemigo.” – revela el brench.

Las palabras del soldado llaman la atención del tirano.

– “¿Qué más sabemos?” – pregunta el demonio del frío.

– “Hemos perdido las comunicaciones de repente, señor.” – agacha la cabeza Curd.

Freezer se queda en silencio, cavilando.

En otra ala del palacio, en una gigantesca y espectacular biblioteca, Tapion se pone al día sobre el mundo en el que ha despertado, sentado en una mesa rectangular. Liquir le ayuda contándole las últimas novedades, de pie junto a él.

– “Imperios enteros se han alzado y han caído en mi ausencia…” – murmura el konatsiano.

– “Has dormido mucho tiempo…” – suspira el kurama.

– “Unos pocos se han repartido el universo.” – dice Tapion. – “Ya sean Dioses o mortales, parece que cualquiera se cree con derecho a poseerlo.” – refunfuña.

Liquir se cruza de brazos.

– “Tapion…” – dice el kurama. – “Tú ya te enfrentaste a estos brujos…” – reflexiona. – “¿Qué crees que ocurrirá si logran su objetivo?”

Tapion no responde. El guerrero recuerda el caos que los Kashvar causaron en su planeta.

– “De la luz de un viejo albor, volverá un gran horror. Las sombras caminarán por Konats una vez más.” – recita el joven guerrero. – “De la luz de in viejo albor, nacerá un salvador. Luchará contra el horror y traerá un nuevo resplandor. Y el mundo en comunión clamará con devoción, y el amor y el dolor serán uno en nuestro corazón.” – continúa. – “Nunca dejes de cantar la canción de Konats, que la gente oiga tu voz; que sepan que llega el salvador.”

Liquir esboza una incómoda sonrisa.

– “¿Una profecía?” – pregunta el kurama.

– “Una canción que mi padre nos cantaba a mi hermano y a mí cuando éramos pequeños.” – sonríe Tapion.