DBSNL // Capítulo 186: Principios heredados
“Quiero ayudarles a proteger la Tierra y a recuperar a sus seres queridos.”
En la Corporación Cápsula, Oli se ha reencontrado con su hijo después de muchos años.
– “Pino…” – dice ella, mientras camina temblorosa hacia él, extendiendo su mano para acariciarle el rostro.
La escena enternece a todos los presentes.
El androide sigue inexpresivo, confuso. La mujer se detiene de repente, horrorizada.
– “No… no, no…” – repite ella, como si estuviera apunto de enloquecer. – “¿Qué hizo ese miserable…? ¡NO!”
– “¿Qué ocurre?” – se pregunta Brief.
– “¡¿QUÉ ERES?!” – le recrimina Oli al Número 16. – “¡NO ERES MI HIJO!”
– “Oli…” – intenta calmarla el padre de Bulma.
– “¡¿CÓMO SE ATREVIÓ GERO A HACER ALGO ASÍ?!” – grita ella, desquiciada. – “¡UNA ABOMINACIÓN!”
El Número 16 no dice nada; aguarda en silencio.
Oli apunta al androide.
– “¡¡EMBUSTERO!!” – grita la doctora.
– “¡ESPERA, OLI!” – intenta intervenir Brief.
Pero de repente, Gohan agarra a la mujer de la muñeca y le levanta el brazo hacia el cielo.
– “No lo hagas.” – dice el mestizo.
– “¡¡SUÉLTAME!!” – protesta ella.
– “Pino es nuestro amigo.” – dice Gohan. – “No dejaré que le hagas daño.”
– “¡¡ÉL NO ES PINO!!” – grita ella. – “¡ES SOLO…!”
– “¿Un robot?” – interviene el Número 16.
Todos se quedan mirando a Pino, sorprendidos y apenados a partes iguales.
– “Doctora Oli…” – dice el Número 16. – “Le suplico que no me mate.”
– “Pino…” – murmura Krilín.
– “Tengo una deuda con esta gente.” – explica el Número 16. – “Quiero ayudarles a proteger la Tierra y a recuperar a sus seres queridos.”
Las palabras del Número 16 sorprenden a Oli.
– “Algunos han perdidos a sus parejas, a sus hijos… otros a sus padres.” – dice el robot. – “Si usted perdió a Pino, creo que puede entender como se sienten. Yo quiero ayudarles.” – explica. – “Si después de eso, mi existencia le sigue molestando; si sigue creyendo que no debería vivir, no me opondré.”
– “Pino…” – dice Gohan. – “Eso no es necesario… ¡No dejaremos que te haga daño!”
– “Es mi decisión, Son Gohan.” – dice el robot. – “Espero que la respetéis.”
– “Pero…” – duda el mestizo.
Oli se fija en el rostro del robot; en sus ojos azules.
– “Acepto.” – dice la doctora.
– “¿Eh?” – se sorprende Brief.
– “Dejaré que los ayudes.” – dice Oli. – “Pero después te destruiré.”
Pino asiente.
Turbo no entiende nada de lo que acaba de ocurrir.
– “Eh… ¿Dónde me he metido?” – piensa el joven Norimaki.
En el planeta Popol, los muertos avanzan hacia la nave pirata.
– “¡VÁMONOS DE AQUÍ!” – grita Spade.
– “¡Estoy en ello!” – responde Hart.
Los motores de la embarcación rujen, pero tras un petardeo se apagan.
– “¡¿QUÉ DIABLOS OCURRE?!” – pregunta Spade.
– “¡LA NAVE NO RESPONDE!” – exclama Hart. – “¡No tenemos propulsión!”
En el exterior, uno de los cadáveres se ha introducido en la turbina, que se ha incendiado.
– “Maldita sea…” – gruñe Spade.
– “¡Vamos a tener que pelear!” – advierte Tarble.
Una gota de sudor recorre la frente de Spade.
– “¡Hart!” – dice el líder. – “¡Encargaos de arrancar esto!”
– “¡Sí!” – asiente Hart.
Los cadáveres se amontonan en la puerta del vehículo.
La compuerta se abre lentamente y los cuerpos intentan entrar, amontonándose en la entrada.
De repente, un estallido desatasca el acceso. Tarble y Kale salen del vehículo disparando a discreción, seguidos Dmond, Klub y Spade, armados con arpones de ki.
– “¡Klub! ¡Revisa la turbina!” – ordena Spade. – “¡Te protegeremos!”
Los guerreros se encargan de allanar el camino al pirata.
Spade ensarta a un enemigo con su lanza, pero este sigue intentando agarrarlo.
– “¡Son inmortales!” – exclama el pirata.
– “¡Ya están muertos!” – le corrige Kale.
– “¡Hay que desintegrarlos!” – dice Tarble. – “¡RIOT JAVELIN!” – dispara.
En el planeta Ryu, Madas, Bra, Pan y Ub se despiden de Maraikoh, apunto de embarcar en la nave del ira-aru; un vehículo cuyo aspecto recuerda a un platillo volante.
– “Muchas gracias por todo, señor Maraikoh” – hace una reverencia Ub
– “Ha sido un placer ayudar a los Dioses.” – dice el dragón.
– “Vuestra raza es honorable” – reverencia Madas. – “Espero que el destino sea justo con vosotros.”
– “Gracias” – asiente Maraikoh.
Shula espera ya en el portal de la nave.
– “Tenemos prisa.” – refunfuña el ira-aru.
– “Siempre hay tiempo para ser amable.” – responde Madas.
Nuestros amigos y Shula embarcan y la nave se eleva lentamente para después salir volando hacia el espacio a toda velocidad.
Tras unos instantes, Pan y Bra se acercan al piloto.
– “¿A dónde vamos?” – pregunta la hija de Gohan.
– “Aún no lo sé.” – dice Shula. – “Espero información.”
– “¿De quién?” – se extraña Bra.
Shula no responde.
Mientras tanto, muy lejos de allí, Trunks y Hit han aterrizado en un planeta remoto, en lo más profundo del Sector Dormideus.
Los dos guerreros caminan a través de un cambo de hongos gigantescos, cuyos filamentos pegajosos los llenan de limo.
– “¿Qué diablos es esto?” – refunfuña Trunks.
– “Todo lo que tiene por ofrecer este planeta.” – responde Hit.
– “Apesta…” – se queja el mestizo. – “¿Al menos estamos en el planeta correcto?”
– “Se me revuelven las tripas…” – dice el asesino. – “Tiene que ser aquí.”
– “A mí también… pero empiezo a sospechar que es por esta cosa viscosa…” – sigue protestando Trunks.
De repente, a lo lejos, una explosión llama la atención de nuestros amigos.
– “¡Tiene que ser él!” – asegura Hit.







