DBSNL // Capítulo 370: Vegeta

DBSNL // Capítulo 370: Vegeta

“Vegeta es la persona más terca que conozco.”

En la Tierra, Dende ya ha curado a los más graves. Ahora está centrando sus energías en Zahha, pero algo extraño sucede.

– “No puedo… no puedo curarlo…” – dice el namekiano.

– “¿Eh?” – se extraña Gohan.

– “Por mucho que lo intento, ¡no logro sanar sus heridas!” – se preocupa Kamisama.

Gohan se agacha y pone su mano sobre el pecho de Zahha.

– “¿Podría ser…?” – se pregunta el mestizo. – “¿Podría ser porque no pertenece a esta línea temporal?”

– “La curación de Dende funciona en Trunks.” – dice Piccolo.

– “Es cierto…” – cavila Gohan. – “Pero creo que este caso es diferente…”

– “¿Cómo los poderes de Onisen?” – recapacita Piccolo.

– “¿De qué estáis hablando?” – se extraña Dende.

Gohan agacha la cabeza, sabiendo que, por desgracia, es posible que no puedan ayudar al espadachín del futuro.

En el planeta oscuro, Vegeta espera frente al cráter formado por su Big Bang Attack.

Entre la humareda, el saiyajín busca señales de Onisen y, finalmente, a medida que el polvo se disipa, puede identificar al androide.

Onisen ha sido malherido. Ha perdido la mayoría de sus tentáculos capilares, su brazo derecho, su pierna derecha y su pie izquierdo.

– “Je.” – sonríe el saiyajín.

Pero de repente, las raíces del árbol brotan bajo los pies de Vegeta y se enredan en sus brazos y piernas, inmovilizando al saiyajín.

El saiyajín aviva su aura para liberarse, pero las raíces se clavan en su piel.

En el rostro de Onisen revela una sonrisa traicionera.

El androide se regenera mientras el aura de Vegeta se apaga lentamente.

Vegeta cruza los brazos frente a su pecho y su aura desaparece.

– “¡¡YAAAAAAAH!!” – grita el saiyajín, haciendo estallar su poder, generando una onda expansiva que desintegra las raíces y deja un gran cráter a su alrededor.

Onisen se cubre ante la ventisca generada.

El androide frunce el ceño, frustrado.

Mientras tanto, Freezer sigue jugando en el anillo Toki frente al árbol, mientras se protege de las raíces que chocan contra su barrera de energía.

– “Presente y futuro…” – murmura Freezer, poniendo su mano en la corteza del árbol. – “Jugar con la cuarta dimensión es muy peligroso, pero es algo que se puede aprender…” – sonríe. – “Y a mí… me sobra tiempo.”

Freezer hace levitar el anillo en su mano derecha y lo coloca sobre su dedo corazón, deslizándolo lentamente hacia abajo hasta ponérselo.

Los ojos de Freezer brillan de color morado durante un instante y el mundo se detiene, fragmentándose como si la realdad estuviera hecha de cristal.

– “Qué interesante…” – sonríe el tirano.

De repente, la realidad se fragmenta de nuevo en trozos más pequeños y Freezer se desvanece.

Vegeta jadea, pues ha utilizado mucho poder para liberarse de las raíces.

Onisen convierte su antebrazo derecho un punzón.

El aura de Vegeta ha disminuido.

Raichi sonríe.

– “No pareces tan seguro de ti mismo como antes.” – le provoca el tsufur. – “¿Acaso tienes dudas? ¿O es miedo?”

Vegeta aprieta los puños.

En el núcleo de Raichi, Hit sigue peleando contra los tamagami. 

El asesino pone todo su empeño y habilidad en mantenerlos a raya una vez más, escabulléndose entre las estocadas del mosquito, los sablazos de la cigarra y los martillazos del escarabajo.

En lo alto de la torre, Bulma sigue trabajando en la computadora central.

De repente, la mujer logra una imagen del planeta oscuro. Puede ver a Vegeta a través de los ojos de Raichi.

– “Vegeta…” – murmura ella, con el corazón en un puño.

El saiyajín intenta avivar su aura pero, aunque se torna más violenta, no aumenta de tamaño.

Onisen ataca e intenta ensartar al saiyajín, pero Vegeta usa el Shunkanido y aparece detrás del androide, propinándole una patada en la nunca que lo lanza de boca contra el suelo.

– “Mi corazón nunca ha sido puro como el de Son Goku.” – dice Vegeta. – “La mente calmada y el espíritu tranquilo nunca han sido mi fuerte… por eso nunca he podido reunir un poder como el suyo.”

Onisen se levanta, humillado una vez más.

– “Pero que eso no te confunda, insecto.” – gruñe el saiyajín. – “Lo daré todo en este combate. Jamás lograrás tu objetivo. Protegeré a los míos. Protegeré la Tierra; mi hogar.”

– “Hablas como un mero terrícola.” – intenta provocarlo el androide.

– “Je.” – sonríe Vegeta. – “No te imaginas lo que me habrían ofendido esas palabras hace unos años.”

Onisen escupe al suelo.

De repente, el rostro de Vegeta cambia, mostrando una nueva rabia.

– “¿Sabes qué…?” – refunfuña el saiyajín. – “Sí que me ofenden.” – reaviva su aura. – “Mi mujer… mis hijos… han nacido en la Tierra; son terrícolas. ¿Y osas hablar de ellos como si fueran una raza inferior? ¡NO TE LO PERMITO!”

Raichi se sorprende al ver como un nuevo poder está nutriendo a Vegeta.

El aura del saiyajín se torna oscura, casi granate. Sus pupilas se tornan moradas y sus cejas desaparecen. Su cabello se tiñe de morado.

– “¿Cómo…?” – se sorprende Onisen. – “¿Cómo puedes utilizar ese poder…?”

– “Ya te lo he dicho.” – sonríe Vegeta de forma macabra. – “Yo no soy como Kakarotto.”

Dibujado por Ipocrito

Vegeta se abalanza sobre Onisen y le propina un puñetazo tan fuerte que le deforma la cara y lo lanza a través del páramo desértico.

El golpe sacude el planeta. Una onda expansiva oscura como el carbón sacude el planeta y se expande más allá del espacio.

En la Tierra, Dende contempla el cuerpo de Zahha, que parece a un solo aliento de perder la vida, cuando una sensación extraña pero terrible sacude el corazón de los presentes.

Todos miran al cielo.

– “¡¿Qué ha sido eso?!” – se sobresalta Gohan. – “Es… terrible…”

– “Siento que… se me revuelven las tripas…” – dice Pan.

Ub se da cuenta de que sus manos están temblando.

– “Esa oscuridad… la reconozco…” – dice Ub. – “Es el Makai…”

– “¿Ha aparecido un nuevo enemigo?” – se pregunta Granola.

– “No…” – dice Piccolo. – “Creo que no…”

– “Es Vegeta…” – revela Cell.

– “Está utilizando el poder del Makai que nutre la semilla del árbol.” – añade Dabra.

Vegeta persigue como una centella granate a Onisen a través del páramo, atravesando un bosque de raíces, y le propina otro puñetazo que lo empuja aún más lejos y a mayor velocidad.

Una gota de sudor frío recorre la frente de Dabra.

– “Si podía hacer eso, ¿por qué no lo hizo antes?” – pregunta Granola.

– “Mi padre…” – dice Bra. – “Ha tenido pesadillas desde que volvió del Makai.” – revela. 

– “Manipular ese oscuro poder tiene un alto precio.” – responde el diablo.

Pan recuerda a Piccolo y a Ub, en la Atalaya de Kamisama, imbuidos por el oscuro poder invocado por Garlick, transformados en demonio.

Vegeta sigue persiguiendo a Onisen, que intenta regenerar su desfigurado rostro cuando ve que el saiyajín le adelanta por encima a toda velocidad.

El saiyajín espera al androide y lo intercepta con una patada en el abdomen que lo parte en dos, pues a esa velocidad, la pierna de Vegeta actúa como una cuchilla.

Las dos mitades del enemigo siguen su curso dando tumbos sobre la superficie del planeta oscuro.

Vegeta se revuelve rápidamente mientras su aura se reduce a su mano derecha.

– “¡¡YAAAAAH!!” – lanza un torrente de energía granate con rayos negros al tren inferior de Onisen y las desintegra por completo.

El tronco del androide empieza a regenerarse mientras se arrastra por el suelo.

– “Maldición…” – gruñe Onisen. – “¿Cómo puede ser…? ¿Cómo me puede estar pasando esto a mi…?”

El androide golpea el suelo con rabia.

– “¡¡SE SUPONE QUE SOY UN DIOS!!” – clama. – “¡¡He trascendido el tiempo y el espacio!! ¡He creado un nuevo mundo! ¡¿Y no podré verlo florecer?!”

En la Tierra, Gohan y Piccolo siguen con la mirada puesta en el cielo.

– “Piccolo…” – dice Bra, acercándose tímidamente al namekiano. – “¿Crees que Vegeta puede controlarlo?” – pregunta con miedo a la respuesta.

– “Está jugando con fuego.” – responde el namekiano.

– “Vegeta es la persona más terca que conozco.” – interviene Son Gohan, intentando calmar a Bra con una sonrisa. – “Si alguien puede hacerlo, ese es tu padre.”

Piccolo se da cuenta.

– “Es cierto.” – añade el namekiano.

Los ojos de Bra brillan. La muchacha asiente.

Vegeta camina hacia Onisen, que está regenerando su tren inferior lo más rápido que puede.

De repente, el saiyajín se detiene. Vegeta siente como si el interior de su cabeza ardiera.

– “Grrrggh…” – gruñe el saiyajín. – “¡Graaaagh…!” – se agarra la cabeza.

Dos pupilas rojas en la oscuridad. El Makai. El que vio. Moro.

– “¡GRAAAAAAAH!” – grita Vegeta.

Onisen aprovecha el momento de incertidumbre para regenerarse por completo.

– “La mente mortal tiene sus defectos.” – sonríe Raichi.

En el interior de Vegeta, una pequeña nube blanca de contorno sutilmente azulado, su alma, lentamente se oscurece y empieza a deshacerse.

Desde la torre del mundo digital de Raichi, Bulma puede ver sufrir a su marido.

– “Vegeta…” – sufre ella. – “No te rindas… Te necesitamos… Te necesito…” – llora.

La mente del saiyajín se resquebraja. En cuestión de segundos, sus recuerdos se hacen añicos uno a uno. El enfrentamiento con Onisen. Su lucha contra Kamo. Su duelo contra Moro. El entrenamiento con Jiren. La pelea contra Broly. Su combate en el torneo contra Zeno Zamas, acompañado por Freezer y Cell. La fusión con Goku para enfrentarse al Daishinkan. Su pelea contra Freezer y su transformación en Súper Saiyajín Blue. El nacimiento de Bra. La llegada de Beerus a la Tierra. Su lucha contra Majin Bu en el planeta de los Kaioshin. Vegetto. Majin Vegeta y el abrazo a su hijo. La despedida de Mirai Trunks. Los Cell Games. Súper Vegeta. El entrenamiento en la Sala del Espíritu y el Tiempo con su hijo del futuro. La destrucción del Número 19. El nacimiento de Trunks. Bulma. La llegada de Mirai Trunks. El duelo con Granola. Namek. Freezer. Las Fuerzas Ginyu. La Tierra. Kakarotto.

Bulma golpea el teclado, desesperada.

– “¡¡VEGETAAA!!” – grita ella, con lágrimas en su rostro.

Una gota de agua cae en lo más profundo de su mente. La destrucción se detiene.

Rápidamente, los recuerdos se recomponen hasta regresar al presente.

El aura del saiyajín se reaviva, granate y negra. El poder del Makai.

– “Ningún brujo muerto va a entrometerse…” – gruñe Vegeta. – “Esto es entre tú y yo, Raichi.”

– “¿Y ahora qué…?” – protesta el androide.

El color negro del aura de Vegeta se desvanece y el granate se torna más brillante, volviendo al color rojo del Ikigai, pero ardiendo más viva que nunca.

La apariencia de Vegeta ha regresado a la normalidad. Sus ojos grises. Sus cejas han reaparecido. Su cabello rosado.

Vegeta parece calmado. El saiyajín cierra los ojos un instante, pensativo.

El saiyajín abre los ojos.

– “¿Cómo de aislado está este planeta?” – pregunta Vegeta.

– “¿Eh?” – se extraña Raichi.

Bulma tarda un instante en comprender las palabras de su marido.

– “¡VEGETA!” – grita ella, aterrada. – “¡NO! ¡NO LO HAGAS!”

Vegeta sonríe. Una sonrisa sincera y melancólica.

– “Son Goku… Seguro que te estás burlando de mí desde el Más Allá…” – murmura el saiyajín. – “No he estado a la altura, así que esta es la única solución que se me ocurre.”

La llama que envuelve a Vegeta empieza a girar rápidamente, formando un aura esférica a su alrededor.

– “Pero… ¿qué estás…?” – se sorprende Raichi.

– “Lo siento, Bulma…” – dice Vegeta. – “Espero que me perdones.”

Raichi da un paso atrás.

– “Maldita sea…” – se preocupa el tsufur.

El ordenador en el interior de su mente empieza a acelerar los procesos.

– “¡Está intentando recuperar el control!” – se sobresalta Bulma. – “No te lo permitiré…” – se pone a trabajar. – “Vegeta… No tengo nada que perdonarte… Estamos orgullosos de ti.” – piensa con lágrimas en los ojos. – “Si esa es tu decisión… Te acompañaré hasta el final.”

El mundo digital se resquebraja. 

Hit es superado por los tamagami. Ka ensarta su hombro izquierdo contra el muro de la base torre y Kabuto le propina un martillazo que lo empuja al interior, rompiendo el muro.

Mientras tanto, Koorogi asciende hacia la cima.

El aura esférica del saiyajín se expande.

Onisen siente como si el simple viento que provoca el hiciera que se evaporaran las capas más externas de su ser.

– “¡¡NO TE SERVIRÁ DE NADA!!” – grita Raichi. – “¡¡EL FUTURO YA ESTÁ ESCRITO!!”

De repente, el aura de Vegeta se desvanece en un instante.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Onisen.

Vegeta aparece frente al androide, con su mano extendida frente a su pecho.

Raichi no reacciona a tiempo.

Vegeta transforma su mano en un puño y golpea al tsufur a corta distancia.

El núcleo de Raichi se fractura.

En el mundo digital, Koorogi ha llegado a la cima de la torre y vuela hacia Bulma para cortarla en dos de un espadazo… pero de repente, el androide se detiene y después se disuelve en las formas geométricas originales que lo formaron.

En la base de la torre, ha sucedido lo mismo con Ka y Kabuto. Hit se levanta, malherido, entre los escombros.

El mundo digital empieza a desmoronarse.

El suelo se resquebraja a los pies de Bulma y cae al vacío… pero Hit acude a su rescate, sujetándola en brazos.

Vegeta golpea en el abdomen a Onisen y después le propina un puñetazo ascendente en el mentón que lo lanza por los aires.

El saiyajín apunta al androide con su mano izquierda y le lanza varios cañonazos de energía invisible que lo empujan hacia el cielo.

Vegeta lo persigue y le propina otro puñetazo más, empujándolo hacia el espacio exterior.

En el mundo digital, Hit ha llevado a Bulma a tierra firme, y ella trabaja en su pequeño ordenador de muñeca.

– “Tenemos solo unos segundos.” – dice Hit. – “¿Puedes regresar a tu cuerpo desde aquí?”

– “Voy a quedarme con Vegeta.” – responde ella.

– “No tienes nada que hacer aquí.” – dice Hit.

– “¡Vegeta sigue peleando!” – exclama ella.

– “Está peleando por ti.” – responde el asesino. – “No hagas que su sacrificio sea en vano.”

– “Pero…” – llora ella, desconsolada. – “Vegeta…”

– “Ni él, ni Trunks querrían que te quedaras.” – insiste Hit.

Bulma se seca las lágrimas y asiente.

– “Nos buscaré una salida.” – dice ella.

– “Yo no tengo a donde ir.” – suspira Hit. – “Ojalá hubiera podido despedirme de Kik.”

Mientras tanto, Onisen detiene su ascenso, ya en el espacio.

– “Bastardo…” – gruñe Raichi.

El androide concentra ki verde en su garganta y lo lanza como un torrente de energía que cae sobre Vegeta.

Pero el saiyajín prepara un pequeño orbe de energía en cada yema de los dedos de su mano derecha y los lanza hacia el ataque enemigo.

Los orbes pasan de largo el torrente de ki verde, aunque algunos estallan por el camino por la proximidad con el ataque enemigo.

Una pasa cerca de Onisen… y ahí se teletransporta Vegeta. 

El saiyajín propina un puñetazo que al tsufur que lo deja aturdido.

Vegeta se abalanza sobre él y lo agarra de la cintura.

– “¡¿EH?!” – se extraña Raichi.

Vegeta pone rumbo a la superficie del planeta a gran velocidad.

Raichi mira hacia abajo. Van directos hacia la copa del Árbol. En picado.

– “¡¡NO!!” – grita el androide. – “¡¡NO PUEDES CAMBIAR EL FUTURO!!”

Vegeta aviva su aura. Una llama gigantesca que ilumina el cielo mientras se precipita sobre el árbol como un meteoro.

Vegeta sonríe, satisfecho; en paz.

– “El futuro está en manos de otros.” – piensa el saiyajín. – “Pero tú estás en las mías.”

En la Tierra, ajenos a lo que sucede, Son Gohan, Mirai Trunks, Son Goten, Trunks, Ub, Pan, Bra y Baicha tienen la mirada puesta en el cielo. 

En el laboratorio, Gohan Jr y Goku Jr ayudan a Punch a ponerse en pie.

En el mundo digital, Bulma ha creado un extraño camino translúcido que se aleja hacia el infinito.

– “¿Estás segura?” – pregunta Hit.

– “Es todo lo que puedo hacer.” – dice ella.

El mundo se sigue desmoronando.

– “¡AAAH!” – grita Bulma, asustada.

– “¡VETE!” – exclama Hit.

De repente, en el laboratorio, Bulma regresa en sí, jadeando, alterada.

Mientras tanto, en la cabaña del recóndito planeta donde vive la familia de Hit, Katopesla se echa una siesta en el porche. 

Su casco, que está en el interior de la casa, sobre una mesa, empieza a brillar con luz verde intermitente.

Kik, que estaba acostada, se despierta con el brillo de la visera y un extraño sonido en forma de interferencia.

La niña se acerca al casco, que entre ruidos de estática parece repetir su nombre.

La chica pone su mano sobre la visera y, durante un instante, una mano parece responder de la misma forma desde el otro lado.

El casco se apaga. Silencio.

Sin saber por qué, los ojos de la muchacha se llenan de lágrimas, pero no son de tristeza.

En el planeta oscuro, Vegeta se precipita sobre el árbol.

El saiyajín y el androide atraviesan la copa y chocan contra la parte superior del tronco, rompiéndolo e introduciéndose en su interior.

El trono se resquebraja a medida que descienden. El brillo rojizo del Ikigai puede verse a través de las grietas, recorriendo el tronco de arriba abajo.

– “¡¡NOO!!” – grita Raichi. – “¡¡MI TRABAJO!! ¡¡MI NUEVO MUNDO!!”

Cuando el brillo llega a la base del árbol, un gran estallido destruye su base.

Una gran onda expansiva sacude el Universo en completo silencio.

DBSNL // Capítulo 369: El último trabajo

DBSNL // Capítulo 369: El último trabajo

“En la vida todos elegimos nuestro camino.”

Bulma ha logrado frenar la inteligencia artificial de Raichi que le permitía hacerse intangible.

Ante la mirada atónita del tsufur, Vegeta, más determinado que nunca, ha desatado todo el poder latente del Ikigai.

El aura de Vegeta es tan densa alrededor del cuerpo de Vegeta que el corazón de la llama adquiere tonos morados. Rayos de ki rojos chasquean a su alrededor.

Raichi se cubre ante la ventisca que genera el poder de su adversario.

– “¿Qué poder es este?” – murmura Onisen.

– “Mi propósito es más claro que nunca.” – revela Vegeta. – “El futuro cambiará aquí y ahora.”

Onisen intenta analizar a su adversario… pero antes de que pueda obtener ningún tipo de información, Vegeta aparece frente a él, en el aire, listo para propinarle una patada.

Con la patada, el saiyajín lanza a su adversario a través del páramo desértico.

De nuevo, Vegeta aparece instantáneamente para interceptar al androide con otra patada que lo lanza hacia el cielo.

Vegeta ahora se teletransporta sobre Onisen y con una voltereta hacia delante lo remata con otra patada, esta vez con el talón, que lo remite al suelo, donde se estrella.

Vegeta extiende sus brazos a los lados y en sus manos materializa dos esferas de energía magenta.

El saiyajín se lanza en picado sobre el cráter que ha dejado Onisen y cuando ha alcanzado una gran velocidad lanza las esferas de energía, primero una y después la otra, y estas caen como bombas sobre el androide.

Las dos explosiones consecutivas hacen temblar el planeta.

Desde la falda del gigantesco árbol, Freezer observa la explosión.

– “Vaya, vaya…” – sonríe el tirano. – “Estás lleno de sorpresas, Vegeta.”

En el interior de la mente del Raichi, Bulma siente como el mundo virtual se estremece.

La mujer sonríe al entender lo que está pasando.

En los pies de la torre digital, Pino remata al tamagami Kabuto, inerte, con un cañonazo a bocajarro. El androide se convierte en un montón de pequeños cubos de colores que se desmoronan y esparcen por la zona.

A los pies de Gamma 2, también hay cubos similares que indican que el androide ha hecho lo mismo con su adversario. Igual que Hit.

– “Se acabó.” – sonríe el androide de Hedo.

El mundo virtual tiembla de nuevo.

– “Será mejor que salgáis de aquí.” – advierte Hit.

– “¿Qué harás tú?” – pregunta Pino.

– “No tengo un cuerpo al que volver.” – responde el asesino.

– “Hablaré con mi padre.” – dice Gamma 2. – “Puede que…” – dice mirando a Pino.

El androide niega con la cabeza agachada.

Gamma 2 se queda en silencio, sintiendo que ha metido la pata.

Hit sonríe.

– “Sé que mis hijos están bien.” – dice el asesino. – “Estoy satisfecho.”

– “Eres un buen hombre, Hit.” – sonríe Pino.

El mundo tiembla una vez más.

– “Voy a ver a Bulma.” – dice Hit.

– “Buena suerte.” – se despide Pino.

Hit vuela hasta la cima de la torre.

Buma levanta el pulgar al verlo. Hit responde de la misma forma. Los dos comparten un instante de complicidad.

Pero de repente, todo tiembla de nuevo; las paredes se resquebrajan.

– “¡AH!” – se asusta ella.

En el laboratorio de la Corporación Cápsula, Gamma 2 y Pino se reactivan.

En el exterior de la torre, nuevos tamagami empiezan a tomar forma a partir de las figuras geométricas de colores que flotan en el cielo.

– “¡¿No ha funcionado?!” – se preocupa el asesino.

Bulma teclea de nuevo, intentando analizar la situación.

– “Sigue intentando defenderse…” – murmura ella. – “No se lo permitiré.”

En el laboratorio, Hedo se lleva las manos a la cabeza.

– “¡¿OTRA VEZ?!” – exclama el científico.

Pino y Gamma 2 se miran, sabiendo que han cometido un error marchándose.

– “¡DOCTOR!” – exclama Pino. – “¡VUELVA A ENVIARNOS!” 

Hedo se pone manos a la obra.

– “¡LO INTENTARÉ!” – dice con terror mientras teclea.

En el planeta oscuro, Onisen se ha protegido cubriendo todo su cuerpo con los tentáculos de su cabeza, creando un capullo a su alrededor.

Vegeta lo observa desde el aire.

El androide se pone en pie entre la polvareda y observa a Vegeta.

– “Que ahora puedas golpearme no significa que…” – dice el tsufur.

Pero su discurso se ve interrumpido por el saiyajín, que aparece frente a él y le golpe el abdomen tan fuerte que su puño puede notarse en la espalda del androide.

Onisen no ha podido reaccionar al Shunkanido de Vegeta.

El abdomen del androide brilla intensamente de color magenta. El brillo puede verse a través de la espalda de Onisen.

– “Je” – sonríe Vegeta.

Una onda de energía lanzada por Vegeta atraviesa por completo a Onisen.

El androide retrocede lentamente; tres pasos.

Frustrado, Raichi procede a reparar sus heridas.

– “No… no puedes derrotarme…” – refunfuña el tsufur. – “El árbol ha sido plantado… La semilla del nuevo mundo… ¡¡SOY UN DIOS!!”

– “He conocido a muchos Dioses.” – responde Vegeta. – “No me impresionan.”

– “Bastardo…” – gruñe Raichi.

Onisen levanta su mano derecha y la agranda.

Vegeta, sin inmutarse, observa como el enemigo alza su manaza sobre él y lo aplasta de un solo gesto.

– “Jaja…” – ríe el tsufur.

De repente, el suelo se resquebraja bajo los pies de Raichi; por las grietas se filtran rayos de luz magenta durante un instante antes de que Vegeta salga a toda velocidad del pavimento y propine un upper-cut al androide que lo lanza por los aires.

Onisen caen de espaldas al suelo.

Vegeta se posa en el suelo frente a él y extiende su mano derecha hacia Onisen.

Un orbe de ki se forma lentamente en su mano.

– “¡¡BIG BANG ATTACK!!” – sentencia.

Otra gran explosión sacude el planeta.

Mientras tanto, frente al árbol, Freezer pone su mano en el tronco, mientras con la otra juega con el anillo Toki, pasándoselo de un dedo a otro como si fuera una moneda.

Varias raíces brotan el suelo e intentan capturar al demonio del frío, pero éste rápidamente levanta un orbe de energía a su alrededor que lo protege.

– “Hmm…” – murmura el demonio del frío, viendo como las raíces se estrellan una y otra vez contra su barrera.

En la mente de Raichi, desde la cima de la torre, Hit puede ver a los nuevos tamagami formándose.

El asesino mira de reojo a Bulma, que lucha para frenar a Raichi. 

Hit cierra los ojos, tomándose un momento.

– “Hijo mío.” – dice Hit. – “Si me estás viendo, espero que entiendas por qué no he podido estar vosotros.” –  explica con serenidad. – “Siempre he hecho todo lo posible para manteneros a salvo y, aunque me gustaría que las cosas fueran distintas, no me arrepiento de mis decisiones.” – añade apretando los puños. – “Espero que, con el tiempo, me comprendas y me perdones.”

En el laboratorio de la Corporación Cápsula, Hedo sigue trabajando para enviar de nuevo a Pino y a Gamma 2.

– “Ya casi…” – sufre el científico. – “¿Estáis listos?”

– “Cuando quiera.” – asiente Pino.

Punch llora frente a monitor.

– “Cuida de tu madre y de tu hermana.” – continúa Hit. – “Se fuerte.”

En el jardín, Zahha sigue tumbado en el suelo, sangrando, cuando Dende impone sus manos sobre él.

– “En la vida todos elegimos nuestro camino.” – dice Hit. – “Yo he desafiado el tiempo y a los Dioses para asegurar un futuro para vosotros; para la gente que quiero.”

Moribundo, Zahha murmura casi sin voz, como si estuviera ido.

– “Lo hice lo mejor que pude…” – murmura.

Hit camina hasta el borde de la torre. Los tamagami ya están listos para pelear y alzan el vuelo hacia él y Bulma.

– “Adiós, hijo.” – se despide Hit.

El asesino se precipita torre abajo, al encuentro de los tres guardianes.

La pantalla pierde la imagen de repente. Negro. Nuestros amigos pueden verse reflejados en ella, atónitos.

– “El administrador me ha echado del sistema…” – dice Hedo, con el corazón encogido y casi sin voz. – “Me ha bloqueado.”

Punch cae de rodillas frente a la pantalla, llorando.

No hay capítulo

Lo siento mucho, pero por compromisos que he tenido esta semana, me ha sido imposible acabar el capítulo 369.

DBSNL volverá la semana que viene.

Gracias por vuestra paciencia.

Aquí tenéis un dibujazo de Ipocrito para que se haga más amena la espera 😉

Dibujado por Ipocrito

DBSNL // Capítulo 368: Ichigo Ichie

DBSNL // Capítulo 368: Ichigo Ichie

“No podrías estar más equivocado.”

En el planeta oscuro, Freezer observa desde la distancia. Vegeta y Onisen están a punto de empezar su combate.

En la Tierra, todos miran al suelo, intentando percibir algún ki que les dé una pista de lo que sucede en ese recóndito lugar, pero sin suerte. 

– “Papá…” – sufre Bra.

– “Vegeta…” – murmura Piccolo. – “Espero que sepas lo que haces…”

Vegeta parece confiado. El saiyajín sonríe.

– “¿Has perdido la razón, Vegeta?” – se burla Raichi. – “¿Aún no te has dado cuenta de que vuestro destino está sellado?”

El saiyajín se envuelve en el aura magenta del Ikigai.

– “Hmm…” – lo observa Raichi.

Vegeta carga contra Onisen.

El androide se torna intangible, dejando pasar a Vegeta de largo. El saiyajín detiene su avance con un estallido de su aura y retrocede dando una coz a Onisen por la espalda, pero éste sigue siendo intangible.

– “¿Crees que vas a sorprenderme con un truco tan simple?” – pregunta Raichi, sin ni tan solo mirar al saiyajín. – “¿Qué treta te queda por intentar?”

Vegeta aprieta los dientes. El saiyajín retrocede y lanza múltiples ráfagas de energía, alternando con cada mano. Algunos de los orbes de energía lanzados atraviesan a Onisen y otros solo pasan cerca de él.

– “Hmm…” – el androide analiza la táctica de su contrincante.

De repente, Vegeta se teletransporta con el Shunkanido a uno de los ataques cercanos a Onisen e intenta sorprenderle con una patada… pero fracasa de nuevo. El golpe atraviesa al androide sin dañarlo.

– “Patético.” – murmura Onisen.

Freezer deja de prestar atención al combate y observa su nuevo juguete; el anillo Toki de Zahha, ahora en su mano.

Onisen, por primera vez en este asalto, mira a Vegeta, que instintivamente retrocede.

– “Vaya, vaya…” – sonríe Raichi, prepotente. – “¿Tan asustado estás, Vegeta?”

Mientras tanto, en lo más profundo de la mente artificial del científico tsufur. En lo alto de la torre que preside el espacio digital, Bulma sigue tecleando.

– “Si reescribo esta parte… y elimino esta otra…” – piensa ella, desesperada. – “Puede que…”

Pero el ordenador corrige el código de Bulma más rápido de lo que ella puede escribirlo.

– “¡¡MALDITA SEA!!” – golpea el teclado.

Cerca de allí, Hit sigue luchando. El asesino es rodeado por los tamagami, que han curado completamente sus heridas. 

Kabuto, Koorogi y Ka se abalanzan sobre Hit y ahora, luchando más coordinados, abruman progresivamente al asesino.

En el laboratorio de la Corporación Cápsula, Punch, frente al monitor, sufre por su padre.

Hedo mira de reojo la pantalla, mientras trabaja en reparar al dañado Gamma 2. Con un destornillador, abre el abdomen del robot.

Gamma 2 observa a Punch y a Gohan Jr. Al lado de ellos, Pino, inerte, sigue conectado a la computadora.

Hedo deja el destornillador y coge unos alicates. Cuando va a seguir con la reparación, Gamma 2 le agarra el brazo.

– “¿Eh?” – se sorprende Hedo.

Hit detiene la espada de Ka entre sus manos, cuando éste se parta lo suficiente para que el tridente de Koorogi sorprenda a Hit y se clave en su muslo.

– “¡AH!” – grita el asesino.

Kabuto aparece detrás de Hit y aprovecha para golpearle por la espalda con su gigantesco martillo.

El impacto lanza al asesino contra el suelo.

Malherido, Hit intenta levantarse, pero el dolor lo frena.

Kabuto camina hasta él y levanta su martillo para rematarlo, mientras Hit se da la vuelta.

– “Maldita sea…” – refunfuña Hit, resignado a recibir el golpe, cubriéndose el rostro.

El martillo cae sobre Hit. Un impacto metálico retumba en el lugar.

– “¿Eh?” – abre los ojos el asesino.

Un renqueante Número 16 se ha colocado sobre Hit y ha recibido el golpe.

El cuerpo del androide se resquebraja.

– “¿Quién eres tú…?” – se extraña Hit.

En ese instante, Gamma 2 se abalanza sobre Kabuto con los pies por delante, lanzando al androide a través del páramo digital.

Hedo se sienta frente al ordenador, con lágrimas en los ojos.

Hit se levanta.

– “Agradezco la ayuda.” – dice Hit.

Pino se incorpora. Su cuerpo se está reparando rápidamente, pieza a pieza.

– “¿Cómo has hecho eso…?” – se sorprende Hit.

– “Supongo que desde el exterior se pueden programar recambios.” – sonríe tiernamente el Número 16. – “Solo soy un robot.”

– “Ser una máquina tiene sus ventajas.” – presume Gamma 2. – “Nuestra mente no entiende el sufrimiento físico, así que no puede recrearlo en este mundo.”

– “Aquí no somos más que un personaje de videojuego.” – añade el Número 16. – “Como ellos.”

Ko y Koorogi se abalanzan sobre nuestros amigos.

– “Ahí vienen” – advierte Hit.

– “¿Puedes seguir peleando?” – pregunta el Número 16.

– “Por supuesto.” – sonríe Hit.

– “Genial.” – responde Gamma 2. – “Tu hijo te está mirando. Haz que esté orgulloso.”

Hit se queda perplejo durante un instante.

– “¿Mi hijo…?” – murmura el asesino.

Dibujado por Ipocrito

Bulma lo intenta de nuevo, pero con el mismo fútil resultado.

De nuevo, golpea el teclado con rabia.

– “Así no lograremos nada…” – piensa ella, frustrada. – “Necesito entretenerlo… tiene que haber una forma de ralentizarlo… de hacerlo menos productivo…”

Bulma tiene una idea.

– “¡HEDO!” – grita la mujer. – “¡¿ME OYES?!”

En el planeta oscuro, Vegeta ataca de nuevo.

Apuntando con sus dedos índice y corazón, el saiyajín hace estallar el suelo alrededor de Onisen, levantando una gran nube de polvo.

Vegeta se adentra en la nube de polvo, pero Onisen ha desaparecido.

– “Tsk…” – protesta el saiyajín.

Onisen brota del suelo detrás de Vegeta.

El saiyajín se revuelve, pero Onisen le agarra la cara y lo estrella contra el suelo, disipando la polvareda con la onda expansiva del impacto.

– “Voy a hacerte comprender el abismo que nos separa.” – sonríe Raichi.

Vegeta intenta aprovechar la ocasión para contraatacar. Apunta rápidamente al rostro del enemigo con su mano derecha y dispara un poderoso ataque de energía… pero Onisen ha reaccionado más rápido que él y el ataque pasa de largo a través del androide.

Onisen se eleva unos metros y cae sobre Vegeta con los pies por delante, sobre su abdomen, incrustando al saiyajín contra el pavimento.

– “¡AAAAH!” – grita Vegeta, que pierde su transformación.

En el interior de Raichi, Bulma sigue peleándose con el programa, cuando de repente oye el eco del grito de Vegeta.

– “Tsk…” – se esfuerza ella, sin dejar de trabajar pese a que el grito de su marido se clava en su pecho como un puñal.

Onisen levanta a Vegeta agarrándolo del pelo y le propina un puñetazo en la cara.

Vegeta da tres pasos atrás, pero se mantiene en pie, lo que Raichi se toma como un desafío. 

El androide lo golpea de nuevo.

Vegeta retrocede una vez más, pero resiste de pie.

Onisen no desiste. Otro golpe. Vegeta sangra por la nariz y la boca, pero no cae.

Raichi sonríe.

– “Saiyajín…” – murmura el androide. – “Realmente sois una raza dura de roer… ¿es tu orgullo lo que te mantiene en pie?”

Vegeta se limpia la sangre con el antebrazo.

– “Jeje…” – ríe el saiyajín.

Raichi analiza detenidamente el rostro de Vegeta. La mueca del saiyajín revela un sentimiento distinto. No es resiliencia. Su rostro ha perdido la dureza de antaño y deja entrever una sonrisa que revela una extraña sinceridad.

El tsufur se sorprende.

– “No puede ser…” – dice en tono de burla. – “¿Es eso… esperanza?”

Onisen se cruza de brazos.

– “¿Tú, Vegeta?” – se mofa el androide.

Vegeta escupe un salivajo ensangrentado al suelo, sin perder su actitud.

– “Es inútil.” – dice Raichi. – “El nuevo mundo es un hecho. Acéptalo.” – añade con desdén. – “Este no es un combate que puedas ganar con fuerza bruta y esfuerzo. Esa realidad ha llegado a su fin.” – insiste. – “Tienes ante ti a la mente más brillante del Universo.” – sentencia.

– “¿Eso crees?” – pregunta Vegeta, con retintín.

Vegeta aprieta los puños y se envuelve en su aura incolora.

– “¡YAAAAH!” – el saiyajín carga de nuevo contra su enemigo.

Vegeta intenta golpear a Onisen, pero lo atraviesa.

El saiyajín no se rinde. De nuevo, intenta golpear a su enemigo. Una patada. Un puñetazo. Todo es inútil.

– “Tus intentos son patéticos, saiyajín.” – murmura Raichi. – “La semilla del futuro ha sido plantada. El árbol ha nacido. El nuevo mundo es un hecho.” – le recuerda. – “Nada de lo que hagas puede cambiar el destino de…”

Como un flash, la imagen de unos ojos blancos redondos en la oscuridad se cuela en la mente de Raichi.

En ese instante, Vegeta conecta un puñetazo directo contra la mejilla de Onisen.

El androide retrocede un paso.

Vegeta esboza una media sonrisa chulesca. Es orgullo; orgullo en alguien más.

Confuso, Onisen se frota la mejilla.

– “¿Qué…?” – se sorprende el androide. – “¿Cómo…?”

En el laboratorio de la Capital del Oeste, Gohan Jr ha conectado un teléfono móvil al ordenador de Bulma.

Bulma deja de teclear. En la gran pantalla de la torre, un vídeo del gato Tama jugando con una pelota se reproduce en una ventana, rodeado de cientos de vídeos similares de otros animales de la Corporación Cápsula.

– “Jeje…” – sonríe Bulma.

– “¡¿Qué es esto?!” – se pregunta Raichi. 

– “Mis padres se pasaban el día grabando a los animales del santuario…” – dice Bulma.

En el exterior de la torre, los tamagamis empiezan a moverse más despacio.

– “¡Algo está pasando!” – advierte Gamma 2, que estaba peleando contra Koorogi.

– “¿Lo ha logrado?” – se pregunta Hit, luchando contra Ka.

Un vídeo del Dr. Brief sentado en su mesa de trabajo, jugando con Tama, que se contonea sobre sus hombros, se abre en pantalla sobre todos los demás.

– “Estoy trabajando…” – protesta Brief, cuya voz deja entrever que en realidad está encantado con los cariños de su mascota.

– “Solo quiere que le hagas caso.” – dice su esposa, que está grabando el vídeo.

– “¿Es eso cierto?” – dice Brief, agarrando al felino y poniéndolo sobre su regazo para acariciarlo.

El gato bosteza tiernamente.

Bulma sonríe. Un breve instante de paz.

Pero los vídeos empiezan a cerrarse.

– “No tan rápido…” – protesta Bulma, que teclea de nuevo. – “¡No he terminado!”

Vídeos de animales haciendo monerías alrededor del mundo empiezan a aparecer en pantalla a un ritmo cada vez más alto, abrumando a Raichi.

– “Eso es…” – sonríe Bulma, trabajando a toda velocidad. – “Esto nos dará algo de tiempo… ¡Tenemos una oportunidad!” – exclama. – “¡Está en tus manos, Vegeta!”

En el planeta oscuro, el tsufur aprieta los dientes, furioso.

Vegeta mantiene su sonrisa.

– “Maldición…” – gruñe Raichi. – “¿Cómo es posible…?”

– “Antes has dicho que eras la mente más brillante del Universo…” – le recuerda el saiyajín. – “¡No me hagas reír!” – grita. – “No podrías estar más equivocado.” – aprieta los puños.

Vegeta se imbuye del aura magenta del Ikigai.

– “Ese honor recae en un mortal.” – continúa Vegeta. – “Una terrícola.”

– “¿EH?” – se sorprende un boquiabierto Raichi, que se ha dado cuenta de que ha cometido un error al subestimar a su enemigo.

Un rayo de energía rojo chasquea alrededor del puño del saiyajín.

El poder de Vegeta estalla, su cabello se tiñe de nuevo con el Ikigai.

– “¡¡MI BULMAAAAAA!!” – grita el saiyajín.

El planeta tiembla.

El aura de Vegeta genera una llama tal que baña el planeta de luz magenta.

Onisen es empujado por el poder de Vegeta y retrocede unos metros, deslizándose sobre el terreno.

El androide mira al saiyajín, sorprendido por el poder que ha revelado.

El aura de Vegeta es tan densa alrededor del cuerpo de Vegeta que el corazón de la llama adquiere tonos morados. Rayos de ki rojos chasquean a su alrededor.

Raichi se cubre ante la ventisca que genera el poder de su adversario.

– “¿Qué poder es este?” – murmura Onisen.

– “Mi propósito es más claro que nunca.” – revela Vegeta. – “El futuro cambiará aquí y ahora.”

Dibujado por Ipocrito