DBSNL // Capítulo 408: Rumbo a lo desconocido

DBSNL // Capítulo 408: Rumbo a lo desconocido

“Han pasado casi 12 horas y no tenemos nada…”

En el espacio, varias naves del Imperio y la Patrulla Galáctica despegaron desde Mithra y Erezúant respectivamente y ahora surcan el sistema planetario intentando rastrear la misteriosa nave que fue detectada abandonado Razan.

En Erezúant, Tarble recibe malas noticias mientras sigue trabajando en el centro de mando temporal. Cheelai está de pie a su lado.

– “Ni rastro de la nave, señor.” – dice un patrullero por radio.

– “Han pasado casi 12 horas y no tenemos nada…” – refunfuña el saiyajín. – “¿Cómo puede haberse esfumado?”

– “Magia.” – responde Cheelai.

– “¿Eh?” –  se extraña Tarble.

– “Así escaparon nuestros enemigos en Mithra.” – continúa la agente brench tras un suspiro. – “No me cabe duda.”

– “¿A qué nos estamos enfrentando?” – se pregunta el patrullero, preocupado.

Cheelai se cruza de brazos, pensativa.

– “Me preocupa la información que llega desde la Tierra.” – revela ella.

Tarble aprieta el puño con rabia.

– “Si de verdad es nuestro hombre, significa que, de alguna forma, nuestros enemigos pueden moverse por todo el Universo sin que podamos hacer nada al respecto.” – refunfuña.

Cheelai agacha la cabeza, preocupada. Una gota de sudor recorre su sien.

En ese momento, Gohan Jr entra en la tienda. Karza lo acompaña y observa curioso desde fuera.

– “¿Interrumpo?” – pregunta Gohan.

– “¿Y si saludamos?” – le responde su madre con retintín.

– “Lo siento.” – se disculpa el muchacho. – “Agente Tarble.” – dice asintiendo.

Tarble sonríe un poco incómodo.

– “Neva… O sea, el señor… ¿Neva-sama?” – se encalla intentando usar el trato correcto. – “Bueno, que quiere hablar con vosotros.” – logra terminar.

– “Por supuesto.” – asiente Tarble.

En el patio del castillo, el anciano namekiano mira al cielo con gesto serio.


En la Tierra, en el jardín de la Corporación Cápsula varios de nuestros amigos embarcan en una nave espacial parecida a la que Son Goku usó para ir a Namek.

– “¿Estáis seguros?” – pregunta Bulma. – “¿No deberíamos esperar a tener más noticias?”

– “Si el tipo que atacó la Torre de Karín también ha atacado ese otro planeta como dice la Patrulla Galáctica, creo que es mejor partir cuanto antes.” – dice Goten, cargando una bolsa de deporte.

– “Pero aún no sabemos dónde podrían esconderse…” – responde Bulma. – “Podrían estar en cualquier lugar del Universo…”

– “Si lo averiguáis, avisadnos.” – dice el hijo de Goku. – “Pero siento que estoy perdiendo el tiempo quedándome aquí de brazos cruzados.”

– “¿Por qué no dejas que Trunks te acompañe?” – insiste Bulma.

– “Ya lo he hablado con él. Su lugar ahora es el laboratorio.” – responde Goten.

Ikose pasa por su lado cargando una mochila.

– “Esto es cosa de héroes.” – dice presumido, mientras sube a la nave.

Bulma lo mira mal, pero decide ignorarlo.

– “Puede que Trunks no esté entrenando tanto como antes… pero sigue siendo un saiyajín.” – protesta a Goten la madre orgullosa.

– “No es eso…” – se excusa el mestizo. – “Pero él ya es útil en otro lugar, no como nosotros… jeje.” – le guiña el ojo. 

El gesto del muchacho despierta cierta nostalgia en Bulma.

El Número 16 sale de la Corporación Cápsula vistiendo su traje de la Patrulla Galáctica.

– “¿Tú también vienes?” – se sorprende Goten.

– “No te preocupes.” – dice Pino con su típica tierna sonrisa. – “No consumo muchos recursos.”

– “Jeje.” – ríe el mestizo.

El androide le quita la bolsa de deporte y camina hacia la nave.

– “¡Eh!” – se da cuenta Goten. – “Pero, ¿quién ayudará a mover la antena?”

El Número 16 señala al tejado.

– “He traído a un sustituto.” – sonríe el androide.

En el tejado, el Número 8 saluda mientras mueve la enorme parabólica. 

En ese momento, Piccolo aterriza en el jardín.

– “¿Vienes a despedirnos?” – le saluda Goten.

– “Os estaré vigilando desde el planeta de los Kaioshin.” – sonríe el namekiano.

– “Eso está bien.” – le devuelve la sonrisa el mestizo. – “Pero le quites el ojo a la Tierra.”

– “Está en buenas manos.” – responde Ikose desde la nave.

En el helado mar al norte que la Meseta de Yuzambito, una plataforma petrolífera está en llamas. Los trabajadores se amontonan en la barandilla de la base, intentando huir de las llamas cuando en el cielo aparece una heroica figura con la capa al viento; Gamma 2 flota en el aire.

El rostro de los trabajadores se ilumina con esperanza.

De repente, una viga de metal se desprende con el calor y se precipita sobre los trabajadores… pero es pateada hacia el mar por la Gran Saiyaman 2.

En la Corporación Cápsula, Bra y Baicha salen al jardín. La hija de Vegeta tiene el abdomen ligeramente abultado.

– “¡Goten!” – lo llama ella.

Son Goten se sobresalta.

Bra camina directa hacia el hijo de Goku e Ikose la sigue. 

– “Asegúrate de traerlos de vuelta.” – dice ella. – “Sobre todo a Pan, que tengo que cantarle las cuarenta. ¿Cómo se atreve a marcharse sin decirme nada?” – refunfuña apretando los puños.

El suelo responde a la muchacha. Trocos pequeños de tierra levitan a su alrededor. Su cabello ondula ligeramente.

– “Tranquila, cielo…” – intenta calmarla Baicha. – “Seguro que… seguro que Pan…” 

– “No te preocupes.” – responde Goten. – “Pan y Ub son un dúo duro de pelar. Incluso es posible que a estas alturas ya hayan rescatado a Goku.”

En el bosque de Razan, Dabra camina entre cadáveres de simio.

Ocultos entre matojos, Ub ha dejado a Pan en el suelo y está arrodillado a su lado, agotado.

Ub respira con dificultad. Su cuerpo tiembla ligeramente por el cansancio y la falta de sueño. La extraña atmósfera del planeta está causando mella.

A la hija de Son Gohan le cuesta mantener los ojos abiertos.

– “Lo siento…” – dice Pan, casi inaudible. – “Lo siento…”

– “Está bien…” – sonríe Ub. – “No te preocupes…”

Ub le agarra la mano.

Al moverle el brazo, Ub se da cuenta de que ella sigue perdiendo sangre.

– “Todo va a ir bien.” – dice el chico de Isla Papaya.

La mano de Ub se ilumina de color anaranjado.

Tras unos segundos, Pan parece sentirse aliviada.

– “Eso es… intenta descansar.” – dice Ub.

Él lucha por mantener los ojos abiertos.

De repente, hay ruido entre los matojos que los rodean.

Ub se sobresalta. Intenta ponerse en pie… pero las fuerzas le fallan y cae de cara al suelo, inconsciente.

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