DBSNL // Capítulo 406: El guardian de la pirámide
“¿Por qué no dejas de levantarte?”
En el bosque de Razan, Ub, aún aturdido, se recupera tras la explosión causada por el choque de un disparo de aire de Gaki repelido por su propio ki.
– “Maldita será…” – refunfuña mientras se pone en pie entre árboles caídos.
Pero el terrícola pronto se da cuenta de que Gaki ya está hinchando su barriga de nuevo.
– “¡¿Estás de broma?!” – protesta entre dientes Ub.
¡PUH! ¡PUH! ¡PUH! Dispara el lagarto.
Ub usa el Kaioken para evadir los ataques, saltando de lado a lado y por último elevándose hacia el cielo.
El lagarto se prepara para inspirar de nuevo.
Ub afina su mirada, viendo una oportunidad.
– “¡Trágate esto!” – se prepara para lanzar la técnica de la escuela Tortuga. – “¡¡KAMEHAME…!!” – dispara – “¡¡HAAAAAA!!”
El lagarto ni se inmuta. La fuerza de su inhalación atrae el Kamehameha hasta su boca y se lo traga como si nada.
– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Ub.
Gaki sopla. La técnica de Ub parece haberse mezclado con el aire en el estómago del lagarto y sale de su boca como un torrente de energía bruta e inestable que destruye todo a su paso.
– “¡AH!” – se asusta el terrícola antes de ser engullido por el torbellino de energía.
El lagarto sonríe, viéndose vencedor.
Pero Ub aparece detrás de él gracias al Shunkanido, con su cuerpo humeante.
Gaki se revuelve y se abalanza sobre él.
– “¡PAPEL!” – exclama Ub, interceptándolo con un guantazo con la mano derecha. – “¡TIJERAS!” – le mete los dedos índice y corazón de su mano izquierda en la nariz y tira con fuerza hacia él mientras prepara su puño derecho. – “¡¡PIEDRA!!” – lo golpea en la frente, lanzándolo lejos.
Ub está cansado. Lentamente recupera su respiración normal.
Gaki no tarda en levantarse torpemente.
Ub suspira.
– “¿Por qué no dejas de levantarte?” – murmura el muchacho.
Mientras tanto, Pan retrocede ante los ataques de Preecho, cuyas alas se han convertido en dos cuchillas afiladas extensibles que a modo de tentáculos intentan cortar a la hija de Son Gohan.
La muchacha cada vez está más agobiada por los rápidos y peligrosos movimientos de su enemigo.
– “¡¡TAIYO-KEN!!” – exclama ella, colocándose los manos frente a su rostro y utilizando la técnica de la escuela Grulla.
Pan cree haber cegado a su enemigo y aprovecha el momento para retroceder y recuperar una distancia prudente con su contrincante… pero antes de que pueda hacerlo, una de las cuchillas se extiende directamente hacia ella.
Pan, sorprendida, inclina su cuerpo hacia un lado, dejando pasar el ataque de largo, pero la chuchilla se revuelve y se clava en su espalda, en el lado izquierdo.
– “¡Aaagh…!” – escupe sangre ella.
Una visera negra ha aparecido en la máscara de Preecho, protegiendo sus ojos.
– “Tsk…” – sufre Pan.
– “Mi tecnología me aporta todo tipo de recursos.” – confiesa el guerrero.
La cuchilla empuja a Pan acercándola a Preecho, que la agarra del cuello con una mano. Pan le agarra el brazo, intentando liberarse.
– “Es impresionante que no te haya atravesado.” – dice el guerrero. – “Debes estar hecha de una pasta especial.” – retuerce la cuchilla.
– “¡KYAAAH!” – grita Pan.
Preecho agarra el cuello de Pan con las dos manos y lo aprieta, ahogando su grito.
– “No tendré piedad ante los enemigos de la cigarra.” – recita antes de clavar su otra cuchilla en la espalda de Pan.
– “¡Ggghaa…!” – sufre ella, y pierde su transformación de Súper Saiyajín.
En el interior de la pirámide, el guardián de piedra ataca a Dabra, Glorio y Kuro.
El gato hace que la cabeza de su bastón se prenda con fuego azul, y lo hace girar rápidamente, disparando así una ráfaga de llamas, pero éstas no parecen inmutar al enemigo.
Dabra apunta al enemigo con su mano derecha e invoca una bola de fuego que proyecta hacia el gólem. El impacto parece frenarlo un momento, pero nada más.
El guardián intenta aplastarlos con la mano, pero Glorio y Dabra evaden el ataque de un salto, mientras Kuro agarra su bastón con la boca y salta como un gato asustado, rebotando en las paredes para alejarse del peligro.
Glorio vuela por encima del enemigo y le apunta con sus manos para liberar una tormenta eléctrica que también fracasa en su intento de dañar al gólem; los rayos solo le causan unos pequeños arañazos en la espalda.
La cabeza del gólem se gira 180 grados, sorprendiendo al pistolero, y su ojo empieza a brillar con un color rojo intenso hasta que dispara un poderoso torrente de energía que parece un láser.
El ataque atraviesa las paredes de la pirámide hasta salir al exterior y perderse en el cielo.
En el bosque, Ub y Gaki escuchan el estallido. Piedras de la pirámide saltan por los aires y la luz roja ilumina el cielo.
Preecho, mucho más cerca de la explosión, se voltea sobresaltado, soltando una mano del cuello de Pan.
Varias rocas se precipitan sobre él, obligándolo a liberar sus cuchillas y utilizarlas para protegerse del derrumbe, destruyendo las piedras que caen sobre ellos.
Pan aprieta los dientes e intenta transformarse de nuevo. Sus ojos se tornan verdes, pero su cabello solo se eriza ligeramente, con pequeños destellos de luz dorada recorriéndolo brevemente. Una tenue aura envuelve su cuerpo.
– “Es inútil.” – le advierte Preecho.
El guerrero acerca su mano lentamente de nuevo al cuello de Pan para terminar el trabajo.
Ella lucha con todas las fuerzas que le quedan para liberarse, pero parece imposible.
Pan coloca un pie en el pecho de su enemigo, pero se resbala. Lo intenta de nuevo, esta vez con éxito, pero parece no poder hacer la fuerza suficiente para que sea de ayuda.
Pan aprieta los dientes. Sus heridas en la espalda sangran más. Sus músculos se tensan.
– “Gggghka…” – intenta hablar.
La mano de Preecho está cada vez más cerca de su cuello.
– “Gggghkai…” – sufre Pan. – “Ggh… Kaio… ken…”
El aura roja violenta de la técnica del Kaio del Norte envuelve a Pan y sus fuerzas se multiplican exponencialmente durante un instante.
– “¡¿EH?!” – se sorprende Preecho.
Pan tira con todas sus fuerzas, agarrando el brazo de su enemigo y empujando con su pierna.
– “¡GRAAAAAH!” – grita ella.
La nieta de Goku le arranca el brazo a Preecho y sale propulsada a varios metros de distancia, cayendo al suelo, perdiendo su aura roja y deslizándose varios metros más con la inercia.
– “¡AAAAAAAH!” – grita el seguidor de Cell.
Pan intenta levantarse, pero pierde el conocimiento, derrumbándose.
Preecho se arranca una de sus hombreras, hecha con el mismo material que sus alas, y la coloca sobre su herida. La hombrera cambia de forma, envolviendo la herida y sellándola.
– “Maldita sea…” – gruñe el guerrero.
Pan recupera el conocimiento. Escupe sangre.
En la pirámide, Kuro escala hasta el hombro del gigante.
– “¡ESCUCHA, BESTIA IDIOTA!” – le grita. – “¡¡OBEDECE, EN NOMBRE DEL MAESTRO!! ¡PUES TODOS SOMOS UNA HOJA DEL ÁRBOL DE SU VOLUNTAD!”
El gigante gira su cabeza y mira directamente a Kuro.
– “Eso es…” – sonríe el gato. – “¡¡OBEDECE!!” – insiste.
El ojo brilla intensamente.
– “¿Eh?” – se sorprende Kuro.
El láser del gigante engulle al felino y hace estallar una pared del foso en el que se encuentran peleando.
La pirámide acelera su derrumbe.
Dabra y Glorio observan lo ocurrido.
– “¡EH! ¡TÚ!” – le dice el diablo al pistolero. – “¡Tengo una idea!”
– “¿Y por qué debería escucharte?” – protesta Glorio.
Dabra extiende su mano y materializa una lanza.
– “¡SU OJO!” – señala el demonio. – “¡Prepárate!”
Dabra sale volando hacia el enemigo. Glorio, a regañadientes, lo sigue.
El gólem pone su atención en ellos e intenta cazarlos al vuelo, como si fueran dos moscas molestas, pero ellos evaden sus gigantescas manos.
Dabra usa su poder mental para redirigir los escombros que caen de la pirámide hacia el enemigo, confundiéndolo.
Glorio chasquea sus dedos repetidamente, creando flashes de luz que dificultan la visión del gólem.
Dabra invoca el fuego del Makai e imbuye su lanza en él antes de lanzarla directa al ojo del cíclope.
Diana. La lanza se clava en el ojo del guardián, que arde con las llamas negras y rojas.
Por primera vez, parece que un ataque ha dañado al enemigo, que retrocede hasta chocar con la pared.
Glorio levanta su dedo, que brilla intensamente con luz morada, y después dispara. Un crujido atronador.
El haz eléctrico viaja veloz hasta la lanza que actúa como un pararrayos.
El gigante pierde las fuerzas de repente. Se queda inmóvil y, tras un instante, se desmorona piedra a piedra.
– “Je.” – sonríe Glorio.
El gigante queda reducido a un montón de escombros.
Dabra aterriza en el centro de la sala y observa al enemigo caído.
De repente, el demonio frunce el ceño. De un solo movimiento materializa un sable en su mano mientras se revuelve y repele un disparo de energía verde.
– “Hmm…” – alza la mirada para ver a Glorio.
El pistolero le ha disparado con su arma.
– “Tsk…” – éste hace una mueca molesta antes de huir volando.
Dabra aviva su aura y se prepara para perseguirlo… pero de repente, una sensación terriblemente familiar invade su cuerpo; un dolor de cabeza insoportable.
– “Grrrgh…” – gruñe el diablo. – “¡Grraaagh…! ¡GRAAAAAAGH!” – un grito estremecedor.
En el bosque, Ub siente el ki de Pan disminuyendo.
– “¡¿EH?!” – se preocupa. – “Pan… ¡PAN!”
Pero Gaki ya se prepara para atacar de nuevo.
Ub aprieta los puños, furioso.
– “Está bien…” – gruñe el chico, preparándose para otro Kamehameha.
– “¡JAJAJA!” – ríe Gaki. – “¿Otra vez?”
– “Ka… Me…” – materializa una esfera de luz azul en sus manos. – “Ha… Me…”
La tripa del lagarto se hincha más que nunca.
– “¡HAAAAAA!” – dispara Ub.
El ataque avanza rápidamente hacia el enemigo, que lo espera con una sonrisa.
Pero Ub, con un movimiento de brazos, hace que su ataque ascienda repentinamente hacia el cielo de Razan.
– “¿Eh?” – lo mira Gaki, confuso.
En ese instante, Ub aparece con el Shunkanido delante de Gaki, con los dedos índice y corazón de su mano derecha en la frente.
El Kamehameha abandona el planeta y ya es tan solo un pequeño destello en el cielo.
El terrícola extiende su mano izquierda y toca a la panza de su enemigo.
– “Adiós.” – sentencia Ub.
¡PUFF! Gaki desaparece.
Las fuerzas de Ub flaquean e hinca la rodilla, agotado, pero enseguida se obliga a recuperarse.
– “Pan…” – repite, preocupado, antes de salir corriendo en busca de su mujer.
En el espacio, el Kamehameha cruza el vacío como un cometa. Gaki flota en la nada.
