DBSNL // Capítulo 401: Ventana al pasado 

DBSNL // Capítulo 401: Ventana al pasado

“Debo pedirle disculpas, Majestad.”

En el planeta Erezúant, en la sala del trono, preside la reunión el Rey Kadan. Panzy, Lady Gladyola, Hybis, Tarble, Cheelai, Shisami, Sambuco, Broly, Karza y Gohan Jr forman un semicírculo frente a él.

– “Sambuco.” – dice el Rey.

El anciano responde adelantándose a los demás.

– “Majestad.” – dice agachando ligeramente la cabeza.

– “Has solicitado esta reunión.” – dice el Rey. – “¿De qué se trata?”

Sambuco se toma un momento antes de responder.

– “Debo pedirle disculpas, Majestad.” – responde el viejo. – “A usted y a todos los presentes.”

– “¿Disculpas?” – levanta una ceja el Rey. – “¿Qué has hecho?”

– “Os he engañado.” – responde Sambuco. – “Os he mentido, ocultando mi verdadera identidad.”

Gladyola acerca su mano instintivamente a su espada. Chellai hace lo mismo con su arma.

– “¿Un espía?” – se pregunta la guerrera de Erezúant.

Broly, en cambio, esboza una media sonrisa al confirmarse sus sospechas.

De repente, como si un alma abandonara el cuerpo de Sambuco, un individuo da un paso al frente, dejando atrás al anciano.

– “¡¿AH?!” – se asusta Panzy.

– “¿Qué demonios…?” – se sorprende Tarble.

– “¿Eso es… una persona…?” – murmura Karza con la voz rota, aterrado.

Lentamente, el fenómeno translúcido se torna corpóreo. Se presenta frente a nuestros amigos un hombre vestido con una túnica blanca y una capa morada, de tez arrugada de color verde apagado, con dos antenas en su frente.

– “¡¿Un namekiano?!” – se sorprende Cheelai.

– “Magia…” – refunfuña Shisami, desconfiado.

– “¿De dónde ha salido?” – se pregunta Panzy.

Sambuco parece que recupera el sentido, como si despertara de una larga siesta.

– “Eeeh…” – mira a su alrededor, confuso.

El anciano ve al namekiano delante de él y retrocede de un salto.

– “¡AH!” – se asusta.

– “No temas, amigo.” – dice el alienígena con voz añeja y quebrada.

Sambuco se frota los ojos intentando asegurarse de estar despierto.

De repente, se da cuenta de dónde se encuentra; la sala del trono, ante la presencia del Rey.

– “Aaah…” – retrocede con miedo y vergüenza. – “Majestad… Yo…” – titubea. – “Lo siento… ¡Lo siento!” – hace una gran reverencia. – “Puede que me haya pasado con la bebida… ¡Nunca más! ¡Lo prometo!” – se disculpa.

Sambuco retrocede hacia la puerta mientras sigue haciendo reverencias ante la mirada de todos los presentes.

– “¡Lo siento! ¡Lo siento!” – repite incesantemente.

Cuando se ha alejado varios pases, se da la vuelta y echa a correr.

Nuestros amigos se miran entre ellos un instante antes de poner su atención de nuevo en el namekiano recién aparecido.

Panzy se da cuenta de que su padre se ha quedado boquiabierto.

– “Papá…” – le mueve el brazo, para hacerlo salir de su sorpresa.

– “¡Ah! Sí…” – reacciona Kadan. – “Ejem… Veamos… ¿Quién…? ¿Quién eres…?” – pregunta.

El viejo namekiano sonríe con ternura.

– “Me llamo Neva.” – se presenta. – “Y soy el Guardián de Erezúant.”

– “¡¿El Guardián?!” – se sorprenden todos.

Neva asiente.

Cheelai y Gohan Jr se miran, pues ambos han oído historias sobre las aventuras de Trunks.

– “¿Cómo Kamisama en la Tierra?” – pregunta ella.

El namekiano asiente.

– “Vaaaya…” – dice un asombrado Gohan Jr.

Kadan y su hija se miran, los dos igual de confundidos. El Rey mira a Gladyola, que tampoco entiende lo que sucede.

– “Ejem…” – carraspea el Rey, reclamando atención. – “Algunos de los presentes no tienen la fortuna de conocer ese concepto…” – explica, excusándose en los demás para pedir explicaciones. – “Si es usted tan amable…”

– “Por supuesto, Majestad.” – responde Neva. – “Algunos mundos tienen a su cargo a un Guardián.” – explica. – “Alguien que dedica su vida al cuidado y protección del planeta.”

– “¿No es ese el trabajo del Rey?” – pregunta Gladyola, un poco desconfiada.

– “No exactamente.” – responde el namekiano. – “Su Majestad, por muy noble que pueda ser su corazón, tiene anhelos como todos los hombres. Tiene un pueblo al que defiende y otros a los que confronta. Tiene una idea propia de lo justo y lo inmoral.” – explica. – “El Guardián, en cambio, está a disposición del planeta y de todos sus seres vivos por igual; con la única idea de protegerlo de amenazas externas que intenten cambiar el curso de su historia. Eso sin olvidar que funciona como enlace con el Más Allá.”

– “Qué complicado…” – piensa Panzy.

– “No tanto.” – sonríe Neva.

– “¡AH!” – se sorprende la Princesa al ver que le ha leído la mente.

– “¿Y qué hace un namekiano en este planeta?” – pregunta Tarble.

– “Una vez, este lugar no era fue muy distinto de Namek.” – responde Neva. – “Estaba cubierto por bellos bosques y ríos llenos de vida.” – sonríe con melancolía. – “Mi llegada Erezúant fue casual, pero acabé enamorándome de este lugar, aunque ese no era su nombre entonces…”

El Rey lo mira con recelo.

– “Disculpe mi osadía al interrumpirle.” – dice Kadan. – “Al parecer es una figura a la que debería tratar de usted.” – añade con cierto retintín. – “Así que, dígame, ¿qué le hace presentarse ahora ante nosotros?”

– “Entiendo su inquietud.” – responde Neva. – “Mi presencia no se debe solo a una amenaza exterior…” – dice con un repentino pesar en su rostro. – “… sino al deber de subsanar mis propios errores.”

– “¿A qué se refiere, anciano?” – pregunta Broly.

Neva cierra los ojos y respira profundamente.

La oscuridad inunda la sala del trono.

– “Hace mucho tiempo.” – narra el namekiano. – “Mucho antes de que los Universos se dividieran; antes de que El que vio recibiera ese nombre…”

Todos los presentes pueden ver la galaxia formarse ante sus ojos, avanzando rápidamente en el tiempo hasta constituirse completamente.

– “Un joven brujo llegó hasta este mismo lugar.” – las estrellas de la galaxia se transforman en la silueta de un encapuchado. – “Su magia era poderosa. Algo que jamás habían visto los locales, que se arremolinaban para verlo.”

El brujo pronto es rodeado de gente.

– “Pero la curiosidad pronto se volvió en admiración, y ésta en adoración.” – la multitud se arrodilla. – “El brujo corrompió el amor del pueblo y lo transformó en sumisión. Sus enseñanzas hablaban de falsos Dioses que controlaban los hilos del destino. Un telón que impedía a los mortales conocer la verdad del mundo. Llamaba ciegos a los que se negaban a seguirlo y sordos a quienes no lo querían escuchar.”

Un extraño humo negro y rojizo sale del brujo y se extiende entre sus súbditos.

– “El corruptor credo del proclamado profeta se extendió por todo el planeta, envenenado las mentes y las almas de todos sus habitantes.” – narra Neva.

El Rey Kadan frunce el ceño, un poco molesto por el ataque a sus creencias.

El namkiano se da cuenta, pero continua con su historia.

– “Preocupado por la influencia que tenía el brujo, decidí intervenir.” – revela Neva. – “Me presenté ante Moro para averiguar sus intenciones.” – aprieta el puño. – “Jamás habría imaginado el alcance de su ambición. Al verlo en persona, pude sentirlo en cada célula de mi cuerpo. Su odio. Su miedo.” – sufre Neva.

Las estrellas muestran al namekiano y al brujo cara a cara.

– “Pero cuando intenté mirar más allá… él también me miró.” – revela.

Las estrellas se transforman en un plácido paisaje namekiano. Una aldea donde sus habitantes trabajan en el campo cuando un destello en el horizonte llama su atención; un rayo asciende hacia cielo y perfora las nubes. Un dragón de los deseos es invocado.

Mientras tanto, en un templo en un rincón desconocido del Universo, la bruja Marba coloca las dos joyas esféricas azules que ya ha conseguido, una al lado de la otra en un pequeño altar. Las esferas tienen una y dos estrellas negras grabadas en su interior.

– “Solo falta una.” – sonríe la vieja bruja.

En el planeta Razan, la nave de Glorio cruza el cielo.

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