DBSNL // Capítulo 359: Reitan, el vengador

DBSNL // Capítulo 359: Reitan, el vengador

“El origen de vuestro poder es también vuestra mayor debilidad.”

El árbol sigue creciendo en el planeta oscuro gracias a la energía robada a los herajín.

Mirai Trunks contempla con horror lo sucedido a su compañero.

– “Reitan…” – murmura el mestizo. – “No…”

Onisen analiza a sus adversarios, que esperan en guardia y con miedo a ser los siguientes. 

Las raíces brotan del suelo alrededor del androide y bailan a su alrededor como serpientes encantadas, como si respondieran a su voluntad.

Bra, Pan y Ub, en guardia, observan al enemigo.

– “¿Ha estado jugando con nosotros hasta ahora?” – se pregunta Bra. – “Qué humillante…”

– “¿Crees que podemos acercarnos sin ser atrapadas por esas cosas?” – pregunta Pan.

Ub se fija en las raíces, que siguen creciendo.

– “El árbol cada vez es más fuerte…” – dice el terrícola. – “A este paso, todos acabaremos convertidos en abono.”

Goten, Trunks, Ikose y Marron, reunidos en otro punto del bosque, también esperan en guardia.

– “Ese tipo ha acabado con esos dos guerreros herajín en un santiamén.” – aprieta los puños Goten, frustrado.

– “Qué muerte tan horrible…” – murmura Marron, asustada.

– “No podemos rendirnos…” – dice Ikose.

– “Mamá…” – piensa Trunks. – “Date prisa… ¡Te necesitamos!”

En el interior de Raichi, Bulma sigue corriendo por la autopista virtual, agotada, pero sin tiempo para recuperar el aliento.

– “¡YA LLEGO!” – exclama ella, intentando motivarse.

La torre de luz está cada vez más cerca y su entrada ya puede intuirse desde la distancia.

En el planeta oscuro, Granola y Piccolo también estudian con atención al enemigo.

– “Raichi es un verdadero monstruo…” – dice el cereliano. – “Solo le mueve el conocimiento; el descubrimiento. No tiene escrúpulos.”

– “Tú le conoces más que nosotros.” – responde Piccolo.

– “Es un psicópata, pero…” – responde Granola. – “Sus cálculos no fallan.”

– “¿Te das por vencido?” – sonríe Piccolo, intentando provocar al cereliano.

– “No he dicho eso…” – responde Granola, apretando los puños.

Zamas observa el campo de batalla desde una colina. Las raíces cubren casi por completo la superficie del planeta y se extienden hacia el cielo, perdiéndose en la oscuridad del espacio.

A su lado, Champa coloca su mano sobre una raíz, intentando eliminarla con el Hakai, sin éxito.

– “No funciona…” – refunfuña el gotokoneko. 

Zamas se deja caer de rodillas.

– “Hemos fracasado…”- murmura el Dai Kaioshin. – “Como Dioses… hemos fallado.”

– “Si Beerus hubiera estado aquí…” – murmura el Hakaishin. – “Puede que él hubiera hecho mejor las cosas…”

La superficie rocosa del planeta ya no es visible bajo las raíces.

Son Gohan, malherido y cansado, lucha para no ser enterrado completamente por las raíces cuando, de repente, Broly le da la mano y tira de él con fuerza para sacarlo del embrollo.

El saiyajín pone al mestizo sobre el su hombro como si fuera un saco.

– “¿Estas bien?” – pregunta Broly.

– “Me has salvado.” – sonríe Gohan aliviado, pero sin fuerzas. – “Gracias.”

– “Je…” – sonríe el saiyajín.

Dabra aterriza a su lado.

– “Son Gohan…” – refunfuña el diablo. – “No nos sirve en este estado…”

– “Lo siento…” – sonríe Gohan. – “Me ha dado… una buena paliza…” – responde con sinceridad.

Cell se une al grupo.

– “Si su energía se une a la del árbol, tendríamos problemas serios.” – dice el insecto. – “¿No crees?”

– “Tsk…” – protesta el Rey de los Demonios.

Onisen clava su mirada en el grupo. Ha elegido a su próxima víctima.

– “Maldita sea…” – gruñe Dabra, invocando su espada.

– “Ahí viene.” – se pone en guardia Cell.

Broly da un paso atrás, preocupado por Gohan.

De repente, las raíces dejan de crecer.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Ub. 

Pan se dan cuenta de que su compañero ha sentido algo.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta ella.

– “No estoy seguro…” – dice Ub.

El chico de Isla Papaya mira a la vaina que encierra al guerrero herajín.

– “Parece que el árbol ha dejado de recibir energía…” – dice Ub. – “Pero…”

Onisen, que ya caminaba hacia Gohan y los demás, se detiene.

– “¿Eh?” – mira a su derecha.

Mirai Trunks, furioso, se abalanza sobre él.

– “¡¡YAAAAAAH!!” – grita el mestizo, armado con la espada de Whis.

El espadazo pasa a través del enemigo como si nada.

– “¡TE MATARÉ!” – grita el mestizo, airado por la muerte de su compañero.

Dabra y Cell miran al mestizo con cierta decepción.

– “Ese idiota hará que lo maten…” – refunfuña el Dabra.

– “No parece propio de él…” – añade Cell.

Gohan no puede ver el combate, pero sufre por su amigo, pues puede sentir la desesperación en su energía.

– “Trunks…” – murmura el mestizo.

El mestizo propina espadazos sin ton ni son ante la inexpresiva mirada de Onisen.

– “Patético…” – suspira el androide, con cierto tono de aburrimiento.

El androide desarma a Trunks con un revés con la mano derecha en la muñeca del mestizo y con la misma mano le propina un guantazo que le hace escupir una muela.

– “El origen de vuestro poder es también vuestra mayor debilidad.” – sentencia Raichi.

Trunks retrocede y apunta al enemigo con las dos manos. Su aura se transforma en un orbe de ki toma forma a su alrededor y se expande, desintegrando las raíces que toca.

Onisen lo mira poco impresionado.

El aura genera una corriente giratoria que se revuelve concentrándose frente a las manos de Trunks.

– “¡¡MUEREEEE!!” – dispara el mestizo.

Del aura nace un torrente de energía que se proyecta directo hacia el enemigo.

Broly, Cell y Dabra se ponen a cubierto.

El destello del ataque ilumina el planeta.

Todos los guerreros tienen que cubrirse ante la cegadora luz y la violenta y ardiente ventisca desatada por la técnica del mestizo. 

El ataque desintegra el entramado de raíces que encuentra a su paso antes de abandonar el planeta y perderse en el espacio infinito.

– “Ah… ah…” – respira con dificultad un agotado Mirai Trunks.

Cooler y Liquir se levantan entre la polvareda levantada. Detrás de ellos, el cuerpo de Turles está protegido por una cúpula de energía fucsia.

– “Qué poder tan increíble…” – murmura el kurama.

– “¿Aún le quedaba tanta energía?” – se pregunta el demonio del frío.

Freezer aterriza entre ellos.

– “Sería una demostración de poder impresionante…” – dice el tirano. – “Si no fuera completamente inútil.” – sentencia.

Cuando la polvareda se disipa, Onisen sigue en pie e impertérrito en mitad del surco dejado por la técnica de Trunks.

Cell se levanta y mira al agotado mestizo.

– “Te has dejado llevar por las emociones y has malgastado todas tus fuerzas…” – piensa Cell. – “Esta vez, eso no funcionará.”

Onisen camina hacia el mestizo con paso firme pero tranquilo hasta llegar a él.

Antes de que Trunks tenga fuerzas para reaccionar, el androide lo agarra del cuello.

Trunks extiende su mano, reclamando su espada, que vuela rápidamente a su mano.

El mestizo intenta propinar un espadazo al enemigo, pero éste le agarra el antebrazo.

– “Ya he tenido suficiente.” – sonríe Onisen.

El androide dispara su rayo ocular a la espada. 

Trunks la sujeta con fuerza para no perderla de nuevo, pero Onisen mantiene su ataque, insistente.

La espada empieza a calentarse, poniéndose al rojo vivo.

Trunks resiste. Con su mano libre agarra el brazo de Onisen, intentado forcejear inútilmente. 

La empuñadura quema al hijo de Vegeta.

– “¡¡AAAAAAH!!” – grita Trunks, que se niega a soltarla.

La hoja empieza a derretirse como la cera de una vela.

Mirai Trunks, incapaz de soportar más el dolor, deja caer la espada.

– “Je…” – sonríe Onisen, satisfecho.

La palma de la mano del mestizo está completamente quemada, con colgajos de piel desprendiéndose de ella, dejando al descubierto parte de su musculatura.

Mientras tanto, Pan, Bra y Ub se han acercado a la vaina de raíces que aprisiona al guerrero herajín.

– “Ub… ¿estás seguro…?” – pregunta Pan.

– “Puedo sentirlo…” – responde Ub. 

Algo se mueve en el interior del capullo.

– “¡RÁPIDO!” – exclama el muchacho de Isla Papaya al darse cuenta. – “¡Ayudadme a…!”

En ese instante, una decrépita mano rompe la vaina de madera, sorprendiendo a los tres terrícolas.

– “¡AH!” – exclaman.

El grito de los muchachos ha llamado la atención de los presentes en el campo de batalla.

Las raíces ceden y dejan caer a un demacrado y consumido herajín, que hinca la rodilla sobre el suelo.

Instintivamente, Bra, Pan y Ub dan un paso atrás.

El caquéctico cuerpo se levanta lentamente, temblando y con dificultad para mantenerse en pie.

Onisen mira al cadavérico herajín, confundido ante su inesperado regreso. 

Trunks, aún agarrado por el cuello, mira de reojo a su compañero.

– “Reitan…” – suspira el mestizo, casi sin voz.

Dibujado por Ipocrito

Reitan, cuyos ojos parecen haber perdido el brillo de los vivos, mira al androide.

La respiración del androide es ronca y sibilante.

– “P… pagarás… lo que has hecho…” – dice Reitan con una voz grave que parece un estertor de muerte.

Onisen sonríe.

El androide lanza a Trunks hacia un lado, pues ha perdido el interés en él.

– “No me gustan los cabos sueltos.” – refunfuña Onisen.

Onisen dispara su rayo ocular contra Trunks que impacta contra su pecho y lo hunde en el pavimento.

Reitan da un paso al frente, torpe y e inestable.

– “Voy a… voy a vengarla…” – dice el herajín.

Reitan da otro paso, sutilmente más seguro.

– “O… Okure…” – murmura.

Un tercer paso, más firme.

– “Te vengare…” – repite. – “¡¡OKUREE!!” – ruge con voz de ultratumba.

Con un estallido de ki momentáneo, Reitan se abalanza sobre Onisen.

El androide sonríe con prepotencia al ver al herajín alzando el puño para golpearlo.

Pero para sorpresa de todos, el derechazo de Reitan impacta contra la mejilla de Onisen y éste es empujado hacia atrás y obligado a dar tres pasos para mantener el equilibrio.

– “¿Cómo…?” – se pregunta el androide.

Varias raíces pueden verse sobresaliendo de las heridas del herajín, pues invadieron su cuerpo para consumirlo.

Freezer lo observan detenidamente.

– “Casi no le quedan fuerzas…” – dice el tirano.

Cooler y Liquir miran con asombro al guerrero que ambos conocen.

– “Su determinación no flaquea…” – dice Cooler.

– “Reitan, el vengador.” – murmura el kurama.

Onisen recupera la compostura y sonríe al ver que la mano del herajín con la que ha le ha golpeado se ha roto con el impacto, quedando casi irreconocible.

– “Te niegas a morir…” – dice Raichi. – “Pero eres débil y tu cuerpo es frágil. Te queda solo un hálito de vida.”

Reitan ataca de nuevo sin dudarlo, dispuesto a propinarle un zurdazo.

Pero el androide intercepta el golpe agarrándole del antebrazo.

Sin mediar palabra, Onisen aprieta con fuerza la extremidad de Reitan hasta casi cerrar su puño, aplastando los huesos del guerrero herajín y dejando su antebrazo roto colgando como si fuera de trapo.

Pero como si fuera incapaz de sentir dolor, Reitan contraataca propinándole un codazo ascendente directo al mentón con su brazo libre, sorprendiendo al androide una vez más, levantando su barbilla.

Cuando Onisen baja de nuevo la cabeza, se encuentra con un cabezazo de Reitan directo al rostro que lo hace retroceder un paso atrás.

El herajín sangra por la frente tras el golpe, pero una vez más embiste al enemigo.

La mirada de Onisen se torna severa.

– “Suficiente.” – sentencia el androide.

Con un disparo de sus ojos, Onisen cercena la pierna derecha de Reitan por debajo de la rodilla, haciendo que éste caiga de cara contra el suelo.

Onisen lo mira con prepotencia, de pie frente a él, dando por acabado el combate.

– “Grrraggh…” – gruñe Reitan.

– “¡¿Hmm?!” – se extraña Onisen.

El herajín usa su brazo derecho para arrastrarse hacia el enemigo.

– “O… Okure…” – murmura con voz ronca.

Onisen coloca su pie sobre la cabeza del herajín, apretándola contra el suelo.

– “Grraagh…” – gruñe Reitan.

El androide aprieta sobre el cráneo del herajín.

Pero de repente, el suelo cede bajo sus pies y estalla en silencio, convirtiéndose en polvo luminoso.

– “Hmm…” – se eleva Onisen, retrocediendo hasta el borde del cráter recién formado.

El cadavérico Reitan se precipita al vacío.

Champa se encuentra al otro lado del cráter y ha destruido el suelo con su poder divino.

– “Hakaishin…” – murmura Onisen.

Zamas aparece detrás del gotokoneko con el herajín en brazos.

– “Dai Kaioshin…” – murmura el androide.

El ira-aru posa a Reitan en el suelo.

– “¿Sigue vivo?” – pregunta Champa.

– “A penas…” – responde Zamas. – “Pero sus heridas están más allá de mi poder.”

El Doctor Kamakiri sale de su escondite y camina hacia los Dioses.

– “Déjelo en mis manos.” – dice el doctor.

– “Cuide de él.” – asiente Zamas.

– “Haré lo posible.” – responde Kamakiri, arrodillándose junto al moribundo Reitan.

Zamas se levanta y se une a Champa. 

Onisen y los Dioses se miran fijamente desde ambos lados del cráter.

Cooler y Liquir dan un paso al frente, dispuestos a intervenir.

– “Ya han tomado una decisión.” – les interrumpe Freezer, haciendo que se detengan inmediatamente. – “Como Dioses, son los responsables del destino del Universo.”

– “¿Quieres que los dejemos morir?” – replica Liquir. – “¿Facilitaría eso tus planes?” – clava su airada mirara en el tirano.

Cooler aprieta los puños con impotencia.

– “Pelearán porque saben que su legado está asegurado.” – responde Freezer.

Liquir entiende que hay verdad en las palabras del tirano.

– “Confiemos en nuestro maestro, esta vez.” – dice Cooler, recordando a Sidra.

DBSNL // Capítulo 353: Bulma, mujer de recursos

DBSNL // Capítulo 353: Bulma, mujer de recursos

“Este tipo está haciendo trampa…”

Onisen reaparece intacto entre la polvareda tras aparentemente encajar un poderoso Kamehameha de Son Gohan.

Gohan y Mirai Trunks se preparan para continuar el combate, cada uno armado con una de las espadas de Zahha.

– “No esperábamos que fuera fácil, ¿verdad?” – sonríe Gohan.

Mirai Trunks mira de reojo a su compañero, que tras lanzar tan poderoso ataque parece cansado.

– “Yo tomaré la iniciativa.” – dice el hijo de Vegeta.

– “Me parece bien.” – dice Gohan. – “Aunque tengo una sugerencia.”

– “¿Tienes un plan?” – levanta las cejas Trunks.

– “Cuando Vegeta le atacó con su Final Shine, un núcleo de energía quedó expuesto en el pecho de Onisen.” – explica Gohan.

– “¿Te parece que es como los clones de antes?” – pregunta Trunks. – “¿Crees que, si dañamos su núcleo, acabaremos con él?”

– “Le hemos visto regenerarse tantas veces que es posible que pueda mover el núcleo por todo su cuerpo si es necesario… e incluso disminuir su tamaño o fragmentarlo.” – dice Gohan. – “Es posible que hasta pueda regenerarlo parcialmente.”

Trunks frunce el ceño.

– “Es posible.” – dice el alumno aventajado de Whis. – “Pero si es tan evasivo, ¿no es lo más seguro desintegrar su cuerpo por completo?”

– “No parece que tengamos poder suficiente para hacer eso.” – admite Gohan, con cierta vergüenza.

– “¿Deberíamos fusionarnos?” – propone Trunks.

– “Eso nos daría un aumento de poder considerable…” – cavila Gohan. – “Pero su capacidad de análisis es tan superior que dividir su atención parece tan o más importante que el poder bruto.”

Piccolo escucha con atención desde la distancia.

– “Es cierto…” – piensa el namekiano. – “Hasta ahora, nuestros mayores logros han sido abrumándole con números o con tácticas creativas como las de Gotenks…”

Onisen, impaciente, carga contra Trunks y Gohan.

Los mestizos se miran de reojo.

– “¡¿Cómo lo hacemos?!” – pregunta Trunks. – “¡Ya viene!”

– “Creo que lo más sensato es fragmentar su cuerpo.” – responde Gohan. – “¡Las partes que se regeneren son las que contienen su núcleo!”

Onisen alarga su brazo y agranda su mano e intenta aplastarlos como moscas.

En el último momento antes del impacto, Trunks salta al encuentro con la enrome mano y la corta en cuatro trozos de dos espadazos.

El hijo de Vegeta mira de reojo los pedazos.

– “No hay signos de regeneración…” – piensa el mestizo.

Son Gohan, espada en mano, corre hacia Onisen.

El brazo del androide empieza a reducirse, pero Gohan lo desmiembra mientras sigue avanzando.

– “No hay regeneración…” – piensa Gohan, mirando el brazo cercenado.

Trunks se abalanza contra Onisen mientras gira sobre sí mismo a toda velocidad con sus dos espadas extendidas como si fuera una diabólica peonza.

Onisen calcula la velocidad de giro del mestizo e interviene en el momento justo para agarrar sus brazos, deteniendo así el giro e inmovilizándole.

Pero Trunks suelta la espada de Whis, que como si tuviera vida propia corta los brazos del androide.

– “Je…” – sonríe Trunks.

Onisen dispara su rayo ocular directo a la mano de Trunks, y lanzando la espada de Zahha lejos de allí.

– “Tsk…” – protesta el hijo de Vegeta.

Trunks intenta recuperar la distancia y retrocede mientras lanza un Garlick-ho que engulle a Onisen.

Gohan salta por encima de Trunks, dispuesto a tomar el relevo, pero es sorprendido por Onisen, que emerge del torrente morado de ki que sigue emitiendo Trunks.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Gohan.

Onisen proyecta sus tentáculos, inmovilizando los brazos de Gohan, y le propina un fuerte puñetazo directo al estómago que lo hace escupir sangre y soltar su espada.

– “¡GOHAN!” – se preocupa Trunks.

El arma cae y queda clavada en el suelo.

El otro Trunks, que observa desde la distancia, se sorprende al ver que Onisen vuelve a ser intangible

– “¿Cómo…?” – se asusta el hijo de Bulma. – “Acaso mi madre…”

En la Corporación Cápsula, Bulma sigue tecleando fútilmente.

– “¡Se sobrescribe demasiado rápido!” – lamenta la científica. 

Bulma siente como sus dedos son cada vez más torpes y le duelen.

Pino observa detenidamente.

– “Tus clicks por segundo están disminuyendo.” – dice el androide.

– “¿Crees que no lo sé?” – gruñe Bulma. 

– “Ese tipo está haciendo trampa…” – protesta Hedo. – “¡Él no tiene que teclear!” 

El comentario de Hedo le da una idea a Bulma.

– “¡¡ESO ES!!” – exclama ella.

– “¿Eh?” – se extraña Hedo.

– “¡Pino!” – dice Bulma. – “¡Necesito que vayas al sótano y traigas una caja vieja que pone SPARKING!”

En el planeta oscuro, Onisen abre su puño, apretando sus cinco dedos contra el abdomen de Gohan.

– “Me he cansado de vosotros.” – dice el androide.

Los cinco dedos se alargan y perforan el abdomen de Gohan.

– “¡¡GHAAH!!” – escupe sangre el mestizo.

Trunks lanza la espada de Whis contra Onisen, pero éste se hace intangible, evadiendo el golpe, pero liberando a Gohan.

El hijo de Goku desciende mientras se sujeta el estómago.

Trunks vuela hasta él.

– “¿Estás bien?” – pregunta, preocupado.

– “No pienso dejar de pelear, si es eso lo que preguntas…” – sonríe forzosamente Gohan.

Onisen dispara su rayo ocular hacia Trunks, pero éste reclama rápidamente su arma, haciendo que se interponga en el rayo y salga repelida muy lejos de allí.

Onisen vuela directo hacia ellos. 

Trunks, decidido a proteger a su compañero, se prepara para interceptar al enemigo.

De repente, Bra y Pan aparecen como un misil, transformadas en Súper Saiyajín y propulsadas por sus blast de ki, dispuestas a propinar una fuerte patada conjunta en el rostro de Onisen.

Pero el androide se torna intangible, dejando que las dos guerreras pasen de largo para después agarrarlas del pelo.

– “¡AAY!” – se quejan las dos.

Onisen estampa sus cabezas la una contra la otra.

– “¡PAAN!” – grita Gohan.

El androide suelta a la nieta de Goku en el aire y le dispara su rayo ocular que la empuja hacia el bosque de raíces.

– “¡¡BASTARDO!!” – grita Gohan, que intenta atacar, pero cae de rodillas, pues el sangrado de sus heridas va en aumento. – “Tsk…”

– “¡GOHAN!” – intenta ayudarle Trunks.

Onisen sonríe mirando a Bra y luego le propina un fuerte puñetazo en el abdomen.

– “¡Ghaagh!” – lo encaja la muchacha, perdiendo su transformación.

El androide la suelta en el aire y la golpea en la cara con fuerza, lanzándola contra el suelo.

– “Saiyajín…” – gruñe Onisen. – “Uno de mis experimentos más molestos.”

Onisen apunta con su mano a la malherida muchacha y dispara una esfera de ki.

– “¡BRA!” – exclama Trunks. – “Maldición…” – piensa el mestizo. – “Casi no me quedan fuerzas para un el salto temporal…”

El ataque se aproxima a Bra rápidamente cuando, de la nada, una esfera de ki amarillo intercepta el ataque de Onisen y lo hace estallar.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden todos.

Desde la distancia, Baicha ha lanzado su Sokidan.

– “¡NO LA TOQUES!” – exclama el hijo de Yamcha.

– “¡¿Baicha?!” – se sorprende Gohan.

En la tierra, Hedo ya aprieta las tuercas de un caso con visera que ha conectado al ordenador y a la joya en la frente de 7-3.

– “¿S.P.A.R.K.I.N.G. 0?” – lee la caja vieja Gohan.

– “Simulador de Pelea Avanzado para Rendimiento Kinétizado con Inmersión Neuronal Global. Versión 0, porque es solo un prototipo.” – explica Bulma.

– “¿Y eso qué significa?” – se rasca la cabeza el joven.

– “Mi padre no estaba muy contento de que Vegeta destruyera la nave o la casa cada vez que entrenaba… Hasta quería echarle…” – explica. – “Así que me puse a trabajar en esto, basándome en como entrenaban mentalmente Krilín y Gohan durante el viaje a Namek… Pero los saiyajín no son tan civilizados.” – refunfuña. – “Así no entrena un verdadero guerrero, me dijo.” – añade Bulma, imitando a Vegeta. – “¡Qué cara!”

– “Creaste esta maravilla… ¿y la guardaste en el sótano?” – se sorprende Hedo.

– “Trunks lo usó una temporada para jugar a videojuegos… hasta que se cansó y acabó en una caja.” – responde Bulma.

– “¡¿Y lo guardaste en el sótano?!” – sigue alucinando Hedo.

– “Te sorprenderías con la cantidad de cosas que tengo en el sótano.” – responde Bulma.

Tras ver su ataque frustrado, Onisen mira con desprecio al muchacho.

– “¿Qué crees que puedes hacer tú, terrícola?” – se burla el androide.

Baicha levanta su mano y genera otra Sokidan.

– “Bastardo…” – gruñe el chico. – “¡¡NO PERMITIRÉ QUE LE HAGAS DAÑO!!”

Baicha lanza su Sokidan y en seguida prepara y lanza una segunda.

Onisen, poco impresionado, repele la esfera con un gesto de desprecio.

La segunda Sokidan la sigue de cerca, pero el androide se deja atravesar por ella, sin recibir ningún daño.

– “Patético.” – sentencia Onisen.

El androide inspira con fuerza y después proyecta un torrente de energía verde contra Baicha.

– “¡¿AH?!” – se asusta el muchacho.

De repente, Vegeta adelanta a Baicha y, solo envuelto en el aura del Ikigai, desvía el ataque con el canto de su mano.

– “¡VEGETA!” – se sorprende el hijo de Yamcha.


El saiyajín hinca la rodilla, agotado y malherido.

– “Tienes agallas, muchacho.” – sonríe Vegeta. – “Tengo que admitirlo.”

Onisen se sorprende al ver al saiyajín de nuevo en combate.

– “Vegeta…” – murmura el androide. – “¿Aún tienes fuerzas para moverte?” – añade en tono burlón.

En la Tierra, Bulma se pone el casco.

– “¡¿No vas a hacer una prueba antes?!” – le pregunta Oli a través de la pantalla.

– “No tenemos tiempo.” – dice Bulma.

– “Esto no es un videojuego…” – dice Hedo, preocupado. – “Te conectarás directamente a la red neuronal de ese Raichi…”

– “No sabemos lo que puede ocurrir ahí dentro.” – dice Turbo. – “Podrías…”

– “¿Por qué no os calláis todos y me echáis una mano?” – protesta Bulma.

Tras un instante de silencio en el que todos recapacitan, Hedo toma el lugar de Bulma en el ordenador.

– “Voy a iniciar el programa.” – dice el doctor. – “Estarás dentro en unos minutos.”

Gohan Jr se acerca a ella con miedo, sin saber qué decir.

– “Abuela…” – murmura con voz temblorosa.

– “No te preocupes, Gohan.” – sonríe Bulma. – “Estaré bien.” – le guiña un ojo. – “¿De quién crees que sacó el carácter tu padre?”

Bulma se baja la visera.

– “¡Todo listo!” – dice Hedo.

Bulma inspira profundamente y luego expira, como si estuviera meditando.

– “¡ADELANTE!” – exclama.

Hedo aprieta la tecla INTRO del teclado.

En un parpadeo, Bulma se encuentra en un mundo virtual.

– “Así que esta es… la mente de un genio…” – murmura ella, asombrada.

Dibujado por Ipocrito

ESPECIAL DBSNL /// Sin Futuro // Universo 7 / Parte I: El árbol que rige el Universo

Sin Futuro // Parte I: El árbol que rige el Universo

“El árbol reclama tu sacrificio.”

De noche, en un páramo nevado, azotado por una fuerte ventisca, un hombre vestido con un anorak negro adornado con pelo marrón en el cuello, con una funda de enfundada en su espalda empuña el arma en su mano.

El veterano guerrero luce una cabellera lila recogida en una coleta y barba del mismo color, con dos cicatrices en el lado derecho de su rostro, una en la mejilla y otra en la frente sobre su ceja. Es un envejecido y curtido Mirai Trunks.

Dibujado por Ipocrito

Su aliento se congela al instante de emanar de su boca.

El guerrero frunce el ceño y aprieta los dientes mientras agarra con fuerza la empuñadura de su espada.

Dos enemigos flanquean al espadachín. 

El primero de ellos es un ser con alas de murciélago que luce una túnica rosada con una coraza amarilla; su piel es gris y tiene orejas puntiagudas. Va armado con una lanza serrada adornada con una empuñadura dorada en forma de estrella. Un extraño tatuaje rojo se deja ver por su cuello y manos; parecen raíces. 

El segundo es una mujer de piel azulada y cabello anaranjado, vestida con una túnica rosada adornada con un cinturón amarillo. El mismo tatuaje puede verse por las zonas no cubiertas por su ropa. Armada con una guadaña de mano conectada a una cadena que termina en un peso.

De repente, un tercer enemigo se presenta ante Trunks. Un hombre de gran envergadura y piel morena, con perilla fina negra, sin cejas, ojos rasgados amarillos, orejas puntiagudas y cabellera negra larga. Con pantalón blanco y descamisado, el tatuaje de un árbol investido luce en su espalda.

La actitud de los dos primeros es más agresiva, relamiéndose con ojos que reclaman sangre. Mientras la del tercer es mucho más tranquila, pues tiene los brazos cruzados y no blande ningún arma.

  • “Es inevitable, Trunks.” – dice el último, que parece estar al mando. – “El árbol reclama tu sacrificio.”
  • “Con tu muerte seguro que nos obsequia con un delicioso fruto…” – se relame la mujer. 
  • “¡Uno como ningún otro!” – exclama la criatura alada.

El ojo gris de Mirai Trunks se deja ver.

  • “Tsk…” – se prepara el mestizo.

El líder enemigo sonríe.

  • “¡Aldro! ¡Vanda!” – exclama el enemigo.

El lancero y la mujer de la guadaña se abalanzan sobre el mestizo.

El guerrero de la lanza ataca con una estocada, mientras que la mujer hace girar el peso conectado a su cadena y lo lanza contra el mestizo.

Trunks detiene la cadena con su espada y ésta se enrolla en ella, mientras que detiene la lanza agarrándola su otra mano.

  • “Tsk…” – protesta el mestizo.

La mujer clava su guadaña en el muslo de Trunks.

  • “¡AAH!” – protesta el mestizo.
  • “Puedo saborear tu sangre…” – se relame de nuevo la mujer.

De repente, el líder se abalanza sobre Trunks y le propina una fuerte patada en el abdomen que lo lanza a través de la nieve, dejando un surco a su paso.

Trunks se levanta de un salto y se pone de nuevo en guardia. Su muslo derecho rezuma sangre.

  • “Maldita sea…” – protesta el mestizo.

Su ojo gris se desvanece.

  • “Casi no me quedan fuerzas…” – piensa el mestizo.

El líder enemigo camina hacia él, escoltado por los otros dos.

  • “Acaba con él, Rajah” – dice el lancero.
  • “Déjamelo a mí…” – dice la mujer, impaciente. – “¡Quiero festejar con su sacrificio!”

Vanda se abalanza sobre el mestizo a toda velocidad, haciendo girar su cadena.

  • “¡JAJAJAJA!” – ríe mientras ataca.

Pero de repente, la mujer recibe una doble patada en la cara que la remite hasta sus socios. 

Lápiz y Lázuli aterrizan frente a Trunks. Él vestido con un pantalón vaquero, camiseta negra y una chaqueta marrón. Ella vestida con un chándal morado con sudadera.


Rajah frunce el ceño.

  • “Hmm…” – murmura el enemigo.
  • “Más sacrificios…” – sonríe Aldro.
  • “No.” – dice Rajah, tajante. – “Ellos son diferentes.”
  • “¿Eh?” – replica un confuso Aldro.

Vanda se levanta, furiosa.

  • “¡Los mataré a todos!” – exclama.
  • “Nos retiramos.” – dice Rajah.
  • “¡¿Cómo?!” – replica Vanda, airada.

Rajah clava su mirada en ella, lo que parece asustarla.

  • “Además…” – dice Rajah, mirando detrás de él por encima de su hombro.

Un hombre de gran envergadura, cresta pelirroja y vestido con pantalón negro y jersey de lana verde está de pie detrás de ellos.

  • “El ritual debe hacerse en las condiciones adecuadas.” – dice Rajah. – “La presencia de estas cosas desvirtuaría un momento tan especial.”

Vanda baja su guadaña.

  • “Como tu digas, Rajah.” – dice ella.
  • “Te has librado…” – gruñe Aldro, mirando a Trunks.

Rajah se cruza de brazos y sonríe mientras se eleva, seguido por sus dos hombres.

  • “Hasta la próxima, Trunks.” – se despide.

Los tres salen volando, desapareciendo entre las nubes de tormenta.

Lapis y Pino se miran con preocupación, mientras que Lázuli se preocupa por Trunks.

  • “¿Estás bien?” – le pregunta ella.
  • “Sí…” – dice Trunks. – “Solo necesito descans…”

Trunks se desploma sobre la nieve.

DBSNL // Capítulo 338: Androide v Androide

DBSNL // Capítulo 338: Androide v Androide

“¿Creías que nadie se daría cuenta?”

Cell ha salvado a Son Gohan y ahora se encuentra cara a cara con Onisen.

El insecto levanta la palma de su mano hacia arriba mientras su rostro refleja una media sonrisa que molesta a Raichi.

De repente, una esfera de energía luminosa brota de la mano de Cell.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Son Gohan al reconocer la técnica saiyajín.

– “¡¿ESO ES…?!” – exclama Piccolo.

Cell concentra la energía de la esfera lumínica, haciéndola cada vez más pequeña hasta convertirse en una pequeña mota de luz de tan solo unos centímetros.

De repente, el insecto engulle el orbe de luz.

– “¡¿SE HA COMIDO LA LUNA?!” – alucina el namekiano.

La luz desciende por su garganta para luego estallar en su interior. El cuerpo de Cell brilla con luz propia.

Los colmillos del insecto crecen y su musculatura aumenta. Su ropa se desgarra revelando su piel grisácea de la que pronto nace una gran cantidad de vello morado como su cabello.

El suelo se rompe bajo sus pies al aumentar su tamaño.

Finalmente, un estallido de energía azota la zona, empujando ligeramente a Onisen.

Un aura flamígera de tonos morados envuelve al insecto, que ha obtenido una transformación muy similar al Súper Saiyajín 4, aunque no hay rastro de cola.

Dibujado por Ipocrito

Gohan se incorpora para observar con asombro el poder de su viejo enemigo.

– “Cell…” – murmura el mestizo. – “¿Cómo…?”

Cell sonríe.

– “Mi cuerpo tiene células saiyajín.” – responde el insecto. – “¿Crees que no lograría desentrañar sus secretos?”

Piccolo frunce el ceño.

– “Su poder… es un verdadero monstruo…” – piensa el namekiano. – “Es una suerte que hoy esté de nuestro lado…”

Onisen mira de arriba a abajo a Cell.

– “Impresionante…” – dice la voz de Raichi. – “Pero, ¿debo recordarte cuál es el origen de ese poder que ahora presumes como tuyo?”

– “Para considerarte un genio, tienes una forma de pensar muy ingenua…” – dice Cell. – “¿Es el poder de quien lo crea o de quien lo domina?”

– “¿Así justificas tu existencia?” – replica el tsufur. 

– “Je…” – sonríe Cell.

De repente, el insecto da un paso al frente, rompiendo el suelo bajo sus pies y desapareciendo en un parpadeo.

Cell aparece frente a Onisen e intenta propinarle un puñetazo, pero el androide se torna intangible, dejando pasar de largo a Cell.

El insecto propina un puñetazo al aire, como si hubiera tardado demasiado en golpear a Onisen, mientras el androide ya se revuelve para darle un codazo por la espalda a Cell… pero el insecto usa el Shunkanido para reaparecer detrás de Onisen mientras finaliza el puñetazo, sorprendiendo al tsufur y propinándole un golpe que lo lanza contra el suelo.

Cell apunta con su mano a Onsien, tumbado en el suelo.

Cell dispara un Big Bang Attack, pero el androide se revuelve para lanzar un rayo con sus ojos que intercepta la esfera de energía de Cell.

Una gran explosión sacude la zona y engulle a los dos enemigos.

Cell retrocede y se eleva, saliendo de la nube de humo y polvo formada.

Onisen aparece detrás de Cell, pero el insecto usa el salto temporal y detiene el golpe, agarrándole del brazo.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el androide.

Cell propina un puñetazo en el abdomen de Onisen y luego abre su mano para intentar lanzarle una onda de ki a bocajarro… Pero Onisen se torna intangible, liberándose del agarra de Cell y dejándose atravesar por su ataque sin recibir daño.

Onisen lanza un ataque ocular contra Cell, que recibe el disparo en el pecho y es empujado varios metros antes de usar el Shunkanido para intentar sorprender de nuevo a su oponente.

Cell cae sobre Onisen con los pies por delante, pero Onisen esta vez ya se lo espera y se da la vuelta mientras agranda su mano, agarrando a Cell por la pierna y lanzándolo contra el suelo.

Cell da varias volteretas en el aire hasta poder detenerse.

Cuando el insecto mira de nuevo a su enemigo, se encuentra con Onisen lanzando un ataque con las piedras del dorso de sus manos.

La esfera de energía verde se torna gigante mientras se precipita sobre el insecto.

Piccolo se asusta al sentir el poder del ataque.

– “¡¡ES CASI TAN GRANDE COMO LA QUE DETUVIERON GOHAN Y TRUNKS!!” – exclama Piccolo.

Cell se da la vuelta y se prepara para frenar el ataque con sus manos.

El insecto recibe el ataque, pero es tan poderoso que lo hace retroceder.

– “¡JAJAJA!” – ríe Onisen. – “Esto servirá para ponerte en tu sitio…”

Cell sigue retrocediendo.

Piccolo frunce el ceño, preocupado.

– “Si ese ataque estalla tan cerca de la superficie…” – murmura.

Pero sin que nadie pueda verlo, Cell esboza una media sonrisa.

Cell y el ataque desaparecen, creando un vacío que el aire intenta llenar, generando una momentánea pero intensa ventisca. 

– “¡¿EH?!” – se sorprenden todos los presentes.

De repente, Onisen se encuentra rodeado por su esfera de ki, atrapando en el corazón de su propia técnica.

Cell ha llevado su propio ataque hasta él con el Shunkanido.

– “¡¡AAAAH!!” – grita Onisen, sufriendo.

Las piedras de Onisen chispean, sobrecargadas de energía.

Gohan se sorprende al verlo.

– “¡Ha funcionado!” – celebra el mestizo.

– “¿Es que no puede evadir su propio ataque?” – se pregunta Piccolo.

Cell sigue sosteniendo el ataque con sus manos.

– “¿Creías que nadie se daría cuenta?” – sonríe el insecto. – “Tu habilidad para volverte intangible funciona gracias a un cambio en la vibración de tu cuerpo, ¿no es así?”

– “Tsk…” – sufre Onisen. – “Maldito seas…”

Piccolo puede oír levemente la conversación.

– “¿Vibraciones?” – murmura el namekiano.

– “¿Qué?” – se sorprende Kamakiri.

Cell sonríe mientras sus manos se iluminan de color morado y las desliza sobre la superficie de la esfera verde hasta colocarlas juntas frente a él, copiando una de las técnicas estrellas de Vegeta.

Una barrera protectora envuelve el ataque de Onisen, solo atravesada por las manos de Cell.

El insecto deja que sus manos vibren con la esfera de energía verde de Onisen.

– “¡¡FINAL FLASH!!” – dispara.

El ataque se introduce en la esfera verde y avanza en su interior directamente hacia Onisen.

– “¡¡MALDITO BASTARDO!!” – exclama la voz de Raichi.

El ataque de Cell desestabiliza el de Onisen y los dos estallan en el aire, en el interior de la barrera protectora, sacudiendo el planeta entero.

Cell usa de nuevo el Shunkanido para apartarse de la explosión, apareciendo al lado de Son Gohan.

El insecto ha perdido ambas manos.

El cielo se ilumina con el estallido, aislado dentro de la barrera protectora que ha creado Cell.

Gohan se sienta, malherido y agotado, y sonríe al ver a Cell a su lado.

– “Te queda bien ese look.” – sonríe Gohan.

– “Cállate.” – protesta Cell. – “Puede que sean las células de Freezer hablando… pero lo odio.”

Cell regenera sus manos.

Gohan ríe, pero pronto se tiene que detener porque le duelen las costillas.

– “¿Cómo lo has hecho?” – pregunta Gohan.

– “¿Se te ocurren muchas formas de que algo se torne intangible?” – pregunta Cell.

– “¿A qué te refieres?” – se pregunta Gohan.

La barrera protectora termina cediendo y la explosión sacude todo el planeta.

Al sentir la vibración del suelo por la explosión, el mestizo se ilumina.

– “¡Vibraciones!” – exclama Gohan.

Cell asiente.

– “Es posible que fuera por el origen artificial de su fuente de poder…” – dice Cell. – “Pero su cuerpo vibra de forma diferente a cualquier otro objeto del Universo.”

Mientras tanto, Piccolo, Kamakiri y los Dioses tiene una conversación parecida.

– “Cada Universo vibra a una frecuencia ligeramente distinta del otro.” – dice Kamakiri. – “Pero normalmente es tan sutil que podría considerarse baladí…”

– “¿Por qué vibraría él a una frecuencia tan distinta entonces?” – se pregunta Champa.

– “El núcleo…” – dice Zamas.

– “Lo ha llamado semilla.” – dice Piccolo.

– “¿Acaso…?” – se sorprende Champa.

– “Está intentando crear otro Universo.” – dice Gowas.

– “Y puede que lo haya conseguido.” – añade Kamakiri.

Lentamente, la polvareda se disipa en el cielo.