DBSNL // Capítulo 123: Motín

DBSNL // Capítulo 123: Motín
“Tenemos un problema…”

En unas horas, los refuerzos de la Patrulla Galáctica han llegado al planeta-ciudad Ktal y se llevan a los hermanos Para-para. Cheelai es atendida por el equipo médico, acompañada por Trunks.
– “Lo siento mucho, Cheelai” – se disculpa el mestizo.
– “No te preocupes” – sonríe la muchacha. – “Meerus te ha provocado.”
– “Desde el combate en Vampa parece que no consigo librarme de un extraño sentimiento de impotencia.” – lamenta Trunks. – “He perdido el control…”
Cheelai le agarra la mano.
– “Te he dicho que no pasa nada.” – insiste la muchacha. – “Estoy bien.”
– “Me alegro.” – suspira Trunks.

Cheelai esboza una simpática sonrisa.

– “Y además, hemos arrestado a los objetivos.” – dice la patrullera. – “Se acabaron sus fechorías. Pasarán un largo tiempo en la cárcel, ya no solo por sus atracos, pero también por agredir a dos miembros de la Patrulla Galáctica.”

En ese instante, un mensaje llega a su comunicador.
– “¡Trunks! ¡Cheelai!” – exclama Lemo. – “¿Me recibís?”
– “Adelante, Lemo” – responde la muchacha. – “¿Qué ocurre?”
– “Tenemos un problema…” – dice su superior. – “Me comunican que se ha iniciado un motín en el Asteroide-Prisión Bihe.”
– “¡¿Alguien intenta escapar de Bihe?!” – se sorprende Cheelai.
– “¿Esa no es una prisión de máxima seguridad?” – pregunta Trunks, que aún no domina todos los conocimientos sobre la Patrulla.
– “Vosotros dos estáis relativamente cerca.” – dice Lemo. – “¿Podríais echar un vistazo? También he avisado a Jiya e Iriko.”
– “Está bien” – dice Trunks. – “Iremos cuanto antes.”
En la Tierra, Pan y Ub ya han visitado a Dende y Mr. Popo y ahora vuelan hacia Satan City para entregarle las senzu a Gohan y después ir al cine. Piccolo se ha quedado en la Atalaya.
Cuando sobrevuelan la Capital del Oeste, Bra, que tomaba un descanso en el jardín de la Corporación Cápsula, siente su ki.
– “¿Qué traman esos dos?” – murmura la hija de Vegeta. – “Últimamente pasan mucho tiempo juntos…”
Bulma sale al patio y ve a su hija mirando al cielo algo enfurruñada.
– “¿Ocurre algo, cielo?” – pregunta Bulma.
– “Nada” – responde tajante Bra, que vuelve a entrar a la Sala de Gravedad.
– “¿Qué mosca le ha picado ahora?” – murmura su madre. – “Cosas de adolescente, supongo…” – suspira.
En la Atalaya de Kamisama, Piccolo se prepara para meditar. Sigue inquieto por una extraña sensación de peligro que no comprende.
En la Kame House, Goten y Marron se despiden de Roshi y la tortuga Umigame.
– “¡Volveremos mañana!” – dice Goten.
– “¡Hasta luego!” – dice Marron.
En Villa Jingle, Lapis, Ten Shin Han, Chaoz, Yamcha y Krilín ya han regresado de su entrenamiento y disfrutan de un chocolate caliente junto a Mai, Lunch, Suno, Puar, Hatchan y Baicha.
– “¿Qué tal ha ido?” – pregunta Suno.
– “Bueno…” – suspira Yamcha.
– “Nunca me había sentido tan viejo” – suspira Krilín.
– “Has pasado demasiado tiempo alejado de las Artes Marciales” – dice Ten.
– “No puedo vivir del aire…” – responde Krilín. – “¿Quieres que Lázuli me mate?”
– “¿Qué tal os va con la firma de moda?” – pregunta Mai.
– “Bastante bien” – responde Krilín. – “Los diseños de Lázuli son increíbles, y Bulma y Satán tienen muchos contactos, que siempre ayuda.”
– “¡Me alegro!” – sonríe Suno.
En el Planeta de los Kaioshin, Goku y Vegeta acaban de disfrutar de un tentempié.
– “¡Estoy lleno!” – exclama Goku. – “¿Listo para continuar, Vegeta?”
Vegeta se pone en pie.
– “Continúa tú solo” – responde Vegeta. – “Voy a entrenar un poco por mi cuenta.”
Goku se sorprende, pero enseguida esboza una pícara sonrisa.
– “¿Qué tramas, Vegeta?” – le pregunta a su compañero.
– “No voy a revelarte todos mis trucos” – responde el saiyajín.
Vegeta realiza el Shunkanido y desaparece.
– “Así que esas tenemos…” – sonríe Goku.
En ese momento, Zamas se acerca al saiyajín.
– “Son Goku” – dice el Kaioshin. – “He estado pensando en tus habilidades y se me ha ocurrido un lugar donde podrías entrenar de forma más eficiente que en este planeta.”
– “¿Un lugar mejor que éste?” – se sorprende Goku.

– “Parece que Vegeta va a seguir su propio camino.” – dice Zamas. –“Creo que deberías hacer lo mismo.”
– “Supongo que tienes razón.” – asiente el saiyajín.
– “Permíteme que te lo muestre” – sonríe el Dios, agarrando el brazo de Goku y teletransportándose.
Cheelai y Trunks ya vuelan con la nave de la Patrulla del Tiempo hacia Bihe.
– “Llegaremos en unas horas” – anuncia Trunks, a los mandos.
– “Bihe es una fortaleza.” – dice Cheelai, preocupada. – “¿Quién organizaría un motín allí?”
– “Alguien que intenta escapar…” – responde Trunks, algo confuso.
– “No es posible escapar de Bihe.” – dice Cheelai. – “La prisión se encuentra en el corazón del asteroide, rodeada por túneles infestados por gusanos Mouma, y ninguna nave está autorizada a aterrizar.” – explica la chica. – “Los visitantes aterrizan en el anillo exterior y son teletransportados a la prisión, pero esos sistemas quedan anulados en caso de emergencia.”
– “¿Crees que es una trampa?” – pregunta Trunks. – “¿Qué intentan atraernos?”
– “Es posible” – responde Cheelai. – “No podemos bajar la guardia.”
– “Estaremos atentos.” – dice Trunks.
En el planeta de Kaiosama, Vegeta aparece con el Shunkanido.
– “¡Vegeta!” – se sorprende el Kaio del Norte. – “¿Qué haces tú aquí?”
– “Tenemos que hablar” – responde Vegeta.
Mientras tanto, en el Asteroide-Prisión Bihe, los presos se enfrentan a los guardias, a los que superan en número. El lugar está inmerso en el caos. 
Unos pocos prisioneros han logrado abrir una de las compuertas que salen al exterior y se adentran en los túneles de roca que rodean las instalaciones.
– “¡Somos libres!” – exclama uno.
De repente, un extraño ruido les deja en silencio. Algo grande parece estar arrastrándose por los túneles.
– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta uno de los presos.
– “Creo que era un…” – dice otro.
En ese instante, un gigantesco gusano mouma surge de un túnel situado sobre sus cabezas y devora a uno de los fugados, engulléndolo de un solo bocado.
– “¡TODOS ATRÁS!” – grita uno. – “¡VOLVED DENTRO!”
Un segundo mouma se acerca a ellos de frente, como si fuera un tren de alta velocidad.
– “¡ATRÁS!” – exclama el preso, empujando a sus compañeros hacia el interior de la prisión.
Mientras tanto, en el centro del patio interior de la cárcel, en mitad de todo el alboroto, un ser de tez blanca, ojos rojos y tentáculos en su cabeza en lugar de cabello, armado con una larga vara negra con dos adornos blancos en los extremos; vestido con pantalón negro, una faja roja, una ajustada camiseta negra y una armadura blanca que recuerda a las de la Patrulla Galáctica.
– “Te estoy esperando.” – sonríe el misterioso personaje.

Dibujado por Ipocrito

DBSNL // Capítulo 117: Introspección

DBSNL // Capítulo 117: Introspección
“Se acabó esta farsa”

En la Tierra, Ub, fuera de control, propina una paliza a Cell, que ha sido sorprendido por la brutalidad y fiereza del chico.
– “¿De dónde saca todo este poder?” – se pregunta el insecto mientras encaja una tormenta de golpes. – “Su ki es terrible…”
En el planeta Sagrado, Shin siente una aterradora energía que le resulta familiar y se queda petrificado.
– “No…” – murmura el Kaioshin del Este.
– “¿Shin?” – le pregunta Kibito. – “¿Qué…?”
Pero en ese instante él también percibe esa energía.
– “No es p… posible…” – titubea el Kaioshin. – “¡¿Majin Bu?!”
Piccolo, que seguía ensimismado, reacciona repentinamente y ataca a Pan, que detiene el golpe. Bra aprovecha para intentar asestar una patada al namekiano, pero él le agarra el pie y le lanza por los aires.
Pan aprovecha la distracción y salta sobre Piccolo.
– “¡Patada dinamita!” – exclama antes de golpearlo y estamparlo contra el suelo.
Mientras tanto, en la mente del namekiano, Kamisama y Nail se enfrentan a Piccolo, que detiene sus ataques sin problemas.
– “Sois ridículos” – se burla el cerebro que controla a Piccolo.
El namekiano propina un rodillazo en el abdomen de Nail y después, con una patada giratoria, lo lanza a varios metros de distancia.
Kamisama se abalanza sobre Piccolo, pero este le repele con un empujón de ki.
Nail intenta ponerse de pie.
– “Tenemos que desconectarle…” – murmura el dolorido namekiano.
– “¡Detente, Piccolo!” – insiste Kamisama. – “¡No dejes que esa cosa te controle!”
– “¡JAJAJA!” – ríe el cerebro. – “¡Piccolo es solo una marioneta! ¡¿Creéis que podréis…!?”
De repente, el cable que conectaba al namekiano con el cerebro ha sido arrancado.
– “¡¿Qué ha pasado?!” – exclama Wheelo.
Piccolo parece que recupera la consciencia lentamente.
– “¿Qué ocurre?” – se pregunta el namekiano. 
Kamisama se pone en pie y sonríe al ver lo sucedido. Un cuarto namekiano ha aparecido y sujeta el cable arrancado.
– “Nunca pensé que diría esto, pero…” – murmura Kamisama. – “Me alegro de verte.”
El cuarto namekiano esboza una sonrisa aterradora.
– “Nadie manipula al Rey de los Demonios.” – sentencia Piccolo Daimaoh.
Piccolo se queda sin palabras al ver a su padre, pero la visión se desvanece en un instante.
En el mundo real, Bra y Pan se abalanzan sobre el namekiano, que entra en razón de forma repentina. Sus marcas de posesión desaparecen lentamente.
Piccolo empieza a tener arcadas y acaba expulsando una pequeña cantidad de líquido metálico inerte.
Bra y Pan se detienen, confusas ante tal suceso.
– “¿Tío Piccolo?” – pregunta Pan cautelosa.
Piccolo se limpia la sangre de su labio.
– “Malditas crías…” – murmura el namekiano. – “No os habéis contenido…” – dice antes de esbozar una sonrisa. – “Buen trabajo.”
– “¡Piccolo!” – exclama Pan, que se abalanza sobre él y le abraza.
– “Parece que ya vuelvo a ser yo” – dice el namekiano.
– “Ya era hora…” – le dice Bra.
– “¿Cómo te has librado de Wheelo?” – le pregunta Pan.
– “He tenido ayuda…” – murmura Piccolo.
De repente, el namekiano siente el oscuro ki de Ub.
– “Maldición…” – murmura asustado. – “Tenemos que darnos prisa.”
Cerca de la Tierra Sagrada de Karín, Cell se encuentra tendido en el suelo, malherido. Ub avanza hacia él con una terrible sonrisa en su rostro.
El insecto intenta sorprender a Ub disparando un rayo mortal que le atraviesa el pecho, pero el chico ni se inmuta. Su herida se cierra rápidamente y el chico sigue avanzando hacia su adversario.

– “Es… un monstruo…” – murmura Cell, asustado.

Ub no está dispuesto a dejar marchar a su enemigo. El muchacho alza su mano hacia el cielo y genera una gigantesca esfera de ki rosado.

– “Jijiji” – ríe Ub.

– “¡¿Es que pretende destruir la Tierra?!” – piensa Cell, aterrado.
En ese instante, los cuatro Kaioshin aparecen rodeando a Ub y extienden sus manos hacia él, utilizando su poder mental para retenerle.  La esfera de ki se desvanece.
– “Gggrrr” – gruñe el muchacho, que lucha por liberarse.
Junto a ellos, Zamas también ha llegado.
– “¿Qué está pasando aquí?” – pregunta el Dai Kaioshin.

El Dios pronto se fija en Cell.
– “Ya veo…” – murmura Zamas.
En un instante, Zamas aparece en una oscura sala en la que un adormilado Cell se encuentra conectado a un cerebro en la pared.
– “¡¿Qué haces tú aquí?!” – se sorprende Wheelo al ver al Kaioshin en la mente de Cell.
Zamas observa el lugar con detenimiento.
– “Deberías tener cuidado, Wheelo” – le dice el Kaioshin.
– “Pero, ¡¿cómo…?!” – se pregunta asustado el doctor al escuchar a ese individuo pronunciar su nombre.
– “Si miras fijamente al abismo, el abismo te devuelve la mirada” – sentencia Zamas. 
De repente, el Kaioshin y Wheelo se encuentran en otra sala oscura. El científico y el Dios se encuentran a solas. El humano ha recuperado su forma corpórea. Les rodea una extraña cúpula de cristal con centenares de electrodos colocados de los que parten cables en todas las direcciones.
– “¡¿Qué haces aquí?!” – pregunta inquisitivo Wheelo.
Zamas echa un vistazo a su alrededor.
– “Así es como lo haces…” – murmura el Dios, que con sus ojos de Kaioshin puede ver el final de todas las conexiones. 
El Dios puede ver a los guerreros Z que han sido noqueados. Algunos ya recuperan la conciencia. Puede ver a Karín observando desde su torre. A Bulma y su madre aporreando la puerta del laboratorio. A Suno, Mai y varios humanos de Villa Jingle adentrándose en el bosque nevado. A Videl sobrevolando Satán City.
– “¡Sal de aquí!” – exclama Wheelo, furioso. – “¡Fuera!”
– “Puede que seas excepcional entre los mortales…” – se burla Zamas. – “…pero estás hablando con un Dios”.
– “Un Dios, ¿eh?” – sonríe el doctor. – “Eso es muy interesante…”
De repente, dos cables se acercan a Zamas por la espalda, pero se detienen en el aire. Zamas ha alzado su mano y los ha frenado con su poder mental.
– “Se acabó esta farsa” – dice el Kaioshin, que chasquea sus dedos haciendo que la cúpula estalle en mil pedazos.
– “¡NOOOOO!” – grita Wheelo, cuya voz se vuelve extrañamente metálica a medida que se debilita.

Dibujado por Ipocrito

Las marcas de Baby desaparecen del rostro de Cell, que empieza a toser hasta expulsar un líquido metálico viscoso, que se derrama inerte al suelo.
Zamas sonríe.
– “Bien” – dice el Kaioshin. – “Ahora…” – añade mientras se fija en Ub, que sigue retenido por los demás Kaioshin. – “¿Qué hacemos contigo?”
– “Gggrrrrr” – gruñe el muchacho.
En Vampa, Vegeta se prepara para hacer el Shunkanido y llevar a Goku con Kaiosama.
– “Trunks” – le dice a su hijo. – “Lo dejo todo en tus manos”.
El mestizo levanta el pulgar. Vegeta sonríe y desaparece junto a Goku.

Freezer se aparta del grupo.

– “¿Dónde vas, Freezer?” – le pregunta Trunks.
– “Tengo cosas que hacer” – responde el tirano.
Broly da un paso al frente, pero Leek le detiene. Aunque el líder saiyajín sigue enfadado con el demonio del frío, contiene su rabia siguiendo el consejo de Vegeta y Trunks.
– “No es el momento” – dice Leek.
Freezer los mira de reojo por encima del hombro y sonríe.
– “Aún no…” – murmura antes de marcharse volando y perderse en el espacio.

DBSNL // Capítulo 116: Oscuridad latente

DBSNL // Capítulo 116: Oscuridad latente
“Otra creación humana nacida del odio…”

En la Tierra, Piccolo se encuentra en esa sala oscura, frente a las dos personalidades que han vivido en su interior durante años; Kamisama y Nail.
– “¿Qué pretendéis?” – pregunta una extraña voz proveniente del cerebro en la pared.
– “No te dejaremos controlar al hijo de Katattsu, viejo resentido” – le dice Nail.
– “Otra creación humana nacida del odio…” – murmura Kamisama. – “Parece que las cosas nunca cambian.”
– “¿Creéis que podéis detenerme?” – les pregunta Wheelo. – “Piccolo sigue siendo el más fuerte de los tres” – fanfarronea.
Kamisama esboza una sonrisa burlona.
– “Lo sabemos” – responde el anciano namekiano.
Pan y Bra se acercan a Piccolo.
– “¿Qué pasa?” – pregunta Bra.
– “¿Tío Piccolo?” – dice Pan.
Las voces de las chicas pueden oírse en la oscuridad de la mente del namekiano.
Nail sonríe.
– “Van a vencerte ellas” – le dice el guardián namekiano a Wheelo. 
Mientras tanto, cerca de la Tierra Sagrada de Karín, Cell ha derrotado a Ub, que sigue en el suelo, moribundo.
– “Siento como tu ki se apaga…” – dice el insecto. – “Has perdido.”
Pese a todo, el chico de Isla Papaya intenta levantarse.
Cell parece molesto.
– “No sé que extraña magia posees, pero será mejor que te elimine” – dice Cell, que le apunta con su mano.
Los ojos de Ub, de repente, brillan de color rojo y una extraña sonrisa se dibuja en su rostro.
– “Ji… Jiji… Jijiji” – ríe Ub en voz baja. 
– “¿Qué te ocurre?” – le pregunta Cell desconcertado.
– “¡JIJIJI!” – estalla en el chico en una carcajada.
En ese instante, Cell se fija en que su herida se ha curado.
– “¡¿Cómo es posible?!” – exclama el insecto.

Dibujado por Ipocrito
Ub se levanta y se abalanza sobre Cell, propinándole un rodillazo en la cara que le hace retroceder.
– “¡JAJAJAJA!” – ríe Ub mientras da una pirueta y se coloca detrás de Cell para darle un codazo y lanzarle contra una roca cercana.
Cell se pone en pie, desconcertado.
– “¡¿Qué demonios es este chico?!” – se pregunta el insecto.
Cell prepara un poderoso Kamehameha, dispuesto a terminar el combate.
– “¡DESAPARECE!” – exclama al lanzarlo contra Ub.
Ub no se defiende y espera que el ataque se aproxime con una terrorífica sonrisa en su rostro.
– “¡JIJIJIJAJAJA!” – grita en el último instante mientras se adentra en el ataque, que le envuelve en un instante.
Cell puede ver como una extraña sombra recorre el interior de su técnica.
– “¡No es posible!” – exclama el insecto asustado.
Ub surge de entre el Kamehameha delante de Cell. Su cuerpo está completamente chamuscado. El rostro del insecto muestra puro terror al ver al muchacho en ese estado.
El chico propina un puñetazo a Cell y lo lanza a varios kilómetros de distancia.
La piel de Ub empieza a curarse lentamente mientras camina hacia su enemigo.
Mientras tanto, en Vampa, Vegeta sigue atento a la energía de Goku y Garlick.
Cerca de él, Trunks se acerca a Freezer.
– “¿Qué ha ocurrido?” – pregunta el mestizo, sorprendido de ver al tirano.
El demonio del frio ignora a Trunks y alza su mirada al cielo, como Vegeta.
En ese momento, Broly y Leek se acercan.
– “Freezer…” – murmura el nuevo líder saiyajín, apretando sus puños con rabia.

Freezer sigue mirando al cielo.
– “No firmo autógrafos.” – le despacha el tirano.
– “Free… zer…” – murmura Broly, cuyos ojos brillan con un tono rojizo.
El demonio del frío, al sentir el ki del saiyajín, le mira.
– “¿Quién demonios eres?” – le pregunta Freezer.
Trunks enseguida interviene.
– “¡Tranquilos!” – intenta calmarles el mestizo. – “¡Este no es el momento ni el lugar!”
– “¡Aniquilaste a nuestro pueblo!” – exclama Leek. – “¡Incluso después de jurarte lealtad!”
– “¿Vuestro…?” – murmura el demonio del frío, confuso, pero enseguida se fija en la cola del anciano que le confronta. – “¡¿Sois saiyajín?!” – se sorprende.
Broly da un paso al frente, decidido, pero Trunks le detiene.
– “¡Broly! ¡NO!” – insiste el mestizo.
Freezer echa un vistazo a su alrededor y observa que está rodeado de saiyajín. El tirano esboza su típica sonrisa burlona.
– “¡Vaya!” – exclama el demonio. – “Parece que se me escaparon unos cuantos…”
– “Maldito…” – refunfuña Leek.
– “Grr…” – gruñe Broly.
Freezer se acerca al gigantón.
– “¿Tienes algo que decir, grandullón?” – le provoca el tirano.
Trunks se interpone entre ambos.
– “¡Freezer! ¡Basta!” – exclama el mestizo.
El cabello de Broly empieza a erizarse.
– “¡¡BASTA!!” – grita Vegeta, dejando a todos en silencio. – “Hay cosas más importantes en juego que vuestras viejas rencillas.”
– “Pero… ¡Este monstruo…!”” – exclama Leek.
– “Echa un vistazo a tu alrededor” – le interrumpe Vegeta. – “Los cadáveres que ves no son obra suya.”

Leek observa a los patrulleros galácticos recogiendo los cadáveres de sus compañeros y agacha la cabeza.

Mientras tanto, en un lejano planeta, Son Goku prepara un poderoso Kamehameha en el que inyecta toda su energía.
– “No tendré otra oportunidad…” – piensa el saiyajín. – “Ka… Me… Ha… Me…” – concentra energía.
Garlick continúa aportando su energía al portal, que aumenta de tamaño.
– “Cuando haya acabado con vosotros, ¡nadie podrá detenerme!” – exclama el demonio.
Goku ya está preparado. 
– “¡No te lo permitiré!” – exclama el saiyajín. – “¡HAAAAAAAA!” – grita al proyectar su energía.
El gigantesco Kamehameha avanza rápidamente hacia Garlick.
En mitad del espacio, el planeta estalla en silencio.
En Vampa, la energía de la explosión alerta a los presentes.
– “¡GOKU!” – grita Vegeta.
– “¡¿Qué ha pasado?!” – exclama Freezer.
Tras un instante de incertidumbre, Goku aparece en Vampa utilizando el Shunkanido. En un instante regresa a su estado base y se desploma, pero Broly le agarra antes de que caiga al suelo.
– “Ka… Kakarotto…” – murmura Broly. – “Herido…”
– “Tenemos que llevarle a casa” – dice Vegeta.
– “¡Tengo una píldora!” – se apresura Trunks.
– “En su estado, no será suficiente.” – dice Vegeta, que examina a Goku. – “Necesita una senzu.”

DBSNL // Capítulo 113: Juntos

DBSNL // Capítulo 113: Juntos
“Creo que puedo ayudar.”
Wheelo observa su nuevo cuerpo y esboza una aterradora sonrisa. Gohan ha quedado inconsciente.

– “¿Dónde está ese muchacho?” – se pregunta al mirar a su alrededor buscando a Ub, sin suerte.

Piccolo llega rápidamente a la Atalaya de Kamisama.

– “¡Dende!” – exclama Piccolo al verle situado al borde del Palacio, observando la Tierra. – “Supongo que ya sabes lo que está ocurriendo…” 

Kamisama aprieta con fuerza su bastón.

– “Dende…” – murmura Piccolo al ver la cara de terror del joven namekiano.
– “Es demasiado tarde…” – murmura Kamisama.

Piccolo entiende lo sucedido.

– “¿Acaso…?” – titubea el namekiano.

En ese instante, un ensordecedor zumbido creciente llama la atención de ambos, hasta que finalmente se detiene, seguido por una fuerte corriente de aire.

Cell ha llegado a la Atalaya.

Mientras tanto, Pan y Bra corren a toda velocidad hacia Ub, pues sienten que aún sigue con vida.

– “¡Hemos dejado a Goten y a mi hermano!” – exclama Bra. – “¡¿Y si despiertan?!”
– “¡Ub sigue con vida! ¡Puedo sentirlo! ¡Se mueve!” – dice Pan. – “¡Tenemos que ayudarle!”
– “¿Y si ahora es un enemigo?” – pregunta Bra.

De repente, las chicas pueden sentir el ki de Piccolo y Cell en la Atalaya. Ambas se detienen, petrificadas al imaginarse lo peor.

– “Tío Piccolo…” – murmura Pan con lágrimas en los ojos.
– “¿Dónde demonios están papá y Goku?” – se pregunta Bra, que aprieta sus puños con impotencia.
– “¡Ayuda a Ub!” – dice Pan. – “¡Yo ayudaré a Piccolo!”

Pan, furiosa, se transforma de nuevo en Súper Saiyajín y sale volando hacia la Atalaya.

– “¡No!” – grita Bra. – “¡Espera!”

Pero la hija de Gohan no se detiene y pronto desaparece en el horizonte.

– “Maldita sea…” – lamenta Bra, que se transforma en Súper Saiyajín y se marcha buscando a Ub.

En unos minutos, Pan llega a la Atalaya. Parece que Piccolo le espera.

– “¿Tío Piccolo?” – se extraña al notar algo extraño en él.
– “Llegas tarde” – sonríe el namekiano.

Cell y Dende salen del Palacio y se unen a Piccolo.
Pan se pone en guardia.

– “No…” – lamenta la saiyajín.

Dende y Piccolo alzan el vuelo y se aleja de la Atalaya.

 -“¿A dónde van?” – se extraña Pan.

Cell sonríe.

– “Ellos tienen otro trabajo” – dice el insecto.
– “¡NO!” – grita Pan, que intenta perseguirles.

Cell alarga su brazo y atrapa la pierna derecha de la saiyajín, estampándola contra el suelo.

– “Esto será divertido.” – sonríe el insecto.

Dende se aleja de la Atalaya mientras Piccolo desciende hasta la Torre de Karín.
La Torre parece vacía. Piccolo baja al piso inferior, pero no encuentra a nadie; solo una colección de vasijas. El namekiano camina entre ellas, abriéndolas una a una. Finalmente, en una de ellas, encuentra al Duende Karín escondido.
El namekiano agarra al Duende por el pescuezo y lo saca de la vasija.

– “¿Dónde están las semillas?” – pregunta Piccolo.
– “El gran Piccolo Daimaoh, manipulado como una marioneta…” – responde Karín. – “Qué vergüenza.”

Piccolo lanza a Karín contra una columna.

– “¡¿Dónde están?!” – grita el namekiano.
– “Vas a tener que matarme” – dice Karín.

El namekiano camina hasta el gato y le agarra de nuevo.

– “Eso no será necesario.” – sonríe Piccolo, mientras el metal líquido asoma por su boca.

Mientras tanto, Yajirobé se encuentra bajando la Torre con un saco de semillas a la espalda.
En otro lugar de la Tierra, Bra ha seguido el rastro de Ub hasta llegar a una llanura en la que se encuentra con una extraña casa de barro con forma de gusano extraterrestre y pequeñas ventanas circulares.

– “¿Qué demonios es esto?” – se pregunta Bra. – “Noto varias energías en su interior…”

La mestiza se escabulle en la casa con cautela y se encuentra a Majin Bu imponiendo sus manos sobre el joven de Isla Papaya, intentando curarle. A su lado, Mr. Satán.

– “¡BU!” – grita Bra contenta. – “¡Creíamos que habías muerto!”
– “Casi…” – responde Bu.
– “Atraparon a Videl…” – llora Satán. – “Ahora es… como ellos…”

Bra agacha la cabeza al escuchar esa noticia.
En ese instante, Ub se incorpora repentinamente.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – pregunta agitado. – “¡¿Dónde está Gohan?!”
– “¡Ub! ¡Estás bien!” – celebra Bra.
– “Bra…” – murmura Ub al ver a la chica. – “¿Y Pan?”
– “Ha ido a la Atalaya a apoyar a Piccolo. ¡Cell ahora también es un enemigo!” – responde la mestiza. – “¡Tenemos que ayudar a Pan! ¡Entre los cuatro podremos plantarles cara!”
– “¡¿Mi nieta corre peligro?!” – exclama Satán asustado.

Ub se levanta en silencio, mirando al suelo.

– “No. No podemos.” – dice el chico.
– “¿Qué?” – se sorprende Bra.
– “¿Qué estás diciendo?” – dice Satán.
– “Os llevaré lo más lejos posible de la Tierra. Puede que estéis a salvo en el Planeta de Kaiosama.” – dice Ub. – “Yo regresaré e intentaré rescatar a Pan.”
– “¿Y si no lo logras? ¿Y si Cell nos persigue?” – pregunta Bra.
– “Volveré a la Tierra para distraerle hasta que lleguen el señor Goku y Vegeta.” – dice Ub.

Bra agacha la cabeza, frustrada. Se siente impotente.

– “¡No puedes enfrentarte a ellos tú solo!” – dice Bra.
– “La chica tiene razón” – interviene Bu. – “No puedes hacerlo solo.”

Ub y Bra miran a Bu sorprendidos.

– “¿Qué sugieres?” – pregunta Ub.

Mr. Bu esboza una tierna sonrisa.

– “Bu…” – dice Satán. – “No puedo perderte a ti también…”
– “Creo que puedo ayudar.” – insiste Bu.

En la Atalaya, Cell ha propinado una paliza a la joven Pan, que ha perdido su transformación y lucha por ponerse en pie.

– “Eres tozuda.” – sonríe Cell. – “Muchos ya habrían optado por hacerse el muerto.”
– “No me rendiré…” – dice Pan, que se sujeta el hombro izquierdo. – “No puedo…”

La chica, sin fuerzas, se prepara para realizar un Kamehameha.
Cell estalla en una carcajada.

– “Esto tiene que ser una broma.” – se mofa el insecto.
– “Ka… Me…” – titubea Pan. – “Ha… Me…”
– “Me has enternecido.” – dice Cell. – “Está bien.” – añade mientras extiende sus brazos, ofreciéndole a Pan todas las facilidades. – “¡Dejaré que me ataques! ¡Vamos! ¡Ponlo todo en este Kamehameha, muchacha!” – se burla Cell.

Pan dispara.

– “¡HAAAA!” – grita la mestiza.

Nada ocurre. Ni siguiera es capaz de proyectar su energía.

– “¡JAJAJAJA!” – ríe Cell. – “Vaya…”

Pan se prepara para intentarlo otra vez.

– “Ka… Me…” – insiste la muchacha.
– “Ahora eres simplemente patética.” – dice Cell.
– “Ha… Me…” – dice una voz masculina que sorprende al insecto.

Detrás de Pan, Ub asciende por encima de la Atalaya, preparando su técnica.

– “¡¿Qué?!” – exclama Cell.
– “¡HAAAAAAAA!” – grita Ub al lanzar su ataque.

La poderosa onda de ki engulle a Cell y atraviesa la Atalaya, formando un gigantesco túnel que casi la parte en dos.

– “Ub…” – sonríe Pan al ver a su amigo.

La chica, sin fuerzas, casi se desmaya, pero Ub la agarra antes de que caiga al suelo.
El muchacho coloca su mano sobre Pan y su ki la envuelve, curándole las heridas.

– “Mi fuerza…” – dice Pan, mientras se pone en pie. – “¡Me has curado! Pero, ¡¿cómo?!”


Al mirar a su amigo, Pan se da cuenta de que ahora viste unos extraños ropajes. Ub lleva la ropa típica de Majin Bu.

– “Esa ropa…” – dice Pan. – “¡Tu ki ha cambiado!” – exclama al prestarle más atención. – “¿De verdad eres Ub?”


Ub sonríe.

– “Eso creo” – dice el muchacho. – “El señor Bu me ha prestado su fuerza. Volvemos a ser uno.”
– “¡Increíble!” – celebra Pan. – “¿Y cómo te sientes?”
– “Mejor que nunca” – responde el chico.

Cell, regenerado, se acerca a la Atalaya de nuevo. Pan y Ub sienten su ki.

– “¿Puedes ganarle?” – pregunta Pan.
– “Pronto lo sabremos” – responde Ub.

Dibujado por Ipocrito
Pan da un paso atrás. Sabe que es mejor no entrometerse en el combate.

– “Pan…” – dice Ub.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta la chica.
– “Esta vez no te decepcionaré” – dice Ub.
– “Lo sé.” – sonríe Pan. – “Lo dejo en tus manos.”

La mestiza sale volando y desciende hacia la Torre de Karín.
Mientras tanto, Dende ha llegado hasta Son Gohan y se agacha para curarle.

– “Cell necesita ayuda…” – murmura Dende.

De repente, alguien propina una patada al namekiano, dejándole fuera de combate.

– “Lo siento, Kamisama” – dice Bra. – “Pero no puedo dejar que hagas eso.”