DBSNL // Capítulo 126: Héroes

DBSNL // Capítulo 126: Héroes
“¿Cómo se llama tu compañero?”
En Monmaas, Son Goku avanza por el bosque, saltando de rama en rama.
– “¡Esto me recuerda a mi niñez en el Monte Paoz!” – sonríe el saiyajín. – “¡Este lugar es fantástico!”
Goku asciende por un gigantesco árbol hasta llegar a su cima, desde donde echa un vistazo a su alrededor para intentar hacerse una idea de dónde se encuentra.
– “Este lugar es enorme…” – dice el saiyajín. – “¡No sé por dónde empezar!”
De repente, una humareda en el horizonte llama su atención. 
– “¿Serán los gigantes?” – se pregunta Goku. – “¡Echaré un vistazo!”
El gorjeo de un ave asusta a Goku, que alza su mirada al cielo y se da cuenta de que un pájaro se abalanza sorbe él con intención de comérselo.
– “¡No! ¡Te confundes! ¡No soy tu comida!” – exclama Goku, que se escabulle entre las hojas del árbol, perseguido por la feroz ave.
En la Tierra, Pan y Ub salen del cine.
– “¡Ha sido increíble!” – exclama Ub, emocionado. – “Cuando el Gran Saiyaman y Mr. Satán golpean al villano y…” – narra emocionado el chico imitando a los protagonistas de la película.
– “Ha sido entretenida…” – dice Pan, algo avergonzada, pues no logra acostumbrarse al estatus de héroe de su familia, pero disfruta al ver a su amigo gozando de los pequeños placeres de la gran ciudad.
– “¡El Gran Saiyaman es increíble!” – dice Ub. – “¡Con todas esas poses chulas! ¡Es mi justiciero favorito!”
De repente, los dos sienten un extraño ki cercano y se ponen serios.
– “¿Lo notas?” – pregunta Ub.
– “Alguien nos acecha.” – dice Pan.
En un callejón cercano, un personaje les observa agazapado tras un contenedor. 
– “Casi me han visto…” – suspira el personaje, vestido con un extraño mono negro ajustado y un casco del mismo color.
– “¿Quién eres tú?” – le pregunta Ub, que ha aparecido a su lado utilizando el Shunkanido.
El personaje se queda boquiabierto al darse cuenta de que ha sido descubierto.
Pan se acerca por el callejón y se une a Ub.
– “¿De dónde vienes?” – le pregunta Pan. – “Que ropa tan extraña…”
El individuo se levanta de un salto y se pone en guardia. Su cinturón, en cuya hebilla tiene una pequeña pantalla que luce la letra “C”, empieza a brillar intensamente.
– “¡Activando modo \”Speed\”!” – exclama el individuo.

En su cinturón, la letra \”C\” se transforma en una \”S\”, y su traje adquiere una combinación de los colores blanco y rojo.
– “¡Retirada!” – grita al empezar a huir.
Ub y Pan se miran confusos.
El personaje corre por las calles de Satán City a toda velocidad, intentando alejarse de los chicos.
– “Me retiraré y volveré a intentarlo en otro momento, cuando no se lo esperen” – piensa el individuo. – “Si luchamos aquí, podría haber víctimas y…”
De repente, el corredor se ve obligado a frenar en seco, pues Ub y Pan han aparecido delante de él.
– “Cáspita…” – murmura el personaje. – “¿Cómo pueden ser tan rápidos?”
– “¿Nos vas a decir quién eres?” – insiste Ub.
El personaje se pone en guardia de nuevo.
– “No quería tener que llegar a esto, pero…” – dice mientras su cinturón se ilumina de nuevo, convirtiendo la letra \”S\” en una \”B\”, y su indumentaria cambia de color, tornándose negra y amarilla. – “¡Activando modo \”Battle\”!”
Ub le apunta con su mano y le empuja con su ki, haciendo que el individuo retroceda por la calzada dando vueltas de campana hasta que choca contra un muro al final de la calle.
La gente de los alrededores, al escuchar el ruido, enseguida sale de los establecimientos cercanos para investigar lo ocurrido.
Pan, que está muy advertida por sus padres sobre ese tipo de situaciones, enseguida activa su reloj de pulsera, materializando su traje de Gran Saiyaman 3.
– “¡¿Cómo has hecho eso?!” – se sorprende Ub.
– “¡Si te reconocen, tendremos problemas!” – le advierte Pan. – “¡Haz algo! ¡Tápate la cara!”
– “Pero…” – murmura Ub, poniéndose nervioso.
La gente asiste a la escena.
– “¡Es el Gran Saiyaman 3!” – exclama un viandante.
– “¿Y quién es el otro tipo?” – pregunta otro.
Ub, con su magia, ha creado un disfraz inspirado en el Great Saiyaman y los Kaioshin, las dos figuras de autoridad que han cruzado su mente en ese instante. El traje es verde, con casco a juego, pantalón blanco y guantes y botas naranjas.
– “¿Qué demonios te has puesto?” – dice Pan.
– “¡Lo primero que se me ha ocurrido!” – responde Ub, avergonzado.
Un fotógrafo se acerca a los dos héroes.
– “¡Great Saiyaman 3! ¿Qué ocurre?” – exclama el periodista.
– “¿Cómo se llama tu compañero?” – pregunta un fan.
– “Eh… Se llama…” – duda Pan. – “¡Papayaman! Se llama Papayaman.”
– “¿Papayaman?” – pregunta Ub.
Pan le propina un codazo.
– “¡Sí! ¡Sí!” – confirma Ub, mientras una gota de sudor recorre su sien. – “Soy Papayaman…”
– “Estamos deteniendo a un peligroso sujeto, que…” – explica Pan.

Dibujado por Ipocrito

Cuando vuelven a prestar atención a su enemigo, éste ha desaparecido.
– “¿Dónde se ha metido?” – se pregunta Pan.
El misterioso guerrero vuela a toda velocidad, alejándose de la ciudad. Ahora su traje luce diferentes tonalidades azules y muestra una \”F\” en su cinturón.
– “Al fin me he librado de esos dos…” – suspira el personaje.
De nuevo, Pan y Ub aparecen frente a él, que se ve obligado a detenerse.
– “Estoy un poco harta de perseguirte” – le dice Pan.
El individuo los mira detenidamente.
– “Vuestros trajes…” – murmura el personaje. – “¡Solo un verdadero justiciero los llevaría!” – exclama emocionado. – “Sois héroes, ¿verdad?”
Pan y Ub se miran confusos. No entienden lo que está ocurriendo.
– “Supongo…” – dice Pan.
– “¡Estupendo!” – exclama alegre el misterioso guerrero. – “Entonces, puedo confiar en vosotros ¿cierto?”
El personaje desciende lentamente y nuestros amigos le siguen.

Al tomar tierra, su traje se vuelve completamente blanco y el cinturón no muestra ninguna letra. El individuo se quita el casco, revelando a un humanoide de piel turquesa, ojos azules y cabello rubio platino.

– “Me llamo Katopesla.” – se presenta. – “Soy un justiciero del planeta Toreristo.”
– “¿Un justiciero?” – se pregunta Pan. – “¿Y qué haces aquí?”
– “Busco a un peligroso fugitivo alienígena.” – explica Katopesla. – “Tengo sospechas de que se esconde en vuestro planeta.”
– “¿Y por qué nos seguías a nosotros?” – pregunta Ub.
– “Detecté su señal en esa zona, y después mis sensores os identificaron a vosotros como seres extraterrestres” – responde el justiciero. – “Supongo que están estropeados… Recibo lecturas extrañas en este planeta desde que aterricé.”
– “Es posible que funcionen bien…” – dice Pan.
– “¡¿Sois extraterrestres?!” – se sorprende Katopesla. – “¡Impresionante!”
– “No exactamente…” – responde Ub.
– “Será mejor que volvamos a casa y…” – sugiere Pan.
De repente, el sonido de unas potentes alarmas alerta a nuestros amigos.
– “¡¿Qué es eso?!” – exclama Ub.
– “¡Debe ser él!” – responde el justiciero.
Los tres guerreros vuelan a toda velocidad, guiados por el ruido, hasta que llegan a una central de energía, de la que los operarios huyen despavoridos. 
Los tres personajes descienden rápidamente y se acercan a uno de los civiles.
– “¿Qué ha ocurrido?” – le pregunta Pan.
– “¡Esa cosa se ha metido en el reactor!” – exclama asustado el operario. – “¡Va a estallar!”
– “Maldito…” – murmura Ub.
– “No va a estallar” – dice Katopesla.
– “¿Qué?” – se extraña Pan.
De repente, la ciudad se queda a oscuras.
– “No explotará, porque ese malandrín ha absorbido su energía” – dice el justiciero.
En ese instante, el suelo empieza a temblar y a resquebrajarse.
Mientras tanto, muy lejos de allí, en el planeta Janguru, el Rey Garana observa desde el balcón de su palacio como una vieja nave Imperial aterriza frente a su palacio.
Una soldado janguro de alto rango, vistiendo una armadura dorada y portando una lanza, acompañada por otros dos solados con armaduras plateadas, se acercan a recibir la aeronave, cuya compuerta se abre para revelar a un soldado akaburu con una vieja armadura imperial que se apea del vehículo.
La soldado da un paso al frente hacia el recién llegado.
– “¡El viejo Imperio no es bienvenido en Janguru!” – dice la simia.
El Rey interrumpe a su solado y entra en escena.
– “Tranquila, Paupana” – dice Garana. – “Estoy seguro de que el Capitán Shisami no habría venido hasta aquí sin un motivo claro.”
Shisami sonríe.
– “Hola, viejo amigo” – saluda amigablemente el toro rojo.
– “¿Qué haces aquí, Shisami?” – pregunta el Rey simio. – “Supongo que no vienes solo para hablar de los viejos tiempos…”
– “Me temo que no.” – dice el akaburu, poniéndose serio. – “Ha vuelto.”
El rostro del simio palidece.
– “¿Qué?” – pregunta Garana, aterrado.
– “Freezer ha vuelto.” – dice Shisami.
A Garana, que independizó a su planeta tras la muerte del Emperador Cold y su hijo Freezer en la Tierra, le tiemblan las piernas al escuchar tal noticia.
– “¿Vienes…?” – titubea el simio. – “¿Vienes a matarme?”
– “No” – responde Shisami. – “Siempre que hinques la rodilla.”
– “¿Freezer nos dará otra oportunidad?” – pregunta sorprendido el janguro.
– “¿Cuenta el señor Freezer con tu lealtad?” – pregunta el akaburu.
Garana, sin dudar un instante, se arrodilla ante Shisami, mientras un sudor frío cubre su cuerpo.
El gesto sorprende a Paupana y a los demás soldados janguro.
– “Pero, Su Majestad…” – dice a simia. – “¡Janguro ahora es un planeta libre!”
– “¡Silencio!” – exclama Garana. – “No vale la pena… No podemos enfrentarnos a F… al señor Freezer.”
Shisami asiente, reafirmando las palabras de su amigo.

Paupana y los demás soldados se arrodillan como su Rey.
El toro rojo sonríe aliviado por no tener que enfrentarse a su viejo compañero.
– “Le comunicaré tu decisión.” – dice el akaburu, ofreciendo su mano a Garana para ayudarle a levantarse.

DBSNL // Capítulo 123: Motín

DBSNL // Capítulo 123: Motín
“Tenemos un problema…”

En unas horas, los refuerzos de la Patrulla Galáctica han llegado al planeta-ciudad Ktal y se llevan a los hermanos Para-para. Cheelai es atendida por el equipo médico, acompañada por Trunks.
– “Lo siento mucho, Cheelai” – se disculpa el mestizo.
– “No te preocupes” – sonríe la muchacha. – “Meerus te ha provocado.”
– “Desde el combate en Vampa parece que no consigo librarme de un extraño sentimiento de impotencia.” – lamenta Trunks. – “He perdido el control…”
Cheelai le agarra la mano.
– “Te he dicho que no pasa nada.” – insiste la muchacha. – “Estoy bien.”
– “Me alegro.” – suspira Trunks.

Cheelai esboza una simpática sonrisa.

– “Y además, hemos arrestado a los objetivos.” – dice la patrullera. – “Se acabaron sus fechorías. Pasarán un largo tiempo en la cárcel, ya no solo por sus atracos, pero también por agredir a dos miembros de la Patrulla Galáctica.”

En ese instante, un mensaje llega a su comunicador.
– “¡Trunks! ¡Cheelai!” – exclama Lemo. – “¿Me recibís?”
– “Adelante, Lemo” – responde la muchacha. – “¿Qué ocurre?”
– “Tenemos un problema…” – dice su superior. – “Me comunican que se ha iniciado un motín en el Asteroide-Prisión Bihe.”
– “¡¿Alguien intenta escapar de Bihe?!” – se sorprende Cheelai.
– “¿Esa no es una prisión de máxima seguridad?” – pregunta Trunks, que aún no domina todos los conocimientos sobre la Patrulla.
– “Vosotros dos estáis relativamente cerca.” – dice Lemo. – “¿Podríais echar un vistazo? También he avisado a Jiya e Iriko.”
– “Está bien” – dice Trunks. – “Iremos cuanto antes.”
En la Tierra, Pan y Ub ya han visitado a Dende y Mr. Popo y ahora vuelan hacia Satan City para entregarle las senzu a Gohan y después ir al cine. Piccolo se ha quedado en la Atalaya.
Cuando sobrevuelan la Capital del Oeste, Bra, que tomaba un descanso en el jardín de la Corporación Cápsula, siente su ki.
– “¿Qué traman esos dos?” – murmura la hija de Vegeta. – “Últimamente pasan mucho tiempo juntos…”
Bulma sale al patio y ve a su hija mirando al cielo algo enfurruñada.
– “¿Ocurre algo, cielo?” – pregunta Bulma.
– “Nada” – responde tajante Bra, que vuelve a entrar a la Sala de Gravedad.
– “¿Qué mosca le ha picado ahora?” – murmura su madre. – “Cosas de adolescente, supongo…” – suspira.
En la Atalaya de Kamisama, Piccolo se prepara para meditar. Sigue inquieto por una extraña sensación de peligro que no comprende.
En la Kame House, Goten y Marron se despiden de Roshi y la tortuga Umigame.
– “¡Volveremos mañana!” – dice Goten.
– “¡Hasta luego!” – dice Marron.
En Villa Jingle, Lapis, Ten Shin Han, Chaoz, Yamcha y Krilín ya han regresado de su entrenamiento y disfrutan de un chocolate caliente junto a Mai, Lunch, Suno, Puar, Hatchan y Baicha.
– “¿Qué tal ha ido?” – pregunta Suno.
– “Bueno…” – suspira Yamcha.
– “Nunca me había sentido tan viejo” – suspira Krilín.
– “Has pasado demasiado tiempo alejado de las Artes Marciales” – dice Ten.
– “No puedo vivir del aire…” – responde Krilín. – “¿Quieres que Lázuli me mate?”
– “¿Qué tal os va con la firma de moda?” – pregunta Mai.
– “Bastante bien” – responde Krilín. – “Los diseños de Lázuli son increíbles, y Bulma y Satán tienen muchos contactos, que siempre ayuda.”
– “¡Me alegro!” – sonríe Suno.
En el Planeta de los Kaioshin, Goku y Vegeta acaban de disfrutar de un tentempié.
– “¡Estoy lleno!” – exclama Goku. – “¿Listo para continuar, Vegeta?”
Vegeta se pone en pie.
– “Continúa tú solo” – responde Vegeta. – “Voy a entrenar un poco por mi cuenta.”
Goku se sorprende, pero enseguida esboza una pícara sonrisa.
– “¿Qué tramas, Vegeta?” – le pregunta a su compañero.
– “No voy a revelarte todos mis trucos” – responde el saiyajín.
Vegeta realiza el Shunkanido y desaparece.
– “Así que esas tenemos…” – sonríe Goku.
En ese momento, Zamas se acerca al saiyajín.
– “Son Goku” – dice el Kaioshin. – “He estado pensando en tus habilidades y se me ha ocurrido un lugar donde podrías entrenar de forma más eficiente que en este planeta.”
– “¿Un lugar mejor que éste?” – se sorprende Goku.

– “Parece que Vegeta va a seguir su propio camino.” – dice Zamas. –“Creo que deberías hacer lo mismo.”
– “Supongo que tienes razón.” – asiente el saiyajín.
– “Permíteme que te lo muestre” – sonríe el Dios, agarrando el brazo de Goku y teletransportándose.
Cheelai y Trunks ya vuelan con la nave de la Patrulla del Tiempo hacia Bihe.
– “Llegaremos en unas horas” – anuncia Trunks, a los mandos.
– “Bihe es una fortaleza.” – dice Cheelai, preocupada. – “¿Quién organizaría un motín allí?”
– “Alguien que intenta escapar…” – responde Trunks, algo confuso.
– “No es posible escapar de Bihe.” – dice Cheelai. – “La prisión se encuentra en el corazón del asteroide, rodeada por túneles infestados por gusanos Mouma, y ninguna nave está autorizada a aterrizar.” – explica la chica. – “Los visitantes aterrizan en el anillo exterior y son teletransportados a la prisión, pero esos sistemas quedan anulados en caso de emergencia.”
– “¿Crees que es una trampa?” – pregunta Trunks. – “¿Qué intentan atraernos?”
– “Es posible” – responde Cheelai. – “No podemos bajar la guardia.”
– “Estaremos atentos.” – dice Trunks.
En el planeta de Kaiosama, Vegeta aparece con el Shunkanido.
– “¡Vegeta!” – se sorprende el Kaio del Norte. – “¿Qué haces tú aquí?”
– “Tenemos que hablar” – responde Vegeta.
Mientras tanto, en el Asteroide-Prisión Bihe, los presos se enfrentan a los guardias, a los que superan en número. El lugar está inmerso en el caos. 
Unos pocos prisioneros han logrado abrir una de las compuertas que salen al exterior y se adentran en los túneles de roca que rodean las instalaciones.
– “¡Somos libres!” – exclama uno.
De repente, un extraño ruido les deja en silencio. Algo grande parece estar arrastrándose por los túneles.
– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta uno de los presos.
– “Creo que era un…” – dice otro.
En ese instante, un gigantesco gusano mouma surge de un túnel situado sobre sus cabezas y devora a uno de los fugados, engulléndolo de un solo bocado.
– “¡TODOS ATRÁS!” – grita uno. – “¡VOLVED DENTRO!”
Un segundo mouma se acerca a ellos de frente, como si fuera un tren de alta velocidad.
– “¡ATRÁS!” – exclama el preso, empujando a sus compañeros hacia el interior de la prisión.
Mientras tanto, en el centro del patio interior de la cárcel, en mitad de todo el alboroto, un ser de tez blanca, ojos rojos y tentáculos en su cabeza en lugar de cabello, armado con una larga vara negra con dos adornos blancos en los extremos; vestido con pantalón negro, una faja roja, una ajustada camiseta negra y una armadura blanca que recuerda a las de la Patrulla Galáctica.
– “Te estoy esperando.” – sonríe el misterioso personaje.

Dibujado por Ipocrito