DBSNL // Capítulo 382: Bestia

DBSNL // Capítulo 382: Bestia

“Eres muy impaciente.”

Broly ha sido empujado por el estallido de energía roja de Karza. 

El patrullero se levanta del suelo y sacude la cabeza para quitarse el aturdimiento.

Cuando mira al muchacho, se da cuenta de que ha cambiado.

El mestizo revela una cabellera blanca erizada. Sus cejas han desaparecido.

– “¿Qué…?” – se pregunta Broly. – “¿Qué es esa transformación…?”

Una poderosa aura roja late alrededor del chico.

Dibujado por Ipocrito

Karza se sujeta la cabeza con las dos manos.

– “¡KYAAAAAA!” – grita, furioso, enloquecido. – “¡KYAAAAAAH!”

En la ciudad, Tarble siente la aparición de tan descomunal poder.

– “¡NOS VAMOS!” – exclama, transformándose en Súper Saiyajín.

– “¿Quéééé?” – protesta Hybis, fastidiado.

– “¡No hay tiempo!” – insiste Tarble.

Hybis entra en la casa y desmonta la antena parabólica.

– “¡Vamos, Hybis!” – insiste Tarble.

Hybis no parece tener prisa y la sigue desensamblando cuidadosamente.

– “Estas cosas son delicadas.” – murmura. – “¿Sabes lo que cuesta cada pieza?”

Gladyola, Sambuco y Panzy observan el estallido de luz roja, que tiñe la zona con su color.

– “¿Qué es eso…?” – se pregunta Panzy, poniéndose la mano en el pecho, sintiendo una extraña presión.

– “Yo también puedo sentirlo…” – confiesa Gladyola.

– “Es su energía.” – revela Sambuco. – “Su poder es tan inmenso que podéis percibirlo.”

Torpin, al límite de conservar la consciencia, apoya su cabeza en los escombros.

– “Este planeta… está condenado…” – murmura el saiyajín. – “Lo ha estado desde el principio…”

Broly da un paso hacia el chico.

El mestizo clava sus pupilas rojas en Broly; el gesto enloquecido.

El patrullero se detiene. Siente como si toda la energía salvaje de su adversario se focalizara en él.

Broly aprieta los puños y se agacha ligeramente, preparándose.

– “Je.” – sonríe el patrullero, imbuyéndose de su aura verde.

El poder de Karza estalla de nuevo.

En un parpadeo, aparece delante de Broly, listo para propinarle una patada en la cara.

– “¡¿AH?!” – se sorprende el saiyajín.

¡BAAAM! Broly detiene la patada con su antebrazo en el último momento, pero aun así sale empujado a través del Valle de los Sordos.

Karza sale corriendo a cuatro patas tras él, saltando de un lado a otro a toda velocidad.

Broly rebota contra el suelo, pero intenta recuperar la estabilidad, clavando sus pies en el suelo, dejando un surco en el suelo mientras aguanta el equilibrio hasta detenerse.

El saiyajín se frota el brazo con el que ha detenido el golpe.

– “Impresionante…” – se sorprende Broly. – “¿De dónde saca todo este…?”

Pero antes de que pueda acabar su reflexión, Karza abre su boca y de ella emana un torrente de energía roja que avanza rápidamente hacia Broly y lo engulle por completo.

El poderoso ataque deja un gran socavón a su paso y se pierde en el espacio.

– “¡KYAAAAA!” – grita Karza al cielo, como si celebrara instintivamente su victoria, golpeándose el pecho con el puño derecho.

A medida que se desvanece la polvareda, la figura de Broly puede adivinarse en mitad de toda la destrucción, con sus brazos cruzados frente a su rostro, con sus muñequeras desintegradas, su ropa dañada y la armadura de la patrulla parcialmente destruida.

– “¡¿Kyah?!” – parece sorprendido el mestizo.

Los brazos de Broly están humeantes tras el ataque. El saiyajín los mira, asombrado.

– “¡Jeje!” – sonríe.

Broly aprieta los puños, emocionado.

Karza muestra los colmillos, enrabietado, y carga contra su adversario.

El suelo se resquebraja alrededor de Broly. Su aura verde emite una columna de energía que se pierde en el cielo.

– “¡HAAAAAAAA!” – grita mientras la columna de unos pocos metros aumenta rápidamente su diámetro.

El cielo se tiñe de verde.

Karza no frena su acometida y embiste al muro de energía que sigue progresando, pero sale repelido.

– “¡GRRRAAAH!” – gruñe el mestizo, furioso. – “¡KYAAAAAAAH!” – grita.

Broly se ha transformado. Su cabello es verde y su musculatura ha aumentado. Su armadura de la patrulla se ha roto por completo. 

Broly desgarra la parte superior de su uniforme, ya rasgada por el ataque de Karza, quedando con el torso descubierto.

– “Hacía mucho tiempo que no sentía la necesidad de pelear usando esta forma.” – dice Broly. – “Puedes estar orgu…”

Antes de que pueda acabar la frase, Karza se ha abalanzado sobre él y se prepara para darle una patada… pero Broly la detiene con su antebrazo; esta vez sin dificultad.

– “Eres muy impaciente.” – advierte el saiyajín.

Broly le agarra la pierna y lo levanta por los aires antes de estamparlo de espaldas contra el suelo.

– “¡KYAA!” – grita Karza.

Broly se cruza de brazos, observando al mestizo incrustado en el pavimento.

– “No tienes ningún control sobre esta transformación, ¿es eso?” – le dice el saiyajín.

Karza da una voltereta hacia atrás para levantarse y ganar distancia, y empieza a saltar de un lado a otro alrededor de Broly.

– “Es rápido…” – piensa el saiyajín, siguiéndolo con la mirada.


Karza embiste al patrullero y le intenta dar un puñetazo, pero el saiyajín lo esquiva fácilmente, inclinando su cuerpo hacia un lado.

El mestizo, frustrado, ataca de nuevo. Esta vez Broly detiene el puñetazo con la palma de su mano. La onda expansiva sacude el terreno.

– “¿Se está haciendo más fuerte?” – duda Broly.

Karza retrocede.

– “¡KYAAAAAAH!” – grita de nuevo, como un animal.

Sus manos se iluminan con ki rojo.

Broly frunce el ceño, preparado para responder al ataque.

Pero la luz roja parece sorprender al mismo Karza, que empieza a sacudir sus manos con cierto miedo.

– “¿Eh?” – Broly está confuso. – “¿Qué hace…?”

Con cada sacudida, el ki parece concentrarse cada vez más en las puntas de sus dedos.

– “¿Eeh…?” – alucina el saiyajín.

De repente, en uno de sus aspavientos, el ki de sus dedos se prolonga, dejando una estela tras su movimiento.

– “¡¿UH?!” – se sobresalta Karza.

Una tenebrosa sonrisa se esboza en su rostro.

– “¡KYEH…!” – mira a su contrincante.

– “Oh…” – da un paso atrás el saiyajín.

Karza embiste a Broly y le intenta dar un zarpazo; el saiyajín retrocede y lo evade… pero el ki del mestizo prolonga el zarpazo y alcanza el pecho de Broly, dejándole cuatro cortes humeantes cruzando su pecho en diagonal de izquierda a derecha.

Broly se mira la herida, sorprendido.

– “Tsk…” – protesta el saiyajín. – “Maldita sea… Es más peligroso de lo que creía…”

– “¡KYAAAH! ¡KYAHYAHYA!” – ríe Karza.

Broly aprieta los puños y reaviva su aura.

– “Esto se acabó.” – frunce el ceño.

El saiyajín se abalanza sobre Karza y le propina un puñetazo en la cara que lo lanza a través del valle, y sale volando tras él.

Karza recobra la estabilidad en el aire. Broly prepara su siguiente puñetazo, pero al intentar propinárselo, el mestizo lo evade volando hacia el cielo.

– “¡Es más rápido que antes!” – se sorprende el patrullero.

En el aire, Karza abre su boca y de ella emana un torrente de ki que cae sobre Broly.

Desde el campamento, el ataque puede verse como una columna de ki rojo que se torna en una gran onda expansiva roja que sacude la zona.

Sambuco, Gladyola y Panzy se cubren de la ventisca provocada.

Torpin sonríe.

– “Os lo he advertido… es una bestia…” – murmura el saiyajín.

Panzy lo escucha y lo mira. 

La mirada asustada de la princesa se vuelve seria, con el ceño fruncido; indignada.

La muchacha camina decidida hacia el saiyajín

– “¡Princesa!” – se preocupa Gladyola.

 Panzy le cruza la cara a Torpin de un guantazo. ¡PLAS!

Silencio.

El saiyajín mira a la muchacha con sorpresa.

– “El chico está peleando por ti…” – dice ella, apretando con rabia los puños. – “¿Es que no te das cuenta?” – con lágrimas en los ojos. – “¡Está preocupado por su abuelo!”

– “Muchacha…” – murmura Sambuco, impresionado.

Torpin tarda unos segundos en reaccionar, y lo hace con una sonrisa que se mofa de la reflexión de la princesa.

– “Estúpida…” – responde el saiyajín. – “Por eso… es una vergüenza…”

– “¿Eh?” – se queda perpleja Panzy.

– “No importa… la fuerza que tenga… siempre será débil…” – sentencia Torpin.

– “¿Acaso…?” – llora Panzy. – “¡¿Es que no tienes corazón?!”

Gladyola, con su espadón sobre el hombro, camina hasta ponerse al lado de la princesa.

– “Para algunos no hay redención posible.” – dice la guerrera. – “Apártese, Princesa.”

Gladyola empuña su arma y la levanta sobre su cabeza, lista para ejecutar al saiyajín.

Torpin sonríe.

– “A esto es a lo que me refiero…” – dice el saiyajín. – “Puedo verlo… en tus ojos…” – le dice a Gladyola. – “Mi muerte no te va a quitar el sueño.”

– “Ni una pizca.” – responde ella.

– “Gladyola…” – sufre Panzy.

La espada desciende sobre Torpin.

¡CLANK!

Tarble ha aterrizado frente a Gladyola y ha detenido el arma con su mano derecha.

-“¡¿EH?!” – se sorprende ella.

La mirada seria del Súper Saiyajín juzga a la guerrera. 

Hybis cae del cielo, abrazado al maletín de la antena, y rueda por el suelo hasta quedar bocabajo.

– “¡HYBIS!” – se alegra Panzy.

– “Me ha soltado sin avisar, el muy animal.” – dice Hybis.

– “Lo siento…” – se disculpa Tarble, suavizando su mirada. – “No tenía tiempo.”

– “¿Qué estás haciendo?” – protesta Gladyola.

– “Esta no es la manera.” – responde el saiyajín. – “No es necesario.”

La guerrera da un paso atrás y apoya de nuevo el espadón en su hombro.

– “Tsk…” protesta Gladyola.

Tarble regresa a su estado base.

Torpin escupe al suelo, ofendido.

– “¿Y quién… eres tú…?” – pregunta el moribundo saiyajín, con desprecio.

Pero no tarda en darse cuenta de la cola que ondea el patrullero.

– “Otro saiyajín… tú también…” – se sorprende.

Tarble mira al anciano de arriba abajo.

– “Así que era eso…” – murmura el patrullero.

En la distancia, en el cielo, Broly y Karza intercambian golpes.

El patrullero se protege de los ataques del asalvajado joven y evade los zarpazos a distancia.

Broly parece que está a la defensiva, intentando frenar a Karza.

Los impactos retumban en el cielo.

– “¿Él también es un saiyajín?” – pregunta Tarble, mirando en dirección al combate.

El viejo extiende su mano hacia la cola de Tarble.

– “Sois una vergüenza…” – piensa Torpin. – “Saiyajín… a las órdenes de la Patrulla Galáctica… vasallos del poder… otra vez… ¡Escoria!”

Torpin agarra la cola del patrullero.

– “¿Eh?” – lo mira Tarble, confuso.

– “¡JAJAJA!” – ríe Torpin con las fuerzas que le quedan.

– “¡TARBLE!” – se preocupa Gladyola.

– “¡TE MATARÉ CON MI ÚLTIMO ALIENTO!” – amenaza el saiyajín.

Torpin abre su boca y un orbe de ki amarillo empieza a materializarse en ella.

Pero Tarble se libera fácilmente sacudiendo su cola y le cruza la cara con ella. ¡PLAS!

De la boca ensangrentada del saiyajín cae un diente.

Torpin no da crédito.

– “Aah… ah…” – se queda perplejo. – “¿Cómo…? ¿La cola…?”

– “Hace mucho tiempo que dejamos atrás ese punto débil.” – responde Tarble.

Tarble mira de nuevo el combate en el cielo.

– “Pero eso significa…” – sonríe con picardía. – “Jeje.”

Tarble se transforma en Súper Saiyajín.

Torpin lo mira con ojos como platos. Confuso.

– “Chico…” – gruñe el viejo. – “¿Quién…? ¿Quién eres…?”

– “Me llamo Tarble.” – responde el saiyajín. – “Hijo de Leek. En tus tiempos, él era un soldado del escuadrón Bardock. Después, el líder de los saiyajín del Planeta Vampa y del Planeta Sadala.”. 

– “Así que… ¿eres el hijo del nuevo Rey…?” – pregunta Torpin.

Gladyola se sorprende al oírlo.

– “Hace tiempo que no usamos ese término.” – responde Tarble. – “El Rey Vegeta III, su hijo, Páragus, mi padre… Todos hicieron lo que creían mejor para los saiyajín.” – explica. – “Solo soy el heredero de la voluntad de nuestra gente.”

DBSNL // Capítulo 379: La cueva

DBSNL // Capítulo 379: La cueva

“No confía en nosotros.”

En el desfiladero del Valle de los Sordos, Broly, envuelto en su aura, pero sin transformarse, cae sobre la espalda del trol que sujetaba el garrote para golpear a Gladyola y lo incrusta en el suelo, partiéndole la espalda.

El brillo de su aura se refleja en los ojos abiertos de Panzy.

Los trols que sujetaban a la guerrera la sueltan para atacar a Broly, pero éste salta por encima de ellos con una pirueta, dejándolos pasar de largo.

Cuando ellos se dan la vuelta, Broly les lanza una esfera de energía verde del tamaño de un puño a cada uno en el abdomen y los empuja a través del desfiladero hasta que estallan.

Sambuco cae de culo al suelo.

– “Ay… ay…” – tiembla el viejo.

Ahora todos los trols gruñen con su atención puesta en el saiyajín.

Gladyola, magullada, se levanta.

– “¿Has estado ocultando tu fuerza?” – pregunta la guerrera, un poco ofendida y celosa.

– “Je” – sonríe Broly.

Panzy observa anonadada al patrullero.

– “Pero, ¿quiénes son estos tipos?” – se pregunta la princesa.

El trol que llevaba el hacha saca un cuerno vacío que llevaba atado en su cinturón y sopla en él para hacerlo sonar. Su bramido retumba en el valle.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Broly.

– “Creo que… han pedido refuerzos…” – titubea Sambuco.

– “Tsk…” – aprieta los dientes el Gladyola. – “Será mejor que salgamos de aquí.”

Broly asiente.

Gladyola agarra a Panzy y carga con ella debajo del brazo, mientras tira de la mano de Sambuco, poniéndolo en pie de un tirón y obligándolo a correr tras ella.

Nuestros amigos pueden oír varios cuernos responder en la distancia.

El saiyajín apunta con su mano derecha a los enemigos. Un orbe de ki verde brilla a su alrededor.

Los trols restantes cargan contra Broly para intentar detener la huida, pero justo en ese instante, la esfera de energía en su mano se deshace en múltiples blast menores que bombardean la zona, golpeando a los trols y todo a su alrededor, incluyendo los muros del desfiladero, que se desmoronan.

Broly y los demás aprovechan la polvareda y el estruendo para escapar.

En la ciudad, Hybis regresa a su casa cargando con una gran olla. 

Tarble espera en mitad de la calle, inquieto, mirando al horizonte.

Hybis se pone a su lado, mirando en la misma dirección que el saiyajín, pero no ve nada extraño.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta él.

– “He sentido el ki de Broly.” – responde Tarble. – “Han tenido que pelear.”

Hybis no parece inmutarse y decide entrar en su casa.

– “He traído un caldo de bichos de Peonia.” – dice mientras abre la puerta. – “Le dije que era para tu amigo, para que pusiera los bichos más grandes.”

Tarble suspira.

– “Estarán bien.” – piensa el saiyajín. – “No sé por qué me preocupo.” – sonríe.

En el espacio, Cheelai y Gohan Jr viajan hacia Erezúant.

– “De acuerdo, Lemon.” – dice Cheelai, al comunicador. – “Los recogeremos y nos pondremos en contacto de nuevo, a la espera de instrucciones.”

– “Según nuestro informador, el Rey Kadan tiene un espíritu pacífico.” – informa Lemon. – “Pero ciertas zonas del planeta pueden ser conflictivas.” – reflexiona. – “No podemos tomar decisiones sin tener más información.”

– “Lo entendemos.” – confirma la patrullera. – “Seremos diplomáticos.”

– “Estaría más tranquilo si os acompañara Toppo.” – suspira Lemon.

– “Al final vas a ofenderme…” – refunfuña Cheelai.

– “Buena suerte, chicos.” – responde el jefe.

Finaliza la llamada.

Gohan se cruza de brazos.

– “No confía en nosotros.” – protesta el muchacho. 

– “Lemon se preocupa.” – sonríe Cheelai. – “Todos los patrulleros somos su responsabilidad.”

– “Tsk…” – gruñe mientras mira de reojo por la ventana. – “Supongo que sí…” – le cuesta admitir.

El sol se ha puesto en Erezúant. Una noche oscura. La tenue aurora boreal magenta en el cielo.

Sobre una colina, en una cueva, Broly, Gladyola, Panzy y Sambuco han encendido una hoguera.

– “Aquí estaremos bien.” – suspira Gladyola, mientras da la vuelta a una rama prendida, con la intención de avivar el fuego. – “Pasaremos la noche.”

La barriga de Sambuco ruge.

– “¿No tenemos raciones?” – pregunta el viejo.

– “Jaja” – ríe Broly. – “Yo también tengo hambre…”

Los dos miran a Gladyola con ojos de cachorro abandonado.

La guerrera sucumbe y saca un puñado de frutos diminutos y deshidratados de un pequeño bolsillo de su cinturón, detrás de su espalda y se los muestra a los demás.

– “Necesitaremos agua.” – dice ella.

– “¡¿Esa es la cena?!” – se preocupa el saiyajín.

– “¡Excelente!” – celebra el viejo.

Sambuco se levanta.

– “Yo me encargo del agua.” – dice mientras se sacude el polvo del pantalón. – “He visto una zona con vegetación no muy lejos de aquí.”

– “¿Eh?” – se sorprende Broly, al verlo contento ante tal despropósito.

Panzy le lanza una piedra a Broly en la cabeza.

– “¡AY!” – se queja el saiyajín.

– “¡Eso es un manjar!” – protesta la princesa. – “¡UN RESPETO!”

– “Que mal humor…” – refunfuña el saiyajín. – “No digo que no esté bueno… pero parece muy poca cosa…”

La Princesa se levanta, ofendida, y rebusca en su bandolera hasta encontrar una bengala que enciende frotándola contra la pared de la cueva.

– “¿De dónde has sacado eso?” – se sorprende Gladyola.

– “Lo hice yo.” – protesta ella, tajante. – “Me voy a investigar.”

– “No te alejes mucho.” – dice la guerrera.

Panzy no responde, y se adentra en la cueva.

Broly observa a la princesa alejarse, sin comprender muy bien lo que le ocurre.

– “¿Y el viejo encontrará agua en este lugar?” – pregunta el saiyajín.

– “La niebla que has visto de día, se condensa por la noche.” – responde la Gladyola. – “Es un ciclo muy corto, pero es suficiente para formar charcas en algunas zonas y que crezca vegetación.” 

– “Vaaya…” – se sorprende Broly.

En el exterior, Sambuco se adentra en una zona boscosa a los pies de la colina sobre la que se encuentra la cueva en la que se ocultan.

– “Espero tener suerte…” – piensa el viejo, apartando matorrales.

Un extraño ruido animal lo alerta.

– “¡Ah!” – se asusta el anciano.

De nuevo, el mismo llanto animal; mugidos.

Mientras tanto, en la cueva, Panzy sigue avanzando en la oscuridad, iluminada por su bengala casera.

– “Esos patrulleros…” – refunfuña. – “Vienen aquí como si tuvieran a que salvarnos… ¡No los necesitamos!” – patea una piedra con rabia.

La piedra rebota por el suelo y se adentra en lo más oscuro de la gruta.

Un fuerte bufido en el fundo de la cueva.

– “¡¿Ah?!” – se asusta Princesa, deteniéndose al instante.

En el bosque, con cautela, Sambuco sigue avanzando entre los matorrales hasta que atisba el final.

El viejo se detiene.

– “Ooh…” – observa asombrado.

Frente a él, cerca de allí, un grupo de bandidos de distintas razas está sometiendo a un animal parecido a una vaca, de pelaje violeta, cabellera frondosa de color índigo y grandes cuernos.

– “¡Estate quieta!” – exige un bandido, mientras dos más están ayudándole a tirar de una cuerda atada a su cornamenta.

– “¡Se está cansando!” – celebra otro, que con otros tres tiran de un cabo atado una de sus patas traseras.

Sambuco observa como a alrededor de la criatura hay varias parcelas delimitadas por vallas de madera en las que otros animales como ese están aprisionados y, al lado de cada parcela, hay varias lecheras metálicas amontonadas.

– “Pobres criaturas…” – se preocupa el anciano.

Sentados alrededor de la fogata, Broly observa detenidamente uno de los frutos deshidratados que le ha dado Gladyola.

– “¿De verdad que esto llena?” – pregunta el saiyajín.

– “Alimenta a un soldado para una semana.” – asiente ella. – “Solo hay que ponerle agua para revitalizarlo.”

– “¡Qué curioso!” – sonríe Broly. – “Este es un planeta muy interesante… ¡y está lleno de gente fuerte!”

Sambuco entra en la cueva.

– “¡Chicos!” – los llama el anciano, un poco alterado. – “¡Ahí fuera hay…!”

Pero un grito de Panzy los interrumpe.

– “¡KYAAAAAAAAH!” – grita la princesa, aterrada.

– “¡PANZY!” – se levanta Gladyola, empuñando su arma.

Los pasos acelerados de la muchacha retumban en la cueva.

– “¡KYAAH!” – grita de nuevo, saliendo de las sombras y corriendo para ponerse detrás de Gladyola.

– “¡¿Qué ocurre?!” – pregunta ella.

Unas fuertes pisadas hacen retumbar la cueva. Un fuerte bufido en la oscuridad provoca una brisa repentina.

Broly se levanta.

Unos ojos rojos entre las sombras.

Sambuco retrocede lentamente.

– “Creo que… será mejor que nos marchemos…” – sugiere tímidamente.

Un minotauro gigantesco sale de la oscuridad, con pelaje violeta, melena alrededor de los hombros de color índigo y empuñando un arma fabricada a partir de una quijada de toro.

– “¡¡MUUUOOOOH!!” – su mugido retumba en las paredes de la cueva. 

Gladyola da un paso al frente, empuñado su espadón, dispuesta a proteger a su princesa.

– “¡ATRÁS, BESTIA! – advierte la guerrera.

– “¡¿OSÁIS ADENTRAROS EN MI MORADA?!” – replica el minotauro, furioso.

El toro levanta su arma y ataca a Gladyola, pero ella bloquea el golpe con su espadón.

– “¡Yo lo detendré!” – dice ella. – “¡Salid de aquí!”

– “¡ES UN MINOTAURO!” – exclama Sambuco. – “¡NO SEAS ESTÚPIDA!”

La espada queda atascada entre dos muelas de la quijada. El minotauro hace un gesto brusco con su arma que desarma a Gladyola; su espadón acaba incrustado en una de las paredes de la cueva.

– “¡GLADYOLA!” – se preocupa Panzy.

La bestia propina una cornada a la guerrera, pero por suerte no logra ensartarla; la levanta del suelo y la estrella contra el techo de la cueva.

Gladyola cae al suelo.

– “¡¿NO TENÉIS SUFICIENTE?!” – protesta el minotauro. – “¡¿AHORA VENÍS A POR MÍ?!”

– “¡Cree que somos bandidos!” – advierte Sambuco.

– “¿Eh?” – se extraña Broly.

Gladyola se levanta dolorida y desenvaina su pistola, como último recurso.

– “¡OS MATARÉ A TODOS!” – grita el minotauro.

Broly camina hacia la bestia, adelantando a Gladyola.

– “¡¿Qué?!” – lo mira ella, confundida.

El minotauro se sorprende al ver al patrullero acercarse a él.

El rostro de Broly es amigable, incluso parece sonreír.

– “¡¿Te burlas de mí, forastero?!” – refunfuña la bestia.

– “No tenemos que pelear.” – dice Broly. – “Solo estamos de paso.”

– “¡¡CÁLLATE!!” – estalla el toro, levantando su arma, listo para atacar al saiyajín.

La mirada de Broly se torna severa. Un estallido de energía verde.

En un parpadeo propina un codazo en el abdomen del minotauro.

Dibujado por Ipocrito

La bestia deja caer su arma y se sujeta el abdomen con ambas manos.

Cae de rodillas al suelo. Retumba la cueva.

– “Ay… ah…” – sufre el minotauro, con su hocico contra el suelo.

Broly muestra su rostro gentil de nuevo y se agacha de cuclillas frente al toro, que lo mira con sorpresa y confusión, incluso con miedo.

– “¿Quién… eres…?” – pregunta el minotauro.

– “No somos tus enemigos.” – sonríe el saiyajín. – “Me llamo Broly.”

¡Feliz Navidad!

Ipocrito nos regala este maravilloso dibujo sorpresa para felicitarnos las fiestas.

¡Muchas gracias a todos por leernos un año más!

Espero que estéis disfrutando de la nueva saga.

Esta semana no tendremos capítulo, porque la Señora Batosai y yo estamos en Hokkaido unos días de vacaciones. Disculpad las molestias.

¡DBSNL volverá la semana que viene!

Dibujado por Ipocrito

DBSNL // Capítulo 374: Lady Gladyola

DBSNL // Capítulo 374: Lady Gladyola

“Todos los tontos tienen suerte.”

En la sala del trono del castillo del Rey Kadan, ante la mirada atenta de Su Majestad y de sus compañeros, Tarble va a enfrentarse a Gladyola para demostrar su valía.

– “¡¡ADELANTE!!” – exclama el Rey.

La guerrera levanta su espadón y se abalanza sobre el saiyajín.

La velocidad de la mujer sorprende a Tarble.

El saiyajín evade el espadazo saltando hacia la derecha.

El espadón rompe el suelo con el impacto.

Lady Gladyola rota sobre sí misma mientras levanta su enorme arma y propina e intenta un corte horizontal, que el saiyajín tiene que esquivar agachándose rápidamente, perdiendo el extremo de uno de sus mechones de pelo encrespados.

La mujer aprovecha la posición de Tarble para propinarle un rodillazo en la cara que lo hace retroceder y, sin darle tiempo para relajarse y como si el arma fuera más ligera de lo que aparenta, otro espadazo horizontal en dirección opuesta, obligando al saiyajín a saltar para evadirlo.

Dibujado por Ipocrito

– “¡Qué fuerte es!” – piensa el saiyajín. – “Pero si evito su espada, creo que…”

Gladyola agarra al saiyajín de la pechera cuando aún está en el aire y lo lanza contra una columna.

Tarble se estrella y cae al suelo… y cuando levanta la mirada, la guerrera ya se encuentra frente a él con la espada en alto.

– “Tsk…” – sufre el patrullero.

Hybis mira el combate al lado de Broly.

– “¿Me puedo quedar sus botas?” – pregunta, girándose hacia Broly.

En ese instante, Tarble se impulsa con los pies en el pilar y salta hacia delante, pasando entre las piernas de Gladyola, evadiendo el golpe.

La espada se incrusta en la columna. Gladyola forcejea para liberarla.

Tarble sonríe, viendo una oportunidad; se envuelve en su ki incoloro y se abalanza sobre su rival por la espalda.

Gladyola suelta su arma, se revuelve e intercepta a Tarble en el aire, propinándole un fuerte puñetazo en la cara que lo remite al suelo.

El Rey observa el combate con gesto serio. La princesa, en cambio, sonríe con cierta malicia.

Tarble se incorpora, frotándose la mejilla, dolorido.

– “Ay… ay…” – se queja.

Gladyola logra liberar su arma y la carga sobre su hombro.

– “Lo siento, Su Majestad.” – dice la guerrera. – “Creo que la Patrulla Galáctica se ha burlado de nosotros.”

Tarble se pone en pie.

– “Se acabó…” – gruñe entre dientes.

El saiyajín aprieta los puños. Su cabello ondea sinuosamente.

– “¿Hmm?” – se sorprende Gladyola.

– “¡YAAAAAAH!” – exclama Tarble.

Un estallido de ki sacude la zona, quebrando varias columnas de la enorme sala y haciendo estallar la cristalera detrás del trono.

El cabello de Tarble se ha vuelto dorado, igual que el aura que lo rodea.

– “¿Qué clase de magia es esa?” – murmura el Rey.

Gladyola, lejos de achantarse, se abalanza sobre el saiyajín y le propina un espadazo horizontal, aparentemente dispuesta a decapitarlo… pero ¡BAM! Tarble detiene el golpe protegiéndose con el antebrazo izquierdo.

La guerrera se percata no solo del cambio de fuerza de su adversario, sino también del cambio en su mirada; mucho más fría e intimidante.

– “¿Eh?” – se sorprende ella, como si fuera testigo por primera vez de un poder sin igual.

Antes de que la Gladyola pueda reaccionar, Tarble salta usando la hoja de la espada como apoyo y propina una fuerte patada en la mejilla derecha a la guerrera.

El impacto retumba en la gran sala.

Gladyola es lanzada hacia la pared de la sala, quebrándola y cayendo al suelo, aturdida.

El Rey Kadan y la princesa quedan boquiabiertos. Broly sonríe.

– “¡OOooh!” – exclama Hybis.

Gladyola, frustrada, se intenta levantar, cuando se encuentra a Tarble frente a ella, ya en estado base, ofreciéndole la mano.

– “¿Estás bien?” – dice Tarble. – “Espero no haberme pasado…” – se disculpa. – “¡Eres realmente fuerte! Me has obligado a transformarme en Súper Saiyajín…”

– “¿Súper Saiyajín?” – repite ella, como si esas palabras debieran tener algún significado oculto que no comprende.

La mujer toma su mano y se levanta.

El Rey levanta la barbilla, recuperando su tono más formal.

– “¡Con esta victoria…!” – anuncia. – “¡La corona reconoce la valía de la Patrulla Galáctica y acepta su ayuda!”

Tarble hace una reverencia.

– “Lo haremos lo mejor posible, Su Majestad.” – dice el saiyajín.

Lady Gladyola hace una reverencia.

– “Lo siento, Su Excelencia.” – se disculpa ella. – “Este guerrero me ha superado.”

– “Acepto tu derrota, Lady Gladyola.” – asiente el Rey.

Kadan extiende su mano hacia la mujer y ella se acerca al altar para tomarla.

– “Como dicta la tradición.” – dice el Rey. – “El guerrero que ha derrotado en un combate justo a la capitana de mi guardia, merece su mano en matrimonio.”

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el saiyajín.

Gladyola, con la cara magullada, desvía la mirada, ligeramente sonrojada.

Broly se queda boquiabierto.

Tarble retrocede, un poco asustado e incómodo.

– “No… Lo siento, pero…” – se excusa. – “No es necesario que…”

Hybis niega con la cabeza.

– “Todos los tontos tienen suerte.” – murmura.

– “¡¿Y POR QUÉ NO TE CASAS TÚ CON ELLA?!” – protesta Tarble.

– “Porque ya me rechazó.” – responde Hybis.

Los dos saiyajín se quedan boquiabiertos.

– “Me gustan las mujeres musculosas.” – admite Hybis.

– “¿Tuviste que pelear con ella?” – pregunta Broly, sorprendido.

– “No estuvo a la altura.” – interviene Gladyola.

– “Ser subyugado entre esos muslos no fue la peor experiencia de mi vida.” – Hybis responde a Broly.

Una gota de sudor frio recorre la frente de Tarble, incapaz de comprender como funciona la mente de su nuevo compañero.

Kadan se aclara la voz, pidiendo así silencio.

– “Patrullero.” – dice el Rey. – “¿Aceptas la mano de Lady Gladyola?”

– “Tsk…” – protesta Tarble, sin saber qué decir. – “Si rechazo su mano, es seguro que perderemos su confianza y no podremos llevar a cabo la misión…” – piensa. – “Lo mejor será seguirles la corriente, por ahora… y ya se me ocurrirá algo.”

– “¿Y bien?” – insiste el Rey.

– “Acepto.” – el patrullero hace una reverencia.

Broly sonríe y aplaude. Kadan entrega a Gladyola a Tarble y se une al aplauso.

La nueva pareja se da la mano. Gladyola sonrojada y Tarble claramente incómodo.

El Rey chasquea los dedos, llamando así a la gárgola que acompañó a nuestros amigos hasta la sala.

– “¡Prepararemos un banquete para esta noche!” – le comunica. – “¡Celebraremos el enlace y…!”

– “¡Su Majestad!” – exclama Tarble, nervioso. – “Creo que es mejor que pospongamos la celebración…”

– “¿Eh?” – lo mira Kadan con recelo.

– “Verá…” – dice el saiyajín. – “Nuestra misión como miembros de la Patrulla Galáctica es ayudarles a resolver el robo…” – se excusa.

– “¿Quieres posponer la unión?” – refunfuña el Rey.

– “¡Qué mejor forma de demostrar mi valía que resolviendo el caso!” – exclama Tarble, dispuesto a cualquier treta para salir de esta.

Kadan se cruza de brazos. Se frota el bigote.

– “Está bien.” – asiente. – “Me parece adecuado.” – acepta. – “¡Así podremos festejar el doble!” – se golpea la panza.

– “Claro… claro…” – hace varias reverencias el saiyajín.

– “Lady Gladyola os mostrará el castillo.” – continúa el Rey. – “Así podéis aprovechar el tiempo para conocerlos mejor.” – le guiña un ojo.

– “Como desee, Su Majestad.” – responde ella con una reverencia.

La princesa baja del trono de un salto, malhumorada.

– “Esto es ridículo…” – protesta mientras baja del altar hacia el largo pasillo central de la sala.

Por el camino se topa con Broly.

– “Princesa.” – sonríe el saiyajín, intentando ser simpático, mientras hace una pequeña reverencia.

Sin mediar palabra y sin pensárselo dos veces, la princesa propina un puñetazo en las partes al saiyajín, que se queda blanco y cae de rodillas.

– “Ay… ay…” – sufre Broly.

La muchacha sigue su camino hacia la salida, al fondo de la sala.

El Rey Kadan se acerca a Broly le pide disculpas mientras le ayuda a levantarse.

El sol empieza a caer en el horizonte del planeta Erezúant, haciendo que la tenue aurora boreal magenta cobre vida.

Lady Gladiola, con su espadón la espalda, guía a Tarble por los pasillos del castillo, iluminados por antorchas, mientras le cuenta los detalles del robo. Broly y Hybis los siguen a unos pocos metros de distancia.

– “Es el tesoro más preciado de nuestro reino.” – revela Gladyola. – “El legado de nuestros ancestros.”

– “Y dices que fue un forastero…” – cavila Tarble, acariciándose el mentón.

– “Glorio.” – dice ella, apretando el puño, incapaz de ocultar su frustración. – “Traicionó nuestra confianza.”

– “¿Peleaste contra él?” – pregunta el saiyajín.

– “No.” – responde ella. – “Se ganó el beneplácito del Rey de otra forma.” – explica. – “Fue bienvenido en el castillo porque rescató a la Princesa de unos bandidos.”

– “¿La Princesa?” – repite Tarble, preguntándose qué podía hacer fuera del castillo y sin protección.

– “La Princesa Panzy es un espíritu libre.” – dice Hybis.

– “No es la primera vez que se aventura fuera del castillo sin el permiso de su padre y evadiendo nuestra guardia.” – suspira Gladyola. 

– “Parece de las que saben defenderse.” – sonríe Tarble, mirando a Broly con una mueca burlona.

– “Tsk…” – protesta Broly, sintiéndose humillado.

Gladyola se detiene frente a un portón.

– “Es aquí.” – anuncia ella.

La mujer empuja las enormes puertas, que al abrirse revelan una cámara construida en roca rojiza y oscura, iluminada por el fuego de siete braseros rodeando una estatua central.

Tarble y Broly se quedan helados al ver la figura de piedra que se alza frente a ellos, con siete metros de altura. Una silueta ensotanada con una efigie de macho cabrío de orejas puntiagudas y cuernos encorvados.

– “No… no puede ser…” – titubea Tarble.

– “Es él…” – murmura Broly, apretando los puños, nervioso.

– “¿Eh?” – se extraña Gladyola, al ver la extraña actitud de sus acompañantes. – “¿Conocéis al profeta?”

– “¿Profeta?” – dice Tarble, con su voz afectada.

La efigie tiene un tercer ojo en la frente, con un agujero donde debería estar la pupila. 

Una inscripción en el pie de la estatua: Erezuánt paiti drujō staotā.