DBSNL // Capítulo 382: Bestia
“Eres muy impaciente.”
Broly ha sido empujado por el estallido de energía roja de Karza.
El patrullero se levanta del suelo y sacude la cabeza para quitarse el aturdimiento.
Cuando mira al muchacho, se da cuenta de que ha cambiado.
El mestizo revela una cabellera blanca erizada. Sus cejas han desaparecido.
– “¿Qué…?” – se pregunta Broly. – “¿Qué es esa transformación…?”
Una poderosa aura roja late alrededor del chico.

Karza se sujeta la cabeza con las dos manos.
– “¡KYAAAAAA!” – grita, furioso, enloquecido. – “¡KYAAAAAAH!”
En la ciudad, Tarble siente la aparición de tan descomunal poder.
– “¡NOS VAMOS!” – exclama, transformándose en Súper Saiyajín.
– “¿Quéééé?” – protesta Hybis, fastidiado.
– “¡No hay tiempo!” – insiste Tarble.
Hybis entra en la casa y desmonta la antena parabólica.
– “¡Vamos, Hybis!” – insiste Tarble.
Hybis no parece tener prisa y la sigue desensamblando cuidadosamente.
– “Estas cosas son delicadas.” – murmura. – “¿Sabes lo que cuesta cada pieza?”
Gladyola, Sambuco y Panzy observan el estallido de luz roja, que tiñe la zona con su color.
– “¿Qué es eso…?” – se pregunta Panzy, poniéndose la mano en el pecho, sintiendo una extraña presión.
– “Yo también puedo sentirlo…” – confiesa Gladyola.
– “Es su energía.” – revela Sambuco. – “Su poder es tan inmenso que podéis percibirlo.”
Torpin, al límite de conservar la consciencia, apoya su cabeza en los escombros.
– “Este planeta… está condenado…” – murmura el saiyajín. – “Lo ha estado desde el principio…”
Broly da un paso hacia el chico.
El mestizo clava sus pupilas rojas en Broly; el gesto enloquecido.
El patrullero se detiene. Siente como si toda la energía salvaje de su adversario se focalizara en él.
Broly aprieta los puños y se agacha ligeramente, preparándose.
– “Je.” – sonríe el patrullero, imbuyéndose de su aura verde.
El poder de Karza estalla de nuevo.
En un parpadeo, aparece delante de Broly, listo para propinarle una patada en la cara.
– “¡¿AH?!” – se sorprende el saiyajín.
¡BAAAM! Broly detiene la patada con su antebrazo en el último momento, pero aun así sale empujado a través del Valle de los Sordos.
Karza sale corriendo a cuatro patas tras él, saltando de un lado a otro a toda velocidad.
Broly rebota contra el suelo, pero intenta recuperar la estabilidad, clavando sus pies en el suelo, dejando un surco en el suelo mientras aguanta el equilibrio hasta detenerse.
El saiyajín se frota el brazo con el que ha detenido el golpe.
– “Impresionante…” – se sorprende Broly. – “¿De dónde saca todo este…?”
Pero antes de que pueda acabar su reflexión, Karza abre su boca y de ella emana un torrente de energía roja que avanza rápidamente hacia Broly y lo engulle por completo.
El poderoso ataque deja un gran socavón a su paso y se pierde en el espacio.
– “¡KYAAAAA!” – grita Karza al cielo, como si celebrara instintivamente su victoria, golpeándose el pecho con el puño derecho.
A medida que se desvanece la polvareda, la figura de Broly puede adivinarse en mitad de toda la destrucción, con sus brazos cruzados frente a su rostro, con sus muñequeras desintegradas, su ropa dañada y la armadura de la patrulla parcialmente destruida.
– “¡¿Kyah?!” – parece sorprendido el mestizo.
Los brazos de Broly están humeantes tras el ataque. El saiyajín los mira, asombrado.
– “¡Jeje!” – sonríe.
Broly aprieta los puños, emocionado.
Karza muestra los colmillos, enrabietado, y carga contra su adversario.
El suelo se resquebraja alrededor de Broly. Su aura verde emite una columna de energía que se pierde en el cielo.
– “¡HAAAAAAAA!” – grita mientras la columna de unos pocos metros aumenta rápidamente su diámetro.
El cielo se tiñe de verde.
Karza no frena su acometida y embiste al muro de energía que sigue progresando, pero sale repelido.
– “¡GRRRAAAH!” – gruñe el mestizo, furioso. – “¡KYAAAAAAAH!” – grita.
Broly se ha transformado. Su cabello es verde y su musculatura ha aumentado. Su armadura de la patrulla se ha roto por completo.
Broly desgarra la parte superior de su uniforme, ya rasgada por el ataque de Karza, quedando con el torso descubierto.
– “Hacía mucho tiempo que no sentía la necesidad de pelear usando esta forma.” – dice Broly. – “Puedes estar orgu…”
Antes de que pueda acabar la frase, Karza se ha abalanzado sobre él y se prepara para darle una patada… pero Broly la detiene con su antebrazo; esta vez sin dificultad.
– “Eres muy impaciente.” – advierte el saiyajín.
Broly le agarra la pierna y lo levanta por los aires antes de estamparlo de espaldas contra el suelo.
– “¡KYAA!” – grita Karza.
Broly se cruza de brazos, observando al mestizo incrustado en el pavimento.
– “No tienes ningún control sobre esta transformación, ¿es eso?” – le dice el saiyajín.
Karza da una voltereta hacia atrás para levantarse y ganar distancia, y empieza a saltar de un lado a otro alrededor de Broly.
– “Es rápido…” – piensa el saiyajín, siguiéndolo con la mirada.
Karza embiste al patrullero y le intenta dar un puñetazo, pero el saiyajín lo esquiva fácilmente, inclinando su cuerpo hacia un lado.
El mestizo, frustrado, ataca de nuevo. Esta vez Broly detiene el puñetazo con la palma de su mano. La onda expansiva sacude el terreno.
– “¿Se está haciendo más fuerte?” – duda Broly.
Karza retrocede.
– “¡KYAAAAAAH!” – grita de nuevo, como un animal.
Sus manos se iluminan con ki rojo.
Broly frunce el ceño, preparado para responder al ataque.
Pero la luz roja parece sorprender al mismo Karza, que empieza a sacudir sus manos con cierto miedo.
– “¿Eh?” – Broly está confuso. – “¿Qué hace…?”
Con cada sacudida, el ki parece concentrarse cada vez más en las puntas de sus dedos.
– “¿Eeh…?” – alucina el saiyajín.
De repente, en uno de sus aspavientos, el ki de sus dedos se prolonga, dejando una estela tras su movimiento.
– “¡¿UH?!” – se sobresalta Karza.
Una tenebrosa sonrisa se esboza en su rostro.
– “¡KYEH…!” – mira a su contrincante.
– “Oh…” – da un paso atrás el saiyajín.
Karza embiste a Broly y le intenta dar un zarpazo; el saiyajín retrocede y lo evade… pero el ki del mestizo prolonga el zarpazo y alcanza el pecho de Broly, dejándole cuatro cortes humeantes cruzando su pecho en diagonal de izquierda a derecha.
Broly se mira la herida, sorprendido.
– “Tsk…” – protesta el saiyajín. – “Maldita sea… Es más peligroso de lo que creía…”
– “¡KYAAAH! ¡KYAHYAHYA!” – ríe Karza.
Broly aprieta los puños y reaviva su aura.
– “Esto se acabó.” – frunce el ceño.
El saiyajín se abalanza sobre Karza y le propina un puñetazo en la cara que lo lanza a través del valle, y sale volando tras él.
Karza recobra la estabilidad en el aire. Broly prepara su siguiente puñetazo, pero al intentar propinárselo, el mestizo lo evade volando hacia el cielo.
– “¡Es más rápido que antes!” – se sorprende el patrullero.
En el aire, Karza abre su boca y de ella emana un torrente de ki que cae sobre Broly.
Desde el campamento, el ataque puede verse como una columna de ki rojo que se torna en una gran onda expansiva roja que sacude la zona.
Sambuco, Gladyola y Panzy se cubren de la ventisca provocada.
Torpin sonríe.
– “Os lo he advertido… es una bestia…” – murmura el saiyajín.
Panzy lo escucha y lo mira.
La mirada asustada de la princesa se vuelve seria, con el ceño fruncido; indignada.
La muchacha camina decidida hacia el saiyajín
– “¡Princesa!” – se preocupa Gladyola.
Panzy le cruza la cara a Torpin de un guantazo. ¡PLAS!
Silencio.
El saiyajín mira a la muchacha con sorpresa.
– “El chico está peleando por ti…” – dice ella, apretando con rabia los puños. – “¿Es que no te das cuenta?” – con lágrimas en los ojos. – “¡Está preocupado por su abuelo!”
– “Muchacha…” – murmura Sambuco, impresionado.
Torpin tarda unos segundos en reaccionar, y lo hace con una sonrisa que se mofa de la reflexión de la princesa.
– “Estúpida…” – responde el saiyajín. – “Por eso… es una vergüenza…”
– “¿Eh?” – se queda perpleja Panzy.
– “No importa… la fuerza que tenga… siempre será débil…” – sentencia Torpin.
– “¿Acaso…?” – llora Panzy. – “¡¿Es que no tienes corazón?!”
Gladyola, con su espadón sobre el hombro, camina hasta ponerse al lado de la princesa.
– “Para algunos no hay redención posible.” – dice la guerrera. – “Apártese, Princesa.”
Gladyola empuña su arma y la levanta sobre su cabeza, lista para ejecutar al saiyajín.
Torpin sonríe.
– “A esto es a lo que me refiero…” – dice el saiyajín. – “Puedo verlo… en tus ojos…” – le dice a Gladyola. – “Mi muerte no te va a quitar el sueño.”
– “Ni una pizca.” – responde ella.
– “Gladyola…” – sufre Panzy.
La espada desciende sobre Torpin.
¡CLANK!
Tarble ha aterrizado frente a Gladyola y ha detenido el arma con su mano derecha.
-“¡¿EH?!” – se sorprende ella.
La mirada seria del Súper Saiyajín juzga a la guerrera.
Hybis cae del cielo, abrazado al maletín de la antena, y rueda por el suelo hasta quedar bocabajo.
– “¡HYBIS!” – se alegra Panzy.
– “Me ha soltado sin avisar, el muy animal.” – dice Hybis.
– “Lo siento…” – se disculpa Tarble, suavizando su mirada. – “No tenía tiempo.”
– “¿Qué estás haciendo?” – protesta Gladyola.
– “Esta no es la manera.” – responde el saiyajín. – “No es necesario.”
La guerrera da un paso atrás y apoya de nuevo el espadón en su hombro.
– “Tsk…” protesta Gladyola.
Tarble regresa a su estado base.
Torpin escupe al suelo, ofendido.
– “¿Y quién… eres tú…?” – pregunta el moribundo saiyajín, con desprecio.
Pero no tarda en darse cuenta de la cola que ondea el patrullero.
– “Otro saiyajín… tú también…” – se sorprende.
Tarble mira al anciano de arriba abajo.
– “Así que era eso…” – murmura el patrullero.
En la distancia, en el cielo, Broly y Karza intercambian golpes.
El patrullero se protege de los ataques del asalvajado joven y evade los zarpazos a distancia.
Broly parece que está a la defensiva, intentando frenar a Karza.
Los impactos retumban en el cielo.
– “¿Él también es un saiyajín?” – pregunta Tarble, mirando en dirección al combate.
El viejo extiende su mano hacia la cola de Tarble.
– “Sois una vergüenza…” – piensa Torpin. – “Saiyajín… a las órdenes de la Patrulla Galáctica… vasallos del poder… otra vez… ¡Escoria!”
Torpin agarra la cola del patrullero.
– “¿Eh?” – lo mira Tarble, confuso.
– “¡JAJAJA!” – ríe Torpin con las fuerzas que le quedan.
– “¡TARBLE!” – se preocupa Gladyola.
– “¡TE MATARÉ CON MI ÚLTIMO ALIENTO!” – amenaza el saiyajín.
Torpin abre su boca y un orbe de ki amarillo empieza a materializarse en ella.
Pero Tarble se libera fácilmente sacudiendo su cola y le cruza la cara con ella. ¡PLAS!
De la boca ensangrentada del saiyajín cae un diente.
Torpin no da crédito.
– “Aah… ah…” – se queda perplejo. – “¿Cómo…? ¿La cola…?”
– “Hace mucho tiempo que dejamos atrás ese punto débil.” – responde Tarble.
Tarble mira de nuevo el combate en el cielo.
– “Pero eso significa…” – sonríe con picardía. – “Jeje.”
Tarble se transforma en Súper Saiyajín.
Torpin lo mira con ojos como platos. Confuso.
– “Chico…” – gruñe el viejo. – “¿Quién…? ¿Quién eres…?”
– “Me llamo Tarble.” – responde el saiyajín. – “Hijo de Leek. En tus tiempos, él era un soldado del escuadrón Bardock. Después, el líder de los saiyajín del Planeta Vampa y del Planeta Sadala.”.
– “Así que… ¿eres el hijo del nuevo Rey…?” – pregunta Torpin.
Gladyola se sorprende al oírlo.
– “Hace tiempo que no usamos ese término.” – responde Tarble. – “El Rey Vegeta III, su hijo, Páragus, mi padre… Todos hicieron lo que creían mejor para los saiyajín.” – explica. – “Solo soy el heredero de la voluntad de nuestra gente.”



