DBSNL // Capítulo 126: Héroes

DBSNL // Capítulo 126: Héroes
“¿Cómo se llama tu compañero?”
En Monmaas, Son Goku avanza por el bosque, saltando de rama en rama.
– “¡Esto me recuerda a mi niñez en el Monte Paoz!” – sonríe el saiyajín. – “¡Este lugar es fantástico!”
Goku asciende por un gigantesco árbol hasta llegar a su cima, desde donde echa un vistazo a su alrededor para intentar hacerse una idea de dónde se encuentra.
– “Este lugar es enorme…” – dice el saiyajín. – “¡No sé por dónde empezar!”
De repente, una humareda en el horizonte llama su atención. 
– “¿Serán los gigantes?” – se pregunta Goku. – “¡Echaré un vistazo!”
El gorjeo de un ave asusta a Goku, que alza su mirada al cielo y se da cuenta de que un pájaro se abalanza sorbe él con intención de comérselo.
– “¡No! ¡Te confundes! ¡No soy tu comida!” – exclama Goku, que se escabulle entre las hojas del árbol, perseguido por la feroz ave.
En la Tierra, Pan y Ub salen del cine.
– “¡Ha sido increíble!” – exclama Ub, emocionado. – “Cuando el Gran Saiyaman y Mr. Satán golpean al villano y…” – narra emocionado el chico imitando a los protagonistas de la película.
– “Ha sido entretenida…” – dice Pan, algo avergonzada, pues no logra acostumbrarse al estatus de héroe de su familia, pero disfruta al ver a su amigo gozando de los pequeños placeres de la gran ciudad.
– “¡El Gran Saiyaman es increíble!” – dice Ub. – “¡Con todas esas poses chulas! ¡Es mi justiciero favorito!”
De repente, los dos sienten un extraño ki cercano y se ponen serios.
– “¿Lo notas?” – pregunta Ub.
– “Alguien nos acecha.” – dice Pan.
En un callejón cercano, un personaje les observa agazapado tras un contenedor. 
– “Casi me han visto…” – suspira el personaje, vestido con un extraño mono negro ajustado y un casco del mismo color.
– “¿Quién eres tú?” – le pregunta Ub, que ha aparecido a su lado utilizando el Shunkanido.
El personaje se queda boquiabierto al darse cuenta de que ha sido descubierto.
Pan se acerca por el callejón y se une a Ub.
– “¿De dónde vienes?” – le pregunta Pan. – “Que ropa tan extraña…”
El individuo se levanta de un salto y se pone en guardia. Su cinturón, en cuya hebilla tiene una pequeña pantalla que luce la letra “C”, empieza a brillar intensamente.
– “¡Activando modo \”Speed\”!” – exclama el individuo.

En su cinturón, la letra \”C\” se transforma en una \”S\”, y su traje adquiere una combinación de los colores blanco y rojo.
– “¡Retirada!” – grita al empezar a huir.
Ub y Pan se miran confusos.
El personaje corre por las calles de Satán City a toda velocidad, intentando alejarse de los chicos.
– “Me retiraré y volveré a intentarlo en otro momento, cuando no se lo esperen” – piensa el individuo. – “Si luchamos aquí, podría haber víctimas y…”
De repente, el corredor se ve obligado a frenar en seco, pues Ub y Pan han aparecido delante de él.
– “Cáspita…” – murmura el personaje. – “¿Cómo pueden ser tan rápidos?”
– “¿Nos vas a decir quién eres?” – insiste Ub.
El personaje se pone en guardia de nuevo.
– “No quería tener que llegar a esto, pero…” – dice mientras su cinturón se ilumina de nuevo, convirtiendo la letra \”S\” en una \”B\”, y su indumentaria cambia de color, tornándose negra y amarilla. – “¡Activando modo \”Battle\”!”
Ub le apunta con su mano y le empuja con su ki, haciendo que el individuo retroceda por la calzada dando vueltas de campana hasta que choca contra un muro al final de la calle.
La gente de los alrededores, al escuchar el ruido, enseguida sale de los establecimientos cercanos para investigar lo ocurrido.
Pan, que está muy advertida por sus padres sobre ese tipo de situaciones, enseguida activa su reloj de pulsera, materializando su traje de Gran Saiyaman 3.
– “¡¿Cómo has hecho eso?!” – se sorprende Ub.
– “¡Si te reconocen, tendremos problemas!” – le advierte Pan. – “¡Haz algo! ¡Tápate la cara!”
– “Pero…” – murmura Ub, poniéndose nervioso.
La gente asiste a la escena.
– “¡Es el Gran Saiyaman 3!” – exclama un viandante.
– “¿Y quién es el otro tipo?” – pregunta otro.
Ub, con su magia, ha creado un disfraz inspirado en el Great Saiyaman y los Kaioshin, las dos figuras de autoridad que han cruzado su mente en ese instante. El traje es verde, con casco a juego, pantalón blanco y guantes y botas naranjas.
– “¿Qué demonios te has puesto?” – dice Pan.
– “¡Lo primero que se me ha ocurrido!” – responde Ub, avergonzado.
Un fotógrafo se acerca a los dos héroes.
– “¡Great Saiyaman 3! ¿Qué ocurre?” – exclama el periodista.
– “¿Cómo se llama tu compañero?” – pregunta un fan.
– “Eh… Se llama…” – duda Pan. – “¡Papayaman! Se llama Papayaman.”
– “¿Papayaman?” – pregunta Ub.
Pan le propina un codazo.
– “¡Sí! ¡Sí!” – confirma Ub, mientras una gota de sudor recorre su sien. – “Soy Papayaman…”
– “Estamos deteniendo a un peligroso sujeto, que…” – explica Pan.

Dibujado por Ipocrito

Cuando vuelven a prestar atención a su enemigo, éste ha desaparecido.
– “¿Dónde se ha metido?” – se pregunta Pan.
El misterioso guerrero vuela a toda velocidad, alejándose de la ciudad. Ahora su traje luce diferentes tonalidades azules y muestra una \”F\” en su cinturón.
– “Al fin me he librado de esos dos…” – suspira el personaje.
De nuevo, Pan y Ub aparecen frente a él, que se ve obligado a detenerse.
– “Estoy un poco harta de perseguirte” – le dice Pan.
El individuo los mira detenidamente.
– “Vuestros trajes…” – murmura el personaje. – “¡Solo un verdadero justiciero los llevaría!” – exclama emocionado. – “Sois héroes, ¿verdad?”
Pan y Ub se miran confusos. No entienden lo que está ocurriendo.
– “Supongo…” – dice Pan.
– “¡Estupendo!” – exclama alegre el misterioso guerrero. – “Entonces, puedo confiar en vosotros ¿cierto?”
El personaje desciende lentamente y nuestros amigos le siguen.

Al tomar tierra, su traje se vuelve completamente blanco y el cinturón no muestra ninguna letra. El individuo se quita el casco, revelando a un humanoide de piel turquesa, ojos azules y cabello rubio platino.

– “Me llamo Katopesla.” – se presenta. – “Soy un justiciero del planeta Toreristo.”
– “¿Un justiciero?” – se pregunta Pan. – “¿Y qué haces aquí?”
– “Busco a un peligroso fugitivo alienígena.” – explica Katopesla. – “Tengo sospechas de que se esconde en vuestro planeta.”
– “¿Y por qué nos seguías a nosotros?” – pregunta Ub.
– “Detecté su señal en esa zona, y después mis sensores os identificaron a vosotros como seres extraterrestres” – responde el justiciero. – “Supongo que están estropeados… Recibo lecturas extrañas en este planeta desde que aterricé.”
– “Es posible que funcionen bien…” – dice Pan.
– “¡¿Sois extraterrestres?!” – se sorprende Katopesla. – “¡Impresionante!”
– “No exactamente…” – responde Ub.
– “Será mejor que volvamos a casa y…” – sugiere Pan.
De repente, el sonido de unas potentes alarmas alerta a nuestros amigos.
– “¡¿Qué es eso?!” – exclama Ub.
– “¡Debe ser él!” – responde el justiciero.
Los tres guerreros vuelan a toda velocidad, guiados por el ruido, hasta que llegan a una central de energía, de la que los operarios huyen despavoridos. 
Los tres personajes descienden rápidamente y se acercan a uno de los civiles.
– “¿Qué ha ocurrido?” – le pregunta Pan.
– “¡Esa cosa se ha metido en el reactor!” – exclama asustado el operario. – “¡Va a estallar!”
– “Maldito…” – murmura Ub.
– “No va a estallar” – dice Katopesla.
– “¿Qué?” – se extraña Pan.
De repente, la ciudad se queda a oscuras.
– “No explotará, porque ese malandrín ha absorbido su energía” – dice el justiciero.
En ese instante, el suelo empieza a temblar y a resquebrajarse.
Mientras tanto, muy lejos de allí, en el planeta Janguru, el Rey Garana observa desde el balcón de su palacio como una vieja nave Imperial aterriza frente a su palacio.
Una soldado janguro de alto rango, vistiendo una armadura dorada y portando una lanza, acompañada por otros dos solados con armaduras plateadas, se acercan a recibir la aeronave, cuya compuerta se abre para revelar a un soldado akaburu con una vieja armadura imperial que se apea del vehículo.
La soldado da un paso al frente hacia el recién llegado.
– “¡El viejo Imperio no es bienvenido en Janguru!” – dice la simia.
El Rey interrumpe a su solado y entra en escena.
– “Tranquila, Paupana” – dice Garana. – “Estoy seguro de que el Capitán Shisami no habría venido hasta aquí sin un motivo claro.”
Shisami sonríe.
– “Hola, viejo amigo” – saluda amigablemente el toro rojo.
– “¿Qué haces aquí, Shisami?” – pregunta el Rey simio. – “Supongo que no vienes solo para hablar de los viejos tiempos…”
– “Me temo que no.” – dice el akaburu, poniéndose serio. – “Ha vuelto.”
El rostro del simio palidece.
– “¿Qué?” – pregunta Garana, aterrado.
– “Freezer ha vuelto.” – dice Shisami.
A Garana, que independizó a su planeta tras la muerte del Emperador Cold y su hijo Freezer en la Tierra, le tiemblan las piernas al escuchar tal noticia.
– “¿Vienes…?” – titubea el simio. – “¿Vienes a matarme?”
– “No” – responde Shisami. – “Siempre que hinques la rodilla.”
– “¿Freezer nos dará otra oportunidad?” – pregunta sorprendido el janguro.
– “¿Cuenta el señor Freezer con tu lealtad?” – pregunta el akaburu.
Garana, sin dudar un instante, se arrodilla ante Shisami, mientras un sudor frío cubre su cuerpo.
El gesto sorprende a Paupana y a los demás soldados janguro.
– “Pero, Su Majestad…” – dice a simia. – “¡Janguro ahora es un planeta libre!”
– “¡Silencio!” – exclama Garana. – “No vale la pena… No podemos enfrentarnos a F… al señor Freezer.”
Shisami asiente, reafirmando las palabras de su amigo.

Paupana y los demás soldados se arrodillan como su Rey.
El toro rojo sonríe aliviado por no tener que enfrentarse a su viejo compañero.
– “Le comunicaré tu decisión.” – dice el akaburu, ofreciendo su mano a Garana para ayudarle a levantarse.

ESPECIAL DBSNL /// El Saiyajín Dios // Universo 7 / Parte VII: Llave y cerradura

El Saiyajín Dios / Parte VII: Llave y cerradura
“Ellos os encontrarán”
Kale ayuda a Broly a llegar hasta el laboratorio, donde Tarble y Ganos hablan con Raichi. 
– “No tenéis mucho tiempo.” – dice el tsufur. – “Su regreso está cerca.”
– “No lo permitiremos” – responde Ganos. – “La Patrulla Galácticas protegerá el universo de cualquier amenaza.”
– “Ingenuos” – responde Raichi, despreciando al patrullero.
 En lo más profundo de la mina de piedras shintai, Obni coloca los explosivos alrededor de la réplica del Amenoukihashi.
– “Debemos asegurarnos de que esto nunca sea utilizado.” – murmura el patrullero.
Raichi observa detenidamente a Broly.
– “Tu poder me ha sorprendido, muchacho” – sonríe el tsufur en tono burlón. – “Al verte, siento que el destino se ríe de mí, entregándote todo el poder en el que yo he trabajado para conseguir. Aunque puede que no sea solo casualidad…” – añade Raichi, muy suspicaz.
Broly parece molesto ante las palabras el tsufur.
– “Creo que hay algo que debes ver…” – dice el científico.
De repente, un nuevo holograma de unos jóvenes Páragus y Leek aparece entre las ruinas del laboratorio.
– “¿Padre?” – se pregunta Broly.
– “¿Qué es esto?” – murmura Tarble.
Páragus se encuentra hablando con Leek.
– “¿Y si me he equivocado?” – pregunta Páragus, muy apenado.
– “El destino de nuestra raza depende de Broly” – dice Leek. – “Eso dice la leyenda. ¡Él es el Súper Saiyajín!”
– “Sí…” – responde Páragus, cabizbajo e inseguro. – “Pero…”
Leek le mira dubitativo.
– “Es posible que…” – continúa Páragus.
– “¿Qué ocurre, Páragus?” – pregunta Leek, preocupado por su compañero.
– “Me gustaría poder contártelo.” – responde el saiyajín, mientras una lágrima se desliza por su rostro.
– “Sabes que puedo guardar un secreto” – dice Leek.
– “Lo sé, Leek” – dice Páragus. – “Pero yo no puedo revelarlo.”
– “¿A qué te refieres?” – se extraña su compañero.
– “Lo hice por nosotros…” – dice Páragus. – “Por nuestra raza.”
Su compañero, preocupado, coloca la mano en el hombro de Páragus.
– “No puedo ayudarte si no me lo cuentas.” – insiste Leek.
Cuando Páragus se dispone a hablar, algo parece arder en su brazo, haciendo que el saiyajín caiga arrodillado.
– “No puedo hacerlo…” – dice Páragus.
En la parte interna de su antebrazo ha aparecido una extraña marca negra que recuerda al Amenoukihashi.
– “¿Qué has hecho, Páragus?” – le pregunta Leek, asustado.
– “Ellos… aparecieron en mis sueños…” – dice el saiyajín. – “Era nuestra única oportunidad, Leek.”
Broly y los demás observan el holograma sin comprender completamente lo que sucede.
De repente, la marca negra aparece también en el antebrazo de Broly, asustando al saiyajín y alarmando a todos los presentes.
– “Una maldición Kashvar…” – dice Raichi. – “Eso lo explica todo.”
– “¡¿QUÉ LE HABÉIS HECHO?!” – pregunta Kale.
– “Esto no es obra mía, saiyajín” – responde el tsufur. – “Parece que Páragus hizo tratos con más de una persona…”
– “¡Quítaselo!” – dice Tarble.
– “Ya os lo dije” – responde Raichi. – “La magia Kashvar supera mis conocimientos.”
– “¡¿Y qué significa esa marca?!” – pregunta Ganos.
En ese instante, Obni sale de la mina.
– “¡Tenemos que salir de aquí!” – exclama el patrullero.
Los explosivos estallan, destruyendo el monumento y provocando que la cueva empiece a derrumbarse.
– “¡Necesitamos respuestas!” – insiste Tarble.
– “Ellos os encontrarán” – dice Raichi, mientras varios cascotes atraviesan su holograma. – “Él es el Amenonuhoko. Es la llave.”
Ganos agarra el brazo de Tarble.
– “¡Vámonos!” – exclama el patrullero.
– “¡¿La llave para qué?!” – pregunta el saiyajín.
Raichi ya no responde. Su holograma se desvanece, mientras el derrumbe avanza.
– “Intenté crear una llave artificial cuando tenía la original ante mis ojos…” – sonríe Raichi, riéndose de su propio error.
Todos corren por las grutas subterráneas de Vampa hasta lograr salir al exterior en el último momento.
Una vez fuera, se detienen, dejándose caer al suelo, agotados, intentando recobran el aliento.
– “Ha estado cerca…” – suspira Ganos.
– “Maldición…” – lamenta Tarble.
La marca de Broly ha desaparecido. El mestizo acaricia su brazo, intentando comprender lo que sucede.

En ese instante, una nave con forma de pulpo aterriza cerca de ellos.

– “Refuerzos” – dice Obni.
– “Ya no hacen falta” – añade Ganos.

De la nave desembarcan Trunks y Cheelai.
– “¿Estáis todos bien?” – pregunta la patrullera brench. – “¿Qué ha pasado aquí?”
– “El Cuartel General nos ha pedido que nos acercáramos a echaros una mano cuando perdieron vuestra señal.” – dice Trunks. – “¿Va todo bien?”
Ganos sonríe.
– “Llegáis un poco tarde” – dice el patrullero. – “La fiesta ya ha terminado.”
– “Yo no pienso escribir este informe” – dice Obni. – “Va a ser una pesadilla recopilar todo lo que ha sucedido.”
– “Supongo que esta vez me toca a mí…” – suspira Ganos.
Cheelai saca una pequeña caja con píldoras senzu y se dispone a repartirlas entre los heridos.
Trunks se acerca a Broly y le ofrece su mano para ayudarle a levantarse.
Broly, con una sonrisa cómplice, acepta la ayuda.

DBSNL // Capítulo 125: Shiras

DBSNL // Capítulo 125: Shiras
“Sigues siendo arrogante, Whis.”
Whis y Shiras se encuentran cara a cara.

– “Has recuperado tus poderes…” – dice Whis.
– “Son un regalo” – responde Shiras.
– “Lo suponía.” – dice el ángel.
– “Parece que las cosas han cambiado bastante durante estos años.” – sonríe el legendario patrullero.
– “Veo que mi hermano te ha puesto al día” – dice Whis.
– “Te has vuelto blando” – dice Shiras.

Whis agacha la cabeza, en un claro gesto de decepción.

– “Y tú no has cambiado nada” – suspira el ángel.
– “Siempre tan condescendiente…” – dice Shiras, que aprieta su vara con rabia.
– “Siempre tan ingenuo” – responde Whis.
– “Vosotros y ese maldito asesino me encerrasteis aquí…” – dice el antiguo patrullero.
– “Habías perdido el control.” – dice el ángel. – “Intentaste destruir lo que juraste proteger.”

Trunks, malherido, se pone de nuevo en pie, escuchando atentamente la conversación.
Whis le hace un ligero gesto para que se marche, pero Shiras se da cuenta.

– “¡No te vas a ninguna parte!” – exclama Shiras.

En ese instante, la esfera de la vara de Whis emite una poderosa luz verde.
Shiras aparece delante de Trunks, con su puño en alto, pero es empujado por la luz y se estrella contra la pared.
Cheelai no entiende nada de lo que ocurre. Trunks también parece confuso.

– “¡Marchaos!” – insiste Whis.

El mestizo corre y agarra a Cheelai del brazo. Los dos huyen hacia la plataforma de teletransportación.

– “¡¿Vamos a dejar a tu amigo solo?!” – pregunta la muchacha.
– “¡Es un ángel! ¡Sabe defenderse!” – responde Trunks.
– “¡¿Un ángel?!” – se sorprende Cheelai, que es la primera vez que asiste a la presencia de un ser celestial.

Mientras tanto, Shiras se levanta y Whis se pone en guardia.

– “Ya sabes que a mí no vas a sorprenderme con ese tipo de trucos” – sonríe Whis.
– “No subestimes el poder del tiempo” – sonríe Shiras.

Whis vuelve a hacer brillar su vara, que revela y repele a múltiples clones de Shiras que estaban rodeándole y abalanzándose sobre él.
En ese instante, la vara de Shiras golpea por sorpresa a Whis en la nariz, haciéndole retroceder.

– “Mojito tenía razón” – sonríe Shiras. – “Eres más débil que antes.”

Whis se pone de nuevo en guardia, mientras una gota de sudor recorre su frente.
Trunks y Cheelai han llegado a la plataforma de teletransportación. Cheelai teclea el código para comunicarse con el anillo exterior.

– “Transporte en 4…” – empieza la cuenta atrás.
– “Diles que evacuen la zona.” – dice Trunks.
– “3… 2…” – continúa la megafonía.
– “¿Qué?” – se extraña Cheelai.
– “Escapa cuanto antes.” – dice el mestizo, mientras se aparta de la plataforma.
– “1…” – continúa.
– “¡NO! ¡ESPE…!” – exclama Cheelai, que es teletransportada antes de poder terminar la frase.

La muchacha aparece en el anillo exterior, rodeada por los demás patrulleros.

– “¡¿Qué está pasando ahí abajo?!” – exclama un patrullero.
– “Tenemos que abandonar la base.” – dice Cheelai, claramente preocupada por su compañero, pero confiando plenamente en su juicio.

Shiras y Whis siguen peleando.  El legendario patrullero utiliza su extraño poder para evitar los ataques del ángel, que pasan a través de él como si fuera intangible.

– “Maldita sea…” – refunfuña Whis.

Shiras golpea a Whis en el abdomen y después hace girar su vara para propinarle un golpe en el mentón que le hace retroceder y caer de espaldas al suelo.

– “Sigues siendo arrogante, Whis” – dice Shiras mientras se acerca al ángel. – “Has venido tú sólo a enfrentarte a mí…”

De repente, como un rayo de luz, Trunks, transformado en Súper Saiyajín 3, aparece con su espada extendida, cargando contra Shiras, dispuesto a ensartarle el corazón.
La espada parece incrustarse en la armadura del enemigo, pero éste se vuelve intangible y permite que Trunks pase de largo.

– “Maldición…” – lamenta Trunks. – “Creía que le tenía…”

Shiras mira al saiyajín con desprecio.

– “Vaya, vaya…” – dice el antiguo patrullero. – “Un idiota que quiere morir…”

Trunks se fija en el lugar donde su espada hizo contacto con Shiras y puede ver un leve corte en la armadura que corresponde a la punta de su espada.

– “¡Le he alcanzado!” – piensa Trunks. – “No es invulnerable.”

Whis pretende aprovechar la distracción para intentar alcanzar su vara, pero Shiras aparece a su lado y aplasta la mano del ángel con el extremo blanco de su bastón. 

– “¡AAAH!” – grita Whis.
– “¡WHIS!” – exclama Trunks.

Shiras se agacha y recoge la vara del ángel. El enemigo arranca la esfera del extremo y la sostiene en su mano, observándola con una aterradora sonrisa.
Trunks da un paso al frente, dispuesto a ayudar al ángel, pero éste niega con la cabeza, indicándole que no haga nada.
Durante un instante, Whis y Trunks cruzan sus miradas y el ángel parece hablar al corazón del mestizo.
Shiras mira a Whis con prepotencia y sonríe con desprecio.

– “Hasta nunca, Whis.” – dice al apretar la esfera, que emite una intensa luz verde y estalla en mil pedazos, generando una gigantesca explosión de energía.

Mientras tanto, Cheelai se encuentra escapando en la nave de Trunks, y puede ver el asteroide convertirse en una explosión verde de energía que no deja ni rastro del lugar.

– “Trunks…” – llora la muchacha.

De repente, Champa aparece en la nave, sujetando a Trunks, gravemente herido y en su estado base

– “¡TRUNKS!” – exclama Cheelai al ver a su compañero.

La muchacha sujeta a su amigo y le tumba en el suelo.

– “Gracias, señor” – dice Cheelai, que desconoce la identidad del felino. – “Gracias por ayudarle.”
– “Señor… Champa…” – titubea Trunks. – “Lo siento… No pude…”
– “Tranquilo, chico” – responde Champa. – “No es culpa tuya.”

Trunks intenta incorporarse, pero su cuerpo ha sufrido graves heridas.

– “Tranquilo, Trunks.” – intenta calmarle Cheelai. – “Volveremos a la base y…”
– “No…” – dice el mestizo. – “Ese tipo… no es un enemigo que la Patrulla Galáctica pueda detener…”
– “¡Por supuesto que podremos!” – insiste Cheelai.
– “No” – le interrumpe Champa. – “El chico tiene razón. Su poder escapa a vuestro entendimiento.”
– “¿Quién es usted?” – dice Cheelai, algo molesta por el comentario del felino.
– “Me llamo Champa. Soy el Dios de la Destrucción.” – responde el Hakaishin.
– “El… el Dios de…” – titubea Cheelai, asustada.
– “Es un amigo.” – sonríe Trunks.

Cheelai mira a Trunks, incrédula.

– “Un ángel… un Dios…” – dice la joven brench. – “Pero, ¿qué clase de amigos tienes tú?”
– “Jeje…” – sonríe el mestizo.


Champa se acerca al ojo de buey de la nave y pierde su mirada en el tenebroso espacio.

– “Hablaré con Zamas” – dice el Hakaishin. – “Puede que él y los Kaioshin tengan más información sobre ese tipo.”
– “Está bien…” – dice Trunks. – “Pero intente no involucrar a mi padre y a Son Goku. Podría ser peligroso si intentan enfrentarse a él sin un plan.”
– “¡¿Lo dices en serio?!” – se sorprende Champa, claramente preocupado.
– “Sus habilidades son… peculiares.” – dice el mestizo.
– “Debemos conocer a nuestro enemigo antes de actuar…” – dice Champa. – “Bien pensado. Con razón Whis te tenía en alta estima.”
– “La buena noticia…” – sonríe Trunks. – “Es que ya he visto esos poderes antes.”