ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XII: La banda de Granola

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte XII: La banda de Granola

“¿Qué clase de burla es esta…?”

Granola y sus hombres esperan frente a la nave de Vegeta.

De repente, la compuerta del vehículo se abre lentamente, revelando al saiyajín.

Vegeta se apea vestido con una armadura nueva tipo coraza sobre un mono azul y botas y guantes blancos. El saiyajín se golpea el pecho para comprobar la dureza del equipo mientras baja por las escoleras. Una media sonrisa se le escapa.

Granola frunce el ceño.

– “Sus heridas se han curado…” – piensa el cereliano. – “¿Por qué? ¿Cómo lo ha hecho?”

Soshiru parece confuso.

– “Granola…” – dice el zalt.

– “Ya me he dado cuenta.” – responde el cereliano.

Vegeta se cruza de brazos y mira a los cinco hombres.

– “Granola, ¿eh?” – dice el saiyajín. – “Veo que has traído refuerzos.” – se mofa. – “¿Es que tenías miedo de enfrentarte a mí tú solo?”

Granola sonríe.

– “¿Miedo?” – replica Granola. – “Ni siquiera tienes cola… Y a penas escapaste de Dorakiya con vida…”

– “Aquí me tienes.” – dice Vegeta.

– “Je…” – dice el cereliano. – “Tu orgullo será tu perdición, Príncipe saiyajín.”

Granola apunta a Vegeta con su dedo índice. El saiyajín está listo.

El cereliano dispara y Vegeta esquiva el ataque.

De repente, como propulsado por un cañón de humo a presión, Shansua embiste a Vegeta, que se cubre con ambos brazos cruzados para recibir el impacto.

El saiyajín retrocede unos metros hasta impactar contra algo, deteniéndose así; es Botamo.

Vegeta se revuelve y golpea al kumotoko, pero parece que el golpe no le causa ningún daño.

En ese instante, el saiyajín siente una mano en su espalda.

– “¿Eh?” – mira por encima del hombro; es Soshiru.

El zalt libera una potente descarga eléctrica que sacude a Vegeta.

– “¡KYAAAH!” – grita el saiyajín.

Antes de poder reaccionar, Vegeta recibe un puñetazo en el rostro del haanshurui Yuzun, que ya se ha transformado.

– “Je…” – sonríe Yuzun.

Pero Vegeta ha encajado el golpe en la mejilla sin moverse.

– “¿Eh?” – se sorprenden todos.

Vegeta agarra la cara del repitiliano lo estampa de cabeza contra el suelo.

– “Je…” – sonríe el saiyajín.

Un disparo de Granola obliga al saiyajín a retroceder, poniendo cierta distancia entre él y sus enemigos, que se reagrupan.

– “Idiotas…” – murmura Vegeta. – “Habéis revelado todos vuestros trucos demasiado pronto…”

Granola se fija en Vegeta usando su extraño visor.

– “Malditos saiyajín y sus zenkai…” – protesta el cereliano.

– “Veo que sabes bastante de nosotros…” – dice Vegeta.

– “Para poder derrotar a tu enemigo debes conocerlo.” – responde Granola.

El cereliano le hace una señal a Shansua, que asiente.

El pequeño gufu empieza a emitir un extraño humo denso y oscuro desde unas chimeneas que protruyen en su espalda.

– “¿Va a embestir?” – se pregunta Vegeta. – “No…” – recapacita. – “Esto es distinto…”

El humo llena la zona de combate.

El saiyajín se queda a ciegas.

– “Es una buena táctica…” – sonríe Vegeta. – “Pero deberías actualizar tu información. ¡Puedo sentir vuestro ki!”

El saiyajín se da la vuelta rápidamente y propina una patada al zalt, que estaba acercándose a él con sigilo y lo lanza a través del humo.

– “Además, ya os tengo calados…” – presume Vegeta. – “El zalt necesita tocarme para poder emitir sus descargas más fuertes.”

Vegeta apunta a la nada y dispara. Su ataque atraviesa la densa cortina de humo hasta impactar en la barriga de Botamo, sin hacerle ningún daño. Tras él se encuentra Shansua, emitiendo humo.

– “El pequeño es la base de la técnica, así que está protegido por el grandullón…” – dice Vegeta.

Yuzun aparece de entre la humareda e intenta abrazar a Vegeta por la espalda. El saiyajín se agacha y lo evita.

– “Contáis con la fuerza bruta del haanshurui para intentan inmovilizarme…” – dice el saiyajín, que se revuelve y propina un puñetazo ascendente bajo la barbilla del lagarto, haciéndole saltar varios dientes.

Yuzun cae al suelo de espaldas.

– “Pero el verdadero peligro…” – dice Vegeta, que clava su mirada en un punto lejano a través de la gran nube negra. – “Eres tú.”

Granola puede ver la silueta de Vegeta en su visor.

Un disparo del cereliano se dirige a toda velocidad hacia Vegeta, y éste mueve su cabeza lo necesario para evitar el golpe. Un corte resulta en su mejilla.

– “Je, je…” – sonríe el saiyajín.

Granola parece frustrado.

– “Maldito…” – gruñe el cereliano. – “¡¡TE MATARÉ, SAIYAJÍN!!” – grita.

Vegeta empieza a disparar a Granola a discreción, una esfera de ki tras otra, obligando a retroceder al cereliano y sobreestimulando su visor.

– “Maldición…” – piensa Granola. – “Así no puedo verlo…”

Raudo y veloz, Vegeta aparece detrás de Shansua y Botamo y le propina un violento golpe al gufu sobre la cabeza con ambos puños enlazados, deformándole el cráneo y haciendo que se deshinche y deje de emitir humo.

Botamo se da la vuelta e intenta propinar un puñetazo a Vegeta, pero el saiyajín es más rápido y ágil y salta por encima del kumotoko.

En el aire, el saiyajín lanza dos esferas de ki a los pies del enemigo, una con cada mano, haciendo que el suelo estalle y el gran oso quede suspendido en el aire un instante sobre el hoyo creado.

Cuando Vegeta regresa al suelo se impulsa hacia el enemigo y le propina una patada, empujándolo lejos de allí.

En ese instante, Yuzun se abalanza sobre Vegeta por la espalda, que se da la vuelta, pero es abrazado por el haanschurui.

– “¡LO TENGO!” – exclama Yuzun. – “¡SOSHIRU!”

El zalt, con sus manos envueltas en electricidad, se acerca a Vegeta.

– “¡ESTOY LISTO!” – dice Soshiru.

– “¡HAZLO AHORA!” – insiste Yuzun.

– “Pero tú…” – se preocupa el zalt.

– “¡PUEDO SOPORTARLO!” – replica el haanshurui. – “¡HAZLO YA!”

Soshiru agarra la cabeza de Vegeta y libera todo su voltaje.

– “¡¡GRRRR!!” – gruñe el saiyajín.

– “¡¡GGRRAAAAAAH!!” – brama Yuzun.

Tras una intensa descarga, el zalt suelta al enemigo. Está agotado.

Yuzun deja caer a Vegeta al suelo y después se desploma él de espaldas al suelo.

– “Ah… ah…” – respira Soshiru con dificultad.

– “Grraah…” – gruñe Yuzun que, también cansado, pierde su transformación – “Aah…”

De repente, Vegeta se levanta de un brinco.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden los dos enemigos.

El saiyajín se sacude el polvo de la armadura, aún humeante.

– “Cómo… cómo es posible…” – se pregunta Yuzun, titubeante, mientras empieza a levantarse.

– “Tú mismo dijiste que podías soportarlo…” – le dice el saiyajín al haanschurui. – “¿Qué te hizo pensar que yo no?”

Soshiru, frustrado, intenta dar un puñetazo cargado de electricidad a Vegeta, pero el saiyajín esquiva el golpe y obliga al zalt a atizar a su compañero haanschurui.

Yuzun sufre una terrible descarga y cae inconsciente al suelo.

– “Sin transformar no eres tan duro…” – se burla el saiyajín.

El zalt, furioso, embiste de nuevo.

– “¡MALDITOOOO!” – grita Soshiru.

Granola está volando hacia ellos.

– “¡¡ESPERA!!” – advierte el cereliano.

Soshiru propina un puñetazo eléctrico a Vegeta, que detiene el golpe con la mano. La electricidad envuelve al saiyajín, pero no parece causarle ningún efecto.

– “Je…” – sonríe Vegeta. 

El saiyajín propina un puñetazo en el abdomen del zalt, que se pliega sobre sí mismo y cae de rodillas al suelo, inconsciente.

Granola dispara una ráfaga de proyectiles de ki a Vegeta, obligándole a retroceder y apartarse de sus aliados. El cereliano aterriza frente a ellos.

Vegeta y Granola se miran fijamente. La mirada del cereliano es airada; la del saiyajín es prepotente.

– “Eres un monstruo…” – dice Granola. – “No has cambiado…”

– “Todos tus amigos siguen vivos…” – dice Vegeta.

– “¿Eh?” – se extraña el cereliano. – “¿Ahora finges compasión?”

– “Ja, ja, ja…” – ríe Vegeta. – “De eso nada.”

El saiyajín aprieta su puño derecho y apunta con él al cereliano, desafiante.

– “¡Dame un buen combate!” – exclama Vegeta. – “¡Llévame al límite y puede que los deje vivir!”

– “¿Qué clase de burla es esta…?” – gruñe Granola, ofendido.

– “Vamos, cereliano…” – sonríe Vegeta. – “¿Recuerdas como gritaba tu gente el día que mis hombres y yo arrasamos tu planeta?”

Granola aprieta los dientes con ira.

– “Yo lo recuerdo perfectamente…” – dice Vegeta. – “Disfruté matando a cada uno de los tuyos…”

– “Bastardo salvaje…” – gruñe el cereliano.

Granola toca su visor, que parece recalibrarse sobre Vegeta y enfocarle.

Sobre Vegeta, en el cielo, un pequeño brillo. Algo se acerca.

– “Cinco minutos…” – murmura el cereliano. – “Es todo el tiempo que te queda… monstruo…”

DBSNL // Capítulo 223: Se acabó el juego

DBSNL // Capítulo 223: Se acabó el juego 

“¡Esto es una injusticia!”

En el planeta de Zunoh, el juego continúa. El cabezón se encuentra a solo dos casillas de cantar victoria. No muy lejos se encuentra Kale, a cuatro. Tarble a seis. Spade a doce.

– “¡Un uno!” – exclama Zunoh. – “Vaya…” – lamenta.

El cabezón avanza y se coloca a una sola casilla del final.

– “¡Fantástico!” – gruñe Kale, agarrando el dado que ha volado hasta su mano. – “¡Esta es mi oportunidad!” – exclama, preparándose para lanzar.

– “¡Tú puedes, Kale!” – la anima Tarble.

– “¡Ya es tuyo, chica!” – dice Spade.

– “¡¡VAMOS!!” – lanza el dado la saiyajín.

El dado rueda por el tablero, cada vez con menos fuerza. Parece que va a caer en el cuatro… 

– “¡YA ESTÁ!” – celebra Tarble.

Pero acaba siendo un dos.

– “¡¡NOO!!” – lamenta ella.

– “Je, je…” – se alegra Zunoh.

Sugoro suspira.

– “¡Le toca ahora a Tarble!” – exclama el director de juego.

– “¡Tú aún puedes lograrlo!” – exclama Kale. – “¡Ve a por ese seis!”

El saiyajín lanza el dado. Es un uno.

– “¡Vaya!” – dice Sugoro. – “¡Un uno! ¡Y es una casilla trampa!” – anuncia. – “¡Vuelves a la salida!”

– “¡¿QUÉ?!” – exclama Tarble. – “¿¡ESTO ES UNA BROMA!?”

Tarble es teletransportado al inicio. Está tan lejos que casi no pueden verle.

– “¡Esto es una injusticia!” – grita desde lo lejos, casi inaudible.

El dado llega a las manos de Spade

– “Mi turno…” – dice el chico. – “Pero ya hemos perdido, ¿no?”

– “Aún no…” – dice Kale. – “Si sacas otro seis, volverás a tirar… y así otra vez más…”

– “¿Eh?” – se extraña Spade. – “Tres seises…”

-“Tú puedes…” – lo anima ella, con una gota de sudor en la frente.

– “¡Yo puedo!” – exclama Spade. – “¡YO PUEDO!” – lanza el dado.

Es un seis.

– “¡MUY BIEN!” – celebran todos.

– “¡¿Qué pasa?!” – grita Tarble a lo lejos, incapaz de ver nada.

-“¡Un seis!” – anuncia Sugoro. – “¡Muy interesante!”

Zunoh se cruza de brazos, algo enfurruñado

– “Qué suerte…” – protesta el cabezón.

El dado regresa a Spade.

– “Otro seis…” – se dice a sí mismo. – “Necesitamos dos más… y ganamos…”

Spade se concentra.

– “¡Vamos allá!” – lanza el pirata.


El dado rueda por el tablero. Otro seis.

– “¡DOS SEISES SEGUIDOS!” – anuncia Sugoro. – “¡Qué suerte tiene este participante!”

– “Qué cerca está…” – dice Zunoh al ver llegar a Spade a su casilla.

Spade recupera el dado. 

– “Otro más…” – dice el pirata. – “¡¡VAMOS A GANAR ESTO!!” – grita mientras lanza el dado.

El dado da vueltas por el tablero. El mundo se ralentiza para todos. El dado cada vez gira más despacio… hasta detenerse.

– “¡¡OTRO SEIS!!” – exclama Sugoro.

– “¡¡LO HEMOS LOGRADO!!” – celebra Kale.

– “Creo que me estoy mareando…” – suspira Spade.

– “¡ES UNA PENA!” – continúa Sugoro.

Todos se quedan en silencio.

-“¿Una pena?” – dice Kale.

– “¡TRES SEISES SEGUIDOS SIGNIFICA QUE EL JUGADOR REGRESA A LA CASILLA DE SALIDA!” – dice Sugoro. – “¡ASÍ QUE LE TOCA AL JUGADOR ZUNOH!”

El dado vuela hacia Zunoh, pero Kale lo intercepta.

– “¡Un momento!” – protesta la saiyajín. – “¡No nos habían informado de eso!”

– “¿No sabes perder, envidiosa?” – murmura Zunoh.

– “La ignorancia de la ley no exime de su complimiento.” – replica Sugoro.

– “Voy a ganar” – guiña un ojo Zunoh.

Kale, furiosa, sintiendo como Broly se aleja para siempre, se transforma en Súper Saiyajín y lanza el dado contra el suelo.

– “¡A LA PORRA!” – grita, frustrada.


El dado crea un pequeño cráter sobre la casilla.

– “Grrr…” – gruñe Kale.

De repente, el dado estalla en una pequeña polvareda.

– “Ay… ay…” – parece lamentar el objeto. 

– “¿Eh?” – se extraña Kale.

– “¡OH, NO!” – se preocupa Sugoro.

Un pequeño tanuki espacial de piel verde lima aparece en el centro del cráter.

– “Me duele…” – dice el animal, con lágrimas en los ojos y un enorme chichón en su cabeza.

– “¡Hijo!” – corre Sugoro a ayudarle. – “¡Shusugoro!”

– “¿Qué significa esto?” – se extraña Kale.

– “¡Han hecho trampas!” – exclama Spade.

– “¡¿Qué demonios está pasando?!” – grita Tarble a lo lejos. – “¡¿Hemos ganado o no?!”

Sugoro estalla en una nube, como hizo antes su hijo, y revela así su verdadera forma: un tanuki espacial de piel verde oliva

– “Tranquilo, hijo mío…” – acaricia el chichón del pequeño.

– “¡ESTAS LOCA!” – recrimina el pequeño a Kale.

– “¡Y vosotros sois unos tramposos!” – protesta ella.

– “¡Es solo un niño!” – la increpa Sugoro.

– “¡¡SE SUPONÍA QUE ERA UN DADO!!” –  replica Kale, frustrada.


De repente, una gran sombra se cierne sobre los dos tanuki. Es la cabeza de Zunoh.

– “Habéis hecho trampas…” – dice el cabezón. – “Y lo hicisteis en mi nombre…”

– “Señor… ¡Somos gente de circo!” – se justifica Sugoro. – “Usted nos encontró ganándonos la vida… ¡El espectáculo es lo primero!”

Los ojos de Zunoh son aterradores.

– “No puedo permitir vuestra deslealtad…” – dice el cabezón.

– “¡POR FAVOR!” – suplica Sugoro. – “¡NO NOS HAGA DAÑO!”

Kale se interpone entre Zunoh y los tanuki.

– “¡Basta!” – dice ella. – “¡Ya he tenido suficiente!”

– “¿Eh?” – se sorprende Zunoh al verse desafiado.

– “¡Díganos dónde está Broly!” – exige Kale.

– “No habéis ganado…” – dice Zunoh.

– “¡Estaba amañado!” – replica ella.

– “Por ellos…” – dice el cabezón con mirada aterradora.

-“¡O por usted!” – replica Kale.

En la sala desde la que observan Kamakiri y los criados de Zunoh, todos se estremecen ante tal osadía.

– “¿Por mí?” – dice Zunoh.

– “¡Yo creo que usted había amañado el juego!” – dice Kale. – “Pero ahora que le hemos pillado, ¡les echa la culpa a ellos!”

– “Cuida tus palabras, muchacha…” – dice Zunoh.

– “Díganos dónde está Broly.” – insiste Kale. – “¡O le diremos a todo el mundo que es usted un tramposo!”

Una gota de sudor frío recorre la frente de Kamakiri.

– “Nos van a matar a todos…” – piensa el doctor.

Zunoh frunce el ceño.

– “Ríndete.” – dice el cabezón.

– “¿Qué?” – dice Kale, desconcertada.

– “Ríndete y te daré la localización de tu amigo.” – insiste Zunoh.

– “¿Qué me rinda?” – duda la saiyajín.

– “La partida no ha terminado.” – dice Zunoh. – “Rendíos todos.

– “¿Cómo sabemos que cumplirá…?” – pregunta Spade.

– “Mi paciencia tiene un límite…” – dice el cabezón, de nuevo con una mirada que hiela la sangre de cualquiera.

– “Eh… está bien…” – dice Kale, un confusa. – “Nos rendimos…”

Zunoh agacha la cabeza.

– “Je… jeje…” – ríe el cabezón. – “Je, je, je… ¡JAJAJAJAJA!” – estalla en una sonora carcajada. – “¡¡SIGO IMBATIDO!! ¡¡SOY EL DIOS DEL SUGOROKU!!”

Sus criados aplauden desde la distancia. 

Kamakiri suspira aliviado.

Kale y Spade se miran, desconcertados.

Los tanukis, que se estaban abrazando con miedo, ahora aplauden a Zunoh.

Tarble, en la distancia, agita los brazos.

– “¡¿Pero qué demonios pasa?!” – insiste el saiyajín.

Mientras tanto, en un planeta lejano, Turles intenta de nuevo el descenso.

– “Vamos…” – gruñe el saiyajín. – “Una vez más…”

Pero de repente, la nave es transportada de nuevo a un punto remoto del Universo.

En la superficie del planeta, un yadrat de gran tamaño y cabeza redonda y piel verde oliva mira al cielo con su mano extendida. Lo acompaña un joven yadrat con su misma ropa.

– “Es muy insistente…” – suspira el joven.

Frente a ellos, Turles toma tierra.

– “Muy insistente…” – murmura el yadrat.

Turles parece enfadado.

– “¿Qué hacemos, Venerable?” – pregunta el joven.

– “Tranquilo, Shima” – sonríe el Venerable. – “Si su voluntad es tal, dejémosle hablar…”

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XI: Pesadilla

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte XI: Pesadilla

“Estás… ¿intentando protegernos?”

Amanece en la Corporación Cápsula. Bulma despierta en la butaca junto a la cama de Vegeta y se da cuenta de que el saiyajín no está. 

Preocupada, Bulma sale de la habitación y se da cuenta de que hay gotas de sangre por el pasillo.

Siguiendo el rastro, la mujer llega al jardín, donde encuentra a Vegeta a gatas, avanzando hacia su nave.

– “¡Vegeta!” – se preocupa ella, que corre a ayudar al saiyajín.

Bulma lo asiste e intenta detenerle.

– “¡¿Qué haces?!” – le pregunta ella. – “Tus heridas… ¡Te has abierto los puntos!”

– “Tengo… tengo que irme…” – dice el saiyajín. – “Él… ya viene…”

– “¿Él?” – se extraña Bulma. – “¿Quién viene?”

En el Monte Paoz, en los Universos 3 y 5, Gohan y Chichi están pendientes de Goku, ignorando lo que ocurre.

En los Universos 6 y 7, Son Goku está haciendo un pis en el río, preparándose para sus ejercicios matutinos, cuando siente una presencia lejana.

– “Hmm…” – murmura Goku, mirando al cielo.

En el espacio, una nave espacial con forma de plancha se dirige a la Tierra.

– “Falta poco.” – anuncia Soshiru, a los mandos.

Granola, de pie a su lado, sonríe satisfecho.

Vegeta insiste en ponerse en pie, pese a las advertencias de Bulma.

– “¡Basta!” – protesta Bulma. – “¡No puedes…!”

– “Si no me marcho… el enemigo vendrá hasta aquí…” – dice el saiyajín

– “¿Eh?” – se sorprende Bulma. – “Estás… ¿intentando protegernos?”

– “No seas estúpida…” – replica Vegeta. – “No quiero que Kakarotto se entrometa…”

En los Universos 3 y 5, Bulma se entristece.

– “Vegeta… en realidad… Son Goku…” – dice la mujer.

Brief y Krilín salen al jardín. El pequeño terrícola lleva un pequeño saco en la mano.

– “¡Hola, Bulma!” – saluda Krilín. – “He venido a por las cosas de Yamcha… ¿Por qué querías que trajera semillas senzu? Solo me queda una y…”

El terrícola se sorprende al ver la escena.

– “¡¿Vegeta?!” – exclama Krilín.

– “¡Dame la semilla!” – le apresura Bulma.

– “¡Sí! ¡Claro!” – responde el terrícola, que corre a ayudar.

Vegeta se come la senzu y enseguida se recupera de sus heridas.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Krilín, nervioso. – “¿Quién te ha podido hacer esto…?”

El saiyajín se suelta del agarre de Bulma y corre a la nave, ignorando a todos.

– “¡VEGETA!” – exclama ella, preocupada.

El saiyajín se detiene un instante al llegar a la puerta y mira por encima del hombro a Bulma.

La mujer le lanza una cápsula Hoi-Poi que Vegeta caza al vuelo.

– “Buena suerte.” – dice ella.

El saiyajín, sin mediar palabra, cierra la compuerta de la nave y raudo sale volando.

En la nave plancha suena una alarma.

– “El saiyajín se mueve.” – anuncia Soshiru. – “¡Intenta escapar!”

– “No lo pierdas.” – dice el cereliano. – “El Príncipe Vegeta morirá hoy.” – frunce el ceño.

Vegeta puede ver en el radar de su nave como un objeto se aproxima a él rápidamente.

– “Vamos…” – dice Vegeta. – “Un poco más…” – teclea rápidamente para acelerar, pero parece que la nave ya ha alcanzado su límite.

Para sorpresa del saiyajín, la nave plancha lo adelanta.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Vegeta.

En su nave, Granola sonríe.

– “Vamos… Sígueme…” – murmura el cereliano.

Vegeta teclea furioso.

– “Ese maldito…” – gruñe el saiyajín. – “Se está burlando de mí…”

La nave de la Cápsula Corp. es ahora la que persigue al enemigo.

En los Universos 3 y 5, Son Goku, tumbado en su cama, sufre.

– “Grrr… ghaaa…” – se queja el saiyajín.

El saiyajín sufre una pesadilla.

En sus sueños, Goku está inmerso en oscuridad, confuso, mirando a su alrededor. 

De repente, el saiyajín se da cuenta de que vuelve a ser un niño.

– “¿Qué?” – se pregunta Goku, mirándose las manos. 

El saiyajín alza la mirada y se encuentra en un lugar que le resulta familiar. Es el patio de una gran base con altos muros de color tierra. Una bandera ondea al viento con un emblema que enseguida reconoce. Es el Cuartel General de la Red Ribbon.

Antes de que Goku pueda reaccionar, se encuentra rodeado de soldados que le apuntan con sus ametralladoras.

El saiyajín se enfrenta a todos ellos y los derrota uno por una con suma facilidad. Entre los hombres se encuentran caras conocidas, como el Coronel Silver, el General White, el Ninja Murasaki o el General Blue.

De repente, un gran robot morado pilotado por el Mayor Black se presenta ante él.

Sin dudar, Goku salta con el puño por delante y atraviesa al robot de un golpe. El engendro inerte cae al suelo rendido.

Cuando Goku se da la vuelta, los cuerpos han desaparecido.

– “Nunca aprenden…” – suspira el chico.

Frente a él, en la distancia, puede verse la Kame House.

– “¡Chicos!” – exclama feliz, corriendo hacia el hogar del Maestro Mutenroshi. – “¡Ya he vuelto!”

Pero al abrir la puerta de la pequeña casa se encuentra con el cuerpo sin vida de todos sus amigos.

El horror invade al saiyajín.

– “¡¡GHAaaagh!!” – grita Goku, sufriendo en su cama del Monte Paoz.

Chichi, alertada por los quejidos, entra en la habitación para socorrer a su marido.

Mientras tanto, la nave plancha ya ha aterrizado en una luna remota. En el exterior, cinco personajes esperan a que Vegeta aterrice. El cereliano Granola, el zalt Soshiru, un haanschurui, un gufu pequeño y redondo de tez azul y macas rojas en su barriga y en sus mofletes, y un kumotoko amarillo vestido con botas y top rojo.

– “Todo listo.” – dice Soshiru.

– “¿Cuánto tiempo tenemos?” – pregunta Granola.

– “Diez minutos.” – revela el zalt.

– “Yuzun, Shansua, Botamo…” – advierte el cereliano. – “No subestiméis al saiyajín… Puede que esté herido, pero esos salvajes luchan hasta su último aliento.”

La nave de la Corporación Cápsula toma tierra frente a ellos.

DBSNL // Capítulo 222: La búsqueda continúa

DBSNL // Capítulo 222: La búsqueda continúa

“No tienen remedio…”

En la Tierra, en el jardín de la Corporación Cápsula, Pan, Bra, Ub y Cell, que ha traído al moribundo Chidori, se han reunido con Madas, Brief, Oli, Turbo y Baba. El ira-aru y la doctora han sido vendados.

Cell se ha llevado al demonio a un rincón del jardín. El demonio está arrodillado en el suelo, maniatado con un halo de ki. Los demás festejan la victoria.

El antiguo Dios descansa sentado en una hamaca, en el jardín, rodeado por los demás.

– “Pensé que no lo contaba…” – dice Madas.

– “Ha estado cerca…” – dice Baba.

Bra sonríe.

– “Parece que se preocupan por ti…” – se mofa la hija de Vegeta.

– “¡Madas ha ligado!” – se burla Pan.

Baba se sonroja.

– “¡CALLAOS!” – protesta el Dios, sacando su lado más cascarrabias.

Cell y Chidori pueden oír la conversación desde el rincón.

– “¿No lo celebras con ellos?” – dice el demonio, entre dientes.

– “No hay nada que celebrar.” – responde el insecto. – “¿No es cierto?”

– “Los Dioses os traicionarán…” – dice Chidori. – “No puedes fiarte de ellos…” – añade, mirando a Madas.

Flashbacks de figuras humanoides huyendo azotan la mente del diablo.

– “¿Algo que debas contarme?” – pregunta Cell.

– “No… no lo recuerdo…” – responde el diablo, agachando la cabeza.

– “Una pena…” – suspira Cell.

– “Mi Señor ha sufrido como yo… como nosotros…” – dice Chidori. – “Por eso él puede ser un líder mejor que cualquier Dios de pacotilla.”

– “El sufrimiento es virtud, ¿eh?” – sonríe Cell. – “Idiota…”

– “¿Qué?” – se sorprende Chidori.

– “El sufrimiento es sufrimiento. La virtud es virtud.” – dice Cell. – “No intentes justificar una cosa mediante otra.”

– “Como osas…” – gruñe el diablo.

Cell agarra del cuello a Chidori y le mira a los ojos.

– “Puedes verme, ¿verdad?” – pregunta el insecto. – “Seguro que sí…”

Chidori se queda sin palabras, asustado.

– “Si piensas que tus vasallos pueden hacerte el trabajo sucio, te equivocas…” – dice Cell. – “En algún momento vas a tener que dar la cara… Estos chicos y yo hemos acabado con dos de los tuyos. Dudo que Gohan, si se topa con los otros, tenga problemas con ellos… ¿Qué planeas?”

Los ojos de Cell se tornan magentas. Una imagen azota su mente. Una piedra preciosa bañada en sangre.

– “¿Eh?” – se sorprende Cell, que suelta a Chidori.

El diablo ríe.

– “Ja… jaja…” – se mofa Chidori.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta el insecto.

– “Mi Señor te ha mostrado una pizca de lo que os espera…” – dice el demonio.

El insecto, furioso, decapita a Chidori. Su cuerpo cae al suelo.

Todos los presentes se quedan impactados.

Cell les saca del trance. El insecto se acerca al grupo.

– “¿Qué pensáis hacer con las esferas?” – pregunta el insecto.

– “¿Eh?” – tarda en reaccionar Pan. – “Se las podríamos llevar a papá…” – dice Pan.

– “O podemos esperar aquí a que vuelva…” – dice Bra.

– “¿Cuántas deben tener ya?” – se pregunta Ub.

Cell se harta de la conversación y se aleja de nuevo.

– “¿A dónde vas?” – pregunta Pan.

– “Esta guerra es demasiado para vosotros.” – dice el insecto. – “Lo mejor que podéis hacer es quedaros en la Tierra y rezar para que Son Gohan consiga las otras Dragon Balls antes que el otro tipo.”

– “¿Quedarnos aquí de brazos cruzados?” – Bra se siente insultada.

– “Ahí fuera seréis un estorbo.” – insiste Cell.

Cell abre sus alas.

– “Sed buenos y dejad el asunto a los mayores.” – se despide Cell, que sale volando hacia el cielo hasta desaparecer de la vista de todos.

Las muchachas se ponen en pie, frustradas.

– “Pero… será…” – protesta Bra.

Ub mira el cadáver de Chidori, pensativo… e interviene. 

– “Puede que tenga razón.” – dice el chico.

– “¿Qué?” – se sorprende Pan.

– “¡¿Tú también te acobardas?!” – se mosquea Bra.

– “No se trata de ser un cobarde…” – dice Ub. – “Pero tampoco podemos ser una carga para los demás.”

Madas asiente.

– “El chico tiene razón…” – dice el ira-aru.

– “¡Y un bledo!” – responde Bra.

– “Yo tampoco voy a dejar que el peso del futuro cargue sobre los hombros de papá, del tío Krilín y de los demás…” – añade Pan.

Bra mira de reojo a su abuelo.

– “¿Puedes reparar nuestra nave, abuelo?” – pregunta la muchacha.

– “¿La nave?” – la mira el doctor.

El vehículo se encuentra en un estado lamentable.

– “Pues… necesitaré un tiempo…” – dice Brief.

Ub fuerza una sonrisa.

– “Pan…” – dice el chico. – “¿De verdad quieres pelear?”

– “¿Eh?” – se extraña la hija de Gohan. – “¡Pues claro!”

El chico de Isla Papaya aprieta sus puños.

– “Entonces, yo también lo haré.” – dice Ub.

– “Ub…” – se conmueve ella.

Madas suspira y niega con la cabeza.

– “No tienen remedio…” – dice el ira-aru.

– “Cosas del corazón…” – murmura Baba, con una media sonrisa pícara.

Muy lejos de allí, en la nave espacial de la Patrulla Galáctica pilotada por Pino, Son Gohan, sentado en el asiento del copiloto, siente una presencia extraña que le hace mirar por la ventana.

– “¿Qué ocurre, Son Gohan?” – pregunta Pino, que se ha dado cuenta de que algo no va bien.

– “¿Qué hay en esa dirección?” – pregunta el mestizo.

Pino teclea en la mesa de comandos.

– “Nada.” – dice el androide. – “En esta zona solo hay una nebulosa, según los mapas de la Patrulla.”

– “No…” – dice el mestizo. – “Tiene que haber algo…”

Krilín, en el dormitorio, observa el radar, que señala una esfera en la dirección en la que avanzan.

El terrícola bosteza.

De repente, la señal cambia de posición y aparece más cerca, a la izquierda de su trayectoria.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Krilín.

El terrícola se dirige a la cabina.

– “Chicos…” – dice Krilín. – “¿Es posible que el radar se haya estropeado?”

– “¿Eh?” – se extraña Gohan. – “¿Por qué?”

– “La esfera a la que nos dirigíamos… parece que ha cambiado de lugar.” – dice Krilín.

– “¿Y a dónde ha ido?” – pregunta Gohan.

– “Por allí” – señala Krilín en la misma dirección que Gohan había sentido algo extraño.

Pino frunce el ceño, preocupado por lo que Gohan ha podido detectar.

Mientras tanto, en el planeta Jinko, el demonio sigue su avance entre dorobochi, cercenando sus cuerpos, decapitando y desmembrando con suma facilidad a todo el que se interpone en su camino. En la cima de la torre central, en una cámara acorazada de alta tecnología, la esfera de siete estrellas le espera.

Dibujado por Ipocrito