ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XI: Pesadilla

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte XI: Pesadilla

“Estás… ¿intentando protegernos?”

Amanece en la Corporación Cápsula. Bulma despierta en la butaca junto a la cama de Vegeta y se da cuenta de que el saiyajín no está. 

Preocupada, Bulma sale de la habitación y se da cuenta de que hay gotas de sangre por el pasillo.

Siguiendo el rastro, la mujer llega al jardín, donde encuentra a Vegeta a gatas, avanzando hacia su nave.

– “¡Vegeta!” – se preocupa ella, que corre a ayudar al saiyajín.

Bulma lo asiste e intenta detenerle.

– “¡¿Qué haces?!” – le pregunta ella. – “Tus heridas… ¡Te has abierto los puntos!”

– “Tengo… tengo que irme…” – dice el saiyajín. – “Él… ya viene…”

– “¿Él?” – se extraña Bulma. – “¿Quién viene?”

En el Monte Paoz, en los Universos 3 y 5, Gohan y Chichi están pendientes de Goku, ignorando lo que ocurre.

En los Universos 6 y 7, Son Goku está haciendo un pis en el río, preparándose para sus ejercicios matutinos, cuando siente una presencia lejana.

– “Hmm…” – murmura Goku, mirando al cielo.

En el espacio, una nave espacial con forma de plancha se dirige a la Tierra.

– “Falta poco.” – anuncia Soshiru, a los mandos.

Granola, de pie a su lado, sonríe satisfecho.

Vegeta insiste en ponerse en pie, pese a las advertencias de Bulma.

– “¡Basta!” – protesta Bulma. – “¡No puedes…!”

– “Si no me marcho… el enemigo vendrá hasta aquí…” – dice el saiyajín

– “¿Eh?” – se sorprende Bulma. – “Estás… ¿intentando protegernos?”

– “No seas estúpida…” – replica Vegeta. – “No quiero que Kakarotto se entrometa…”

En los Universos 3 y 5, Bulma se entristece.

– “Vegeta… en realidad… Son Goku…” – dice la mujer.

Brief y Krilín salen al jardín. El pequeño terrícola lleva un pequeño saco en la mano.

– “¡Hola, Bulma!” – saluda Krilín. – “He venido a por las cosas de Yamcha… ¿Por qué querías que trajera semillas senzu? Solo me queda una y…”

El terrícola se sorprende al ver la escena.

– “¡¿Vegeta?!” – exclama Krilín.

– “¡Dame la semilla!” – le apresura Bulma.

– “¡Sí! ¡Claro!” – responde el terrícola, que corre a ayudar.

Vegeta se come la senzu y enseguida se recupera de sus heridas.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Krilín, nervioso. – “¿Quién te ha podido hacer esto…?”

El saiyajín se suelta del agarre de Bulma y corre a la nave, ignorando a todos.

– “¡VEGETA!” – exclama ella, preocupada.

El saiyajín se detiene un instante al llegar a la puerta y mira por encima del hombro a Bulma.

La mujer le lanza una cápsula Hoi-Poi que Vegeta caza al vuelo.

– “Buena suerte.” – dice ella.

El saiyajín, sin mediar palabra, cierra la compuerta de la nave y raudo sale volando.

En la nave plancha suena una alarma.

– “El saiyajín se mueve.” – anuncia Soshiru. – “¡Intenta escapar!”

– “No lo pierdas.” – dice el cereliano. – “El Príncipe Vegeta morirá hoy.” – frunce el ceño.

Vegeta puede ver en el radar de su nave como un objeto se aproxima a él rápidamente.

– “Vamos…” – dice Vegeta. – “Un poco más…” – teclea rápidamente para acelerar, pero parece que la nave ya ha alcanzado su límite.

Para sorpresa del saiyajín, la nave plancha lo adelanta.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Vegeta.

En su nave, Granola sonríe.

– “Vamos… Sígueme…” – murmura el cereliano.

Vegeta teclea furioso.

– “Ese maldito…” – gruñe el saiyajín. – “Se está burlando de mí…”

La nave de la Cápsula Corp. es ahora la que persigue al enemigo.

En los Universos 3 y 5, Son Goku, tumbado en su cama, sufre.

– “Grrr… ghaaa…” – se queja el saiyajín.

El saiyajín sufre una pesadilla.

En sus sueños, Goku está inmerso en oscuridad, confuso, mirando a su alrededor. 

De repente, el saiyajín se da cuenta de que vuelve a ser un niño.

– “¿Qué?” – se pregunta Goku, mirándose las manos. 

El saiyajín alza la mirada y se encuentra en un lugar que le resulta familiar. Es el patio de una gran base con altos muros de color tierra. Una bandera ondea al viento con un emblema que enseguida reconoce. Es el Cuartel General de la Red Ribbon.

Antes de que Goku pueda reaccionar, se encuentra rodeado de soldados que le apuntan con sus ametralladoras.

El saiyajín se enfrenta a todos ellos y los derrota uno por una con suma facilidad. Entre los hombres se encuentran caras conocidas, como el Coronel Silver, el General White, el Ninja Murasaki o el General Blue.

De repente, un gran robot morado pilotado por el Mayor Black se presenta ante él.

Sin dudar, Goku salta con el puño por delante y atraviesa al robot de un golpe. El engendro inerte cae al suelo rendido.

Cuando Goku se da la vuelta, los cuerpos han desaparecido.

– “Nunca aprenden…” – suspira el chico.

Frente a él, en la distancia, puede verse la Kame House.

– “¡Chicos!” – exclama feliz, corriendo hacia el hogar del Maestro Mutenroshi. – “¡Ya he vuelto!”

Pero al abrir la puerta de la pequeña casa se encuentra con el cuerpo sin vida de todos sus amigos.

El horror invade al saiyajín.

– “¡¡GHAaaagh!!” – grita Goku, sufriendo en su cama del Monte Paoz.

Chichi, alertada por los quejidos, entra en la habitación para socorrer a su marido.

Mientras tanto, la nave plancha ya ha aterrizado en una luna remota. En el exterior, cinco personajes esperan a que Vegeta aterrice. El cereliano Granola, el zalt Soshiru, un haanschurui, un gufu pequeño y redondo de tez azul y macas rojas en su barriga y en sus mofletes, y un kumotoko amarillo vestido con botas y top rojo.

– “Todo listo.” – dice Soshiru.

– “¿Cuánto tiempo tenemos?” – pregunta Granola.

– “Diez minutos.” – revela el zalt.

– “Yuzun, Shansua, Botamo…” – advierte el cereliano. – “No subestiméis al saiyajín… Puede que esté herido, pero esos salvajes luchan hasta su último aliento.”

La nave de la Corporación Cápsula toma tierra frente a ellos.

DBSNL // Capítulo 222: La búsqueda continúa

DBSNL // Capítulo 222: La búsqueda continúa

“No tienen remedio…”

En la Tierra, en el jardín de la Corporación Cápsula, Pan, Bra, Ub y Cell, que ha traído al moribundo Chidori, se han reunido con Madas, Brief, Oli, Turbo y Baba. El ira-aru y la doctora han sido vendados.

Cell se ha llevado al demonio a un rincón del jardín. El demonio está arrodillado en el suelo, maniatado con un halo de ki. Los demás festejan la victoria.

El antiguo Dios descansa sentado en una hamaca, en el jardín, rodeado por los demás.

– “Pensé que no lo contaba…” – dice Madas.

– “Ha estado cerca…” – dice Baba.

Bra sonríe.

– “Parece que se preocupan por ti…” – se mofa la hija de Vegeta.

– “¡Madas ha ligado!” – se burla Pan.

Baba se sonroja.

– “¡CALLAOS!” – protesta el Dios, sacando su lado más cascarrabias.

Cell y Chidori pueden oír la conversación desde el rincón.

– “¿No lo celebras con ellos?” – dice el demonio, entre dientes.

– “No hay nada que celebrar.” – responde el insecto. – “¿No es cierto?”

– “Los Dioses os traicionarán…” – dice Chidori. – “No puedes fiarte de ellos…” – añade, mirando a Madas.

Flashbacks de figuras humanoides huyendo azotan la mente del diablo.

– “¿Algo que debas contarme?” – pregunta Cell.

– “No… no lo recuerdo…” – responde el diablo, agachando la cabeza.

– “Una pena…” – suspira Cell.

– “Mi Señor ha sufrido como yo… como nosotros…” – dice Chidori. – “Por eso él puede ser un líder mejor que cualquier Dios de pacotilla.”

– “El sufrimiento es virtud, ¿eh?” – sonríe Cell. – “Idiota…”

– “¿Qué?” – se sorprende Chidori.

– “El sufrimiento es sufrimiento. La virtud es virtud.” – dice Cell. – “No intentes justificar una cosa mediante otra.”

– “Como osas…” – gruñe el diablo.

Cell agarra del cuello a Chidori y le mira a los ojos.

– “Puedes verme, ¿verdad?” – pregunta el insecto. – “Seguro que sí…”

Chidori se queda sin palabras, asustado.

– “Si piensas que tus vasallos pueden hacerte el trabajo sucio, te equivocas…” – dice Cell. – “En algún momento vas a tener que dar la cara… Estos chicos y yo hemos acabado con dos de los tuyos. Dudo que Gohan, si se topa con los otros, tenga problemas con ellos… ¿Qué planeas?”

Los ojos de Cell se tornan magentas. Una imagen azota su mente. Una piedra preciosa bañada en sangre.

– “¿Eh?” – se sorprende Cell, que suelta a Chidori.

El diablo ríe.

– “Ja… jaja…” – se mofa Chidori.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta el insecto.

– “Mi Señor te ha mostrado una pizca de lo que os espera…” – dice el demonio.

El insecto, furioso, decapita a Chidori. Su cuerpo cae al suelo.

Todos los presentes se quedan impactados.

Cell les saca del trance. El insecto se acerca al grupo.

– “¿Qué pensáis hacer con las esferas?” – pregunta el insecto.

– “¿Eh?” – tarda en reaccionar Pan. – “Se las podríamos llevar a papá…” – dice Pan.

– “O podemos esperar aquí a que vuelva…” – dice Bra.

– “¿Cuántas deben tener ya?” – se pregunta Ub.

Cell se harta de la conversación y se aleja de nuevo.

– “¿A dónde vas?” – pregunta Pan.

– “Esta guerra es demasiado para vosotros.” – dice el insecto. – “Lo mejor que podéis hacer es quedaros en la Tierra y rezar para que Son Gohan consiga las otras Dragon Balls antes que el otro tipo.”

– “¿Quedarnos aquí de brazos cruzados?” – Bra se siente insultada.

– “Ahí fuera seréis un estorbo.” – insiste Cell.

Cell abre sus alas.

– “Sed buenos y dejad el asunto a los mayores.” – se despide Cell, que sale volando hacia el cielo hasta desaparecer de la vista de todos.

Las muchachas se ponen en pie, frustradas.

– “Pero… será…” – protesta Bra.

Ub mira el cadáver de Chidori, pensativo… e interviene. 

– “Puede que tenga razón.” – dice el chico.

– “¿Qué?” – se sorprende Pan.

– “¡¿Tú también te acobardas?!” – se mosquea Bra.

– “No se trata de ser un cobarde…” – dice Ub. – “Pero tampoco podemos ser una carga para los demás.”

Madas asiente.

– “El chico tiene razón…” – dice el ira-aru.

– “¡Y un bledo!” – responde Bra.

– “Yo tampoco voy a dejar que el peso del futuro cargue sobre los hombros de papá, del tío Krilín y de los demás…” – añade Pan.

Bra mira de reojo a su abuelo.

– “¿Puedes reparar nuestra nave, abuelo?” – pregunta la muchacha.

– “¿La nave?” – la mira el doctor.

El vehículo se encuentra en un estado lamentable.

– “Pues… necesitaré un tiempo…” – dice Brief.

Ub fuerza una sonrisa.

– “Pan…” – dice el chico. – “¿De verdad quieres pelear?”

– “¿Eh?” – se extraña la hija de Gohan. – “¡Pues claro!”

El chico de Isla Papaya aprieta sus puños.

– “Entonces, yo también lo haré.” – dice Ub.

– “Ub…” – se conmueve ella.

Madas suspira y niega con la cabeza.

– “No tienen remedio…” – dice el ira-aru.

– “Cosas del corazón…” – murmura Baba, con una media sonrisa pícara.

Muy lejos de allí, en la nave espacial de la Patrulla Galáctica pilotada por Pino, Son Gohan, sentado en el asiento del copiloto, siente una presencia extraña que le hace mirar por la ventana.

– “¿Qué ocurre, Son Gohan?” – pregunta Pino, que se ha dado cuenta de que algo no va bien.

– “¿Qué hay en esa dirección?” – pregunta el mestizo.

Pino teclea en la mesa de comandos.

– “Nada.” – dice el androide. – “En esta zona solo hay una nebulosa, según los mapas de la Patrulla.”

– “No…” – dice el mestizo. – “Tiene que haber algo…”

Krilín, en el dormitorio, observa el radar, que señala una esfera en la dirección en la que avanzan.

El terrícola bosteza.

De repente, la señal cambia de posición y aparece más cerca, a la izquierda de su trayectoria.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Krilín.

El terrícola se dirige a la cabina.

– “Chicos…” – dice Krilín. – “¿Es posible que el radar se haya estropeado?”

– “¿Eh?” – se extraña Gohan. – “¿Por qué?”

– “La esfera a la que nos dirigíamos… parece que ha cambiado de lugar.” – dice Krilín.

– “¿Y a dónde ha ido?” – pregunta Gohan.

– “Por allí” – señala Krilín en la misma dirección que Gohan había sentido algo extraño.

Pino frunce el ceño, preocupado por lo que Gohan ha podido detectar.

Mientras tanto, en el planeta Jinko, el demonio sigue su avance entre dorobochi, cercenando sus cuerpos, decapitando y desmembrando con suma facilidad a todo el que se interpone en su camino. En la cima de la torre central, en una cámara acorazada de alta tecnología, la esfera de siete estrellas le espera.

Dibujado por Ipocrito

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte X: Sufrimiento

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte X: Sufrimiento

“Todo irá bien…”

La lluvia cae sobre la Capital del Oeste. En la Corporación Cápsula, Bulma mira por la ventana de su habitación, sentada en la cama, triste.

Panchy toca a la puerta y entra con una bandeja y una taza que emana vapor.

– “¿Estás mejor?” – pregunta la mujer.

Bulma no responde.

– “Te he traído un té.” – dice Panchy. – “Te hará sentir mejor.”

– “¿Qué hago mal?” – susurra Bulma.

– “Nada.” – dice su madre. – “Algunos hombres son así.”

– “¿Todos?” – pregunta Bulma.

– “Claro que no.” – responde Panchy. – “Pero ya encontrarás al tuyo.”

De repente, un gran estruendo en el exterior hace temblar los cristales.

– “¡¿Qué es eso?!” – se pregunta la señora Brief, un poco asustada.

Bulma se pega al cristal para ver lo que ocurre.

– “¡Es nuestra nave!” – exclama ella. – “¡Es Vegeta!”

– “¿Ya ha vuelto?” – se extraña su madre. 

La nave aterriza. Bulma, Brief y Panchy acuden al jardín. 

La nave se ha posado en el suelo, pero sus compuertas no se abren.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Bulma.

– “Qué extraño…” – dice Brief. – “¿Habrá pasado algo?”

Bulma se acerca y toca a la puerta.

– “¿Vegeta?” – dice ella.

No hay respuesta.

Bulma se encarama por el exterior de la nave y logra ver el interior a través de una pequeña escotilla.

– “¡VEGETA!” – se asusta al ver al saiyajín tirado en el suelo.

– “¡¿Qué pasa, hija?!” – pregunta Brief.

– “¡HAY QUE ABRIR ESTA PUERTA!” – exclama ella. – “¡CORRE!”

Mientras tanto, en el Monte Paoz, en los Universos 3 y 5, Son Goku se encuentra inconsciente, tumbado en la cama, con un paño en la cabeza.

Chichi entra en la habitación para traerle un tazón de sopa de lagarto.

– “Te he traído la cena…” – dice Chichi. – “Es tu favorita…” – la deja en la mesita de noche. – “Yo sigo haciéndola… Espero que un día el aroma te despierte…”

En el salón, Krilín, Yamcha y Gohan esperan en la mesa del comedor frente a un plato de sopa, mientas el de Chichi se enfría. El ambiente es triste e incómodo. 

La esposa de Goku regresa al comedor y niega con la cabeza. Krilín suspira.

– “Duele ver a Son Goku así…” – dice su amigo del alma.

– “Todo irá bien…” – Yamcha fuerza una sonrisa. – “Estamos hablando de Goku…”


Yamcha agarra a Gohan del hombro.

– “Ya lo verás…” – intenta animarle.

Chichi se sienta a la mesa.

– “Y dime, Yamcha… ¿qué tal está Bulma?” – pregunta la mujer, intentando aparentar normalidad.

– “Bueno… veréis…” – responde Yamcha con vergüenza. – “Nos estamos dando un tiempo…”

– “Te ha echado de casa, ¿verdad?” – dice Krilín, mirando a su amigo de reojo.

En una colina cercana, en silencio, Piccolo observa la residencia Son, preocupado.

En la Corporación Cápsula, Bulma y Brief logran desmontar la puerta de la nave y entran para rescatar a Vegetas, que está tumbado en un charco de sangre, con una mascarilla puesta y el cuerpo mal vendado.

– “¡VEGETA!” – lo recoge Bulma del suelo. – “¿Estás bien?”

El saiyajín está inconsciente.

Las horas pasan. Vegeta ha recibido atención médica y ahora reposa en una habitación de la Corporación Cápsula. Aún no ha despertado.

En un sillón, a su lado, Bulma se toma un chocolate caliente, tapada con una manta. Fuera sigue lloviendo.

El saiyajín, mientras duerme, emite algún quejido. Está sufriendo.

– “Vegeta…” – se preocupa Bulma.

En el Monte Paoz, Son Goku también sufre. Chichi duerme a su lado, sobre un futón en el suelo.

En los Universos 6 y 7, Goku duerme a pierna suelta junto a Chichi, que ha quedado arrinconada al borde de la cama.

– “¡Me quitas mi espacio!” – despierta a Goku propinándole un golpe de cojín.

– “¡Ay! ¡Ay!” – se queja el saiyajín.

DBSNL // Capítulo 221: Más allá de la perfección

DBSNL // Capítulo 221: Más allá de la perfección

“¿Vais a contarnos el plan?”

Dibujado por Ipocrito

Cell se ha transformado. El insecto ha adoptado una nueva forma, reforzada y de gran envergadura, que emana una densa aura magenta. 

– “¡¿Qué significa esto?!” – se asusta Isonade. – “¡Su aura es…!”

– “Es tarde para perfeccionar este cuerpo…” – dice Cell. – “Pero para aprender técnicas nuevas no me hace falta.”

– “¿Técnicas nuevas?” – dice la diablesa, confusa.

– “Ya tengo células saiyajín en mi cuerpo.” – dice Cell. – “Y ese tal Broly compartió su poder conmigo durante mi último combate…” – sonríe. – “Las células de Piccolo también han sido de ayuda.”

– “Miserable…” – gruñe Isonade.

Ub, Pan y Bra se quedan anonadados ante la nueva forma de Cell.

– “No siento su ki…” – dice Bra.

– “¿Qué significa esto?” – pregunta Pan.

– “Su poder es… ¡descomunal!” – exclama el chico de Isla Papaya.

Cell embiste contra Isonade y le propina un puñetazo en la barriga. El demonio se dobla de dolor y retrocede lentamente.

– “No es… no es posible…” – dice la diablesa, aterrada.

– “Yo tampoco lo creía…” – sonríe Cell. – “¡Mi cuerpo ya era la manifestación de la perfección! ¡¿Cómo podía existir gente más poderosa que yo?!”

– “Grrrrr…” – gruñe Isonade.

– “Pero tengo células de Goku y Vegeta… células de saiyajín…” – dice Cell. – “Y si algo he aprendido de ellos es que jamás hay que ponerse límites.”

Cell alza su mano y apunta a Isonade.

– “¡¡BIG BANG ATTACK!!” – dispara el insecto.

Una gran esfera de ki impacta de lleno contra Isonade y estalla en el cielo.

La onda expansiva sacude la zona, obligando a Pan, Bra y Ub a cubrirse.

La diablesa sale disparada y cae al mar.

– “Je…” – se burla Cell.


De repente, seis sierpes de agua nacen del océano y rodean al insecto, que ni se inmuta.

Las sierpes embisten y él se eleva, haciendo que choquen sus cabezas.

En lugar de disiparse, las criaturas se unen en una gran serpiente que asciende con sus fauces abiertas, dispuesta a engullir a Cell.

El insecto levanta su dedo índice y materializa una esfera de ki negro con rayos rojos a su alrededor, y enseguida se la lanza al enemigo.

La serpiente engulle el ataque, que estalla y desintegra la creación acuática, sacudiendo de nuevo la Tierra con la onda expansiva.

La explosión ha hecho que el mar retroceda, revelando a Isonade en el centro del fenómeno.

Cell utiliza el Shunkanido y aparece a su espalda.

– “¡¿Qué?!” – se da la vuelta la diablesa.

El insecto extiende su mano y atrapa a la diablesa con su poder mental.

– “¡AH!” – exclama ella, asustada.

 Cell hace volar al enemigo.

– “¡¡HAAAAAAAA!!” – exclama Cell, avivando su aura magenta que, de repente, se convierte en un ataque de ki que asciende rápidamente y engulle a Isonade, que nada puede hacer para defenderse.

Una gran explosión ilumina el cielo.

Ub, Pan y Bra siguen boquiabiertos ante el poder devastador de Cell.

El insecto se eleva mientras el mar recupera su espacio. La Dragon Ball de seis estrellas cae del cielo sobre la mano de Cell.

El insecto vuela hasta la costa y toma tierra.

Tras un suspiro, Cell recupera su forma original. Parece cansado. Una gota de sudor recorre su frente.

Ub, Pan y Bra no tardan en volar hasta él.

– “Ha sido… increíble…” – dice Pan. – “Gracias por la ayuda…”

– “¿Ayuda?” – sonríe Cell, irónicamente. – “Quería poner a prueba mis avances, eso es todo.”

Cell le lanza la esfera a Bra, que la caza al vuelo.

– “Parece que los demás se fueron sin mi…” – dice el insecto. – “¿Dónde están?”

– “Buscan las Dragon Balls.” – dice Pan. 

– “Ya veo…” – dice Cell.

El insecto se queda mirando a Ub.

– “¿Qué te ha pasado a ti?” – se extraña. – “¿Dónde está el poder que demostraste contra mí?”

– “Majin Bu ya no forma parte de mi.” – dice Ub. – “Ahora soy solo un humano.”

– “Qué decepción…” – resopla Cell. – “Pensaba pedirte la revancha en algún momento…”

Ub agacha la cabeza, decepcionado.

De repente, cerca de ellos, algo cae del cielo y sorprende a todos. Es Chidori, malherido.

Mientras tanto, en el oscuro hogar de Raichi, nuestros amigos han regresado, con el trío de hermanos esposado.

– “Aquí están.” – dice Shula. – “Y aquí está Maji-Kayo.” – le lanza la jaula a Ahm.

– “¡CUIDADO!” – exclama el pequeño criado. – “¡Si se libera aquí sería el fin!”

Ahm lleva al bebé azul hasta la computadora y lo coloca sobre una plataforma que se hunde con él

– “¿Vais a contarnos el plan?” – pregunta Trunks, un poco inquieto.

Raichi muestra un holograma en el que aparece una criatura humanoide indefinida.

– “Veréis…” – dice el tsufur. – “Desde que me obsesioné con la magia de Moro, he intentado replicarla de todas las formas posibles… pero cometí errores… ¡Pese ha estar cerca de lograrlo, jamás he podido perfeccionarlo! Intenté transformar una creación Kashvar…” – muestra a Maji-Kayo. – “Pero no pude controlarlo. Intenté usar mi propia creación…” – la figura se convierte en Hatchiyack. – “Y fracasé ante la mismísima llave que intentaba copiar.” – ahora se transforma en Broly.

Trunks frunce el ceño al reconocer al saiyajín.

– “Pero ahora tengo una muestra que jamás había logrado obtener…” – el holograma muestra a Janemba.

Reitan se asusta.

– “Vas a…” – titubea el herajín.

– “Voy a destruir a Moro usando su propia magia…” – dice Raichi.

Trunks da un paso al frene.

– “¡No sabes lo que haces!” – exclama el mestizo.

– “Voy a descubrir la verdad de una vez por todas.” – dice Raichi. – “Voy a poder ver detrás de la cortina.”

– “¡Tú mismo has admitido que no entiendes su magia!” – exclama Trunks. – “¡No sigas con esta locura!”

Raichi no responde.

– “¿Detrás de la cortina?” – continúa Trunks. – “¡No hay nada! ¡Zeno-sama murió! ¡Los Kaioshin, los Hakaishin y los ángeles…! ¡No queda casi nada!”

– “¿Crees todo lo que ves, muchacho?” – pregunta Raichi.

– “¿Eh?” – duda Trunks.

De repente, saltan las alarmas.

– “¿Qué sucede?” – se extraña Shula.

Ahm parece nervioso.

– “El sujeto ha llegado a la zona de prueba antes de lo previsto.” – anuncia el criado.

En una gigantesca pantalla se muestra una emisión en directo desde un planeta remoto. Un tipo con pantalón amarillo, camiseta negra ajustada, piel morada, cabello blanco con coleta y una katana en el cinturón camina por las calles de un mercado callejero, entre la multitud; extraterrestres de piel morada con la cabeza en forma de seta. El punto de vista es el de una cámara de seguridad.

Trunks, Reitan, Shula y Kamo observan el monitor.

– “Es un demonio…” – dice Shula.

– “¡Esa gente corre peligro!” – se preocupa Trunks.

Raichi sonríe.

– “Parece que el cebo ha funcionado…” – dice Raichi.

– “Pero nuestro monstruo aún no está listo…” – le recuerda Ahm.

– “Hmm…” – murmura el fantasmagórico tsufur. – “Pongamos al enemigo prueba.”

En el planeta mostrado en pantalla el demonio camina tranquilamente, mirando de reojo a cada uno de los ciudadanos con los que se cruza.

– “Je…” – sonríe el diablo, agarrando su arma.

De repente, todos los extraterrestres se abalanzan sobre él, pero éste desenfunda su arma y todos caen al suelo partidos por la mitad… y no tardan en revelar su aspecto real; son dorobochi.

El demonio empieza a correr hacia una gran torre que reina sobre la ciudad.

En el laboratorio, Trunks y Reitan se sorprenden.

– “¡¿Qué significa eso?!” – se pregunta Reitan

– “¡Son como el tipo del torneo!” – exclama Trunks.

Shula frunce el ceño.

– “Un planeta entero como cebo…” – piensa el ira-aru. – “Me aterra lo que es capaz de hacer Raichi…”

– “Lo llamamos planeta Jinko.” – dice Ahm.

En la Tierra, Chidori intenta incorporarse. Pan, Bra y Ub se ponen en guardia, nerviosos. Cell, en cambio, camina con seguridad hacia el enemigo y le obliga a seguir en el suelo pisándole el pecho

– “No te irás a ninguna parte…” – dice el insecto. – “Tú y yo vamos a tener una pequeña charla.”