DBSNL // Capítulo 290: Granola

DBSNL // Capítulo 290: Granola

“¿Tuviste una epifanía?”

Pan y Bra se han transformado en Súper Saiyajín, lo que ha dejado perplejos a todos los presentes.

– “Ellas son…” – murmura Soshiru, asombrado.

– “…son…” – murmura Shansua.

Tumbado en el suelo sobre una azotea, viendo las dos columnas de luz dorada, Hermila frunce el ceño con cierta preocupación.

Piccolo esboza una media sonrisa al ver a las muchachas ponerse serias.

Soshiru y Shansua dan un paso atrás al sentir la violencia presente en el cambio de sus adversarias.

En la azotea de un edificio cercano, un guerrero de cabello aquamarina se posa sobre la cornisa.

– “Saiyajín…” – murmura Granola.

Piccolo se da cuenta de su llegada y lo mira con recelo.

Granola se deja caer desde la azotea y aterriza frenando en el último instante, posándose sobre el suelo con gracia.

– “¡Soshiru! ¡Shansua!” – advierte el cereliano.

Los dos guerreros lo miran. Granola les hace un sutil gesto con la cabeza para que se aparten.

Shoshiru y Shansua obedecen.

Pan y Bra se dan cuenta de que el recién llegado es quien manda. Las dos se miran de reojo y deciden reunirse frente a él. Ellas y su adversario se encuentran en los dos extremos de la plaza.

Las dos guerreras y Granola se miran fijamente.

En el monitor holográfico, Vegeta observa con preocupación la escena.

– “Es él…” – murmura el saiyajín.

– “¿El cereliano?” – pregunta Turles.

De repente, Pan y Bra se ponen en guardia… pero en menos de un parpadeo, Granola ya se encuentra frente a ellas, listo para propinarles un puñetazo en el abdomen a las dos a la vez.

Pero algo lo sorprende. Granola intenta darse la vuelta.

Un estallido sacude la plaza. Algo parecido a una bola de fuego ha caído sobre el cereliano.

Pan y Bra retroceden mientras se cubren de los escombros que salen propulsados en todas direcciones.

– “Piccolo…” – murmura Pan, sorprendida.

El namekiano, envuelto en violento ki rojizo ha caído sobre el enemigo, propinándole una fuerte patada en la espalda que lo ha incrustado en el suelo. 

La piel del namekiano es amarillenta y un ligero vapor emana de ella.

Piccolo retrocede y se pone en guardia.

– “Yo me encargaré de él.” – advierte el namekiano a las chicas.

Las chicas miran al cráter formado, asombradas por la fuerza de Piccolo.

Pero como si nada, Granola se pone en pie y se sacude el polvo.

– “Namekiano…” – murmura el cereliano. – “¿Por qué ayudas a los saiyajín? He oído que el ejército de Freezer destruyó vuestro planeta…”

– “Pues habrás oído también quién lo derrotó…” – sonríe Piccolo con picardía.

– “¿Acaso importa?” – responde Granola. – “No cambia nada.”

– “Eres tú, ¿verdad?” – pregunta Piccolo. – “Eres el tipo que se enfrentó a Vegeta hace años.”

– “¿Nos espiabas?” – sonríe Granola con chulería.

– “Los saiyajín han cambiado con los años.” – explica Piccolo. – “Ya son varias generaciones las que se han criado en la Tierra. No son la raza bárbara de antes.”

– “La naturaleza de la gente no cambia tan fácilmente…” – Granola se pone serio.

– “Yo pensaba como tú.” – responde Piccolo. – “Era considerado un demonio en la Tierra y disfrutaba causando el terror y el caos.” – explica. – “Ahora lucho a su lado e incluso considero a algunos humanos mis amigos.”

– “¿Tuviste una epifanía?” – se burla Granola.

– “Conocer a alguien me cambió. Él y su familia me enseñaron que no tenía por qué seguir la senda de mi padre.” – sonríe Piccolo. – “Su nombre era Son Goku. Y era un saiyajín.”

Granola frunce el ceño, furioso de repente.

– “¡MIENTES!” – exclama mientras se pone en guardia.

Piccolo responde de la misma forma.

Granola ataca. Piccolo activa su poder y esquiva la embestida volando hacia un lado.

El cereliano lo sigue con su pupila roja y dispara con el dedo índice a la aparente nada, pero es justo hacia donde se dirigía Piccolo, obligándolo a detenerse de repente para no ser impactado por el ataque.

– “Tsk…” – frena Piccolo. 

Granola se abalanza sobre el namekiano, que alarga sus dos brazos y los entierra en el suelo.

El cereliano ve interrumpido su avance cuando los brazos de Piccolo brotan del suelo e intentan agarrarlo.

Granola esquiva los brazos y luego los dispara con su dedo índice, desintegrándolos.

El cereliano carga de nuevo contra Piccolo, pero éste abre su boca y emite un gran torrente de ki que sorprende a Granola.

Instintivamente, el cereliano extiende su dedo índice hacia el ataque.

Un gran estallido sacude la ciudad.

Mientras tanto, Yuzun carga de nuevo contra Marron e intenta agarrarla, pero ella aprovecha la embestida del hanschurui para proyectarlo con una técnica de judo y lanzarlo al suelo.

– “Grrr…” – gruñe el lagarto.

Marron retrocede y apunta haca ambos lados con las manos, emitiendo dos rayos de ki que rodean a Yuzun.

– “No vas a sorprenderme con una técnica tan simple…” – sonríe el lagarto, viendo como los dos ataques se aproximan uno por cada lado.


Yuzun salta por los aires, dejando que los dos ataques choquen el uno contra el otro… Pero en lugar de estallar, generan una esfera de ki mayor que, tras un instante, se fragmenta en una veintena de ataques de energía que ascienden hacia el hanschurui. 

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende antes de intentar cubrirse como puede para recibir los impactos.

Los ataques estallan sucesivamente en el cielo como una traca.

Cerca de allí, Botamo se ha sentado sobre Ikose y le propina puñetazos en la cara.

– “Qué dura tienes la cabeza…” – refunfuña el úrsido sin dejar de golpearlo.

Ikose sonríe, sorprendiendo a Botamo.

– “No eres tan fuerte como crees…” – dice el androide. – “Tu única ventaja es la resistencia, ¿no es así?”

– “¿Eh?” – se sorprende el kumotoko.

Ikose extiende su mano hacia Botamo y le mete el dedo índice por la nariz.

– “¡DODONPA!” – exclama el muchacho.

El interior del oso se ilumina y la luz amarilla sale por su boca y orejas antes de estallar como si de un estornudo se tratara, saliendo propulsado como un globo que se deshincha.

Mientras tanto, Shansua intenta de nuevo atacar a Pan con su vapor ardiente, pero esta vez la muchacha ni se inmuta.

– “Eso ya no te va a funcionar…” – sonríe Pan con chulería. – “Yo misma puedo hacerlo mejor.”

La muchacha aprieta los puños y su aura de Súper Saiyajín se aviva, generando un sorprendente calor.

– “Ah… los saiyajín… son monstruos…” – se asusta el pequeño enemigo.

En un parpadeo, Pan aparece frente a él y le propina un puñetazo en el abdomen que lo vacía por completo, y luego le propina un golpe con ambos puños unidos que lo lanza contra el suelo, donde se estrella.

No muy lejos, Soshiru ataca a Bra con sus espadas envueltas en electricidad, pero la saiyajín las detiene al vuelo con los dedos.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el zalt.

Bra sonríe y un pulso de ki emitido por su aura hace retroceder a Soshiru, que suelta sus espadas.

Bra deja caer las armas al suelo y después le apunta con una mano.

– “E… espera…” – titubea Soshiru. – “¡ESPERA!” – suplica.

– “¡BIG BANG ATTACK!” – exclama Bra.

Un disparo de ki empuja al zalt hasta un edificio cercano y luego estalla, derrumbándolo.

Mientras tanto, Hermila corre entre los oscuros pasillos de un edificio, buscando una nueva posición.

– “Esto se complica…” – piensa el tirador. – “Granola es mucho más fuerte que ellos, pero…” 

Granola aparece entre la polvareda alzada por el ataque de Piccolo. El cereliano se encuentra con su dedo extendido hacia delante y parece casi intacto.

Piccolo ya ha regenerado sus extremidades y observa a su contrincante con cierta admiración.

– “Has usado tu técnica para cambiar el flujo de ki de mi ataque y evitarlo…” – dice Piccolo. – “Has sido muy preciso…”

– “No hay punto débil que mi ojo no pueda ver.” – sonríe Granola.

Piccolo sonríe.

– “Esto va a ser interesante.” – dice el namekiano.

Granola se pone en guardia.

– “No desperdiciaré esta oportunidad de vengarme.” – dice el cereliano. – “Acabaré con los saiyajín.”

– “La venganza no te aportará nada.” – dice Piccolo. – “No cambiará el pasado.”

– “Es todo lo que me queda.” – refunfuña Granola.

– “Hmm…” – cavila Piccolo.

DBSNL // Capítulo 289: Guerrilla

DBSNL // Capítulo 289: Guerrilla

“¿Quiénes son esos?”

Los voluntarios para la primera prueba aparecen en mitad de una ciudad extraterrestre desolada.

– “¿Dónde estamos?” – se pregunta Baicha.

– “Nos ha teletransportado.” – dice Bra.

– “Siento cuatro energías acercándose…” – dice Marron, con los ojos cerrados.

– “Nos están rodeando.” – añade Pan.

Piccolo echa un vistazo alrededor. Nuestros amigos se encuentran rodeados de edificios de unos pocos pisos de alto.

– “No podemos quedarnos aquí.” – advierte el namekiano.

– “¿Qué hacemos?” – pregunta Ikose.

– “Hay que reconocer el terreno.” – dice Piccolo.

El namekiano se eleva lentamente hasta superar los edificios. La ciudad consiste en una gran extensión de edificios casi idénticos excepto una zona de rascacielos a lontananza.

Piccolo puede ver un fugaz destello en uno de ellos.

– “¿EH?” – se sorprende el namekiano.


Antes de que pueda reaccionar, el pecho de Piccolo es atravesado por un disparo de ki amarillo.

– “¡¡PICCOLO!!” – se preocupa Pan al ver a su mentor herido.

La hija de Gohan sale volando hacia él, pero es interceptada por un pequeño ser azulado propulsado por vapor a presión, que le propina un cabezazo y la lanza contra un edificio.

– “Maldita sea…” – gruñe Bra.

De repente, la puerta de un edificio estalla y aparece un hombre de aspecto reptiliano que se abalanza sobre Marron y la empuja hasta estamparla contra una pared.

– “¡¡AH!!” – grita ella.

– “¡MARRON!” – exclama Bra.

Dibujado por Ipocrito

Pero una tapa de alcantarilla salta por los aires al lado de la hija de Vegeta. Del chorro de agua sale un guerrero zaltiano, espada en mano, e intenta partir en dos a la joven.

Bra retrocede, empapada, y se pone en guardia.

– “Tsk…” – protesta ella.

El zaltiano sonríe.

– “¿Eh?” – se extraña Bra.

Un chispazo rodea el cuerpo del zaltiano y recorre un reguero de agua hasta la muchacha, que es sacudida con un gran voltaje.

– “¡¡AAAAH!!” – sufre ella.

Ikose intenta socorrerla y arremete contra el zalt, dispuesto a propinarle un puñetazo, pero alguien se interpone por sorpresa en su camino y encaja el golpe sin inmutarse.

– “¿Qué?” – se extraña el androide.

Un orondo kumotoko de piel amarilla se encuentra frente a él.

Baicha de repente se da cuenta de que en un momento todo se ha desmadrado y que se encuentra de pie en mitad del conflicto, pues todos sus compañeros están siendo avasallados por los enemigos.

Pero antes de que pueda reaccionar se da cuenta de que varios orbes cristalinos están suspendidos en el aire cerca de él.

– “¿Qué es eso…?” – se pregunta el muchacho.


De repente, un disparo de ki azul golpea una de las esferas y rebota hasta otra, y después otra, hasta que finalmente se dirige hacia Baicha.

– “¡AAH!” – se asusta el chico, que intenta reaccionar… pero recibe el disparo cerca del ojo y cae de espaldas al suelo.

El resto de participantes al evento de Raichi observan lo ocurrido a través de una pantalla proyectada en un holograma.

– “¿Quiénes son esos?” – se pregunta Goten.

– “Han caído en la trampa.” – dice Cell, con cierto desprecio.

Vegeta parece preocupado.

– “Los conozco…” – murmura Vegeta.

– “¿Eh?” – se extraña Trunks.

– “Me enfrenté a ellos hace mucho tiempo…” – explica el saiyajín. – “Y si el cereliano está con ellos, pueden tener problemas serios…”

– “¿Un cereliano?” – se sorprende Freezer.

Bra sigue envuelta en el ki eléctrico de Soshiru.

– “Tsk…” – sufre la chica, apretando los dientes, intentando aguantar sin perder el conocimiento.

– “¡Ríndete!” – exclama el zalt. – “¡No puedes resistir eternamente!”

Dibujado por Ipocrito

Pan se encuentra en mitad de una planta de un edificio que parece de oficinas, a la que ha llegado atravesando la fachada.

– “Maldita sea…” – protesta ella, poniéndose en pie. – “Me ha cogido desprevenida…”

De repente, ella se da cuenta de que la zona se está llenando de lo que parece humo.

– “¿Qué es esto…?” – se pregunta extendiendo la mano para tocarlo.

Al hacer contacto con la nube, se quema los dedos.

– “Tsk…” – protesta ella. – “Es vapor…”

Pan echa un vistazo a su alrededor y se da cuenta de que casi no puede ver nada con tanto vapor. 

– “Si no salgo de aquí, voy a morir escaldada…” – se preocupa ella, sudando.

Mientras tanto, Marron lucha contra Yuzun, que se encuentra sobre ella e intenta darle un bocado, pero ella le mantiene las fauces abiertas con ambas manos y lo mantiene a raya empujándolo con los pies.

El hanschurui le agarra una pierna y tira de ella para estamparla contra una pared.

– “¡AH!!” – se queja ella.

Ikose propina múltiples puñetazos a Botamo, pero el kumotoko ni se inmuta.

– “¡¿Pero de qué estás hecho?!” – se pregunta el androide, frustrado.

De repente, el oso da una palmada en la cabeza de Ikose que lo aturde y luego lo remata con un fuerte cabezazo.

– “Je, je, je…” – ríe el kumotoko, viéndose victorioso.

– “Ay…” – se queja Ikose, reincorporándose, quedándose sentado en el suelo.

– “¿Cómo?” – se sorprende Botamo.

Ikose se frota la cabeza.

– “No eres el único duro de pelar…” – sonríe el androide.

– “¿De qué estás hecho tú?” – se pregunta Botamo, estupefacto.

Ikose le apunta con el dedo índice.

– “Me toca a mí.” – anuncia. – “¡DODONPA!”

El ataque característico de la Escuela Grulla impacta en el abdomen de Botamo y hunde su barriga unos pocos centímetros… pero en pocos segundos se disipa el ataque sin causarle ningún daño.

– “Creo que esto va para largo…” – murmura Ikose, desanimado.

– “No te preocupes.” – sonríe Botamo. – “Yo pienso acabar rápido.” – añade chocando sus puños con chulería.

Pero de repente, dos manos verdes brotan del suelo y agarran sus piernas.

– “¡¿AH?!” – se sorprende y asusta el úrsido.

De un tirón, Botamo queda enterrado en el suelo hasta el cuello.

Piccolo, con su herida cerrada gracias a su regeneración, camina hasta ellos mientras sus brazos vuelven a la normalidad.

– “Piccolo…” – dice Ikose. – “Gracias.” – añade mientras se levanta.

– “El verdadero combate empezará pronto.” – dice Piccolo, quitándose la capa y el turbante.

– “¿El verdadero combate?” – se extraña Ikose.

De repente, el namekiano se da cuenta de que están rodeados por una decena de orbes cristalinos.

– “Yo me encargo de esto.” – dice el namekiano, contando las esferas con la mirada. – “Ayuda a los demás.”

– “De acuerdo.” – asiente Ikose.

El androide sale corriendo.

En ese instante, un rayo de ki azul impacta en uno de los orbes y rebota en el siguiente, después en otro, tal y como sucedió cuando atacaron a Baicha. Piccolo lo sigue con la mirada.

De repente, el namkiano dispara sus rayos oculares hacia un orbe cercano a Ikose.

El orbe brilla con la luz roja del ataque de Piccolo y un instante después recibe el impacto del disparo azulado, sobrecargándose así y estallando.  

– “Je…” – sonríe el namekiano. 

Ikose sigue su camino.

El namekiano mira a su alrededor y cuenta de nuevo los orbes.

– “Bien…” – sonríe de nuevo. – “Entiendo el juego…”

Mientras tanto, Yuzun agarra a Marron del pelo y la levanta. El hanschurui se relame antes de abrir su enorme boca.

– “¡¡TAIYOKEN!!” – reacciona Marron.

Un intenso resplandor ciega a Yuzun.

– “¡¡AAAYY!!” – se queja el hanschurui.

Marron recupera la distancia mientras genera dos esferas, una en cada mano, y se las lanza al enemigo, que retrocede con cada impacto.

La muchacha levanta el brazo hacia el cielo.

– “¡KIENZAN!” – exclama mientras un disco cortante de energía se materializa sobre su mano.

Marron lo lanza y éste se dirige directo a Yuzun, que ya tiene los ojos medio abiertos.

Por sorpresa y de un bocado, el hanschurui destruye el Kienzan.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende ella.

Yuzun sonríe y se relame. Sus dientes son de algún tipo de aleación metálica.

Mirando la pantalla, todos se sorprenden al ver fallar la clásica técnica de Krilín.

– “Lo mordió… Mordió el Kienzan…” – dice Goten, preocupado.

– “Sus dientes…” – murmura Trunks.

– “Solo se me ocurre un metal capaz de algo así…” – dice Reitan.

– “Hierro Katchin” – sentencia Gohan.

En el interior del edifico de oficinas, Pan extiende sus brazos a cada lado y emite una onda expansiva de ki invisible que limpia la zona de vapor… pero enseguida vuelve a llenarse de éste.

– “Es inútil…” – protesta ella.

Una sombra entre el vapor.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Pan.

El pequeño Shansua aparece como una bala da cañón y golpea la espalda de Pan, tirándola al suelo y desapareciendo de nuevo entre la humareda.

– “Es rápido…” – murmura ella, dolorida.

La sombra atraviesa la humareda de un lado para otro…

– “Ji, ji, ji…” – ríe el enemigo.

Pan cierra los ojos y se concentra.

Shansua ataca de nuevo. Esta vez, ella lo esquiva.

El enemigo se pierde de nuevo entre el vapor.

– “Se me está acabando la paciencia…” – gruñe Pan, apretando los puños.

Mientras tanto, Bra sigue sometida a la electricidad de Soshiru, que camina hacia ella.

– “Grrrr…” – sufre ella.

El zalt extiende sus manos hacia ella, dispuesto a agarrarla.

– “Desiste de una vez.” – sonríe Soshiru, que aumenta el voltaje.

En ese momento, Bra puede ver a Ikose corriendo por detrás de Soshiru, y se da cuenta de que va hacia Baicha, tirado en el suelo.

– “Baicha…” – piensa ella. – “Tsk…”

Bra cierra sus puños con fuerza. Sus ojos se tornan verdes.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el zalt.

Ikose está a punto de alcanzar al hijo de Yamcha, pero en ese momento Botamo se lanza contra él con un golpe de barriga, apartándolo del hijo de Yamcha.

Piccolo asciende entre orbes que rebotan disparos de ki de un lado a otro, intentando golpearlo. El namekiano esquiva los disparos, pero éstos rebotan de nuevo y retornan a él una y otra vez.

Un destello dorado en mitad de la ciudad y otro en el interior de un edificio colindante llaman la atención del namekiano y de todos los demás.

– “Je…” – sonríe Piccolo.

Los edificios de los alrededores se derrumban. Dos columnas de ki se alzan como dos focos en la ciudad. Pan y Bra se han transformado en Súper Saiyajín.

DBSNL // Capítulo 288: El Universo en juego

 DBSNL // Capítulo 288: El Universo en juego

“Estamos en los límites del Universo.”

Nuestros amigos están listos para afrontar el reto que les espera. Zamas agarra del hombro a Son Gohan.

– “Daos las manos.” – dice el Dai Kaioshin.

Los participantes forman un círculo.

Tapion y Meerus se quedan fuera.

– “¿No venís?” – pregunta Ub.

– “Lo siento.” – dice Tapion. – “Creo que seríamos un estorbo.”

– “Lo dejamos en vuestras manos.” – sonríe Meerus.

Bulma se despide de sus hijos.

– “Mucha suerte.” – dice con ojos llorosos.

Bra se une al círculo y Baicha le agarra la mano.

Bulma sonríe al verlos.

Ikose se prepara para unirse al grupo.

– “¿Estás listo?” – le pregunta Baicha.

– “Eso creo…” – suspira Ikose, un poco nervioso.

– “Confía en Bulma.” – dice Baicha.

– “Mi madre sabe lo que hace.” – sonríe Bra.

– “Ha sido una noche larga…” – murmura el joven.

La científica levanta el pulgar y le guiña un ojo al muchacho. Ikose responde con el mismo gesto.

Pino se acerca a Gohan y le da la mano.

– “Mucha suerte, Son Gohan.” – dice el robot. – “Siento no poder estar a tu lado.”

– “Cuida de todos, Pino.” – responde el mestizo.

El androide asiente.

Bulma se acerca a Vegeta y lo abraza, con lágrimas en los ojos.

– “Bulma…” – murmura el saiyajín.

– “No te diré que no vayas.” – le interrumpe ella. – “Pero que vuelvan sanos y salvos.”

El saiyajín sonríe con ternura.

Finalmente, el círculo está formado por Zamas, Champa, Cooler, Liquir, Gohan, Pan, Ub, Goten, Marron, Trunks, Vegeta, Bra, Baicha, Ikose, Turles, Reitan, Dabra, Freezer, Cell y Piccolo.

Vegeta mira a su mujer y sonríe de nuevo. Ella le corresponde.

Zamas se concentra.

– “Las coordenadas…” – murmura el Dai Kaioshin.

En un parpadeo, nuestros amigos desaparecen de la Corporación Cápsula.

En un planeta remoto, el grupo reaparece.

El lugar parece desértico y plano, solo iluminado por una remota estrella azulada.

– “¿Dónde estamos?” – se pregunta Goten.

– “Una estrella joven…” – murmura Gohan al ver el color del astro que los ilumina.

– “Estamos en los límites del Universo.” – responde Zamas.

– “¿Eh?” – se sorprenden todos.

El mestizo se queda mirando el resplandor de la estrella.

– “Qué extraño…” – murmura Gohan.

De repente, el astro emite un extraño pulso de energía que los alcanza en cuestión de segundos.

En ese instante, Shido aparece en el centro del círculo.

– “Bienvenidos.” – saluda el demonio.

– “Shido…” – gruñe Reitan.

Todos se ponen en guardia.

– “No malgastéis fuerzas.” – sonríe el diablo. – “No soy el verdadero.”

– “Maldito…” – gruñe Piccolo.

– “¿Qué quieres de nosotros?” – pregunta Gohan.

Shido mira detenidamente a todos los participantes.

– “Ya veo…” – murmura. – “Esto será muy interesante…”

Champa da un paso al frente.

– “¿Cómo osas retar al Dios de la Destrucción…?” – refunfuña el gotokoneko. – “Hacernos participar en esta farsa es una ofensa que…”

De repente, Champa desaparece.

– “¡¿Qué?!” – se asustan todos.

– “Champa…” – murmura Zamas, asustado. – “¿Cómo puede tener tanto poder?”

Shido sonríe.

– “Estáis en mi zona de juegos.” – responde el demonio.

En ese instante, Zamas también desaparece.

– “¡ZAMAS!” – exclama Piccolo.

– “¡¿Qué pretendes?!” – increpa Gohan al diablo.

Shido se ajusta las gafas con total calma.

– “Tranquilos.” – dice el diablo. – “Los Dioses deberán ausentarse por ahora.”

– “Miserable…” – refunfuña Piccolo.

Reitan frunce el ceño.

– “Empecemos de una vez.” – se impacienta el herajín.

Shido sigue con la sonrisa prepotente en su rostro.

– “Está bien…” – dice el demonio.

Un holograma se reproduce a su espalda, mostrando una gran pantalla.

– “¿Quiénes serán los participantes de la primera prueba?” – pregunta el demonio.

– “¿Qué?” – se extraña Gohan. 

– “Necesito a seis voluntarios.” – dice Shido.

– “¿Vamos a elegirlo nosotros?” – se extraña Goten.

Shido asiente.

– “Seis participantes para la primera prueba.” – reitera el demonio.

Son Gohan se cruza de brazos.

– “¿Qué hacemos, Son Gohan?” – le pregunta Piccolo.

– “Hmm…” – cavila el mestizo.

– “Puedo hacerlo yo solo.” – dice Freezer. – “Así acabamos antes.”

– “No tan rápido, Freezer…” – dice Piccolo. – “No dudo que tu fuerza sería una gran baza, pero hay otros factores a tener en cuenta. ¿No es así, Son Gohan?”

El mestizo asiente.

– “Es una prueba en equipo.” – dice Gohan. – “Debemos suponer que requerirá algún tipo de colaboración…”

– “O algún tipo de sacrificio.” – añade Cell.

– “Tsk…” – protesta Gohan, preocupado por lo que acaba de decir el androide.

– “¿Qué debemos hacer?” – pregunta Trunks.

– “Ya vimos de lo que son capaces sus guerreros.” – dice Bra. – “Algunos estarán fuera de nuestro alcance de forma individual.”

– “¿Y por qué estáis aquí?” – se mofa Freezer. 

– “Bra tiene razón.” – dice Gohan. – “Aunque se arriesgado, lo más sensato es aprovechar la ocasión…”

Pan da un paso al frente.

– “Bra y yo podemos ir juntas.” – sugiere la hija de Gohan.

Bra asiente.

– “La fusión es siempre un recurso poderoso.” – dice Vegeta.

Baicha levanta la mano.

– “Dejad que os acompañe.” – dice el joven guerrero. – “Creo que soy el más débil del grupo.”

– “No seas tan duro contigo mismo.” – sonríe Goten.

Ub da un paso al frente.

– “Yo también…” – dice el joven de Isla Papaya.

– “No.” – le interrumpe Pan.

– “¿Qué?” – se extraña él.

– “No podemos arriesgarnos a perder en el mismo combate.” – dice ella. – “No podemos dejar a Goku solo.”

– “Pero…” – se preocupa Ub.

– “No hay más que hablar.” – dice Gohan, consolando al muchacho con la mano en su espalda. – “Nos faltan tres.”

Marron da un paso al frente.

– “Yo los acompañaré.” – dice la hija de Krilín.

– “Marron…” – murmura Goten, asustado.

Instantáneamente, el hijo de Goku da un paso al frente.

– “Pues entonces yo…” – dice el joven.

– “No seas idiota.” – le interrumpe Vegeta. – “Trunks y tú es mejor que participéis juntos en otra ronda, si eso es posible… y por separado no aportas lo suficiente.”

– “Vegeta…” – gruñe el mestizo. – “No entiendes que…”

– “No olvides que mi hija también participa.” – dice el saiyajín.

– “¿Eh?” – se sorprende Goten ante la sinceridad de Vegeta.

– “Vegeta tiene razón.” – interviene Gohan. – “Perder otra fusión en primera ronda puede que no sea lo más inteligente.”

– “Todo irá bien, Goten.” – sonríe Marron.

Ikose resopla mientras da un paso al frente.

– “Pues me uno al grupo.” – dice Ikose. – “Ya veo cómo funciona esto…”

– “Ikose, no tienes que…” – dice Goten.

– “Cuidaré de tu chica.” – le interrumpe el androide. – “Puedes estar tranquilo.”

– “Pero no lo digas así, que suena raro…” – sonríe Goten de forma incómoda.

Cell se cruza de brazos.

– “Muy bien. Todo muy emotivo…” – dice con retintín. – “Pero es un equipo de novatos.”

– “Es cierto.” – murmura Dabra.

– “No dudo de las ventajas de la fusión…” – dice Reitan. – “Pero a este grupo le falta liderazgo.”

– “Es posible…” – dice Gohan.

Gohan sonríe.

– “Así que yo…” – continúa el mestizo.

Piccolo interrumpe al mestizo poniéndole la mano sobre el hombro.

– “Iré yo.” – dice el namekiano.

– “Piccolo…” – se sorprende Gohan.

– “Cuidaré de ellos.” – sonríe su viejo amigo.


Gohan le devuelve la sonrisa y asiente.

Freezer mira con desprecio a los voluntarios, que ya se agrupan frente a Shido.

– “Terrícolas, saiyajín y namekianos…” – murmura el tirano, que exagera un escalofrío a modo de burla.

Shido observa a los seis participantes.

– “Muy bien…” – se recoloca las gafas.

Pan mira a su padre un instante. Se sonríen.

De repente, los seis luchadores desaparecen.

DBSNL // Capítulo 287: Reclutamiento

DBSNL // Capítulo 287: Reclutamiento

“¿Por qué debería participar?”

Krilín y la Número 18 se encuentran en la playa frente a la Kame House, donde se despiden de Marron y Goten.

La androide sostiene a su nieto en brazos, mientras su marido abraza a su hija.

– “Siento no poder ayudar esta vez…” – dice el terrícola, con lágrimas en los ojos.

– “Ahora nos toca a nosotros.” – dice Goten.

– “Tu padre estaría orgulloso.” – sonríe Krilín.

– “Papá y mamá volverán pronto.” – dice Marron, mientras hace una carantoña al pequeño Roshi.

– “¿Estás seguro de que no queréis mi ayuda?” – pregunta Lázuli.

– “Bulma cree que podría ser peligroso para vosotros.” – responde Goten. – “Nos enfrentamos a un genio de la robótica y la inteligencia artificial…”

– “Está bien…” – suspira Lázuli. 

La mirada de la androide se clava en Goten. Una mirada que recuerda los tiempos en los que buscaba a Goku para asesinarlo.

– “Más te vale que cuides bien de mi hija…” – dice Lázuli.

– “Por supuesto…” – responde Goten, aterrado. – “Cuidaré de ella…”

– “No te preocupes tanto por mí, mamá.” – dice Marron.

El viejo Tortuga sale de su casa para despedirse.

– “Tened mucho cuidado, chicos.” – dice Roshi.

– “Cuide de todos, Maestro.” – sonríe Goten.

– “Descuida.” – asiente el anciano.

Marron y Goten salen volando.

– “¡Hasta pronto!” – se despide Marron.

– “¡Mucha suerte!” – saluda Krilín.

Mientras tanto, Piccolo aterriza en el laboratorio abandonado de las Montañas Tsumitsumbri. Las luces están apagadas. Solo un rayo de luz entra por la apertura que el satélite causó al estrellarse.

El namekiano camina entre cristales rotos hasta una incubadora rota.

– “¿Qué haces aquí, Piccolo?” – dice una voz entre las sombras.

– “Esa pregunta debería hacértela yo.” – responde el namekiano. – “Creía que habías abandonado este lugar hace tiempo…”

– “No se te escapa nada, ¿no, viejo Kamisama?” – sonríe el misterioso individuo.

Piccolo mira a una silueta humanoide que se intuye entre las sombras.

– “Tengo una propuesta que puede interesarte.” – dice el namekiano.

– “Soy todo oídos.” – responde el guerrero en penumbra.

En la Capital del Imperio, Son Gohan y Champa se presentan ante Freezer de nuevo, que está acompañado de Liquir.

– “¿Por qué debería participar?” – dice el demonio del frío en tono burlón. – “Más bien quiero conocerle y estrecharle la mano…”

– “¿Cómo osas…?” – frunce el ceño el Hakaishin.

– “De momento parece que está haciendo un buen trabajo mermando vuestras fuerzas…” – dice el tirano. – “Y no dudo que vosotros mermaréis las suyas.”

– “Hermano…” – refunfuña Cooler.

– “Yo lidiaré con quien quede en pie.” – se burla el demonio del frío.

– “Yo participaré.” – interviene Liquir.

– “Lo suponía.” – resopla Freezer.

– “Yo también.” – dice Cooler.

– “¿Eh?” – llama la atención de Freezer. – “¿Tú?”

Cooler asiente.

– “Tengo que hacerlo.” – dice el hermano de Freezer.

– “No es nada personal.” – responde el tirano. – “Pero no puedo dejar al Imperio desamparado… Tú sabes muy bien lo que puede pasar…”

– “El trono es todo lo que te interesa de nuestro padre.” – dice Cooler. – “Tú aférrate a su Imperio, mientras yo protejo su legado.”

Cooler da la espalda a su hermano.

– “No participará.” – dice el demonio. – “Estamos perdiendo el tiempo.”

– “¿Y si le amenazo con la exterminación?” – refunfuña Champa.

– “Tenerle entre nosotros en esa situación podría ser una desventaja.” – suspira Gohan. – “Es mejor así.”

Liquir se une a los demás y todos desaparecen, de regreso a la Tierra.

Freezer se deja caer sobre el trono y agarra una copa de vino que esperaba en el reposabrazos.

– “Idiotas…” – refunfuña el tirano.

En ese momento, alguien sale de entre las sombras.

– “¿Eh?” – se sorprende Freezer. – “Vegeta…”

El saiyajín camina hacia el tirano hasta llegar frente al trono.

– “Tenemos que hablar.” – dice el saiyajín.

En el planeta Sweetz, un planeta de cierlo rosado y calles de tierra amarilla, un encapuchado con capa amenaza con su cimitarra a un hombre con parche en el ojo, que se encuentra gateando de espaldas, intentando huir, pero el pobre desgraciado se se topa con una pared.

– “Lo siento… yo… solo quería…” – suplica el hombre.

– “No pierdas el tiempo.” – dice el encapuchado. – “Solo es un trabajo.”

El misterioso personaje alza su arma con intención de propinarle un espadazo mortal, pero la hoja se detiene a escasos milímetros de su cuello.

– “Este poder…” – murmura el encapuchado, que parece luchar para mover su arma. – “Kaioshin…”

– “Hola, Dabra.” – dice Zamas, con su mano en alto, acompañado por Shin.

El bandido aprovecha la situación y echa a correr despavorido.

El Dios baja la mano y libera al demonio de su poder mental.

– “¿Qué hacen dos Kaioshin entre mortales?” – pregunta Dabra con retintín.

– “El Rey de los Demonios reducido a mercenario…” – replica Shin.

– “Me gusta matar y me pagan por ello.” – dice Dabra. – “Es increíble lo que se considera un trabajo en este plano.” – sonríe.

– “Gusano…” – refunfuña Shin.

– “Basta.” – interviene Zamas. – “No hemos venido a pelear.”

– “¿Y a qué habéis venido?” – pregunta Dabra.

– “A hacerte una propuesta.” – dice Zamas.

– “¿Qué puedes contarnos de Shido?” – pregunta Shin.

– “Shido…” – murmura Dabra. 

En la Tierra, en el bosque, Ikose le trae madera al Número 17 y éste la tala con un hacha, cuando Baicha aterriza frente a ellos.

– “¡Baicha!” – saluda Lapis.

– “¿Qué te trae por aquí?” – pregunta Ikose.

Los androides pronto se dan cuenta de que Baicha parece preocupado.

En la sede de la Patrulla Galáctica, Hanami se ha reunido con Lemon, Jaco y la Time Patrol. 

– “¿Estáis preparados?” – pregunta Lemon.

– “Por supuesto.” – sonríe Turles, que golpea sus puños.

– “No será fácil…” – murmura Tapion.

Reitan agacha la cabeza, pensativo, preocupado por Trunks y Okure.

En la cabaña de la familia de Hit, Pan, Ub y Son Gohan se despiden de Goku Jr, a quien han dejado con Cheelai, Strai y Toppo. El pequeño parece confuso y no quiere quedarse a solas con ellos.

Kik y Gohan Jr parecen ilusionados por tener a un nuevo amigo en casa, pero Punch está apoyado en la pared, distante.

– “Tranquilo.” – sonríe Pan mientras le da un beso en la frente. – “Cuidarán de ti.”

– “No les pasará nada.” – dice Toppo.

– “Trunks confía en ti.” – dice Gohan. – “Así que nosotros también.”

– “Cuidad los unos de los otros.” – dice Pan.

– “Traed de vuelta a Trunks.” – dice Cheelai.

Gohan asiente.

Ub, Pan y Gohan salen de la casa, seguidos por Toppo.

– “Son unos chicos fuertes.” – le dice Ub a Pan, apenada. – “Seguro que estarán bien.”

La pareja se aleja, y Gohan se detiene para hablar con Toppo.

– “¿Qué ocurre, Son Gohan?” – dice el viejo al notar extraño al mestizo.

– “Si las cosas se ponen peligrosas…” – dice Gohan. – “Agarra a los chicos y aléjate todo lo que puedas.”

– “Son Gohan…” – murmura Toppo.

– “Escondeos en el lugar más recóndito del Universo.” – dice Gohan. – “Un lugar donde Raichi no pueda encontraros.”

– “Tienes mi palabra.” – asiente Toppo.

– “Gracias.” – sonríe el mestizo.

Ub se prepara pare el Shunkanido.

– “¡Nos vamos!” – apresura a Gohan.

En la Tierra, en el jardín de la Corporación Cápsula, nuestros amigos se reúnen.

Son Gohan, Pan, Ub, Trunks, Goten, Marron, Bra, Baicha e Ikose están listos, con sus gi de lucha. Bulma los acompaña.

– “¿Dónde está papá?” – se pregunta Trunks.

– “Ya lo conoces…” – suspira Bulma.

Una nave aparece en el cielo y aterriza frente a todos. Las compuertas se abren y desembarcan Reitan, Turles, Tapion y Meerus.

– “¡Bienvenidos!” – saluda Bulma.

Zamas aparece de repente, acompañado por Dabra.

– “Dabra…” – se sorprende Gohan.

Champa es el siguiente en llegar, escoltado por Cooler y Liquir.

Zamas mira a su alrededor.

– “¿Estamos todos?” – pregunta el Dios.

En ese instante, Vegeta aparece con el Shunkanido, con Freezer agarrándole del hombro.

– “¿Freezer?” – se sorprende Cooler.

– “Vegeta…” – murmura Gohan.

– “He cambiado de opinión.” – sonríe el tirano, apretando el hombro del saiyajín. – “Participaré en este estúpido juego.”

Gohan mira a Vegeta, buscando una respuesta al cambio de parecer del tirano, pero éste aparta la mirada.

Goten mira a su alrededor.

– “Bien…” – asiente. – “Entonces solo falta…”

De repente, dos energías en el cielo llaman la atención de nuestros amigos.

Piccolo aterriza en el jardín, y está acompañado.

– “¿Quién es…?” – se sorprende Goten.

– “Su energía me resulta familiar…” – murmura Gohan.

– “Mis sensores han enloquecido.” – protesta Pino. – “¡¿No será…?!”

El misterioso luchador da un paso al frente mientras ríe.

– “Cuanto tiempo…” – dice el personaje. – “Espero que todos hayáis entrenado bastante, porque no me gustaría perder.”

– “Eres…” – se sorprende Vegeta.

– “¿Creíais que se organizarían unos Juegos y que yo no participaría?” – sonríe con burla.

– “¡¿CELL?!” – exclama Gohan.

El androide sonríe prepotente.

Zamas da un paso al frente.

– “Supongo que ya estamos todos…” – anuncia.

Dibujado por Ipocrito