ESPECIAL DBSNL // Universos 3 y 5 / Parte V: Cultos y sectas

Especial DBSNL // U3 y U5 / Parte V: Cultos y sectas
“¿Viene a adorar a nuestro Señor? ¿A hacer una suculenta donación, quizás?”


El planeta Imegga yace en ruinas. Su capital arde en llamas mientras algunos edificios se derrumban. La gente huye despavorida. 
Entre los escombros, los cuerpos de múltiples soldados imegga yacen sepultados. Junto a ellos, el cuerpo de Sauza. Tagoma, malherido, camina entre las ruinas, pendiente de lo que ocurre en el cielo.
El gobernante Don Kee, en el tejado de su gigantesca torre, observa a dos figuras que sobrevuelan la ciudad. Freezer y Ledgic se encuentran cara a cara. El segundo está magullado y con la ropa hecha trizas.

– “Eres un excelente luchador” – sonríe Freezer. – “Te has enfrentado a mí, un demonio del frío, sin dudarlo ni un instante. Eres leal. Eso me gusta, así que te haré una oferta. ¿Quieres unirte a mi ejército? Creo que podrías formar parte de mi guardia personal, ahora que Zarbon y Dodoria ya no están.”
Ledgic, en silencio, se pone en guardia de nuevo y prepara un ataque de ki rojo en su mano derecha.

– “Supongo que eso es un no…” – murmura el tirano. – “Una verdadera lástima”.
El guardaespaldas de Don Kee lanza su ataque contra Freezer, pero el tirano lo repele con el dorso de su mano.

– “Mi turno” – sonríe mientras apunta a Ledgic con su dedo índice.
Freezer lanza su Rayo Mortal y atraviesa el pecho del guardaespaldas. El cuerpo de Ledgic se precipita hacia el suelo.
Don Kee, al ver a su hombre de confianza derrotado, intenta escabullirse entre los escombros de su ciudad, pero Freezer utiliza su poder mental para levantar las ruinas y revelar al cobarde gobernador.

– “Señor Freezer… Lo siento…” – titubea Don Kee mientras retrocede. – “Yo… Ha sido un malentendido…”
– “Ha sido entretenido” – responde el tirano. – “Por eso te daré una última oportunidad”.
Don Kee se arrodilla agradecido.

– “¡Oh! ¡Señor Freezer! ¡Es usted un Emperador benevolente!” – exclama el gobernante.
– “No me interesan tus alabanzas” – le interrumpe Freezer. – “Solo quiero que respondas a una pregunta: ¿Dónde está la reliquia que te vendió mi hermano?”
– “¿Una reliquia? ¿Cooler? No sé de qué me está…” – responde Don Kee.
Freezer lanza un Rayo Mortal que fulmina la oreja del gobernante.
Don Kee grita de dolor. La herida casi no sangra, pues ha quedado automáticamente cauterizada.

– “¿Quieres volver a intentarlo?” – sonríe Freezer.
– “La vendí” – confiesa finalmente Don Kee.
– “¿A quién?” – insiste el tirano.
– “Un predicador pagó una suma desorbitada por esa caja de música.” – responde el gobernante.
– “¿Un predicador?” – se extraña Freezer.
– “El líder de esa secta moderna; los Luud.” – responde Don Kee.
– “Dolltaki…” – murmura el demonio del frio.
Freezer dispara su Rayo Mortal y atraviesa el corazón de Don Kee, que muere al instante.
En unos días, Freezer y sus hombres aterrizan en el planeta Luud.
Al salir de su nave, el tirano, acompañado por Tagoma, observa un gran tráfico de naves llegando al planeta y otras marchándose.

– “Increíble” – dice Tagoma. – “¿Todas estas naves vienen a adorar a Luud?”
– “Y a hacer donaciones” – responde Freezer. – “Ese Dolltaki tiene montado un buen negocio.” – sonríe.
Dolltaki, que ha sido avisado por sus hombres, sale a recibir al Emperador.

– “¡Emperador Freezer!” – exclama el líder de la secta en tono muy amigable. – “¡Es un honor tenerle aquí!” – añade haciendo una reverencia.
Dolltaki es un ser humanoide alto y delgado, con cabello rubio cortado a media melena. Viste ropa elegante y de colores vivos; claramente ostentosa.
Freezer no se inmuta.

– “¿A qué debemos esta agradable visita?” – pregunta Dolltaki. – “¿Viene a adorar a nuestro Señor? ¿A hacer una suculenta donación, quizás?”
El tirano sonríe, algo que inquieta al líder.

– “No tengo ningún interés en aportar nada a este timo” – responde Freezer.
– “¿Timo?” – se sorprende Dolltaki. – “¡Señor! ¡La palabra de Luud es cierta!”
– “Lo que tú digas. No me interesa” – le interrumpe el demonio del frío. – “Solo he venido a hacerte una pregunta.”
– “¿Una pregunta?” – se extraña el líder. – “Está bien… ¡Adelante! Espero serle de ayuda.” 
– “Hace mucho tiempo, Don Kee te vendió una caja de música que mi hermano Cooler había robado de la cámara imperial. ¿Dónde está?”
– “No sé nada de una caja de música…” – responde Dolltaki.
– “Si te opones a mí, voy a acabar con este miserable planeta” – le amenaza Freezer. – “Tú decides.”
Dolltaki, resignado, acompaña a Freezer a través del templo, en el que miles de personas con máscaras rojas adoran una gigantesca escultura de piedra con aspecto demoníaco, mientras un esperpéntico sacerdote arroja extraños muñecos a un caldero ardiendo.
A través de un corredor llegan al palacio de Dolltaki. El lugar es lujoso y sobrecargado con adornos dorados.
Finalmente, llegan a una cámara de seguridad sellada con una gigantesca compuerta.

– “Abrid la cámara” – ordena Dolltaki.
El portón se abre ligeramente y por la apertura entran varios hombres de Dolltaki, que acompañan al líder y a Freezer.
La cámara aún parece más grande desde dentro. Tiene centenares de metros cuadrados y varios pisos de altura. Todo parece estar extremadamente ordenado y cuidadosamente catalogado.

– “Traedme la caja de música konatsiana” – ordena el líder.
– “¿Konatsiana?” – se sorprende Freezer.
Los hombres de buscan la ubicación en un ordenador y corren a buscarla.

– “Es una de las pocas reliquias que quedan de esa civilización” – explica Dolltaki. – “De ahí su valor”.
– “No la tienes expuesta.” – responde Freezer. – “¿Por qué la quieres? No pareces un simple coleccionista.”
– “Eres un hombre de negocios como yo” – responde Dolltaki. – “No te costará entenderlo…”
Freezer sonríe.

– “Al fin hablas sin tapujos” – dice el tirano. – “Ya veo. Eliminabas la posible competencia.”
– “Es un culto antiguo, pero no puedo arriesgarme a que vuelvan a aparecer sus adoradores.” – responde el líder.
De repente, uno de los hombres de Dolltaki llega corriendo y alarmado. 

– “¡Han desaparecido!” – exclama el luud.
– “¡¿Cómo?!” – exclama Dolltaki.
– “¡Las cajas han desaparecido!” – insiste su hombre.
– “¡¿LAS cajas?!” – se sorprende Freezer. – “¡¿Hay más de una?!”
– “¡¿Qué ha pasado?!” – grita furioso el líder. – “¡Por qué no me habíais informado!”
– “No ha saltado ninguna alarma, señor” – responde el luud. – “No sabíamos qué…”
Dolltaki propina un revés a su hombre.

– “¡Quiero saber lo que ha ocurrido!” – grita el líder. – “¡Revisad las cámaras! ¡Comprobad cada rincón del planeta! ¡Ofreced recompensas! ¡Quiero esas cajas!”
Freezer parece impacientarse.

– “Has intentado ocultarme que existían más de una caja…” – dice frustrado. – “Eso no me gusta.”
Dolltaki tiembla de terror al escuchar el tono del tirano.

– “No… Yo… Iba a contárselo a ahora…” – intenta excusarse el líder.
– “Tienes un día para decirme donde están las cajas” – dice Freezer mientras le da la espalda.
– “¿Solo un día?” – dice asustado Dolltaki. – “Hay que revisar décadas de grabaciones…”
– “Tienes a muchos seguidores” – se burla Freezer. – “Ponles a trabajar.”
Los hombres de Dolltaki no consiguen encontrar ningún rastro sobre los ladrones, y el líder, cuando se le acaba el plazo, se ve obligado a disculparse ante Freezer.

– “No hay rastro, señor” – dice Dolltaki. – “No hay nada extraño en las cámaras. No hay signos de que funcionaran mal. Si alguien las ha alterado, ha sido alguien con un nivel de habilidad que supera ampliamente nuestro entendimiento.”
– “Quiero acceso a los servidores” – dice Freezer. – “Mis hombres se encargarán a partir de ahora.”
– “De acuerdo, señor” – respira Dolltaki aliviado.
– “Pero, a cambio…” – sonríe el tirano.
Freezer abandona el planeta Luud.

– “Un noventa por ciento de las donaciones que reciba…” – sonríe Tagoma. – “Me parece que ha sido usted muy comprensivo.”
– “Le obsesionan sus posesiones” – dice el tirano. – “Le dolerá más esto que la peor de las torturas.”
– “Según la leyenda, un sacerdote Konatsiano derrotó a un terrible monstruo creado a partir de magia oscura y encerró su poder en dos cajas de música.” – lee en una tablet un soldado de Freezer.
– “Otra leyenda…” – suspira el tirano. – “Pero esa caja preocupaba a mi hermano por algún motivo que desconozco. Puede que supiera que habían sido robadas…”
– “¿Qué haremos ahora?” – dice Tagoma. – “No parece que haya nada en las cámaras de seguridad…”
– “Si queremos respuestas sobre una misteriosa tecnología, solo se me ocurre un lugar al que ir…” – dice Freezer.
– “Se refiere a…” – se sorprende Tagoma. – “¡En ese lugar no aceptan formas de vida biológicas! ¡Ni siguiera su padre se atrevió a intentar conquistarlo!”
– “Mi padre está muerto.” – responde el tirano. – “Rumbo a M2”.

ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte V: Cultos y sectas

Emperador Freezer / Parte V: Cultos y sectas
“¿Viene a adorar a nuestro Señor? ¿A hacer una suculenta donación, quizás?”


El planeta Imegga yace en ruinas. Su capital arde en llamas mientras algunos edificios se derrumban. La gente huye despavorida. 
Entre los escombros, los cuerpos de múltiples soldados imegga yacen sepultados. Junto a ellos, el cuerpo de Sauza. Tagoma, malherido, camina entre las ruinas, pendiente de lo que ocurre en el cielo.
El gobernante Don Kee, en el tejado de su gigantesca torre, observa a dos figuras que sobrevuelan la ciudad. Freezer y Ledgic se encuentran cara a cara. El segundo está magullado y con la ropa hecha trizas.

– “Eres un excelente luchador” – sonríe Freezer. – “Te has enfrentado a mí, un demonio del frío, sin dudarlo ni un instante. Eres leal. Eso me gusta, así que te haré una oferta. ¿Quieres unirte a mi ejército? Creo que podrías formar parte de mi guardia personal, ahora que Zarbon y Dodoria ya no están.”
Ledgic, en silencio, se pone en guardia de nuevo y prepara un ataque de ki rojo en su mano derecha.

– “Supongo que eso es un no…” – murmura el tirano. – “Una verdadera lástima”.
El guardaespaldas de Don Kee lanza su ataque contra Freezer, pero el tirano lo repele con el dorso de su mano.

– “Mi turno” – sonríe mientras apunta a Ledgic con su dedo índice.
Freezer lanza su Rayo Mortal y atraviesa el pecho del guardaespaldas. El cuerpo de Ledgic se precipita hacia el suelo.
Don Kee, al ver a su hombre de confianza derrotado, intenta escabullirse entre los escombros de su ciudad, pero Freezer utiliza su poder mental para levantar las ruinas y revelar al cobarde gobernador.

– “Señor Freezer… Lo siento…” – titubea Don Kee mientras retrocede. – “Yo… Ha sido un malentendido…”
– “Ha sido entretenido” – responde el tirano. – “Por eso te daré una última oportunidad”.
Don Kee se arrodilla agradecido.

– “¡Oh! ¡Señor Freezer! ¡Es usted un Emperador benevolente!” – exclama el gobernante.
– “No me interesan tus alabanzas” – le interrumpe Freezer. – “Solo quiero que respondas a una pregunta: ¿Dónde está la reliquia que te vendió mi hermano?”
– “¿Una reliquia? ¿Cooler? No sé de qué me está…” – responde Don Kee.
Freezer lanza un Rayo Mortal que fulmina la oreja del gobernante.
Don Kee grita de dolor. La herida casi no sangra, pues ha quedado automáticamente cauterizada.

– “¿Quieres volver a intentarlo?” – sonríe Freezer.
– “La vendí” – confiesa finalmente Don Kee.
– “¿A quién?” – insiste el tirano.
– “Un predicador pagó una suma desorbitada por esa caja de música.” – responde el gobernante.
– “¿Un predicador?” – se extraña Freezer.
– “El líder de esa secta moderna; los Luud.” – responde Don Kee.
– “Dolltaki…” – murmura el demonio del frio.
Freezer dispara su Rayo Mortal y atraviesa el corazón de Don Kee, que muere al instante.
En unos días, Freezer y sus hombres aterrizan en el planeta Luud.
Al salir de su nave, el tirano, acompañado por Tagoma, observa un gran tráfico de naves llegando al planeta y otras marchándose.

– “Increíble” – dice Tagoma. – “¿Todas estas naves vienen a adorar a Luud?”
– “Y a hacer donaciones” – responde Freezer. – “Ese Dolltaki tiene montado un buen negocio.” – sonríe.
Dolltaki, que ha sido avisado por sus hombres, sale a recibir al Emperador.

– “¡Emperador Freezer!” – exclama el líder de la secta en tono muy amigable. – “¡Es un honor tenerle aquí!” – añade haciendo una reverencia.
Dolltaki es un ser humanoide alto y delgado, con cabello rubio cortado a media melena. Viste ropa elegante y de colores vivos; claramente ostentosa.
Freezer no se inmuta.

– “¿A qué debemos esta agradable visita?” – pregunta Dolltaki. – “¿Viene a adorar a nuestro Señor? ¿A hacer una suculenta donación, quizás?”
El tirano sonríe, algo que inquieta al líder.

– “No tengo ningún interés en aportar nada a este timo” – responde Freezer.
– “¿Timo?” – se sorprende Dolltaki. – “¡Señor! ¡La palabra de Luud es cierta!”
– “Lo que tú digas. No me interesa” – le interrumpe el demonio del frío. – “Solo he venido a hacerte una pregunta.”
– “¿Una pregunta?” – se extraña el líder. – “Está bien… ¡Adelante! Espero serle de ayuda.” 
– “Hace mucho tiempo, Don Kee te vendió una caja de música que mi hermano Cooler había robado de la cámara imperial. ¿Dónde está?”
– “No sé nada de una caja de música…” – responde Dolltaki.
– “Si te opones a mí, voy a acabar con este miserable planeta” – le amenaza Freezer. – “Tú decides.”
Dolltaki, resignado, acompaña a Freezer a través del templo, en el que miles de personas con máscaras rojas adoran una gigantesca escultura de piedra con aspecto demoníaco, mientras un esperpéntico sacerdote arroja extraños muñecos a un caldero ardiendo.
A través de un corredor llegan al palacio de Dolltaki. El lugar es lujoso y sobrecargado con adornos dorados.
Finalmente, llegan a una cámara de seguridad sellada con una gigantesca compuerta.

– “Abrid la cámara” – ordena Dolltaki.
El portón se abre ligeramente y por la apertura entran varios hombres de Dolltaki, que acompañan al líder y a Freezer.
La cámara aún parece más grande desde dentro. Tiene centenares de metros cuadrados y varios pisos de altura. Todo parece estar extremadamente ordenado y cuidadosamente catalogado.

– “Traedme la caja de música konatsiana” – ordena el líder.
– “¿Konatsiana?” – se sorprende Freezer.
Los hombres de buscan la ubicación en un ordenador y corren a buscarla.

– “Es una de las pocas reliquias que quedan de esa civilización” – explica Dolltaki. – “De ahí su valor”.
– “No la tienes expuesta.” – responde Freezer. – “¿Por qué la quieres? No pareces un simple coleccionista.”
– “Eres un hombre de negocios como yo” – responde Dolltaki. – “No te costará entenderlo…”
Freezer sonríe.

– “Al fin hablas sin tapujos” – dice el tirano. – “Ya veo. Eliminabas la posible competencia.”
– “Es un culto antiguo, pero no puedo arriesgarme a que vuelvan a aparecer sus adoradores.” – responde el líder.
De repente, uno de los hombres de Dolltaki llega corriendo y alarmado. 

– “¡Han desaparecido!” – exclama el luud.
– “¡¿Cómo?!” – exclama Dolltaki.
– “¡Las cajas han desaparecido!” – insiste su hombre.
– “¡¿LAS cajas?!” – se sorprende Freezer. – “¡¿Hay más de una?!”
– “¡¿Qué ha pasado?!” – grita furioso el líder. – “¡Por qué no me habíais informado!”
– “No ha saltado ninguna alarma, señor” – responde el luud. – “No sabíamos qué…”
Dolltaki propina un revés a su hombre.

– “¡Quiero saber lo que ha ocurrido!” – grita el líder. – “¡Revisad las cámaras! ¡Comprobad cada rincón del planeta! ¡Ofreced recompensas! ¡Quiero esas cajas!”
Freezer parece impacientarse.

– “Has intentado ocultarme que existían más de una caja…” – dice frustrado. – “Eso no me gusta.”
Dolltaki tiembla de terror al escuchar el tono del tirano.

– “No… Yo… Iba a contárselo a ahora…” – intenta excusarse el líder.
– “Tienes un día para decirme donde están las cajas” – dice Freezer mientras le da la espalda.
– “¿Solo un día?” – dice asustado Dolltaki. – “Hay que revisar décadas de grabaciones…”
– “Tienes a muchos seguidores” – se burla Freezer. – “Ponles a trabajar.”
Los hombres de Dolltaki no consiguen encontrar ningún rastro sobre los ladrones, y el líder, cuando se le acaba el plazo, se ve obligado a disculparse ante Freezer.

– “No hay rastro, señor” – dice Dolltaki. – “No hay nada extraño en las cámaras. No hay signos de que funcionaran mal. Si alguien las ha alterado, ha sido alguien con un nivel de habilidad que supera ampliamente nuestro entendimiento.”
– “Quiero acceso a los servidores” – dice Freezer. – “Mis hombres se encargarán a partir de ahora.”
– “De acuerdo, señor” – respira Dolltaki aliviado.
– “Pero, a cambio…” – sonríe el tirano.
Freezer abandona el planeta Luud.

– “Un noventa por ciento de las donaciones que reciba…” – sonríe Tagoma. – “Me parece que ha sido usted muy comprensivo.”
– “Le obsesionan sus posesiones” – dice el tirano. – “Le dolerá más esto que la peor de las torturas.”
– “Según la leyenda, un sacerdote Konatsiano derrotó a un terrible monstruo creado a partir de magia oscura y encerró su poder en dos cajas de música.” – lee en una tablet un soldado de Freezer.
– “Otra leyenda…” – suspira el tirano. – “Pero esa caja preocupaba a mi hermano por algún motivo que desconozco. Puede que supiera que habían sido robadas…”
– “¿Qué haremos ahora?” – dice Tagoma. – “No parece que haya nada en las cámaras de seguridad…”
– “Si queremos respuestas sobre una misteriosa tecnología, solo se me ocurre un lugar al que ir…” – dice Freezer.
– “Se refiere a…” – se sorprende Tagoma. – “¡En ese lugar no aceptan formas de vida biológicas! ¡Ni siguiera su padre se atrevió a intentar conquistarlo!”
– “Mi padre está muerto.” – responde el tirano. – “Rumbo a M2”.

DBSNL // Capítulo 83: Fractura

DBSNL // Capítulo 83: Fractura
“Planetas, lunas, estrellas… Prestadme vuestra energía una vez más.”
El Daishinkan se enfrenta a todos sus rivales sin problemas. Les esquiva con facilidad y les golpea una y otra vez, pero ellos no dejan de insistir. Nuestros amigos saben que ésta es su última oportunidad y que necesitan darle tiempo a Son Goku.
Mr. Bu intenta inmovilizar al Daishinkan rodeándole con sus brazos, mientras Freezer prepara su Bola Mortal.
El Sacerdote se libera rodeándose por su barrera protectora. Freezer se apresura a lanzar su poderoso ataque, que parece que el Sacerdote va a esquivar, pero Hit, usando su técnica temporal, le golpea por sorpresa y hace que el ataque del demonio del frío impacte contra el ángel.
Mirai Trunks usa su Ataque Ardiente y Toppo se une a la ofensiva con una potente ráfaga de ki.
Al disiparse la humareda, el Sacerdote aparece otra vez rodeado por su barrera.
Sin darle tiempo para descansar, un poderoso Final Flash de Vegeta se le aproxima por la izquierda y un gigantesco Kamehameha de Son Gohan avanza por su derecha.
Pero el Daishinkan detiene ambos ataques, uno con cada mano.

– “Es un monstruo…” – murmura Vegeta, que sigue enviando energía a su ataque.
– “Maldito…” – piensa Son Gohan, que también insiste con su Kamehameha.
De repente, un anillo de ki rodea al Daishinkan.

– “¿Qué es esto?” – parece pensar el Sacerdote.
– “¡Te pillé!” – exclama Gotenks, mientras cierra el aro alrededor del ángel, provocando que los brazos de éste se peguen a su cuerpo y no pueda protegerse ante los ataques de Vegeta y Gohan.
El Final Flash y el Kamehameha impactan a la vez contra el ángel, generando una gigantesca explosión.
Mientras tanto, Son Goku continúa acumulando energía de todos los Universos y una sinuosa aura blanca y pura empieza a envolverle.
Cerca de allí, Zeno Zamas está machacando a sus contrincantes.
Champa y Beerus están casi fuera de combate, mientras Piccolo y Jiren luchan contra el nuevo Dios del Todo.
Nuestro Zamas observa el combate.

– “Ni siquiera puedo seguirles con la mirada…” – piensa el Kaioshin del Norte, que se siente impotente.
Zeno parece empezar a hartarse de sus enemigos.
Beerus se percata del cambio en la mirada de Zeno.

– “Vamos a tener problemas” – murmura el Hakaishin.
Son Goku sigue concentrando energía.

– “Un poco más…” – piensa el saiyajín. – “Planetas, lunas, estrellas… Prestadme vuestra energía una vez más. No podemos dejar que nuestra historia acabe de esta forma. Juntos podemos vencer. Juntos podemos enfrentarnos a nuestro enemigo y demostrar que nuestra existencia tiene una razón de ser.”
El Daishinkan ha recibido el impacto de lleno, y pese a haber resistido el ataque, su ropa ha sido dañada al igual que su orgullo. El ángel se eleva lentamente por encima de todos y hace reaparecer su vara en su mano derecha.

– “El juego se ha acabado” – dice mientras eleva su vara.
Pero de repente, algo parece afectarle interiormente y se lleva las manos a la cabeza mientras grita de dolor.

– “¡¿Cómo osas…?! ¡¿Cómo osas oponerte a mí?!” – exclama del Sacerdote.
Mirai Trunks se acerca a Gohan.

– “¿Qué está pasando?” – pregunta Trunks.
– “Parece que esté luchando contra algo en su interior” – dice Gohan.
Vegeta se acerca a ellos y, al contemplar la escena, le viene a la memoria su combate contra Kid Bu en el Planeta Sagrado, cuando éste atacó a Mr Satán.

– “Acaso… ¿Whis?” – exclama Vegeta.
Una esfera luminosa termina saliendo despedida del cuerpo del Sacerdote, que respira aliviado. La esfera se aleja del Daishinkan y se transforma en el ángel del Universo 7.
Todos se acercan a Whis mientras el Daishinkan se recupera del esfuerzo.

– “Encantado de verte de nuevo” – le dice Gohan.
Whis observa a su alrededor, analizando la situación.

– “Ya veo…” – murmura al ver a Son Goku preparando la Genkidama.
– “¿Era este tu plan?” – le pregunta Vegeta.
– “No sabía si podría oponerme a la voluntad del Daishinkan” – responde Whis. – “Pero al debilitarse he podido rebelarme y tomar el control un instante”.
– “Sin ti, su poder ha disminuido” – dice Gotenks. – “Pero, ¿podremos derrotarle?”.
– “No” – le corrige el ángel. – “Su poder sigue superándonos. Ha liberado mi consciencia, pero su poder es inalcanzable incluso para mí”.
El ángel se fija en el combate entre Zeno Zamas y el resto de participantes.

– “Y parece que nuestros problemas van a aumentar” – murmura Whis.

ESPECIAL DBSNL // Universo 6 / Parte XII: La Sala del Espíritu y el Tiempo

Especial DBSNL // U6 / Parte XII: La Sala del Espírutu y el Tiempo
“No vamos a parar de intentarlo”
En la Atalaya de Kamisama, todos nuestros amigos pueden sentir el ki del insecto acercarse a toda velocidad a la Capital del Oeste.

– “¿Qué pretende?” – pregunta Krilín.
– “Quiere hacernos salir” – responde Gohan mientras aprieta sus puños con fuerza.
Cell sobrevuela la metrópolis hasta llegar al centro de ésta. Algunos ciudadanos, alertados por el zumbido y ya atentos tras la explosión previa en la Corporación Cápsula, miran a esa extraña figura en el cielo.

– “¿Qué es eso?” – pregunta uno.
– “¿Es un hombre?” – dice otro.
El insecto contempla el paisaje urbanístico con una sonrisa.
Tras un instante, Cell alza sus manos.

– “¡HAAAAA!” – exclama el insecto mientras toda la ciudad estalla por los aires formando una gigantesca columna de fuego que se inicia en el centro de la metrópolis y se expande hasta engullirla por completo.
En la Atalaya, todos pueden sentir lo ocurrido, Pronto ven la explosión en el horizonte y son azotados por su onda expansiva.

– “Maldito seas…” – dice Goku entre dientes.
La polvareda se disipa y Cell observa el resultado algo decepcionado.

– “Esperaba que apareciera alguien…” – dice Cell. – “Me has sorprendido, Son Goku. Pero veamos hasta dónde estás dispuesto ha aguantar.” – añade antes de irse volando.
En el Palacio, nuestros amigos empiezan a impacientarse.

– “¡Se mueve de nuevo!” – advierte Yamcha.
– “Va hacia la Capital Central…” – dice Krilín.
– “¡Tenemos que detenerle!” – exclama Trunks.
– “Lo haremos” – responde Goku. – “Pero no podemos precipitarnos”.
– “Ya tenemos un plan.” – les recuerda Gohan.
Cell sigue volando hacia su siguiente objetivo, pero de repente Goku aparece con el Shunkanido y se interpone en su camino, haciendo que el insecto deba detenerse.

– “Son Goku…” – sonríe Cell. – “No has podido resistirte…”
Goku le mira con rostro serio.

– “Ya sé que quieres eliminarme, pero no tienes que matar a nadie más.” – le dice Goku. – “Los terrícolas no tienen nada que ver con esto”.
– “Siempre preocupado por los demás…” – se burla Cell. – “¿Vas a ofrecerme tu vida por la suya?”
– “¿Eso serviría?” – le pregunta Goku.
– “No” – responde el insecto. – “Mi objetivo es poner a prueba mi cuerpo perfecto, y para eso tengo que llamar la atención. Lo he aprendido de ti.” – explica Cell. – “Gente como yo es la que hace que aparezcan luchadores como tú.”
El saiyajín parece reflexionar sobre las palabras de Cell.

– “La Red Ribbon, Piccolo Daimaoh, los saiyajín, Freezer, los androides, Majin Bu…” – continúa el insecto. – “Un poco de caos ha hecho que en pocos años hayan aparecido guerreros de una talla nunca vista antes. Tú, Vegeta, Son Gohan, Trunks, Piccolo… Vuestro poder no tiene precedentes en este planeta. Incluso los humanos han superado sus barreras… Así que me pregunto, ¿qué ocurrirá ahora? ¿Quién se alzará para enfrentarse a mí?”
– “Buscas un nuevo rival para poner a prueba tu cuerpo y obligarte a mejorar…” – responde Goku. – “Tengo que admitir que no es un sentimiento que me sea ajeno.” – añade. – “Pero no deberías hacer planes a largo plazo, porque aún tienes que derrotarnos a nosotros” – intenta provocarle.
– “Gohan, Vegeta y tú no pudisteis derrotarme luchando juntos, y ahora Vegeta ha muerto. ¿Aún crees que podéis derrotarme?”
– “No vamos a parar de intentarlo” – responde Goku.
– “Lo sé” – sonríe Cell. – “Y eso me fascina”.
Cell y Goku se miran detenidamente.

– “Si quieres que luchemos contra ti con todo nuestro poder, tiene que ser en un lugar donde no podamos causar daños a la Tierra.” – dice Goku.
– “¿Quieres luchar en otro planeta?” – le pregunta Cell.
– “Eso no será necesario” – responde Goku. – “Hay un lugar en la Tierra que cumple esas condiciones. Está en la Atalaya de Kamisama.”
El insecto se sorprende al escuchar nombrar ese lugar.

– “¡La famosa Atalaya!” – exclama Cell. – “Supongo que os habéis estado ocultando ahí… ¿Y dices que quieres revelarme su localización?”
– “Ahí hay un lugar llamado la Sala del Espíritu y el Tiempo” – explica Goku. – “En ese lugar no hay absolutamente nada y está aislada del mundo exterior. Ahí podremos luchar sin distracciones ni limitaciones.”
– “Es una propuesta interesante…” – dice Cell. – “¿Qué te hace pensar que no os mataré a todos nada más llegar?”
– “No ganas nada haciéndolo” – responde Goku.
Cell sonríe.

– “Está bien. Te sigo.” – dice Cell.
Goku se acerca al insecto y le ofrece la mano mientras se prepara para hacer el Shunkanido.
En un instante, los dos guerreros aparecen en la Atalaya frente a los demás. Cell observa su alrededor y se percata de como le están mirando los presentes.

– “¿Van a ser nuestros espectadores?” – pregunta Cell.
– “No. Ellos se quedarán al margen.” – responde Goku. – “Nadie va distraernos.”
– “Aterrorizados…” – murmura mientras mira a Krilín, Yamcha, Oolong y Puar. – “Furiosos…” – añade al ver a Trunks y Bulma. – “Qué interesante…”
– “Sígueme” – le dice Goku.
Cell acompaña al saiyajín hasta la puerta de la misteriosa sala.

– “Es aquí” – dice Goku.
– “Mucha suerte, papá” – dice Gohan mientras su padre abre la puerta.
El insecto se da la vuelta y de nuevo mira a los presentes.

– “No os preocupéis. Esto será rápido.” – sonríe Cell. – “Puede ir calentando el siguiente.” 
Ambos luchadores entran juntos. Cell se adelante mientras el saiyajín cierra la puerta.
El insecto de repente se encuentra observando la más inmensa nada. Un paraje blanco impoluto. Nota como el aire es más denso y su cuerpo pesa más. También se percata de que ha dejado de sentir el ki de los luchadores que había en la Atalaya.

– “¿Qué lugar es este?” – murmura Cell impresionado.
– “Este es nuestro ring” – dice Goku.
Fuera de la sala, nuestros amigos esperan impacientes. La diferencia en el transcurso del tiempo a ambos lados de la puerta hace que sea difícil predecir lo que está ocurriendo dentro de la habitación.
Goku y Cell se preparan para luchar.
El saiyajín, aún en su estado base, se prepara para lanzar un Kamehameha.

– “Ka… Me… Ha… Me…” – murmura Goku
– “¿Cómo?” – se extraña Cell. – “¿Vas a empezar con eso? ¡JAJAJA! ¿Es que el miedo te ha vuelto loco? Conozco esa técnica de sobra. No vas a…”
Goku esboza una sonrisa en el último momento que inquieta a Cell.

– “¡HAAAAAA!” – exclama el saiyajín dándose la vuelta y lanzando su ataque contra la puerta de la sala.
Cell no entiende lo que ha pasado y mira a Goku confuso.

– “Ahora no podemos salir” – explica Goku. – “Tú y yo estamos solos; encerrados en esta sala hasta que uno mate al otro.”
– “¡Me has engañado!” – exclama Cell nervioso.
El saiyajín sonríe y empieza a hacer estiramientos.

– “No exactamente” – responde Goku.
– “¿Qué?” – dice Cell.
– “Estamos solos y nadie va a interrumpirnos” – añade Goku mientras se transforma en Súper Saiyajín 2.
Cell le devuelve la sonrisa.

– “Siempre acabas impresionándome, Son Goku” – responde Cell mientras se envuelve en su aura amarilla. – “Primero te mataré y después buscaré una salida.”
Fuera de la sala, las horas pasan. Nuestros amigos están cada vez más nerviosos. 

– “¿Por qué tardan tanto?” – pregunta Krilín.
– “Si aún no han salido, es posible que mi padre haya destruido la puerta de la sala” – dice Gohan.
– “¿Y si intentamos abrir la puerta?” – dice Yamcha.
De repente, todos sienten la aparición de un poderoso ki.

– “¡¿Han salido?!” – exclama Trunks.
– “¡Es el ki de Goku!” – añade contento Krilín.
Todos corren hacia la puerta de la Sala, pero enseguida se percatan de que ésta sigue cerrada.

– “Pero, ¿qué ha…?” – dice Yamcha.
En ese instante puede escuchar un sonido característico de pisadas que se acerca a ellos y el terror les embarga.

– “He estado vagando por la nada durante meses…” – dice Cell furioso mientras un extraño portal se cierra a su espalda. – “Me las vais a pagar”.