DBSNL // Capítulo 96: Interferencias

DBSNL // Capítulo 96: Interferencias
“Noto que estamos cerca”
La Princesa Serpiente ataca a Champa con su gigantesca boca abierta, dispuesto a comérselo. El Hakaishin queda atrapado entre las mandíbulas del ofidio, sujetando su mandíbula superior con ambas manos y evitando que la criatura cierre su boca.

– “¡Champa!” – exclama Zamas preocupado por el Dios de la destrucción.
El Dai Kaioshin activa sus espadas de ki y ataca de nueva a Heibi Hime, pero sus ataques fracasan una vez más, al ser incapaz de atravesar las escamas del reptil.
Mientras tanto, Trunks sigue atrapado en el ataque eléctrico de Arios y luchando por liberarse.
Toppo se recupera del golpe recibido por el enemigo y le apunta con su brazo extendido, liberando una ráfaga continua de esferas de ki que obliga al demonio a protegerse cruzando ambos brazos frente a su cara mientras encaja los impactos.
De repente, la polvareda generada se disipa y Arios surge de entre las explosiones para golpear a Toppo y lanzarle contra unas rocas, enterrándole bajo los escombros.

– “Uno menos” – sonríe Arios.
En ese instante, un fuerte resplandor a su espalda llama la atención del diablo.
El ki de Trunks está aumentando y finalmente estalla en una explosión de poder que barre el lugar.
Al desvanecerse el resplandor, Trunks aparece transformado en Súper Saiyajín 3.

– “¿Qué ángeles has hecho?” – pregunta Arios al no comprender lo que ha sucedido.
Trunks, en un abrir y cerrar de ojos, aparece detrás de Arios y le da una patada en la espalda, haciéndole atravesar varias montañas de los alrededores.
Vegetto, que se encuentra cara a cara con Abraca, observa de reojo a Trunks y sonríe.
El Rey, ahora con el poder de Mojito sumado al suyo, se prepara para atacar al saiyajín.

– “¡Muere!” – grita el demonio, que se abalanza sobre Vegetto con su espada en alto.
Vegetto detiene la espada con ambas manos, pero esta vez parece tener dificultades.

– “Realmente se ha hecho más fuerte…” – piensa el saiyajín.
Whis aparece frente al Rey y le golpea haciéndole retroceder.
El ángel se coloca al lado de Vegetto.
Mientras tanto, en el laboratorio de la Corporación Cápsula, Bulma habla por teléfono con Videl sobre el vehículo descontrolado al que se ha enfrentado antes.
– “Parece un viejo modelo de la RF-100” – explica Videl leyendo vieja documentación de la camioneta.
– “Una modificación hecha para la Red Ribbon…” – murmura Bulma.
– “¿Podrías echarle un vistazo?” – pregunta Videl.
– “¡Por supuesto!” – responde Bulma. – “Tráelo y lo revisaré.”
Al finalizar la llamada, Bulma cuelga el teléfono y se empuja para rodar con su silla hasta un ordenador cercano.
En la mesa del laboratorio, Lázuli se encuentra tumbada y conectada a varios ordenadores.

– “No veo nada extraño estructuralmente” – le dice Bulma mientras analiza los datos en pantalla. – “¿Desde cuando tienes estas jaquecas?”
– “Unas semanas” – responde Lázuli. – “Pero cada vez son peores.”
– “Parece que hay una especie de interferencia…” – murmura Bulma, descubriendo una anomalía en los datos.
– “¿Una interferencia?” – se extraña la Número 18.
– “Voy a intentar averiguar de donde procede, pero para eso necesito desencriptarla” – responde Bulma. – “Y eso llevará tiempo.”
– “Gracias” – dice Lázuli mientras se pone en pie. – “Mientras tanto, te agradecería que no le dijeras nada a Krilín. No quiero preocuparle.”
– “Descuida” – le guiña un ojo Bulma.
En la meseta de Yuzabit, Lapis y Cell avanzan hacia el norte y se adentran en una gran zona helada cerca de las Montañas Tsumisumbri.

– “Noto que estamos cerca” – dice el Número 17.
De repente, la extraña pareja llega a una gran planicie cubierta por hielo en la que hay un gran agujero central.

– “Creo que hemos llegado” – dice Cell.
Ambos descienden decididos por el profundo pozo hasta llegar a una enorme caverna en la que parece que un extraño objeto ha impactado en el centro.

– “Lo que fuese que creó este túnel cayó aquí” – dice Lapis mirando el canal por el que han descendido, cuya salida solo puede verse como una minúscula luz al final.

– “Pero ya no está” – dice Cell. – “Solo queda chatarra”.
De repente, una fuerte luz los ciega. La caverna se ha iluminado revelando que no es una cueva natural, sino una enorme sala.

– “¿Qué es todo esto?” – se extraña el Número 17.
– “Bienvenidos, hijos de Gero” – les dice una voz masculina anciana y quebrada.
Cuando las luces bajan su intensidad, revelan a un anciano decrépito apoyado en un bastón y vistiendo una vieja bata blanca.

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6, 7 / Parte II: Age of Bu

Cold Chronicles / Parte II: Age of Bu
“¡Si vuelves a hacer algo así, juro que te encerraré!”


Majin Bu, bajo las órdenes del malvado brujo Bibidí, siembra el terror en el Universo. El monstruo viaja de planeta en planeta portando caos y destrucción. Tras la muerte de la Kaioshin del Oeste, su sector queda desprotegido y es el primero en sufrir las consecuencias.
El Kaioshin del Norte, tras recibir las terribles noticias, decide reclutar un grupo de valientes guerreros de su galaxia para enfrentarse al monstruo.
Nadie conoce mejor a los guerreros de su sector que su Kaio, así que el Dios recurre al Kaio del Norte, que pronto reúne a un grupo reducido de voluntarios en su planeta.

– “Siento tener que pediros esto” – les dice el Kaioshin. – “Pero vuestra galaxia os necesita.”
Los cuatro guerreros responden con una reverencia.

– “Para ellos es un honor luchar al lado de su Kaioshin.” – dice Kaiosama. – “Pero, ¿no sería mejor contactar con los demás?”
– “La Kaioshin del Oeste se confió.” – responde el Dios. – “Ningún mortal puede superar el poder de un Kaioshin. Yo me encargaré de detener a ese brujo y su monstruo.”
– “Pero señor…” – insiste el Kaio.
El Kaioshin del Norte ignora a Kaiosama.

– “¿Cómo os llamáis?” – pregunta el Dios a los reclutas.
El primero es un luchador masala. Su aspecto es similar al de un humano, de baja estatura y tez violeta pálido. Su cabello es castaño, largo y lo lleva recogido en dos coletas. Un punto rojo adorna su frente. El guerrero viste con la ropa tradicional de su planeta, compuesta por un chaleco marrón sobre una camisa color verde claro, con unos pantalones del mismo color; lleva unas botas y unas muñequeras marrones, y un cinturón gris.

– “Sartay” – responde el guerrero.
El segundo es un inushu; un perro humanoide. Su tez es morada y viste un pantalón azul y botas marrones, con una camiseta morada, guantes blancos, y una capa corta de ese mismo color.

– “Mijorin” – se presenta.
Y el tercero, un guerrero centurio, grandullón, de piel azul y ojos rojos, vestido con una armadura dorada de estilo romano, con botas, guanteletes y casco a juego, y un quitón morado encima. En su mano lleva una gigantesca lanza gualda.

– “Sirloin” – dice el luchador.
El cuarto es un namekiano alto y fornido, que viste pantalón morado y un chaleco amarillo.

– “Nosotros no tenemos nombre.” – responde el guerrero. – “Pero lucharemos en nombre de Namek.”
El Dios asiente.

– “Gracias a todos” – responde el Dios.
El Kaioshin y sus reclutas se dirigen al planeta Ryu, donde los ryujin están siendo masacrados por Majin Bu.

– “¡Acaba con ellos, Bu!” – grita Bibidí.
El monstruo Bu ríe de forma macabra mientras avanza por las calles de una aldea disparando a discreción a todo el que se encuentra a su paso.
De repente, alguien golpea al monstruo y le estampa contra una vivienda.

– “¿Qué?” – se sorprende Bibidí. – “¡¿Quién osa golpear a mi pequeño Bu?!”
El Kaioshin del Norte, espada en mano, se posa sobre el tejado de una cabaña.

– “¡Tus maldades se acaban aquí, Bibidí!” – exclama el Dios.
El brujo se sorprende al ver al Kaioshin.

– “¿Qué haces tú aquí?” – le pregunta al Dios, pues ha aparecido en un sector que no le pertenece.
– “No dejaré que el terror llegue a mi galaxia” – responde el Kaioshin. – “¡Acabaremos con contigo!”
Majin Bu surge de entre los escombros mientras grita enfadado. Las rocas de su alrededor se elevan.

– “¡Mátale, Bu!” – ordena el brujo.

El monstruo se abalanza sobre el Kaioshin, pero un par de brazos namekianos surgen del suelo y agarran a Bu por sorpresa.
Sirloin se abalanza sobre él y le atraviesa con su lanza por la espalda y clavándola en el suelo.
Majin Bu se da la vuelta y golpea al centurio, lanzándole lejos. Pero, en ese instante, un puño gigante envuelto en fuego golpea al monstruo.
Sartay, que se encuentra meditando a una distancia prudencial del combate, ha utilizado el poder místico de su raza para proyectar una imagen suya gigantesca y con ocho brazos, envuelta en fuego.
Una tormenta de puñetazos castiga al monstruo Bu, que no logra defenderse.
De repente, Mijorin se abalanza sobre él. Su mano derecha brilla con luz blanca y pura.

– “¡LUZ DE INUGAMI!” – grita el inushu, que se dispone a golpear a Bu.
– “¡Lo hemos logrado!” – piensa el Kaioshin del Norte.
Pero en el último instante, Bu crea un agujero en su torso y deja pasar la mano del inushu sin que le toque.
El miedo embarga a todos los presentes. El inushu mira Majin Bu, cuyo rostro se encuentra a escasos centímetros del suyo, que esboza una aterradora sonrisa.

– “Jijiji” – ríe Bu.
Bu atrapa la cabeza de Mijorin en un aplauso mortal.

– “No…” – murmura el Kaioshin. – “Hemos estado tan cerca…” 
Bibidí celebra la victoria de su monstruo.

– “¡ESO ES! ¡BIEN HECHO, BU!” – exclama lleno de júbilo.
Sirloin se abalanza sobre el monstruo, pero éste le intercepta con una esfera de ki que le desintegra.
La proyección astral de Sartay golpea a Bu, lanzándole a varios cientos de metros de distancia.

– “¡Yo le detendré!” – grita el masala.
Pero sin que nadie se haya dado cuenta, una pequeña porción de Bu se ha arrastrado entre los escombros de la aldea hasta el lugar donde Sartay se encuentra meditando. La pequeña masa rosa asciende por el cuerpo del guerrero masala y se introduce en su cuerpo por la boca, obstruyendo sus vías respiratorias.
En el campo de batalla, Namek y el Kaioshin pueden ver como el gigante de fuego se desvanece.

– “Maldita sea…” – lamenta el Dios.
Bu se recupera rápidamente y asciende hacia el cielo.

– “¿A dónde va?” – se pregunta Namek.
Al alcanzar la estratosfera del planeta, el monstruo bombardea la zona con un centenar de rayos de ki.

– “¡Idiota!” – grita Bibidí. – “¡Yo también estoy aquí!” – dice mientras se protege con una barrera.
Cuando Majin Bu termina su ataque, desciende con una sonrisa de oreja a oreja.
Bibidí, que ha sobrevivido, se acerca a él.

– “¡¿Qué se supone que estás haciendo?!” – grita el brujo. – “¡Casi me matas!”
Majin Bu ignora al mago.

– “¡Si vuelves a hacer algo así, juro que te encerraré!” – grita Bibidí.
El Kaioshin y Namek se encuentran a cientos de kilómetros de distancia. En el último momento, el Dios ha podido teletransportar al namekiano a un lugar seguro.

– “¿Qué hacemos ahora?” – pregunta Namek.
– “No lo sé…” – responde el Dios. – “Hemos fracasado.”
– “Aún no” – responde el namekiano. – “Represento a los guerreros de mi planeta. No pienso rendirme.”
El Kaioshin sonríe al escuchar a Namek.

– “Ya has hecho suficiente” – le dice el Dios. – “Ahora me toca a mí.”
Al intentar caminar, el débil Kaioshin hinca la rodilla y revela una gran quemadura en su espalda. Parece que el ataque de Bu le alcanzó antes de poder escabullirse.

– “Será mejor que descanse, Kaioshin.” – sugiere el namekiano.
– “Lo siento…” – dice el Dios. – “Ni siquiera tengo fuerzas para escapar.”
Mientras tanto, Bibidí ha hecho aparecer su bola de cristal y busca un nuevo planeta al que atacar.

– “¿Dónde podríamos ir ahora?” – se pregunta el brujo. – “¡La galaxia del Norte y del Oeste ya son nuestras! ¡Ya no tienen ningún Kaioshin que las proteja!”
– “¡No tan rápido!” – exclama Namek.
El namekiano camina hacia Bibidí y Majin Bu.

– “¿Has sobrevivido?” – se sorprende el brujo. – “Seguro que el Kaioshin ha tenido algo que ver…”
– “No puedo dejar que os vayáis.” – dice Namek.
– “Si los Kaioshin no me han detenido, ¿crees que vas a hacerlo tú?” – se burla Bibidí.
Namek sonríe.

– “Kaioshin o no, alguien os detendrá.” – dice el namekiano. – “Puede que no sea yo, puede que no sea hoy, pero alguien os derrotará.”
– “Un discurso muy bonito” – se mofa el brujo. – “Pero te haré ver la realidad… ¡Mátale Bu!”
Majin Bu se abalanza sobre el namekiano, que también avanza hacia el monstruo. Los dos preparan una esfera de ki y la lanzan en el último instante, creando una gran explosión.
El Kaioshin, mientras tanto, intenta comunicarse con Kaiosama.

– “Tenías razón, Kaio…” – dice el Dios. – “He sido un idiota…”
– “Tranquilo” – responde Kaiosama. – “Le comunicaré lo ocurrido a los otros Kaioshin”.
Al disiparse la polvareda, ambos adversarios han perdido su brazo derecho.
Bu, sonriente, forma un nuevo brazo a partir de su muñón.

– “¡JAJAJA!” – ríe Bibidí. – “¡Se acabó!”
Namek sonríe.

– “Dos pueden jugar al mismo juego” – sonríe mientras regenera su extremidad lacerada.
– “¿Qué…? ¿Cómo…?” – se sorprende el brujo.
El namekiano se pone en guardia.

– “Me supera en todos los aspectos…” – piensa Namek. – “Solo puedo entretenerle un rato.”
Majin Bu se abalanza de nuevo contra el namekaino, pero la espada del Kaioshin del Norte le ensarta.

– “¿Ese aún sigue vivo?” – se sorprende Bibidí al ver al Dios, que ha lanzado su arma.
El Kaioshin avanza tambaleándose hasta el namekiano y coloca la mano en su hombro.

– “Eres un buen guerrero” – dice el Kaioshin. – “No es necesario que mueras aquí.”
– “He prometido defender mi galaxia.” – insiste Namek.
– “Y para eso, tienes que sobrevivir.” – sentencia el Dios.
De repente, Namek desaparece.

– “¿Dónde ha ido?” – se extraña Bibidí.
El Kaioshin da un paso al frente.

– “Esto es entre nosotros, brujo” – le provoca el Dios.
Majin Bu se arranca la espada y la tira a un lado mientras su herida se cierra.

– “Jijiji” – ríe el monstruo.
Namek ha aparecido en el planeta de Kaiosama.

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta el namekiano.
– “Te ha salvado” – responde el Kaio.
– “He… fracasado…” – lamenta Namek.
– “He avisado al los otros Kaioshin.” – dice Kaiosama. – “Ellos detendrán a ese monstruo.”
El namekiano se encuentra en estado de shock. Siente que ha fallado a su gente y a su galaxia. 

– “Lo has hecho bien.” – le consuela Kaiosama. – “Vuelve a tu planeta y…”
– “No” – le interrumpe el namekiano. – “No volveré a mi planeta hasta que haya cumplido mi propósito. Tampoco utilizaré su nombre hasta que vuelva a ser merecedor de ese honor.”
– “Pero…” – se preocupa el Kaio.
– “Desde ahora en adelante, soy Slug.” – sentencia el guerrero.
Mientras tanto, Cold, el único superviviente de los demonios del frío, se encuentra en un planeta remoto y oscuro, en el interior de una cueva.
De repente, el demonio siente que una extraña fuerza le llama desde el interior de la gruta. El demonio se adentra en la oscuridad, siguiendo una sensación que es incapaz de comprender.
Finalmente, llega a una caverna en la que se encuentra un extraño altar austero.

– “¿Qué es esto?” – se pregunta Cold mientras se acerca cautelosamente.
Sobre el altar, se encuentra una vieja caja de música de color marfil con adornos dorados.

DBSNL // Capítulo 95: Señales

DBSNL // Capítulo 95: Señales
“Larga vida al Rey”

En el Makai, Vegetto y Abraca siguen enzarzados en su combate.
Vegetto tiene a su rival bajo control, esquivando y deteniendo sus ataques con facilidad.

– “Empiezo a aburrirme…” – dice Vegetto, que desaparece un instante y reaparece en la espalda del Rey de los demonios, apuntándole con su mano derecha. – “¡Big Bang Attack!” – exclama al lanzar su ataque.
Una gran explosión sacude el Makai.
Mientras tanto, Hebi Hime ataca a los Dioses, que la esquivan saltando hacia los lados. La serpiente da la vuelta y ataca a Zamas, que la evita de nuevo e intenta atravesar sus escamas con su espada de ki, pero fracasa.

– “¡Sus escamas han repelido mi espada!” – exclama sorprendido el Dai Kaioshin.
Cerca de allí, Arios se abalanza sobre Toppo, que lejos de evitarle, encaja la embestida y se agarran las manos, empujando el uno al otro.

– “No está mal…” – sonríe Arios.
El demonio lanza un rayo con sus ojos que Toppo se ve obligado a esquivar agachándose, y Arios aprovecha la oportunidad para darle un rodillazo a su enemigo en la cara y hacerle retroceder.
Trunks ataca a Arios espada en mano, pero el demonio le apunta con su mano y le lanza una extraña onda de energía electrica que inmoviliza al mestizo, haciendo que pierda su arma.
La polvareda alzada por el Big Bang Attack se disipa, revelando a Abraca herido y furioso.

– “Maldito…” – refunfuña el Rey.
Vegetto observa a sus compañeros y ve que tienen problemas.

– “Hora de acabar con esto” – dice la fusión, que extiende ambas manos hacia delante. – “Big Bang Kamehame…” – dice mientras se genera una gran esfera de ki azul frente a él.
Mojito y Whis siguen con su duelo personal, hasta que Mojito retrocede.

– “Has perdido, hermano” – le dice Whis.
El ángel observa al Rey Abraca apunto de caer y sonríe.

– “Larga vida al Rey” – susurra Mojito.
El ser celestial se transforma en una esfera de luz y vuela a toda velocidad hacia Abraca.

– “¡HAAAAAAA!” – exclama Vegetto al lanzar su ataque contra el demonio.
El ataque engulle al enemigo y continúa más allá, dejando un gigantesco surco en el suelo del Makai e iluminándolo por completo.
Mientras tanto, en la Tierra, Goten y Marron han conseguido librarse de los demás, y miran una película en el cine del centro comercial.

– “¡Yo soy el demonio Piccolo! ¡Y tú eres mi secuaz!” – exclama un ser de tez verde vistiendo con ropa de cuero negra y ajustada en pantalla.
– “¡No puede ser!” – grita el supuesto héroe de pelo negro desaliñado.
– “¡Cuando salga la luna de sangre, te convertirás en un mono gigante!” – explica el demonio.
– “¡NOOOO!” – grita el protagonista.
Marron y Goten parecen muy decepcionados viendo el film.

– “Esto creo que no fue así…” – lamenta Goten, sintiendo vergüenza ajena.
– “Mi padre me ha contado la historia muchas veces” – añade Marron. – “Esas dos tramas no tienen nada que ver…”
– “¿A quién puede gustarle esto?” – se pregunta Goten.
Mr. Bu, Bra, Pan y Ub disfrutan del parque de atracciones que está en la azotea, montándose en los coches de choque mientras comen helado.
En Satán City, Videl y Erasa disfrutan de un café en la cafetería de la azotea del Satán Mall, mientras Gohan sigue en casa trabajando en su publicación.

– “¡Ya casi no nos vemos!” – le dice Erasa a Videl. – “¿Cuánto hace que no quedamos los cuatro? Creo que la última vez que nos vimos fue en el cumpleaños de Rula…”
– “Ser madre de una quinceañera es agotador…” – responde Videl.
– “A mí me lo vas a contar…” – suspira Erasa. – “Aunque vosotros además tenéis todo eso de proteger la ciudad…”
– “¡Erasa!” – exclama Videl observando a su alrededor, por si alguien ha oído algo.
– “Tranquila, tranquila” – responde Erasa. – “Nadie nos escucha.”
En ese momento, la gente se amontona en la barandilla de la azotea, mientras se oyen gritos desde la calle.

– “¡Mirad!” – exclama una mujer. – “¡Ese camión ha perdido el control!”
Un viejo camión destartalado avanza por las calles de la ciudad dando bandazos. El conductor intenta controlar el volante sin suerte.
Erasa y Videl se acercan a la barandilla para poder ver lo sucedido.

– “Supongo que vas a tener que entrar en acción…” – murmura Erasa, que al mirar a su amiga se da cuenta de que ella ya no está. – “¿Videl?”
De repente, el Great Saiyaman 2 entra en escena, volando tras el camión desbocado. 

– “¡Es el Great Saiyaman 2!” – celebra la gente.
Videl llega hasta el camión y se da cuenta de la situación. El Great Sayaman 2 arranca la puerta del camión y saca a su conductor, lanzándole sobre el toldo de una tienda, y entra en la cabina del camión.

– “Pero, ¿qué ocurre?” – murmura al darse cuenta de que los controles del viejo camión no funcionan.

Al darse cuenta de que no puede controlar el vehículo y que se aproxima a un colegio, Videl atraviesa el salpicadero de un puñetazo y dispara un pequeño ataque de ki que fríe el motor, haciendo que el vehículo se detenga de repente y ella salda disparada a través de la luna delantera. Por suerte, Videl consigue frenar a tiempo antes de chocar ella contra el edificio.

– “Bufff” – suspira el Great Saiyaman 2. – “Creo que empiezo a estar mayor para esto…”.
El conductor se acerca corriendo y abraza a su salvadora, muy agradecido.

– “Siento lo de su vehículo…” – dice Videl al contemplar el humeante camión.
– “¡No se preocupe!” – responde el conductor. – “¡Es la última vez que compro chatarra de ocasión! Lo siento mucho. ¡Voy a denunciar a ese timador!”.
Videl se acerca al vehículo y se percata de un pequeño logotipo rojo que aparece bajo un rayón de la carrocería.

– “¿Me podría decir donde ha comprado el vehículo?” – le pregunta Videl.
En el Makai, Abraca no ha recibido ningún daño. Una barrera invisible le ha protegido. En su espada, la esfera que se encuentra en la vara de los ángeles ha aparecido en su guarnición.

– “Esto se pone interesante.” – sonríe Vegetto.
En la Tierra, en las fría Meseta de Yunzabit, Lapis, abrigado con una chaqueta de piel marrón, camina entre los acantilados, siguiendo algún tipo de rastro invisible.
De repente, una pequeña roca se despeña provocando un eco que inunda la zona. El Número 17 se de la vuelta, buscando a un posible enemigo. Al alzar su mirada, en la cima de una montaña, puede ver a Cell observándole.

– “¿Tú también lo notas?” – le pregunta el insecto.

ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte VIII: Brujería

Emperador Freezer / Parte VIII: Brujería
“¿Te da miedo la verdadera oscuridad?”


Tras meses de viaje, Freezer y sus hombres aterrizan en el planeta Numa. El tirano se prepara para salir de la nave.

– “¿Dónde vive ese mago?” – pregunta Freezer.
– “Cooler le visitaba a solas, señor” – responde Tagoma. – “Solo sé que se adentraba en el pantano en esa dirección.”
De repente, el Emperador siente una extraña presencia.

– “Puede que él ya me haya encontrado” – sonríe el tirano.
Freezer se adentra en el bosque mientras se siente observado. Al alejarse lo suficiente de la nave, la oscuridad le envuelve de repente.

– “Freezer…” – dice una chirriante voz. – “El heredero del Imperio”.
– “¿Salabim?” – se pregunta el Emperador.
– “Orgulloso, frío, cruel…” – dice la voz.
– “¡Muéstrate!” – exclama Freezer.
El tirano siente una explosión de luz a sus espaldas, como si un planeta estallara. Al darse la vuelta, la luz toma forma y se convierte en una presencia luminosa. Una figura envuelta en fuego dorado se acerca despacio. Es Son Goku.

– “No es posible…” – titubea el Emperador.
En ese instante, Freezer siente como una gigantesca mano se posa en su hombro.

– “Hijo…” – dice la voz del viejo Rey Cold.
Freezer se da la vuelta y ve la figura de su padre.

– “Papá…” – murmura el tirano.
El cuerpo de su padre es atravesado de repente por una decena de rayos mortales.

– “¿Qué está ocurriendo?” – se pregunta Freezer, que retrocede con cautela.
El Emperador se tropieza con algo, y al mirar de qué se trata, se da cuenta de que se trata de Cooler, agonizando en el suelo.

– “Hermano…” – dice Cooler. – “Las cajas…”
Freezer se agarra la cabeza con ambas manos, intentando liberarse de esa ilusión.
En ese instante, la luz de Son Goku se desvanece.

– “¡No!” – grita Freezer. – “¡Seré yo quien derrote al Súper Saiyajín! ¡Yo mataré a Son Goku!”
Otra figura luminosa se acerca a él por la espalda.

– “¿Quién eres tú?” – se pregunta Freezer. – “¿Son Goku?” – dice al intuir la silueta del saiyajín. – “¡¿Vegeta?!”
Pero la luz se torna azul y estalla, derribando al Emperador.

– “¡¿Qué demonios está pasando?!” – grita Freezer desconcertado.
De repente, su cuerpo se envuelve en una llama morada. Freezer observa sus manos, incapaz de comprender el significado de lo que está viviendo. En ese instante, su cuerpo se resquebraja, emitiendo luz desde su interior, hasta que finalmente estalle en mil pedazos.
En ese momento, Freezer se da cuenta de que sigue en el pantano del planeta Numa, solo.

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta, asustado y confuso. – “¿Qué ha sido eso?”
– “Posibilidades.” – responde Salabim, que le observa de cerca.
Freezer apunta al brujo con su dedo índice.

– “Has sido tú…” – dice mientras la punta de su dedo se ilumina.
– “Tú eres quien ha venido hasta mí.” – responde Salabim.
El tirano baja su mano y respira profundamente, intentando calmarse.

– “He venido a hablar de las cajas de música que robó mi hermano.” – dice Freezer.
– “Las cajas de música konatsianas…” – murmura Salabim. – “¿Las has traído?”
– “No las tengo.” – responde Freezer.
– “Mientes” – sonríe Salabim.
Freezer y el brujo se miran fijamente, aguantándose la mirada.

– “¿Qué son?” – pregunta el demonio del frío.
– “Te lo mostraré” – dice Salabim. – “Sígueme” – añade mientras le guía hasta su guarida.
En la nave, los hombres de Freezer reciben noticias de un pelotón imperial fronterizo y se lo comunican a Tagoma.

– “¡Tenemos al fugitivo, señor!” – anuncia el soldado. – “¡Parece que el tsufur ha sido capturado!”
– “¡¿Dónde?!” – pregunta Tagoma.
– “En el borde suroeste” – responde el soldado. – “Estaba huyendo hacia el Sector Dormideus.”
– “Buen trabajo” – sonríe Tagoma. – “Felicita a las tropas que han efectuado la captura.”
– “¿Qué hacemos con el prisionero?” – pregunta el soldado.
– “Quiero que el prisionero sea transportado al planeta-prisión Freezer-42. Ahí le interrogaremos.” – responde Tagoma. – “¿A qué Capitán tenemos cerca del Sector Dormideus ahora mismo?”
El soldado teclea en la computadora.

– “Garana, señor” – responde al analizar los resultados.
– “Bien. Que sea él quien transporte al prisionero personalmente.” – sentencia Tagoma.
En ese instante, Tagoma escucha un ruido extraño.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta el soldado.
En la cueva de Salabim, Freezer ha sido expuesto a las visiones del fuego, revelándole el pasado del planeta Konats.

– “Los konatsianos lo llamaron Hildegarn” – dice Salabim.
– “¿Ese monstruo se encuentra en las cajas?” – pregunta el tirano algo alterado.
– “Así es.” – responde el brujo. – “Su poder fue dividido en dos para dificultar que vuelva a renacer.”
Freezer reflexiona un instante.

– “¿Por qué tenía mi padre las cajas?” – pregunta el tirano. – “¿Por qué las robó mi hermano?”
– “Cooler me ayudaba a protegerlas” – responde Salabim. – “Vi la caída de Cold en mis visiones. No podía permitir que las cajas cayeran en malas mano.”
– “¿Las mías?” – responde Freezer.
Salabim sonríe.

– “No lo sé.” – responde el brujo. – “Tú desconocías el poder de las cajas. No podía arriesgarme a que las descuidaras.”
– “¿Qué pretendes que haga ahora con ellas?” – pregunta Freezer.
– “Entrégamelas.” – responde Salabim. – “Yo puedo protegerlas.”
Freezer observa detenidamente al brujo.

– “¿Crees que soy tan idiota como mi hermano?” – sonríe el demonio del frío.
– “¿Cómo…? ¿Cómo dices?” – titubea Salabim.
– “He crecido en el corazón del Imperio, rodeado de aduladores y mentirosos” – dice Freezer. – “Puedo detectar a un estafador a la legua”.
– “No… No, yo…” – intenta defenderse el mago.

El Emperador mira a su alrededor, desconfiado.

– “Desde que he llegado a este planeta, siento un extraño ki; uno de unas características que no había sentido jamás…” – dice Freezer.
– “¿Te da miedo la verdadera oscuridad?” – le pregunta el brujo.
“¿Qué escondes?” – insiste el Emperador.

Salabim empieza a reír. Lo que empieza con una disimulada sonrisa termina convirtiéndose en una gran carcajada.

– “¡JAJAJAJA!” – exclama el brujo. – “Admito que me has sorprendido… Pero las fuerzas a las que te enfrentas si decides oponerte a mí te superan.”
Freezer, sin mediar palabra, dispara su rayo mortal contra Salabim, atravesando al brujo.

– “No es posible…” – titubea el Emperador sorprendido.
Salabim resulta ser una ilusión hecha de humo.

– “¡LAS CAJAS!” – exclama Freezer, furioso al ver que le han tomado el pelo.
Freezer sale volando a toda velocidad de vuelta a la nave.

– “¡¡MALDITO SEAS!!” – grita desquiciado el Emperador.