ESPECIAL DBSNL /// Equilibrio // Universo 4 / Parte I: Mensajero del futuro pasado

Equilibrio / Parte I: Mensajero del futuro pasado
“¿Cuál es vuestra decisión?”


En la Academia Kaioshin, un joven Gowas se encuentra limpiando la sala del Anillo Toki, cuando una tormenta eléctrica se forma de repente y le sorprende. 
– “¡¿Qué está pasando?!” – se asusta el joven aprendiz de Kaioshin. – “¡¿Qué es esto?!” – exclama mientras retrocede gateando. – “¡MAESTRO TOSHISEI! ¡AYUDA!” – grita.
De repente, una versión envejecida de él mismo aparece frente a él.
– “¡Tranquilo, Gowas!” – dice la aparición. – “¡Soy tú!”
– “¿Yo?” – se extraña el joven, que no comprende la situación.
– “¡He usado el Anillo Toki para viajar al pasado y avisarte!” – dice el viejo Gowas.
– “¿Avi… avisarme?” – titubea el joven.
– “En el futuro, el caos reina en el universo.” – explica la aparición. – “¡Un brujo creó un monstruo que acabó con los Kaioshin!”
El joven Gowas escucha atentamente a su versión futura, pasmado ante la historia que narra.
– “¿Derrotó incluso al Hakaishin?” – pregunta el aprendiz.
– “El Dios de la destrucción dio la espalda a los Kaioshin.” – dice el viejo. – “Beerus ni siquiera despertó de su siesta.”
– “¿Quién es Beerus?” – se extraña el joven.
– “No me queda energía…” – murmura Gowas, que nota como el anillo pierde poder. – “¡Tienes que advertir al Dai Kaioshin y a Sidra!” – insiste. – “¡Solo tú puedes proteger al Universo del caos!”
En un instante, el anciano desaparece.
En ese mismo momento, el Maestro Toshisei entra en la sala.
– “¡¿Qué ha pasado?!” – pregunta el sabio anciano.
– “¡Tenemos que reunir a los Dioses!” – dice Gowas. – “¡Es importante!”
En unos pocos días, el Maestro Toshisei reúne a los Kaioshin y al Hakaishin en la Academia. Hacía mucho tiempo desde la última vez que un encuentro de esta magnitud tuvo lugar.
El joven Gowas informa a los Dioses sobre lo ocurrido.
Los Kaioshin no saben qué hacer con la información. Utilizar el Anillo Toki para modificar el pasado está prohibido, pero ahora que conocen los eventos futuros, consideran irresponsable no actuar.
– “Siempre supe que debíamos ser más proactivos” – dice el Kaioshin del Norte. – “¡Estaba claro que algo así iba a pasar!”
– “Pero no podemos actuar contra alguien que aún no ha hecho nada…” – rebate un anciano Kaioshin del Este.
– “¿Entonces propones esperar a que el monstruo acabe con la vida de miles de personas?” – le increpa la Kaioshin del Oeste.
– “No se trata de ese brujo, ¡si no de todas las posibles amenazas!” – dice el Kaioshin del Sur. – “¡Siempre hemos observado mientras los mortales se mataban entre ellos! ¡Eso tiene que cambiar!”
– “¿Y quienes somos nosotros para intervenir?” – pregunta el Kaioshin del Este.
– “¡Somos Kaioshin!” – responde el Kaioshin del Norte.
Mientras tanto, Sidra sigue en silencio, cabizbajo, ensimismado. 
Los Kaioshin siguen discutiendo. Todos parecen dispuestos a actuar, excepto el Dios del Este. El Dai Kaioshin aún no se ha pronunciado.
Finalmente, que el Hakaishin rompe su silencio.
– “Joven” – dice el Dios de la destrucción. – “¿Estás seguro de que el mensajero ha mencionado a Beerus?”
– “Así es…” – dice el aprendiz de Kaioshin. – “¿Le conoce?” – pregunta.
Sidra se da la vuelta y se aleja del grupo.
– “Espero que toméis la decisión correcta” – dice el Hakaishin. – “Yo ya he tomado la mía” – añade antes de desaparecer.
Los Kaioshin se quedan sorprendidos ante la tajante actitud del Dios de la destrucción.
– “¿Qué quiere decir?” – se pregunta el Kaioshin del Sur.
– “¿Quién es Beerus?” – insiste Gowas.
– “Beerus es el principal candidato a ser su sucesor” – responde el Dai Kaioshin.
En el planeta del Hakaishin, Beerus y Champa se encuentran meditando, intentando controlar su ki divino, pero se percatan de que su maestro ha regresado. Los dos felinos se ponen en pie.
– “¿Todo bien, señor Sidra?” – pregunta Champa.
– “Lo siento mucho” – responde el Hakaishin, que alza su mano apuntando a Beerus. – “Tengo que enmendar mis futuros errores”.
Mientras tanto, en la Academia, los Kaioshin siguen debatiendo sus opciones. Gowas escucha atentamente.
– “No formaremos parte de un genocidio preventivo” – dice el Dai Kaioshin.
– “¡Pero tenemos que actuar!” – responde el Kaioshin del Norte.
– “¡Respeta la decisión del Dai Kaioshin!” – replica el Kaioshin del Este.
– “Matar a pocos para salvar a muchos…” – murmura el Kaioshin del Sur.
– “¿Pocos?” – responde el Kaioshin del Este. – “¡Estamos hablando de civilizaciones enteras! ¡Planetas!”
– “Siguen siendo pocos al lado de sistemas o galaxias” – responde la Kaioshin del Oeste.
El Dai Kaioshin eleva su ki de forma repentina y la corriente generada silencia a los Dioses.
– “Nuestro deber es proteger la vida.” – dice el Dios Supremo. – “Vigilar y asegurar que la vida prospere. Nunca erradicarla.”
– “Pero, señor…” – dice el Kaioshin del Norte.
– “No tomaremos parte en esto” – le interrumpe el Dai Kaioshin. – “La decisión está tomada.”
De repente, Sidra aparece de nuevo en la Academia.
– “¿Cuál es vuestra decisión?” – pregunta sin rodeos el Hakaishin.
El Dai Kaioshin puede sentir el sombrío pesar que rodea al Dios de la destrucción.
– “¿Qué has hecho, Sidra?” – pregunta con tristeza el Kaioshin.
– “Lo que debo” – responde el Hakaishin.
El Kaioshin supremo suspira profundamente.
– “Temía esa respuesta” – dice el Dios.
Sidra alza su mano y apunta al Dai Kaioshin.
– “Lo siento, viejo amigo” – murmura el Hakaishin.
– “Yo también” – responde el Dios, justo antes de empujar a Sidra con un fuerte cañón de ki proyectado con sus ojos, lanzando a Sidra por los aires.
Los Kaioshin se sorprenden al ver a su maestro enfrentarse al Dios de la destrucción.
– “¡Alejaos! ¡Él es demasiado fuerte para vosotros!” – exclama el Dai Kaioshin. – “¡Yo me encargaré de él!”
Sidra lanza una gigantesca esfera de ki hacia el Dios, pero éste la desvía con su poder mental hacia el espacio.
– “Tengo que llevarle a otro lugar o destruirá todo Ira-aru.” – piensa el Dai Kaisohin.
Pero antes de poder reaccionar, Sidra se abalanza sobre él y le propina un puñetazo.
Los otros Kaioshin observan el combate.
– “¿Qué hacemos?” – pregunta la Kaioshin del Oeste.
– “¡Tenemos que ayudarle!” – exclama el Kaioshin del Este.
– “Solo estorbaríamos” – responde el Kaioshin del Sur.
Aunque el Dai Kaioshin tiene un poder extraordinario, pronto empieza a ceder ante el poder de la destrucción. Sidra golpea al Dios sin cesar hasta derribarle.
Sidra desciende y se acerca al Dios, que retrocede gateando.
– “Siento que no compartas mi visión” – dice el Hakaishin, que le apunta con su mano derecha. – “Hak…”
Pero, en ese instante, una extraña barrera de luz envuelve a Sidra por sorpresa.
Al mirar a su alrededor, el Dios puede ver como centenares de aprendices de Kaioshin de todas las edades, comandados por el Maestro Toshisei, han unido sus fuerzas para alzar esa defensa.
– “¡No toleraremos tu ofensa!” – dice el viejo Toshisei.
El Dai Kaioshin se pone en pie, malherido.
– “¡Gracias, amigos!” – exclama el Dios. – “No puedo derrotarle… ¡pero puede que logre sellarle en…!”

De repente, todo se queda en silencio. Una espada de ki verde ha atravesado el abdomen del Dai Kaioshin.
– “Go… Gowas…” – dice sorprendido el Dios.
El aprendiz de Kaioshin ha atacado por la espalda al Dios.
Toshisei se queda sin palabras al contemplar la escena.
– “No…” – piensa el viejo maestro.
El Dai Kaioshin se desploma en el suelo. Gowas desactiva su espada y retrocede asustado ante sus propios actos.
Sidra aprovecha el momento de confusión para liberarse.
El Hakaishin se acerca a Gowas, que sigue con su mirada fija en el cuerpo del Dai Kaioshin. 

–  “Lo siento…” – llora Gowas. – “No puedo dejar que… que toda esa gente muera en el futuro…”
El Dios de la destrucción coloca la mano en su hombro.
– “Has salvado muchas vidas” – dice Sidra. – “Eres valiente.”
Después, Sidra asciende y se dirige a los Kaioshin y a sus aprendices.
– “¡Hoy empieza una nueva era!” – dice el Hakaishin. – “¡Una era en la que todos trabajaremos juntos por el bien del Universo! ¡Eliminaremos cada amenaza potencial para que el Universo viva en paz! ¡Sin guerras! ¡Sin conflictos!”
El Kaioshin del Este da un paso al frente, desafiante.
– “¿Bajo un reinado de terror?” – dice el anciano Kaioshin. – “No formaré parte de esto.”
Sidra desciende y se coloca frente a él.
– “¿Es esta tu decisión, Kaioshin?” – pregunta el Hakaishin.
El Kaioshin responde escupiendo a los pies del Dios de la destrucción.
Sidra alza su mano con calma. 
– “Hakai” – murmura, haciendo desaparecer al Dios del Este.
El Hakaishin se dirige a los tres Dioses restanes.
– “¿Alguien más?” – pregunta desafiante.
Ninguno responde. Todos agachan la cabeza en silencio.
Después se dirige al resto de los presentes y repite la misma pregunta.
– “¿Alguien más?” – insiste el Dios.
Toshisei da un paso al frente.
– “He trabajado mucho para educar a estos chicos durante milenios” – dice el anciano maestro. – “Y si su decisión es aceptar esta nueva filosofía… creo que he fracasado.”
Todos los presentes sienten dudas al escuchar a su maestro. Muchos no están de acuerdo con la idea de Sidra, pero temen a la muerte.
Finalmente, una decena de aprendices se unen a su maestro. Entre ellos, uno de sus alumnos aventajados; un jovencísimo Shin. El anciano esboza una media sonrisa orgulloso de sus valientes aprendices.
– “Haz lo que tengas que hacer” – reta Toshisei al Hakaishin.
Sidra camina hasta él.
– “Lo haré” – responde el Dios de la destrucción.
El Hakaishin coloca su mano a escasos centímetros de la cara de Toshisei.
– “Hakai” – sentencia el Dios.

DBSNL // Capítulo 99: Baby

DBSNL // Capítulo 99: Baby
“Qué criatura tan extraña…”


Ub esquiva los golpes de Lázuli sin cesar, intentando hacerla entrar en razón, pero la androide sigue atacando.

– “¡Detente!” – insiste el chico.
Mientras tanto, Marron llega a la Corporación Cápsula, donde se encuentra el caos provocado por el ataque.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta la muchacha preocupada.
– “Parece que algo ha interferido en el funcionamiento de Lázuli…” – responde Bulma.
Marron se queda petrificada al escuchar tales palabras.

– “¿Mi madre ha hecho esto?” – dice asustada.
– “También nos ha atacado a nosotras” – añade Bra.
– “No parecía ella” – dice Pan.
Bulma se acerca a Marron e intenta reconfortarla.

– “Ya he llamado a Krilín, y de momento parece que Ub se está encargando de controlar a Lázuli.” – dice dándole una palmada en la espalda. – “Todo saldrá bien”.
– “¡Iré con ella!” – exclama Marron, que sale volando al instante.
– “¡No! ¡Espera!” – intenta detenerla Bulma. – “¡Deja que ellos se encarguen! ¡Trunks ya casi…!”
– “¡Espéranos!” – grita Pan, que sale tras ella.
– “¡Vamos!” – añade Bra.
– “¡Chicas! ¡No!” – insiste Bulma. – “¡Esperad!”
En el Makai, los portales creados por el exceso de energía del ataque de Vegetto empiezan a cerrarse.
El pequeño Garlick, aún oculto entre los escombros, parece asustado ante el poder de sus enemigos.

– “El Rey Abraca ha muerto…” – piensa el demonio.
De repente, Garlick se fija en una esquirla de la esfera angelical y la agarra.

– “Sin Abraca, ésta podría ser mi oportunidad…” – reflexiona el diablo, mientras mira un portal cercano. – “¡Podría ser nuestro momento!”
Garlick corre hasta el portal y se lanza dentro, abandonando así la dimensión que le aprisionaba.
Whis, Champa, Zamas, Toppo y Trunks se acercan a Vegetto.

– “Parece que se ha terminado” – dice Zamas.
– “Mojito a perecido junto al Rey Abraca” – confirma Whis.
– “Es la hora de volver a casa” – dice Vegetto.
En la Tierra, en el laboratorio helado, Cell se encuentra frente a una extraña criatura que no logra identificar.

– “¿Qué demonios es esto?” – se pregunta el insecto.
El pequeño ser humanoide contempla su alrededor con calma hasta fijarse en Cell.
De repente, la criatura salta sobre el insecto, que logra agarrarlo y lanzarlo contra un muro cercano. El ser se vuelve viscoso al impactar contra la pared, pero enseguida recupera su forma antropomórfica.
Cell, nervioso ante una amenaza que desconoce, le lanza un ataque de ki que acierta de lleno el objetivo, haciendo que estalle en mil pedazos que quedan pegados a las paredes del laboratorio.

– “Qué criatura tan extraña…” – murmura el insecto.
El insecto agarra al Número 17, inconsciente, por la camiseta.

– “Será mejor que me lleve la chatarra” – dice Cell mientras abre sus alas.
Mientras Cell está de espaldas, los trozos metálicos líquidos de la criatura empiezan a moverse y a reptar hasta conformar de nuevo una única masa, que se acerca al Número 17 y se agarra a su muñeca.
Cell sale volando del laboratorio, y no se da cuenta de que su enemigo repta por debajo de la ropa del Lápis, por su brazo, hasta llegar a su oreja, por la que se introduce disimuladamente.
Mientras tanto, Goten ha llegado al combate entre Ub y Lázuli.

– “¿Qué está pasando?” – se extraña el hijo de Goku al ver a la Número 18 actuando como un enemigo.
– “¡Nos ha atacado!” – dice Ub mientras la esquiva continuamente.
– “¡Lázuli! ¡Detente!” – grita Goten.
La androide hace caso omiso y sigue insistiendo en sus ataques.

– “Maldita sea…” – refunfuña Goten, que se transforma en Súper Saiyajín.
Mientras ella está distraída con Ub, el saiyajín la sorprende por la espalda e intenta inmovilizarla.

– “¡Basta! ¡Lázuli!” – insiste Goten. – “¡Somos tus amigos!”
La androide forcejea con el saiyajín intentando liberarse y finalmente activa su barrera protectora, repeliendo a Goten.
En ese momento, Krilín llega al lugar de los acontecimientos.

– “¡Lázuli!” – exclama Krilín. – “¿Qué te ocurre? ¿Estás bien?”
Goten advierte a su amigo.

– “Ten cuidadio” – avisa el mestizo.
La Número 18 se abalanza sobre Krilín, pero en ese instante llega Marron y se interpone entre ellos.

– “¡Mamá! ¡Basta!” – grita Marron.
También han llegado Pan y Bra.
Lázuli se detiene de repente. Sus ojos parpadean y parece tener dudas. La androide se agarra la cabeza y emite un grito de dolor que estremece a los presentes.

– “Alejaos de mí…” – dice la Número 18. – “Apartaos…”
Marron, intentando calmar a su madre, se acerca lentamente hacia ella. Pero en ese instante, los ojos de la androide vuelven a brillar de color rojo y agarra a su hija por el cuello. 

– “¡Lázuli!” – exclama Krilín asustado.
Pan y Bra se transforman en Súper Saiyajín y Goten se abalanza sobre la Número 18, pero en ese instante, la androide parece perder el conocimiento y suelta a su hija.

– “¿Mamá?” – se extraña Marron.
El cuerpo de la androide cae al suelo, y es que, sin que los demás se dieran cuenta. Trunks, transformado en Súper Saiyajín, ha llegado y ha utilizado un control remoto para desactivarla.

– “¿Qué has hecho?” – dice Krilín, que enseguida reconoce el dispositivo.
– “No había otra forma de detenerla sin hacerle daño” – dice Trunks. – “Ahora podremos estudiar el problema con calma en el laboratorio.”
– “Pero, ¿estará bien?” – pregunta su marido asustado.
– “Por supuesto” – responde Trunks.
En la Mansión Satán, Son Gohan se encuentra en la cocina preparándose un café, cuando de repente nota una presencia a su espalda.

– “¿Qué haces aquí, Cell?” – pregunta el mestizo.
– “Tus sentidos siguen tan agudos como siempre” – sonríe el insecto.
Gohan se da la vuelta y enseguida se fija en el Número 17.

– “¿Qué ha ocurrido?” – pregunta el mestizo.
– “Es una historia complicada…” – responde Cell. – “…pero necesitaremos a vuestros amigos de la Corporación Cápsula.”

DBSNL // Capítulo 98: Renacimiento

DBSNL // Capítulo 98: Renacimiento
“Gero construyó sobre nuestros proyectos”


Bra, Pan y Ub vuelan hacia la Corporación Cápsula cuando se encuentran con la Número 18.

– “¡Lázuli ya está aquí!” – exclama Pan. – “¡¿Qué ha pasado?!” – pregunta creyendo que la androide ha llegado alertada por las explosiones.
– “¿Mi familia está bien?” – pregunta Bra mientras se acerca a la Número 18.
En ese instante, Ub se percata de algo extraño en el comportamiento de Lázuli.

– “¡Cuidado!” – exclama el joven de Isla Papaya.
La Número 18 golpea a Bra por sorpresa con el dorso de su mano, lanzándola contra un edificio cercano.

– “¡¿Qué estás haciendo?!” – le recrimina Pan. – “¿Por qué atacas a Bra?”
– “Ella no es vuestra amiga” – le advierte Ub. – “Le pasa algo extraño…”
La Número 18 se abalanza sobre los dos amigos, propinando un puñetazo a Pan, que pese a protegerse es proyectada a varios metros de distancia.
Después, la androide ataca a Ub, pero él detiene el golpe sin problemas.

– “No lo tendrás tan fácil conmigo” – murmura Ub, que contraataca al instante con un rodillazo que hace retroceder a Lázuli.
El joven guerrero se pone en guardia.

– “Tengo que controlar la situación…” – piensa Ub.
La Número 18 apunta a Ub con ambas manos y lanza una ráfaga de ki que el joven desvía hacia el cielo.

– “¡Lo primero es alejarla de la ciudad!” – piensa Ub mientras extiende sus manos hacia ella y la empuja con una fuerte onda de ki invisible.
En el Makai, Trunks sigue enzarzado en su combate contra Arios. Ambos parecen estar igualados, pero el demonio parece confiado, pues su desgaste es menor al de su adversario. 

– “¡Sentirás el dolor del Makai!” – le amenaza Arios.
En ese instante, Toppo aparece por sorpresa y agarra la pierna del demonio para después lanzarle contra el suelo.

– “Lo tenía controlado…” – sonríe Trunks.
– “Lo sé” – responde Toppo. – “Pero no podemos confiarnos.”
– “Tienes razón” – dice Trunks.
El viejo guerrero apunta a Arios y prepara una gran esfera de ki rojiza. A su lado, Trunks prepara su propia técnica.

– “¡Justice Bang!” – exclama Toppo.
– “¡Burning Attack!” – grita Trunks.
Ambos ataques chocan contra el suelo generando una gigantesca explosión.
Cerca de allí, Abraca se abalanza sobre Vegetto, espada en mano. El guerrero saiyajín detiene el ataque con su espada de ki, pero el demonio insiste con sus golpes, que gracias a su unión con Mojito ahora son mucho más fuertes.

– “¡Esto está mucho mejor!” – se burla Vegetto. – “Pero no es suficiente para divertirme…”
– “¡Voy a matarte!” – exclama furioso el Rey.
– “¡Acabemos con esto de una vez!” – dice Vegetto antes de propinar una patada al demonio y hacerle retroceder.
El demonio da la vuelta a su espada y la clava en el suelo. El Makai empieza a temblar y un rayo de ki turquesa surge del suelo para sorprender al saiyajín, que retrocede en el momento justo.

– “Pero, ¿qué demonios…?” – dice la fusión, que pronto es interrumpida por otro rayo de las mismas características. – “¡Eso ha estado cerca!” – exclama antes de tener que esquivar un nuevo ataque.
Whis también se ve obligado a retroceder ante esos ataques.

– “Esto empieza a ser un problema…” – murmura le ángel.
Vegetto asciende entre las columnas de ki intentando evitar ser alcanzado por ellas hasta detenerse al alcanzar una altura considerable.
El saiyajín extiende sus brazos a ambos lados y el ki que le envuelve adquiere forma esférica. En sus manos se forman dos esferas de energía multicolor que Vegetto enseguida une en una bola concentrada que se prepara para lanzar como si fuera un Kamehameha.

– “¡Stardust Breaker!” – exclama la fusión Pothala. – “¡HAAAAAAA!” – grita mientras proyecta el poderoso ataque, que ilumina el Makai mientras avanza hacia Abraca.
A lo largo de la trayectoria del ataque, decenas de portales como el que permitió la llegada de nuestros amigos se abren por el exceso de energía emitida.
El Rey se agarra a su espada y alza una barrera protectora que pronto es envuelta por el ataque de Vegetto. Tras un breve instante, ésta empieza a resquebrajarse.

– “No es posible…” – se lamenta el demonio. – “¡NOOOOO!”
Su barrera estalla en mil pedazos y Abraca es engullido por el Stardust Breaker de Vegetto, que desintegra al villano.
En la Tierra, Ub y la Número 18 se encuentran en las afueras de la ciudad. La androide, con inquietante apatía, ataca de nuevo a Ub, que retrocede mientras esquiva los golpes de Lázuli.

– “¿Qué le ha pasado?” – piensa Ub. – “¿Porqué ataca a sus amigos?”
El joven guerrero salta por encima de su enemiga y le propina un codazo en la nuca, lanzándola al suelo.

– “No te levantes” – le advierte Ub.
Pero la androide vuelve a ponerse en pie sin mostrar ningún tipo de sentimiento.
Mientras tanto, Pan y Bra ya han volado hasta la Corporación Cápsula, donde Bulma y Brief se encuentran atendiendo a los heridos.

– “¿Estáis todos bien?” – pregunta Bra.
– “Sí.” – responde Brief. – “Nosotros estamos bien”.
– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Pan.
– “No lo sé” – responde Bulma. – “Parece que algo está interfiriendo en la programación de la Número 18…”
En el centro comercial, Marron y Goten han salido de la película al sentir la energía de Ub y las chicas.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta Goten mientras mira al horizonte. – “Ahí hay humo…”
– “Pan y Bra están en esa dirección” – responde Marron. – “¿Habrá pasado algo en la Corporación Cápsula?”.
– “Ub…” – murmura Goten al sentir el ki del muchacho en dirección opuesta.
– “Ve a ver como están las chicas” – dice Goten. – “¡Yo iré a ver que pasa con Ub!” – añade antes de marcharse volando.
En el laboratorio helado, el Doctor Kochin no parece intimidado por las amenazas de Cell.

– “Gero construyó sobre nuestros proyectos” – explica Kochin. – “Dejamos trazas de código impresas en eslabones clave de nuestras investigaciones. Minúsculas por separado, pero al juntarse tomarían forma y nos devolverían el control en forma de Inteligencia Artificial. Lo teníamos todo planeado… Pero ese canalla era realmente brillante y meticuloso. Pronto se dio cuenta de nuestro Caballo de Troya y consiguió contraprogramar parcialmente el software evitando que se uniera y Wheelo naciera de nuevo en el superordenador de su laboratorio.”
– “Pero la Red Ribbon se reconstruyó…” – murmura Cell.
– “Así es” – sonríe Kochin. – “Ese idiota de Silver recopiló toda la información que la Red Ribbon poseía y la insertó en un nuevo superordenador… Todo fue fácil desde ese momento. Él creía estar hablando con su computadora, pero era la consciencia de Wheelo la que le dirigía cada paso. ¡Él es el Proyecto Rebirth!”
En ese instante, el Doctor se agarra el pecho como si sintiera una fuerte opresión.

– “Tantas décadas planeando tu retorno, ¿y morirás ahora de un infarto?” – sonríe Cell. – “Ridículo.”
El Doctor, pese a estar sufriendo un terrible dolor, mira a Cell y sonríe. De repente, el tórax del doctor estalla y el científico cae de espaldas.

– “Pero, ¿qué demonios…?” – se extraña Cell.
Del pecho del Doctor empieza a asomar una extraña masa viscosa de color metálico que va tomando forma humanoide.

– “Ya estás listo… nuestro bebé” – murmura el decrépito científico con su último aliento.

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte IV: La derrota de Bibidí

Cold Chronicles / Parte IV: La derrota de Bibidí
“Nos veremos las caras de nuevo, Kaioshin.”


Bibidí y Majin Bu, ahora convertido en un personaje horondo y con cara de bobalicón, continúan su conquista por el espacio, tras derrotar al Dai Kaioshin y al Kaioshin del Sur. Sus muertes, unidas a las de los Kaioshin del Norte y del Oeste, dejan el Universo en bandeja de plata al brujo y su monstruo.
El Kaioshin del Este, gracias a su ayudante Kibito, ha logrado sobrevivir. Juntos se han refugiado en un lejano planeta, intentando pasar desapercibidos, esperando una oportunidad para poder enfrentarse al monstruo.
Mientras tanto, los Kaio son quienes observan al brujo, esperando que cometa algún error. Todos ven como Majin Bu cada día es más rebelde, y ya desafía con asiduidad las órdenes de su amo.
Un día, en un planeta en ruinas, Majin Bu ha convertido a toda la población en repostería y se ha sentado para comérselos tranquilamente.

– “¡¿Qué demonios haces?!” – le riñe Bibidí. – “¡No es momento para ponerte a comer! ¡Tenemos otro planeta que conquistar!”
Bu no responde.

– “¡No me ignores!” – grita furioso Bibidí.
– “Tengo hambre” – responde Bu.
– “¿Osas contrariar mis órdenes?” – dice el brujo.
– “No me gustas” – responde el monstruo.
Bibidí pierde la paciencia.

– “Si no me obedeces, ¡te encerraré!” – le amenaza el mago.
Majin Bu sigue ignorando a su amo.

– “Maldita sea…” – refunfuña el brujo. – “¿Cree que es un farol? Si quiero que me respete, no me queda otra opción…”
Bibidí alza sus manos.

– “¡¡¡PAPARAPÁ!!!” – conjura el brujo.
Una extraña humareda marrón rodea a Majin Bu como un torbellino, que en un instante se solidifica y se convierte en un extraño cascarón, encerrando al monstruo.

– “Así aprenderá” – suspira Bibidí. – “Unas horas encerrado le servirán de lección.”
De repente, el brujo siente como alguien aparece detrás de él. Bibidí intenta darse la vuelta, pero antes de poder hacerlo, una mano atraviesa su cuerpo. Es el Kaioshin del Este.

– “Hemos estado vigilándote, Bibidí” – le dice Shin.
Frente a él, aparece Kibito.

– “Se acabaron tus vilezas.” – dice el ayudante del Kaioshin.
El brujo no sale de su asombro. Ha bajado la guardia y le ha costado todo cuanto ha logrado.

– “No…” – titubea Bibidí. – “Malditos Kaioshin…”
Shin extrae su mano del brujo, que cae al suelo.
Kibito se acerca a la esfera de Bu para examinarla.

– “¿Qué hacemos con esto?” – pregunta Kibito. – “¿Podemos destruirlo?”
De repente, el brujo alza su mano y pone todas las fuerzas que le quedan en un último conjuro.

– “¡PAPARAPÁ!” – grita Bibidí, haciendo desaparecer el cascarón de Bu.
– “¡MALDITO!” – exclama Shin.
El Kaioshin agarra al brujo por la solaba.

– “¡¿Qué has hecho?!” – le pregunta el Dios. – “¡¿A dónde lo has enviado?!”
Bibidí sonríe.

– “Nos veremos las caras de nuevo, Kaioshin.” – dice el brujo antes de que su cuerpo se convierta en humo y se escurra entre las manos de Shin.
Mientras tanto, en la Academia Kaioshin del planeta Ira-aru, el Maestro Toshisei y un joven Zamas, entra en la sala del Altar del Tiempo, donde se custodia el Anillo Toki.
Uno de los sabios de la Academia se encuentra contemplando el artefacto.

– “¿Qué haces aquí, Gowas?” – le pregunta Toshisei.
– “Majin Bu ha causado muchos estragos.” – responde el anciano. – “Incluso el Dai Kaioshin ha perecido.”
– “Ahora todo depende de el Kaioshin del Este.” – dice el Maestro. – “Debemos esperar sus órdenes.”
Zamas escucha con atención, mientras Gowas sigue ensimismado, mirando en el anillo.

– “Podríamos arreglarlo…” – dice el sabio.
– “Eso no está permitido.” – responde Toshisei. – “Y lo sabes.”
– “Lo sé, maestro” – responde Gowas.
– “Tenemos mucho trabajo por delante.” – dice Toshisei. – “Debemos preparar a la próxima generación de Kaioshin.”
Toshisei se da la vuelta.

– “Zamas, acompaña a Gowas a sus aposentos.” – dice el sabio maestro. – “Creo que necesita descansar.”
– “Sí, maestro.” – responde Zamas, haciendo una reverencia.
El maestro abandona la sala, dejando a Zamas y Gowas junto al altar.

– “Le acompaño a su habitación, señor” – insiste Zamas.
Gowas parece ignorarle.

– “Hemos dado demasiada libertad a los mortales…” – murmura Gowas. – “Es increíble. Uno de ellos incluso se ha atrevido a retarnos, ¡y casi consigue aniquilarnos!”
– “Nuestro deber no es gobernar, señor” – dice Zamas. – “Nosotros mantenemos el equilibrio y protegemos la vida…”
– “Ese brujo ha destruido centenares de planetas.” – responde Gowas. – “Crees que lo habría logrado si el Universo estuviera bajo un control más estricto? Podríamos lograr la paz si quisiéramos, pero no nos atrevemos a actuar.”
– “Señor Gowas…” – dice Zamas, que es sorprendido por un discurso muy alejado del consenso de la Academia.
Gowas suspira y esboza una sonrisa cansada.

– “Lo siento, Zamas” – dice el anciano. – “Son solo quejas de un viejo cascarrabias.”
Zamas se relaja.

– “¿Te importa traerme un té?” – dice Gowas.
– “Por supuesto, señor” – responde Zamas.
El joven pupilo se dispone a cumplir el deseo del anciano, pero al darse la vuelta, una tormenta eléctrica se genera a su alrededor. Gowas se ha puesto el anillo y se desvanece en un instante.

– “¡SEÑOR GOWAS!” – grita Zamas.
La habitación se queda en silencio. Zamas corre por los pasillos de la Academia buscando al Maestro Toshisei.

– “¡MAESTRO! ¡MAESTRO!” – grita el joven aprendiz.
Tras escuchar a Zamas, Toshisei reune a un grupo de guardianes y se dirige al altar, donde encuentran a Gowas de regreso.

– “¿Qué has hecho?” – le pregunta Toshisei.
– “Solo tenía energía para permanecer allí unos segundos.” – responde Gowas.
– “Has alterado el curso natural del tiempo…” – dice Toshisei.
– “He salvado el Universo” – responde Gowas. – “Nos he dado una oportunidad.”
Toshisei parece decepcionado.

– “Siento que pienses de esa forma, viejo amigo” – responde el Maestro. – “¡Lleváoslo!” – ordena a los guardias.
Los guardias arrestan a Gowas, que no muestra resistencia. Parece satisfecho con lo que ha hecho. 

Zamas contempla la escena. Un germen de duda ha nacido en el joven aprendiz.
La paz ha vuelto al Universo. Los siglos transcurren con relativa normalidad. Shin y Kibito ponen todos sus esfuerzos en localizar a Majin Bu, sin éxito.
Mientras tanto, en un remoto planeta en penumbra, un hombre alto, de tez verde y ojo rojos aparece en la cueva de Cold. El personaje viste ropajes blancos, camiseta azul, botas marrones, cinturón de cuero oscuro con un sello dorado en el centro con un árbol gravado, y un gorro alargado a juego con el cinturón, envuelto en un turbando blanco.
El misterioso ser se adentra en la gruta hasta llegar al altar en el que Cold encontró la caja de música.
De repente, por detrás aparece una gigantesca criatura de cráneo alargado y repleta de cuernos y pinchos por todo su exoesqueleto.

– “¿Quién eres?” – pregunta la criatura.
– “He venido a hablar contigo, Cold” – sonríe el ser verde.
– “¿Cómo sabes mi nombre?” – pregunta el demonio del frío.
– “Mi maestro sabe muchas cosas.” – responde el visitante, buscando entre su túnica.
El personaje saca una caja de música idéntica a la que encontró Cold en esa misma cueva.

– “Vengo a ofrecerte respuestas” – dice el personaje.
– “¿Quién eres?” – pregunta Cold.
– “Me llamo Paikhuan” – responde el visitante. – “El maestro Sidra quiere verte.”