DBSNL // Capítulo 98: Renacimiento

DBSNL // Capítulo 98: Renacimiento
“Gero construyó sobre nuestros proyectos”


Bra, Pan y Ub vuelan hacia la Corporación Cápsula cuando se encuentran con la Número 18.

– “¡Lázuli ya está aquí!” – exclama Pan. – “¡¿Qué ha pasado?!” – pregunta creyendo que la androide ha llegado alertada por las explosiones.
– “¿Mi familia está bien?” – pregunta Bra mientras se acerca a la Número 18.
En ese instante, Ub se percata de algo extraño en el comportamiento de Lázuli.

– “¡Cuidado!” – exclama el joven de Isla Papaya.
La Número 18 golpea a Bra por sorpresa con el dorso de su mano, lanzándola contra un edificio cercano.

– “¡¿Qué estás haciendo?!” – le recrimina Pan. – “¿Por qué atacas a Bra?”
– “Ella no es vuestra amiga” – le advierte Ub. – “Le pasa algo extraño…”
La Número 18 se abalanza sobre los dos amigos, propinando un puñetazo a Pan, que pese a protegerse es proyectada a varios metros de distancia.
Después, la androide ataca a Ub, pero él detiene el golpe sin problemas.

– “No lo tendrás tan fácil conmigo” – murmura Ub, que contraataca al instante con un rodillazo que hace retroceder a Lázuli.
El joven guerrero se pone en guardia.

– “Tengo que controlar la situación…” – piensa Ub.
La Número 18 apunta a Ub con ambas manos y lanza una ráfaga de ki que el joven desvía hacia el cielo.

– “¡Lo primero es alejarla de la ciudad!” – piensa Ub mientras extiende sus manos hacia ella y la empuja con una fuerte onda de ki invisible.
En el Makai, Trunks sigue enzarzado en su combate contra Arios. Ambos parecen estar igualados, pero el demonio parece confiado, pues su desgaste es menor al de su adversario. 

– “¡Sentirás el dolor del Makai!” – le amenaza Arios.
En ese instante, Toppo aparece por sorpresa y agarra la pierna del demonio para después lanzarle contra el suelo.

– “Lo tenía controlado…” – sonríe Trunks.
– “Lo sé” – responde Toppo. – “Pero no podemos confiarnos.”
– “Tienes razón” – dice Trunks.
El viejo guerrero apunta a Arios y prepara una gran esfera de ki rojiza. A su lado, Trunks prepara su propia técnica.

– “¡Justice Bang!” – exclama Toppo.
– “¡Burning Attack!” – grita Trunks.
Ambos ataques chocan contra el suelo generando una gigantesca explosión.
Cerca de allí, Abraca se abalanza sobre Vegetto, espada en mano. El guerrero saiyajín detiene el ataque con su espada de ki, pero el demonio insiste con sus golpes, que gracias a su unión con Mojito ahora son mucho más fuertes.

– “¡Esto está mucho mejor!” – se burla Vegetto. – “Pero no es suficiente para divertirme…”
– “¡Voy a matarte!” – exclama furioso el Rey.
– “¡Acabemos con esto de una vez!” – dice Vegetto antes de propinar una patada al demonio y hacerle retroceder.
El demonio da la vuelta a su espada y la clava en el suelo. El Makai empieza a temblar y un rayo de ki turquesa surge del suelo para sorprender al saiyajín, que retrocede en el momento justo.

– “Pero, ¿qué demonios…?” – dice la fusión, que pronto es interrumpida por otro rayo de las mismas características. – “¡Eso ha estado cerca!” – exclama antes de tener que esquivar un nuevo ataque.
Whis también se ve obligado a retroceder ante esos ataques.

– “Esto empieza a ser un problema…” – murmura le ángel.
Vegetto asciende entre las columnas de ki intentando evitar ser alcanzado por ellas hasta detenerse al alcanzar una altura considerable.
El saiyajín extiende sus brazos a ambos lados y el ki que le envuelve adquiere forma esférica. En sus manos se forman dos esferas de energía multicolor que Vegetto enseguida une en una bola concentrada que se prepara para lanzar como si fuera un Kamehameha.

– “¡Stardust Breaker!” – exclama la fusión Pothala. – “¡HAAAAAAA!” – grita mientras proyecta el poderoso ataque, que ilumina el Makai mientras avanza hacia Abraca.
A lo largo de la trayectoria del ataque, decenas de portales como el que permitió la llegada de nuestros amigos se abren por el exceso de energía emitida.
El Rey se agarra a su espada y alza una barrera protectora que pronto es envuelta por el ataque de Vegetto. Tras un breve instante, ésta empieza a resquebrajarse.

– “No es posible…” – se lamenta el demonio. – “¡NOOOOO!”
Su barrera estalla en mil pedazos y Abraca es engullido por el Stardust Breaker de Vegetto, que desintegra al villano.
En la Tierra, Ub y la Número 18 se encuentran en las afueras de la ciudad. La androide, con inquietante apatía, ataca de nuevo a Ub, que retrocede mientras esquiva los golpes de Lázuli.

– “¿Qué le ha pasado?” – piensa Ub. – “¿Porqué ataca a sus amigos?”
El joven guerrero salta por encima de su enemiga y le propina un codazo en la nuca, lanzándola al suelo.

– “No te levantes” – le advierte Ub.
Pero la androide vuelve a ponerse en pie sin mostrar ningún tipo de sentimiento.
Mientras tanto, Pan y Bra ya han volado hasta la Corporación Cápsula, donde Bulma y Brief se encuentran atendiendo a los heridos.

– “¿Estáis todos bien?” – pregunta Bra.
– “Sí.” – responde Brief. – “Nosotros estamos bien”.
– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Pan.
– “No lo sé” – responde Bulma. – “Parece que algo está interfiriendo en la programación de la Número 18…”
En el centro comercial, Marron y Goten han salido de la película al sentir la energía de Ub y las chicas.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta Goten mientras mira al horizonte. – “Ahí hay humo…”
– “Pan y Bra están en esa dirección” – responde Marron. – “¿Habrá pasado algo en la Corporación Cápsula?”.
– “Ub…” – murmura Goten al sentir el ki del muchacho en dirección opuesta.
– “Ve a ver como están las chicas” – dice Goten. – “¡Yo iré a ver que pasa con Ub!” – añade antes de marcharse volando.
En el laboratorio helado, el Doctor Kochin no parece intimidado por las amenazas de Cell.

– “Gero construyó sobre nuestros proyectos” – explica Kochin. – “Dejamos trazas de código impresas en eslabones clave de nuestras investigaciones. Minúsculas por separado, pero al juntarse tomarían forma y nos devolverían el control en forma de Inteligencia Artificial. Lo teníamos todo planeado… Pero ese canalla era realmente brillante y meticuloso. Pronto se dio cuenta de nuestro Caballo de Troya y consiguió contraprogramar parcialmente el software evitando que se uniera y Wheelo naciera de nuevo en el superordenador de su laboratorio.”
– “Pero la Red Ribbon se reconstruyó…” – murmura Cell.
– “Así es” – sonríe Kochin. – “Ese idiota de Silver recopiló toda la información que la Red Ribbon poseía y la insertó en un nuevo superordenador… Todo fue fácil desde ese momento. Él creía estar hablando con su computadora, pero era la consciencia de Wheelo la que le dirigía cada paso. ¡Él es el Proyecto Rebirth!”
En ese instante, el Doctor se agarra el pecho como si sintiera una fuerte opresión.

– “Tantas décadas planeando tu retorno, ¿y morirás ahora de un infarto?” – sonríe Cell. – “Ridículo.”
El Doctor, pese a estar sufriendo un terrible dolor, mira a Cell y sonríe. De repente, el tórax del doctor estalla y el científico cae de espaldas.

– “Pero, ¿qué demonios…?” – se extraña Cell.
Del pecho del Doctor empieza a asomar una extraña masa viscosa de color metálico que va tomando forma humanoide.

– “Ya estás listo… nuestro bebé” – murmura el decrépito científico con su último aliento.

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte IV: La derrota de Bibidí

Cold Chronicles / Parte IV: La derrota de Bibidí
“Nos veremos las caras de nuevo, Kaioshin.”


Bibidí y Majin Bu, ahora convertido en un personaje horondo y con cara de bobalicón, continúan su conquista por el espacio, tras derrotar al Dai Kaioshin y al Kaioshin del Sur. Sus muertes, unidas a las de los Kaioshin del Norte y del Oeste, dejan el Universo en bandeja de plata al brujo y su monstruo.
El Kaioshin del Este, gracias a su ayudante Kibito, ha logrado sobrevivir. Juntos se han refugiado en un lejano planeta, intentando pasar desapercibidos, esperando una oportunidad para poder enfrentarse al monstruo.
Mientras tanto, los Kaio son quienes observan al brujo, esperando que cometa algún error. Todos ven como Majin Bu cada día es más rebelde, y ya desafía con asiduidad las órdenes de su amo.
Un día, en un planeta en ruinas, Majin Bu ha convertido a toda la población en repostería y se ha sentado para comérselos tranquilamente.

– “¡¿Qué demonios haces?!” – le riñe Bibidí. – “¡No es momento para ponerte a comer! ¡Tenemos otro planeta que conquistar!”
Bu no responde.

– “¡No me ignores!” – grita furioso Bibidí.
– “Tengo hambre” – responde Bu.
– “¿Osas contrariar mis órdenes?” – dice el brujo.
– “No me gustas” – responde el monstruo.
Bibidí pierde la paciencia.

– “Si no me obedeces, ¡te encerraré!” – le amenaza el mago.
Majin Bu sigue ignorando a su amo.

– “Maldita sea…” – refunfuña el brujo. – “¿Cree que es un farol? Si quiero que me respete, no me queda otra opción…”
Bibidí alza sus manos.

– “¡¡¡PAPARAPÁ!!!” – conjura el brujo.
Una extraña humareda marrón rodea a Majin Bu como un torbellino, que en un instante se solidifica y se convierte en un extraño cascarón, encerrando al monstruo.

– “Así aprenderá” – suspira Bibidí. – “Unas horas encerrado le servirán de lección.”
De repente, el brujo siente como alguien aparece detrás de él. Bibidí intenta darse la vuelta, pero antes de poder hacerlo, una mano atraviesa su cuerpo. Es el Kaioshin del Este.

– “Hemos estado vigilándote, Bibidí” – le dice Shin.
Frente a él, aparece Kibito.

– “Se acabaron tus vilezas.” – dice el ayudante del Kaioshin.
El brujo no sale de su asombro. Ha bajado la guardia y le ha costado todo cuanto ha logrado.

– “No…” – titubea Bibidí. – “Malditos Kaioshin…”
Shin extrae su mano del brujo, que cae al suelo.
Kibito se acerca a la esfera de Bu para examinarla.

– “¿Qué hacemos con esto?” – pregunta Kibito. – “¿Podemos destruirlo?”
De repente, el brujo alza su mano y pone todas las fuerzas que le quedan en un último conjuro.

– “¡PAPARAPÁ!” – grita Bibidí, haciendo desaparecer el cascarón de Bu.
– “¡MALDITO!” – exclama Shin.
El Kaioshin agarra al brujo por la solaba.

– “¡¿Qué has hecho?!” – le pregunta el Dios. – “¡¿A dónde lo has enviado?!”
Bibidí sonríe.

– “Nos veremos las caras de nuevo, Kaioshin.” – dice el brujo antes de que su cuerpo se convierta en humo y se escurra entre las manos de Shin.
Mientras tanto, en la Academia Kaioshin del planeta Ira-aru, el Maestro Toshisei y un joven Zamas, entra en la sala del Altar del Tiempo, donde se custodia el Anillo Toki.
Uno de los sabios de la Academia se encuentra contemplando el artefacto.

– “¿Qué haces aquí, Gowas?” – le pregunta Toshisei.
– “Majin Bu ha causado muchos estragos.” – responde el anciano. – “Incluso el Dai Kaioshin ha perecido.”
– “Ahora todo depende de el Kaioshin del Este.” – dice el Maestro. – “Debemos esperar sus órdenes.”
Zamas escucha con atención, mientras Gowas sigue ensimismado, mirando en el anillo.

– “Podríamos arreglarlo…” – dice el sabio.
– “Eso no está permitido.” – responde Toshisei. – “Y lo sabes.”
– “Lo sé, maestro” – responde Gowas.
– “Tenemos mucho trabajo por delante.” – dice Toshisei. – “Debemos preparar a la próxima generación de Kaioshin.”
Toshisei se da la vuelta.

– “Zamas, acompaña a Gowas a sus aposentos.” – dice el sabio maestro. – “Creo que necesita descansar.”
– “Sí, maestro.” – responde Zamas, haciendo una reverencia.
El maestro abandona la sala, dejando a Zamas y Gowas junto al altar.

– “Le acompaño a su habitación, señor” – insiste Zamas.
Gowas parece ignorarle.

– “Hemos dado demasiada libertad a los mortales…” – murmura Gowas. – “Es increíble. Uno de ellos incluso se ha atrevido a retarnos, ¡y casi consigue aniquilarnos!”
– “Nuestro deber no es gobernar, señor” – dice Zamas. – “Nosotros mantenemos el equilibrio y protegemos la vida…”
– “Ese brujo ha destruido centenares de planetas.” – responde Gowas. – “Crees que lo habría logrado si el Universo estuviera bajo un control más estricto? Podríamos lograr la paz si quisiéramos, pero no nos atrevemos a actuar.”
– “Señor Gowas…” – dice Zamas, que es sorprendido por un discurso muy alejado del consenso de la Academia.
Gowas suspira y esboza una sonrisa cansada.

– “Lo siento, Zamas” – dice el anciano. – “Son solo quejas de un viejo cascarrabias.”
Zamas se relaja.

– “¿Te importa traerme un té?” – dice Gowas.
– “Por supuesto, señor” – responde Zamas.
El joven pupilo se dispone a cumplir el deseo del anciano, pero al darse la vuelta, una tormenta eléctrica se genera a su alrededor. Gowas se ha puesto el anillo y se desvanece en un instante.

– “¡SEÑOR GOWAS!” – grita Zamas.
La habitación se queda en silencio. Zamas corre por los pasillos de la Academia buscando al Maestro Toshisei.

– “¡MAESTRO! ¡MAESTRO!” – grita el joven aprendiz.
Tras escuchar a Zamas, Toshisei reune a un grupo de guardianes y se dirige al altar, donde encuentran a Gowas de regreso.

– “¿Qué has hecho?” – le pregunta Toshisei.
– “Solo tenía energía para permanecer allí unos segundos.” – responde Gowas.
– “Has alterado el curso natural del tiempo…” – dice Toshisei.
– “He salvado el Universo” – responde Gowas. – “Nos he dado una oportunidad.”
Toshisei parece decepcionado.

– “Siento que pienses de esa forma, viejo amigo” – responde el Maestro. – “¡Lleváoslo!” – ordena a los guardias.
Los guardias arrestan a Gowas, que no muestra resistencia. Parece satisfecho con lo que ha hecho. 

Zamas contempla la escena. Un germen de duda ha nacido en el joven aprendiz.
La paz ha vuelto al Universo. Los siglos transcurren con relativa normalidad. Shin y Kibito ponen todos sus esfuerzos en localizar a Majin Bu, sin éxito.
Mientras tanto, en un remoto planeta en penumbra, un hombre alto, de tez verde y ojo rojos aparece en la cueva de Cold. El personaje viste ropajes blancos, camiseta azul, botas marrones, cinturón de cuero oscuro con un sello dorado en el centro con un árbol gravado, y un gorro alargado a juego con el cinturón, envuelto en un turbando blanco.
El misterioso ser se adentra en la gruta hasta llegar al altar en el que Cold encontró la caja de música.
De repente, por detrás aparece una gigantesca criatura de cráneo alargado y repleta de cuernos y pinchos por todo su exoesqueleto.

– “¿Quién eres?” – pregunta la criatura.
– “He venido a hablar contigo, Cold” – sonríe el ser verde.
– “¿Cómo sabes mi nombre?” – pregunta el demonio del frío.
– “Mi maestro sabe muchas cosas.” – responde el visitante, buscando entre su túnica.
El personaje saca una caja de música idéntica a la que encontró Cold en esa misma cueva.

– “Vengo a ofrecerte respuestas” – dice el personaje.
– “¿Quién eres?” – pregunta Cold.
– “Me llamo Paikhuan” – responde el visitante. – “El maestro Sidra quiere verte.”

DBSNL // Capítulo 97: Doctor

DBSNL // Capítulo 97: Doctor
“¿Eso es lo que ha caído del espacio?”

En esa gigantesca sala subterránea, Cell y Lapis se sorprenden al ver al extraño doctor.

– “¿Quién eres tú?” – le pregunta Cell.
– “¿Hijos de Gero?” – se extraña Lapis.

El anciano sonríe mientras camina hacia ellos.

– “Sois creaciones de Gero, ¿no es así?” – dice el doctor. – “Por eso habéis venido hasta aquí”.
– “¿Quién eres? No lo preguntaré otra vez.” – insiste Cell.
– “Soy el Doctor Kochin” – responde el científico.
– “¿Kochin?” – se sorprende Cell, que parece reconocer el nombre.

Lapis parece muy confuso. Él desconoce la identidad del científico.

– “Deberías estar muerto” – dice Cell.
– “Ya me falta poco” – responde el misterioso doctor en tono sarcástico.

En el Makai, Whis y Vegetto se encuentran frente al Rey Abraca.

– “Mi hermano se ha unido a él” – dice el ángel.
– “Mejor” – sonríe Vegetto. – “Ahora solo tenemos que derrotar a un enemigo”.
– “No te confíes” – responde Whis. – “Su inteligencia y conocimientos le harán más peligroso”.

Abraca parece mucho más calmado que antes y se ha detenido para analizar a Vegetto. Tras un instante, sonríe.

– “Planea algo” – advierte Whis con rostro serio.

Mientras tanto, Arios se pone en pie, dispuesto a continuar su combate con Trunks. El mestizo saiyajín se pone en guardia.

– “Ya es hora de poner el nivel 3 a prueba” – sonríe Trunks.
– “¿Crees que puedes derrotarme?” – le pregunta Arios en todo fanfarrón. – “¡Pereceréis aquí!”

Arios extiende su mano hacia el saiyajín y le lanza una poderosa onda de ki. El mestizo se eleva esquivando el ataque y Arios salta tras él. En el aire inician un intenso y violento intercambio de golpes.
Toppo se levanta y observa el combate.

– “Se ha convertido en un guerrero extraordinario” – sonríe el justiciero contemplando a su compañero.

Cerca de allí, la gigantesca serpiente escupe a Champa, lanzándole contra unas rocas.

– “¡Champa!” – exclama Zamas. – “Maldita sea…” – murmura el Dios. – “¿Es que nada puede atravesar sus escamas?”

De repente, Toppo llama la atención del Dai Kaioshin.

– “¡Señor Zamas!” – grita Toppo mientras le lanza la espada de Trunks.

El Dios se da la vuelta y atrapa el arma al vuelo.

– “Esto es… ¡acero Katchin!” – piensa Zamas. – “¡Puede funcionar!” 

Champa se ha puesto de nuevo en pie, magullado y herido, pero dispuesto a continuar.
La serpiente se prepara para abalanzarse sobre él.

– “Vamos…” – piensa el Hakaishin preparando sus garras. – “¡Ven a por mí!”

La Princesa Hebi ataca al Hakaishin, que detiene el ataque clavando sus garras en hocico de la serpiente y retrocede varios metros.
En ese instante, Zamas se abalanza sobre la Princesa Serpiente espada en alto. El arma se envuelve en el ki morado de Zamas.

– “¡YAAAAAAH!” – grita el Dai Kaioshin, que con un rápido movimiento descendente decapita a la serpiente.

El gigantesco cuerpo de Hebi Hime cae inerte provocando un pequeño temblor.

– “No está nada mal…” – sonríe Champa, compartiendo una sonrisa cómplice con Zamas.

En el laboratorio secreto, Lapis y Cell siguen escuchando atentamente al extraño Doctor Kochin.

– “Han pasado muchos años desde que fuimos traicionados y sepultados bajo el hielo, prisioneros en este lugar” – explica Kochin.
– “¿Fuimos?” – pregunta Lapis.
– “El Doctor Wheelo y yo” – responde el científico.
– “¿Y dónde está?” – pregunta Cell.
– “Su cuerpo pereció hace muchos años…” – responde Kochin. – “Pero su mente ha permanecido viva.”
– “¿Un androide?” – le pregunta el Número 17.
– “No.” – responde tajante el doctor. – “En nuestra época no disponíamos de los recursos necesarios para crear una maravilla biomecánica como tú” – explica mientras camina a su alrededor analizándole. – “Una mezcla de tejido biológico y sintético, una fuente de energía ilimitada… Gero hizo un buen trabajo aplicando nuestras ideas.”
– “¿Trabajasteis juntos?” – se sorprende Lapis.
– “Más que eso.” – responde Kochin. – “Gero era mi hermano”.

Cell empieza a impacientarse y sentirse incómodo en una situación que no termina de comprender.

– “¿Dónde está Wheelo?” – pregunta Cell inquisitivo.
– “¿Ahora? En todas partes.” – responde Kochin.

El Número 17 alza su mano y apunta al doctor.

– “Esto se acabó” – dice el androide. – “No voy a escuchar más estupideces. Destruyamos el laboratorio y salgamos de aquí” – le dice a Cell.
– “Eres muy impaciente…” – responde el insecto. – “Antes quiero saber qué es lo que ha caído del cielo y porqué una extraña señal nos ha traído hasta aquí”.

El doctor sonríe.

– “Os lo contaré…” – responde el anciano.

De repente, el Número 17 se sujeta la cabeza como si le estuviera afligiendo una terrible jaqueca.

– “¡AAH!” – grita el androide.
– “¿Qué ocurre?” – se extraña Cell.
– “Interferencias” – responde Kochin.

Los ojos de Lapis parpadean de color rojo mientras el androide se estremece de dolor.

– “Gracias a Silver y su Proyecto Rebirth hemos conseguido acceso a todo el conocimiento que acumularon la Red Ribbon y mi hermano.” – explica Kochin. – “Ahora el laboratorio está tomando el control de toda la tecnología Red Ribbon que queda en funcionamiento.”
– “¿Eso es lo que ha caído del espacio?” – le pregunta Cell. – “¿Un superordenador?”
– “Mucho más que eso…” – responde el doctor.

En la Capital el Oeste, Lázuli ha salido de la Corporación Cápsula y se dispone a cruzar la calle cuando es afectada por una jaqueca igual que la del Número 17.
A la vez, cerca de Villa Jingle, el Número 8, que se encontraba recogiendo leña en el bosque junto a Suno y Puar, parece tener una aflicción similar.

– “¿Qué ocurre, Hatchan?” – le pregunta Suno.

De repente, el Número 17 deja de lamentarse y sus ojos lucen un extraño brillo rojo permanente.

– “Preséntate” – le ordena Kochin.

El androide permanece en silencio.

– “¡Te he dado una orden!” – insiste el doctor.

Los ojos del androide vuelven a parpadear un instante y el androide se asesta un puñetazo en la cara, intentando reaccionar, pero enseguida vuelve a entrar en trance; con sus pupilas rojas fijas en la nada.

– “Estas chatarras no son el mejor trabajo de Gero” – se burla Cell. – “Él tampoco consiguió controlarles”.

De repente, el Número 17 parece haber perdido el control e intenta atacar a Cell, que rápidamente intercepta al androide golpeándole con el dorso de su puño en la cara, lanzándole al otro lado de la habitación y dejando a Lapis inconsciente.

– “Esa no ha sido una buena idea” – le dice Cell con talante serio.

Kochin mira a Cell y sonríe.

– “Tú eres su Magnus Opus, ¿no es cierto?” – le dice Kochin.
– “Pero yo no soy como esta basura biomecánica” – fanfarronea Cell. – “No vas a entrar en mi cabeza.”

Cell extiende su mano hacia el científico y prepara un ataque de ki.

– “Ya estoy harto de juegos” – dice el insecto. – “¿Qué pretendes?”

En la Capital del Oeste, un coche viaja con exceso de velocidad frente a la Corporación Cápsula y con su conductor distraído viendo la pantalla instalada en el salpicadero de su automóvil. Finalmente, el hombre intenta frenar al ver a Lázuli en mitad de la calle.
La androide, con sus pupilas brillando de color rojo, extiende su mano y dispara al vehículo haciéndolo estallar en mil pedazos.
Al oír la explosión, el Dr. Brief se asoma al balcón de la Corporación y observa lo ocurrido. El padre de Bulma puede ver a la Número 18 de pie en mitad de la carretera mientras los coches pisan el freno y se detienen alrededor del androide.
En ese instante, la Número 18 lanza una ráfaga de ki que destruye todos los vehículos a su alrededor.
Acto seguido, la androide se eleva y se aleja del lugar.
En el centro comercial, el ruido de las explosiones y las columnas de humo formadas alertan a los presentes.

– “¿Qué habrá pasado?” – se preocupa Ub.
– “¡En esa dirección está mi casa!” – se asusta Bra.

La joven muchacha alza el vuelo rápidamente y parte hacia la Corporación.

– “¡Espera, Bra!” – exclama Pan, que se apresura en seguir a su amiga. – “¡Vamos, Ub!”

La gente, sorprendida al ver volar a las chicas, se queda mirando a Ub, que iba con ellas. El chico no tarda en sentirse incómodo.

– “¡Esperadme!” – dice Ub. – “¡Yo también voy!”.

Mientras tanto, Mr. Bu se sienta en un banco y disfruta de un helado.
En Villa Jingle, Yamcha se encuentra en el hogar que ahora comparte con Suno, jugando con su hijo de seis años, fingiendo ser un lobo que le persigue. Ambos corretean por la casa, pasándoselo en grande.

De repente, Yamcha siente que algo va mal, y al mirar por la ventana ve como una bandada de pájaros sale revoloteando del bosque.

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte III: Dioses caídos

Cold Chronicles / Parte III: Dioses caídos 
“Vosotros ya no dictáis las normas”


Tras el fracaso del Kaioshin del Norte, Bibidí y su monstruo siguen vagando a sus anchas por el Universo, destruyendo todo lo que se encuentran a su paso. Los intentos de detener al brujo por parte de los Dioses han fracasado. Dos Kaioshin ya han caído.
En la Galaxia del Sur, su Kaioshin, el más fuerte de los cuatro Dioses, ha decidido tomar cartas en el asunto y se presenta frente al brujo y su monstruo, dispuesto a acabar con su legado de terror.
El combate es feroz. El Dios es el primer guerrero que hasta ahora ha logrado plantarle cara a Majin Bu en un enfrentamiento uno contra uno.

– “Majin Bu…” – murmura asustado Bibidí, al ver a su monstruo igualado.
Mientras tanto, en el Planeta Sagrado de los Kaioshin, el Supremo Kaioshin, el Kaioshin del Este, y su ayudante, se encuentran expectantes.

– “¡Tenemos que ayudarle!” – exclama el joven Kaioshin del Este.
– “Él sabe lo que hacer” – responde Kibito. – “Dejémosle actuar.”
– “Pero…” – insiste Shin.
El Dai Kaioshin alza su mirada al cielo, preocupado.

– “¿Y si…?” – murmura el Dios Supremo.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Shin.
Pero el Dios enseguida agacha la cabeza mientras niega su propia idea.

– “No… Podría ser aún peor…” – sentencia el Dai Kaioshin.
El Kaioshin del Sur sigue enzarzado en su combate contra el monstruo de Bibidí. El Dios utiliza su poder mental para hacer que centenares de rocas se eleven alrededor de Bu y estallen en mil pedazos, generando metralla que utiliza para atacar al monstruo, triturándole. Pero en un instante, Bu se recompone con facilidad.

– “Empiezo a comprender sus poderes…” – piensa el Kaioshin. – “Ya entiendo porque los demás fracasaron.”
Majin Bu se abalanza sobre el Dios, pero éste esquiva sus ataques y contraataca con un poderoso empujón de ki, que repele al monstruo.
Bu se recoge en una esfera que gira a gran velocidad y que rebota contra el suelo, propulsándose hacia el enemigo. El Kaioshin se protege con ambos brazos ante su rostro y la bola impacta contra él, saliendo repelida, pero pronto cambia de trayectoria y vuelve a atacar al Dios.
El Kaioshin esquiva los ataques de Bu, que recupera su forma natural y alarga sus brazos para intentar sorprender a su enemigo, pero éste avanza entre las largas extremidades y activa una espada de ki en su mano derecha que corta a Bu por la mitad.
El tren inferior del monstruo se precipita contra el suelo. Bu parece sorprendido.
El Dios sonríe confiado, pero Majin Bu le devuelve la sonrisa. El Kaioshin parece confuso.

De repente, el tren inferior de Bu ataca por la espalda al Dios, que se da la vuelta rápidamente y logra protegerse de una patada.
Majin Bu aprovecha la confusión y le propina un puñetazo, haciéndole retroceder.

En un instante, el Dios se ve atrapado entre las dos mitades del monstruo, que le avasallan con una combinación incesante de puñetazos y patadas.

El Kaioshin agarra el brazo de Bu y tira de él con fuerza, proyectándole contra su otra mitad que, al chocar la una contra la otra, se unen de nuevo.
El Dios prepara una gran esfera de ki y la lanza contra el monstruo, generando una gran explosión.
Al disiparse la polvareda, Majin Bu aparece chamuscado y enfadado. Una gran cantidad de vapor emana de sus poros.
Bibidí contempla el combate preocupado.

– “Mi Majin Bu…” – murmura el brujo.
El Dios sonríe confiado.

– “¿Ya te has cansado?” – se burla del monstruo.
Bu grita furioso y el humo que nace de sus poros ahora sale a presión.
El monstruo se abalanza sobre el Kaioshin, que retrocede mientras detiene los golpes de su rival. El Dios agarra el brazo de Bu mientras empieza a girar sobre sí mismo, hasta que Bu sale disparado contra una montaña cercana.
El monstruo sale de entre los escombros, más enrabietado que nunca. 

El Dios se ha quedado con el brazo de Bu y se lo muestra.

– “Creo que esto es tuyo” – dice el Kaioshin.
Bibidí retrocede asustado.

– “No puede ser…” – sufre el brujo.
De repente, Bu esboza una sonrisa que inquieta al Dios.
El brazo de Bu se convierte en una masa rosa que se estira formando una gran mano que envuelve al Kaioshin.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el Dios, que lucha por liberarse.
Finalmente, el Kaioshin es cubierto por completo. Acto seguido, la masa vuela de regreso a Majin Bu, uniéndose al cuerpo del monstruo.
En el planeta de los Kaioshin, el Dios Supremo tiembla de terror.

– “No… Maldita sea…” – murmura el Dios.
– “¿Qué ha pasado?” – se preocupa Shin.
El monstruo Bu empieza a cambiar de forma, aumentando de tamaño, adoptando la apariencia musculosa del Kaioshin del Sur.

– “¡HAAAAAAAAAA!” – grita el nuevo Bu.
Bibidí se acerca con cautela a su criatura.

– “¿Bu?” – dice el brujo. – “¿Eres tú, Bu?”
El monstruo parece que pone a prueba su cuerpo, dando una combinación de puñetazos y patadas al aire. 

– “No sabía que podías hacer eso…” – se sorprende Bibidí. – “¡Eres increíble! ¡Nadie podrá detenernos jamás!”
De repente, Bu parece calmarse y mirar al cielo en una dirección concreta.
En Planeta Sagrado, el Dai Kaioshin reacciona rápidamente.

– “¡Kibito! ¡Llévate a Shin!” – grita el Dios.
– “¿Qué?” – se extraña el Kaioshin del Este. – “¿Acaso…?”
En ese instante, Bu y Bibidí aparecen en el planeta de los Dioses.

– “Demasiado tarde…” – lamenta el Dios.
Bibidí contempla a su alrededor, al verse por primera vez en el planeta de los Dioses.

– “¡Así que aquí es donde os escondíais como ratas!” – se burla el brujo.
Shin y Kibito se ponen en guardia, pero el Dai Kaioshin da un paso al frente.

– “¡No tienes derecho a pisar esta tierra sagrada!” – dice el Dios.
Bibidí sonríe.

– “Vosotros ya no dictáis las normas” – responde el brujo. – “¡Acaba con ellos, Bu!”
El monstruo lanza una poderosa onda de ki por la boca. El Dai Kaioshin utiliza su poder mental para detener el ataque antes de que les alcance, pero al estallar genera una devastadora explosión, cuya onda expansiva engulle a los Dioses.
Al disiparse la polvareda, los Dioses aparecen magullados.
El monstruo se abalanza sobre ellos, pero el Dai Kaioshin se pone en pie y utiliza su poder mental para inmovilizarle.
Majin Bu lucha por liberarse, y el Dios empieza a ceder.

– “¡Marchaos!” – insiste el Kaioshin.
Kibito agarra a un malherido Shin y desaparecen.
Majin Bu clava su pie en el suelo y éste surge debajo del Dai Kaioshin, golpeándole el mentón y lanzándole por los aires.
El monstruo ataca al Dios, que le repele con un cañón de ki proyectado desde sus ojos.
Mientras tanto, Kibito y Shin aparecen en mitad una llanura de yerba alta, en un planeta lejano.
Kibito pone sus manos sobre Shin y empieza a curarle.

– “Debemos… ir a Ira-aru…” – dice Shin.
– “Bu podría perseguirnos” – responde Kibito. – “Solo les pondríamos en peligro.”
– “Hay que detener a Bu…” – insiste Shin.
– “Confíe en el Dai Kaioshin.” – dice Kibito. – “Él sabe lo que hace.”
En el Planeta Sagrado, el Dai Kaioshin mantiene a raya a Majin Bu, pero empieza a sentirse cansado, cosa que no le ocurre al monstruo, que parece disfrutar del combate.

– “¡Pe… pelea!” – dice Bu con dificultad.
Bibidí se sorprende al escuchar a su monstruo.

– “¿Cuándo has aprendido a hablar?”
El Dai Kaioshin se percata de la situación.

– “¡Ahora lo entiendo!” – piensa el Dios. – “El cambio de apariencia. La localización de nuestro planeta. La capacidad de hablar. Incluso parece que disfruta del combate como un luchador…” – sonríe. – “Lo has aprendido del Kaioshin del Sur, ¿verdad?”
El monstruo Bu ataca de nuevo.
El Dios extiende sus manos hacia el monstruo y las separa de repente, partiendo a Bu por la mitad utilizando su poder mental, y después las hace chocar de nuevo la una contra la otra, que se unen formando a un deformado Majin Bu.
El monstruo recupera su forma natural y parece frustrado. Con su antena emite un rayo fucsia zigzagueante que el Dai Kaioshin esquiva. El rayo impacta contra un árbol y lo convierte en carbón.
Bu insiste con otro rayo, pero el Kaioshin lo detiene con su poder mental, y lo devuelve a su emisor, pero Bu lo esquiva y el rayo impacta contra otro árbol, convirtiéndolo en un caramelo.
Majin Bu se sorprende al ver que el Kaioshin ha alterado su magia.

– “Me gustan los dulces…” – se excusa el Dios.
Bu parece furioso.

– “Mis poderes superan los tuyos” – le dice el Dai Kaioshin. – “No vas a derrotarme si esto es todo lo que puedes hacer.” – le provoca.
Majin Bu se abalanza de nuevo contra el Dios, puño en alto, y antes de golpearle, el monstruo Bu se convierte en una gran masa rosa que engulle al Kaioshin.

– “¡Bien hecho, Bu!” – celebra Bibidí. – “¡Hemos ganado!”
Shin, ya recuperado, y Kibito, sienten el cambio en el ki del monstruo.

– “¡Maldición!” – lamenta Shin.
El cuerpo de Majin Bu empieza a cambiar. Su cuerpo musculoso ahora es rechoncho, y su ropa también ha cambiado, pues ahora lleva el chaleco y la capa del Dai Kaioshin.

– “¡BUUUUUU!” – sonríe el monstruo al finalizar su metamorfosis.
Bibidí se acerca boquiabierto al ver al nuevo Bu.

– “¿Qué demonios te ha pasado?” – dice el brujo.
Majin Bu esboza una gran sonrisa.

– “¡Hola!” – saluda alegremente, con cara de bonachón.
– “Bu…” – dice Bibidí, incrédulo. – “¿Qué significa esto?”
– “Tengo hambre” – responde el monstruo.