DBSNL // Capítulo 111: Raza

DBSNL // Capítulo 111: Raza
“Te aferras a un mundo que ya no existe”

Pan y Bra han propinado una paliza a Goten y Trunks hasta dejarlos fuera de combate.
– “Bien” – sonríe Piccolo. – “Ahora solo falta…” 
El namekiano se queda en silencio, asustado.
– “No…” – murmura Piccolo. – “No es posible…”
Lejos de allí, Ub, agotado, intenta recuperar el aliento. Su cuerpo ha sufrido un severo desgaste al utilizar el Kaioken. Su Kamehameha ha dejado un gigantesco surco en el suelo.
– “Perdóname, Son Gohan” – murmura Ub, que siente un fuerte dolor repentino que recorre su columna y le obliga a caer de rodillas. – “Me duele cada hueso de mi cuerpo… cada músculo…” – se queja.
De repente, algo se mueve entre los escombros. Ub alza su mirada aterrado. Una figura se pone en pie.
– “Por un momento… me has hecho sufrir…” – sonríe Gohan, magullado y con parte de su cuerpo chamuscada.
En Vampa, Goku y Vegeta se acercan a Páragus, que llora la muerte de su hijo.
– “Vosotros…” – dice el anciano, lleno de rabia, que a causa de las heridas sufre un leve delirio que le hace ver al Rey Vegeta y a Bardock donde en realidad se encuentran Vegeta y Son Goku. – “Vais a sentenciar a nuestra raza por segunda vez…”
– “Te aferras a un mundo que ya no existe” – responde Vegeta.
Páragus mira atentamente al Príncipe.
– “No es fácil” – continúa Vegeta. – “Lo he sufrido en mis propias carnes. Me he aferrado a mi título durante mucho tiempo. En muchas ocasiones me ha dado la fuerza necesaria para seguir adelante… Pero las tradiciones saiyajín perecieron con su gente y con el planeta Vegeta. Debemos pasar página.”
Son Goku sonríe.
– “Eso no es del todo cierto…” – murmura Goku.
– “¿A qué te refieres?” – pregunta Vegeta, confuso.
En ese instante, varias docenas de saiyajín de todas las edades y sexos surgen de las cuevas cercanas.
– “Pero, ¿qué…?” – titubea Vegeta. – “¿Cómo…? Son… ¡¿saiyajín?!”
– “He notado su presencia cuando reunía energía” – responde Goku.
Páragus tose sangre, pero aún así intenta hablar.
– “Habéis matado… A mi hijo…” – llora Páragus.
De repente, todo escuchan un ruido entre los escombros.
Trunks y Vegeta, sobresaltados, se ponen en guardia. Son Goku esboza una enorme sonrisa de satisfacción.
Vegeta clava su mirada en su compañero.
– “¡Lo tenías todo calculado!” – le riñe. 
– “No es un mal tipo…” – se excusa Goku.
El brazo ensangrentado y chamuscado de Broly surge de entre las rocas. Páragus, al verlo, se sorprende. 
– “¿Por qué?” – le pregunta el viejo a Kakarotto.
– “En la Tierra hacemos las cosas de otra forma” – responde Son Goku.
Vegeta sonríe.
– “A mí también me costó entenderlo” – suspira el saiyajín.
– “Traicionasteis a vuestra raza… Las tradiciones saiyajín…” – insiste Páragus.
– “Hemos crecido más allá de eso” – responde Vegeta. – “Seguimos siendo saiyajín. Nuestro amor por el combate y nuestro orgullo guerrero siguen intactos, pero eso no nos impide ver que existen cosas más importantes.”
Páragus parece muy confuso y cada vez está más débil.
Vegeta se agacha y pone la mano en el hombro del viejo.
– “Creías que estabas haciendo lo correcto para proteger a los tuyos.” – dice Vegeta. – “Gracias a ti, todos estos saiyajín siguen con vida.”
Los ojos de Páragus brillan vidriosos, mientras su vista se nubla rápidamente.
– “Descansa, tío Páragus.” – se despide Vegeta.
Finalmente, el aciano expira su último aliento.
Todos los saiyajín colocan el puño derecho en su pecho, encima de su corazón, en señal de respeto.
En la Tierra, Son Gohan, que sigue con vida, camina torpemente hacia Ub, que permanece inmóvil. El muchacho no tiene fuerzas.
Al llegar hasta él, Gohan agarra al chico por el cuello.
– “Aún puedes serme útil…” – sonríe el mestizo, mientras el metal líquido sale de sus orificios faciales y se introduce en Ub.
De repente, Wheelo siente algo extraño al intentar controlar al muchacho. Una horrible sensación le embarga. Siente que alguien le observa. Dos pupilas rojas envueltas en oscuridad aparecen frente a él y una voz chirriante ríe de forma descabellada.
El metal abandona rápidamente a Ub y regresa al cuerpo de Gohan.
– “¿Qué demonios…?” – dice el mestizo asustado. – “¡¿Qué ha sido eso?!” – se asusta.
Las pupilas de Ub se tornan rojos un instante, pero enseguida cae inconsciente.
Gohan se apresura en apuntar al muchacho y se prepara para rematarle con una onda de ki.
– “Será mejor eliminarlo” – murmura el mestizo.
En ese instante, Gohan siente una presencia a detrás de él.
– “No tan rápido, Wheelo” – le interrumpe Cell. – “Tú y yo tenemos algo pendiente” – sonríe.

DBSNL // Capítulo 110: Plan desesperado

DBSNL // Capítulo 110: Plan desesperado
“Se acabaron los juegos…”
Piccolo y Bra se ponen en guardia frente a Gotenks.

– “¿Vosotros también?” – les pregunta el namekiano.
– “Vamos, Piccolo” – se burla Gotenks. – “¿De verdad quieres intentarlo?”
– “¿Qué hacemos, Piccolo?” – pregunta Bra.

El namekiano no responde. Sabe que ellos no son rivales para la fusión.
En el planeta Vampa, la gran explosión generada por el ataque de Goku se desvanece revelando un surco kilométrico.

– “Lo siento, Broly…” – dice Goku, que suspira y pierde el brillo de sus ojos, disipando la energía acumulada. – “Esto no tenía que acabar así.”

Trunks surge de entre unos escombros cercanos y enseguida busca a Vegeta, a quien socorre y ayuda a ponerse en pie.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta el Príncipe.
– “Se acabó” – sonríe Trunks.


Vegeta mira a Goku.

– “Tienes que enseñarme a hacer eso…” – sonríe el saiyajín.
– “Bueno…” – sonríe Goku. – “Primero necesitarías dominar la Genkidama… Jeje”

De repente, un ruido de escombros alerta a nuestros amigos. Páragus, muy malherido, surge de entre ellos.

– “Ese gusano sigue vivo…” – dice Trunks.
– “Malditos…” – refunfuña Páragus. – “Bastardos…”

En la Tierra, Pan llega a la zona de combate y se coloca junto a su amiga y su tío.

– “¿Tú otra vez?” – refunfuña Gotenks al verla.
– “¡¿Qué haces tú aquí?!” – le regaña Piccolo. – “¡Deberías haberte quedado con Karín!”
– “Lo siento, tío Piccolo” – responde Pan. – “Pero no me voy a quedar de brazos cruzados mientras vosotros peleáis.”
– “Bien dicho” – celebra Bra.

Piccolo no puede evitar esbozar una media sonrisa.

– “Sin duda sois el vivo reflejo de vuestras familias” – murmura el namekiano.

Gotenks camina hacia ellos y nuestros tres amigos se preparan para luchar.

– “No les queda mucho tiempo de fusión” – explica Piccolo. – “Bu no se lo ha puesto fácil”.
– “¡¿Ha matado a Bu?!” – se sorprende Pan. – “Bastardo…” – añade apretando sus puños.
– “Céntrate” – le dice Piccolo. – “Cuando la fusión se deshaga, Goten y Trunks estarán agotados. Nuestra única oportunidad es sobrevivir hasta que ocurra.”
– “¡Sí!” – asienten las dos a la vez.

Las dos chicas se separan y Piccolo prepara su Granada Infernal.

– “Esto tiene que ser una broma” – suspira Gotenks con desprecio.

Piccolo lanza su ataque, que impacta de lleno contra la fusión.

– “Patético” – dice Gotenks, que no ha sufrido ningún daño.


De repente, un Kamehameha y un Garlick-Ho se aproximan entre la polvareda por ambos lados, pero Gotenks los repele sin despeinarse.
Al disiparse el polvo restante, la fusión se encuentra rodeada por un centenar de esferas de ki suspendidas en el aire.

– “¡HAAAA!” – grita Piccolo al hacer que todas se abalancen sobre su enemigo, generando un alud de explosiones.

En las llanuras, Ub y Gohan siguen enfrentando sus Kamehameha. El poder de Gohan parece ir en aumento, pero las fuerzas del chico de Isla Papaya empiezan a flaquear.

– “¡Se acabó, muchacho!” – exclama Gohan. – “¡Este cuerpo rebosa poder!”

La técnica de Gohan gana terreno rápidamente.

– “No…” – dice Ub. – “No me rendiré… El señor Goku confía en mí… ¡¡LA TIERRA DEPENDE DE MÍ!!” – exclama, intentando resistir.
– “¡JAJAJA!” – ríe Gohan. – “¡MUERE!” – grita mientras proporciona más energía a su Kamehameha.

La técnica de Gohan sigue avanzando. Ub siente que su final se acerca y cierra los ojos con fuerza. 

La mente del chico se inunda de sus mejores experiencias. Recuerda conocer a Son Goku en el Torneo Mundial de Artes Marciales y presentarle a su familia en Isla Papaya. Recuerda escalar la Torre de Karín y celebrarlo con el Duende y Yajirobe; entrenar con Mr. Popo y conocer a Dende. También recuerda el día en que Goku le presentó a su familia y amigos, y como Pan fue la que más se esforzó para que se sintiera integrado.

– “No…” – piensa Ub. – “No puedo rendirme… Ellos cuentan conmigo… Se lo he prometido…” – dice recordando su juramento a Pan.

En ese instante, una lección de Goku cruza su mente. En el recuerdo, Ub se encuentra de rodillas en el suelo, recuperando el aliento.

– “Esto es solo el último recurso” – le dice su maestro. – “Tienes un poder extraordinario, pero tu cuerpo es solo humano. Si lo fuerzas demasiado, sufrirás las consecuencias. El coste de esta técnica es muy elevado.”
De repente, Ub abre los ojos.

– “Lo siento, maestro.” – piensa el muchacho. – “¡¡KAIOKEN!!” – grita a pleno pulmón.

Su aura se torna roja y adopta la violenta forma característica de la técnica del Kaio del Norte.
El Kamehameha de Ub recibe una poderoso inyección de energía y engulle rápidamente al de Son Gohan, que ahora es superado.

– “¡NO PUEDE SER!” – grita Gohan. – “¡NOOOOO!” – exclama mientras es engullido por la técnica de la escuela Kame.

En las llanuras, todos perciben el ki de Ub.

– “¡¿Ese es Ub?!” – exclama Pan. – “¡Es impresionante!”
– “No parecía tan fuerte…” – añade Bra.
– “Son Goku sabía lo que hacía” – sonríe Piccolo.

Gotenks, que sigue en plenas condiciones, se queda asombrado al sentir ese poder.

– “¿Es que se tuercen tus planes, Wheelo?” – le provoca Piccolo.

La fusión, frustrada, se envuelve por su aura mientras aprieta los dientes.

– “Se acabaron los juegos…” – dice Gotenks. – “Voy a…”

De repente, la fusión vuelve a su estado base.

– “¿Eh?” – se extraña Gotenks.
– “Parece que no solo has obtenido el poder de Gotenks…” – sonríe Piccolo. – “También sus payasadas”.

La fusión se deshace y aparecen Goten y Trunks.
Pan y Bra dan un paso al frente mientras hacen crujir los puños.

– “Nuestro turno” – sonríen las dos saiyajín.

Mientras tanto, en un lugar remoto del espacio; en un planeta rocoso, oscuro e inhabitado, cientos de gigantescas rocas están levitando. En el epicentro del fenómeno, Freezer se encuentra meditando.

De repente, el demonio del frío suspira y deja caer las enormes piedras.

– “¿Quién diablos eres?” – pregunta Freezer a una figura oculta en las sombras.

Un pequeño demonio con un ojo brillante revela su identidad y esboza una aterradora sonrisa.

DBSNL // Capítulo 109: Ub, protector de la Tierra

DBSNL // Capítulo 109: Ub, protector de la Tierra
“¡No le decepcionaré!”
Son Gohan se envuelve en un aura transparente.
– “Este cuerpo rebosa energía…” – sonríe de forma terrorífica. – “¡Su poder es extraordinario! ¡Ahora podré vengarme!”
Ub se prepara para pelear.
– “No te lo permitiré.” – dice Ub.
– “¿De verdad crees que puedes vencerme, muchacho?” – se burla Gohan.
– “El señor Goku y el señor Vegeta no están” – responde Ub. – “Así que ahora es mi responsabilidad detenerte.”

En la Corporación Cápsula, Gotenks ha agarrado a Mr. Bu por su antena y le golpea como si fuera un saco de boxeo. El monstruo ni siquiera puede defenderse.

En Vampa, Son Goku espera que la polvareda alzada por Broly se disipe, pero antes de que ocurra, el saiyajín surge de la nube de polvo y atiza a Goku que, pese a protegerse con ambos brazos, sale repelido varios metros antes de poder recuperar la estabilidad.
Vegeta, Trunks y Páragus, que han sido arrollados por la energía de Broly, han perdido el conocimiento.
El saiyajín ataca a Goku de nuevo, y éste le esquiva de forma grácil mientras retrocede. 
– “No me dejas otra opción, Broly” – dice Goku. – “Lo siento.”

Broly abre su boca y dispara un gigantesco chorro de ki que lo destruye todo a su paso, pero Goku salta por encima del saiyajín y prepara su mejor técnica.

– “Ka… Me… Ha… Me…” – anuncia mientras una brillante esfera de ki aparece entre sus manos. 
Broly se da la vuelta, dispuesto a embestir de nuevo a su enemigo.
– “¡¡HAAAAAAAAA!!” – exclama Goku al lanzar su ataque a boca de jarro.
El poderoso Kamehameha engulle a Broly.

Dibujado por dsp27
En la Torre de Karín, Pan ha puesto al día al Duende y a Yajirobe, y ahora siente que la energía de su padre ha cambiado.
– “Ub ha llegado tarde…” – murmura Pan, asustada.
– “Tranquila, Pan” – dice Karín. – “Ese chico se encargará de todo hasta que llegue Goku”.
– “¡Piccolo y Bra están luchando!” – exclama Pan, que hasta ahora había estado centrada en su padre. – “¡Van a tener problemas! ¡Tengo que ayudarles!”
– “¡No te precipites!” – interviene Yajirobe. – “Si lo que cuentas es cierto, lo último que necesitamos es añadirte a la lista de enemigos.”
– “Si no hago nada, puede que se sumen Piccolo y Bra” – responde la nieta de Goku, transformándose en Súper Saiyajín.
Gohan y Ub se abalanzan el uno contra el otro y chocan sus puños, formando un enorme cráter.
– “No está mal, chico” – se burla Gohan.
Son Gohan agarra el brazo de Ub y lo lanza contra una montaña; después le lanza una poderosa esfera de ki. Ub utiliza la montaña para impulsarse y esquivar el ataque.
– “Es muy fuerte…” – piensa Ub. – “No será fácil.”
Gohan se aproxima a él a toda velocidad, sorprendiendo a Ub, que intenta protegerse. El puñetazo de Gohan atraviesa al chico, que resulta ser una imagen residual. El verdadero Ub cae sobre Gohan, derribándole de una patada en la espalda.
Entre los escombros, Ub puede escuchar a su enemigo.
– “Ka… Me… Ha… Me…” – se prepara Gohan, cuyo poder hace que las rocas se eleven a su alrededor.
Ub siente el terrible poder de Gohan aumentando.
– “Esta bien…” – dice mientras se prepara para responder. – “¡¿Es así como quieres terminar esto?!”
Gohan sonríe mientras Ub prepara su Kamehameha.
– “Ka… Me… Ha… Me…” – dice Ub.
– “¡¡HAAAAAAAAAAA!!” – grita Gohan, que lanza su ataque.
– “¡¡HAAAAAAAAAAA!!” – dispara Ub.
Los dos Kamehameha chocan en el cielo.
– “¡JAJAJA!”- ríe Gohan. – “¡Vamos muchacho! ¡Enséñame lo que sabes hacer!”
– “¡El señor Goku confía en mí para proteger la Tierra!” – piensa Ub. – “¡No le decepcionaré!”
Lejos de allí, Bra sigue enfrentándose a Ten y a Krilín. La joven saiyajín parece agobiada ante los continuos ataques de sus rivales.
– “¡Ya estoy harta!” – exclama Bra, que cruza sus brazos, acumulando energía. – “¡HAAAAAAA!” – grita al liberar su ki y generar una gran explosión de energía que hace retroceder a sus dos rivales.

La saiyajín avanza a toda velocidad hacia Ten, propinándole un puñetazo en el estómago, y después da una voltereta en el aire para propinarle una patada en la nuca y noquearle con un ataque de ki en su espalda que le lanza contra el suelo.
Krilín lanza un Kamehameha contra Bra, pero ella reacciona rápidamente y responde con un Garlick-Ho que derrota la técnica del terrícola, alcanzándole finalmente y dejándole fuera de combate.

Por su parte, Piccolo sorprende a la Número 18 con su poderosa Granada Infernal. La androide se protege con su barrera, pero de entre la humareda, Piccolo surge cargando contra su enemigo, con su energía concentrada en sus dedos índice y corazón, y golpea con ellos la barrera, que se resquebraja fácilmente y estalla.

La androide mira a Piccolo sorprendida. Piccolo abre la mano con la que ha roto la barrera y apunta a Lázuli.

– “¡HA!” – exclama el namekiano, al lanzar una esfera de ki que impacta de lleno contra su objetivo y deja a la Número 18 fuera de combate.

Bra se acerca al namekiano.
– “Ya casi estamos” – dice la mestiza.
– “No…” – responde Piccolo. – “Esto era solo el calentamiento”.

Gotenks ha llegado.

ESPECIAL DBSNL /// Shingeki no Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte II: Vínculos

Shingeki no Saiyajín / Parte II: Vínculos
“Te pareces mucho a mi hermano…”


Tras varios meses de investigación, Raichi y Mu ponen a prueba su experimento. En una sala vacía, el joven saiyajín, que ha sido modificado genéticamente, recibe a dos extraños seres robóticos creados por los tsufur para poner a prueba sus habilidades de combate. Los dos científicos analizan la situación desde el centro de control, a través de sus monitores.
– “Ningún sujeto tsufur había sobrevivido tanto tiempo.” – dice Mu. – “Puede que lo haya logrado, Doctor Raichi. La idea de utilizar a uno de esos bárbaros ha funcionado.”
– “Aún es pronto para cantar victoria” – responde el doctor. – “Veamos cómo responde a una verdadera situación de estrés.”
Raichi teclea las órdenes en la computadora y los dos robots se abalanzan sobre el muchacho.
El saiyajín logra protegerse torpemente de los golpes y patalea para librarse de sus enemigos. El bárbaro es fuerte, pero lucha como un animal.
Uno de los robots le agarra el pie y le lanza contra una pared cercana. El chico se pone en pie rápidamente y carga contra sus enemigos, pero el otro robot le dispara una onda de energía que le estampa de nuevo contra el muro.
– “No es suficiente.” – dice Raichi. – “No detecto ningún signo del poder herajín.”
– “¿Subimos el estrés?” – pregunta Mu.
– “Intentémoslo.” – responde Raichi.
Los robots atacan de nuevo al chico, que no se rinde, pero pronto le superan. Tras una violenta paliza, el chico queda acurrucado en el suelo, intentando protegerse, mientras los robots le pisotean violentamente.
Raichi y Mu siguen observando las lecturas de sus monitores.
– “No funciona.” – dice Mu.
– “Otro fracaso…” – suspira Raichi, deteniendo la prueba e inundando la sala de gas adormecedor.
En ese momento, en otro monitor, Zangya se ha despertado e increpa a sus captores.
– “Otra vez…” – suspira Mu, que se prepara para liberar el gas en la celda de la herajín.
– “Espera.” – le detiene Raichi. – “Tengo una idea.”
Mientras tanto, en la superficie, en una tienda de campaña militar, el Capitán Kinkarn prepara a sus hombres para una nueva incursión en territorio enemigo.
– “Nos han informado de que varias tribus saiyajín se han asentado cerca de nuestra ciudad.” – anuncia un analista militar. – “Cada vez son más. Parece que intenten rodearnos.”
– “No son tan inteligentes.” – dice Kinkarn. – “Esos animales no diseñan estrategias. Se les habrá acabado la comida en su territorio.”
– “¿Qué deberíamos hacer?” – pregunta el soldado.
– “Prepararemos una batida.” – dice Kinkarn. – “Mermaremos sus números y les obligaremos dispersarse.”
En unas horas, un pelotón se prepara para salir al exterior de la barrera.
En el laboratorio, Zangya intenta liberarse de las cadenas que la aprisionan.
– “¡Soltadme! ¡Bastardos!” – grita la herajín.
De repente, la celda se abre y un soldado tsufur empuja a un chico de tez azul dentro de la celda. El chico se cae al suelo. La puerta se cierra de nuevo.
Zangya se queda sin palabras al ver al muchacho.
– “¿Hijo?” – se pregunta la herajín.
El chico, lleno de cicatrices causadas por múltiples experimentos, retrocede asustado al ver a Zangya.
– “Hijo mío…” – llora Zangya. – “Cuanto has crecido…”
El niño no entiende lo que ocurre y mira a la mujer desconfiado.
– “Tranquilo.” – sonríe Zangya. – “No voy a hacerte daño. Soy tu madre.”
La herajín extiende su mano hacia el chico, pero al hacerlo, tensa su cadena y recibe una fuerte descarga.
– “¡AAAAH!” – grita Zangya.
El chico se asusta. Zangya cae al suelo malherida y agotada.
El muchacho, al ver a la mujer indefensa, se acerca a ella e intenta reconfortarla. Zangya sonríe al ver a su hijo intentando cuidarla.
– “Te pareces mucho a mi hermano…” – dice Zangya. – “Gokua…”
En la sala de control, Raichi observa atentamente lo ocurrido.
– “Suficiente” – sonríe el doctor.
Mu aprieta el botón rojo y la celda de Zangya es inundada por un gas verdoso que pronto duerme a los dos herajín.
– “¿Qué ha descubierto, Doctor?” – pregunta Mu.
– “Puede que tengamos que cambiar nuestro enfoque…” – responde Raichi.
En el exterior de la barrera que protege la ciudad, a varias millas de la metrópolis, la patrulla de Kinkarn masacra a los saiyajín que encuentran a su paso, obligándoles a retroceder.
Las investigaciones continúan durante meses. Zangya y el pequeño Gokua ahora cohabitan en la misma celda. Los tsufur mantienen a Zangya débil para que no pueda utilizar su poder para liberarse, y siempre que lo intenta recibe una fuerte descarga. Gokua, en cambio, puede moverse libremente por la celda.
Lentamente, los dos herajín recuperan su vínculo familiar.
– “¿Quiénes son?” – se pregunta Gokua. – “¿Por qué nos hacen esto?”
– “Sólo sé que estamos en el planeta Plant” – responde Zangya.
– “¿Y nosotros no somos de aquí?” – pregunta Gokua.
– “No” – responde su madre. – “Nosotros somos de un planeta lejano llamado Hera.”
– “¿Y como es?” – se interesa el chico.
– “Fue un planeta precioso.” – sonríe Zangya nostálgicamente. – “Con una floreciente cultura y gran ambición… Pero el poder nos cegó y todo se vino abajo.”
– “¿Somos una raza fuerte?” – pregunta Gokua.
– “Muy fuerte.” – responde Zangya. – “Y tu padre era el más fuerte de todos.”
– “¿Cómo se llamaba?” – insiste el chico.
– “Bojack.” – responde Zangya. – “Era un líder ambicioso y audaz, pero arrogante. Él quería lo mejor para nuestro pueblo, pero al final, el poder le corrompió.”
De repente, dos robots entran en la celda.
– “¡¿Qué ocurre?!” – exclama el chico. – “¿Quiénes sois?”
Uno de los robots asesta una patada al chico, lanzándole al otro extremo de la celda.
– “¡GOKUA!” – exclama su madre, que enseguida clava su mirada enfurecida en los dos enemigos. – “Bastardos…” – murmura mientras su cabello se eriza y se torna rojo.
La rabia de Zangya es reprimida por una descarga de su cadena que le deja de nuevo sin fuerzas.
– “¡MAMÁ!” – grita el chico.
Uno de los robots agarra a Zangya por la cabellera y le asesta un puñetazo en la cara.
– “¡NO LA TOQUÉIS!” – grita Gokua, que intenta acercarse a ella, pero es interceptado por el otro robot, que le derriba de un puñetazo.
El primer robot lanza a Zangya contra el suelo y empieza a darle patadas. Gokua observa la escena con horror. 
De repente, el cabello naranja del joven herajín empieza a teñirse de rojo y su piel azul se vuelve verdosa.
– “¡DEJAD A MI MADRE EN PAZ!” – grita el chico, que se abalanza sobre el robot, asestándole un cabezazo en el abdomen que resquebraja su cobertura metálica.
En la sala de comandos, Raichi sonríe satisfecho.
– “Estrés emocional…” – murmura Mu.
– “Ya tenemos suficiente” – dice Raichi. – “Ahora sabemos que solo tenemos que provocar a ese pequeño bárbaro de la forma adecuada.”
– “¿Y cómo haremos eso?” – pregunta Mu. – “¿Quiere que capturemos a otro saiyajín?”
– “No” – responde Raichi. – “Pero ya es hora de que la familia conozca a su pequeño bastardo.”