DBZ/S – SAGA BLACK REIMAGINED / Capítulo 14: Vidas ligadas

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 14: Vidas ligadas

En el futuro en el que se encuentra nuestro Son Gohan, él, Mirai Gohan, Mirai Goku y los Kaioshin debaten sus posibilidades en el Planeta Sagrado.

– “Sin poder arrancar la espada, el anciano no podrá resolvernos nuestras dudas…” – refunfuña nuestro mestizo.

– “Vaya…” – dice Shin. – “Me siento un lastre cuando ni tan solo soy capaz de reconocer a un antiguo Kaioshin…”

Gohan tiene una idea.

– “¡Eso es!” – exclama el mestizo. – “¡Un viejo Kaioshin!”

– “¿Eh?” – se extrañan todos.

– “¡Tenemos que volver a la Tierra!” – dice Gohan, agarrando el brazo de Kibito.

– “¿Cómo dices?” – se extraña el ayudante del Kaioshin del Este.

Gohan se acerca a Mirai Gohan y a Mirai Goku.

– “Papá… y mi otro yo…” – dice el mestizo. – “Siento tener que despedirme tan apresuradamente…”

Los dos sonríen orgullosos.

– “No te preocupes, hijo.” – dice Goku. – “Tienes una batalla por librar.”

– “Ha sido toda una lección y un orgullo conocer una versión tan fuerte de mi mismo.” – dice Mirai Gohan. – “Estoy feliz de que las cosas nos fueran bien en otro lugar.”

Gohan asiente.

– “Y te prometo que volverán a serlo.” – dice nuestro mestizo. – “Mamá os hecha de menos.”

Mirai Goku y Mirai Gohan asienten.

– “Sé fuerte, hijo.” – dice Goku. – “Confiamos en ti.”

– “Gracias, papá.” – responde Gohan.

El mestizo regresa junto a Kibito y pone la mano en su espalda. Shin hace lo mismo.

– “¡Dadle recuerdos a Piccolo de mi parte!” – se despide Gohan.

Mirai Goku y Mirai Gohan levantan el pulgar.

Nuestro Gohan y los Kaioshin desaparecen.

En el presente, en el planeta refugio de Goku, Shin y Kibito, el Kaioshin del Este habla con nuestro amigo.

– “Puedes sentir el ki divino…” – dice Shin.  – “Eso no debería ser posible…”

El ki de Zamas alerta a Son Goku.

– “¡Es él otra vez!” – exclame el saiyajín. – “¡Está en la Tierra!” 

Goku se coloca los dedos índice y corazón en la frente.

– “Bastardo…” – gruñe el saiyajín. – “¡Te las verás conmigo!” 

– “¡SON GOKU!” – grita Shin, con una voz seria como nunca antes. – “¡No te precipites! Si Vegeta no pudo derrotarlo, tú tampoco. No ahora. No con tu poder actual.” 

– “No pienso quedarme de brazos cruzados…” – protesta Goku. 

– “Yo tampoco…” – responde Shin. – “Pero eso no significa que debas sacrificarte inútilmente.” 

Goku sufre por sus amigos.

– “Puedes sentir el ki de un Dios.” – dice Shin. – “Tenemos que averiguar lo que eso significa…”

En la Atalaya de Kamisama, Mr. Bu y Zamas se miran fijamente a los ojos.

– “Zamas…” – dice Bu.

– “¿Eh?” – se sorprenden todos.

– “¿Lo conoces?” – pregunta Dende.

Bu sigue fijo en el enemigo.

– “Mi reputación me precede…” – sonríe fanfarrón el Dios caído.

– “Hakaishin…” – añade Bu.

– “Al fin te dignas a salir, Kaioshin…” – dice Zamas, clavando su chulesca mirada en el monstruo.

Todos se sorprenden al oír esas palabras.

– “¡¿Kaioshin?!” – exclaman al unísono.

Bu está intranquilo. Zamas sigue sonriente y fanfarrón.

– “Sentí un ki divino durante nuestro combate previo… pero tu aspecto horripilante me confundió.” – dice Black. – “¿Cómo has acabado así? El Dios entre Dioses…”

– “Es una larga historia…” – responde Bu. – “Pero este buen chico solo me ha prestado su cuerpo un rato para poder hablar contigo, así que debo ser breve…” – continúa. – “¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres?”

– “Precisamente, esta vez he venido a hablar contigo.” – dice Zamas. – “El Kaioshin de hace quince generaciones me arrebató parte de mi poder y lo selló, ligándolo a su vida…” – explica. – “Ahora está muerto, pero parece ser que ha ocultado mi poder en otro lugar. Puede que lo haya ligado a otra vida, aunque no sé cómo…”

– “¿Y esperas que te ayude?” – dice Bu. – “¿Después de todo el mal que has causado y sabiendo el motivo por el que buscas recuperar tu poder?”

– “No tenía la esperanza de que comprendieras mis verdaderos motivos, así que no, no esperaba que lo hicieras por eso…” – sonríe el Hakaishin, fanfarrón. – “Esperaba que me ayudaras a cambio de dejar la Tierra para el final.”

Los presenten fruncen el ceño al oír al Dios. 

– “Bastardo…” – refunfuña Videl. – “Ni siquiera propone perdonarnos…”

Zamas continúa.

– “La destrucción no puede detenerse.” – dice el Dios. – “Todo debe ser borrado… y especialmente un lugar lleno de pecadores como éste… Pero podría dejar este lugar para el final. Eso os permitirá vivir unas horas más… Puede que incluso unos días.”

– “Eres un ser despreciable, Zamas.” – dice Bu. – “Tal y como contaban las historias.”

– “Lo preguntaré una vez más…” – dice el Dios. – “¿Dónde está mi poder?”

Dende aprieta su bastón, impotente.

– “Maldita sea…” – piensa el namekiano. – “El anciano Kaioshin resucitó gracias a las Dragon Balls después de dar su vida por Son Goku… ¿Fue así como transfirió el sello?” – se pregunta en silencio.

Zamas esboza una media sonrisa y Mr. Bu se percata de ello.

– “Interesante…” – murmura el Hakaishin.

El monstruo Bu, de repente, se da la vuelta y mira a Dende con horror.

– “¡¡IDIOTA!!” – exclama Bu. – “¡¡NO PIENSES EN ESO!! ¡PUEDE LEERTE LA MENTE!”

– “¡¿EH?!” – se extraña Kamisama, confuso.

Zamas ríe.

– “Ja… jaja… jajaja…” – ríe el Hakaishin. – “¡JAJAJAJAJA!” – estalla en una carcajada.

Mr. Bu clava su mirada preocupada de nuevo en el enemigo.

Black sigue riendo. 

– “Así que mi poder está vinculado a Son Goku…” – dice Zamas. – “Vaya… Eso será más fácil de lo que pensaba… Ese bastardo debe seguir vivo en alguna parte… Solo tengo que encontrarlo y matarlo…”

– “No te saldrás con la tuya.” – dice Bu.

– “No puedes detenerme, Dai Kaioshin.” – dice Black. – “Ni siquiera si conservaras tu propio cuerpo podrías plantarme cara.”

– “Verás…” – dice el Bu, forzándose a ser valiente. – “Parece que al dueño de este cuerpo no le caes bien… Y dice que has hecho daño a sus amigos…”

– “Je…” – sonríe Black, fanfarrón.

– “Está dispuesto a prestármelo un rato más…” – dice Bu. – “¡ASÍ QUE NO TE DEJARÉ ESCAPAR!”

Bu extiende su brazo hacia atrás, que se alarga como un chicle, y luego lo hace rotar hacia arriba y hacia delante, cayendo sobre Zamas como un martillo.

El Dios, lejos de sorprenderse, da un salto hacia atrás para esquivar el golpe, que se estrella contra el suelo de la Atalaya, destruyendo las baldosas.

Zamas mantiene su sonrisa.

– “Qué decepcionante…” – dice Black.

Bu parece satisfecho.

– “Je…” – sonríe el monstruo.

Eso desconcierta al Hakaishin.

– “¿Eh?” – murmura el Dios.

Una voz de adolescente sorprende a todos.

– “¡¡SÚPER…!!” – la voz de Trunks.

Una luz azul se filtra entre las baldosas de la Atalaya.

– “¡¡KA…ME…HA…ME…!!” – continúa el mestizo, mientras la luz azul se tiñe de un color rojo intenso que baña todo el lugar.

Las baldosas se elevan lentamente alrededor de Zamas, que frunce el ceño, contrariado.

– “¡¡HAAAAAAAAAAA!!” – grita Trunks con todas sus fuerzas.

La Número 18 se abalanza sobre su hija.

– “¡¡AL SUELO!!” – advierte la mujer.

Videl se cubre. Gyuma protege a Chichi y a Bulma. Popo y Dende se abrazan. Oolong se tira al suelo. Umigame se mete en su caparazón.

Un torrente de energía roja brota del suelo y engulle al enemigo. El Kamehameha se pierde en el cielo.

En el futuro donde se encuentra Mirai Trunks, el mestizo, Gohan, Goku, el Trunks de ese mundo y los Kaioshin debaten sus posibilidades.

– “¿Y qué podemos hacer ahora?” – dice Mirai Trunks. – “¿Y qué significaban esas visiones?”

– “Parece que tu mente y la de los otros Trunks se han conectado…” – dice Shin.

Recuerdos fugaces de una infancia con su padre hacen que el mestizo esboce una sonrisa.

– “¡Ah!” – exclama Trunks. – “¡Y el ki de Gohan! ¡Pude sentirlo!”

– “¿Qué?” – se extraña Kibito.

– “Era el de Son Gohan.” – dice el mestizo. – “Estoy seguro de eso… ¡Y estaba aquí mismo!”

– “Eso es extraño…” – cavila Goku, cruzándose de brazos.

– “Seguro que en su mundo está entrenando para enfrentarse a ese Kaioshin…” – dice Trunks. – “¡Tiene que ser eso!”

– “Puede que en su mundo le hayamos traído a él hasta aquí…” – dice Shin.

– “¡Seguro que sí!” – insiste Trunks. – “¡Él es el más fuerte!”

Una gota de sudor recorre la frente de Kibito.

– “Estos mortales son increíbles…” – piensa el ayudante de Kaioshin.

Trunks da un paso al frente.

– “Regresaré al pasado.” – dice el mestizo.

– “¿Eh?” – se sorprenden todos.

– “¡¿Al pasado?!” – exclama Kibito. – “¡Eso está prohibido!”

– “Eso es lo que nos ha metido en este embrollo, Trunks…” – dice Shin.

– “Son Gohan puede ayudarnos.” – dice Trunks. – “Viajaré al pasado para luchar a su lado. ¡Juntos haremos frente a ese monstruo!”

Shin y Kibito fruncen el ceño.

– “Eso no es posible.” – dice Shin. – “No podemos arriesgarnos a empeorar la situación.”

– “¿Qué?” – se extraña Trunks.

– “Vamos a tener que hallar otra forma.” – añade Kibito.

– “¿Estáis de broma?” – insiste el mestizo.

– “Lo siento.” – dice Shin. – “No podemos permitirlo.”

– “Pero… ¡Es la única manera!” – se desespera Trunks. – “¡Tenéis que dejarme marchar!”

– “No hasta que se aclare lo sucedido.” – dice Shin. – “No podemos precipitarnos.”

El mestizo aprieta sus puños con rabia.

– “Cobardes…” – gruñe el mestizo.

– “¿Hmm?” – se sorprende Shin de que un mortal hable de esa forma a los Dioses. 

– “¡SOIS UNOS COBARDES!” – exclama Trunks.

– “¿Cómo osas…?” – aprieta los dientes Kibito.

– “¿Eso hacéis cuando hay problemas?” – dice el mestizo. – “¿Os escondéis?”

Shin no puede evitar recordar al Dai Kaioshin dando su vida por él frente a Majin Bu y agacha la cabeza, avergonzado.

– “Trunks…” – murmura el Dios.

El mestizo da un paso al frente y Kibito responde de la misma forma, listo para confrontar al mortal como sea necesario.

Pero una mano en el hombro detiene a Trunks. El mestizo se da la vuelta. Es Son Goku, con una sonrisa que calma el espíritu de nuestro amigo, acompañado por Gohan y el otro Trunks.

Los tres adelantan a nuestro amigo y se ponen serios.

– “Dejad que el muchacho lo intente.” – dice Goku.

– “¿Cómo?” – se sorprende Kibito.

– “Ya ha salvado su mundo una vez.” – dice Gohan.

– “Pero…” – titubea el ayudante de Kaioshin.

– “El chico tiene un plan.” – insiste Goku. – “Creo que merece una oportunidad.”

Kibito aprieta los dientes, preocupado.

– “No podemos permitirlo…” – repite el ayudante.

Goku frunce el ceño y sus ojos brillan de color verde durante un breve instante.

Instintivamente, Kibito retrocede, acobardado.

– “Esto no es necesario.” – interviene Shin.

Kibito, sorprendido, mira al Dios.

– “Pero…” – duda Kibito.

– “El chico y sus amigos no nos han dado motivos para durar de ellos.” – ha recapacitado.

Shin camina hasta Trunks y le sonríe.

– “No nos decepciones, Trunks.” – dice Shin.

El mestizo, muy serio, asiente.

– “No lo haré.” – sentencia Trunks.

En el presente, la mitad de la Atalaya ha sido arrasada por el ataque de Trunks.

Algunos escombros han quedado en suspensión, gravitando alrededor de la mitad que sigue en pie.

Majin Bu ha envuelto a nuestros amigos en una barrera protectora para protegerlos de la onda expansiva.

Trunks, usando el Kaio-josho, asciende hasta llegar a Bu. Los dos tienen su mirada fija en el cielo.

– “Creo que le he dado…” – dice el mestizo.

– “Sí…” – dice Bu, con una gota de sudor en su sien. – “Esto le va a enfadar…”

Una llama morada en las alturas tiñe el cielo terrestre con su luz.

En el futuro en el que se encuentra el hijo de Goku, él y los Kaioshin han regresado a la Tierra y sobrevuelan una zona desértica.

– “¿Estás seguro de esto, Son Gohan?” – pregunta Shin.

– “No… Pero podría funcionar…” – dice el terrícola.

– “Despertar a ese monstruo…” – murmura Kibito. – “Me aterra solo de pensarlo…”

– “Tranquilos.” – dice Gohan. – “No es un mal tipo…” – sonríe. – “Y si la cosa sale mal, puedo derrotarlo sin problemas.”

– “Eres un muchacho fascinante…” – sonríe Shin.

– “Je, je…” – sonríe Gohan.

De repente, parece que el mestizo se percata de que han llegado al lugar que buscaban.

– “¡Oh! Es aquí.” – dice Gohan.

El mestizo desciende hasta el suelo y los Dioses le siguen.

En mitad del páramo, una puerta blanca espera. La entrada está adornada con una “M” negra.

– “Es el símbolo del brujo Bibidí…” – dice Shin. – “No cabe duda…”

– “Enterraron la nave…” – dice Kibito. – “Por eso jamás la encontramos…”

– “En mi mundo llegaron mucho antes…” – dice el mestizo.

– “Jugar con el tiempo es peligroso…” – dice Shin. – “Nunca sabes lo que puedes llegar a cambiar…”

DBSNL // Capítulo 203: Duro como el acero

DBSNL // Capítulo 203: Duro como el acero

“Somos una raza de conquistadores.”

En Kabocha, Trunks se pone en pie, malherido y aún desorientado por el golpe recibido. El mestizo se agarra la nariz rota y se la recoloca con un fuerte *clac*. 

Lemin camina hacia él con paso firme.

– “Es solo trabajo, Trunks.” – dice el tetsuhada. – “Me pareces un guerrero formidable.”

El mestizo se transforma de nuevo en Súper Saiyajín 2.

– “No he terminado…” – dice Trunks. – “Si observaste mi combate en Dorakiya, sabes que mi poder va más allá…”

– “Mi piel puede soportar cualquier ataque.” – dice Lemin. – “No puedes ganar.”

Trunks aprieta los puños.

– “Eso ya lo veremos…” – replica el mestizo.

El aura de Trunks se aviva y se torna circular; su cabello se alarga mientras sus cejas desaparecen.

– “Grrr…” – gruñe el mestizo. – “¡¡¡¡GGGRRRAAAAHHHHH!!!” – grita. 

Su ki estalla, ahora transformado en Súper Saiyajín 3.

Lemin frunce el ceño.

– “Eso no cambiará el resultado…” – dice el tetsuhada.

– “No me digas lo que soy capaz de cambiar…” – protesta Trunks.

En el planeta Jung, Son Gohan se encuentra cara a cara con un demonio de Moro. El grandullón carga con un gran martillo sobre los hombros y sonríe con prepotencia.

– “Tú debes de ser el tipo que mató a Kaze…” – dice el diablo. – “Eso significa que tendrás una esfera en tu poder… ¡Parece que hoy es un buen día! Mi Señor estará muy contento si le traigo dos Dragon Balls…”

Son Gohan, transformado en Súper Saiyajín 2, se pone en guardia sin mediar palabra.

– “Lo primero es evaluar sus capacidades…” – piensa el mestizo. – “El demonio de Tritek no era exageradamente fuerte, pero sus habilidades le hacían muy peligroso… ¿Será éste también el caso?”

El diablo levanta su martillo y golpea el suelo con él.

Una gran punta de piedra nace bajo los pies del mestizo, obligándole a retroceder rápidamente para no ser ensartado.

– “Esa es su habilidad…” – murmura el mestizo.

Pero de repente, de la roca que forma la estalagmita nace una copia rocosa del demonio.

– “Pero, ¡¿qué…?!” – se sorprende Gohan.

El clon de roca propina un puñetazo a Gohan, que se cubre con ambos brazos frente al pecho para resistir el golpe.

El mestizo sale proyectado hacia la pared de la cantera, contra la que se estrella.

Son Gohan queda incrustado en la roca azulada.

– “Eso no me lo esperaba…” – protesta el mestizo.

Gohan intenta liberarse, pero justo aparecen cuatro pares de brazos de piedra y le agarran de brazos y piernas.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el mestizo.

El demonio ya carga hacia él, con el martillo listo para darle el golpe de gracia.

– “¡¡AY, AY!!”- se asusta Gohan.

– “¡¡YA SE ACABÓ!!” – exclama el diablo.

De repente, cuando el enemigo está apunto de sentenciar a nuestro amigo, la mirada de Gohan cambia y su aura estalla, liberándolo de la piedra y deteniendo el avance del enemigo, que puede ver como los ojos del mestizo se transforman, tiñéndose de rojo en los bordes.

El diablo sale repelido y se desliza por el suelo manteniendo el equilibrio.

– “¿Hmm?” – se extraña el diablo.

Gohan se ha transformado en Súper Saiyajín 3 completo.

Mientras tanto, Krilín se adentra en los pasillos de la nave de Heeter, noqueando a soldados uno tras otro a medida que salen a su paso.

– “¿Dónde demonios estarán las celdas?” – se pregunta el terrícola.

De repente, de reojo puede ver a Heeter escabulléndose entre corredores.

– “Bastardo…” – gruñe Krilín. – “¡Ven aquí!”

Ya lejos de allí, el Número 16, con Ten y Mai en brazos, ha regresado a la nave. El vehículo ha sido convertido en chatarra.

– “Esto será un problema…” – dice el androide. – “¿Y el pequeño Baicha?” – se pregunta mientras echa un vistazo a su alrededor.

En una mina, el hijo de Yamcha corre sobre unas viejas vías de vagoneta, sujetando la esfera en sus manos como un tesoro.

Sin que el pequeño lo sepa, un rostro rocoso le acecha desde una de las paredes de la gruta.

En Kabocha, Trunks embiste a Lemin y usa el salto temporal para aparecer en su espalda y propinarle una patada. 

El tetsuhada sale repelido y rebota una docena de veces sobre el suelo antes de chocar contra una colina.

El lagarto se levanta como si nada.

– “Estás perdiendo el tiempo y las energías…” – dice Lemin. – “Mi piel está hecha de uno de los metales más resistentes del universo.”

El tetsuhada abre sus fauces y escupe una bola de fuego, pero el mestizo la contrarresta con un torrente de energía emitido con la mano derecha.

– “Tiene razón…” – piensa el mestizo. – “No aguantaré mucho tiempo en este estado y usando el salto temporal… Pero tengo que resistir lo suficiente.”

En el espacio, algo se acerca al planeta Kabocha.

Lejos de allí, frente a la nave de los Nádor, Elec sonríe de forma prepotente ante Reitan y Shula, que se preparan para el siguiente asalto.

– “Esto es cosa mía, Shula…” – dice Reitan. – “Tú tienes una misión que cumplir.”

– “El artefacto que pidió Shamo era una trampa, ¿verdad?” – sonríe irónicamente el ira-aru.

– “Eso parece. Seguro que recibió un buen pellizco de la fortuna de Heeter…” – dice el herajín. – “Pero, pase lo que pase, tienes que sobrevivir y llevar la muestra de ese demonio a su destinatario… Es vital para el universo.”

– “¿Ahora te preocupas por esas cosas?” – dice el ira-aru, en tono burlón.

– “Supongo que estar a punto de morir da cierta perspectiva…” – sonríe Reitan.

Elec embiste.

– “¡VETE!” – exclama Reitan.

En un instante, Elec ha cargado contra Reitan y lo ha empujado con el hombro, lanzándole lejos de allí.

Armado con la espada de ozaru, Elec la levanta sobre Shula y se prepara para partirlo en dos… pero unos hilos de ki están enredados en ella y lo detienen.

– “No tan rápido…” – dice Reitan, desde la distancia, tensando los filamentos de energía que conectan la espada a su mano.

Shula prepara un cañonazo de energía y coloca la boca de su antebrazo en el abdomen del enemigo.

– “¡HAAAA!” – dispara el ira-aru.

La explosión engulle al herajín y repele a Shula, que da varias vueltas de campana sobre el suelo antes de poder recuperar el equilibrio y levantarse.

Reitan apresura a su compañero.

– “¡Vete ya!” – exclama el herajín. – “¡Aprovecha el momento!”

– “Pero…” – dice Shula, que se ve victorioso.

La polvareda se disipa lentamente y revela a un Elec ileso y aún con el arma en su posesión.

– “Sois como moscas molestas…” – refunfuña Elec.

– “¡¡FUERA!!” – insiste Reitan a Shula.

El ira-aru comprende al fin la situación y decide hacer caso a su compañero, poniendo así pies en polvorosa.

– “No tan rápido…” – dice Elec, alzando su mano contra Shula.

Pero como un rayo, Reitan embiste a su paisano y le propina una patada en la cara, desequilibrándolo y obligándole a dar un paso atrás.

– “No me subestimes otra vez…” – dice Reitan. – “Yo soy tu adversario.”

Elec se limpia la sangre de la nariz.

– “Debí matarte cuando eras un crío…” – dice el pirata. – “Pero mi hermana siempre se interpuso…”

– “Ahora la vengaré a ella y a mi padre…” – dice Reitan. – “Y a todos esos herajín que se negaron a seguir tu camino…”

– “Somos una raza de conquistadores, Reitan.” – dice Elec. – “Debemos aprovechar el Don del Gran Bojack. ¡El universo nos pertenece!” 

Reitan aprieta los dientes.

– “La ambición de Bojack casi provoca la extinción de nuestra raza…” – replica el vengador. – “¡¿Es que no te das cuenta?!”

– “¡COLD FUE QUIEN LO HIZO!” – exclama Elec. – “A pesar de haber trabajado para él… ¡Nos traicionó!” – dice el herajín. – “Pero ahora, con el Imperio del Frío fuera de combate, es nuestra oportunidad de dominar la galaxia…” – continúa Elec. – “Tú mismo hiciste parte del trabajo… aunque no te atrevieras a terminarlo.”

– “Liquir es un guerrero honorable…” – dice el Reitan.

– “¡Es débil!” – exclama Elec. – “¡Mira el estado del universo! ¡Los pueblos inferiores necesitan un líder fuerte que los gobierne con puño de hierro!”

– “Escúchate…” – responde nuestro amigo. – “¿Crees que Cold hablaba de forma distinta? Liquir al menos no es un tirano.” 

Desde un balcón de la nave cangrejo, el lupino Shosa Nádor observa la escena.

Elec aprieta con fuerza el mango de la espada.

– “Tu opinión no importa…” – gruñe Elec, furioso. – “¡¡PORQUE POR MIS VENAS CORRE LA SANGRE DE BOJACK, EL CONQUISTADOR!!” – alza su arma, dispuesto a atacar.

Pero repente, una pequeña luz en el cielo, a espaldas de Elec, llama la atención de Reitan.

El diminuto brillo parece un comenta, que aumenta de tamaño rápidamente a medida que se aproxima.

Elec se da cuenta de que algo se acerca y se aparta en el último instante, dejando pasar de largo el extraño objeto.

– “¡¿Qué ha sido eso?!” – se pregunta Elec.

– “Eso era…” – se sorprende Reitan.

En otro lugar del planeta, Trunks sigue enfrentándose a Lemin. El mestizo está agotado. Ha dominado el combate con clara ventaja, pero ninguno de sus golpes ha podido con el enemigo.

Tras lanzar un “Ataque Ardiente”, en el centro del cráter sigue impertérrito el tetsuhada, con su piel metálica al rojo vivo por el calor del ataque. Trunks ha perdido el Súper Saiyajín 3 y ha regresado hasta el nivel 1.

– “Es inútil, Trunks…” – dice Lemin. – “Tus energías se han debilitado… a penas puedes aguantar esas transformaciones tuyas…” – el tetsuhada alza su garra. – “Es el fin.”

El mestizo respira con dificultad, agotado.

– “Je, je…” – ríe Trunks.

– “¿Eh?” – se extraña Lemin.

– “Ya sé porqué tu Amo quiso mi espada como fianza…” – dice el mestizo.

– “¿Hmm?” – murmura el tetsuhada.

– “Tu piel está hecha de uno de los metales más resistentes del universo…” – dice Trunks. – “Pero…”

El mestizo alza su mano y apunta a Lemin.

De repente, un objeto pasa volando junto a Trunks y golpea el abdomen del tetsuhada sin previo aviso. El artefacto ha sido tan veloz que ni tan solo ha podido verlo.

Lemin baja su mirada y puede ver la espada de hierro katchin del mestizo penetrando en su abdomen.

La energía cinética con la que el objeto ha golpeado a Lemin, combinada con choque de los dos metales, provoca una chispa que ilumina todo el planeta. Un haz de luz recorre la superficie del planeta y se estrella en el horizonte.

Trunks cae de rodillas y regresa a su estado base.

– “El acero katchin es superior…” – murmura el mestizo.

En el centro del cráter generado, Lemin, ensartado por la espada de Trunks, mira al cielo de Kabocha mientras de su boca rezuma sangre morada.

ESPECIAL DBSNL /// Sermones del predicador // UNIVERSOS 3, 5, 6 y 7 / Parte II: El fracaso de Buck

Sermones del predicador / Parte II: El fracaso de Buck

“¡Para tener su favor hay que creer!”

En el planta Luud, Dolltaki continúa narrando las odas a su falso dios a sus seguidores:


– “El don que le fue otorgado al Duque Mule le permitió traer la paz a al mundo. ¡Una guerra que parecía no tener fin terminó en unos minutos! ¡Ese es el poder de nuestro Dios!”

Sus feligreses celebran las palabras del predicador.


– “La paz reinó en este planeta durante décadas” – continúa Dolltaki. – “Pero, aunque el poder de nuestro Dios es eterno, la voluntad de sus fieles no siempre lo es.” – explica.

Los seguidores de Dolltaki escuchan atentamente.

“El muñeco de Mule era adorado por todos y se construyó un templo a su alrededor. Ese ídolo significaba el Don otorgado por el Dios Luud y todos los habitantes de Equus lo temían y amaban por igual.


Pero el principal pecado de los mortales es tener poca memoria. La devoción por el Dios se convirtió en simple tradición. Muchos de los descendientes de los equu que participaron en la gran guerra solo entendían lo sucedido como un cuento que narraban sus abuelos. La presencia del Dios Luud en sus vidas perdía fuerza, y con la muerte de Mule, nadie fue capaz de mover su muñeco nunca más. Este cambio era mucho más acentuado en las ciudades que en los pueblos, donde se mantenían las creencias más arraigadas.


Un día, en mitad de la noche, una explosión iluminó el cielo. Sin que nadie pudiera hacer nada, una ciudad entera desapareció del mapa, dejando solo un gran cráter en su lugar. 


Los equu no podrían comprender lo que sucedía, y es que antes de poder reaccionar a esa tragedia, otra ciudad sufrió el mismo sino.


Lo sabios del planeta se reunieron con el Duque Buck, heredero de Mule, para intentar esclarecer lo que estaba sucediendo… pero no había explicación posible. Las ciudades estaban siendo golpeadas de forma arbitraria, en plena noche. Sin rastro de un enemigo al que enfrentarse. Era como si una porción del mismísimo cielo cayera sobre sus cabezas cada noche.


Los rumores de un castigo divino empezaron a correr por el planeta como la pólvora. ¡El Dios Luud les estaba castigando por olvidar su regalo!


Desesperado, tras semanas de horror y destrucción, Buck acudió al templo y se arrodilló frente al muñeco de Mule.


– “Por favor…” – suplicó el Duque. – “Por favor… ¡Deje vivir a mi gente!”


Su voz retumbaba en el vacío templo, pero no había respuesta. 


– “Nos hemos acomodado… Nos hemos acostumbrado a vivir en paz…” – se excusaba Buck. – “Lo siento… ¡Algunos han dado por sentado su favor! ¡Pero no significa que hayamos olvidado lo que hizo por nosotros!”


Silencio.


– “¡Apiádese de nosotros!” – grita el Duque, desesperado. – “¡Se lo suplico! ¡Oh, Dios Luud!”


De repente, por las cristaleras del templo se coló una luz intensa que tiñó de blanco toda la sala. El Duque se puso en pie, aterrado. Pero en un segundo las ventanas estallaron, las paredes se derrumbaron, y el fuego bañó la capital de Equus. Nada quedó en pie.”

Dolltaki mira a sus feligreses, acongojados ante la narración.

– “¡¡LOS EQUU FALLARON AL DIOS LUUD!!” – exclama el predicador. – “¡¡BUCK SUPLICÓ SU PERDÓN POR CONVENIENCIA Y NO POR CONVICCIÓN!!”

Los creyentes asienten.

– “Por eso nuestro Dios no respondió.” – explica Dolltaki. – “¡Para tener su favor hay que creer!”

– “¡SÍ!” – exclaman desde el público. – “¡HAY QUE CREER!” – dice otro. – “¡CREEMOS EN EL GRAN LUUD!”

Dolltaki suspira.

– “El Duque Buck dejó que Equus cayera en una época oscura…” – dice el predicador. – “Pero por suerte, las pequeñas villas seguían creyendo en nuestro Dios… ¡y la fe pudo renacer de ese sacrificio!”

DBZ/S – SAGA BLACK REIMAGINED / Capítulo 13: Desgarro

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 13: Desgarro

En el Planeta Sagrado, la realidad se ha resquebrajado y el Hakaishin ha aparecido en ambos futuros. Esta escena transcurre simultáneamente en los dos mundos.

Zamas hecha un vistazo a todos los presentes.

– “Así que sigues con vida…” – murmura con una media sonrisa.

Tanto Gohan como Mirai Trunks, cada uno en un mundo, se ponen en guardia.

Shin y Kibito se quedan atónitos ante la presencia de un antiguo Kaioshin.

– “No… no es posible…” – titubea el Kaioshin del Este. – “Era cierto… ¡es un Kaioshin!”

Gohan aviva su aura incolora y Mirai Trunks se transforma en Súper Saiyajín 2. 

Al hacer eso, en ambos futuros cada uno puede sentir el ki del otro.

– “Trunks…” – murmura Gohan.

– “Gohan…” – murmura Trunks.

Los otros guerreros presentes también se ponen en guardia, listos para pelear.

Black sigue sonriendo.

Shin da un paso al frente.

– “¡¿POR QUÉ HACES ESTO?!” – exclaman los Kaioshin del Este. – “¡UN KAIOSHIN DEBERÍA PROTEGER LA VIDA! ¡SER EL GUARDIAN DEL MUNDO MORTAL! ¡PERO TÚ…! ¡TÚ HAS FRACASADO COMO KAIOSHIN!”

La sonrisa de Zamas desaparece. El Dios cierra los ojos y del izquierdo se derrama una lágrima que recorre su mejilla.

– “Asumo mi fracaso…” – dice el Hakaishin.

Shin parece confuso.

– “Esa es la diferencia entre nosotros.” – continúa Black. – “Yo sé que he fracasado… y estoy dispuesto a enmendar mis errores.”

– “¿EH?” – se preocupan los Dioses.

– “Antes de la creación…” – dice Zamas. – “…viene la destrucción.” – abre los ojos repentinamente.

Nuestro Gohan SNS y Mirai Trunks en Súper Saiyajín 2 cargan contra el enemigo, dispuestos a propinarle un puñetazo, pero éste detiene ambos golpes a la vez, el de Gohan con su mano derecha y el de Trunks con su mano izquierda; cada uno en un futuro.

Al tocar al Dios, los dos mestizos sienten como su mente se rompe. Los dos caen al suelo de rodillas, sufriendo una terrible jaqueca.

Son Gohan recibe flashes rápidos de Son Goku tumbado en el suelo en su hogar del Monte Paoz, con Chichi llorando a su lado, imágenes de un combate con los androides en plena ciudad y de un entrenamiento con un joven Trunks en las montañas.

Mirai Trunks siente su cuello siendo estrangulado por la cola de Cell, y también percibe imágenes de un abrazo de su padre teniendo él solo ocho años.

– “¿Qué…? ¿Qué es esto?” – se pregunta el mestizo.

Zamas se yergue impertérrito frente a los dos perturbados jóvenes.

– “Vuestras mentes están colapsando.” – dice el Hakaishin. – “La destrucción ha empezado.”

De repente, la figura de Zamas empieza a parpadear, volviéndose translúcida en algunos instantes.

– “Hmmm…” – refunfuña el Hakaishin. – “Aún no tengo el suficiente poder…”

Son Goku da un paso al frente y se transforma en Súper Saiyajín 2. Mirai Gohan intenta seguirle, transformándose en Súper Saiyajín, pero enseguida hinca la rodilla, sufriendo una jaqueca. En uno de los futuros, el Trunks de ese tiempo padece lo mismo.

– “¡¡YAAAH!!” – embiste Goku.

Pero Zamas desaparece, retornando al presente y dejando a nuestros amigos desconcertados.

En el presente, en el planeta desértico en el que Goku, Shin y Kibito se esconden, los tres personajes pueden sentir el retorno de su adversario.

– “Ya ha regresado…” – dice Shin.

En la Tierra, en la Atalaya de Kamisama, el joven Trunks está de rodillas en el suelo, mareado.

– “¡¿Qué te ocurre, Trunks?!” – se preocupa su madre.

El pequeño va recuperando la normalidad.

– “Ya está…” – dice Trunks. – “Qué extraño…”

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Bulma.

– “Os he… os he visto morir…” – dice el hijo de Vegeta. – “A ti y a Gohan…”

– “¡¿QUÉ?!” – se extrañan todos.

Majin Bu parece extrañamente pensativo.

– “Hmm…” – refunfuña el monstruo.

– “¿Eh?” – le oye Dende. – “¿Has dicho algo, Bu?”

– “¿Qué?” – sale de su trance, volviendo a su actitud habitual. – “Oh, no sé… Nada, nada… Jeje… Pero tengo hambre…”

En el futuro donde se encuentra nuestro Gohan, el mestizo se recupera lentamente del trastorno sufrido y se lo cuenta a los Kaioshin.

– “Increíble…” – dice Shin. – “Recuerdos de los otros Son Gohan…”

– “No sabía que eso era posible…” – dice Kibito.

– “Y no solo eso…” – dice el mestizo. – “He sentido el ki de Trunks.”

– “¿Eh?” – se extraña Shin.

– “Estoy seguro…” – dice Gohan. – “Estaba aquí mismo… Lo he sentido perfectamente.”

Shin se cruza de brazos.

– “Si has sentido los recuerdos de los otros Gohan, puede que esté relacionado…” – dice el Dios.

– “Si ese tipo puede cruzar de una línea temporal a otra, puede que al tocarle haya podido sentir lo que hay al otro lado…” – dice el mestizo.

Gohan sonríe.

– “Lo que significa que… ¡Trunks sigue vivo!” – celebra apretando el puño. – “¡Está en otra línea temporal, como yo, pero sigue con vida!”

– “Son buenas noticias.” – asiente Shin.

En el Planeta Sagrado del presente, Zamas está solo y pensativo.

– “Gowas…” – murmura el Hakaishin. – “¿Dónde has escondido mi poder? ¿Cómo lo has hecho?”

El Dios, de repente, desaparece.

En el planeta remoto que sirve de refugio a Goku, Shin y Kibito, el saiyajín sigue atento al ki del enemigo.

– “¿A dónde va a hora?” – se pregunta Goku.

– “No lo sé…” – dice Shin

– “¿Eh?” – se extraña Kibito. – “¿Puedes sentir su energía?”

– “¿Qué?” – dice Goku, que no comprende la pregunta. – “Pues claro… ¡Cómo para no sentirla! Es terrible…”

– “¿En serio? Pe… pero… se supone que… tú no…” – se sorprende Shin.

En la Atalaya de Kamisama, el Hakaishin se presenta de nuevo ante nuestros amigos.

– “¡ES ÉL!” – exclama Trunks.

– “¡Está aquí!” – se asusta Dende.

El chico se transforma en Súper Saiyajín y se pone en guardia. Todos los guerreros Z se preparan para lo peor.

– “Veo que ya no ocultas tu verdadera identidad…” – dice el hijo de Vegeta.

– “Tomar vuestras formas me limita.” – responde Zamas.

Una gota de sudor recorre la frente de Trunks.

– “¿Ocultaba su poder?” – piensa el mestizo. – “Espero que sea solo un farol…”

El Dios extiende su mano hacia Trunks y éste siente como una fuerza invisible lo atrapa.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende y asusta el mestizo.

Zamas alza su mano hacia el cielo y el mestizo sale volando por los aires.

– “¡TRUNKS!” – exclama su madre, preocupada.

El Hakaishin baja rápidamente su mano, apuntando ahora hacia el suelo, y el mestizo cae del cielo a toda velocidad y se estrella contra la atalaya, atravesándola y continuando hacia la superficie terrestre.

– “¡Maldito seas!” – exclama Videl, que se abalanza sobre el enemigo.

Sin moverse, Zamas crea una corriente de aire que empuja a la hija de Satán y la proyecta empuja fuera de la Atalaya.

– “¡Cuidado!” – exclama Chichi.

Pero Mr. Bu se mueve rápido y amortigua a la muchacha con su oronda panza, agarrándola al vuelo.

– “Gracias, Bu…” – sonríe una maltratada Videl.

Pero cuando la muchacha mira a su amigo, se da cuenta de que su rostro ha cambiado; está especialmente serio y concentrado.

Zamas clava su mirada en el monstruo.

– “Tú…” – murmura el Hakaishin.

Bu deja a Videl en el suelo y camina hacia su adversario con una calma poco habitual en el monstruo.

– “Zamas…” – dice Bu.

– “¿Eh?” – se sorprenden todos. 

– “¿Lo conoces, Bu?” – pregunta Dende.

Bu y el Hakaishin se miran fijamente.